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¿Hacia un derecho fundamental a un medio ambiente adecuado?

Carrillo Donaire, Juan Antonio; Galán Vioque, Roberto

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¿HACIA UN DERECHO FUNDAMENTAL A UN MEDIO AMBIENTE ADECUADO? (Comen a io en o no al asun o López Os a c. España, esuel o po la Sen encia del T ibunal Eu opeo de De echos Humanos de 9 de diciemb e de 1994*) Suma io: I. In oducción. II. An eceden es del caso. III. La a io decidendi de la sen encia del TEDH en el asun o López Os a: El de echo a un medio ambien e adecuado. IV. La ejecución de la sen encia y sus consecuencias en el De echo español. I. INTRODUCCION El T ibunal Eu opeo de De echos Humanos —en lo sucesi o, TEDH—, ha enido una o ma c uel de eco da le al Es ado español el cuad agésimo sex o ani e sa io de la Decla ación Uni e sal de De echos Humanos. En e ec o, un día an es de an magno acon ecimien o, el 9 de diciemb e de 1994, es e ó gano in e nacional ha dic ado nada menos que es sen encia condena o ias con a España . De odas ellas, es sin duda la ecaída en el asun o López Os a —que aquí comen amos— la de mayo ascendencia. En es e asun o, el TEDH decla a po unanimidad al Es ado español en iolación del a ículo 8.° de la Con ención eu opea pa a la P o ección de los De echos Humanos y Libe ades Fundamen ales; en conc e o, es ima que se ha impedido el dis u e del de echo de la demandan e al espe o de su domicilio y de su ida p i ada y amilia . Dicho p ecep o dispone que: * Publicada en núm. 303-C de la se ie A de las publicaciones o iciales del TEDH. Un esumen de la misma, en español, puede consul a se en el «Bole ín de Ac ualidad Ju ídica A anzadi», núm. 178, de 22 de diciemb e de 1994. (Todas las aducciones que apa ecen en el p esen e comen a io son nues as.) ' En lo que ha sido cali icado i ónicamen e po CRUZ VILLALÓN como un «ma es neg o», el TEDH condenó a España, jun o en la sen encia que aquí se comen a, en sendos p onunciamien os ela i os a la ulne ación del a ículo 6.1 del Con enio Eu opeo de De echos Humanos. En conc e o, sen encias Ruiz To ija c. España e Hi o Balani c. España, publicadas, espec i amen e, en los núms. 303-A y 303-B de la se ie A de las publicaciones o iciales del TEDH. 271 1 Juan An onio Ca illo Donai e y Robe o Galán Vioque «1. Toda pe sona iene de echo al espe o de su ida p i ada y amilia , de su domicilio y de su co espondencia. 2. No pod á habe inje encia de la au o idad pública en el eje cicio de es e de echo, sino en an o en cuan o es a inje encia es é p e is a po la ley y cons i uya una medid a que, en una sociedad democ á ica, sea necesa ia pa a la segu idad nacional, l a segu idad pública, el bienes a económico del país, la de ensa del o den y la p e enció n del deli o, la p o ección de la salud o de la mo al, o la p o ección de los de echos y de las libe ades de los demás.» En el ondo de la sen encia la en dos cues iones undamen ales. Po un lado, uel e a apa ece el g a e y delicado p oblema del ajus e en e dos sis emas de p o ección de de echos undamen ales —el es ablecido po nues a Cons i ución en su a . 53.2 y el plasmado en el Con enio eu opeo— de ámbi os supe pues os y complemen a ios. Se plan ea la duda de si el juego que el doble een ío que los a ículos 10.2 de la Cons i ución y 45 del Con enio hacen en elación a la Ju isp udencia del TEDH, le pe mi e a és e amplia po ía he menéu ica el con enido de los de echos undamen ales econocidos en los o denamien os in e nos o, e en ualmen e, sus ni eles de ga an ía 2 . La singula idad de es e caso adica p ecisamen e en que, de la mano de la ju isp udencia del TEDH, el de echo a un medio ambien e adecuado ha ob enido ca a de na u aleza a ni el eu opeo, de o ma media a y po «la pue a de a ás», apoyándose en el a ícu- lo 8.° del Con enio, lo que sume ge bajo una pelig osa somb a de ince idumb e al con enido del de echo econocido en el a ículo 18.2 de nues a Cons i u- ción. De o o lado, la sen encia e leja cla amen e las de iciencias del sis ema español de p o ección de los de echos undamen ales y de las libe ades públicas. Pa a abo da es as cues iones es p eciso analiza los p esupues os ác icos del caso, así como la alo ación e ec uada po el TEDH de las iolaciones alegadas, Sob e la écnica del doble een ío y el alo de la ju isp udencia del TEDH en el De echo español, éase GARCÍA DE ENTERRÍA, Valeu de la ju isp udence de la Cou Eu opéenne des D oi s de l'Home en D oi Espagnol, en AA.VV.: «P o ec ing Human Righ s: he Eu opean dimension», Lib o Homenaje al p o eso Wia da, München, 1988, págs. 221 a 230; en la misma línea, CARRILLO SALCEDO, España y la p o ección de los de echos humanos: el papel del T ibunal Eu opeo de De echos Humanos y del T ibunal Cons i ucional Español, «A chi des Volke ech s», núm. 32-2, junio de 1994, págs. 187 a 201. Según el a ículo 45 del Con enio, la compe encia del TEDH «se ex iende a odos los asun os ela i os a la in e p e ación y aplicación del p esen e Con enio...», lo que pe mi e sos ene que sus sen encias son di ec amen e pe inen es pa a de e mina el alcance y el ámbi o de los de echos ga an izados en el Con enio. Po su pa e, el a ículo 10.2 de la Cons i ución sanciona el alo in e p e a i o del Con enio Eu opeo de De echos Humanos —jun o a o os ex os in e nacionales— en elación a los de echos undamen ales que ella consag a. La Ju isp udencia cons i ucional ha econocido, de o ma ei e ada y cons an e, es e alo in e p e a i o de la ju isp udencia del TEDH. Vid. las SSTC ci adas po aquellos au o es y, además, las SSTC 223/1988, 81/1989, 254/1993 y 303/1993. Es a úl ima, en su FJ 8.°, sin e iza es a doc ina en los siguien es é minos: «... la ju isp udencia del T ibunal Eu opeo de De echos Humanos..., de con o midad con lo dispues o en el a ículo 10.2 de nues a Cons i ución, ha de se i de c i e io in e p e a i o en la aplicación de los p ecep os cons i ucionales u elado es de los de echos undamen ales». Ju isp udencia pa a pode , inalmen e, e lexiona sob e las consecuencias que puedan de i a se pa a nues o De echo de es a impo an e sen encia. II. ANTECEDENTES DEL CASO Como espues a a las necesidades medioambien ales de la ciudad de Lo ca, donde adica una ue e concen ación de indus ias del cue o, unos pa icula es ins ala on, sob e e enos cedidos po el p opio Ayun amien o, una es ación de depu ación de aguas y esiduos químicos, con ando pa a ello con una sub ención es a al. Es a es ación se puso en ma cha en julio de 1988, sin la necesa ia licencia municipal que la na u aleza de sus ac i idades eque ía, al es a legalmen e clasi icadas como moles as, insalub es, noci as y pelig osas. El comienzo de sus ac i idades p o ocó emanaciones de gas, olo es nauseabundos —a hue os pod idos, según dice li e almen e el in o me de la Comisión Eu opea de De echos Humanos— y p oblemas de salud a los ecinos del ba io más p óximo, po lo que sus p o es as no se hicie on espe a . El Municipio se hizo eco de es a eacción y e acuó a los ecinos du an e los meses es i ales de julio, agos o y sep iemb e, o eciéndoles alojamien os g a ui os y, al mismo iempo, solici ó de la Agencia Regional pa a la p o ección del medio ambien e de Mu cia un in o me sob e el uncionamien o de la es ación. A aíz de és e se pa aliza on algunas de sus ac i idades, pe o con inua on en lo ela i o a la depu ación de aguas esiduales, e omando los ecinos a ocupa sus i iendas. A pesa de ello, la seño a López Os a y su amilia se ol ie on a di igi al Ayun amien o pa a que, median e la clausu a de la depu ado a, pusie a in a lo que en endían un de e io o inacep able en su calidad de ida. Ci cuns ancias que se ie on cie amen e ag a adas po la apa ición de p oblemas de salud que a ec a on a algunos miemb os de su amilia y que pa ecían de i a de las ac i idades de la mencionada es ación. An e la inac i idad de la Adminis ación se inicia una e dade a «ba alla» legal po pa e de oda la amilia. La seño a López Os a in e puso exclusi amen e, el 13 de oc ub e de 1988, ecu so con encioso-adminis a i o po la ía de la Ley 62/1978, alegando una inje encia ilegí ima en su domicilio y en la lib e elección del mismo, y un a en ado a su in eg idad ísica, mo al y a su libe ad y segu idad (a s. 15. 17.1, 18.2 y 19 CE), demandando de la Audiencia Te i o ial de Mu cia —lo que hoy es la Sala de lo Con encioso-Adminis a i o de su T ibunal Supe io de Jus icia— el cese de ini i o de las ac i idades de la es ación depu ado a. El es o de los lancos judiciales — ía penal po deli o ecológico y con encioso- adminis a i a o dina ia— an a se de endidos po o os miemb os de la amilia con muy poco éxi o. Así, hab á que espe a has a oc ub e de 1993 pa a que se o dene judicialmen e el cie e cau ela de la depu ado a '. Dos cuñadas de la seño a López Os a inicia on el p oceso penal el 13 de no iemb e de 1991. Dos días más a de el Juzgado de Ins ucción núm. 2 de Lo ca acue da el cie e p o isional de la depu ado a, aunque lo le an a el 25 del mismo mes al es ima el ecu so in e pues o con a es a medida cau ela . Las mismas que ellan es habían in e pues o en 1989 272  273 274 275 Juan An onio Ca illo Donai e y Robe o Galán Vioque Tan o la Audiencia Te i o ial de Mu cia como el T ibunal Sup emo deses ima on las p e ensiones eje ci adas po la seño a López Os a po en ende que ca ecían de ele ancia cons i ucional, apoyándose undamen almen e en la sólida ju isp udencia elabo ada en o no al a ículo 18 del ex o cons i ucional. E ec i amen e, al no habe exis ido en ada en el domicilio ni a en ado con a su in eg idad po pa e de la Adminis ación, ambos T ibunales sos u ie on que la cues ión li igiosa plan eada cons i uía un supues o de legalidad o dina ia que, po lo an o, end ía que habe se ami ado po el p ocedimien o con en- cioso-adminis a i o o dina io. Meses más a de, po au o de 26 de eb e o de 1990, el TC, como e a de p e e , inadmi ió el ecu so de ampa o in e pues o con a aquellas esoluciones po conside a lo mani ies amen e mal undado 4 . Ago ada de es a o ma la ía in e na, el siguien e paso que a a da la seño a López Os a es deduci , el 14 de mayo de ese mismo año, demanda an e la Comisión Eu opea de De echos Humanos, alegando iolación de los a ículos 8.° y 3.° del Con enio (es e úl imo p osc ibe las o u as y los a os o penas inhumanos o deg adan es). La Comisión decla ó admisible la demanda, echazando, po lo an o, odas las alegaciones opues as po el Gobie no español. De odas ellas es la ela i a a la al a de ago amien o de los ecu sos in e nos (a . 26 del Con enio) la que a a eque i una mayo a ención an o po la Comisión como pos e io men e po pa e del T ibunal En conc e o, el Gobie no plan eaba dicha excepción basándose en dos mo i os es echamen e elacionados en e sí: habe se seguido una ía inadecuada —la especial de la Ley 62/1978— y el hecho de que exis ie an sub iudice, como hemos apun ado, dos causas —una en la ía penal y o a en la con- encioso-adminis a i a— sob e el mismo asun o, aunque con dis in os ac o es. Teniendo en cuen a la doc ina del T ibunal Cons i ucional en o no a los de echos undamen ales in ocados po la demandan e, ¿se puede cali ica de ecu so e ec i o, a los e ec os del ci ado a ículo 26 del Con enio, al p ocedimien o de p o ección ju isdiccional de de echos undamen ales? Pa a da una espues a cabal a es a p egun a es necesa io ene en cuen a la doc ina de los ó ganos del Con enio en es e pun o. ecu so con encioso-adminis a i o con a la inac i idad de la Adminis ación, que el T ibunal Supe io de Jus icia había es imado, o denando el cie e de la es ación, en el año 1991. El e ec o suspensi o de la apelación plan eada po d Ayun amien o de Lo ca ha suspendido la ejecución de es a sen encia, po lo que la cues ión aún hoy se encuen a sub iudice an e el T ibunal Sup emo. Desde eb e o de 1992 has a eb e o del año siguien e (pocos días an es de la admisión de la demanda po la Comisión) el Ayun amien o decidió aloja g a ui amen e a la amilia López Os a en una i ienda municipal. Finalmen e, el 27 de oc ub e del 93 el Juzgado de lo Penal, a la is a de los in o mes écnicos, uel e a ce a cau elannen e la depu ado a. Según es e au o, la exis encia de humos, olo es y uidos no cons i uían po sí mismos una iolación del domicilio; ni podía cali ica se de a o inhumano o deg adan e la inac i idad adminis a i a en o den al cie e comple o de la depu ado a, pues o que ni la ida ni la in eg idad ísica de la demandan e habían sido pues as en pelig o y, inalmen e, en endió que no se había iolado su de echo a elegi lib emen e el domicilio po que ninguna au o idad la había expulsado del mismo. Al mismo iempo, el TC echaza ad limine la demanda de ampa o en lo ela i o al de echo al espe o de la ida p i ada de la demandan e (a . 18.1 CE), ya que es e de echo no había sido in ocado con an e io idad en el ampa o judicial. Ju isp udencia La egla del p e io ago amien o de los ecu sos in e nos es, como a i ma SUDRE 5 , la enca nación en el plano p ocedimen al del p incipio de subsidia iedad del mecanismo de ga an ía que ins au a el Con enio. Po lo an o, co esponde a los Es ados miemb os, como señaló el TEDH en el asun o Guzza di c. I alia 6 : «... es ablece los ó ganos judiciales ap opiados pa a ija los lími es de su ju isdicción y de e mina las condiciones en que se puedan some e los asun os an e los mismos». La ap eciación de es a egla po los ó ganos del Con enio ha expe imen ado una impo an e e olución. E ec i amen e, de una posición muy es ic i a apegada a los c i e ios adicionales del De echo in e nacional, es os ó ganos han enido p og esi amen e a ela i iza su igidez'. P ecisamen e en el asun o Guzza di c. I alia el TPDH, con i mando el camino emp endido po la Comisión, a i mó que, «Sin emba go el a iculo 26, que se e ie e a las eglas gene ales econocidas en De echo in e nacional, debe se aplicado con un cie o g ado de lexibilidad y sin una excesi a a ención a las cues iones o males a .» De es e modo, es a pos u a se ha aducido en la p ác ica en condiciona el cumplimien o de la egla del ago amien o de los ecu sos in e nos a lo que se denomina el «uso no mal de un ecu so e ec i o». Se conside a e ec i o aquel ecu so que cumple los siguien es equisi os: en p ime luga , que sea accesible di ec amen e al demandan e; además, que el ecu so enga e icacia pa a emedia la iolación alegada, es deci , que la au o idad an e quien se eje ce disponga de pode eal pa a co egi o pa aliza la lesión del De echo; en e ce luga , el ecu so no puede es a desp o is o de oda posibilidad de p ospe a ; po úl imo, se excluye la obligación de solici a medidas de g acia o de in e pone ecu sos de ca ác e ex ao dina io 9 . En el asun o López Os a, an o la Audiencia Te i o ial como el T ibunal Sup emo enían compe encia pa a decla a el cie e de la es ación depu ado a F. SUDRE, L'in luence de la Con en ion eu opéene des D oi s de l'Homme su l'o d e in e ne, «Re ue uni e selle des D oi s de l'Homme», ol. 3, núms. 7-9, 1991, pág. 265. 6 Sen encia de 6 de no iemb e de 1980, núm. 39 de la Se ie A de las publicaciones del TEDH (pa ág a o 72). Sob e la in e p e ación e ec uada po la Comisión en omo a la egla del ago amien o p e io de los ecu sos in e nos, puede consul a se a SAN JOSÉ GIL, La egla del ago amien o de los ecu sos in e nos en el De echo In e nacional Gene al y en la Con ención Eu opea de De echos Humanos, «Re is a Gene al del De echo», núm. 511, 1987, págs. 1679 a 1709. Sob e es e mismo pun o: SSTEDH Van oos eckwick c. Bélgica, de 6 de no iemb e de 1980, Se ie A, núm. 40 y las Fo i c. I alia y Co igliano c. I alia, ambas de 10 de diciemb e de 1982, Se ie A, núms. 56 y 57, espec i amen e. 9 Es a ma e ia ha sido es udiada en e noso os po LEZERTÚA en La p oblemá ica de la admisibilidad de las demandas en el Con enio Eu opeo de De echos Humanos, «Lib o sob e las Jo nadas de Ju isp udencia eu opea en ma e ia de De echos Humanos», Depa amen o de Jus icia del Gobie no asco, Bilbao, 1991, y GIMENO SENDRA en su ecen ísima ob a Los p ocesos de ampa o: o dina io, cons i ucional e in e nacional, Colex, Mad id, 1994. Po su pa e, SUDRE ha cali icado agudamen e la doc ina de los ó ganos del Con enio en omo a la egla del ago amien o de los ecu sos in e nos como un mecanismo «boome ang» que amplía, en ealidad, la in luencia del sis ema eu opeo de p o ección de de echos humanos sob e los o denamien os in e nos, op. ci ., pág. 265. < é Juan An onio Ca illo Donai e y Robe o Galán Vio que po la ía de la Ley 62/1978. Tampoco es e úl imo ecu so es aba desp o is o de oda posibilidad de éxi o, como demues a el hecho de que el T ibunal de p ime a ins ancia no sólo lo admi ió, sino que, además, ab ió el pe íodo de p ueba pa a de e mina el alcance de los e ec os con aminan es de la depu ado a. Un da o especialmen e enido en cuen a po los ó ganos del Con enio lo cons i uyó la pos u a man enida po el Minis e io Fiscal, que, en las dos ins ancias, se p onunció a a o de la es imación de las p e ensiones de la demandan e po iolación del a ículo 18.2 de nues a Cons i ución '°. Es as úl imas conside aciones, lógicamen e, dejaban sin alo la segunda objeción del Gobie no español e e ida a li ispendencia de las o as causas sob e el mismo asun o. En e ec o, si el ecu so plan eado po la ía especial de p o ección ju isdiccional de los de echos undamen ales se conside a un ecu so e ec i o en el sen ido del a ículo 26 del Con enio, la demandan e no es aba obligada a segui ninguna o a ía judicial, y, po lo an o, no le a ec aba la exis encia de los o os dos p ocesos judiciales en cu so, ya que no e a pa e en ninguno de ellos. Po odo es o, no podemos achaca a un de ec uoso conocimien o de las ías in e nas de ga an ía de los de echos econocidos en el Con enio la decisión de admi i la demanda ". Es más, el TEDH esuel e, en el pa ág a o 38 de la sen encia, la cues ión del ago amien o de los ecu sos in e nos con es as concluyen es palab as: «La demandan e había hecho uso de un ecu so e icaz y pe inen e en elación a la iolación que alegaba [y po ello], no es aba obligada a in en a igualmen e o os menos ápidos.» Va a se es a sen encia el úl imo ac o, o mejo dicho el penúl imo, de es a a o men ada his o ia. En ella, el T ibunal, po unanimidad, ap eció iolación del a ículo 8.° del Con enio y deses imó la alegada in acción del a ículo 3.° Al mismo iempo, el allo condena al Reino de España, en aplicación del a ículo 50 del Con enio, a indemniza los daños y pe juicios su idos po la demandan e y a abona las cos as del p oceso, ebajando de o ma os ensible las deso bi adas can idades que aquélla había solici ado ' 2 . '° Una in e p e ación simila sob e el a ículo 18 la había plan eado con an e io idad, L. MARTÍN-RETORTILLO en La de ensa en e al uido an e el T ibunal Cons i ucional, «RAP», núm. 115, 1988, págs. 205 a 231; la misma posición la sos iene JORDANO FRAGA en su excelen e abajo El de echo a un medio ambien e adecuado, «Re is a A agonesa de Adminis- ación Pública», núm. 4, 1994, pág. 158. " A un lapsus ju ídico achacamos, po lo an o, la cali icación de o gánica que, an o la Comisión como d TEDH, o o gan epe idas eces a nues a Ley 62/1978. 12 El TEDH, esol iendo en equidad, y a la is a de los daños ealmen e padecidos, los ija —cos as incluidas— en omo a los cinco millones y medio de pese as, en e a los ein icinco millones solici ados (pa ág a os 65 y 71 de la sen encia). 276 Ju isp udencia IR. LA RATIO DECIDENCI DE LA SEN  I ENCIA DEL TEDH EN EL ASUNTO LOPEZ OSTRA: EL DERECHO A UN MEDIO AMBIENTE ADECUADO Es amos an e un p onunciamien o cla amen e encuad able den o de lo que se denomina ju isp udencia medioambien al del TEDH. Aunque el Con enio no incluye el de echo a un medio ambien e adecuado en su ámbi o de p o ección, la labo p e o iana, cie amen e me i o ia, de los ó ganos del Con enio le ha dado en ada angencialmen e, al igual que ha hecho ambién con o os de echos, a a és de la écnica del e ec o e lejo (p o ec ion pa icoche ). Así, el de echo al medio ambien e en cuan o al no es a ía p o egido po el Con enio, pe o si un a aque al medio ambien e impide o limi a g a emen e el dis u e e ec i o de un de echo que sí es á econocido, en onces, en esa medida, los ó ganos del Con enio pod án ene en cuen a las ag esiones medioambien ales de e minan es de su lesión. Po lo an o, u o de un elogiable ac i ismo judicial, no se econocen nue os de echos —cuya única ía se ía la de la ap obación de nue os P o ocolos—, sino que se amplía el alcance de los de echos ga an izados po el Con enio. El medio ambien e, de es a o ma, ha sido media amen e acogido, a a és de la labo ju isdiccional de Es abu go, sob e la base de de e minados de echos del Con enio (in iolabilidad del domicilio, espe o a la in imidad pe sonal y amilia , juicio jus o, in eg idad ísica, segu idad y de echo de p opiedad (inco - po ado en el ámbi o de p o ección eu opeo po el P o ocolo adicional p ime o). Po ello, la sen encia que comen amos, en con a de lo que pa ece se un sen imien o gene al, no es un allo e oluciona io, ni siquie a so p enden e. Más bien es consecuencia de una línea ju isp udencial abie a po la Comisión a comienzos de los años 80. Han sido a ias las sen encias del TEDH que inco po an las p eocupaciones medioambien ales a a és del de echo a un juicio jus o econocido po el a ículo 6.° De odas ellas es la ecaída en el asun o Zande c. Suecia la que p esen a mayo in e és, ya que se impu a esponsabilidad a ese Es ado po no ene p e is os ecu sos judiciales que u elen los de e io os su idos en la p opiedad de los bienes que sean consecuencia de inmisiones con aminan es 13 . Un hi o impo an e en la inco po ación de las condiciones medioambien ales al ámbi o de p o ección del Con enio, sob e la basy de su a ículo 8.°, lo cons i uyó el asun o A ondelle c. Reino Unido. En aquella ocasión, ec i icando su posición an e io , la Comisión decla ó admisible, al ampa o de es e a ículo, la demanda in oducida en la que se alegaba que las g a es moles ias acús icas que p oducía el uncionamien o de un impo an e ae opue o in e nacional iolaba el de echo de la demandan e a la in iolabilidad del domicilio y a su 13 La Sen encia de 25 de no iemb e de 1993, ecaída en el asun o Zande c. Suecia es á publicada en la Se ie A, núm. 279. Además, en el asun o Zimme man y S eine c. Suiza se impu a esponsabilidad a es e Es ado, en la Sen encia de 13 de julio de 1983 —publicada en la Se ie A, núm. 66 - , po no ga an iza un p oceso sin dilaciones indebidas en elación con los li igios que se p omo ie on con a las moles ias p o ocadas po el uncionamien o del ae opue o de Zu ich. 277 Juan An onio Ca illo Donai e y Robe o Galán Vioque in imidad pe sonal y amilia 14 . El a eglo amis oso alcanzado en e las pa e s hizo imposible un p onunciamien o del T ibunal. Un supues o idén ico, espec o al mismo Es ado, se ol ió a da en el asun o Powell y Rayne . Aquí la con o e sia se esol ió po una pa adigmá ica sen encia del TEDH 15 en la que sos u o que, a pesa de que los de echos econocidos en el a ículo 8.° del Con enio no ienen ca ác e absolu o, no obs an e, obligan a los Es ados a adop a las medidas, incluso de ca ác e posi i o, que sean necesa ias pa a ga an iza su e ec i idad ". En es e úl imo aspec o, en el campo de las medidas disposi i as que los Es ados es án obligados a adop a , es donde és os ienen un impo an e ma gen de ap eciación que es consecuencia inmedia a del ca ác e subsidia io del Con enio. Como ce e amen e señala EISSEN, el ma gen de ap eciación de los Es ados no cons i uye una simple egla de p ueba (in dubio p o eo), una especie de p esunción de inocencia, sino más bien una sue e de au olimi acion judicial (udicial sel - es ain ) que se jus i ica en el mejo conocimien o de la ealidad in e na po pa e de los Es ados 17 . Así, en su sen encia ecaída en el asun o Powell y Rayne , el T ibunal a i mó, en el pá a o 41, que: «No obs an e, el p esen e caso iene que se analizado en é minos de una obligación posi i a del Es ado de adop a medidas azonables y ap opiadas que ga an icen los de echos de los demandan es econocidos en el pa ág a o 1.° del a ículo 8.°, o en los é minos "de una inje encia de una au o idad pública" que es é jus i icada en conco dancia con el pa ág a o 2.°, los p incipios aplicables en ambos casos son muy simila es. En ambos con ex os hay que obse a que el equilib io eque ido se iene que da en e los in e eses legí imos del indi iduo y los de la comunidad en su conjun o; y en ambos con ex os el Es ado goza de un cie o ma gen de ap eciación pa a de e mina los pasos que hayan de da se pa a asegu a el cumplimien o del Con enio» El TEDH conside ó que las medidas adop adas en ese caso po el Reino Unido (ba e as acús icas, sub enciones pa a la insono ización de las i iendas, acio- " La decisión sob e admisibilidad, de 15 de julio de 1980, en el asun o A ondelle apa ece publicada en «Eu opean Human Righ s Repo s», ol. 5, 1983, págs. 121 y 122. 15 La Sen encia de 21 de eb e o de 1990 que esol ió el asun o Powell y Rayne c. Reino Unido es á publicada en la Se ie A, núm. 172. 16 CARRILLO SALCEDO en La p o ección de los De echos Humanos en el Consejo de Eu opa: hacia la supe ación de la dualidad en e de echos ci iles y polí icos y de echos económicos y sociales, «Re is a de Ins i uciones Eu opeas», ol. 18, núm. 2, 1991, págs. 435 y 436, conside a a es as obligaciones posi i as de i adas implíci amen e del Con enio, jun o a la ex ensión de sus e ec os a las elaciones en e pa icula es, como uno de los log os más impo an es de la Ju isp udencia inalis a del TEDH di igida a la consecución de la plena e ec i idad del Con enio. Po odas, id. la Sen encia sob e el asun o Ma ckxs c. Bélgica, de 13 de junio de 1979, Se ie A, núm. 31. 17 EISSEN, El T ibunal Eu opeo de los De echos Humanos, Ci i as, Mad id, 1985, pág. 82. Sob e es e pun o se pueden consul a en e o as las sen encias ecaídas en los asun os Handyside c. Países Bajos y Res. c. Reino Unido. Además, éase GANSHOF VAN DER MERSCH, Le ca ac e e "au omome» des e mes e la "ma ge d'app écia ion' des gou e nemen s dans l'in e p é a ion de la Con en ion eu opéenne des D oi s de l'homme, AA:VV.: «Lib o homenaje a Wia da», op. ci ., págs. 201 a 220, y, sob e odo, el excelen e abajo de MAHONEY en Judicial ac i ism and judicial sel - es ain in he Eu opean Cou o Human Righ : Two sides o he same coin, en «Human Righ s Law Joumal», ol. 11, núms. 1-2, págs. 57 a 88. Ju isp udencia nalización del á ico aé eo...) di igidas a mi iga los pe juicios ine i ables que p oducía el uncionamien o del ae opue o jus i icaban la inje encia en los de echos de los demandan es en los é minos del a ículo 8.2 del Con enio ' 8 , po lo que el asun o Powell y Rayne no se saldó con una sen encia que decla ase iolación de dicho a ículo. Po el con a io, en el asun o López Os a, el TEDH ha es imado que el uncionamien o de la depu ado a, a endiendo a las ci cuns ancias del caso, impedía a la demandan e el dis u e e ec i o de su de echo al espe o de la ida amilia y de su domicilio y, asimismo, conside ó que las medidas adop adas an o po la Adminis ación como po los ó ganos judiciales in e nos —que, como hemos is o, cons i uyen el ámbi o p opio donde se despliega el ma gen de ap eciación ese ado al Es ado— habían sido insu icien es, y que, po lo an o, se había incumplido la obligación, que pesa sob e España, de a bi a las soluciones necesa ias que pe mi ie an el goce de aquellos de echos. La o iginalidad de es e asun o eside p ecisamen e en que és e es el p ime supues o en que se «condena» a un Es ado po iolación del a ículo 8.° basándose en que una deg adación del medio ambien e ha conculcado los de echos econocidos en el mismo. Fue la up u a del equilib io en e las exigencias del in e és público y el de echo de la demandan e la que con i ió en ilegí ima la inje encia en los de echos in ocados po la seño a López Os a. Lo que sí es cie amen e c i icable es que el TEDH esuel a la a io decidendi de la sen encia, en su pa ág a o 58, con es as pa cas palab as: «Teniendo en cuen a lo que p ecede —y a pesa del ma gen de ap eciación econocido al Es ado demandado— el T ibunal es ima que és e no ha sabido log a un jus o equilib io en e el in e és del bienes a económico de la ciudad de Lo ca —es o es, de dispone de una es ación depu ado a— y el dis u e e ec i o po la demandan e del de echo al espe o de su ida p i ada y amilia .» La al a de una mo i ación su icien e po pa e del T ibunal, a la is a de la ascendencia de la decisión que oma, es, a nues o juicio, el único pun o oscu o que empaña o ensomb ece el allo que comen amos. Cuando los ó ganos del Con enio emp enden el siemp e a iesgado camino del ac i ismo judicial, como ha pues o de mani ies o la doc ina (MELCHIOR, MAHONEY, CARRILLO SALCEDO, _ 19 ), deben hace lo omando odas las p ecauciones posibles. Exis e un lími e in anqueable cons i uido po los de echos comp en- didos en su ámbi o de p o ección; den o de es e lími e « i al» el TEDH ha de 18 El TEDH co igió en es e asun o el c i e io cuan i a i o de la Comisión, que de e minaba la iolación del de echo a la in iolabilidad en unción de la in ensidad de las moles ias, sos eniendo o o cuali a i o en el que sólo a a ene en cuen a si el Es ado, en eje cicio del ma gen de ap eciación que le ese a el Con enio, había adop ado las medidas posi i as eque idas po las ci cuns ancias del caso. La Comisión dio un inmedia o acuse de ecibo de es a doc ina en su decisión de admisibilidad, de 17 de mayo de 1990, sob e el asun o S. c. F ancia. 19 MELCHIOR, No ions ' aques' ou 'indé e minées' e qacunes' dans la Con en ion eu opéenne des D oi s de l'Homme, «Lib o homenaje a Wia da», op. ci , pág. 412; MAHONEY, op. ci ., págs. 62 y 63; CARRILLO SALCEDO, La p o ección..., op. ci ., pág. 446. 278  279 é Juan An onio Ca illo Donai e y Robe o Galán Vioque es o za se pa icula men e po que sus allos y la doc ina que de ellos se de i an sean cla os y p ecisos y, sob e odo, que puedan se asumidos po los Es ados panes en el Con enio. Se da la pa adoja de que es as in e p e acione s ex ensi as que son su p incipal cauce de eno ación y desa ollo p og esi o — y que hacen del Con enio un «ins umen o i o»—, pueden llega a con e i se, si no se hace una p uden e u ilización de es as écnicas, en su peo enemigo. No podemos ol ida nunca que el sis ema eu opeo de p o ección de los de echos humanos se sus en a, en de ini i a, en la olun ad de los Es ados pa es. El Con enio, como es sabido, impone a los Es ados pa es dos obligaciones de dis in o alcance: de un lado, és os debe án econoce en sus o denamien os odos los de echos que caen bajo su p o ección; de o o, es án obligados a p o ege los de o ma e ec i a. Pa ece cla o que, en España, el de echo subje i o a un medio ambien e adecuado es á posi i ado 20 , aunque ca ezca de ango de de echo undamen al suscep ible de ampa o. Es o —y el colapso que los ampa os es án p o ocando— explica que el T ibunal Cons i ucional in e p e e de o ma cie amen e es ic i a el ámbi o de de echos como el de la in iolabilidad del domicilio o la in imidad pe sonal y amilia ". A la is a de odo lo an e io su ge la siguien e in e ogan e: ¿cómo a ec a al De echo español la dis in a in e p e ación que el T ibunal Cons i ucional y el T ibunal Eu opeo de De echos Humanos ealizan sob e los de echos a la in iolabilidad del domicilio y a la in imidad pe sonal y amilia ? IV. LA EJECUCION DE LA SENTENCIA DEL TEDH EN EL ASUNTO LOPEZ OSTRA Y SUS CONSECUENCIAS EN EL DERECHO ESPAÑOL A la ho a de habla de los e ec os de las sen encias del TEDH, como señalan UNAN NOGUERAS y SALADO OSUNA 22 , hay que dis ingui dos aspec os dis in os: su ejecución y las consecuencias que de i an de aquéllas pa a los o denamien os in e nos. La ejecución de las sen encias, que sin duda es del mayo in e és pa a los demandan es, ocupa, sin emba go, una posición secunda ia en una alo ación 20 Vid. la p og esis a Ju isp udencia medioambien al ecogida en la STS de 25 de ab il de 1989 (P e. GONZÁLEZ NAVARRO, A . 3233). Pa a una comple a isión sob e el ema, éase el abajo de JORDANO FRAGA, op. ci ., págs. 113 a 208. 21 El TC, en una línea clásica, exige la exis encia de una inje encia ilegí ima po pa e de una au o idad pública o de pa icula es en el cí culo de p i acidad que el a ículo 18 CE econoce. O as ag esiones —co no las medioambien ales— quedan ue a de los de echos suscep ibles de ampa o quedando exclusi amen e bajo la p o ección de los T ibunales o dina ios. Vid. SSTC 22/1984, 110/1984, 137/1985, 170/1987, 231/1988, 149/1991, 160/ 1991 y 341/1993. Un es udio sob e el de echo a la in iolabilidad del domicilio se encuen a en MARTÍNEZ DE PISÓN CAVERO, El De echo a la in imidad en la ju isp udencia cons i ucional, Ci i as, Mad id, 1992. 22 Véase UNAN NOGUERAS, E ec os de las Sen encias del T ibunal Eu opeo de De echos Humanos y De echo español, «Re is a Española de De echo In e nacional», oL 37, núm. 2, 1985, págs. 356 y, especialmen e, 369, y SALADO OSUNA, Ejecución de sen encias del T ibunal Eu opeo de De echos Humanos. Comen a io a la STC (Sala Pleno) de 16 de diciemb e de 1991, «La Ley», 1992-IQ, págs. 70 a 89. 280 Ju isp udencia global de sus e ec os. A pesa de es o, el cumplimien o de los allos del TEDH no deja de se siemp e una cues ión sumamen e espinosa ya que, como consecuencia del ca ác e subsidia io del mecanismo de p o ección eu opeo y de la na u aleza me amen e decla a i a de las sen encias del TEDH (a . 53 del Con enio), su ejecución choca ine i ablemen e en los o denamien os in e nos con el e ec o de cosa juzgada. Buena p ueba de odo ello lo cons i uye la acilan e doc ina de nues o T ibunal Cons i ucional que se ha ido gene ando a golpe de sen encia del TEDH que ha decla ado en iolación al Es ado español". El asun o López Os a no p esen a especiales p oblemas en es e sen ido, ya que, sin luga a dudas, el Es ado español a a p ocede pun ualmen e al pago de las indemnizaciones ijadas en el allo de Es asbu go. Desde la segunda pe spec i a, es e iden e que la sen encia que comen amos no puede se inocua pa a nues o o denamien o. En e ec o, si se uel e a p oduci un caso idén ico o análogo al que nos ocupa la eacción de los ó ganos in e nos end á o zosamen e que modi ica se, si es que no que emos ecoge una abundan e cosecha de condenas po pa e del TEDH. Lo que no se puede hace , en ningún caso, es igno a la exis encia de es a sen encia y man ene la misma p ác ica an e io . A nues o juicio, las consecuencias inmedia as pa a el Es ado español pueden consis i en alguna de las dos siguien es: a) En ende que la in e p e ación que de los de echos a la in iolabilidad del domicilio y al espe o a la ida amilia y pe sonal ha e ec uado la ju isp udencia del TEDH se iene que asplan a , sin más, al con enido de los de echos plasmados en el a ículo 18 de nues a Cons i ución. Es és a la pos u a de endida en e noso os po LÓPEZ GARRIDO, quien conside a que la sen encia «po lo que se e ie e a España da á una nue a dimensión al a ículo 18 de la Cons i ución 23 La inexis encia de un sis ema de ejecución de las sen encias del TEDH en nues o De echo —que, sin emba go, o os o denamien os con emplan— ha dado luga a soluciones muy dispa es. El TC ha enido que sali al paso de cada sen encia condena o ia con decisiones imagina i as y coyun u ales. Así, de juga un papel ce cano al de un juez de ejecución en el asun o Messegué, Ba be á y Jaba do (STC 245/1991, de 16 de diciemb e), en el asun o Ruiz-Ma eos —su pesadilla pa icula — ha pasado a ei indica ené gicamen e su luga de sup emacía cons i ucional. En la p o idencia de 31 de ene o de 1994, dic ada en es e caso, a i mó que «... si bien an o a es e T ibunal como al TEDH les co esponde decla a la iolación de de echos y libe ades undamen ales y, de es e modo, asegu a su p o ección, sus espec i as unciones se lle an a cabo en el ámbi o de dis in os ó denes ju ídicos, es ando únicamen e some ido es e T ibunal a la Cons i ución y a lo dispues o en su Ley O gánica, con independencia del manda o de in e p e ación que de i a del a ículo 10.2 de la Cons i ución» Añadiendo que «... del Con enio Eu opeo de De echos Humanos no se desp ende, en modo alguno, que el T ibunal Cons i ucional sea una ins ancia subo dinada al TEDH y obligada, po an o, a da cumplimien o a sus sen encias en el o den in e no.» Sob e el ema de la ejecución de las sen encias éase en conc e o, GIMENO SENDRA, op. ci .; CARRILLO SALCEDO, España y la..., op. ci ., y SALADO OSUNA, op. ci . 281 Juan An onio Ca illo Donai e y Robe o Galán V oque y o alece á al medio ambien e, ya que los ibunales españoles quedan inculados po la nue a (sic) doc ina eu opea» 24 . No nos pa ece que es a solución sea la pe seguida po la sen encia del TEDH, ni siquie a que és a se pueda de i a de las obligaciones impues as a lo s Es ados po el Con enio. Acep a es a pos u a, a nues o modo de e , equi al e a e igi al TEDH en una supe casación o, incluso algo más, en un pseudo- legislado eu opeo que end ía a desplaza en De echo in e no an o al pode legisla i o como al T ibunal Cons i ucional, que son los compe en es pa a la delimi ación del alcance de los de echos undamen ales. Además, es a medida pod ía p o oca la de ini i a «as ixia» del T ibunal Cons i ucional, dado el inmenso po encial de ampa os que es a in e p e ación encie a ( . g ., moles ias p o ocadas po indus ias con aminan es, salas de ies as, ba es uidosos...). En nues a opinión, es a solución es el esul ado de una isión desen ocada. España iene la obligación de ga an iza el pleno eje cicio de los de echos p o egidos po el Con enio pe o és e no le impone el es ablecimien o de uno u o os de e minados medios de p o ección, que quedan siemp e en manos del o denamien o ju ídico del Es ado. Po ello, pensamos que es a sen encia no in oduce en España supe io es ni eles de ga an ía espec o de la u ela del medio ambien e a la somb a del de echo a la in iolabilidad del domicilio, sino que, más bien, es una ala ma que se ha encendido poniendo de mani ies o la inope ancia de los mecanismos de ga an ía de un de echo —el dis u e de unas condiciones medioambien ales adecuadas— que es á su icien emen e posi i ado a ni el in e no. b) El a e izaje de la seño a López Os a an e los ó ganos del Con enio ha enido en buena medida p o ocado po la a i iciosidad del sis ema español de p o ección ju isdiccional de de echos undamen ales 25 . Nues o o denamien o, como es sabido, obliga a dis ingui sob e un mismo asun o con encioso- adminis a i o las cues iones de legalidad o dina ia de aquellas o as que p esen an una ele ancia cons i ucional suscep ible de ampa o 26 , que pod án, e en ualmen e, en ila se en dos p ocesos judiciales dis in os. Es a si uación se ha is o apun alada po una es ic i a, aunque p uden e, doc ina del p opio TC elabo ada en o no a la coexis encia de es as dos ías. De es a o ma, en su conocida sen encia 84/1987, de 29 de mayo (FJ 5) señaló que, espec o del p oceso de la Ley 62/1978, «... an sólo puede enjuicia se en el mismo la con o midad del ac o o disposición obje o del ecu so con los De echos Fundamen ales ... Cualquie o a cues ión ela i a al ac o o disposición impugnada debe sus ancia se a a és del ecu so 24 Tomado de las decla aciones ecogidas en el dia io El País del domingo 15 de ene o de 1995, pág. 9 de su anexo. 25 Di e sos au o es se han ocupado monog á icamen e sob e es a ma e ia, id. GONZÁLEZ RIVAS, Es udio-comen a io ju isp udencial de la p o ección ju isdiccional de los de echos unda- men ales, Ed. Coma es, G anada, 1992; MONTORO PUERTO, Ju isdicción cons i ucional y p ocesos cons i ucionales, . II, Ed. Colex, Mad id, 1991, y OLIVER ARAUJO, El ecu so de ampa o, Facul ad de De echo de Palma de Mallo ca, Palma, 1986. 26 Es a p ecisión la e ec úa CRUZ VILLALÓN, en Sob e el ampa o, «REDC», núm. 41, 1994, pág. 13. 282 Ju isp udencia o dina io, que incluso puede segui se simul áneamen e al p oceso especial... En el ecu so o dina io puede plan ea se ambién la e en ual in acción de los de echos cons i ucionalmen e econocidos, y asimismo cons i uye, en su caso, una ía judicial p e ia a la in e posición del ecu so de ampa o. En consecuencia, los in e esados deben op a en e acoge se a las en ajas de p e e encia y cele idad p opias del p oceso suma io de la Ley 62/1978, enunciando a p e ende la nulidad del ac o po icios de legalidad o bien plan ea cualquie posible mo i o de nulidad a a és del ecu so o dina io, enunciando a aquellas en ajas p ocesales, o bien, po úl imo, ins a en iempo y o ma dos acciones pa alelas con el mismo obje o y po mo i os dis in os. Lo que el o denamien o p ocesal no con empla, ni puede a i ma se que imponga el a ículo 24.1 de la Cons i ución, es la acul ad de u iliza sucesi amen e una y o a ía de ecu so, de mane a que puede o mula se el o dina io una ez deses imado el especial con independencia del anscu so de los plazos legales de caducidad de la acción» (el sub ayado es nues o). Realmen e lo que p e ende el T ibunal Cons i ucional es e i a que se emplee el p ocedimien o especial indisc iminadamen e, con iándose en lo que podemos cali ica como un e ec o «no ia»; es o es, que se in e ponga solamen e el ecu so po la ía de la Ley 62/1978, y si és e acasa, pode ol e al pun o de o igen y eje ci a de nue o la p e ensión, es a ez po el p ocedimien o o dina io, igno ándose de es a o ma el ca ác e p eclusi o de los plazos de in e posición del con encioso. Pe o si se echaza —como noso os hacemos— esa nue a dimensión, es deci , la ampliación del con enido del a ículo 18 de la Cons i ución, en onces nues o Al o T ibunal necesa iamen e, y has a que se desa olle el p ocedimien o p e is o en el a ículo 53.2 de aquélla 27 , debe á econside a es a doc ina y da en ada a ese e ec o «no ia». Tampoco se ía és a una solución ex aña a nues o De echo posi i o, ya que la legislación p ocesal labo al p e é exp esamen e la posibilidad de eab i plazos o, incluso, de econ e i los p ocesos labo ales pa a los supues os en que no se o o gue ampa o judicial espec o de los de echos de libe ad sindica1 28 . No es amos de endiendo una solución de ingenie ía ju ídica di igida a e i a nue as condenas; se a a simplemen e de ex ae del Con enio odas sus consecuencias. La seño a López Os a enía de echo a dis u a de su domicilio y de su ida amilia en unas condiciones ambien ales adecuadas y los ó ganos judiciales españoles —y en úl ima ins ancia el T ibunal Cons i ucional— la 27 La Ley O gánica 16/1994, de 8 de no iemb e, de e o ma de la LOPJ emplaza al Gobie no pa a que en el plazo de seis meses elabo e un p oyec o de Ley que desa olle el p ocedimien o p e is o en aquel a ículo (BOE núm. 268, de 9 de no iemb e de 1994). 28 El a ículo 176.4 de la Ley de P ocedimien o labo al, ap obada po el Real Dec e o Legisla i o 521/1990, de 27 de ab il, dispone que «Sin pe juicio de lo dispues o en el a ículo 8.1 de es a Ley el Juez o Sala echaza á de pleno las demandas que no deban ami a se con a eglo a las disposiciones de es e capí ulo, ad i iendo al demandan e del de echo que le asis e a p omo e la acción po el cauce p ocesal co espondien e. No obs an e, el Juez o Sala pod á da a la demanda la ami ación o dina ia o especial si pa a una u o a uese compe en e y dicha demanda euniese los equisi os exigidos po la Ley» 283 284 285 1 ) Juan An onio Ca illo Donai e y Robe o Galán Vioque obligación de elimina aquellas ci cuns ancias que se lo impedían. Si és a basó su de ensa en el ca ác e undamen al de sus de echos y se jugó «a una sola ca a» —la de la ía de la Ley 62/1978— su u ela judicial, los T ibunales no podían escuda se en es a lib e elección de la ía de ecu so pa a deja sin espues a iolaciones de de echos que no e an suscep ibles de ampa o. Como ya hemos señalado, el Con enio Eu opeo de De echos Humanos lle a las obligaciones de los Es ados has a la e ec i a y eal ga an ía de los de echos que caen bajo su ámbi o, y si un ó gano in e no conoce de la iolación de alguno de es os úl imos de echos no puede hace o a cosa que da cumplimien o a aquel manda o. Po lo an o, no bas a con que los Es ados pa es econozcan posi i amen e los de echos que caen bajo el ámbi o de p o ección del Con enio, y es ablezcan ecu sos e ec i os que los ga an icen (a . 13 del Con enio); es, además, necesa io que, en cada caso conc e o, es os mecanismos uncionen co ec amen e y p o ejan aquellos de echos de o ma eal. En el asun o que comen amos, los T ibunales in e nos y el p opio T ibunal Cons i ucional deja on que las p e ensiones de la seño a López Os a, que es aban ampa adas po el Con enio, quedasen en ía mue a, cuando enían en sus manos la posibilidad de acili a le, median e la eape u a del plazo 29 , la ía que ellos en endían ap opiada pa a sus ancia las. En odo caso es a consecuencia no puede conside a se como una solución de ini i a, ya que obliga a los que su en una iolación de un de echo econocido en el Con enio, que han elegido la ía de u ela p e is a en la Ley 62/1978 y que no han omado la p ecaución de simul anea la con el con encioso o dina io, a ol e a inicia de nue o p oceso as a ios años de pe eg inaje judicial. Quizás la más in e esan e de las consecuencias que se pueda desp ende de la sen encia ecaída en el asun o López Os a es que se ue ce a nues o Legislado a e lexiona sob e el sis ema de p o ección ju isdiccional de de echos unda- men ales. A nues o juicio, el pe eccionamien o de es e sis ema pod ía eni dado po la adopción de algunas de las siguien es medidas: es ablece un ámi e de admisión p e ia del ecu so especial, cuya p on a esolución pe mi a, en caso de inadmisión po inadecuación de p ocedimien o, el acceso al con encioso o di- na io 30 ; o bien acul a a los T ibunales de ins ancia pa a econ e i , en su caso, los p ocesos especiales en o dina ios, como ya es á p e is o en el p ocedimien o labo al. Con odo, pensamos que el deseable desa ollo del a ículo 53.2 debe ía acaba de una ez po odas con la a i icial dis inción en e legalidad o dina ia y cons i ucional, y que en el ampa o an e los T ibunales de Jus icia se puedan esol e odas las cues iones que se plan een en el plei o aunque sólo pueda lle a se al T ibunal Cons i ucional en ampa o aquellas cues iones que a ec en a de echos undamen ales. La suma iedad y p e e encia cons i ucional- men e p e is a pa a es e ipo de p ocesos pod ían sal a se, en su caso, es able- " Es o lo había hecho el T ibunal Sup emo, lógicamen e con an e io idad a la STC 84/ 1987, en a ias sen encias. Véase su Sen encia de 17 de no iemb e de 1986 (A . 6224). 30 Es a es la solución que se con empla en el Bo ado del an ep oyec o de la Ley egulado a de la Ju isdicción Con encioso-Adminis a i a, de echa 16 de ene o de 1995 ( abajo di igido po LEGUINA VILLA). Ju isp udencia iendo un p e io ámi e de admisión que di e enciase en e li igios que incluyan o no cues iones suscep ibles de ampa o cons i ucional. En de ini i a, las consecuencias, sin duda impo an es, que se de i en de es a sen encia an a cons i ui un iel es imonio del g ado de pe meabilidad que nues o o denamien o p esen a en elación a un con ol ex e no —en es e caso eu opeo— de la bondad del sis ema español de p o ección ju isdiccional de de echos 31 . En es e sen ido, son a inadas las palab as de SUDRE cuando a i ma que «el con ol eu opeo de los de echos humanos in i a a ba e del De echo in e no las impu ezas que lo ensucian» ". A lo la go de la úl ima década, an o la Comisión como el TEDH han enido inco po ando al ámbi o de p o ección del Con enio p eocupaciones medioam- bien ales bajo la cobe u a de dis in os de echos, po lo que la inminencia de una sen encia que decla ase iolación, apoyándose en el a ículo 8.° del Con enio, e a p e isible. Lo que sucedía es que si el caso se daba, como ocu ió, en elación a España, la sen encia condena o ia es aba desg aciadamen e asegu ada. En e ec o, en el asun o López Os a, el Es ado español no cumplió las obligaciones de i adas del Con enio; nues os ó ganos in e nos pa ecían más animados en pa icipa en una desa o unada ca e a de desp opósi os — ole- ancia en el uncionamien o de una indus ia ilegal y con aminan e, al a de adopción judicial de medidas cau ela es, e c.— que en b inda a la demandan e una ga an ía e ec i a de sus de echos. Po odo ello, conside amos que el lEDH, en la sen encia ecaída en es e asun o, «condenó» jus a y me ecidamen e al Es ado español. Juan An onio CARRILLO DONAIRE y Robe o GALÁN VIOQUE " Sob e la cues ión de la in e dependencia en e es os dos sis emas de p o ección de De echos Humanos, éase UNAN NOGUERAS, op. ci ., pág. 357. 32 Op. ci ., pág. 266.