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¿Hacia un derecho fundamental a un medio ambiente adecuado?

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¿Hacia un derecho fundamental a un medio ambiente adecuado?

Author: Carrillo Donaire, Juan Antonio; Galán Vioque, Roberto
Publisher: Civitas
Year: 1995
Source: https://idus.us.es/bitstreams/8efad853-452f-489f-b80f-8944ede5e866/download
¿HACIA UN DERECHO FUNDAMENTAL
A UN MEDIO AMBIENTE ADECUADO?
(Comen a io en o no al asun o López Os a c. España, esuel o po la Sen encia
del T ibunal Eu opeo de De echos Humanos de 9 de diciemb e de 1994*)
Suma io:
I. In oducción. II. An eceden es del caso. III. La
a io decidendi
de la sen encia
del
TEDH
en el asun o
López
Os a: El de echo a un medio ambien e adecuado.
IV. La ejecución de la sen encia y sus consecuencias en el De echo español.
I. INTRODUCCION
El T ibunal Eu opeo de De echos Humanos —en lo sucesi o, TEDH—, ha
enido una o ma c uel de eco da le al Es ado español el cuad agésimo sex o
ani e sa io de la Decla ación Uni e sal de De echos Humanos. En e ec o, un
día an es de an magno acon ecimien o, el 9 de diciemb e de 1994, es e ó gano
in e nacional ha dic ado nada menos que es sen encia condena o ias con a
España . De odas ellas, es sin duda la ecaída en el asun o López Os a —que
aquí comen amos— la de mayo ascendencia.
En es e asun o, el TEDH decla a po unanimidad al Es ado español en
iolación del a ículo 8.° de la Con ención eu opea pa a la P o ección de los
De echos Humanos y Libe ades Fundamen ales; en conc e o, es ima que se
ha impedido
el dis u e del de echo de la demandan e al espe o de su domicilio y
de su ida p i ada y amilia .
Dicho p ecep o dispone que:
* Publicada en núm. 303-C de la se ie A de las publicaciones o iciales del TEDH. Un
esumen de la misma, en español, puede consul a se en el «Bole ín de Ac ualidad Ju ídica
A anzadi», núm. 178, de 22 de diciemb e de 1994. (Todas las aducciones que apa ecen en
el p esen e comen a io son nues as.)
' En lo que ha sido cali icado i ónicamen e po CRUZ VILLALÓN como un «ma es
neg o», el TEDH condenó a España, jun o en la sen encia que aquí se comen a, en sendos
p onunciamien os ela i os a la ulne ación del a ículo 6.1 del Con enio Eu opeo de
De echos Humanos. En conc e o, sen encias Ruiz To ija c. España e Hi o Balani c. España,
publicadas, espec i amen e, en los núms. 303-A y 303-B de la se ie A de las publicaciones
o iciales del TEDH.
271
1
Juan An onio Ca illo Donai e y Robe o Galán Vioque
«1. Toda pe sona iene de echo al espe o de su ida p i ada y amilia , de su
domicilio y de su co espondencia.
2.
No pod á habe inje encia de la au o idad pública en el eje cicio de es e de echo,
sino en an o en cuan o es a inje encia es é p e is a po la ley y cons i uya una medid
a
que, en una sociedad democ á ica, sea necesa ia pa a la segu idad nacional, l
a
segu idad pública, el bienes a económico del país, la de ensa del o den y la p e enció
n
del deli o, la p o ección de la salud o de la mo al, o la p o ección de los de echos
y
de las libe ades de los demás.»
En el ondo de la sen encia la en dos cues iones undamen ales. Po un lado,
uel e a apa ece el g a e y delicado p oblema del ajus e en e dos sis emas de
p o ección de de echos undamen ales —el es ablecido po nues a Cons i ución
en su a .
53.2
y el plasmado en el Con enio eu opeo— de ámbi os supe pues os
y complemen a ios. Se plan ea la duda de si el juego que el doble een ío que
los a ículos 10.2 de la Cons i ución y
45
del Con enio hacen en elación a la
Ju isp udencia del TEDH, le pe mi e a és e amplia po ía he menéu ica el
con enido de los de echos undamen ales econocidos en los o denamien os
in e nos o, e en ualmen e, sus ni eles de ga an ía
2
.
La singula idad de es e caso
adica p ecisamen e en que, de la mano de la ju isp udencia del TEDH, el
de echo a un medio ambien e adecuado ha ob enido ca a de na u aleza a ni el
eu opeo, de o ma media a y po «la pue a de a ás», apoyándose en el a ícu-
lo 8.° del Con enio, lo que sume ge bajo una pelig osa somb a de ince idumb e
al con enido del de echo econocido en el a ículo 18.2 de nues a Cons i u-
ción.
De o o lado, la sen encia e leja cla amen e las de iciencias del sis ema español
de p o ección de los de echos undamen ales y de las libe ades públicas.
Pa a abo da es as cues iones es p eciso analiza los p esupues os ác icos del
caso, así como la alo ación e ec uada po el TEDH de las iolaciones alegadas,
Sob e la écnica del doble een ío y el alo de la ju isp udencia del TEDH en el
De echo español, éase GARCÍA DE ENTERRÍA,
Valeu de la ju isp udence de la Cou Eu opéenne
des D oi s de l'Home en D oi Espagnol,
en AA.VV.: «P o ec ing Human Righ s: he Eu opean
dimension», Lib o Homenaje al p o eso Wia da,
München, 1988,
págs. 221 a
230;
en la
misma línea, CARRILLO SALCEDO,
España y la p o ección de los de echos humanos: el papel del
T ibunal Eu opeo de De echos Humanos y del T ibunal Cons i ucional Español,
«A chi des
Volke ech s»,
núm. 32-2,
junio de
1994,
págs.
187 a 201.
Según el a ículo
45
del Con enio, la compe encia del TEDH «se ex iende a odos los
asun os ela i os a la in e p e ación y aplicación del p esen e Con enio...», lo que pe mi e
sos ene que sus sen encias son di ec amen e pe inen es pa a de e mina el alcance y el
ámbi o de los de echos ga an izados en el Con enio. Po su pa e, el a ículo
10.2
de la
Cons i ución sanciona el alo in e p e a i o del Con enio Eu opeo de De echos Humanos
—jun o a o os ex os in e nacionales— en elación a los de echos undamen ales que ella
consag a. La Ju isp udencia cons i ucional ha econocido, de o ma ei e ada y cons an e,
es e alo in e p e a i o de la ju isp udencia del TEDH.
Vid.
las SSTC ci adas po aquellos
au o es y, además, las SSTC
223/1988, 81/1989, 254/1993 y 303/1993.
Es a úl ima, en su
FJ 8.°, sin e iza
es a doc ina en los siguien es é minos:
«... la ju isp udencia del T ibunal Eu opeo de De echos Humanos..., de con o midad
con lo dispues o en el a ículo 10.2 de nues a Cons i ución, ha de se i de c i e io
in e p e a i o en la aplicación de los p ecep os cons i ucionales u elado es de los
de echos undamen ales».
Ju isp udencia
pa a pode , inalmen e, e lexiona sob e las consecuencias que puedan de i a se
pa a nues o De echo de es a impo an e sen encia.
II. ANTECEDENTES DEL CASO
Como espues a a las necesidades medioambien ales de la ciudad de Lo ca,
donde adica una ue e concen ación de indus ias del cue o, unos pa icula es
ins ala on, sob e e enos cedidos po el p opio Ayun amien o, una es ación de
depu ación de aguas y esiduos químicos, con ando pa a ello con una sub ención
es a al. Es a es ación se puso en ma cha en julio de 1988, sin la necesa ia
licencia municipal que la na u aleza de sus ac i idades eque ía, al es a legalmen e
clasi icadas como moles as, insalub es, noci as y pelig osas. El comienzo de sus
ac i idades p o ocó emanaciones de gas, olo es nauseabundos —a hue os
pod idos, según dice li e almen e el in o me de la Comisión Eu opea de
De echos Humanos— y p oblemas de salud a los ecinos del ba io más
p óximo, po lo que sus p o es as no se hicie on espe a . El Municipio se hizo
eco de es a eacción y e acuó a los ecinos du an e los meses es i ales de julio,
agos o y sep iemb e, o eciéndoles alojamien os g a ui os y, al mismo iempo,
solici ó de la Agencia Regional pa a la p o ección del medio ambien e de
Mu cia un in o me sob e el uncionamien o de la es ación. A aíz de és e se
pa aliza on algunas de sus ac i idades, pe o con inua on en lo ela i o a la
depu ación de aguas esiduales, e omando los ecinos a ocupa sus i iendas.
A pesa de ello, la seño a López Os a y su amilia se ol ie on a di igi al
Ayun amien o pa a que, median e la clausu a de la depu ado a, pusie a in a lo
que en endían un de e io o inacep able en su calidad de ida. Ci cuns ancias
que se ie on cie amen e ag a adas po la apa ición de p oblemas de salud que
a ec a on a algunos miemb os de su amilia y que pa ecían de i a de las
ac i idades de la mencionada es ación.
An e la inac i idad de la Adminis ación se inicia una e dade a «ba alla» legal
po pa e de oda la amilia. La seño a López Os a in e puso exclusi amen e,
el 13 de oc ub e de 1988, ecu so con encioso-adminis a i o po la ía de la
Ley 62/1978, alegando una inje encia ilegí ima en su domicilio y en la lib e
elección del mismo, y un a en ado a su in eg idad ísica, mo al y a su libe ad
y segu idad (a s. 15. 17.1, 18.2 y 19 CE), demandando de la Audiencia
Te i o ial de Mu cia —lo que hoy es la Sala de lo Con encioso-Adminis a i o
de su T ibunal Supe io de Jus icia— el cese de ini i o de las ac i idades de la
es ación depu ado a.
El es o de los lancos judiciales — ía penal po deli o ecológico y con encioso-
adminis a i a o dina ia— an a se de endidos po o os miemb os de la
amilia con muy poco éxi o. Así, hab á que espe a has a oc ub e de 1993 pa a
que se o dene judicialmen e el cie e cau ela de la depu ado a
'.
Dos cuñadas de la seño a López Os a inicia on el p oceso penal el
13
de no iemb e
de 1991. Dos días más a de el Juzgado de Ins ucción núm. 2 de Lo ca acue da el cie e
p o isional de la depu ado a, aunque lo le an a el
25
del mismo mes al es ima
el
ecu so
in e pues o con a es a medida cau ela . Las mismas que ellan es habían in e pues o en
1989
272

273
274
275
Juan An onio Ca illo Donai e y Robe o Galán Vioque
Tan o la Audiencia Te i o ial de Mu cia como el T ibunal Sup emo deses ima on
las p e ensiones eje ci adas po la seño a López Os a po en ende que
ca ecían de ele ancia cons i ucional, apoyándose undamen almen e en la
sólida ju isp udencia elabo ada en o no al a ículo 18 del ex o cons i ucional.
E ec i amen e, al no habe exis ido en ada en el domicilio ni a en ado con a
su in eg idad po pa e de la Adminis ación, ambos T ibunales sos u ie on
que la cues ión li igiosa plan eada cons i uía un supues o de legalidad o dina ia
que, po lo an o, end ía que habe se ami ado po el p ocedimien o con en-
cioso-adminis a i o o dina io. Meses más a de, po au o de 26 de eb e o de
1990, el TC, como e a de p e e , inadmi ió el ecu so de ampa o in e pues o
con a aquellas esoluciones po conside a lo mani ies amen e mal undado
4
.
Ago ada de es a o ma la ía in e na, el siguien e paso que a a da la seño a
López Os a es deduci , el 14 de mayo de ese mismo año, demanda an e la
Comisión Eu opea de De echos Humanos, alegando iolación de los a ículos
8.° y 3.° del Con enio (es e úl imo p osc ibe las o u as y los a os o penas
inhumanos o deg adan es).
La Comisión decla ó admisible la demanda, echazando, po lo an o, odas las
alegaciones opues as po el Gobie no español. De odas ellas es la ela i a a la
al a de ago amien o de los ecu sos in e nos (a . 26 del Con enio) la que a
a eque i una mayo a ención an o po la Comisión como pos e io men e po
pa e del T ibunal En conc e o, el Gobie no plan eaba dicha excepción basándose
en dos mo i os es echamen e elacionados en e sí: habe se seguido una ía
inadecuada —la especial de la Ley 62/1978— y el hecho de que exis ie an
sub
iudice,
como hemos apun ado, dos causas —una en la ía penal y o a en la con-
encioso-adminis a i a— sob e el mismo asun o, aunque con dis in os ac o es.
Teniendo en cuen a la doc ina del T ibunal Cons i ucional en o no a los
de echos undamen ales in ocados po la demandan e, ¿se puede cali ica de
ecu so e ec i o, a los e ec os del ci ado a ículo 26 del Con enio, al p ocedimien o
de p o ección ju isdiccional de de echos undamen ales? Pa a da una espues a
cabal a es a p egun a es necesa io ene en cuen a la doc ina de los ó ganos del
Con enio en es e pun o.
ecu so con encioso-adminis a i o con a la inac i idad de la Adminis ación, que el T ibunal
Supe io de Jus icia había es imado, o denando el cie e de la es ación, en el año
1991. El
e ec o suspensi o de la apelación plan eada po d Ayun amien o de Lo ca ha suspendido la
ejecución de es a sen encia, po lo que la cues ión aún hoy se encuen a
sub iudice
an e el
T ibunal Sup emo. Desde eb e o de
1992
has a eb e o del año siguien e (pocos días an es
de la admisión de la demanda po la Comisión) el Ayun amien o decidió aloja g a ui amen e
a la amilia López Os a en una i ienda municipal. Finalmen e, el
27
de oc ub e del
93
el
Juzgado de lo Penal, a la is a de los in o mes écnicos, uel e a ce a cau elannen e la
depu ado a.
Según es e au o, la exis encia de humos, olo es y uidos no cons i uían po sí mismos
una iolación del domicilio; ni podía cali ica se de a o inhumano o deg adan e la inac i idad
adminis a i a en o den al cie e comple o de la depu ado a, pues o que ni la ida ni la
in eg idad ísica de la demandan e habían sido pues as en pelig o y, inalmen e, en endió que
no se había iolado su de echo a elegi lib emen e el domicilio po que ninguna au o idad la
había expulsado del mismo. Al mismo iempo, el TC echaza
ad limine
la demanda de
ampa o en lo ela i o al de echo al espe o de la ida p i ada de la demandan e (a .
18.1
CE),
ya que es e de echo no había sido in ocado con an e io idad en el ampa o judicial.
Ju isp udencia
La egla del p e io ago amien o de los ecu sos in e nos es, como a i ma
SUDRE
5
, la enca nación en el plano p ocedimen al del p incipio de subsidia iedad
del mecanismo de ga an ía que ins au a el Con enio. Po lo an o, co esponde
a los Es ados miemb os, como señaló el TEDH en el asun o Guzza di c. I alia
6
:
«... es ablece los ó ganos judiciales ap opiados pa a ija los lími es de su ju isdicción
y de e mina las condiciones en que se puedan some e los asun os an e los mismos».
La ap eciación de es a egla po los ó ganos del Con enio ha expe imen ado
una impo an e e olución. E ec i amen e, de una posición muy es ic i a
apegada a los c i e ios adicionales del De echo in e nacional, es os ó ganos
han enido p og esi amen e a ela i iza su igidez'. P ecisamen e en el asun o
Guzza di c. I alia el TPDH, con i mando el camino emp endido po la Comisión,
a i mó que,
«Sin emba go el a iculo
26,
que se e ie e a las eglas gene ales econocidas en
De echo in e nacional, debe se aplicado con un cie o g ado de lexibilidad y sin una
excesi a a ención a las cues iones o males
a
.»
De es e modo, es a pos u a se ha aducido en la p ác ica en condiciona el
cumplimien o de la egla del ago amien o de los ecu sos in e nos a lo que se
denomina el «uso no mal de un ecu so e ec i o». Se conside a e ec i o aquel
ecu so que cumple los siguien es equisi os: en p ime luga , que sea accesible
di ec amen e al demandan e; además, que el ecu so enga e icacia pa a emedia
la iolación alegada, es deci , que la au o idad an e quien se eje ce disponga de
pode eal pa a co egi o pa aliza la lesión del De echo; en e ce luga , el
ecu so no puede es a desp o is o de oda posibilidad de p ospe a ; po
úl imo, se excluye la obligación de solici a medidas de g acia o de in e pone
ecu sos de ca ác e ex ao dina io
9
.
En el asun o López Os a, an o la Audiencia Te i o ial como el T ibunal
Sup emo enían compe encia pa a decla a el cie e de la es ación depu ado a
F. SUDRE,
L'in luence de la Con en ion
eu opéene
des D oi s de
l'Homme
su l'o d e
in e ne,
«Re ue uni e selle des D oi s de l'Homme», ol.
3,
núms.
7-9, 1991,
pág.
265.
6
Sen encia de
6
de no iemb e de
1980,
núm.
39
de la Se ie A de las publicaciones del
TEDH (pa ág a o
72).
Sob e la in e p e ación e ec uada po la Comisión en omo a la egla del ago amien o
p e io de los ecu sos in e nos, puede consul a se a
SAN
JOSÉ GIL,
La egla del ago amien o
de los ecu sos in e nos en el De echo In e nacional Gene al y en la Con ención Eu opea de
De echos Humanos,
«Re is a Gene al del De echo», núm.
511, 1987,
págs.
1679
a
1709.
Sob e es e mismo pun o: SSTEDH Van oos eckwick c. Bélgica, de
6
de no iemb e de
1980,
Se ie A, núm.
40
y las Fo i c. I alia y Co igliano c. I alia, ambas de 10 de diciemb e de
1982,
Se ie A, núms.
56 y 57,
espec i amen e.
9
Es a ma e ia ha sido es udiada en e noso os po LEZERTÚA en
La p oblemá ica de la
admisibilidad de las demandas en el Con enio Eu opeo de De echos Humanos,
«Lib o sob e las
Jo nadas de Ju isp udencia eu opea en ma e ia de De echos Humanos», Depa amen o de
Jus icia del Gobie no asco, Bilbao,
1991,
y GIMENO SENDRA en su ecen ísima ob a
Los
p ocesos de ampa o: o dina io, cons i ucional e in e nacional,
Colex,
Mad id, 1994.
Po su
pa e, SUDRE ha cali icado agudamen e la doc ina de los ó ganos del Con enio en omo a
la
egla del
ago amien o de los ecu sos in e nos como un mecanismo «boome ang» que
amplía, en ealidad, la in luencia del sis ema eu opeo de p o ección de de echos humanos
sob e los o denamien os in e nos, op.
ci .,
pág.
265.
<
é
Juan An onio Ca illo Donai e y Robe o Galán Vio que
po la ía de la Ley 62/1978. Tampoco es e úl imo ecu so es aba desp o is o
de oda posibilidad de éxi o, como demues a el hecho de que el T ibunal de
p ime a ins ancia no sólo lo admi ió, sino que, además, ab ió el pe íodo de
p ueba pa a de e mina el alcance de los e ec os con aminan es de la depu ado a.
Un da o especialmen e enido en cuen a po los ó ganos del Con enio lo
cons i uyó la pos u a man enida po el Minis e io Fiscal, que, en las dos
ins ancias, se p onunció a a o de la es imación de las p e ensiones de la
demandan e po iolación del a ículo 18.2 de nues a Cons i ución '°.
Es as úl imas conside aciones, lógicamen e, dejaban sin alo la segunda objeción
del Gobie no español e e ida a li ispendencia de las o as causas sob e el
mismo asun o. En e ec o, si el ecu so plan eado po la ía especial de p o ección
ju isdiccional de los de echos undamen ales se conside a un ecu so e ec i o
en el sen ido del a ículo 26 del Con enio, la demandan e no es aba obligada
a segui ninguna o a ía judicial, y, po lo an o, no le a ec aba la exis encia de
los o os dos p ocesos judiciales en cu so, ya que no e a pa e en ninguno de
ellos.
Po odo es o, no podemos achaca a un de ec uoso conocimien o de las ías
in e nas de ga an ía de los de echos econocidos en el Con enio la decisión de
admi i la demanda ". Es más, el TEDH esuel e, en el pa ág a o 38 de la
sen encia, la cues ión del ago amien o de los ecu sos in e nos con es as
concluyen es palab as:
«La demandan e había hecho uso de un ecu so e icaz y pe inen e en elación a la
iolación que alegaba [y po ello], no es aba obligada a in en a igualmen e o os
menos ápidos.»
Va a se es a sen encia el úl imo ac o, o mejo dicho el penúl imo, de es a
a o men ada his o ia. En ella, el T ibunal, po unanimidad, ap eció iolación del
a ículo 8.° del Con enio y deses imó la alegada in acción del a ículo 3.° Al
mismo iempo, el allo condena al Reino de España, en aplicación del a ículo
50 del Con enio, a indemniza los daños y pe juicios su idos po la demandan e
y a abona las cos as del p oceso, ebajando de o ma os ensible las deso bi adas
can idades que aquélla había solici ado '
2
.
'° Una in e p e ación simila sob e el a ículo
18
la había plan eado con an e io idad,
L.
MARTÍN-RETORTILLO
en
La de ensa en e al uido an e el T ibunal Cons i ucional,
«RAP»,
núm.
115, 1988,
págs.
205
a
231;
la
misma posición la sos iene
JORDANO FRAGA
en su
excelen e abajo
El de echo a un medio ambien e adecuado,
«Re is a A agonesa de Adminis-
ación Pública», núm.
4, 1994,
pág.
158.
"
A un
lapsus
ju ídico achacamos, po lo an o, la cali icación de o gánica que, an o la
Comisión como d TEDH, o o gan epe idas eces a nues a Ley 62/1978.
12
El TEDH, esol iendo en equidad, y a la is a de los daños ealmen e padecidos, los
ija
—cos as incluidas— en omo a los cinco millones y medio de pese as, en e a los
ein icinco millones solici ados (pa ág a os 65 y
71
de la sen encia).
276
Ju isp udencia
IR. LA
RATIO DECIDENCI
DE LA SEN

I ENCIA DEL TEDH
EN EL ASUNTO LOPEZ OSTRA: EL DERECHO
A UN MEDIO AMBIENTE ADECUADO
Es amos an e un p onunciamien o cla amen e encuad able den o de lo que se
denomina ju isp udencia medioambien al del TEDH. Aunque el Con enio no
incluye el de echo a un medio ambien e adecuado en su ámbi o de p o ección,
la labo p e o iana, cie amen e me i o ia, de los ó ganos del Con enio le ha
dado en ada angencialmen e, al igual que ha hecho ambién con o os
de echos, a a és de la écnica del e ec o e lejo
(p o ec ion pa icoche ).
Así,
el de echo al medio ambien e en cuan o al no es a ía p o egido po el
Con enio, pe o si un a aque al medio ambien e impide o limi a g a emen e el
dis u e e ec i o de un de echo que sí es á econocido, en onces, en esa
medida, los ó ganos del Con enio pod án ene en cuen a las ag esiones
medioambien ales de e minan es de su lesión. Po lo an o, u o de un elogiable
ac i ismo judicial, no se econocen nue os de echos —cuya única ía se ía la de
la ap obación de nue os P o ocolos—, sino que se amplía el alcance de los
de echos ga an izados po el Con enio.
El medio ambien e, de es a o ma, ha sido media amen e acogido, a a és de
la labo ju isdiccional de Es abu go, sob e la base de de e minados de echos
del Con enio (in iolabilidad del domicilio, espe o a la in imidad pe sonal y
amilia , juicio jus o, in eg idad ísica, segu idad y de echo de p opiedad (inco -
po ado en el ámbi o de p o ección eu opeo po el P o ocolo adicional p ime o).
Po ello, la sen encia que comen amos, en con a de lo que pa ece se un
sen imien o gene al, no es un allo e oluciona io, ni siquie a so p enden e. Más
bien es consecuencia de una línea ju isp udencial abie a po la Comisión a
comienzos de los años 80.
Han sido a ias las sen encias del TEDH que inco po an las p eocupaciones
medioambien ales a a és del de echo a un juicio jus o econocido po el
a ículo 6.° De odas ellas es la ecaída en el asun o Zande c. Suecia la que
p esen a mayo in e és, ya que se impu a esponsabilidad a ese Es ado po no
ene p e is os ecu sos judiciales que u elen los de e io os su idos en la
p opiedad de los bienes que sean consecuencia de inmisiones con aminan es
13
.
Un hi o impo an e en la inco po ación de las condiciones medioambien ales al
ámbi o de p o ección del Con enio, sob e la basy de su a ículo 8.°, lo cons i uyó
el asun o A ondelle c. Reino Unido. En aquella ocasión, ec i icando su
posición an e io , la Comisión decla ó admisible, al ampa o de es e a ículo, la
demanda in oducida en la que se alegaba que las g a es moles ias acús icas
que p oducía el uncionamien o de un impo an e ae opue o in e nacional
iolaba el de echo de la demandan e a la in iolabilidad del domicilio y a su
13
La Sen encia de 25 de no iemb e de 1993, ecaída en el asun o Zande c. Suecia es á
publicada en la Se ie A, núm.
279.
Además, en el asun o Zimme man y S eine c. Suiza se
impu a esponsabilidad a es e Es ado, en la Sen encia de
13
de julio de 1983 —publicada
en la Se ie A, núm.
66
-
,
po no ga an iza un p oceso sin dilaciones indebidas en elación
con los li igios que se p omo ie on con a las moles ias p o ocadas po el uncionamien o
del ae opue o de Zu ich.
277
Juan An onio Ca illo Donai e y Robe o Galán Vioque
in imidad pe sonal y amilia
14
.
El a eglo amis oso alcanzado en e las pa e
s
hizo imposible un p onunciamien o del T ibunal.
Un supues o idén ico, espec o al mismo Es ado, se ol ió a da en el asun o
Powell y Rayne . Aquí la con o e sia se esol ió po una pa adigmá ica
sen encia del TEDH
15
en la que sos u o que, a pesa de que los de echos
econocidos en el a ículo 8.° del Con enio no ienen ca ác e absolu o, no
obs an e, obligan a los Es ados a adop a las medidas, incluso de ca ác e
posi i o, que sean necesa ias pa a ga an iza su e ec i idad ". En es e úl imo
aspec o, en el campo de las medidas disposi i as que los Es ados es án
obligados a adop a , es donde és os ienen un impo an e ma gen de ap eciación
que es consecuencia inmedia a del ca ác e subsidia io del Con enio. Como
ce e amen e señala EISSEN, el ma gen de ap eciación de los Es ados no
cons i uye una simple egla de p ueba
(in dubio p o eo),
una especie de
p esunción de inocencia, sino más bien una sue e de au olimi acion judicial
(udicial sel - es ain )
que se jus i ica en el mejo conocimien o de la ealidad
in e na po pa e de los Es ados
17
. Así, en su sen encia ecaída en el asun o
Powell y Rayne , el T ibunal a i mó, en el pá a o 41, que:
«No obs an e, el p esen e caso iene que se analizado en é minos de una obligación
posi i a del Es ado de adop a medidas azonables y ap opiadas que ga an icen los
de echos de los demandan es econocidos en el pa ág a o
1.°
del a ículo
8.°,
o en los
é minos "de una inje encia de una au o idad pública" que es é jus i icada en
conco dancia con el pa ág a o 2.°, los p incipios aplicables en ambos casos son muy
simila es. En ambos con ex os hay que obse a que el equilib io eque ido se iene
que da en e los in e eses legí imos del indi iduo y los de la comunidad en su
conjun o; y en ambos con ex os el Es ado goza de un cie o ma gen de ap eciación
pa a
de e mina los pasos que hayan de da se pa a asegu a el cumplimien o del
Con enio»
El TEDH conside ó que las medidas adop adas en ese caso po el Reino Unido
(ba e as acús icas, sub enciones pa a la insono ización de las i iendas, acio-
"
La decisión sob e admisibilidad, de 15 de julio de 1980, en el asun o A ondelle
apa ece publicada en «Eu opean Human Righ s Repo s», ol. 5, 1983, págs. 121 y 122.
15
La Sen encia de 21 de eb e o de 1990 que esol ió el asun o Powell y Rayne c. Reino
Unido es á publicada en la Se ie A, núm. 172.
16
CARRILLO SALCEDO en
La p o ección de los De echos Humanos en el Consejo de
Eu opa: hacia la supe ación de la dualidad en e de echos ci iles y polí icos y de echos económicos
y sociales,
«Re is a de Ins i uciones Eu opeas», ol. 18, núm. 2, 1991, págs. 435 y 436,
conside a a es as obligaciones posi i as de i adas implíci amen e del Con enio, jun o a la
ex ensión de sus e ec os a las elaciones en e pa icula es, como uno de los log os más
impo an es de la Ju isp udencia inalis a del TEDH di igida a la consecución de la plena
e ec i idad del Con enio. Po odas,
id.
la
Sen encia sob e el asun o Ma ckxs c. Bélgica, de
13 de junio de 1979, Se ie A, núm. 31.
17
EISSEN,
El T ibunal Eu opeo de los De echos Humanos,
Ci i as, Mad id, 1985, pág. 82.
Sob e es e pun o se pueden consul a en e o as las sen encias ecaídas en los asun os
Handyside c. Países Bajos y Res. c. Reino Unido. Además, éase GANSHOF VAN DER
MERSCH,
Le ca ac e e "au omome» des e mes e la "ma ge d'app écia ion' des gou e nemen s dans
l'in e p é a ion de la Con en ion eu opéenne des D oi s de l'homme,
AA:VV.: «Lib o homenaje
a Wia da»,
op. ci .,
págs. 201 a 220, y, sob e odo, el excelen e abajo de MAHONEY en
Judicial ac i ism and judicial sel - es ain in he Eu opean Cou o Human Righ : Two sides o
he same coin,
en «Human Righ s Law Joumal», ol. 11, núms. 1-2, págs. 57 a 88.
Ju isp udencia
nalización del á ico aé eo...) di igidas a mi iga los pe juicios ine i ables que
p oducía el uncionamien o del ae opue o jus i icaban la inje encia en los
de echos de los demandan es en los é minos del a ículo 8.2 del Con enio '
8
,
po lo que el asun o Powell y Rayne no se saldó con una sen encia que
decla ase iolación de dicho a ículo.
Po el con a io, en el asun o López Os a, el TEDH ha es imado que el
uncionamien o de la depu ado a, a endiendo a las ci cuns ancias del caso,
impedía a la demandan e el dis u e e ec i o de su de echo al espe o de la ida
amilia y de su domicilio y, asimismo, conside ó que las medidas adop adas
an o po la Adminis ación como po los ó ganos judiciales in e nos —que,
como hemos is o, cons i uyen el ámbi o p opio donde se despliega el ma gen
de ap eciación ese ado al Es ado— habían sido insu icien es, y que, po lo
an o, se había incumplido la obligación, que pesa sob e España, de a bi a las
soluciones necesa ias que pe mi ie an el goce de aquellos de echos. La o iginalidad
de es e asun o eside p ecisamen e en que és e es el p ime supues o en que se
«condena» a un Es ado po iolación del a ículo 8.° basándose en que una
deg adación del medio ambien e ha conculcado los de echos econocidos en el
mismo.
Fue la up u a del equilib io en e las exigencias del in e és público y el de echo
de la demandan e la que con i ió en ilegí ima la inje encia en los de echos
in ocados po la seño a López Os a. Lo que sí es cie amen e c i icable es que
el TEDH esuel a la
a io decidendi
de la sen encia, en su pa ág a o 58, con
es as pa cas palab as:
«Teniendo en cuen a lo que p ecede —y a pesa del ma gen de ap eciación econocido
al Es ado demandado— el T ibunal es ima que és e no ha sabido log a un jus o
equilib io en e el in e és del bienes a económico de la ciudad de Lo ca —es o es, de
dispone de una es ación depu ado a— y el dis u e e ec i o po la demandan e del
de echo al espe o de su ida p i ada y amilia .»
La al a de una mo i ación su icien e po pa e del T ibunal, a la is a de la
ascendencia de la decisión que oma, es, a nues o juicio, el único pun o
oscu o que empaña o ensomb ece el allo que comen amos. Cuando los
ó ganos del Con enio emp enden el siemp e a iesgado camino del ac i ismo
judicial, como ha pues o de mani ies o la doc ina (MELCHIOR, MAHONEY,
CARRILLO SALCEDO, _
19
), deben hace lo omando odas las p ecauciones
posibles. Exis e un lími e in anqueable cons i uido po los de echos comp en-
didos en su ámbi o de p o ección; den o de es e lími e « i al» el TEDH ha de
18
El TEDH co igió en es e asun o el c i e io cuan i a i o de la Comisión, que de e minaba
la iolación del de echo a la in iolabilidad en unción de la in ensidad de las moles ias,
sos eniendo o o cuali a i o en el que sólo a a ene en cuen a si el Es ado, en eje cicio del
ma gen de ap eciación que le ese a el Con enio, había adop ado las medidas posi i as
eque idas po las ci cuns ancias del caso. La Comisión dio un inmedia o acuse de ecibo de
es a doc ina en su decisión de admisibilidad, de 17 de mayo de 1990, sob e el asun o S. c.
F ancia.
19
MELCHIOR,
No ions ' aques' ou 'indé e minées' e qacunes' dans la Con en ion eu opéenne
des D oi s de l'Homme,
«Lib o homenaje a Wia da»,
op. ci ,
pág. 412; MAHONEY,
op. ci .,
págs.
62 y 63; CARRILLO SALCEDO,
La p o ección..., op. ci .,
pág. 446.
278

279

é
Juan An onio Ca illo Donai e
y
Robe o Galán Vioque
es o za se pa icula men e po que sus allos y la doc ina que de ellos se
de i an sean cla os y p ecisos y, sob e odo, que puedan se asumidos po los
Es ados panes en el Con enio. Se da la pa adoja de que es as in e p e acione
s
ex ensi as que son su p incipal cauce de eno ación y desa ollo p og esi o
—
y
que hacen del Con enio un «ins umen o i o»—, pueden llega a con e i se,
si no se hace una p uden e u ilización de es as écnicas, en su peo enemigo. No
podemos ol ida nunca que el sis ema eu opeo de p o ección de los de echos
humanos se sus en a, en de ini i a, en la olun ad de los Es ados pa es.
El Con enio, como es sabido, impone a los Es ados pa es dos obligaciones de
dis in o alcance: de un lado, és os debe án econoce en sus o denamien os
odos los de echos que caen bajo su p o ección; de o o, es án obligados a
p o ege los de o ma e ec i a. Pa ece cla o que, en España, el de echo subje i o
a un medio ambien e adecuado es á posi i ado
20
, aunque ca ezca de ango de
de echo undamen al suscep ible de ampa o. Es o —y el colapso que los
ampa os es án p o ocando— explica que el T ibunal Cons i ucional in e p e e
de o ma cie amen e es ic i a el ámbi o de de echos como el de la in iolabilidad
del domicilio o la in imidad pe sonal y amilia ".
A la is a de odo lo an e io su ge la siguien e in e ogan e: ¿cómo a ec a al
De echo español la dis in a in e p e ación que el T ibunal Cons i ucional y el
T ibunal Eu opeo de De echos Humanos ealizan sob e los de echos a la
in iolabilidad del domicilio y a la in imidad pe sonal y amilia ?
IV. LA
EJECUCION DE LA SENTENCIA
DEL TEDH EN EL ASUNTO LOPEZ OSTRA
Y SUS CONSECUENCIAS EN EL DERECHO ESPAÑOL
A la ho a de habla de los e ec os de las sen encias del TEDH, como señalan
UNAN NOGUERAS
y
SALADO OSUNA
22
,
hay que dis ingui dos aspec os dis in os:
su ejecución y las consecuencias que de i an de aquéllas pa a los o denamien os
in e nos.
La ejecución de las sen encias, que sin duda es del mayo in e és pa a los
demandan es, ocupa, sin emba go, una posición secunda ia en una alo ación
20
Vid.
la p og esis a Ju isp udencia medioambien al ecogida en la STS de
25
de ab il
de
1989 (P e.
GONZÁLEZ NAVARRO, A .
3233).
Pa a una comple a isión sob e el ema,
éase el abajo de JORDANO FRAGA,
op. ci .,
págs. 113 a
208.
21
El TC, en una línea clásica, exige la exis encia de una inje encia ilegí ima po pa e de
una au o idad pública o de pa icula es en el cí culo de p i acidad que el a ículo
18 CE
econoce. O as ag esiones —co no las medioambien ales— quedan ue a de los de echos
suscep ibles de ampa o quedando exclusi amen e bajo la p o ección de los T ibunales
o dina ios.
Vid.
SSTC 22/1984, 110/1984, 137/1985, 170/1987, 231/1988, 149/1991, 160/
1991 y 341/1993.
Un es udio sob e el de echo a la in iolabilidad del domicilio se encuen a
en MARTÍNEZ DE PISÓN CAVERO,
El De echo a la in imidad en la ju isp udencia cons i ucional,
Ci i as, Mad id, 1992.
22
Véase
UNAN NOGUERAS,
E ec os de las Sen encias del T ibunal Eu opeo de De echos
Humanos
y
De echo español,
«Re is a Española de De echo In e nacional», oL
37, núm. 2,
1985, págs. 356
y, especialmen e,
369, y
SALADO OSUNA,
Ejecución de sen encias del T ibunal
Eu opeo de De echos Humanos. Comen a io a la STC (Sala Pleno) de 16 de diciemb e de 1991,
«La
Ley»,
1992-IQ, págs. 70
a 89.
280
Ju isp udencia
global de sus e ec os. A pesa de es o, el cumplimien o de los allos del TEDH
no deja de se siemp e una cues ión sumamen e espinosa ya que, como
consecuencia del ca ác e subsidia io del mecanismo de p o ección eu opeo y
de la na u aleza me amen e decla a i a de las sen encias del TEDH (a . 53 del
Con enio), su ejecución choca ine i ablemen e en los o denamien os in e nos
con el e ec o de cosa juzgada. Buena p ueba de odo ello lo cons i uye la
acilan e doc ina de nues o T ibunal Cons i ucional que se ha ido gene ando
a golpe de sen encia del TEDH que ha decla ado en iolación al Es ado
español". El asun o López Os a no p esen a especiales p oblemas en es e
sen ido, ya que, sin luga a dudas, el Es ado español a a p ocede pun ualmen e
al pago de las indemnizaciones ijadas en el allo de Es asbu go.
Desde la segunda pe spec i a, es e iden e que la sen encia que comen amos no
puede se inocua pa a nues o o denamien o. En e ec o, si se uel e a p oduci
un caso idén ico o análogo al que nos ocupa la eacción de los ó ganos in e nos
end á o zosamen e que modi ica se, si es que no que emos ecoge una
abundan e cosecha de condenas po pa e del TEDH. Lo que no se puede
hace , en ningún caso, es igno a la exis encia de es a sen encia y man ene la
misma p ác ica an e io .
A nues o juicio, las consecuencias inmedia as pa a el Es ado español pueden
consis i en alguna de las dos siguien es:
a)
En ende que la in e p e ación que de los de echos a la in iolabilidad del
domicilio y al espe o a la ida amilia y pe sonal ha e ec uado la ju isp udencia
del TEDH se iene que asplan a , sin más, al con enido de los de echos
plasmados en el a ículo 18 de nues a Cons i ución. Es és a la pos u a de endida
en e noso os po LÓPEZ GARRIDO, quien conside a que la sen encia «po lo
que se e ie e a España da á una nue a dimensión al a ículo 18 de la Cons i ución
23 La inexis encia de un sis ema de ejecución de las sen encias del TEDH en nues o
De echo —que, sin emba go, o os o denamien os con emplan— ha dado luga a soluciones
muy dispa es. El TC ha enido que sali al paso de cada sen encia condena o ia con
decisiones imagina i as y coyun u ales. Así, de juga un
papel
ce cano
al
de un juez de
ejecución en el asun o Messegué, Ba be á y
Jaba do (STC 245/1991,
de
16
de diciemb e),
en el asun o Ruiz-Ma eos —su pesadilla pa icula — ha pasado a ei indica ené gicamen e
su luga de sup emacía cons i ucional. En la p o idencia de
31
de ene o de
1994,
dic ada en
es e caso, a i mó que
«... si bien an o a es e T ibunal como al TEDH les co esponde decla a la iolación
de de echos y libe ades undamen ales y, de es e modo, asegu a su p o ección, sus
espec i as unciones se lle an a cabo en el ámbi o de dis in os ó denes ju ídicos,
es ando únicamen e some ido es e T ibunal a la Cons i ución y a lo dispues o en su
Ley O gánica, con independencia del manda o de in e p e ación que de i a del
a ículo 10.2 de la Cons i ución»
Añadiendo que
«... del Con enio Eu opeo de De echos Humanos no se desp ende, en modo alguno,
que el T ibunal Cons i ucional sea una ins ancia subo dinada al TEDH y obligada,
po an o, a da cumplimien o a sus sen encias en el o den in e no.»
Sob e el ema de la ejecución de las sen encias éase en conc e o, GIMENO SENDRA,
op.
ci .;
CARRILLO SALCEDO,
España
y
la..., op. ci .,
y SALADO OSUNA,
op. ci .
281
Juan An onio Ca illo Donai e
y
Robe o Galán V oque
y o alece á al medio ambien e, ya que los ibunales españoles quedan
inculados po la nue a
(sic)
doc ina eu opea»
24
.
No nos pa ece que es a solución sea la pe seguida po la sen encia del TEDH,
ni siquie a que és a se pueda de i a de las obligaciones impues as a lo
s
Es ados po el Con enio. Acep a es a pos u a, a nues o modo de e , equi al
e
a e igi al TEDH en una supe casación o, incluso algo más, en un pseudo-
legislado eu opeo que end ía a desplaza en De echo in e no an o al pode
legisla i o como al T ibunal Cons i ucional, que son los compe en es pa a la
delimi ación del alcance de los de echos undamen ales. Además, es a medida
pod ía p o oca la de ini i a «as ixia» del T ibunal Cons i ucional, dado el
inmenso po encial de ampa os que es a in e p e ación encie a ( . g ., moles ias
p o ocadas po indus ias con aminan es, salas de ies as, ba es uidosos...).
En nues a opinión, es a solución es el esul ado de una isión desen ocada.
España iene la obligación de ga an iza el pleno eje cicio de los de echos
p o egidos po el Con enio pe o és e no le impone el es ablecimien o de uno
u o os de e minados medios de p o ección, que quedan siemp e en manos del
o denamien o ju ídico del Es ado. Po ello, pensamos que es a sen encia no
in oduce en España supe io es ni eles de ga an ía espec o de la u ela del
medio ambien e a la somb a del de echo a la in iolabilidad del domicilio, sino
que, más bien, es una ala ma que se ha encendido poniendo de mani ies o la
inope ancia de los mecanismos de ga an ía de un de echo —el dis u e de unas
condiciones medioambien ales adecuadas— que es á su icien emen e posi i ado
a ni el in e no.
b)
El a e izaje de la seño a López Os a an e los ó ganos del Con enio ha
enido en buena medida p o ocado po la a i iciosidad del sis ema español de
p o ección ju isdiccional de de echos undamen ales
25
.
Nues o o denamien o,
como es sabido, obliga a dis ingui sob e un mismo asun o con encioso-
adminis a i o las cues iones de legalidad o dina ia de aquellas o as que
p esen an una ele ancia cons i ucional suscep ible de ampa o
26
,
que pod án,
e en ualmen e, en ila se en dos p ocesos judiciales dis in os. Es a si uación se
ha is o apun alada po una es ic i a, aunque p uden e, doc ina del p opio
TC elabo ada en o no a la coexis encia de es as dos ías. De es a o ma, en su
conocida sen encia 84/1987, de 29 de mayo (FJ 5) señaló que, espec o del
p oceso de la Ley 62/1978,
«... an sólo puede enjuicia se en el mismo la con o midad del ac o o disposición
obje o del ecu so con los De echos Fundamen ales ... Cualquie o a cues ión
ela i a al ac o o disposición impugnada debe sus ancia se a a és del ecu so
24
Tomado de las decla aciones ecogidas en el dia io
El País
del domingo 15 de ene o
de 1995, pág. 9 de su anexo.
25
Di e sos au o es se han ocupado monog á icamen e sob e es a ma e ia,
id.
GONZÁLEZ
RIVAS,
Es udio-comen a io ju isp udencial de la p o ección ju isdiccional de los de echos unda-
men ales,
Ed. Coma es, G anada, 1992; MONTORO PUERTO,
Ju isdicción cons i ucional y
p ocesos cons i ucionales,
. II,
Ed. Colex, Mad id, 1991, y OLIVER ARAUJO,
El ecu so de
ampa o,
Facul ad de De echo de Palma de Mallo ca, Palma, 1986.
26
Es a
p ecisión
la e ec úa CRUZ VILLALÓN, en
Sob e el ampa o,
«REDC», núm. 41,
1994, pág. 13.
282
Ju isp udencia
o dina io, que incluso puede segui se simul áneamen e al p oceso especial... En el
ecu so o dina io puede plan ea se ambién la e en ual in acción de los de echos
cons i ucionalmen e econocidos,
y
asimismo cons i uye, en su caso, una ía judicial
p e ia a la in e posición del ecu so de ampa o. En consecuencia, los in e esados
deben op a en e acoge se a las en ajas de p e e encia y cele idad p opias del
p oceso suma io de la Ley 62/1978, enunciando a p e ende la nulidad del ac o po
icios de legalidad o bien plan ea cualquie posible mo i o de nulidad a a és del
ecu so o dina io, enunciando a aquellas en ajas p ocesales, o bien, po úl imo,
ins a en iempo y o ma dos acciones pa alelas con el mismo obje o y po mo i os
dis in os.
Lo que el o denamien o p ocesal no con empla, ni puede a i ma se que
imponga el a ículo
24.1
de la Cons i ución, es la acul ad de u iliza sucesi amen e una
y o a ía de ecu so, de mane a que puede o mula se el o dina io una ez deses imado
el especial con independencia del anscu so de los plazos legales de caducidad de la
acción»
(el sub ayado es nues o).
Realmen e lo que p e ende el T ibunal Cons i ucional es e i a que se emplee
el p ocedimien o especial indisc iminadamen e, con iándose en lo que podemos
cali ica como un e ec o «no ia»; es o es, que se in e ponga solamen e el ecu so
po la ía de la Ley 62/1978, y si és e acasa, pode ol e al pun o de o igen
y
eje ci a de nue o la p e ensión, es a ez po el p ocedimien o o dina io,
igno ándose de es a o ma el ca ác e p eclusi o de los plazos de in e posición
del con encioso.
Pe o si se echaza —como noso os hacemos— esa nue a dimensión, es deci ,
la ampliación del con enido del a ículo 18 de la Cons i ución, en onces nues o
Al o T ibunal necesa iamen e, y has a que se desa olle el p ocedimien o
p e is o en el a ículo 53.2 de aquélla
27
,
debe á econside a es a doc ina y da
en ada a ese e ec o «no ia». Tampoco se ía és a una solución ex aña a nues o
De echo posi i o, ya que la legislación p ocesal labo al p e é exp esamen e la
posibilidad de eab i plazos o, incluso, de econ e i los p ocesos labo ales
pa a los supues os en que no se o o gue ampa o judicial espec o de los
de echos de libe ad sindica1
28
.
No es amos de endiendo una solución de ingenie ía ju ídica di igida a e i a
nue as condenas; se a a simplemen e de ex ae del Con enio odas sus
consecuencias. La seño a López Os a enía de echo a dis u a de su domicilio
y de su ida amilia en unas condiciones ambien ales adecuadas y los ó ganos
judiciales españoles —y en úl ima ins ancia el T ibunal Cons i ucional— la
27
La
Ley O gánica 16/1994, de 8 de no iemb e, de e o ma de la LOPJ emplaza al
Gobie no pa a que en el plazo de seis meses elabo e un p oyec o de Ley que desa olle el
p ocedimien o p e is o en aquel a ículo (BOE núm. 268, de 9 de no iemb e de 1994).
28
El a ículo 176.4 de la Ley de P ocedimien o labo al, ap obada po el Real Dec e o
Legisla i o 521/1990, de 27 de ab il, dispone que
«Sin pe juicio de lo dispues o en el a ículo 8.1 de es a Ley el Juez o Sala echaza á
de pleno las demandas que no deban ami a se con a eglo a las disposiciones de
es e capí ulo, ad i iendo al demandan e del de echo que le asis e a p omo e la
acción po el cauce p ocesal co espondien e.
No obs an e, el Juez o Sala pod á da a la demanda la ami ación o dina ia o especial
si pa a una u o a uese compe en e y dicha demanda euniese los equisi os exigidos
po la Ley»
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1
)
Juan An onio Ca illo Donai e y Robe o Galán Vioque
obligación de elimina aquellas ci cuns ancias que se lo impedían. Si és a basó
su de ensa en el ca ác e undamen al de sus de echos y se jugó «a una sola
ca a» —la de la ía de la Ley 62/1978— su u ela judicial, los T ibunales no
podían escuda se en es a lib e elección de la ía de ecu so pa a deja sin
espues a iolaciones de de echos que no e an suscep ibles de ampa o. Como
ya hemos señalado, el Con enio Eu opeo de De echos Humanos lle a las
obligaciones de los Es ados has a la e ec i a y eal ga an ía de los de echos que
caen bajo su ámbi o, y si un ó gano in e no conoce de la iolación de alguno
de es os úl imos de echos no puede hace o a cosa que da cumplimien o a
aquel manda o. Po lo an o, no bas a con que los Es ados pa es econozcan
posi i amen e los de echos que caen bajo el ámbi o de p o ección del Con enio,
y es ablezcan ecu sos e ec i os que los ga an icen (a . 13 del Con enio); es,
además, necesa io que, en cada caso conc e o, es os mecanismos uncionen
co ec amen e y p o ejan aquellos de echos de o ma eal. En el asun o que
comen amos, los T ibunales in e nos y el p opio T ibunal Cons i ucional deja on
que las p e ensiones de la seño a López Os a, que es aban ampa adas po el
Con enio, quedasen en ía mue a, cuando enían en sus manos la posibilidad
de acili a le, median e la eape u a del plazo
29
,
la ía que ellos en endían
ap opiada pa a sus ancia las.
En odo caso es a consecuencia no puede conside a se como una solución
de ini i a, ya que obliga a los que su en una iolación de un de echo econocido
en el Con enio, que han elegido la ía de u ela p e is a en la Ley 62/1978 y
que no han omado la p ecaución de simul anea la con el con encioso o dina io,
a ol e a inicia de nue o p oceso as a ios años de pe eg inaje judicial.
Quizás la más in e esan e de las consecuencias que se pueda desp ende de la
sen encia ecaída en el asun o López Os a es que se ue ce a nues o Legislado
a e lexiona sob e el sis ema de p o ección ju isdiccional de de echos unda-
men ales.
A nues o juicio, el pe eccionamien o de es e sis ema pod ía eni dado po la
adopción de algunas de las siguien es medidas: es ablece un ámi e de
admisión p e ia del ecu so especial, cuya p on a esolución pe mi a, en caso de
inadmisión po inadecuación de p ocedimien o, el acceso al con encioso o di-
na io
30
; o bien acul a a los T ibunales de ins ancia pa a econ e i , en su caso,
los p ocesos especiales en o dina ios, como ya es á p e is o en el p ocedimien o
labo al. Con odo, pensamos que el deseable desa ollo del a ículo 53.2
debe ía acaba de una ez po odas con la a i icial dis inción en e legalidad
o dina ia y cons i ucional, y que en el ampa o an e los T ibunales de Jus icia se
puedan esol e odas las cues iones que se plan een en el plei o aunque sólo
pueda lle a se al T ibunal Cons i ucional en ampa o aquellas cues iones que
a ec en a de echos undamen ales. La suma iedad y p e e encia cons i ucional-
men e p e is a pa a es e ipo de p ocesos pod ían sal a se, en su caso, es able-
"
Es o lo había hecho el T ibunal Sup emo, lógicamen e con an e io idad a la STC 84/
1987, en a ias sen encias. Véase su Sen encia de 17 de no iemb e de 1986
(A .
6224).
30
Es a es la solución que se con empla en el Bo ado del an ep oyec o de la Ley
egulado a de la Ju isdicción Con encioso-Adminis a i a, de echa 16 de ene o de 1995
( abajo di igido po LEGUINA VILLA).
Ju isp udencia
iendo un p e io ámi e de admisión que di e enciase en e li igios que incluyan
o no cues iones suscep ibles de ampa o cons i ucional.
En de ini i a, las consecuencias, sin duda impo an es, que se de i en de es a
sen encia an a cons i ui un iel es imonio del g ado de pe meabilidad que
nues o o denamien o p esen a en elación a un con ol ex e no —en es e caso
eu opeo— de la bondad del sis ema español de p o ección ju isdiccional de
de echos
31
. En es e sen ido, son a inadas las palab as de SUDRE cuando a i ma
que «el con ol eu opeo de los de echos humanos in i a a ba e del De echo
in e no las impu ezas que lo ensucian» ".
A lo la go de la úl ima década, an o la Comisión como el TEDH han enido
inco po ando al ámbi o de p o ección del Con enio p eocupaciones medioam-
bien ales bajo la cobe u a de dis in os de echos, po lo que la inminencia de
una sen encia que decla ase iolación, apoyándose en el a ículo 8.° del Con enio,
e a p e isible. Lo que sucedía es que si el caso se daba, como ocu ió, en
elación a España, la sen encia condena o ia es aba desg aciadamen e asegu ada.
En e ec o, en el asun o López Os a, el Es ado español no cumplió las
obligaciones de i adas del Con enio; nues os ó ganos in e nos pa ecían más
animados en pa icipa en una desa o unada ca e a de desp opósi os — ole-
ancia en el uncionamien o de una indus ia ilegal y con aminan e, al a de
adopción judicial de medidas cau ela es, e c.— que en b inda a la demandan e
una ga an ía e ec i a de sus de echos. Po odo ello, conside amos que el
lEDH, en la sen encia ecaída en es e asun o, «condenó» jus a y me ecidamen e
al Es ado español.
Juan An onio CARRILLO DONAIRE y Robe o GALÁN VIOQUE
" Sob e la cues ión de la in e dependencia en e es os dos sis emas de p o ección de
De echos Humanos, éase UNAN NOGUERAS,
op. ci .,
pág.
357.
32
Op.
ci .,
pág.
266.