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Ecos míticos y tradición clásica en las rosas de Hércules de tomas morales

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Ecos míticos y tradición clásica en las rosas de Hércules de tomas morales

Author: Escobar Borrego, Francisco Javier
Year: 2004
DOI: 10.3989/revliteratura.2004.v66.i131.145
Source: https://idus.us.es/bitstreams/28ce774c-e958-48a1-8e4c-e597f171441e/download
ECOS Míneos Y TRADICIÓN CLASICA EN LAS
ROSAS DE HÉRCULES, DE TOMÁS MORALES*
FRANCISCO
JAVIER ESCOBAR BORREGO
Uni e sidad de Se illa
Yo ui el b a o pilo o de mi bajel de ensueño;
a gonau a iluso io de un país p esen ido,
de alguna isla do ada de quime a o de sueño
ocul a en e las somb as de lo desconocido ...
(Tomás
MORALES, LOS
pue os, los ma-
es y los homb es de ma . Final, 1-4)
Las elaciones en e mi ología y geog a ía han p opiciado un ico do-
minio de la adición clásica conocido como geog a ía mí ica Se a a de
un campo de es udio que comp ende an o la génesis de las di inidades
que pe soni ican ma cos geog á icos, como el análisis de los di e sos mi-
os elacionados con las undaciones de ciudades. En dicha disciplina, ocupa
un luga de p i ilegio la mi ologización o mi i icación del A chipiélago
Cana io^.
Así, las denominadas Islas A o unadas, que en oncan con el mi o
* Quie o exp esa mi ag adecimien o a la Casa-Museo Tomás Mo ales de Moya (Las
Palmas de G an Cana ia) po habe me acili ado la consul a de sus ondos bibliog á icos
du an e mi ins ancia in es igado a en dicho cen o.
' Un desa ollo de es a cues ión o ece M.
MARTÍNEZ,
Cana ias en la mi ología.
His o ia mí ica del A chipiélago, San a C uz de Tene i e, Cabildo Insula de Tene i e /
Cen o de la Cul u a Popula Cana ia, 1992, pp. 11 ss.; e idem, «Islas mí icas», en AAVV,
Realidad y mi o, ed. de F. Diez de Velasco / M. Ma ínez / A. Teje a, Mad id, Edi-
ciones Clásicas / Sec e a iado de Publicaciones de la Uni e sidad de La Laguna, 1997,
pp.
19-43.
^ Sob e la pe i encia de la adición clásica y la mi ología en Cana ias, id. A. DÍAZ
TEJERA,
«Las Cana ias en la An igüedad», en Cana ias y Amé ica, ed. de F. Mo ales
Pad ón, Mad id, Espasa-Calpe / A gan onio, 1988, pp. 13-58; M.
MARTÍNEZ,
Cana ias
en la mi ología ... ci ., passim; J. PÁEZ, «T adición clásica y li e a u a cana ia», en Hu-
manismo y pe i encia del mundo clásico, L2, ed. de J. M.* Maes e Maes e y J. Pascual
Ba ea, Cádiz, Ins i u o de Es udios Tu olenses / Se icio de Publicaciones de la Uni e -
sidad de Cádiz, 1993, pp. 719-726; M.
MARTÍNEZ,
Las Islas Cana ias de la An igüedad
Rli ,
LXVI, 131 (2004), 149-170
(c) Consejo Supe io de In es igaciones Cien í icas
Licencia C ea i e Commons 3.0 España (by-nc)
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RLi ,
LXVI,
131,
2004
FRANCISCO
JAVIER ESCOBAR BORREGO
de las Islas de los Biena en u ados (MaKCCpœ N [aoi o Fo una ae Insu-
lae),
o ecen una exube an e na u aleza p opicia pa a la ges ación de ela-
os abulosos o legenda ios, bien de ascendencia g ecola ina, bien elacio-
nados con los mi os abo ígenes de los an iguos cana ios. Además, el hecho
de que Cana ias ue a conside ada en la An igüedad como uno de los ex-
emos del mundo, a endiendo al concep o g iego de la oiKOD ie i Cía
ie a habi ada'), acili aba la mi i icación del e i o io insula . No es de
ex aña , po an o, que al ma co geog á ico cana io se adsc iban mi os de
abolengo g ecola ino como el del Ja dín de las Hespé ides —que se suele
localiza en alles como el de la O o a a en Tene i e—, el de Hé cules y
los a gonau as o el de A las, iden i icado, en ocasiones, con el Teide. Tam-
bién se ansmi en y ec ean leyendas pe enecien es al imagina io abo i-
gen como la de la Sel a de Do amas o la de la p incesa Dácil.
Es e doble p oceso de mi i icación del A chipiélago Insula encuen a
un cabal desa ollo a ís ico en el mo imien o mode nis a cana io, unda-
men almen e, en las a es plás icas y en la li e a u a^. En el p ime caso,
lle a á a cabo una des acada labo el pin o Nés o Ma ín-Fe nández de la
To e (1887-1938), o mado en el P e a aelismo y Simbolismo de aíces
eu opeas en e 1904-1909"^. El a is a insula ealiza cuad os de ema mí i-
co expues os en 1909 como El Ja dín de las Hespé ides —inspi ado en la
poesía de Jacin o Ve dague — o Hé cules amasando el úmulo de Pi ene
al Renacimien o. Nue os aspec os, San a C uz de Tene i e, Cabildo de Tene i e / Cen o
de la Cul u a Popula Cana ia, 1996; AAVV, Realidad y mi o ... ci ., passim; M. MAR-
TÍNEZ, «El mi o y la his o ia y li e a u a cana ias», en His o ia C í ica. Li e a u a cana-
ia, ed. de R. Fe nández e al e i, Las Palmas de G an Cana ia, Ediciones del Cabildo
de G an Cana ia, 2000, pp. 165-214; e idem. Las islas Cana ias en la An igüedad Clá-
sica. Mi o, his o ia e imagina io, Tene i e, Cen o de la Cul u a Popula Cana ia, 2002.
^ En es e sen ido, éase: S.
PADRÓN,
Poe as cana ios de los siglos XIX y XX, ed. de
S. de la Nuez, Tene i e, Aula de Cul u a de Tene i e, 1978, pp. 355 ss.; J.
ARTILES
/ I.
QUINTANA,
His o ia de la Li e a u a Cana ia, Las Palmas, Excma. Mancomunidad de
Cabildos de Las Palmas / Plan Cul u al, 1978, pp. 191 ss.; L.
SANTANA,
«El Mode nis-
mo li e a io y a ís ico en Cana ias», Aguay o, 75 (1976), pp. 14-16; idem, «El Mode -
nismo en Cana ias», Quime a, 153-154 (1996-1997), pp. 90-94; AAVV, Va ia lección
sob e el 98. El Mode nismo en Cana ias (Homenaje a Domingo Ri e o), ed. de E.
Padomo / G. San ana, Las Palmas de G an Cana ia, Excmo. Ayun amien o de A ucas /
Se icio de Publicaciones de la Uni e sidad de Las Palmas de G an Cana ia, 1999; y
AAVV, Modos mode nis as. La cul u a del Mode nismo en Cana ias, 1900-1925, Las
Palmas de G an Cana ia, Museo Nés o / Cabildo de Las Palmas de G an Cana ia, 2000.
"* Pa a la ayec o ia a ís ica de es e eg egio pin o cana io, éase: S. DE LA
NUEZ,
«Nés o y los poe as cana ios de su gene ación», Aguay o, 171 (1987), pp. 4-8; P. AL-
MEIDA, Nés o (1887-1938). Un cana io cosmopoli a, Mad id, Real Sociedad Económica
de Amigos del País, 1987; L RUIZ / Á.
PERERA
/ O.
GUERRA,
La poesía a a és de la
imagen (Didác ica de la poesía a pa i de la pin u a de Nés o ), Las Palmas de G an
Cana ia, Uni e sidad de Las Palmas de G an Cana ia, 1993; P.
ALMEIDA,
El Paisaje en
Nés o , Las Palmas de G an Cana ia, Museo Nés o , 1994; AAVV, El Museo de Nés o :
Ca álogo, Cana ias, Viceconseje ía de Cul u a y Depo es, 1988.
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ECOS Míneos Y TRADICIÓN CLÁSICA EN
LAS
ROSAS
DE HÉRCULES
RLi , LXVI, 131, 2Ú04 151
(a modo
de
homenaje
a
William Blake),
al
iempo
que
ele a de e minados
e e en es cana ios como
la
auna,
la
lo a
o el ma a una
ca ego ía mí ica.
De es a sue e, Nés o p opone
un
simbolismo cosmogónico cana io, ma -
cado
po su
adsc ipción
a la
masone ía,
en el
inacabado Poema
de los
ele-
men os (1912-1938).
En al
p oyec o, basado
en la
plasmación pic ó ica
de
la ie a,
el
agua,
el
ai e
y el
uego, sob esalen
el
Poema
del
A lán ico
o
Poema
del Ma
(1912-1923)
y el
Poema
de la
Tie a (1934-1938).
La
p ime a
de
es as ob as supone
una
mi i icación
del ma en sus
di e en es
ho as
y
aspec os median e ocho lienzos
en los que
con i en niños
y
ado-
lescen es desnudos
con
peces cana ios
a in de
simboliza
las
edades
de
ida
del
homb e.
El
Poema
de la
Tie a,
en
cambio,
que
quedó
al
alleci-
mien o
de
Nés o
en
dis in os momen os
de
ejecución —desde
el
boce o
has a
la
ob a e minada—, o ece ocho piezas
que
ep esen an
las
es aciones
del
año y los
cua o momen os
del día,. La
lo a cana ia ec eada —como
el d aco—^ e oca
la del
mí ico Valle
de las
Hespé ides.
El imagina io mí ico cana io pin ado
po
Nés o encuen a
su
co ela o
li e a io
en Las
Rosas
de
Hé cules
de
Tomás Mo ales (1884-1921)^.
En su
ob a —de sesgo eminen emen e simbolis a
y
ubeniano—, Mo ales demues-
a
un
excelen e conocimien o
de la
mi ología isible
en la
con inua e o-
cación
de
e e en es mí icos
que
o o ga
a su
poesía
un
no able sabo clá-
sico.
Como ecue da En ique Díez-Canedo
en el
p ólogo
a la
p ime a
edición
de Las
Rosas
de
Hé cules (Mad id, 1922), Mo ales iene
sus
an e-
^
En
algunas e siones,
el
d agón
que
cus odiaba celosamen e
las
manzanas obadas
po Hé cules.
^ En e
la
amplia bibliog a ía sob e Mo ales, des acamos:
S.
DE LA
NUEZ,
Tomás
Mo ales.
Su
ida,
su
iempo
y su
ob a,
2
ols..
La
Laguna, Uni e sidad
de La
Laguna,
1956;
AAVV, Tomás Mo ales
en su
iempo. Islas Cana ias, Conseje ía
de
Cul u a
y
Depo es
/
Gobie no
de
Cana ias,
1984; J. J.
SuÁREZ
CABELLO,
In oducción
al
es udio
de
la
lengua poé ica
de
Tomás Mo ales, San a C uz
de
Tene i e, Gobie no
de
Cana ias
/ Conseje ía
de
Cul u a
y
Depo es,
1985; M.
GONZÁLEZ SOSA,
Tomás Mo ales. Ca a-
pacio
del
Cen ena io,
con una
ca a inédi a
de
Ramón Gómez
de la
Sema,
La
Laguna,
Uni e sidad
de La
Laguna
/
Ins i u o
de
Es udios Cana ios, 1988; AAVV, Tomás Mo a-
les.
Suma c í ica,
ed. de M.
González Sosa,
La
Laguna, Ins i u o
de
Es udios Cana ios,
1992;
AAVV, Tomás Mo ales. LXXV Ani e sa io
de su
mue e 1921-1996, Agae e, li e.
Ayun amien o
de la
Villa
de
Agae e, 1996;
J. C.
MAINER,
La
Edad
de
pla a (1902-1939).
Ensayo
de
in e p e ación
de un
p oceso cul u al, Mad id, Cá ed a,
5.^ éd.,
1999,
pp. 195
ss.;
A.
SÁNCHEZ ROBAYNA, «Tomás Mo ales
en su
cen ena io»,
en La
somb a
del
mun-
do,
Valencia, P e- ex os,
1999, pp.
109-123;
y O.
GUERRA,
Un
modo
de
pe enece
al
mundo. Es udios sob e Tomás Mo ales,
Las
Palmas
de
G an Cana ia, Ediciones
del
Cabildo
de
G an Cana ia, 2002.
En
cuan o
a Las
Rosas
de
Hé cules,
c . el
a ículo «Las
Rosas
de
Hé cules
de
Tomás Mo ales»
de T.
CANCIO
(Aguay o,
154, 1984, pp. 3-5) y
los es udios p elimina es
de
DE LA
NUEZ
a su
edición
de la
ob a (Islas Cana ias,
Bi-
blio eca Clásica Cana ia,
1990, pp.
13-36)
y de A.
SÁNCHEZ ROBAYNA
ambién
en
sen-
das ediciones:
Las
Rosas
de
Hé cules.
La
cena
de
Be hania. Ve siones
de
Leopa di
(Tene i e, In e insula Cana ia,
1984, pp. 9-16) y Las
Rosas
de
Hé cules, Ba celona,
Mondado i, 2000,
pp. 9-30 (po la que
ci a emos).
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LXVI,
131,
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FRANCISCO JAVIER ESCOBAR BORREGO
ceden es,
más que en Da ío, en des acados poe as la inos que le inspi an
la «palab a e ocado a», «ap e ada de zumo clásico»^:
... Tomás Mo ales, alumno de Da ío sólo en lo supe icial, iene sus p o un-
dos an eceso es en e los poe as la inos: en Ca ulo, en O idio, en los a díos
Ausonio y Claudiano. Aquí una agancia de ús ico hue o, en iquecido po
la es ación en ma a illa de u os; allí una pomposa alego ía, en que uela un
se mi ológico sob e exube an es ja dines, en e a qui ec u as opulen as. De ahí
iene la elocuencia, que es cualidad ca dinal en la poesía de Tomás Mo ales,
de su abolengo la ino que, segu amen e sin p oponé selo, le lle a a ace a en
su ocabula io con la palab a e ocado a, conc e a, ap e ada de zumo clásico,
a suge i con su alejand ino la andadu a del pen áme o y a acen ua en
exáme o [sic] la ampli ud de sus e sos mayo es.
Mo ales,
al se i se de la mi ología clásica, en onca con el espí i u
poé ico de ales au o es, apun ado ya en el í ulo de la ob a y en el Can o
inaugu al (como e emos). Así, las osas e ocan la delicadeza en el a a-
mien o del amo —que obse amos en poe as como Ca ulo, O idio u Auso-
nio—,
mien as que la igu a majes uosa de Hé cules ecue da la ue za y
alien o épico que p esen a la poesía de Claudiano. En es a búsqueda de
cie o abolengo la ino pa a su ob a, Mo ales end á en cuen a ambién a
Vi gilio,
an o en las Bucólicas y Geó gicas como en la Eneida (de nue o,
la a monía en e la delicadeza y la ue za he oica)^. Tales an eceden es
cons i uyen la pied a angula pa a el e dade o p opósi o de Mo ales, es
deci , la conjugación de la mi ología clásica y su ac i ud mi i icado a del
imagina io insula . Como esul ado, en la Wel anschauung o cosmo ision
poé ica de Mo ales con i e el uni e so mí ico de Hé cules, Cupido, Posei-
don, Me cu io y o as di inidades con el alien o mi opoé ico de la ciudad
come cial de Las Palmas de G an Cana ia —símbolo del u u o y del p o-
g eso—,
la cosmogonía del A lán ico, la exal ación hímnica del Teide o el
a amien o li e a io de la Sel a de Do amas. Al análisis de es as cues io-
nes dedicamos las páginas siguien es.
MITOLOGÍA
CLÁSICA Y SIMBOLISMO
La in luencia de la mi ología clásica en el co pus poé ico de Mo ales
se mani ies a, en p ime a ins ancia, en la mención y desa ollo de di e sos
mi os de g an p edicamen o en el Mode nismo hispánico, ales como el de
"^ Ci amos po la edición de Las Rosas de Hé cules (1984) de SÁNCHEZ ROBAYNA
(pp.
25-26).
^ La deuda de Mo ales pa a con Vi gilio ya había sido des acada po SÁNCHEZ
ROBAYNA, Tomás Mo ales ... ci ., p. 16 ( ambién señala la in luencia de Home o, Hesíodo
y Ho acio). Además, J.
SILES
apun a ace adamen e la huella de las Me amo osis de
O idio; id. «La poesía de Tomás Mo ales», Calig ama, 2 (1985), pp. 107-122, p. 122,
n. 78.
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ECOS MÍTICOS
Y
TRADICIÓN CLÁSICA EN lAS
ROSAS
DE
HÉRCULES
RLi , LXVI, 131, 2004 153
Hé cules, Cupido
y
Ca on e^. Es os e e en es mí icos cob an
en la
p axis
poé ica
un
impo an e signi icado simbólico.
La
leyenda
de
Hé cules,
po
ejemplo, mo i o que jalona
el
Can o inaugu al (en
el
lib o p ime o de Las
Rosas
de
Hé cules), pe mi e
a
Mo ales emon a se
al
pasado mí ico
de
Cana ias
en el
que
el
hé oe épico ma caba uno
de
los lími es
de la
ie a
median e
las
columnas iden i icadas
po el
p omon o io
de
Calpe
(el pe-
ñón
de
Gib al a )
y
Abila
(el
Djebel Musa
de
Ceu a).
El
mi o en onca,
además, con una ica adición mode nis a —de he encia omán ica
y
p e a-
aelis a^®—,
en la
que pin o es como Nés o
y
poe as admi ados po Mo a-
les como Rubén Da ío
^^
o
F ancisco Villaespesa
^^
se
alie on
de la
igu a
de Hé cules, acompañada no malmen e
de
Pi ene
u
On alia^^.
Mo ales, po
su
pa e, e ocando
un
mo i o a ado po poe as cana ios
áu eos como Cai asco
de
Figue oa (1538-1610)
en El
Templo mili an e
o
An onio
de
Viana (1578-1650)
en
sus An igüedades de las Islas A o una-
das,
inicia
el
poema con
la
mí ica pe eg inación e an e
de
Hé cules
po
Occiden e (mi ema que ecue da el poema an e io men e ci ado de Villaespe-
sa) pa a lle a
a
cabo algunos
de
sus abajos: «Bajo las ubias ondas
del
es ío inclemen e,
/
po apacibles cuencas
y
huyen es peñascales,
/
Hé cu-
les eco ía las ie as
de
Occiden e» ( .
1-3)^"^.
El
hé oe apa ece ec ea-
^
Al
es udio
de la
u ilización
del
mi o po Mo ales dedican
un
capí ulo M.
GONZÁ-
LEZ SOSA,
Tomás Mo ales
...
ci ., pp.
17
ss.,
A.
SÁNCHEZ ROBAYNA,
en el
es udio p e-
limina
a su
edición del 2000, pp.
24
ss.;
y
O.
GUERRA,
«Un agmen o
en el
espejo del
o be»,
en
Un modo de pe enece
al
mundo
...
ci ., pp.
16
ss. Po nues a pa e, o eci-
mos un adelan o de es a cues ión, desde
la
pe spec i a médica, en
la
comunicación «Ima-
gina io mí ico
en la
ob a poé ica
de un
médico cana io: Tomás Mo ales»,
IV
Simposio
In e disciplina
de
Medicina
y
Li e a u a (Se illa, ma zo
del
2004).
^° Recué dese,
po
ejemplo,
Le
oue d^Omphale
de
Víc o Hugo, incluida
en el se-
gundo lib o de Les Con empla ions (1856). En cuan o
a la
in luencia p e a aelis a, éanse
Los doce abajos
de
Hé cules
po
Edwa d Bu ne-Jones.
" Dedicada
a
Sal ado Díaz Mi ón,
la
pieza
A
un poe a, que ec ea
la
leyenda,
ue
publicada
en
1886
en la
p ensa chilena (pe iódico
La
época)
y
luego incluida
en la se-
gunda edición
de
Azul (1890).
En el
poema E a
un
ai e sua e
...
(1893),
de
P osas
p o anas (1896), Da ío
se
si e
del
mi o como b oche
de la
enume a io
de las
a mas
emeninas
de
Eulalia.
^^ Con cuya apo ación,
el
Mode nismo español nacionaliza
el
mi o. Así
lo
ecue da
E.
MEJÍA SÁNCHEZ,
ayendo
a
colación
la
pieza
de
Villaespesa: «De Galicia,
el
Edén
de Occiden e,
/
ubia On alia
de
pálida en e,
/
pupilas
de
es ellas
y
izos
de
o o,
/
que
en
iempos emo os jun o
al
ma sono o
/
que amansaba,
en su
hono ,
su
oleaje,
/
ocando
en
a ullos
sus
oncos clamo es,
/ io a sus
plan as, como
un
homenaje,
/ la
cla a
de
Hé cules cubie a
de
lo es» { id. «Hé cules
y
On alia, mo i o mode nis a»,
en
El Mode nismo,
ed. de L.
Li uak, Mad id, Tau us, 1975, pp. 185-199,
p.
199).
^^ Mi o na ado
en
di e sas uen es clásicas: P op., Elegías,
4,
10
y
17; O ., Fas os,
II,
305; He oidas,
IX,
53-82, 113-118; Es ., Tebaida,
X,
646
ss.
^"^
Ed. ci .,
p.
35. También Villaespesa, poe a admi ado po Mo ales, alude
al
«Edén
de Occiden e»
en el
poema ci ado { id.
E.
MEJÍA SÁNCHEZ,
«Hé cules
y
On alia
...»,
ci .,
p.
199).
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154 RLi , LXVI, 131, 2004 FRANCISCO
JAVIER ESCOBAR BORREGO
do
en su
e ien e
de
Hé cules u ens, mo i o abo dado, en e o os,
po
Séneca
en la
agedia homónima
y el
p opio Da ío
en A un
poe a (compo-
sición inse a
en
Azul): «Iba aleg e, poseso
de un
desmedido empeño;
/ el
loco a u dimien o onchaba
los
a bus os,
/
agando
a la
en u a, bá ba o
y zaha eño»
( .
7-9)^^. Además,
el
e a o
de
Hé cules,
de
no o ia plas i-
cidad, iene como p incipal e e en e
el
canon clásico
de
belleza, apun ada
aquí,
a
modo
de
8K(|)pacnç, como
si de una
pin u a
o
es a ua
se
a ase.
Es amos,
po
an o, an e
un
e ec o isual
o
anopeia —según Sánchez
Robayna— median e
el
cual Mo ales ep esen a
una
imagen sob e
la
men-
e
del
lec o :
«La
clásica belleza, glo iosamen e ayun a
/ lo
ing a e
de
Dionysos
con el
igo
de
A es:
/
bajo
su
piel ne ada
de
adolescen e g ie-
go,
/
p oyéc anse
los
ecios con o nos muscula es
...» ( .
18-21)^^.
El ma co empo al
en el que
Hé cules
es
ca ac e izado
se
emon a,
de
o ma simila
a la
composición
de
Villaespesa,
a la
Áu ea Ae as
o
Edad
de
O o, de ahí que
Mo ales aluda
a
es a mí ica época median e
un
ci cun-
loquio ponde a i o: «E an
las
en u osas épocas iniciales
/
cuando
los sa-
c os númenes
de
bondadoso ceño
/
solían
su
apa iencia mos a
a los
mo ales»
( .
4-6)^'^.
En
dicho pe íodo mí ico
—en
consonancia
con la
mi ologización
de
Cana ias—,
se
hace posible
la
a monía
de los
con a ios
(àôu axa
o
impossibilia)
de
eminen e p oyección simbólica,
a
sabe ,
la
ue za
de
Hé cules
y la
delicadeza
de las
osas: «F en e
a
en e,
de
ex a-
ños p odigios animados,
/
cogidos
en el
pasmo
de
hipnó ica in luencia,
/
los
dos
con a ios símbolos
se
mi an ascinados.
/
Opues os a que ipos
de
paz
y de
iolencia:
/ las
pe eg inas osas, lo al a is oc acia,
/ y el
as ago
de Júpi e , odo supe i encia»
( .
70-75)
^^
La
conjugación
de
es os sím-
bolos an i é icos,
al
deci
de
Mo ales, p opo ciona
el
equilib io necesa io
pa a adqui i
la
sabidu ía. Es amos,
po
an o, an e
una
lec u a simbólico-
alegó ica
del
mi o: «¡Delicadeza
y
uego, agilidad
y
audacia:
/ los dos
osados é ices
de la
Sabidu ía;
/ la
conjunción sup ema
de la
Fue za
y la
G acia!
...» ( .
75-78)
^^
El poema culmina,
en in, con el
ol ido momen áneo
de las
hazañas
he oicas
po
pa e
de
Hé cules pa a dis u a
de
plácidos sueños
de
amo
en
un
lecho
de
osas. Como P ope cio
(III, 3,
15-16), Ho acio
{Ca m.
III,
3,
^^
Ed. ci ., p. 35.
Da ío
se
ale
del
mismo mo i o
en A un
poe a
( . 5-7):
«Hé cu-
les loco
que a los
pies
de
On alia
/ la
cla a deja
y el
lucha ehusa,
/
hé oe
que
calza
emenil sandalia
...»
(Rubén Da ío, Azul
...
Can os
de
ida
y
espe anza,
ed. de A.
Sal-
ado , Mad id, Espasa-Calpe,
1994, p. 172).
^^
Ed. ci ., p. 35.
Sob e
el
concep o
de
anopeia, éase
el
comen a io
de
SÁNCHEZ
ROBAYNA
en su
edición ci ada (2000,
pp. 19 ss.).
^^
Ed. ci ., p. 35. En el
poema comen ado, ambién ubica Villaespesa
el
enamo a-
mien o
de
Hé cules
en
« iempos emo os»
{ id. E.
MEJÍA SÁNCHEZ,
«Hé cules
y
On a-
lia...»,
ci ., p. 199).
'^
Ed. ci ., pp.
37-38.
'^
Ed. ci ., p. 38.
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ECOSMÍnCOSYTRADlClÓNCLÁSlCAEN
LAS
ROSAS
DE
HÉRCULES
RLi , LXVI, 131,2004 155
69-72) o Da ío en A un poe a^^. Mo ales pod ía ale se de una ecusado,
en un ni el me ali e a io ( elegando a un segundo plano el alien o épico
ca ac e ís ico en su usus sc ibendí), al iempo que sugie e el mi o de Hé cu-
les enamo ado de la dulzu a y g acia de On alia^^ Sin emba go, a di e encia
de la adición mode nis a que ec ea la leyenda. Mo ales ealiza una a-
ia ion
ya que no menciona el nomb e de la p o agonis a a in de c ea una
a mós e a de mayo mis e io y e ocación simbólica. No obs an e, el poe a
cana io se si e de la asociación me a ó ica de las osas inculadas al mi o,
como apa ece ambién, po ejemplo, en la desc ipción de La ies a de la
Vi gen (1881) de Manuel Gu ié ez Náje a: «Tal, ol idando un pun o las
ges as aza osas / —c epuscula pa én esis en las he oicas lides—, / bajo
un cielo del Lacio y en un lecho de osas, / soñó su p ime sueño de amo
el g an Alcides ...» ( . 100-103)
^2.
El a amien o simbólico-alegó ico del amo en la mi ología po Mo a-
les alcanza su pun o álgido en la Balada del niño a que o, poema, de cie o
ecue do anac eón ico, pe enecien e a la sección Alego ías del lib o se-
gundo de Las Rosas de
Hé cules ^^.
Se a a de una composición alegó ica
en pa eados de e sos alejand inos en la que Mo ales, a modo de exe ci a io
poé ica
2"^,
na a la isi a que le hace Amo a in de lanza le su lecha
dulceama ga. Sebas ián de la Nuez, po su pa e, conside a que, al ma gen
de las posibles lec u as de au o es clásicos como Anac eon e, Ho acio y
O idio —que no conside a indispensables pa a la composición—, Mo ales
pudo inspi a se en los dibujos de Cupido que solían apa ece en las publi-
caciones y e is as de la época como la No ela del Sábado o Blanco y
Neg o^^.
Sea como ue e, pa a lle a a cabo la pieza, el poe a cana io pa e
de su no able conocimien o de la adición del ema an o en la li e a u a
^° Así, el poe a nica agüense ec ea la enuncia de Hé cules al eje cicio bélico en
a as de dis u a del amo ( . 5-12): [Hé cules] la cla a deja y el lucha ehusa, / hé-
oe que calza emenil sandalia, / a e que ol ida la ib an e musa. / ¡Quién desquija a
los obus os leones, / hilando, escla o, con la débil ueca; / sin labo , sin empuje, sin
acciones: / puños de ie o y áspe a muñeca! ...» {ed. ci ., p. 172).
^' Conclusión adelan ada po G.
ALOMAR
(«Sob e Las Rosas de Hé cules», Los lu-
nes de El Impa cial, 15-VIII-1920) y M. GONZÁLEZ SoSA, Tomás Mo ales ... ci ., p. 18.
22 Ed. ci ., p. 39. El ex o de Náje a lo ae a colación E.
MEJÍA SÁNCHEZ
(«Hé cu-
les y On alia ...», ci ., p. 188): «Mis oídos se ab ían a odos esos umo es so dos de los
campos, a esos agos uidos del ien o que b ama en e los iejos encina es y besa
mu mu ando el allo de las osas, como Hé cules a los pies de On alia». El in e és de
Mo ales po la ec eación poé ica de las lo es (especialmen e, las osas) ha sido anali-
zado po J.
ARTILES
en «Más sob e Tomás Mo ales», Anua io de Es udios A lán icos, 5
(1959),
pp. 237-252, pp. 243 ss.
2^
Pa a el es udio de es e poema, c . Ca álogo El museo de Nés o , ci ., pp. 104-
105;
AAVV, Modos mode nis as ... ci ., p. 285; y J. PÁEZ, «La Balada del niño a que-
o,
una exe ci a io poé ica», en AAVV, El niño a que o de Dámaso pa a Tomás Mo a-
les,
Moya, Casa-Museo Tomás Mo ales, 2002, pp. 23-29.
^"^ Así lo señala J. PÁEZ, «La Balada del niño a que o ...», ci .
25 Véase: S. DE LA
NUEZ,
Tomás Mo ales ... ci ., II, pp. 103-104.
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FRANCISCO
JAVIER ESCOBAR BORREGO
como en las a es plás icas. De hecho, la ec eación de Amo y sus a ibu-
os es un mo i o que gozó de g an in e és en la li e a u a cana ia, como
demues an las piezas Si Amo an ciego es ... de Cai asco de Figue oa,
¿Quién
celeb a á.
Amo , us ob as buenas ...?, en An igüedades de las Islas
A o unadas, de An onio de Viana o A una dama apada en me á o a del
dios endado de Juan Bau is a Poggio Mon e e de (1632-1707)^^. El do-
minio de las Bellas A es p es ó ambién especial a ención al ema, sob e
odo,
el Simbolismo y el P e a aelismo, con ob as de Bume-Jones (Amo )
o Simeon Solomon (Amo en
O oño)^'^.
Con inuando la he encia simbolis a
del mo i o, el Mode nismo o eció no ables hi os como e leja, po ejem-
plo,
Nés o en El niño a que o (1913), cuad o inspi ado en el poema de
Mo ales que aquí abo damos
^^
La apo ación de Mo ales eside, undamen almen e, en el a amien o
simbolis a que le concede al e a o del dios y a la hib idación gené ica
del poema. E ec i amen e, el poe a ca ac e iza al Amo con su habi ual
enda ( i a) a modo de a ibu o —apo ación de los mi óg a os medie a-
les—
y como un pode oso i ano (haciendo posible la máxima i giliana
«omnia inci Amo », Eg., X, 69): «El apaz de los ojos endados golpea
mi pue a / y su golpe a a iesa emblando la casa desie a: / —Voy,
Amo ... ¡Con qué a án mis deseos baja on a ab i e! / En a Amo ; ancas
engo mis pue as pa a ecibi e ... / ¡Todo el día a eglando mi casa, des-
de muy emp ano, / po que en odo esul a a digna del gen il i ano!» (I,
1-6)^^.
La desc ipción de los a ibu os del dios inaliza con la mención del
a cus ('a co') y el ca caj con las lechas (sagi ae) con los que op ime al
poe a: «"¡Caminan e que lle as po báculo un a co encan ado / y a la es-
palda, supliendo la al o ja, u ca caj do ado!» (I, 19-20)^°.
Mayo in e és p esen a la hib idación gené ica de la composición
jalonada en la su il con amina io de es ilemas del epig ama-epi a io y del
himno pagano, conjugados en un ma co anac eón ico (especialmen e, po
el ema amo oso). En el p ime caso, la apelación y llamada de a ención
al caminan e (homo ia o ) ecue da uno de los elemen os ecuen es en el
epi a io, des acado po la mención del «le e o» que o ece el ex o epig a-
^^ Vid. M.
MARTÍNEZ,
«E os en la poesía cana ia», en Las Islas Cana ias en la
An igüedad ... ci ., pp. 159-194.
^^ Un eco ido po la adición pic ó ica del ema lo lle a a cabo P.
ALMEIDA,
«El
niño a que o: de Dámaso pa a Tomás Mo ales», en El niño a que o ... ci ., pp.
13-21.
^^ Sob e los pa alelismos en e los dos a is as cana ios, éase: AAVV, Tomás Mo-
ales-Nés o (1884-1938). Las Palmas de G an Cana ia: La ciudad y el ma , Las Pal-
mas de G an Cana ia, Cabildo Insula de G an Cana ia, 1990-8; y F. J.
ESCOBAR
BO-
RREGO,
«Poesía e imagen en el Mode nismo cana io (A p opósi o de Tomás Mo ales y
Nés o )», Comunicación. Re is a In e nacional de Comunicación Audio isual, Publici-
dad y Es udios Cul u ales, 2/3 (en p ensa).
29
Ed. ci ., p. 131.
30
Ed. ci ., p. 132.
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ECOS Míneos Y TRADICIÓN CLÁSICA EN
LAS
ROSAS
DE HÉRCULES
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má ico:
«—jTe espe aba! A mi uego de o o ue blando el Des ino; / con
las osas p ime as del año e al omb é un camino / y en la a cada de pie-
d a musgosa que ma ca el linde o, / bajo un e de es ón de ollaje, col-
gué es e le e o: «"¡Caminan e que lle as po báculo un a co ...» (I, 15-
19) ^^
La conjugación de E os y Tána os se pone de elie e al he i de
mue e E os-Cupido al poe a ( ec eación del ópico elegiaco del ulnus
amo is):
«¡Cua o eces ui mue o, cua o eces. Amo , me has he ido! /
¡Más de cua o pasa on us lechas silbando a mi oído! / ¡Cua o he idas
sang ien as que el A que o causó, en enenadas! ...» (II,
1-3)^^.
La pe i encia del himno pagano esul a e iden e en la «le anía» que
Mo ales lle a a cabo median e una a ia io en la in ocación al dios pa a
que se haga p esen e (mi ema del p aesens deus). Jun o a es e mo i o
—que desempeña una unción mágica—, se encuen a an o la ca ac e iza-
ción del dios como la alusión al
XÓTÍOQ
de los incula amo is: «"¡Du o
Amo eleidoso ... Simulac o de e e nos a do es; / e juzgamos p opicio
an sólo pa a nues as lo es! / ¡B e e Amo lisonje o ... Decido de una
paz no u bada: / u lico en mis labios sedien os ue sed eno ada! / ¡C uel
Amo a alis a ... Ol ida us cadenas no es dable; / " ienes oda la inmen-
sa ama gu a de lo i emediable!"» (II, 15-22)^^. Si bien los himnos al Amo
ya gozaban de impo an e a amien o en la li e a u a cana ia ( ecué dense,
po ejemplo, los que apa ecen en las An igüedades de las Islas A o una-
das,
de An onio de Viana), la e e encia al sueño en un con ex o de himno
pagano en onca, al mismo iempo, con la adición áu ea clasicis a (po
ejemplo,
la Canción al Sueño de Femando de He e a o la sil a El Sueño
de Que
edo):
«¡Oh is eza! Mi alma que un pací ico sueño en ol ía, / po
u causa salmodia la pena de es a le anía...» (II, 15-16)
^'^.
De se así, po-
d ía explica se la ín ima unión en e Amo y Mue e en el poema de Mo-
ales,
que iene su co ela o, po ejemplo, en la ca ac e ización he e iana
del dios como E os une a io
^^.
^' Ed. ci ., p. 132.
^^ Ed. ci ., p. 132. También conclui á Mo ales: «¡O a ez, du a lecha, po ma a me
salis e aido a / de la aljaba de los ojos neg os de la lechado a! ... (En ío, 1-2; ed.
ci ., p. 135).
33 Ed. ci ., p. 133.
^^ Ed. ci ., p. 133. Pa a la p oyección del himno pagano en la poesía he e iana, éase:
F.
J.
ESCOBAR,
«La pe i encia del himno pagano en la poesía de Fe nando de He e a»,
en Se illa y la Li e a u a. Homenaje al p o eso F ancisco López Es ada en su 80
cumpleaños, ed. de R. Reyes, M. de los Reyes y K. Wagne , Se illa, Sec e a iado de
Publicaciones de la Uni e sidad, 2001, pp. 247-259. En cuan o al poema que ediano,
c . J. O.
CROSBY
/ L.
SCHWARTZ,
«La sil a El Sueño de Que edo: génesis y e isio-
nes»,
Bulle in o Hispanic S udies, 63 (1986), pp. 111-126; y F. SOCAS, «Dos poe as
insomnes: Es acio y Que edo», en Homenaje al p o eso P esedo, ed. de P. Sáez / S.
O donez, Se illa, Uni e sidad de Se illa, 1994, pp. 743-756.
^^ Pod ía a a se de un lejano ecue do (aunque no una imi ación), como sucede
ambién con la Oda a las glo ias de Don Juan de Aus ia de Mo ales espec o a la
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FRANCISCO JAVIER ESCOBAR BORREGO
simbólicamen e en la imagen de los nidos, se e á al e ada (e ocación
i giliana de la Geó gica IV, 511-515): «Ya, sob e us cabellos, no ola-
án los uidos / p opicios al geó gico mis e io de los nidos» ( . 99-100)^^.
Sin emba go, en una a mós e a de ecue do machadiano, queda á un háli o
de espe anza pa a el poe a con la llegada de la p ima e a: «... Pe o el onco
ma chi o / ol e á a ecunda se con el calo bendi o, / y, ac i amen e hen-
chido de i ales enue os, / cub i á sus a ugas con los e oños nue os, /
cuando llegue en el ca o del au a mensaje a, / p ecedida de un ayo de
sol,
la p ima e a ...» ( . 107-112)
^^
Indudablemen e, el e e en e insula de más des acada impo ancia en
el imagina io poé ico de Mo ales lo cons i uye el ma ^^. Ello obedece, según
señala Jesús Páez, a que uno de los asgos que con o man la iden idad
cana ia es el a lan ismo, es deci , la conciencia de i i en el Océano
A lán ico que odea al A chipiélago mi i icado
^°.
Además, el p opio Océa-
no COKEa óc) posee una genealogía mí ica al se el p imogéni o de los
Ti anes, el hijo de U ano y Gea, así como el esposo y he mano de Te is
con la que engend a a las Oceánides y es an es di inidades ma í imas (Hes.,
Teog., 133 ss., 337 ss.; Apd., Bibl, I, 1, 3; 2, 2, ss.; Diod. Sic, V, 66).
Igualmen e, desde Home o, el Océano se iden i icaba con el ex enso ío
que odeaba la ie a (//., XIV, 201, 246, 302; XXIII, 205; Od., XI, 13,
639;
XII, 1). Po ello no es de ex aña que Mo ales señale, en Los pue -
os,
los ma es y los homb es de ma —composición incluida en la sección
Poemas del ma del lib o p ime o de Las Rosas de Hé cules—, que al ma
se sien e inculado en una elación de p o undo amo desde su niñez: «El
ma es como un iejo cama ada de in ancia / a quien es oy unido con un
sal aje amo ; / yo espi é, de niño, su salob e agancia / y aún lle o en
mis oídos su bá ba o ago » ( .
1-4)^^
El ma pe mi e a Mo ales po añadidu a ealiza el año ado sueño de
con e i se en un a gonau a —mo i o asociado al imagina io mí ico cana-
io— en a as de busca una isla a o unada y u ópica: «Yo ui el b a o
pilo o de mi bajel de ensueño; / a gonau a iluso io de un país p esen ido,
/ de alguna isla do ada de quime a o de sueño / ocul a en e las somb as
^^ Ed. ci ., p. 145. La imagen del nido iolen ado po la mano del homb e que p o-
ana el mis e io de la na u aleza se encuen a en los e sos e e idos de Vi gilio: «qualis
populea mae ens philomela sub umb a / amissos que i u e us, quos du us a a o /
obse uans nido implumis de axi ; a illa / le noc em, amoque sedens mise abile ca -
men / in ég â , e maes is la e loca ques ibus imple .» (ed. ci ., p. 99).
58 Ed. ci ., pp. 145-146.
5^
Véase, po ejemplo: S. DE LA
NUEZ,
«El ema del ma en Las Rosas de Hé cu-
les»,
Anua io de Es udios A lán icos, 18 (1972), pp. 459-488. Pa a la mi i icación del
Océano, c , G.
SANTANA,
«El mi o de Océano en la li e a u a cana ia I», en Humanis-
mo y pe i encia del mundo clásico ... ci ., pp.
371-381.
^^ Vid. «T adición clásica y li e a u a cana ia», ci ., pp.
720-721.
^' Ed. ci ., p. 78.
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ECOS Míneos
Y
TRADICIÓN CLÁSICA EN MS/eOSAS DE//£/?Cí/L£5
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de lo desconocido ...» (Final, .
1-4)^^.
Po ello, no es de ex aña , al
deci de Eugenio Padomo^^, que Mo ales se iden i ique median e un p o-
ceso de usión mí ica con Palinu o, el en añable amigo de Eneas y imo-
nel de su na e que pe dió he oicamen e la ida en el ma a causa de una
empes ad (En. VI, 341-383): «Y llegó el ien o No e, desapacible y udo;
/ el igo oso es ue zo de mi b azo desnudo / log ó ene un pun o la ue -
za del u bión; / pa a log a el iun o luché desespe ado, / y cuando ya
mi b azo des allecía, cansado, / una mano, en la noche, me a eba ó el imón
...» ( . 9-14)^. El pode oso ma insula al que el homb e desa ía es á
habi ado po di inidades mí icas que lo gobie nan ( asgo ca ac e ís ico del
a lan ismo). Así lo emos, po ejemplo, en la epís ola A Nés o , excelen e
es imonio de la ín ima in e acción en e poesía e imagen en el Mode nis-
mo cana io ( . 51-55 y 61-65)^^:
¡Noble ma de las g acias helenas
celeb ado de he oicas acciones!
¡Viejo ma , cuyas ondas se enas
son osa on de amo las si enas
y aclama on los oncos i ones! (...)
Can a el ien o en las lonas la inas
—se di ía una ga za que uela—
y, as ellas, en opel, las di inas,
las desnudas ne eidas ma inas,
se en elazan danzando en la es ela.
Pe o se á la Oda al A lán ico, inse a en la sección Los himnos e o-
osos del lib o segundo, la pieza más des acada en el p oceso de mi ologiza-
ción del ma ^^. La composición, cuyo pa alelo pic ó ico lo p opo ciona El
poema del ma de Nés o , la con o man ein icua o can os de sesgo
clasicis a (en una con amina io gené ica en e la oda-himno y la épica) que
con luyen en una mi i icación del Océano. Desde el pun o de is a mé-
ico,
se a a de una sil a mode nis a que, como o os poemas del au o
—a sabe , el Can o en loo de las Bande as Aliadas y Po el P ime Cen-
ena io de un Escul o de Imágenes—, combina e sos alejand inos (en su
mayo ía), endecas labos y hep as labos. Mo ales concibió su ob a, en un
p incipio, como un poema de g an alien o épico que debía aba ca un buen
núme o de emas ma inos y odos los pue os del Océano, can ando po
^2 Ed. ci ., p. 91.
^^ Vid. Palinu o en medio de las olas, G an Cana ia, No as del Sende eado , 1997.
^^ Ed. ci ., p. 91.
^^ Ed. ci ., p. 198. Analizamos es a cues ión en nues o a ículo: «Poesía e imagen
en el Mode nismo cana io (A p opósi o de Tomás Mo ales y Nés o )», ci .
^^ Pa a es e poema, éase: S. DE LA
NUEZ,
In oducción al es udio de la «Oda al
A lán ico», de Tomás Mo ales. Los manusc i os. Génesis y es uc u a. Las Palmas, Ca-
bildo Insula de G an Cana ia, 1973.
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FRANCISCO
JAVŒR ESCOBAR BORREGO
añadidu a no ables hazañas ma ine as desde la An igüedad clásica has a su
época. De ese p ime p oyec o, quedan, al deci de Sebas ián de la Nuez,
algunos e sos suel os^^. Sea como ue e, el poema, compues o en e 1915
y 1919, ue elogiado po sus con empo áneos ya en el p oceso de elabo a-
ción, como demues a el que Saulo To ón, no able poe a amigo de Mo a-
les,
le insis ie a ecuen emen e a in de que inalizase la oda pa a su pu-
blicación ^^ Conscien e de la en e gadu a y magni ud del poema, Mo ales,
a la mane a de los poe as clásicos median e la ansla io s udii, in oca a
las Musas en a as de que le p opo cionen la inspi ación necesa ia pa a su
ambicioso p oyec o: «Sedme, Musas, p opicias al log o de mi empeño: /
¡Ma azul de mi Pa ia, ma de Ensueño, / ma de mi In ancia y de mi
Ju en ud ... ma Mío!» (I, . 8-10)^^.
En e ec o. Mo ales ec ea una eogonia del ma , ensalzando, en p ime
luga , an o su mí ico nacimien o como sus a canos o ígenes mí ico-na u-
alis as: «E a el ma silencioso ... / Di íase emb iagado de olímpico epo-
so,
/ p isione o en el cí culo que el ho izon e cie a» (II, .
1-3)^°.
A es e
espec o cabe eco da que el ema de la eogonia, con la igu a del poe a
mi i icado , en onca —aunque esul e bien dis in o en Mo ales— con o os
hi os mode nis as de g an al u a, como, po ejemplo, los poemas de Sal a-
do Rueda —admi ado po el poe a cana io— «Nacimien o» de Pied as
p eciosas (1900) o «Los amo es del cielo y de la ie a» de Cla es y sím-
bolos
(1957)
^^
En la eogonia de la Oda al A lán ico, en conc e o, el so-
be ano que ha de eina es Poseidon que apa ece acompañado de su habi-
ual co ejo (p esen e ambién en la epís ola A Nés o ): «...un diaman e de
uego aya el é e , un ueno / epe cu e en la cla a conca idad de un mon e
/ de la ie a ce cana... y en el b u al desga o / de una nube, apa ece, lle-
nando el ho izon e / —áu eo de p es igios— Poseidon en su ca o...» (III,
. 10-14)^^. También Rueda, al igual que o os mode nis as, e oca las
^^ Vid. S. DE
LA
NUEZ,
In oducción al es udio de la «Oda al A lán ico», ci ., p. 12.
^^ C . A. SÁNCHEZ ROBAYNA, «Epis ola io Tomás Mo ales-Saulo To ón», ci ., pp. 109
y 119.
69 Ed. ci ., p. 116.
™
Ed. ci ., p. 116.
^^ Véase: V. CRISTÓBAL, «Mi ología clásica en la poesía de Sal ado Rueda», Cua-
de nos de Filología Clásica. Es udios La inos, XX.2 (2002), pp. 493-517, p. 499.
^^ Ed. ci ., p. 117. Mo ales ampli ica el mi ema del co ejo del dios: «Es una inmen-
sa concha de i idos ulgo es; / cuajó el ma ismo en ella la esencia de sus sales / y en
sus id iadas minas queb a on sus colo es / las sie e i idiscen es lumb e as espec ales.
/ Inc us an sus cos ados ma inos a ibu os / -nau ilos y medusas de naca adas enas- / y
uncidos a su lanza, cua o pia an es b u os / con alas de pegasos y colas de si enas. /
Vedlos: ¡cómo engalla dan las cabezas co níge as! / Ensa adas de pe las uelan las e-
cias c ines, / y en e sus inas pa as, pa a el galope alíge as, / unambulescamen e, ebo-
an los del ines ... / El agua que inunda a los lancos anda ines / cho ea en ca a a as
po el pelo lucien e. / ¡Oh, cuan abie amen e / se encab i an y emp enden la ca e a,
ogosos, / los ija es enju os, los bel os espumosos, / al sen i en las ancas las pun as del
iden e ...!» (IV, . 1-18; ed. ci ., pp. 117-118).
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ECOS MÍTICOS
Y
TRADICIÓN CLÁSICA EN
LAS
ROSAS
DE
HÉRCULES
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legenda ias c ia u as acuá icas
en su
Pa naso mi ológico
—si
bien
es
e -
dad que con
un
a amien o di e en e espec o
a
Mo ales—, como
se e en
«La a monía
del
ma »,
en El
país
del sol
(1901)^1
El
poe a cana io,
po
su pa e,
se
ale, además,
de la
Au o a que, jun o
con
Apolo, hab á
de
ilumina adian emen e
an
eliz ocasión (mo i o
del
amanece mi ológico
o c onog a ía):
«Y
apa eció
la
au o a [sic] ib an e
de
ene gía,
/
una au o-
a
de
uego, más bien
un
mediodía.
/
Todo
e a
o midable
e
in an il: son-
ien e,
/
Apolo
se
o ecía co onado
de
osas;
/ y con
g acioso anhelo,
/
sob e
el
a co
del
cielo
/
galopaban
las
ho as a opelladamen e...»
(VII,
.
-iy
F en e
a
ales di inidades mi ológicas,
el
homb e,
que
i e
en
con ac o
con
la
Na u aleza,
se
aden a
en el
ámbi o sag ado
de la
sel a —al igual
que sucedía
en
Ta de
en la
sel a—
con la
in ención
de
cons ui
un
a e-
ac o,
de
na u aleza abulosa, capaz
de
domeña
al
pode oso Océano. Mo a-
les,
po
an o, ec ea
la
igu a
del
homb e p imigenio
y
a i ex
—al que
elogia
con una
salu ación di i ámbica—, e i alizando
así el
mi o judeo-
c is iano
del se
adámico
(que
an o p edicamen o end á
en la
li e a u a
española con empo ánea,
po
ejemplo,
en El
A qui ec o
y el
Empe ado
de
Asi la,
de
A abal).
Se
a a,
de
es a mane a,
de una
alego ización
del
homb e p imi i o seducido
po la
conquis a
del ma
mí ico median e
la
c eación
de la
na e. Dicha c eación, ema p esen e habi ualmen e
en las
eogonias, se á, como sucede con
los
mi ologemas a caicos,
un
en e mí ico
híb ido,
en
es e caso, en e
a e y
si ena: «...Dióse
po
ul imada
la
cons-
ucción ing a e:
/
—una mi ad
es
a e;
/ la
o a mi ad, si ena—.
/ Y al
unda sólo
un
cue po, elamen
y
ca ena,
/
su gió de ini i o
el
ensueño:
LA NAVE...» (XIV, . 13-17)^^.
El
mo i o
de la
edi icación na al
a
in de
asumi
un
e o en onca,
en
cambio,
con el
pasaje
de la
Eneida (III,
1-8)
en
el que
Vi gilio alude
a la
cons ucción
de las
na es
de
Eneas
una ez
que és e
ha
abandonado T oya jun o
a los
suyos pa a emp ende
su
des i-
no egido
po
el a um: «Pos quam
es
Asiae P iamique eue e e gen em
/
imme i am uisum supe is, cecidi que supe bum
/
Ilium
e
omnis humo uma
Nep unia T oia,
/
diue sa exsilia
e
dese as quae e e e as
/
augu iis agi-
mu diuum, classemque
sub
ipsa
/
An and o
e
Ph ygiae molimu mon ibus
Idae,
/
ince i quo a a e an ,
ubi
sis e e de u ,
/
con ahimus ui os»
^^.
^^ Cues ión analizada
po V.
CRISTÓBAL,
«Mi ología clásica
en la
poesía
de
Sal a-
do Rueda», ci .,
p.
515.
^4 Ed. ci .,
p.
119.
^^ Ed.
ci ., p.
124.
En
o o luga señala á Mo ales: «¡La Na e!
...
Conc eción
de
olímpica son isa;
/
aso ma a illoso
de
ablazón sono a,
/
pája o
de
alas blancas pa a
ence
la
b isa:
/
amo
de las
es ellas
y
o gullo
de la
au o a
...»
(XV, .
1-4;
ed.
ci .,
p.
124).
^^ Ed. ci .,
p.
153. También
lo
ecue da
S. de la
Nuez, pe o insis iendo
en el
pa ale-
lismo en e
las
playas desc i as
po
Vi gilio
y las
cos as a lán icas {c . Tomás Mo a-
les...
ci .,
II, p.
116).
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ESCOBAR BORREGO
Con inuando con la adición clásica, Mo ales compa a median e un
símil mí ico los audaces homb es que ha án en e al Océano con los
a gonau as ( ec eados, po ejemplo, po Apolonio de Rodas en las A go-
náu icas) en a as de imp imi al pasaje ensión d amá ica. Tales hé oes son
conscien es de la ebeldía humana y comp enden la epe cusión de su ic-
o ia sob e la Na u aleza: «...sobe bios luchado es de es i pe sobe ana, /
hé oes a ojados en singula con ienda / sin sabe po la noche del día de
mañana. / Nobles explo ado es, a gonau as alien es, / descub ido es de
islas,
pasos y con inen es...» (XIX, . 2-6)'^^. De ahí que en la exal ación
de la he oica ges a. Mo ales e oque la hazaña de Hé cules enicio que,
desa iando inso eables pelig os, consiguió asen a los pila es del inis e ae
( ema ecu en e en la mi i icación del imagina io insula ): «¡De allá ino
la p ác ica del alien e eje cicio! / Las glo iosas columnas del Hé cules
enicio / ie on la subi ánea / in asión con que, eb ias de b a u a indoma-
ble,
/ holla on impe uosas con ien o a o able / la onda midac i ánea...»
(XX, .
1-6)^^.
Es a eogonia oceánica es sólo posible, en in, g acias a
que G an Cana ia es un e i o io insula con pasado mí ico ( ecue do de
las MaKápco N iaoi o Fo una ae Insulae): «...un luchado e g i a ¡pa-
d e!
desde una oca / de es as ma a illosas Islas A o unadas...» (XXIV,
. 9-10) ^^
En esumidas cuen as, la poesía de Mo ales cons i uye un des acado hi o
pa a el conocimien o de la adición clásica en la li e a u a española con-
empo ánea. Su ec eación de la mi ología se hace pa en e, especialmen e,
en el lib o segundo de las Rosas de Hé cules, en el que se enma can com-
posiciones, de p oyección simbólico-alegónca, como la Oda al
A lán ico,
la
Balada del niño a que o o A Rubén Da ío en su úl ima pe eg inación. Sin
emba go, es a e i alización de la mi ología po Mo ales hab á de con i-
nua has a el inal de su ayec o ia poé ica, como demues a la p esencia
del Himno al Volcán en el inconcluso lib o e ce o. El in e és del poe a
po la adición clásica le lle a a imp egna de espí i u i giliano algunos de
sus poemas —como Ta de en la sel a o «Yo ui el b a o pilo o...»—,
log ando asimismo conjuga la delicadeza poé ica de au o es como O idio
{Me amo osis) y el alien o épico de Claudiano (según se e en el Can o
inaugu al).
Como esul ado. Mo ales se dis ancia de la in luencia ubeniana
en a as de imp egna su poesía de no able sabo clásico, al iempo que
en onca con la exp esión lejana enacen is a. Así lo e leja, po ejemplo,
la expe imen ación e hib idación de géne os de abolengo clasicis a ales
'' Ed. ci ., p. 127.
^« Ed. ci ., p. 127.
^9 Ed. ci ., p. 130.
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ECOS M nCOS Y TRADICIÓN CLÁSICA EN lAS ROSAS DE HÉRCULES
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como el himno, el epi a io o la oda. Además, Mo ales pone de elie e su
aspi ación épica, al e i aliza des acados mi emas inculados al imagina-
io insula como las hazañas de Hé cules y los a gonau as o la ges a de
A lan e en el ja dín de las Hespé ides. No es amos, po an o, an e me as
alusiones a modo de exempla my hologica —como sucede en o os poe as
mode nis as—, sino an e un se io y cabal p oyec o de econs ucción a -
queológica del pasado mí ico de Cana ias (como ambién hizo Nés o en
el plano pic ó ico). En el imagina io mí ico-poé ico de Mo ales, en de ini-
i a, con i en Poseidon y el Océano, Me cu io y la ciudad come cial.
Hé cules y el Teide, e e en es odos ellos que con o man el enace de
una nue a Edad de O o insula .
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JAVIER ESCOBAR BORREGO
RESUMEN
Ecos mí icos y adición clásica en Las Rosas de Hé cules, de Tomás
Mo ales, po F ancisco Ja ie Escoba Bo ego.
El p esen e abajo o ece un análisis de la pe i encia de la mi ología y la adición
clásica en las Rosas de Hé cules, de Tomás Mo ales (1884-1921). Se p es a especial a en-
ción an o a la ec eación de la mi ología clásica po pa e del poe a como a su ac i ud
mi i icado a del imagina io insula .
Palab as cla e: Li e a u a Con empo ánea. Mode nismo Cana io. Mi ología. Tomás
Mo ales.
ABSTRACT
This wo k s udies he in luence o classical my hology and adi ion on Rosas de Hé -
cules by Tomás Mo ales (1884-1921). Special a en ion is payed bo h o he poe 's ew i ing
o classical my hs and o his own insula my hical image y.
Key wo ds: Con empo a y Li e a u e. Cana y Mode nism. My hology. Tomás Mo ales.
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