scieee Science in your language
[es] (orig)

La Semana Santa en la poesía sevillana

Read accessible full text

La Semana Santa en la poesía sevillana

Author: Caro Romero, Joaquín
Publisher: Universidad de Sevilla
Year: 1995
Source: https://idus.us.es/bitstreams/66d5087e-82b3-4241-ae3d-8fcd2eb2243d/download
LA
SEMANA
SANTA
ENLA
POESIA
SEVILLANA
*
po
JOAQU!N
CARO
ROMERO
A la ho a de elegi
el
ema de la lección inaugu al del cu so
de
es a R
ea
l Academia de Buenas Le as,
me
incliné po el de la Sema-
na San a en la poesía se illana como ecue do a un buen «amigo
de
la poesía y de los poe as», como lo llamó
nu
es o compañe o don
Luis Jiménez Ma os. Un «amigo de la poesía y de los poe as» del
que
se
cumplen
ya
dos décadas de
su
mue e y
al
que es a Real
Co po ación inde homenaje a su memo ia anualmen e con la con o-
ca o ia, el allo y la edición
en
Adonais del p emio que lle a su nom-
b e: don Flo en ino Pé ez-Embid, miemb o que ue de es a Acade-
mia.
Pe o a o o amigo de la poesía y de los poe as
-y
poe a él mis-
mo
-le hubie a gus ado es a p esen e en es e ac o de ape u a. pues
du an e
má
s de ein a años es u o inculado a es a Doc a Casa, don-
de llegó a ocupa el ca go de Vicedi ec o . Su ausencia cons i uye
pa a noso os un acío eno me.
Me
es oy e i iendo a don Ca los
Ga cía Fe nándcz, compañe o del alma. El me dio la bien enida a
es a Academia ha
ce
ca o ce años, como an es lo había hecho con don
Juan de Dios Ruiz-Cope e. Don Ca los nos dijo adiós la semana pa-
sada pa a i a euni se
co
n
el
Al ísimo. que lo end á ya en su glo ia,
esa glo ia que nunca se ma chi a.
•
Di~cu so
de ape u a dd cu so 199.
-9
5.
p
onunciado
en
la s
es
ión pública del 7 de
oc1uh c de 199.
po
el Académico Excmo. S . D. Joaquín Ca o
Rom
e o.
48 JOAQUIN CARO ROMERO
-----------
---'-
------
-·-----
- -
Ames de aden a nos en el ema de es a
di
se ación debemos
ha-
ce unas conside aciones sob e poesía eligiosa. La poesía eligiosa
-aunque
oda poesía en el ondo y en la aspi ación lo s
ea-
es
una
uen e emá ica inago able.
De
s
de
el
poema de
«Mío
Cid», a o
es
el
poe a español que no haya
ca
n ado a Dios, y quien dice a Dios dice a
la Vi gen y
la
co e
ce
les ia
l.
Y
no
es
po que la e sea
un
ema li
e a-
io, sino una condición como bien se echa de e
po
pa e de odos.
La «O ación de Jimena» en el poema de «Mío Cid» es la mues a
de
poesía eligi
osa
más emo a que conocemos en lengua española.
Pe o,
en in,
no
es
mi
p opósi o emon a me an al o, ni siquie a ceñi me a
las más al as cúspide
s:
San Juan, Lope, San a
Te
esa,
Ca
lde ón
...
Alguien
ha
dicho que «el poe a -
de
spués del sace do e- ha ecibi-
do en odos los iempos
la
misión
de
da
espues a na u al a la
llama
-
da de Dios. La poesía eligiosa es
Ja
mani es ación li e a ia más
an i-
gua
y pe du able en las li e a u as conocidas y ma ca siemp e el pun-
o
de
<ma
nque de esos pe íodos espe anzados y c ecien es que
cono-
cemos con el nomb e
ele
enacimien o».
En España la poesía sag ada u
o
sus
al
zas y sus bajas en el
me -
cado de odas las edades.
En
España la poesía sag ada, as una lagu-
na de dos siglos demasiado isib
le
dada su eno me pujanza
en
el
ba oco,
co
b ó signo de au en icidad pa a sensibilidades inas y
des-
pi
e
as a inales de los años ein a, excep uando, cla o es á, lo que
se
ha
ll
amado la «p o es an e eli
giosidad>>
de Miguel de Unamuno y
la
eligiosidad « aga y neblinosa» de An onio Machado. Es innegable,
sin
emba
go, el in lujo unamuniano. Es imponen e su «C is o de
Ve-
lázquez». Re
co
dando las palab as de un an ólogo, se ha hablado de
Dios
en
el
seg
undo e cio
de
es e siglo
«Con
ciega sobe bia que que-
ía dis aza se de e
n
añable humanidad, con g an desco
no
ci
mi
en o
de las e dades eológicas. Y se
ha
hablado de Dios pa a ha
ce
ala -
des de al a
de
e y
de
sensacionalis a o igina
li
dad». G andes poe as,
a aíz de
la
e minación
de
la gue1Ta, des ia on sus oces hacia el
emendismo, hacia
la
angus ia exis encial. Hicie on una poesía
e
-
belde, de clamo , pe o eligiosa en po encia. Caso ípico, po ejem-
plo, el de Bias de
O
e o con su
«A
ngel ie amen e
hum
ano» O el
de
León Felipe.
Es en plena República, en 1931, d
on
de hay que busca el p ime
b o e con empo áneo au én ico de poesía eligiosa. Es á en el lib o
«Viac
u
cis», de Ge a do Diego, quien se duele en el p ólogo de que
las «di icul ades c
on
que opezaba el a is a en aquel iempo pa a
a a un e na eligioso e an m
ás
que nunca c ecidas».
LA SEMANA SANTA EN LA POES!A SEVILLANA
49
--
----
- - -
--
---
- -
----
- -
Su gen g upos de poe as sace do es.
El
pad e Félix Ga cía, he
e-
de o de ay Luis de León, había dado a
la
imp en a, ecién e mina-
da la con ienda, un lib o in e esan e i ulado «Ro o casi el na ío».
Jo ge Blajo , poe a y eligioso ambién
-cualidades
indispensables,
según Paul Claudel, pa a log a una au én ica poesía
eligiosa-
se
da a conoce con «Homb e in e io » y «
La
ho a sin iempo». Ci a é
solo nomb es que me pa ezcan
de
cie a impo
a
ncia en es e encua-
d e de la lí ica sace do al: Juan Bau is a Be án, Ca los
de
la Rica,
Jesús Tomé, José Luis Ma ín Descalzo, José Sie a Co és
y,
a mi
juicio, el más impo an e de odos: Julio Ma u i, que ing esó en la
O den Ca meli a con el nomb e de ay Cas o del Niño Jesú
s.
Julio
Ma u i es á en e los lau eados de Adonais y ganó muy jo en el P e-
mio Nacional de Li e a u a. Hace muchos años que no sé nada de él.
Lle a lo menos es décadas sin publi
ca
nada e igno o si con inúa
esc ibiendo, incluso si i e.
En e las g andes oces eligiosas del siglo no quie o deja sin
menciona a José Luis Hidalgo, José Ma ía Val e de, José Ga cía
Nie o, Ca los Bousoño, Dámaso Alonso, Leopoldo Pane o,
Lu
is
Ro-
sales, Ra ael Sánchez Mazas, Vic o iano C éme , José Luis P ado
Noguei a, José Ma ía Pemán, Vicen e Gaos, Concha Lagos, Julio Ma-
iscal. ..
Al
lado de es a poesía eligiosa, an inculada po su espí i u a la
del Siglo de O o, clásica ambién y
de
una eno me majes ad
de
con-
enido y o ma, exis e o o ipo
de
poesía más popula , más accesible
al
pueblo y a los no iniciados: me es oy e i iendo aho a a una poesía
más localis a, casi absolu amen e localis a, a una poesía de ascen-
dencia meno , de alo aciones nega i as ue a de los lími es
de
o i-
gen. Es una poesía que, sal o con adas excepciones, cae en
un
es e i-
cismo mal dige ido, al se icio de lo con encional, espec acula y
ópico. No es que yo c ea que la can e a lí ica de la Semana San a de
Se illa es
á
ya
ago ada. Los modelos olcló ico- eligiosos se epi en
has a
la
saciedad en una desquician e oleada de alienaciones p
im
a-
e ales. Reco demos el diálogo en e Don Quijo e y el Caba
ll
e o del
Ve de Gabán: «La poesía, seño hidalgo, es como he mosa doncella
ie na y de poca edad y en odo ex emo he mosa, a quien ienen
cuidado de puli y ado na o as muchas doncellas, que son odas las
o as ciencias, y ella se ha
de
se i de odas, y odas se han
de
au o iza con ella; pe o es a al doncella no quie e se manoseada,
ni
aída po las
ca
lles,
ni
publicada po las esquin
as
de
las plazas, ni
po los incones de los palacios. Ella es hecha de una alquimia
de
al
50 JOAQUIN
CARO
ROMERO
i
ud, que quien la sabe a a
la
ol e á en
o o
pu ísimo
<l
e ines i-
mable p ecio». Lle a azón Ce an es:
la
poesía
es
como una
donce-
lla que no
se
debe manosea . De ahí que
la
poesía sea la más
mino
i-
a ia de las a es.
La
poesía es esencialmen e mino i a ia. Siemp e lo
ha sido.
Manuel Machado
se
ha ap oximado al
ema
de nues a
Semana
San a
de
una mane a ocasional, sin sen a ninguna base en su
ob a.
En uno de sus au o e a os dejó bien cla a su iliación: «Con
Mon -
ma e y con la Maca ena comulgo ... » Y a la Espe anza
Maca ena
dedicó
un
sone o que io la luz en 1937. Al año siguien e, publicó
su
poema «La sae a
».
Ambas composiciones o ma ían luego pa e
de
su poema io eligioso, que sald ía en edición pós uma con el í ulo
de
«Ho a io». Aho a Manuel Machado a a iesa una e apa de esu gi-
mien o, con la apa ición
<le
su «Poesía de gue a y posgue a» y
de
sus «Poesías comple as».
Más
jo en
que Manuel
-sie
e años
de
di e encia
-,
Fe nando
Villalón se
a
a decla a ambién maca eno
en
uno de sus «Ro
man-
ces
<le!
800». El maca enismo del poe a, nie o de
Jos
ma queses
de
San Gil, ue c eciendo po aquella moci a di ina que enía su sede
en
San Gil. Villalón humaniza a la Vi gen de la Espe anza con una
au
-
dacia y
un
sen ido del humo an
de
licado y en e necido que
pa ece
que se di ige a una mozuela del ba io. Quizá Lope de Vega hubi
e a
esc i o así. an signado po la g acia, de habe nacido en Se illa,
aunque poco le al ó.
Has a e la ep oducida
en
g an
edición de Jacqucs Isso el
yo
no conocía la
oda
«A la Vi gen
de
la
Maca ena
», que o
m
a pa ce
de las «
Poesías
inédi as»
de
Fe nando Villalón,
cuyo
ingenio
jo
-
coso se
pone
de
mani ies o o a ez en el molde es ó ico de
la
li a,
donde
sale a eluci has a el
Ta o
y el Go di o, el ba be o y
el cu a. El ex o
co
ns i uye una
o igina
l
es
am
pa
cos
umb is a
po
la que as
oma
esa
«ce
lo
sa
mo ena /
que
echa ía
i iolo/
en
el
os-
o a
su
P
epe
o
su
Manolo
».
Hoy se nos
an oja
i
epe
ible la de
li
-
ciosa
es
am
pa
de
colo ido, paz, equilib io, sencillez y b
onanza
que
Villalón aslada an g aciosam
en e
de lo i o a lo pin ado:
«Tu
cu a dice misa / y
se
sien a a cha la
con
el ba be o /
en
mangas
de
camisa./
Echa
alpis e al jil
gue o
/ y se
come
anquilo su pu-
che o».
O o de los poemas maca enos
de
Villalón, apa e del que dedicó
a los a maos, es el que iene po p o agonis a a
un
o e illo que, mon-
ado en los opes
ele
un
en, le p ome e a la Vi gen: «Cuando yo
LA SEMANA
SANTA
EN LA
POES
IA SEVILL
ANA
51
o ee
en
Mad id, I
e
comp a é una co ona / y
un
man o de ca mesí /
que no puedan seis pe sonas /me e lo
en
u
cama ín».
Cuán a Maca ena y cuán a Se illa
ha
y en la ob a de Villalón.
Como esc ibió su ilus e p imo Manolo Halcón
«S
u ciudad ue Se i-
lla
».
Solo un poe a como él podía encon a ma e ia lí ica en el Me -
cado
de
la Enca nación o en el p egón
de
las
ac
ei unas.
La isión maca ena
de
Villalón dis a
mu
cho de la con encional y
ópica y no le encuen o pa angón con ninguna. ¿Es posible esc ibi
un poema
en
Se
ill
a mien as
pa
sa
una co adía? Fe nando Villalón
esc ibió uno en la
pl
aza
de
San F ancis
co
en 1926 donde no al a
la
palab a Maca ena.
Dos años más jo en que Villalón
e
a Felipe Co ines Mu ube, un
impo an e poe a mode nis a andaluz, doc o
en
De echo, nacido en
Los Palacios, que
se
ca eaba con Unamuno nada menos.
El
poe a y
p o eso Jacobo Co ines publicó hace diez años una selec a an olo-
gía de su ob a poé ica, p ecedida
po
un magní ico es udio.
La
edi-
ción cons aba de mil ejempla es nume ados (el mío es el 167) y
se
ago ó ápidamen e. Coincido po comple o con
la
opinión
de
Jaeobo
Cm
ines cuando es ima que «pa a los que esc
i
ben sob e Se illa, suele
se
Ja
Semana San a ema obligado y p edilec o a la ez. En o no a
e
ll
a se ha c eado una abundan e li e a u a de ca ác e local que cae
gene almen e en el ópico del se illanismo. Di ícil es, po an o, pa a
un
esc i o que abo de
el
ema, lib a se
de
los luga es comunes de la
al li e a u a. Co ines Mu ube a a el ema de
la
Semana
San a(
...
)
y la isión que de ella o ece, aunque pa icipa de
Jo
an e io men e
dicho, es
la
del homb e cul o que cap a con hondu a la belleza que
encie a al mani es ación popula y sabe exp esa
l
a, p
o
o a pa e,
con emoción eligiosa. (
...
)
El
ema de la
Se
mana San a no se
qu
eda
en los lími es de un cos umb i
smo
que busca lo pin o esco, sino que
esponde a una
id
en i icación con el espí i u
de
la ciudad en su lado
se io y cul o a la ez que popula ; y aunque ya
no
apa ezca es e ema
en o os lib os de e sos,
la
Semana San a se illana se á en años
pos e io es mo i o de nume osos poemas y a ículos que se publica-
ían
en
su mayo ía en las páginas de las
e
is as dedicadas a ena
l
e-
ce es a mani es ación a ís ico- eligiosa del pu
eb
lo se i
ll
ano».
O o poe a poco y mal conocido ac ualmen e es Fe nando de los
Ríos y Guzmán, sob
i
no de
Bl
anca de los Ríos, nacido en Se illa el
31
de mayo de 1886. Tu o una exis encia aza osa y desg aciada. Yo
ll
egué a a a le de una mane a muy supe
i
cial en Alcalá de Guada
i-
a. de donde e a c onis a o icial.
Fu
e académico p eeminen e de la

52
JOAQUIN
CARO
ROMERO
---
Real Academia Se illana de Buenas Le as.
Mi
maes o Ra ael
La-
ón, cuya acan e engo la hon a de ocupa
en
la Academia, le
pidió
a don Fe nando, en la p ima e a
de
1943, que con es a a a su
discu -
so
de
ing eso, que a ó sob e «Dos oman icismos: Esp onceda y
Bécque ». La ob a li e a ia de Fe nando de los Ríos
- ue
amb
ién
pin o -
es inmensa y anda muy dispe sa. A dua a ea se ía
euni la
en e a. Debe habe bas an e ma e ial inédi o, apa e de muchos
ex os
diseminados en publicaciones como la Re is a F anco-Española,
Bé-
ica, Andalucía, La Exposición, El Libe al... Na u almen e, cul i ó
el
ema de
la
Semana San a en su poesía den o del más pu o clasicis-
mo, demos ando sabe se el o icio
de
poe a que a sus soledades
a
y
de sus soledades iene.
Del año 1957 es el lib o «Sae as», de Juan Rod1íguez Ma eo,
poe a
nacido
en
Co ia del Río el
31
de
diciemb e
de
1889, que desde
1946
e a académico de núme o de la Real Academia Se illana de
Buenas
Le as, a cuya jun a de gobie no pe eneció
en
calidad de sec
e a
io.
Fue ambién p esiden e de la sección
ele
Li e a u a del A eneo hispa-
lense. Rod íguez Ma eo ue la pe sona más bondadosa e indulgen e
que yo ecue do den o del complejo g emio
de
las le as. Su
p ime
lib o
-de
los más de ein a que io
imp esos-
se
publicó en 1921.
Poe a
de
acend ada idelidad, oz cuila del campo andaluz,
can o
del Alja a e y la ma isma, de sus adiciones y de ociones, cuyo «en-
añable popula ismo ue hace ya muchos años pues o de elie e
po
Manuel Machado
»,
como nos eco dó en un p ecioso y p eciso p ó-
logo a su úl ima selección de poemas, i ulada «Espigas», el p o eso
En ique Mo eno Báez.
No sé si Manuel Al a conoce
la
ob a
de
Rod ígu
ez
Ma eo,
que
es muy digno de igu a en una nue a edición de su a ado an ológi-
co
de
«Poesía española dialec al», pues es e «Hijo P edilec o y P e-
cla o de
la
Villa de Co ia del Río» demues a se uno de nues os
mejo es poe as dialec ales. Desde aquí ei indico
la
memo ia de
es e
ie no y ol idado jugla
,
que en sus años mozos eci aba e sos
po
las abe nas de su pueblo y que de niño enía «en su bo iquillo a
ende u as a Se illa».
En
su lib o
«S
ae as» podemos encon a un amplio mues a io
de
loo es a la mayo ía de las imágenes p ocesionales se illanas.
Un poe a sob e el que se uel en a de ene los es udiosos,
que
muy abandonado le enían, es Ad iano del Valle. Nació en Se illa
en 1895, en la calle Sie pes, guiñándole un
ojo
a la de Ce aje ía y
jugando al escondi e con Rioja. Es bau izado
en
la Jglesia pa o-
LA SEMANA
SANTA
EN LA POESIA SEVILLANA 53
--
··
- ·
-----
--
--
quia] de la Magdalena, donde c is ianiza on a Mu illo. Ad iano
se
asomó a la ida con signáculo de p edes inado. Las imposiciones
de un des ino labo al - ue ep esen an e de maquina ia
ag ícola-
le obliga on a desplazamien os cons an es
po
den o y ue a de
Es
-
paña. Reco ió muchos países, en e ellos I alia, F ancia, Po ugal,
Ma uecos
...
A los ein iún años, sus ojos había aca iciado los más
di e sos paisajes. Ins i uye en 1918,
en
su ie a na al, el ó gano
li e a io angua dis a «G ecia», con Isaac del Vando-Villa y Luis
Mosque a. Casi dos lus os después,
en
Huel a
-donde
conoce ía
a la mad e de sus sie e
hijos-,
unda con Fe nando Villalón y Ro-
gelio Buendía la e is a «Papel de Aleluyas». Ad iano c ece, p o-
duce, se ep oduce. Con inúa sumando éxi os. Ob iene dos P emios
Nacionales de Li e a u a:
en
1933 y 1941. Y ecibe el p emio «Ma-
iano de Ca ia» de 1943 po
un
a ículo sob e la Semana San a
se illana i ulado «S ella Ma u ina».
El alo y la ue za de la poesía de Ad iano del Valle eside en su
ex ao dina io pode ío e bal, que odo lo esis e. Con azón dijo
Dá
-
maso Alonso: «G an a e es e de a o men a , de iolen a el idioma,
en ance de pa o a cada palab a. Puede se que, desde don F ancis-
co
de Que edo, nadie haya salido an a en ajado
en
él como Ad iano
del Valle».
Guille mo Díaz-Plaja e oca su p ime encuen o con el poe a en
los siguien es é minos: «Se
me
apa eció, la p ime a ez, Ad iano del
Valle, en Se illa
-en
su
Se illa-,
en la p ima e a de 1940 (¿o de
1941
?),
y,
cla o es á, po Semana San a. (. .. ) Me o ecía, gen ilmen-
e
, esa doble es ampa de su igu a, que ya se había hecho ípica.
Daniel Vázquez Díaz le había e a ado, o a con oga de empe ado
omano, o a con a uendo de picado de o os». ¿Igno aba u ol idaba
Díaz-Plaja que Vázquez Díaz ambién e a ó al poe a con hábi o de
la O den Me ceda ia?
La Semana San a se illana inspi ó al p odigioso Ad iano
p
ec
io-
sas joyas en p osa y en e so.
La
Maca ena, la Ama gu a y la Vi gen
del Valle e an las es p incipales imágenes de su numen y su de o-
ción.
Solo es meses más jo en que Ad iano del Valle e a Ra ael La-
ón, pues nació ambién
en
1895, no
en
1900, como se c eía. Po la
ob a de es e «Góngo a se illano» de nues os días ci cula cie o ca-
ác e que ha sido cali icado de «se illanismo esencial», de «se illa-
nismo ó ico», an ípoda del se illanismo de pande e a. Su monumen-
al «Discu so de las Co adías de Se illa», publicado hace más de
54 JO/ QUIN CARO ROMERO
medio sig
lo
, no ha pe dido su ac ualidad, su incandescencia, su
pode-
osa g a i ación. Cabe explica se el milag o.
La ob a de La ón ebosa un ba oquismo esplénd
id
o y genuino.
Su p oducción li e a ia ha es ado casi siemp e o ien ada po
lo
s
clási-
cos. Su e bo exp esa un «bu ilamien o» de acusada o denación
co
n-
cep ual. Su ba oquismo, en el aspec o ideológico, con as a
con
el
ba oquismo del XVII en que
no
se opone a cánones enacen is as. El
p ime o en insis i en su «condición de a is a ba oco» ha sido
el
pad e Schockel, que lo e ique a de «neoba oco».
El
p opio
poe
a
con esó que a ese ba oquismo quizá debe conside á sele en
unción
de Se illa,
de
lo se illano; «de ello esul a ía una luz especial,
un
especial en endimien o. Si se mi a
Jo
ba oco como
un
en endimien-
o, ese desbo damien o iene en Se illa
un
«bo de» p óximo, de
g a
-
e en idad:
Jo
clásico. Es la cu
a
de
la G acia».
Su
«Discu so de las Co adías» es
un
majes uoso mues a io
de
has a dónde
pu
eden ascende las palpi aciones de un co azón legí i-
ma e in eligen emen e se illano. A los naza enos de la Espe anza
Maca ena los cali ica de «co ades inspi ados»; a la llama emblo osa
del ci io
la
descub e bailando «como una danza ina a quien le
que-
man los pies»; eco e las calles de Se illa y comp ueba que
Ja
ciu
-
dad espi a po «el do ado pulmón
de
la p ima e a»; goza de la «Co -
e
sía -
co esanía-
» del Jue es San o; an e una imagen del San
Juan
E ange
li
s a, de Hi a del Cas illo, ad ie e
la
«yux aposición ma a i-
llosa de los ímpe us de p oseli ismo del Hijo
del
T ueno a
un
he oico
designio de caudillo español»; se ocupa
de
esa «made a exp esi a»
donde hipe boliza on sus do es magis ales los imagine os, quienes
encon a on
en
ella « ib ación de músculo y sang e, o ganismo de
emoción y diálogo», no ya pa a sus inspi aciones, sino pa a sus ide-
lidades - y inalidades- a ís icas; la candele ía de cualquie
paso
de
nues as Dolo osas se le an oja un ó gano celes e hacia cuyo «
e-
clado imagina io» ienden sus manos esas desconsoladas Ví genes pa a
«in e p e a la sona a pa é ica de «
Los
sie e
p111iales
e
11
el co azón».
No se con unda aquí ba oquismo con men alidad ba oca. Es e-
mecedo poema su «Lección de c uz», donde C is o es una «Ve dad
de cla o pasado». Den o de es e mismo omance ad ie e el p o eso
López Es ada que el poe a desea
«a
ae a los a í ices que mejo
han
ele
en ende
en
su e ocación poé ica
de
las manos y pies san-
g an es del Seño , y
en
onces llama a los o eb es a a és de
una
honda asociación en e la belleza exp esada y el abajo delicado:
Venid, O! eb es:
mi ad/
es a labo
de
ma illo».
LA
SEMANA
SANTA
EN
LA
POESIA SEVILLANA 55
Las
décimas a «Los es c uci icados» -Jesús, Dimas,
Ges as-
bien pudie on inspi a se en ese C is o de Ja Salud, de la Ca e e ía, o
en
el C1is o de la Con e sión del Buen Lad ón, de Mon se a .
O a pieza p odigiosa es su sone o
«A
Jesús del G an Pode ,
en
sus andas de la mad ugada». O a pe ec a mues a de acen uado
ba oquismo. El molde del endecasílabo
ya
no admi e esquicio con-
cep ual posible; los epí e os o malizan igo es de ma ización; las p e-
posiciones eje cen una unción coo dinable; el e bo luye pode oso,
su icien e. En la composición, con a iamen e a lo que
e a
de espe a ,
no se islumb a
el
meno én asis. No
hay
an í esis, g adaciones o
epi onemas. En dos ocasiones solamen e se u ilizan ocablos esd ú-
julos. mien as que los agudos o ecen el coe icien e
de
una docena.
Con empo áneo de La ón. el poe a Juan Sie a ue el úl imo su-
pe i ien e del g upo undacional
de
«Mediodía». A pun o es aba
de
cumpli los ochen a y ocho años cuando mu ió. Había nacido el 20
de diciemb e de 1
901
en la Plaza Nue a.
Es
un poe a muy a ene
en
cuen a. Esc ibió y publicó poco. Pe o es o no menoscaba su iden i-
dad c eado a. El legado a la pos e idad sue
le
educi se a un conjun o
de poemas. a eces a uno
so
lo. Y pienso en el caso del au o de la
«Epís ola Mo al» que, as siglos de anonima o y alsas a ibuciones,
lo hemos ecupe ado pa a siemp e como And és Fe nández de An-
d ada. Los lib os publicados po
Juan
Sie a se pueden con a con los
dedos de una mano: son cua o en e so y uno en p osa. A sabe :
«Ma ía San ísima» (1934), «Palma y cáliz de Se illa» (1944), «Cla i-
dad sin echa» ( 1947), «Alamo y ced o» ( 1982) y «Se illa en su
ciclo» (1984).
Puede obse a se que en e la publica
ción
del e ce o y el cua o
lib o hay una laguna
de
ein a y cinco años de silencio. Bueno,
de
silencio ela i o pues Juan Sie1 n publicaba de ez en cuando a ícu-
los y poemas en pe iódicos y e is as. En li e a u a
-y
en odo, qui-
zá-
es p e e ible calla se an e la
duda
o el con encimien o de da
un paso
en
also. Pa a es o hay que posee ol a o au oc í ico, un sen-
ido del
que
la
mayo ía ca ece. L
os
decli es de in ensidad son e-
cuen es,
po
lo gene al, en poe as
de
p oducción ex ensa.
Los
o os,
los de ob a b e e -Bias
de
O e o, Ca a is, el p opio Sie a, sal an-
do las dis ancias,
e cé e a-,
suelen se más o undos,
de
alo es más
condensados y pu os, y de mayo alcance y iqueza. Yo p e ie o an-
es la poesía sob ia
qu
e la que se de ama en exube ancia.
La ob a de Juan Sie a se halla en e
la
sob iedad y el lujo bai n-
co. Ob a encla ada en su iempo, que es el de
la
gene ación del 27.