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Dos bienales colegiadas y un Bilbao sin imaginario

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Dos bienales colegiadas y un Bilbao sin imaginario

Author: Ballesteros Raga, José Alfonso
Publisher: Editorial Universidad de Sevilla
Year: 1994
DOI: 10.12795/astragalo.1994.i01.14
Source: https://idus.us.es/bitstreams/e6330212-a9d4-48e2-b27b-ac2c0b49eea9/download
DOS BIENALES COLEGIADAS Y UN BILBAO
SIN IMAGINARIO*
Los ecos de la magna ep esen ación no cesan.
Dos bienales de a qui ec u a y la exposición
del g an Bilbao se suceden en el enesí de
mos a la e e escencia y ac ualidad del pano-
ama español.
La bienal como e lexión de un pe íodo de
abajo. Un pequeño descanso pa a ecapaci a .
Una pa ada de con ol que, sin necesidad de
ninguna e emé ides, sin compe i en ningún
p emio, nos dé una imagen ins an ánea de és e
cada ez más e iginoso p oceso de desa o-
llo cul u al
que
empleamos. No es
que
sea
mucho, pe o es una buena mane a de ex ae
una mues a del es ado de nues a sensibilidad
y sus mani es aciones.
En eo ía, y según sus p opósi os, de una bienal
end ían que sali las conclusiones que, como
ac o es, condiciona an el desa ollo de los
cauces a ís icos y cul u ales en el siguien e
pe íodo de in es igación.
La bienal como espacio de elación, de conclu-
sión, donde salen a la luz los caminos sec e os
e incie os de muchos au o es que con i man
su
a inidad o su dis ancia, que
con
as an sus
dudas e in e cambian sus o e as, una gigan-
esca publicación simul ánea donde se ensaya
igo osamen e sob e la ob a eal, p esen e.
Bienal es el es de dos años, que
ya
se a
quedando
la go.
Lo
que
an es
pudie a
se
impaciencia an e la conclusión
de
esa e le-
xión colec i a, aho a muchas eces no es más
que
con as e
de
lo
conocido
o
p emio
deslumb an e a la labo ealizada. O a mal-
o mación.
Como el a ión adelan ando a su p opio sonido,
la a qui ec u a se adelan a a sus epe cusiones.
Mu a el hecho a qui ec ónico mucho an es de
que se mani ies e su esul ado. Lo que emos
no es más que el ulgo de un b illo que segu-
amen e ya ha desapa ecido, o al ez nunca ha
exis ido y no ue sino el e lejo de algún o o
en es a menguan e capa de ozono-oxígeno
d~
la que ya nos queda an poco.
An e an i e e sible enómeno de la na u ale-
za, sólo caben dos opciones. Una se ía acele a
el
i mo del es has a que consiguie a se
e
icaz
al
coincidi con los di e sos es ados e olu i os
de la ob a que a a, lo que equi ald ía a igua-
la la muy a iable, ines able e imp e isible
elocidad
de
ans o mación
de
nues as
co ien es a ís icas. Algo de un éxi o pu a-
men e casual y poco menos que imposible.
Acudi íamos p ime o a mani es aciones anua-
les de a e y a qui ec u a, e incluso mensuales,
y cuando ué amos ma izando oda ía más,
XCV
ASTRAGALO, 01 (1994)
A ibu ion-NonComme cial-Sha eAlike - CC BY-NC-SA
A icle, ISSN 1134-3672
h ps://dx.doi.o g/10.12795/as agalo.1994.i01.14
J. Al onso Balles e os. A qui ec o y c í ico de a qui ec u a.
ajus ando esa elocidad de mues a con la de
e olución o ans o mación, al ez ob u ié a-
mos mani es aciones alea o ias, donde an o
los pe íodos como las echas se ían u o del
pu o aza
,
donde ya segu amen e no se eco-
ge ían ob as ealizadas sino an solo ideas,
p oyec os sin cons ui , y has a puede que sólo
suges iones.
La o a solución se ía la de mul iplica es os
acon ecimien os y supe pone los, in en ando
así cub i en el iempo los muy imp e isibles
esul ados de las a iables a ís icas que se
in en a ecoge , y sondea las en cada ins an e.
Pa ece que es de es a úl ima mane a como se
han dispues o es as dos bienales de a qui ec u-
a español
a.
Una, o mada en San ande de la mano de
Ped o Casa iego en el ma co de la Uni e si-
dad In e nacional Menéndez Pelayo, eúne
una se ie
de
ob as elegidas con un c i e io
un
an o discu ible, y po odo lo que ya hemos
expues o, ineludiblemen e a ocada a la ine i-
cacia.
El silencio, la a qui ec u a no an di undida ni
esplendo o
sa,
e a
el ac
o
común
de los
elemen os ecogidos en es a bienal, po cuyas
isu as se cuela el omnip esen e clamo de la
Es ación
de
San a Jus a en Se illa, o el Palacio
de Depo es
de
Badalona, en e o os. Una
exposición que hace poco andu o en Mad id y
que,
bien
in encionada,
eco e á
Eu opa
di undiendo una mues a de nues a a qui ec-
u a, que pa a en onces ya se hab á ans o -
mad
o.
De hecho ya ha cambiado.
Una segunda bienal, es a ez en Za agoza, se
dispone en el iempo «al esbolillo» con la de
San ande .
Con idén icas expec a i as de éxi o, aunque
con más pa a enalia g á ica se acompaña de un
cie o ilusionismo eó ico es a o a e íme a
«expo» después de la «EXPO» haciendo mani-
ies os los u os de la e lexión a pesa de su
congéni o anac onismo.
Auscul a un pálpi o incon olado se ía el
p opósi o de la conjunción de las dos bienales,
in olun a iamen e complemen adas po expo-
siciones
como
la
del
p oyec o
del
nue o
Bilbao, e en o más ce cano, sin emba go, a la
p ime a y más ins an ánea solución, a la e olu-
ción que adelan a a sus consecuencias.
Un Bilbao sin imagina io**
Un he moso amille e de p oyec os con igu an
una expo aún más e anescen e que la «EXPO»,
que al menos alcanzó la ealidad ísica. Un
Bilbao imagina io, bien o ques ado y anglosa-
jón
(Fos e , S i ling, Pelli, Ghe y), donde se
deba en p oyec os que pa ece se cons ui án,
como el del Palacio de la Ope a de Fede ico
So iano, eclipsado en la di usión po el omni-
p esen e Guggenheim, y o os inexplicable-
men e excluidos, como el de Edua do A oyo
pa a la o denación del á ea de Abandoiba a en
a o de la anac ónica p opues a de Cesa Pelli,
impo ada de los acasados modelos no ea-
me icanos
de
p incipios de los cincuen a y
des igu ada en aspa ien os o males y ges os
dibujados que no quedan más que en alinea-
ciones a bó eas.
Nada que deci de los p oyec os pa a el Ayun-
amien o y el cen o cul u al y depo i o de la
Alhóndiga, que espe emos
que
po mucho
iempo eposen en es ado de maque a.
XCVI
Es impo an e señala un enigmá ico p oyec o
pa a una nue a es ación in e modal e o ia ia
de
J.
S i ling y M. Wild o d. Aun con las ulce-
aciones pos mode nis as conocidas de los úl i-
mos años de S i ling, pe o con un mecanismo
composi i o y unos acen os que sin duda me e-
ce án mayo de enimien o y análisis.
El obligado Cala a a y
su
puen e de siemp e,
que nos a a deso ien a y con undi al isi a
las ciudades españolas, a a ein en a la e mi-
nal
TW
A de Saa inen en el ae opue o de
Bilbao, incapaz de subs ae se a los ala des
es uc u ales del ingenie o. Y un in o unado
Fos e que, es a ez en e ado bajo el as al o,
no alcanza a des ella con el ulgo que ansía,
haciendo a lo a
po
oda la ciudad, en las
bu bujas de c is al de las es aciones de su
me o, la u ilan e ecnología a que nos iene
acos umb ados. Ambos comple an es a nue a
aunque algo a día eclosión de las ciudades
españolas.
Bilbao expone, ansiosa de alcanza la ac uali-
dad. Se adelan a a las bienales en los g ados de
exhibición. Es un paso más. Ya si úa el análi-
sis y la exposición en la e apa de p oyec o. Una
ez comp obada la len i ud de los p ocedi-
mien os an e io es, se p opone e lexiona
sob e p oyec os, de mane a que, cuando es os
se cons uyan, o cuando empiecen a cons ui -
se, es a e lexión se á ya caduca, y el edi icio
obsole o.
Y de no e e i nos a es a inmedia ez, de no
con empla es a e iginosa ansia de ac uali-
dad, ¿pa a qué exhibi un p oyec o de ciudad?
Las secuelas de los g andes mani ies os no han
cesado. Pe manezcamos a en os a la p óxima
p ima e a u bana que nos so p ende á en cual-
quie ciudad, en cualquie momen o.
T.
A. El ilus ado de O ien e***
Al ilus ado se le ha econocido adicional-
men e
po
su
escogido
ademán y
a ec ada
pos u a de gus o ancés, además de po esg i-
mi ideas y cos umb es que e olucionan el
medio social desde posiciones del conoci-
mien o, la in elec ualidad y la azón. A Tadao
Ando no se le no a nada. No se le no a la
geome ía de lo absolu o, las es e as, las pi á-
mides, nada más que cuando cons uye.
Ando, di ino y absolu o, se dis ancia de su
Japón sin g an es ue zo. Los Isozaki, Kiku ake
y demás paisanos, seño es del ace o inoxidable
y del «diseño», se es ue zan denodadamen e en
consegui me as de T.
A.
a supe ando y aban-
donando eposadamen e, sin des ellos u ilan-
es aunque igualmen e p o uso en los medios
ilus ados.
Da la imp esión de que nos mi a callado, impa-
sible, desde la comple a segu idad de la e ica-
cia con as ada de su o undidad geomé ica.
Dies o manipulado y componedo de elemen-
os sencillos, alcanza la complejidad en espa-
cios pequeños, p opios de i ienda uni ami-
lia , con exquisi os a amien os de luz y ex u-
as, y admi ables esul ados
composi i os
log ados, incluso, con p ocedimien os de sime-
ía. Pe o alla la mon aña, en ez del espacio
in e io , en el p ime g upo de i iendas que
desa olla, y pie de absolu amen e el con ol
cuando el p oyec o alcanza una mayo dimen-
sión, como en los úl imos p oyec os que pode-
mos e en las maque as de es a exposición.
Y a es á demos ado que la impo ancia de un
edi icio no c ece en p opo ción di ec a con
su
amaño. Que la es e a, en a qui ec u a, iene un
amaño que no se debe supe a . Tan solo se
XCVII
ASTRAGALO, 01 (1994) ISSN 1134-3672
puede, a eces, dibuja . A Tadao Ando no le
queda en onces más emedio que mul iplica
sus igu as y compone las lo mejo posible. Y
pa a singula iza lo más impo an e en e an as
igu as impo an es, abandona la ilus ación de
un súbi o sal o, que an o ca ac e iza nues o
iempo, y de o ma en o oide el espacio de
un
audi o io, inse o en un iejo edi icio, que
ob iamen e necesi a un suelo plano y una
geome ía acús ica que di ícilmen e coincidi á
con la de la p opues a.
*
11
Bienal de A qui ec u a de Za ago
za
.
Za
agoza, ma zo-
ab il 1994.
11
Bienal de A qui ec u a Española. San ande , julio-
agos o 1993. Mad id, eb e o 1994.
Sa
la
de
Exposiciones del
MOPT.
Tal ez es ine i able sen i se inme so en un
epe o io de amaños que nos p opo ciona
nues a cul u a, y el de
T.
A.
es el japonés,
donde
un
a qui ec o acos umb a a p oyec a
i iendas de 25 m
2
y las mayo es dimensio-
nes de la ciudad se dan en al u a, po supe -
posición de pa ículas elemen ales de educi-
do amaño. Donde puede llega a aloja se un
isi an e en una cápsula y donde el eno me
ae opue o de Kansai queda a ca go de Renzo
Piano
(J.
A. B.).
** Bilbao 2000. Mad id. ma zo-ab il 1994. Sala de Exposiciones
del MOPT.
***
Tadao Ando. Mad id, ab il-mayo 1994. Sala de Exposicio-
nes del MOPT.
XCVIII