ex ao dina io adicalismo de la insu ección, más bien que su ca ác e
campesino o, mucho menos aún, los a ibu os de un ei icada “cul u a
Ayma a”. Simplemen e, la iolencia se desencadenó aquí cuando en o as
pa es de los Andes habían ya acasado p oyec os insu gen es más inclusi-
os que in en a on es ablece alianzas con c iollos y o os g upos no indí-
genas o que con inua on man eniendo su idelidad a la Co ona. Cualquie a
ue a el ni el de pa icipación de los indios del común en la di ección del
mo imien o con espec o a o os ocos de ebelión y cualquie a ue an sus
obje i os o males (con a lo usualmen e acep ado, se sos iene que Túpaj
Ka a i no se apa ó en sus p oclamas del p og ama de Túpac Ama u), pa a
la época del si io de la ciudad de La Paz un alzamien o en con a del gobie -
no colonial no pa ecía ene más al e na i a que un en en amien o o al
con el an iguo o den.
En conjun o, la ob a cons i uye una singula con ibución a los es u-
dios andinos coloniales y, en é minos más gene ales, a nues a comp en-
sión de las o mas de conciencia polí ica, iden idad y acción colec i a indí-
genas. La mo ilización de g upos ayma as y campesinos que conmue en a
Boli ia po es os días —las ma chas popula es que lle a on a la dimisión
del p esiden e Gonzalo Sánchez de Lozada son desc ip as en los pe iódicos
como un nue o si io de La Paz— no hacen sino eco da nos una ez más
la ex ao dina ia ele ancia de es as p oblemá icas y la necesidad de pen-
sa la elación en e los pueblos andinos y los g upos dominan es desde una
pe spec i a his ó ica de la go plazo.—SERGIO SERULNIKOV.
T ejo Dela b e, Raúl: Medioc acia sin mediaciones. P ensa, ele isión y
elecciones. Ediciones Cal y A ena, México, 2001, 563 páginas.
Las 563 páginas del lib o que eseño son el ap e ado esumen de un
la go es udio sob e las elaciones en e los medios de comunicación y la
polí ica en México du an e la incie a ansición a la democ acia.
En la in oducción, Raúl T ejo nos adelan a la p eocupación básica y
la p egun a cen al de ese p og ama, aun a sabiendas que sólo pod á es-
ponde a ellas de o ma pa cial. La p ime a no es o a que sabe has a qué
pun o los medios de comunicación es án ocupando, den o de la democ a-
cia, el papel que adicionalmen e hab ía enido la polí ica en la cons uc-
ción del consenso social. El p oblema es á plan eado de mane a algo nos-
álgica, pues el in e és po indaga sob e el c ecien e pode de los medios
—sob e odo de la ele isión— apa ece inspi ado en la pé dida de in luen-
HISTORIOGRAFÍA Y BIBLIOGRAFÍA AMERICANISTAS
Tomo LX, 2, 2003 727
cia de las o mas democ á icas que se enían como modelo pa a el nue o
égimen en México. Es a p eocupación es ede inida en la p egun a que
T ejo iden i ica como la cues ión cen al de «la discusión académica sob e
las campañas polí icas y los medios»: «¿En qué medida la in luencia de los
medios de ine o modi ica la decisión elec o al de los ciudadanos?» (pág.
27). Es e gi o de la p eocupación eó ica e, incluso, é ica hacia la me odo-
lógica o dena la exposición del lib o.
El p ime capí ulo es á dedicado a la e isión de las p incipales in e -
p e aciones que se han dado sob e la incidencia de los medios en el queha-
ce polí ico. Es a elec u a es á llena de ma izaciones y agudos cues iona-
mien os an o a las pe spec i as más apocalíp icas espec o del pode de los
medios sob e los egímenes democ á icos, como a los p ospec os más in e-
g acionis as que sólo en i udes en el me cado audio isual. Con jus a
azón, las c í icas a es os úl imos son más nume osas e incisi as que a las
in e p e aciones p o eccionis as del modelo adicional de democ acia. En
es e sen ido, una p ime a conclusión o casi una p ime a sensación del lib o
es que los medios sí son co osi os pa a la democ acia, aunque al mismo
iempo se cons a a que no se puede p escindi de ellos.
Como ansición en e es a amplia discusión y los análisis empí icos
del es o del lib o, el segundo capí ulo desa olla una b e e his o ia de la
p ensa mexicana. Se señalan sus p incipales momen os de cambio —1968
con la ep esión al mo imien o es udian il y 1976 con la up u a en el
pe iódico Excélsio —, y se apun an algunos de sus asgos des acados —
bajísimo i aje, p edominio de la opinión sob e la in o mación, escasa de i-
nición edi o ial, insegu idad de pe manencia a la go plazo, debilidad de la
in es igación en bene icio de la di ulgación de los umo es, e c.
En los siguien es capí ulos, se suceden los análisis de la elación en e
los esul ados elec o ales y la p esencia en los medios de comunicación de
las p incipales candida u as en liza. Las cinco elecciones ede ales e isa-
das son: 1988, 1994 y 2000 pa a p esiden e de la República, Cong eso de
dipu ados y Senado; 1991 y 1997 pa a eno ación pa cial del Cong eso de
dipu ados y del Senado, y, en es e úl imo año, pa a je e de gobie no del
Dis i o Fede al. El análisis oma como p incipal da o el espacio dedicado
a cada candida u a pa ida ia po los seis p incipales pe iódicos de la ciu-
dad de México en cada campaña (aunque ambién inco po a uen es secun-
da ias sob e iempos en ele isión). La me odología es á debidamen e
expues a y jus i icada, an eponiendo la impa cialidad de la medición ísica
del espacio en las páginas de los pe iódicos a la in e p e ación de los con-
RESEÑAS BIBLIOGRÁFICAS
Anua io de Es udios Ame icanos
728
enidos que el au o es ima pelig osamen e subje i a (sob e es o ol e é
más adelan e). Con es e p ocedimien o, T ejo log a una se ie de po cen a-
jes que puede analiza compa a i amen e según sean los da os pa a cada
dia io, cada candida u a y cada echa elec o al. La opción me odológica
iene sus lími es, como el mismo T ejo nos ad ie e, pe o el esul ado cob a
su máxima impo ancia cuando comp obamos que es un eje cicio inédi o y
que puede desmen i o con i ma algunas p ecipi adas decla aciones de
manipulación mediá ica de las elecciones en México.
El es udio comienza con la elección de 1988 que ue c ucial po que,
con odas las desigualdades a a o del Pa ido Re oluciona io Ins i ucio-
nal (PRI) du an e la campaña, el o o po es e pa ido se hundió has a la
mi ad de los su agios. Incluso acep ando el 50,74% que o icialmen e se le
dio al pa ido en el pode desde 1929, los candida os de oposición consi-
guie on su econocimien o como al e na i as eales de gobie no, mien as
que el PRI queda ía con a las cue das: la ansición en México se ha leído,
desde en onces, como la e osión del pode del PRI has a su de o a elec o-
al en julio del 2000. El análisis de T ejo con i ma es a con abilización de
suma ce o, lo cual se e leja en la dis ibución de espacios en los medios de
comunicación: la p esencia del PRI, del 54,84% en la p ensa capi alina y
del 91,71% en los dos no icie os de ele isión más impo an es en 1988, i á
cayendo a la pa que desciende su pode ins i ucional y se p o undiza la
democ acia elec o al. El excesi o p o agonismo mediá ico del PRI se ía
eemplazado po una pa icipación mucho más equi a i a, con espec o a su
peso elec o al, de odos los pa idos polí icos en la p ensa y los no icie os
de ele isión, siendo, desde 1997, equipa able a cualquie égimen demo-
c á ico consolidado (al menos en cuan o a iempos b u os de p esencia en
los medios). El análisis cuan i a i o de es a e olución ocupa casi odo el
lib o, pe o Raúl T ejo ambién se de iene en acon ecimien os que u ie on
una impo ancia especial. En e ellos des aca é algunos.
El p ime o iene que e con lo ocu ido as el cie e de las u nas el 6
de julio de 1988: se cayó el sis ema in o má ico que es aba elabo ando los
esul ados elec o ales y los pa idos de oposición lo denuncia on como e i-
dencia del aude. Lo impo an e en es e caso es que la campaña polí ica
pos e io al día de las elecciones end ía unas epe cusiones insospechadas
en aquel momen o: los medios da ían mayo espacio a las oces de la oposi-
ción y el ema de la limpieza elec o al queda ía como el p incipal obje i o
de la ansición polí ica. T ejo e la impo ancia de ese momen o e incluye
una medición de los espacios en la p ensa después de las elecciones.
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Tomo LX, 2, 2003 729
Un segundo asun o son los deba es ele isados en e candida os de las
campañas de 1994, 1997 y 2000. T ejo nos o ece un some o análisis de los
con enidos y de las imágenes o ecidas en cada e en o ele isi o, incluso
sob e cómo se ges ionó. Con ello se salé de la p opues a más cuan i a i a
que guía su in es igación y se pe mi e algunos comen a ios compa a i os
espec o de acon ecimien os simila es muy di ulgados en la li e a u a. Y
algo muy impo an e en es e pun o es sabe qué e ec os inmedia os u ie-
on esos deba es en la ciudadanía, pues se hicie on encues as al espec o y
apa ecen di e encias en e el día pos e io al deba e y una semana más a de
as su eelabo ación po pa e de los medios.
Una e ce a cues ión menos cuan i a i a iene que e con la in e ac-
ción inmedia a en e candida os y medios de comunicación. És a es sub a-
yada pa a las elecciones de 1997 y 2000. Aquí apa ecen los elemen os un-
damen ales de la comunicación polí ica mode na: los aseso es de imagen,
la educción de los discu sos a me os lemas, el uso apabullan e de las
encues as pa a odo, o la pelig osa subo dinación de los candida os a la
a ención que las ele isiones quie an p es a les con iando encon a a las
audiencias ( o an es) al o o lado de la opaca pan alla.
Finalmen e Raúl T ejo llega a unas conclusiones cla as aunque algo
modes as. Nos dice: que la in luencia de los medios en las p e e encias
elec o ales es ma ginal y sólo de ine el esul ado de una elección cuando
és a es muy ce ada; que la cobe u a de las campañas elec o ales se ha
hecho cada ez más plu al y a en a a las di e sas candida u as; y que los
medios han sido obje o de mayo a ención po los ac o es y se ha buscado
la egulación de su compo amien o en pe iodos elec o ales. Aho a bien,
es as conclusiones, aunque cons a an un cambio signi ica i o en una
dimensión impo an e del égimen polí ico mexicano, no pa ecen an con-
unden es como pa a con i ma la esis de José Woldenbe g (exp esada en
la p esen ación del lib o que aquí eseño) de que la ans o mación de los
medios hacia una mayo plu alidad ha enido un papel undamen al en la
ansición democ á ica, ni la del p opio T ejo de que los medios de comu-
nicación de masas es án sus i uyendo a la polí ica. Es ho a de algunas c í-
icas que pod ían ma iza es as esis.
Veamos p ime o la me odología desde el pun o de is a del p oblema
plan eado y del obje i o buscado en el es udio de Raúl T ejo. Como ya he
señalado, la p egun a sob e la in luencia de los medios de comunicación en
la opción elec o al de la ciudadanía es cen al, aunque no aba que odo el
obje i o de analiza la in e ención de esos medios en la polí ica con-
RESEÑAS BIBLIOGRÁFICAS
Anua io de Es udios Ame icanos
730
empo ánea y sus e ec os en el égimen democ á ico. An e las muchas opi-
niones y p ejuicios que abundan sob e el ema, T ejo apues a po un análi-
sis empí ico en que p edomine la compa ación cuan i a i a. Pa a ello, mide
el espacio ísico dedicado po una mues a de pe iódicos de la ciudad de
México con dis ibución nacional (no comple a) a la in o mación gene ada
po cada candida u a du an e cua o campañas elec o ales, de 1988 a 1997
(en el 2000 no se hace es a medición). A los esul ados de es e mé odo se
les añaden, en el capí ulo sép imo, las mediciones equi alen es que el IFE
ealizó pa a las ele isiones. Sin ene en cuen a el con enido de esos espa-
cios, T ejo ob iene la se ie de da os que lo lle an a las conclusiones dichas:
ha habido ape u a de los medios a la plu alidad polí ica pe o la in luencia
de esos medios en las o aciones es ma ginal. Sin duda, los da os e i ican
la p ime a pa e de es a conclusión, pe o no la segunda. Cab ía p egun a :
¿sin la ape u a de los medios a la plu alidad pa ida ia se hab ía p oduci-
do el cambio polí ico que se mani ies a en e los esul ados elec o ales de
1988 y el 2000?
No pod ía deci yo si la in luencia de los medios en las elecciones es
mucha o poca, pe o, desde los da os apo ados, T ejo ampoco puede. Así,
las elecciones de 1988 no ue on cubie as po la p ensa con la debida plu-
alidad, que ya se iniciaba, y menos se dio esa plu alidad en la ele isión;
sin emba go, los esul ados elec o ales so p endie on con un mapa polí ico
inédi o y plu al. Así, los medios pa ece ían no habe in luido mucho en el
o o ciudadano. Sin emba go, sí pa ece que u ie on una g an in luencia en
hace de las denuncias del “ aude elec o al” de ese año el ema cen al de
la imp o ogable ansición a la democ acia, po lo que al menos lo medios
esponde ían con mayo ape u a a una e idencia elec o al de mayo plu a-
lidad pa ida ia.
En 1994, la cobe u a de los medios de las campañas elec o ales se
puede conside a equipa able, en plu alidad, a la que se da en España o ( al
ez más) en Es ados Unidos, pe o la dis ibución del o o po pa idos no
cambio demasiado espec o de 1988, al menos en lo e e en e al PRI, aun-
que PAN y PRD in i ie on esul ado. Aho a bien, es as elecciones u ie on
una pa icipación al ísima del 78% de los ciudadanos empad onados y esca-
sas denuncias se ias de aude elec o al. Se pod ía man ene la hipó esis de
que los medios ayuda on a c ea el clima de “p eocupación” en que se i ie-
on esas elecciones más allá de la cobe u a que die an a cada pa ido.
Así ambién ocu i ía en el 2000 en que la plu alidad en los medios
ue co ec a, debiéndose a ibui la in luencia que u ie an los medios
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sob e la población a la acción de los candida os, pe o los ciudadanos pa e-
cían se poco in luenciables po las campañas según decla aban a los
encues ado es. Sin emba go, los medios u ie on su pa e en la c eación de
una si uación en que el cambio e a posible y, al ez, con enien e. La can-
dida u a de Vicen e Fox es la que mejo supo coloca se en es a si uación,
que ayudó a c ea , y en la que el mismo hecho de que los medios ac ua an
con mayo plu alidad que an es e a una causa y un sín oma de ese cambio
que había enido aguándose desde un decenio a ás.
La impo ancia de un acon ecimien o mediá ico conc e o —como los
deba es po ele isión, algún spo pa idis a, un hecho sob esalien e, las opi-
niones de los comen a is as, e c.— sob e la decisión de los elec o es no
puede se medida de o ma aislada po la in luencia ma ginal que u o
inmedia amen e, sino en conexión con el conjun o in e ac i o de hechos que
in eg an el p oceso polí ico. Es o es, si los deba es ele isi os ienen poca
in luencia en el elec o ado —medida po una encues a de opinión sob e el
cambio de p e e encia elec o al— no quie e eso deci que no hayan enido
in luencia en la cadena de mensajes mediá icos que con o man las p e e en-
cias y las iden idades polí icas. Po an o, la impo ancia de los medios en
las opciones elec o ales no puede medi se con los esul ados de coyun u as
discon inuas pa a conclui que, como en cada una de ellas la in luencia ue
ma ginal, el o al ambién es ma ginal, sino que hay que in e p e a esos
esul ados disc e os a la luz de una hipó esis gene al pa a odo el pe iodo
obse ado. De es e modo, se pod ía plan ea la hipó esis de que la ape u a
de los medios a la plu alidad pa ida ia ha sido e ec o y causa del p oceso de
ansición polí ica; y como hipó esis con a ias, que dicha ape u a no ha
enido in luencia en la ansición a ándose de p ocesos pa alelos o que esa
ape u a se pod ía habe dado en la con inuidad del égimen au o i a io del
PRI. No pa ecen plausibles es as úl imas hipó esis, po lo que podemos
man ene la hipó esis de pa ida aunque la me odología al uso no nos pe mi-
a sabe cómo ha sido esa in luencia ecip oca en e medios y ansición. Y
po cie o, sin el cambio en las opciones elec o ales se ía di ícil habla de
ansición en el caso mexicano, aunque, sin duda, es e cambio no se debe
sólo al cambio en el compo amien o de los medios.
La me odología cuan i a i a de Raúl T ejo mues a p ocesos que an es
quedaban en el incie o espacio de la in uición. Pe o sin o as mediciones
cuan i a i as —po ejemplo, ue a de las campañas elec o ales, sob e in o -
mación u opiniones polí icas no gene adas po las candida u as di ec a-
men e o sob e el ni el de ex ensión de los medios— y sin el análisis cuali-
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a i o de las cobe u as no podemos a iesga mayo es conclusiones sob e
la in luencia de los medios en las opciones elec o ales; menos aún en la
dinámica democ á ica del égimen polí ico. En iendo los epa os de T ejo
an e el subje i ismo que denuncia en algunos análisis de con enido de la
in o mación sob e las campañas elec o ales, pe o el subje i ismo no es
pa imonio de los mé odos cuali a i os; al sesgo es un iesgo en odo ipo
de in es igación. Además, soslaya la in es igación cuali a i a —análisis
de discu sos, in e p e ación de los p og amas ele isi os o de la p agmá i-
ca de la p ensa, e c.— po el iesgo al subje i ismo no nos lle a a a anza
en la depu ación de nues os mé odos pues no se pueden c i ica in es iga-
ciones que no han enido luga . Exis en me odologías ú iles y expe imen-
adas que pod ían complemen a el abajo de T ejo sin in oduci más sub-
je i idad que la necesa ia in e p e ación de cualquie da o cien í ico, sea
cuan i a i o o cuali a i o. Po ejemplo, el ela o casi e nog á ico que hace
T ejo de la cobe u a ele isi a del 2 de julio del 2000 no iene menos alo
ni más subje i ismo que la compa ación de po cen ajes del espacio en la
p ensa. Lo impo an e an e el subje i ismo no es eludi lo sino con ola lo
median e un ma co de análisis cohe en e en el que se incluyan los posibles
sesgos ideológicos si se p esume que los hay y se es ablezcan las condi-
ciones de p oducción de los da os y de su in e p e ación p opues a.
Pa a e mina quie o sub aya , muy b e emen e, que la ele ancia de
los medios pa a las o mas de acción polí ica y las ca ac e ís icas de los espa-
cios públicos es más impo an e y ex ensa que la in luencia ma ginal en unas
elecciones pa icula es; desde es e ul imo aspec o sólo enemos una isión
pa cial del p oceso, como Raúl T ejo econoce en di e sos momen os. La
di icul ad pa a e con más cla idad es o es á en la o ma en que T ejo (y
muchos o os au o es) plan ea su p eocupación, en la que se señalan los ies-
gos de sus i ui la polí ica po los medios. Tal cosa no ocu e, lo que sus i u-
yen los medios mode nos de comunicación de masas son a o os medios
menos masi os y ulne ables a la ag esi a expansión emp esa ial de los nue-
os; y pa alelamen e a es a sus i ución, como e ec o pe o ambién como
causa de la misma, las nue as o mas de acción polí ica y los nue os ac o es
sus i uyen a o mas y ac o es has a es os momen os dominan es. La cone-
xión en e el binomio medios-ac o es polí icos y el quién con ola a quién,
que es lo que le p eocupa a Raúl T ejo, no es una cues ión nue a, lo que es
nue o es la modi icación de las o mas ins i ucionales y de conduc a de los
egímenes democ á icos ep esen a i os. Es lo que Be na d Manin (en Los
p incipios del gobie no ep esen a i o) ha llamado el ánsi o de las demo-
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c acias de pa idos a las democ acias de audiencias, po más que es e mismo
au o no pueda da nos una ma iz acabada de es e nue o modelo de gobie -
no. La ansición polí ica no sólo es á ocu iendo en México y los asgos
básicos de la democ acia que se pe sigue es á en boce o no sólo en ese país.
En di e sas ocasiones, Raúl T ejo nos dice que la p incipal unción de
la polí ica, que co e ía el iesgo de se sus i uida po los medios, es la c ea-
ción de consensos sociales, pe o es o es, si acaso, secunda io o inalis a, y
no puede se el elemen o de ini o io de la polí ica: és e es la isibilidad del
pode , el pode que mi a y el pode que es mi ado, la c eación del espacio
público en que se discu en las soluciones a las di e encias de in e és, de
iden idad o de acionalidad pa a adop a las decisiones que sean acep adas,
legí imas. En es a pe spec i a, el papel de los medios es de ex ao dina ia
impo ancia, pues pa a las sociedades mode nas son a la ez el ins umen-
o y la escena p incipal de ese espacio público. La in luencia de los medios
en la democ acia no se limi a a la modi icación o con i mación de cie os
esul ados elec o ales, sino que se expande en el papel que juegan en la
necesa ia delibe ación p e ia po la que se c ea el comp omiso de acep a
el gobie no salien e de la decisión elec o al. Po es o, las o mas democ á-
icas deben cala el compo amien o de los medios, pa a que las decisiones
del gobie no sean cons uidas y asumidas como las más legí imas.—JUAN
MARTÍN SÁNCHEZ.
Wobese , Gisela on: Dominación colonial. La consolidación de ales ea-
les en Nue a España, 1804-1812. Uni e sidad Nacional Au ónoma de
México, Ins i u o de In es igaciones His ó icas (Se ie His o ia
No ohispana / 68), México, 2003, 497 págs., 18 apéndices, 86 cua-
d os, índices gene al, de apéndices y de cuad os, bibliog a ía.
La au o a de es a monog a ía es una econocida his o iado a mexica-
na, que desde mayo del 2003 ocupa la di ección de la Academia Mexicana
de la His o ia, siendo la p ime a muje designada pa a es e ca go desde la
undación de dicha en idad en 1919. Desde el pun o de is a de su ex ensa
p oducción, me ece la pena un b e e comen a io sob e las an e io es publi-
caciones de la doc o a Von Wobese : exis e un hilo conduc o en esos lib os
y a ículos edi ados en e is as mexicanas y de a ios países eu opeos, que
es el es udio de la his o ia económica cen ado en la Real Hacienda, del
cual se han de i ado emas an in e esan es como el c édi o eclesiás ico,
con especial incidencia en los con en os emeninos (El c édi o eclesiás i-
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