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La metopa y el triglifo: relación entre construcción y ornato en el proyecto de arquitectura

Abstract

La metáfora de la metopa y el triglifo distingue en la arquitectura elementos esenciales y elementos de ornamentación. No obstante, la forma arquitectónica especifica se define por la decoración, por lo cual la arquitectura no coincide con la construcción. La voluntad de encontrar un lenguaje adecuado a la finalidad de los edificios y al sistema constructivo es la voluntad de representación que caracteriza a la arquitectura. El autor, en esta disertación, trata de establecer las relaciones entre decoración, construcción y tipo arquitectónico

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La metopa y el triglifo: relación entre construcción y ornato en el proyecto de arquitectura

Author: Monestiroli, Antonio
Publisher: Editorial Universidad de Sevilla
Year: 1995
DOI: 10.12795/astragalo.1995.i03.02
Source: https://idus.us.es/bitstreams/98dfc959-d4b7-4746-8260-723f67c1402b/download
LA METOPA Y EL TRIGLIFO*
Relación en e cons ucción y o na o en el p oyec o de a qui ec u a
An onio Mones i oli
La me á o a de la me opa
y
el i ;li o dis ingue en
la
a qui ec u a ele-
men os esenciales
y
elemen os de o namen ación.
No
obs an e,
la
o -
ma a qui ec ónica especi ica
se
de ine po
la
deco ación, po
lo
cual
la
a qui ec u a no coincide con la cons ucción. La olun ad de encon-
a
un
lenguaje adecuado a
la
inalidad de los edi icios
y
al sis ema
cons uc i o es
la
olun ad de ep esen ación que ca ac e iza a
la
a qui ec u a. El au o ,
en
es a dise ación, a a de es ablece las ela-
ciones en e deco ación, cons ucción
y
ipo a qui ec ónico.
E
L ema que oy a abo da en es a lec- co ec a aplicación, el
de
la
co espondencia
ción es el de la cons ucción. La cons- en e sis ema cons uc i o y ca ác e del edi i-
ucción coincide en buena medida cio,
el
de la elección de qué sis ema adop a
19
con la a qui ec u a que se ealiza a a és del
hecho cons uc i o.
Sin emba go, es di ícil de aisla es e ema en
el
p oyec o de a qui ec u a.
Es
muy di ícil
habla de cons ucción en sí misma sin hace -
lo
desde un pun o de is a es ic amen e écni-
co, lo cual no nos compe e. Las eglas que se
e ie en a la cons ucción desde el pun o de
is a écnico o man pa e de un campo de
conocimien os con una au onomía concep ual
e ins umen al p opia. Se puede deci que hay
una ecnología de la que podemos dispone y
de la que nos se imos como ins umen o.
Pa a la a qui ec u a, el p oblema es
el
de
su
en e los que enemos a nues a disposición, el
de
su
papel en la lógica de conjun o del p o-
yec o, el de su aducción en a qui ec u a.
De hecho,
un
sis ema cons uc i o no es
di ec amen e a qui ec u a: pa a que llegue a
se lo iene que es ablece una doble elación:
po una pa e, con el ipo de cons ucción,
y,
po o a, con el complejo capí ulo del o na o.
Es os es concep os, el ipo,
la
cons ucción
y
el o na o, son es nociones insepa ables del
p oyec o de a qui ec u a. El ipo de cons uc-
ción implica
un
concep o gene al que o dena
las pa es del edi icio y las elaciones en e las
mismas. La cons ucción e is e de o ma
*
Lección impa ida en el Poli écnico de Milán po
el
p o eso Mones i oli.
-XIX-
ASTRAGALO, 03 (1995)
A ibu ion-NonComme cial-Sha eAlike - CC BY-NC-SA
A icle, ISSN 1134-3672
h ps://dx.doi.o g/10.12795/as agalo.1995.i03.02
A qui ec o, di ec o del Ins i u o Poli écnico de Milán.
20
ísica dicho concep o: a a és de la cons uc-
ción el ipo se ma e ializa, se singula iza, se
con ie e en edi icio. El sis ema de cons uc-
ción iene que se el adecuado pa a el mismo,
no iene que en a en con adicción con el
ca ác e gene al del edi icio, sino que más
bien iene que esal a lo.
Fo ma écnica
y o ma
a qui ec ónica
Resul a obligado oma como pun o de pa i-
da
la cabaña p imi i a pa a en ende una
co espondencia que pe manece con ca ác e
ijo en cada edi icio pos e io en e sis ema
de ili o y ipo cons uc i o,
en
el sen ido de
que la cabaña inaugu a
un
sis ema o mal
inculado al sis ema de ili o y que esponde
al mismo; una especie de condición na u al
con la que hay que medi oda cons ucción.
En es e sen ido, la con o e sia sob e
si
los
o ígenes de la a qui ec u a se encuen an en
la g u a o en la cabaña pie de signi icado a
a o de la cabaña. Lo que la ca ac e iza es el
hecho cons uc i o.
La cabaña siemp e se ep esen a de o ma
na u alis a: como si se a a a de da una idea
de
un
an es de la a qui ec u a. Pa a que la
cabaña se con ie a en emplo es necesa io
abo da la cues ión de la di e enciación o -
mal
de
sus elemen os cons uc i os. El emplo
se ealiza a pa i del momen o en que se di e-
encia el o den a qui ec ónico en el que se ha
cons uido. El o den es el que
da
sen ido a la
columna a, el que da a la columna a pe ec-
ción a qui ec ónica.
El o na o es el p incipio de Vi u io según
el
cual
cada
elemen o de la cons ucción
oma la o ma ap opiada pa a su di e encia-
ción. A a és
de
la elación con el o na o, y
po
consiguien e a a és
de
la
deco ación,
el sis ema de cons ucción se aduce en
a qui ec u a.
La o ma p imi i a de un sis ema de cons uc-
ción es
la o ma
écnica, es deci , una o ma
ca en e de un p opósi o es é ico. Un sis ema
de cons ucción iene una o ma que se co es-
ponde con su unción es á ica, y en es e sen i-
do la llama emos o ma écnica. La o ma éc-
nica es el esul ado de o os e enos de com-
pe encia (en la ac ualidad, es el de los ingenie-
os) y puede se asumida en
sí
misma y esal-
ada po su ecnicismo, o bien ans o mada
en o ma a qui ec ónica. Es a ans o mación
se lle a a cabo a a és del p oceso de di e-
enciación de los elemen os de la cons uc-
ción, en
el
sen ido de que los apa a os écni-
cos, al como son p oducidos po la indus ia,
no se plan ean el p oblema de se econocidos
como elemen os cons uc i os. Po el con a-
io, en a qui ec u a es necesa io que cada ele-
men o enga
un
nomb e,
un
papel en la cons-
ucción, en de ini i a, que sea iden i icado.
En o a ocasión he hablado de la di e encia
en e
un
sopo e y una columna. Un sopo e es
un elemen o cuya única unción es la de sos-
ene
y,
po consiguien e, puede ene o mas
dis in as con al
de·
que sean compa ibles con
es a unció
n.
Una columna iene una o ma y
sólo una en la que se iden i ica.
El
p incipio a
a és del cual se p oduce dicha iden i icación
es el p incipio del o na o. Así se puede e
que habla de cons ucción signi ica habla de
la elación con aquello que se cons uye,
el
ipo de cons ucción, y de
la
o ma a a és de
-XX
-
la cual se iden i ican los elemen os de la cons-
ucción.
Tipo, cons ucción y deco ación
Una his o ia de la a qui ec u a que esul a
ejempla pa a es e obje o es la de A u gus e Choi-
sy, en
la
que la a qui ec u a an igua es anali-
zada a a és de los é minos signi ica i os del
ipo, de la cons ucción y de la deco ación. El
ipo comp ende las ca ac e ís icas gene ales
de
con o mación del edi icio; la cons ucción
se e ie e a los ma e iales y écnicas adop a-
das, y
la
deco ación de ine la o ma p opia de
los elemen os cons uc i os.
El p incipio del o na o nos pe mi e p o undi-
za en
la
noción de deco ación y di e encia la
de la
de
o namen ación. El concep o
de
deco-
ación, que
ya
se en iende en sen ido nega i o,
o y necesa io de ese p incipio, del nega i o y
supe luo del mismo. En es a dis inción pode-
mos econoce la di e encia en e deco ación
y o namen ación. Qua eme e de Quincy a i -
ma: «Llamamos deco ación necesa ia a aque-
lla cuya ausencia p oduci ía a la is a y al
espí i u una al a de sen ido», o bien «aquella
cuya p esencia
es
la adecuada pa a explica al
espec ado el obje o al que se aplica. Aquella,
po úl imo, que e ue za la imp esión que ie-
ne que p oduci el mismo obje o y que desa-
olla sus ca ac e ís icas». Y sigue diciendo:
«Llamamos deco ación necesa ia aquella que
ecoge los emas de su in ención del ondo de
la idea p incipal del monumen o».
Pa a Qua eme e de Quincy, la deco ación
puede se de es ipos: o namen al, analógica
y
alegó ica.
como
enmasca amien o, encie a, sin emba -
La
p ime a, la o namen al, es el ipo de
go, un alo posi i o an impo an e que se deco ación que se inspi a en el ins in o
espe-
con ie e, en el p oyec o, en inalienable. En el
p oyec o de a qui ec u a es imposible p escin-
di de
la
deco ación, es imposible de ini un
elemen o a qui ec ónico cuya o ma no esul-
e de su aplicación.
La
s únicas o mas, apa e
de la deco ación, son las o mas écnicas.
Además de las o mas écnicas, pa a odas las
o mas que se plan ean como obje i o que
sean ep esen a i as de
sí
mismas, el o na o se
con ie e en un p incipio necesa io.
Deco ación y o namen ación
Pa a p o undiza en es e concep o podemos
se i nos del en oque de
Qu
a eme e de
Quincy. En el é mino deco ación del Dizio-
na io S o ico di A chi e u a, Qua eme e de
Quincy dis ingue cla amen e el aspec o posi i-
cí icamen e humano de a iedad. Se a a de
una deco ación
no
necesa ia, que se con igu-
a
como
un sis ema o mal secunda io que
es ablece una elación p opia
con
la a qui ec-
u a. En es e caso, deco ación coincide
con
o na o:
su
ca ac e ís ica p incipal
es
la de
que es supe lua.
El segundo ipo de deco ación se puede de i-
ni como analógica. Pe o la analogía se puede
aplica a dis in os sis emas
de
e e encia: so-
b e odo a la na u aleza, pe o ambién
-y
aquí
el pensamien o de Qua em
e e
de Quincy se
hace más p o undo y e elado - a la cons-
ucción. La deco ación se aplica gua dando
una analogía con la cons ucción. El sis ema
de cons ucción se deja desc ibi a a és de
la deco ación, que con ie e sen ido y ca ác e
-
XXI
-
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ASTRAGALO,03(1995)ISSN 1134-3672
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a sus elemen os. Pensemos en el o den dó ico,
en sus elemen os, de inidos uno po uno y en
sus in e elaciones es ablecidas po la deco a-
ción, que en es e caso se con ie e en esencial,
necesa ia, y sin la cual los elemen os de la
cons ucción ca ece ían de iden idad.
Po consiguien e, la deco ación se puede en-
ende como o ma de iden i icación, y en es e
sen ido cons i uye la aplicación del p incipio
del o na o enunciado po Vi u io.
En la deco ación se incluyen odos los aspec-
os o males
de
un
o den, incluidos los sis e-
mas p opo cionales de los elemen os, y has a
la g acilidad de la columna pe enece a la de-
co ación p opia de
un
o den.
Así se en iende la p o unda di e encia en e
deco ación y o namen ación. La o namen a-
necesa ia. Po
el
con a io, la deco ación ale-
gó ica iene una inalidad conc e a que con-
sis e en na a una his o ia que, aunque sea
pa alela a la del edi icio, siemp e es á elacio-
nada con su des ino inal. Una especie de g an
sub í ulo aplicado
al
edi icio que nos pe mi e
sub aya su ca ác e .
Es as es modalidades de la deco ación, o na-
men al, analógica y alegó ica, nos pe mi en
en ende
la
complejidad de es e aspec o an
impo an e pa a la a qui ec u a. Y ambién es
posible en ende po qué la ba alla de la a qui-
ec u a mode na se ha lib ado en su o alidad
con a la deco ación o namen al, es deci , con-
a oda o ma añadida que pueda dis ae la
a ención del sen ido p opio de las o mas
a qui ec ónicas.
Se comp ende que incluso las o mas simples
ción es un sis ema añadido que iene au ono- de una de e minada a qui ec u a mode na son
mía p opia y que puede ene in luencia sob e
el
esul ado de aplica
el
ipo de deco ación
el
ca ác e de
un
edi icio pe o no de e mina -
lo. Po el con a io, la deco ación es á in eg a-
da en la o ma a qui ec ónica; podemos deci
que es
un
p incipio cons i u i o de la misma.
Hay además
un
e ce ipo de deco ación, la
alegó ica, es deci , el caso en
el
que
la
deco-
ación adquie e el ca ác e de insc ipción y la
a qui ec u a en la que se aplica se con ie e en
una especie de lib o de his o ia, en
un
sopo e
sob e el que
se
e ie en dis in os ela os me-
dian e la deco ación alegó ica.
Es e ipo de deco ación se ap oxima en g an
medida
al
p ime o,
al
de la deco ación o na-
men al. Aunque siemp e se a a de una deco-
ación aplicada, la di e encia es que la p ime a
se inspi a en la na u aleza y sigue
el
ins in o
de la a iedad, y se ca ac e iza po no se
analógica, que sin emba go es á o ien ada po
comple o a desc ibi el sen ido de la a qui ec-
u a y
de
sus elemen os. La simpli icación de
o mas en la a qui ec u a mode na es á o ien-
ada a la de inición de las ca ac e ís icas esen-
ciales
de
los elemen os de la cons ucción, y
el
p oceso de educción o mal ealizado po los
maes os del Mo imien o Mode no no es sino
una mane a de en ende la deco ación. Po lo
demás, Qua eme e de Quincy, mucho an es
de los a qui ec os mode nos, ya in uyó es e
concep o cuando sos u o: «También puede su-
cede que la ca encia de o namen ación pueda
con e i se en alguna ocasión
en
un
medio de
deco ación [
...
) donde se encuen an dichos
edi icios cuyo ca ác e queda ía des uido o
debili ado po cualquie o namen o, ex ayen-
do
su
belleza p ecisamen e de la ausencia de
-XXII-
odo o na o». Lo que noso os que emos
sub aya es la elación en e deco ación y
cons ucción, el hecho de que los elemen os
de la cons ucción son de inidos en su o ma
especí ica po la deco ación. La deco ación
pe mi e la ans o mación de los elemen os
cons uc i os en elemen os a qui ec ónicos, la
ans o mación de las o mas écnicas en o -
mas a qui ec ónicas.
Cons ucción
y deco ación
El
o den dó ico, ambién denominado nada
menos que o den g iego, supone la demos a-
ción de la elación en e cons ucción y deco-
ación, que además cons i uye
el
mo i o de
la
acionalidad de de e minadas o mas a qui ec-
ónicas.
El
o den dó ico supone una explicación in e-
g al de la a qui ec u a en la he mosa de ini-
ción de Schelling según la cual
<<la
a qui ec-
u a es una me á o a de la cons ucción
».
La
a qui ec u a no es di ec amen e cons ucción,
sino la ep esen ación del hecho cons uc i o.
Po
lo
an o,
lo
que se in e pone en e cons-
ucción y a qui ec u a es
la
ep esen ación
del hecho cons uc i o en o mas es ables, en
o mas in eligibles.
Pe o ol amos
al
o den dó ico y obse émos-
lo
a a és de la desc ipción que del mismo
hace Choisy, y que quizá sea la más he mosa
de la his o ia de la a qui ec u a an igua.
Choisy desc ibe dos in e p e aciones posibles
del o igen del o den: la p ime a, la de Vi u-
io, que conside a que
el
o den dó ico es la
de inición es able de las o mas de la cons-
cación» de un elemen o de cons ucción en
made a. La segunda, decimonónica, es la que
ei indica ía una au onomía de las o mas del
dó ico de cualquie sis ema cons uc i o an e-
io y la que nos ha sido ansmi ida.
Según Choisy, la discusión sob e es e aspec o
se
hace supe lua
si
se conside a que en odo
caso la belleza del o den consis e en la ep e-
sen ación
en
o mas es ables de
un
sis ema
cons uc i o. Una ez que se ha encon ado la
o ma p opia de cada elemen o de la cons-
ucción, se iden i ica cada uno de los ele-
men os a a és de dicha o ma.
El
basamen-
o, la columna, el capi el, el a qui abe, el
iso, la comisa, son elemen os odos ellos
que pe enecen a
un
sis ema de cons ucción,
el
sis ema de ili o, y que son ep esen ados
cada uno po sí mismo así como po sus in e-
elaciones.
El
econocimien o de es as o mas del sis ema
de cons ucción en made a hace más com-
p ensible el p ocedimien o pe o no jus i ica la
belleza de las o mas, que se debe a la olun-
ad de ep esen ación de los elemen os, que es
una p e oga i a p opia de la a qui ec u a. Así
se en iende la de inición de Schelling:
la
belle-
za
de las o mas eside en es a olun ad me a-
ó ica, en es e in en o de ep esen ación. Asi-
mismo,
se
comp ende la de inición de Hegel:
«La a qui ec u a ans o ma en belleza
lo
que
es sencillamen e
con enien e>>.
La cons uc-
ción es sencillamen e con enien e pa a su
inalidad p ác ica, pe o se la ans o ma en
belleza a a és de la iden i icación y la ep e-
sen ación de sus elemen os.
ucción en made a de los emplos. Cada ele- Lo que explica plenamen e es e concep o es la
men o del o den co esponde ía a la «pe i i- compa ación que se es ablece en e los ó de-
-XXIII-
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nes. El sis ema cons uc i o
en
los ó denes
siemp e
es
el mismo, el mismo sis ema de i-
li o.
La
di e encia o mal en e los ó denes es
an acusada
que
los an iguos les a ibuye on
ca ac e ís icas dis in as: la se e idad del dó i-
co, la elegancia del jónico, el e inamien o del
co in io.
Los
mismos elemen os adquie en
o mas y p opo ciones que de inen iden ida-
des dis in as. Podemos sos ene que en la an i-
güedad
el
sis ema de cons ucción iene
ca ac e ís icas di e en es.
Pensad
en
la ulminan e de inición del p oble-
ma
ealizada po Le Co busie :
«Ha
habido un
eblandecimien o y se ha in en ado el jóni-
co». Es e p oceso de de inición de la iden i-
dad
de
los elemen os se lle a a cabo en a qui-
ec u a a a és del p incipio del o na o, y es
la
aplicación del p incipio del o na o, es deci ,
Además, en el mismo o den hay pa es des i-
nadas a ecibi o namen ación, como el espa-
cio en e los igli os,
en
el que es án coloca-
das las me opas, o el g an espacio del ímpa-
no. En es os luga es se colocan las escul u as
que se e ie en a his o ias pa alelas, elaciona-
das con el des ino del edi icio. Es as escul u-
as pe enecen a la o namen ación. Va ían
según el edi icio, no o man pa e di ec a de la
cons ucción, no son indispensables pa a su
iden i icación, su ca ac e ís ica es la de que
son secunda ias.
El o den dó ico es el que mejo e ela la di e-
encia en e deco ación y o namen ación.
Dicha di e encia coincide con la di e encia
en e la me opa y el igli o. El igli o es
un
elemen o esencial del o den, la me opa es un
espacio pa a la o namen ación.
la deco ación, la que pe mi e la de inición de El o den dó ico se á el sis ema o mal de e e-
la o ma p opia, de la o ma ep esen a i a, encia a
Jo
la go de nues a in es igación so-
del «quod dece ».
En
el o den dó ico las o mas emi en a la
cons ucción: cada una de ellas, como hemos
is o, es ep esen a i a de sus elemen os: la
columna ebajada da sen ido de es abilidad; el
equino apenas se pliega bajo el peso del a qui-
abe, bien ecibido po el ábaco. Sob e el
a qui abe, los igli os, es igos
de
las igas;
más a iba aún, la co nisa sub aya el salien e
de la cubie a. Todos es os elemen os, que
pe enecen a la cons ucción, pe manecen a lo
la go de iempo; a ían las medidas, las p o-
po ciones (pensemos
en
las a iaciones que se
han ido p oduciendo en el equino), pe o no las
ca ac e ís icas gene ales de la o ma. Pode-
mos conside a
que
es os elemen os son p o-
pios de un o den a qui ec ónico.
b e la elación en e ipo, cons ucción y o na-
o, has a la a qui ec u a mode na,
en
la que
e emos cómo el p incipio del o na o segui á
siendo oda ía p incipio de de inición de las
o mas a qui ec ónicas.
Tipo y cons ucción
En el lib o VII de su a ado, Leon Ba is a
Al
-
be i, al abo da la cues ión de la cons ucción
de los emplos, enuncia su dis inción en e sis-
ema mu al y sis ema a qui abado.
Es a, además de se una dis inción en e dos
sis emas de cons ucción, es ablece el p in-
cipio
de cohe encia en e
sis ema
de cons-
ucción y sis ema o mal. De
ahí
que, pues-
o
que
el a co pe enece
al
mu o
y la colum-
na
al sis ema a qui abado,
no
esul a opo -
-
XXIV
-
uno cons ui a cos sob e columnas y en
cambio sí es más co ec o cons ui a cos so-
b e pilas as, que ambién o man pa e del
mu o. Las columnas sos end án un a qui a-
be según las eglas clásicas de la a qui ec u-
a an igua.
Es ob io que es a egla de Albe i no es una
egla écnica (los a cos sob e las columnas
son pe ec amen e adecuados desde el pun o
de is a écnico) pe o que e ela la in ención
de mani es a - a a és de la cons ucción-la
iden idad de los elemen os, de ep esen a
-de
la mane a más e iden e- su ca ác e . Así,
el
mu o iene que sus en a se en el e eno a a-
és de una de sus pa es, el pila , mien as que
las columnas cob an signi icado
al
sos ene el
a qui abe. Es as p opiedades de los elemen-
os cons uc i os pueden se en endidas como
mode na, haciendo explíci o el hecho de que
ninguno de es os dos sis emas iene una indi-
idualidad di e enciada.
El sis ema de cons ucción p edominan e en
la a qui ec u a del Renacimien o, así como en
la omana, es el sis ema mu al. Es a a qui ec-
u a se cons uye a a és de mu os, de a cos
y de bó edas. La elación en e el sis ema de
cons ucción y la solución ipológica es e i-
den e. Pensemos en la solución de la plan a
cen al, en la cúpula como elemen o de iden-
i icación del ipo de plan a cen al y en los
p oblemas cons uc i os que dicho elemen o
lle a consigo. La opción ipológica sugie e,
acaso impone, la elección del sis ema cons-
uc i o: los empujes de la bó eda sólo pue-
den se con a es ados po g andes masas de
mu o que se con ie en en el elemen o con el
con enciones his ó icamen e ansmi idas, a que se cons uye la a qui ec u a del Re-
las que es amos acos umb ados y que segu a- nacimien o,
al
igual que en la a qui ec u a
men e pueden se discu idas, pe o sólo des-
pués de que hayamos conocido y compa ido
su signi icado.
El sis ema mu al y el sis ema a qui abado,
que pe enecen, espec i amen e, a la a qui-
ec u a omana y a la g iega, son dos sis emas
que, p ime o los omanos y después los a qui-
ec os del Renacimien o, u iliza án
al
mismo
iempo, pe o en e los cuales, según Albe i,
no se admi e ninguna con usión.
Una ez más se conside a que el sis ema de
cons ucción iene una exp esi idad p opia,
que mani ies a una iden idad p opia. La dis-
inción de Albe i en e mu o y sis ema a qui-
abado es impo an e pa a noso os po que
de ine los dos sis emas cons uc i os sob e los
que se asien an la a qui ec u a an igua y la
omana. Pe o, al igual que en la a qui ec u a
omana, el sis ema mu al no encuen a en
sí
las o mas adecuadas pa a ep esen a el he-
cho cons uc i o (las encon a á más a de en
la a qui ec u a de la Ilus ación, acaso las
había encon ado en la a qui ec u a ománi-
ca). El sis ema mu al coincide con la cons-
ucción pe o no la ep esen a. Pa a ep esen-
a la, los a qui ec os ecu en de nue o a los
ó denes, al sis ema de ili o, empleado es a
ez como deco ación. Se a a del ipo de de-
co ación analógica desc i o po Qua eme e
de Quincy. Si ol emos a pensa en la d
e
ini-
ción de a qui ec u a de Schelling, a a és de
la deco ación del Renacimien o se p oduce
esa «me á o a de la cons ucción» que di e-
encia la a qui ec u a del mundo de las cons-
ucciones en gene al.
-
XXV
-
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Es
el
sis ema ins au ado po los omanos
-pen-
semos en los ea os, an i ea os, a cos de
iun o-
donde el sis ema de cons ucción es
el de las g andes masas de mu o sob e las
cuales se desc ibe, a a és de la deco ación,
un
sis ema de cons ucción dis in o, el de i-
li o, ep esen ado po los ó denes a los que se
ha con iado
el
sen ido más gene al de la
a qui ec u a. De nue o, se plan ea la cues ión
de la exp esi idad del sis ema de cons uc-
ción, es deci , el hecho de que el sis ema de
cons ucción no iene una exp esi idad en sí
mismo. Pa a que es o suceda, es necesa ia «la
olun ad de ep esen ación» del sis ema
mismo.
Sis ema de cons ucción
y
ep esen ación
nado
un
sen ido p o undo y necesa io: la e-
p esen ación de la cons ucción como p opie-
dad especí ica de la a qui ec u a.
La cues ión de la elación en e cons ucción y
o na o, así como la di e encia en e o na o y
o namen o son e iden es de modo especial en
la a qui ec u a de la ca ed al.
En la ca ed al la cons ucción es la ma iz p i-
me a de la a qui ec u a y su écnica se dis in-
gue de las écnicas a las que nos hemos es a-
do e i iendo has a aho a. En e ec o,
en
la ca-
ed al
no
podemos habla
ni
de sis ema mu al
ni
de sis ema de ili o.
El
sis ema de cons uc-
ción de los pila es, de los a cos y de las bó e-
das adquie e una au onomía p opia espec o a
los mu os, que pie den su in luencia sob e
la
cons ucción.
Si en la a qui ec u a g iega es o se p oduce a La con inuidad es ablecida en e los pila es y
a és de la búsqueda de la o ma p opia de los a cos, la composición misma de los pila es
cada elemen o cons uc i o. en la a qui ec u a
omana, al igual que en la a qui ec u a del
Renacimien o, iene luga un desdoblamien o
en e el sis ema de cons ucción y su ep esen-
ación, has a el pun o de que la ep esen ación
se si e de
un
sis ema dis in o del empleado
pa a la cons ucción. Pensemos, po ejemplo,
en la capilla
de
los Pazzi, de B unelleschi, o
en cualquie achada de palacio enacen is a,
o bien, emon ándonos más a ás, en
la
masa
mu al del Coliseo, donde apa ecen los es ó -
denes de la a qui ec u a g iega supe pues os,
o en la escena del ea o omano: una ex ao -
dina ia emp esa que ep esen a la g andeza
cons uc i a de la época.
Se ía simplis a conside a que es as o mas
son o namen ales. A las mismas se les ha asig-
que gene an a cos en dis in as di ecciones,
cons i uyen
un
sis ema
de
cons ucción que
equie e una nue a de inición de los elemen-
os a qui ec ónicos.
El
nue o sis ema de cons ucción impone la
búsqueda de un nue o lenguaje que sea capaz
de ep esen a lo. Se niega la g a edad del sis-
ema mu al an o desde el pun o de
i
s a es á-
ico como desde
el
pun o de is a de la exp e-
si idad; del sis ema de ili o se niega la com-
posición po elemen os, su di e enciación, la
cla idad de los papeles ecíp ocos de los ele-
men os sus en an es y de los sus en ados, su
p opia o ma de inculación, en la a qui ec u-
a clásica, a la olun ad
de
exp esión de es os
papeles. En la ca ed al
de
Amiens, la di e en-
ciación en e las g andes columnas de la na e
-XXV
I -
y las bó edas apenas es á señalada
po
una
e sión del capi el que nada iene que e con
el capi el clásico, elemen o cla amen e des i-
nado a ecibi el a qui abe. En e columnas y
a cos exis e una elación de con inuidad, se
con ie en en un solo elemen o, que
oma
una
o ma ex endida pa a sub aya dicha con inui-
dad.
La
columna ya no iene una o ma p opia
di e enciada como en los ó denes clásicos,
sino que se descompone en an as pa es como
sean las ami icaciones supe io es de los
a cos. Se cons i uye así po una sección com-
pues a que
es
ca ac e ís ica de es e elemen o.
La
analogía
con
la na u aleza, la con inuidad
y la o ganicidad
de
sus o mas se e idencia
con nume osas y conocidas p uebas. En es a
e e encia signi ica i a podemos des aca la
cues ión que más nos in e esa: que no impo -
a an o la pe ección écnica
-que
ambién es
ex ao dina ia-del sis ema de cons ucción de
la ca ed al como el hecho de que es e sis ema
ha encon ado una o ma ep esen a i a p o-
pia, una o ma que ep esen a el hecho cons-
uc i o.
No
hay que en ende la o ma com-
pues a de la columna de la ca ed al de Amiens
con un sen ido
o namen al-los
o namen os de
la ca ed al son o os- , sino como una o ma
necesa ia pa a ep esen a ese de e minado
sis ema de cons ucción.
Es es a olun ad de ep esen ación la que
ans o ma la habilidad cons uc i a de los
maes os de las ca ed ales en a qui ec u a, la
olun ad de encon a un lenguaje adecuado a
la inalidad
de
los edi icios y al sis ema adop-
ado pa a su cons ucción.
La di e encia en e deco ación y o namen a-
ción es singula men e cla a y e iden e en el
gó ico. La ca ed al es á do ada de abundan e
o namen ación. En ella es án ep esen adas la
his o ia del Seño y la his o ia de los Homb es
jus amen e como en un g an ex o capaz de
con ene las y o dena las de o ma in eligible,
man eniéndolas siemp e ne amen e di e en-
ciadas de la a qui ec u a que las acoge. Son
dos mundos o males dispues os en una pe -
ec a simbiosis y sin emba go sepa ados, p e-
cisamen e en el sen ido de la deco ación ale-
gó ica
de
Qua eme e de Quincy, lo que quie-
e deci que, si se e i a
la
o namen ación, la
a qui ec u a man iene su pe ec a unidad (de
hecho, hay ca ed ales que ca ecen de o na-
men ación).
El o namen o, di e enciado y au ónomo,
no
hace sino encon a
-en
la a qui ec u a-
su
luga o colocación. Cuando empiece a con a-
mina las o mas de la cons ucción, da á co-
mienzo la decadencia del gó ico,
como
siem-
p e sucede en la his o ia de las (o mas.
Como
coinciden en a i ma Focillon y Ginzbu g, la
ju en ud de un es ilo es cons uc i a; la
ma
-
du ez, o gánica y la decadencia, o namen al.
Es
po
ello que, en el momen o quizá más di í-
cil pa a la a qui ec u a, la Ilus ación, la
olun ad de e undación de la misma obliga
necesa iamen e, a ol e a oma como pun o
de pa ida, la cons ucción. Nos hemos e e i-
do
en más de una ocasión a la impo ancia de
es e pe íodo en el que, po una pa e, se uel-
e a descub i la p o undidad del pensamien-
o clásico
y,
po o a, se pie de la capacidad de
compa i , con el mundo clásico, el ca ác e
o
gánico de las o mas. Po una pa e, se eco-
nocen en la an igüedad los p incipios eó icos
cons i u i os de la a qui ec u a;
po
o a, se
abandonan g adualmen e las o mas es ableci-
-
XXVII
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Le Co busie expe imen a con o mas dis in-
as, en una búsqueda cons an e de la exp esión
p opia de la cons ucción en ho migón a ma-
do, un ma e ial plás ico a la espe a de una
o ma, cuyas p opiedades exp esi as hay que
busca . La c í ica que podemos hace le es que
p edominan sus ap i udes plás icas y que no
lle a a é mino la consecución de una de ini-
ción es able de los elemen os cons uc i os
po el con encimien o que enemos de que en
a qui ec u a las o mas ienen que hace posi-
ble el econocimien o del sen ido de los ele-
men os, p ecisamen e como en el emplo,
donde la habilidad del escul o consis e en
de ini la
e.>..p esión
exac a de ales elemen os.
Como ya sabemos, la de inición de Mies de la
a qui ec u a es: «cla idad cons uc i a lle ada
a su exp esión
exac a>>.
Mies se plan ea la
a ea de de ini la exp esión exac a de la
cons ucción en hie o, has a la de inición de
la o ma p opia de sus elemen os.
De
Mies
an de Rohe ya hemos hablado en o o
momen o. Deseo menciona el nexo p o undo,
que se puede econoce en su abajo, en e
sis ema cons uc i o y ipo de cons ucción.
Si obse amos dos edi icios dis in os de plan-
a lib e de Mies, el
Mu
seo de Be lín y
el
Con-
en ion Hall de Chicago, podemos e que el
ipo es el mismo: la plan a lib e como espacio
único, pe o que su .implan ación en los dos
ucción de la cubie a de un espacio cuad ado
de 200 me os de lado es una emp esa écnica
de g an en e gadu a, Mies da un mayo elie-
e
al
ecin o: la única pa ed de má mol que
delimi a el g an luga de eunión. El sis ema
cons uc i o in e iene po an o en la de ini-
ción del ca ác e del edi icio, según se pensa-
ba en la an igüedad.
Vamos a inaliza eco dando la in es igación
de Mies sob e el pila c uci o me.
El
pila
c uci o me aspi a a la de inición de una o ma
es able, como conclusión
de
la búsqueda de la
iden i icación de es e elemen o a qui ec ónico.
El
pila c uci o me, que Mies adop ó a lo la go
de su abajo desde el pabellón de Ba celona
al
Museo
de
Be lín, es el esul ado de la bús-
queda
de
la o ma p opia de la columna de
la
a qui ec u a en hie o. La sección c uci o me
iene una azón écnica pe o ambién, acaso
undamen almen e, una azón exp esi a. Su
o ma
de
c uz p opo ciona
un
ue e sen ido de
es abilidad. El papel de la somb a (o del e-
lejo en el caso del pabellón de Ba celona)
de
un
b azo de la c uz sob e
el
o o es el mismo
que el
de
las acanaladu as de la columna an i-
gua. En el Museo de Be lín el capi el ha sido
omi ido
y,
en su luga , un espacio acío pe mi-
e e el pun o de apoyo
del
echo de case o-
nes. El in en o de ep esen ación es e iden e.
edi icios es absolu amen e di e en e y
se
si e Es e la go discu so enía como obje o si ua el
de dos modos de cons ucción dis in os. En el p oblema que enemos plan eado en la ac ua-
Museo lo que cuen a es la cubie a. El espacio lidad. Re omando la p emisa, engo que deci
que se desea cons ui es el luga que
se
de
i
-que hoy día es amos en condiciones de pode
ne bajo la cubie a. Las pa edes pe imé icas si ua los sis emas cons uc i os a nues a dis-
son anspa en es y muy e anqueadas en posición en su exp esión exac a. Es amos en
elación con aquélla, es án con enidas en ella. condiciones de con inua la búsqueda, em-
En el Con en ion Hall, donde además la cons- p endida po los a qui ec os que nos han p e-
-
XXXIV
-

cedido, sob e la de inición de los elemen os
cons uc i os, conscien es
de
que no hay nin-
guna posibilidad de con ia en las o mas éc-
nicas, haciendo que coincidan di ec amen e
a qui ec u a y cons ucción como muchos
quie en hacemos en ende ,
ni
es posible limi a
la in es igación sob e las o mas a un ambi-
guo in en o e ocado de las o mas his ó icas,
sin comp ende que el pasado se puede eco-
noce sólo cuando sus alo es se co espon-
den con los alo es del p esen e, que son
edescubie os al busca , en el p esen e, las
o mas co espondien es a los mismos. Tecni-
cismo e his o icismo son dos callejones sin
salida que no hacen sino alejamos de la solu-
ción del p oblema. El único camino que pode-
mos emp ende es el mismo de odos los que,
an es de noso os, se p opusie on el obje i o
de la de inición de
la
s o mas a qui ec ónicas
de un sis ema de cons ucción, de las o mas
en las que sea e iden e no sólo su inalidad
p ác ica, sino ambién y sob e odo su in en-
ción ep esen a i a, en el sen ido de la de ini-
ción de a qui ec u a de Schelling. Tenemos
que se capaces de pode ol e a dis ingui , en
nues a a qui ec u a, la me opa y el igli o.
Tenemos que busca las o mas p opias de la
cons ucción en nues a época. O
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XXXV
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Cen o de A e en Mi o (Japón). A. l
soza
ki. (A qui ec o).
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XXVI
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