1 K i ik de einen Ve nun (= K V). Meine . Hambu g 1956. Se ci a á, como de cos umb e, po la 1ª
(A) o 2ª ed. (B) de la ob a. Aquí: B XXX. Es di ícil aduci en es e caso el e bo au heben. Desde luego no
signi ica (como en o os con ex os): «sup imi », sino algo así como « ebaja las p e ensiones», ubicando
algo en el luga que ealmen e le co esponde.
2 K V A 805/B 833. Hay que ad e i que de la segunda p egun a: «¿Qué debo hace ?» dependen
sen ido y alcance de las o as dos.
3 Ad ié ase que el geni i o p esen e en el opus magnum kan iano: «C í ica de la azón pu a» es
simul áneamen e subje i o (es la azón la que ealiza la c í ica) y obje i o (lo que se c i ica es la azón
misma, en su uso eó ico). Se a a pues de un eje cicio de e lexión.
THÉMATA. REVISTA DE FILOSOFÍA. Núm. 38, 2007.
DIOS Y EL ÉTER EN LA FILOSOFÍA ÚLTIMA DE KANT
Félix Duque. Uni e sidad Au ónoma de Mad id
Resumen: El a ículo dilucida el alcance del concep o de é e en los esc i os pós umos de Kan y
des aca los pa alelismos que gua da con algunas ideas de la cosmología con empo ánea. También
es udia la especulación eológica en el Opus pos umum y a a de es ablece qué elación hay en e
ciencia, iloso ía y eligión en el úl imo Kan .
Abs ac : This a icle ies o elucida e he o e aking o he e he ’concep in Kan ’s pos humous
wo ks, and i de aches he pa allelisms be ween i and con empo a y cosmology. I s au ho also
s udies heologic specula ion and ies o es ablish he ela ion be ween science, philosophy and
Religion in he las Kan .
Sin duda exis en pocos ilóso os que, como Immanuel Kan , hayan p es ado a lo
la go de su camino del pensamien o an a a ención a la ciencia y a la eligión,
in es igando in a igablemen e la unción, alcance y alidez de ambos e i o ios y
de su posible en ec uzamien o, no siemp e a monioso. De esa a ención, pe o
ambién de esos con lic os da e una de las con esiones más conocidas (y quizá, po
ello, menos in e p e adas has a el ondo) de la his o ia de la iloso ía: «Tu e pues
que ‘pone en su si io’ (au heben) el sabe , pa a que la e ecibie a un pues o (den o
del sis ema, F.D.).»1
También el cambio de pe spec i a que ciencia y eligión ob ienen en Kan
con a el sen i común se mues a pa en emen e en dos de las es p egun as
conduc o as de la iloso ía c í ica; pa a la ciencia: «¿Qué puedo (kann) sabe ?»; pa a
la eligión: «¿Qué me es á pe mi ido (da ) espe a ?»2 Po los e bos auxilia es se
ap ecia que los lími es y alcance de la in es igación cien í ica –ende ezada al
e i o io de la e dad, del se , de lo obje i amen e p esen e- es algo que en p inci-
pio puede se delimi ado, de inido po el homb e, o más exac amen e po la azón
humana, que en esa su capacidad au o e e encial de in es iga se a sí misma3, y po
esa e lexi idad misma, con iesa que subje i amen e, en cuan o acción espon ánea
de juzga , es supe io (como un e dade o juez) a lo po ella juzgado, a sabe :
supe io a la azón misma en sus p e ensiones de alidez espec o al conocimien o
de los obje os de la expe iencia. A menos pues que que amos e aquí una con a-
dicción, es o es: que una y la misma azón sea a la ez in ini a en su capacidad de
juzga se a sí misma (y po ende, a lo po ella juzgado) y ini a en sus p e ensiones
de alcanza po sus solas ue zas la e dad de las cosas, end emos que econoce
que esa supe io idad no p ocede de la azón ni es á en su mano (de ahí la p egun a
po lo que «puede» la azón, p egun a que implica ob iamen e que hay algo más que
ella no puede), sino de los in e eses que mue en a la azón en su eje cicio eó ico,
in e eses implíci os en el uso del e bo dü en: no an o lo que uno pueda hace de
suyo, sino lo que una ins ancia supe io le deje líci amen e hace (o más c udamen-
e: le o dene hace o deja de hace , pues que se a a de un ob a con o me a la ley).
Según es o, pues, p eciso se á econoce que la ciencia ha de es a supedi ada
a la eligión, al es a comp ome ida és a en la p egun a sob e lo que me es á pe mi-
ido espe a (el o den, po consiguien e, de lo posible u u o: de lo que puede se ,
pe o oda ía no exis e; o den, ambién, de lo que le in e esa al homb e, de su des ino
28 Théma a. Re is a de Filoso ía, 38, 2007
4 K V A XI.
5 Obsé ese además que es o es algo que concie ne a la exis encia de cada homb e, no de un abs ac o
géne o humano. Kan ha o mulado las es p egun as en p ime a pe sona.
y condición, y no de lo que sean o dejen de se las cosas de es e mundo). Y sin
emba go, es el p opio Kan el que, no sin a ogancia (y eme idad, dada la época en
que esc ibía, y el égimen absolu is a bajo el que eje cía su ca go de p o eso uni e -
si a io), a i ma que ni la eligión (po su ca ác e sag ado) ni la polí ica (po su
índole mayes á ica) pueden sus ae se al dic amen de la azón, log ado median e
una «p ueba lib e y pública».4 Cla o que, bien mi ado, ello no debía ex aña , ya que
la mencionada p egun a po las azones de la espe anza humana5 es una p egun a
in e io a la C í ica y po ende plan eada po la p opia azón. De hecho, unos años
después publica á Kan una sonada ob a (que le aca ea á la censu a del mismísi-
mo Rey de P usia) i ulada: La eligión, den o de los lími es de la me a azón.
¿Cómo sali del p oblema? Bien. Habíamos omi ido una segunda p egun a, de
la cual dependen como e emos las o as dos: «¿Qué debo (sollen) hace ?» La p e-
gun a, ela i a a la mo al y encauzada po el e bo sollen, compa e algo de las
o as dos, y explica la subo dinación de lo cien í ico a lo eligioso (a su ez, subo di-
nado a lo é ico). En e ec o, po un lado el esul ado de mi acción hab á de se en odo
caso un se u u o. Un «se », pues: la acción se deposi a y po así deci enca na en
una cosa ác ica, como los se es na u ales, o al menos modi ica y condiciona a és os
(se hace un luga en el mundo, a pesa de no p o eni del mundo mismo, sino de la
libe ad de mi acción). Pe o po o a pa e se a a de algo « u u o»: algo que puede
acon ece , o no, al igual que ocu e con el con enido de mis espe anzas. Aho a bien,
es cie o que aquello que yo soy capaz de conoce de an emano los lími es de mi
sabe ; pe o esos lími es (como odo lími e) me ienen impues os. La azón humana,
en su uso eó ico, es ini a jus amen e po se ecep i a. Es la na u aleza, o con más
p ecisión: la expe iencia, como la llama Kan : la «ma e ia de la sensación» (en
úl imo é mino igno a, siemp e p esupues a) lo que pone co o a mis ambiciones de
sabe oda la e dad. Kan admi e desde luego el ca ác e p og esi o, acumula i o
y depu a i o de la ciencia, pe o p ecisamen e po ello es és a siemp e limi ada, en
cuan o exp esión de una azón ini a.
Sin emba go, ad ié ase que Kan , en la céleb e con esión an es ci ada, no dice
que él u ie a que pone co o al sabe po eni és e limi ado en cada caso po la
necesidad de e i icación po pa e de lo empí ico, sino pa a que la e ob u ie a
«plaza» (Pla z) en el sis ema. Según es o, p eciso es econoce en onces que la azón
es doblemen e ini a: en p ime luga , desde el pun o de is a cien í ico, es deci :
sis emá ico, uni e sal y necesa io (subje i amen e, pa a odos los homb es; obje i a-
men e, pa a odas las cosas), y capaz de p edicción y an icipación), po que la azón
sólo puede conoce aquello que ella p o-pone o malmen e pa a ecibi adecuada-
men e (o sea: según e dad) una ma e ia dada... e incognoscible. Pe o, en segundo
luga , desde la pe spec i a eligiosa, es deci : espe anzada en la consecución de un
des ino u u o, singula y me ecido po un homb e conc e o (po «mí», en cada caso),
po que en onces hab á que supone necesa iamen e que ese des ino, aun me ecido
(po eso se a a de una e acional, no de una e ciega, abandonada a designios
inesc u ables), ha de se igualmen e dado, aunque sea «po a iba», po así deci .
En suma, la azón humana se e limi ada an o po la igno a «ma e ia» que es á a
la base de oda expe iencia como po Algo o Alguien que o o ga a cada homb e su
des ino. Mas al se és e, como hemos apun ado, algo siemp e me ecido po mis
acciones, se sigue que no puede a a se en onces ni del me o aza o acaso ni
ampoco de una necesidad lógica (pues calib a lo que me me ezco implica un
cálculo en e mi debe , mis capacidades y lo en cada caso posible), sino de una
in eligencia sob ehumana, a la que nues a cul u a llama Dios.
A es as dos limi aciones undamen ales se suje a el común de los mo ales, es
deci : a la ciencia y al sabe po un lado, dependien e en de ini i a de lo que en cada
caso enga o ecido po la expe iencia (aquí, sí, equi alen e al aza : la diosa Fo u-
na), y a la eligión po o o: lo decidido en jus o juicio po un Dios que esc u a los
co azones y sondea la e dade a in ención de las acciones. Los homb es suelen se ,
así, incluso según el o den del iempo (días labo ables y es i os), unas eces cien í-
29
Théma a. Re is a de Filoso ía, 38, 2007
6 Una doble ac i ud, po cie o, muy a o ecedo a del o den público y del p og eso de la sociedad. No
es ex año que el Empe ado (pasadas ya las eleidades e oluciona ias) nomb a a a Laplace Conde en
1806 y que Luis XVIII le o o ga a luego, en plena Res au ación, el í ulo de Ma qués. Kan , que se limi ó
a se ilóso o, a du as penas log ó ing esa en 1786 en la Academia P usiana de Ciencias (y sólo como
«Miemb o ex e no») y se nomb ado Rec o de su Uni e sidad al inal de su la ga ca e a.
7 Opus pos umum (= O.p.). En: Kan ’s Gesammel e Sch i en (=G.S.). De G uy e . Be lín y Leipzig 1936
y 1938. XXII, 123. Hay ed. esp., cuidada po mí: T ansición de los p incipios me a ísicos de la ciencia na u al
a la ísica. An h opos. Ba celona, 1991 (incluye la paginación académica).
8 O.p. XXI, 74.
icos, o as eligiosos. El caso pa adigmá ico es el de Pie e-Simon de Laplace, el
cual, como es bien sabido, con es ó a Napoleón que pa a e igi un sis ema cien í ico
del mundo no enía necesidad de Dios: esa aine hypo hèse, pe o que en cambio
–según cuen a la piadosa leyenda- se a odillaba en las calles de Pa ís –con ba o
o con pol o, igual daba- cuando pasaba el San o Viá ico pa a con o a a un mo i-
bundo.6
Sólo que Kan no pe enecía a esa clase de mo ales pa idos po gala en dos (de
un lado la cabeza, del o o el co azón). Él no ue, al menos en p ime a línea, ni un
cien í ico ni un homb e eligioso (y menos ambas cosas, al e na i amen e). Fue
simplemen e un ilóso o. En cuan o al, y como se ha enido insinuando, a él no
podían p eocupa le an o esos dos lími es (que él no niega) cuan o lo que el homb e
pudie a hace con ando con ellos pa a ealiza su libe ad, es deci : pa a se sí
mismo, pa a llega a es a en lo posible a la al u a de una azón e lexi a que lo
cons i uye en cuan o homb e, en gene al.
Aho a bien, una libe ad que no u ie a que adecua se a los obs áculos p o e-
nien es del mundo empí ico (pa a lo cual p ecisa conoce los de an emano y en
gene al), a in de sob ede e mina los p o domo, a in de se i se de ellos pa a su
p opia ealización, una «libe ad» desa en a en suma al ma e ial o medios de su
ealización ác ica no se ía al, sino a bi a iedad y locu a. E igualmen e, una
libe ad que nada espe ase como esul ado de sus acciones, ni po lo que hace al
cambio p o echoso del o den del mundo (la llamada « elicidad» eal) ni con espec o
a la siemp e a dua consecución de la p opia au onomía (la «dignidad» ideal), no
se ía ampoco al libe ad, sino pu o ob a mecánico, monó ono, siemp e a en o
u ina iamen e al p esen e. En una palab a, ciencia y eligión ienen sen ido
(incluso den o de la subo dinación de la p ime a a la segunda: del p esen e eal al
u u o ideal) sólo en cuan o ambas es án al se icio de la acción é ica.
Po an o, si se pueden conoce y o dena sis emá icamen e los obje os de la
expe iencia, de un lado, y si es líci o acep a de o o lado el concep o (¡no la in ui-
ción!) de un Dios jus o, ello se debe únicamen e a la exigencia mo al de que los
homb es deban llega a se lib es, es deci : a se ellos mismos, adecuando el ideal
gene al –el debe - que los cons i uye como especie uni e sal (la humanidad) a la
exis encia pa icula de cada uno, ealizada en medio de lo en e, elabo ado écnica
y eo é icamen e po la azón. Y la libe ad es posible sólo con ando con y g acias a
esa doble limi ación: la ísica y la é ico- eligiosa.
Lo con a io se ía, pa a Kan , po el lado ísico, a alismo, con o midad – an
cómoda como es úpida- a un aza dis azado de na u aleza, la en ega con iada a lo
en cada caso dado, lo cual e ela ía en el ondo una so p enden e conexión ocul a
en e un mal en endimien o de lo ísico y una peo comp ensión de lo mo al: pues
ese cínico a ene se a la «na u aleza» acaba ía po conduci a una ida li e almen e
al a de p incipios, some ida como es a ía con adic o iamen e a: «un p incipio
(G undsa z: en es e caso, algo así como “máxima”; F.D.) subje i o p ác ico pa a
ob a sin P incipio (P incip: en el sen ido de “ley obje i a”; F.D.), e incluso con a
odo P incipio: po an o, es una con adic io in adjec o. Así, la me a inclinación
(ins in o), es deci el buen i i (in diem dice e: Vixi): i i al día.»7
Po el o o lado, en cambio, el supues amen e eligioso, no se da ía sino supe s-
ición y ana ismo, piso eando así la aíz misma de la humanidad: el ak um de la
libe ad. El iejo Kan lo esc ibi á a inales de 1801 con una anqueza inusi ada:
«Es aná ico ( ana isch) ene , y aun exigi , una expe iencia –o simplemen e una
pe cepción que apun e a ella- de la exis encia de Dios, e incluso an sólo de un e ec o
que pueda p o eni de él.»8
30 Théma a. Re is a de Filoso ía, 38, 2007
9 No es cie o que el empi ismo (en cualquie a de sus au o es) base el edi icio del sabe en me as
a ecciones del sen ido ex e no (en e o as cosas, po que ello p esupond ía ya la exis encia de ese sen ido
y del suje o abie o al mundo median e los sen idos). Los p ecipi ados ase os de iejos manuales en ese
sen ido con unden «o igen» con « alidez lógica u on ológica». Nadie niega el adagio la ino: nihil es in
in ellec u quod p ius non ue i in sensu. Pe o es p eciso añadi , como ya hicie a Leibniz: excipe in ellec us
ipse. Así ambién, en Kan : «No hay duda de que odo nues o conocimien o comienza con la expe iencia
[…] Po lo que hace al iempo, pues, no hay en noso os ningún conocimien o an es de la expe iencia, y
con és a comienza odo conoce . / Aho a bien, aunque odo nues o conocimien o comienza con la
expe iencia, no po ello su ge odo él a pa i de la expe iencia. Pues bien pudie a se que nues o mismo
conocimien o empí ico ue a un compues o (Zusammengese z es) de lo que ecibimos po las imp esiones
y de aquello que nues a p opia acul ad cognosci i a (con ocasión de las imp esiones sensibles) o ece
desde sí misma.» (K V. B 1).
10 C . K V. A 836/B 864 ( odas las ci as has a el inal del pá . -sal o la úl ima- co esponden a es e
pasaje de la A qui ec ónica).- Con espec o al uso de his o isch, cabe eco da que incluso hoy día, como
una exc ecencia ya un an o anac ónica en el idioma, se habla de his o ia na u al pa a e e i se a la
bo ánica o a la zoología, en cuan o me as axonomías basadas en asgos ex e io es. También en alemán,
y desde luego en la época de Kan o Hegel, his o isch (His o ie) - en e a geschich lich (Geschich e)- no
signi ica an o lo «his ó ico» en sen ido es ic o (aunque hay que econoce que muchos his o iado es de
o icio siguen hoy ganándose a pulso el cali ica i o de his o isch) cuan o un ene no icia (Kenn nis) de algo
que nos iene o ecido desde ue a, sin que noso os podamos aduci una azón pa a ello (sólo en onces
se a a ía de un «conocimien o»: E kenn nis). Al adj. his o isch le cuad a ía po ello mejo el español:
«empí ico».
11 K i ik de p ak ischen Ve nun (=KpV). En: Akademie Tex ausgabe (a con inuación se ci a á
simplemen e ol. y pág.) V, 3s.: «Aho a bien, el concep o de libe ad […] cons i uye la cla e de bó eda del
en e o edi icio de un sis ema de la azón pu a, incluso de la especula i a.»
Es a doble c í ica al empi ismo, sea ísico o sob ena u al, puede se i nos pa a
eco da una dis inción an decisi a como apa en emen e banal, casi de a chi e o
y biblio eca io, a sabe : que Kan , como hemos dicho, no es ni cien í ico ni eligioso,
pe o sí es en cambio el undado de dos disciplinas de la go alcance, a sabe : la
iloso ía de la ciencia (con a la dis inción adicional, y exclusi a, en e me a ísica
–en cuan o on o eología- y ciencia na u al) y la iloso ía de la eligión (con a la no
menos dicional di isión en e eología na u al o ascenden al –« acional», en
suma- y eología e elada, o po mejo deci : «his o ia sag ada»).
Y es que, en cuan o genuina iloso ía9, la undamen ación y jus i icación an o
de la ciencia como de la eligión no pueden p ocede en absolu o de la me a expe-
iencia, ya a ec e és a al sen ido ex e no (como en el caso de la ísica empí ica, que
pa a Kan no se ía sino una Na u geschich e, una «his o ia na u al») o al sen imien-
o in e no (la eligiosidad, como en el caso del pie ismo, que él conoció especialmen-
e bien, po ía de la enseñanza y el ejemplo ma e nos). En ambos casos (y ambién,
y muy especialmen e, en el polí ico), el suje o –cognoscen e o agen e- adqui i ía
como desde ue a un conocimien o «his ó ico» (his o isch), ex da is, no un conoci-
mien o « acional», ex p incipiis.10 Los ejemplos aducidos po Kan mues an el
alcance uni e sal, álido pa a odo sabe y odo ob a , de esa dis inción. Habla en
e ec o, in c escendo, de la «expe iencia inmedia a» (supues o undamen o de la
ísica), de la «na ación» ( ehículo de las his o ias, en gene al: de la li e a u a a la
His o ia), «o ambién del adoc inamien o (Beleh ung)», p opio de la enseñanza de
«conocimien os gene ales» (incluyendo en ese adoc inamien o desde luego el mo al
y el eligioso). Así pues, his o isch es odo aquello que se impone de una mane a
inmedia a, i e lexi a, ase e ando que «así es án las cosas» y que «eso es lo que
hay» (desde los «hechos» o los amosos sense da a has a la obediencia a la « adición»
y el «o den es ablecido»). Es ob io que esa imposición li e almen e i acional ha de
susci a de an emano la sospecha de au o i a ismo y dogma ismo. Como dice Kan
de mane a ha o exp esi a, quien ecibe enseñanzas de una cabeza ajena bien
puede habe comp endido y e enido lo a él dic ado, sin deja po ello de se «una
copia en yeso de un homb e i o». En cambio, el conocimien o acional sólo puede
«su gi de la p opia azón del homb e», cuya comple ud e incondicionalidad se deben a
su ez al ak um de la libe ad.11
Pues bien, desde el espec o cien í ico, una ez elizmen e dejados a ás los iempos
en que la iloso ía e a conside ada como ancilla heologiae, Kan no podía ole a que
eso que noso os llamamos hoy « iloso ía de la ciencia» (en él, Me aphysik de Na u y
P o ophysik) ue a una me a di ulgación de descub imien os o doc inas cien í icas en
plan del Reade ’s Diges o una supues a « econs ucción acional» o eo denación lógica,
31
Théma a. Re is a de Filoso ía, 38, 2007
12 Me aphysische An angsg ünde de Na u wissenscha (=MA). IV, 470: «Aho a bien, a i mo que en
oda doc ina pa icula de la na u aleza puede se hallada an a ciencia en sen ido p opio como
ma emá ica se halle en ella.»
13 O.p. XXI, 208; c . ambién XXI, 238.
14 K V. A 833/B 861.
15 O.p. XXI, 53.
16 K V. A 110.
17 K V. A 143/B 162.
18 O.p. XXII, 391.
como a s exponendi de algo ya encon ado y elabo ado con independencia de la iloso ía.
Es cie o que la imp escindible e imp esionan e e ec i idad de la ma emá ica en la
ciencia na u al indica ya un conocimien o acional po cons ucción de concep os en la
in uición pu a del espacio y del iempo, ga an izando así el ca ác e a la ez exac o y
p og esi o de los conocimien os cien í icos en cada campo pa icula .12 Al espec o, y
como es sabido, no aho a á Kan elogios a New on po habe e igido el sis ema del
mundo según p incipia ma hema ica. Sin emba go, no es posible cons ui concep os
sob e in uiciones (cons uc os p oyec ados en a o de la expe iencia) si an es no se ha
escud iñado en gene al la posibilidad, la in eligibilidad a p io i de ambos elemen os del
conocimien o (y hab ía que añadi : de su conjunción a a és del eje cicio de esquema i-
zación p opio de la imaginación ascenden al). Y ello es a ea de la iloso ía, en cuan o
conocimien o acional que p ocede po me os concep os (incluyendo desde luego en ellos
el análisis y jus i icación de las in uiciones). De ahí la undamen al co ección al í ulo
(y al sen ido úl imo) de la g an ob a new oniana: «Hab ía que deci , pues: 1) Scien iae
na u alis (no philosophiae) p incipia ma hema ica; 2) Scien iae na u alis (no philosop-
hiae) p incipia philosophica; a es os úl imos pe enecen ambién los p incipios me a ísi-
cos de la ciencia na u al, en cuan o que es en base a ellos como se ha á la p og esión (de
la iloso ía a la ísica, F.D.).»13
Kan ha eje cido du an e oda su ayec o ia in elec ual una c í ica implacable
con a la idea de que los enómenos del mundo sensible puedan se explicados me a-
men e po «acumulación (coace a io).»14 Así, lo que habi ualmen e llamamos expe ien-
cia no es pa a él sino: «la ap oximación asin ó ica a la comple ud empí ica de las
pe cepciones.»15 Po el con a io, es doc ina sólidamen e es ablecida en la p ime a
C í ica que: «Sólo hay una expe iencia, en la cual odas las pe cepciones ienen ep e-
sen adas como en una conexión omnímoda y con o me a ley (du chgängigen und
gese zmässigen)». La azón de ello iene o ecida median e una analogía: «de la misma
mane a que hay sólo un espacio y iempo, en el cual ienen luga odas las o mas del
enómeno y oda elación de se y de no-se .»16 Aho a bien, la p o op esencia del espacio
y el iempo (pues no se puede habla de que esas o mas pu as exis an: más bien aen
algo a la exis encia, así como el concep o de Dios impele al ob a ) es una acquisi io
o igina ia, como exp esi amen e dice Kan : espacio-y- iempo es algo «dado», mas dado
po el suje o mismo en o den a la ac i a ecep i idad, en a o del sali al encuen o de
los obje os po pa e del suje o. También en la C í ica de la azón pu a había señalado
Kan : «Yo engend o (e zeuge) el iempo mismo en la ap ehensión de la in uición.»17 No
es ex año pues que el anciano de Königsbe g dé en 1796 un decisi o paso más allá,
pe o en la misma di ección: no se a a simple de cons a a el hecho de la expe iencia.
No es simplemen e que haya una expe iencia (como se dice que «hay» el se ). La
expe iencia en cuan o comple ud de pe cepciones, o sea en cuan o unidad o al de lo
sensible, es el esul ado de una acción e lexi a pa a con e i un sen ido uni a io al
cúmulo subje i o de expe iencias.
En el ámbi o de la ciencia na u al: «la expe iencia no puede se dada, sino hecha
(gemach ) po el suje o pa a la ep esen ación sensible; y es á some ida a un P incipio
de composición de ep esen aciones empí icas en o den a la unidad de una expe iencia
posible, cuya o ma debe se pensada a p io i po un concep o.»18 Ese P incipio de
composición eje ce una unción es ic amen e pa alela en el ámbi o de la ciencia al
concep o de Dios en el de la eligión. Kan lo denomina á de a ias mane as: «caló ico»
(Wä mes o ), «ma e ia lumínica» (Lich s o ), o incluso «espacio (indi ec amen e)
sensible» (hab ía que deci , más bien: espacio sensibilizado , que hace sensible lo
sensible), e c. Pe o el nomb e que mejo cuad a al e e en e de ese «concep o» es: é e ,
un é mino bien conocido en la ísica mode na. Dios y el é e , pues: la cúspide y la base
32 Théma a. Re is a de Filoso ía, 38, 2007
19 La p esuposición ascenden al ga an e de la exis encia de las cosas (algo cons an emen e
aca iciado po Kan , pe o negado en el pe íodo c í ico, pues que la exis encia es algo p opio sólo del
enómeno) es en la me a ísica acionalis a la de «la ma e ia de oda posibilidad, que debe con ene a p io i
los da a de la posibilidad pa icula de cada cosa.» (K V A 572s /B 601s.).
20 O.p. XXI, 603.
21 O.p. XXII, 121.
22 O.p. XXI, 603.
de la iloso ía ascenden al kan iana. Pe o no su cen o.
Sólo in oduciendo ese concep o, piensa Kan , se log a ía p esen a la en e a
expe iencia posible (o lo que es lo mismo: la posibilidad eal de la expe iencia) como un
sis ema omnicomp ehensi o. Con ello se hab ía log ado, yendo más allá de las An icipa-
ciones de la pe cepción de la p ime a C í ica, una an icipación quoad ma e iale, aunque
sólo (sensu kan iano) p oblemá ica de la expe iencia, en endiendo a és a desde luego
como unidad o al colec i a, y po ende sólo como una o alidad (Ganzhei ) cogi abile,
en a o de lo empí ico, o sea como jus i icación y o denación p e ia de una Allhei u
omni ud dis ibu i a (dabile: las expe iencias mudables del caso), que sólo asin ó ica-
men e –como imos- se i ía ap oximando a la expe iencia, en endida és a como de e -
minación omnímoda, o sea como azón plena de odas y cada una de las mani es acio-
nes enoménicas posibles. Esa « azón» o undamen o (G und), en endida como la
ma e ia (en el sen ido de con enido eal, de eali as) de las posibilidades,19 e a jus a-
men e lo que la me a ísica leibnizo-wol iana en endía bajo el nomb e de «Dios»: la
omni udo pe ec ionum si e eali a um, o bien, sus an i ando, haciendo inhe i esa
omni ud en el suje o úl imo de oda p edicación (como en el caso de la sus ancia p ime-
a a is o élica): el ens necessa ium. Po un lado, la o alidad omnímoda de los p edica-
dos posibles (uni e salidad lógica); po o o, la unidad de odo se en el Se único,
p ecisamen e en aquel cuya posibilidad, po se o al, coincide con su exis encia.
Así pues: omnimoda de e mina io es exis en ia. O lo que es lo mismo: el uni e so
lógico (lado del p edicado, concep ual) deja e y se a las cosas exis en es (lado del
suje o, exis encial). Mas la me a ísica acionalis a (Wol y Baumga en, sob e odo)
de endían una con e sio o a del apo egma: exis en ia es omnimoda de e mina io. Lo
cual es mucho más g a e, pues o que implica un «sal o» lógico. Median e la p ime a
ase se ase e a que, pa a exis i , odo en e ha de se p e iamen e posible, es deci ,
es a en e amen e de e minado en su exis encia. La segunda, en cambio, asegu a que
exis e un se cuyo concep o o p edicado es la de e minación plena misma, en i ud de
la cual los demás se es esul an a su ez de e minados. Esa plena con e sio in e se del
suje o y del p edicado (o si que emos, del se y del pensa ) cons i uye la «p ueba»
wol iana de la exis encia de Dios, como ecue da Kan 20, pa a p ocede ac o seguido a
una adical ans o mación del sen ido y del e e en e de esa de e minación plena. Del
sen ido, pues no es líci o deci exis en ia es omnimoda de e mina io, ya que, en una
nue a e sión de la conocida c í ica al a gumen o on ológico, aquí a posse ad esse non
ale consequen ia («del pode se no cabe in e i el se »).21 Como apun a con oda azón
Kan : «es a omnímoda de e minación pensada (po cub i el lado del p edicado, F.D.)
no puede se dada (como si se a ase de un suje o exis en e, F.D.), pues p ocede al
in ini o de de e minaciones empí icas.»22 En e ec o, si quisié amos pasa del suje o al
p edicado (del se de Dios a su concep o) end íamos que e i ica en cada caso conc e o
si cada de e minación puede ensambla se (Leibniz di ía: «compone se» o hace se
composible) con odas las demás, y no sólo ob iamen e desde el plano lógico, sino en el
eal del in luxus physicus. Es e dad que suponemos que cada en e iene su azón de
exis i , exp esada en su concep o o conjun o de p edicados (al in, el p incipio de
de e minación plena se sigue del p incipio de azón su icien e). Pe o esa suposición es á
a su ez basada en la p esuposición o igina ia de que hay un me aconjun o de odos los
p edicados. De mane a que la a i mación de que a un en e (Dios), po sup emo que sea,
le co esponde ese me aconjun o implica una cla a pe ición de p incipio: se da po
supues o jus o lo que hab ía de cons i ui el undamen o de la p ueba.
Pe o lo que no ale pa a Dios, bien pod ía ale pa a el é e , si po al en endemos
con Kan el: «Obje o (Objec ) de la expe iencia posible, no de i ado de ninguna expe ien-
cia, sino que, más bien, la hace posible, admi iendo necesa iamen e ealidad obje i a en
aquél, no de una mane a sin é ica, sino analí icamen e según el P incipio de iden i-
33
Théma a. Re is a de Filoso ía, 38, 2007
23 I bidem.
24 En la iloso ía kan iana (y en gene al, en el idealismo alemán) debe dis ingui se cuidadosamen e
en e Gegens and ( e ido como «obje o», con minúscula) y Objec («Obje o», con mayúscula: al in, una
con ención como cualquie o a). El p ime o deno a cualquie cosa, hecho o asun o que nos «ocupe»
empí ica, co idianamen e (obje os son an o las cañas de pesca como las cosas de la ida o el ema –el
obje o- de que a an las ma emá icas). El segundo es el en amado ascenden al cons uido po el suje o
a p io i pa a posibili a (pa a in eligi y sis ema iza ) odo obje o posible. En es e sen ido, bien pod ía
deci se que Objec es la p oyección o ex e io ización «cien í ica» del Subjec (algo bien cla o en la «Lógica
de la obje i idad» de la Ciencia de la lógica hegeliana). Que Kan denomine a esa «ma e ia» básica
«Obje o» quie e deci pues que en ella la azón se econoce a sí misma desde ue a, po así deci : como el
ámbi o o al de la expe iencia posible ( ecué dese: única, omnímoda y legali o me).
25 O.p. XXII, 495: «La expe iencia no es un ag egado de ep esen aciones empí icas, sino un P incipio
de de e minación omnímoda de la pe cepción ( ep esen ación empí ica con conciencia), las cuales son
pensadas a p io i como enlazadas en un sis ema uni e sal ( ísica).» También XXII, 497: «En oda
expe iencia es á necesa iamen e con enido algo empí ico (como es o a ma e ial pa a la in uición sensible),
pe o sólo la de e minación omnímoda del concep o de esa es o a […] es p ecisa pa a ello, es deci , pa a
hace que un ag egado de pe cepciones de un Obje o alga como Obje o undado en la expe iencia.»
26 Vid. Allgemeine Na u geschich e…; I, 263.
27 L. Eule , Le es... à une P incesse d’Allemagne su di é en es ques ions de Physique e de
Philosophie. Nou elle édi ion (1ª en 1773). A ec des Addi ions pa MM. le Ma quis de Condo ce e de la
C oix. Pa ís 1787. LXIX L., p. 270: «ca ac è e géné ale qui con ien à ou e ma iè e, e pa conséquen
à ou co ps, c’es l’impéné abili é.»
28 Eule , op.ci ., LXXIII L., p. 305.
dad.»23 El é e (o como quie a se llame a es e Obje o24 no dable ni in eligible, sino
pos ulado en a o de la expe iencia) es la hipós asis, conscien emen e es ablecida, del
conjun o de la expe iencia posible. Sólo a él le compe e pues, en pu idad, el concep o de
omnimoda de e mina io.25
Fiel a sus c eencias dinamicis as y an ia omis as, ya desde la His o ia gene al de
la na u aleza y eo ía del cielo, de 1755, había admi ido Kan la exis encia de una
«es o a básica elemen al» (elemen a ischen G unds o ) en la que se esuel en en
de ini i a odos los cue pos del uni e so y que «llena el en e o espacio del edi icio del
mundo.»26 Pe o, siguiendo la línea gene al de la ísica mode na (de Desca es a Eule ),
Kan supond á que esa S o (algo más ce cano a la ue za o a la ene gía que a la
«ma e ia») es del mismo ango que cualquie o a ma e ia o cue po, sólo que al se más
su il se ía más di ícilmen e de ec able po los apa a os de medida. Toda ía en las
p ime as indicaciones sob e el é e en el Opus pos umum (Hojas suel as del legajo IV
y Ok a enwu , hacia 1796), con inúa siendo ielmen e a esa concepción clásica,
siguiendo aho a muy especialmen e las doc inas de Eule , expues as en sus po
en onces celebé imas Le es à une P incese d’Allemagne. En la ca a 18ª se opone
esuel amen e Eule al é e co puscula new oniano y en gene al al a omismo (una
polémica enconada en la época, como se sabe), acecándose en cambio a las concepcio-
nes ondula o ias de Huyghens. Al inal de la ca a 19ª expone Eule en in su
con icción de que, dado que el espacio no puede es a ni acío ni lleno de co púscu-
los, ha de ene a su base un medium su il, el é e , cuyas ib aciones engend a ían
las ondas lumínicas, una hipó esis que se ía pe eccionada más adelan e y ex endi-
da a la adiación elec omagné ica. Sin emba go, Eule no se a e e a pos ula una
pene abilidad o al del é e , el cual a a esa ía lib emen e oda ma e ia, sí, pe o
pene ando a a és de los po os de los cue pos.27 Pe o end ía que llega el momen-
o en que las con adicciones que implica el é e de Eule se hicie an e iden es pa a
Kan . En e ec o, ¿cómo imagina una ma e ia del mismo o den que la que o ma los
cue pos ísicos, que sin emba go se ía imponde able y a la ez comp imi ía odos los
cue pos?, ¿y cómo acep a que «el mundo es á lleno de ma e ia»28, si se oma como
p incipio inamo ible la impene abilidad de la ma e ia? Cuando se dice que el é e
pene a odos los cue pos, se en iende po ello los po os de odos los cue pos, que
pa ece ían dispues os ad hoc pa a con ene el é e . Sólo que, si es o es así, ¿cómo
puede mo e los, si pasa lib emen e a a és de ellos, sin oca los en ealidad, ya que
los a a iesa po «canales» p e ijados? ¿Y a qué se debe el «desequilib io» del é e ,
que da o igen a los enómenos eléc icos?
El p oblema gene al es á en el hecho de que el concep o de é e como algo
ma e ial, al mismo ni el que las demás cosas (sólo que de meno densidad), es
con adic o io en sí. Es o pa a no e e i nos ya a las sucesi as p opiedades que el
elec omagne ismo del siglo XIX ue deposi ando sob e es e concep o, has a hace lo
34 Théma a. Re is a de Filoso ía, 38, 2007
29 Vid. a es e espec o el a ículo de Ma ie-An oine e Tonnela , «De l’idée de milieu à la no ion de
champ». A chi es In e na ionales d’His o ie des Sciences, XII (1959), pp. 337-356.
30 O.p. XXII 609-615 (mayo-agos o 1799).
31 Es a de inición es undamen al. O.p. XXII, 612, 21: «Nun is E ah ung das E kenn nis eines in
einem Sys em e bundenen Ganzen de Wah nehmungen (nich bloss ein Agg ega de selben).»
po comple o, p ime o, inin eligible29, y luego desechable as la p ueba nega i a del
in e e óme o óp ico de Michelson y Mo ley, en 1905.
Po el con a io, lo insóli o del Opus pos umum, a pa i de 1798-99, eside en
la audaz idea de desecha al é e como una ma e ia ísica, sólo que más su il y po
ello impe cep ible, pa a con e i la en el P incipio de posibilidad de la expe iencia
(y po ende de la ciencia que de ella se ocupa), o más exac amen e, en el co ela o en
el ámbi o ísico del Yo pienso en el ámbi o cognosci i o. Kan p ocede a la demos a-
ción de la exis encia del é e (o caló ico: emplea indis in amen e ambos é minos) en
los olios Übe gang 1-14. Más exac amen e, es el olio Übe gang 2 (legajo II, olio 7,
p. 1) el que expone po p ime a ez de o ma igu osa una a gumen ación que
después a a epe i se, con impo an es ma izaciones, a lo la go de los demás olios.
Una p ueba de la impo ancia que Kan concedía a es e pun o puede encon a -
se en el inmedia amen e pos e io legajo XII, olio 10.30 En es e olio se expone la
demos ación según el mé odo sin é ico, ma emá ico (De inición, Axioma, Obse a-
ción, Teo ema y dos Obse aciones). P esen a é al espec o, en o ma esumida, la
exposición gene al con enida en dichos pasajes.
De inición. En iendo bajo el concep o de caló ico una ma e ia di usa, omnipene-
an e, que mue e in e namen e sus pa es de o ma egula y con inua, que ocupa
(occupans) y llena ac i amen e ( eplens) y de o ma absolu a el espacio cósmico, y
que es á animada de ue zas mo ices no locomo i as, sino en agi ación sin cambio
de luga (concusso isch-nich p og essi ). Es a ma e ia man iene el sis ema de odos
los cue pos que son obje o del sen ido ex e no, y posibili a las ue zas mo ices de
és os. Sus a ibu os son únicamen e nega i os: es imponde able, incoe cible, incohe-
sible e inexhaus ible.
Axioma. Conside ada subje i amen e, exis e una única expe iencia ex e io , ya
que sólo hay un espacio.
Obse ación. La uni e salidad del concep o de expe iencia no es dis ibu i a,
sino sólo colec i a, y cons i uye la unidad de la expe iencia posible. Su obje o es
único (Einzelnes; indi iduum). La a omís ica (a omi e inane) ep esen a una eo ía
au ocon adic o ia, ya que no hay pa es indi isibles de la ma e ia y el espacio acío
no es obje o de expe iencia posible.
Teo ema. Exis e un odo (Ganzes) absolu o y único de una ma e ia demos able
a p io i, y no acep ada hipo é icamen e pa a explica habilidosamen e cie os
enómenos (kein hypo he ische [S o ] um gewisse Phänomene schicklich e klä en).
Las ue zas mo ices ac úan sob e los sen idos, y cons i uyen así los obje os de
pe cepción ex e io , a pa i de los cuales alcanzamos la expe iencia. A la ez, exis e
obje i amen e una ma e ia dabile, y subje i amen e un odo de la misma en la
expe iencia una (ma e ia cogi abile), ya que sólo hay un espacio y un iempo. La
expe iencia es el conocimien o de un odo de pe cepciones unido en un sis ema (y no
simplemen e un ag egado de pe cepciones)31. Las pe cepciones son e ec os de las
ue zas mo ices de la ma e ia sob e el suje o en un sis ema de las mismas, den o
de la expe iencia posible única. El caló ico no es un ens a ionale sino algo ác ico
(ein wi kliches Ding), base (Basis) de los e ec os o igina ios de la ma e ia en el
espacio, y cons i uye el P incipio sup emo de la ansición (Übe gang) de los p inci-
pios me a ísicos a la ísica. Es e P incipio no se de i a de la expe iencia, sino que se
conside a como necesa iamen e cons i uido a p io i, en a o de la expe iencia (zum
Behu de E ah ung).
Obse ación. La p ueba de la exis encia del caló ico no es sin é ica (ampliación
del concep o po las p opiedades de la ma e ia), sino analí ica y explica i a (E läu-
e ung); po an o, se basa en el p incipio de iden idad. El undamen o de posibili-
dad de la expe iencia es lo mismo que el concep o del odo de la misma. Pe o lo que
coincide con la posibilidad de la expe iencia es ambién obje o de expe iencia, y po
35
Théma a. Re is a de Filoso ía, 38, 2007
32 Pun o culminan e de la p ueba. O.p. XXII, 614, 8: «Was abe dami no hwendig zusammens imm
is selbs ein Gegens and de E ah ung d.i. es exis i in solches Ding als das, was un e dem Beg i on
Wä mes o gedach wi d».
33 Es és a una de las de iniciones más cla as y concisas del gi o cope nicano. O.p. XXII, 614,20: «Man
muss nich on Objec sonde n de E ah ung des Subjec s u. was sie en hal en kan an angen».
34 En igo es a au olimi ación sólo co esponde ía a un cue po o gánico. Los demás cue pos ísicos
son ine es, y po an o no son esponsables de su limi ación (indi idual) que es p oduc o de la in e acción
de las ue zas mo ices. Las palab as siguien es de Kan con i man, po lo demás, es a ma ización.
35 O.p. XXI, 215, 14.
36 C . O.p. XXI 70, 85, 195, 197, 299, 338, 501; II 224, 418, 427, 428. He podido consul a la sui e e
dé eloppemen de las Reche ches su les modi ica ions de l’a mosphé e (o ambién: Idées su la
Mé éo ologie) de De Luc (como se e, p o usamen e u ilizadas po Kan ) en el T ai é élémen ai e su les
luides expansibles, den o de la In oduc ion à la Physique Te es e pa les luides expansibles. Nyon.
Pa ís/Milán 1805, 2 ols.
an o exis e una cosa co espondien e a lo pensado bajo el concep o de caló ico32. No
se debe comenza con el obje o, sino po la expe iencia del suje o y lo que ella
con iene33. El odo subje i o de pe cepciones en una sola expe iencia es lo mismo
que el concep o de la conexión (Zusammens immung) de pe cepción en una expe-
iencia posible. La unidad es a la ez obje i a con espec o a las ue zas mo ices de
la ma e ia, y subje i a con espec o a la unidad o al (Gesam einhei ) de ep esen a-
ciones pe enecien es a una sola expe iencia, y que co esponden a las ue zas
mo ices que a ec an al suje o. Es lo mismo deci que exis e el caló ico y deci que
exis e la expe iencia como unidad absolu a. El caló ico iene a i mado ca egó ica y
no hipo é icamen e, pues es algo absolu amen e dado (is absolu gegeben) en cuan o
base de las ue zas mo ices de la ma e ia.
Obse ación. La p ueba es an sólo analí ica, y no sin é ica, y pa ece con ene
sólo una elación lógica (ein logisches Ve häl nis). Pe o la elación es me a ísica;
es o es, la conexión de lo múl iple de la in uición empí ica a la expe iencia una
co esponde a la ciencia del Übe gang.
Has a aquí, mi pa á asis del ex o kan iano. La cla idad, sin emba go, encub e
la p oblemá ica más di ícil y compleja de odo el O.p. Den o de la necesa ia b e e-
dad de es e abajo in en a emos desen aña su sen ido, paula inamen e. Los olios
signados Übe gang 1-14 cons i uyen un auxilia indispensable en es a a ea de
análisis.
La De inición, en p ime luga , no pa ece o ece mayo di icul ad. Reúne las
no as comunes al concep o de é e que habían ya apa ecido en Eule . Es muy
in e esan e, en cambio, señala la di e encia en e ma e ia en gene al y cue pos
ísicos. El olio Übe gang 2 con iene, a es e espec o, impo an es p ecisiones. Kan
en iende po cue po una ma e ia que se limi a a sí misma34 en una es uc u a y
igu a, median e las ue zas que ac úan sob e y desde él. Resis e, pues, a la al e a-
ción de su igu a. La ma e ia, po el con a io, no iene o ma alguna.35 Kan no a
a ocupa se más, na u almen e, de los cue pos ísicos. Su es udio co esponde a la
Física (y, más exac amen e, a la Mecánica). Po el con a io, nos mo emos aho a en
un ámbi o pu amen e me a ísico.
La emá ica se cen a, po consiguien e, en es e concep o de ma e ia en gene al.
Si los cue pos son con igu ados po ue zas mo ices (de a acción y epulsión,
ga an es del peso, cohesión, coe ción y exhaución p esen es en los cue pos), se sigue
que la sede o igina ia de esas ue zas no puede es a en los cue pos mismos, sino en
una ma e ia con inua, «que que emos llama po aho a (p o isionalmen e) caló ico»
(O.p. XXI, 215, 25). La p ecisión es impo an e, pues mues a ya cla amen e el
dis anciamien o de Kan con espec o a la ma e ia hipo é ica de los ísicos.
Pa a Kan , el é e no cons i ui ía an o una ma e ia (ni siquie a una «es o a» al
uso de la química p edal oniana de la época, como sus a o o sede de p opiedades:
el p incipe oxygène o Saue s o , el ni ógeno o S icks o , e c.) cuan o un luidum
de e ens en el sen ido de Jean-And é de Luc, un in eligen e mediado en e la
química del logis o y la de La oisie muy es udiado po Kan .36 En cuan o ma e ia
ascenden al de base no es na u almen e un cue po, no iene ex ensión ni o ma,
ni cambia de luga , mien as que, en cambio, exis e en odo espacio y iempo,
cub iendo así el pues o dejado p o isionalmen e abie o en el úl imo Pos ulado del
pensamien o empí ico, de la p ime a C í ica, en el que se p opone: «Hay (exis e)
42 Théma a. Re is a de Filoso ía, 38, 2007
71 O.p. XXI, 149.
72 O.p. XXII, 370.
73 O.p. XXI, 23
74 Ibidem.
75 Es bien signi ica i o que el p ime pos ulado de la azón p ác ica (la inmo alidad del alma) enga
una p esencia an esidual o más que el del Bien Sup emo. Esa inmo alidad a ni el pe sonal iene
sus i uida en e ec o po la idea del p og eso del géne o humano hacia lo mejo . Toda ía en agmen os
iniciales (1797-98) in en a compagina Kan ambas doc inas, de endiendo una inmo alidad conscien e
como una «buena y apenas e i able hipó esis pa a explica es e enómeno del pe eccionamien o» (se
e ie e a la pe sis encia de la conciencia de la especie –y del p og eso de és a- a pesa de la mue e de los
hecho, en las 1260 páginas de la edición académica del Opus pos umum sólo encon-
amos dos escue as menciones al Bien Sup emo, y en ambos pasajes se des i úa
la doc ina de 1788. En el p ime o se iden i ica el « in úl imo» con el «bien sup e-
mo». Kan jus i ica en e ec o el nomb e alemán de la iloso ía: Wel weishei («sabidu-
ía mundana») «po que la sabidu ía –la ciencia en ella- iende in encionadamen e
al in úl imo (el sumo bien).»71 Pues bien, en un pasaje es ic amen e pa alelo, se
dice que: «la iloso ía, en el sen ido li e al de la palab a (como doc ina de la sabidu-
ía), iene un alo incondicionado, pues es la doc ina del in úl imo de la azón
humana y sus impe a i os con ienen en sí un alo absolu o: de ahí que iendan
di ec amen e al in. La doc ina de la elicidad no puede jac a se al espec o, pues
con iene cie amen e medios pa a ines.»72 Es ob io, pues, que a Dios se le ha
«libe ado» de la unción (en el ondo, poco digna, a mi e ) de se i de pegamen o de
las dos mi ades escindidas del homb e: la que iende a la na u aleza y la que se
some e a la mo alidad. Po lo demás, la segunda ci a, con oda su concisión, es aún
más explíci a. Se a a de es ablece los es maxima de la azón. Kan enume a:
«La na u aleza sup ema. La libe ad sup ema. El bien sup emo (bea i ud [Seligkei ]
elicidad [Glückseligkei ]).»73 La con aposición es cla a: bajo el p ime concep o de
«bien» se en iende la dicha pu a, p opia de los biena en u ados que nadan espe an
del aza o la sue e (Glück, p esen e como su ijo en el é mino alemán). Cuando la
na u aleza oda ha sido some ida (al menos, en idea y como p incipio heu ís ico) a
necesidad mecánica, el aza y la sue e quedan absolu amen e ue a de su concep o.
Sólo que, si la unción de Dios como ga an e del Bien Sup emo (Consumado)
deja de ene sen ido, ¿cuál se á en onces su papel en es a igo is a iloso ía de la
mo alidad?
Inmedia amen e después del ex o ecién ci ado, esc ibe Kan : «La p egun a:
¿hay un Dios? No es posible p oba un Obje o al del pensa como sus ancia, ue a
del suje o: sino pensamien o.»74 ¿Acaso debe emos llega a la conclusión de que el
anciano Kan , y en agmen os esc i os jus amen e a pocos meses de su mue e, se
ha con e ido en un a eo? No. A i ma al cosa se ía an insensa o (den o del
sis ema kan iano, cla o es á) como nega la exis encia del é e po no se di ec a-
men e de ec able po apa a os de medida ni pode a ec a , po p incipio, a los
sen idos del homb e. De hecho, y desde un pun o de is a me amen e cuan i a i o,
se ía ex año que el iejo Kan p e endiese desecha la Idea de Dios, jun o con la
negación de la exis encia de an excelso se , cuando dedica la segunda mi ad de los
agmen os de que cons a el Opus pos umum a su a amien o, desde odo ángulo
posible, como hicie a po demás con el é e o caló ico en la p ime a mi ad. En e ec o,
bas a una ojeada supe icial a an nume osas páginas pa a da se cuen a de que el
é e y Dios son los dos emas de que cons a el inacabado esc i o. Y ya hemos is o
has a qué pun o es án ligadas esas dos nociones: la una co esponde ía a la ex e io-
ización, po pa e del suje o, de la o ma de sensibilización llamada «espacio», a in
de sali sis emá icamen e al encuen o de los obje os que a ec an al sen ido ex e no,
con is as a su o denación y o malización cien í icas, p ime o, y su manipulación
después en los espec os écnico, p agmá ico y, en in, é ico-p ác ico. La o a, la Idea
de Dios, en cambio, se ía p oduc o de la in e io ización, en el alma del suje o, de la
azón p ác ica y de su exp esión suma: el impe a i o ca egó ico, is o po así deci
desde su e e so, no como un debe que el suje o se impone a sí mismo sino como
una imposición, como un manda o dic ado desde su más en añable in e io , de
modo que el espe o hacia ese Se sea su icien e pa a la acción mo al, sin necesidad
de acudi pa a ello a supues as ecompensas (o cas igos), y menos pos mo em.75
43
Théma a. Re is a de Filoso ía, 38, 2007
indi iduos). Pe o cla amen e le adsc ibe un alo pu amen e egula i o, como guía de la conciencia: esa
idea «es su icien e en el espec o p ác ico (a in de que el homb e egule su ida en con o midad con ella.»
O.p. XXI, 345s.- És a es la única mención del p oblema, sal o en una ano ación muy a día (de 1801), an
b e e como c íp ica. Kan se p egun a allí si la inmo alidad debie a se con ada en e las p opiedades
de la libe ad. Y esponde: «Sí, en caso de que hubie a un demonio (Teu el). Pues él, aun do ado de azón,
no iene in ini ud.» (XXI, 37). El é mino Teu el impide in e p e a la ase como e e ida al daímon
(Dämon) de Sóc a es. Kan pod ía quizá que e deci que se ía diabólico espe a la inmo alidad po el
hecho de habe se es o zado en se lib e. Así, el demonio –un se acional, pe o no in ini o- pod ía c ee
que, si él ue a inmo al (e e no) po sus solas ue zas y acciones, y no de p es ado, se ía igual a Dios.
Pe o se a a de una me a conje u a po mi pa e, ya que no hay más alusiones al ema.
76 Po odo ello, a mi e , se equi oca Adela Co ina, en su po lo demás ex ao dina io es udio: Dios
en la iloso ía ascenden al kan iana. Uni e sidad Pon i icia. Salamanca 1981, al conclui que el e ec i o
desman elamien o de los a ibu i os (en i a i os y ope a i os) a ibuidos a Dios deja sin e ec o a esa
noción, o o gando en cambio Kan un «pode c eado » a la azón «di e so en g ado, y no según la especie»,
de la omnipo encia di ina, de modo que el sis ema desemboca ía necesa iamen e en un «an opocen ismo
p ác ico» (p. 340). Si con «an opocen ismo» se sos iene aquí, según odos los indicios, una iden i icación
en e la uni e salidad colec i a del concep o «homb e» y la uni e si as dis ibu i a (de modo que los
homb es se ían –c ee ían se , en su o gullo- algo así como pe i s dieux, dioses «en calde illa»), en onces
esa conclusión no se sigue ni de la le a ni del espí i u del kan ismo. Po el con a io, y si se me pe mi e
ci a un pasaje p opio: «El homb e ‘p ác ico’ ealiza acciones en con o midad con la pu a o ma de la ley,
po debe y en nomb e de su Pe sona: del suje o mo al que inmo a en él, aunque jamás sab á si aquéllas
han sido ejecu adas sólo po debe . No es él quien mi a en su in e io , sino sólo Dios: el que esc u a los
co azones.» (Con a el humanismo. Abada. Mad id 2003, p. 101; po cie o, la úl ima ase ep oduce
implíci a pe o ielmen e una de inición kan iana: «Dios: el que esc u a los co azones.» O.p. XXII, 64). La
p ueba de que no hay al an opocen ismo (o humanismo) en Kan se encuen a po doquie en O.p.
Bas a ci a un pa de ejemplos: «Hace algo po Él, sea median e alabanzas, e c. Es an h opomo ismus
pensa así. Noso os debemos segui sus manda os eje ciendo el de echo pa a con los homb es.» (XXI,
60s.). Y sob e la posición de esa Idea, como ecue do ans o mado de la amosa Conclusión (Beschluss)
de la segunda C í ica, a iéndase a es e escla ecedo pasaje: «Dios sob e mí, el mundo ue a de mí, el
espí i u humano en mí en un sis ema comp ehensi o de la o alidad de las cosas.» (XXI, 39). En 1788,
como es bien sabido, lo que es aba «sob e mí» (übe mi ) e a «el cielo es ellado», mien as que «en mí»
mo aba la «ley mo al», sin mención alguna de Dios (KpV; V, 161).
77 Von den gö lichen Dingen. En: We ke. Ausgabe le z e Hand. Leipzig 1812-1825; III, 425s.
Así pues, bien cab ía deci que es el al ísimo espe o que Kan iene pa a con la
Idea de Dios lo que pa adójicamen e le lle a a «libe a » a ese supues o pe o excelso
Se de oda unción se icial. Pues como ens necessa ium, Dios end ía que se el
C eado del mundo pa a que és e exis a y noso os en él, que es lo que impo a. En
cuan o ens ealissimum, end ía que se el uni e so lógico de los posibles pa a que
los homb es podamos comunica nos y deci e dad. En cuan o demiu gus y A qui-
ec o, end ía que habe ligado su In eligencia ( olcada en ese espacio lógico) a su
Volun ad (en cuan o donación de exis encia) pa a que los homb es podamos i i en
un mundo bello y o denado inalís icamen e. En suma, Dios se ía «Dios» sólo pa a
que los homb es ue an de e dad homb es de hecho y de de echo. Según es o, las
doc inas adicionales sob e Dios no se ían sino di i ambos hipóc i as que esconde-
ían un an opocen ismo e gonzan e.76 No es Dios el que ha de se pues o al
se icio del homb e, sino una na u aleza dominada cien í ica, écnica y ju ídicamen-
e … en nomb e del Deus in nobis e elado en nues a más ín ima en aña. Al
espec o, el iejo Kan bien pod ía habe hecho suya la al i a p oclama de Jacobi en
1811: «El homb e es la e elación de Dios cuando se ele a sob e la na u aleza y, en
i ud de es e espí i u, se con apone a ella como un pode independien e de ella y
al que és a no puede esis i comba e con a ella, p e alece sob e ella, la domina.»77
Cie amen e, bien cab ía sospecha de es a concepción del homb e como « e elación
de Dios», desenmasca ada como un a did aún más al o que el del a eísmo o el
an opocen ismo: como una sue e de la a us p odeo, una «pa en e de co so» pa a
pone a la en e a Tie a (y endencialmen e al Uni e so) al se icio de un homb e
endiosado, en i ud de una conjunción de ciencia ( ecnociencia: azón calculado a)
y de eligión ( eligiosidad: co azón piadoso); en el ondo, una desmesu ada hyb is
que hoy sigue siendo moneda de cu so en amplias capas de la sociedad «ilus ada».
Pe o, a mi e , nada de es o se encuen a en las doc inas mo ales, polí icas o
eligiosas examinadas y enjuiciadas po la iloso ía de la eligión. És a misma, y po
ende odas esas doc inas, ha de es a some idas de an emano a una Me a ísica de
las cos umb es que, sin abandona empe o el ámbi o ascenden al de jus i icación
(es deci , sin p opone nue os y «mejo es» con enidos a los posi i amen e es ableci-
dos, sea po adición o po au o idad), ha de p ocede en odo caso «de a iba abajo»
44 Théma a. Re is a de Filoso ía, 38, 2007
78 A la p egun a: «¿Cuál se á el solo o den po el cual quepa espe a el p og eso hacia lo mejo ?», Kan
con es a: «no po el cu so de las cosas de abajo a iba, sino po el que a de a iba abajo.» De S ei de
Facul ä en (= S ei ) VII, 92. Pa a que no quepan dudas, Kan aduce al espec o an o la educación en
casa y en la escuela como la enseñanza eligiosa (Religionsleh e).
79 O.p. XXI, 21.
80 Re lexion 1460 (1783-84); G.S. XV/2, 641.
81 Re l. 1426; G.S. XV/2, 622.
82 P.e.O.p. XXI, 52: «ju a po el Dios i o se á cae en lo aná ico, en lo ascenden e: una desmesu a
(Ve messenhei ).Es bien signi ica i o que Kan use un é mino que en g iego co esponde a hyb is; sólo
que aho a iene un alo diame almen e opues o: no se a a de la p e ensión po pa e del mo al de
inmiscui se en las acciones e in enciones de se es ascenden es, sino al e és: de a ibui
sub ep iciamen e un p incipio heu ís ico de conduc a dic ado po la p opia azón a un se ex e no a la
conciencia humana. Lo mismo ocu e cuando se a ibuyen a la sabidu ía di ina: «in enciones que
p opiamen e no deben hon a más que a la p opia sabidu ía del aciocinado (Ve nün le s). K i ik de
U heilsk a . § 68; V, 383n.
( on oben he ab). Pues pa a Kan , al igual que se ía inconcebible le an a el edi icio
de la ciencia na u al desde abajo, en base a un cambian e y poco iable bound o
pe cep ions, po deci lo con Hume, del mismo modo cons i ui ía una insensa ez o
una ingenuidad el espe a cualquie mejo a en las cos umb es de los homb es que
su giese po así deci induc i amen e, de abajo a iba, en nomb e de una supues a
buena na u aleza de los homb es à la Rousseau.78 Y eso que se a a ía de un
adoc inamien o o Beleh ung, o sea a una ansmisión de conocimien os que implica
ya al menos azón, aunque sea ajena (piénsese en el Émile ousseauniano). Mucho
más pelig oso se ía acoge se además a una supues a expe iencia de lo sob ena u al
o lo di ino pa a apoya desde ella las c eencias y compo amien o de los homb es.
Kan acha nada menos que de «locu a aná ica» (schwä me ische Wahn) la c een-
cia en la: «apa ición (E scheinung) de un al se (de Dios, F.D.) o incluso simplemen-
e de desea al cosa; [ello] se ía acep a ideas como si uesen pe cepciones.»79 Pues
si el sal o indebido del ag egado de pe cepciones al sis ema de la ciencia na u al
puede siemp e alega la a enuan e de que, en úl ima ins ancia, dependemos de algo
dado que, en suma, es y se á siemp e an incognoscible como imp escindible pa a el
inicio del conocimien o, se ía en cambio blas emo que e hace de un p incipio
acional pu o algo dado, algo que se ía en suma un obje o de expe iencia, po al a
que és a quisie a se si uada.
Cuál pueda se en onces el alo y unción de la eligión es algo que el úl imo
Kan pa ece ene muy cla o. Desde el pun o de is a subje i o, el de la enseñanza,
a i ma que la necesidad de inculca la mo alidad en los homb es pasa po : «la
educación, la cons i ución es a al y la eligión. Aho a bien –con inúa-, la eligión no
es o a cosa que un ci iliza (ci ilisi ung) median e una disciplina.»80 De nue o,
pues, se p ocede de a iba abajo (hay que en ende aquí Disziplin en el sen ido
«disciplina » del é mino). Es cla o, con odo, que si de lo que se a a es de o na
a los homb es en se es ci ilizados, esa labo es desde luego secunda ia, pues depen-
de de la adecuación de aquéllos a una e dade a ci i as, cuyo undamen o ha de se
desde luego el p incipio sup emo de la e icidad. En una palab a, lapida ia: Mo al
o de Religion («La mo al [ a] an es que la eligión.»).81 Pues, de lo con a io, la
eligión se ía algo me amen e his o isch (como e ec i amen e piensa Kan que lo es
la eligión es a u a ia, que mezcla e elaciones y expe iencias con adoc inamien os
pu amen e o males, con el in de log a median e coe ción una conduc a
adecuada).82 Ello no signi ica desde luego que algún día –en una e a ilus ada
egida po la mo alidad y enden e al eino de los ines- haya de desapa ece la
eligión (se ía como p e ende que desapa ecie a la ísica po habe e igido ya una
me a ísica de la na u aleza). Lo que se quie e deci con ello es simplemen e, y nada
menos, que la eligión (p esen e y ac i a en las cos umb es) ha de es a , p ime o,
depu ada de oda su ganga his ó ica e ideológica (o lo que es lo mismo: han de
desapa ece las con esiones eligiosas pa icula es en a o de una única eligión
con o me a azón); en segundo luga , esa eligión acional ha de es a supedi ada,
po lo que hace a su in eligibilidad o mal (no espec o a su e ec i idad: pa a ello no
hace al a iloso ía alguna), a la me a ísica de las cos umb es, de modo análogo a
como lo es á la ísica (o iginada en úl ima ins ancia en la obse ación empí ica) a la
me a ísica co espondien e.
45
Théma a. Re is a de Filoso ía, 38, 2007
83 O.p. XXI, 81.
84 O.p. XXI, 13.
85 O.p. XXII, 64.
86 O.p. XXI, 26.
Desde el lado obje i o, empe o, o sea desde el e ec o de la ley mo al sob e el
suje o, esa eligión –esbozada en sus asgos gene ales po el p opio Kan - no es o a
cosa que la «cualidad p opia de ob a con o me a conciencia». La p olija exp esión
en ecomillada ap e ende e e li e almen e la concisa de inición que de eligión
o ece a es e espec o Kan : «Religión es –dice- Gewissenha igkei .» Una aducción
más concisa, y aun p ecisa, pod ía se : «esc upulosidad». El p opio Kan explica ac o
seguido qué quie e deci con ello: «San idad de las p omesas y e acidad en aquello
que el homb e iene que econoce en sí mismo. Conóce e a i mismo. Tene al cosa
no exige ni el concep o de Dios ni menos aún el pos ulado: ‘hay un Dios’.»83
Ya se e po qué adicales de o e os discu e la iloso ía a día kan iana: la
eligión acaba po con igu a se como algo semejan e al enómeno o apa ición
(E cheinung) de la ley mo al en cada conciencia indi idual: la oz que exho a a esa
conciencia a ob a con o me a ley como si en esa oz inie an exp esados los manda-
os de un Se Sup emo. Y es que en el espec o p ác ico la ga an ía del ob a mo al,
pe soni icada en Dios, no exp esa o a cosa que la e lexión de la ley mo al en mí (no
po mí, no po mis solas ue zas ni po mi lib e albed ío). Dos modos de acción que son
ep esen ados como una pasi idad o igina ia. En el ámbi o de la eligión: «La azón se
hace (mach ) pa a sí misma a Dios.»84 En iendo: hace a Dios, o mejo : la azón se hace
el concep o de Dios a in de econoce se a sí misma. Sólo que la azón no es el homb e.
Más al a que la azón es á la libe ad, y és a es un ak um an opógeno, un ans-
o mado que con ie e a un as u o animal acional en un se mo al capaz de
ele a se sob e los es echos lími es de su exis encia na u al.
En de ini i a, no nos es líci o según Kan p egun a nos po la esencia o la
exis encia de Dios, es deci : po qué o quién es Dios. Tan excelsa p egun a lle a
implíci a, como ya he ad e ido, la desmesu a de ei ica esa Idea, con la p e ensión
de pone la al se icio del homb e. Kan enía es o muy cla o: «la cues ión de si hay
un Dios iene, dicho cla amen e, p on a con es ación, dado el p opio deseo de
lisonja. Pues si hay un Dios, ya lo he encon ado; y si no lo hay, nada pie do ni gano,
sal o en mi conciencia (Gewissen), po la cual debo admi i algo de lo que nada sé
como si lo supie a.»85 Es a co ección undamen al a la pa i pascaliana despeja a mi
en ende oda duda espec o a la unción de la Idea-Dios. P e ende que un se
ascenden e inmo a en noso os, sea di ec amen e como «Voz de la conciencia» o
indi ec amen e a a és de la acep ación c edencial de una « e elación» signi ica ía,
una ez más, enuncia a oda cogni io ex p incipiis en nomb e de una «no icia»
ecibida po ía empí ica o po adoc inamien o. En ambos casos, esa e es a ía
basada, como dice con unden emen e Kan , en un concep us ana icus:: «El concep o
es aná ico (schwä me isch) cuando aquello que es á en el homb e es ep esen ado
como algo que es á ue a de él, y iene ep esen ada una ob a de su p opio pensa-
mien o (sein Gedankenwe k) po una cosa (Sache) en sí (sus ancia).86
Con odo, he de con esa que es di ícil i i y ob a en con o midad con la
pa adójica doc ina kan iana, según la cual es p ecisamen e po espe o a la Idea y
unción de Dios (a sabe : la conside ación subje i a de nues os debe es como si
p ocedie an de una ins ancia supe io , in imio in imo mea) po lo que hay que
desecha po desmesu ado y aná ico odo in en o de pene a en su esencia o de
p egun a se po su exis encia. Bien puede se esa Idea una au op oducción de la
azón pu a p ác ica pa a e lexiona sob e sí e imp imi en el co azón humano un
sen imien o de obediencia... pe o a la Ley, no a un ens summum. Y sin emba go, si
no nos es líci o a i ma su exis encia (y menos espe a algo de ella), sí hab íamos de
sos ene , según Kan , su sobe ana e ec i idad (Wi klichkei ). ¿La e ec i idad de una
e lexión de la Razón humana sob e cada homb e? Pues el ilóso o admi e, po un
lado: «Hay un se en mí, dis in o de mí, que es á en elación causal de e ec i idad
(nexus e ec i us) sob e mí (agi , aci , ope a u ).» Pe o po o o, con iesa al pun o:
«y yo, el homb e, soy ese mismo se : és e [Dios] no es algo así como una sus ancia
ue a de mí.» ¿No es és a una palma ia con adicción? Desde luego, y Kan lo
46 Théma a. Re is a de Filoso ía, 38, 2007
87 O.p. XXI, 25.
88 O.p. XXI, 63.
89 A is ó eles, Me aphysica A 2, 982b25-32.
econoce de modo no menos palma io, no sin emi i lo a un úl imo, mis e ioso
ac um del que pende la en e a doc ina c í ica, a sabe : «Dios» es la hipós asis,
admi ida als ob, de la Idea del impe a i o ca egó ico en su ca ác e de obliga o ie-
dad incondicionada: «Es a inexplicable cons i ución in e na –dice- se mani ies a
median e un ac um: el impe a i o ca egó ico del debe (nexus inalis), Dios; e ec i-
us [en] el mundo; él [el impe a i o], ya sea a i ma i o o nega i o (mandamien o o
p ohibición).»87
Si nos a enemos a las o uosas doc inas del anciano de Königsbe g, no c eo
que sea posible indaga más allá de ese insóli o ac um. Es como si la azón se
indie a, no sin es upe acción, an e un concep o que: «no es una icción (Dich ung)
(un concep o hecho de mane a a bi a ia concep us ac i ius) sino un concep o dado
necesa iamen e a la azón (da us).»88 Un concep o dado a la azón (de Ve nun ),
dice Kan . ¿Pe o quién o qué puede habé selo dado, sal o que se a e de una
au op oducción de la azón misma, in ac u exe ci o? Da se a sí misma en el ac o.
Culmen de la e lexi idad, a in de impulsa a los homb es, en una ap oximación
asin ó ica, pu amen e egula i a y heu ís ica, a ace ca se a un Reino de los Fines
que ob a ya en ellos como una exigencia mo al incondicionada. Culmen, ambién,
de la pa adoja: la azón se da a sí misma (cie e ideal) pa a da a los homb es
quehace , qué hace (ape u a a un camino inacabable). Como una p omesa que
nunca se cumpli á. Pe o se ía indigno del homb e, se ía algo li e almen e con a
na u a el no in en a denodadamen e su cumplimien o. En is a de la posición
sup ema en que la e eligiosa se asien a en la azón mo al. Desde la asegu ada
posición basila de una ciencia en aizada en la azón eó ica. Ciencia y eligión,
aunadas así en una emp esa inalcanzable, undadas ambas y p opulsadas como
es án en y po la iloso ía: la ac i idad de los homb es lib es.
Y a las mien es acude en onces, i esis ible, el ecue do de aquel Filóso o que
supo escucha la palab a del Poe a:
«Así como llamamos lib e al homb e que exis e po mo de sí mismo, y no de
o o, así decimos que és a [la iloso ía p ime a] es de en e odas las ciencias la
única lib e, pues es la única que iene en sí su p opio in. Po eso podemos
conside a con jus icia que es imposible su adquisición po pa e del homb e. En
e ec o, de muchas mane as es escla a la na u aleza de los homb es, así que,
como decía Simónides: «únicamen e Dios puede goza de ese p i ilegio», mas es
indigno que el homb e no busque la ciencia que iene alo de po sí (ka h’
au òn).»89
* * * Félix Duque Pajuelo
[email p o ec ed]