RODRIGUEZ
MARIN,
PERFIL
HUMANO
Y
PROFESIONAL*
po
!OSE
SANTOS TORRES
El
26
de ene o de 1906, en la p esidencia
de
D. Ramón de la So a
y siendo sec e a io
D.
Luis Mon o o,
es a
ilus e Co po ación eligió
unánimemen e como indi iduo p eeminen e a D. F ancisco Rod íguez
Ma ín, y le obsequió con el egalo de
una
placa de pla a con los cla-
os en o o y la sig
ui
en e insc ipción: «
Al
seño D. F ancisco Rod í-
guez Ma ín, eminen e li e a o, con mo i o
de
su ing eso
en
la Real
Academia Española, inde es e homenaje de admi ación la Real Aca-
demia Se illana de Buenas Le as. El Di ec o , Ramón de la So a.
El
sec e a io, Luis Mon o o. Se illa, 26 de
En
e o
de
1906
».
Hoy,
al
cabo de casi un siglo, nos oca a noso os, con el beneplá-
ci o nue amen e de la Academia, p o agoniza
la
e ocación del ilus-
e políg a o, con es a elada nec ológica, que p e ende eco da su
memo ia y su pe sonalidad
humana
y li e a ia, an injus amen e
p e e ida y ol idada.
Nos oca a noso os, humildes en el ecue do hacia an ilus e se-
illano y andaluz, y a mí como oce o elegido po es e ilus e Sena-
do de las Le as di igi os unas palab as pa a hon a su memo ia. Voy
a eco da os con el a ec o en añable que sien o hacia el homb e y
hacia su ob a algunas pinceladas que nos ecue den los PERFILES
HUMANOS Y PROFESIONALES de
D.
F ancisco Rod íguez Ma ín.
* * *
Homenaje que la Real Academia Se illana
de
Buenas Le as y
el
Ilus ís
im
o Ayun amien o
de Osuna celeb an en el Cincucnla Ani e sa io del allecimien o de Don F ancisco Rod íguez Ma ín.
el
día 16 de No iemb e de 1993.
114 JOSE SANTOS TORRES
Nació el ilus e homb e de le as en
el
he moso pueblo
de
Osuna
el día 27 de Ene o
de
1855 en
un
hoga humilde o mado po
D.
José
Rod íguez Ga cía y Doña An onia Ma ín Jiménez, na u ales
de
o os
dos pueblos se illanos, Ecija y G azalema, quienes explo aban
una
pequeña indus ia amilia de somb e e ía en
la
Ca e a
de
Te uán,
p incipal a enida en onces de Osuna, hoy calle Ca e as.
En su ciudad na al anscu ió comple a
su
p ime a ju en ud y
en
ella es udió y ap endió sus p ime as le as.
En
el di ec o io de
D.
Manuel Me y y Colon, en Oc ub e de 1864, en aba a o ma pa e
de
los alumnos que in eg aban la plan illa del Ins i u o de Osuna
pa a
cu sa las disciplinas del bachille a o de en onces. Después di ía
el
despie o ca ecúmeno de su di ec o y p o eso
que
había
que
lee lo
con sumo cuidado a causa de unas a i maciones e idas po aquel
en
un opúsculo de 1869, publicado en Mad id y i ulado DEL ORIGEN,
FUNDACION, PRIVILEGIOS Y EXCELENCIAS
DE
LA UNIVER-
SIDAD
DE
OSUNA, en el que a i mó habe es udiado en su an igua
Uni e sidad Ped o Espinosa, el au o de
LAS
FLORES DE POETAS
ILUSTRES, a quien el discípulo dedica ía al co e los años una do-
cumen ada, b illan e y ex ensa biog a ía, dispa a e chanceado po
el
e bo incisi o de D. Ma iano
Pa do
de
Figue oa,
el céleb e D .
Thebussem, como el de hace a Ce an es es udian e de Cánones
en
Osuna
ya
en ado el siglo XVII.
Puso in a sus es udios elemen ales con pleno y o al ap o echa-
mien o, y du an e el anscu so de esos años no pe dió ocasión algu-
na de lee cuan os lib os llegaban a sus manos, muy singula men e los
clásicos, y su amis ad
se
paseó desde la que man u o con su paisano
el heb ais a
D.
An onio Ga cía Blanco, ca ed á ico de heb eo en
la
Uni e sidad Complu ense de Mad id, has a sus con ecinos D. Basilio
Maysouna e, «el Cha o Pimien o
>>,
«el Feo To al», o la si ien a de
su casa Dolo es Ri e a, «Lolilla la Espa e a», a la que con inuamen e
asal aba en demanda de cuen ecillos, e anes, dichos popula es o
can a cillos que igual p ocu aba de los endimiado es y ca ado es de
sus iñas amilia es de Pago Dulce, que pos e io men e lle a ía a sus
ob as inmo ales sob e los can os popula es y el olklo e de Andalu-
cía. A la Uni e sidad de Se illa, a cu sa la ca e a de leyes, se enca-
mina Rod íguez Ma ín con muy pocos años, en 1872. Y en Se illa
du an e su o mación uni e si a ia jun o a los g andes maes os del
de echo y la li e a u a oma á con ac o con la in elec ualidad se illa-
na de su época, los Mon o os, Cano y Cue o, Velilla, Mas y P a ,
RODRIGUEZ MARIN,
PERHL
HUMANO
y PROFESIONAL
115
Mic ó i o, Lasso de la Vega, y el A eneo y cuan as e ulias li e a ias
i ían en la Se illa de inales de siglo
ab en
sus
pue as al usonés
p eocupado po odo lo que se cocía en
el
mo imien o li e a io se i-
llano,
á i
do a sus
po
cos años de sabe y
de
cul u a. El maes o Fe -
nández-Espino, D. Fe nando Gab iel y
Ruiz
de Apocada, D. Juan José
Bueno, -Decano de Nues o Colegio de Abogados, p o ec o de Gus-
a o Adol o Bécque en su e apa mad ileña, en la Biblio eca p o in-
cial y Uni e si a ia, leía bondadosamen e sus e sos y esol ía sus
ecuen es dudas bibliog á icas, y
mu
y
espec
ialmen e D. Jo
sé
Ma ía
A
se
nsio y Toledo, abogado ambién del
Col
egio se illano, in a igable
p opagado de la a ición a los es udios ce an inos, a ea en la cual
empleó gene osamen e
la
mayo pa e de su ida. Don Adol o Rod í-
guez Ju ado, o o ilus e ce an is a, De
cano
ambién asimismo del
Colegio de Abogados de Se illa, que con
la
maes ía y la
elo.c
uencia
que en él admi amos odos
-s
on palab as del p opio Rod íguez Ma ín-
, ha esc i o, no unos me os apun es como él los llamó ha o
mode
s-
amen e, sino una admi able página ce
an ina
de la his o ia de Se-
illa, en iqueciendo
co
n las p eciadas no icias
que
exhuma en ellas el
ya copiosísimo ca ula io del P íncipe de
lo
s
In
ge
nio
s Españoles.
D.
Joaquín Hazañas, o o Decano de
la
Co po ación de los abogados se-
illanos, a quien nues a li e a u a debe alhajas an aliosas como su
edición de Gu ie e de Ce ina y su esme adísimo es udio de LOS
RUFIANES DE CERVANTES. Todos los an e io es excelen es abo-
gados y po ello no menos es o zados li e a os, como el p opio Rod í-
guez Ma ín, que eje ce á°la abogacía du an e más de ein e años, doce
de ellos inco po ado al Colegio de Se illa.
Pe mí anme,
se
ño as y seño es, una pequeña disg
e
sión al ma gen
del ela o his ó ic
o.
Quie o ap o echa nue amen
e,
ya lo he hecho en
alguna ocasión, se i me de es a opo unidad que se me b inda pa a
esal a el inmenso in lujo de los abogados se illanos en la cul u a de
la ciudad, po que si se epas
an
las lis as
de
sus ins i uciones en gene-
al, de sus he mandades, co adías, A eneos, cen os cul u ales o icia-
les, Alcaldía, Dipu ación, en idades depo i as, se pod á obse a que
en
odos ellos un núme o c ecido de abogados ocupa on pues os de
éli e y hono y es a deuda, po que sin duda alguna es deuda de Se i-
lla pa a con su Colegio de Abogados, no la ha pagado la
ci
udad, co
mo
o as ciudades españolas y algunas andaluzas ya hicie on. Esc i o es
no ables, nos bas a ía el ejemplo cumb e
de
Rod íguez Ma ín, y los
an es ci ados, pe iodis as excelen es,
en
el
nacimien o del pe iodis
mo
se illano, lo hemos pues o de mani ies o en
al
g
ún
a ículo en p ensa,
116 JOSE SANTOS TORRES
la abogacía se illana desempeñó un papel p imo dial, lo mismo que
en
el desen ol imien o y desa ollo
de
o as ins i uciones. En el
A eneo
de su medio cen ena la go
de
P esiden es
má
s
de
la
mi ad
de
ellos
ue on abogados dis inguidos del Colegio
de
Se illa;
en
la
Alcaldía
una lis a de nomb es glo iosos
de
la Abogacía se illana pasó
po
su
his o ia, y esa cons an e ha
co
n inuado as dos siglos y medio con
sus
dos úl imos i ula es, el an e io y
el
ac ual alca
ld
es.
En
el o den
so-
cial dos g andes pa icios:
Don
Aman e La on So o y Don
Manuel
Rojas Ma cos. El Rec o ado de
nue
s a Uni e sidad y el Decana o
de
Nues o Colegio de Abogados es u o desempeñado indis in amen e
po
o os ilus es abogados: Don Manuel de Bedma A anda, Don
Manuel
La aña Femández y Don Rica do de Checa y Sánchez. La Dipu ación,
en
cuyas p esidencias hubo dignísimos abogados, los dos A eneos, y
un núme o impo an e de o as ins i uciones, es u ie on y es án
p esi-
didas
po
abogados pe enecien es al Colegio
de
Se illa. C eo,
con
oda modes ia, que desde 1732, echa de
la
undación del Colegio
de
Abogados, has a
el
momen o p e
se
n e, no se ha econocido po la
ciu-
dad lo que a su buen hace debe
la
cul u a se illana. Nunca es
a de
si es as palab as no caen
en
ol ido
de
quienes deban oí las y escucha -
la
s con ap o echamien o.
El año 1897 ue elegido Rod íguez Ma ín p esiden e de la Sección
de li e a u a del A eneo
de
Se illa. A p opues a de Menéndez y Pela-
yo, Fabié y Pe eda ese mismo año nomb ado co espondien e en nues-
a ciudad
de
la Real Academia Española. En Mayo
de
1898 Conce-
jal del Ayun amien o de Se illa.
Lee
an e la Real Academia Se illa-
na de Buenas Le as su Discu so
de
con es ación al de ecepción de
D.
Ca los Cañal y Migolla, minis o y abogado como él del Colegio
se-
illano.
En
1900 es elegido p esiden e del A eneo
de
Se illa y lee
su
magní ico ensayo CERVANTES ESTUDIO
EN
SEVILLA. En 1901
publica EL LOA YSA
DE
EL
CELOSO EXTREMEÑO y se
le
con-
cede
el
í ulo de Miemb o hono a io
de
la
Facul ad
de
Filoso ía y
Humanidades de la Uni e sidad
de
Chile. En 1902 con es a an e
es a
Co po ación el Discu so
de
ecepción
de
su compañe o en las a eas
de
la Abogacía y
de
las Le as
D.
Emilio Llach Cos a, au o és e
en
1928, Decana o
de
Don
Ado
l o Rod íguez Ju ado,
de
la
ob a en
II
omos RESEÑA HISTORICA
DEL
ILUSTRE COLEGIO DE ABO-
GADOS
DE
SEVILLA, que an o nos ilus ó cuando
pub
licamos
en
1978 nues os
APUNTES
PARA
LA
HISTORIA
DEL
ILUSTRE
COLEGIO DE ABOGADOS DE SEVILLA.
En
1904 el Ayun amien-
o de Osuna le hon ó con
el
acue do unánime de o ula con su nom-
RODRIGUEZ MARIN. PERFIL H
UMAN
O Y PROFESIONAL 117
b e una de las
más
he mosas calles de
su
illa
na al,
en
12
de
Diciem-
b e de 1905
Jo
decla ó hijo p edilec o y po las mismas echas
el
Ayun amien o de Se illa le nomb aba
hijo
adop i o de
la
ciudad. Di-
ec o
de
la Biblio eca Nacional desde
el
año
1912.
Conseje o de Ins-
ucción Pública, Biblio eca io Pe pe uo
de
la
Real
Academia Españo-
la, Académico de la Real Academia de
la
His o ia. El A eneo Se illa-
no le había nomb ado
en
Mayo de 1906
su
P esiden e Hono a io.
Un
Real Dec e o de 8 de Sep iemb e de
1906
Je
concedió
la
G an C uz
de la O den Ci il de Al onso XII.
Llo ían
sob e
él
oda sue e de
hono es: Osuna aco daba pone una
lápida
conmemo a i a
en
la casa
donde nacie a. La Dipu ación
de
Se illa
le
nomb a hijo p edilec o y
C onis a o icial de la p o incia. La calle an igua de Mula os, donde
u ie a su bu e e de abogado, ue o ulada con
el
nomb e de Rod íguez
Ma ín.
Gozando ya del au a y del p es igio nacional, dijo de él
D.
Gab iel
Ma ía del Río en
la
e is a de A chi os, Biblio ecas y Museos, en la
que ie on la luz muchas de sus publicaciones: «No ha sido
con
él
p ódiga la o una; el dolo , ese is e
amigo
que no abandona a las
al líls
ele adas, emp/6 el espí i u de Rod íguez Ma ín en la gos días
de p ueba y los padecimien os ísicos y los desengaños de
la
ida
imp imie on en su semblan e la se ena g a edad que dis ingue a los
homb es supe io es».
Cab ía asegu a sin su i e o po
ello
que nada amó más
en
su
ida el ilus e comen ado de EL QUIJOTE que los lib os, quizás e-
p esen ados en es e lib o inmo al en e odos los que han salido del
ingenio
de
los homb es, y al que dedicó
la
mayo pa e de su ida. En
dos ca as di igidas a su g an amigo
Don
Manuel Vela, esc i as en
Ene o y Ab il de 1917, dice a és e: «
..
. es oy me ido con mi emp esa
quijo esca en g andes gas os ...
»;
y
en
la
de Ab il, «es oy de Don
Quijo e has a más a iba de la co onilla, ¡que año me ha dado!».
Po eso habla de Rod íguez Ma ín sin habla del amo que p o-
esó a los lib os se ía ol ida algo que esul a imp escindible
en
su
pe sonalidad y que imp ime ca ác e a su biog a ía. Y
es
que su amo
a los lib os ue an p o e bial como el de su maes o Menéndez y
Pelayo que dijo no sen i la mue e s
ino
po lo mucho que aún le
quedaba po lee . Cuando
ue
nomb ado pa a desempeña la Di ección
de la Biblio eca Nacional, después de su oma de posesión, he aquí
el
símil con que exp esó a
D.
Na alio Ri as, en onces Subsec e a io de
Ins ucción Pública, la sa is acción que le causaba el nomb amien o:
«Imagine que a un a ón goloso, dado a
a
más desen enada gula,
118
JOSE SANTOS TORRES
con salud ebosan e y ue zas diges i as esis en es a
la
ha u a
más
de o ado a,
le
encie an en el más ico y abundan e almacén de
ex
-
quisi os quesos; ese oedo a o unado soy yo ecluido en
la
Biblio-
eca Nacional».
Reco demos lo que el ilus e maes o dijo de los lib os, sus
g an-
des amigos po encima de cualquie
o
a conside ación: «Como
ena-
mo ado de los lib os desde mi niñez, con amo en añable que
solo
pod á a eba a me
la
mue e, hace aho a ein a años que ui eco de
an as oces apologé ica
s,
pues dije an e
la
Real Academia Se illana
de Buenas Le as que los lib os son los mejo es amigos que
puede
ene el homb e: silenciosos cuando
no
se
les inquie e; elocuen
es
cuando se les p egun a; sabios, como que jamás sin u o
se
les
pide
consejo; ieles, que nunca endie on un sec e o de quien los a a;
egocijados con el aleg e; piadosos con el dolo ido; y
an
humildes,
que nada piden y ambicionan, y, po ocupa poco espacio,
se
dejan
es a de can o y es echos en los es an es».
Decía p ac ica
la
máxima de un iejo sabio anónimo, que l
os
amaba mucho pe o no más que él: «In omnibus equien quaesi i
e
nunqua in enin nisi in angulo cum lib o. En odas pa es busqué
el
eposo y nunca
lo
hallé sino en mi incón con un lib o».
El dolo mo al y
el
desencan o que le p odujo
la
en a a
M .
Hun ing on de
la
Biblio eca del Ma qués de Je ez de J
os
Caballe os
de
Ja que se acusó po habe sido él quien le p esen ó
al
p óce se illa-
no. La Biblio eca
se
endió en ene o de 1902. Añade Rod íguez
Ma
-
u como
se
condujo an es de que an p eciado eso o desapa ecie a
de
Se illa: «
...
dejé a un lado mis a eas mien as que a oda p isa iba
pasando a las cajas e es idas po den o de cinc, como las
de
los
mue os, el con enido de la es an e ía; apliquéme seis, ocho y
más
ho as dia ias, po espacio de medio mes, a copia y a ex ac a , no,
cie amen e, lo mejo y
lo
más cu ioso, sino lo que había de se i -
me pa a algunas ob as
de
mi humilde pluma, unas ya en onces en
el
ela y o as oda ía en la u dide a».
En ca a de
15
de ene o de 1902 a su iel amigo Menéndez y
Pe
-
Jayo
le
comunica
la
pa a
él
in aus a
no icia: «Esc ibo a
Vd.
a ligidísimo po una is e no icia, po una g an pe dida pa a nues-
as pob es le as.
la
Biblio eca del Ma qués de Je éz ya, desde es a
a de, no es suya:
la
ha endido oda, en e a, a Hun ing on,
en
600.000 ancos ¿cab ía an eo Es ado?- . ¡Que g an desg acia!
¡Como si hubie a agado el ma ese eso o; peo aún, pues o
que
i á
a pa a a Nue a Yo k! Amigo soy del Ma qués y mil a o es le debo;
RODRIGUEZ MARIN, PERFIL
HUMANO
Y PROFESIONAL 119
pe o soy mucho mas amigo de
nu
es a cul u a y
no
he podido oma
si no muy a mal es a enagenación.
Todos
eníamos alguna, mucha
pa e en esos lib os, en esas joyas,
muchas
de e
lla
s únicas, i eempl
a-
zable
s.
E an de España an es que de su poseedo . ¡Qué desas e!
Tene dine o es ene lo odo, y somos
pob
es, y los yankis son icos.
Se nos lle a on
la
ie a, y se
no
s
ll
e an
el
en endimien o, los u os
del lozanísimo en endimien o español. Y o
no
me
consola é nunca
de
es a desg acia. Más amaba yo esos lib os que
su
dueño. Pob e soy,
y nunca
lo
s hubie e endido po dine os ning
uno
. ¡Más daño nos
ha
hecho M
.
Hun ing on sólo que odos sus paisanos!».
Quien desee pasa
un
a o ag adable lea sus a ículos REGLA
PARA HURTAR LIBROS, y SOBRE
UN
LIBRO
FUTURO, el p i-
me o con eniendo las cinco eglas,
que
cumplidas, acul an pa a
el
hu o de lib os, el segundo an icipando su opinión sob e el p ecioso,
ameno y a ísimo lib o de
su
excelen e amigo
Don
Luis Mon o o, ilus-
e aboga
do
ambién del Colegio de Se illa y Dipu ado 32 de su Jun-
a
de Gobie no, con el suges i o í ulo de PERSONAJES, PERSONAS
Y PERSONILLAS QUE CORREN
POR
LAS
TIERRAS DE AM-
BAS CASTILLAS, ob a es a que no ue publicada has a 1911-1913,
en es omos.
Fue Saa ed a Faja do quien dijo que la memo ia e a depó
si
o de
las expe iencias, pe o depósi o ágil
si
no
se
a
le
de la pluma pa a
pe pe ua las en el papel, y po esa misma azón ha de conclui se que
los
lib os han sido y se án
el
c isol donde
se
condensa odo el sabe
humano y
i
enen po
lo
pe enne de
su
con enido mayo impo ancia y
alo que la adio, la ele isión o
la
p ensa
mi
sma, po lo e íme o de
es os medios de comunicación sob e aquellos.
En
el Discu so p onunciado po Rod ígu
ez
Ma ín en la Fies a del
Lib o Español, en 7 de Oc ub e de 1926, an e la Real Academia
de
la
His o ia dijo de
lo
s lib os: «es comida que sa is ace y
no
ha a, isi-
a que no se enoja si
la
despedimos, ela siemp e encendida,
de
cuya
lumb e, sin menoscaba la, pueden oma luz muchos en endimien os».
Cuán o dolo hubie
a
sen ido
el
ilus e y ene ado maes o si hubie-
a podido conoce el des ino de muchos de sus lib os que ue on a
pa a a lib e ías de iejo mad ileñas, y que po ello nos ha cabido la
sue e de posee muchos de ellos, dedicados po demás a insignes
pe sonalidades de la Polí ica, de la Abogacía o
de
las Le as que ue-
on sus amigos, y que hoy se alinean como p eciados o eos en los
anaqueles de mi lib e ía: D. Luis de U igüen, D. Manuel Bla
sc
o Ga -
zón, abogado ilus e de es e Colegio, o ado elocuen e y cul ísimo, el
120 JOSE SANTOS TORRES
doc o Thebusem, su buen amigo y de o o admi ado , en e o os
más,
son algunos des ina a ios
de
aquellos lib os y de ales dedica o ias.
Decía el ilus e osunés que
Ja
mayo excelencia de los lib os
e a
da nos como ac ual y del día de hoy aún
lo
pensado en emo ísimos
iempos, lo que debía se esc i o y no con iado a la memo ia de
las
gen es que al in
podóa
ol ida se, y ci aba el Salmo
101
de
Da id:
Sc iban u haec in gene acione al e a. Y que en las biblio ecas
no
debe ían p odiga se, siguiendo la pau a del Caballe o del Ve de Gabán
en la
11
pa e del QUIJOTE que enía has a seis docenas de lib os,
opinión que espaldaba Lope
de
Vega en LA VENGADORA DE
LAS
MUJERES: más ale
un
lib o sólo si
ha
ci ado lo más que muchos
sabios
han
esc i o.
Y
clama
con a
los
que
jun aban
lib os
hacinándolos en sus biblio ecas, eno gulleciéndose de Ja muchedumb e
de ellos, soñando que el posee los equi ale a conoce los, que se sa is-
acen, lo decía ya Pe a ca, cuando oyen habla de
un
lib o diciendo
hic
libe in a ma io meo es , es ando
ya
ol idado
po
sabido que lib o
ce ado
no
saca le ado y que la mejo lib e ía es la que
de
su due-
ño no es á acía. El e bo poé ico
de
Que edo, nues o g an sa í ico,
se indignaba con a es os hacinado es y anos comp ado es
de
lib os:
«No es e udi o que es sepul u e o
quien sólo en ie a cue1pos noche y día;
bien se puede llama lib opesía,
sed insaciable
de
pulmón lib e o».
Lib os pa a jó enes y lib os pa a iejos decía el ene able pa ia ca
de nues as le as, po que si cada edad equie e adecuados alimen os
co po ales, así se equie e di e sa lec u a pa a ancianos, homb es
madu os o jó enes. Y aía a colación lo ocu ido a Ca los V en Yus-
e, que encon ándose inape en e eco dó con uición habe comido
hacía ein e años a ás unas iquísimas pe dices con que le obsequiaba
el Conde de Osomo. Hizo a su iel mayo domo Luis Quijada que se
las ajese con oda diligencia. Sa is echo el gus o del Empe ado
Quijada esc ibió
de
es a gui
sa
al
sec
e a io Juan Vázquez desde
Ja andilla en 9 de Ene o de 1566: «las pe dices de Gama -la inca del
conde de Oso no de donde
p ocedían-
llega on hoy, y a muy buen
iemp
o,
y su majes ad comió de una, y dice que no ienen el gus o que
solían, ni son ales como las pasadas ... ». Y apos illa el maes o: Las
dulces pa i ojas a no duda e an las mismas en su ca ne y en su gus-
o, no así el del Empe ado muy dis
in
o
ya
a cuando e a mozo.
RODRIGUEZ MARIN, PERFIL
HUMANO
Y PROFESIONAL
121
Mucho más y
en
abundancia pod íamos con a de lo que el g an
políg a o dijo sob e sus amigos los
lib os,
p ecisa íamos mucho
más
espacio del que disponemos, y cuan o
amó
los
lib os iejos, o si
lo
p e e ís
los
iejos lib os, en los que,
como
exp esa el LIBRO
DE
JOB,
es á la sabidu ía, o, como eza el e án cas ellano, lib o
en
que
mi
pad e leyó, en ese quie o lee yo; y
ecoge
,
u o
de su ex ensa sabi-
du ía las palab as
del
Obispo F ay An onio
de
Gue a a
en
sus gus o-
sas y sab osas EPISTOLAS FAMILIARES: « ... leña seca pa a que-
ma , caballo iejo pa a cabalga , ino añejo pa a bebe , amigos
an
-
cianos pa a con e sa y lib os iejos
pa a
lee ».
O o de los jalones de su la ga
ida
de
más
de ochen a y
ocho
años ue
su
dedicación a la Abogacía, p ime o
en
Osuna y después
en
Se illa, du an e 22 la gos años, de cuyo paso po ella nos dejó en sus
lib os discu sos y a ículos pe iodís icos, nume osas anécdo as p opias
con adas con los quila es de su especial g acejo andaluz.
En 1883, e minada su ca e a, se es ablece como abogado
en
Osuna y allí se man end á has a 1892
en
que aslada su domicilio y
bu e e a Se illa, a causa, él mismo
nos
lo
dijo con p opias palab as:
«los manejos c iminales de un in uso poli icas o y las a imañas
caciquiles de o as illas limí o es, hicie on pe die a Osuna,
con
o as p eseas, no sólo su Audiencia, sino has a el Juzgado de P ime a
Ins ancia». Su excelen e es o poé ico inmo alizó el suceso en
un
sone o que publicó la p ensa se illana y que e minaba con es e insu-
pe able e ce o:
«Mad e, compa a yo lo
que
e eja;
se quie o, haciendo p opio us baldones,
el Bachille F ancisco de Osuneja».
Du an e su e apa se illana ue pasan e de D. Miguel Co ona y
Pece, a quien eco dó en una
de
sus na aciones anecdó icas -HERIR
POR LOS MISMOS FI
LOS-
, como su «maes o de abogacía, que
lle ó a Se illa, en donde i ió y mu ió de odos que ido, muchas a o-
bas de na i o ingenio y muchos quin ales de g acia de
la
gadi ana
sie a de G azalema, en que ió la p ime a luz
»,
y en cuya anécdo a
se na a el aguan e del abogado con a el jaqueca de u no, que en los
despachos p o esionales
se
su e no
con
poca ecuencia. EN LA
CASA DE LOS LETREROS, publicado en ABC en
12
de agos o de
1942, na ó la guasa de
un
compañe o con o o in eliz abogado que a
no se po la a ispada muje de es e úl imo le hubie a hecho blanco
128
JOSE SANTOS TORRES
Y dediquemos como b oche inal a es a
modes a
elación biog á-
ica, p o esional y li e a ia de Don F ancisco Rod íguez Ma ín
unas
b e ísimas conside aciones que demues an
su
ex ao dina io
sa
be ,
espigadas de en e su abundan ísima con ibución a las le as españo-
las, como el aza de la lec u a las
ha
ido deposi ando en nues as
no-
as omadas a uela pluma de sus inimi ables lib os, a ículos pe iodís-
icos y ob as li e a ias.
En la c í i
ca
li e a ia que hizo en el icen ena io
de
la mue e
de
Lope de Vega, glosando el
poema
jocose io
LA
GATOMAQUIA,
publicado en Mad id en 1935, dice Lope en la Sil a II,. .. «Y
como
O idio desc ibe en su Epis olio
»,
y apos illa
en
la no a Rod íguez
Ma ín: «No hay al EPISTOLIO
de
O idio. Lope in en ó es e ocablo
pa a halla consonan e a '' olio"». Y más adelan e añade Lope en la
misma Sil a ll: ... «ni el ue e Pi o ni Simón An únez, és e b a o
español y g iego el o o
...
», y comen a el insigne políg a o:
«En
cuan-
o a "Pi o", con deci que ué digno suceso de Aquiles, su pad e,
dícese
lo
que bas a. Po lo que oca a An únez, casi pe suadido que
al nomb e es me a be na dina de Lope, in en ada pa a ima con
"Túnez
",
no
he in es igado quien pudie a se es e suje o, eme oso de
que el "Fenix" me de una b oma algo pesada a los escien os años
de su mue e.
No
se é yo, pues, quien busque al "An únez español",
ya que de o o lusi ano como p o e bialmen e la ase "busca a
An unes en Po ugal", equi alen e a "busca a
un
es udian e
en
Sa-
lamanca",
po
alusión a que allá y acá, espec i amen e, había
"An unes y es udian es" a cen ena es».
Re ie e Oli a Be and en las CONFIDENCIAS, las que Rod í-
guez Ma ín le hizo en la época que po causa
de
la gue a ci il pasó
ecluído
en
Pied abuena
, en
la
Mancha
,
que
le
h
abía
lle ado
ein i an as copl
as
po él mismo ano adas y oídas de labios de aldea-
nos en el mismo Pied abuena, Miguel Tu a, Malagón y Yilla ubia de
los Ojos, y que el maes o decía: ¡es a es malísima, es a no es popula ,
a es a le sob a un e so, es a, en cambio, es popula y es boni a! Y que
al
demanda le como las conocía odas le e i ió un cu ioso pasaje
de
su
ida en Se illa que le ocu ió con el esc i o se illano Felipe Pé ez
González que e a uno de sus g andes amigos. Un día en la e ulia del
an iguo Ca é Suizo, de Se illa, hoy
de
sapa ecido, le dió cuen a de que
en su casa había en ado una nue a c iada, de A chidona, y que cono-
ciendo su g an a ición a los can a es pensaba ecoge odos los que
log e a apa de los muchos que donosamen e la al c iada can a du an-
e
el día mien as hace las aenas
de
la casa. Pues os en limpio se los
RODR!GUEZ MAR!N, PERFIL
HUMANO
Y PROFESIONAL 129
cede ía, a
lo
que el maes o se mos ó
muy
ag adecido.
Al
día siguien-
e, la p esen a una cua illa con seis o
sie e
coplas y el maes o a me-
dida que las iba leyendo juzgaba diciendo: «¡Es a, sí, es a, no;
esa
ampoco ... ¡es a! Cuando ya lle aban
una
semana de sesiones y leídas
buena copla
de
can a cillos,
el
esc i o
cogió
al maes o del b azo y
son iendo le con esó: «Todas las coplas
que
has echazado son mías.
Las
que acep as es son de la c iada .... Y
p egun ó
al
maes o, ¿en
qué
demonios las conoces?
¡En
el ol a o!, es
deci ,
con la na iz, espondió
Rod íguez Ma ín». Sólo una copla de Felipe Pé ez pasó, y ello po que,
según le dijo, si no e a popula no
a da ía
en
se lo. Y añadió,
«la
p ác ica, la cos umb e,
y,
sob e odo el
no
cansa me nunca
de
bebe
en es e manan ial inago able de
mi
ie a. Ace ó Machado y Al a ez
cuando dijo "quien dice can a es dice
Andalucía"
».
Con mo i o de un a ículo publicado
en
ABC
en 6 de oc ub e de
1942, ecibió a ias ca as de las que sólo con es ó una po
la
e udi-
ción de su au o , que no quiso e ela se, y
lo
hace p ecisamen e a
causa de es e anonima o en o o a ículo
que
publica ambién ABC el
siguien e 7 de ma zo de 1943, ya en íspe as
de
su mue e.
El
ema
a ado en aquel p ime a ículo lle a
como
í ulo PARTIDO POR
GALA EN DOS, y en él Rod íguez Ma ín de endía la esis de que los
amosos e sos de Zo illa,
al
pa ece incluidos en una de sus o ien-
ales, pe enecien es a 1837, p ime a época del poe a allisole ano, no
e an o iginales de an excelen e e si icado . La ca a del anónimo
comunican e p egun aba al maes o po qué en e las ci as que había
hecho en de ensa de
su
posición no hizo igu a a Esp onceda en e
los
caballe os
de
la «Íncli a y gene osa o den de los "picaped e os del
ubz"'
», como Rod íguez Ma ín llamaba a aquel g upo de poe as del
siglo XVII en que "abunda on los ubíes en las an ás icas joye ías
de los poe as,
más
icos cuan o
mas
pob es,
que los pa ían, como
quien pa e piñones o nueces,
pa a
hace
de ellos los labios de las
muje es a quienes elogiaban», como en los e sos de Zo illa que aún
no hemos eseñado:
«Son us labios
un
ubí
pa ido
po
gala
en
dos;
le a anca on pa a
í
de la co ona
de
un dios».
En
Ja
espues a a la ca a del comunican e desconocido la e udición
del maes o aya, como siemp e, a la al u a de las más al as co as
130 JOSE SANTOS TORRES
donde sólo ienen cabida los inmo ales que mo an en las al as
cimas
de
Ja
glo ia li e a ia. Menciona di e sas composiciones, odas llenas
de
ubíes, de Al a o Cubillo de A agón, en su comedia i ulada EL
IN-
VISIBLE PRINCIPE DEL BAUL, de Ca alina Cla a de Guzmán,
al
hace el e a o de
su
he mana, de una Academia pe uana del pe io-
do i einal donde ambién se p ac icaba la picaped e ía
del
ubí,
de
So Juana Inés de la C u
z,
que ambién pa ía ubíes en unas co
pla
que se can a on en la iglesia ca ed al de Puebla de los Angeles
en
1689, de
la
A
ca
demia Dos Singula es de Lisboa, uno de cuyos
poe-
as en 26 de oc ub e de 1664 había hecho un acabado e a o de
mu-
je
con ubí pa ido, de nues o Góngo a
en
su bello oman
ce
de
LEANDRO Y HERO, de Jacin o Polo de Medi
na
, de León Me chan e
y del p opio Lope de Vega, a quien llama, «águila caudal de nues o
pa naso
».
Un au én ico p odigio de sabe y
de
e udición, con
que
con es ó al anónimo comunican e dánd
ole
a
conoce
odo lo
qu
e
pudiéndolo deci
no
dijo sob e la li e a u a y poé ica picaped e ía
del
ubí.
Te mino, seño as y seño as: Algo hemos esbozado de la pe so
na-
lidad y de la ob a de
D.
F ancisco Rod íguez Ma ín,
no
lo
que me ece
su ex ao dina ia con ibución a las le as españolas. Su ingen e ibu o
a las di e en es amas de la li e a u a a que dedicó su sabe me
ece
n
sin duda alguna
un
bióg a o impo an e. Sólo hemos que ido esca
a
del ol ido, en la medida de nues as limi aciones,
al
políg a o insig-
ne de nues a li e a u a y
al
andaluz que lle ó los ai es,
la
s cos umb es
y el alma de Andalucía
-así
llamó a uno de sus lib os publicado en
1929-
a odas las egiones españolas y las hizo ascende ue a
de
nues as on e as. También al abogado, la p o esión que ida, eje cida
du an e muchos años y abandonada pesa osamen e más que mediada
su ida, quizás pa a bien de la epúbli
ca
de las le as español
as.
Dejemos lo ando en es e Cenáculo como
un
c epúsc
ul
o se e
no
y
en e
al
e a o de Don Miguel de Ce an es, el P íncipe de los inge-
nios españoles, como Rod íguez Ma ín gus aba llama le, que
p
eside
es a Academia, y quien ue a du an e oda su ida el eje cen al
de
sus
es udios y es o zado paladín de sus ex ao dina ias emp esas li e a ias,
es a exigencia a odas luces insobo nable: «la cul u a española p ecisa
ei indica pa a
la
ju en ud es udiosa y pa a su ace o pa imonial
his ó ico y li e a io
la
igu a y la ob a del g an pa ia ca andaluz y
de las le as españolas».
RODRIGUEZ MARIN, PERFIL
HUMANO
y PROFESIONAL
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