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NUEVAS TENDENCIAS EN EL USO DE LA L1
José Miguel Ma ín Ma ín
Uni e sidad Pablo de Ola ide, Se illa
This pape discusses ce ain changes ha ha e aken place among heo is s
and publishe s as ega ds he use o he mo he ongue (L1) in EFL/ESL
ex books aimed a s uden s who sha e a common L1. The gene al o hodoxy
in he las h ee decades ended o conside ha he L1 should no be p esen
a all in ei he L2 class ooms o ex books. This endency seems o be
shi ing o a mo e comp ehensi e and lexible iew o he ole and possible
use o he L1. Thus, nowadays a good numbe o ex books wi h explici use
o L1 can be ound in he Spanish ma ke o EFL ex books. This pape
analyzes some o hese ex books, he ac i i ies hey p esen in he L1 and he
causes o he change.
1. In oducción
Como es sabido, el uso de la lengua ma e na (L1) en la enseñanza y
ap endizaje de lenguas mode nas (L2) ha a a esado po di e sas icisi udes
a lo la go de la his o ia. Así, su es a us ha pasado po odos los pun os del
eco ido del péndulo, si uándose a eces en un ex emo, po ejemplo en el
Mé odo de g amá ica- aducción, en el que e a omnip esen e y, con más
ecuencia, en el opues o, como ha ocu ido con los mé odos que
gené icamen e pueden denomina se di ec os. De una u o a mane a, odos
los mé odos han omado posición sob e el papel que la L1 debe juga en la
enseñanza y ap endizaje de una L2, ubicándose en algún pun o en e ambos
polos, con cie a endencia cen í uga, es deci , hacia los ex emos. A modo
de ejemplo ela i amen e ecien e de plan eamien os adicales, puede ci a se
la posición que negaba ele ancia a la in luencia de la L1 en el ap endizaje
de una L2 -con las implicaciones pedagógicas co espondien es- (Dulay e
al. 1982: 5). Tal pe spec i a ha p o ocado nume osos es udios de e u ación
que pa ecen habe dejado zanjada la polémica (Gass y Selinke 1993; Sheen
2000; Ja is 2000), si bien puede se a iesgado a i ma que de mane a
de ini i a.
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En la ac ualidad, el En oque comunica i o -del que en líneas
gene ales y de mane a más o menos pu a, cabe deci que es el más acep ado
po la p o esión, al menos en la eo ía-, pe mi e, en su e sión más sua e,
cie o uso de la L1 (Richa ds y Rodge s 1986: 67), especialmen e en las
e apas iniciales de ap endizaje. O os mé odos con ideas no edosas en su
iempo como Sugges opedia o Communi y Language Lea ning -de más
in luencia eó ica que eal en nues o país- y que se ag upan bajo la
denominación de humanís icos, se han mani es ado ambién con espec o a
la L1, a la que o o gan un papel ele an e (Ibid. 113 y 151). La mayo ía de
los mé odos, no obs an e, ha insis ido en no concede a la L1 un papel de
p ime o den y ha p escindido de écnicas o ac i idades de aula que
implica an el uso de la L1 (S e n 1983: 289).
Es lógico que los lib os de ex o u ilizados pa a la enseñanza y
ap endizaje de una L2 e lejen los p incipios me odológicos y didác icos en
los que se basan, pe o, po o a pa e, no puede igno a se que los lib os
cons i uyen ambién una indus ia que desa olla una ac i idad come cial con
legí imos obje i os económicos que son ajenos a los es ic amen e
didác icos. Puede ocu i , po consiguien e, que in e eses de na u aleza
come cial -la publicación y dis ibución a ni el mundial de un lib o de ex o
esc i o sólo en inglés es más en able- p e alezcan sob e lo que con iene a
los ap endices, cada cual con su lengua ma e na, que no puede se enida en
cuen a po el lib o de ex o con ocación de dis ibución global. Es a
cues ión ha sido sacada a la luz y denunciada en di e sas ocasiones, a lo
la go de la úl ima década ( ., po ejemplo, Widdowson 1992, Phillipson
1992). Recien emen e Sheen la ha esumido en los siguien es é minos:
In spi e o his pe suasi e coun e e idence [ he impo ance o
language ans e ]1, i is he Dulay, Bu and K ashen posi ion ha has won
he day. P oo o his s a emen can be seen by examining ex books o
o eign and second language eaching a ailable oday om publishe s.
They a e o he mos pa , solely in English, making no e e ence o he L1
o he lea ne s. This p ac ise, o cou se, sui s publishe s because i enables
hem o sell he same ex books all o e he wo ld, hus inc easing hei
1 El ex o en e co che es es mío.
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p o i s ( ... ) Publishing solely monolingual ex s wi hou con as i e
in o ma ion and a guing ha hey a e he bes choice o all si ua ions is,
he e o e, o doub ul legi imacy (Sheen 2000:103 ).
2. El papel de la L1
Cualquie p opues a de uso de la L1 en el aula o en los ma e iales
debe i p ecedida de una decla ación de p incipios ajan e que aleje cualquie
duda con espec o al uso de la L2, obje o de ap endizaje: la lengua na u al en
el aula de L2 es la p opia L2; el alumno iene de echo a ecibi buen y
abundan e inpu en ella; el p o eso ha de es o za se po i p escindiendo de
la L1, lo que debe á hace a medida que los alumnos ayan ap endiendo la
lengua obje o de es udio.
Aho a bien, en un aula monolingüe, la L1 puede desempeña un
papel acili ado en ac i idades como la p esen ación de ocabula io,
explicaciones g ama icales o eje cicios con as i os de aducción, po
menciona sólo algunas (Ma ín 2000). Es as ideas sob e el papel de la L1 en
el aula ienen siendo de endidas con a la co ien e gene al y o icial
implan ada a lo la go de la década de los ochen a, como queda e lejado en
la ci a an e io . Recien emen e se an escuchando oces que eclaman la
impo ancia de ene en cuen a la L1 del alumno y que de inen cuál debe se
su luga en el aula de L2 (Seligson 1997: 20; Cook 1999: 185; Lawley:
2000), lo que pe mi e albe ga cie a espe anza en cuan o a la jus a y juiciosa
alo ación que la L1 debe ene en las aulas de L2 monolingües, lejos de las
posiciones ex emas, poco ealis as y an ina u ales que han dominado la
his o ia de la enseñanza de L2.
P obablemen e la en aja p incipal del uso de la L1 en los lib os de
ex o es que el alumno se sien e más segu o cuando en iende bien lo que en
él se dice, se explica o se le pide. Ello, además de p opo ciona le segu idad
le pe mi e cie o g ado de au onomía, pues o que se e capaz de comp ende
o ealiza po sí mismo de e minadas ac i idades que en o as ci cuns ancias
no pod ía lle a a cabo.
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Al p o eso , po su pa e, le acili a la labo , dado que pod á emi i
al alumno al lib o de ex o en aspec os de ocabula io o g amá ica, en la
con ianza de que el alumno se ald á po sí mismo. Po o a pa e, el uso de
la lengua ma e na puede hace más ágil la clase al acili a y hace más
b e es an o las explicaciones g ama icales como las cues iones elacionadas
con el ocabula io, que con ecuencia se pod án esol e con una simple
equi alencia en L1 o L2, según co esponda. La p esen ación de eje cicios
de aducción in e sa (L1>L2) en el lib o de ex o, ha á innecesa io -con el
consiguien e aho o de iempo- que el p o eso dic e ases en español pa a
aduci las al inglés, ac i idad an habi ual -po la con ianza que muchos
p o eso es ienen en ella- como cuasi clandes ina. En esumen y po
pa adójico que pa ezca, un uso sensa o de L1 en el aula y en el lib o de ex o
libe a iempo, que pod á emplea se en ac i idades plenamen e comunica i as
en las que se haga uso ex ensi o de la L2.
3. La si uación en España
Desde inales de la década de los 70, coincidiendo, po una pa e,
con la implan ación del an e io sis ema educa i o en las enseñanzas medias
(BUP y FP) y, po o a, con la gene alización de la acep ación del En oque
comunica i o -cualquie ac i idad o p opues a que no lle a a al adje i o e a
mi ada con sospecha-, y as un p ime momen o en el que hay cie a
p esencia de edi o iales y au o es españoles (Es any 1975, Alca az e al.
1978), se p oduce una pene ación impo an e de lib os de ex o de o igen
b i ánico que an des inados a un público mucho más amplio que el
me amen e hispano-hablan e, po lo que han de p escindi po comple o de
las L1 de los es udian es a los que an di igidos ( . Ma ín 1996). Tales
lib os de ex o -cuya calidad no se pone en duda ni se discu e aquí aho a-
enían po lo an o al menos un aspec o en común: ausencia de L1. Tan
ue es e an los ien os -en cong esos, euniones cha las, e c.- que
iden i icaban lo comunica i o con la desapa ición de la L1, que incluso los
lib os de edi o iales y au o es españoles (English o he 90s de Anaya)2
2 A pa i de es e momen o la e e encia de un lib o de ex o no se ha á mencionando al au o ,
sino el í ulo del lib o en cu si a seguido de la p eposición "de" y el nomb e de la edi o ial,
po se la mane a en que habi ualmen e se hace en e los p o eso es. La e e encia comple a
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comenza on a p escindi de la lengua común de los ap endices, como
inequí oco signo de calidad del p oduc o, siguiendo de mane a mimé ica la
o ma de hace de quienes ac uaban así po azones en las que se podían
ap ecia elemen os ajenos a los simplemen e pedagógicos. Es a endencia de
cie os au o es españoles con inúa p esen e en nues os días (English de
Guadiel; Solu ions de Richmond), dando la imp esión de que a nues os
au o es y edi o iales les cues a abajo oma umbos p opios, necesi ando la
bendición p e ia desde el ex e io . Y al bendición es á llegando, an o en
o ma de apoyos eó icos o doc inales (Py 1996; James 1996; Cook 1999;
Sheen 2000), como a a és de lib os de ex o con econocimien o explíci o a
la L1, lo que cons i uye una nue a endencia que no ha hecho sino empeza y
a la que cabe augu a un u u o p ome edo .
En e ec o, en los cinco úl imos años se ha p oducido un cie o
cambio en el papel que la L1 -en nues o caso el español o las lenguas de las
comunidades au ónomas-, desempeña en los ma e iales de de educación
secunda ia. En mayo o meno g ado, ap oximadamen e un cincuen a po
cien o de los lib os de ex o que pueden encon a se hoy en día en el
me cado hacen uso de la L1 (c . Ma in 1996), gene almen e con apéndices
de g amá ica en L1 y glosa io bilingüe (Open Doo s de Ox o d U.P.,
Disco e de Bu ling on, Di e en de Richmond, Teamwo k de Heinemann,
Explo e de Ox o d U.P., Top Class de Bu ling on), a e iéndose incluso
algunos de ellos a in oduci eje cicios de aducción in e sa (po ejemplo
Di e en de Richmond, Top Class 1 de Bu ling on), algo impensable en la
década de los 80, po más que ue a p ác ica habi ual de aula p opiciada po
los p o eso es. Has a al pun o se es á p oduciendo el cambio en la endencia
con espec o al uso de la L1 en los lib os de ex o, que en su publicidad
(di ec a o indi ec a) y en campañas p omocionales se des aca la apues a po
el uso y papel que se le o o ga a la L1, como elemen o dis in i o y de mejo a
de calidad con espec o a los demás ( . Lawley 2000).
de los lib os de ex o se da al inal del a ículo.
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4. Causas
No es ácil de e mina las azones de es e gi o ni ampoco cuan i ica
en qué medida cada una de ellas ha podido in lui en el mismo. Cabe en odo
caso enume a las y hace una alo ación de su impo ancia.
- El alumnado. Con la LOGSE la educación se ha hecho
obliga o ia y comp ensi a has a los 16 años. Aunque és e ue a
el único ac o di e en e con espec o a la si uación an e io , la
mane a en que el p o eso hab ía de abo da su a ea
necesa iamen e end ía que se dis in a: p obablemen e hab ía de
busca nue as o mas de mo i ación, ebaja el ni el de
exigencia de conocimien o de la lengua y de uso de la misma.
Po no habla de cues iones más gene ales, como el sen ido de la
disciplina o el o den en el aula. En es e con ex o ha de
p opo ciona se un ipo de ins ucción que no deje a nadie ue a,
po lo que una enseñanza de L2 ealizada exclusi amen e en es a
lengua se hace imp ac icable - éngase p esen e que la lengua
ex anje a es una asigna u a obliga o ia desde 3º de p ima ia (8
años) has a el inal del Bachille a o (18 años)-. Una mayo
ole ancia y acep ación del uso de la L1 en el aula de L2 se hace
pues ine i able.
- El p o eso ado. Quizás no sea a en u ado deci que muchos
p o eso es han man enido la c eencia -con ecuencia ocul a- de
que la L1 es de g an u ilidad en aspec os ales como las
explicaciones g ama icales, el ocabula io o las aducciones
in e sas. Lo que e a conocido y p ac icado -aunque no admi ido
en público- pasa a oma ca a de na u aleza en las ci cuns ancias
ac uales.
- Ha exis ido, sin duda, ambién un cambio en e los eó icos y
au o es en el campo de la adquisición y ap endizaje de L2 en
cuan o al papel que la L1 ha de desempeña . De las posiciones
an in ansigen es como in luyen es de au o es como K ashen
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(1981), se ha pasado a un econocimien o explíci o de la
impo ancia de la lengua ma e na. Así, al como se ha is o en
secciones an e io es, a lo la go de la úl ima década ha habido
lib os (Seligson 1997), a ículos en e is as especializadas
(Kup e be g y Olsh ain 1996; Py 1996; Bo g 1998; Cook 1999;
Ja is 2000) y en pe iódicos de in o mación gene al (Lawley
2000) en los que se ha pues o en cues ión una pos u a ce ada al
uso juicioso de la L1 en el aula de idiomas.
- También ha habido azones come ciales. An e el éxi o de en as
ob enido po algún lib o de ex o que había ein oducido -si
bien ímidamen e el uso del español- o os no han que ido
queda se a ás y han seguido su es ela. Se ha p oducido así la
pa adoja de que si po azones come ciales en décadas an e io es
los lib os de ex o p escindían de la lengua ma e na de los
ap endices a quienes iban di igidos, pa a así pode aba ca un
mayo núme o de ellos, aho a y ambién po azones me can iles
del signo opues o, es as mismas edi o iales in oducen en sus
ex os la L1 (con ecuencia y simul áneamen e las cua o
o iciales en España: español, euske a, gallego y ca alán) pa a no
pe de la ca e a po la compe encia come cial.
- Se iene p oduciendo ambién en odo el mundo, incluyendo el
anglosajón, una c í ica a la cen alidad del inglés y de lo inglés,
ab iéndose espacios a o as o mas de en ende , ap ende y
habla la lengua inglesa. Se habla así de los di e en es Englishes
(Modiano 2000; Mu wene 2000), de los de echos de los no
na i os de es a lengua (Phillipson 1992), de la au ocomplacencia
de los b i ánicos con espec o a su lengua y a los mé odos que
han expo ado adicionalmen e (Widdowson 1992), de los
aspec os posi i os que puede apo a el p o eso no na i o
(Médgyes 1992; Tajino y Tajino 2000), e c. Es deci , se ienen
alzando oces a ni el in e nacional du an e la úl ima década y en
muchos en es que ei indican las o mas no na i as inglesas de
en ende la lengua inglesa, que ha pasado de se p opiedad
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exclusi a de sus hablan es na i os a pe enece a la comunidad
in e nacional. Tal es el p ecio que necesa iamen e ha de paga
po habe se con e ido en la lingua anca de nues os días.
5. Conclusiones
Se ap ecia una endencia en e muchos eó icos en el campo de la
adquisición de segundas lenguas no sólo a se más ole an es con el uso
azonable de la L1 en aulas de L2 monolingües sino incluso a omen a y
des aca los aspec os posi i os de al uso. Es e impo an e cambio de
o ien ación ha coincidido en nues o país con la implan ación gene alizada
del nue o sis ema educa i o en el que la enseñanza es obliga o ia y
comp ensi a has a los 16 años, lo que ue za a eplan ea se p incipios
enidos po in ocables hace unos años, en e los que se incluyen la exclusión
de la L1 de los lib os de ex o. Sea po azones pedagógicas, sea po mo i os
come ciales, se pe cibe una c ecien e p ocli idad en e edi o iales y au o es a
o ece p oduc os en los que la L1 juegue un papel de cie a impo ancia.
Pa a conclui , y con el ánimo de deja sen ado el p incipio de que en
el aula de L2 ha de hace se el mayo uso posible de la lengua obje o de
es udio, lo cual no es á de más cuando se sabe que el p oblema del que
adolecen nues as aulas es p ecisamen e el de la ca encia de inpu en L2,
cabe eco da las palab as de A kinson, que pueden muy bien se i de guía
en es a cues ión:
Those o us who do no suppo he '100% a ge language'
posi ion ha e a clea esponsibili y o ei e a e loudly and clea ly a e e y
oppo uni y ha in any ci cums ances he a ge language mus be he main
medium o class oom in e ac ion: his is he 'bo om line' and sinking below
i canno be econciled wi h commonsensical p inciples o good p ac ise
(A kinson 1993: 4).
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