LEANDRO ÁLVAREZ REY
REFORMA Y CONTRARREFORMA
AGRARIA DURANTE LA SEGUNDA REPÚBLICA
Ca mona, 1931-1936
Resumen. Con la ap obación en la Segunda República de la Ley
de Re o ma Ag a ia se p e endió soluciona una de las cues iones
más sang an es de la du a ealidad social de la España de los años
ein a: el injus o epa o de la p opiedad de la ie a. Andalucía y
p o incias como Se illa figu aban a p io i en e las más beneficia-
das po la aplicación de dicha e o ma, que sin emba go opezó
con innume ables p oblemas bu oc á icos y con la ce ada oposi-
ción de los p opie a ios a e se desposeídos de sus ie as.
En es e abajo se abo da lo sucedido en Ca mona con el p o-
yec ado asen amien o de campesinos en unas fincas p opiedad
de la Casa de Alba, lle adas en a endamien o po Luis Ala cón
de la Las a -homb e ue e de la pa onal y u u o minis o de
F anco- y exp opiadas po el Ins i u o de Re o ma Ag a ia en
1933. El conocimien o de allado del p oceso de incau ación de
“Las A oyuelas” ha sido posible g acias a la abundan e docu-
men ación conse ada en el A chi o p i ado de Manuel Giménez
Fe nández, Minis o de Ag icul u a de la CEDA en e oc ub e de
1934 y comienzos de 1935.
Palab as cla e. Ala cón de la Las a / asen amien os / Benayas /
campesinos / CEDA / duque de Alba / Gil Robles / Giménez Fe -
nández / incau ación / IRA / Minis e io de Ag icul u a / pa onal
/ Re o ma Ag a ia / Segunda República / e a enien es.
Ab s ac : Wi h he app o al o he Land Re o m Law, he 2nd
Republic in ended o sol e one o he mos ankling ma e s o
Spain’s ha sh eali y du ing he 30`s: he unjus dis ibu ion o land-
owne ship. A p io i Andalusia and p o inces like Se ille should
ha e been mos benefi ed by he Re o ma ion, bu i s umbled wi h
uncoun able bu eauc a ic p oblems as well as wi h he s ubbo n
opposi ion o he owne s ha we e dispossessed o hei lands.
This pape analyses he inciden s ha ook place in Ca mona when
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peasan s occupied he es a e o he House o Alba, en ed by Luís
Ala cón de la Las a - he s ongman o he employe s o ganisa-
ion and u u e sec e a y o F anco. The es a e, “Las A oyuelas”,
was exp opia ed in 1933 by he Ins i u o de Re o ma Ag a ia, he
p ocess being well known due o he abundan documen a ion
conse ed wi hin he p i a e a chi e o Manuel Gimenez Fe n-
ández, sec e a y o ag icul u e o CEDA be ween Oc obe 1934
and ea ly 1935.
Keywo ds: Ala cón de la Las a / ag icul u e / Benayas / CEDA /
confisca ion / employe s o ganiza ion / Duke o Alba / Gil Robles
/ Giménez Fe nandez / IRA / land e o m / land owne s / peasan s
/ Second Republic / sec e a y o ag icul u e / se lemen s.
INTRODUCCIÓN
Una de las medidas de la Segunda República que más espe anzas y
más us aciones susci ó en e los españoles de los años ein a ue
la anunciada aplicación de una e o ma ag a ia que ans o ma ía
el desigual epa o de la iqueza en las zonas u ales, acili ando
el acceso a la p opiedad del campesinado pob e. Po lo que a la
p o incia de Se illa se efie e, no hay duda de que a es as al u-
as lo que en onces se denominaba el “p oblema de la ie a” se
había con e ido ya en el p incipal esponsable de esa es uc u a
social a caica, desequilib ada y pola izada, an ca ac e ís ica de
muchos pueblos de la Andalucía de comienzos del siglo XX. En
Se illa y pa a es os años casi odas las es adís icas conocidas
apun an la desc ipción de una p opiedad concen ada donde el
2% de los p opie a ios poseía el 47% de las ie as p oduc i as,
y donde las fincas mayo es de 250 hec á eas ocupaban el 46%
de la ex ensión p o incial1. Es a es uc u a de la p opiedad e a
el esul ado, en e o as azones his ó icas, del lib e me cado al
que ue some ida la ie a se illana a lo la go del siglo XIX, a
aíz del cual el 11% de los comp ado es se hicie on con el 84,5%
de las ie as en lo es de un amaño supe io a las 50 hec á eas2.
Es e p oceso consolida ía el pode económico, el p es igio social
y el con ol polí ico de un puñado de amilias, los au o i ulados
“ e a enien es” o “lab ado es y p opie a ios”, fieles exponen es
de la pujanza de la bu guesía ag a ia se illana. Desde la segunda
mi ad del siglo XIX es e selec o g upo había ido inc emen ando
aún más su hegemonía social con la adquisición de í ulos de no-
1. C .: P. CARRIÓN:
Los la i undios en Es-
paña. Su impo ancia.
O igen. Consecuencias
y solución, Ba celo-
na, A iel, 1972 (1ª ed.
1932), en especial págs.
221-233.
2. Véase M. PARIAS
Y SAINZ DE ROZAS,
El me cado de la ie a
se illana en el siglo
XIX (1835-1900), Se-
illa, 1989; M. DRA-
IN, Les campagnes de
la p o ince de Se illa,
Pa is, 1977, 2 ols.; F.
HERAN HAEN, Tie a
y pa en esco en el cam-
po se illano, Mad id,
1980.
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REFORMA Y CONTRARREFORMA AGRARIA
bleza, enlaces amilia es y su p esencia al en e de a is oc á icas
en idades, como la Real Maes anza de Caballe ía de Se illa o el
Real Cí culo de Lab ado es y P opie a ios. Tan o es así que en
1916 el Anua io G osso, una especie de “Almanaque Go ha” de
la “buena sociedad” se illana, ecogía la esidencia habi ual en
es a ciudad de 3 duques, 2 duquesas, 57 ma queses, 65 ma quesas,
38 condes, 37 condesas y 5 izcondes3.
Po lo que a Ca mona se efie e, es a localidad enía en co-
mún con el es o de la p o incia de Se illa el hecho de que su
iqueza se hallase muy desigualmen e epa ida. Da os como los
apo ados en su día po Josefina C uz Villalón4; los incluidos
en El in o me sob e el P oblema de la Tie a elabo ado po el
Colegio de No a ios de Se illa a lo la go de 1931; los di undidos
po el ingenie o ag ónomo Pascual Ca ión, o los que o ecen el
Regis o de la P opiedad Exp opiable, mues an bien a las cla as
ese desigual epa o de lo que en onces e a la p incipal uen e de
iqueza –la ie a– y la exis encia en Ca mona, como en gene al
en la mayo pa e de la p o incia de Se illa, de una es uc u a
ag a ia ca ac e izada po el la i undismo y la g an p opiedad,
siendo el peso y la influencia de los lab ado es y p opie a ios muy
ue e aún en el conjun o de es a sociedad ag a ia de comienzos
de los años ein a.
De hecho del é mino municipal de Ca mona, o mado po
algo más de 90.000 hec á eas, más de la mi ad –unas 50.000– pe -
enecían a hacendados o as e os, en e los cuales se incluía lo
más g anado de la clase e a enien e de la Baja Andalucía. Sin
i más lejos el duque de Alba, Jacobo S ua Fi z-James y Falcó,
poseía en Ca mona más de 2.000 hec á eas de excelen e ie a de
labo , aunque según el Regis o de la P opiedad Exp opiable no
e a ya en los años ein a el p incipal p opie a io de Ca mona:
po delan e suyo figu aba Rica do de Rojas y Solís, el ma qués
de Tablan es, poseedo de 2.800 hec á eas. A ellos les seguían en
o den de impo ancia F ancisco A me o Cas illo, ma qués del
Ne ión (1.504 has.); José Benjumea Zayas (1.267 has.); Te esa
Zayas y A ias de la Reina (1.115 has.); Jose a A me o Cas illo
(1.032 has.); An onio Ga cía Rome o (1.026 has.); Paulino Ga cía
Gago (1.018 has.), e c. En o al el Regis o de la P opiedad Exp o-
piable, según los da os ecogidos po An onio Flo encio Pun as,
señalaba pa a el é mino municipal de Ca mona como mayo es
3. F. LOPEZ GROSSO,
La Sociedad en Se illa,
Se illa, 19l7.
4. Sob e las comp a-
en as de ie a, la es-
uc u a de la p opiedad
y la o mación de los
g andes pa imonios en
Ca mona éase espe-
cialmen e J. CRUZ VI-
LLALON: P opiedad
y uso de la ie a en la
Baja Andalucía: Ca -
mona, siglos XVIII-XX,
Mad id, Minis e io de
Ag icul u a, 1980.
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p opie a ios a unos 37 indi iduos, cuyas p opiedades sumaban
ap oximadamen e unas 31.000 hec á eas5. Da os que concue dan
con la imagen que o eció ya en los años ein a Pascual Ca ión,
al afi ma que en Ca mona el 45,4% del é mino municipal lo
o maban un cen ena de fincas que sumaban 40.994 hec á eas.
Aquí y según los da os de la iqueza ús ica ca as ada a echa de
31 de diciemb e de 1930, a pesa de figu a censados un o al de
1.346 p opie a ios que pagaban a la Hacienda un o al de 5.268.993
pese as como líquido imponible, en e sólo 190 p opie a ios –el
14% del o al– pagaban el 83% de esa can idad6, lo cual mues a
con bas an e cla idad cómo un educido g upo de p opie a ios,
pe enecien es apenas a un puñado de amilias –en bas an es casos
empa en adas en e sí–concen aban en sus pe sonas y haciendas la
inmensa mayo pa e de la iqueza ús ica de Ca mona. De hecho, si
se suman las p opiedades de los di e en es miemb os de la amilia
A me o esul a que és os poseían en Ca mona no menos de 3.000
hec á eas; los Solís (Rojas, Desmaissie es) ondaban las 4.000; los
Benjumea no bajaban de las 2.000, igual que los Lasso de la Vega
y algo más que los he manos José y Regla Miu a, p opie a ios de
unas 1.600 hec á eas.
En ealidad el é mino municipal de Ca mona no e a o a cosa sino
una inmensa sucesión de co ijos, dehesas y haciendas de oli a con
nomb es an sono os como “El De amade o”, “La Mo illa”, “Las
A oyuelas”, “To e iejo”, “Mingala io”, “Ma asanos”, “Villa ejo”,
“La Campanilla”, “Neblines”, “Campaniche”, “La Baldía”7... Es as
e an las p opiedades, los nue os eudos de esa ieja a is oc acia y
bu guesía e a enien e que du an e el siglo XIX había sabido sali
o alecida de los p ocesos de ánsi o del iejo o den nobilia io y
seño ial al nue o égimen libe al y bu gués. Su con ol sob e las
ins ancias de pode apenas nunca había sido pues o en en edicho. No
en balde Ca mona os en aba el poco hon oso í ulo de se conocida
como el cacica o conse ado más es able de Andalucía, pues siemp e
habían sido los seño es de la localidad los que habían ep esen ado
en Co es al dis i o, ya desde los inicios de aquel sis ema polí ico
libe al pues o en ma cha a mediados del XIX8: Joaquín A me o desde
1841 a 1850; Miguel de Zayas, Ped o Tama i , el ma qués del Sal illo
y F ancisco Ja ie Ca o y Cá denas desde 1850 a 1866...
Pasados los u bulen os años de aquel “Sexenio Re olucio-
na io”, de ing a o ecue do en la memo ia de los p opie a ios9,
5. C . A. FLORENCIO
PUNTAS: Emp esa ia-
do ag ícola y cambio
económico, 1880-1936.
(O ganización y es a-
egia de la pa onal se-
illana en los inicios de
la mode nización), Se-
illa, Dipu ación, 1994,
págs. 366-367.
6. P. CARRIÓN: Loc. ci .
7. Véase, pa a una des-
c ipción más de allada,
el in o me elabo ado
en 1931 po el no a io
Ma iano Rod íguez
Gu ié ez, en espues a
al cues iona io emi ido
po el Colegio de No a-
ios de Se illa sob e el
p oblema de la ie a en
Ca mona. Lo hemos e-
p oducido en el APÉNDI-
CE 1 de es e a ículo.
8. Sob e la polí ica en
Ca mona du an e el
p ime libe alismo éa-
se M. SIERRA ALO-
NSO: «Re olución
libe al, Res au ación y
ida polí ica local», en
VV.AA.: Ac as del IV
Cong eso de His o ia
de Ca mona. Ca mona
en el siglo XIX (1808-
1874), Se illa, coed.
Uni e sidad y Ayun-
amien o de Ca mona,
2005, págs. 225-248.
9. C . M. GONZÁLEZ
JIMÉNEZ: «La e olu-
ción de 1868 en Ca mo-
na», A chi o Hispalense
(Se illa), nº 167 (1971),
págs. 113-130. Una
e sión ex ac ada del
mismo puede e se en
VV.AA.: Ac as del IV
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REFORMA Y CONTRARREFORMA AGRARIA
las aguas habían uel o a su cauce y la ep esen ación polí ica de
Ca mona ecayó plácidamen e en dos dignos ep esen an es de esa
“mino ía con alo es e in e eses que de ende ”, a la que Cáno as
con ocó pa a pone en pie la Mona quía es au ada en Sagun o.
Lo enzo Domínguez Haza y su hijo, Lo enzo Domínguez Pascual,
se con i ie on desde 1876 en los dueños polí icos del dis i o
y en sus ep esen an es an e las Co es de Mad id. És e úl imo,
Domínguez Pascual, empa en ado con la influyen e amilia de
los Yba a, ue de o ma inin e umpida Dipu ado po Ca mona
desde 1885 a 192310.
Pa a es a clase oligá quica y e a enien e la p oclamación
de la Segunda República el 14 de ab il de 1931 supuso la ame-
naza más pelig osa i ida has a en onces al man enimien o de
su con ol polí ico y a la hegemonía social y económica de la
que habían dis u ado du an e siglos. Aho a lo que es aba en
juego no e an sus idas, pe o sí la conse ación de su s a us y
sus p i ilegios. Y más aún cuando los gobe nan es epublicanos
anuncia on la p óxima ap obación po las Co es de una e o -
ma ag a ia des inada a ans o ma adicalmen e la es uc u a
social he edada de la Mona quía, una e o ma que da ía cum-
plida sa is acción al hamb e de ie as del campesinado pob e.
Fue así, en e el miedo de unos pocos, aunque pode osos, y la
ilusión de los más de es mil jo nale os que i ían en Ca -
mona, como inició su andadu a la Segunda República en es a
localidad andaluza.
LA SEGUNDA REPÚBLICA Y LA REFORMA AGRARIA
A pesa de encon a nos an e una sociedad ag a ia, siendo el
abajo de la ie a la ac i idad de la mayo ía de los 22.267 habi-
an es de hecho que a comienzos de los años ein a mo aban en
Ca mona, no es menos cie o que a comienzos de los años ein a
el p opio desa ollo demog áfico y, en algunos casos, su ca ác e
de impo an e nudo de comunicaciones, había con e ido a loca-
lidades como Ca mona en modes os cen os de se icios, donde
i ía una población cuyas ac i idades no es aban ya di ec amen e
elacionadas con la explo ación de la ie a.
Además, la exis encia de una es uc u a de la p opiedad ag a ia
concen ada y de una ag icul u a o ien ada undamen almen e
Cong eso de His o ia
de Ca mona. Ca mona
en el siglo XIX (1808-
1874), Se illa, coed.
Uni e sidad y Ayun-
amien o de Ca mona,
2005, págs. 263-274.
10. Una b e e biog a ía
de Domínguez Pascual
figu a en Modes o SÁN-
CHEZ DE LOS SAN-
TOS, M.: Las Co es
Españolas: las de 1910,
Mad id, Es ablecimien-
o Tipog áfico de An o-
nio Ma zo, 1910, pág.
822. Nacido en 1863,
e a abogado, p opie a io
e hijo de Domínguez
Haza. De él decía el au-
o de la publicación que
“los in e eses gene ales
gana ían con que u ie a
más amo a la cosa pú-
blica; y no decimos los
in e eses pa icula es de
su dis i o, po que és os
los a iende siemp e...”
Sin emba go, después de
más de ein e años e-
p esen ando a Ca mona
en las Co es, Sánchez
de los San os sólo des-
acaba de Domínguez
Pascual que una ez ha-
bía p esen ado una p o-
posición de ca e e a de
Mai ena del Alco a la de
Alcalá de Guadai a, y al
e oca il de Có doba a
Málaga. Su pe sonalidad
en el seno del conse a-
du ismo se illano puede
segui se en M. SIERRA
ALONSO: La polí ica
del pac o. El sis ema
polí ico de la Res au a-
ción a a és del Pa ido
Conse ado se illano,
Se illa, Dipu ación,
1995.
2202
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CAREL
hacia los cul i os de secano (ce eal y oli a ), no debe es ima se
como una condición de pa ida pa a una deficien e explo ación
del suelo. Es más, a medida que amos conociendo nue os da os
sob e el desa ollo de la economía ag a ia se illana del siglo XX,
es posible afi ma la exis encia de una paula ina mode nización
– eflejada igualmen e en el sec o oli a e o– en el que juga on un
papel impo an e las máquinas ab icadas en la p opia capi al po
indus iales como Pando y Rod íguez, Balbon ín, O a y Cía. o
Manuel G osso. Además, sob e odo a pa i de la década de los
ein e, se adap a on cul i os indus iales como el algodón, el aba-
co y la emolacha, y nue os ap o echamien os. Es o es lo que enía
a confi ma nos en 1931 el no a io de Ca mona cuando afi maba
que en gene al los lab ado es acomodados del é mino lle aban sus
co ijos “con la máxima pe ección que equie e la más depu ada
écnica ag ícola, empleando los medios más adecuados y mode -
nos de o u ación, ac o ación, abono, siemb a y ecolección,
en un cul i o in ensi o en el que no queda ie a po ap o echa ,
anualmen e, como en las an iguas labo es al e cio...”
Bien es e dad que la exis encia de es a ela i a eno ación no
anula el hecho de que pe i ie an asgos de economía an igua, al
iempo que los beneficios gene ados po la iqueza ag ícola pe -
manecían muy desigualmen e epa idos. Y es que la exis encia de
una g an p opiedad concen ada ca ac e ís ica de pueblos como
Ca mona exigía además la exis encia de una impo an e masa
de mano de ob a disponible, un po encial labo al que pa adóji-
camen e e a in au ilizado y mal pagado du an e la mayo pa e
del año. En Ca mona sabemos que los jo nales medios an es de
la República oscilaban en e las 3,50 y las 4 pese as dia ias, y en
épocas de ecolección –a des ajo– salían a una p opo ción de en e
8 y 12 pese as. Pe o la na u aleza y ca ac e ís icas de los cul i os
p edominan es con e ían al abajo ag ícola en una ac i idad
empo al, que alcanzaba su momen o de máxima ocupación en
algunos momen os del in ie no, con la ecogida de la acei una, y
del e ano, con la ecolección de los ce eales. En esos meses ni
siquie a los es mil quinien os jo nale os que i ían en Ca mona
bas aban pa a a ende las a eas de ecolección, siendo necesa io
la llegada al pueblo de en e escien os y quinien os asala iados
o as e os11. Lo malo llegaba en el o oño y en pa e de la p ima e a,
cuando el abajo escaseaba, los sueldos se hundían y los ob e os
ag ícolas enían que emplea se en cualquie ocupación imaginable:
11. C . los da os en el
in o me ep oducido en
el APÉNDICE 1.
2203
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REFORMA Y CONTRARREFORMA AGRARIA
se icio domés ico, cons ucción, ob as públicas, e c. E a en onces
cuando las plazas de muchos pueblos como Ca mona se llenaban
de jo nale os en pa o, mos ando en público su mise ia y espe ando
se con a ados po los enca gados, “ape ado es” o manije os de
los co ijos de los seño i os.
La llegada de la República significó pa a es a clase mayo i a ia
de des a o ecidos un sal o cuali a i o impo an e e inédi o has a
en onces, pues de momen o la República –con el líde socialis a
La go Caballe o al en e del Minis e io de T abajo– se p opuso
como obje i o dignifica la condición social de los abajado es.
Y como la dignificación del abajado comienza po su sueldo,
desde 1931 lo que se p odujo ue una subida gene al de los sala-
ios. En Ca mona ese inc emen o si uó los jo nales mínimos en
las 6,50 pese as, y los máximos –en abajos de ecolección– en
las 18 pese as dia ias. Pe o además en es os años el campesinado
en gene al adqui ió un mayo p o agonismo g acias al desa ollo
de sus o ganizaciones sindicales, ampa adas po las nue as leyes
social ag a ias impulsadas po los socialis as desde el Es ado.
En el ámbi o u al la nue a legislación p omulgada en e 1931
y 1932, consis en e en el es ablecimien o de los Ju ados Mix os
del T abajo Ru al, la implan ación de la jo nada labo al de ocho
ho as, la Ley de Té minos Municipales, los dec e os de labo eo
o zoso y de in ensificación de cul i os, la c eación del Ins i u o
de Re o ma Ag a ia, e c., p e endió ecoge en g an medida las
ei indicaciones adicionales del campesinado, in en ando pone
fin –en e o as cosas– al sis ema de con a ación de mano de ob a
que había impe ado has a en onces, sis ema basado en el con ol
absolu o po los pa onos del me cado de abajo. Es cie o, no
obs an e, que algunas de es as e o mas, en pa e debido a e o es
écnicos o a su inco ec a aplicación, ca ecie on de i ualidad, y en
cualquie caso di ícilmen e podían se i pa a esol e de mane a
defini i a los p oblemas es uc u ales del campo.
En cualquie caso, el inc emen o de los sala ios en más de un
50% y la ap obación de la legislación social ag a ia demos aban
que la acción de los socialis as en beneficio de los abajado es
es aba dando ya sus p ime os u os. Desde ab il de 1931 y a
di e encia de la posición adop ada po ana quis as y comunis as,
cuya de ensa del pu ismo e oluciona io les imposibili aba pa a
cualquie ipo de colabo ación con una República que mo ejaban
▲▼
Du an e los años ein-
a con i ie on o mas
a caicas y muy desa o-
lladas de explo ación de
la ie a. Pa a los campe-
sinos las máquinas es-
aban jo nales, aunque
pa a los pa onos su
uso ue a necesa io si
se que ía ob ene en a-
bilidad económica de las
explo aciones.
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despec i amen e como “democ á ica” y “bu guesa”, los socialis as
ag upados en el PSOE y la UGT alo a on posi i amen e la im-
plan ación del nue o égimen, asumiendo la idea de que e an ellos,
los socialis as, su e dade o sos én, y que su papel en aquellos
momen os consis ía en apoya a los pa idos epublicanos, única
o ma de ga an iza la ap obación de las e o mas que posibili asen
la mode nización del país.
La de ensa del e o mismo que asumie on los socialis as e a,
de odas o mas, un papel complicado e ing a o. Más aún en una
si uación de c isis económica como la que se i ió en los años
ein a y eniendo po su izquie da a o ganizaciones como la CNT,
que no dudó en pone en p ác ica una es a egia desafian e basada
en la ei indicación pe manen e. Lo que ello p o ocó ue una cada
ez más in ensa conflic i idad labo al y un choque con inuo con
el Es ado, algo que ya desde la huelga gene al de julio de 1931 se
e eló como un camino bas an e in uc uoso, pe o que los ana -
cosindicalis as, inasequibles al desalien o, no duda on en eco e
has a queda li e almen e des ozados12.
El d ama ue, además, que ese aumen o de los sala ios egis-
ado desde 1931 y la pues a en p ác ica de la nue a legislación
sociolabo al impulsada po la República no si ie on pa a que
las condiciones de ida de la inmensa mayo ía de los jo nale os
mejo asen significa i amen e. Y es que en la Andalucía de los
años ein a los ni eles de ida de esa población jo nale a e an
an ínfimos que un inc emen o sala ial de más del 50%, sin que
la inflación a iase, como no lo hizo, an sólo significaba un
alejamien o ela i o del espec o del hamb e y de la mise ia. No
ol idemos además que es amos hablando de los beneficios que la
República ajo a los abajado es en ac i o, pe o muchos de esos
jo nale os se encon aban en pa o. Y és e, como en oda Andalucía,
e a ambién muy al o en Ca mona.
Po con a, desde el pun o de is a de los pa onos los cambios
que había aído consigo la República –inc emen o de los jo na-
les y leyes que beneficiaban a los abajado es– lo que hacía e a
epe cu i muy nega i amen e sob e sus bolsillos, inc emen ando
no ablemen e sus cos es de p oducción. Y es o hizo que muchos
lab ado es se plan easen se iamen e si esul aba en able con inua
con sus explo aciones, lo cual se adujo en una educción del
12. Sob e las o ganiza-
ciones sindicales y las
huelgas y conflic os i-
idos en Ca mona du-
an e es os años emi o
al es udio de M.C. FER-
NÁNDEZ ALBÉNDIZ:
«Pa onos y ob e os.
Las luchas sociales en
Ca mona du an e la Se-
gunda República», en
VV.AA.: La República
y los epublicanos en
Ca mona, Ayun amien-
o de Ca mona, 2006
(en p ensa).
2205
LEANDRO ÁLVAREZ REY
REFORMA Y CONTRARREFORMA AGRARIA
núme o de peonadas y, consecuen emen e, en un inc emen o aún
mayo del pa o. De hecho, el o igen inmedia o de la Fede ación
Pa onal Ag a ia de Se illa ue la discusión de las bases de abajo
que hab ían de egi pa a la ecogida de la cosecha de ce eales en el
e ano de 193213. La ep esen ación de los pa onos ue espaldada
en sus pun os de is a po la p ác ica o alidad de los Sindica os
Ag ícolas y Uniones Pa onales Ag a ias exis en es en los pueblos
de la p o incia, asociaciones que habían sido undadas en su in-
mensa mayo ía en e 1918 y 1920, y que aho a, con la implan ación
de la República, expe imen a on una c ecien e eac i ación. Los
pa onos impugna on las bases y a i as elabo adas po un ju ado
écnico especial, alegando que no se habían ecogido las no mas
sob e el endimien o mínimo que debían cumpli los ob e os y las
limi aciones al uso de maquina ia.
F u o de es e conflic o ue la c eación de la Fede ación Pa onal
Ag a ia se illana, que apa e la de ensa de los in e eses de sus
asociados decla aba en e sus fines consegui la e alo ización de
los p oduc os ag ícolas, acili a la indus ialización del campo,
acaba con las limi aciones en el empleo de maquina ia, es in-
gi las impo aciones y, en suma, con e i la ag icul u a en un
negocio en able, con lo cual –a gumen aban– sí se ía ac ible
paga jo nales al os. Según in o mó en sucesi os comunicados,
la Pa onal es aba especialmen e in e esada en que nu ie an sus
filas los colonos, pequeños p opie a ios y ob e os del campo.
Sin emba go, su jun a di ec i a es aba o mada ín eg amen e po
g andes e a enien es y a enda a ios de la p o incia de Se illa,
algunos de los cuales enían impo an es in e eses en Ca mona:
Jaime O iol de la Pue a (p esiden e); Luis Ala cón de la Las a
( icep esiden e); Luis Amo es Jiménez (sec e a io), José Huesca
Rubio, Agus ín Vázquez A me o, Sal ado Gua diola, Je ónimo
Domínguez y Pé ez de Va gas, e c. La Fede ación P o incial de
Asociaciones y Pa onales Ag ícolas de Se illa, en idad ep esen-
a i a de los elemen os pa onales de 46 pueblos de la p o incia,
que se ele a ían a más de 60 en 1933, se con e i ía ápidamen e
en el g an ins umen o de comba e de los lab ado es y p opie a-
ios se illanos con a la polí ica social ag a ia que la República
in en aba pone en p ác ica desde 1931.
Sob e es a compleja ealidad que cons i uía el mundo ag a io,
en la España de los años ein a ue ab iéndose paso la idea de
13. C .: F. PASCUAL
CEBALLOS, Luchas
ag a ias en Se illa du-
an e la II República,
Se illa, Dipu ación,
1983, pág. 58 y si-
guien es; A. FLOREN-
CIO PUNTAS: «Pa o-
nal y sindica os an e la
legislación ag a ia de
la II República: Se illa
(1931-1933)», en His-
o ia Con empo ánea,
Bilbao, nº 1 (1988), pp.
123-140.
2212
AÑO V. NÚMERO 5. ENERO DE 2007
CAREL
Mien as an o, en junio la Di ección Gene al había ap obado
la p opues a de en as que los a enda a ios de “Las A oyuelas”
debían sa is ace al IRA, pues Ala cón había seguido explo ándolas
desde hacía un año cuando en ealidad desde julio de 1933 dichas
ie as habían dejado de pe enece legalmen e al ex-duque de Alba.
Luis Ala cón ue eque ido el 16 de junio, el 10 de oc ub e y el 18
de diciemb e de 1934 po la Je a u a del Se icio de Con abilidad y
Finanzas del IRA pa a que abonase las 43.193,58 pese as en que se
había fijado el impo e de la en a que enía que sa is ace al Ins i u o
po las fincas que lle aba en a endamien o. Pe o Ala cón espondió
que él no enía ningún descubie o ni deuda que salda , pues las en as
co espondien es las había abonado a su debido iempo a don Jacobo
S ua , ex-duque de Alba, y a su adminis ado el seño González Peña,
el cual a su ez hab ía sa is echo las con ibuciones, a bi ios y demás
ibu os que le co espondie an al IRA desde la echa de incau ación
de las fincas. Así, al emba ullado p oceso de incau ación y asen a-
mien o de campesinos en “Las A oyuelas” ino a suma se la deuda
que Ala cón man enía con el Ins i u o, deuda que el a enda a io no
econocía y que el IRA eclamaba. El 9 de ene o de 1935 la Je a u a
del Se icio Adminis a i o del Ins i u o le en ió a Luis Ala cón un
oficio, deses imando sus a gumen os y comunicándole que en caso
de no ing esa olun a iamen e el impo e de su descubie o, end ía
que hace lo e ec i o po ía de ap emio y en pe iodo ejecu i o, con
el consiguien e aumen o po eca go, gas os y cos as que o iginase el
p ocedimien o. El oficio en cues ión decía lo siguien e:
“Como en el ac a de incau ación de las fincas de que se a a
e ec uada po el Ins i u o de Re o ma Ag a ia en 21 de agos o de
1933, apa ece el S . Ala cón como uno de los fi man es, y, en e ado
po an o, de que desde al echa las fincas deja on de pe enece
al S . S ua , y pasa on al pleno dominio del Ins i u o, haciéndose
cons a ambién en al ac a que, en lo sucesi o, odos los a en-
da a ios se en ende ían di ec amen e con es e Ins i u o; ca ece de
eficacia la azón po el S . Ala cón indicada de habe e ificado
el pago a quien le cons aba no e a p opie a io, po lo cual debe á
e ifica lo en es e Ins i u o, sin pe juicio de los de echos que le
asis an pa a eclama la de olución al S . S ua .”20
A es e oficio Luis Ala cón no emi ió con es ación alguna, se-
gún la no a que Benayas elabo ó sob e el asun o pa a el Minis o
de Ag icul u a.
20. AGF: No as sob e
el descubie o del S .
Ala cón (sin echa).
2213
LEANDRO ÁLVAREZ REY
REFORMA Y CONTRARREFORMA AGRARIA
Sí que había espondido, en cambio, a una no ificación ecibida
el 14 de sep iemb e de 1934, y po la cual la Di ección Gene al del
IRA le hacía sabe que, e minado el año ag ícola, debía abs ene se
de p ac ica labo es, pues en el mes de oc ub e se lle a ían a cabo
los asen amien os y se exponía a pe de el alo de los abajos que
ealizase en las fincas, que queda ían en beneficio del Ins i u o. En
es a ocasión su ápida espues a –18 de sep iemb e– ue que como
consecuencia de la o den ecibida él a su ez da ía las ó denes
pa a que se despidie a a odo el pe sonal que abajaba en “Las
A oyuelas”, pe o que como la legislación obligaba a los pa onos
a despedi a sus ob e os e en uales con ocho días de an elación,
se ía el Ins i u o quien end ía que paga esos jo nales.
Ala cón, de odas mane as, io el cielo abie o cuando a co-
mienzos de oc ub e de 1934 un amigo suyo, se illano y además
Dipu ado de la CEDA –aunque po Badajoz– ue designado po
el “Je e”, José Ma ía Gil Robles, pa a ep esen a a su pa ido en
el nue o gobie no o mado en esas echas. Además, a endiendo a
sus ezos y oga i as, la P o idencia había que ido que a Manoli o
Giménez Fe nández lo nomb a an nada más y nada menos que
Minis o de Ag icul u a. No se habían apagado aún los ecos de la
huelga gene al lanzada po los socialis as en con a de la en ada
de la de echa en el gobie no, ni con olado los uegos que habían
p endido en la llamada e olución de As u ias, cuando del nue o
Minis e io di igido po un miemb o de la CEDA salía una o den
que, po ac i a y po pasi a, iba a beneficia los in e eses de Luis
Ala cón de la Las a. Dicha o den, ap obada po el Consejo del
IRA el 11 de oc ub e de 1934, es ipulaba que en aquellas fincas
donde no se hubie a e ec uado aún la ocupación ma e ial po los
campesinos de las ie as, o no es u ie an ul imados los ámi es
pa a dicha en ega –caso de “Las A oyuelas” en Ca mona– los
a enda a ios y cul i ado es ac uales pod ían semb a las pa ce-
las ba bechadas “y aquellos e enos que hayan ecibido labo es
p o undas p epa a o ias pa a la siemb a de plan as indus iales,
ocupando dichas ie as los nue os cul i ado es –los campesinos
a asen a – al le an amien o de las cosechas en el e ano del año
p óximo” –1935.
Así pues y de un plumazo los p oblemas de Ala cón en aban
en ías de solución, pues lo p ime o que és e o denó, as ol e a
con a a a sus ob e os fijos y e en uales, ue semb a con as ojo
Las ob as públicas ue-
on uno de los ecu sos
u ilizados habi ualmen-
e po las au o idades
pa a in en a mi iga los
e ec os del hamb e y del
pa o ob e o en los pue-
blos, an es y du an e la
Segunda República.
▲
El P esiden e de la Di-
pu ación, el socialis a
He menegildo Casas (en
el cen o) y el Alcalde
de Ca mona, F ancisco
Rod íguez Ojeda (a su
de echa, con aje ne-
g o) en una eunión en
la Dipu ación de Se illa
el 12 de junio de 1933,
con ocada pa a es udia
los a ances en la cons-
ucción del canal de
Bembéza , en la Vega
de Ca mona.
▼
Descub imien o de mo-
saicos omanos en Ca -
mona du an e el a eglo
de unas calles en los
años ein e.
2214
AÑO V. NÚMERO 5. ENERO DE 2007
CAREL
de aspa buena pa e de las fincas, pues así se ga an izaba el con ol
sob e las ie as y el aplazamien o e ec i o de los asen amien os al
menos has a el e ano de 1935. Ala cón, sin duda bien aseso ado,
decidió además – is o el cambio ope ado al en e del Minis e io–
da le un gi o de ue ca a su p oblema, y ni co o ni pe ezoso el 20 de
oc ub e de 1934 solici ó que las fincas que lle aba en a endamien o
en Ca mona uesen decla adas como “explo ación ejempla ”. Según
la Ley ap obada en 1932, si una finca e a decla ada po los écnicos
e ingenie os del IRA como “explo ación ejempla ”, quedaban eli-
minadas au omá icamen e de la aplicación de la Re o ma Ag a ia.
Así que, mue o el pe o, adiós la abia.
A odo es o la o a ca a del p oyec ado asen amien o de “Las
A oyuelas” enían a ep esen a la los campesinos de Ca mona,
esas ochen a amilias cuya indignación y desespe ación a es as
al u as posiblemen e no sea ácil desc ibi con palab as. De hecho,
quizás un eflejo de esa desespe ación sea el o az incendio que
el 18 de junio de 1934 se o iginó en el co ijo de Luis Ala cón de
la Las a; uego que comenzó a las once de la mañana en el luga
denominado “Rubiales de San a Cla a”, y que acabó des uyendo
unas 2.500 anegas de igo, la mayo ía ya segado. En las labo es
de ex inción llega on a abaja 500 homb es, inú ilmen e pues el
uego no se pa ó has a que llegó al ío p óximo al co ijo. Aunque
el alo del sinies o se e aluó en unos 10.000 du os, Ala cón no
salió pe judicado, pues su co ijo lo enía asegu ado de odo iego.
La in es igación del caso ue incapaz de es ablece si el uego ue
casual o p o ocado, aunque dado el ambien e que se espi aba en
Ca mona los umo es apun aban más bien hacia lo segundo21.
P ueba palpable de ese ambien e ue el a ículo que unas semanas
después apa eció publicado en las páginas del semana io Renace ,
ó gano pe iodís ico en Se illa del Pa ido Radical-Demóc a a undado
po Ma ínez Ba io as su sepa ación de Le oux, denunciando los
abusos y los sueldos de hamb e que impe aban en las fincas que Luis
Ala cón de la Las a lle aba en explo ación en el é mino municipal de
Ca mona. El ex o en cues ión, fi mado po Manuel Gómez Mon es,
comenzaba c i icando una p ác ica al pa ece bas an e ex endida en
muchos pueblos: la de que pa a se con a ado los pa onos exigían
a sus ob e os que se afiliasen p e iamen e al pa ido de echis a de
Acción Popula . En Ca mona es a cues ión, sob e la que había ale -
ado ya el gobe nado ci il de Se illa a comienzos de 193222, había
21. La in o mación en
“No icias de Ca mona.
Incendio en un co ijo
del dipu ado de echis a
seño Ala cón y de la
Las a”, en La Unión,
El Co eo de Andalucía
y El Libe al de Se illa,
18 de junio de 1934.
22. El gobe nado ci-
il, Vicen e Sol, u o
que ad e i en ab il
de 1932 a los pa onos
que no ex emasen su
in ansigencia, “como
es á ya ocu iendo en
muchos pueblos, donde
si no se afilian, aunque
sólo sean las muje es, a
la Acción Nacional, no
se acili a abajo…”
Véase “Gobie no Ci-
il”, en El Libe al, 1 de
ab il de 1932.
2215
LEANDRO ÁLVAREZ REY
REFORMA Y CONTRARREFORMA AGRARIA
p o ocado que en ab il de 1933 el alcalde Rod íguez Ojeda o denase
de ene y mul a con 500 pese as a ocho miemb os del comi é local
de AP. El p oblema e a que aho a, en agos o de 1934, quienes es aban
gobe nando no e an ya las izquie das, sino un Pa ido Radical di igido
po Le oux cada ez más esco ado hacia la de echa, y cada ez más
dependien e del apoyo pa lamen a io de Acción Popula y la CEDA,
las o ganizaciones lide adas po Gil Robles. Y según se deduce del
ex o que comen amos, las cosas en Ca mona habían ya comenzado
a cambia , y no p ecisamen e en beneficio de los abajado es:
“En la mal epa ida Vega de Ca mona posee he mosa finca de
labo don Luis Ala cón de la Las a. Es e buen seño , po so p esa
elegido dipu ado de las segundas Co es de la República Española,
explo a dicha finca, y al en e de ella, es e c is iano y ca i a i o
seño iene a un buen suje o expe o en es os menes e es.
“El ca go que dicho buen suje o desempeña es el de«ape ado »,
especie de neg e o de pasadas épocas según el a o que eciben
los explo ados a sus ó denes, a o inhumano y aplicable sólo a
las bes ias de ca ga.
“Pa a abaja en la finca del dipu ado lab ado , como en casi
odas las de los lab ado es de Ca mona, se necesi a como condición
indispensable una a je a que se ex iende a nomb e del abajado
que la solici e, pe o an es de se le en egada es a a je a el indi iduo
en cues ión iene que ellena y fi ma la hoja de insc ipción como
afiliado del humani a io pa ido de Acción Popula [...]
“La jo nada da comienzo en cuan o amanece y e mina cuando
se pone el sol; es deci la iole a de doce o ece ho as de abajo...
como ma can las bases. Pe o no las bases ap obadas po los Ju ados
Mix os, sino las aco dadas po es a pa onal, la mayo ía de cuyos
componen es debía aco da se de su o igen humilde y no pensa
en acumula más dine o que es á sang ando lág imas y sudo es
de la po ellos an explo ada clase abajado a.
“¡Y dicen que los ob e os son malos! Qué han de se malos. Si
lo ue an cómo habían de consen i es o y mucho menos las ases
despec i as de aquel ape ado que se jac a de deci que si es e año
los ob e os no ganan mucho pueden consola se pensando que el
año que iene gana án bas an e menos. (Lo que ganaban en iempos
de la mona quía: es o cua o pese as a lo sumo)...”23.
23. Véase «¿Los di-
pu ados de la Ceda no
es án obligados a cum-
pli las bases de aba-
jo?», Renace , Se illa,
nº 12, 19 de agos o de
1934. Manuel Gómez
Mon es había sido ele-
gido a comienzos de
1934 p esiden e de la
Ju en udes del Pa ido
Radical en Ca mona.
Pos e io men e ing esó
en Unión Republicana.
Su nomb e figu a en los
lis ados conse ados en
el ARCHIVO MUNI-
CIPAL DE CARMO-
NA sob e afiliados a los
pa idos y sindica os de
la localidad, con una
ano ación de la que pa-
ece deduci se que ue
usilado en 1936.
2216
AÑO V. NÚMERO 5. ENERO DE 2007
CAREL
Las cosas es aban cambiando y más que iban a cambia cuan-
do jus amen e un mes después de la publicación de es e a ículo,
F ancisco Rod íguez Ojeda ue a des i uido y desposeído po o den
gube na i a de la Alcaldía de Ca mona. La pe secución de la que
ue obje o a pa i de en onces alcanzó ibe es au én icamen e
e gonzosos. No con en os con habe log ado echa lo del Ayun-
amien o y de sus i ui lo po “gen e de confianza”24, sus enemigos
se lanza on con a él in en ando e de qué mane a podían log a
que se mu ie a de hamb e. El 30 de oc ub e de 1934 o o de los
Dipu ados de la CEDA po Se illa, José Luis Illanes, le esc ibía a
su amigo el Minis o de Ag icul u a in o mándole de lo que es aban
p epa ándole a “Cu o el de Elías”. La ca a decía:
“Que ido Manolo: se me ol idó deci e que me había en e ado
de que a aban de sus i ui el ca go de ep esen an e algodone o en
Ca mona des i uyendo al céleb e Cu o el de Elías. No engo que
enca ece e la con eniencia de que así se haga, pe o no hagas nue o
nomb amien o sin p egun á melo po que hay lucha en e a ios
amigos nues os de muy buenas condiciones; y como engo a mi
ca go el dis i o de Ca mona c eo con enien e que la o ganización
me diga a quien debe nomb a se y en es e sen ido les he pedido
con es ación; no c eo ampoco con enien e que sin con a conmigo
hagan ges iones que pod ían ae disgus os en e ellos...”25
Rod íguez Ojeda ue, e ec i amen e, des i uido del ca go de agen e
local de p opaganda del Ins i u o de Fomen o del Cul i o Algodone o
en Ca mona, dependien e del Minis e io de Ag icul u a26. Pe o a co-
mienzos de 1935 algunos Dipu ados se illanos de Unión Republicana
–como Ramón González Sicilia– y sus an iguos compañe os, agen es
del Se icio Algodone o en o as localidades, le oga on al minis o
que lo epusie a en el ca go, a gumen ando que el ex-alcalde de Ca -
mona había cumplido eficazmen e como el que más y que en iempos
pasados había mediado pa a que no se consuma an pe secuciones
con a o os agen es de la p o incia. Le pedían a Giménez Fe nández
que u ie a en cuen a además la angus iosa si uación económica de
Rod íguez Ojeda y su amilia. El minis o, cuyas elaciones con la
cúpula de la CEDA en Se illa es aban ya muy de e io adas, asladó
el asun o a Ped o A me o Manjón, conde de Bus illo y je e p o incial
del pa ido. Desde Se illa maniob a on y consiguie on que Rod íguez
Ojeda no ue a epues o, según le comunicó, lamen ándolo, el Subse-
c e a io de Ag icul u a al Minis o el 16 de ma zo de 1935.
24. En sus i ución del
Ayun amien o epu-
blicano el gobe nado
nomb ó una comisión
ges o a in e ina, o ma-
da po 16 miemb os del
pa ido le ouxis a y 8
concejales de la CEDA.
Miguel Caballos Fe -
nández acep ó el sac i-
ficio de se nomb ado
Alcalde de Ca mona,
en sus i ución del des i-
uido Rod íguez Ojeda.
Algunos de los conceja-
les que ep esen aban a
Acción Popula habían
sido incluso miemb os
de la Unión Pa ió ica y
del Soma én du an e la
Dic adu a de P imo de
Ri e a.
25. AGF: Ca a de José
Luis Illanes del Río
(Se illa) a Manuel Gi-
ménez Fe nández (Ma-
d id), 30 de oc ub e de
1934. En su espues a
el Minis o le con es ó
que “desde luego en-
d é en cuen a lo que me
dices y no se ha á nada
has a que u engas...”
26. La excusa ue una
inspección según la
cual se había obse ado
una disminución en la
supe ficie semb ada de
algodón con espec o a
años an e io es. Todo el
asun o se conse a am-
bién en un expedien e
del A chi o Giménez
Fe nández.
2217
LEANDRO ÁLVAREZ REY
REFORMA Y CONTRARREFORMA AGRARIA
Mien as an o, a comienzos de 1935 el asun o de “Las A o-
yuelas” seguía poco menos que igual que desde 1933: es ancado y
pa alizado po la len i ud desespe an e y la excesi a bu oc a iza-
ción del Ins i u o de Re o ma Ag a ia, agudizada po la enaz labo
de zapa de la Jun a P o incial de Se illa y las maniob as dila o ias
del ex-duque de Alba y de su a enda a io, Luis Ala cón.
El 22 de oc ub e de 1934, después de p esen a la solici ud de
que su finca uese decla ada “explo ación ejempla ”, Ala cón se
había en e is ado con un ingenie o del IRA, asladado a Ca mona
pa a dis ibui los e enos de “Las A oyuelas” en e el a enda a-
io (que ya había semb ado pa e de la finca con as ojo de aspa)
y los ep esen an es de la Comunidad de campesinos que es aba
p e is o asen a . En esa en e is a Ala cón hizo cons a po esc i o
que a su juicio y según la O den del 11 de oc ub e de 1934, e a a
él a quien le co espondía con inua con el dis u e de la o alidad
de las ie as du an e el año ag ícola y ganade o, es deci , has a el
e ano de 1935. An e es o el cabezale o de la Comunidad p esen ó
una ins ancia an e el IRA denunciando que Ala cón se negaba a
cede nada, habiéndolos despedido a él y al ingenie o del Ins i u o
cuando se habían asladado a “Las A oyuelas” a le an a el ac a
de pa ición de la finca.
Una semana después la Comunidad de Campesinos de Ca -
mona aco dó en una eunión po unanimidad que du an e 1935
la explo ación de la pa e de “Las A oyuelas” que les co es-
ponde ían, una ez que se hicie an ealidad los asen amien os, la
lle a ían a cabo en colec i idad. El IRA po su pa e ap obó la
dis ibución de e enos p opues a po el ingenie o y el cabezale o
el 22 de oc ub e, pe o echazada po Ala cón. En is a de lo cual
el a enda a io puso en p ác ica una nue a maniob a: solici a a
la Di ección Gene al que se suspendie an los asen amien os has a
que se esol ie a el ecu so p esen ado pa a que ue a conside ada
“explo ación ejempla ” la que él lle aba a cabo en “Las A oyue-
las”, y que mien as an o se le pe mi ie a con inua ealizando
las labo es en dicha finca.
Es o le pe mi ió a Ala cón gana unas cuan as semanas más.
Pe o el 28 de diciemb e de 1934 el ingenie o seño Sabucedo y
el Je e del Se icio Ag ícola emi ie on un in o me es imando
que no podía conside a se “ejempla ” la explo ación de las fincas
▲
Jacobo S ua Fiz Ja-
mes y Falcó, Duque de
Alba. G ande de España
y p opie a io de las fin-
cas de Ca mona.
▲
Luis Ala cón de la Las-
a. Mili a , a enda-
a io y dipu ado de la
CEDA.
2218
AÑO V. NÚMERO 5. ENERO DE 2007
CAREL
“A oyuela al a”, y “A oyuela baja”, dic amen que hizo suyo el
Se icio Ju ídico del Ins i u o el 7 de ene o de 1935, echazando
el ecu so p esen ado po Ala cón de la Las a.
En is a de lo cual Ala cón, apoyado enazmen e po la Jun a
de Se illa, p esidida aho a po un ín imo amigo del minis o
Giménez Fe nández –F ancisco de Pelsmaeke , miemb o de la
CEDA y ca ed á ico de De echo en la Uni e sidad de Se illa– e-
accionó poniendo en p ác ica una nue a maniob a: impugna el
Censo de Campesinos de Ca mona. Dicho censo, según Leopoldo
Con adi Jiménez, abogado y ocal po los p opie a ios en la Jun a
P o incial de Re o ma Ag a ia de Se illa, es aba cons i uido po
“se es casi inú iles, [que] no poseen una pese a, y p incipalmen e
son los menos llamados a ocupa esos pues os, pues casi odos
si bien se llaman ob e os ag ícolas, en el campo lo que hacen es
coge espá agos, leña y demás p oduc os”27. Además, odos e an
“comunis as y de la CNT”, y según él es aban capi aneados po
“Cu o el de Elías”, el ex-alcalde de Ca mona, masón, je e local
de Unión Republicana y amigo pe sonal de Ma ínez Ba io. La
Jun a pues decidió pe sona se en Ca mona y en un pa de días,
aseso ada po el nue o Alcalde y el sec e a io municipal, dejó
ue a del Censo a buena pa e de los que ya habían sido elegidos
pa a o ma pa e de los asen amien os. Su ac uación ue ealmen e
escandalosa, llena de i egula idades y haciendo y deshaciendo a
su an ojo, según econoció el in o me elabo ado po el Ins i u o
de Re o ma Ag a ia poco después ( éanse los documen os ep o-
ducidos en APÉNDICE nº 2 y 3).
A odo es o es ácil imagina el g ado de indignación que en e
los jo nale os de Ca mona es aba p o ocando el ema de los asen a-
mien os. Tan o es así que el 20 de ene o de 1935 los ep esen an es
de la Comunidad de Campesinos que es aba p e is o asen a en
los co ijos a ec ados po la Re o ma Ag a ia –F ancisco Gu ié ez
Ca o, An onio Escamilla Bu gos, Juan Jiménez Rod íguez y An onio
Peña La a– u ie on la osadía de di igi le un esc i o al minis o de
Ag icul u a, Giménez Fe nández, exponiéndole la desespe ación y el
cal a io que lle aban padecido desde que en 1933 el Minis e io había
dic ado las p ime as ó denes a fin de p ocede a los asen amien os
en las fincas incau adas al Duque de Alba. Desde en onces, según
asegu aban, no había ascu ido un día sin hace ges iones ce ca del
IRA y de la Jun a P o incial de Re o ma Ag a ia de Se illa, a fin de
27. AGF Ca a de Leo-
poldo Con adi a Gimé-
nez Fe nández, 26 de
ene o de 1935.
2219
LEANDRO ÁLVAREZ REY
REFORMA Y CONTRARREFORMA AGRARIA
que les ue an en egadas e ec i amen e las ie as. Cien o ochen a
amilias, compues as de más de quinien as pe sonas, espe aban con “ e
y en usiasmo” encon a po fin una ocupación defini i a, lib ándose
de lo que calificaban como “pa o osa c isis del pa o” que azo aba a
Ca mona. Es más, confiados en que muy p on o se les en ega ían las
fincas pa a su explo ación, la mayo ía de los seleccionados pa a o ma
pa e de la Comunidad ni siquie a se habían p eocupado de busca
abajo, p efi iendo “que o os lo halla an, ya que así se disminuía en
es a localidad en un 90% la c isis...”
Pe o esa e y ese en usiasmo de que la Re o ma Ag a ia iba a
llega po fin a Ca mona se había ido ans o mando en desilu-
sión y abia mal con enida. Pues, como decían los cabezale os y
síndicos de la Comunidad:
“Han pasado ocho meses de la p ime a o den de ocupación
de las ie as y aún en defini i a no hay nada, pues cuando los
Ingenie os del Ins i u o ienen a es a odo se uel en plazos e
impedimen os; y mien as an o seguimos sin ene donde ocupa
nues os b azos y sin pode mi iga el hamb e de nues os hijos.
Es o es desolado , S . Minis o, los campos es án soli a ios y sin
espe anza po hoy de que se nos dé abajo, al menos has a el
mes de mayo, y mien as an o las ie as a ec adas en manos de
quien no ealiza ninguna labo , espe ando el jus o allo de ese
Minis e io...”28
Suponiendo que ya no enían mucho más que pe de , los fi man-
es del esc i o no duda on en denuncia an e Giménez Fe nández
las a e as maniob as que Luis Ala cón, el oda ía a enda a io de
“Las A oyuelas”, enía p ac icando en su p opio beneficio:
“Pa a que V.E. enga idea exac a de lo que ocu e hacemos la
exposición siguien e:
“P ime o.- Que el S . Ala cón, eniendo sin duda emo a que le
sean qui adas las ie as, ha semb ado los as ojos a ec ados, sin
ninguna labo y con ánimo sin duda de que se le indemnice.
“Segundo.- Que al semb a as ojo de aspa, sob e as ojo sin
su ca , no iene en cuen a el daño que causa a la economía ya que
el u o no es ni bueno ni abundan e.
28. AGF: copia me-
canog afiada de la
ca a di igida po los
ep esen an es de las
Comunidades de Cam-
pesinos de Ca mona al
Excmo. S . Minis o
de Ag icul u a. Hay un
sello en in a que dice:
“Ins i u o de Re o ma
Ag a ia-Se icio Ag o-
Social. Nº 57869-24 de
ene o de 1935. Regis o
de En ada nº 40072” y
o o que dice “Acción
Social y Di ulgación
-3313- 25 Ene. 1935.
ENTRADA”.
2220
AÑO V. NÚMERO 5. ENERO DE 2007
CAREL
“Te ce o.- Que las ie as es an es las es á suba endando, pa a
así saca odo el beneficio líquido posible sin a ende a las demás
necesidades del u u o.
“Cua o.- Que el colono o a enda a io del co ijo “To e del
Viejo” sigue las máximas del S . Ala cón, po que con ían según
manifies a de que V.E. no les qui a á las ie as...”29
De odas las impu aciones la cla e es aba sin duda en el úl imo
pun o: ¿e a concebible que un minis o de Ag icul u a de la CEDA,
se illano po más señas y amigo pe sonal de Ala cón, le qui a a las
ie as a un dipu ado de la CEDA y homb e ue e de la Pa onal...?
Que los ep esen an es de la Comunidad de Campesinos de Ca mona
enían algo más que se ias dudas sob e la espues a a es a p egun a lo
demues a la ama gu a que des ila su esc i o a Giménez Fe nández.
O gullosamen e los aludidos no implo aban, sino exigían el cum-
plimien o es ic o de la ley; demandando “que las ie as nos sean
en egadas pa a hace las p oduci ...” En su denuncia no ol idaban
ampoco e e i se al poco ejempla compo amien o de los in e-
g an es de la Jun a P o incial de Re o ma Ag a ia de Se illa, “que
cuando ienen a ealiza ges iones a Ca mona lo único que hacen
es compa i con los p opie a ios en ag adable compañía...”
Es e esc i o, que a buen segu o debió oca alguna fib a sen-
sible de aquel bienin encionado minis o, ca ólico y sin emba go
epublicano, que se llamó Manuel Giménez Fe nández, iba a des-
encadena una o men a polí ica de conside able en e gadu a. Una
c isis que, con el elón de ondo de los asen amien os campesinos
de Ca mona, iba a aca ea nada más y nada menos que la salida
de Giménez Fe nández del Minis e io de Ag icul u a. El caso, po
an o, me ece que lo a emos con un poco más de de enimien o.
ACOSO Y DERRIBO A UN MINISTRO
A la al u a de comienzos de 1935 y con buena pa e de la izquie -
da en e ejas como consecuencia de la ep esión que siguió a la
e olución de As u ias, Luis Ala cón conside ó que había llegado
el momen o de qui a se de encima de una ez la moles a amenaza
de u u os asen amien os en sus fincas de Ca mona, y ue en onces
cuando decidió que había que ecu i di ec amen e a Manoli o
Giménez Fe nández. 29. Luga ci ado.
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LEANDRO ÁLVAREZ REY
REFORMA Y CONTRARREFORMA AGRARIA
Según las no as del Dia io del minis o de Ag icul u a, el
asun o se le plan eó abie amen e el 14 de ene o de 1935. La
p esión a la que ue some ido debió esul a e ible: odos los
dipu ados se illanos de la CEDA, encabezados po Jaime O iol,
p esiden e de la Pa onal Ag a ia, se pe sona on en el Minis e io
pa a “con ence le” de que in e cedie a po su amigo y compañe-
o, pad e de diez hijos. El conde de Bus illo, je e p o incial de
Acción Popula , le ec iminó que es u ie a “en el ex a adio”, y
que no u iliza a los eso es del pode en beneficio de un dipu ado
amigo. Los eleg amas angus iados de F ancisco de Pelsmaeke ,
p esiden e de la Jun a de Re o ma Ag a ia de Se illa, le daban
cuen a del hos igamien o que es aba padeciendo en Se illa.
Ano aciones del ipo “ isi a de Illanes sob e asun o Ala cón”;
“ isi a de Fede ico Salmón sob e asun o Se illa”; “con e encia
con Pelsmaeke asun o Ala cón”, e c., son abundan ísimas en su
Dia io. Incluso el Di ec o Gene al del IRA, Juan José Benayas,
se io obligado a p esen a su dimisión, que u o que e i a po
o den del minis o. Finalmen e, el 25 de ene o de 1935, el “Je e”
en pe sona, José Ma ía Gil Robles, le llamaba al o den en una
ca a que no iene despe dicio, y en la que apenas e a necesa io
sabe lee en e líneas:
“Es oy obse ando que se es á p oduciendo una a mós e a de
g an hos ilidad a us p oyec os, no sólo po pa e de sec o es a los
cuales yo no hubie a concedido g an impo ancia, sino de gen e
muy a ec a a noso os, de homb es de nues o espí i u social y de
dipu ados de la Mino ía has a aho a compene ados con igo (...)
“C eo que una de las cosas que e hace más daño (ya e lo he
indicado más de una ez) es el man ene a cie as pe sonas en
pues os de confianza, en pa icula ya comp ende ás que me efie o
al Ins i u o de Re o ma Ag a ia. Te digo con oda since idad que
has a los más ín imos uyos en con malos ojos la pe manencia
de Benayas en la Di ección. Sólo es e hecho causa al i i ación,
al desalien o en nues os dipu ados y en nues as o ganizaciones
que mucho me emo que has a las mejo es inicia i as uyas sean
sospechosas po impu á seles la pa e nidad a Benayas (...)
“Te lo digo con oda cla idad, no sólo po i aún cuando ya
sabes cuan g ande y cuan since o es el a ec o que e engo, e
lo digo po que con ello quizá aya a malog a se o almen e una
▲
José Ma ía Gil Robles
y Quiñones. Dipu ado
y je e nacional de la
CEDA.
▲
Manuel Giménez Fe -
nández. Dipu ado y Mi-
nis o de Ag icul u a de
la CEDA.
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AÑO V. NÚMERO 5. ENERO DE 2007
CAREL
La cabida de los co ijos fluc úa en e escien as anegas y mil seiscien as,
en gene al, siendo la de la mayo ía de seiscien as a ochocien as anegas.
Las p opiedades in e io es a doscien as anegas son 1as menos, y
suelen designa se con el nomb e de “ anchos”, casi siemp e lle ados po
lab ado es que cul i an fincas de mayo ex ensión, a las que los ienen
unidos pa a los e ec os del labo eo.
De lo expues o puede in e i se que las p opiedades son explo adas
po sus dueños, las menos; po a enda a ios, lab ado es acomodados,
la mayo pa e; y po pegujale os, o pequeños colonos, algunas de ellas
(és as úl imas, especialmen e en las fincas de mayo cabida, explo adas
en es a o ma po dueños o po a enda a ios).
El p ecio ex ao dina io que du an e la G an Gue a alcanza on los
p oduc os de la ie a, que es imuló la ac i idad del lab ado , la necesidad
de paga c ecidas en as al p opie a io ausen e –las en as se han ele ado
en más del cuád uplo du an e los úl imos quince años– el g an aumen o
de los ibu os y a bi ios, unido además a una decidida ocación, hacen
que el lab ado acomodado lle e sus co ijos con la máxima pe ección
que equie e la más depu ada écnica ag ícola, empleando los medios
más adecuados y mode nos de o u ación, ac o ación, abono, siemb a
y ecolección, en un cul i o in ensi o en el que no queda ie a po ap o-
echa , anualmen e, como en las an iguas labo es al e cio.
El pegujale o o pequeño lab ado , aun sin emplea los medios que
emplea el lab ado acomodado, impulsado po la necesidad de a ende
a sus necesidades amilia es, po ene que sopo a ambién en as al í-
simas y gabelas de odas clases, p ocu a a ue za de ene gía a anca a
su pequeña labo el máximo endimien o.
Las ie as en la ega se siemb an y se cul i an en ellas ce eales en
la mayo po ción, ambién el ga banzo, algodón, la emolacha y el maíz,
y se inicia además el cul i o del abaco.
2º. Fo ma de inc emen a el ap o echamien o del suelo en esa zona.-
Si es posible la pa celación de la ie a y la c eación consiguien e de
pequeños p opie a ios; si po el con a io, son p e e ibles los g andes
cul i os, bien po los dueños, o po a iendos colec i os conce ados
di ec amen e con los ob e os.- Indíquese cual de es as dos soluciones
es la más iable y medios económicos pa a ob ene la.
Dada la al a de egadío en casi la o alidad del é mino, pa ece que no
caben mejo as en la o ma que ac ualmen e son lle adas las ie as, ni
ampliación a o a clase de cul i os.
2229
LEANDRO ÁLVAREZ REY
REFORMA Y CONTRARREFORMA AGRARIA
Dadas las ca ac e ís icas de las ie as de labo , y pa iendo de la
ca encia de iego, es insus i uible en el momen o ac ual el cul i o po
g andes, o po menos, medianas ex ensiones, si no se quie e disminui
no ablemen e la p oducción, ya que el pequeño lab ado no puede
emplea los medios imp escindibles y cos osos que le es dado u iliza
al lab ado que dispone de ecu sos, y los que solamen e pueden se
aplicados a e enos que engan ex ensión suficien e pa a p oduci una
cosecha emune ado a.
Dada la necesidad de man ene los cul i os de g andes ex ensiones de
e eno, y en e el dilema de decidi se po los lle ados po los dueños o
colonos, o po los a endamien os colec i os, conce ados di ec amen e
con los ob e os, en endemos que hay que pa i como inicial de una
e olución que ha de e ec ua se, de la necesidad inmedia a e inaplazable
de semb a y de lab a las ie as en el año ac ual, en el que ya debían
es a empezándose a p epa a los e enos pa a la p óxima siemb a, lo
que no se hace po los lab ado es dada la ince idumb e que p oduce el
ac ual es ado de cosas, con pe juicio e iden e pa a la economía gene al
y local, y sob e odo pa a las clases asala iadas.
De lo expues o se deduce que en el ac ual año las ie as deben se
lab adas, semb adas y ecolec adas po los lab ado es que las explo aban
en años an e io es, a base de las siguien es medidas p o ec o as:
a) De que ob engan una ebaja de en a los a enda a ios –en Ca mo-
na la mayo ía– de al sue e que el p ecio de los a endamien os
no abso ba como aho a una g an pa e de la u ilidad de la p o-
ducción.
b) De que ob engan el apoyo del c édi o que en es a ecolección ha
al ado en absolu o. Ni los Bancos ni los pa icula es han o o gado
ninguno.
c) P ocu a que los p ecios de los p oduc os sean emune ado es,
pa a lo que debe án dic a se las medidas a ancela ias y de o den
in e io opo unas, que e i en compe encias ex anje as y los
manejos de in e media ios y acapa ado es de especies.
d) Facilidades de iempo y plazo en el pago de las con ibuciones y
disminución de los a bi ios y epa os municipales, muy c ecidos
a causa de despil a os de pasadas épocas.
e) Y, úl imamen e, que p uden es medidas gube na i as le asegu en
1a anquilidad social y, po consiguien e, la no in e upción de
las aenas.
2230
AÑO V. NÚMERO 5. ENERO DE 2007
CAREL
Es as en ajas e ec i as e inmedia as que ha de ecibi el lab ado
deben epe cu i en beneficio de la clase abajado a, con la que hab ían
de pac a a i as de jo nales emune ado es y bases de abajo beneficiosas
pa a los mismos, y aún pod ía llega se a deja en beneficio de es a clase
una pa e de la p oducción, p opo cional a la cosecha ob enida, siemp e
en p og esión a la impo ancia de la labo , con la que se pod ía o ma
un ondo de ese a con que emedia los e ec os del pa o o zoso. Es a
solución gene al es adop ada, en la imposibilidad de pode se da pa i-
cipación en las u ilidades indi idualmen e a ob e os que no coope an
con inuamen e en la p oducción; sin que excluya es a solución la de que
el lab ado pueda conce a con un g upo de e minado de ob e os un
especial con a o colec i o a base de apa ce ía.
También hab á que man ene ín eg amen e el ac ual momen o a los
pegujale os, en los co ijos a endados po ellos en pequeñas pa celas;
pues si han i ido o os años pagando a dueños y a enda a ios en as
que oscilaban en e 40 y 10 pese as, y sin ninguna medida de p o ección,
es na u al que si encuen an un medio p opicio han de llega a i i con
cie a holgu a y comodidad.
En una palab a, debe espe a se la pa celación ya hecha, pues al ha-
ce lo así se espe a a los más ap os y a los ya amoldados a esa mane a
de i i .
Las medidas de p o ección que se han indicado pa a los lab ado es en
g ande deben acen ua se pa a es os pequeños colonos, sob e odo en lo
que se efie e a la ebaja de en as –debe ían paga menos de la mi ad– y
a la acili ación de c édi os, a más de que los co ijos pa celados podían,
desde el p ime ins an e, se exp opiados po el Es ado y en egados a
sus pequeños colonos, en una o ma ju ídica que, en el meno iempo
posible, les pe mi ie a ascende a la ca ego ía de p opie a ios.
De esa o ma se aca aba una si uación poseso ia de hecho, que
con i ió siemp e con el g an cul i o, sin un g an de imen o pa a los
p opie a ios, que nunca ue on cul i ado es, y que explo an sus ie as
dándolas a en as c ecidas, que se aumen an conside ablemen e, cuando
el a enda a io se dedica a especula po el suba iendo.
Sal ado el pelig o de que en el p óximo año ag ícola se queden las
ie as po lab a , debe inmedia amen e plan ea se el p oblema en oda
su ampli ud y busca soluciones adecuadas sin emo a adicalismos,
necesa ios, dado el es ado ac ual de hecho, imposible de man ene , y
con la is a pues a en el mejo amien o mo al y ma e ial de las clases
campesinas, que sumidas en la más comple a igno ancia, han podido se
explo adas po el lab ado , epe cu iendo en ellas –la di usión se ope a
2231
LEANDRO ÁLVAREZ REY
REFORMA Y CONTRARREFORMA AGRARIA
po lo más débil– las c ecidas en as que debía és e abona al p opie a io,
las con ibuciones, los a bi ios, el enca ecimien o de las maquina ias y
ú iles de abajo; en una palab a, odo aquello que enía a me ma le la
p oducción. La eacción de dichas clases, en un momen o de libe ad,
es a plenamen e jus ificada.
La base de la e o ma es á, en un segundo momen o e olu i o, en
concilia la ac ual economía bu guesa con los p incipios socialis as, y
deben basa se:
1º. En la de e minación conc e a, undada en lími es cuan i a i os, de la
p opiedad que pueda asigná sele a un sólo i ula . Las condiciones
subje i as de és e – amilia, esidencia, cul u a– y las condiciones
de écnica ag ícola, se pod ían ene en cuen a pa a la fijación del
lími e.
2°. En conside a los excesos de p opiedad como obje o sob e el que
pudie an pesa no mas de exp opiación po u ilidad social. La ex-
p opiación debe á es a supedi ada a cie os equisi os:
a) Se con indemnización.
b) Concede se solamen e cuando un Sindica o, o una colec i idad
de ob e os, o un Ayun amien o, lo solici e, p esen ando un plan
comple o e inmedia amen e ealizable –el cul i o no debe nunca
in e umpi se– de explo ación colec i a, o de pa celación de los
e enos que la consien an.
c) La acul ad esolu i a y di ec o a debe conc e a se en ó ganos
mix os de lab ado es, p opie a ios y campesinos, pe o con una
in e ención di ec a de écnicos ag ícolas (ingenie os de mon es
y ag ónomos) y ju ídicos (no a ios, au o idad sin ue za, pe o
de indiscu ible a aigo; egis ado es, aunque dudamos que,
enca iñados con la sus an i idad y con el ipo bu gués del e -
ce hipo eca io, puedan comp ende las nue as o ien aciones)
y abogados; sin fia demasiado en ó ganos o indi iduos de la
adminis ación de jus icia municipal y de en idades municipales
que, sob e odo en los pequeños luga es y medianos, y aún nos
a e e íamos a afi ma que en los g andes, ienen una cul u a
bas an e análoga a la de los campesinos, sal o hon osas excep-
ciones.
El ó gano ap opiado debe se descen alizado, local po an o –las al-
zadas se án su ga an ía–, pues el p oblema de la ie a a ía, no solamen e
po p o incias, sino has a po é minos, y aun po simples “pagos”.
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AÑO V. NÚMERO 5. ENERO DE 2007
CAREL
Las no mas a que debe án acomoda sus decisiones deben se , po
consiguien e, lo suficien emen e flexibles pa a que en odo caso y mo-
men o p oduzcan su adecuación.
No que emos deja de señala un medio ap opiado que, en cie o
modo, puede p oduci una exp opiación sin indemnización. Bas a ía que
el de echo de c édi o que el Es ado os en a a una pa e alícuo a de las
he encias, po el impues o de ansmisión de bienes, se con i ie a en un
de echo eal, haciendo que el mismo os en a a un ca ác e de he ede o
que podía hace e ec i o con la adjudicación a su a o de fincas que
eunie an las condiciones de exp opiación.
Es e de echo eal del Es ado no pe judica ía nunca a los demás co-
he ede os, que casi siemp e, en las cues iones ans e sales, ienen que
enajena bienes de la he encia pa a hace e ec i as las c ecidas cuo as
a que el Es ado iene de echo. El esul ado se ía una adquisición po el
Es ado, paula ina y con inuada, de la p opiedad.
Pa a el é mino municipal de Ca mona, los lími es que es ablece el
p oyec o ap obado po la Subcomisión, nos pa ecen azonables.
Como ya hemos indicado, debe man ene se la pa celación exis en e
de hecho, en los co ijos lle ados po pegujale os, en la o ma y condi-
ciones exp esadas.
Pod ía, además, p ocede se a nue as pa celaciones en aquellas ie as
de labo que eúnan las condiciones necesa ias de e ilidad y que es én
p óximas a la ciudad y ambién se pod ía llega a la pa celación de al-
gunos oli a es en p edios de poca ex ensión –seis a diez a anzadas– con
el obje o de llega a c ea el ipo mix o de jo nale o y p opie a io, que
dedica sus días de pa o pa a lab a lo suyo, en la segu idad que además
de su jo nal ha de ene en la época de la ecolección de la acei una un
ing eso ex ao dina io.
Los cul i os de g andes ex ensiones lle ados simplemen e po
campesinos en ie as que se exp opia an con a eglo a lo dicho an e-
io men e, c eemos que no ha de a aiga en el ac ual momen o, dado el
indi idualismo abioso y la al a de disciplina y cul u a de los ob e os
del é mino. Sin emba go, no deben nega se a í ulo de ensayo las que se
solici en. La pa celación, que hace al ob e o p opie a io, y una di usión,
siquie a elemen al, de la cul u a, pod ía se el p eceden e de o ma, sin
duda la más adecuada pa a sus i ui al g an lab ado .
3º. Medio de educi las épocas de pa o en esa zona. Indíquese lo más
ap oximadamen e posible el núme o de ob e os dedicados a la ag i-
2233
LEANDRO ÁLVAREZ REY
REFORMA Y CONTRARREFORMA AGRARIA
cul u a; si en las épocas de ecolección o en o as semejan es acuden
jo nale os de o as zonas y su núme o; épocas de pa o y p opo ción que
alcanzan.- Posibilidades de educi es as épocas con o os cul i os.
En pe iodos de no malidad, no deben conoce se épocas de pa o en el
é mino de Ca mona. En el año ac ual, y en o os an e io es, las ha habido
po pé dida de las cosechas de ce eales y acei unas.
Cuando al a la cosecha de e ano (maíz, algodón...) puede habe una
in e upción de abajo en e el iempo que media de la ecolección de
ce eales a la de acei unas, que empieza en la ecogida de la de e deo,
la segunda quincena de sep iemb e.
La ejecución de ob as públicas, los ondos de ese a de que hemos
hablado en la con es ación an e io , el c édi o y la misma pa celación,
pueden emedia la ca encia de abajo du an e esos in e alos, y sob e
odo, la canalización y consiguien e egadío de la ega, que pe mi i ía
los cul i os o a i os e impedi ía la pé dida de las cosechas po sequía,
esul a ía el emedio más eficaz.
El núme o de ob e os es ap oximadamen e en Ca mona de es mil
quinien os. En épocas de ecolección de in ie no (acei unas) en años
no males, se necesi an muchos más, eniendo que ecu i se a asala iados
o as e os en núme o de escien os a quinien os.
4º. Es ado de p og eso en que se encuen a en esa zona el cul i o de la
ie a.- Si es suscep ible de mejo a, bien po la pe ección en el labo eo
de la ie a o po ap o echamien o de algunas no cul i adas.
Quedó con es ada es a p egun a en su in eg idad al con es a las dos
p ime as, pudiéndose añadi que el egadío se ía la única mane a de
ob ene un mayo ap o echamien o de las ie as.
El ap o echamien o de las ocho mil hec á eas que ap oximadamen e
exis en de palma , con e idas en ie as de labo , p oduci ía un pe juicio
e iden e pa a la ganade ía.
5º. P opo ción de ie as cul i adas di ec amen e po los dueños o po
a enda a ios.- Si exis e el suba iendo.
La p opo ción de ie as cul i adas es de un 70% po a enda a ios, un
10% po sus dueños, y el 20% es an e po suba enda a ios.
6º. Tipo medio de jo nales y endimien o del ob e o.- Posibilidad de
aumen a uno y o o con un mejo ap o echamien o de la ie a.
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CAREL
En la ac ualidad, con a eglo a las bases de abajo ap obadas, el jo nal
mínimo es de 6,50 pese as y el máximo de 18 pese as, és as úl imas, sólo
en abajo de ecolección.
Con an e io idad a es as bases, has a en ado el e ano, el jo nal medio
e a de 3,50 a 4 pese as, sal o las dos úl imas ecolecciones cuyos abajos
se hacían a des ajo, en los que salía a una p opo ción de 8 a 12 pese as.
7º. P o ección del Es ado.- Ob as públicas que deben acome e se en esa
egión.- Indíquese si hay egadío y su si uación.- T anspo es.- P o ección
a ancela ia, an o pa a impo ación de máquinas y abonos, como pa a
expo ación de p oduc os.
Añadiendo a lo que queda con es ado en la p ime a pa e de es e abajo
es e iden e que el canal de iegos, azado ya, y que c uza ía la ega,
egando una supe ficie de ein a y sie e mil hec á eas, es de una nece-
sidad y de una u gencia decisi a pa a la solución del p oblema de la
ie a en el é mino.
El p oyec o de e oca il de Ma chena a Ca mona, que ha de c uza
la ega, aba a a ía no ablemen e los anspo es.
La comenzada ca e e a en e Ca mona y U e a, y la di ec a en e
aquella ciudad y Lo a del Río, se ían de una indiscu ible u ilidad.
Los abajos de sondaje, y el consiguien e alumb amien o de aguas
po medio de pozos a esianos (las condiciones de es e e eno son las
a o ables), con e i ían algunas ex ensiones en e enos ap os pa a la
pa celación, en hue a.
Exis e una pequeña pa e de egadío en la ibe a del Guadalqui i , de
aguas p oceden es del canal del alle in e io del mismo ío, que ega á
unas mil hec á eas, di ididas en pa celas, que al isi a las p oducen
una sensación de bienes a que con as a con la aspe eza cálida de las
ie as de secano.
Da os de los co ijos más impo an es del é mino, y condiciones en
que son lle ados, que se han enido en cuen a
Ma qués de las To es, de Se illa.- Co ijo “El De amade o”, 1.300
anegas. La mi ad ap oximadamen e lab ada po el dueño, y el es o
dado a pegujale os.
Duque de Alba, de Mad id.- Co ijo “La Mo illa”, 600 anegas;
Co ijo “A oyuela”, 2.100 gs.; Co ijo “To e iejo”, 600 gs.; anchos
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REFORMA Y CONTRARREFORMA AGRARIA
y hazas diseminadas, 800 gs. To al, 4.100 anegas. Todos a endados
a lab ado es.
Algabeño, de Se illa.- Co ijos “Mingala io” y “Ma asanos”, 1.400
anegas. Mi ad po el dueño, y el es o a pegujale os.
D. Ca los Halcón, de Se illa.- Co ijo “Villa ejo”, 600 gs., y Co ijo
“Bó eda”, 800 gs. To al, 1.400 anegas. A endados a lab ado es, y en
el úl imo, pa e de él suba endado a pegujale os.
D. An onio Ga cía Rome o, de Se illa.- Co ijo “La Campanilla”,
700 anegas, y Co ijo “Neblines”, 1.400 gs. To al, 2.100 anegas.
A endados a lab ado es.
D. An onio Alcalá, de Alcalá de Guadai a.- Co ijos “To eluenga”,
600 gs., y “To ejuelo”, 400 gs. To al, 2.000 anegas. Repa idos en e
pegujale os.
D. Agus ín A me o, de Se illa.- Co ijos “El Judío”, 800 anegas;
“Cab i o Al o”, 400 gs.; “Moscoso”, “Moscosillo” y “Alcaude e”, 1.000
gs. To al, 2.200 anegas. Lab ados po el dueño.
Ma quesa de Villa anca del Bie zo, de Se illa.- Co ijos “Ranilla”,
700 gs. y “A gamasilla”, 2.600 gs. To al, 3.300 anegas. El p ime o
a endado a un lab ado , y el segundo a un seño que lo iene suba en-
dado en su o alidad.
Sabas Ma ín, de Ca mona.- Co ijo “San Juan”, 1.500 gs.; Dehesas
“Ho cajo”, “Mazagozo” y “Ma a acines”, 900 gs.; Co ijo “Ango illa”,
250 gs. y Rancho “Ango illa”, 100 gs. To al, 2.700 anegas. Todos
a endados. El p ime o es á suba endado po los a enda a ios en su
o alidad, excep o 400 gs. que lle an ellos.
Doña Belén Sánchez, de Ca mona.- Co ijo “Co adonga”, 700 gs.;
Dehesa “Ha ine a”, 400 gs., y Rancho “Doña Belén”, 300 gs. To al,
1.400 anegas. Todos a endados a lab ado es.
D. Ped o Solís, de Se illa.- Dehesa “Pozo de la Hue a”, 1.200 gs.; Ha-
ciendas “Alamedilla”, 200 gs., y “La Pla a”, 600 gs.; Tie as, 500 gs. To al,
2.500 anegas. La p ime a a endada, las demás lle adas po el dueño.
Ma qués de Tablan es, Haciendas “Palma Galla da”, 300 gs.; “El
Ce o”, 350 gs. y “Ce o Go do”, 600 gs. To al, 1.250 anegas. Lle a-
das po el dueño, y iene además celeb ados con a os de apa ce ía en
algunas de ellas, con pegujale os.
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Ma qués del Ne ión, de Se illa.- Co ijo de “Campaniche”, 1.200
gs. y Hacienda “La Baldía”, 900 gs. To al, 2.106 anegas. La o alidad
del p ime o y pa e de la segunda dado en apa ece ía a o as e os.
Fal an algunos que no se conoce el nomb e de sus dueños.
Co ijos dados a pegujale os, además de los ano ados
“Zaha iche”, de Miguel Escale a; “La Glo ia”, de los seño es Escale a
de Fuen es de Andalucía; “Roales” y “Pe piñán”, que se igno a quienes
sean los dueños; “San o Domingo”, de los seño es Con adi. Es os co ijos
ienen ce ca de cien anegas y “Roales”, “Pe piñán” y “San o Domingo”,
de mil cua o cua ocien as a dos mil.
Más suba endados
“Cua o Casas”, del Ma qués de San a C uz, a endado a don Julio
Sánchez; “A gamasilla”, de la Ma quesa de Villa anca, y “San Juan”,
de don Sabas Ma ín.
La anega de ie a según el ma co de Ca mona es de cincuen a y
sie e á eas, una cen iá ea y ochen a decíme os.
APÉNDICE 2
Ac a de la Jun a P o incial de Re o ma Ag a ia de Se illa sob e
el Censo de Campesinos de las Comunidades “A oyuela Mayo y
Meno ” y “To e del Viejo”, de Ca mona (22 de ene o de 1935)37
En la ciudad de Ca mona a 22 de ene o de 1935, cons i uida la ep esen-
ación que po o den eleg áfica de 14 del ac ual, ecibida del Excmo. S .
Di ec o Gene al de Re o ma Ag a ia y acue do de la Jun a en su sesión
de 21 de los co ien es, es aba in eg ada po los seño es don F ancisco
de Pelsmaeke e Ibáñez, P esiden e; don Leopoldo Con adi Jiménez
en ep esen ación de la clase de p opie a ios de fincas ús icas y don
Manuel Ba ios Jiménez en la de ob e os campesinos, asis ida po el
Sec e a io de es a Jun a [don Julio de la Rosa Sil a] pa a la e isión de
los beneficia ios de los asen amien os p oyec ados en las fincas “To e
del Viejo” y cinco más y “A oyuela Mayo ” y “A oyuela Meno ” de
dicho é mino.
Es a ep esen ación ue aseso ada po exp esa pe ición del seño
P esiden e po los seño es Alcalde [don Miguel Caballos Fe nández] y
Sec e a io de es e Excmo. Ayun amien o [don Al onso Che coles Vico]
y los seño es don Juan Alcaide Remesal, de la clase de a enda a ios de
37. Copia del o iginal
mecanog afiado, con-
se ado en el ARCHI-
VO GIMÉNEZ FER-
NÁNDEZ (Se illa).
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LEANDRO ÁLVAREZ REY
REFORMA Y CONTRARREFORMA AGRARIA
fincas ús icas; don Juan Ma ía Benjumea González, de la clase de p opie-
a ios de fincas ús icas que pagan menos de 50 pese as de con ibución
anual, y don Manuel Va gas Ma ínez, ob e o campesino, con obje o
de pode con as a las alegaciones de los in e esados con la de es os
elemen os independien es e impa ciales que hab ían de complemen a
y ga an iza la di ícil misión encomendada.
Se p ocedió a la fijación de Edic os en los si ios de cos umb e y con
iempo suficien e pa a la ci ación de odos los in e esados. Iniciada la
a ea e iso a po los beneficia ios elegidos pa a la finca “To e del Vie-
jo” y cinco más acudie on al llamamien o los seño es siguien es de los
ein e que cons i uyen el cupo de asen ables. De es os no se les encon ó
obs áculo ni incapacidad legal que pudie a se i de undamen o pa a su
exclusión a los siguien es: An onio Escamilla Bu gos, cabezale o; Juan
Jiménez Rod íguez y Juan Domínguez Se ano, síndicos; Juan Piñe o
Peña, Manuel Asensio Luna, Juan Pé ez Caballe o, José Hidalgo Núñez,
An onio Mo eno Rome o. De los es an es, Miguel P ie o Díaz, Juan
Roldán Mo eno, José Jiménez Ga cía, José Chamo o Gómez, Juan
Ríos Guillén, An onio Luque Buzón, Diego Bení ez Díaz y F ancisco
Peña Gue e o no compa ecie on, no obs an e la ci ación an es aludida
y la in imidación de que la no compa ecencia injus ificada suponía
decaimien o en su de echo. Po úl imo no concu ían las ci cuns ancias
legales en En ique Fe nández Rod íguez, po se de p o esión pas o ;
José Salgado Bení ez, po azón de su excesi a edad es aba incapaci ado
pa a el abajo; En ique Ramí ez Be nal po se de oficio sille o; y José
Ba e a Rod íguez po su edad y no ene hijos a ones mayo es que le
ayuden en las a eas. En es e momen o y dado lo a anzado de la ho a
el seño P esiden e le an ó la sesión pa a con inua la al día siguien e a
las once de la mañana.
En el día 23 de ene o de 1935 y a la ho a an es exp esada con inuó sus
abajos la ep esen ación de la Jun a P o incial aseso ada po los mismos
seño es del día an e io . Se p ocedió a la e isión de los elegidos pa a los
asen amien os de las fincas “A oyuela Mayo ” y “A oyuela Meno ”
cuyo esul ado ue el siguien e: se conside a on ap os po concu i en
ellos las ci cuns ancias legales a Manuel Gu ié ez Ba ios, cabezale o;
An onio Fuen es Roldán, síndico y a los comune os Manuel Ba e a
Gue e o, An onio Vázquez Pue o, An onio Vale io Villa , An onio
Pin ado Fe nández, An onio Cas ellano Rod íguez, Luis Flo es Ba e a,
Ra ael Rod íguez Hoyos, Ra ael Rod íguez Ramos, Manuel Siles Pé ez,
Juan To o Núñez, José Fe nández Fe nández, Manuel Rod íguez Buzón,
Manuel Cabello Rome o, Manuel Ga cía Ga cía, San iago Recio Ped o-
sa, Manuel Nie o A jona, Juan Pa edes Luna, Manuel Pue o Román,
En ique Á ila Ál a ez, Juan Rod íguez Ca eño, Manuel Ma ínez
Rod íguez, Agus ín Hidalgo Alga ín, José Re ame o Bení ez, Sebas-
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CONSIDERANDO: Que si bien las Comunidades “A oyuela Ma-
yo y Meno ” y “To e del Viejo” aco da on, según esul a de las Ac as
co espondien es en sesiones celeb adas el 21 de sep iemb e de 1934,
que el égimen de explo ación de la finca uese el indi idual, la Je a u a
del Se icio P o incial de Se illa eniendo en cuen a que el ap o echa-
mien o de la ie a había de se pa cial, ya que el a enda a io conse a
el cul i o de la mayo pa e de la finca, y a fin de que de sus beneficios
pa icipasen odos los asen ados y an e la imposibilidad de p ocede pa a
es as p ime as labo es a la pa celación p opuso que el égimen debía
se colec i o, po lo que el Consejo Ejecu i o del Ins i u o de Re o ma
Ag a ia, en sesión de su Comisión Pe manen e Ag ícola Social de 18 del
p esen e mes, aco dó “que po es e año ag ícola y con el obje o de que en
el pa cial ap o echamien o de las fincas pa icipen odos los asen ados
la explo ación sea colec i a, quedando luego en libe ad la Comunidad
pa a aco da el égimen que haya de segui se en lo sucesi o”, acue do
que es fi me mien as que ese supe io o ganismo no lo modifique y debe
se obedecido sin excusa ni p e ex o alguno po odos los que del mismo
dependen, sin que pueda admi i se siquie a en hipó esis que la Jun a
P o incial de Se illa pueda inicia expedien e en a e iguación de las
azones que asis ie on al Consejo pa a oma su acue do, ya que esul a
innegable el ca ác e de subo dinado que ienen las Jun as espec o al
Consejo Ejecu i o del Ins i u o de Re o ma Ag a ia, ó gano sup emo en
cuan o se efie e a la ejecución de la Ley de 15 de sep iemb e de 1932.
CONSIDERANDO: Que an o las fincas “A oyuela Mayo y Meno ”
como la de “To e del Viejo” y cinco más se concedie on a campesinos
que no poseen po ción alguna de ie a y que es os campesinos po lo
gene al no suelen dispone ampoco de capi ales de explo ación, pues
en es e caso se encon a ían incluidos en el apa ado 1) de la Base 12
de la Ley de 15 de sep iemb e de 1932, po lo que el Consejo Ejecu i o
aco dó concede les can idades suficien es pa a que se p o eyesen de
es os medios de cul i o, pues de o o modo se ía en es os casos i iso ia
la aplicación de la Ley, po lo que nada nue o dice la Jun a P o incial
al hace es a nue a mani es ación.
CONSIDERANDO: Que como esul as de los expedien es incoa-
dos la Jun a P o incial de Se illa opuso odo géne o de esis encia a
la con ección del Censo de Campesinos de Ca mona, po lo que hubo
de con ecciona lo un Delegado especial del Ins i u o a ogándose a
és e gas os y de eniendo la aplicación de la Ley con la injus ificada
ac uación de aquella, po lo que no puede admi i se que és a haya
ob ado a es e espec o con conduc a ec a, sino que po el con a io
debió de se co egida disciplina iamen e y que si es a co ección no
se impuso ue exclusi amen e po la bene olencia del Ins i u o de
Re o ma Ag a ia.
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LEANDRO ÁLVAREZ REY
REFORMA Y CONTRARREFORMA AGRARIA
CONSIDERANDO: Que del le an amien o de los campesinos en ien-
de el Ins i u o de Re o ma Ag a ia po manda o exp eso del a ículo 26
del Dec e o de 20 de sep iemb e de 1934, po lo que debiendo el Se icio
de Acción Social a icula la opo una p opues a al Consejo Ejecu i o
es necesa io que la Jun a P o incial de Se illa apo e los da os que son
p ecisos pa a de e mina si las exclusiones aco dadas po ella y que se
mencionan en los apa ados a) y b) del úl imo RESULTANDO y que no
apa ecen en el Ac a po ella emi ida debidamen e jus ificada.
Es a Di ección Gene al de con o midad con la p opues a o mulada
po el Se icio de Acción Social ha aco dado que esa Jun a P o incial
p oceda a un examen nue o del expedien e e in o me con la mayo u -
gencia al Se icio de Acción Social de es e Ins i u o sob e la aplicación
de los p ecep os legales igen es a las exclusiones de los campesinos
designados pa a o ma pa e de las Comunidades “A oyuela Mayo y
Meno ” y “To e del Viejo”.
Lo que comunico a Vd. pa a su conocimien o y e ec os.
Mad id, 30 de ene o de 1935.
EL DIRECTOR GENERAL