U opía y p oyec o g á ico a inales del XVI: las
azas
pa a
el e ablo mayo y eja de un con en o
se illano *
U opía
and
an
in e es ing ske ch om he
end
o
he 16 h cen u y: he ske ches o a
high al a piece and i onwo k sc een in a
Se
illian con en .
He e a Ga cía, F ancisco
J.
**
Fecha
de
e minación
del abajo: 1
de
no iemb e
de
1999.
Fecha
de
acep ac
i
ón
po
la e is a:
ene o
de
2000.
C.
D.U.
:
729.961.1.034
(468.353
Se illa)
B
IBLID
[0210-962-X(2000);
3 l ;
51-
70]
RESUMEN
A
pesa
.
de
la impo ancia
que
la
a qui ec u a
de
e ablos
iene
en el
pano ama
a ís ico
se illano
de
los
siglos
XVI
y XVII, escasean las
aza
s y
p oyec os
u ilizados
pa a
la
con ección
de
esas
piezas.
Las
azas
ejecu adas
en e
1585 y 1593,
pa a
el
e ablo
mayo
y
eja
del
desapa ecido
Con en o
de
S a.
Ma ía
de
G acia
,
ienen
a
subsana
en
pa e
es a
ca encia.
El
e ablo
es
una
ob a
o ien ada
po
los
ca ac e es
omanis as
de
la
e ablís ica
de
esos
momen os
,
mien as
la
eja
esponde
al
es ilo
manie is a.
Ninguno
de
ambos
p oyec os
debió
se
pues o
en p ác ica,
si
bien
despe a on
el
in e és
de
des acados
a is as
como
F ancisco
Pacheco,
Juan
Ma ínez
Mon añés
,
Juan
de
O iedo
,
And és
de
Ocampo
,
Diego
López
Bueno
, e c.
Es
posible
que
la
con ec-
ción
de
las
mismas
es u ie a
al
cuidado
del
maes o
mayo
de
ob as
de
la
Ca ed al,
el
g anadino
Asensio
de
Maeda.
Palab as cla e: Re ablos
enacen is as;
Rejas
manie is as.
Iden i icado es:
Con en o
de
San
a
Ma ía
de
G acia
(Se illa); Maeda,
Asensio
de.
Topónimos: Se illa;
España.
Pe íodo:
Siglos
16
, 17.
*
En
Julio
de
1
998
el D .
Don
Juan
Miguel
Se e a
(q.e.p.d.),
nos
en egó
una
ca pe a
con
o ocopias
y
o og a ías
del
expedien e
y
azas
aquí
es udiadas.
E a
p opósi o
del
desapa ecido
e
inol idable
p o eso
y
amigo,
que
ealizá amos
el
análisis
de
ese
ma e ial
y
e ié amos
nues a
s
conclusiones
en
un
a ículo, a la
ez
que
nos
mani es ó
sus
in enciones
de
inclui
las
azas
en
la
exposición
que
p oyec aba
, en
calidad
de
comisa io,
con
obje o
de
conmemo a
el
IV
cen ena io
del
nacimien o
del
pin o
se illano
Diego
Velázquez.
Después
de
su
allecimien o, el D .
Al edo
Mo ales
,
con inuado
y
he ede o
del
p o eso
Se e a
en
an
señalada
emp esa,
nos
pidió
la e
labo a
ción
de
las ichas
ca alog á icas
de
l
os
ci ados
p oyec os
de
e ablo
y
eja,
po
lo
que
le
mani es amos
nues o
since o
ag adecimien o.
Como
quie a
que
la
lógica
limi ación
del
ca álogo
impedía
inclui
el
es udio
del
in e esan e
ma e ial
documen al
en
oda
su
ex
ensión,
la
s
p esen es
líneas
p o undizan
en
el
con enido
del
expedien e
, así
como
en
el
análisis
o mal
de
sendos
diseños.
Al
mismo
iempo,
p e endemos
endi
un
sen ido
y
pe sonal
hom
enaje
al
que
ue a
g an
amigo
y
maes o
,
cuyas
lecciones
y
consejos
nos
acompaña án
el
es o
de
nues os
días.
**
De
pa amen o
de
His o ia
del A e.
Uni e sidad
de
Se i
lla.
Cuad. A . G .,
31
,
2000,
51-
70.
51
HERRERA
GARCÍA,
FRANCISCO J.
ABSTRACT
Despi e he impo ance which al a piece a chi ec u e had in Se illian a is ic
li
e in
h
e 16 h and 17 h cen u ies,
li le e idence emains
o
he ske ches
and
plans o hese eligious pieces.
This
makes he ske ches which we e
made be ween 1585 and 1593 o
h
e high al a
o
he con en
o
he G acious S . Ma y, which no longe
exis s, ali he mo e signi ican!. The al a piece is cha ac e ized
by
he Romanis ic p e e ences
o
he a is s
o
he ime, while he sc een is in he manne is s yle. Nei h
e
o
hese
p
ojec s was in ac
ca
ied ou , al hough
hey we e
o
in e e
s
o
such
a is s
as
F ancisco Pacheco, Juan Ma ínez Mon añés, Juan de O iedo, And és
de Ocampo, Diego López Bueno and o he s. These
s
udies
may
ha e b
ee
n kep in
h
e c
a
e
o
he g and mas e
o
Ca
hed al wo ks in G anada, Asensio de Maeda.
Key wo ds: Renaissance al a pieces; Manne i
s
sc
eens
lden i ie s: Con e
n
o
h
e G acious S . Ma y (Se ille); Maeda, Asensio de.
Place names: Se ille; Spain.
Pe iod: 16 h and 1 7 h
ce
n u i
es
.
El
ma cado
ca ác e
ins umen al
que
el dibujo u o
pa a
la
mayo ía
de
los a is as españo-
les
du an e la
Edad
Mode na,
explica
que
en
la ac ualidad
se
an
a as las aza
s,
boce os
o
es udios conse ados.
De
a qui ec os y escul o es son
mínimo
s los ejemplos subsis en es.
Todo
es e
ma e
ial,
en
la
ac ualidad
muy
alo ado,
de
sapa ecía
al
iempo
que e a disuel o
el alle y
pasaba
a
manos
que
no
epa aban
en
su
adecuada
p ese ación.
Pa a
los años
inales del
XVI,
en
Se illa,
d
es
conocemos
azas e e idas a
e ablos
y a
lo
la go del
XVII
son
con ados los
ejemplos
, en e los que
debemos
menciona
los
modelo
s
de
ab
e náculos
y e ablos
ma co
, incluidos
en
el
album
de
D.Z
, epe o io
de
elemen os
a qui ec ónicos de
1662-63 y el
modelo
más
a dío del e ablo ma mó eo,
qu
e
Be na do
Simón de
Pineda
p oyec a a
pa a
el p esbi e io
de
la
capilla
de
lo
s Reyes.
Po
es a
azón
con
side a
mos
de
g a
n
alo
es imonial
la
s
que
median e
es
a
s
línea
s
analizamos,
con iando
con ibuyan
a
un
mejo
conocimien o
de
l
as
pau as es uc u ales y
o namen ales del e ablo
se illano
en los años inales del
XVI.
Co esponden a
un
p oyec o
con eccionado
pa a
el e ablo
mayo
del de
sa
pa ecido con en o
dominico
de S a. Ma ía
de
G acia
1• Jun o
al
mismo
de
s aca igualmen e el
modelo
pa a
las ejas
que
debían delimi a
y
ce a
el
p esbi e
io
de
la iglesia.
Aunque
no
cons an los
au o es
de
ambas
aza
s, lo cie o
es que ue on
some idas
a la inspección
de
una
se
ie
de de
s
acados
p o esionales del
momen o, en e l
os
que
cabe
ci a
a los escul o es Miguel
Adán,
Juan
de O iedo, Juan
Ma ínez Mon añés,
And és
de
Ocampo,
el a qui ec o y
ensamblado
Di
ego
Lópe
z
Bueno
y los
pin o es
Vasco
Pe ei a
,
F ancisco
Pacheco
, e c.
1.
EL
PLEITO
PREVIO
A
LA
EJECUCIÓN
D
EL
RETABLO
Has a
la echa sólo
eníamo
s no icia de la
conclu
s
ión
del e ablo
en
1601,
po
el a qui ec o
Juan
de
O iedo
quien,
median e
su abajo, hacía
e ec
i a
la
do e
de
su
hija
ing
esa
da
en
el Con en o en 15992•
Cabe
supone
que
en e 160 l y 161 O end ían
luga
las ope aciones
de
do ado,
sin
duda
encomendadas
al
pin o
Juan
de
Salcedo,
pues
sabemos
que
en 161 O
o o gaba
ca a
de
pago
de
200
ducados a
Juan
de
O iedo,
can idad
que
le co espondía de
su colabo ación
en
el
e ab
lo3•
No icias
de
echa
muy
pos e io
indican
cómo
la
ob a
ol ió
52 Cu
ad
. A . G .,
31
, 2000, 51-70.
LAS TR
AZAS
PARA EL R
ETABLO
M
AY
OR
Y REJA DE UN CO
NVENTO
SEVI
LLANO
a
se
do ada
en el siglo
XVIII,
en e
los
años
1735 y 1752.
La
len i ud con la
que
se
desa olló
el
p oceso
es á
jus i icada
po
la
escasez
de
caudales
y
la
dependencia
de
limo
snas
4•
Desconocemos
cualquie
o o
da o
sob e
el e ablo,
cuya
desapa ición
debió
ene
luga
con pos e idad a 18
37,
cuando
el
con en o
ue
desamo izado
y
des inado
a
usos
ci iles.
Si
acaso
ci a
la
esc
u
e a
no a
que
le
dedica
González
de
León
hacia
1844
, cali i-
cándolo
como
«
...
del
iempo
medio,
no
del
odo
malo
... »5•
El
abul ado
expedien e6 que
acompaña
a las azas,
nos
in o ma
de
las
ci cuns ancias
p e ias
a
su
ealización,
cen adas
en
el la go
plei o
que
en abla
la
comunidad
de
eligiosas
y los
albaceas
de
los
i ula es
de
cua o
cape
llanías dispues as
en
el
p esbi e io
de
la
igl
esia
con en ual.
E an
es os
úl imos
Don
Rod igo
de
la
To e,
que
había
sido
Vein icua o
de
la
ciudad
y
su
esposa
Dña.
Ma ía
de
la
To e. Los es os
mo ales
de
ambos
epo
sa
ban
p ecisamen e
en la
bó eda
ubicada
bajo
el
al a
mayo .
El
aludido
plei o,
cuyos
de alles
pasamos
a
explica
en
líneas
gene ales,
debió
inicia se
hacia
1585,
p olongándose
has
a
los
años
inales de la cen u ia,
pues
oda ía
en
1596
con inuaban
decla ando
una
se
ie
de
es igos.
El
mo i o
del
mismo
iene
su
o igen
en la p e ensión
de
las
monjas
de
di
spone
un
nue o
e ablo y
eja
en
el
p e
sbi e io
del
emplo
,
en end
ie
ndo
que
la
inanciación
de
ambas
piezas
debía
co e
po
cuen a
de
la
hacienda
de
los
pa onos
del ci ado
al a
y
capellanías
en
él
ins i uidas.
Se
dab
a
la
ci cuns ancia
de
que
lo
s
cónyuges
habían
allecido
sin
deja
descendencia,
po
lo
que
son
los
albaceas-adminis ado es
de
su
hacienda
quienes
pasan
a o ma
pa e
ac i a
del
p oceso,
una
ez
que
un
au o
judicial
les
impide
dispone
de
los
bienes
y
caudal
de
la
hacienda,
has a
an o
no
se
esuel a
el
li igio.
La
pos u a
de
es os
úl imos
es
i me,
des acando
las
alegaciones
que
en
1585 o1mula
Alonso
de
la
To e,
he mano
y albacea
de
Dña.
Ma ía,
pa a
quien
el
pun o
de
is a
de
las
eligiosas
no
iene
sen ido,
pues
en
el
momen o
de
la
undación,
su
he mana
había
cos eado
un e ablo de
p
equeñas
dimensiones,
ubicado
en
el
es e o
de
la
iglesia, y
en
las
mandas
es amen a ia
s
únicamen e
se
obligaba
a
paga
al
monas e io
un
ibu o y
censo
pe pe uo
anual
de
82.500
ma a edíes,
po
las
cua o
capellanías,
pa a
cos ea
el
sala
io del
sac is án
y
se icio
de las
mismas.
Asimismo
en iende
que
e an
los
adminis ado es
del
cauda
l de
Rod igo
de
la
To e
quienes
sí
podían
es a
obligados
a
ejecu a
eja y e ablo, al
como
se
habían
comp ome ido
con
el
con en o
al
seña
l
a
150.000
ma a edíes,
cob ados
en
cinco
años,
pa a
lle a
a
é mino
l
as
e e idas ob as.
Sin
emba go,
señala
que
Dña.
Ma ía,
como
usu uc ua ia
de
la
hacienda
de
su
ma ido,
no había
ap obado
es a
decisión
y,
en
consecue
ncia
,
quedaba
lib e
de
odo
comp omiso.
Lo
cie o
es
que
Don
Rod igo
había
allecido
an es
de
que
su
iuda
p ocedie
a a
la
undación
de
capellanías
en
el
con en o
de
S a.
Ma ía
de
G acia.
En
su
es amen o
y
codicilo, o o gados
espec
i
amen e
en
1561 y 1571,
únicamen e
encomendaba
a
sus
alba-
ceas
la undación de cua o
capellanías
en
el
emplo
que
les
pa ecie e
opo uno.
En
el
segundo
de
los ins umen os
no a iales
especi ica
que
su
cue po
debía
sepul a se
en
el
Con en o
de
Mad e
de
Dios
,
ha
s a
an o
ue an e ec i as
las capellanías.
Sin
duda, su iuda
eligi ía
el
con en o
de
las
dominicas
y
o dena ía
el
aslado
de
los
es os
del
di un o
esposo
al
pan eón
allí dispues o
7•
No
exis en
p uebas
de
que
la
pos u a
de
las
monjas
con ase
con
u
na
sólida
base
a gumen al.
Po
o a
pa e,
es
comp ensible
la
nega i a
de
los
albaceas a
e
disminuidos
los
caudales
Cuad. A .
G
., 31, 2000, 51-70. 53
HERRERA G
AR
CÍ
A,
FRANCISCO J.
de ambas haciendas.
No
sa is echas las dominicas
con
es os p ime os an eos, azan un
plan bas an e audaz basado en
una
se ie
de
es i icaciones, la mayo ía de ellas emi idas po
impo an es a is as del momen o, quienes lógicamen e apoya án la pos u a de la comunidad
con en ual, po los bene icios labo ales que pa a muchos de ellos pod ían de i a se,
en
caso
de que inalmen e iun a an las p e ensiones del con en o. Las p ime as decla aciones
ienen lu
ga
en
No iemb e de 1593. Ac ua on como es igos Juan de Pineda y F ancisco
Ruiz Ma ínez, eje os ecinos del Sal ado , Miguel
Adán
y Juan
de
O iedo, el p ime o
ecino del Sal ado y el segundo de S a. Ma ía y los pin o
es
Vasco Pe ei a, esiden e en
San Juan de la Palma y Juan de Salcedo que i ía en el Sal ado 8• Todos ellos compa e-
cie on a endiendo la solici ud de la p io a y monjas.
Las p egun as o muladas a los a is as gi an
en
o no a cues iones gene ales e e en es a
si conocen la capilla
mayo
de la iglesia
en
cues ión, si ienen no icia del en e amien o
en
la
misma
del Vein icua o
Don
Rod igo
de
la To e y su esposa, sob e
la
necesidad de
e ablo y eja ... Todos admi en conoce el p esbi e io, habe oído habla de los pa onos allí
sepul ados y, sob e odo, conside an opo uno el e ablo y
la
eja. Quizás lo más signi ica-
i o sea la asación del e ablo
en
2.300 ducados, en lo que a ensamblaje y alla espec a
y 2.500 ducados
en
cuan o a do ado. Los eje os es iman necesa ios 45.000 eales pa a la
o ja e ins alación de la eja. Tales alo aciones son emi idas a pa i de
la
inspección de
las azas, ci adas
po
p ime a ez, po lo que es imamos que la con ección de las mismas
debió ene luga en e el año
de
15 85. al inicia se el li igio, y es e de 1593.
Las ci adas decla aciones no die on luga a un inmedia o dic amen a o able a las monjas,
po lo que és as uel en a insis i p esen ando es años después, en 1596, nue os es imo-
nios que dan luga a una segunda onda de es i icaciones. El cues iona io
es
aho a más
p eciso y de allado que en la ocasión an e io . Cons a de es g upos de p egun as. El
p ime o dedicado a los pa onos: si los conocie on y ienen no icia de la undación de sus
capellanías y sepul u as
en
el p esbi e io del con en o, así
como
de
la
alcu nia y iqueza
que os en a on en ida.
En
segundo luga , se les in e oga sob e
un
capí ulo de sumo
in e és, el es ado de
la
capilla
mayo
del con en o y del pequeño e ablo que exhibía,
poniendo especial én asis
en
la al a de o na o an o del e ablo
como
del p esbi e io en
gene al9•
Po
úl imo,
se
pide a los a is as mani ies en su opinión sob e la necesidad de
gas a 55.000 eales en la con ección de la eja y o o an o
en
el e ablo. Es as ci as ponen
de mani ies o la e isión al alza que su en las asaciones e ec uadas
en
1593.
Aho a, en e o os, oca decla a a pe sonalidades de la alla de Juan Ma ínez Mon añés,
And és de Ocampo, F ancisco Pacheco o Diego López Bueno
'º
. Las espues as de odos
ellos, que pa ecen calcadas de un modelo concebido p e iamen e, ienden a en a iza el mal
es ado del an iguo e ablo y el escaso deco o del p esbi e io de la iglesia, a
la
ez
que
admi en la necesidad
de
in e i las can idades señaladas, después de examina las co es-
pondien es azas.
No
se a a, po an o, de unas espues as pe sonalizadas. Po el con a io,
la in o mación que apo an
es
mínima, si bien se de ec a el in e és de cada uno de ellos, po
la pues a
en
ma cha del p oyec o. Si acaso, me ecen
se
ci ados los pa ece es de Ma ínez
Mon añés, pa a quien
el
e ablo
que
p esidía la capilla has a esas echas « ...
es
muy an iguo
y es á muy mal a ado, y no con aquella polisia y aza y moldu as que al p esen e
se
asen
los e ablos en es a ciudad, en las capillas mayo es de las Y glesias y mones e ios p inci-
54 Cuad.
A
. G .,
31
, 2000,
51
-70.
LAS
TRAZAS
PARA
EL
RETABLO
MAYOR
Y REJA DE UN
CONVENTO
SEVIL
LANO
pales... y
es o
lo sabe
como
esqui a
que
es
, y
en ende
de
ello
y
abe
is o
el dho.
e ablo
... » ag egando, espec o al
p ecio
del e ablo
qu
e
se
p oyec a: « ...
son
menes e
cinco
mil
ducados
, poco más o
menos,
con o me
a la aza y
modelo
de
el
dicho
e ablo,
que
es á
hecho
en
pe gamino de
a qui i u a
,
que
le
a
sido
mos ada,
el
qual
dicho
e ablo
se á
conbenien e
pa a
la
dicha
capilla
mayo
, y
es e
sabe
po
en ende
de
ello
como
al
esqui a
y
a qui e o
.... »·
1•
En
é mino
s
muy
pa ecidos
se
exp esa
And és
de
Ocampo,
mani es ando
« ...
que
sabe
que
el e ablo
que
es á
echo
y pues o
en
el
al a
mayo
del
dicho
monas e io
y
yglesia
es
muy
biexo, y a
el
uso
an iguo
y
es á
mal a ado
y no
es
pulido, ni
de
la
o ma
que
ago a
se
asen
los
e ablos
en
es a
ciudad
y
en
odo
el
Reyno
,
pa a
las
capillas
mayo es
como
la
de
el
dicho
monas e io
,
po que
en
las
capillas
la e ales
de
el
dicho
monas e io
y
de
o os
conben os
y
monas e ios,
los
ay
munchísimo
mexo es,
y
ansí
es
nese
sa
io
que
en
el
dicho
al a
mayo
aya
e ablo,
que
sea p incipal
po
la
Rebe encia
de
el
San ísimo
Sac amen o
... »
12
•
Los
asgos
o males del
an e io
e ablo, no
cabe
duda
,
debie on
se
de
signo
pla e esco, a
juzga
po
los cali ica i os cÍ ados:
<<.
•.
es
muy
biexo
y a el uso
an iguo
... »
La
men alidad
del
escul o
alcalaíno y
de
Ocampo
se
mue
s
a
ya
p ocli e
a
una
nue a
sin axis
ca ac e i-
zada
po
la
inco po ación
de
ó mulas
omanis as
,
depu adas
de
menudencias
deco a i as
y
de
a iculación
más
ec ónica, al
como
ellos
mi
smos
desa olla án.
Muy
exp esi as
esul an
las
palab as
de
Ocampo
,
cuando
indica
que
el
an iguo
no
e a un e ablo pulido, cali ica i o
que
alude
a ese p oceso
desomamen al
que
expe imen a
el
e ablo se illano
desde
la
década
de
los
se en a.
Nada
más
digno de
mención
apo an
los es igos.
Según
se
obse a,
el
obje i o
de
la
comunidad,
como
el
de
los a is as,
es
el
mismo:
la
ealización
de
ambos
p oyec os.
La
alo ación
écnica y
a ís ica
de
las
azas
b illa
po
su ausencia.
No
e a
es e
el
momen o
ni
el
luga
pa a
p ocede
a
obse aciones
y
juicios
sob e
el
con enido
de
las
mismas.
Pe o
es
ácil
supone
cómo
la
mode nidad
de
ambas
piezas
esul a ía del
ag ado
de
odos
los
concu en es.
Al
igual
que
hubie amo
s
deseado
la inclusión
de
es e
ipo
de
aspec os,
hab ía
sido
ambién
ape ecible
conoce
la
esolución
del
plei o
,
cuyos
de alles
escapan
al
con e-
nido
del
documen o.
¿Accede ían
inalmen e
los albaceas de
los
esposos
de
la
To e
a
inancia
el p oyec o?
¿Ha ían
ale
es os
úl imos
su nega i a?
La
documen ación
no
o ece
espues a
a
es os
in e ogan es.
En
cualquie
caso,
podemos
adi ina
que
el
e ablo
ue
ejecu ado
en
los
años
inales
de
la
cen u ia,
si
enemos
en
cuen a
la
in o mación
que
incula
a
Juan
de
O iedo
con
el
mismo,
echada en 1601.
O a
cosa,
de
momen o
imposible
de
de em1ina ,
es
acla a
si el
modelo
lle ado
a la p ác ica ue el ep esen ado
en
las
azas
o,
po
el
con a io
,
se
elabo ó
un
nue o
p oyec o
algo
más
sencillo y
asequible
económica-
men e
,
quizás
basado
en
el
ya
exis en e.
Así
pa ece
indica lo
la
alo ación
que
del
mismo
hicie on
en
1601
Gaspa
Núñez
Delgado
y
And és
de
Ocampo,
quienes
e alua on
la
a qui ec u a
, alla y
escu
l u a
de
la
ob a
en
11.493
eales
13
,
según
indicamos
más
a iba,
can idad
que
dis a de los
ap oximadamen e
25.000
alegados
en
1596
po
los
a í ices
ci ados.
No
hay
que
desca a
que
es os
úl imos
p opusie an
can idades
más
al as
an e las
di icul ades
de i adas
del
plei o
,
en
p e isión
de
una
posible
sen encia
que
impusie a
una
inanciación
a medias
en e
la
hacienda
de
Don
Rod igo
de
la
To e
y las
a cas
con en uales.
Cuad. A . G .,
31
, 2000, 5
1-
70. 55
HERRERA
GAR
C
ÍA
, FRANCISCO J.
2. LAS TRAZAS DEL RETABLO Y LA REJA
El e ablo es á ep esen ado en alzado, dejando e ín eg a oda su es uc u a desde el
so obanco has a el ema e. Ca ece de plan a así como escala o «pi ipié», po lo que esul a
muy di ícil ene una idea exac a de sus dimensiones. El pe gamino que con ienen el diseño
mide 0,79 x 0,55 m s. El p oyec o es una esc upulosa labo de delineación, ansmi iendo
sob e odo una in ensa sensación geomé ica. Fue ealizado en in a, con lige os oques de
aguada pa a somb ea algunas igu as y elemen os de alla.
Su
es ado de conse ación no
es del odo malo, habida cuen a de la esis encia del sopo e empleado, si bien hay que
señala
la
p esencia de algunas manchas de humedad y el daño causado po múl iples
dobleces pa a su adap ación al legajo.
A di e encia del e ablo, el diseño de la eja es algo meno .
El
sopo e es papel, cuyas
medidas son 0,57 x 0,40 m s. Del ancho indicado, el dibujo sólo ocupa la mi ad, es deci ,
0,20 m s. pues no igu a el alzado comple o de la eja, de la que se ep esen a únicamen e
! .- T azas pa a el e ablo mayo del Con en o
de S a. Ma ía de G acia (Se illa). C. 1585-1593.
56
la sección izquie da. Tampoco apa ece es-
cala que acili e el conocimien o de las
medidas. Las écnicas u ilizadas pa a el
desa ollo del p oyec o son lápiz, in a y
aguada oja. En es a ocasión debemos la-
men a el mal es ado de conse ación de las
azas, hallándose a ec ado el papel po dis-
in as o u as, manchas de humedad y do-
bleces que llegan a des igu a el p opio di-
seño.
An es de aden a nos en el es udio más de-
allado de ambas piezas, no con iene pasa
po al o uno de los aspec os que más us-
ación nos p oducen cuando con emplamos
las azas: la ausencia de im n o leyenda
que acla e su au o ía. Tampoco la lec u a
a en a del expedien e al que nos hemos e-
e ido esuel e la cues ión. Sólo podemos
señala cómo, al pie de ambos dibujos, i-
gu an dos i mas co espondien es a Diego
Ramí ez y Juan Ma ínez de Rojas, p ocu-
ado es del con en o
en
el plei o, quienes
ub icaban así la con o midad de las eli-
giosas con las azas. Es á cla o que lo de
menos e a la au o ía de las mismas. La con-
cepción de la ob a y su plasmación g á ica,
iene aún poca impo ancia. Ni siquie a el
au o e necesa io es ampa su i ma. Co-
b a po el p oyec o esul aba su icien e.
Cuad. A . G .,
31
, 2000, 51-70.
LAS TR
AZAS
PARA
EL R
ETA
BLO
MAYOR
Y REJA DE UN CONVENTO
SEVILLANO
2.
-T azas pa a el e ablo mayo del Con en o de S a. Ma ía de G acia
(Se illa).
C.
15
85-
15
93. De alle.
3.-T azas
pa a el e ablo mayo del Con en o de S a. Ma ía de G acia
(Se illa). C. 1585-1593. De alle.
Cuad. A . G .,
31
, 2000,
51
-70. 57
HERR
ERA
GAR
CÍA
,
FR
ANCI
SC
O
J.
O a cosa se á la ealización del mismo, ope ación que cen aba el in e és de clien es y
a is as14• Pe o es a apa en e «dejadez»
po
pa e del au o de las azas, a la ho a de
ub ica las, puede esponde a o o ipo de condicionan es, como puede se el hecho de
conoce el inmedia o des ino del dibujo, es deci la pa icipación del mismo en un plei o,
en el que sin duda no desea ía e se implicado como es igo.
Po
o a pa e, es e p oyec o
no es aba des inado a una ins i ución de g an impo ancia como la Ca ed al o alguna de las
«casas g andes» de ó denes eligiosas y, en consecuencia, la di ulgación de su nomb e
esul aba poco ascenden e,
Más
adelan e en a emos en posibles a ibuciones.
2.1. El e ablo
Ya
señalamos cómo llama la a ención la esc upulosidad con que ue delineado, demos an-
do su au o no sólo un buen conocimien o
de
la no ma i a a qui ec ónica sino ambién g an
habilidad a la ho a de p oyec a . La isión
de
la ob a es o almen e on al, ca ece de
som
b eado o insinuaciones de pe spec i a. Es á cla o que los p opósi os de la aza e an
únicamen e acili
a
su pues a en p ác ica y pa a ello nada mejo que la cla idad en el
dibu
jo.
Llama i a es igualmen e la ausencia de indicaciones sob e la iconog a ía que debían
inclui las múl iples ho nacinas, cajas y a je as, solamen e igu an esbozadas algunas
imágenes del segundo cue po y ema e, que luego analiza emos.
A pesa de a a se de
un
e ablo mayo y de la monumen alidad que ansmi e la aza, sus
dimensiones no e an excepcionales. Si omamos como e e encia la al u a del sag a io, al
cual debía pode accede el sace do e con comodidad,
ca
lculamos que el al o o al debió
oscila
en
o no a los
11
me os. El ancho del es e o ampoco pe mi i ía un g an despliegue
de calles y sopo es. Hay que ene en cuen a, además, que al como apa ece pun eado en
el diseño, la cabece a enía plan a poligonal y se ía de a anque a una cubie a abo edada
de c uce ía.
Po
ello, las calles la e ales i ían dispues as en diagonal, mien as la cen al y
en ecalles se acomoda ían on almen e, al como años más a de ac ualiza Mon añés en
el
e ablo mayo
de
S a. Cla a.
Consis e en una es uc u a compues a de so obanco, banco, dos cue pos y á ico, a iculado
en es calles y dos en ecalles, delimi adas median e columnas, es a cada lado, cuyos
us es apa ecen en el diseño o almen e lisos, pe o pod ían es a p e is os pa a inco po a
es ías. El p ime cue po es
de
o den oscano, mien as el segundo, siguiendo la o denación
canónica, in oduce el jónico y
po
in el á ico inco po a columnas co in ias. Exis e una
cla a in ención
de
acionaliza y o dena ec ónica y espacialmen e el conjun o, limi ando
la o namen ación a zonas conc e as: ma cos de la ho nacina cen al y sag a io, on ispicios,
isos y sob e odo el ema e, donde adquie e especial desa ollo. En e los dis in os
elemen os que me ecen se des acados igu an las ca elas ca nosas
de
los ex emos del
so obanco, con niños a on ados en la base y una cabeza de se a ín en lo al o. Los ma cos
de
es as ca elas,
de
los ecuad os del banco y los que co onan las ho nacinas de las
en
ecalles, se ca ac e izan po emplea una moldu ación muy geomé ica, con ile es, o as,
pun as de diaman e, e c. Son p opios del manie ismo. Diseños muy pa ecidos encon amos
en la a qui ec u a y dibujos
de
He nán Ruiz II. De especial signi icación son los on ispi-
58
Cuad. A /.
G .
,
31
, 2000, 5
1-
70.
LAS
TR
AZAS
PARA
EL
RE
TABLO
MAYOR
Y REJA DE
UN
CONVENTO
SEVILLANO
cios, en los que ad e imos ó mulas an ino ma i as a la ho a de in e p e a elemen os
clásicos, así llama la a ención el doble
juego
de on ones pa idos, ec os o cu os, es os
úl imos a olu ados en el ex emo y con eniendo mo i os a ene ados. La solución hay que
elaciona la una ez más
con
la po ada de los «Cua o lib os de a qui ec u a» de And ea
Palladio. Sin emba go, no debemos ol ida cómo He nán Ruiz II en su «Lib o de A qui-
ec u a» p oponía dis in os modelos de on ones cu os pa idos. El elemen o, aho a do ado
de o namen ación en o ma
de
concha, goza á de amplio p edicamen o en
la
a qui ec u a
pos e io , como co onación de
a
nos y
en
el e ablo ha án uso in ensi o de él Juan de
O iedo, Asensio de Maeda siendo, ya en ado el XVII, Diego López Bueno uno de sus
p incipales adep os.
Es
en el á ico donde la usión de
la
s o mas ege ales y las líneas geomé icas de
la
a qui ec u a, p opo cionan un
mayo
e ec o escenog á ico. El edículo cen al, que incluye
un
ondo enma cado en
un
cuad ado dispues o en e columnas, dela a una ez más los
in lujos
de
Se lio, cuyas imágenes, di undidas p incipalmen e a a és de la edición cas e-
llana de los lib os III y IV, e an
ya
de
uso co ien e en e los a qui ec os y acis as
se
ill
anos
del úl imo cua o del
XVI
15• Puede a a se de una ein e p e ación del on ispi-
cio del « emplo co in io», p opues o en el olio LVI del lib o IV16. Modelo que, además, al
igual
que
o os p oyec os del a qui ec o boloñés, o ece buenas mues as de en ecalles
ocupadas po ho nacinas,
con
e cio supe io cajeado, ecu so ambién p esen e en las azas
que comen amos e in oducido
en
la e ablís ica se illana a pa i
de
1581 po Ped o Díaz
de
Palacios, según Palome o
17
• Vol iendo al ema e, no debemos ol ida que ambién
He nán
Ruiz decidió expe imen a
con
los á icos cuad angula es, co onados po on ón y
albe gando un óculo o ondo ci cula ,
como
comp obamos
en
las po adas de los olios 140
y
141
de su «Lib o de A qui ec u a»18, sin duda in luenciado ambién po Se lio. Un e ablo
iniciado en 1586, muy pocos años an es del que analizamos,
como
es
el mayo de S a.
Ma ía
(A cos de la F on e a, Cádiz), exhibe un á ico con ondo ci cula pa a con ene el
elie e
de
Dios Pad e. Sus azas habían es ado al cuidado del maes o mayo del A zobis-
pado
, el ci ado Díaz de Palacios, quien asimismo pudo inspi a las pau as del mayo del
monas e io de Regina Angelo um, iniciado po Je ónimo He nández en 1586 y con inuado
po
And és de Ocampo, donde ambién apa ecía es a solución. Años después, en 1600
Asensio de Maeda de
sa
ollaba un esquema pa ecido en la co onación del e ablo mayo del
Hospi al
de
las Cinco Llagas, ealzando así el escudo hospi ala io.
Según adelan amos, no exis e la
más
mínima e e encia al p og ama iconog á ico que
debían con ene calles y en ecalles. Lógicamen e, la ho nacina cen al debe ía es a ocu-
pada
po
la
imagen i ula del con en o, S a. Ma ía de G acia
19
• Pa a
el
es o de cajas y
ecuad os, igno amos cuál
pudo
habe sido su con enido, que no debió es a p e is o en el
momen o de con ecciona las azas. Únicamen e encon amos insinuadas un g upo de
igu as que son dos Vi udes sob e ambos ex emos de la co nisa del p ime cue po, la del
lado de echo, cla amen e iden i icable
con
la Fo aleza y la opues a, quizás la Templanza.
Ejecu adas a base
de
asguños ápidos y ené gicos con lige os oques de aguada, ansmi en
la imp esión de o mas monumen ales, cuyas pos u as algo con o sionadas en an den o de
los habi uales ece a ios del manie ismo omanis a, de cla a ascendencia miguelangelesca.
Sob e los semi on ones cu os y a olu ados, en e los que
se
disponen los edículos
Cuad. A . G ., 31, 2000, 51-70.
59
HE
RR
ERA
GA
R
CÍA
. FRANCI
SCO
J.
A qui ec u a», sin duda conocido po los maes os se illanos a inales del XVI, sino
ambi
én
en los diseños de ejas que sabemos acome ió el a qui ec o co dobés,
en
calidad de
maes o mayo de la Ca ed al. Los ba o es de ambos cue pos ecue dan los con enidos en
el olio 1
13
del ci ado epe o io g á ico y el pe illón que ema a el edículo del á ico,
compues o po golle e, ja a, o o y as il co onado po bola, es á en línea con el modelo de
pie de cus odia demos ado en el olio 116 del manusc i o.
Sin emba go, el p incipal e e en e del ejemplo que analizamos, es la ci ada eja de la
capilla de la An igua, de la Ca ed al se illana. Los pa alelismos en e ambas p opo cionan
la cla e pa a decan a la au o ía del dibujo. Fue Hemán Ruiz II quien en 1565 había
con eccionado diseño pa a la eja de la An igua31, iniciándose de inmedia o los abajos, que
hab ían de p olonga se du an e más de ein a años. La p incipal de las in e upciones que
su ie on ue la ocasionada en 1578, po el aslado del mu o que con iene la pin u a de la
e igie ma iana, has a su ac ual emplazamien o. En esos ins an es hay que señal
a
la in e -
ención
en
las labo es de o ja y undición, del eje o Juan Ba ba, uno de los es igos que
in e ienen en 1596, en el plei o de las dominicas de S a. Ma ía de G acia, quien sin duda
espe aba lle a a la p ác ica las azas que se le o ecen pa a su asación
32
. Pe o ol iendo
con la ob a ca ed alicia, el año de 1586 ue decisi o pa a el de eni de la
misq-ia
pues ue
en onces cuando se enca ga un nue o diseño pa a eo ien a su con ección, ecayendo el
enca go en Asensio de Maeda, a la sazón maes o mayo de ob as de la Ca ed al3
3.
En 1591
se o dena a Juan Ba ba deshace algunos elemen os de lo cons uido y desde ese año los
abajos no su en in e upción has a su inalización en 1601, cuando Juan de Salcedo se
p es aba a las ope aciones de do ado y pin u a. Sin emba go hay que señala el allecimien-
o de Juan Ba ba en 1598, sucediéndole al en e de los abajos o o de los eje os
implicados
en
el p oceso de las dominicas, Rod igo de Sego ia, ambién so p endido po
la mue e en
1601
34
• Sin duda, el segundo cue po y ema e que ap eciamos
en
la ac ualidad
son los diseñados po Maeda. En pa icula , el ema e demues a una es uc u a muy
pa ecida
al
p oyec o de S a. Ma ía de G acia, incluyendo igualmen e ecuad o cen al, con
ondo
en
el in e io , y a ambos lados se ellena el espacio median e oleos ege ales y «ces»
ca ilaginosas.
En
el caso de la eja nos pa ece mucho más cla a la a ibución a Maeda. Exis en menos
dudas que espec o al e ablo. Si epasamos su ayec o ia al en e de las ob as ca ed alicias,
e emos cómo en di e en es ocasiones a iende la p oyección de ejas. En e las a eas que
desde p incipios del XVI asumen los maes os mayo es, es á la supe isión de los p oyec os
de eje ía p esen ados po los pa icula es, de mane a que p on o se ex endió la cos umb e
de enca ga azas di ec amen e al maes o, eludiendo así posibles enmiendas po pa e de
és e
35
• De lo que
no
cabe duda es del p o undo di o cio exis en e, más si cabe que en el caso
de la e ablís ica, en e diseño y ejecución. Los maes os eje os p e e en emen e a ienden
lo segundo y,
en
el caso de que el p oyec o e is a cie o g ado de complejidad, se solici an
azas a un maes o mayo . La dedicación de Maeda a menes e es elacionados con la eje ía
se documen a a ias eces, siendo el caso de la eja de la An igua el ejemplo más
sob esalien e. Pod íamos ag ega el diseño de las ejas des inadas a la capilla si uada bajo
el al a mayo , on e a a la Real (1590)
36
, a las en anas dispues as en el mu o que cie a
las sac is ías y cabildo (
h.
1594-96)
37
, incluso pa a el Alcáza llegó a dic a condiciones
66 Cuad. A . G
.,
31
, 2000,
51
-70.
LAS
TRAZAS
PARA
EL
RETABLO
MAYO
R Y REJA DE
UN
CONVENTO
SEVIL
L
ANO
1 •
, .
' .
7
.-
T azas pa a la eja del Con en o de S a. Ma ía de G acia
(Se illa). C. 1585-1593. De alle.
des inadas a ejas que debe ían ubica se en las en anas de la sala de las bó edas
38
•
Vol emos a eco da que pa a el p opio con en o de S a. Ma ía de G acia inspeccionó en
1601 el do ado y polic omía de una eja. E a,
po
an o, el p o esional adecuado pa a
acome e un p oyec o de es as ca ac e ís icas.
La
ac i idad como acis a de Maeda al en e de la áb ica Me opoli ana deja ía p o unda
huella
en
su suceso , Miguel de Zumá aga, cuyo es ilo iene
un
cla o pun o de pa ida
en
las ó mulas manie is as del g anadino. Muy impo an e
es
que al calo de las expe iencias
como
p oyec is a y acis a
de
Maeda, Zumá aga i ía adqui iendo los conocimien os nece-
sa ios pa a sob epone se a la p ác ica de la can e ía, ac i idad que he edó
de
su pad e.
Esa
capacidad e sá il y esolu i a que demos ó Maeda pa a
la
aza de elemen os an a iados,
Cuad. A .
G .
,
31
, 2000, 51-70.
67
HERRERA
GA
R
CÍA
. FRANCISCO J.
desde los p opiamen e a qui ec ónicos, pasando po in aes uc u as u banas, e ablos, has a
llega a ejas y mobilia io, le ue ansmi ida a Zumá aga. No sólo ue el es ilo del p ime o
el que cala á en el segundo, sino ambién sus enseñanzas y la men alidad del a qui ec o
cul o, p oyec is a y di ec o
de
áb icas.
En
la p opia Ca ed al exis en mues as de e ablos,
como el
de
la Capilla de San Ped o, muchos de cuyos elemen os e elan la he encia o mal
que Maeda debió dispensa a Zumá aga, al igual que ocu e con la pequeña eja de la
po ada la e al
de
acceso a la capilla de la An igua, azada en 1605 y ejecu ada po
Remando
de Pineda.
Un
úl imo apun e sob e las azas obje o
de
es as líneas. Ya exp esamos que quizás no
ue an es as las u ilizadas pa a el e ablo, cuando su ejecución es enca gada a Juan de
O iedo
en
omo
a 1600 y cómo, sin duda alguna, las ejas no llega on a ejecu a se. Así se
explica la conse ación de ambas.
De
habe sido pues as en p ác ica sin plei o alguno que
e a da a el inicio de los abajos, hab ían pasado inmedia amen e a manos de los a í ices
ensamblado es y eje os y nunca hubié amos uel o a sabe de las mismas. Los dibujos aquí
analizados no ienen o o alo
que
la pu a ins umen alidad. Es posible que hoy podamos
asigna le de e minado alo a ís ico y es imonial, pe o de lo que no cabe duda es de que
ambos p oyec os, casi desde el momen o en que ue on ges ados, no encon a on o o
des ino que la u opía.
NOTAS
1.
El con en o u o su o igen
en
un
bea e io undado a inales del XV, con el í ulo de S a.
Ca a
lina
de Siena. En 1503 el Papa
Ju
lio II au o izó a las bea as p o esa bajo
la
egla de la o den e ce a
de
S o.
Domingo.
Deseando
dependencias más amplias,
en
1525
comenzó
a lab a se iglesia y con en o
en
la
collación
de
San
Miguel, donde adica ía la
comunidad
has a la echa de
su
exclaus ación
en
1
837
.
En
1841 ue
ins alado
en
la iglesia
el
ea o cómico de la
Campana
, mien as el es o de las dependencias
con
en uales
se ían des inadas a casas de ecinos. Pa a la his o ia
del
con
en o
éase el documen ado abajo de FRAGA
IRIBARNE
,
M."
Luisa. Con en os emeninos d
es
apa
ec
idos en el siglo XIX.
Se
illa: Guadalqui i , 1993, pp.
111-120.
2. López Ma ínez in o maba
en
1943 de la inalización de los abajos
en
160 I y del ap ecio
de
la
ob a
po
Gaspa
Núñez
Delgado y And és de O iedo, quienes la e alua on en 11.493 eales. LÓPEZ MARTÍNEZ,
Celes ino:
El
escul o y a qui ec o Juan de O iedo y de la Bande a. 1565-1
62
5. Se illa: Ayun amien o, 1943,
p.
34. Recien emen e F aga
I
iba ne ci a la no icia e e en e
al
ing eso de M. de
O iedo
, hija del
escul o
y
a qui ec o,
en
la comunidad con en ual, omando el hábi o
el
3
de
Agos o de 1599 y p o esando el 5
de
Agos o
de 1600.
FRAGA
IRIBARNE, M.ª Luisa. Con en os ... , p. 115. En
161
3 esidía allí
So
Ma ía de
San
Agus ín,
hija de
Juan
Ma ínez Mon añés. VARIOS. Documen os
pa a
la His o ia del A e en Andalu
cí
a. Vol. I,
Se
illa:
Labo a o io de A e, 1927, pp.
21
3-214 y
LÓPEZ
MARTÍNEZ
, Celes ino. Desde Ma in
ez
Mon añés a Ped o
Roldán. Se illa: Labo a o io de A e, 1932, p. 251.
3.
SANCHO
CORBACHO, Heliodo o. «A í ices
se
illanos del siglo XVII». En: Home
naje
al
P o
D . He nández Díaz. Se illa: Uni e sidad, 1982, p. 665.
4. FRAGA IRIB
ARN
E,
M.3
Luisa
. Con en os ... , p. 113.
5.
GONZÁLEZ
DE LEÓN, Félix. No icia
a í
s ica
(.
. .) de los edi icios
(.
. .) de Se illa. S
e
illa: 1844,
p. 423.
6. El expedien e del plei o ue a chi ado a mediados del siglo pasado (1842) como pa ona o y a
p incipios de es e siglo ue clasi icado
como
undación, haciendo cons a la p ime a ca a de la ca pe illa que
lo con iene; «NÚMERO: 572 (segundo). ESTANTE: ocho. TABLA: quin a. LEGAJO:
59
.
FUNDACIÓ
N
DE
Rod igo Núñez
de
la
To e. CONTIENE: Legajo sob e un plei o e e en e a la cons ucción de
un
e ab
lo y
68
Cuad. A
. G
.
,
31
,
2000
, 51-70.
LAS
TRA
ZAS
PARA EL R
ETABLO
MAYOR
Y
REJ
A DE UN
CONVENTO
SEVILLANO
ejas y cumplimien o de capellanias,
es
ablecidos po el ins i uido . En
el
se con iene el es amen o de Rod igo
Nuñez de la To e y el
de
su
muge
Ma ía de la To e. No a =
como
cu iosidad
éase
un boce o
en
pe gamino,
del exp esado e ablo y o o
de
las ejas. Sus olios ca ecen
de
nume ación». P oceden e de los ondos
de
«Bene iciencia» del A chi o de la Dipu ación P o incial de Se illa, se encuen a
en
la ac ualidad
en
el A chi o
His ó ico P o
in
cial
de
Se illa
(A.H.P.S), Real Audiencia, leg.
123
(clasi icación p o isional).
7. El es amen o ue o o gado el 2 de Ab il
de
1561. En él o dena que su cue po sea deposi ado en la
iglesia que elijan
sus
albaceas « ... has a q. se haga mones e io o capilla pa a ello, según que a ellos les
pa ecie e ... ». El codicilo lle a echa del 25 de Oc ub e de
1571
, indicando
<<.
••
que
en luga del monas e io que
po
el dho.
mi
es amen o dexaba o denado
que
se yziese, quie o que
se
aga
capilla de la mane a
qu
e pa ezie e
a los dhos. mis albaceas, po que
es a
es
mi
bolun ad». Documen o ci ado
en
no a
10.
8.
Las
echas de
sus
espec i as es i icaciones son las siguien es. 1593-XI-10, Juan de Pineda, de
46
años. 1593-XI-I O, F ancisco Ruiz Ma ínez,
mayo
de
30
años». 1593-XI-24, Miguel Adán,
de
56
años. 1593-
Xl-24, Juan
de
O i
edo
(no
co
ns a la edad). 1593-XI-27, Vasco Pe ei a,
mayo
de
60 años. 1593-XI-29, Juan
de Salcedo, mayo de
40
años. Documen o ci ado
en
no a I
O.
9. «Y en
si
saben que el e ablo que
oy
es á hecho
en
el al a
de
la
dicha capilla, es á
muy
mal a ado
y
hecho
al uso an iguo y sin aquella poli9ía y ai;a y moldu as y
ob as
p
ima
s y polida que al p esen e
se
ha
ze
en
es a ciudad los e ablos de capillas mayo es de las yglesias y monas e ios p ini;ipales de es a ciudad.
Y en si saben q. ansi
mesmo
la capilla
mayo
de la dicha yglesia
es á
desau o ii;ada
sin
la dicha eja y
no
con
la au o idad q.
con
la calidad de la al capilla, y ansí
es
muy
ne9esa io
q.se
haga la dha. eja de ie o,
lab ada y do ada como
se
usa y acos umb an haze semejan es ejas
en
es a
<;:iudad y
po
e i a hu os e o os
ynco
nb
enien es». Documen o ci ado
en
no a 1
O.
1
O.
Las echas de las dis in as decla aciones
son
las siguien es:
1596-Y-9, Juan Ma ínez Mon añés, ecino de
San
Lo enzo,
mayo
de 25 años. 1596-Y-10, And és
de
Ocampo
, escul o ecino de San Ma ín, de
46
años. 1596-Y-1
O,
F anci
sco
Pacheco, pin o de imagine ía,
ecino
de
San
Miguel, de 29 a ios. 1596-Y-11 , Juan Ba ba, eje o ecino
de
San
Lo enzo,
mayo
de
50
años.
1596-Y-16, Diego López (Bueno), a qui ec o y ensamblado , ecino de
la
Magdalena,
mayo
de
30
años. 1596-
Y-17, Sebas ián de Ba ahona, «maes o
de
do a e ablos, pin a los y
ymagi
ne ía», ecino de
la
Magdalena,
de
42 años. 1596-Y-20, Ped o
de
la
Cue a
, escul o y a qui ec o, ecino de
San
And és.
de
40
años. 1596-Y-22,
Diego
de
Campos, pin o de imagine ía, ecino de
la
Magdalena,
de
42 a ios. 1596-Y-22, Rod igo de Sego ia,
maes o eje o ecino de S a.
Ma ía
la Mayo , de 50 a ios. 1596-YI-8, Ál a o Mo án de la Ce da, Racione o.
1596-Y 1-8, Juana
O iz
, doncella. Los
dos
úl imos ci ados, al
se
p o anos
en
la ma e ia, se abs ienen
de
es i ica sob e aspec os a ís icos.
11.
Documen o ci ado
en
no a I
O.
12. Ibídem.
13.
LÓPEZ
MARTÍNEZ
, Celes ino.
El
esc
ul o ... , p. 34.
14
. R
esp
ec o al alo mone a io de las azas
en
compa ación
con
el impo e de la
ob a
éase MARÍAS,
Fe nando.
El
la go siglo XVI. Mad id: Tau us, 1989, p. 461. Del
mismo
au o
«El papel del a qui ec o en la
España del siglo XVI». En:
Les
chan ie s de la Renaissance. Tou s: 1991, pp. 247-258.
15
. PALOMERO PÁRAMO, Jesús M. «La in luencia de los a ados a qui ec ónicos de Se lio y Palladio
en
los e ablos de Ma ínez Mon añés». Homenaje
al
p o/
D . He nández Díaz. Se illa: Uni e sidad, 1982, pp.
503-525. Sob e la di usión de
la
ob a
de Se lio
en
Se illa éase
MORALES
MARTÍNEZ, Al edo. «Modelos
de
Se lio
en
el
a e se illano». A chi o Hispalense, 200 (1982), pp. 149-161.
16. Manejamos la edición acsímil del «Te ce o y Cua o
Lib o
de
A qui ec u a». Ba celona: Al a Fulla,
1990.
17.
PALOMERO
PÁRAMO
, Jesús. El e ablo se illano
del
Renacimien o: Análisis y e olución
(I
560-
1629). Se illa: Dipu ación P o incial, 1983,
p.
193. Del mismo: «De inición, c onología y ipología del e ablo
se illano del Renacimien o». lma on e, 3-4-5 (1987-88-89), p. 60.
1
8.
Manejamos la ecien e edición acsímil del «Lib o de A qui ec
u a
», pa ocinada po la «Fundación
Se illana de Elec icidad», Se illa, 1998, y di igida
po
Al onso
Jiménez
Ma ín.
19.
F aga en iende que la escul u a ma iana, exis en e
en
el
con en o de Bo mujos,
p
ocedía de S a.
Ma ía
de
G acia y
es
la con eccionada po O iedo en o no a 160
l.
FRAGA
IRIBARNE, M.ª Luisa.
El
Con en o ... , p. 116.
Cuad. A . G .,
31
, 2000, 51-70.
69
HERRERA
GAR
C
ÍA
, FRANCI
SCO
J.
20. PALOMERO PÁRAMO, Jesús
M.
«De inición ... », p. 60.
21. PALOMERO PÁRAMO, Jesús M.
El
e ablo se illano ... , p. 193.
22. PÉREZ ESCOLANO, Víc o . Juan de O iedo y de
la
Bande a. Se illa: Dipu ación, 1977, pp. 21-22.
23.
Véase
al espec o MARÍAS, Fe nando.
«De
e able o a e ablis a». En: Re ablos de
la
Comunidad
de Mad id. Mad id: Comunidad Au ónoma, 1995, pp. 97-109.
24. FALCÓN MARQUEZ, Teodo o. La Ca ed al
de
Se illa. Es udio a qui ec ónico Se illa: Dipu ación,
1980, p. 149. MORALES MARTÍNEZ, Al edo. «La a qui ec u a de la Ca ed al de Se illa en los siglos
XV
I,
XVII y
XVlll».
En
La
Ca ed al de Se illa. Se illa: G
uad
alqui i , 1984, pp. 203-204. RECIO MIR, Ál a o.
«F acasos, plei os, desapa ición y mue e de Asensio
de
Maeda». Labo a o io de A e, 1 O (1997), pp. 165-179.
25. En e l
as
apo aciones más ecien es sob e Asensio
de
Maeda igu an las de:
CRUZ
ISIDORO,
Fe
nando. «Ap oximación a la
ob a
de
l a qui ec o Asensio de Maeda». A chi o Hispalense,
237
( 1995), pp.
105-128. RECIO M
IR
, Al a o: «F acasos ... » y «Asensio de Maeda y la ans o mación de la Capilla de la
An igua
de
la Ca ed al
de
Se illa (1578-1601)» Cuade nos de A e
de
la Uni e sidad de G anada, 29, (1
998)
,
pp. 51-67.
26
. MARÍN FIDALGO, Ana. Ve mondo Res a. Se illa: Dipu ación, 1988, p. 20.
27. En e los e ablos diseñados
po
Maeda
y ejecu ados po Juan de O iedo «el mozo» podemos
ci
a
el del Cami
no
del Cal a io de S a. Ma ía
de
Jesús (1587), Asunción de la pa oquia de San Vicen e (1594) y
el de Villama ín, Cádiz (1601), que ina
lm
en
e no llega ía a ealiza se.
28. Juan de Mi anda decla aba en
su
es ame
n
o o o gado el 18 de Mayo de 1601, posee una
cap
illa y
e
n
e am
ien o en la iglesia con en ual de S a. Ma ía
de
G acia, cuya eja o dena do a y pin a
de
azul, con
el consen imie
n
o del
ma
es o mayo Asensio de Maeda.
LÓPEZ
MARTÍNEZ, Celes ino. A qui ec os, escul-
o es y pin o es ecinos de Se illa. Se illa: Labo a o io de A
e, 1929, p. 90.
29
.
MORALES
, Al edo. «La a qui ec u a ... », p. 205.
30
. PALOMERO PÁRAMO, Jesús.
El
e ablo se illano
..
. p.
436
. SERRERA, Juan Migue
l.
«Alo
nso
Vázquez: el e ablo mayo del Hospi al de las Cin
co
Llagas».
A
chi o Hispalen
se
, 227 (1
99
1), pp. 139-172.
31. Al edo Mo ales piensa que quizás siguie a el ci ado modelo del olio
11
3 del
<<Lib
o de A qui ec-
u a». MORALES, Al edo J. «A es
ap
licadas e indus iales en la Ca ed al de Se illa». En: La Ca ed al de
Se illa. Se ill
a:
Guadalqui i , 1
98
4, pp. 563-565.
32. Documen o ci a
do
en no a I
O.
33.
MORALES
, Al edo. «A es aplicadas ... », pp. 563-565. RECIO MIR, Al a o.
«A
sensio
de
Maeda ... »,
pp. 60-63.
34
. MORALES, Al edo.
«A
es aplicadas ... », pp. 563-565.
35. Ibídem, p. 559.
36
. LÓPEZ MARTÍNEZ, Celes ino. Des
de
Ma ínez Mon añés ... , p. 159.
37.
MORALES
, Al edo. «A es aplicadas ... », p. 565.
38. MARÍN FIDALGO, Ana.
El
Alcáz
a
de Se illa bajo los
Au
s ias. Se illa: Guadalqui i , 1990, .
JI,
p. 629.
70 Cuad. A . G ., 31, 2000, 51-70.