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Continuidad y cambio durante el siglo VI a.C.: las cerámicas del corte C del Cerro Macareno (La Rinconada, Sevilla)

Abstract

En la campaña de excavaciones de 1974 se practicaron diversos sondeos en el yacimiento protohistórico del Cerro Macareno. Uno de ellos, el corte C, inédito hasta la fecha, ofreció un interesante conjunto de cerámicas que recogían la mayor parte del repertorio típico del siglo VI a.C. Su estudio, además de completar la información disponible sobre el asentamiento, aporta interesantes datos sobre la continuidad y el cambio que se aprecian en la cerámica, en un momento tan crucial y "crítico" como es el siglo VI a.C.

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Continuidad y cambio durante el siglo VI a.C.: las cerámicas del corte C del Cerro Macareno (La Rinconada, Sevilla)

Author: Ruiz Mata, Diego; Vallejo Sánchez, Juan Ignacio
Publisher: Universidad de Sevilla
Year: 2002
DOI: 10.12795/spal.2002.i11.10
Source: https://idus.us.es/bitstreams/489827e2-7d24-4ba2-af3c-259c0c9c7845/download
CONTINUIDAD Y CAMBIO DURANTE EL SIGLO VI a.C.: LAS CERÁMICAS DEL
CORTE C DEL CERRO MACARENO (LA RINCONADA, SEVILLA)
po
DIEGO RUIZ MATA
y
JUAN IGNACIO VALLEJO SÁNCHEZ*
RESUMEN
En la campaña de exca aciones de 1974 se p ac ica on di e sos sondeos en el yacimien o
p o ohis ó ico del Ce o Maca eno. Uno de ellos, el co e C, inédi o has a la echa, o eció un
in e esan e conjun o de ce ámicas que ecogían la mayo pa e del epe o io ípico del siglo
VI a.C. Su es udio, además de comple a la in o mación disponible sob e el asen amien o, apo a
in e esan es da os sob e la con inuidad y el cambio que se ap ecian en la ce ámica, en un momen o
an c ucial y "c í ico" como es el siglo VI a.C.
ABSTRACT Du ing he exca a ions campaign o 1974 se e al es d illings we e made in he p o ohis o ical
si e o "Ce o Maca eno". One o hem, hi he o unknown, he "c" sec ion, o e ed an in e es ing
se o po e y which ga he ed oge he mos o he ypical 6 B.C. epe oi e. I s s udy, apa
om comple ing he in o ma ion a ailable abou he se lemen , con ibu es in e es ing da a
on he con inui y and he change ha can be seen in he po e y in such a c ucial and c i ica]
momen as he 6
h
B.C.
Palab as cla es

Ce o Maca eno. Ce ámicas P o ohis ó icas. "C isis" del siglo VI a.C.
Key wo ds

Ce o Maca eno. P o ohis o ical Po e y. 6
11
B.C. c isis.
El yacimien o del Ce o Maca eno cons i uye, desde la década de
los
ochen a, uno de
los
hi os biblio-
g á icos y c onológicos de la P o ohis o ia del su de la Península Ibé ica. La memo ia edac ada po Manuel
Pellice y su equipo en 1983 (Pellice
e a!.
1983) así como o os abajos publicados en e is as y cong esos
(Ma ín de la C uz 1976; Fe nández Gómez
e a!.
1979; Pellice 1979;
Id.
1982; Ambe ge 1985; e c.) si ie on
* Á ea de P ehis o ia, Uni e sidad de Cádiz.
SPAL 11 (2002): 197-218
ISSN: 1133-4525  ISSN-e: 2255-3924
h p://dx.doi.o g/10.12795/spal.2002.i11.10
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y aún si en como e e en e imp escindible en los es udios de ce ámica p o ohis ó ica desa ollados desde
en onces La búsqueda de la c onología, del iempo his ó ico, ue la p incipal p eocupación de la A queología
p o ohis ó ica andaluza en aquellos a ios de ap endizaje y conocimien os incipien es. La p ác ica de sondeos
es a ig á icos que e elasen la en e esada secuencia p o ohis ó ica y que p opo cionasen ósiles-guía que
pe mi iesen una con ex ualización de los hallazgos se con i ie on en la p ác ica común de la in es igación
(Escacena 2000: 94-103; Pellice 1995).
Con es e abajo nues a in ención es apo a nue os da os sob e el conjun o de es e yacimien o, a cuyo
conocimien o an o con ibuyó el P o eso Manuel Pellice , a quien desde es as líneas que emos endi
nues o más since o homenaje.
De en e las nume osas exca aciones que se p ac ica on en el Ce o Maca eno, algunas de ellas aún
no han sido publicadas. A pesa de los a ios anscu idos, los da os que nos apo a es e yacimien o siguen
eniendo un conside able in e és, pues los ma e iales a queológicos del denominado co e "C", de los que
nos ocupamos en es e a ículo, pe enecen a un momen o decisi o de la P o ohis o ia del Su oes e, el siglo
VI a.C., du an e el que ienen luga una se ie de cambios muy signi ica i os en las es uc u as socioeconómicas
y polí icas Ta essos y que conduci ían a la o mación del mundo u de ano.
1. LA HISTORIA DE LA INVESTIGACIÓN
Po Ce o Maca eno conocemos a unas sua es lomas que se ele an sob e la campiña se illana, den o del
é mino municipal de La Rinconada
2
(Fig. 1).
Ac ualmen e deshabi ado, el ce o se ocupó du an e época p o o-
his ó ica, desde la segunda mi ad del siglo VIII a p incipios del siglo II a.C. (Pellice
e a!.
1983: 107-109).
La his o ia de su descub imien o e in es igación se incula, como en an os o os casos, con la de su
p opia des ucción. Las p ime as no icias que enemos del alo a queológico de es a colina se emon an
a p incipios de los a ios se en a, cuando unos ecinos de B enes, población si uada a unos 10 km al no es e
de La Rinconada, comunican la exis encia de ma e iales a queológicos en la zona al Depa amen o de
P ehis o ia y A queología de la Uni e sidad de Se illa. Desde en onces se han enido desa ollando en
el luga una se ie de abajos de in es igación.
Las p ospecciones supe iciales ealizadas en 1971 po D. Ángel Cuenca Anaya (Pellice
e a!.
1983: 15)
pe mi ie on es ablece el á ea es imada de ex ensión del yacimien o a queológico, haciendo posible más
adelan e la plani icación de los co es a ealiza , su núme o y la selección de zonas que
a p io i
o ecían
un mayo in e és.
La de as ación de la que es aba siendo obje o el yacimien o, debido a su u ilización pa a la ex acción
de á idos, que ponía en pelig o no ya su in eg idad, se iamen e a ec ada, sino incluso su p opia exis encia,
animó a la Adminis ación a decla a lo de u ilidad pública a inales de 1973, con la p e ensión de exp opia lo
en un u u o. Pe o es a des ucción sis emá ica no se in e umpió has a 1975, cuando de ini i amen e se
pusie on en ma cha los ámi es pa a incoa expedien e de exp opiación (Pellice
e al.
1983: 15).
Las p ime as campañas de exca aciones, p oyec adas po inicia i a del Comisa io Nacional de Exca a-
ciones A queológicas, ca go eje cido en onces po el P o . Maluque , u ie on luga en el año 1974. En
o oño se pla ea on a ios co es en los cuad os H.I, H.II, G y F, si uados en una zona pa cialmen e des uida
po las palas mecánicas, en la que a lo aban es os de i iendas y se había ecogido un núme o conside able
1.
Además de la bibliog a ía ci ada, la p oducción gene ada a pa i de las in es igaciones desa olladas en el yacimien o
se amplia con di e sos a ículos y no icias en e is as especializadas, de di e so alcance (Fe nández Chica o 1976), así como
comunicaciones p esen adas a cong esos que no llega on a publica se (Pellice y Bendala 1976; Pellice 1979).
2.
El yacimien o se localiza en las coo denadas geog á icas 2°16'25" longi ud, 37°28'40" la i ud, hoja 984 del mapa 1:50.000
del Mapa Mili a de España
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de ma e iales ce ámicos
(Fig. 1). En
e ano se ealiza on las exca aciones de los co es A, B y C, ubicados
en el sec o B, de acue do con la zoni icación que es ablecie on Pellice y su equipo (Pellice
e a!.
1983:
18; ig. 3).
T as el pa én esis de 1975, a io en el que a pesa de habe se p oyec ado la ealización de exca aciones
di e sas ci cuns ancias impidie on su pues a en p ác ica (Pellice
e a!.
1983: 15-16), en 1976 el equipo
di igido po el P o . Pellice exca ó el denominado co e V/20, si uado en la zona A, es deci , ene! ex emo
más su o ien al del yacimien o y que o eció la única secuencia es a ig á ica comple a del poblamien o
(Pellice
e a!.
1983: 18 ss.)
(Fig. 1).
Una de las pa icula idades de la in es igación ene! Ce o Maca eno es el habe eunido a p o esionales
de dis in as ins i uciones y p ocedencias geog á icas. Las p incipales apo aciones p oceden de la Uni e sidad
de Se illa, el Museo A queológico P o incial hispalense y la Uni e sidad Complu ense de Mad id. La
di ección de los dis in os equipos ha es ado encomendada p incipalmen e a los p o eso es Sánchez Mesegue
(co e C), Fe nández Gómez (co es E, F y G), Ruiz Ma a (co es H.I y H.II. Pos e io men e se hizo ca go
de los co es A, B y C) y Pellice (co e V/20), en e o os (Ramón Co zo, Sal ado de Sacha).
T as la pa cial des ucción del yacimien o y la in e upción de los abajos en el mismo, una pa e impo -
an e de los esul ados de la in es igación ue on publicados. El llamado co e V/20 es sin duda uno de
los más di ulgados en la bibliog a ía, an o a ni el nacional (Pellice 1976-78;
Id.
1978;
Id.
1979;
Id.
1980;
Pellice
e a!.
1983), como in e nacional (Pellice 1982; Ambe ge 1985). Los co es E y G ue on publicados
a inales de los se en a po el di ec o del equipo (Fe nández Gómez
e al.
1979), como ambién hizo
pa cialmen e con el co e F (lb.), cuyos ma e iales ue on obje o de es udio de una Memo ia de Licencia u a
(Ma ín de la C uz 1975 y 1976). Sin emba go, o os sec o es no se conocen an bien, como los co es A
y B, que pe manecen inédi os has a el momen o, los co es H.I y H.II, que han is o ecien emen e la luz
en una comunicación p esen ada al
XXIV Cong eso Nacional de A queología
(Ruiz Ma a y Có doba 1999).
Finalmen e, el co e C, sin publica has a el momen o, y que aho a p esen amos
3.
2. LA EXCAVACIÓN DEL CORTE C
El co e C, jun o a los denominados A y B, se p ac icó con la inalidad de explo a un á ea del yacimien o
que se es aba iendo se iamen e a ec ada po las des ucciones sis emá icas de las palas mecánicas y po
los desplomes ecuen es en los lími es del sec o . Se p e endía ob ene una isión de la es a ig a ía del
poblado —aunque és a uese incomple a, pues la colina había su ido ya un ebaje en su po encia de unos
cinco me os— de acue do a las es imaciones hechas a pa i de las exca aciones del co e V120. Se buscaba,
pues, sal agua da en la medida de lo posible la in o mación a queológica es an e y, además, documen a
los ni eles más an iguos del asen amien o.
Se plan eó un cuad o de es po es me os, quedando uno de sus lados en la misma e ien e de la
lade a, que o eció una es a ig a ía de 2'5 me os de po encia máxima (Fig. 2), donde podían dis ingui se
cla amen e es es a os, nume ados como ni eles 1,11 y III, po o den de deposición. No se cons a ó la p esen-
cia de es os cons uc i os, ni ampoco o os ma e iales dis in os a los ce ámicos. Es os apenas p esen aban
g andes di e encias de conjun o en e sí. Y podemos da a los globalmen e en o no al siglo VI a.C., como
puede desp ende se del análisis ealizado, que a con inuación esumimos.
3. Un es udio p elimina de la ce ámica del co e C ue p esen ado como comunicación al XXIV Cong eso Nacional de
A queología (Ca agena, 1997), aunque el ex o no ue inalmen e en egado pa a su publicación en las ac as.
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3. LAS CERÁMICAS DEL CORTE C
La ela i a homogeneidad de las ce ámicas apa ecidas en es a exca ación aconsejan su análisis global,
sin que la dis ingamos po ni eles. El conjun o se compone de un educido núme o de indi iduos, que no
supe an las es cen enas. La g an mayo ía de las ce ámicas es udiadas son a o no, aunque no al an las
asijas a mano, que son las p edominan es en el ni el más an iguo
(Fig. 2).
C onológicamen e, las ce ámicas
se encuad an en e inales del siglo VII y inales del siglo VI o inicios del V a.C.
3.1. Las ce ámicas a mano
La mayo pa e de es as ce ámicas se concen an en el es a o I, co espondien es a la ase o ien alizan e
del poblado, de acue do con la pe iodización p opues a po Pellice (Pellice
e al.
1983: 107-109, ig. 16),
con una c onología, pa a los ma e iales que nos ocupan, de inales del siglo VII y p incipios del VI a.C.
También encon amos es as ce ámicas en los es a os II y III, aunque en p opo ción dec ecien e, llegando
a se su p esencia me amen e es imonial en el úl imo ni el
(G á .1).
La u ilización de ce ámicas ealizadas a mano es común en los yacimien os p o ohis ó icos de es a época,
sob e odo en la ajilla de cocina y en la des inada al consumo de alimen os. Siguen la adición p opia
del B once Final de Andalucía Occiden al, con i iendo con o as ce ámicas ealizadas a o no y empleadas
pa a usos domés icos, como las ce ámicas g ises o ien alizan es, o di e sas o mas de mesa ab icadas
en pas as cla as, o con usos de almacenamien o
—pi hoi—,
anspo e —án o as— y o os —leb illos, e c.—.
3.1.1. Vasos u ilizados pa a el consumo de alimen os
Incluimos en es e apa ado un nume oso g upo de o mas abie as, cazuelas o pla os, que se asocian
gene almen e al consumo de alimen os
(G á . 1).
Algunos ejempla es p esen an el bo de lige amen e ex asado,
ema ado po un labio simple, y di e enciado del cue po, p esumiblemen e hemis é ico, po una ca ena
más o menos sua e
(Fig. 3, 1-4). Gua dan g an simili ud con el ipo A.II.a. de Ruiz Ma a, quien p opone
una c onología del siglo VII a.C. pa a es os asos (Ruiz Ma a 1995 b: 273).
Uno de los cuencos de es a o ma, hallado en el es a o II, p esen a en su supe icie in e io deco ación
de mo i os geomé icos b uñidos
(Fig. 3, 4).
Los mo i os, lazos o bucles que al e nan con una e ícula,
es án b uñidos sob e espacios en ese a, que es a ían delimi ados po un aspa igualmen e b uñida que
o ganiza odo el esquema deco a i o —como es usual en las deco aciones análogas que encon amos en
odo el Bajo Guadalqui i (López Roa 1977;
Id.
1978)—. Es e ipo de deco ación es ca ac e ís ico de la
ce ámica a mano del B once Final, pa icula men e en el Bajo Guadalqui i (López Roa 1977;
Id.
1978; Ruiz Ma a 1995 b: 280-281; Gómez Toscano 1997: 234-235), pe du ando has a el siglo VI a.C. y
u ilizándose incluso en p oducciones a o no, como las ce ámicas g ises o ien alizan es (Vallejo 2000).
Quizás elacionadas con o as ac i idades ligadas al consumo o a la p epa ación de los alimen os podamos
conside a a los asos ca enados de cuello al o y ex asados, de pe iles ex e io es cónca os
(Fig. 3, 9).
Co esponde ían,
g osso modo,
con el ipo VII de la ase II del poblado Bajo del Ca ambolo, echada en
pleno siglo VII a.C. (Ruiz Ma a 1995 b: 274; ig. 17, 25). A conclusiones c onológicas pa ecidas se llega
en el co e V/20, donde en el ni el 23 apa ece un ejempla simila , di e enciado como o ma 9 y da ado
po sus exca ado es a mediados del siglo VII a.C. (Pellice
e a!.
1983: 67; ig. 76, 9), aunque el ejempla
del co e C p esen a unas dimensiones sensiblemen e meno es.
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Po úl imo, los cuencos de bo des simples y cue pos semies é icos apa ecen en con ex os del siglo VII
a.C. en odo el yacimien o, no sólo en el co e C
(Fig. 3, 5-8),
sino ambién en el V/20, al menos desde
el siglo VII a.C. (Pellice
e a!.
1983: 70; ig. 78, 2-4), p esen ando uno de nues os ejempla es pequeños
mamelones aplicados sob e el bo de
(Fig. 3, 5).
3.1.2. Vasos pa a la ans o mación de alimen os
Den o de es a ca ego ía incluimos, en p ime luga , las llamadas "ollas", con cue no de endencia globula ,
bases planas y g uesas, bo des lige amen e ex asados, de al u a a iable, que p esen an en los homb os
una ca ac e ís ica deco ación a base de imp esiones digi adas o simila es y que en ocasiones ienen un asa
semici cula que une bo de y cue po
(Fig. 3,10-12).
De supe icies oscas, ugosas, con eccionadas a pa i
de pas as g ose as y mínimamen e a adas, es as ollas co esponden al ipo G.II de Ruiz Ma a (Ruiz Ma a
1995 b: 278-279; ig. 25). Se a a de una o ma muy común en odo el Bajo Guadalqui i (Lad ón de Gue a a
1994) y en e las o mas ecogidas en el co e C es una de las más nume osas de odo el conjun o de las
ce ámicas a mano en el es a o I y, especialmen e, en el II
(G á . 1).
Los ejempla es más an iguos de es a
o ma con deco ación digi ada las documen amos en el Cabezo de San Ped o, en la ase IB (Blázquez e
al.
1979: 134-135; Ruiz Ma a
e al.
1981: 241) y en el ondo V de San Ba olomé —Almon e, Huel a— (Ruiz
Ma a y Fe nández-Ju ado 1986: 55; lám. XXV, 345), en la segunda mi ad o comienzos del siglo VIII a.C.,
aunque empiezan a u iliza se con mayo ecuencia hacia inales del siglo VIII y sob e odo en la cen u ia
siguien e (Ruiz Ma a 1995 b: 279).
Es as mismas ollas se ab ican ambién con o mas muy simila es, pe o sin deco ación alguna
(Fig. 3,
13-14),
o con o as deco aciones plás icas, menos usuales, como mamelones u o os apliques
(Fig. 3,15).
3.1.3. Vasos de almacenaje
En e las asijas de g an capacidad, des acan las u nas con cue po de endencia cónica, de bo de ex asado
sepa ado po una ca ena acusada
(Fig. 3, 20).
Se co esponden con las u nas del ipo C del úmulo B de
Se e illa, con una c onología es imada de siglo VII a.C. (Ruiz Ma a 1995 b: 278; ig. 23, 7; Aube 1978:
175; ig. 7, 2). Simila , en con ex o es a ig á ico y en mo ología, es el aso de la Fig. 3, 19, aunque és e
p esen a un bo de más co o y un cue po globula más ce cano al de las ollas.
Con amos con a ios ejempla es de los denominados asos
"á cha don"
(G á . 1),
de cue po globula
y bo des al os, ex asados
(Fig. 3, 18).
Suelen p esen a el cuello b uñido o alisado, el cue po ca ece de
cualquie a amien o especial y p esen a las supe icies ugosas. Se co esponde al ipo E.II de Ruiz Ma a
(Ruiz Ma a 1995 b: 277-278; igs. 22-24). La c onología de los p ime os ejempla es se puede emon a
al siglo VIII a.C.,(Aube 1978; Ruiz Ma a y Pé ez 1989: 291; Có doba y Ruiz Ma a 2000; To es 1996),
aunque es una o ma que se usa aún con ecuencia en el siglo VII a.C. En el Ce o Maca eno, además
de en el co e C y en supe icie (Fe nández Gómez
e al.
1979: 62-63; ig. 38), apa ece en e las ce ámicas
del co e V/20, equi alen e a la o ma 5 de Pellice , desde el ni el 26, echado a inales del siglo VIII, al
ni el 21, de inales del VII a.C. (Pellice
e al.
1983: 65; ig. 76).
SPAL 11 (2002)
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3.1.4. O as o mas
Aunque sólo con amos con un ejempla , nos pa ece opo uno po su especial signi icado menciona
un aso pe o ado o colado hallado en el es a o II
(Fig. 3,
22). Responde a las ca ac e ís icas gene ales
de las asijas de es e ipo: ab icadas en pas as g ose as y de supe icies oscas, con g uesas pa edes pe o adas
po pequeños o i icios. Se co esponden con el ipo H.II de Ruiz Ma a (Ruiz Ma a 1995 b: 279, ig. 27,
1-3) y suelen asocia se a ac i idades me alú gicas, conc e amen e al p oceso de copelación de la pla a (Ruiz
Ma a 1989: 227, ig. 11). Apa ecen desde el siglo VIII a.C. en nume osos yacimien os del Su oes e,
especialmen e en las zonas mine o-me alú gicas (Ruiz Ma a 1995 b: 271, 279; Ruiz Ma a 1981: 159). En
el Ceno Maca eno además de en el co e C, es án p esen es en los ni eles 25 y 26 del co e V/20, con una
c onología de inales del siglo VIII e inicios del VII a.C. (Pellice
e a!.
1983: 68, igs. 76, 10-11).
El es ado agmen a io que p esen a el es o del conjun o di icul a un análisis más po meno izado de
las o mas. No obs an e, me ece la pena menciona la p esencia de algunos bo des de asos cenados,
p obablemen e con cue pos de endencia globula u o oide
(Fig. 3,16-17);
o un agmen o con deco ación
de líneas incisas, pe enecien e p obablemen e a un aso cenado
(Fig. 3, 21).
3.2. Ce ámica a o no
Las asijas ab icadas a o no son las más abundan es en e los ma e iales ecupe ados del co e C,
concen ándose la mayo ía de ellas en los es a os II y III, obse ándose una no able a iedad de o mas
y de a amien os écnicos y deco a i os (G á . 2). Dis inguimos los es g andes g upos con encionales
en la exposición de las o mas, de acue do a las unciones que gene almen e se les a ibuyen: las asijas
des inadas al anspo e, las u ilizadas pa a el almacenamien o y aquéllas empleadas pa a el p ocesamien o
y el consumo de alimen os, así como o os usos elacionados con la ans o mación de ma e ias p imas.
3.2.1. Las án o as
Las án o as cons i uyen una de las o mas ce ámicas más abundan es en el Ceno Maca eno, a juzga
po los esul ados de los co es V/20 (Pellice
e a!.
1983: 84 ss.), E, F y G (Fe nández Gómez
e a!.
1979:
46-49; Ma ín de la C uz 1976),
H.I y
H.II
(Ruiz Ma a y Có doba 1999). En el co e C, sin emba go, con amos
únicamen e con un mínimo po cen aje de ejempla es (G á . 2) pe enecien es en su mayo ía a las o mas
A y B de Pellice , de acue do a la ipología es ablecida a pa i de los ma e iales del p opio yacimien o
(Pellice 1978;
Id.
1982: 388-396; Flo ido 1984).
La p ime a de las o mas, e olución de las adicionales R-1, p esen a un bo de co o, ec o y e ical
en su ca a ex e io y eng osado en la in e io , mos ando una sección iangula con los é ices edondeados
(Fig. 4,1-2).
Los homb os son de endencia semies é ica, di e enciados del cue po—p obablemen e o oidal-
po una ue e ca ena; siendo las asas ubula es o de o eje a. En el p opio Ce o Maca en° apa ecen a inales
del siglo VII a.C. (Pellice 1982: 388), coincidiendo con las c onologías p opues as pa a es a o ma en
el Medi e áneo Occiden al (Ramón 1995).
P oduc o igualmen e de la e olución de las án o as R-1 es la o ma B de Pellice , incluida en e las
denominadas ibe o-púnicas
(Fig. 4, 3).
P esen a un bo de ex asado —más o menos g ueso— y homb os
edondeados. Apa ece en el Ceno Maca eno desde p incipios del siglo VI a.C. (Pellice 1982: 390).
Mención especial me ece un án o a localizada en el es a o III del co e C. Mo ológicamen e se
ca ac e iza po su bo de ex asado, homb os edondeados unidos al cue po, de endencia cilínd ica, po una
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CONTINUIDAD Y CAMBIO DURANTE EL SIGLO VI a.C.: LAS CERÁMICAS DEL CORTE C DEL CERRO MACARENO 203
sua e cu a u a de la que a anca un asa ci cula
(Fig. 4, 4).
Su p incipal in e és adica en el hecho de es a
deco ada al ex e io po bandas ho izon ales pin adas en onos ana anjados y ojos ioláceos que componen,
con oda p obabilidad, el ma co supe io de una anja cubie a de bandas pin adas e icalmen e en los
mismos colo es. Piezas simila es, en écnica deco a i a y composiciones yen o ma —aunque con el homb o
ne amen e sepa ado del cue po po una ca ena— las encon amos en el co e B-5 de Tejada la Vieja (Fe nández
Ju ado 1987, II: 52-53, lám. XXIII, 1), con una c onología es imada del siglo VI a.C. (lb., I: 103-104);
así como en el p opio Ce o Maca eno, en e los siglos V y IV a.C. (Fe nández Gómez
e a!.
1979: ig. 41,
400: 59), po ci a algunos ejemplos (Belén y Pe ei a 1985: 326-327, ig. 11).
3.2.2. Los asos des inados a almacenamien o
La p ime a o ma que a amos den o de es a ca ego ía co esponde a asos de cue pos de endencia
o alada, cuellos oncocónicos abie os, de pa edes ex asadas, lige amen e acampanadas, con una moldu a
cen al (Fig. 5, 1). Los bo des, abie os al ex e io , mues an a menudo una sección en pes aña. Los diáme os
de ape u a de las bocas oscilan, en el caso de los ejempla es hallados en el co e C, en e los 10 y los 12 cm.
P esumiblemen e, es as asijas p esen aban asas geminadas que a ancan del baque ón cen al del cuello
y descansan sob e el homb o, como puede ap ecia se en algunas piezas de las aquí es udiadas (Fig. 5, 1).
Es a o ma supone una e olución de las denominadas u nas ipo "C uz del Neg o" p esen es en los yacimien os
o ien alizan es andaluces en los siglos VIII y, sob e odo, VII a.C., y que pe du a a lo la go del siglo VI
a.C. Los cambios ipológicos más ap eciables consis en en la endencia o oidal de los cue pos, en e a
la globula de los ejempla es an iguos, el cuello más abie o e inclinado y un bo de menos apun ado (Ruiz
Ma a 1987: 306). Es a o ma, habi ual en los yacimien os andaluces de es e pe íodo (Ruiz Ma a y Pé ez
Pé ez 1995: 70; Aube e al. 1999: 173-177), no pa ece, sin emba go, ecuen e en e los ma e iales del
Ce o Maca en° (Pellice
e a!.
1983: 94-96, ig. 104).
Ce canos a és os en la o ma son los asos de la
Fig. 5,
2-3, aunque p esen an bocas con una mayo
ape u a y no cuen an con la ca ac e ís ica moldu a cen al.
Mayo es dimensiones y capacidades encon amos en o os asos (Fig. 5,4-5), de cuellos abocinados,
bo des ex asados y eng osados, que mues an una sección o alada, con diáme os de boca en o no a los
18-20 cm y con cue pos de endencia o oidal. Es a o ma en aíza, nue amen e, en el siglo VII a.C., hallándose
di e sas a ian es de la misma en el mismo Ce o Maca eno en e es e siglo y el V a.C. en el co e V/20
(Pellice
e a!.
1983: 94-95, ig. 104) y al ededo de los siglos V-IV a.C. en los co es E-F-G (Fe nández
Gómez
e al.
1979: 29-33).
Todas es as o mas suelen es a deco adas con bandas y líneas pin adas en la supe icie ex e io de cuellos
y bo des
(Fig. 5, 6-12) — ambién en el in e io , en la zona más p óxima a és os-, así como en el cue po de
la asija, con las mismas bandas y líneas ho izon ales políc omas, combinadas en ocasiones con líneas
e icales
(Fig. 5, 6,
7y 9) o cí culos (Fig. 5,
8y10)
y di e sos mo i os que apa ecen en asos de g andes
dimensiones
(Fig. 5,11-12).
Es as deco aciones suelen aplica se sob e las supe icies cla as de las ce ámicas,
ecubie as muchas eces po un engobe blanquecino que mejo a la adhesión de los colo es aplicados —dis in as
onalidades de neg os y ojos—.

-
Además de en es as o mas, encon amos es e ipo de deco aciones políc omas en án o as
(Fig. 4, 4),
en un solo caso; en los cuencos, ecuen emen e monóc omas, como e emos más adelan e, pin ados al
in e io y con una banda señalando ex e io men e el labio del mismo, en onos oc es
(Fig. 6, 6-7); en los
leb illos, con bandas de dis in o g oso p incipalmen e al ex e io , pe o ambién p esen es en el in e io ,
y pinceladas de colo —siemp e en onos oc es y ojizos— en el labio de los asos
(Fig. 4,5-7);
o en algunas
copas
(Fig. 6, 16-18).
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DIEGO RUIZ MATA / JUAN IGNACIO VALLEJO SÁNCHEZ
Deco aciones de es e ipo son ca ac e ís icas en la ce ámica p o ohis ó ica andaluza p incipalmen e
desde el siglo VII a.C. (Belén y Pe ei a 1985), ex endiéndose su uso, con las lógicas al e aciones y e oluciones
o males, es ilís icas y composi i as, p ác icamen e has a época omana. En el Ce o Maca eno apa ecen
en odos los co es p ac icados (Pellice
e a!.
1983: 81-82; Fe nández Gómez
e a!. 1979: 67-70; Ma ín
de la C uz 1976: 15, 19, ig. 8).
3.2.3. P ocesamien o y consumo de alimen os. O os usos
O a se ie de asos ce ados, de di e sas mo ologías, pod ían habe sido u ilizados como pequeños
con enedo es de alimen os o pa a el a amien o de los mismos o de o os p oduc os de consumo. En la ca e-
go ía de
ollas
se pueden inclui un conjun o de asijas de cue po globula , con bo de co o ex asado, ab icadas
en pas as poco depu adas y cocidas en a mós e as educ o as, de supe icies apenas a adas median e alisado
(Fig. 6,1-2).
Además de en el Ce o Maca eno (Pellice
e a!.
1983: 76-77, ig. 81,6-9), es a o ma se docu-
men a en o os yacimien os andaluces desde al menos mediados del siglo VI a.C. (Ruiz Ma a y Pé ez 1995:70,
ig. 24. 16-17; Aube
e a!.
1999: 181-184), p esen ando en ocasiones líneas incisas pa alelas que ma can el
homb o (Ruiz Ma a 1987: 309), aunque es a pa icula idad no la documen amos en los ejempla es del co e C.
O a de las o mas que in eg an el conjun o ce ámico del co e C son los
"leb illos",
uen es (Ruiz Ma a
1987: 311), ambién llamados cazuelas (Recio 1990: 73) (Fig. 4, 5-6).
Se a a de ecipien es abie os,
p o undos y de bocas muy anchas —con diáme os en o no a los 40 cm—, con cue po de pe il oncocónico
o semies é ico, de pa edes g uesas, bo des di e enciados de pe iles sinuosos, ex asados, de sección iangula
y labio ho izon al. En los casos documen ados en el co e C, las supe icies se deco an con las ca ac e ís icas
bandas pa alelas ho izon ales, de dis in a anchu a, pin adas en onos ojizos. Los labios suelen es a pin ados,
bien en oda su ex ensión, bien con pinceladas al e nas. Los leb illos son comunes en el Bajo Guadalqui i ,
bahía de Cádiz (Ruiz Ma a 1987: 311; Ruiz Ma a y Pé ez 1995: 70) y en la cos a malagueña desde el siglo
VI a.C. (Aube
e a!.
1999: 169-171). En el Ce o Maca eno apa ecen ambién en el co e V/20, con idén ica
c onología pa a los ejempla es más an iguos (Pellice
e a!.
1983: 93), y en los co es E, F y G, echados
a pa i del siglo V a.C. (Fe nández Gómez
e al.
1979: 33-36).
Simila en dimensiones es la espue a, de cue po semies é ico y bo de ex asado, que p esen a la ca ac-
e ís ica asa e ical apoyada sob e el labio de la asija
(Fig. 4,
7). Aun con di e encias mo ológicas conside-
ables, es e ipo de asos es especialmen e ecuen e en la cos a malagueña (Aube
e a!.
1999: 168-169),
si bien escasean en la bahía de Cádiz y en el Bajo Guadalqui i .
Den o del g upo de las asijas des inadas al se icio de mesa, al consumo di ec o de los alimen os, se
incluyen una pa e impo an e del o al de las ce ámicas ecupe adas (G á . 2), que comp enden pla os y
cuencos, pin ados, sin deco ación y en ce ámica g is o ien alizan e, y algunos ejempla es de pla os ecubie os
de engobe ojo y copas.
La o ma más nume osa la cons i uyen los
cuencos, especialmen e aquellos ab icados en pas as cla as
o ana anjadas, sin a amien o deco a i o alguno. P edominan los de bo de eng osado al in e io y aquellos de
bo des simples, apenas lige amen e apun ados
(Fig. 6,3-5).
Es a o ma en sus múl iples a ian es —de inidas,
en odo caso, a pa i de las al e aciones mo ológicas de los bo des— es á ampliamen e ex endida en odos
los yacimien os p o ohis ó icos del mediodía peninsula , man eniéndose con pocas modi icaciones has a
época omana (Ruiz Ma a 1987: 306). La misma o ma, ab icada en pas as cla as, suele deco a se ecuen-
emen e con pin u a, casi siemp e de onos ojos, en oda su supe icie in e io y, en ocasiones, al ex e io ,
cub iendo únicamen e una banda más o menos es echa jun o a la zona p óxima al bo de
(Fig. 6,6-7). La
p esencia de cuencos deco ados es ecuen e en nume osos yacimien os andaluces en e el siglo VI y inales
del V a.C. (Ruiz Ma a 1987: 306).
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CONTINUIDAD Y CAMBIO DURANTE EL SIGLO VI a.C.: LAS CERÁMICAS DEL CORTE C DEL CERRO MACARENO 205
También encon amos la misma o ma ab icada con las ca ac e ís icas de las ce ámicas g ises o ien a-
lizan es —supe icies b uñidas al in e io y al ex e io , onos g isáceos, u o de la cocción en a mós e as
educ o as a la que son some idas—, de las que, de hecho, cons i uye una de los ipos más usuales desde
el siglo VII y, sob e odo, du an e el VI a.C.
(Fig. 6,8-10)
(Belén 1976; Ca o 1989; Mancebo 1994; Vallejo
1998; Aube
e al.
1999: 158-160). De la misma c onología es la o a o ma documen ada de ce ámica g is,
la de pla o o cuenco de bo de ex asado, di e enciado és e del cue po semies é ico po una ca ena o po
una simple in lexión de la pa ed
(Fig. 6, 11-12).
Es as o mas —el cuenco, con odas sus a iaciones mo ológicas y écnicas, y el pla o o cuenco en ce ámica
g is o ien alizan e— apa ecen con g an p o usión en odo el mediodía peninsula , p ác icamen e en odos
los yacimien os conocidos has a la echa.
Del co e C, p oceden es de los de umbes de los ni eles supe io es de la es a ig a ía, con amos con
un educido núme o de in e esan es pla os ecubie os de engobe ojo
(Fig. 6, 14-15).
P esen an bo des
ex asados, muy desa ollados, sepa ados del cue po p opiamen e dicho po una ca ena al ex e io y una
cla a in lexión al in e io . El ex emo del bo de sob esale o eciendo una sección de endencia iangula ,
a modo de ala. El ondo es á indicado, anunciando a eces un pie incipien e, y la base suele p esen a un
ón alo. En los ejempla es del co e C podemos ap ecia la ca ac e ís ica endencia a p olonga los bo des
p opia de los pla os u de anos, a pa i de sus an eceden es o males, los pla os de engobe ojo a caicos
(Ruiz Ma a 1987: 304). Es e ala gamien o o igina en el ondo del aso un pocillo que, jun o a los bo des
p olongados y los labios en pes aña, se án ca ac e ís icas que encon a emos en la ajilla pos e io (Ni eau
de Villeda y 2000: 182 ss.). Es os pla os es án p esen es p incipalmen e du an e el siglo V a.C. —sob e odo,
en su segunda mi ad— en yacimien os como el Cas illo de Doña Blanca (Ruiz Ma a 1987: 304; Ruiz Ma a
y Pé ez Pé ez 1995: 69, 73, ig. 26, 3-5) o el p opio Ce o Maca eno (Pellice
e al.
1983:93-94, ig. 103:4-6).
Jun o a es os pla os, y con una c onología del siglo IV a.C., con amos con un cuenco de pequeño amaño
—10 cm de diáme o—, ambién ecubie o de engobe ojo, de cue po semies é ico, bo de de endencia e ical,
señalado po una in lexión en la pa ed, y labio lige amen e apun ado
(Fig. 6, 13).
La misma o ma se
documen ó ambién en el co e V/20, en los ni eles del siglo IV a.C. (Pellice
e al.
1983: ig. 101, 27).
Fo mando ambién pa e de la ajilla de mesa encon amos pequeños asos de pe il en S, de bo des
lige amen e ex asados, di e enciados en algunos casos po una sua e ca ena que los sepa a del cue po
semies é ico
(Fig. 6, 16-18).
Las supe icies, alisadas, es án deco adas con bandas pin adas de colo ojo-
inoso, señalando el bo de al ex e io , has a la ca ena o in lexión de la pa ed, y ambién al in e io , con
o a banda, más es echa, jun o al mismo labio. Es a o ma es á documen ada en o os yacimien os del Bajo
Guadalqui i en la p ime a mi ad del siglo VI a.C. (Ruiz Ma a y Pé ez Pé ez 1995: 70) y pod ía imi a a
p o o ipos jonios, documen ados en el su de la Península a inales del siglo VII a.C. (Ruiz Ma a 1995 a: 185;
Aube
e al.
1999: 138; Cab e a 1994: 103-105).
4. EL CONTEXTO: EL SIGLO VI a.C.
A lo la go del siglo VI a.C. se p oducen en el su de la Península Ibé ica una se ie de cambios de di e sa
índole que desembocan en una nue a ealidad socio-económica y polí ica que la his o iog a ía cien í ica
denominó en su momen o "c isis del siglo VI a.C.". T adicionalmen e se conside ó que es as, en apa iencia,
p o undas al e aciones es aban mo i adas po la caída de la p incipal me ópoli enicia, Ti o, en manos
del mona ca asi io Nabuconodoso , en el 573 a.C. (López Cas o 1996). Es e hecho p o ocó en Occiden e,
siemp e desde es e pun o de is a, una g a e e i e e sible c isis en la p oducción de la pla a (Al a 1991: 25;
Fe nández Ju ado 1995:415-416; Ruiz Ma a 1989: 239) asociada, según o os in es igado es, a la pé dida
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Figu a 1. Localización del yacimien o del Ce o Maca eno y si uación del co e C (a pa i de Fe nández
Gómez
e al.
1979).
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Figu a
2.
Pe iles del co e C del Ce o Maca eno.
ESTRATOS DESTRUIDOS
Non.
Su
I
ni
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
1911
X
SUELO NATURAL
,
65
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NN
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N 21e,
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Figu a 3.
Ce ámicas a mano del co e C del Ce o Maca eno.
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Figu a 4.
Ce ámicas a omo del co e C del Ce o Maca eno: án o as, leb illos, espue a.
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Figu a 5. Ce ámicas a o no del co e C del Ce o Maca eno: asos de almacenaje.
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Figu a 6. Ce ámicas a o no del co e C del Ce o Maca eno: ollas; se icio de mesa.
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12-
la
Es a o
I
Es a o II
i
Es a o III
O os
/Mol'
iden icacoón
Cuencos

G andes asos

Colado es
10-
8
6 -
4 -
2 -
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
Cazuelas
25-
20-
15-
1 0
5
•
Es a o 1
•
Es a o II
•
Es a o III
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14-
G á ico 1. P opo ciones de ce ámicas a mano del co e C del Ce o Maca eno.
35 -
30-
G á ico
2.
P opo ciones de ce ámicas a o no del co e C del Ce o Maca eno.
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