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La familia ante la llegada de los hijos

Hidalgo García, María Victoria; Menéndez Ávarez-Dardet, Susana

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FAM 24 (2001) 23-42 La amilia an e la llegada de los hijos' Vic o ia Hidalgo Uni e sidad de Se illa Susana IVIenéndez Uni e sidad de Huel a ^ 1. El p oceso de con e i se en pad es La expe iencia de con e i se en pad es en el seno de la ami- lia es un hecho habi ual en la ida de los adul os. A pesa del p o- g esi o descenso de la na alidad que se ha p oducido en los úl imos años, y del e aso en la edad a la que se ienen los hijos, las es a- dís icas nacionales e in e nacionales siguen poniendo de elie e que la mayo ía de los homb es y las muje es a on an en algún momen- o de su ida la expe iencia de con e i se en pad es. Pe o no po se habi ual es in ascenden e: hay pocos acon ecimien os a lo la go de la ida que sean an signi ica i os e impac an es pa a una pe so- na y pa a una amilia como el nacimien o de un hijo o una hija. De hecho, los es udios sociológicos ponen de mani ies o que el hecho de con e i se en pad es es conside ado po la mayo ía de los adul- os como una de las expe iencias más ele an es y c uciales de su ida. El impac o que po encialmen e ienen la ma e nidad y la pa e - nidad sob e la p opia ayec o ia de ida, jim o con el hecho de a- a se de un acon ecimien o expe imen ado po la mayo ía de las pe sonas, hacen que desde la Psicología se abo de y se es udie el p oceso de con e i se en mad e y pad e como una de las ansicio- 1 La in es igación que se desc ibe en es e a ículo ue ealizada en el ma co de un con enio en e el Se icio Andaluz de Salud de la Jun a de Andalucía y el Depa a- men o de Psicología E olu i a y de la Educación de la Uni e sidad de Se illa. 2 Di ección de las au o as: M. Vic o ia Hidalgo ([email p o ec ed]): Dp o. de Psico- logía E olu i a y de la Educación. Uni e sidad de Se illa. A da. San F ancisco Ja ie , s/n. 41005 Se illa. Susana Menéndez ([email p o ec ed]): Dp o. de Psicología. Uni e sidad de Huel- a. A da. de las Fue zas A madas, s/n. 21007 Huel a. 23 Uni e sidad Pon i icia de Salamanca nes no ma i as más impo an es que muje es y homb es a on an a lo la go de su ciclo i al. La ansición a la ma e nidad y la pa e nidad se inicia cuando una pa eja ecibe la no icia de que an a con e i se en pad es. A pa i de es e momen o comienza un pe íodo de du ación a ia- ble, que conlle a cambios que a ec an a dis in os ámbi os, y que suponen, sob e odo, la adap ación a una si uación que plan ea impo an es demandas y equie e la adopción de nue os oles. Homb e y muje se an a con e i en pad e y mad e, con las al e- aciones del compo amien o, hábi os de ida, conocimien os y sen- imien os que implica la nue a si uación pa a cada uno de ellos. Algunos de es os cambios son más ansi o ios y o os end án e ec- os más pe manen es; en odo caso, se conside a que la ansición e mina cuando es os cambios se es abilizan y se alcanza un nue o equilib io an o en el plano pe sonal como en el amilia Aunque exis en impo an es di e encias en e unas amilias y o as en el iempo que a dan en adap a se a la nue a si uación, hay un cie o acue do en si ua el inal de es a ansición en o no a los dos años después del nacimien o del bebé. Los p ime os es udios sob e la ansición a la pa e nidad se emon an a la década de 1950 y, con ecuencia, apo a on des- c ipciones muy dis in as de es e pe íodo de la ida amilia . Así, mien as que algunos au o es ca ac e iza on la ansición a la pa e nidad y la ma e nidad como una au én ica «c isis», como una de las si uaciones más di íciles que iene que a on a la amilia, en o os casos se conside aba que la llegada de un hijo o una hija ep esen aba —especialmen e pa a la muje — un paso posi i o en el p oceso de ealización pe sonal, y una e apa más en el ciclo de ida amilia . El deba e, a eces ex emis a y poco undamen ado, espec o a si la ansición a la ma e nidad y la pa e nidad debe conside a se como una au én ica c isis o como una e apa más del ciclo amilia , ha dejado paso a desc ipciones más ajus adas sob e es a ansición. Así, aunque los esul ados de los es udios longi udinales más ecien- es, p oceden es de la psicología e olu i a, no apoyan la idea de que el hecho de con e i se en mad e y pad e enga que ep esen a una c isis ine i able pa a la pa eja, hay un impo an e consenso en no menosp ecia la ele ancia de es e p oceso. Las a eas elacio- nadas con el cuidado y la c ianza de un bebé, los posibles cambios en las elaciones conyugales, la necesidad de compa ibiliza dis in- os oles, los cambios de hábi os, las es icciones a la libe ad pe - sonal, las epe cusiones sob e la ac i idad p o esional o los cos es económicos son algunos de los aspec os que pueden esul a p o- blemá icos, y que ayudan a en ende el acceso a la pa e nidad como una ansición muy compleja y po encialmen e es esan e pa a los nue os pad es (Cowan y Co ^an, 2000). En cualquie caso, si es cie - o que la llegada de un bebé equie e una p o unda adap ación a 24 Uni e sidad Pon i icia de Salamanca una nue a si uación (no siemp e ácil) con impo an es cambios a ni el indi idual y amilia , no es menos cie o que la ma e nidad y la pa e nidad conlle an indudables sa is acciones y e ec os posi i os an o a ni el pe sonal como social. Los lazos emocionales que se c ean como consecuencia del cuidado y el con ac o ín imo y di ec o con el bebé, los sen imien os de desa ollo y ealización pe sonal, el sen ido de cohesión amilia y el alo social que siguen eniendo los hijos, con inúan siendo azones a gumen adas po los adul os pa a decidi se a a on a con ilusión la compleja a ea de con e i - se en pad es (B ooks, 1996). La complejidad del p oceso de con e i se en pad es eside, en g an medida, en que sus e ec os se dejan sen i a dis in os ni eles. En p ime luga , se a a de un acon ecimien o que plan ea muchas exigencias y supone impo an es cambios a ni el pe sonal, es deci , pa a la muje y pa a el homb e que se con ie en en mad e y pad e. En segundo luga , el p oceso de con e i se en pad es ambién a ec- a a ni el amilia La amilia es un sis ema social in eg ado po pe - sonas con sus espec i os oles y elaciones in e dependien es; cual- quie modi icación de es e sis ema, y más si es de la impo ancia del nacimien o de un hijo, impac a sob e cada miemb o indi idualmen- e y sob e el sis ema como al. En es e sen ido, el acceso a la pa e - nidad se expe imen a an o en el ámbi o pe sonal como en el ami- lia ; de hecho, la pa eja y la amilia como sis ema ienen que a on a la inco po ación de un nue o miemb o, que iplica las ela- ciones diádicas que exis ían an e io men e (de la única diada hom- b e-muje se pasa a es: mad e-pad e, pad e-hijo y mad e-hijo), y que c ea una elación iádica (mad e-hijo-pad e). Los p ocesos de cambio y adap ación, las nue as exigencias y la edis ibución de papeles y a eas que equie e la llegada de un bebé son, en es e sen- ido, de una magni ud po encialmen e conside able pa a el sis ema amilia . Finalmen e, las elaciones que la amilia man iene con el con ex o social se e án ambién al e adas al e se incluidas en la cadena de cambios, edeñniciones y adap aciones que implica la a en u a de la pa e nidad, po lo que la amilia ex ensa, los amigos, las ins i uciones y los ac o es cul u ales p esen es en el en o no social ambién deben se enidos en cuen a pa a comp ende es a impo an e ansición e olu i a. En suma, el p oceso de con e i se en pad e y mad e cons i u- ye una impo an e ansición an o pe sonal como amilia que, al igual que o as ansiciones del ciclo amilia (la o mación de la pa eja o la llegada de los hijos a la adolescencia), ep esen a un momen o po encialmen e p opicio pa a que engan luga cambios impo an es, cambios que pueden al e a an o la conduc a de las dis in as pe sonas que componen la amilia, como las elaciones que exis en en e ellas. Sin emba go, no debemos ol ida la conside a- ble a iabilidad que acompaña es e complejo p oceso, siendo di ícil p ejuzga a p io i cuáles se án las consecuencias de la expe iencia 25 Uni e sidad Pon i icia de Salamanca de la pa e nidad pa a cada pe sona y pa a cada amilia. En es e sen- ido, a pesa de los muchos elemen os comunes que pe mi en ca ac- e iza la como una ansición no ma i a, no ep esen a un acon eci- mien o ni mucho menos uni o me pa a odas las pe sonas; más bien al con a io, exis e odo un conjun o de ac o es elacionados con la ecología del sis ema amilia que ienen mucho que e con la di ec- ción que ome el p oceso y con la o ma en que se a on e y se esuel a es a ansición po cada amilia. Explo a y ace ca nos a lo que signi ica con e i se en pad e y mad e en nues o con ex o social ac ual ha sido el obje i o p in- cipal de un amplio es udio longi udinal que hemos ealizado en el Depa amen o de Psicología E olu i a y de la Educación de la Uni- e sidad de Se illa; abajo que se enma ca en la línea de las in es- igaciones que abo dan el p oceso que hemos de inido como an- sición a la pa e nidad (Belsky y Ro ine, 1990; Cowan y Cowan, 1992, 2000; Hidalgo, 1998; LaRossa, 1986). Es e abajo se ha ealizado en el ma co de un Con enio i mado en e el Se icio Andaluz de Salud y nues o g upo de in es igación pa a la Coope ación en ac i- idades de educación ma e no-in an il, y nos ha pe mi ido es udia , en e o as cosas, cómo más de 150 amilias de nues o en o no social más ce cano a on an la expe iencia de la pa e nidad. En conc e o, los esul ados que p esen amos en es as páginas co es- ponden al es udio de 95 pa ejas que pa icipa on en un p og ama de educación de pad es mien as espe aban el nacimien o de sus hijos. El seguimien o longi udinal de las amilias aba có desde el p incipio del emba azo de la muje ( ase del es udio que denomi- namos Tiempo 1, Ti) has a el inal del p ime año de ida de los bebés (T2). A lo la go de es e pe íodo se en e is a on a los pad es y mad es en es ocasiones con ex ensas en e is as semies uc u- adas elabo adas pa a cada ocasión: la En e is a del P incipio del Emba azo (EPE); la En e is a del Final del Emba azo (EFE) y la En e is a del P ime Año (EPA). Es as en e is as incluían con e- nidos de muy dis in o ipo: expec a i as ace ca de la pa e nidad y la ma e nidad, exis encia de dudas, ca ac e ís icas de la elación en e los pad es, uen es de apoyo social, ... En de ini i a, odos aquellos con enidos que nos pe mi ían conoce los p ocesos y cam- bios que expe imen a on homb es y muje es al con e i se en pad es, así como sus di icul ades y sus necesidades de apoyo de ca a al cuidado y educación de sus niños y niñas. 2. P ocesos y cambios expe imen ados al con e i se en pad es En las páginas an e io es hemos de inido el p oceso de con- e i se en pad es como una ansición pe sonal y amilia ; co es- ponde aho a p egun a nos qué supone ealmen e es e p oceso pa a los nue os pad es y pa a su con ex o amilia . Siguiendo la 26 Uni e sidad Pon i icia de Salamanca lógica expues a en el apa ado an e io , analiza emos en p ime luga algunas de las epe cusiones de la ma e nidad y la pa e ni- dad a ni el pe sonal, pa a pasa luego al ámbi o de las elaciones en e los pad es y a las elaciones de la amilia con su en o no social. 2.1. Cambios indi iduales ligados a la ma e nidad y la pa e nidad Los es udios que han seguido a muje es y homb es a lo la go de odo el p oceso de con e i se en pad es e idencian que al p o- ceso in luye de o ma sus ancial en el desa ollo adul o, y que suele conlle a pa a los nue os pad es un amplio y di e so abanico de cambios, que incluye desde cambios ísicos has a modiñcaciones en los conocimien os y en los sen imien os (Belsky, Wa d y Ro ine, 1986; La Rossa y La Rossa, 1986; Le y-Shi , 1994). De hecho, el impac o de la ma e nidad y la pa e nidad es impo an e an o sob e el desa o- llo socio-pe sonal y emocional como sob e el desa ollo cogni i o de mad es y pad es. Así, en el ámbi o del desa ollo socio-emocional es de des aca la o mación de la elación de apego que es ablecen los pad es con el bebé, elación que es única y di e en e a o as ela- ciones a ec i as que se es ablecen en la ida adul a. En el plano cog- ni i o, la ansición a la pa e nidad ambién implica un momen o p opicio pa a la o mación y eo ganización de ideas, ac i udes y conocimien os ela i os al mundo de los niños, su desa ollo y edu- cación (Hidalgo, 1999). Po lo demás, aspec os como la iden idad, la adopción de oles de géne o y, sob e odo, los hábi os co idianos se e án casi i emediablemen e modiñcados as el acceso a la pa e - nidad (Belsky y Kelly, 1994; Michaels y Goldbe g, 1989; Palko i z y Sussman, 1988). De odos es os aspec os que son ele an es du an e la ansi- ción a la pa e nidad, la emá ica de las ideas y los conocimien os ace ca del emba azo, el pa o y la c ianza y educación de los niños cons i uye uno de los con enidos que en nues o es udio explo amos en mayo p o undidad en la en e is a que ealizamos a los hom- b es y muje es al p incipio del emba azo. En conjun o, los esul a- dos que p esen amos en la Tabla 1 nos mues an un cie o descono- cimien o en algunos homb es y muje es de la mues a espec o a los con enidos explo ados. 27 Uni e sidad Pon i icia de Salamanca TABLA 1 CONOCIMIENTOS E IDEAS ACERCA DEL EMBARAZO, PARTO Y CRIANZA DE LOS NIÑOS CONOCIMIENTOS E IDEAS TI Alimen ación de la mad e en emba azo Uso de medicamen os du an e emba azo Momen o de acudi al hospi al pa a el pa o Cambio en el ipo de die a Cambios de can idad No debe cambia No sabe No se deben usa , son pelig osos Pueden oma se sin p ecauciones Ma izaciones (depende del medicamen o) Mo i os eales y conc e os Mo i os o causas insu icien es No sabe Cuan o menos, mejo ¿Es impo an e coge Es bueno coge los con ecuencia al niño con ecuencia? Ni mucho ni poco Depende del niño o de la si uación ¿Cómo se puede enseña a con ola los es ín e es? ¿Cuál debe se el papel del pad e du an e el p ime año? Re e encia a paciencia, cons ancia, e c... Dando explicaciones U ilizando ejemplos, modelos, e c. P ocedimien os gene ales o igno a No sabe Igual que la mad e (incluye cuidados ísicos) Anima a la mad e, ayuda la Ac i idades especí icas (no cuidados ísicos) Ac i idades inespecí icas o gene ales 69,4 % 9,5 % 20,4 % 0,7 % 74,8 % 1,4 % 23,8 % 63,9 % 25,2 % 10,9 % 31,9 % 24,5 % 31,9 % 11,7 % 55,3 % 12,8 % 13,8 % 10,7 % 7,4 % 45,7 % 10,6 % 20,2 % 23,4 % Después de p esen a es os esul ados y conocedo es de la eno me complejidad de es e p oceso, no debe so p ende que los da os de nues o es udio e ela an, asimismo, que al inicio de la ansición a la pa e nidad, especialmen e si se a on a es a expe- iencia po p ime a ez, homb es y muje es se sien en bas an e insegu os, plan eándose un buen núme o de dudas, ince idumb es y p eocupaciones. No es ex año que su jan desde el p incipio del 28 Uni e sidad Pon i icia de Salamanca emba azo dudas y p eocupaciones en los homb es y muje es que se an a con e i en pad es; desempeña es e nue o papel equie e conocimien os y des ezas especí icas (cómo calma a un bebé cuan- do llo a, qué hace si iene ieb e), asumi nue as esponsabilidades y edis ibui los papeles an e io es (¿cómo cuida del bebé y con i- nua con la ac i idad labo al?). Cie as dosis de insegu idad e inquie ud an e es a si uación, así como p eocupa se po busca y ob ene conocimien os especí icos sob e es os emas, pa ecen p o- cesos o almen e comp ensibles, po lo que puede en ende se que más del 55 % de las muje es que en e is amos al p incipio del emba azo se hubie an plan eado algún ipo de duda ace ca del naci- mien o, la c ianza y/o la educación de los niños. Sin emba go, más impo an e que el hecho de que los pad es se plan een dudas o bus- quen conocimien os adecuados, nos pa ecen los esul ados, ecogi- dos en la Tabla 2, que e elan que hay un po cen aje impo an e de mad es, en conc e o el 27,6 %, que no llegan a esol e sa is ac o- iamen e las dudas que se plan ean. En el caso de las muje es que sí consiguen esol e sus dudas, los amilia es más ce canos así como las lec u as especializadas pa ecen se las uen es de apoyo más u ilizadas po las mad es de nues o es udio. TABLA 2 RESOLUCIÓN DE LAS DUDAS AL PRINCIPIO DEL EMBARAZO RESOLUCIÓN DE DUDAS DE MADRES No puede o no sabe cómo esol e las 27,6 % Las ha esuel o con ma ido/ amilia es 29,7 % Las ha esuel o con pe sonal sani a io 10,6 % Las ha esuel o a a és de lec u as especializadas 14,8 % Combinación de uen es 17,3 % Al iempo que homb es y muje es an plan eándose (y a eces esol iendo) di e sas p egun as e in e ogan es ela i os a la ma e - nidad y la pa e nidad, los u u os pad es an aguando odo un con- jun o de expec a i as ace ca de lo que supone con e i se en pad es, expec a i as que, en ocasiones, se alejan bas an e de la ealidad. Tal y como hemos desc i o an e io men e, el hecho de con e i se en pad e o mad e supone un momen o del ciclo i al en el que se expe- 29 Uni e sidad Pon i icia de Salamanca imen an impo an es cambios y hay que a on a odo un conjun o de nue as y complejas a eas elacionadas con la c ianza y educa- ción de los hijos. En es e sen ido, pa ece lógico pensa que posible- men e una de las he amien as más aliosas pa a hace en e a odo ello puede se jus amen e una adecuada an icipación pe sonal de es os cambios y necesidades. Así, si es as expec a i as p e ias esul an ace adas, es deci , si más a de se con ie en en ealidad, los nue os pad es pueden ale se en mayo o meno medida de las es a egias que hayan desa ollado pa a p epa a se an e es os cam- bios. Po el con a io, si las expec a i as no se co esponden con la ealidad, la posible p epa ación p e ia a la llegada del bebé no esul a ú il y, en pa alelo, pueden a lo a sen imien os de insa is ac- ción como esul ado de lo que Belsky (1985) denomina expec a i as ioladas. Cuando los es udios sob e ansición a la pa e nidad explo an lo an e io , los esul ados ob enidos ienden a a ala es as e lexio- nes. Así, an o en el e eno de las elaciones conyugales (Belsky, 1985; Belsky, Wa d y Ro ine, 1986), como en el de la dis ibución de las a eas domés icas (MacDe mid, Hus on y McHale, 1990; Ruble, Fleming, Hackel y S ango , 1988), los da os longi udinales ponen de mani ies o que el hecho de sos ene du an e el emba azo unas expec a i as ace ca de la posible in luencia de la llegada del bebé que más a de pueden no co esponde se e incluso llega a se con- adic o ias con lo que ocu e en ealidad, suele p omo e cambios y i encias nega i as en esos ámbi os. En nues o es udio, y eniendo en cuen a que las expec a i as du an e el emba azo han sido (como odos las dimensiones de índo- le cogni i a) ela i amen e poco explo ados en la in es igación sob e el p oceso de ansición a la pa e nidad, quisimos oma en consi- de ación la conco dancia en e dichas expec a i as y los cambios eales en di e sos aspec os. Así, du an e el Ti (p incipios del emba- azo) indagamos cómo espe aban los u u os pad es y mad es que el bebé iba a in lui en sus idas, an o en gene al como en cues io- nes más especí icas, conc e amen e en sus elaciones con la amilia ex ensa y los amigos, en su au oconcep o, en la dis ibución de a e- as domés icas, y en la elación conyugal. Pos e io men e, en el T2, en e is amos a los pad es y mad es ace ca de los cambios que eal- men e habían expe imen ado du an e es a ansición. Los esul ados ob enidos apa ecen e lejados en la Tabla 3. Como en ella puede ap ecia se, en la mayo pa e de las dimensio- nes se obse a una no able co espondencia en e los alo es p o- medio ob enidos en cada ase, de o ma que la exis encia y la di ec- ción de los cambios an icipados du an e el emba azo pa ece, en una p ime a ap oximación, co esponde se con lo que sucede una ez que el bebé ya ha nacido. No obs an e, si en los análisis damos un paso más allá de la in o mación desc ip i a p omedio, la di ección de los da os es bien dis in a. Así, si nos in e esamos po a e igua 30 Uni e sidad Pon i icia de Salamanca la mayo o meno elación en e las espues as apo adas po cada suje o en cada ase del es udio, es deci , si e aluamos el g ado de co espondencia en e las expec a i as sos enidas du an e el emba- azo y los cambios acaecidos as el nacimien o del nue o hijo/a (análisis que se ecogen en la úl ima columna de la abla), sólo apa- ece una elación es adís icamen e signi ica i a en el caso de la in luencia del bebé a ni el gene al o global en la ida (p = 03). Po el con a io, al oma en conside ación cada uno de los aspec os más especí icos, en ninguno de ellos los esul ados indican que exis a una co espondencia signi ica i a en e las expec a i as p e ias y la in luencia eal de la llegada del bebé. Lo que es os da os indican es que los pad es y mad es de la mues a son capaces de an icipa el g ado de in luencia gene al que el nue o hijo o hija a a ene en sus idas (aquellos que espe an un cambio global ienden a expe i- men a dicho cambio, los que an icipan cambios en aspec os especí- icos ambién, y los que piensan que no a a habe cambios sus an- ciales ienden a con inua básicamen e igual). No obs an e, a la ho a de p edeci el posible impac o de la llegada del bebé en cues iones especí icas, los nue os pad es y mad es no dan mues as de la misma pe icia: al ma gen del con enido conc e o de las expec a i- as man enidas al p incipio del emba azo, es as expec a i as, en gene al, no se co esponden con la ealidad a la que se en en an es os pad es y mad es año y medio más a de. TABLA 3 EXPECTATIVAS ACERCA DE LA INFLUENCIA DE LA LLEGADA DEL BEBÉ (TI) Y CAMBIOS REALES EXPERIMENTADOS (T2) (*P < ,05) INFLUENCIA DE LA LLEGADA DEL BEBÉ TI T2 SIG. Cambio global y gene al de la ida 57,8 % 56,8 % En gene al Cambio en aspec os especí icos 23,1 % 36,9 % No hay cambios 19 % 6,3 % Relaciones In ensi icación de la elación 30,5 % 30,5 % con la amilia Mayo au onomía y menos elación 7 % 16,8 % ex ensa No cambian 62,5 % 52,6 % Cambio cuan i a i o 16,4 % 42,1 % Relaciones ( iempo de con ac o) con los Cambio cuali a i o 9 % 14,7 % amigos (di e en es amigos) No hay cambios 74,6 % 43,2 % 31 Uni e sidad Pon i icia de Salamanca ecibido en las ac i idades de educación de pad es, el p oceden e del pe sonal sani a io y de las lec u as especializadas ( ecu sos que se in eg aban conjun amen e en el p og ama de educación de pad es en el que es as amilias pa icipaban) ecibían una alo a- ción signi ica i amen e más al a que los o os ecu sos e aluados. TABLA 6 VALORACIÓN DE LAS DISTINTAS FUENTES DE RECURSOS FUENTES DE RECURSOS VALORACIÓN (1-5) Ac i idades de educación de pad es 3,57 Pe sonal sani a io 3,40 Familia es 3,31 Amigos 2,86 Lec u as especializadas 3,49 Cónyuge 4,44 3. Algunas conclusiones inales En conjun o, los esul ados de nues o es udio ponen de mani- ies o que la a ea de se pad es es i ida po homb es y muje es como una a en u a an a ac i a como compleja. Muje es y homb es expe imen an p ocesos que implican cambios, ede iniciones de si uaciones p e ias y, sob e odo, la necesidad de ajus a se a los nue- os oles de pad e y mad e. Si u ié amos que hace un balance de los aspec os posi i os y nega i os de la pa e nidad, al como mues- an o os es udios (Fawce , 1988), la mayo ía de los homb es y las muje es de nues o en o no encuen an más sa is acciones que p o- blemas ligados a es a expe iencia. Así, po encima de las p eocupa- ciones, los cambios, las insegu idades, las nue as a eas y exigen- cias, la o alidad de las mad es y la g an mayo ía de los pad es se sin ie on sa is echos con su pa e nidad. Aunque es jus o comenza econociendo las sa is acciones aso- ciadas al hecho de se pad es, ambién es cie o que la a ea de se pad es implica impo an es di icul ades y p oblemas. Sin luga a dudas, accede a la pa e nidad en nues o con ex o social ac ual se ha con e ido en una a ea an impo an e como compleja. Po un lado, la impo ancia o o gada a las p ác icas educa i as emp anas 38 Uni e sidad Pon i icia de Salamanca como mo o esencial pa a el desa ollo in an il, con ie e a los pad es una g an esponsabilidad, espe ándose de ellos que engan un desempeño compe en e de su pa e nidad, es o es, que sean capaces de p omo e un en o no de desa ollo adecuado y es imulan e pa a sus hijos e hijas. Po o o lado, algunas de las ans o maciones sociales de nues a sociedad, ales como el alejamien o de muchos jó enes pad es de sus amilias de o igen, la al a de p epa ación de los jó enes pa a la pa e nidad en el p oceso na u al de socializa- ción y ap endizaje, y, en especial, la inco po ación de la muje al mundo labo al ( adicionalmen e la enca gada de o ma exclusi a del cuidado de los niños pequeños), son ing edien es que hacen de la a ea de se pad es algo cada ez más complejo y di ícil pa a muchas muje es y homb es de nues o en o no. Es a si uación pe mi e en ende los esul ados ob enidos en nues o es udio que mues an que muchas de las amilias ac uales no cuen an con los ecu sos necesa ios pa a a on a la complicada a ea de la pa e nidad. Como señalábamos más a iba, es a al a de apoyo y ecu sos iene mucho que e con las ans o maciones sociales de nues a sociedad, ya que an o los p ocesos de socializa- ción como el acceso a la pa e nidad han expe imen ado cambios sus anciales inculados a la e olución his ó ica y social. Du an e mucho iempo, homb es y muje es se con e ían en pad es y mad es —especialmen e ellas— muy a opados po sus amilias de o igen ( ecuen emen e incluso en su p opio seno), hecho que suponía una indudable uen e de apoyo y ayuda. Es cie o que, a di e encia de lo que ocu e en o as cul u as, en nues o en o no más inmedia o siguen igen es ue es lazos de unión con las amilias de o igen du an e las p ime as e apas de la o mación de la amilia. Sin emba go, aun en los casos en los que la lejanía geog á ica no cons i- uye un p oblema, las pa ejas jó enes pa ecen sen i se cada ez más alejadas de la gene ación an e io en los aspec os ideológicos que subyacen a la pa e nidad. Muchas eces se puede con a con los amilia es más p óximos, pe o muchos nue os pad es no compa en o no con ían en sus opiniones, que a menudo se ildan de adicio- nales y des asadas. No es so p enden e que, an e es a ealidad, los esul ados ob enidos en nues o es udio mos a an que pa a muchos pad es y mad es de nues o en o no, su pa icipación en un p og a- ma de educación de pad es ep esen aba, as la ayuda ecibida del cónyuge, la mejo uen e de apoyo y ayuda de ca a a a on a la expe iencia de la pa e nidad. Es os esul ados asemejan la ealidad de nues o en o no a la de o os países indus ializados en los que, desde hace ya mucho iempo, se conside a a dis in as ins i uciones sociales como una de las uen es p incipales de la que los nue os pad es eciben apoyo (Ha kness, Supe , Kee e , Ragha an y Camp- bell, 1996; Rou h, Sch oede y Kooche , 1983; W igh , 1985). Pa ece e iden e que es a si uación social, donde obse amos una impo an e descon ianza en la sabidu ía popula y la búsqueda cons- 39 Uni e sidad Pon i icia de Salamanca an e de los «conocimien os cien í icos de los expe os», o o ga g an alo a los p og amas de educación de pad es. Si pa a muchos pad es ya no les si e lo que exis e a su al ededo , cuando no con ían en imos conocimien os adicionales «en desuso», el apoyo o mal se uel e pa a ellos el ecu so más p eciado y alo ado. De hecho, es una ía de o ece o malmen e lo que adicionalmen e exis ía in o malmen- e (Palacios, 1987). Nos pa ece impo an e esal a , asimismo, que con- e i se en pad e o mad e man eniendo muchas dudas y p egun as sin espues as, supone no únicamen e una al a de conocimien os adecuados, sino que conlle a indudables dosis de insegu idad an e la nue a si uación que hay que a on a y, en cie a mane a, cues iona - se ace ca de la p opia compe encia como pad e o mad e. En es e sen- ido, cuando los pad es encuen an uen es de apoyo que les pe mi- en esol e sus dudas y accede a nue os conocimien os, no sólo es án ob eniendo espues as, sino que es án ganando en con ianza y en segu idad pa a a on a más compe en emen e las exigencias que conlle a la pa e nidad. La compa ación de los esul ados ob enidos en es e es udio con los ob enidos en o o es udios simila en el que las amilias no pa i- cipaban en p og amas de in e ención, nos pe mi e conclui que un e ec o de la aplicación de p og amas de educación de pad es es, p ecisamen e, el inc emen o de las uen es de apoyo y ayuda con las que homb es y muje es cuen an al accede a la pa e nidad. Pa e- ce cla o, además, que el alo del apoyo o mal ecibido a a és de p og amas de educación de pad es puede se doble: po un lado, apo a los conocimien os, las ideas y las espues as que los nue os pad es buscan y necesi an; po o o, y es o nos pa ece undamen al, pa ece que es la única ía de pode ol e a do a a los pad es de una segu idad y ima con ianza en sus p opias capacidades que pa e- cen imp escindibles en el eje cicio compe en e de la pa e nidad. Sin duda, homb es y muje es equie en dis in os ipos de ayuda y apoyo pa a a on a sus a eas como pad es y mad es. Los da os expues os a los la go de es as páginas nos lle an a sos ene que, en p ime luga , g an pa e de es e apoyo debe p ocede del in e io de la p opia amilia: el apoyo y la implicación del cónyuge, de la pe - sona con la que se con i e pa ece esencial pa a expe imen a una ansición a la pa e nidad y la ma e nidad exi osa (Menéndez e Hidalgo, 1998). En segundo luga , o o ipo de ayudas deben p oce- de de polí icas sociales que posibili en, cada ez en mayo medida, la compa ibilización de las ac i idades labo ales con las de cuidado y educación de los niños y niñas. Finalmen e, o o ipo impo an e de ayuda puede conc e a se a a és de p og amas de educación de pad es bien diseñados, que uncionen adecuadamen e y que cuen- en con ma e iales especializados y adap ados a las necesidades de los pad es. El obje i o undamen al de es e ipo de apoyo social debe se pone a disposición de muje es y homb es aquellas uen es de ecu sos que pueden acili a les el p oceso de con e i se en pad es 40 Uni e sidad Pon i icia de Salamanca y, po an o, con ibui a que puedan desen ol e se de o ma más sa is ac o ia y compe en e en sus a eas como mad es y pad es. REFERENCIAS Belsky, J. (1985): «Explo ing indi idual di e ences in ma i al change ac oss he ansi ion o pa en hood: he ole o iola ed expec a- ions», Jou nal o Ma iage and he Family 47, 1037-1052. 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