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Hans Freyer y Ortega en torno a la teoría de la cultura

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Hans Freyer y Ortega en torno a la teoría de la cultura

Author: Monfort Prades, Juan Manuel
Publisher: Universidad de Sevilla
Year: 2012
Source: https://idus.us.es/bitstreams/85e93fbb-5252-47f1-ad9f-eb48fc0758ea/download
Théma a. Re is a de Filoso ía Nº 46 (2012 - Segundo semes e) pp.: 537-546.
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HANS FREYER Y ORTEGA EN TORNO A LA
TEORÍA DE LA CULTURA
Juan Manuel Mon o P ades
Uni e sidad Jaime I (España)
Recibido: 15-07-10
Acep ado: 14-09-10
1. Sob e la eo ía de la cul u a de Hans F eye
Hans F eye , ilóso o y sociólogo o mado en Leipzig donde llegó a se
p o eso en 1925, publicó en 1923 Teo ía del espí i u obje i o, una pequeña
sín esis del pensamien o sob e la cul u a que su maes o G. Simmel se había
enca gado de desa olla du an e más de diez años, quien aunque no publicó
nunca un a ado dedicado exclusi amen e a eo ía de la cul u a, suplió es a
ca encia con nume osos a ículos y ensayos1. O as in luencias capi ales que
a a iesan el a ado son Hegel y Nie zsche, ambos muy p esen es en odas
sus páginas.
¿Cuáles son las ideas p incipales de es a ob a? Di ide F eye el abajo
en es pa es acompañadas de una b e e in oducción. És a se ocupa, en p i-
me luga , de limi a los concep os y si ua al lec o en el con ex o adecuado.
Las pe sonas nos encon amos an e un mundo compues o en g an medida de
documen os de la humanidad, no de me os obje os. Una pied a allada p epa-
ada pa a pode co a , un código legal milena io o una ies a inmemo ial son
ozos de la ie a con o mados median e la acción del espí i u humano. En la
medida en que la his o ia del mundo nos ha ansmi ido las c is alizaciones de
es a acción en o ma de es os, podemos encon a el espí i u humano del pa-
sado en e al espí i u humano de nues a época, de o ma que la humanidad
[1] Los ensayos más ele an es de Simmel en o no a la cul u a que se pueden lee en español son:
“Las g andes ciudades y la ida del espí i u” (1903), “De la esencia de la cul u a” (1908), “El u u o
de nues a cul u a” (1909), “El concep o y la agedia de la cul u a” (1911), “T ans o maciones
de las o mas cul u ales” (1916), “El con lic o de la cul u a mode na” (1918). De en e odos ellos
des aca á especialmen e el esc i o en 1911 po abo da el p oblema de una o ma más comple a,
pe o no cabe ol ida que ya en Filoso ía del dine o, es e ema es cen al.
Juan Manuel Mon o P ades
Théma a. Re is a de Filoso ía Nº 46 (2012 - Segundo semes e) pp.: 537-546.
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ac ual y la que pasó po es e escena io hace miles de años, se encuen an en la
he encia ecibida. Es e hecho de imp imi humanidad en los obje os que el se
humano encuen a es, a modo de de inición inicial, la cul u a.
Según F eye , la cul u a se asien a en unas de e minadas ca ac e ís i-
cas de la ida humana que son las siguien es2: el se humano se mue e po sen-
imien os y sigue sus ins in os, ob a con inalidad, liga ep esen aciones y acu-
ña concep os. Es os cinco asgos de la pe sona se ían el sopo e de la capacidad
que el se humano iene de c ea cul u a. Po ene las podemos p oyec a nos
al in e io de las cosas de una humanidad ex aña a noso os y econs ui
c ea i amen e los con enidos anímicos que hay en ellas.
Si exis en unos é minos que son ele an es pa a la eo ía de la cul u a,
y sin los cuales és a no se en iende, son “comp ende ” y “c ea ”. En la dinámica
que es p opia de la cul u a, la comp ensión es cla e pa a halla el signi ica-
do de lo que o os nos lega on, en cambio, la c eación es un mo imien o que
apun a al u u o. Del pasado al p esen e y del p esen e al u u o se a con i-
gu ando la cul u a, una dinámica empo al que se encuen a en la en aña de
los enómenos cul u ales. Exis e po un lado una en ega al obje o con el que
nos encon amos, una cu iosidad po su ida, po su o igen, pe o ambién el
homb e iene un compo amien o ac i o an e el mundo, una acción c eado a
que modi ica la ealidad, que da un ca ác e eno ado al mundo con el que se
las iene que habe pa a i i . Dos e lexiones muy elacionadas con es os con-
cep os ponen in a la in oducción. Po un lado, la p esencia de una e ien e
in e io en las cosas, “algo” que i e en los lib os, en las ob as de a e, en las
Iglesias, que noso os ap endemos al comp ende los. Tal elemen o es llamado
“espí i u”, una es uc u a peculia con peculia es leyes. En segundo luga la
necesidad de lle a la imagen de las cosas de un es ado de isión a un es ado
de concep ualización, es a se á la o ma de accede al “in e io ” de las cosas.
El abajo de F eye se desa olla en es capí ulos, pe o ya que el e -
ce o iene una impo ancia meno , nos cen a emos en los dos p ime os pues
cons i uyen el co azón de la ob a. Si el p ime capí ulo hace hincapié en el se
de la cul u a, en su obje i idad, el segundo p ocu a esponde al p oblema de
los p ocesos po los que a a iesa és a, como ealidad dinámica. Veamos p i-
me o es e “se ” de la cul u a.
Lo que nos odea como se es humanos no es la “na u aleza”, dice F eye :
“El escena io de nues a ida es esa ie a sob e la que se ha posado el abajo de
a ios miles de gene aciones, aquella “ae ugo nobilis” aquella noble pá ina de la his o ia
humana; cons uido y des uido de nue o, cul i ado y abandonado o a ez, plaza a iada
de odos los es ilos y de e azos de és os, e ocado a g andes líneas, p epa ado, egulado y
pene ado de ías y caminos de al mane a que sólo en los desie os lejanos y en los bos-
ques queda al descubie o la ie a mad e de la na u aleza”3.
[2] Ve F eye , H., Teo ía del espí i u obje i o, Edi o ial Su , Buenos Ai es, 1973, p. 9
[3] Ib., p. 25
Théma a. Re is a de Filoso ía Nº 46 (2012 - Segundo semes e) pp.: 537-546.
Hans F eye y O ega en o no a la eo ía de la cul u a.
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Pa e F eye de la e idencia que supone echa un is azo a nues o
mundo y de ec a la p esencia a nues o al ededo de un mundo cul u al que
cons i uye el ambien e de nues a ida. Pa a pode en ende es a ci cuns an-
cia que odea a cada pe sona es necesa io, en p ime luga , es udia la como un
hecho que es á ahí en e a noso os y encon a concep os capaces de ap esa
con de e minación esa ealidad.
Si hay un concep o impo an e pa a pode pene a en la cul u a, ese
es el de “sen ido”. F eye lo analiza y lo pone al se icio de las in es igaciones
cul u ales. Exis e sen ido donde es án p esen es dos cosas: algo ex e io y algo
in e io , un signo y lo men ado, y en e ellos la ida humana ha es ablecido
una conexión po la que al pe cibi el p ime o puede comp ende se el segundo.
Ambas pa es son dependien es, el sen ido es á en el signo igual que la ida en
el cue po i ien e, i i ica y anima, pe o, a la ez, el signo es lo que del sen ido
apa ece en el mundo ma e ial, su enómeno.
Según F eye exis en dos clases de con enidos de sen ido que son: los
mo imien os de exp esión (un es ado de i a en que se cie an los puños y se
descompone el os o) y los ges os exposi i os (como ala ga el dedo índice e
indica el luga que busco). En los p ime os ac úa el o ganismo i o, pe o los
obje os que le odean no en an en juego pa a comp ende el ges o. El sen ido
es á inculado sólo al p oceso anímico de la pe sona. Los segundos, no exp esan
nada de la si uación anímica de quien los p oduce, el mundo de los obje os es
el pun o cen al. Comp ende un ges o de indicación implica ene capacidad
de encon a elaciones den o de la es e a de los obje os. Es o es lo que F eye
llama el “gi o obje i o” y es el p ime p esupues o pa a la ac i idad cul u al. El
se humano es á en el mundo de una o ma peculia , pues los obje os no es án
an e él cosi icados o ahuyen ados de su ealidad. Más bien, el yo y los obje os
es án en con inua elación, ya que mi pe cibi o mi que e in e ienen en él.
Si es e “gi o obje i o” es el p ime paso hacia la comp ensión de la cul-
u a, F eye hace e e encia a dos momen os más en el p oceso de obje i ación
de las con igu aciones cul u ales, de o ma que nos encon amos con es mo-
men os:
P ime o, la es uc u a del se humano pe mi e el ap ende obje ual.
C eamos signos que ienen su sen ido a pa i de la es e a obje ual. Segundo,
es peculia de es os signos que su signi icado quede obje i ado, es deci , que se
comp endan al ma gen de su p oceso de génesis. Te ce o, los signos no ac úan
en o ma de acciones p o isionales sino que se ijan median e la modi icación
del mundo ci cundan e, se conc e a en una cons ucción ma e ial. De o ma
que es as cons ucciones con ienen un signi icado espi i ual en su in e io .
Unas ayas en el suelo no son sólo pin u a, indican el camino.
El esul ado de es e p oceso de obje i ación es la apa ición en e al se
humano de unos mundos obje i os que F eye desc ibe así:
Juan Manuel Mon o P ades
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“Las especies ípicas de ac i idad de nues o espí i u pe mi en que su ja como su co-
ela o obje i o un con ex o espec i o de con enidos, al que ya el uso p ecien í ico del
lenguaje llama, p o unda y elizmen e, “mundo”. Cuando y en la medida en que pensamos
y hacemos con lui nues a ene gía i al en ac os de na u aleza especí icamen e cognosci i-
a, eme ge pa a noso os el mundo de las ciencias. Cuando, y en la medida en que nues a
ida anímica se mue e en la o ma del compo amien o eligioso, en onces nace de allí el
mundo de la eligión. En la medida en que enemos una ac i ud es é ica i imos comple a-
men e en el mundo del a e”4.
Es o signi ica que de odas las o mas de ac i idad del se humano se
sepa a un aspec o del con enido que c ece has a con e i se en un con ex o
e eb ado, en un “mundo”. És os se han emancipado de los ac os en los que
nacie on y ienen su consis encia al ma gen de los mismos. Los mundos es-
a ían cons i uidos undamen almen e po o mas obje i as en el sen ido del
e ce paso de obje i ación. Dice F eye :
“Designamos el ca ác e de se de las con igu aciones obje i o-espi i uales, de las que
aquí seguimos su huella, como “ o ma” y podemos aho a amplia nues o concep o del
e ce paso de obje i ación diciendo: no es que la con igu ación signi ica i a es é ijada
ma e ialmen e de alguna mane a, pe o sí que haya adqui ido una o ma, que como o ma
se en en e al decu so de la expe iencia de la ida, que como o ma salga al encuen o de
és a y ecibe de és a su con enido. La no a esencial de su ca ác e como espí i u obje i o
es p ecisamen e és a. Un signi icado espi i ual se ha obje i ado en o ma: es o signi ica
pa a noso os que es e con enido se ha libe ado de los ac os en los que es expe imen ado
i almen e, ha adqui ido una exis encia que asciende la expe iencia de la ida indi e en-
emen e de si lo ha hecho median e co po ización ex e na o en la más sublime o ma de una
egula idad que obliga a las ac uales expe iencias de la ida a discu i po sus ca iles”5.
Lo de ini i o de la o ma es que las con igu aciones cul u ales ya no
an y ienen en el ac o singula de ejecución, sino que son encon adas p e ia-
men e po és e como si ue a un esquema ya dispues o. De es a o ma se c ean
mundos espi i uales ( eligión, de echo, e c.) que uno al ac ua en la ida ya se
encuen a.
La segunda pa e del lib o la dedica F eye a es udia el espí i u ob-
je i o como p oceso. Es a dinámica la es udia F eye desde es pe spec i as:
en p ime luga , desde el pun o de is a del ecep o o ec eado ; en segundo
luga , desde la pe spec i a del c eado o iginal; inalmen e, lo es udia desde
los posibles p ocesos que pueden da se en el in e io de las o mas cul u ales.
Veamos cada una de ellas.
Las con igu aciones obje i o-espi i uales lle an la imbo able solici ud
de ol e a liga se a la ida, necesi an la ida ac ual po que ella es la uen e
que las egene a. Son piezas inales en una ci culación que a de alma a alma,
de ida a ida. Ello indica que se da un iun o del espí i u subje i o sob e el
obje i o que al menos iene es di ecciones. En p ime luga , las con igu acio-
[4] Ib., p. 45
[5] Ib., p. 66
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Hans F eye y O ega en o no a la eo ía de la cul u a.
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nes obje i as que el espí i u subje i o p oduce, nunca se libe an o almen e de
él, sino que siemp e piden ol e a él pa a se eales. Segundo, el espí i u obje-
i o debe se ap ehendido como po ado de una signi icación pa a que sea es-
pí i u obje i o. Po úl imo, la ma e ia que se p esen a al ecep o es á ca gada
de espí i u, el signi icado que la o ma o ece al alma ecipien e en cada caso,
no p o iene, sino de o a alma. La ob a no es más que ía de conexión i al.
El ecep o de un obje o cul u al, ni ealiza una nue a c eación, ni lle a
a cabo una epe ición de los ac os que die on o igen a la o ma cul u al, pe o
si p ac ica unos cie os impulsos escul ó icos que an dejando su huella en las
con igu aciones obje i as. Sin ellos no alcanza ía el alma la conexión g acias a
la cual asimila el signi icado obje i ado. En es e sen ido sí es una c eación. De
ahí que F eye a i me: “Sólo en la c eación puede in eg a se la o ma obje i a
de nue o en la ida anímica”6.
La ida en ci culación, luyendo a a és de los obje os cul u ales, no
simplemen e ealiza el signi icado de las o mas obje i as, sino que le da ida,
lo econs uye y lo disuel e en la ida ac ual, abaja en su len a ans o ma-
ción, con sus impulsos ac i os abaja sob e la o ma obje i a como un escul o
la escul u a. El ejemplo más cla o es el lenguaje que encon amos en nues a
sociedad, pe o que a la ez la ida de las pe sonas a modi icando y ec eando.
Pe o si el iun o del espí i u subje i o sob e el obje i o es pa en e, am-
bién cabe des aca que exis e un cie o iun o del espí i u obje i o sob e el
subje i o. Pese a la acción del suje o, el espí i u obje i o sigue siendo algo que
es á en en e y que iene una na u aleza que le dis ancia de los suje os. Dice
F eye :
“Nues os ac os comp ensi os son mágicamen e a aídos po el signi icado de la o ma
obje i a, en el oce con ellos despie a el sen ido la en e de la ida, p opone nue as incógni-
as, pe mi e sospecha nue as p o undidades, a las que a su ez se o ien an nue os ac os y
así con inúa en e dos polos, que se po encian uno a o o, la ecip ocidad de la i i icación
del uno po el o o”7.
El espí i u subje i o puede se a eba ado a g andes al u as o lle ado
a p o undidades po las o mas cul u ales, a unas dimensiones del mundo que
no se pueden alcanza con las expe iencias p ima ias. Las ob as de cul u a
o ecen a cada ida humana una opo unidad de o mación, ese espí i u obje-
i o se mues a como un uni e so de signi icaciones que pueden hace c ece a
las pe sonas, ya que dan la sensación de ene una supe io idad sob e ellas po
su capacidad de desa olla las y de hace posibles sus aspi aciones. Se llega a
comp ende el espí i u obje i o no an o po p opia ue za sino en mayo pa e
po la a acción con que él ele a al se humano.
[6] Ib., p. 97
[7] Ib., p. 100

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Pe o ¿cómo se o iginen las c eaciones cul u ales? F eye esponde des-
de dos lancos; ecu e al concep o de “concluyen e” y ambién a la obje i ación
de ensiones anímicas. La c eación se da ía cuando el con ex o obje ual c is a-
liza espon áneamen e, es deci , nues a olun ad incide sob e los elemen os,
pe o es os se co esponden y se encuen an en i ud de una a inidad. Es a
sensibilidad p opia de la ma e ia se da po que ales elemen os son concluyen-
es, con lo que se mues a el p oceso no ac i o de c eación. Dice F eye : “Lo ob-
je i o mismo coope a en el p oceso de c eación, an es de que aquel se p esen e,
lo obje i o mismo se c ea a sí mismo en o ma exac amen e igual a como él es
c eado”8.
La obje i ación de ensiones c ea i as humanas es la o a explicación
que F eye p esen a pa a explica la génesis de los obje os cul u ales. Toda
ida humana lanza ac os o ien ados, a ojados hacia el mundo que le sepa an
de su cen o. Pe o esos ac os de ida no caen en el acío, sino que de alguna
mane a e o nan al suje o, se da una e oac i idad que a del suje o al obje o
pa a ol e al p ime o. Pe o en el p oceso de c eación las cosas no se dan de
es a mane a, la ensión de la ida se sac i ica al mundo obje i o y no e o na
como p o echo inmedia o. Lo que se sac i icó se eúne en algo que posee su
p opia con icción y eclama con inuamen e la acción de la ida. “Se cons i uye
como cen o p opio de ue za y exige aquella ca ego ía que p ima iamen e
sólo le co esponde a la ida: la de esul a con incen e, es deci , la de posee
una conexión que no se deja inclui en o as, sino que puede inclui o as en
sí”9. La c eación en oniza al obje o y és e oma de la ida lo que necesi a pa a
se con incen e, la c eación es la san i icación del obje o y el au osac i icio del
suje o an e él.
Es a capacidad de c eación y en onización de los obje os es una g an
pe e sión de la ida, pe o ambién puede e se la ob a cul u al como el cen o
en e la acción de dos almas. De es a o ma, la exis encia de más pe sonas hace
que los ac os c eado es engan sen ido, ya que la ayec o ia que a a iesa el
obje o es una genial des iación de la ida hacia sí misma. Se he ede o es algo
cla e pa a el se humano.
Po úl imo, ale la pena hace e e encia a unos p ocesos que pueden
padece los obje os cul u ales que comple an la desc ipción de su dinámica. En
la comp ensión cada signi icado es eac i ado po un suje o, és e busca con sus
p opias ue zas el con ac o con la o ma obje i a, y és a a ae hacia sí al suje o
capaci ándole pa a que haga conexiones de sen ido que no pod ía alcanza en
soledad. An e es a si uación caben dos opciones, o que iun e la o ma obje i a
o que iun e la subje i a. Si ence la p ime a, la ob a puede ans o ma la
ealidad del i ien e, a eba ándonos desde nues o e eno hacia el suyo y, en
[8] Ib., p. 109
[9] Ib., p. 110
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Hans F eye y O ega en o no a la eo ía de la cul u a.
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luga de se i , se con ie e en i ana. La o a posibilidad es que, g acias al
pode del suje o comp ensi o, se deshaga el pode de con icción del signi icado
obje i o, así iun e la ida sob e la cul u a po la ue e c ea i idad del se
humano y se p o oquen cambios en el signi icado de las o mas.
¿Qué inalidad pueden ene es os p ocesos cul u ales? En opinión de
F eye , se a a de que a lo e aquello “e e namen e humano”, es deci , que el
se humano alcance su pleni ud. Ello pone de elie e la impo ancia que pa a
es e au o iene la cul u a, de la que ya se pueden p esen a dos ex os que
acla an su de inición y su alo pa a un se humano que F eye de ine como un
animal que ma cha po caminos indi ec os10:
“La cul u a (en cuan o suma de odos los alo es humanos) es el in en o de la huma-
nidad de encon a po el camino des iado del obje o un sen ido sup a i al a su ida”11.
“Si la cul u a no es en modo alguno un asun o de ca ác e écnico, sino el camino
c eado de la ida hacia sí misma; si el homb e, po el des ío a a és de los obje os hace
eal y con incen e a lo más p o undo que él encuen a en sí mismo, y si p o esamos es e
concep o de cul u a, en onces esul a de odo ello el de echo y el debe de la ida de igila
cons an emen e el signi icado de las con igu aciones, de las que es á odeado, y en cie o
modo de man ene las en la e dad.”12.
2. O ega y la eo ía de la cul u a. Pa alelos y conexiones con
F eye
Que en O ega exis e una eo ía de la cul u a es algo conocido, ya que
a a ma ca su pensamien o has a la lec u a de Se y iempo que p o oca án
un i aje hacia la me a ísica. Has a inales de los años ein e, la idea de cul u-
a iene un p o agonismo no able en sus esc i os, pe o es á suje a a cambios,
e isiones e in luencias cons an es.
La idea de cul u a an es de 1911 es á inculada exclusi amen e al
neokan ismo, como bien expuso el p o eso San Ma ín13, pe o as esa echa
dos in luencias ma can la eo ía de la cul u a de O ega: la enomenología y
G. Simmel. Es as dos in luencias jun o a Hegel (en quien O ega pone mucho
in e és en los años ein e), an a se las más impo an es ambién en F eye 14.
[10] Ib., p. 76
[11] Ib., pp. 114-115
[12] Ib., pp. 146-147
[13] Ve San Ma ín J., Fenomenología y cul u a en O ega, Tecnos, Mad id, 1998, p. 39 y ss.
[14] Sob e la impo ancia de Simmel en la eo ía de F eye se puede lee Mulle , J.Z., The o he
god ha ailed, P ince on, New Je sey, 1987, p. 45 y ss. Po o a pa e, An onio Regalado a i ma
sob e la impo ancia de la enomenología: “Caso ejempla de una enomenología del mundo social
impulsada po el pensamien o de Husse l y coincidiendo con la p ime a e sión de la azón i al
Juan Manuel Mon o P ades
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Ello nos lle a a de ec a una g an sin onía en e ambos au o es en o no a la
idea de cul u a. Lo que O ega no sis ema izó nunca, F eye lo plasmó en una
ob a que puede da nos más de una cla e in e p e a i a aliosa pa a ol e
sob e O ega y p o undiza en su eo ía de la cul u a.
No se a a de e qué elemen os del lib o de F eye podemos encon-
a en O ega, es a es una a ea es é il. El mad ileño no hace e e encias a
F eye po que la lec u a de su lib o no le descub i ía nada in e esan e, ya que
él lle aba más de diez años abajando esos emas. A lo sumo le se i á como
ca alizado de una se ie de ideas que O ega in en a o dena en los años ein e
y que no consigue cuad a . Aho a bien, el in e esado en la eo ía de la cul u a
o eguiana descub i á en el lib o de F eye unas cla es de g an in e és que le
pe mi i án in es iga en O ega nue os alcances de la in luencia de la sociolo-
gía alemana de p incipio del siglo XX. Veamos algunas in uiciones que ponen
en elación a ambos au o es.
En ambos au o es se p esen a como p esupues o undamen al de su
eo ía de la cul u a la uel a hacia las cosas mismas que implica la enomeno-
logía: el gi o hacia lo obje i o de F eye o el cambio de pe spec i a que implica
Medi aciones del Quijo e en O ega. Más aún, pod ía deci se que en ambos
au o es se pone en ma cha una pe sonal educción ascenden al al coloca al
suje o en e a un mundo de conexiones de sen ido, un mundo econducido al
suje o, a su pe spec i a. Comp ende , c ea , la capacidad de liga ep esen-
aciones y acuña concep os odo aquello que pa a F eye es undamen al, lo
es ambién en Medi aciones. Reco demos un ex o: “El ac o especí icamen e
cul u al es el c eado , aquel en que ex aemos el logos de algo que oda ía e a
insigni ican e”15. Ín imamen e conec ado a ello dice ambién: “Y como espí i u,
logos no son más que «sen idos», conexión, unidad, odo lo indi idual, inmedia-
o y ci cundan e, pa ece casual y al o de signi icación”16.
La dis inción en e lo in e io y lo ex e io apa ece en O ega especial-
men e bajo la o ma de p o undidad y supe icie, lo la en e y lo pa en e. Po
o a pa e, ambién en Medi aciones se dedica un apa ado a la impo ancia del
concep o: “Sin el concep o, no sab íamos bien dónde empieza ni donde acaba
una cosa; es deci , las cosas como imp esiones son ugaces, huide as, se nos an
de en e las manos, no las poseemos. Al a a el concep o unas con o as, las ija
y nos las en ega p isione as”17. El concep o es la he amien a p incipal que
u iliza el homb e c eado , algo pa en e en los dos au o es.
ue la ob a de Hans F eye , Teo ía del espí i u obje i o”, e Regalado Ga cía, A., El labe in o de
la azón: O ega y Heidegge , Alianza Edi o ial, Mad id, 1990, pp. 179-180.
[15] O.C. I, p. 756 (Las ci as de la ob a de O ega pe enecen a la nue a edición de Tau us 2004)
[16] Ib., p. 755
[17] Ib., p. 784
Théma a. Re is a de Filoso ía Nº 46 (2012 - Segundo semes e) pp.: 537-546.
Hans F eye y O ega en o no a la eo ía de la cul u a.
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La ensión en e cul u a y ida que ma ca la segunda pa e del abajo
de F eye , es un ema muy abajado po O ega desde Medi aciones del Quijo-
e has a El ema de nues o iempo18. Cuando O ega a i ma que “es p eciso que
no hie a icemos la cul u a adqui ida, p eocupándonos más de epe i la que de
aumen a la”19, debe in e p e a se como ese iun o de la ida sob e la cul u a
del que F eye habla. Ese iun o no iene o o sen ido que lle a al se huma-
no a la pleni ud de su se c eando y ec eando la cul u a en bien del homb e.
Como decía O ega, la a ea p incipal es: “dado un hecho –un homb e, un lib o,
un cuad o, un paisaje, un e o , un dolo -, lle a lo po el camino más co o a
la pleni ud de signi icado”20.
El medio p incipal pa a ealiza es a a ea no es o a que la cul u a,
como bien lo e F eye y O ega exp esa en a ias ocasiones: “la cul u a no
sino la in e p e ación que el homb e da a su ida, la se ie de soluciones, más o
menos sa is ac o ias, que in en a pa a ob ia a sus p oblemas i ales”21.
Pe o ambién le da impo ancia O ega a la o a e ien e del p oble-
ma, cuando la cul u a se impone sob e la ida y los suje os c eado es de sen ido
b illan po su ausencia. Se puede in e p e a desde es a pe spec i a un ex o
como La ebelión de las masas, pues la época que es e abajo desc ibe es p e-
cisamen e un iempo en que domina la cul u a sob e la ida, una e apa donde
los suje os no son capaces de ec ea la cul u a en la que i en y acaban siendo
escla os de su incapacidad pa a da sen ido a su exis encia. Es e pode ío de la
cul u a sob e la ida y sus consecuencias es explicado pe ec amen e po O e-
ga en En o no a Galileo:
“la cul u a, p oduc o el más pu o de la au en icidad i al, pues o que p ocede de que el
homb e sien e con angus ia e ible y en usiasmo a dien e las necesidades inexo ables de
que es á amada su ida, acaba po se la alsi icación de la ida. Su yo au én ico queda
ahogado po su yo ‘cul o’, con encional, ‘social’ ”22.
T as es as b e es pinceladas sob e la eo ía de la cul u a en O ega y
F eye , ¿qué se puede conclui ? En p ime luga , la eo ía de la cul u a de O -
ega es á muy en la línea de lo que se es aba haciendo en Eu opa a p incipios
del siglo XX, no es un abajo aislado. En segundo luga , odo pa ece apun a
a que si bien no exis en in luencias de ideas conc e as sob e O ega po pa e
de F eye , si puede en la ac ualidad se i su lec u a pa a comp ende el con-
ex o de la eo ía de la cul u a que se hacía en Eu opa y que O ega aplica a su
[18] En El ema de nues o iempo dice O ega: “No hay cul u a sin ida, no hay espi i ualidad sin
i alidad, en el sen ido más e e à e e que se quie a da a es a palab a. Lo espi i ual no es menos
ida ni es más ida que lo no espi i ual”. En O.C. III, p. 583
[19] O.C. I, p. 755
[20] Ib., p. 747
[21] O.C. VI, p. 428
[22] Ib., p. 429