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La familia ante la llegada de los hijos

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La familia ante la llegada de los hijos

Author: Hidalgo García, María Victoria; Menéndez Ávarez-Dardet, Susana
Publisher: Universidad Pontificia de Salamanca
Year: 2002
Source: https://idus.us.es/bitstreams/36f1f78c-5ad1-457e-bc15-c67ebbc5d42e/download
FAM 24 (2001) 23-42
La amilia an e la llegada
de los hijos'
Vic o ia Hidalgo
Uni e sidad de Se illa
Susana IVIenéndez
Uni e sidad de Huel a
^
1. El p oceso de con e i se en pad es
La expe iencia de con e i se en pad es en el seno de la ami-
lia es un hecho habi ual en la ida de los adul os. A pesa del p o-
g esi o descenso de la na alidad que se ha p oducido en los úl imos
años, y del e aso en la edad a la que se ienen los hijos, las es a-
dís icas nacionales e in e nacionales siguen poniendo de elie e que
la mayo ía de los homb es y las muje es a on an en algún momen-
o de su ida la expe iencia de con e i se en pad es. Pe o no po
se habi ual es in ascenden e: hay pocos acon ecimien os a lo la go
de la ida que sean an signi ica i os e impac an es pa a una pe so-
na y pa a una amilia como el nacimien o de un hijo o una hija. De
hecho, los es udios sociológicos ponen de mani ies o que el hecho
de con e i se en pad es es conside ado po la mayo ía de los adul-
os como una de las expe iencias más ele an es y c uciales de su
ida. El impac o que po encialmen e ienen la ma e nidad y la pa e -
nidad sob e la p opia ayec o ia de ida, jim o con el hecho de a-
a se de un acon ecimien o expe imen ado po la mayo ía de las
pe sonas, hacen que desde la Psicología se abo de y se es udie el
p oceso de con e i se en mad e y pad e como una de las ansicio-
1 La in es igación que se desc ibe en es e a ículo ue ealizada en el ma co de
un con enio en e el Se icio Andaluz de Salud de la Jun a de Andalucía y el Depa a-
men o de Psicología E olu i a y de la Educación de la Uni e sidad de Se illa.
2 Di ección de las au o as: M. Vic o ia Hidalgo ([email p o ec ed]): Dp o. de Psico-
logía E olu i a y de la Educación. Uni e sidad de Se illa. A da. San F ancisco Ja ie ,
s/n. 41005 Se illa.
Susana Menéndez ([email p o ec ed]): Dp o. de Psicología. Uni e sidad de Huel-
a. A da. de las Fue zas A madas, s/n. 21007 Huel a.
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Uni e sidad Pon i icia de Salamanca
nes no ma i as más impo an es que muje es y homb es a on an a
lo la go de su ciclo i al.
La ansición a la ma e nidad y la pa e nidad se inicia cuando
una pa eja ecibe la no icia de que an a con e i se en pad es.
A pa i de es e momen o comienza un pe íodo de du ación a ia-
ble, que conlle a cambios que a ec an a dis in os ámbi os, y que
suponen, sob e odo, la adap ación a una si uación que plan ea
impo an es demandas y equie e la adopción de nue os oles.
Homb e y muje se an a con e i en pad e y mad e, con las al e-
aciones del compo amien o, hábi os de ida, conocimien os y sen-
imien os que implica la nue a si uación pa a cada uno de ellos.
Algunos de es os cambios son más ansi o ios y o os end án e ec-
os más pe manen es; en odo caso, se conside a que la ansición
e mina cuando es os cambios se es abilizan y se alcanza un nue o
equilib io an o en el plano pe sonal como en el amilia Aunque
exis en impo an es di e encias en e unas amilias y o as en el
iempo que a dan en adap a se a la nue a si uación, hay un cie o
acue do en si ua el inal de es a ansición en o no a los dos años
después del nacimien o del bebé.
Los p ime os es udios sob e la ansición a la pa e nidad se
emon an a la década de 1950 y, con ecuencia, apo a on des-
c ipciones muy dis in as de es e pe íodo de la ida amilia . Así,
mien as que algunos au o es ca ac e iza on la ansición a la
pa e nidad y la ma e nidad como una au én ica «c isis», como una
de las si uaciones más di íciles que iene que a on a la amilia,
en o os casos se conside aba que la llegada de un hijo o una hija
ep esen aba —especialmen e pa a la muje — un paso posi i o en
el p oceso de ealización pe sonal, y una e apa más en el ciclo de
ida amilia .
El deba e, a eces ex emis a y poco undamen ado, espec o a
si la ansición a la ma e nidad y la pa e nidad debe conside a se
como una au én ica c isis o como una e apa más del ciclo amilia ,
ha dejado paso a desc ipciones más ajus adas sob e es a ansición.
Así, aunque los esul ados de los es udios longi udinales más ecien-
es, p oceden es de la psicología e olu i a, no apoyan la idea de que
el hecho de con e i se en mad e y pad e enga que ep esen a
una c isis ine i able pa a la pa eja, hay un impo an e consenso en
no menosp ecia la ele ancia de es e p oceso. Las a eas elacio-
nadas con el cuidado y la c ianza de un bebé, los posibles cambios
en las elaciones conyugales, la necesidad de compa ibiliza dis in-
os oles, los cambios de hábi os, las es icciones a la libe ad pe -
sonal, las epe cusiones sob e la ac i idad p o esional o los cos es
económicos son algunos de los aspec os que pueden esul a p o-
blemá icos, y que ayudan a en ende el acceso a la pa e nidad como
una ansición muy compleja y po encialmen e es esan e pa a los
nue os pad es (Cowan y Co ^an, 2000). En cualquie caso, si es cie -
o que la llegada de un bebé equie e una p o unda adap ación a
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una nue a si uación (no siemp e ácil) con impo an es cambios
a ni el indi idual y amilia , no es menos cie o que la ma e nidad y
la pa e nidad conlle an indudables sa is acciones y e ec os posi i os
an o a ni el pe sonal como social. Los lazos emocionales que se
c ean como consecuencia del cuidado y el con ac o ín imo y di ec o
con el bebé, los sen imien os de desa ollo y ealización pe sonal, el
sen ido de cohesión amilia y el alo social que siguen eniendo
los hijos, con inúan siendo azones a gumen adas po los adul os
pa a decidi se a a on a con ilusión la compleja a ea de con e i -
se en pad es (B ooks, 1996).
La complejidad del p oceso de con e i se en pad es eside, en
g an medida, en que sus e ec os se dejan sen i a dis in os ni eles.
En p ime luga , se a a de un acon ecimien o que plan ea muchas
exigencias y supone impo an es cambios a ni el pe sonal, es deci ,
pa a la muje y pa a el homb e que se con ie en en mad e y pad e.
En segundo luga , el p oceso de con e i se en pad es ambién a ec-
a a ni el amilia La amilia es un sis ema social in eg ado po pe -
sonas con sus espec i os oles y elaciones in e dependien es; cual-
quie modi icación de es e sis ema, y más si es de la impo ancia del
nacimien o de un hijo, impac a sob e cada miemb o indi idualmen-
e y sob e el sis ema como al. En es e sen ido, el acceso a la pa e -
nidad se expe imen a an o en el ámbi o pe sonal como en el ami-
lia ; de hecho, la pa eja y la amilia como sis ema ienen que
a on a la inco po ación de un nue o miemb o, que iplica las ela-
ciones diádicas que exis ían an e io men e (de la única diada hom-
b e-muje se pasa a es: mad e-pad e, pad e-hijo y mad e-hijo), y
que c ea una elación iádica (mad e-hijo-pad e). Los p ocesos de
cambio y adap ación, las nue as exigencias y la edis ibución de
papeles y a eas que equie e la llegada de un bebé son, en es e sen-
ido, de una magni ud po encialmen e conside able pa a el sis ema
amilia . Finalmen e, las elaciones que la amilia man iene con el
con ex o social se e án ambién al e adas al e se incluidas en
la cadena de cambios, edeñniciones y adap aciones que implica la
a en u a de la pa e nidad, po lo que la amilia ex ensa, los amigos,
las ins i uciones y los ac o es cul u ales p esen es en el en o no
social ambién deben se enidos en cuen a pa a comp ende es a
impo an e ansición e olu i a.
En suma, el p oceso de con e i se en pad e y mad e cons i u-
ye una impo an e ansición an o pe sonal como amilia que, al
igual que o as ansiciones del ciclo amilia (la o mación de la
pa eja o la llegada de los hijos a la adolescencia), ep esen a un
momen o po encialmen e p opicio pa a que engan luga cambios
impo an es, cambios que pueden al e a an o la conduc a de las
dis in as pe sonas que componen la amilia, como las elaciones que
exis en en e ellas. Sin emba go, no debemos ol ida la conside a-
ble a iabilidad que acompaña es e complejo p oceso, siendo di ícil
p ejuzga a p io i cuáles se án las consecuencias de la expe iencia
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de la pa e nidad pa a cada pe sona y pa a cada amilia. En es e sen-
ido, a pesa de los muchos elemen os comunes que pe mi en ca ac-
e iza la como una ansición no ma i a, no ep esen a un acon eci-
mien o ni mucho menos uni o me pa a odas las pe sonas; más bien
al con a io, exis e odo un conjun o de ac o es elacionados con la
ecología del sis ema amilia que ienen mucho que e con la di ec-
ción que ome el p oceso y con la o ma en que se a on e y se
esuel a es a ansición po cada amilia.
Explo a y ace ca nos a lo que signi ica con e i se en pad e
y mad e en nues o con ex o social ac ual ha sido el obje i o p in-
cipal de un amplio es udio longi udinal que hemos ealizado en el
Depa amen o de Psicología E olu i a y de la Educación de la Uni-
e sidad de Se illa; abajo que se enma ca en la línea de las in es-
igaciones que abo dan el p oceso que hemos de inido como an-
sición a la pa e nidad (Belsky y Ro ine, 1990; Cowan y Cowan, 1992,
2000; Hidalgo, 1998; LaRossa, 1986). Es e abajo se ha ealizado en
el ma co de un Con enio i mado en e el Se icio Andaluz de
Salud y nues o g upo de in es igación pa a la Coope ación en ac i-
idades de educación ma e no-in an il, y nos ha pe mi ido es udia ,
en e o as cosas, cómo más de 150 amilias de nues o en o no
social más ce cano a on an la expe iencia de la pa e nidad. En
conc e o, los esul ados que p esen amos en es as páginas co es-
ponden al es udio de 95 pa ejas que pa icipa on en un p og ama
de educación de pad es mien as espe aban el nacimien o de sus
hijos. El seguimien o longi udinal de las amilias aba có desde el
p incipio del emba azo de la muje ( ase del es udio que denomi-
namos Tiempo 1, Ti) has a el inal del p ime año de ida de los
bebés (T2). A lo la go de es e pe íodo se en e is a on a los pad es
y mad es en es ocasiones con ex ensas en e is as semies uc u-
adas elabo adas pa a cada ocasión: la En e is a del P incipio del
Emba azo (EPE); la En e is a del Final del Emba azo (EFE) y la
En e is a del P ime Año (EPA). Es as en e is as incluían con e-
nidos de muy dis in o ipo: expec a i as ace ca de la pa e nidad y
la ma e nidad, exis encia de dudas, ca ac e ís icas de la elación
en e los pad es, uen es de apoyo social, ... En de ini i a, odos
aquellos con enidos que nos pe mi ían conoce los p ocesos y cam-
bios que expe imen a on homb es y muje es al con e i se en
pad es, así como sus di icul ades y sus necesidades de apoyo de
ca a al cuidado y educación de sus niños y niñas.
2. P ocesos y cambios expe imen ados al con e i se en pad es
En las páginas an e io es hemos de inido el p oceso de con-
e i se en pad es como una ansición pe sonal y amilia ; co es-
ponde aho a p egun a nos qué supone ealmen e es e p oceso
pa a los nue os pad es y pa a su con ex o amilia . Siguiendo la
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lógica expues a en el apa ado an e io , analiza emos en p ime
luga algunas de las epe cusiones de la ma e nidad y la pa e ni-
dad a ni el pe sonal, pa a pasa luego al ámbi o de las elaciones
en e los pad es y a las elaciones de la amilia con su en o no
social.
2.1. Cambios indi iduales ligados a la ma e nidad y la pa e nidad
Los es udios que han seguido a muje es y homb es a lo la go
de odo el p oceso de con e i se en pad es e idencian que al p o-
ceso in luye de o ma sus ancial en el desa ollo adul o, y que suele
conlle a pa a los nue os pad es un amplio y di e so abanico de
cambios, que incluye desde cambios ísicos has a modiñcaciones en
los conocimien os y en los sen imien os (Belsky, Wa d y Ro ine, 1986;
La Rossa y La Rossa, 1986; Le y-Shi , 1994). De hecho, el impac o de
la ma e nidad y la pa e nidad es impo an e an o sob e el desa o-
llo socio-pe sonal y emocional como sob e el desa ollo cogni i o de
mad es y pad es. Así, en el ámbi o del desa ollo socio-emocional
es de des aca la o mación de la elación de apego que es ablecen
los pad es con el bebé, elación que es única y di e en e a o as ela-
ciones a ec i as que se es ablecen en la ida adul a. En el plano cog-
ni i o, la ansición a la pa e nidad ambién implica un momen o
p opicio pa a la o mación y eo ganización de ideas, ac i udes y
conocimien os ela i os al mundo de los niños, su desa ollo y edu-
cación (Hidalgo, 1999). Po lo demás, aspec os como la iden idad, la
adopción de oles de géne o y, sob e odo, los hábi os co idianos se
e án casi i emediablemen e modiñcados as el acceso a la pa e -
nidad (Belsky y Kelly, 1994; Michaels y Goldbe g, 1989; Palko i z y
Sussman, 1988).
De odos es os aspec os que son ele an es du an e la ansi-
ción a la pa e nidad, la emá ica de las ideas y los conocimien os
ace ca del emba azo, el pa o y la c ianza y educación de los niños
cons i uye uno de los con enidos que en nues o es udio explo amos
en mayo p o undidad en la en e is a que ealizamos a los hom-
b es y muje es al p incipio del emba azo. En conjun o, los esul a-
dos que p esen amos en la Tabla 1 nos mues an un cie o descono-
cimien o en algunos homb es y muje es de la mues a espec o a
los con enidos explo ados.
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TABLA 1
CONOCIMIENTOS E IDEAS ACERCA DEL EMBARAZO, PARTO
Y CRIANZA DE LOS NIÑOS
CONOCIMIENTOS E IDEAS TI
Alimen ación de la
mad e en emba azo
Uso de medicamen os
du an e emba azo
Momen o de acudi al
hospi al pa a el pa o
Cambio en el ipo de die a
Cambios de can idad
No debe cambia
No sabe
No se deben usa , son pelig osos
Pueden oma se sin p ecauciones
Ma izaciones
(depende del medicamen o)
Mo i os eales y conc e os
Mo i os o causas insu icien es
No sabe
Cuan o menos, mejo
¿Es impo an e coge Es bueno coge los con ecuencia
al niño con ecuencia? Ni mucho ni poco
Depende del niño o de la si uación
¿Cómo se puede
enseña a con ola
los es ín e es?
¿Cuál debe se el
papel del pad e
du an e el p ime año?
Re e encia a paciencia, cons ancia,
e c...
Dando explicaciones
U ilizando ejemplos, modelos, e c.
P ocedimien os gene ales o igno a
No sabe
Igual que la mad e
(incluye cuidados ísicos)
Anima a la mad e, ayuda la
Ac i idades especí icas
(no cuidados ísicos)
Ac i idades inespecí icas o gene ales
69,4 %
9,5 %
20,4 %
0,7 %
74,8 %
1,4 %
23,8 %
63,9 %
25,2 %
10,9 %
31,9 %
24,5 %
31,9 %
11,7 %
55,3 %
12,8 %
13,8 %
10,7 %
7,4 %
45,7 %
10,6 %
20,2 %
23,4 %
Después de p esen a es os esul ados y conocedo es de la
eno me complejidad de es e p oceso, no debe so p ende que los
da os de nues o es udio e ela an, asimismo, que al inicio de la
ansición a la pa e nidad, especialmen e si se a on a es a expe-
iencia po p ime a ez, homb es y muje es se sien en bas an e
insegu os, plan eándose un buen núme o de dudas, ince idumb es
y p eocupaciones. No es ex año que su jan desde el p incipio del
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emba azo dudas y p eocupaciones en los homb es y muje es que se
an a con e i en pad es; desempeña es e nue o papel equie e
conocimien os y des ezas especí icas (cómo calma a un bebé cuan-
do llo a, qué hace si iene ieb e), asumi nue as esponsabilidades
y edis ibui los papeles an e io es (¿cómo cuida del bebé y con i-
nua con la ac i idad labo al?). Cie as dosis de insegu idad e
inquie ud an e es a si uación, así como p eocupa se po busca y
ob ene conocimien os especí icos sob e es os emas, pa ecen p o-
cesos o almen e comp ensibles, po lo que puede en ende se que
más del 55 % de las muje es que en e is amos al p incipio del
emba azo se hubie an plan eado algún ipo de duda ace ca del naci-
mien o, la c ianza y/o la educación de los niños. Sin emba go, más
impo an e que el hecho de que los pad es se plan een dudas o bus-
quen conocimien os adecuados, nos pa ecen los esul ados, ecogi-
dos en la Tabla 2, que e elan que hay un po cen aje impo an e de
mad es, en conc e o el 27,6 %, que no llegan a esol e sa is ac o-
iamen e las dudas que se plan ean. En el caso de las muje es que
sí consiguen esol e sus dudas, los amilia es más ce canos así
como las lec u as especializadas pa ecen se las uen es de apoyo
más u ilizadas po las mad es de nues o es udio.
TABLA 2
RESOLUCIÓN DE LAS DUDAS AL PRINCIPIO DEL EMBARAZO
RESOLUCIÓN DE DUDAS DE MADRES
No puede o no sabe cómo esol e las 27,6 %
Las ha esuel o con ma ido/ amilia es 29,7 %
Las ha esuel o con pe sonal sani a io 10,6 %
Las ha esuel o a a és de lec u as especializadas 14,8 %
Combinación de uen es 17,3 %
Al iempo que homb es y muje es an plan eándose (y a eces
esol iendo) di e sas p egun as e in e ogan es ela i os a la ma e -
nidad y la pa e nidad, los u u os pad es an aguando odo un con-
jun o de expec a i as ace ca de lo que supone con e i se en pad es,
expec a i as que, en ocasiones, se alejan bas an e de la ealidad. Tal
y como hemos desc i o an e io men e, el hecho de con e i se en
pad e o mad e supone un momen o del ciclo i al en el que se expe-
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imen an impo an es cambios y hay que a on a odo un conjun o
de nue as y complejas a eas elacionadas con la c ianza y educa-
ción de los hijos. En es e sen ido, pa ece lógico pensa que posible-
men e una de las he amien as más aliosas pa a hace en e a
odo ello puede se jus amen e una adecuada an icipación pe sonal
de es os cambios y necesidades. Así, si es as expec a i as p e ias
esul an ace adas, es deci , si más a de se con ie en en ealidad,
los nue os pad es pueden ale se en mayo o meno medida de las
es a egias que hayan desa ollado pa a p epa a se an e es os cam-
bios. Po el con a io, si las expec a i as no se co esponden con la
ealidad, la posible p epa ación p e ia a la llegada del bebé no
esul a ú il y, en pa alelo, pueden a lo a sen imien os de insa is ac-
ción como esul ado de lo que Belsky (1985) denomina expec a i as
ioladas.
Cuando los es udios sob e ansición a la pa e nidad explo an
lo an e io , los esul ados ob enidos ienden a a ala es as e lexio-
nes. Así, an o en el e eno de las elaciones conyugales (Belsky,
1985; Belsky, Wa d y Ro ine, 1986), como en el de la dis ibución de
las a eas domés icas (MacDe mid, Hus on y McHale, 1990; Ruble,
Fleming, Hackel y S ango , 1988), los da os longi udinales ponen de
mani ies o que el hecho de sos ene du an e el emba azo unas
expec a i as ace ca de la posible in luencia de la llegada del bebé
que más a de pueden no co esponde se e incluso llega a se con-
adic o ias con lo que ocu e en ealidad, suele p omo e cambios
y i encias nega i as en esos ámbi os.
En nues o es udio, y eniendo en cuen a que las expec a i as
du an e el emba azo han sido (como odos las dimensiones de índo-
le cogni i a) ela i amen e poco explo ados en la in es igación sob e
el p oceso de ansición a la pa e nidad, quisimos oma en consi-
de ación la conco dancia en e dichas expec a i as y los cambios
eales en di e sos aspec os. Así, du an e el Ti (p incipios del emba-
azo) indagamos cómo espe aban los u u os pad es y mad es que
el bebé iba a in lui en sus idas, an o en gene al como en cues io-
nes más especí icas, conc e amen e en sus elaciones con la amilia
ex ensa y los amigos, en su au oconcep o, en la dis ibución de a e-
as domés icas, y en la elación conyugal. Pos e io men e, en el T2,
en e is amos a los pad es y mad es ace ca de los cambios que eal-
men e habían expe imen ado du an e es a ansición.
Los esul ados ob enidos apa ecen e lejados en la Tabla 3.
Como en ella puede ap ecia se, en la mayo pa e de las dimensio-
nes se obse a una no able co espondencia en e los alo es p o-
medio ob enidos en cada ase, de o ma que la exis encia y la di ec-
ción de los cambios an icipados du an e el emba azo pa ece, en una
p ime a ap oximación, co esponde se con lo que sucede una ez
que el bebé ya ha nacido. No obs an e, si en los análisis damos un
paso más allá de la in o mación desc ip i a p omedio, la di ección
de los da os es bien dis in a. Así, si nos in e esamos po a e igua
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la mayo o meno elación en e las espues as apo adas po cada
suje o en cada ase del es udio, es deci , si e aluamos el g ado de
co espondencia en e las expec a i as sos enidas du an e el emba-
azo y los cambios acaecidos as el nacimien o del nue o hijo/a
(análisis que se ecogen en la úl ima columna de la abla), sólo apa-
ece una elación es adís icamen e signi ica i a en el caso de la
in luencia del bebé a ni el gene al o global en la ida (p = 03). Po el
con a io, al oma en conside ación cada uno de los aspec os más
especí icos, en ninguno de ellos los esul ados indican que exis a
una co espondencia signi ica i a en e las expec a i as p e ias y la
in luencia eal de la llegada del bebé. Lo que es os da os indican es
que los pad es y mad es de la mues a son capaces de an icipa el
g ado de in luencia gene al que el nue o hijo o hija a a ene en
sus idas (aquellos que espe an un cambio global ienden a expe i-
men a dicho cambio, los que an icipan cambios en aspec os especí-
icos ambién, y los que piensan que no a a habe cambios sus an-
ciales ienden a con inua básicamen e igual). No obs an e, a la ho a
de p edeci el posible impac o de la llegada del bebé en cues iones
especí icas, los nue os pad es y mad es no dan mues as de la
misma pe icia: al ma gen del con enido conc e o de las expec a i-
as man enidas al p incipio del emba azo, es as expec a i as, en
gene al, no se co esponden con la ealidad a la que se en en an
es os pad es y mad es año y medio más a de.
TABLA 3
EXPECTATIVAS ACERCA DE LA INFLUENCIA DE LA LLEGADA
DEL BEBÉ (TI) Y CAMBIOS REALES EXPERIMENTADOS
(T2) (*P < ,05)
INFLUENCIA DE LA LLEGADA DEL BEBÉ TI T2 SIG.
Cambio global y gene al de la ida 57,8 % 56,8 %
En gene al Cambio en aspec os especí icos 23,1 % 36,9 %
No hay cambios 19 % 6,3 %
Relaciones In ensi icación de la elación 30,5 % 30,5 %
con la amilia Mayo au onomía y menos elación 7 % 16,8 %
ex ensa No cambian 62,5 % 52,6 %
Cambio cuan i a i o 16,4 % 42,1 %
Relaciones ( iempo de con ac o)
con los Cambio cuali a i o 9 % 14,7 %
amigos (di e en es amigos)
No hay cambios 74,6 % 43,2 %
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ecibido en las ac i idades de educación de pad es, el p oceden e
del pe sonal sani a io y de las lec u as especializadas ( ecu sos que
se in eg aban conjun amen e en el p og ama de educación de
pad es en el que es as amilias pa icipaban) ecibían una alo a-
ción signi ica i amen e más al a que los o os ecu sos e aluados.
TABLA 6
VALORACIÓN DE LAS DISTINTAS FUENTES DE RECURSOS
FUENTES DE RECURSOS VALORACIÓN (1-5)
Ac i idades de educación de pad es 3,57
Pe sonal sani a io 3,40
Familia es 3,31
Amigos 2,86
Lec u as especializadas 3,49
Cónyuge 4,44
3. Algunas conclusiones inales
En conjun o, los esul ados de nues o es udio ponen de mani-
ies o que la a ea de se pad es es i ida po homb es y muje es
como una a en u a an a ac i a como compleja. Muje es y homb es
expe imen an p ocesos que implican cambios, ede iniciones de
si uaciones p e ias y, sob e odo, la necesidad de ajus a se a los nue-
os oles de pad e y mad e. Si u ié amos que hace un balance de
los aspec os posi i os y nega i os de la pa e nidad, al como mues-
an o os es udios (Fawce , 1988), la mayo ía de los homb es y las
muje es de nues o en o no encuen an más sa is acciones que p o-
blemas ligados a es a expe iencia. Así, po encima de las p eocupa-
ciones, los cambios, las insegu idades, las nue as a eas y exigen-
cias, la o alidad de las mad es y la g an mayo ía de los pad es se
sin ie on sa is echos con su pa e nidad.
Aunque es jus o comenza econociendo las sa is acciones aso-
ciadas al hecho de se pad es, ambién es cie o que la a ea de se
pad es implica impo an es di icul ades y p oblemas. Sin luga a
dudas, accede a la pa e nidad en nues o con ex o social ac ual se
ha con e ido en una a ea an impo an e como compleja. Po un
lado, la impo ancia o o gada a las p ác icas educa i as emp anas
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como mo o esencial pa a el desa ollo in an il, con ie e a los pad es
una g an esponsabilidad, espe ándose de ellos que engan un
desempeño compe en e de su pa e nidad, es o es, que sean capaces
de p omo e un en o no de desa ollo adecuado y es imulan e pa a
sus hijos e hijas. Po o o lado, algunas de las ans o maciones
sociales de nues a sociedad, ales como el alejamien o de muchos
jó enes pad es de sus amilias de o igen, la al a de p epa ación de
los jó enes pa a la pa e nidad en el p oceso na u al de socializa-
ción y ap endizaje, y, en especial, la inco po ación de la muje al
mundo labo al ( adicionalmen e la enca gada de o ma exclusi a
del cuidado de los niños pequeños), son ing edien es que hacen de
la a ea de se pad es algo cada ez más complejo y di ícil pa a
muchas muje es y homb es de nues o en o no.
Es a si uación pe mi e en ende los esul ados ob enidos en
nues o es udio que mues an que muchas de las amilias ac uales
no cuen an con los ecu sos necesa ios pa a a on a la complicada
a ea de la pa e nidad. Como señalábamos más a iba, es a al a de
apoyo y ecu sos iene mucho que e con las ans o maciones
sociales de nues a sociedad, ya que an o los p ocesos de socializa-
ción como el acceso a la pa e nidad han expe imen ado cambios
sus anciales inculados a la e olución his ó ica y social. Du an e
mucho iempo, homb es y muje es se con e ían en pad es y mad es
—especialmen e ellas— muy a opados po sus amilias de o igen
( ecuen emen e incluso en su p opio seno), hecho que suponía una
indudable uen e de apoyo y ayuda. Es cie o que, a di e encia de lo
que ocu e en o as cul u as, en nues o en o no más inmedia o
siguen igen es ue es lazos de unión con las amilias de o igen
du an e las p ime as e apas de la o mación de la amilia. Sin
emba go, aun en los casos en los que la lejanía geog á ica no cons i-
uye un p oblema, las pa ejas jó enes pa ecen sen i se cada ez más
alejadas de la gene ación an e io en los aspec os ideológicos que
subyacen a la pa e nidad. Muchas eces se puede con a con los
amilia es más p óximos, pe o muchos nue os pad es no compa en
o no con ían en sus opiniones, que a menudo se ildan de adicio-
nales y des asadas. No es so p enden e que, an e es a ealidad, los
esul ados ob enidos en nues o es udio mos a an que pa a muchos
pad es y mad es de nues o en o no, su pa icipación en un p og a-
ma de educación de pad es ep esen aba, as la ayuda ecibida del
cónyuge, la mejo uen e de apoyo y ayuda de ca a a a on a la
expe iencia de la pa e nidad. Es os esul ados asemejan la ealidad
de nues o en o no a la de o os países indus ializados en los que,
desde hace ya mucho iempo, se conside a a dis in as ins i uciones
sociales como una de las uen es p incipales de la que los nue os
pad es eciben apoyo (Ha kness, Supe , Kee e , Ragha an y Camp-
bell, 1996; Rou h, Sch oede y Kooche , 1983; W igh , 1985).
Pa ece e iden e que es a si uación social, donde obse amos una
impo an e descon ianza en la sabidu ía popula y la búsqueda cons-
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an e de los «conocimien os cien í icos de los expe os», o o ga g an
alo a los p og amas de educación de pad es. Si pa a muchos pad es
ya no les si e lo que exis e a su al ededo , cuando no con ían en imos
conocimien os adicionales «en desuso», el apoyo o mal se uel e
pa a ellos el ecu so más p eciado y alo ado. De hecho, es una ía
de o ece o malmen e lo que adicionalmen e exis ía in o malmen-
e (Palacios, 1987). Nos pa ece impo an e esal a , asimismo, que con-
e i se en pad e o mad e man eniendo muchas dudas y p egun as
sin espues as, supone no únicamen e una al a de conocimien os
adecuados, sino que conlle a indudables dosis de insegu idad an e la
nue a si uación que hay que a on a
y,
en cie a mane a, cues iona -
se ace ca de la p opia compe encia como pad e o mad e. En es e sen-
ido, cuando los pad es encuen an uen es de apoyo que les pe mi-
en esol e sus dudas y accede a nue os conocimien os, no sólo
es án ob eniendo espues as, sino que es án ganando en con ianza y
en segu idad pa a a on a más compe en emen e las exigencias que
conlle a la pa e nidad.
La compa ación de los esul ados ob enidos en es e es udio con
los ob enidos en o o es udios simila en el que las amilias no pa i-
cipaban en p og amas de in e ención, nos pe mi e conclui que un
e ec o de la aplicación de p og amas de educación de pad es es,
p ecisamen e, el inc emen o de las uen es de apoyo y ayuda con
las que homb es y muje es cuen an al accede a la pa e nidad. Pa e-
ce cla o, además, que el alo del apoyo o mal ecibido a a és de
p og amas de educación de pad es puede se doble: po un lado,
apo a los conocimien os, las ideas y las espues as que los nue os
pad es buscan y necesi an; po o o, y es o nos pa ece undamen al,
pa ece que es la única ía de pode ol e a do a a los pad es de
una segu idad y ima con ianza en sus p opias capacidades que pa e-
cen imp escindibles en el eje cicio compe en e de la pa e nidad.
Sin duda, homb es y muje es equie en dis in os ipos de ayuda
y apoyo pa a a on a sus a eas como pad es y mad es. Los da os
expues os a los la go de es as páginas nos lle an a sos ene que, en
p ime luga , g an pa e de es e apoyo debe p ocede del in e io
de la p opia amilia: el apoyo y la implicación del cónyuge, de la pe -
sona con la que se con i e pa ece esencial pa a expe imen a una
ansición a la pa e nidad y la ma e nidad exi osa (Menéndez e
Hidalgo, 1998). En segundo luga , o o ipo de ayudas deben p oce-
de de polí icas sociales que posibili en, cada ez en mayo medida,
la compa ibilización de las ac i idades labo ales con las de cuidado
y educación de los niños y niñas. Finalmen e, o o ipo impo an e
de ayuda puede conc e a se a a és de p og amas de educación de
pad es bien diseñados, que uncionen adecuadamen e y que cuen-
en con ma e iales especializados y adap ados a las necesidades de
los pad es. El obje i o undamen al de es e ipo de apoyo social debe
se pone a disposición de muje es y homb es aquellas uen es de
ecu sos que pueden acili a les el p oceso de con e i se en pad es
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y, po an o, con ibui a que puedan desen ol e se de o ma más
sa is ac o ia y compe en e en sus a eas como mad es y pad es.
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