LA MEDICINA INVEROSÍMIL DE
RAMÓN GÓMEZ DE
LA
SERNA
Po
JUAN
RAMÓN
ZARAGOZA RUBIRA
Excmo. Seño Di ec o de
la
Real Academia Se illana
de
Buenas Le as.
Excmos. e Ilmos. Seño es Académicos.
Excmas. e
Ilma
s.
Au o idade
s.
Seño as y Seño es.
Mis p ime as palab as deben se
de
g a i ud pa a los miem-
b os de es a Academia, que o a on a o ablemen e mi admisión,
en un asgo que debo cali ica como de osada gene osidad. Gene-
osidad, po que soy ealmen e a icionado a las Buenas Le as,
pe o más como lec o que como c eado . Y osada, po que la
ad-
misión
en
es
a Doc a casa es un cheque en blanco inci ando a
una labo pe sonal
que
jus i ique la con ianza en
mí
deposi ada.
Pe o den o de es a g a i ud gene al hay que des aca
po
una pa e, un ecue do;
po
o a, un ag adecimien o.
El ecue do emo i o y co dial en es e momen o es pa a
el
P o eso Albe o Díaz Teje a, académico, maes o, y, sob e odo,
amigo. G acias a él, apasionado miemb o
de
es a Academia,
co
-
nozco desde hace mucho iempo sus obje i os, sus ac uaciones y
sus p oyec os. G acias a él he ap endido mucho sob e el huma-
nismo, con
su
écnica docen e gene osa y i al,
que
le hicie on
ac eedo del i ulo de maes o,
en
el sen ido de que es p o eso
quien enseña una ma e ia;
es
maes o quien, además, enseña una
o ma de i i .
26
JUAN RAMÓN ZARAGOZA RUBIRA
Po o a pa e, debo ag adece al Di ec o de es a Acade-
mia, P o eso Rogelio Reyes Cano,
el
acep a
mi
pe ición de
con
-
es a a es e di
sc
u so de ing eso, pa a lo cual nos p esen a
un
abajo de al calidad, que en jus icia debe ía
se
él el exposi o
p incipal y mía la con es ación; sin emba go, dejémoslo
como
es á, pa a que se ea lo que es la e e anía, el p o undo conoci-
mien o del ema, y el ino sabe hace que le ca ac e iza.
Se me asigna
en
es a Academia un sillón, que de po
sí
comp ome e, po que en su his o ia igu an un médico y un
quí
-
mico que han desa ollado, ma ginalmen e a lo que ha sido
su
p o esión p incipal, una dedicación li e a ia o a ís ica que ha cons-
i uido mé i o p incipal pa a su elección.
Recue do, p ime o, al doc o Sal ado Fe nández Al a ez,
des acado poe a, con sus lib os C is ales, Silue as lí icas y Sol y
nubes, así como sus ob as P osas
de
ega
y ma isma y De
la
ges a espaííola. Au o , igualmen e, de un I ine a io lí ico de Se-
illa, que descub e al de alle cómo se puede ansi a po una
ciudad siendo ecep i o a su belleza y su poesía.
Co espondió ambién es e sillón a D. Joaquín Rome o
Mu ube, elec o pa a el mismo, pe o que mu ió an es de pode
llega a ocupa lo.
Finalmen e, quie o aludi con especial ca iño al que ha sido
mi inmedia o an eceso , el P o . Juan Manuel Ma ínez Mo eno,
Ca ed á ico de Química Técnica
de
la Uni e sidad de Se illa, y
Fundado y Di ec o del Ins i u o de la G asa, del Consejo Supe-
io
de
In es igaciones Cien í ica
s.
El
P o .
Ma ínez Mo eno supo
uni el igo del abajo cien í ico, an o en in es igación como
en
desa ollo
éc
nico, con una ina sensibilidad hacia las a es, en es-
pecial hacia la música, que en su caso no e a solamen e a ición,
sino casi una plena dedicación y en ega.
He
enido la dicha de
dis u a con él de algunas la gas con e saciones en las que mos-
aba su conocimien o y dis u e de la ópe a, cuyas mejo es ep e-
sen aciones pe seguía po los más di e sos ea os del mundo.
En elación a nues a Academia, su Discu so
de
Ing eso
mues a con in e és y apasionamien o el o igen y icisi udes del
nue o sis ema de ex acción del acei e, o iginal de D. Miguel
An onio del P ado y Lisboa, Ma ques de Acapulco, expues o en
su ob a Nue o p ocedimien o pa a la elabo ación
del
acei e de
LA MEDICINA INVEROSÍMIL DE RAMÓN GÓMEZ
DE
LA SERNA
27
oli a, Mad id, 1907, y que se sin e izó como "sis ema Acapul-
co
",
analizando, an o los undamen os
del
mé odo, como la his-
o ia de su implan ación p ác ica, con
las
ilusiones, iesgos y s
in-
sabo es que su desa ollo supuso.
A odo Académico elec o que
no
se dedica p o esional-
men e al o icio de esc i o , se le plan ea el p oblema de la elec-
ción del ema ap opiado pa a su Discu so de Ing es
o.
En
mi
caso,
lógicamen e, debe e sa sob e algún aspec o de las elaciones
en e medicina y li e a u a. Y c eo que hay
uno
de singula in e-
é
s:
la in uición, desde la li e a u a, de ealidades o plan eamien-
os elacionados con la salud y
la
en e medad, que solo
mu
cho
iempo después de su o mulación li e a ia han podido demos a -
se median e las necesa ias comp obaciones cien í icas.
Les oy a e e i cómo se inició
mi
asomb o en es e cam-
po. Se a a de la desc ipción, po Lope de Vega, de una aplica-
ción de los e lejos condicionados de Pawlow, que es
e
genial
in es igado desa olló casi es siglos después, en el ánsi o de
los siglos XIX al
XX
.
Lope desc ibe, en su ob a El sac is án
de
las monjas, que
en
la
Iglesia del con en o abundaban los ga os, y que maullaban,
en especial du an e la San a Misa, dis ayendo a las monjas y a
los asis en es. El sac is án, pa a elimina es os maullidos, y sin
llega a
la
eliminación ísica de los elinos, p ocede a da les caza,
in oduci los en un saco, y apalea los a la ez que oca una cam-
panilla. Pues os los ga os en libe ad, y aunque sigan ondando
po la Iglesia, bas
a
el oque de campanilla al inicia se la San a
Misa pa a que desapa ezcan como po ensalmo, pe mi iendo su
desa ollo con el necesa io silencio.
En elación a los p eceden es médicos en ob as li e a ias,
ya hace iempo me llamó la a ención un lib o del genial esc i o
Ramón Gómez de la Se na i ulado El doc o in e osímil. Se
a a la ac uación p o esional de un médico, el D . Vi a , que
p ac ica un ipo de medicina muy pa icula , según e emos a
con inuación, adecuada pa a cie o ipo de en e mos, en los que
consigue éxi os espec acula es. Pe o lo impo an e de es a no e-
la es que
co
ns i uye una p edicción de lo que la medicina cien-
í i
ca
desa olla á años despues: las en e medades ale gicas, la
medicina psicosomá ica, el psicoanálisis, la elación médico- en-
28 JUAN RAMÓN ZARAGOZA
RUBIRA
e mo, el e ec o placebo, e c. Todo un conjun o de suge encias
que, as su o mulación li e a ia, encon a án su debido
ma co
cien í ico.
Pe o pasemos ya al ema
de
nues o Discu so.
Ramón Gómez de la Se na publicó, en 1914, su ob a
El
doc o in e osímil en la colección "La no ela de bolsillo",
de
Mad id. Con iene eco da la echa y el í ulo, po que es a
pe-
queña no ela, es a sucesión de cuad os, suposiciones y ac uacio-
nes de un médico poco usual, son uno de los casos más ex ao -
dina ios de a ance, de p edicción, que puede mos a nos la li e a-
u a española.
Po que, analizada desde un pun o de is a médico, la
lec-
u a de El doc o in e osímil no puede menos que hace e lexio-
na a cualquie a que se aden e
en
sus páginas. Y quizá sea
aho-
a, más que cuando se esc ibió, el momen o de saca p o echo
de
es as o midables in uiciones. Po que, a in de cuen as,
el
obje i-
o undamen al de la medicina es la cu ación del homb e en e -
mo. Du an e milenios la humanidad ha aplicado los mé odos
más
di e sos pa a consegui lo, desde las danzas i uales de los hechi-
ce os has a la adminis ación empí ica de los emedios más
a-
iados. Solo desde hace unos ein icinco siglos, desde la G ecia
clásica, podemos habla de una medicina cien í ica, en endiendo
po al la que se basa en un p e endido conocimien o cien í ico
de los mecanismos de la salud y la en e medad. Y solo desde
hace pocos siglos -desde el Renacimien o según unos, desde
el
XIX según o os- podemos habla de una medicina cien í ica p e-
endídamen e mode na o con empo ánea.
Lo que sí se puede deci es que oda eo ía médica, sea
el
animismo, el mesme ismo, el oque del igémino o la an ibio i-
co e apia, ienen un comp oban e inal: la cu ación de los en e -
mos. Po eso en el momen o ac ual, y en e al excesi o escep i-
cismo del siglo pasado, la medicina p es a
una
a ención c ecien e
a campos denominados pa amédicos: la acupun u a, el na u ismo,
la mus
ico e apia
,
las
e apéu icas
eligiosa
s,
la
medicina
popula ,e c. A ención que no es c edulidad, sino comp obación y,
en su caso, ap o echamien o pa a la medicina cien i ica, pe o,
siemp e, echazo de una pos u a de inc edulidad inicial. Pa a
la
medicina cien í ica, an acien i ica es la negación p e ia
de
una
LA MEDICINA INVEROSÍMIL DE RAMÓN GÓMEZ DE LA SERNA
29
cu ación po medios no conocidos, co no su acep ación en usia
s-
mada sin una comp obación igu osa.
Lo
co ec o es la acep a-
ción de los hechos comp obados -aunque se a e de cu aciones
ex emas po medios inhabi uales-
po
más que su mecanis
mo
nos esul e inexplicable. Como, a e idamen e, hizo Alex
is
Ca el
en su Viaje a Lou des a es iguando una cu ación que no explica-
ba po la ciencia ni asumía eligiosamen e
de
sde su al a de
e
.
Como a a hace , en El doc o in
e osí
mil
. el pe sonaje cen al
de la no ela, el doc o Vi a .
EL
MÉDICO INVEROSÍMIL
En e ec o, el au o comienza p esen ándonos al D . Vi a ,
"a
pellido bien cas izo que opone al apellido ex anje o que es
de
igo en odo inno ado » (
DI
,23)*; médico o almen e descon en-
o de la medicina que es udió y p ac icó a p incipios del siglo
XX, descon en o que le impulsó a inicia la p ác ica de o o ipo
de medicina que, pa a en endemos, amos a denomina desde aho-
a «medicina in e osímil», del mismo modo que el au o apoda
«in e osímil» al doc o Vi a , que p o agoniza la his o ia.
¿En qué consis e, básicamen e, es a nue a medicin
a?
Po-
d íamos deci qu
e,
undamen alme e, en un nue o concep o del
homb e y de sus elaciones con el mundo que le odea. En es e
sen ido cab ia habla , con una emenda ampli ud del é mino, de
un nue o y sui gene is hipoc a ismo, de una uel a a los o ígenes
de la medicina. Po que la medicina g iega conside ó siemp e al
homb e, sano o en e mo, como inme so en su ambien e, cuyas
modi icaciones, an o climá icas ( e el hipoc á ico De los ai es,
aguas y luga es) como de o os ipos, p oduci ían en e medades
o modi ica ían el cu so de las en e medades exis en es. La medi-
cina ac ual, cen ada en el es udio del en e mo y de los medios
de diagnós ico y a amien o que le son aplicables, ha ol idado
es a in e elación en e el homb e y su ambien e, lo cual es suma-
men e pelig oso en un momen o en que l
as
modi icaciones am-
bien ales o iginadas po la ag esi idad indus ial acen úan aún más
es a dependencia del homb e espec o de su en o no.
* L
as
e e encias se e ie en a la edición de El
do
c o in e osímil
po Edi o ial Aguila , Mad id 1948.
30 JUAN RAMÓN ZARAGOZA RUBIRA
La p ác ica médica sigue una sis emá ica obligada: in e o-
ga o io y examen del en e mo, elabo ación
de
un diagnós ico y
un p onós ico y es ablecimien o
d~
una e apéu ica. Bajo es
a
me-
ódica subyace un concep o p opio de la es uc u a y unción
del o ganismo humano, de la salud y de
la
en e medad. Es
os
condicionamien os
lo
s encon amos en la medicina cien í ica,
en
la medicina no cien í ica y en la "medicina in e osímil». Haga-
mos un epaso de ellos.
EL ORGANISMO: ESTRUCTURA Y FUNCIÓN.
La medicina in e osímil acep a, básicamen e, la ana omía
y la isiología cien í icas, si bien animándolas, i alizándolas,
in-
cluso pe soni icándolas. Su ep oche se á mos amos el ol ido
en
que hemos dejado la ida p opia de cada ó gano, las ex añas
elaciones en e los sis ema
s,
la po encialidad i al
de
los g andes
acon ecimien os isiológico
s.
Po ejemplo:
«los huesos. según mis úl imás expe iencias -nos dice
el
Doc o Vi a - ienen sensibilidad, que encias y sob e odo
una
ma e ialidad que o ma pa e ín ima con noso os, po eso no de-
ben se ol idados. Casi odo en la ida es olun ad de nues os
huesos, y cuando aquel día no hubo mane a de
i
a aquel si io,
ue po la an ipa ía que nues os huesos le enían. Nadie c ee
en
los huesos como
si
uesen pa e ine e, mue a, inu il de nues o
se .Falso» (DI, 173
).
F en e a la ana omía mode na, que desde Vesalio conside-
a al homb e como una áb ica, una edi icación, una es uc u a,
en la que los huesos ac úan como elemen os de sos én, la medici-
na in e osímil p oclama su i alidad, su pe sonalidad, inclu
so
su
olun ad p opia que puede llega a ence la del indi iduo. Así,
e i iéndose a
un
caso clínico indica que «el esquele o, que es
aleg e, y que siemp e lo único que le al a pa a lanza se a baila
unas pe ene as son los elás icos que jun en s
us
huesos, en es as
dos pe sonas lo he is o jun o y o ado, sin más, sin nada más.
En las odillas podía ap ecia se que oda ía los huesos e an más
plás icos que la igu a, que oda ía e an ellos como pe sonas
má
s
delgadas espi i ualmen e que sus p opios huesos» (DI,331)
Y
de
en e los huesos quizá sean los dien es los que p esen an
elaciones
má
s i ales, más p o undas,
má
s sinies as. «Los den is as
LA MEDICINA INVEROSÍMIL DE RAMÓN GÓMEZ DE LA SERNA 3 ¡
sacan a eces la muela de la ida, la que apona, la que después
deja
un acío ho ible en la encía del que le
ha
ocado la
ez,
de
sco cha-
do pa a siemp e" (DI,328). Po eso se deben ene muy
en
cuen a
en
la p ác ica médica. Véase, si no, el siguien e
caso:
"Yo, a eces, engo que ecu i al den is a. En una
oca-
sión ino a
mi
una especie de loco
con
g andes dolo es y al
que
nadie en endía.
Yo
le mi é de hi o en hi o.
Su
mad e
no
le
pe día
de is a, como
si
uese su loque o.
Yo
solo le dije: -Que le
sa-
quen mañana mismo la muela del juicio ... Sin al a mañana y
que
enga po la a de. En e ec o, su locu a había desapa ecido: aquella
muela del juicio e a la causa de su locu a, inc us ándose como
en
su ce eb o po
lo
la ga,
lo
du a, lo eno me y lo insis en e
que
e a"(DI, 328-29).
Pod íamos segui comen ando nume osos ejemplos de
es a
singula concepción de la es uc u a co po al que me ece ía,
am-
pliando el signi icado, la clásica «ana onúa anima a». Po que
am-
bién pa a
la
medicina in e osimil, cie as unciones isiológicas
ienen su iden idad, sus p opios de echos. Como la menopausia.
Exis e, dice
el
doc o Vi a , y odo médico, según él, lo
iene
que econoce , la « ies a de la menopausia
»,
que se p esen a
más
aguda, más signi ica i a, en unas pacien es que en o as, como
le
ocunió
a una pacien e, la seño i a Rosalía O deaz, a cuya
casa
ué llamado el doc o Vi a po que ella, siemp e an se ia, siem-
p e an o mal,
se
encon aba en un o midable deli io
de
aleg ia,
iéndose, mo iéndose incansable, bailando y iéndose al pasa
en e a los espejos. La medicina cien í ica ya había dado su e-
edic o: «los médicos que la han is o - a i ma el pad e-
han
dicho que es á loca de ema e y que hab ía que ence a la. -No -
le
con es
é yo-
únanse
a
la
ies a
que
celeb a
hoy
la
pob ecilla. ¡Hoy se despide de su ida pasada, hoy se ha acabado
su ida genésica ... !
La
na u aleza celeb a su úl ima ies a, lo
que
en medicina se llama menopausia ... T aigan dulces, pas as y
una
bo ella de je ez
...
Hay que embo acha la y que enga el la go y
es au ado sueño de los bo achos» (DI, 212).
LAS CAUSAS DE LA ENFERMEDAD
Si en p incipio la «medicina in e osímil» acep a la ana o-
mía y la isiología cien í icas, solo que i i icándolas y pe sona-
32 JUAN RAMÓN ZARAGOZA RUBIRA
!izándolas, la apo ación más in e esan e que ealiza eside en
el
e eno de la e iología, del análisis de las causas de en e medad,
así como en la semiología y en la e apéu ica. Comencemos
po
analiza lo que se e ie e a las causas de la en e medad.
En p incipio, la medicina in e osímil acep a las causas
de
en-
e medad admi idas po la medicina cien í ica. No eniega,
pue
s,
de
los mic obios, de las in lamacione
s,
de las ca encias i amínicas o
de
lo
s agen es ísicos pa ógenos. Pe o -y es a es su di e encia- consi-
de a
que
las en e medades así p oducidas deben a a se po la medi-
cina cien í ica, la medicina habi ual. El médico in e osímil
so
lo debe
a a las en e medades p oducid
as
po causas in e osímiles.
Y es as caus
as
de en e ma , no elacionadas en los a ados
de medicina cien í ica, son uno de los apo es in ui i os m
ás
in e-
esan es o mulados po Ramón Gómez de la Se na. Su clasi ica-
ción es, en p incipi
o,
di icil. El doc o Vi a no da ninguna cha -
la sis emá ica sob e el o igen de la en e medad ; él es un p ác i-
co, no un eó ico. Po eso debemos
i
siguiendo sus casos y sob e
odo sus obse aciones dispe sas, dejadas cae como al aza , pa a
pode sis ema iza mínimamen e la e iología in e osímil.
A g andes asgos encon a emos dos g andes causas
de
en-
e medad: las que p oceden del ambien e y las que dependen de
algún cambio localizable en el p opio en e mo. Y en e las in-
luencias ambien ales las más pelig osas son las dependien es de
cie os obje os, de cie as pe sonas o de cie os luga es.
LOS OBJETOS PATÓGENOS
Como los huesos, como l
as
muela
s,
como la menopausia,
los obje os ienen su p opia ida, su p opia pe sonalidad, que in-
luye sob e la pe sona que con ellos se elaciona. Nues o mun-
do, demasiado écnico y cien í ico, ha ol idado las eminiscencias
mágicas de la ida, el in lujo de cie os obje os sob e
lo
co idia-
no, sob e nues a ac i idad dia ia, sob e nues a salud. El médico
in e osímil, al con a io, no puede ol ida es
e
in lujo, y debe
es a a en o, al obse a cada en e mo, de los e ibles obje os
que al es a en con ac o con él en su ida dia ia, le in lu
ye
n, le
pe judican, le en e man.
Po ejemplo, los espejos. ¿
No
nos hemos ijado que los es-
pej
os
no
solo e lejan nues a imagen, sino que la abso ben, la
en-
LA MEDICINA INVEROSÍMIL
DE
RAMÓN GÓMEZ DE
LA
SERNA
33
ían con su ialdad de c is al y me cu io, la chupan, la abso ben?.
«La desus anciación po los espejos es a oz. Mi ándose mucho al
espejo, encon ándose mucho con él, se puede ene has a
el
cánce
...
Y o he conocido a u
na
pe sona que enía la manía de
que
iba a ene
un
cánce en la lengua
...
No
enía
ni
an eceden e de
amilia ni nada que jus i icase aquello, pe o como es aba siemp e
mi ándose y sacándose la lengua en los espejos, lo u o»(DI, 194).
Po ejemplo, los elado es que ambién succionan nues a
elec icidad i al y la ansmi en a ie a. "El in lujo de ese ela-
do ci o -nos cuen a el doc o Vi a en elación con uno de sus
casos- p o ocaba en mi en e ma una comunicaciónn magné ica
que e a lo que el pa a ayos es pa a el ayo, hundía su luido
en
ie a,
qu
e la iba dejando desp o is a de esas elec icidades in i-
mas que son an necesa ias pa a la ida."(DI,388)
Po ejemplo, los bu ós que «son un insano con esiona io
de uno mismo po uno mismo»(DI, 396), o los cos u e os: «cui-
dado con los cos u e os. No hay nada más es ancado que un
cos u e o)>(DI,393). O las mecedo as: «No hay nada que ala gue
an o la en e medad y la adue ma y la e emice
))
(Dl,401).0 las
gaba dinas: «las gaba dinas han enido la culpa de muchas de-
unciones, pues an o las muje es como
lo
s homb es se c een ab i-
gados el día de ío po un enómeno ex año de suges ión, con la
lige a gaba dina))(DI,227). O los abanicos
de
plumas: «alguna
ez he cu ado a una muje con dolo es de cabeza y con un sueño
que no la dejaba ni en la ópe a
ni
en los salones qui ándole el
abanico de plumas, imp egnado del ai e a caico, pesado, e us o
y neu álgico de lo p e é i o
)>
(DI,406-407). O los o os de los
bolsillos (DI,314), los candados de le as (DI, 166), el espaldo
de los e a os (DI, 403) y an os y an os obje os que inocen e-
men e manejamos en nues a ida dia ia, pe o que an p o undas
epe cusiones pueden ene sob e nues a salud.
La
capacidad de en e ma de los obje os p ocede unas e-
ces de si mismos, pe o en o as ocasiones, de habe pe enecido o
habe es ado en con ac o con de e minadas pe sonas, anspo an-
do así una malignidad sob e su pos e io usua io. Son muy noci-
os,
po
ello, los obje os que p oceden de una casa de p és amo
s:
«de comp a cosas en las casas de p és amos p oceden muchas
en e medades mis e iosas y deleznable
s>)
(Dl,76).0 los ansmi idos
40
JUAN
RAMÓN
ZARAGOZA
RUBIRA
hipa y
no
podía, y aquel ·hipo se le me ía
po
odo el cue po y
empujaba e inquie aba su co azón, y se le me ía como
un
puño
embes ido en
el
cos ado, po la pa e aden o, po la pa e
p o-
unda ... » (DI, l 93)
Son ambién muy impo an es las suge encias que el e
n e -
mo ealiza sob e la comp ensión y explicación de su en e medad,
lo cual es especialmen e impo an e en elación con alg
un
os
ó -
ganos, y especialmen e con el co azón. Po que el co azón es
un
ó gano ecep o , que ecoge y ampli ica odas las p eocupaciones
del en e mo, especialmen e cuando el en e mo piensa que
puede
en e ma del co azón. Po eso dice el doc o Vi a : " engo co
m-
p obado que los males del co azón p o ienen de la c eencia
que
iene del co azón el que los padece». Po eso
..
hay que es udia
el
co azón
en
su concepción en la men e del en e mo. El co azón
no exis e. El co azón es so
lo
una cosa que ma cha o que
se
pa a,
según el mó il que no pa e de él,
si
no
que
, po el con a io,
acaba en él" (DI, 348-349). y «pa a cu a
el
co azón hay
que
econoce odas las ci cuns ancias conmemo a i as, po que se
e-
laciona con odo, y que necesi a es a aleg e, y que la cabeza
lo
domine, escla izándolo y qui andole el pánico» (DI, 356).
In luencias pe sonales, imp esiones de la in ancia, c eenc
ias
inco ec as y o as
ca
usas de ipo pe sonal igu an en e
la
s causas
de
en e medad manejadas po Ja medicina in e o
sí
mil. Jun o con las
epa
sa
das en los apa ados p eceden
e
s podemos e así en conjun o
el amplio y a iado mosaico de causas de en e medad, an dis in as
de
l
as
es ablecidas po la medicina cien í ic
a,
pe o po ello
an
di ici-
le
s
de
comp oba , an esqui as, an huidiza
s.
El médico in e osímil
debe á, con su mé odo, a a de localiza las en cada caso.
Pe o, ¿cual se á el mé odo explo a o io de la me
di
ci
na in-
e osímil
?.
T a emos de ecoge lo.
LA
EXPLORACIÓN DEL ENFERMO EN
LA
MEDICI-
NA INVEROSÍMIL
En la clíni
ca
o odoxa el econocimien o del en e mo com-
p
ende la anamnesis y la explo ación. Exis e una explo ación clí-
ni
ca, que ealiza el médico en su p opio consul o io, y o as ex-
plo aciones más complicadas (labo a o io, adiología, p uebas un-
cionales) pa a las que hay que ecu i a clínicas especializadas.
LA MEDICINA INVEROSÍMIL DE RAMÓN GÓMEZ DE LA SERNA 4 l
Pues bien, la medicina in e osímil descon ía, e inclu
so
des-
p ecia, los me odos clásicos de explo ación, po que ha llegado a
un conocimien o mucho más p o undo que
el
que posee la medi-
cina cien í ica,
ha
llegado a sabe que
lo
s esul ados de la
ex
plo-
ación, si son mal in e p e ados po el en e mo, pueden ag a a
la en e medad o con e i se en causa
de
una nue a.
Así se comp ende que el doc o Vi a
no
s diga:
"mi
e mó-
me o es un e mome o also que no puede señala más que
el
37,4º
po que has a ahí iene el me cu io, y el es o
del
c is al es
só
lido y
no deja pasa la pla eada sie pe. Pa a mis
en e1mos
ambién engo
e móme os de es a clase, que sus i
u
yo en luga de
lo
s su
yos.
No
hay nada más noci
o
que un e mome o, pe o
qu
e menos se pueda
qui a a un en e mo. Solo se le puede sus i ui " (DI,
201
).
Pa a e-
macha la a i mación nos cuen a el e ec o pa ógeno de una empe a-
u a mal e lejada «de un en e mo
si
n ieb e, que po que
el
e mo-
me o descompues o había señalado el 41,5º había en ado
en
el
pe-
iodo agónico y se había despedido
de
la ida de ini i amen e»(DI,
203), p ueba indudable, ecalca, de la pelig osidad de cie as explo-
acione
s,
aun de las que pa ecen más inocuas.
Lo mismo puede deci se del examen del pulso. Uno de los
ca
pí ulos de la ob a se i ula: «yo no uso eloj», y la azón de i a
de sus ecue dos de in ancia, cuando le a e o izaba que el médi-
co que le a endía examina a con ai e inexc u able un e o í ico
eloj ex aplano. «Po eso -dice- no uso eloj, y como con el p o-
pio cálculo de mi cuidado consigo dis ingui las pulsaciones no -
males de las ano males, a lo más pido su eloj al en e mo, el
eloj que le conoce y quie e, el eloj que ha ido en su chaleco
en
diálogo in imo con sus edaños, el eloj que no es el del doc o ,
an ío, que a eces aumen a indudablemen e su ieb e. Has a
c eo que nues os elojes doc o ales se en ician, se ap esu an cuan-
do los obse amos, se con agian de nues a inquie ud, y su se-
gunde o, neu as énico
po
la esponsabilidad que ci amos en él
se excede o se queda a ás en el iempo, a emo izado»(DI, 214).
Tampoco apela el médico in e osímil a las adiog a ía
s:
"poc
as
eces en ío a que se hagan mis en e mos una adiog a ía.
Cuando en ío al o óg a o, malo. Es que no es anca la en e me-
dad, y una en e medad que
no
es anca y que se ocul a has a
necesi a al o óg a o, malo"
.(
Dl,172).
42
JUAN
RAMÓ
N
ZARA
GOZA
RUBIRA
Y en onces, nos p egun amos,
si
exis e an o ecelo e
inclu-
so desp ecio en e a los mé odos clásicos de explo ación,
¿có
mo
es udia a sus en e mos la medicina in e osimil?. Fundamen a
lmen-
e de dos modo
s:
ehaciendo
la
ida del en e mo y bu
sc
ando s
ig-
nos clínicos especiales p opios de
la
medicina in e osímil.
Así. lo más impo an e es, an e odo, ehace
la
ida
habi-
ual del en e mo. Si la en e medad puede p ocede de algún
ob-
je o ex año in oducido en su ambien e, de alguna pe sona
que
le
quie a mal y uelque sob e él su odio, de algún le isimo e
impal-
pable in lujo, de habe ans o mado su isionomía o al e ado
sus
hábi os i ales, es p eciso de ec a la anomalía, y la única
o ma
de hace lo es examinando cuidadosamen e
la
ama i al del
en
-
e mo, su quehace dia io, sus ape encias, sus emo e
s.
Así,
una
ez compene ado el médico con su en e mo, de ec a á lo
ex a-
ño, lo di e en e, la pieza que sob a o al a
en
es e mosaico
de
la
ida, y p ocu a á sup imi
la
in luencia noci a o supli
la
al a
e iden e pa a es ablece la salud del en e mo.
Po ejemplo, en el
ca
so i ulado "El pan-oquiano
))
el
doc o
Vi a , al no consegui localiza el o igen de la en e medad,
deci-
de aplica su mé odo exhaus i amen e: «pa a ago a odas las
pe
s-
quisas p ac
i
cables , me decidí a
ha
ce la ida de aquel homb e.
Fui a su o icina, isi é a su he mana -una iuda ieja en
cuya
compañía sen í que se descomponía un poco la ida, de só
dida
que e a su alma- pasé po las calles donde él solía
pa
sea , y a
la
ho a en que él iba al ca é en é en su ca é y me sen é lo
má
s
p óximo a la e ulia de que él o maba pa e. Vi llega a sus
amigos y les oi habla y discu i . Me di a conoce a ellos co
mo
médico de su amigo en e mo, y supe que hacía ein e años
que
se eunían odos allí. En aquel incón del ca é, jun o a aquellos
homb es, oyendo los consejos mudos con que in e enían en
la
e ulia,
la
mesa, el di an, los espejos, odo el ambien e,
com-
p endí que lo que necesi aba el en e mo
e a
ol e a su ca é.
Su
en e medad había sido le
e
al
p incipio, pe o
en
la al a del
ca é
se había ido ag a ando, ag a ando, y se ag a a ía has a ma a le
si no ol ía al ca é.» (DI, 71-72).
Es a « econs ucción
i ah>
es, sin
duda
, el p incipal de
los
hallazgos explo a o ios de la medicina in e osímil. Pe o el doc o
Vi a ecomienda ambián algunos mé odos explo a o ios o igi-
LA MEDICINA INVEROSÍMIL
DE
RAMÓN GÓMEZ DE LA SERNA
43
na/es descubie os a lo la go de su p ac ica p o esional y de
lo
s
que
ob iene da os pa a su diagnós ico i al. Po ejemplo, la
mi a-
da
: "me mi ó hondamen e y no é que
su
mi ada se quedaba
co
l-
gada a mi mi ada como un acimo.
No
e a aquella mi ada
de
pa
sión, sino una la ga mi ada, una mi ada copiosa, inacabable»(DI,
145
).
O la p o ocación de la son isa: «yo muchas eces,
pa a
sabe has a que pun o es á in icionado
po
la mu
e
e mi clien e
le
digo, como los o óg a os: «Son íase us ed
»,
y
la
son isa
que
le
sale me acla a mucho su en e medad. A unos les sale son isa
de
alcaya a, a o os de he adu a, a o os,
de
dolo idos con el
dolo
má
s agudo
en
el lado de echo, pe o a nadie le
sa
le es a
son isa
del deshauciable. Es a son isa
ya
es
á
en
el os o cuando se
lle-
ga
" (DI,85). O el examen del homb o: «una de las cosas que
mas
si en pa a diagnos ica es el homb o. En mis pesquis
as
de
la
en e medad el homb o me e ela muc
ha
s cosas y
me
ha dado
la
cla e muchas eces" (DI, 188).
Pe o con odo hab ía que deci que
en
el es udio de
lo
s
en e mos
la
medicina in e osímil iene
un
p opósi o, pe o no
una
sis emá ica. Hay que busca , muchas eces de o ma in ui i a,
deso denada, apasionada, has
a
da
con
el de alle signi ica i o.
Cuando, después de
una
de sus
má
s des acadas cu aciones le p e-
gun an l
os
de alles de su mé odo, el doc o Vi a con es a á: «solo
engo que da les un consejo: a
um
en en su an asía, oda
la
an a-
sía posible ... Y
co
ns e que yo en iendo
po
an asía
en
es e
caso
hace igu a en combinación con lo
que
sucede odas l
as
cosas
qu
e se en unid
as
a odas
la
s cosas que apenas se en en el
mundo de lo isible» (DI,410). Fan asía, in uición, econs uc-
ción i al y signos in e osímiles son l
os
elemen os p ecisos pa a
hac
e
el diagnos ico en
la
m
ed
icina in e osímil.
LOS TRATAMIENTOS
Solo unas indicaciones sob e los a amien os de la medici-
na in e osimil, aunque la e dad
es
que
han ido plasmándose
ya
en los casos
p
eceden es, po que,
co
mo
he
mo
s is o, la medicina
in e osímil es un odo i al, cósmico y humano, y el descub i-
mi
en o de la pe u bación i al y de su o igen conduce de inme-
dia o al emedio, qui ando lo
que
en e ma o añadiendo lo
que
al a.
44 JUAN RAMÓN ZARAGOZA
RUBIRA
Ya
hemos hablado de que la explo ación del en e mo
pue-
de ac ua
ya
como una e apáu ica; ejemplo pa adigmá ico es
la
u ilización de his o ias clínicas, esc i as pa a
se
leídas po el
p o-
pio en e mo en
un
descuido p o ocado y
así
p es a le ánimos.
Véase
la
edacción de una de ellas: «la bella Seño i a M.T.,
de
unos ein iocho años, iene una en e medad
que
onda su belleza,
pe o que no la pone en pelig o. El colo de sus ojos e ela
lo
p o undo de su alma»(Dl,253).
En la mayo ía de
Jos
casos el a amien o u ilizado
pod ía
inc ibi se den o del apa ado de e apéu ica
de
ipo pe sonal,
pues
suele adop a alguno de es os ma ices: qui a el obje o pe u ba-
do (ejemplos de la ba ba, de la enza, del elado ), o cumpli ,
de una ez
po
odas,
un
p o undo deseo ocul o. O, inalmen e,
ecompone la ida co idiana, como de modo an suge en e
se
indicaba en el agmen o del en e mo que necesi aba su e ulia.
MEDICINA CIENTÍFICA Y MEDICINA INVEROSÍMIL
Decíamos, al inicia es e discu so, que se u ie a en
cuen a
la echa de publicación de es a no ela: 1914. Un esc i o con
una
eno me in uición, Ramón Gomez de la Se na, se en en a de o -
ma dis in a, pe sonal, suge en e, con el mundo de la salud y
de
la
en e medad, y, comp endiendo las limi aciones de la medicina
de
su época, lanza una se ie de p edicciones, conside adas en onces
como pu a ábula, como medicina in e osimil.
Sin emba go,
Jos
años pos e io es nos apo an una se ie
de
descub imien os cien í icos que mues an
la
co ección de
mu-
chos
de
los mé odos del doc o Vi a . El psicoanalisis de F eud
nos mos a á la es uc u a de
la
pe sonalidad y su impo ancia
en
la
génesis de las en e medades. La in oduccion del conocimien o
de las en e1medades alé gicas nos mues a la impo ancia del pol o
domés ico, de
la
caspa, de los pólenes. Conoce nos aho a los i -
mos p opios de nues o o ganismo, los bio i mos, y sus al e a-
ciones en la en e medad. Las doc inas ac uales nos hablan de
las
in luencias del ambien e -clima, adiaciones, polución- en la
gé-
nesis de las en e medades. Sabemos la impo ancia de la elación
médico en e mo, y el papel pe sonal del médico, no solo en
el
diagnós ico, sino en el a amien o. El es udio
de
l e ec o placebo
nos
ha
demos ado la capacidad cu a i a
de
medicamen os
sin
LA MEDICINA INVEROSÍMIL DE RAMÓN GÓMEZ DE LA SERNA
45
sus ancia ac i a. La medicina psicosomá ica,
y,
más aun, la
psi-
co- neu o- inmunología, nos
ha
demos ado como el pensamien o
posi i o puede con ibu
i
a la cu ación po enciando los ac o es
inmuni a ios.
Todo lo cual e leja un hecho p o undo:
la
capacidad
del
a is a, del esc i o en es e caso, de in ui ,
de
ma ca nue os
um-
bos al conocimien o humano, caminos nue os que la ciencia,
más
len a en su desa ollo, más p ecisa en
su
e olución, eco e á
poco
a poco,
ll
egando con su ma cha a me as ya señaladas, aunque
no
demos adas, po los esc i o es.
Sí
Rilke pudo sondea el espí i u
humano an es del psicoanálisis, si Ce an es mues a en Don
Qui-
jo e y Sancho los ipos cons i ucionales lep osomá ico y pícnico, a
los que K e schme solo u o que añadi el a lé ico y el displágico
pa a unda
la
ipología mode na,
si
el Pickwick de Dickens
ha
dado su nomb e
al
sínd ome ca ac e izado po obesidad, dis un-
ción pulmona y somnolencia, si la psiquiauía ecoge los sínd o-
mes de Münhausen como el abulado
de
en e medades agudas,
y,
con F eud, los complejos de Edipo y Elec a, si Dos oyewsky des-
c ibe con singula maes ía la epilepsia y la esquizo enia, ambién
Gomez de la Se na, con una in uición inisima de
la
ma cha u u a
de
la
medicina, desc ibe una medicina, en onces «in e osím
il
", pe o
en la ac ualidad inco po ada en g an pa e a nues a medicina cien-
í ica.
He dicho.