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Rodríguez Marín, perfil humano y profesional

Santos Torres, José

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RODRIGUEZ MARIN, PERFIL HUMANO Y PROFESIONAL* po !OSE SANTOS TORRES El 26 de ene o de 1906, en la p esidencia de D. Ramón de la So a y siendo sec e a io D. Luis Mon o o, es a ilus e Co po ación eligió unánimemen e como indi iduo p eeminen e a D. F ancisco Rod íguez Ma ín, y le obsequió con el egalo de una placa de pla a con los cla- os en o o y la sig ui en e insc ipción: « Al seño D. F ancisco Rod í- guez Ma ín, eminen e li e a o, con mo i o de su ing eso en la Real Academia Española, inde es e homenaje de admi ación la Real Aca- demia Se illana de Buenas Le as. El Di ec o , Ramón de la So a. El sec e a io, Luis Mon o o. Se illa, 26 de En e o de 1906 ». Hoy, al cabo de casi un siglo, nos oca a noso os, con el beneplá- ci o nue amen e de la Academia, p o agoniza la e ocación del ilus- e políg a o, con es a elada nec ológica, que p e ende eco da su memo ia y su pe sonalidad humana y li e a ia, an injus amen e p e e ida y ol idada. Nos oca a noso os, humildes en el ecue do hacia an ilus e se- illano y andaluz, y a mí como oce o elegido po es e ilus e Sena- do de las Le as di igi os unas palab as pa a hon a su memo ia. Voy a eco da os con el a ec o en añable que sien o hacia el homb e y hacia su ob a algunas pinceladas que nos ecue den los PERFILES HUMANOS Y PROFESIONALES de D. F ancisco Rod íguez Ma ín. * * * Homenaje que la Real Academia Se illana de Buenas Le as y el Ilus ís im o Ayun amien o de Osuna celeb an en el Cincucnla Ani e sa io del allecimien o de Don F ancisco Rod íguez Ma ín. el día 16 de No iemb e de 1993. 114 JOSE SANTOS TORRES Nació el ilus e homb e de le as en el he moso pueblo de Osuna el día 27 de Ene o de 1855 en un hoga humilde o mado po D. José Rod íguez Ga cía y Doña An onia Ma ín Jiménez, na u ales de o os dos pueblos se illanos, Ecija y G azalema, quienes explo aban una pequeña indus ia amilia de somb e e ía en la Ca e a de Te uán, p incipal a enida en onces de Osuna, hoy calle Ca e as. En su ciudad na al anscu ió comple a su p ime a ju en ud y en ella es udió y ap endió sus p ime as le as. En el di ec o io de D. Manuel Me y y Colon, en Oc ub e de 1864, en aba a o ma pa e de los alumnos que in eg aban la plan illa del Ins i u o de Osuna pa a cu sa las disciplinas del bachille a o de en onces. Después di ía el despie o ca ecúmeno de su di ec o y p o eso que había que lee lo con sumo cuidado a causa de unas a i maciones e idas po aquel en un opúsculo de 1869, publicado en Mad id y i ulado DEL ORIGEN, FUNDACION, PRIVILEGIOS Y EXCELENCIAS DE LA UNIVER- SIDAD DE OSUNA, en el que a i mó habe es udiado en su an igua Uni e sidad Ped o Espinosa, el au o de LAS FLORES DE POETAS ILUSTRES, a quien el discípulo dedica ía al co e los años una do- cumen ada, b illan e y ex ensa biog a ía, dispa a e chanceado po el e bo incisi o de D. Ma iano Pa do de Figue oa, el céleb e D . Thebussem, como el de hace a Ce an es es udian e de Cánones en Osuna ya en ado el siglo XVII. Puso in a sus es udios elemen ales con pleno y o al ap o echa- mien o, y du an e el anscu so de esos años no pe dió ocasión algu- na de lee cuan os lib os llegaban a sus manos, muy singula men e los clásicos, y su amis ad se paseó desde la que man u o con su paisano el heb ais a D. An onio Ga cía Blanco, ca ed á ico de heb eo en la Uni e sidad Complu ense de Mad id, has a sus con ecinos D. Basilio Maysouna e, «el Cha o Pimien o >>, «el Feo To al», o la si ien a de su casa Dolo es Ri e a, «Lolilla la Espa e a», a la que con inuamen e asal aba en demanda de cuen ecillos, e anes, dichos popula es o can a cillos que igual p ocu aba de los endimiado es y ca ado es de sus iñas amilia es de Pago Dulce, que pos e io men e lle a ía a sus ob as inmo ales sob e los can os popula es y el olklo e de Andalu- cía. A la Uni e sidad de Se illa, a cu sa la ca e a de leyes, se enca- mina Rod íguez Ma ín con muy pocos años, en 1872. Y en Se illa du an e su o mación uni e si a ia jun o a los g andes maes os del de echo y la li e a u a oma á con ac o con la in elec ualidad se illa- na de su época, los Mon o os, Cano y Cue o, Velilla, Mas y P a , RODRIGUEZ MARIN, PERHL HUMANO y PROFESIONAL 115 Mic ó i o, Lasso de la Vega, y el A eneo y cuan as e ulias li e a ias i ían en la Se illa de inales de siglo ab en sus pue as al usonés p eocupado po odo lo que se cocía en el mo imien o li e a io se i- llano, á i do a sus po cos años de sabe y de cul u a. El maes o Fe - nández-Espino, D. Fe nando Gab iel y Ruiz de Apocada, D. Juan José Bueno, -Decano de Nues o Colegio de Abogados, p o ec o de Gus- a o Adol o Bécque en su e apa mad ileña, en la Biblio eca p o in- cial y Uni e si a ia, leía bondadosamen e sus e sos y esol ía sus ecuen es dudas bibliog á icas, y mu y espec ialmen e D. Jo sé Ma ía A se nsio y Toledo, abogado ambién del Col egio se illano, in a igable p opagado de la a ición a los es udios ce an inos, a ea en la cual empleó gene osamen e la mayo pa e de su ida. Don Adol o Rod í- guez Ju ado, o o ilus e ce an is a, De cano ambién asimismo del Colegio de Abogados de Se illa, que con la maes ía y la elo.c uencia que en él admi amos odos -s on palab as del p opio Rod íguez Ma ín- , ha esc i o, no unos me os apun es como él los llamó ha o mode s- amen e, sino una admi able página ce an ina de la his o ia de Se- illa, en iqueciendo co n las p eciadas no icias que exhuma en ellas el ya copiosísimo ca ula io del P íncipe de lo s In ge nio s Españoles. D. Joaquín Hazañas, o o Decano de la Co po ación de los abogados se- illanos, a quien nues a li e a u a debe alhajas an aliosas como su edición de Gu ie e de Ce ina y su esme adísimo es udio de LOS RUFIANES DE CERVANTES. Todos los an e io es excelen es abo- gados y po ello no menos es o zados li e a os, como el p opio Rod í- guez Ma ín, que eje ce á°la abogacía du an e más de ein e años, doce de ellos inco po ado al Colegio de Se illa. Pe mí anme, se ño as y seño es, una pequeña disg e sión al ma gen del ela o his ó ic o. Quie o ap o echa nue amen e, ya lo he hecho en alguna ocasión, se i me de es a opo unidad que se me b inda pa a esal a el inmenso in lujo de los abogados se illanos en la cul u a de la ciudad, po que si se epas an las lis as de sus ins i uciones en gene- al, de sus he mandades, co adías, A eneos, cen os cul u ales o icia- les, Alcaldía, Dipu ación, en idades depo i as, se pod á obse a que en odos ellos un núme o c ecido de abogados ocupa on pues os de éli e y hono y es a deuda, po que sin duda alguna es deuda de Se i- lla pa a con su Colegio de Abogados, no la ha pagado la ci udad, co mo o as ciudades españolas y algunas andaluzas ya hicie on. Esc i o es no ables, nos bas a ía el ejemplo cumb e de Rod íguez Ma ín, y los an es ci ados, pe iodis as excelen es, en el nacimien o del pe iodis mo se illano, lo hemos pues o de mani ies o en al g ún a ículo en p ensa, 116 JOSE SANTOS TORRES la abogacía se illana desempeñó un papel p imo dial, lo mismo que en el desen ol imien o y desa ollo de o as ins i uciones. En el A eneo de su medio cen ena la go de P esiden es má s de la mi ad de ellos ue on abogados dis inguidos del Colegio de Se illa; en la Alcaldía una lis a de nomb es glo iosos de la Abogacía se illana pasó po su his o ia, y esa cons an e ha co n inuado as dos siglos y medio con sus dos úl imos i ula es, el an e io y el ac ual alca ld es. En el o den so- cial dos g andes pa icios: Don Aman e La on So o y Don Manuel Rojas Ma cos. El Rec o ado de nue s a Uni e sidad y el Decana o de Nues o Colegio de Abogados es u o desempeñado indis in amen e po o os ilus es abogados: Don Manuel de Bedma A anda, Don Manuel La aña Femández y Don Rica do de Checa y Sánchez. La Dipu ación, en cuyas p esidencias hubo dignísimos abogados, los dos A eneos, y un núme o impo an e de o as ins i uciones, es u ie on y es án p esi- didas po abogados pe enecien es al Colegio de Se illa. C eo, con oda modes ia, que desde 1732, echa de la undación del Colegio de Abogados, has a el momen o p e se n e, no se ha econocido po la ciu- dad lo que a su buen hace debe la cul u a se illana. Nunca es a de si es as palab as no caen en ol ido de quienes deban oí las y escucha - la s con ap o echamien o. El año 1897 ue elegido Rod íguez Ma ín p esiden e de la Sección de li e a u a del A eneo de Se illa. A p opues a de Menéndez y Pela- yo, Fabié y Pe eda ese mismo año nomb ado co espondien e en nues- a ciudad de la Real Academia Española. En Mayo de 1898 Conce- jal del Ayun amien o de Se illa. Lee an e la Real Academia Se illa- na de Buenas Le as su Discu so de con es ación al de ecepción de D. Ca los Cañal y Migolla, minis o y abogado como él del Colegio se- illano. En 1900 es elegido p esiden e del A eneo de Se illa y lee su magní ico ensayo CERVANTES ESTUDIO EN SEVILLA. En 1901 publica EL LOA YSA DE EL CELOSO EXTREMEÑO y se le con- cede el í ulo de Miemb o hono a io de la Facul ad de Filoso ía y Humanidades de la Uni e sidad de Chile. En 1902 con es a an e es a Co po ación el Discu so de ecepción de su compañe o en las a eas de la Abogacía y de las Le as D. Emilio Llach Cos a, au o és e en 1928, Decana o de Don Ado l o Rod íguez Ju ado, de la ob a en II omos RESEÑA HISTORICA DEL ILUSTRE COLEGIO DE ABO- GADOS DE SEVILLA, que an o nos ilus ó cuando pub licamos en 1978 nues os APUNTES PARA LA HISTORIA DEL ILUSTRE COLEGIO DE ABOGADOS DE SEVILLA. En 1904 el Ayun amien- o de Osuna le hon ó con el acue do unánime de o ula con su nom- RODRIGUEZ MARIN. PERFIL H UMAN O Y PROFESIONAL 117 b e una de las más he mosas calles de su illa na al, en 12 de Diciem- b e de 1905 Jo decla ó hijo p edilec o y po las mismas echas el Ayun amien o de Se illa le nomb aba hijo adop i o de la ciudad. Di- ec o de la Biblio eca Nacional desde el año 1912. Conseje o de Ins- ucción Pública, Biblio eca io Pe pe uo de la Real Academia Españo- la, Académico de la Real Academia de la His o ia. El A eneo Se illa- no le había nomb ado en Mayo de 1906 su P esiden e Hono a io. Un Real Dec e o de 8 de Sep iemb e de 1906 Je concedió la G an C uz de la O den Ci il de Al onso XII. Llo ían sob e él oda sue e de hono es: Osuna aco daba pone una lápida conmemo a i a en la casa donde nacie a. La Dipu ación de Se illa le nomb a hijo p edilec o y C onis a o icial de la p o incia. La calle an igua de Mula os, donde u ie a su bu e e de abogado, ue o ulada con el nomb e de Rod íguez Ma ín. Gozando ya del au a y del p es igio nacional, dijo de él D. Gab iel Ma ía del Río en la e is a de A chi os, Biblio ecas y Museos, en la que ie on la luz muchas de sus publicaciones: «No ha sido con él p ódiga la o una; el dolo , ese is e amigo que no abandona a las al líls ele adas, emp/6 el espí i u de Rod íguez Ma ín en la gos días de p ueba y los padecimien os ísicos y los desengaños de la ida imp imie on en su semblan e la se ena g a edad que dis ingue a los homb es supe io es». Cab ía asegu a sin su i e o po ello que nada amó más en su ida el ilus e comen ado de EL QUIJOTE que los lib os, quizás e- p esen ados en es e lib o inmo al en e odos los que han salido del ingenio de los homb es, y al que dedicó la mayo pa e de su ida. En dos ca as di igidas a su g an amigo Don Manuel Vela, esc i as en Ene o y Ab il de 1917, dice a és e: « .. . es oy me ido con mi emp esa quijo esca en g andes gas os ... »; y en la de Ab il, «es oy de Don Quijo e has a más a iba de la co onilla, ¡que año me ha dado!». Po eso habla de Rod íguez Ma ín sin habla del amo que p o- esó a los lib os se ía ol ida algo que esul a imp escindible en su pe sonalidad y que imp ime ca ác e a su biog a ía. Y es que su amo a los lib os ue an p o e bial como el de su maes o Menéndez y Pelayo que dijo no sen i la mue e s ino po lo mucho que aún le quedaba po lee . Cuando ue nomb ado pa a desempeña la Di ección de la Biblio eca Nacional, después de su oma de posesión, he aquí el símil con que exp esó a D. Na alio Ri as, en onces Subsec e a io de Ins ucción Pública, la sa is acción que le causaba el nomb amien o: «Imagine que a un a ón goloso, dado a a más desen enada gula, 118 JOSE SANTOS TORRES con salud ebosan e y ue zas diges i as esis en es a la ha u a más de o ado a, le encie an en el más ico y abundan e almacén de ex - quisi os quesos; ese oedo a o unado soy yo ecluido en la Biblio- eca Nacional». Reco demos lo que el ilus e maes o dijo de los lib os, sus g an- des amigos po encima de cualquie o a conside ación: «Como ena- mo ado de los lib os desde mi niñez, con amo en añable que solo pod á a eba a me la mue e, hace aho a ein a años que ui eco de an as oces apologé ica s, pues dije an e la Real Academia Se illana de Buenas Le as que los lib os son los mejo es amigos que puede ene el homb e: silenciosos cuando no se les inquie e; elocuen es cuando se les p egun a; sabios, como que jamás sin u o se les pide consejo; ieles, que nunca endie on un sec e o de quien los a a; egocijados con el aleg e; piadosos con el dolo ido; y an humildes, que nada piden y ambicionan, y, po ocupa poco espacio, se dejan es a de can o y es echos en los es an es». Decía p ac ica la máxima de un iejo sabio anónimo, que l os amaba mucho pe o no más que él: «In omnibus equien quaesi i e nunqua in enin nisi in angulo cum lib o. En odas pa es busqué el eposo y nunca lo hallé sino en mi incón con un lib o». El dolo mo al y el desencan o que le p odujo la en a a M . Hun ing on de la Biblio eca del Ma qués de Je ez de J os Caballe os de Ja que se acusó po habe sido él quien le p esen ó al p óce se illa- no. La Biblio eca se endió en ene o de 1902. Añade Rod íguez Ma - u como se condujo an es de que an p eciado eso o desapa ecie a de Se illa: « ... dejé a un lado mis a eas mien as que a oda p isa iba pasando a las cajas e es idas po den o de cinc, como las de los mue os, el con enido de la es an e ía; apliquéme seis, ocho y más ho as dia ias, po espacio de medio mes, a copia y a ex ac a , no, cie amen e, lo mejo y lo más cu ioso, sino lo que había de se i - me pa a algunas ob as de mi humilde pluma, unas ya en onces en el ela y o as oda ía en la u dide a». En ca a de 15 de ene o de 1902 a su iel amigo Menéndez y Pe - Jayo le comunica la pa a él in aus a no icia: «Esc ibo a Vd. a ligidísimo po una is e no icia, po una g an pe dida pa a nues- as pob es le as. la Biblio eca del Ma qués de Je éz ya, desde es a a de, no es suya: la ha endido oda, en e a, a Hun ing on, en 600.000 ancos ¿cab ía an eo Es ado?- . ¡Que g an desg acia! ¡Como si hubie a agado el ma ese eso o; peo aún, pues o que i á a pa a a Nue a Yo k! Amigo soy del Ma qués y mil a o es le debo; RODRIGUEZ MARIN, PERFIL HUMANO Y PROFESIONAL 119 pe o soy mucho mas amigo de nu es a cul u a y no he podido oma si no muy a mal es a enagenación. Todos eníamos alguna, mucha pa e en esos lib os, en esas joyas, muchas de e lla s únicas, i eempl a- zable s. E an de España an es que de su poseedo . ¡Qué desas e! Tene dine o es ene lo odo, y somos pob es, y los yankis son icos. Se nos lle a on la ie a, y se no s ll e an el en endimien o, los u os del lozanísimo en endimien o español. Y o no me consola é nunca de es a desg acia. Más amaba yo esos lib os que su dueño. Pob e soy, y nunca lo s hubie e endido po dine os ning uno . ¡Más daño nos ha hecho M . Hun ing on sólo que odos sus paisanos!». Quien desee pasa un a o ag adable lea sus a ículos REGLA PARA HURTAR LIBROS, y SOBRE UN LIBRO FUTURO, el p i- me o con eniendo las cinco eglas, que cumplidas, acul an pa a el hu o de lib os, el segundo an icipando su opinión sob e el p ecioso, ameno y a ísimo lib o de su excelen e amigo Don Luis Mon o o, ilus- e aboga do ambién del Colegio de Se illa y Dipu ado 32 de su Jun- a de Gobie no, con el suges i o í ulo de PERSONAJES, PERSONAS Y PERSONILLAS QUE CORREN POR LAS TIERRAS DE AM- BAS CASTILLAS, ob a es a que no ue publicada has a 1911-1913, en es omos. Fue Saa ed a Faja do quien dijo que la memo ia e a depó si o de las expe iencias, pe o depósi o ágil si no se a le de la pluma pa a pe pe ua las en el papel, y po esa misma azón ha de conclui se que los lib os han sido y se án el c isol donde se condensa odo el sabe humano y i enen po lo pe enne de su con enido mayo impo ancia y alo que la adio, la ele isión o la p ensa mi sma, po lo e íme o de es os medios de comunicación sob e aquellos. En el Discu so p onunciado po Rod ígu ez Ma ín en la Fies a del Lib o Español, en 7 de Oc ub e de 1926, an e la Real Academia de la His o ia dijo de lo s lib os: «es comida que sa is ace y no ha a, isi- a que no se enoja si la despedimos, ela siemp e encendida, de cuya lumb e, sin menoscaba la, pueden oma luz muchos en endimien os». Cuán o dolo hubie a sen ido el ilus e y ene ado maes o si hubie- a podido conoce el des ino de muchos de sus lib os que ue on a pa a a lib e ías de iejo mad ileñas, y que po ello nos ha cabido la sue e de posee muchos de ellos, dedicados po demás a insignes pe sonalidades de la Polí ica, de la Abogacía o de las Le as que ue- on sus amigos, y que hoy se alinean como p eciados o eos en los anaqueles de mi lib e ía: D. Luis de U igüen, D. Manuel Bla sc o Ga - zón, abogado ilus e de es e Colegio, o ado elocuen e y cul ísimo, el 120 JOSE SANTOS TORRES doc o Thebusem, su buen amigo y de o o admi ado , en e o os más, son algunos des ina a ios de aquellos lib os y de ales dedica o ias. Decía el ilus e osunés que Ja mayo excelencia de los lib os e a da nos como ac ual y del día de hoy aún lo pensado en emo ísimos iempos, lo que debía se esc i o y no con iado a la memo ia de las gen es que al in podóa ol ida se, y ci aba el Salmo 101 de Da id: Sc iban u haec in gene acione al e a. Y que en las biblio ecas no debe ían p odiga se, siguiendo la pau a del Caballe o del Ve de Gabán en la 11 pa e del QUIJOTE que enía has a seis docenas de lib os, opinión que espaldaba Lope de Vega en LA VENGADORA DE LAS MUJERES: más ale un lib o sólo si ha ci ado lo más que muchos sabios han esc i o. Y clama con a los que jun aban lib os hacinándolos en sus biblio ecas, eno gulleciéndose de Ja muchedumb e de ellos, soñando que el posee los equi ale a conoce los, que se sa is- acen, lo decía ya Pe a ca, cuando oyen habla de un lib o diciendo hic libe in a ma io meo es , es ando ya ol idado po sabido que lib o ce ado no saca le ado y que la mejo lib e ía es la que de su due- ño no es á acía. El e bo poé ico de Que edo, nues o g an sa í ico, se indignaba con a es os hacinado es y anos comp ado es de lib os: «No es e udi o que es sepul u e o quien sólo en ie a cue1pos noche y día; bien se puede llama lib opesía, sed insaciable de pulmón lib e o». Lib os pa a jó enes y lib os pa a iejos decía el ene able pa ia ca de nues as le as, po que si cada edad equie e adecuados alimen os co po ales, así se equie e di e sa lec u a pa a ancianos, homb es madu os o jó enes. Y aía a colación lo ocu ido a Ca los V en Yus- e, que encon ándose inape en e eco dó con uición habe comido hacía ein e años a ás unas iquísimas pe dices con que le obsequiaba el Conde de Osomo. Hizo a su iel mayo domo Luis Quijada que se las ajese con oda diligencia. Sa is echo el gus o del Empe ado Quijada esc ibió de es a gui sa al sec e a io Juan Vázquez desde Ja andilla en 9 de Ene o de 1566: «las pe dices de Gama -la inca del conde de Oso no de donde p ocedían- llega on hoy, y a muy buen iemp o, y su majes ad comió de una, y dice que no ienen el gus o que solían, ni son ales como las pasadas ... ». Y apos illa el maes o: Las dulces pa i ojas a no duda e an las mismas en su ca ne y en su gus- o, no así el del Empe ado muy dis in o ya a cuando e a mozo. RODRIGUEZ MARIN, PERFIL HUMANO Y PROFESIONAL 121 Mucho más y en abundancia pod íamos con a de lo que el g an políg a o dijo sob e sus amigos los lib os, p ecisa íamos mucho más espacio del que disponemos, y cuan o amó los lib os iejos, o si lo p e e ís los iejos lib os, en los que, como exp esa el LIBRO DE JOB, es á la sabidu ía, o, como eza el e án cas ellano, lib o en que mi pad e leyó, en ese quie o lee yo; y ecoge , u o de su ex ensa sabi- du ía las palab as del Obispo F ay An onio de Gue a a en sus gus o- sas y sab osas EPISTOLAS FAMILIARES: « ... leña seca pa a que- ma , caballo iejo pa a cabalga , ino añejo pa a bebe , amigos an - cianos pa a con e sa y lib os iejos pa a lee ». O o de los jalones de su la ga ida de más de ochen a y ocho años ue su dedicación a la Abogacía, p ime o en Osuna y después en Se illa, du an e 22 la gos años, de cuyo paso po ella nos dejó en sus lib os discu sos y a ículos pe iodís icos, nume osas anécdo as p opias con adas con los quila es de su especial g acejo andaluz. En 1883, e minada su ca e a, se es ablece como abogado en Osuna y allí se man end á has a 1892 en que aslada su domicilio y bu e e a Se illa, a causa, él mismo nos lo dijo con p opias palab as: «los manejos c iminales de un in uso poli icas o y las a imañas caciquiles de o as illas limí o es, hicie on pe die a Osuna, con o as p eseas, no sólo su Audiencia, sino has a el Juzgado de P ime a Ins ancia». Su excelen e es o poé ico inmo alizó el suceso en un sone o que publicó la p ensa se illana y que e minaba con es e insu- pe able e ce o: «Mad e, compa a yo lo que e eja; se quie o, haciendo p opio us baldones, el Bachille F ancisco de Osuneja». Du an e su e apa se illana ue pasan e de D. Miguel Co ona y Pece, a quien eco dó en una de sus na aciones anecdó icas -HERIR POR LOS MISMOS FI LOS- , como su «maes o de abogacía, que lle ó a Se illa, en donde i ió y mu ió de odos que ido, muchas a o- bas de na i o ingenio y muchos quin ales de g acia de la gadi ana sie a de G azalema, en que ió la p ime a luz », y en cuya anécdo a se na a el aguan e del abogado con a el jaqueca de u no, que en los despachos p o esionales se su e no con poca ecuencia. EN LA CASA DE LOS LETREROS, publicado en ABC en 12 de agos o de 1942, na ó la guasa de un compañe o con o o in eliz abogado que a no se po la a ispada muje de es e úl imo le hubie a hecho blanco 128 JOSE SANTOS TORRES Y dediquemos como b oche inal a es a modes a elación biog á- ica, p o esional y li e a ia de Don F ancisco Rod íguez Ma ín unas b e ísimas conside aciones que demues an su ex ao dina io sa be , espigadas de en e su abundan ísima con ibución a las le as españo- las, como el aza de la lec u a las ha ido deposi ando en nues as no- as omadas a uela pluma de sus inimi ables lib os, a ículos pe iodís- icos y ob as li e a ias. En la c í i ca li e a ia que hizo en el icen ena io de la mue e de Lope de Vega, glosando el poema jocose io LA GATOMAQUIA, publicado en Mad id en 1935, dice Lope en la Sil a II,. .. «Y como O idio desc ibe en su Epis olio », y apos illa en la no a Rod íguez Ma ín: «No hay al EPISTOLIO de O idio. Lope in en ó es e ocablo pa a halla consonan e a '' olio"». Y más adelan e añade Lope en la misma Sil a ll: ... «ni el ue e Pi o ni Simón An únez, és e b a o español y g iego el o o ... », y comen a el insigne políg a o: «En cuan- o a "Pi o", con deci que ué digno suceso de Aquiles, su pad e, dícese lo que bas a. Po lo que oca a An únez, casi pe suadido que al nomb e es me a be na dina de Lope, in en ada pa a ima con "Túnez ", no he in es igado quien pudie a se es e suje o, eme oso de que el "Fenix" me de una b oma algo pesada a los escien os años de su mue e. No se é yo, pues, quien busque al "An únez español", ya que de o o lusi ano como p o e bialmen e la ase "busca a An unes en Po ugal", equi alen e a "busca a un es udian e en Sa- lamanca", po alusión a que allá y acá, espec i amen e, había "An unes y es udian es" a cen ena es». Re ie e Oli a Be and en las CONFIDENCIAS, las que Rod í- guez Ma ín le hizo en la época que po causa de la gue a ci il pasó ecluído en Pied abuena , en la Mancha , que le h abía lle ado ein i an as copl as po él mismo ano adas y oídas de labios de aldea- nos en el mismo Pied abuena, Miguel Tu a, Malagón y Yilla ubia de los Ojos, y que el maes o decía: ¡es a es malísima, es a no es popula , a es a le sob a un e so, es a, en cambio, es popula y es boni a! Y que al demanda le como las conocía odas le e i ió un cu ioso pasaje de su ida en Se illa que le ocu ió con el esc i o se illano Felipe Pé ez González que e a uno de sus g andes amigos. Un día en la e ulia del an iguo Ca é Suizo, de Se illa, hoy de sapa ecido, le dió cuen a de que en su casa había en ado una nue a c iada, de A chidona, y que cono- ciendo su g an a ición a los can a es pensaba ecoge odos los que log e a apa de los muchos que donosamen e la al c iada can a du an- e el día mien as hace las aenas de la casa. Pues os en limpio se los RODR!GUEZ MAR!N, PERFIL HUMANO Y PROFESIONAL 129 cede ía, a lo que el maes o se mos ó muy ag adecido. Al día siguien- e, la p esen a una cua illa con seis o sie e coplas y el maes o a me- dida que las iba leyendo juzgaba diciendo: «¡Es a, sí, es a, no; esa ampoco ... ¡es a! Cuando ya lle aban una semana de sesiones y leídas buena copla de can a cillos, el esc i o cogió al maes o del b azo y son iendo le con esó: «Todas las coplas que has echazado son mías. Las que acep as es son de la c iada .... Y p egun ó al maes o, ¿en qué demonios las conoces? ¡En el ol a o!, es deci , con la na iz, espondió Rod íguez Ma ín». Sólo una copla de Felipe Pé ez pasó, y ello po que, según le dijo, si no e a popula no a da ía en se lo. Y añadió, «la p ác ica, la cos umb e, y, sob e odo el no cansa me nunca de bebe en es e manan ial inago able de mi ie a. Ace ó Machado y Al a ez cuando dijo "quien dice can a es dice Andalucía" ». Con mo i o de un a ículo publicado en ABC en 6 de oc ub e de 1942, ecibió a ias ca as de las que sólo con es ó una po la e udi- ción de su au o , que no quiso e ela se, y lo hace p ecisamen e a causa de es e anonima o en o o a ículo que publica ambién ABC el siguien e 7 de ma zo de 1943, ya en íspe as de su mue e. El ema a ado en aquel p ime a ículo lle a como í ulo PARTIDO POR GALA EN DOS, y en él Rod íguez Ma ín de endía la esis de que los amosos e sos de Zo illa, al pa ece incluidos en una de sus o ien- ales, pe enecien es a 1837, p ime a época del poe a allisole ano, no e an o iginales de an excelen e e si icado . La ca a del anónimo comunican e p egun aba al maes o po qué en e las ci as que había hecho en de ensa de su posición no hizo igu a a Esp onceda en e los caballe os de la «Íncli a y gene osa o den de los "picaped e os del ubz"' », como Rod íguez Ma ín llamaba a aquel g upo de poe as del siglo XVII en que "abunda on los ubíes en las an ás icas joye ías de los poe as, más icos cuan o mas pob es, que los pa ían, como quien pa e piñones o nueces, pa a hace de ellos los labios de las muje es a quienes elogiaban», como en los e sos de Zo illa que aún no hemos eseñado: «Son us labios un ubí pa ido po gala en dos; le a anca on pa a í de la co ona de un dios». En Ja espues a a la ca a del comunican e desconocido la e udición del maes o aya, como siemp e, a la al u a de las más al as co as 130 JOSE SANTOS TORRES donde sólo ienen cabida los inmo ales que mo an en las al as cimas de Ja glo ia li e a ia. Menciona di e sas composiciones, odas llenas de ubíes, de Al a o Cubillo de A agón, en su comedia i ulada EL IN- VISIBLE PRINCIPE DEL BAUL, de Ca alina Cla a de Guzmán, al hace el e a o de su he mana, de una Academia pe uana del pe io- do i einal donde ambién se p ac icaba la picaped e ía del ubí, de So Juana Inés de la C u z, que ambién pa ía ubíes en unas co pla que se can a on en la iglesia ca ed al de Puebla de los Angeles en 1689, de la A ca demia Dos Singula es de Lisboa, uno de cuyos poe- as en 26 de oc ub e de 1664 había hecho un acabado e a o de mu- je con ubí pa ido, de nues o Góngo a en su bello oman ce de LEANDRO Y HERO, de Jacin o Polo de Medi na , de León Me chan e y del p opio Lope de Vega, a quien llama, «águila caudal de nues o pa naso ». Un au én ico p odigio de sabe y de e udición, con que con es ó al anónimo comunican e dánd ole a conoce odo lo qu e pudiéndolo deci no dijo sob e la li e a u a y poé ica picaped e ía del ubí. Te mino, seño as y seño as: Algo hemos esbozado de la pe so na- lidad y de la ob a de D. F ancisco Rod íguez Ma ín, no lo que me ece su ex ao dina ia con ibución a las le as españolas. Su ingen e ibu o a las di e en es amas de la li e a u a a que dedicó su sabe me ece n sin duda alguna un bióg a o impo an e. Sólo hemos que ido esca a del ol ido, en la medida de nues as limi aciones, al políg a o insig- ne de nues a li e a u a y al andaluz que lle ó los ai es, la s cos umb es y el alma de Andalucía -así llamó a uno de sus lib os publicado en 1929- a odas las egiones españolas y las hizo ascende ue a de nues as on e as. También al abogado, la p o esión que ida, eje cida du an e muchos años y abandonada pesa osamen e más que mediada su ida, quizás pa a bien de la epúbli ca de las le as español as. Dejemos lo ando en es e Cenáculo como un c epúsc ul o se e no y en e al e a o de Don Miguel de Ce an es, el P íncipe de los inge- nios españoles, como Rod íguez Ma ín gus aba llama le, que p eside es a Academia, y quien ue a du an e oda su ida el eje cen al de sus es udios y es o zado paladín de sus ex ao dina ias emp esas li e a ias, es a exigencia a odas luces insobo nable: «la cul u a española p ecisa ei indica pa a la ju en ud es udiosa y pa a su ace o pa imonial his ó ico y li e a io la igu a y la ob a del g an pa ia ca andaluz y de las le as españolas». RODRIGUEZ MARIN, PERFIL HUMANO y PROFESIONAL 131 BIBLIOGRAFIA RAFAEL OLIVAR BERTRAND. Con idencias del Bac hille de Osuna. Valencia, 195 2. FRANCISCO RODRIGUEZ MARJN. Cincuen a c uen os anecdó icos. V. Los consejos del Pad e Mo illo. Mad id. 1919. F. RODRIGUEZ MARIN. Miscelanea de Andalucía. Mad id. 1927. ASOCIACION DE AMIGOS DE RODRIG UEZ MARIN. A ículos pe iod s icos -1855-1943-. P ólogo del conde de Colombí. Mad id. 1957. 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