“Uso del espacio y sociabilidad
en los
co ales de ecinos iane os”
Rica do Mo gado Gi aldo
Tesis doc o al en An opología Social
leída el 21 de julio de 2003
en el Aula de G ados
de la Facul ad de Geog a ía e His o ia
de la Uni e sidad de Se illa
_____________
que ob u o la cali icación de
Sob esalien e “cum laude”
Rica do Mo gado Gi aldo
Se illa, ab il de 2003
Tesis doc o al di igida po el doc o D. An onio Mandly Robles
A mi pad e, Rica do, quien me en-
señó a ama la ciudad de Se illa y que
i ió cada acon ecimien o de la misma
con aleg ía y cada is eza como p opia
Ag adecimien os:
En una la ga lis a, quisie a menciona en p ime luga a los ecinos de los co ales iane-
os, íc imas inocen es de un p oceso que los ue a inconando y ma ginando del mundo que
los io c ece y madu a , y de los que quisie a des aca a: Ángeles Guisado de La Casa Al a,
Edua do Co ien es del Co al de la Enca nación, G acia Villegas de La Ce ca He mosa, Ma-
ía Ma ínez del Co al de las Ranas y Te esa Rod íguez de la asociación de ecinos. Algunos
de ellos o han allecido o han enido de aslada se po causa mayo , pe o pa a odos mi eco-
nocimien o en es as líneas.
También me debo e e i a la pe sona que me di igió el abajo p e io a es a esis: la ca-
ed á ica doc o a Pila Sanchís Ochoa, po su apoyo en los p incipios de mi abajo de campo.
Un luga des acado de mis ag adecimien os debe se el dedicado a mi di ec o de esis: el
p o eso i ula doc o An onio Mandly Robles, po su acie o en los consejos sob e concep-
ualización del abajo y sob e su es uc u ación, así como su apoyo cons an e a lo la go de
oda la edacción del mismo.
He de menciona ambién a mi esposa, Ma ía del Ca men Ma eos Llamas, quien con pa-
ciencia se leyó el bo ado y supo da in eligen es opiniones sob e el mismo, a ias de las
cuales es án ecogidas y asumidas en el mismo.
También he de e i me a mi mad e, Ca men, quien ambién me enseñó a ama el ba io
de T iana y a in e esa me po él, e incluso ha sido du an e es os años una e icaz ayuda en la
búsqueda de a ículos de p ensa sob e los co ales de ecinos.
Y, inalmen e, mi econocimien o a odos aquellos que, de uno u o o modo, han con i-
buido con sus comen a ios y opiniones a lo la go de odo es e p oceso que aho a pa ece cul-
mina , en e los que des aca ía a mis compañe os de abajo doc o es An onio Alba donedo
F ei e y And és Mo eno Mengíba , los cuales me o ien a on e icazmen e en la búsqueda de la
documen ación a chi ís ica que apa ece en es a esis.
Capí ulo I: Qué son los co ales de ecinos y dónde se encuen an
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Sin emba go, ( ol iendo al ema de las in luencias a qui ec ónicas, sub ayado en el pá-
a o inicial) no cabe duda de que a pesa de odas las in luencias que hayan podido ecibi
las mues as de la a qui ec u a popula andaluza, que an a cons i ui el cen o de nues a
a ención en es e abajo -apa e de o as muchas a las que no se ha á e e encia en el mismo,
en un amplio g upo que incluye an o a edi icios ci iles des inados a i iendas como a edi i-
cios “indus iales”, como los molinos, los ho nos de ce ámica,... en e o os-, és as se pod ía
deci que se esumen en dos in luencias a lo la go de la his o ia
2
: el pa io omano -con su
implu ium, su pe is ilo, e c. y el ada e musulmán. Sin pasa po al o que, a su ez, los pa ios
musulmanes se inspi an en los omanos o, al menos, beben de la misma uen e medi e ánea
que ellos. Y muchos o os ejemplos de casas con pa io que podemos encon a con más de a-
lle en la ob a de We ne Blase (op. ci ), o en la de Hanne z
3
, de la cual en esacamos un pá-
a o que nos puede da una idea de lo di undida que es á la idea de una i ienda colec i a
con un pa io cen al, aunque en es e caso la in luencia islámica puede se i de explicación
bas an e plausible, c eemos:
Empecé en Ka anchan a cap a la o alidad de los acimos de elaciones o denados
de acue do con líneas é nicas, ocupacionales, eligiosas, ec eacionales y de o os ipos.
La pe secución de ese obje i o lo lle a a uno a las iglesias, ibunales, me cados, ba es de
alcohol de palma, pa ios de casas de ecindad y una a iedad de o os escena ios. (Han-
ne z, p. 26)
De es o, podemos deduci que el epe o io de es e ipo de i iendas es muy amplio, an-
o po lo que espec a a las i iendas adicionales como a las con empo áneas.
Y es a a iedad ipológica que podemos encon a es an g ande que incluso den o del
ámbi o de la cul u a andaluza exis en o os ipos de edi icios con pa io que no son aquellos
que an a cons i ui el obje o de es udio de es e abajo: se a a de las muy conocidas am-
bién casas-pa io andaluzas, que ienen como elemen o dis in i o y eje de su a qui ec u a am-
2
Y ya desde aquí ad e imos que u iliza emos los da os his ó icos como base undamen al del abajo de
campo en el con ex o u bano que nos ocupa á; pues pensamos que al iempo mí ico de o o ipo de sociedades
( e Apa ado 9.2: La dimensión empo al), la ciudad opone su c onología y su análisis his ó ico, que la si úa
en el iempo (el cual se á en nues o abajo de g an impo ancia en el in e elación con el espacio) y no inme sa
en el iempo, a la concepción mí ica que aspone y aslada o ec ea los hechos his ó icos según las necesidades
del mi o y de lo que quie a simboliza . Po es os mo i os con end emos con Hanne z en que: [...] la an opolo-
gía del u banismo en g an escala se dis ancia ía [...] de la adición de la an opología de abajo de campo,
con sus p ejuicios congéni os ace ca de la sinc onía. (Hanne z, p. 331)
3
. Ul Hanne z. Explo ación de la ciudad. Edi Fondo de Cul u a Económica. México 1986 (1980). T ad.
Isabel Ve ica y Paloma Villegas.
Capí ulo I: Qué son los co ales de ecinos y dónde se encuen an
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bién a uno o a ios pa ios. Pe o son edi icios muy di e en es de aquellos a los que es udia-
mos, pues o que és os, al con a io que los co ales y pa ios de ecinos, son i iendas de las
que hoy en día hemos dado en llama uni amilia es; sólo que en es os casos no es amos ha-
blando de las esidencias pequeño- bu guesas que o lan la pe i e ia de nues as g andes y
medianas ciudades ac uales; sino que se a a del ipo de esidencia adicional de las clases
bu guesas y a is oc á icas u banas de Andalucía. Es e ipo de esidencia es, an e odo, pues
una i ienda no colec i a y el pa io es pa a ella -aunque se mues e con o gullo a la is a de
odo el que pase po la ace a- el símbolo de la in imidad de amilia que la habi a. En ella se
exhiben con ecuencia obje os o namen ales de g an alo , como pueden se uen es de
má mol, ce ámicas aliosas, menajes de cob e o namen ales, cuad os... que ac úan de ma ca-
do es del es a us de la amilia que allí habi a.
Po el con a io, el pa io de la i ienda colec i a con pa io del ámbi o cul u al andaluz: el
co al o pa io de ecinos, es un elemen o no de in imidad sino de in e acción social, aunque
en él se pueda habla de in imidad, pe o es de una in imidad comunal que lejos de exal a el
espí i u indi idualis a lo niega. Y en esos edi icios la o namen ación que ienen ambién es
índice de la condición social de quienes los habi an: sus mace as de humilde ce ámica, el en-
calado o las cons ucciones con lad illo son ma e iales muy ba a os que demues an los pocos
ecu sos de que disponen sus habi an es. Y ambién se ha de conside a que es e ipo de o -
namen ación es bas an e di e en e a la an e io , pues pese a que no p e ende se an exclusi a
como aquella, sin emba go es más indi e en e a la isión ex e io que la bu guesa y a is oc á-
ica de las de las casas-pa io.
En e ec o, los co ales y pa ios de ecinos do an a su o namen ación de una cualidad ín-
ima, pa a se dis u ada po quien los i e, no pa a quien los obse a desde la calle, a pesa
de que esa isión adicionalmen e no se ocul aba. De es e modo, los obje os en un co al de
ecinos podían es a colocados de modo alea o io, en un o den “aná quico”, según las ape-
encias de la ecina
4
, sin p eocupa se del aspec o que pod ían ene de ca a a la calle. Na u-
almen e, es e deso den y desconcie o se ía impensable en las i iendas bu guesas, donde
cada obje o iene su luga de e minado.
Pe o es e pano ama se á ya muy di ícil que se encuen e en los co ales de ecinos que
4
No cab ía espe a que ningún a ón se ocupa a de esos menes e es, sal o que su muje se lo pidie a.
Capí ulo I: Qué son los co ales de ecinos y dónde se encuen an
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sob e i en en la ac ualidad, pues o que po un lado el u ismo y po el o o el aumen o del
ni el de ida y la in luencia de los alo es es é icos bu gueses -a los que las clases más des-
a o ecidas pa ecen empeñadas en una ca e a sin eno po imi a los- han hecho que los pa-
ios de dichos edi icios se o denen según ese c i e io de escapa a e
5
, en ez de busca la co-
modidad del que coloca los obje os donde in e esa ene los pa a su dis u e pe sonal, según la
comodidad de cada ecina pa a ealiza sus a eas domés icas dia ias. Así, si el baño donde se
acla a la opa in e esa ene lo jun o a la sala
6
donde se i e, pues se coloca a la en ada de la
misma, jun o a su pue a. Y si se han de coloca dos sillas en un luga a la somb a pa a p epa-
a la comida, ambién se colocan. O si el ma ido de alguna de las ecinas o alguno de los
hijos u iliza algún incón del pa io pa a a egla o eng asa una bicicle a o la mo o que los
lle a al abajo.
También puede ocu i que la mono onía de los mu os es é o a po algunas jaulas de pá-
ja os, de algún ecino a icionado al can o de los mismos. Igualmen e puede ocu i que el
ansi a po el pa io -sob e odo du an e las ho as del día- anscu a con las in e upciones
debidas a los co deles sos enidos po ancas, dispues o así pa a colga en ellos las opas y
sábanas de las amilias del co al.
Y oda es a disposición aza osa de obje os en el ecin o del pa io del co al ampoco le
ex aña a nadie, pues ese es el luga común del que odos disponen y pa a lo p ime o que ie-
ne que se i es pa a la ida co idiana de los ecinos y ecinas, an es que esponde a es án-
da es es é icos que les son ex años po poco uncionales.
El caso es que cada espacio cumpla su uncionalidad, sin es a suje os al aspec o que és e
da ca a a la pue a ex e io o al que iene de isi a. Lo que no qui a que en las ocasiones so-
lemnes se exo ne el pa io pa a se is o y, sob e odo, pa a ma ca con cla idad el iempo de
5
Siguiendo segu amen e un modelo enido del cen o y no e de Eu opa: [...] Cuál es la pa e delan e a y
cuál la pos e io del escena io depende na u almen e, del ipo de ep esen ación de que se a e. Pe o en la
casa de alguien es p ác ica ex endida usa la sala como egión on al y man ene la en o den de modo que no
ansmi a in o mación disc epan e. Las alcobas y a ma ios suelen se , po el con a io, la pa e en e bas ido-
es. Cuando es posible se gua da el elé ono -o po lo menos un elé ono- pa a que las llamadas no o men
pa e de la ep esen ación. La cocina ha sido cie amen e pa e de la egión pos e io ; pe o es o aho a es á
cambiando: se puede u iliza pa a un e ec o d amá ico. Al con e i un luga de inido con encionalmen e como
pos e io al escena io en luga on al, se demues a que no hay nada que esconde . (Hanne z, p. 234)
6
F acción de cada co al, que cons a de una o dos habi aciones, que iene una pue a de acceso al pa io y
que es á ese ado pa a una amilia en pa icula de las que esiden en él.
Capí ulo I: Qué son los co ales de ecinos y dónde se encuen an
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ies a con el de no ies a -en una in e acción espacio- iempo que analiza emos más adelan e
en es e abajo-.
Hoy po hoy, sin emba go, incluso ocu e que se ocul a la is a o almen e, ce ando sen-
cillamen e el po ón de en ada, lo que e i a és e y o os incon enien es de la is a al público.
Segu amen e, es e a án po ans o ma los pa ios de los co ales de ecinos en luga es
pa a enseña ha hecho que se pie da g an pa e del ca ác e o iginal de los mismos, de al mo-
do que ya sólo se a posible encon a es e ambien e o iginal de los pa ios en las o os an iguas
o en algún co al que, como el Co al de la Enca nación, man iene buena pa e de su pobla-
ción o iginal.
Es e p oceso -que iene mucho que e con el de ans o ma la cul u a popula en pa i-
monio, puede epo a el bene icio de con e i en en ables es os edi icios, pe o los aleja de
su au en icidad.-puede que se inicia a con los concu sos de pa ios de los años sesen a, o gani-
zados po el ayun amien o se illano; época que coincide, segu amen e no po casualidad, con
el “boom” del desa ollo u ís ico en España.
Así pues, en el ámbi o geog á ico en el que se a a desa olla es a in es igación -el ba-
io de T iana de Se illa- se dan los co ales o pa ios de ecinos que ienen unos pa ios en su
in e io , los cuales ac úan de espacio común de es as i iendas popula es. No obs an e T illo
y Ma ínez (1995)
7
conside an que:
... no odo espacio descubie o al ai e lib e, y delimi ado po una cons ucción es un
pa io, debe íamos acep a que puede se la condición de es ancia o de eco ido la que
dis inga en mayo medida el concep o de pa io; así, odo y descubie o cuyas condiciones
o males y opológicas (con una o ma p óxima al cuad ado o al cí culo y si uado como
pun o cen al de encuen o o como espacio e minal) es a ía den o de nues o concep o
domés ico de pa io, ni siquie a el hecho de es a descubie o se ía esencial, ya que de e -
minadas cub iciones, como la mon e a de id io u ilizadas en las casas del siglo XIX en
Se illa, no solo no des i ua ían al condición sino que la sub ayan al ans o ma el pa io
en un es a amilia . Como la calla y la plaza, el co al y el pa io se di e encian en su o -
ma y en su uso, aún cuando ambos pueden con ene unciones híb idas y o mas ambiguas
en los espacios on e as en e los dos concep os. (T illo y Ma ínez; op. ci ., p. 165)
En p incipio pa ece que es os dos au o es igualan la me onimia del pa io con la me á o a
del co al; es deci que se usa en Se illa la exp esión pa io de ecinos, como una me onimia
7
. T illo de Lei a, Juan Luis y Ma ínez Quesada, Ca men, “Los co ales de T iana, p oyec o y pa imo-
nio”, en T iana. Bajando el puen e, coo dinado po Faus ino Gu ié ez-Al iz Con adi. Edi . Ayun amien o de
Se illa. Se illa, 1995.
Capí ulo I: Qué son los co ales de ecinos y dónde se encuen an
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de esa pa e de esos edi icios popula es donde el pa io es su pa e simbólica p incipal y a la
ez lo que designa a su o alidad, aunque bien es e dad que esa igualación se hace en Se illa
de o ma adicional, cuando se di e encia en e co ales y pa ios de ecinos como dos ipos
de i iendas di e en es. Po o a pa e, en el caso de los co ales de ecinos, se a a de una
me á o a, unos dicen que debido al mucho uido que siemp e había en ellos -semejan e al de
un co al de animales- y o os a la o ma ce cada, semejan e aho a en lo ísico, a dichos co-
ales de animales. Pe o queda cla o que puede se líci o u iliza el é mino pa io como es uc-
u a a qui ec ónica de un edi icio, dada la polisemia del é mino, al como acabamos de de-
mos a .
Al ma gen de disquisiciones semió icas, ambién se a i ma en el pá a o ansc i o al co-
mienzo de es e apa ado que mien as que los co ales son como calles, los pa ios (de eci-
nos) son como plazas. Es e es un asun o que debe á se escla ecido más adelan e en es e a-
bajo, pues en a de lleno en el análisis del uso del espacio que se abo da á más adelan e en el
mismo. No obs an e, podemos adelan a que es algo a iesgado a i ma p ime o una di e en-
cia an ajan e en e ambos ipos de edi icios, muy semejan es en e ellos pe o con la sola
di e encia de ene los se icios en común; ampoco se puede deci que sea una i ud el que
sea el pa io una calle -en el caso de los co ales de ecinos- más que una plaza -como en los
pa ios de ecinos-, dado que ampoco eso puede se una ealidad sin ene en cuen a la di-
mensión empo al, pues en una p ime a obse ación se pod á e que los pa ios (de ambos
ipos de edi icios) unas eces son a modo de calle, o as a modo de plaza pública y o o; o as
son sala ín ima de es a y, a eces, do mi o io donde do mi al esco en e ano, a pesa de
los mosqui os.
Y sob e es a cos umb e de do mi sin la seg egación espacial que se da cada ez con más
in ensidad en la cul u a con empo ánea
8
, donde ni los he manos pequeños compa en ya do -
mi o io, podemos deci que es á ambién muy en elación con o mas de pudo muy di e en-
8
Fo ma és a de do mi casi en cualquie pa e, con al de que se pueda concilia el sueño, que iene mucho
que e con la escasez de espacio de los co ales de ecinos y es á es imoniada en las anécdo as que cuen an los
an iguos ecinos sob e cómo do mían a a esados en sus camas pa a que odos los he manos cupiesen en las
mismas (Co al del Pileño, po ejemplo). También podemos encon a es imonios de es as mane as in o males
de encon a acomodo pa a el sueño en las ob as de Wi old Rybczynski (de cuya ob a pod emos consul a su
e e encia en la no a inal 6 de es e abajo): Más impo an es que las inno aciones écnicas e an los cambios en
la o ganización domés ica. Los pad es seguían compa iendo su cama con los niños pequeños, pe o los mayo-
es ya no do mían en la misma habi ación. (Rybczynski, p. 57) sob e el ámbi o cul u al eu opeo, p e io a la
e olución indus ial -du an e el siglo XVII- y de Cole e Pe onne , sob e el ámbi o ma oquí [ e e e encia de
es a au o a más adelan e en la página 94].
Capí ulo I: Qué son los co ales de ecinos y dónde se encuen an
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es a las nues as ac uales, segu amen e po que son pe i encias de la cos umb e de siglos
pasados de compa i camas y do mi o ios al an ojo de cada cual o según con enga en cada
momen o:
Sob e el hábi o de do mi muchos en la misma cama y sob e la p omiscuidad ami-
lia en el siglo XVIII, se pod á consul a la ecien e ob a de J.-P. Goube Maladies e
medecins en B e agne 1770-1790, Rennes, uni esi é de Hau e-B e agne, 1974:189 y si-
guien es. (Gailla d- Bans
9
, p. 84)
Y no hemos de ol ida que ya no se a a, po desg acia, de una cues ión de pudo o de
cos umb es, sino que bien pod íamos deci esa p omiscuidad en los lechos -sob e odo cuan-
do sucedía en el in e io de las a es adas salas
10
, donde con i ían odos los miemb os de una,
con ecuencia, nume osa amilia- desembocaba, po és as y o as azones en unas condicio-
nes de insalub idad en los co ales de ecinos de las que habla emos en o os luga es de es e
abajo (Pun o 1.1.12: Los sani a ios de es e p ime capí ulo Qué son los co ales de eci-
nos y dónde se encuen an, y en el In en a io de la Colección Al abé ica del A chi o
Municipal de Se illa (Legajo nº 1270) ecogido en el Pun o 5.1.2: In en a io de la Colec-
ción Al abé ica del A chi o Municipal de Se illa y del Anexo II de es a ob a), causa del
con agio de en e medades y de la g an mo andad habida en los mismos du an e la mayo
pa e del siglo XIX y p incipios del XX
Pe o si salimos del ecin o de las salas y ol emos a los pa ios de los que es ábamos ha-
blando, hab emos de e e i nos a la clasi icación que de los mismos hacen los ci ados an e-
io men e T illo y Ma ínez (op. ci ) y hab emos de econoce que és a es digna de mencio-
na se y se enida en cuen a pues es una de las más imagina i as y p ecisas hechas has a aho-
a, g acias a la condición de a qui ec os de los mismos
11
. Aún así, ampoco nos pa ece que los
a gumen os que u ilizan pa a dis ingui los co ales de ecinos de T iana de los de Se illa
9
. Pa icia Gailla d-Bans. “Maison Longue e amilie é endue en B e agne”. É udes u ales. 62, 1976.
École des hau es é udes en sciences sociales. Mou on-Pa is.
10
Té mino és e u ilizado pa a designa la i ienda co espondien e a cada ecino (o dicho con más p o-
piedad “a cada amilia”, pues o que con el llamado “cabeza de amilia” se que ía signi ica a oda la unidad
amilia ), dicho en singula po que la mayo pa e de las eces las i iendas sólo enían una pieza, dada la esca-
sez de espacio que p opo cionaban los p opie a ios a sus inquilinos en los co ales de ecinos; y que segu a-
men e es a ía de i ado de un concep o más gene al de i ado del salle ancés: El si io donde se do mía ya no
e a simplemen e una “habi ación”: aho a e a una cáma a”. Las habi aciones públicas se seguían llamando
salles (de ahí salle à mange -comedo - y salón), pe o el do mi o io e a una chamb e á couche . (Rybczynski,
p. 95)
11
Pa adojicamen e, en el caso de los co ales de ecinos no son mayo ía sino odo lo con a io los in es i-
Capí ulo I: Qué son los co ales de ecinos y dónde se encuen an
- 18 -
es én demasiado madu os y la dis inción algo o zada. Pe o debido a su cla idad, pasamos a
expone la axonomía de es os au o es, la cual a oja una g an luz sob e el ipo de edi ico del
que es amos hablando, más adelan e, en o o apa ado, ecoge emos algunas o as de las pu-
blicadas has a la echa:
REFERENCIA TIPOLÓGICA DIRECCIÓN
ADARVE c/. Be na do Gue a, 5
c/. Pagés del Co o, 128
c/. Al a e ía, 32
c/. Cas illa, 16
COMPLETOS c/. Al a e ía, 85 (ce ado)
c/. Pagés del Co o, 93
c/. Pagés del Co o, 50
c/. Pagés del Co o, 161
DIVIDIDOS c/. Cas illa, 88
c/. Al a e ía, 8
c/. Al a e ía, 64
NUEVOS c/. Cas illa, 7
c/. Al a e ía, 138
DEMEDIADOS c/. Cas illa, 158 (demolido)
c/. Pagés del Co o, 103
MIXTOS c/. Al a e ía, 49
c/. Cas illa, 58
c/. Cas illa, 105
c/. Pagés del Co o, 111 ( e o mado) (op.
ci . p. 176)
Pa a ellos los co ales ada e son “...co ales de una sola plan a y sin gale ías, que pa-
ecen con e i el ada e medie al en una p opiedad p i ada y, al mismo iempo, colec i a”;
los au o es siguen con o as ca ac e ís icas de los mismos y añaden “En es os co ales a la
e idencia del pa imen o se le une la exis encia de un á bol que ma ca el eje del espacio y
gado es que se han ocupado de ellos, siendo a qui ec os.
Capí ulo I: Qué son los co ales de ecinos y dónde se encuen an
- 19 -
posee un ca ác e u bano” y más adelan e “...se obse a una escasa unidad de p oyec o que
pone en e idencia el ca ác e de calle del co al...” (op. ci ., pp. 166-167).
Pa a los mismos au o es exis en co ales comple os y co ales demediados:
... e i iéndonos con ello a aquellos que es ablecen habi aciones a un lado y o o de la
pa cela, y a los que, po su es echez inicial, sólo ocupan un lado de la pa cela, en en-
ándose a una pa ed mediane a o a una escue a cons ucción de se icios comunales -
la ade os, endede os, cocinas y e e es-, siendo es os los ipos que pe mi en una mayo
acionalidad en su adecuación al uso esidencial, pe mi iendo el máximo de p es aciones
de odo ipo, con una mínima supe icie de ocupación. (T illo y Ma ínez; op. ci ., p. 167)
Los ci ados au o es ambién se ocupan de los que llaman co ales di ididos, los cuales
exis en pa a ellos po que “...la p o undidad de algunas de las pa celas pe mi e escindi el
espacio cen al en dos, con olando el p oyec o el amaño de es os espacios...” (op. ci ). Las
o os dos ipos en ealidad no necesi an acla ación, pues los nue os se e ie en sólo a la época
en que han sido hechos y en los mix os han incluido a aquellos que a juicio de ellos no enca-
jan en los ipos a qui ec ónicos desc i os an e io men e.
No se á de poca u ilidad ampoco el analiza la e imología de la palab a co al, la cual
nos ae e ocaciones de aquellos ecin os donde i en animales domés icos, donde suele ha-
be mucho uido p o ocado po los mismos. En la lengua española, la palab a co al ambién
se u ilizó como sinónimo de ecin o ea al, en la exp esión co al de comedias, sob e odo
du an e los siglos XVI y XVII, época de apogeo de es e géne o li e a io has a que ue p ohi-
bido po azones eligiosas. Cuando eapa eció el ea o ya los ecin os en los que se ep e-
sen aban se llamaban ea os ambién, pe o nos si e de pis a la u ilización del é mino co al
en es os casos, en los que, además, la con igu ación ísica gua da g andes semejanzas con las
de los co ales de ecinos que son obje o de es e es udio.
Capí ulo I: Qué son los co ales de ecinos y dónde se encuen an
- 20 -
Si ol emos al asun o de la e imología de la palab a co al no nos pa ece á an so p en-
den e la coincidencia en e las exp esiones co al de ecinos y co al de comedias -el cual se
acen úa cuando comp obamos que en ocasiones en la ciudad de Se illa, los mismos edi icios
han enido ambas unciones, al como pa ece que ocu ió con el Co al de los Olmos o los
si uados en el an iguo palacio de Abu Has- pues ambos p oceden de la exp esión la ina cu a-
le, de i ada de cu us odo lo cual nos ha á pone en cues ión la a i mación de Luis Mon o-
o
12
de que el nomb e de los mismos
p ocedía de su compa ación con el ui-
do que p oducen los co ales des inados
a los animales domés icos. Más bien el
signi icado de cu us nos lle a a ca o
o cu o a co e lo que signi ica que
p ocede su signi icado del sen ido de
un eco ido al ededo de un es adio en
el sen ido o iginal. Todo lo cual nos
lle a a que co al se e ie e a un edi i-
cio que co e al ededo de un espacio
cen al semejan e a un es adio,
Tenemos pues que un co al es un
edi icio cuyas dependencias co en
al ededo de un espacio cen al, y ese
debe se el signi icado común que ie-
nen los co ales de ecinos y los co a-
les de comedias. No obs an e, esul a un
an o a iesgado pensa que oda ía en el siglo XVI se man u ie a la elación con el signi i-
cado o iginal y sólo como aíz se á explica i o. Si enemos que la palab a co al, cuando se
e ie e a ecin o pa a animales domés icos ambién es un ecin o ce ado al ededo del cual
co e una alla de alamb e, made a o de cualquie o o ma e ial, en onces es a emos o a ez
en el mismo luga y pod emos eg esa a un si io donde hace mucho uido.
12
. Luis Mon o o y Rau ens auch. Los co ales de ecinos (Cos umb es popula es andaluzas). Edi . Se -
1. Los es os de un an iguo co al de comedias sob e o os
an e io es del llamado palacio de Abu Has.
Capí ulo I: Qué son los co ales de ecinos y dónde se encuen an
- 21 -
Como no podemos decidi aquí qué signi icado ue p ime o, en los co ales de ecinos,
si el de luga en el que la edi icación co e al ededo de un espacio cen al o de luga con
uido, hab emos de inclina nos po es a doble signi icación -que a ec a ambién a los co ales
de comedias que en su época ue on enidos como muy uidosos, un es o de lo cual queda la
exp esión de “galline o” pa a el úl imo de los pisos de los ea os ac uales
13
-. A in de cuen-
as, los ecin os ce ados, con cons ucciones al ededo que es én habi adas po pe sonas, es
no mal que sean uidosos, al p oyec a se en ellos oda la ac i idad que se gene a a su al ede-
do .
Recin o ce ado y ecin o uidoso pa ece pues que son signi icados que an unidos en el
caso de los co ales de ecinos y en la lógica de la habi ación humana.
Apa ado 1.1: El pa io en la i ienda
Hemos echado pues un p ime is azo sob e la pano ámica de los hábi a s que p e ende-
mos es udia en el ba io de T iana de Se illa, aho a nos dedica emos a e qué papel ienen
los edi icios con pa io pa a el se humano que los habi a y pa a ello ol e emos a hace e o-
cede nues o pun o de en oque pa a ene una pe spec i a más global de es a ealidad -la de
la i ienda- de odas las cul u as desde que nues a espacie es al, y de un elemen o que apa-
ece desde que exis e al menos la ci ilización u bana: los pa ios.
Las en ajas de los pa ios en los edi icios son pe cibidas po muchos y desde di e sas
cul u as se ha in en ado u iliza es e ecu so a qui ec ónico, al como se explica ex ensamen e
en el lib o que se menciona a p incipios de es e abajo (Rybczynski, (1989 (1986))
14
y como
a i maba un ecino de un ba io de Mad id cuyo es imonio ecogen Villasan e y o os
(1989)
15
:
“Los pa ios es án muy bien, dan oxígeno, se es á muy bien en e ano... los cuidan los
ecinos... han mejo ado la con i encia” (op. ci ., p. 124)
icio de Publicaciones del Ayun amien o. Biblio eca de Temas Se illanos, nº. 11, Se illa (1981).
13
A lo que nos emi e no sólo el uido sino ambién, como en el caso an e io , la dimensión espacial, en
es e caso a iba como los palos de un galline o.
14
. Wi old RYBCZYNSKI. La casa (His o ia de una idea). T aducción de Fe nando San os Fon enla. Ma-
d id (1989 (1986)). Edi . Ne ea, 253 pp. Edición o iginal: Home (A Sho His o y o an idea). Edi . Viking
Pinguin.
15
. T. R. Villasan e, J. Alguacil, C. Denche, A. He nández Aja, C. León e I Velázquez. Re a o de chabo-
lis a con piso. Edi . Al oz. Mad id, 1989.
Capí ulo I: Qué son los co ales de ecinos y dónde se encuen an
- 28 -
ca ác e que en el caso de los co ales de ecinos y o as i iendas popula es simila es.
Pun o 1.1.5: El e es imien o de las pa edes
Po lo que espec a al aspec o de los pa ios en
los co ales de ecinos, podemos deci que és e
depende mucho del e es imien o con el que es én
do ados, ya sea encalado o con loza, con un plin o
p o ec o o uni o me en oda su al u a. El que se use
uno u o o elemen o depende á de las aspi aciones
an o del p opie a io como de los ecinos y del es a-
us a ibuido a ambos, de o ma que mien as mayo
sea la calidad de los ma e iales empleados, mayo es
se supone que son las p e ensiones de es a us de
quienes ienen que e con el edi icio.
Cla o que esa aspi ación a u iliza ma e iales más
ca os o una mayo complejidad en el e es imien o
-y, po ex ensión, ambién en la o namen ación- es
un a ma de doble ilo, pues o que los ma e iales
más ca os no se án necesa iamen e los más adecua-
dos y una mayo complejidad en el e es imien o no
signi ica necesa iamen e es a ace ado ni en el o den es é ico ni en el p ác ico.
Nos hemos podido encon a emiendos absu dos en pa ios, en los que se han colocado
azulejos se ig a iados, moda años 60 -como en la Ce ca He mosa an es de su ehabili ación- ,
o lozas ojas de amaño supe io al adicional -de 14 x 28 o de 14 x 14, o a lo sumo de 15 x
30 o de 15 x 15- con olamb illas al es ilo iane o, pe o con una onalidad p opia del ba o
alenciano, como en el caso del Co al de He e a ehabili ado hace pocos años.
Es as adiciones ex empo áneas -y poco p ác icas pues p i an a los pa ios de la luminosi-
dad del encalado adicional y esul an de man enimien o demasiado cos oso como pa a que
sea lle ado pun ualmen e po los p opios ecinos
19
, sin la in e ención de la p opiedad-, han
19
Cuya pa icipación y o ganización del encalado es ambién una ocasión p opicia pa a e o za la solida-
idad ecinal, al pa icipa odo el ecinda io en el mismo, al obliga a los ecinos a lima sus di e encias, sa-
2. Co al de las Ranas du an e su úl ima ehabili-
ación.
Capí ulo I: Qué son los co ales de ecinos y dónde se encuen an
- 29 -
sus i uido a la luminosidad mencionada y al pode comp obado del blanco pa a e lec a los
ayos sola es en los meses de e ano, al iempo que son el con as e ideal pa a el e de de las
hojas de las plan as colgadas -a eces a g an al u a- en ies os o mace as o pa a la polic omía
de sus lo es, sob e odo en época p ima e al. O como en el Co al de He e a an es ci ado, al
que se le sus i uyó su encalado y su zócalo a media al u a de pin u a de colo e de, po los
azulejos ojizos mencionados, dispues os en diagonal y con las co espondien es llagas en e
ellos an a la moda ac ual.
En o os luga es, como el Co al de las Ranas, donde el e es imien o de su zaguán e a a
base de azulejos “de cuenca
20
” según la adición he edada de la ce ámica andalusí, pe o que
as las úl imas ob as de ehabili ación y edis ibución de los espacios habi ables
21
-las se-
gundas en pocos años- han sido e i adas y sólo han man enido dos pequeñas hile as e ica-
les de 1 x 5 a cada lado del zaguán lo cual más pa ece una bu la que un deseo de conse a el
pa imonio) educiendo además el amaño de las uen es donde es án ubicadas las anas (sal-
adas de mane a milag osa)
22
.
En o os luga es podemos encon a ambién ce ámicas de in e és, como es el caso de la
achada del Co al del Seño i o o de un pa io denominado el Colegio, en Al a e ía 143 (lla-
mado así po se és a su p imi i a unción), aunque con azulejos esmal ados en es os dos úl-
imos casos. Más os que han desapa ecido an e la co ización al a que en el me cado han al-
canzado es as piezas an iguas de ce ámica. De las cuales unas de las que se echa más en al a
son los azulejos de “cue da seca” si uados en la achada del Co al de la Enca nación (a la
ez publici a ios
23
y deco a i os), del ce ado -a ins ancias de la p opiedad del co al- ba de
Al onso. Dichos azulejos -del ce amis a Na ia de los años 50- ue on e i ados poco a poco
liendo en es as ocasiones a la luz los compo amien os poco in eg ados, como me mani es a on en su momen o
ecinos del Co al de los Somb e os sob e una ope ación de pin u a que ealiza on en la escale a cen al del
edi icio
20
Tipo de azulejo en el que se dejan esal a con elie e los pe iles de los dibujos pa a que el espacio en-
e ellos se quede en una hondonada o cuenca que se ellena de colo es esmal ados.
21
Concluidas en 2002.
22
Hemos de des aca aquí el a en ado al pa imonio que se ha ealizado en es e edi icio, al cual -po o o
lado- se le han mejo ado mucho las condiciones de habi abilidad de las i iendas, educiéndolas de 20 a 16. No
en endemos, sin emba go la necesidad del expolio al que ha sido some ido, innecesa io pa a mejo a sus condi-
ciones de habi abilidad y ampoco en endemos cómo el Ayun amien o de Se illa ha dado su pe miso pa a al
desaguisado, el cual -si hubie a conciencia del pa imonio que suponen los co ales de ecinos. Se ía conside a-
do un deli o (no obs an e, sob e es e ema de las ehabili aciones end emos ocasión de ol e en el Apa ado
6.3: El man enimien o de los edi icios. Rehabili ación y es au ación.
23
. Al onso O ce Villa , Juan Rey y Juan Ca los Rod íguez. Anuncios de an año. Azulejos publici a ios de
Se illa. Edi . Fundación El Mon e. Se illa, 1995. Un alioso es udio sob e las di e sas ce ámicas publici a ias
que oda ía se pueden encon a en la ciudad de Se illa.
Capí ulo I: Qué son los co ales de ecinos y dónde se encuen an
- 30 -
po odo aquel que quisie a lle á selos, cuando no se caían solos al suelo agmen ándose en
pedazos inse ibles; odo ello con la pasi idad de la p opiedad o de los o ganismos compe-
en es de Cul u a - no ol idemos que es á econocido como Bien de In e és E nológico po la
Conseje ía de Cul u a- o de la Ge encia de U banismo del Ayun amien o.
Ha habido ambién in e enciones ace adas, como es el caso de la ealizada en la Ce ca
He mosa hace ya seis años, que supuso la eliminación de azulejos se ig a iados en las pa e-
des de algunas i iendas del pa io, al gus o de los años sesen a y no aco des con el ambien e
gene al del mismo.
Pun o 1.1.6: La o namen ación ex ao dina ia y la exen a
Pod íamos conside a o namen ación ex ao dina ia a aquella que supone un hi o en
cualquie a de los mu os del pa io y en es os casos, la ce ámica p esen e en los co ales no se
e ie e ya a un e es imien o gene al de los mu os sino a mo i os o namen ales conc e os con
un al o alo simbólico, de los cuales hemos podido ecoge nume osos es imonios g á icos.
En e es os mo i os o namen ales enemos uno que incluso da nomb e al co al en el que
se halla si uado, nos e e imos al de la Vi gen del Rocío de la calle Pagés del Co o y que es á
ubicado al ondo del pa io de dicho edi icio.
Es a ubicación de imágenes eligiosas al ondo del pa io, cuando en dicho ondo hay una
pa ed p opicia lo su icien emen e amplia pa a coloca las en ellas. En es os casos es án, po
ejemplo, el Co al de los Co chos, ecien emen e el Co al de He e a, el Co al del Na anje o
-en su piso p incipal-... en e los que noso os conocemos. También se pueden encon a igu-
as eligiosas en el zaguán de en ada, como en el caso de la Ce ca He mosa.
Pe o ambién se pueden da o as iconog a ías di e en es a las eligiosas, siendo las más
ecuen es de es os o os casos las de los azulejos conmemo a i os de algún p emio ecibido
po el co al, en e los que se lle an la palma el Pa io de las Flo es, la Ce ca He mosa y el
Co al del Na anje o, odos los cuales se han lle ado p ime os o segundos p emios de pasa-
dos concu sos de exo no con ocados po el Ayun amien o de Se illa.
Capí ulo I: Qué son los co ales de ecinos y dónde se encuen an
- 31 -
También se pueden da o o ipo de conmemo aciones, como la que se ememo a al inal
del pa io del Co al
de la Enca nación,
con mo i o de su
ehabili ación en
1999.
En es os casos
de iconog a ía do a-
da de algún ipo de
simbolismo pode-
mos deci que se
encuen an, po un
lado, elemen os de
p o ección como el
de las imágenes eli-
giosas, pe o ambién
de iden i icación en es as mismas imágenes -como en el caso de la i gen del Rocío an e i-
den e que hemos mencionado-. Po o o lado, es os iconos son elemen os en los que se sim-
boliza la solida idad de los ecinos y el éxi o en una labo de equipo, como en los casos de
azulejos conmemo a i os de p emios. Finalmen e, los azulejos del inal del pa io del Co al
de la Enca nación podemos ambién conside a los como conmemo a i os, pe o en es e caso
como esul ado de una labo ei indica i a.
Quie e odo es o deci que las dis in as iconog a ías que podemos encon a en los pa ios
y co ales de ecinos no es án colocadas en esos luga es al aza y que, po lo an o, no se
puede aplica a las mismas la ley conmu a i a de coloca en un edi icio o en o o como me os
elemen os deco a i os. Al se iconos p o is os de signi icado, de g an alo pa a la comuni-
dad que los ha hecho pone ahí o que los ha adop ado como p opios, son imp escindibles
donde es án, de igual modo que o os elemen os colocados en es au aciones apóc i as con
una men alidad ki ch no son sino elemen os ex años que p i an de signi icado el espacio que
p e enden deco a .
3. Azulejos colocados no el in e io sino en la achada del pa io de ecinos conocido
como El colegio, del que en sep iemb e de 2002 aún se conse aba es a eliquia de los
azulejos que el Ayun amien o de Se illa hizo coloca en los colegios de i ula idad
municipal, a p incipios del siglo XX.
Capí ulo I: Qué son los co ales de ecinos y dónde se encuen an
- 32 -
Po lo que se e ie e a la o namen ación exen a, podemos encon a p incipalmen e las
dos uen es del Co al de la Ranas, el pilón del Co al de la Enca nación o el an iguo del Co-
al de He e a desapa ecido, en e los ijos al suelo y los g andes mace e os que podemos
encon a en o os pa ios como la Ce ca He mosa, El Ja dinillo o el Co al de la Enca nación,
e c., en e los mó iles.
Pun o 1.1.7: El alumb ado
O os elemen os meno es a ene en cuen a en los co ales y pa ios de ecinos son los e-
la i os al alumb ado de los mismos. Dicho alumb ado e a a p incipios del siglo XX, como
mucho, una pequeña bombilla a la en ada de los mismos y de an es de eso ni siquie a ene-
mos no icia. En la ac ualidad, el alumb ado de los pocos co ales o pa ios ehabili ados o que
se man ienen en buen es ado es cada ez más so is icado, llegándose a alumb ados an eca -
gados como el del Co al de He e a, con a olas de g an po e, do ando de iluminación casi
escenog á ica al mismo. En es a línea escenog á ica es á la iluminación del Pa io de la Flo es,
la cual llama la a ención desde hace años -po lo menos desde los años 80- aunque con más
o una en su elección que la del caso an e io , quizás po que en es e caso ue on los mismos
ecinos los que pa icipa on en consegui su ins alación o po que ue una en idad pública
como el Ayun amien o la que lo lle ó a cabo.
En el o o ex emo de la so is icación es án la iluminación con que se ha do ado al Co al
de la Enca nación, con pequeñas luces encima de la pue a de cada sala. Es quizás és a la
solución más aco de con el ipo de i ienda que son los co ales de ecinos, po que apo a la
su icien e luminosidad y po que no a en a con a el necesa io ambien e de in imidad que e-
quie e un luga donde se eside.
Y no es que c eamos que los co ales de ecinos no deban inclui elemen os a qui ec ó-
nicos u o namen ales con empo áneos pa a su ehabili ación o man enimien o, sino que esa
inclusión no puede hace se a la lige a y sin deja se lle a demasiado po los gus os espú eos
impues os po el me cado inmobilia io, ni ampoco dejando que se de e io en aquellos que
po su an igüedad o alo a ís ico con ibuyen a hace más habi ables es os edi icios y a a-
lo iza los.
Capí ulo I: Qué son los co ales de ecinos y dónde se encuen an
- 33 -
Pun o 1.1.8: Las azo eas
24
O os elemen os ísicos de los co ales de ecinos son las azo eas y los umb ales de en-
ada. En el p ime o de los casos ya no es a emos hablando del cub imien o del pa io en el
más es ic o sen ido, sino del cub imien o de su pa e habi able, la de las i iendas.
En el ámbi o u al andaluz y en la misma Se illa has a el siglo XIX e an p edominan es
los cub imien os de los edi icios a base de ejados a dos aguas, de acue do con las ca ac e ís-
icas clima ológicas de la zonas en la que iene bien lo mismo la cáma a de ai e -que se o -
ma en e el ejado y la ho izon al del echo y el ejado- que aísla de los calo es en los meses
más secos del año que el alud del ejado que acili a el deslizamien o del agua en los meses
llu iosos de O oño o P ima e a, y de paso ese espacio c eado si e como almacén pa a los
p oduc os del campo en su caso o como des án en el o o.
Sin emba go, a inales del siglo XIX se comienzan a impone las azo eas, ya sea como
ecu so pa a ob ene más supe icie habi able o ya sea po que las an iguas unciones del “so-
be ao” o del des án se cub ían de o a mane a o no e a necesa io cub i las. Aunque pues os a
elaciona quizás pod íamos encon a azones en el aumen o del es ua io pe sonal que po-
d ía mo i a la necesidad de mayo es supe icies pa a el soleado y secado de la opa, cuando
no se hacía en las inmediaciones de los la ade os.
24
Té mino de i ado del á abe s ah, lo cual nos hace si ua nos en el o igen andalusí de dicho elemen o a -
qui ec ónico.
Tes imonio g á ico de es a ealida podmeos encon a lo en los documen os g á icos que se conse an de la
Se illa de inales del siglo XIX, en los que la misma plaza de San F ancisco apa ece eple a de edi icios con
cubie as de ejados a dos aguas.
En el caso de los co ales de ecinos iane os se obse a la misma e olución que en el
es o del case ío se illano: la mayo ía de los co ales ac uales iene una azo ea y sólo pe sis-
en ejados en el 3 de Pagés del Co o, en el Co al de la Enca nación en la misma calle, pe o
a una sola agua y de “U ali a” (aunque e a a dos aguas y de ejas an es de su “ ehabili ación”)
y algún es o en el Co al del Ja dinillo y el Co al de los Fideos. Que noso os eco demos
ambién en el Co al del Zapa e o había ejados a dos aguas.
No obs an e, en el en o no de Se illa, hemos podido encon a es imonios abundan es de
pa ios de ecinos con ejados a dos aguas, como po ejemplo en Palma del Río (p o incia de
Có doba) y Veje de la F on e a (p o incia de Cádiz). En o nos ambos que ienen aún mucho
de u al, aunque no debemos ol ida que los co ales o pa ios o casas de ecinos (según la
dis in a e minología que se use en cada luga ) se dan p e e en emen e en en o nos u banos,
Capí ulo II: El con ex o u bano de los co ales de ecinos: el ámbi o de nues o abajo
- 34 -
aunque sea en pequeñas ciudades de economía undamen almen e ag a ia: quie e deci es o
que no los encon a emos en aldeas o pequeños pueblos donde la p esión sob e el suelo sea
pequeña o el sen ido colec i is a de las ciudades quede ocul o po el indi idualismo de los
pequeños ag icul o es.
De cualquie a de los modos, las azo eas pasa on a la iconog a ía popula de inales del
XIX y p ime a mi ad del XX. En ellas los ecinos de los co ales que las enían do mían en
las noches de e ano de mucho calo -ali iando con eso ambién el exceso de pe sonas en
unas salas an pequeñas- e incluso celeb aban es ejos ambién
25
. Como e lejo de la impo -
ancia de las mismas, los he manos Ál a ez Quin e o ecogie on en sus piezas ea ales a ias
escenas en las que el ma co e an azo eas.
En algunos casos, los la ade os se si uaban en dichas azo eas, po lo que las mismas pa-
saban a ecoge las unciones de aquellos en cuan o a luga es de sociabilidad y de in e cam-
bio en e muje es. En e es os casos quedan es imonios en el Co al de la Vi gen del Rocío,
el Co al del Seño i o, el Co al de la Enca nación y el Co al de los Somb e os como ejem-
plos de aquellos que hemos podido conoce y isi a pe sonalmen e. Así pues, cambian los
ca ac e es de dichas azo eas con el añadido de los la ade os, los cuales do an de mucha más
ida a las mismas, con el alicien e de es a ocupada du an e más iempo que las que sólo si -
en de echumb e o pa a ende la opa, apa e de algún o o uso ocasional.
Pun o 1.1.9: Las escale as
Y pa a accede a las azo eas o a los pisos supe io es -en los casos de co ales o pa ios de
ecinos con más de una plan a- es á un elemen o a qui ec ónico an imp escindible como la
escale a, la cual condiciona á la es uc u ación del espacio en el edi icio según que es é si ua-
da al ondo del mismo, disc e amen e en uno de sus la e ales o en el cen o del pa io di i-
diendo al co al en dos, como se da en algunos casos iane os. En el p ime o de los casos
pod íamos encon a el Co al de la Enca nación, el pequeño co al de Paqui a -una p opie a-
ia enamo ada de su pa io-, en Al a e ía 63, cuya escale a exen a dominaba odo el ondo del
pa io -con un ai e p imi i o que hemos is o ambién en el pa io sede de la Asociación de
Amigos de los Pa ios co dobeses-, al ondo del Co al del Na anje o, a modo de mi ado ha-
cia la pue a de en ada del edi icio. En el segundo es án casi odos los que conocemos, ya sea
a la izquie da o a la de echa del eje de en ada. A la izquie da del eje es án las escale as de
25
In o mación que hemos enido ocasión de ecoge , po ejemplo, en el Co al llamado de la Vi gen del
Capí ulo II: El con ex o u bano de los co ales de ecinos: el ámbi o de nues o abajo
- 35 -
co ales como el de He e a -cuya o ma o iginal ue an modi icada en la úl ima e o ma que
le an ó las c í icas del a qui ec o Juan Luis T illo-, el Ja dinillo -a una pequeña azo ea-, el
Pa io de las Flo es -a o a pequeña azo ea-, la Casa Quemá, el Co al de Sánchez... Con esca-
le as a la de echa del eje podemos encon a el Co al de las Ranas -aunque al cen o mismo
del pa io, di idiéndolo en dos mi ades de iguales dimensiones-, en el desapa ecido
26
co al
de la Casa Al a, cuya empinada y sinuosa escale a es aba muy al p incipio del mismo, jun o a
la casa- apón; o el llamado Pa io de Monipodio, en la calle Be is 59, supues o escena io de las
co e ías del pe sonaje ce an ino, aunque el edi icio pa ece se del siglo XVIII: su escale a
en el cos ado de echo del claus o que odea al pa io es la más sun uosa de las iane as, in-
cluso sin los cuad os y mu ales eliminados de la misma con el anscu so de los iempos. A
es a sun uosidad ambién con ibuye el en anal que la ema a en su p ime descansillo. No
obs an e, el úl imo amo de escale a iene o a ubicación y es mucho más modes o que el
an e io .
Tampoco podemos ol ida las escale as más secunda ias, gene almen e de acceso a la
azo ea, más oscu as y menos ansi adas que las conducen a las plan as habi adas de los edi i-
cios, pe o no menos impo an es. Incluso podemos eseña un caso de una escale a allada
po una pequeña eja, como señal de que el úl imo piso del co al -en ealidad sólo un ala de
ese edi icio- es aba ese ado pa a un pa de ecinos que man enían una especial elación de
amis ad en e las dos amilias, si bien la azón que p esen aban pa a jus i ica su p esencia es
que dicha eja es aba colocada allí pa a que no se escapa a el pe o. Nos e e imos en es e
caso al Co al de los Somb e os.
En el cen o del pa io, hacia su mi ad o en su ondo, de o ma exen a o in eg ada, con pa-
sa elas en e cada cos ado del co al, ya sea en el p ime o o en el segundo piso, las escale as
son elemen os de elación de las dis in as es uc u as del co al y no sólo a ni el ísico sino
ambién como sopo e de elaciones sociales en las mismas. En las escale as, las ecinas pue-
den hace una pa ada al eg eso de la comp a dia ia, pe o ambién puede se el momen o de
encuen o de los ecinos pa a a a algún asun o que a aña a odos.
De es os elemen os de elación, de las dis in as es uc u as y planos, de los pa ios y co-
ales de ecinos, hemos podido ap ecia una g an a iedad que demues a, po un lado, la
iqueza a qui ec ónica de los mismos de i ada de la g an i acidad que u ie on en su mo-
men o; po o o lado, ambién son mues a de la g an di e sidad de si uaciones y necesidades
Rocío, en la calle Pagés del Co o.
Capí ulo II: El con ex o u bano de los co ales de ecinos: el ámbi o de nues o abajo
- 36 -
di e en es plan eadas y esuel as a qui ec onicamen e, debido a la complejidad de una si ua-
ción social di ícil (y quizás po ello) pe o ica en ma ices.
Pun o 1.1.10: Los umb ales de en ada
Cuando aspasamos el umb al de la casa nos encon a-
mos no en uno, sino en una mul iplicidad de espacios a la ez.
Si la casa se cons i uye en es e a emenina, la calle masculina;
si aquella en den o, és a en a ue a; si en p i ada la p ime a,
en pública la segunda; cuando la i ienda es concebida com
ámbi o amilia , nada más sali nos hallamos en el ma co del
ecinda io [...]. És e puede se indis in amen e iden i icado
como una p oyección del espacio in e io de la i ienda, como
una es e a que se in e pone en e la casa y la comunidad, co-
mo la calle, en endida como acciden e u banís ico o, en un
sen ido más amplio, como el pueblo o como e i o io ex año
y ajeno. (Sánchez Pé ez
27
, p. 139)
Pe o desde el pun o de is a más obse able, es e o o elemen o de los co ales de eci-
nos que debe se enido en cuen a iene unas ca ac e ís icas que han de se analizadas an es de
su in e p e ación
Po que hablamos en es e abajo de las dis in as pa es del pa io y del dis in o signi icado
que ienen los di e en es espacios del mismo; incluso se ha conside ado el papel de la pa e
más p óxima del pa io a la calle, a la ez como acceso y como ba e a pa a las inge encias
ex e io es -de modo semejan e a como ocu e con o o ipo de i iendas-. Pe o no debemos
ol ida que pa a accede al pa io se ha de pasa en muchos casos po un umb al, que no exis e
en odos los casos pe o que su abundancia nos hace ene los en cuen a a la ho a de hace un
análisis semió ico o p oxémico de los espacios del co al.
En p ime luga , debemos deci que los umb ales -que en las i iendas uni amilia es ad-
quie en el nomb e y ca ac e ís icas de zaguán- los podemos encon a gene almen e en los
co ales más u banos -de esos que hemos dicho que han pe dido sus ejados a dos aguas, con
c ujías que anscu en de o ma pa alela a la calle
28
- que ienen an e sí una casa apón; pues-
o que dicha casa ha de deja en su plan a baja un pasadizo que pe mi a accede al co al p o-
piamen e dicho. En o os luga es, sob e odo los de co ales o pa ios de ecinos edi icados
26
Desalojado el 14 de mayo de 1999.
27
. F ancisco Sánchez Pé ez La li u gia del espacio. Casa abonela: un pueblo aljamiado. Edi . Ne ea.
Mad id, 1990.
28
Al con a io de los de Palma del Río, que hemos podido comp oba que los man ienen en su inmensa
mayo ía.
Capí ulo II: El con ex o u bano de los co ales de ecinos: el ámbi o de nues o abajo
- 37 -
du an e la época de p eponde ancia del egionalismo, a p incipios del siglo XX, los zaguanes
se cons uían in a iablemen e a la en ada del edi icio y en e es os casos podemos ci a : el
Co al de las Ranas, el Co al de los Co chos, el Co al del Seño i o, el Co al de Sánchez,
Casa Quemá, el Co al de He e a, Villa T oya, la Casa Al a...; mien as que en e los que han
añadido un pasadizo po causa de la edi icación de la casa- apón podemos ci a a los siguien-
es: Co al de la Enca nación, Co al de la Galocha, Pu eza 98 -muy ans o mado as unas
ob as ecien es-, la Casa G ande -desapa ecido hace dos años-, Co al del Na anje o, Co al
de Mensaque (llamado po los ecinos de la Pes e), Pa io de las Flo es, la Ce ca He mosa,
Co al del Pileño, Co al de Sánchez, el Co al de los Fideos...
De al modo, apenas si podemos ci a , en e los que no ienen ni el zaguán de los edi i-
cios en e izos ni el pasillo bajo la casa- apón de los edi icios cons uidos en dos pe iodos, a
algún co al como el Ja dincillo donde, debido a su an igüedad, se pasa sin solución de con-
inuidad de la calle a la casa, quedando a la is a de odo el que pasa los encan os del mismo.
Segu amen e, el comienzo de los co ales de ecinos debió ocu i sin que hubie a en los
mismos ningún ipo de ansición hacia el pa io in e io , como e lejo de que la génesis de los
mismos es u ie a en los an iguos ada es ce ados con una simple e ja
29
sin más p eámbulo
an es de ing esa en la calle que ce aban y, pos e io men e ocu ie a es o mismo en los pa-
ios que son sus he ede os.
Y es a ausencia de ansición en el lími e en e la calle y el in e io del co al de ecinos
segu amen e end á que e ambién con un es adio e olu i o an e io de los mismos, en el
que la dis inción en e lo p i ado y lo público no enía la in ensidad que aho a: pe iodo ac ual
en el que el e e ido umb al se e ue za con la apa ición de los po e os elec ónicos o con el
cie e de la pue a du an e el día, cuando en el pe iodo “his ó ico” de los co ales de ecinos
és a no se ce aba sino du an e la noche y pa a eso algunas eces se dejaba sin ce a , po
culpa de ecinos ol idadizos.
Pun o 1.1.11: Las pue as de en ada
O o paso más en el p og esi o dis anciamien o en e el co al de ecinos y la calle lo
podemos encon a en la mayo o meno opacidad que pueda ene la pue a de en ada y has-
a en lo g ueso de los ma e iales empleados.
29
De los cuales hemos podido encon a oda ía hoy algunos en la ciudad de Ronda, en la p o incia de
Málaga.
Capí ulo II: El con ex o u bano de los co ales de ecinos: el ámbi o de nues o abajo
- 44 -
Así pues, unos cambios de al en idad debían ene una impo ancia básica en el p oceso
de ans o mación de los hábi os en el uso del espacio, pe o ambién en la o ma de concebi
al mismo y a las elaciones in e pe sonales. El pode se asea en casa o ue a de ella se con-
ie e ya en el siglo XIX en algo que dis ingui á a unos edi icios de o os y a un ecinda io de
o o: unos end án la i ola de la mode nidad y de la comodidad
36
y o os del a aso y de lo
poco p i ilegiado; aunque como emos aún se desa olla á después el concep o de con o
que p ac icamen e se á el equi alen e en i ienda de lo que en economía se ía el desa ollis-
mo:
La noción de comodidad queda muy imp egnada del modo de ida adicional a la
in e sa de la noción de con o que, és a, es más adicalmen e signo de mode nidad y pue-
de en aña modi icaciones más p o undas de las p ác icas. (Ma yne Pe o
37
, p. 11)
Po que ese concep o de con o hubo de espe a a que se pasa a del in e és po la apa-
iencia, como símbolo de es a us, al in e és po las condiciones en que se i ía ealmen e,
pues o que ya el pode no lo daban los í ulos hono í icos o la apa en e g andiosidad con que
se i ían, sino que aho a, p incipalmen e, el pode es aba en unción de la mayo o meno
can idad de dine o de la que se disponía. No hacía al a pues ala dea sino ocul a lo que se
poseía, no uese a se que dicho dine o ue a sus aído o despe a a excesi as en idias. En
odo caso el ala de se ese aba pa a ocasiones muy conc e as:
[...] la a qui ec u a de las habi aciones había sido la de las achadas, dada la uel a.
Has a el ococó no pudie on a qui ec os como Blondel especializa se en la “deco ación
de in e io es”. Ello acele ó el con o domés ico y, a la la ga, pe mi ió los cambios que
segui ían. (Rybczynski, p. 98)
Po es os mo i os pod íamos deci que si el concep o de comodidad ma ca ía la di e en-
cia en e co ales y pa ios, el de con o , ligado plenamen e a la época de do ación de los
elec odomés icos en las casas (en el en o no que es udiamos en es a esis), supond ía un sal o
cuali a i o hacia o o ipo de i ienda, los bloques de pisos, en los que se aíslan a las amilias
unas de o as a cambio de ene las ins alaciones eléc icas mínimas y los desagües lo su i-
cien emen e amplios como pa a pode ecoge las g andes can idades de agua de las la ado-
36
O o concep o de la época jun o con el de con o : Wi old Rybczynski (op. ci .).
37
. Ma yne Pe o . El cue po y la casa. Higiene, limpieza, comodidad, con o (La co ps e la maison.
Hygiène, p op e é, commodi é, con o ). E hnologie ançaise. Re ue de la socie é d'e hnologie ançaise. N.
Capí ulo II: El con ex o u bano de los co ales de ecinos: el ámbi o de nues o abajo
- 45 -
as y duchas p ime o y pos e io men e las de los la a ajillas, sin ene que ecu i al a ille o
cons an emen e como ocu e en los co ales de ecinos cuyos desagües con poca luz
38
son
incapaces de acoge el mode no consumo de agua. Si bien hemos de econoce que dicho
concep o del con o ue omado bas an e a diamen e en el en o no que es udiamos y p ac i-
camen e en oda España, excep o pa a las capas de población más a o ecidas, en e las que
es aba na u almen e la bu guesía indus ial del no e y cen o de España y la bu guesía a is o-
c a izada del su . Así ocu ió ambién en el es o de Eu opa, sólo que con una di e encia de al
menos cua en a años, si nos a enemos a lo que podemos deduci de lo que nos dice Wi old
Rybczynski (op, ci ) en el siguien e pá a o:
El con o no sólo ha cambiado cuali a i a, sino ambién cuan i a i amen e: se ha
con e ido en un p oduc o de masas. A pa i de 1920, especialmen e en los Es ados Uni-
dos (algo más a de en Eu opa), el con o en la casa deja de se el p i ilegio de una pa e
de la sociedad y es u o al alcance de odos. Esa democ a ización del con o se ha debido
a la p oducción en masa y a la indus ialización. (Rybczynski, p. 223)
Cla o que esa demanda del con o , que en la
época del desa ollismo se ocupó bien el Régimen
anquis a en di undi , es e con o al que se inducía
las clases popula es pa a que lo demanda a, e a un
con o de anda po casa, con i iendas que a a-
men e excedían los 50 me os cuad ados y que ape-
nas si supe aban el algo la ex ensión de las que
an e io men e habían dis u ado los ecinos. Y odo
ello a cambio del desa aigo del ba io de oda la
ida, y de un modo de ida pa a el que es aban
adap ados po habe con ibuido a o ma lo du an e
gene aciones.
Vemos de es e modo cómo los alo es e e i-
dos a los modos de habi a que ci culan en cada
época in luyen de algún modo en cómo escogen
esidencia los pa icipan es de ese sis ema de alo-
se ie T. 11, nº 1. Ene o-Ma zo, 1987. CNRS -- Cen e d'e hnologie sociale e de la psychologie.
38
Anchu a de la ube ía.
5. E acuación de los ecinos del Co al de los
Judíos el 30 de ene o de 1970. Fo og a ía del
a chi o pe sonal de G ego io Cabeza, po en on-
ces di ec o de la Sec e a ía de Vi iendas y Re-
ugios del Ayun amien o de Se illa.
Capí ulo II: El con ex o u bano de los co ales de ecinos: el ámbi o de nues o abajo
- 46 -
es, los cuales siguen esa ía bien po elección di ec a o po la ía de opone meno esis en-
cia a se asladados.
Así pues, de cómo ealicen su a ea p opagandís ica los g upos in e esados en cada época
po ubica a los colec i os sociales más dependien es de ellos en los luga es que les in e esa,
depende á el éxi o de dicha eubicación. Y plan eamos la cues ión de es a mane a an gene al
po que no c eemos que sea és e un enómeno ecien e, pues o que posiblemen e muchos de
los “ easen amien os” o p ocesos de colonización se han p oducido po la p esión ísica o
ideológica de las clases pode osas de un país sob e sus clases dependien es, pa a que és as
p opaguen, en su nomb e, el pode que de en an en su país de o igen (y de es e modo pod ía-
mos explica segu amen e la mayo ía de las expansiones colonizado as).
En el caso de los co ales de ecinos hizo al a ambién con ence los de que e a mejo el
si io al que iban que el del que p o enían, al menos pa a educi algo la esis encia que po-
dían eje ce los ecinos. Quizás la es ampa esignada de los ecinos ca gando sus ense es
pe sonales en los camiones, du an e las décadas de los sesen a y los se en a
39
ue posible g a-
cias a es e con encimien o p o ocado po la p opaganda “mode nizado a” de los pode es
públicos y p i ados de en onces. P opaganda que no podía es a elacionada mas que con la
Sociedad del Bienes a , a la que enía como me a accede el Régimen, o po lo menos los
minis os “ ecnoc á icos” que ue inco po ando du an e la época.
En e ec o, pa a que los planes
p opagandís icos de los gobie nos de
en onces u ie an éxi o e a necesa io
que la apa iencia de las ciudades y
pueblos ue a o a de la que habían
enido has a en onces. Con es e obje i-
o diseña on di e sas es a egias en e
las cuales pod íamos ci a las de in-
cen i a el exo no de pueblos y ba ios
con di e sos concu sos o p emios -
39
De las cuales es pa adigmá ica la conocida de inales de ene o de 1970, de los ecinos del Co al de los
Judíos, a lo la go de la calle Cas illa que se incluye en es a página.
6. Chis e apa ecido en ABC en 1970, ilus a i o de la p esión
u banís ica que se ci a en el ex o.
Capí ulo II: El con ex o u bano de los co ales de ecinos: el ámbi o de nues o abajo
- 47 -
es imonios de los cuales podemos encon a hoy en día en di e sos co ales en o ma de
placas de azulejos que los ac edi an como ganado es de los mismos en di e sos años y e en-
os-, la u ilización del apa a o de p opaganda -como el cine, la adio, la ecién es enada ele-
isión, e c. que ya es udia emos más adelan e en es e abajo, en el Apa ado 13.2: Las o as
mediaciones: la li e a u a, el ea o, el cine, la música...- o el desplazamien o masi o de
las capas más des a o ecidas de la población a las pe i e ias de las g andes ciudades, luga es
a los que no se les ocu ía -ni se les ocu e- i a ningún u is a ni a ningún isi an e ex anje o
que hubie a que imp esiona .
Pe o ambién había que con ence a los desplazados de que esa idea del con o es aba muy
en elación con el “bien” “es a ” que se les p e endía ende . El paso siguien e ue pe suadi a
amplias capas de las sociedad de que ese “bien” “es a ” no podía se mas que ísico y que la
ed de elaciones sociales y de in e cambios (comunicación in e pe sonal) de que dis u aban
has a en onces no con ibuía en nada a ese “bien” “es a . Pa a log a odo es o hizo al a que
los concep os indi idualmen e hedonis as de la comodidad y del con o se impusie an; y que
se sus i uye an las ac i udes colec i is as (p edominan es en las i iendas colec i as ob e as)
po o as indi idualis as. Una ez conseguido odo es o ya es aban pues as las bases de la
sociedad de consumo que se p e endía impone ... y se impuso:
El con o es el “bienes a ”, pe o el descub imien o de es o no ue posible mas que
ma cando la di e encia con el pasado. (Ma yne Pe o ; op. ci . 11)
Es a búsqueda del bienes a end á además como consecuencia la apa ición de pa adojas
que no lo son an o cuando se las analiza pe o que han de se obse adas con de enimien o,
como es el caso del aumen o del núme o de habi aciones disponibles pa a cada amilia cuan-
do el núme o de hijos a descendiendo, caso ilus ado po el ancés Philippe Bonnin
40
en su
ámbi o geog á ico, pe o que se pod ía aplica igualmen e a nues os co ales de ecinos en
los cuales sus habi an es enían hijos en un núme o hoy día inimaginable pa a una o dos salas
a los sumo:
Vamos, po es o, a eexamina cómo son i idas las p incipales ases de es a eo ga-
nización de la casa: de la cohabi ación a los p ime os signos de la sepa ación, después a
su cumplimien o. Lo decimos enseguida, nos ue za a cons a a que la apa ición del do -
mi o io no esponde a la eme gencia de una necesidad de espacio: es po el con a io,
40
. Philippe Bonnin. “La ein e p e ación de las es uc u as espaciales (La éin e p é a ion des s uc u es
spa iales)”. CNRS -- Cen e d’e hnologie e de psychosociologie. E hnologie ançaise. Re ue de la Socie é
d’e hnologie ançaise. Se ie T: 11, nº 1 Ene o Ma zo.
Capí ulo II: El con ex o u bano de los co ales de ecinos: el ámbi o de nues o abajo
- 48 -
como nos han demos ado los da os es adís icos, en el momen o mismo en que la pobla-
ción amilia dec ece cuando el núme o de habi aciones aumen a. (Philippe Bonnin, p.17)
Pos e io men e, los mismos ecinos pasa on a sen i la necesidad de ene al menos una
habi ación po hijo en sus nue os luga es de esidencia, debiendo pasa p e iamen e po una
nue a alo ación de sus necesidades de espacio que no hubie a sido posible si no hubie a
mediado
41
la in e ención de nue os modelos cul u ales di undidos po los de en ado es del
pode de hace cambia la ideología en ma e ia de espacio de la población, pues o que:
Has a el siglo XVIII, el in e io se concebía como una sola pieza. Blondel había dise-
ñado habi aciones ococó como en idades singula es: pa edes, muebles y complemen os
jun os. Lo mismo hicie on a qui ec os geo gianos como Robe Adam y Jhon Nash. Des-
pués, los in e io es ue on esul ando de la labo conjun a de a qui ec os, apice os y eba-
nis as (no siemp e de acue do en e ellos). Pe o a mediados del siglo XIX los apice os, a
los que aho a se llamaba deco ado es de in e io es, es aban adop ando la esponsabilidad
en exclusi a po odo lo elacionado con el in e io de la casa. (Rybczynski, p. 153)
Y pa a que es o ue a acep ado, ue p eciso no sólo que a ia a la pe cepción de lo que es
necesa io, a a és de que se sin ie a como al algo que se conside a a an es como supe luo -
p oceso que, pa a bien o pa a mal, la sociedad consumis a ha sido maes a en maneja lo-, sino
que ambién ue p eciso que se di ulga an las ideas higienis as que in e esaban di ulga se y
que, o o ac o más, se conside a a la cohabi ación no sólo de habi ación sino ambién de
lecho, de pad es e hijos -de uno y de o o sexo- como p omiscua. Es deci , que se unie an
mo almen e cohabi ación y p omiscuidad; p ocedimien o median e el cual lo que es un hecho
pu amen e ísico, más o menos incómodo o insano, se con ie e en algo censu able desde el
pun o de is a mo al. Se ha alcanzado de es e modo el pun o más so is icado del complejo
cul u al: el sis ema de alo es:
Es a cohabi ación noc u na es pues la pe ec a co elación del edi icio social adi-
cional, donde los dueños de la casa jugaban el papel de ansmiso es y de ga an es de los
alo es y de la cul u a. Como epa ían las a eas, epa ían las camas. Como epa ían el
bien hace manual, epa ían el bien hace social. Sólo es que bajo la in luencia de los
a aques ex e io es es a p ác ica posi i a del calo amilia se escu i á enseguida bajo la
e sión peyo a i a de la “p omiscuidad”. (Philippe Bonnin; op. ci . p. 19)
Y es e mismo au o a ibuye es e desa ollo e imposición del concep o de p omiscuidad a
41
Nos e o aemos aquí al concep o de mediaciones de Ma ín Ba be o del cual habla emos más adelan e,
en el Pun o 5.2.4: La ele isión del Apa ado 13.1: Repe cusión, en los medios de comunicación, de es os
ipos de i ienda y/o ida, si uado en el Capí ulo XIII: La mediación en los media y la cons ucción simbó-
lica de la ealidad de los co ales de ecinos.
Capí ulo II: El con ex o u bano de los co ales de ecinos: el ámbi o de nues o abajo
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los higienis as del siglo XIX:
Los higienis as, in en o es de la p omiscuidad
Es e ue sob e odo el mo imien o higienis a de inales del siglo XIX quien p ecisa es-
os a aques, cuyo discu so ideológico y mo al ma ca la olun ad de some imien o de las
clases abajado as a los modelos de la bu guesía ciudadana. (Philippe Bonnin, op. ci ., p.
19)
Y es que no podía se de o o modo, pues el indi idualismo -apoyado en sus a gumen os
po el e iden e iesgo pa a la salud que suponía el hacinamien o de las ciudades, que había
dado luga a an as epidemias en Eu opa, desde la Edad Media sob e odo- enía que se apo -
ado po la clase social que lo abande aba. También las consecuencias ísicas de dicho indi i-
dualismo: el aislamien o co po al an e los o os debía de segui , en consecuencia, el mismo
camino que había seguido la ideología. El cí culo se ce aba y la clase que había ob enido el
pode se disponía a hace lo p e alece
42
, u ilizando ó mulas que, eso sí, se basaban en cos-
umb es an e io es. De es e modo, en los e ugios se illanos se ol ió a hacina a la gen e so
p e ex o de libe a las del hacinamien o an e io y del pelig o de de umbe, es ando las ami-
lias sepa adas en e sí po co inas al como ocu ía en o os medios cul u ales, po ejemplo el
ancés de p incipios del siglo XX:
“Había do mi o ios, pe o e a un sólo do mi o io; pe o al comienzo se di idía po
co inas y a con inuación se hacía un ce amien o de lad illo”, (Philippe Bonnin; op. ci .
p. 20)
Así pues, llegó un momen o en que las amilias (en unos medios sociocul u ales an es y
en o os después como en el que es obje o de nues o es udio) ya no acep aban esos do mi o-
ios únicos y ello -que ya de po sí e a p oduc o de un c ecien e desa ollo del indi idualismo,
además de un su icien e desa ollo de las ue zas p oduc i as como pa a que mayo es capas
de la población se pudie an pe mi i más de una pieza po amilia- p odujo una exal ación de
la indi idualidad den o de cada amilia, p o ocando enómenos como la emancipación d e la
muje , pos e io men e de los jó enes... en un g an p oceso e oalimen ado en el que esul a-
ía di ícil sabe qué ue an es -o qué ue causa de qué-, si es que eso ue a necesa io de alguna
42
Lo que no e i ó, en el caso de Se illa, du an e la c isis de los e ugios de los años 60 y 70, que se obli-
ga a a la población desahuciada (muchos de ellos de co ales de ecinos) en dichos e ugios -de los que se habla
más adelan e en es e abajo- a i i en la más absolu a cohabi ación, sino que incluso muchas amilias compa -
ían una única na e habili ada al e ec o, ac uando como única sepa ación una co ina en e cada unidad amilia .
Doble mo al apenas disimulada po los lamen os de la época ace ca de lo di ícil que e a soluciona el p oblema
Capí ulo II: El con ex o u bano de los co ales de ecinos: el ámbi o de nues o abajo
- 50 -
o ma. Aunque pa a noso os se nos queda de in e és el comp oba una ez más la elación
exis en e en e modo y o mas de habi a y modos de pensa y sis emas de alo es de la so-
ciedad en la que se asien an los p ime os.
La mul iplicación de do mi o ios no sólo indicaba que aho a se do mía de o ma di-
e en e a la de an es, sino una nue a dis inción en e la amilia y cada miemb o de ella. En
la casa las ac i idades es aban sepa adas e icalmen e; las públicas abajo, las p i adas
a iba. (Rybczynski, p. 118)
Sin ol ida o o ipo de azones que, en di e sos momen os, ambién han podido se a -
gumen adas y que, en cie o modo, poseen cie o g ado de peso, como son las que aduce
Pezeu-Masabuau
43
en el siguien e pá a o:
[...] las pacien es in es igaciones de los Chomba de Lauwe
44
es ablecían con p eci-
sión, pa a el caso de un sec o de la población ancesa en la década de los cincuen as,
una elación inquie an e en e el núme o de me os cuad ados habi ables p o ocupan e
(oscilando en ese caso los lími es c í icos en e los 10 y los 14 m2 y la apa ición o el p o-
g eso de a ias o mas de pa ología social (en e medades, c iminalidad, alcoholismo). De
una mane a pa cialmen e independien e de las no mas de “supe población” p opias de
cada sociedad, pa ecen exis i lími es mínimos de es e lado de los cuales el indi iduo y la
amilia su en una deg adación p o ocada di ec amen e po el alojamien o que ocupan.
Ci a en la que la emenda p ecisión nos sugie e encon a nos an e una mues a de inge-
nuismo neoposi i is a al que le cos a ía abajo explica cómo los hábi a s que es udiamos en
es a ob a log a on sob epasa los lími es de espacio mencionados con bas an e dignidad.
Y ol iendo al asun o que nos ocupaba del p oceso de paso po di e sos concep os a
medida que se iba desa ollando la é ica y la ideología de la nue a sociedad consumis a hubo
de da se a base de una ein e p e ación de los modelos cul u ales dominan es desde la pe s-
pec i a de los iejos modelos, aho a ya en p oceso de cae en desuso po que ya no e an ú iles
pa a los au o es de dichos modelos dominan es:
Po ein e p e ación en endemos es a o ma pa icula de e aduci la no ma en el
lenguaje amilia de las p ác icas de cada uno, ins i uyendo, du an e un momen o comple-
o al menos, p ocedimien os especí icos de consumo de los modelos cul u ales dominan es.
de la i ienda en Se illa.
43
.Jacques Pezeu-Massabuau. La i ienda como espacio social (La maison: espace social). Edi . Fondo de
Cul u a Económica. México, 214 pp. (1988).
44
No a del au o : Paul Chomba de Lauwe. Famille e habi a ion. Pa ís, CNRS, 1959. Véase ambién
Ana ole Kopp, Change la ie, change la ille, Pa ís, UGE, 1975.
Consis en es unicamen e en un aguje o ci cula que iba di ec amen e al pozo neg o del co al y que, en la
ac ualidad a al alcan a illado gene al.
Capí ulo II: El con ex o u bano de los co ales de ecinos: el ámbi o de nues o abajo
- 51 -
(Ma yne Pe o ; op. ci , p. 13)
Es a e aducción no ha sido ácil pa a los habi an es de los co ales de ecinos - an o pa-
a los que se ue on como pa a los que se queda on-, y p ueba de ello es que muchos de ellos
se han esis ido o a u iliza sus nue as esidencias de mane a di e en e a como u ilizaban sus
espacios cuando i ían en los co ales, dejando abie as, du an e la mayo pa e del día, las
pue as de los nue os pisos, sob e odo; o esis iéndose sob e mane a a abandona los -caso de
los que han seguido i iendo en los mismos, a pesa de las muchas penalidades su idas po
ello-. Po que la ealidad, lejos de se hechos “obje i os” di ec amen e obse ables y desc ibi-
bles se pe cibe a a és de símbolos que son in e p e ados según la pa icula condición de
cada uno y de la cul u a en la que es é inse o.
Pe o ol iendo al ema de los sani a ios, y den o del ámbi o de los co ales de ecinos
p opiamen e dichos -es deci los que enían sani a ios colec i os en ez de po amilia como
en el caso de los pa ios de ecinos- los hab á que end án uno o a ios e e es po plan as -
como el Co al de los Somb e os- o los que engan uno sólo y no se és e más que una o a-
ias azas u cas como en el Co al de los Fideos.
Po supues o que la ubicación de es os e e es siemp e se ealizaba en luga es un an o
apa ados del á ico de pe sonas habi ual po azones bas an e e iden es y ello ma caba una
je a quización más del espacio, en oposición a o as zonas conside adas “más limpias” -como
las de la alimen ación- y a o as con mayo ango simbólico -como las implicadas en las ela-
ciones sociales-:
Se pa en iza así la endencia a ocul a los espacios en donde se desa ollan acciones
elacionadas con las unciones isiológicas, pe o ambién que dichas unciones, la ela i a
a la higiene y la de la alimen ación, son conside adas con signi icados opues os, y que es-
án ca ego izadas como an i é icas con espec o a los con enidos con los que es án conno-
adas las piezas si uadas jun o a la calle. (Sánchez Pé ez; op. ci ., p. 64)
Y en el subsuelo de oda es a ealidad un an o ne anda -al menos a ni el simbólico- es-
aba o a ealidad aún más só dida que e a el desagüe de odas esas inmundicias, asun o és e
que a ec aba en g an medida al bienes a de la población en gene al, p incipalmen e en lo
ela i o a su salud y a la, po desg acia, al a mo alidad de la misma, sob e odo de los niños.
Nos e e imos a los pozos neg os: mé odo u ilizado de mane a gene alizada an es de que el
alcan a illado se gene alizada en odos los ba ios de la ciudad a mediados del siglo XX.
Capí ulo II: El con ex o u bano de los co ales de ecinos: el ámbi o de nues o abajo
- 52 -
Dichos pozos neg os e an simplemen e aguje os p ac icados en la ie a a los que iban a
pa a las aguas neg as y odos los despe dicios has a que esul aban colma ados, momen o en
el que se ce aban y se ol ía a p ac ica un nue o pozo en las p oximidades. La g an des en-
aja de los mismos e a que las il aciones acababan con aminando a los pozos de agua dulce
an ecuen es en la ciudad has a mediados del siglo XX, de los que hemos podido de ec a
algunos de ellos cegados en co ales iane os como el de los Fideos y el de la Enca nación.
E iden emen e los pozos neg os se man u ie on en la ciudad mien as que ue on en a-
bles, sob e odo po no habe en la misma una ed de saneamien o acep able, y mien as que
la misma ed de abas ecimien o ampoco ue su icien e, a pesa de los in en os que se hicie on
po mejo a la con la llamada “agua de los ingleses”
45
. Las consecuencias de es e es ado de
dejadez de la ed sani a ia local sob e la mo alidad -de los niños p incipalmen e- en los co-
ales de ecinos y en o as i iendas popula es ue on ágicas, al como los higienis as,
abande ados po Philippe Hause
46
denuncia on
47
. Y odo ello a pesa de que esas co ien es
higienis as no llega on a España sino has a bien en ado el siglo XIX
48
, cuando en luga es
como F ancia Louis Blanque
49
ya en 1831 había hecho un es udio simila a los de Hause en
45
Dicha agua se in odujo en la ed de abas ecimien os con el in de sus i ui a la de agua il ada del Gua-
dalqui i , muy con aminada. Es e in en o desembocó en la exis encia en cada edi icio de dos edes y de dos
pun os de salida de aguas di e en es, siendo la de los ingleses la des inada pa a el consumo humano y la il ada
pa a las a eas de limpieza y iego. Pe o como el agua de los ingleses no u o la calidad que se espe aba de ella,
el ecinda io seguía con iando en sus pozos de agua, sin ene en cuen a que es os es aban ambién con amina-
dos po los pozos neg os.
An e es a si uación se alzó la denuncia de los higienis as -a los que ci amos en es e abajo, cuando hacen
e e encia al es ado médico sani a io de la población a inales del siglo XIX- que a dó mucho iempo en su i
e ec o, dado lo a día que ue la desapa ición de es e bi-abas ecimien o, que aún pe du aba du an e los años
ein a.
46
. Felipe Hause . Memo ias au obiog á icas. In oducción y no as Juan L. Ca illo, Enca nación Be nal e
Inés Bonilla. Edi . Uni e sidad de Se illa. Colección de Bolsillo. Se illa, 1990.
47
. Philipe Hause . Es udios médico- opog á icos de Se illa. Tipg . Cí culo Libe al. Se illa, 1882.
48
Lo cual se e leja, po ejemplo, en los da os que ecogemos en el Anexo III de es e abajo, donde se de-
allan minuciosamen e las condiciones higiénicas en que i ían muchos de los habi an es de los co ales de
ecinos iane os, a inales del siglo XIX (en 1894), condiciones que bien pudie on se las de oda la segunda
mi ad de ese siglo y de buena pa e del XX, como mínimo. Dicho documen o, e mina ab up amen e con el as-
lado del médico esponsable de es as inspecciones, D. Valen ín Mon e o, a los ba ios de San Be na do y San
Roque. Podemos sospecha que es e aslado pudie a esponde a p esiones de p opie a ios del ba io, ala mados
po las denuncias que es e p o eso ealizaba; pues o que ni siquie a se le elici a po la labo ealizada has a
en onces en el ba io, como e a cos umb e en la época.
De un alan e pa ecido y, po las echas, pa ece que an eceden e de los da os ecogidos en el Anexo III, po-
demos ambién e en el Anexo IV, al inal de es a esis, los P ecep os higienicos que deben ene se en cuen a
en la cons uccion de las mode nas edi icaciones. En gene al y pa icula men e en las casas de piso de Se illa y
de e o mas con enien es en las ya cons uidas, di igidos po el P esiden e de los mismos el Doc o Fco. José
Mo ales Pé ez (de 1892), los cuales cons i uyen unas bases eó icas sob e las que muy bien pudo basa se el
abajo de los médicos municipales en los siguien es años. En dicho documen o se especi ican algunos concep-
os higienis as, una elación de co ales y casas de ecinos, las asas de mo alidad an al as de la época y el
censo de pob es en e o os documen os.
49
. Louis Blanque . Topog aphie médicale de la Lozè e, Mende. Imp ime ie Chap al, 183. (En Ma yne
Capí ulo II: El con ex o u bano de los co ales de ecinos: el ámbi o de nues o abajo
- 53 -
Se illa, lo que pe mi ió que a p incipios del siglo XX (1928) se p omulga a la Ley Louche
en F ancia, la cual acili aba el o o gamien o de sub enciones pa a la in oducción de sani a-
ios pa a mejo a las condiciones de salub idad de las i iendas:
Si la higiene apa ecía como una noción ex e io que in o ma al cue po y a la casa
desde inales del siglo XIX, es con la polí ica de sub ención del hábi a (ley Louche 1928)
cuando se insc iben en el espacio de la habi ación eglas de salub idad al mismo iempo
que apa ecían espacios especí icos llamados sani a ios, condiciones obliga o ias de sus
localizaciones. (Ma yne Pe o ; op. ci , p. 8)
Y llega on has a un pun o muy p eciso las ecomendaciones que hacían los higienis as
sob e la i ienda, es ableciendo no mas muy cla as pa a un más co ec o habi a . Como
ejemplo de es as no mas podemos encon a nos el siguien e pá a o de Rybczynski, en el que
pod emos comp oba cómo dichas no mas no se cumplían ni de lejos en los co ales de eci-
nos que nos ocupan; odo lo cual nos ha á en ende mucho mejo la p eocupación de Hause
(op. ci ) y de los médicos se illanos in luidos po el higienismo po es a ci cuns ancia, u o
de la cual su gie on ese es upendo abajo de Hause y el in o me de 1892 , que se adjun a del
D . Mo ales Pé ez sob e p ecep os sani a ios en el Anexo II de es e abajo:
La complejidad de los ac o es que in luyen en el con o a mos é ico no se hizo e i-
den e has a p incipios del decenio de 1900; has a en onces, la en ilación se en endía úni-
camen e en é minos de dilui el dióxido de ca bono. Po eso se exage aba el e ec o de és-
e úl imo. Noso os conside amos que el ni el de dióxido de ca bono en una habi ación
puede se de ap oximadamen e un 250% mayo que al ai e lib e. A lo la go del siglo XIX
exis ía el i me con encimien o de que el ni el de dióxido de ca bono en una habi ación no
debía supe a el 150% del ni el exis en e al ai e lib e. Debido en pa e a ese equisi o ex-
cesi o y en pa e a que los cien í icos y los ingenie os subes imaban la can idad de ai e
que en aba en una casa po g ie as, en anas mal ce adas y pue as abie as y en pa e a
que la cocina, la cale acción y el alumb ado p oducían e ec i amen e humo y olo es, los
ingenie os y los cien í icos llega on a la conclusión de que debían in oduci se en la casa
eno mes can idades de ai e lib e. En un lib o sob e “ esidencias sanas” cuya p ime a
edición da a de 1880, el ingenie o b i ánico Douglas Gal on decía que hacían al a 50 pies
cúbicos de ai e lib e po minu o y pe sona pa a en ila bien una habi ación
50
. El médico
inglés W. H. Co ield ci aba la misma ci a
51
. El médico mili a John S. Billings mencio-
naba 60 pies cúbicos po minu o y po ocupan e en una publicación es adounidense con-
empo ánea
52
. Es as ci as deben compa a se con las no mas ac uales de en ilación, que
conside an que bas a con 5 a 15 pies cúbicos po minu o po pe sona y que es o puede in-
Pe o . “El cue po y la casa. Higiene, limpieza, comodidad, con o ” -“Le co ps e la maison. Hygiène, p ope é,
commodi é, con o ”-).
50
Jill F anklin, The Gen leman’s Coun y House and I s Plan 1835-1861(Lond es: Rou ledge & Kegan
Paul 1981), pág. 114.
51
W. H. Co ields, Dwelling Houses: Thei Sani a y Cons uc ion and A angemen s (Lond es: H. K.
Lewis, 1885), pág. 52.
52
John S. Billings, The P inciples o Ven ila ion and Hea ing and Thei P ac ical Applica ion (Lond es:
T ubne , 1884, pág. 41).
Capí ulo II: El con ex o u bano de los co ales de ecinos: el ámbi o de nues o abajo
- 60 -
(1964), al como explica emos en el siguien e apa ado El con ex o u bano de los co ales de
ecinos: el ámbi o de nues o abajo, pues enemos segu idad de la impo ancia de odos
esos pequeños de alles co idianos del luga donde se i en que an moldeando la pe sonali-
dad y el modo de pe cibi el mundo de quienes lo ecuen an.
Pun o 1.1.16: El ambien e ege al
A oso os, descendien es de á abes, que hoy sois c is-
ianos y eu opeos, yo os digo: Conse ad la línea muelle y
g aciosa del a co de la ca a ana, y ap ended la elegancia de
la pa ábola mode na. Dad a ues as achadas un in e sua e,
cla o, delicado; y en el in e io , sob e el ní ido má mol, eb i-
llen los azulejos mul icolo es. Gua dad el encan o mis e ioso
y señe o de ues as exis encias bajo las a cadas del pa io y
en e las lo es de la azo ea; pe o asomaos ambién a la ida
mode na, que pasa; con e id las celosías en e andas, que la
c is ale ía es aleg e y es buena. Sean ues as casas mi ado-
es, no só anos; que de las calles se suba a las casas, no al e-
és, com sucede en algunas pa es...
Y es p obable que el des ino os enga ese ada la e ec-
uación de aquella pa adoja sublime: “¿Po qué no han de le-
an a se las ciudades en medio del campo?”.
62
(J.M. Izquie -
do
63
, p. 29)
Como da o ele an e de es a in es igación quisié amos hace no a un da o que nos pa e-
ce de g an ele ancia y que conec a los co ales de ecinos aún más con el ca ác e u bano
que p e endemos da les y, p ecisando aún más, como esul ado del ca ác e u bano ag a io de
las ciudades del doble a co medi e áneo -en e o as zonas geog á icas del globo-. Nos e e-
imos a la impo ancia que iene la o namen ación no sólo lo al -lo que pa ece se una e-
c eación u ís ica pos e io - sino a bó ea o ambién a bus i a, con especies ecuen es en los
co ales que p opo cionaban y aún p opo cionan u as de dis in as clases, además de som-
b a, quedando de es os á boles y a bus os los siguien es, según hemos podido obse a :
Ce ca He mosa.- Una g an a iedad de plan as (que puede onda los cien ejempla es) y
que se epa e de la siguien e mane a:
Es uc u ando el eje del co al es alco ques con una mo e a -segu amen e cen ena ia,
ención de la su iciencia in es igado a.
62
Los sub ayados de es e ex o son nues os.
63
. José Ma ía Izquie do. Di agando po la Ciudad de la G acia. Edi . ABC. Se illa, 2001 (1914).
El cual es, según nues a opinión que ya exp esamos en o o luga de es e abajo (Capí ulo VIII: La sa-
c alización del espacio), el e dade o o igen de las ciudades y no las cul u as ashuman es ligadas al pas o eo,
y mucho menos las que ienen su o igen en la caza (¿quizás como la ge mánica o no e-eu opea?) o la ecolec-
Capí ulo II: El con ex o u bano de los co ales de ecinos: el ámbi o de nues o abajo
- 61 -
dado su g oso y las e e encias que enemos de ella- a la que ab aza una bugan illa, un limo-
ne o y una mimosa -que sus i uye a una mal echa bugan illa-.
En los a ia es la e ales que o lan el lado su del pa io, a ios á boles y a bus os epa i-
dos en es amos, el p ime o de los cuales es el del ondo del co al -donde se ubica un pe-
queño alle de uso domés ico en el que suele pin a ce ámica el ma ido de una de las ecinas
y que ha ac uado de cocina du an e las ies as celeb adas en el co al- donde se an epa -
iendo sucesi amen e y una yed a, una bugan illa y una dama de Noche. En el segundo a-
mo, ibe eando las pa edes de la p ime a de las casas
64
, se epa en el espacio una adel a, un
lau el, y una lo de Pascua -no demasiado lucida ac ualmen e-, y en el amo inal, ya embo-
can el es íbulo de en ada, una celinda, una bugan illa y un jazmín.
Po lo que a mace as se e ie e las hay desde las la as ecicladas a los mace ones ce ámi-
cos esmal ados, pasando po los de ba o cocido simple y po los de plás ico du o. Los ama-
ños, además, a ían de diáme os de unos 10 o 15 c ms. Has a los de casi 1m. Y la disposi-
ción se epa e en e las que es án colgadas de las pa edes, las que eposan sob e un mace e o
o las colocadas di ec amen e sob e el piso de loza de Ta i a a i icial.
En cuan o a las plan as, en las mace as y mace ones podemos encon a :
Dos jazmines, a ios osales, 4 colocáceas, a ias ho ensias, a ios ge anios (muchos),
una yuca, una cos illa de Adán, 2 jazmines, dos adel as, un cilodend o, a ias pilis as
65
(so-
b e odo en el pasillo de en ada al pa io del co al, ac uando a modo de plan a de la hospi a-
lidad), a ios helechos y cua o palme as, además de o as an as que pasamos de enume a .
Todas es as plan as, además es án al cuidado p e e en e de una sola pe sona, un an iguo
ecino del co al (y esiden e ac ualmen e en las T es Mil Vi iendas, como an os o os ia-
ne os, an iguos habi an es de co ales), que ac úa a modo de ja dine o y al que la comunidad
de ecinos le de enga una can idad mensual pa a al in.
Y con i mando el alo de oda es a lo es a y su en o no, un azulejo colocado en la pa-
ed de la hile a no e de las casas donde se con i ma el úl imo p emio ecibido:
CONCURSO DE BALCONES, REJAS Y PATIOS
DISTRITO DE TRIANA
ción.
64
Ya que en es e co al es más ap opiado denomina casas que salas a las i iendas, dado el ca ác e in-
dependien e que ienen unas de o as, a pesa de es a adosadas en sus mu os, lo que di e encia a es e co al -
jun o con el Pa io de las Flo es- de o os co ales iane os.
65
En adelan e llama emos a es a plan a de es e modo y no adpidis a, al como igu a en el Dicciona io de
la R.A.E., pues és a es la exp esión que se usa en oda Andalucía y que la e e ida Academia se niega e camen-
e a admi i .
Capí ulo II: El con ex o u bano de los co ales de ecinos: el ámbi o de nues o abajo
- 62 -
1e P emio
Comunidad e In e comunidad de P opie a ios
Ayun amien o de Se illa. Año 2002.
Co al de la Enca nación.- Un na anjo y un cilan o, es e úl imo des uido du an e la
es au ación- epa ación. Pe o an e io men e -du an e los años cua en a- el co al u o, ade-
más de las an e io es plan as, una mo e a, una dama de noche, un jazmín y un meloco one o
al menos, jun o con las co espondien es plan as en mace as. En es e caso, la plan ación de
los ecinos obedecía a c i e ios uncionales y de ob ención del u o, de ahí los á boles u a-
les. T as la úl ima ehabili ación -lle ada a cabo po U banismo con ca go a la p opiedad
66
-
sólo ha pe manecido el na anjo el cual es un á bol u al, pe o en es e caso no pa ece sino que
ha p e alecido el alo simbólico -al que se la añade como jus i icación uncional, que no es
un á bol que le an a el ace ado, como si los ace ados hubie an de se e e nos o más aliosos
que los mismos á boles- del na anjo que, sob e odo en los úl imos decenios, se ha is o con-
e ido en á bol emblemá ico de la ciudad, en de imen o de o as especies: p ima la imagen
u ís ica de la ciudad, del olo a azaha en p ima e a, que se ha ex endido incluso a los ba-
ios de nue a cons ucción, los cuales se do an, en cuan o pueden, ambién de es e á bol em-
blemá ico.
De es e modo se ha sus i uido si no una unción ag ícola de los na anjos de las calles -
que pa ece que nunca u ie on la unción de p oduci na anjas pa a el consumo humano di-
ec o, al con a io que los de los pa ios-, al menos sí p oduc i a, pues se des inaban a ab ica
pól o a -no ol idemos que uno de los pa ios se denomina “del Na anje o” po es e mo i o- o
pa a la expo ación a Ingla e a, pa a hace me melada con ellos. Aho a odo se queda en un
a án deco a i o, ol a i o y/o simbólico y los in en os de algunas en idades
67
po explo a los
economicamen e ca ecen de con inuidad y de in ensidad. Mien as an o, la ciudad a pe -
diendo biodi e sidad en su lo a, al da se es e “monocul i o” cada ez con más in ensidad y
ex ensión hacia los nue os ba ios.
El Ja dinillo.- Un na anjo a la en ada y o o en el segundo pa io. Di e sos jazmines.
Pa io de las Flo es.- En el pa io ala gado que cons i uye su eje, oda la o namen ación es
66
Que es á po e si paga de e dad.
Capí ulo II: El con ex o u bano de los co ales de ecinos: el ámbi o de nues o abajo
- 63 -
en mace as, así como en el pequeño pasillo a la izquie da que conduce hacia los la ade os en
desuso. Al inal del pa io cen al hay o o pequeño pasillo que conduce a una i ienda, mien-
as que a la de echa conduce a o o pa io de plan a más cuad angula y con i iendas de
cons ucción más ecien e, donde es án las únicas plan as en a ia e (una bugan illa y un na-
anjo).
Resumiendo podemos deci que en p ime o de los amos mencionados se suceden pilis-
as, au eolas, icus, helechos, ge anios, “aleg ías de la casa”, osales “luna ios”, helechos
“ inos”, begonias, cos illa de Adán, “espina de C is o”, más helechos y más pilis as en su
lado de echo. En lado izquie do pilis as, icus, helechos, begonias, cin as y después del pasi-
llo de la izquie da lo de Pascua, cos illa de Adán y jazmín. Debiéndose ene además en
cuen a que en el p ime amo de es e pa io hay colocadas dos es an e ías (me álicas y de es
pisos en escale a) a cada lado del mismo y pegadas a la pa ed, donde se exponen mace as y
que le dan peculia idad a es e pa io.
En el p ime pasillo de la izquie da podemos encon a más cos illas de Adán, helechos y
pilis as a un lado y una yuca y jazmín en el o o, es ando ema ado el pasillo al ondo con
unas ma ga i as jun o al pilón si uado allí.
En el segundo pasillo hacia la izquie da hay begonias, osales, una cica e olu a y un
jazmín.
El pasillo de la de echa, comienza con un jazmín en s u esquina y o o al llega al úl imo
pa io, po un lado y un helecho y una bugan illa en un a ia e si uado en la misma esquina
con el segundo pa io.
En el segundo pa io nos encon amos con un alco que cuad angula en el in e io del
mismo donde hay si uado un na anjo (quizás un limone o); ambién en el in e io del pa io
una ag upación de es g andes mace as, una de ellas con un na anjo y en o o luga un con-
jun o de pilis as y helechos en una mace a ci cula . Al ondo una palme a de pequeña di-
mensiones en mace a y a la izquie da es jazmines más de di e en es disposiciones jun o con
un banco de ce ámica.
Bien en endido ambién, que en las pa edes y en las azo eas de las i iendas odo es e
conjun o lo al se e aumen ado, con mul i ud de o as plan as colocadas en mace as.
En esumen, odo un conjun o lo al en una elación que, aunque ex ensa, no p e ende se
exhaus i a pues o que no hemos mencionado odas las plan as exis en es, pues nues a in en-
67
La asociación de pa ados PM 40, po ejemplo.
Capí ulo II: El con ex o u bano de los co ales de ecinos: el ámbi o de nues o abajo
- 64 -
ción es sólo hace e lo p o uso de es e exo no, al igual que en o os pa ios que se eseñan en
es e pun o.
Co al de los Fideos.- Es e
pa io de plan a casi cuad an-
gula con una edi icación en
su cen o que lo con ie e en
deambula o io, la cual iene
adosado un pequeño a ia e
po su lado oes e de un medio
me o de ancho po dos de
la go a modo de “subpa io”
p o egido po una alla de
escasa al u a en el que es án
semb ados en el suelo un o-
sal, una yuca y una dama de
noche.
Además de es as plan as del “subpa io” podemos encon a , según se en a a la de echa
pilis as, un helio opo, espa ague as, una bugan illa en suelo (en la misma esquina de en-
ada), una colocácea y una cos illa de Adán.
En la pa ed su yed a, cin as y un icus y en la pa ed opues a del edi icio cen al un jaz-
mín y un icus blanco en mace as.
En la pa ed es e de la cons ucción cen al del pa io helio opos, iole as espa ague as y
ge anios, en e o as plan as.
A la en ada del co al, a su izquie da un pací ico, un jazmín ama illo, helechos (en un
a ia e ec angula pegado a la pa ed) y un osal que hace a co con el que hay en lo que he-
mos llamado “subpa io”.
Todo es o, además, aumen ado con las plan as si uadas en las pa edes (ge anios y cin as,
sob e odo) y en la balaus ada de la plan a supe io . Todo un conjun o lo al muy a ono con
la balconada de made a (pin ada de colo ma ón) que an alioso hace a es e pa io.
Pu eza 98.- Una palme a de g andes dimensiones (segu amen e ha desapa ecido as la
eedi icación- ehabili ación de la casa- apón que ha “su ido”).
9. Plan a del llamado Co al de los Fideos, en la que se hace cons a en
e de la p incipal zona con ege ación y algunos de los luga es ci ados en
el ex o (sob e la base de un plano del es udio p e io del P oyec o de
Rehabili ación de Co ales de Vecinos de T iana de la Conseje ía de Ob as
Públicas de la Jun a de Andalucía, op. ci .).
Capí ulo II: El con ex o u bano de los co ales de ecinos: el ámbi o de nues o abajo
- 65 -
Casa Quemá (Pu eza, 72).- Una
dama de noche de po e a bó eo y
o a de amaño más pequeño. Un pla-
ane o e o cido en e los dos a bus os
an e io es. Es as es plan as en el
espacio cen al del pa io, sob e unos
de los lados del ec ángulo que o ma,
pe o con odo el suelo cubie o de
cemen o, sin deja les alco que alguno
pa a que espi en sus aíces. Además
de odo ello a ios mace ones, p edo-
minando los helechos en e los mismos.
Pa io de Monipodio(Be is, 59).- Ficus, cos illa de adán, plan a del dine o, algunos jazmines
y ge anios, ag upados en el cen o del pa io
68
, en mace as de di e en e amaño y ma e ial,
e an algunos de los elemen os del epe o io lo al de es e pa io cuando lo isi amos. El con-
jun o, además, bien a monizado po las columnas de má mol que uno de los ecinos había
a ado de ecupe a de un encalado inopo uno.
Co al de las Ranas.- Después de la úl ima ehabili ación, los ado nos lo ales han
menguado mucho, no obs an e, las ecinas es án p ocu ando ecupe a pa e del exo no pe -
dido. Se ha de des aca que aquí odas las plan as es án en mace as, debido al ca ác e de los
dos pa ios cen ales. És as se hallan epa idas po los la e ales de ambos pa ios (sob e odo el
del lado oes e, el más p o undo), en o no a las dos uen es con las anas (incluso en el p e il
de las mismas) o en los dos en anillos abie os en el lado de echo del espacio cen al, dando
a cada uno de los pa ios del co al. Además de ello, las plan as colgadas de las pa edes y en
la ba andilla de los co edo es de la plan a p ime a. Las especies de es as plan as son las si-
guien es, a g andes asgos:
En el pa io del ondo, en su pa ed izquie da una cos illa de Adán, una colocácea, un he-
lecho, un icus blanco y cin as. En la pa ed de echa un icus, dos palme as, pilis as y hele-
68
Segu amen e pa a acili a su iego.
10. Abiga ada o ma de dispone las plan as en el Pa io de Mo-
nipodio.
Capí ulo II: El con ex o u bano de los co ales de ecinos: el ámbi o de nues o abajo
- 66 -
chos. En o no a la uen e una palme a, una chamado ea y pilis as.
En el espacio cen al (en una de cuyas pa edes han colocado un azulejo de El Cacho o)
hay colocadas plan as en cada uno de sus en anales, así como una pequeña palme a y cin as
en un pilón que hay en el lado no e de es e espacio.
En el pa io más ex e io del edi icio podemos encon a helechos según se en a a mano
de echa y en su pa ed de echa cin as, mien as que en la izquie da hay más cin as, pilis as y
algún ge anio. En el cen o, jun o a la uen e, espa ague as, una chamado ea y ge anios.
Po o o lado, de los ge anios ha de deci se que es án en es e co al sob e odo en las pa-
edes y ba andillas de los co edo es de las plan as supe io es, debido a que la es echez del
mismo p opo ciona poco sol pa a es as plan as.
Como esumen de es a pano ámica de los exo nos lo ales de los co ales de ecinos,
hemos de deci que hay una g an simili ud en el ipo de plan as que apa ecen en los mismos;
la cual segu amen e es a á mo i ada no sólo po simili udes en el ipo de hábi a que hacen
más p opicias unas plan as u o as, sino po pa ones cul u ales simila es que modelan los
gus os de las ecinas
69
a la ho a de elegi unas plan as u o as. Como en el caso de las pilis-
as, colocadas in a iablemen e a la en ada de los pa ios (apa e de o os luga es), siendo
jus i icada su p esencia po se los luga es donde da menos el Sol, que pe judica a es as plan-
as. Sin emba go, nos inclinamos a pensa que es a elección es á ambién guiada po cie o
sen ido de plan a de la hospi alidad que da la bien enida a los isi an es.
También podemos deci sob e el ipo de plan as que hemos encon ado y de las que he-
mos enido alguna in o mación ya desapa ecidas, que la endencia ac ual es el se sus i uidos
los á boles u ales po los o namen ales, segu amen e in luidos po el gus o de la cul u a
bu guesa an en boga en la ac ualidad y de cuyos e ec os end emos opo unidad de habla en
o as ocasiones; po ejemplo cuando nos e e imos al e ec o de escapa a e de los pa ios, como
endencia en aumen o (en el Apa ado 9.1: La dimensión espacial, en e o os).
No obs an e, hemos de deci que és os son p ac icamen e los únicos co ales de ecinos
iane os que conse an ese ca ác e de a bolados (o, al menos, aja dinados), si excep uamos
los exis en es en el Tu uñuelo, que no son obje o de es a in es igación po es a ue a del
casco his ó ico de T iana. Así pues, podemos e que la endencia es hacia un p og esi o
“endu ecimien o” de las ca ac e ís icas a qui ec ónicas de co ales y pa ios de ecinos, es an-
do ausen es las zonas e izas o siquie a los alco ques o a ia es que albe guen á boles o a -
69
Y decimos ecinas a sabiendas de que son ellas las que p incipalmen e se p eocupan po es os de alles.
Capí ulo II: El con ex o u bano de los co ales de ecinos: el ámbi o de nues o abajo
- 67 -
bus os, quedando pa a los de nue a plan a sólo los mace ones acilmen e sus i uibles. Pe o no
sólo eso, cuando se han hecho e o mas o epa aciones, la endencia que han ma cado los
a qui ec os es la sus i ución de ma e iales blandos - ipo loza de ba o ojo como en la Ce ca
He mosa- po o os apa en emen e más lujosos pe o menos ligados a la ie a y más “du os”
incluso en el sen ido ísico, al como ha pasado en los casos de la Ce ca He mosa o el Co al
de la Enca nación.
Una cues ión impo an e ambién, con espec o a es e ema es que quizás no sea supe -
luo conside a cual sea el ca ác e de cub imien o pa cial que enga el a bolado de un pa io -
cosa muy cla a en el caso del empa ado- y de cómo cambia el sen ido del espacio en algunas
de sus zonas, al como apun ábamos al comienzo de es e abajo.
Po supues o, odo es a ege ación a bó ea o a bus i a iene un adecuado complemen o
en las nume osas mace as colgadas en las pa edes o en el suelo del pa io -algunas an humil-
des como la as de conse as pin adas y ecicladas pa a al in- e incluso mace ones de g an-
des dimensiones donde ienen cabida plan as de mayo po e que los ge anios, gi anillas o
simila es. Po que esa ha sido y con inúa aún siendo una de las señas de iden idad más des a-
cadas en es os co ales que an o han ozado el ópico y lo han alimen ado:
Pa ios
En las casas popula es, la mace a lo ida -aquí y allá. Sin o den apa en e pe o en
asomb osa a monía- ans o ma el pa io en ja dín.
Unos me os cuad ados, un poco de cal, una mace a de ba o o unos ies os inse i-
bles en los que pueda c ece alguna plan a, son su icien es pa a que una mano ja dine a,
un alma sensible, ans o me ese luga en pa io, en bellísimo espacio en el que la a mós e-
a adquie a una onalidad y una densidad p opias, muy di e en es de las que puedan exis-
i en o o luga .
Un sencillo a ia e, una mace a o un empa ado -p ecu so popula de las ac uales
pé golas- p opo cionan una g acia p opia a es os espacios.
La mace a es, cie amen e, el ja dín de las clases más humildes. Un ja dín que se
puede mo e y ansplan a con acilidad, un ja dín que exige muy poco, un ja dín que,
con an poco, an o y an o nos da.
José Ma ía Izquie do, en 1914, nos con aba:
Mace as en la azo ea, mace as en los balcones, mace as en el pa io. Flo e os...Flo es
po odas pa es. La mace a ado na la casa; las lo es, el pecho y la cabeza de la ja dine-
a. La mace a es el emblema de nues a ida y de nues o a e. Vida de ja dine o, que cui-
da una lo ; o muchas lo es, pe o lo a lo . Y ues o a e es como nues a ida. ¡Ojalá
odos los homb es ue an ja dine os!.
Has a hace pocos años, e an ecuen es los adicionales co ales de ecinos, o ma-
dos po humildes i iendas que o ganizadas en una, dos o es plan as- se ab ían a un
g an pa io cen al. En aquellos co ales -en los que las amilias disponían de unas es an-
cias educidas que no p opo cionaban las mínimas condiciones de habi abilidad, con se -
icios higiénicos y la ado es comunes pa a oda la comunidad- la ida anscu ía y se
compa ía en el pa io.
La mayo pa e de aquellas casas de ecinos han desapa ecido. Algunas -como en
T iana- han conse ado su sabo popula . En e las que se han es au ado, des aca el Co-
al del Conde, en la calle San iago. Es un luga ex ao dina iamen e he moso, en el que
Capí ulo II: El con ex o u bano de los co ales de ecinos: el ámbi o de nues o abajo
- 68 -
c ecen obinias, pla ane as, jus icias, una palme a da ile a, un aligus e ma izado, cañas
de Indias, helechos, bugan illas, iole as, cin as, ge anios. (Bueno Manso, 2000
70
; pp.
426-428)
Todo es e ambien e ege al nos da pues un deco ado y un o namen o ideal pa a hace
más habi ables luga es muy p i ados de las más elemen ales comodidades
71
, pe o eso no es
odo, pues o que a ni el simbólico ellos ambién e lejan la oposición en e lo que es y lo que
debe se , en e lo que es á demasiado alejado de lo na u al y lo que gua da aún su elación
con la ie a. Sin esa conexión con lo na u al que les da el ambien e ege al a los co ales de
ecinos, és os se ían mucho menos habi ables de lo que lo son o lo han sido, ab umando a sus
habi an es po pequeños educ os espaciales y odeados de pa edes a eces en uinas.
En o os con ex os, más u ales que és os, pa ece que ocu e algo pa ecido al como po-
demos obse a en el siguien e pá a o sob e la i ienda en Casa abonela (Málaga):
Na u aleza y cul u a apa ecen iden i icados en la con igu ación del edi icio como
dos ejes de e e encia an i é icos que pola izan y o denan, al iempo que lo de inen y lo
signi ican, el uni e so de la casa. (Sánchez Pé ez; op. ci ., p. 65)
Apa ado 1.2: El alo de los pa ios como ipo de i ienda adap ada
ecologicamen e a la cul u a u bana andaluza y a su clima
En el caso conc e o de las cul u-
as medi e áneas es á cla a la
in luencia de los pa ios y su
peso en la i ienda popula de
oda es a zona, odo ello po
e iden es azones ecológicas,
que an desde las elacionadas
con la clima ología (p opo cio-
nan esco y esgua do del Sol
y amainan los ien os y llu ias
de épocas más húmedas) has a
70
. F ancisco Bueno Manso. Ja dines y pa ques de Se illa. P oyec o de F ancisco Bueno Manso y José
Elías Bonells. Edi . Edi o ial Andaluza de Pe iódicos Independien es. Se illa, 2000.
71
Como una de nues as in o man es del Co al de la Galocha, quien hubo de i se del co al inalmen e
ha a ya de no pode se ni siquie a ducha con agua calien e al no ene en su i ienda su icien e p esión el agua.
11. Mapa de Andalucía donde se hacen cons a algunas de las localida-
des donde hemos podido cons a a la exis encia de i iendas con pa io
colec i o (ya sean desapa ecidos o exis en es en la ac ualidad); sin de-
imen o de que pueda habe o as que no hayamos podido documen a
aún.
Capí ulo II: El con ex o u bano de los co ales de ecinos: el ámbi o de nues o abajo
- 69 -
las elacionadas con las socioeconómicas, en e las que la más des acable pa ece se el epa -
o de la ie a, p edominando el la i undismo, que hace e ugia se a los desposeídos de la ie-
a en g andes núcleos u banos, escasos gene almen e de e eno pa a edi ica , ce cados como
es án po dichos la i undios.
Tal como hemos exp esado an e io men e, las i iendas con pa ios colec i os o man pa e
del pa imonio cul u al andaluz y, con di e sas a ian es, se epa en po casi oda la geog a-
ía
72
73
andaluza, sob e odo la occiden al y con más aigamb e u bana. Aunque el pa ón cul-
u al pa ece se el la i undis a, como ya hemos dicho, y la aíz pa ece se de núcleos de ai-
gamb e andalusí, pues o que, como ya hemos mencionado al p incipio de es e abajo, no es
a en u ado a i ma que las
i iendas en o no a pa io co-
lec i o ienen su o igen en los
an iguos ada es musulma-
nes
74
.
Y sob e el alo ecológico de
los pa ios en la i ienda, nue-
amen e ecu imos a las a i -
maciones de un au o en un
medio cul u al di e en e al an-
daluz, pa a comp oba la uni-
e salidad de es e hallazgo a -
qui ec ónico. Así pues, eamos lo que dice Pezeu-Massabuau al espec o de las i iendas con
pa io:
Cap. V. Del in e io al ex e io : o mas de ape u a de la i ienda
La casa ence ada den o de un pa io... la casa con nume osas en anas... es a di e-
encia posiblemen e exp esa ambién un anhelo de ap opiación más o menos in enso del
espacio de la i ienda, inspi ado a su ez po una u gencia a iable de la necesidad de in-
imidad. Cuan o más se encie a la amilia en sí misma y se aísla de la colec i idad, más
se cie a a las mi adas. (op. ci ., p. 48)
el pa io á abe o ibé ico colmado de plan as y de uen es cuyo esco y mu mullo se
72
Lo que ilus amos en la Figu a 11, sob e la base de nues as obse aciones pe sonales, sob e los da-
os p opo cionados po in o man es o (en el caso de G anada) po la bibliog a ía al espec o que se adjun a en la
no a inal siguien e.
73
. Julio Jus e. Pun os de Encuen o. Vi iendas seño iales al su del Albaicín. Edi . Fes i al In e na-
cional de Música y Danza de G anada. Guías del Fes i al. G anada, 1990.
74
Hemos enido ocasión de obse a alguno de es os callejones ce ados con una e ja, po ejemplo,
en la ciudad de Ronda, no hace mucho iempo.
12. Mapa municipal de Andalucía donde se hace cons a en azul la
ex ensión de los municipios con i iendas en o no a pa ios colec i os.
Se puede ap ecia la coincidencia con zonas de la i undio, ya sea de las
Campiñas o Vegas, o cos e as.
Capí ulo II: El con ex o u bano de los co ales de ecinos: el ámbi o de nues o abajo
- 76 -
de los co ales de ecinos. Po o a pa e, además, és a es una ci cuns ancia que cada ez se
da menos en los co ales de ecinos y en el caso conc e o de T iana, apenas si queda algún
caso de pa io con es a ci cuns ancia de se icios comunes.
De cualquie modo, hab án de ene se en cuen a odos esos ac o es que hacen que la ha-
bi abilidad de un edi icio o de una i ienda no sea esul ado de un simple cálculo ma emá ico
y que a igualdad de supe icies, en unos casos se sopo a mayo y en o os una meno densi-
dad de población; siendo es a ole abilidad mayo o meno en unción del uso del espacio que
se haga y de las dis ancias pe sonales que ole a una cul u a u o a, ema que desa olla emos
más adelan e en es e abajo (Apa ado 4.6: El anonima o y la despe sonalización de su
Capí ulo IV: Los ocupan es de los co ales):
La densidad de población, como hemos is o, no es nunca un alo absolu o, en el
sen ido de que se pueda deci , guiados po es adís icas gene ales, cuando es amos e i o-
ialmen e an e una baja, al a o media densidad de población. Ello depende á, sin duda, de
las elaciones sociales. (Ga cía
85
, p. 140-141)
Po lo an o, los co ales de ecinos apo an soluciones de acceso a amplias manzanas,
sin disg ega las y sin p oduci el e ec o disociado que ello conlle a, pe judicando las ela-
ciones sociales en e ecinos, e ec o que los bloques aislados p oducen en las nue as u bani-
zaciones, como e emos más adelan e.
O o aspec o que se e ie e a la génesis de los co ales de ecinos es el p oceso median e
el cual és os se an consolidando ísica a la ez que social y cul u almen e. Hab á casos en
los que los co ales de ecinos son el esul ado de un la go p oceso en el que se an adicio-
nando es uc u as a qui ec ónicas a lo la go de la calle que pasa á a se pa io cuando el edi i-
cio se culmine y o os casos en los que la idelidad al p oyec o o iginal del a qui ec o se man-
iene casi al cien po cien. Na u almen e los p ime os casos -conocidos ul imamen e como
co ales ada e- se án gene almen e los más an iguos y los segundos se án los más ecien e-
men e cons uidos, coincidiendo con los cambios en los modos de p oducción de edi icios,
que hemos analizado en o o luga
86
. En el caso de los co ales ada e, pe o ambién en el de
aquellos en los que se ha man enido más ielmen e el p oyec o o iginal del a qui ec o, se pue-
de econs ui la his o ia del edi icio a base de i analizando los sucesi os es ilos y las sucesi-
85
José Luis Ga cía. An opología del e i o io. Edi . Talle de Ediciones Jose ina Be anco . Mad id,
1976.
Capí ulo II: El con ex o u bano de los co ales de ecinos: el ámbi o de nues o abajo
- 77 -
as écnicas cons uc i as u ilizadas en sus di e sas e o mas y en sus di e sas adiciones de
nue as es uc u as.
En el caso de los co ales más an iguos -aquellos que ue on cons uidos an es de inales
del siglo XIX- se ha de ene en cuen a que en onces no exis ían los a qui ec os al como hoy
los conocemos y que e an los maes os de ob as salidos de la Escuela de Bellas A es de San
Fe nando los que desempeñaban ese papel p o esional
87
. Pe o poco impo a si ue on los a -
qui ec os o los maes os g emiales du an e la Edad Media los esponsables de la cons ucción
del edi icio, el caso es que los p ime os co ales de ecinos no ue an concebidos como un
odo o iginal sino como la suma de a ios edi icios en o no al ada e o al pa io
88
. Son pues
a ios p oyec os de edi icios an e lo que es amos a ando en es os casos y es os p oyec os
cons i uyen lo que Lo man
89
llama un ensemble, quizás uno de los más cla os que podemos
encon a en la a qui ec u a:
[...] edi icios de iempos di e sos y a eces c eados en épocas muy emo as o man
unidades. La di e sidad de iempos c ea la di e sidad, mien as que la es abilidad de los
a que ipos semió icos y del epe o io de unciones cul u ales ga an iza la unidad. En al
caso el ensemble se cons i uye o gánicamen e, no como esul ado del p oyec o de un cons-
uc o , sino como ealización de endencias espon áneas de la cul u a. Al igual que los
con o nos del cue po de un o ganismo, los con o nos que hab á de alcanza en su desa-
ollo es án con enidos en el p og ama gené ico; en los elemen os es uc u opoyé icos de
la cul u a es án ence ados los lími es de la “pleni ud” de la misma. Toda cons ucción
a qui ec ónica iene la endencia a “c ece ” has a cons i ui un ensemble. Como esul a-
do, el edi icio como ealidad his ó ico-cul u al nunca ha sido una epe ición exac a del
edi icio-p oyec o y el edi icio plano. (Lo man, p. 111)
Pa a una ciudad como Se illa en la que se mezclan sin solución de con inuidad el gó ico
y el mudéja en las iglesias, el es ilo naza í y el clasicismo enacen is a en el Alcáza o inclu-
so el gó ico con las o es ba ocas de la p ime a mi ad del XVIII, no cons i uye ninguna no-
edad el ensemble que se p oduce en la mezcla de es ilos y écnicas de sus co ales más an i-
guos, el cual es an o el esul ado de la no concepción inicial del edi icio como conjun o en
un diseño p e io, como de la in e ención de los sucesi os p opie a ios y ecinos que han ido
apo ando cada uno de ellos su imp on a pe sonal en el mismo, ya sea po medio de modi i-
86
En nues o abajo pa a la ob ención de la su iciencia in es igado a.
87
José Manuel Suá ez Ga mendia. A qui ec u a y U banismo en la Se illa del Siglo XIX. Edi . Dipu ación
P o incial de Se illa. Se illa (1986), 350 pp.
88
De los que quizás sea la mejo mues a ac ual la llamada Ce ca He mosa, en la que se puede ap ecia
cla amen e como cada edi icio que la compone es independien e en su concepción y en sus dimensiones, a pesa
de los in en os uni icado es de las no ma i as u banís icas y de la úl ima e o ma ealizada en él.
89
Iu i M. Lo man. La semios e a III. Semió ica de las a es y de la cul u a. Edi . F ónesis. Cá ed a. Uni-
e si a de València. Mad id, 2000.
Capí ulo II: El con ex o u bano de los co ales de ecinos: el ámbi o de nues o abajo
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caciones es uc u ales o de apo aciones o namen ales, encaminándose odos a un p oyec o
que pa ece ía inconscien e, pe o no menos eal. Y ello ambién en los co ales más mode nos
-los de co e egionalis a, po ejemplo-, en los que los usos del espacio y las necesidades que
ellos de engan han p oducido ans o maciones en los espacios no pensadas o iginalmen e al
cons ui los co ales
90
.
La génesis de los co ales de ecinos sucede en pe iodos de iempo bas an e la gos, lo
cual es ga an ía de una mejo adap ación a las condiciones medioambien ales y sociológicas
pa a cualquie edi icio de que se a e. Todo es o son en ajas a la ho a del alo que ienen
como medio de habi ación, pues o que pe mi en i modelando los edi icios a la medida de las
necesidades más su iles, casi como una p enda hecha a la medida. Pe o ambién nos encon-
amos con des en ajas con es e enómeno de la génesis an len a, y es la ex ema ulne abi-
lidad que ienen cuando se p oducen discon inuidades en su uso o cuando se cons uyen de
nue a plan a.
En el p ime o de los casos, cuando se sus i uye el iejo ecinda io po el nue o, és e no
posee los usos del espacio an aco des con el edi icio -como los poseía el an e io -, po habe
sido ealizados y e olucionado ambos a la medida uno del o o, y el desap o echamien o de
las unciones que se cumplían an es, p oduce una up u a en el iempo que no sólo es his ó i-
ca o de genealogía de los in eg an es del co al, sino que ambién iene que e con esos des-
apa ecidos uso del espacio y de las unciones que cumplían.
En el segundo de los casos, no es que hayan desapa ecido los usos, es que no se han ins-
au ado, po que cada nue o ecino del edi icio ae consigo usos del espacio ap endidos que
no encaja án con la nue a es uc u a en la que habi a -en los nue os edi icios con pa io colec-
i o que hoy en día se cons uyen en T iana y en Se illa, a los cuales po azones e iden es
esul a imp opio llama co ales, al os que es án de esa génesis len a de la que es amos ha-
blando- y necesi a án ese pe iodo la go de adap ación -y de emodelación de la es uc u a
91
-
del que hablamos en es as líneas.
Apa ado 2.2: El con ex o pe cep i o
En el abajo que ya hemos mencionado de K. Lynch (op. ci ) se expone con cla idad el
pode a ac i o que iene un paisaje u bano bien es uc u ado, cosa que en el ba io de T iana
90
Co al de las Ranas, po ejemplo.
91
Lo cual se á hoy en día más di ícil dada la du eza de los ma e iales y de los diseños que hoy en día se
emplean en a qui ec u a.
Capí ulo II: El con ex o u bano de los co ales de ecinos: el ámbi o de nues o abajo
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de Se illa se ía con enien e analiza pues es os ac o es son, como hemos dicho, dignos de
ene en cuen a a la ho a de e qué oma de decisiones ha e ec uado cada ecino a la ho a de
decidi queda se o i se de su i ienda -en la medida en que pueda hace lo-.
El ba io de T iana es un a abal an iguo de la ciudad del que, adicionalmen e, se han
conside ado dos á eas muy bien de inidas apa en emen e: la Ca a de los Ci iles y la Ca a de
los Gi anos, las cuales es aban de inidas po el an iguo cua el de la Gua dia Ci il la p ime a
y po los nume osos gi anos que abajaban en las aguas o habi aban en los co ales de e-
cinos. En el p ime caso se a aba de un hi o muy de inido el que ma caba la zona y en el
segundo unas ca ac e ís icas con localización di usa las que lo hacían (en la e minología de
Lynch, un mojón es uc u aba el p ime dis i o, mien as que en el segundo e a una ac i idad
o el elemen o é nico el que lo hacía). También se ha de ene en cuen a que la exp esión Ca a
en ealidad se e ie e a la calle Ca a (ac ualmen e Pagés del Co o -el nomb e del concejal
del Ayun amien o que mandó ellena la y con e i la p opiamen e en calle-), po lo que en
p incipio lo que se conside aba un dis i o lo e a po con aminación de una senda -que ac úa
de bo de del ba io, aunque sus dos ace ados se incluyan adicionalmen e den o del mismo-
especialmen e ca ac e ís ica. Si alguien se p egun a po qué ocu ía eso debe á ecu i al
análisis de la o a pa e del ba io, la que linda con el ío Guadalqui i , con dos sendas pa ale-
la al mismo, las calles Be is y Cas illa, las cuales ca ecían de con inuidad uncional debido a
que mien as la p ime a es aba olcada hacia el ío y la ac i idad po ua ia, la segunda en
cambio es aba al ma gen de ambas a causa del apón que és os his o icamen e su ían a causa
del puen e de ba cas p ime o y después po el puen e de Isabel II. Ambos elemen os suponían
un obs áculo pa a el á ico de los ba cos y, po lo an o, impedían la ex ensión del pue o a la
pa e no e de la ibe a del ba io, ap eciación que ya hicie on T illo y Ma ínez en su abajo
Bajando el puen e (1995, op. ci .). Como consecuencia de odo es o, la calle Cas illa no iene
ninguna de sus e ien es hacia el ío, como ocu e con la calle Be is, y sólo las pa es ase-
as de las casas del cos ado occiden al de la calle enían is as hacia el ío.
En esumen, podemos deci que la discon inuidad
92
en e la calle Be is y la calle Cas illa
les ha impedido se i como es uc u ado as del ba io y ese papel le ha co espondido como
consecuencia a la calle Pagés del Co o, la cual, en p incipio, no enía posibilidades pa a ello,
92
La cual se in en ó esol e en los años 70 con el azado del Paseo de la O, el cual anscu e pa alelo al
ío, o mando pa e en un p incipio de lo que ue on los Ja dines de Chapina, hoy muy disminuidos con la ape -
u a del cauce del ío po aquella zona. Recien emen e, los a qui ec os esponsables del Plan Especial de T iana
ambién se plan ea on es a p oblemá ica de la discon inuidad, pe o pa ece no habe se encon ado la solución
pa a ella has a aho a.
Capí ulo II: El con ex o u bano de los co ales de ecinos: el ámbi o de nues o abajo
- 80 -
sob e odo eniendo su ca ác e pe i é ico y alejada de la zona de ac i idad económica más
impo an e.
Po o o lado el ba io iene un azado que sin se o ogonal cumple las unciones en pa -
e de un azado de es e ipo: p edominan los ia ios pa alelos al ío y el es o de ellos son
casi pe pendicula es a los an e io es, odo lo cual supone que dicho azado iene odas las
en ajas de la o ien abilidad de los azados o ogonales en con aposición a los de ipo i e-
gula de o igen medie al, pe o sin la mono onía y la al a de iden i icabilidad que ienen los
o ogonales; ci cuns ancia és a que sólo iene pa angón en el casco an iguo de Se illa en el
ba io de San Vicen e, el cual ue u banizado en el siglo XVIII, época en la que se impuso
es e ipo de u banismo en muchos luga es del ámbi o hispano. Es a ci cuns ancia con ibuye a
una acilidad en la o ien ación de cualquie ecino de T iana y ambién al bienes a del ian-
dan e po el ba io; son ac o es que ienen su impo ancia a la ho a de juzga la habi abilidad
de es a zona.
La aplicación al u banismo de es as ideas es de un alo que no esul a di ícil imagina ,
sob e odo si ecupe amos el hilo de las ealidades u banís icas se illanas du an e el siglo
XX, de las que acabamos de habla . Sin emba go esul a necesa io explica de qué mane a
pueden se soció ugos los nue os luga es a los que ue on a pa a los an iguos ocupan es de
los co ales de ecinos y e an sociópe os és os, a pesa de las incomodidades que su ían en
ellos y ambién esul a necesa io explica cómo no sólo los pa ios y co ales de ecinos a o-
ecían los en en amien os ca a a ca a que supues amen e a o ecen la comunicación, sino
que las dis ancias pe sonales o, a lo sumo, sociales, que se podían da en los mismos, ambién
se podían a o ece en las calles de ace ado inexis en e o de apenas un me o, donde esul a
di ícil man ene las dis ancias que -po ejemplo- a i ma Hall que sos ienen los alemanes en
sus con e saciones.
Y desde un pun o de is a más me odológico, nos es a po apun a que en es e abajo
hemos in en ado que el con ex o en el que se desa olla el mismo, oscile desde las ap eciacio-
nes pa icula es de nues os in o man es a las nues as p opias o de o os in es igado es, y
po es e mo i o, an o ecogemos la pe cepción que de su medio cul u al y ísico ienen los
mismos, como la más analí ica que podemos apo a los in es igado es. Algo pa ecido a lo
que exp esa Pi -Ri e s
93
en el siguien e pá a o:
93
Julian Pi -Ri e s. T es ensayo de an opología es uc u al. “Con ex o y modelo”. Cuade nos Ana-
g ama. Se ie Sociogía y An opología, di igida po José R. Llobe a.T aducción de José Cano Tembleque. Ba ce-
lona, 1973. Tí ulo o iginal: “Con ex ual Analysis and he Locus o he Model”. Eu opean Jou nal o Sociology,
Capí ulo II: El con ex o u bano de los co ales de ecinos: el ámbi o de nues o abajo
- 81 -
Me pe mi o apun a que el undamen o de la dis inción
94
hay que busca lo en el “lo-
cus” del modelo;: ya se halle en la men e de los ac o es o en la del in es igado .[...]Es ne-
cesa io econoce que los dos oles no son ácilmen e sepa ables. (Pi -Ri e s; op. ci , p.
43)
Si bien no debe íamos conside a sólo el con ex o que se es udia como una ma e ia p i-
ma, al como nos sugie e el mismo au o en la siguien e ci a, ya que segu amen e hemos de
con eni con la eo ía ges ál ica y la eo ía de campo
95
, que el papel del con ex o es mucho
más ac i o de lo que de la misma pa ece desp ende se:
[...] un con ex o es en p ime luga un caso único, un acon ecimien o, la ma e ia
p ima de una clasi icación elabo ada no e lexi amen e po el ac o du an e el iempo de
su ida o po el an opólogo en el cu so de su abajo de campo, mien as un concep o es
un ins umen o clasi ica o io que se aplica a con ex os especí icos. (Pi -Ri e s; op. ci , p.
42)
Apa ado 2.3: La de inición del ámbi o
La unidad de es udio e i o ial, sob e la que deben apli-
ca se unos pa ones de plani icación e i o ial, debe deduci -
se a pa i de los lími es eales de la in e acción socio-
cul u al. Ello no quie e deci , sin emba go, que odos los as-
pec os o pun os de esa unidad deban se a ados de la misma
mane a, dado que la comunidad ope a den o de una g an
complejidad de si uaciones y los e i o ios subyacen es son,
como hemos enido ocasión de e , de na u aleza bien di e en-
ciada. (Ga cía; op. ci ., p. 336)
Si hemos de de ini lo que conside amos en el abajo p esen e ba io de T iana, hab ía
que p ecisa que el ámbi o de es udio nues o se á el e i o io comp endido den o del pe í-
me o delimi ado po las siguien es calles y acciden es geog á icos:
En una p ime a ap oximación, la T iana clásica es á delimi ada po las calles Be is y Pa-
seo de La O po el Es e -o mejo aún, po la ibe a del Guadalqui i -, po la calle Pagés del
Co o po el Oes e, po el en o no de la plaza de Cuba al Su -con lími es imp ecisos con el
ba io de Los Remedios- y con el en o no de la Iglesia del Pa ocinio al No e, con un lími e
cla o excep o po donde se han ealizado las nue as cons ucciones. Y es e concep o de la
T iana clásica es el que los sucesi os planes o denación u bana han ecogido, soslayando -
VIII (1967).
94
En e el ni el e nog á ico y el analí ico, según Pi -Ri e s.
95
A las que ambién mencionamos en el Apa ado 8.1: La sac alización del espacio y del iempo en los
Capí ulo II: El con ex o u bano de los co ales de ecinos: el ámbi o de nues o abajo
- 82 -
injus amen e- a algunos de los bo des de ese e eno p o egido, como pueden se las dos o i-
llas de las dos sendas más adicionales de T iana; a sabe : la calle Pagés del Co o (an es
Ca a) y la calle San Jacin o
96
.
Tal como podemos obse a en el mapa pa cela io de T iana que adjun amos, en el que -
sob e la base del elabo ado pa a el Plan Gene al Municipal de O denación de 1986
97
- hemos
señalado las pa celas que en el año 1990 econocimos como pe enecien es a pa ios y co a-
les de ecinos iane os (Mo gado, 1993, op. ci .) (en colo e de), las que co espondían a
co ales y pa ios ce ados o desapa ecidos ( ayado en e de) y la línea que sepa a esa T iana
econocida como his ó ica de la que no goza de esa dis inción (con una línea azul que ac úa
de ce ca has a el ío).
co ales de ecinos de es e abajo.
96
A gumen o que ya hemos enido o as eces ocasión de esg imi en ins ancias o iciales, la úl ima de
ellas en un alegación pe sonal al Plan Es a égico de Se illa en 2002.
97
Damián Que o Cas anys como Di ec o , y Guille mo Díaz Va gas y José Seguí Pé ez como Equipo de
Di ección del Plan Gene al Municipal de O denación de Se illa. Se illa, Sep iemb e de 1986.
Capí ulo II: El con ex o u bano de los co ales de ecinos: el ámbi o de nues o abajo
- 83 -
14
Capí ulo II: El con ex o u bano de los co ales de ecinos: el ámbi o de nues o abajo
- 84 -
Es a delimi ación clásica que hemos expues o se hace habi ualmen e en base a di e sos
c i e ios: p ime o el c onológico; es deci , que el in e io del pe íme o cons uido es el p i-
me o de la o illa de echa del Guadalqui i a su paso po Se illa, si excep uamos el Monas e-
io de San a Ma ía de las Cue as de La Ca uja. O o c i e io es el de la isonomía del ba io,
ac o en el que se pueden inclui an o la ipología de las i iendas como la ed ia ia y su
dis ibución, encon ándose una gama a iada de las p ime as, en e las que se encuen an los
co ales de ecinos. De cualquie modo, po lo menos en líneas gene ales, se pe cibe un as-
pec o o mal de los edi icios más o menos homogéneo, al menos en los luga es en los que la
especulación no ha hecho mella signi ica i a en el case ío adicional
98
. O o c i e io más
hubie a sido el de la composición social de los habi an es del ba io, p imi i amen e casi o-
dos de la clase abajado a y empob ecidos, aunque la ac ual si uación u banís ica ha hecho
cambia mucho esa composición social, ans o mando la población del mismo
99
, con i ién-
dola o sus i uyéndola po la de clase media. Un úl imo c i e io se ía el an opológico, en cuya
de inición es amos abajando po lo que se á más di ícil p ecisa en qué consis e, aunque no
cos a ía abajo a i ma que una de sus ca ac e ís icas se ía en un p incipio e a la esidencia
masi a en co ales o pa ios de ecinos, aunque en la ac ualidad no pasa de se ya es imonial
es a ci cuns ancia como e emos más adelan e.
Al ma gen de es e núcleo más p ecisamen e delimi ado, se pueden conside a -y se con-
side a- ambién como pa e de la T iana adicional a los edi icios de la ace a más occiden al
de la calle Pagés del Co o -la co espondien e a los núme os pa es de la misma-, a pesa de
que es a ace a no se conside aba como pa e del casco his ó ico de T iana en el igen e
P.G.O.U. de Se illa, y el llamado puen e de T iana -o icialmen e Puen e de Isabel II- el cual
cla amen e es simbolicamen e iane o, a pesa de que une ambas o illas del ío, y ello es así
segu amen e po que une más a T iana con Se illa, que al es o de Se illa con T iana.
Pod íamos pa a el es udio habe enido en cuen a los co ales de ecinos exis en es en el
Tu uñuelo
100
, ba eduela ue a de los lími es del que hemos de inido aquí como casco his ó-
98
Sob e es e asun o se puede consul a la ob a de Juan Luis T illo y Ma i Ca men Ma ínez (op. ci ), los
cuales han elabo ado una ipología de los co ales iane os y los dis inguen cla amen e de los del es o de Se i-
lla.
99
Aspec o és e que abo da emos más adelan e en un apa ado especí ico: La población de los co ales de
ecinos.
100
De los cuales quizás el más des acado sea el Co al de Leopoldo.
Capí ulo II: El con ex o u bano de los co ales de ecinos: el ámbi o de nues o abajo
- 85 -
ico de T iana, y ello se ía debido a que el en o no del casco his ó ico del ba io de T iana ha
ecibido un a amien o di e so en cuan o a la inclusión o no den o del ba io de unas ba ia-
das u o as, pasa emos a explica es a a i mación:
Aunque adminis a i amen e oda la o illa de echa del Guadalqui i pe enece al mismo
dis i o pa a el Ayun amien o de Se illa, a sabe el de T iana-Los Remedios. Es a doble de-
nominación nos pone ya sob e a iso de cuales son las dos denominaciones que p edominan
en la o illa oes e del Guadalqui i , a su paso po Se illa, ese ándose el lado no e de dicha
o illa pa a la denominación T iana y el lado su pa a la denominación de Los Remedios don-
de es á dicho ba io jun o con el de Tablada.
De los c i e ios de homogeneización del ba io de T iana que hemos conside ado, el his-
ó ico, el ipológico o isonómico, el social y el an opológico, sólo el social y segu amen e el
an opológico -lo cual pod emos a i ma cuando se es udien desde el pun o de is a an opo-
lógico es os ba ios- homogeneizan a los ba ios que se suelen asimila a T iana -cosa que
hacen los habi an es de los mismos-, como pueden se el Ta dón, el Ba io León o la ba iada
del Ca men, además del ya mencionado del Tu uñuelo, sin ol ida “núcleos” como el de
Vi gen de la Espe anza en la A enida de San Vicen e de Paul, en e o os. Na u almen e que
no sólo los ac o es sociológicos y an opológicos unen a es os ba ios de la zona no e de la
o illa de echa del Guadalqui i con T iana, ambién los une el aspec o simbólico, la iden i i-
cación de los ecinos con el ba io más an iguo debido segu amen e a que p oceden muchos
de ellos de amilias iane as, ambién quizás a que siguen con cos umb es y o mas de se
simila es -incluso hay co ales de ecinos como en el caso del Tu uñuelo que hemos men-
cionado- y sin ol ida el p es igio que iene el nomb e de T iana, de i ado de la p opia pecu-
lia idad del ba io, pe o ambién de la p opaganda olklo is a que és e ha “su ido” du an e
años, lo cual ha con e ido en una seña de dis inción el se iane o, muy p es igiada en e las
clases popula es se illanas; jus o lo con a io que ocu e con el ba io de Los Remedios, el
cual es á desp es igiado en e las mismas como símbolo de la bu guesía y en e los u banis as
como un e o que no debe ía habe ocu ido en la ciudad.
Si unimos a es a iden i icación posi i a con el ba io de T iana, con la nega i a que gene-
a el ba io de Los Remedios podemos explica nos con más acilidad la ex ensión simbólica
del ba io de T iana más allá de sus lími es his ó icos, lo cual a su ez nos pod á se i de
índice del emendo p es igio que iene el mismo en la ciudad de Se illa y, po lo an o, en
sus mismos ecinos, ci cuns ancia és a que nos explica á más adelan e el ex ao dina io ape-
go que ienen muchos de los iane os a su ba io, a pesa de que en de e minados casos -
Capí ulo II: El con ex o u bano de los co ales de ecinos: el ámbi o de nues o abajo
- 92 -
- 93 -
Capí ulo III: Tipos de co ales
Hemos hablado ya del pa io en gene al como elemen o impo an e de la i ienda humana
y de su papel de “in e media io” en e lo na u al y lo humanizado. También nos hemos e e-
ido a cómo en la cul u a andaluza se u iliza es e elemen o a qui ec ónico y a qué ipos de
edi icios da luga , pa a llega a los que son el cen o de es e es udio: los co ales y pa ios de
ecinos. Después nos hemos e e ido a cómo se inca dinan dichos pa ios en es os úl imos
edi icios, pa a pasa después a p ecisa en qué ámbi o geog á ico conc e o los hemos es udia-
do. Aho a p ocede emos a analiza las dis in as a ian es y clasi icaciones que se conocen de
es os edi icios obje os de nues o es udio, como un paso más en la de inición de nues o obje-
o de es udio y su con ex o.
Pa a empeza acla a emos que casi odos los in es igado es y au o es que se han e e ido
a los co ales de ecinos de Se illa han in en ado siemp e alguna sue e de de inición de di-
chos ipos de edi icios y de o ma de habi a ; a la ez que han p ocu ado elaciona los con
o os ipos de edi icios semejan es y con o as cul u as popula es del espacio en dis in os con-
ex os cul u ales. No amos a eludi noso os es e ema y comenza emos in en ando lo mis-
mo, sob e odo po si ua el abajo siquie a sea concep ualmen e, den o del conjun o de a-
bajos sob e el ema, que ya comienza a ene un olumen acep able.
Po lo que se e ie e a la de inición de los co ales y pa ios de ecinos, comenza emos
po hace una enume ación de las dis in as axonomías apa ecidas has a aho a de los co ales
pa a pode llega luego a la que noso os mismos p oponemos como esul ado de la compa a-
ción con las lle adas a cabo po o os au o es, an o como de las conclusiones que hemos
podido i sacando a pa i de nues os sucesi os abajos sob e el ema y sob e el abajo de
campo e ec uado en la zona. El escla ecimien o de dichas axonomías y, más que eso, el de
los c i e ios u ilizados po los dis in os au o es pa a ealiza las, nos pe mi i á i pe ilando la
e olución sucesi a del concep o co al de ecinos en el ámbi o de la ciudad de Se illa y qui-
zás el de pa io de ecinos en el conjun o de la comunidad au ónoma andaluza y c eemos que
ambién posibili a á hace una de inición di e encial con espec o a o os ipos de i ienda
popula de la zona, no sólo geog á ica sino cul u al. Así pues, en ese in en o escla ecedo ,
pasamos seguidamen e a expone las axonomías de o os au o es pa a desemboca luego en
las p opias:
- 94 -
Apa ado 3.1: Taxonomías de los co ales ealizadas po o os au o es:
3.1.1 Co al de ecinos y Casa de ecinos (dis ingue además los siguien es i-
pos de i iendas: co a o, casa de do mi , pa ido de casa -o casa de pa ido-, piso,
casa y palacio): Luis Mon i o y Rau ens auch (op. ci ) Pa a es e au o , el co al de
ecinos:
“... es de o dina io un edi icio de cons ucción an iquísima, que e ela a la legua el habe
sido, allá co iendo los siglos, casa sola iega de un noble que ino a menos y po cua o
cua os la malba a ó pa a e oca los cua eles de su enmohecido escudo. Un pa io más o
menos amplio, en cuyo cen o se alza una uen e o se hunde un pozo, uen e o pozo que es-
án al se icio de los ecinos, los cuales u ilizan sus aguas pa a odos los usos de la ida,
siemp e y cuando lo pe mi en las cañe ías y las llu ias; cua o co edo es que ci cunsc i-
ben el cuad ado del pa io, y en ellos an as pue as como habi aciones -salas- componen
la plan a baja, amén de un mezquino incón des inado a depósi o de inmundicias, y de un
pa io mucho más pequeño -pa inillo- dedicado a la ade os, cuando és os no es án en el
mismo pa io.
La pa e al a del edi icio co esponde exac amen e a la baja.
Cada ecino, o lo que es lo mismo, cada amilia, habi a una sala.
Sala hay que es á di idida en dos compa imien os, sin pe de po eso su denominación.”
(Op. ci , p.9).
Sin emba go pa a Mon o o, la casa de ecinos “Es el co al de los abajado es que en
sus espec i os o icios, a e o indus ia ob ienen mayo es endimien os. En ella se eje ce
mejo policía y el ecino dis u a, po egla gene al, de más de una habi ación.” (Op. ci .,
p7).
3.1.2 Casas de ecindad, co ales y co a os: Vicen e Gómez Za zuela
105
.
De es e au o nos queda la p ime a elación de co ales que se hizo, aunque al hace la no
dis ingue las es ca ego ías que menciona al p incipio y los ag upa a odos den o del mismo
g upo (op. ci ., p. 242-244).
3.1.3 F ancisco Mo ales Pad ón (1974 y 1981, op. ci .)
Mo ales Pad ón nos ecue da las semejanzas de los co ales se illanos con las ecinda-
des mejicanas, los callejones limeños, los con en illos bonae enses y los po ones cana ios
(p. 17 y ss.). También se a en u a en una de inición de co al y nos dice que.
- 95 -
“El Co al no es sino un g an pa io odeado de habi aciones, que se uelcan a él. La Casa
de Pa ido es o a cosa. Viene a se un an iguo palacio o casona, compa imen ado pa a
da cabida a a ios ecinos. Los Pa ios ue on hechos siguiendo una concepción especial
a qui ec ónica ipo.
En la ac ualidad muchas pe sonas siguen denominando pa io o co al de ecinos al con-
en o, casona o palacio habi ado po a ias amilias. Cie amen e que a eces la disposi-
ción que se le ha dado al edi icio ecue da la es uc u a a que ípica del co al. Pe o és e,
en sen ido pu o, debe se sólo el que desde su o igen se alzó siguiendo el clásico pa ón o
aza co ale a. T aza ec angula o cuad ada que puede e oca a una calle si es muy es-
echa la plan a y que es á más ce ca, po ejemplo, del ada e mo uno o del callejón lime-
ño que de la casa de pa ido o de ecindad po lo que a es uc u a y plan a se e ie e.”
(op. ci . pp11-12).
O dicho más cla amen e, pa a Mo ales Pad ón es lo mismo deci pa ios que co ales de
ecinos, aunque p opone que no se con undan con con en os, casonas o palacios econ e i-
dos en casa de pa ido:
“... decimos pa ios o co ales po que son palab as sinónimas. Es po ello po lo que al Pa-
io de los Na anjos se le ha llamado ambién Co al de los Na anjos.” (op. ci , p. 11).
“En la ac ualidad muchas pe sonas siguen denominando pa io o co al de ecinos al con-
en o, casona o palacio habi ado po a ias amilias... Pe o és e, en sen ido pu o, debe se
sólo el que desde su o igen se alzó siguiendo el clásico pa ón o aza co ale a.” (op. ci .,
p. 11).
3.1.4. Ta és y Ben enu y (1990)
106
, po su pa e se limi an a hace una b e e
desc ipción, ya que el obje i o de su abajo es o o (un in en a io o og á ico):
“El co al es una clase de i ienda donde se albe gaba una pa e impo an e de la pobla-
ción se illana de o icios, y aun hoy día puede cons a a se que los co ales supe i ien es
es án ocupados po ecinos de ni el social bajo o medio-bajo. Hay que ene en cuen a, no
obs an e, que el co al no es sólo luga de habi ación sino además de con i encia y es e-
chas elaciones sociales. Po al mo i o, incluso pod ía habla se de mic osociedades sus-
cep ibles de se es udiadas como comunidades peculia es, aunque ac ualmen e hayan pe -
dido la mayo ía de sus asgos di e enciado es” p. 5.
3.1.5. Vi ienda modes a en o no a pa io, que subdi iden en: 1) co ales de
ecinos, 2) co ales de ecinos p o enien es de la eadecuación de un palacio o con-
en o, 3) co ales de ecinos p o enien es de la eadecuación de una casa amilia , 4)
casas de ecinos modes as en o no a pa io, 5) casas de ecinos modes as en o no a
pa io p o enien es de la eadecuación de un palacio o con en o, 6) casas de ecinos
modes as en o no a pa io p o enien es de la eadecuación de una casa uni amilia y
105
Vicen e Gómez Za zuela. Guía de Se illa. 1885.
106
Co ales de Se illa. Ca álogo o og á ico. Jo di Ta és Chamo o e Ignacio Ben enu y Cab al. Se i-
lla, 1990. Sub encionado po el Ins i u o Municipal de Ju en ud y Depo es de Se illa.
- 96 -
7) o as ca ego ías de i ienda modes a en o no a pa io: Víc o Fe nández Salinas y
o os
107
.
Es deci que es e au o se e ie e an o a la disposición ísica de las unidades del edi icio
(en o no al pa io) como a la gené ica del mismo, pa a hace su clasi icación, p ecisando que:
“Co al de ecinos es aquel inmueble o mado po pequeñas i iendas o ‘pa idos’, que
ha se ido de alojamien o a las clases ob e as. Es os ‘pa idos’ se han ca ac e izado en
Se illa, como en o as muchas ciudades del es ado español, po posee una o dos habi a-
ciones en las que se alojaban una o más amilias, y en las que g an can idad de se icios
se man enían en común con el es o de los ecinos del edi icio -le inas, cocinas, pa io, la-
ade os, endede os, e cé e a-. Hoy en día; sin emba go, los ecinos de los co ales han
ap o echado los pa idos que se han ido quedando acíos a lo la go de las úl imas es
décadas pa a amplia sus i iendas e inclui en ellas se icios higiénicos y cocinas inde-
pendien es...” (op. ci . P 2).
Es a de inición de co al de ecinos la con apone a la que o os au o es denominan pa io
de ecinos y él lo llama casa de ecinos modes a en o no a pa io:
La casa de ecinos modes a en o no a pa io se di e encia del co al en que o igina ia-
men e su con enido social co espondía a la clase media, po lo que suelen habe con ado
desde siemp e con los se icios básicos independien es; sin emba go, es os edi icios se
han ido de e io ando con el paso de los años y sus ocupan es pe enecen a una ca ego ía
socioeconómica que se encuen a bas an e po debajo de lo que hoy se conside a clase
media en nues o país” (op. ci . p. 4)
3.1.6. Co ales de ecinos y casas de ecinos: al como dis ingue Alida Ca lo-
ni, pa a la que los co ales son:
“... un conjun o de i iendas de una, dos piezas (es a y do mi o io) o es (según que la
cocina es é den o o ue a de la unidad a qui ec ónica). Y donde los se icios (la ade os,
aseos) se encuen an en el pa io o, en odo caso, ue a de la i ienda. ‘Pa io y nada más
que pa io como decía Hazañas de la Rúa’” (op. ci ., pp. 217-217).
y la casa de ecinos:
“... es una i ienda con un cie o g ado de complejidad, gene almen e con pa ios secunda-
107
Víc o Fe nández Salinas y o os. In en a io y ca alogación de los co ales de ecinos y o as ipolo-
gías de i iendas modes as en o no a pa ios de la ciudad his ó ica de Se illa. Se illa. Sep iemb e de 1991.
Enca gado po el Minis e io de Ob as Públicas y T anspo es.
Recien emen e se ha elabo ado una e isión de es e in en a io, coo dinada po el mismo au o que encabe-
zaba la p ime a y enca gada po la Comisión de Pa imonio de la Conseje ía de Cul u a de la Jun a de Andalucía
y con el í ulo de Co ales y o as casas de ecindad modes a en o no a pa io en el conjun o his ó ico de Se i-
lla. 2002. También sin publica de momen o.
- 97 -
ios y con pa inillos de en ilación o de iluminación. Y donde cada amilia dis u a de es
o cua o habi aciones, más los se icios. Todos es os se icios son indi iduales y el pa io
es un espacio donde las elaciones son de ecindad, aunque no de con i encia y que si e
de luga de paso p i ado” (op. ci ., p. 217).
Pa a los o os ipos de i iendas se illanas con inúa siguiendo a Hazañas de la Rúa
(1928) y nos dice que:
“El p ime g upo son los palacios eales, el segundo comp ende las casas que Hazañas
de ine como las de “simplemen e caballe os” o de come cian es en iquecidos y el e ce
g upo, las casas modes as de la clase media. Los es g upos p eci ados, son casas uni a-
milia es y epi en en su cons ucción -en mayo o meno escala- el ipo desc i o donde la
no a esencial es el pa io” (op. ci ., p. 214).
3.1.7 Co ales Ada e, Co ales His ó icos, Co ales Con empo áneos y Co a-
les Mix os: Conseje ía de Ob as Públicas de la Jun a de Andalucía
108
. Es e o ga-
nismo elabo ó un p oyec o de ehabili ación de los co ales de ecinos de T iana que
p e endía se global y pa a ello hizo un es udio de los edi icios en gene al, suscep i-
bles de p o ección en T iana y de los co ales en pa icula de es e ba io se illano.
Como consecuencia de es e es udio y clasi icación su ge en el abajo mencionado la
siguien e axonomía:
“Co ales Ada e. Mas que co ales son calles que se in oducen en una manzana ocu-
pando el in e io de la misma con edi icaciones de una o dos plan as”.
Co ales His ó icos. Son edi icaciones del siglo XVIII o an e io es y del siglo XIX ca ac e-
izados po la exis encia de un g an pa io i ide o con una c ujía en o no a él donde se
si úan las habi aciones a las que se accede a ellas en la segunda plan a po unas gale ías
abie as al pa io.
Co ales Con empo áneos. Son co ales de inales del XIX y del p ime e cio del siglo
XX, que se bene ician de un cie o g ado de complejidad, con un pa io ep esen a i o apa-
eciendo es uc u as de dos o más c ujías, y gene almen e con pa ios secunda ios de ilu-
minación y en ilación.
Co ales Mix os. Son co ales an o del XIX como del XX cuyas ca ac e ís icas no espon-
den exclusi amen e a uno de los ipos an e io men e desc i os, sino más bien u iliza ele-
men os de odos ellos.” (pp. 35-36).
Po lo que se puede e que en la clasi icación p opues a po es os au o es se enuncia a
la denominación adicional de pa io de ecinos y se p ocede a hace una clasi icación que los
conside a a odos co ales de ecinos.
Joaquín Hazañas de la Rúa. “Con e encia sob e Asun os Se illanos”. Algunas conside aciones sob e
la casa se illana, Se illa, 1928.
108
Co ales y casas de ecinos de T iana. Es udios p e ios. Tomo 2. Es udio ealizado pa a el Plan de
P o ección de los co ales de ecinos de T iana. Di igido po José Román Ruiz Es eban y José Ignacio Aguila
Ga cía.
- 98 -
3.1.8 Co ales Ada e, Co ales His ó icos, Co ales Con empo áneos y Co a-
les Mix os: G.M.U. de Se illa
109
. Como se e se limi an a ecoge la misma ipología
que los an e io es en un es udio que se dedica p incipalmen e a ca aloga y es ablece
no mas de p o ección de di e sos ipos de edi icios en T iana.
3.1.9 Co ales de ecinos, pa ios de ecinos y casas de ecinos: Isabel Ma ía
Ma ínez Po illa
110
. Es a au o a hace es a dis inción con la no edad de hace lo en e
edi icios simila es de la Baja Andalucía, en conc e o si uando los co ales en Se illa,
los pa ios en Cádiz y las casas de ecinos en Có doba.
Cuando es e pa io se hace común a a ias i iendas, apa ece la casa de ecinos, so-
lución no exclusi a de Cádiz pe o, es sin duda en es a p o incia donde alcanza mayo sig-
ni icado e impo ancia. Podemos encon a ejemplos de es e ipo de i iendas en Se illa y
Có doba pe o siemp e, en meno p opo ción que el pa io p i ado (7)
111
.
En es as dos úl imas p o incias, como hemos señalado líneas a ás, se denomina án
espec i amen e “co ales de ecinos” y “casas de ecinos”. En Cádiz, siemp e se u iliza
el é mino”pa io de ecinos”. (op. ci ., p. 109)
Na u almen e que odas es as a i maciones hab ía que con i ma las, pe o ienen la i ud
de se de las pocas que ponen en elación es os dis in os ipos de i iendas popula es y ponen
en la pis a de la necesidad de hace es udios compa a i os en odo el ámbi o cul u al andaluz,
el cual es amos segu os de que exis e, a pesa de las e icencias que se mani ies an a menudo
sob e el ema y es e es uno de los mé i os p incipales del abajo mencionado.
3.1.10 Juan Luis T illo Ley a y Ma i Ca men Ma ínez Quesada (1995; op. ci .)
Cuya ipología ya comen amos in ex enso en el Capí ulo I: Qué son los co ales de e-
cinos y dónde se encuen an, de es a ob a y de la que eco damos aquí que dis ingue en e:
Co ales ada e, co ales comple os, co ales di ididos, co ales nue os, co ales deme-
diados y co ales mix os.
Tipología que, po o a pa e, ha sido seguida, al menos pa cialmen e, po pos e io es in-
109
Plan Especial de P o ección de T iana-Sec o 14. Índice de las ichas del ca álogo po o den al abé i-
co de calles. Ge encia de U banismo del Excmo Ayun amien o de Se illa. Diciemb e de 1997. Es udio ealizado
con mo i o del Plan Especial de T iana. Va ios au o es di igidos po Al onso Jiménez y Fe nando Mendoza,
a qui ec os enca gados po el Ayun amien o de Se illa pa a la edacción de dicho Plan.
110
Isabel Ma ía Ma ínez Po illa. A iadna, Re is a de in es igación, nº 7, dic. 1989. Edi . Ayun amien o
de Palma del Río. “Las casas de ecinos en Palma del Río: adición y cambio”; pp.102-127.
111
Flo es, Ca los. A qui ec u a popula española. Tomo IV. Ed. Aguila . Mad id, 1973.
- 99 -
o mes y abajos de la ge encia de U banismo del Ayun amien o (op. ci ) y de la Conseje ía
de Ob as Públicas (op. ci .).
3.1.11 Juan Ma ín Be múdez
112
Es e au o se limi a a epe i la axonomía del Plan Especial de T iana (op. ci ), que a su
ez es una e sión educida de la de T illo y Ma ínez que se menciona en el pun o an e io .
Es deci , conside a: Co al Ada e, Co al His ó ico, Co al Con empo áneo y Co al Mix o.
También ienen en cuen a el concep o de i ienda modes a en o no a pa io de Víc o
Fe nández Salinas (op. ci ), lo que le lle a a adap a -de modo ecléc ico- una clasi icación
pa alela a la an e io , que dis ingue en e: co al de ecinos, co al de ecinos p o enien e de
la eadecuación de palacios y con en os ( al y como enía en cuen a Mon o o y Rau-
ens auch, op. ci .), casas uni amilia es ans o madas en co ales y casas de ecinos modes-
as en o no a pa io, al como el e e ido au o (Fe nández Salinas) hace.
Así pues, de la axonomía que has a aho a hemos podido i pe ilando pe sonalmen e -
sob e la base del es udio de es os abajos mencionados y sob e nues o p opio abajo de
campo y e lexión-, ace ca de los pa ios de ecinos, hemos de deci que c eemos que la más
acep able pa a un an opólogo es la que se de i a de la pe spec i a emic de los hablan es, si
bien son posibles o as axonomías más obje i as si bien espe amos que no obje i ables. Pa-
samos a con inuación a exp esa an o la que c eemos pe spec i a emic como la que se ía
nues a pe spec i a eh ic:
A endiendo a la pe spec i a e hic, se di á aquí que c eemos que, en un p incipio, la dis-
inción en e co ales ada es y co ales de plan a egula es básica, no sólo po su apa iencia
sino po la dis in a “sociología” y el dis in o uso del espacio que se gene a en ellos. A la ez,
c eemos necesa io dis ingui , hoy en día, en e pa ios de ecinos de nue a plan a, con una
composición demog á ica que posiblemen e no iene nada que e -cosa que in en a emos
comp oba en el anscu so de la in es igación- con la de los co ales de ecinos “ adiciona-
les”.
112
Juan Ma ín Be múdez. T iana y sus Co ales. De las Bandu ias al Zu aque. Edición de au o . Se i-
lla, 2002.
- 100 -
Con espec o a la compa ación con o os ipos de edi icios, la que se an oja más ácil es
la que se puede ealiza con o as zonas geog á icas p óximas, del en o no cul u al andaluz.
E ec i amen e, en una g an can idad de municipios andaluces se pueden encon a , o se han
encon ado, pa ios de ecinos -ya que la exp esión co ales de ecinos pa ece se exclusi a o
casi exclusi a de Se illa-, coincidiendo casi siemp e con zonas cos e as o, en el in e io de
Andalucía, de al a densidad u bana, en coma cas de ica p oducción ag ícola adicional o de
come cio lo ecien e. Pa a ilus a es a úl ima a i mación incluimos un mapa donde se des a-
can los é minos municipales andaluces donde enemos es imoniados pa ios de ecinos ac-
uales o desapa ecidos y debo acla a que no hemos u ilizado pun os pa a iden i ica los luga-
es po el muy di e en e amaño de los municipios, lo que da ía una idea e ónea de la e da-
de a concen ación de es e “ asgo” cul u al.
Si nos alejamos más de nues o con ex o cul u al, podemos encon a las co alas mad i-
leñas, los con en illos a gen inos o las ecindades mejicanas, es as úl imas es udiadas incluso
po Osca Lewis
113
(1959) y cons ucciones con pa io en la misma Habana (ciudadelas o
cua e ías), po sólo menciona los ipos de hábi a s
114
más p óximos a la cul u a hispánica,
pues o que no podemos e i a es ablece co elaciones con los pa ios in e io es y los ada es
musulmanes o con los pa ios omanos que an a in luencia eje cie on en el Medi e áneo. Po
lo que se e ie e a pa ios y ada es musulmanes, segu amen e es án empa en ados cada uno
de ellos con un ipo de pa io o co al se illano di e en e, el p ime o con el pa io cuad angu-
la , odeado po las adicionales salas que co espondían cada una a la i ienda de un a en-
da a io y el segundo con los co ales ipo ada e, en o no a un callejón donde se han edi ica-
do los di e en es módulos habi ables, aunque de es e ipo queda án muy pocos es imonios
ya.
Si nos e e imos a la in luencia del pa io omano, és a es más di ícil de es ablece dada la
discon inuidad c onológica con la Andalucía ac ual, pe o con espec o a la ipología más es-
ic amen e a qui ec ónica pa ece que la conexión en odas las cons ucciones medi e áneas
pa ece e iden e. De cualquie modo, en la ob a de Blase (op. ci ) (1997) se ealiza un po -
meno izado análisis de la unción del pa io como elemen o a qui ec ónico a a és de la his o-
ia, que se á de u ilidad pa a cualquie a que desee p o undiza en el papel de és e en gene al y
en el del pa io omano en pa icula . Sin emba go, en nues o abajo, c eemos que ha queda-
113
Osca Lewis (1959). “La cul u a de la ecindad en la ciudad de México”, en Ciencias Polí icas y Socia-
les (UNAM), ol. V, n.º 17 (julio-sep iemb e), 360-372.
114
Concep o és e que u iliza emos cuando que amos e e i nos an o a los aspec os a qui ec ónicos como a
los de cul u a del espacio.
- 101 -
do ya cla o que no se a a habla de es uc u as a qui ec ónicas, sino de las cosas que en ellas
ocu en, de cómo és as se ans o man pa a esponde a nue as unciones y nue os ipos de
elación y de acue do con cons ucciones de i adas de las posibilidades económicas de sus
habi an es y de las posibilidades que los p opie a ios les dan pa a ans o ma los. Así pues, el
pa io como al no se á más que un ma co, p i ilegiado, en o no al cual se es uc u a án odos
los ac o es mencionados an es.
Apa ado 3.3: Nues a p opia clasi icación de los co ales:
Pa a empeza , lo ha emos diciendo que después de es udia odas es a axonomías desc i-
as en el apa ado an e io y después de in en a llega a una conclusión que nos acla a a las
denominaciones que popula men e se dan, hemos omado la decisión de conside a (que se
asluce al e e i nos a los mismos a lo la go de es e abajo) que al cabo del iempo la deno-
minación que ha p edominado sob e las demás (al menos po lo que se e ie e a la ciudad de
Se illa) ha sido la de co ales de ecinos, ya sea po que la lucha ei indica i a de los úl imos
doce años
115
ha p oducido una e alo ización de esa exp esión -desp o is a de las p e ensio-
nes clasis as de la dis inción co ales/pa ios de ecinos
116
, o ya ue a po que la memo ia e o-
cado a de los iempos más “he oicos” de es os edi icios enía mayo ca ga emocional, dada la
mayo popula idad
117
de los co ales de ecinos y la mayo humildad en cuan o a ecu sos
económicos y modo de ida de los habi an es de es os úl imos.
El caso es que en las denominaciones que se conse an en la ac ualidad apa ecen an o la
de pa io (de Monipodio, de las Flo es...) como la de co al (de las Ranas, de la Enca nación,
de He e a...), las cuales no dicen mucho de po qué se le han aplicado a uno u o o de los
edi icios, pues o que el Co al de He e a enía se icios comunes en odas las salas, incluso
an es de la úl ima de las e o mas (a p incipios de los no en a). Tampoco la isonomía, la
es uc u a, el núme o de plan as o la sociología de sus habi an es pod ía se un indica i o;
po que, po ejemplo: el Co al de la Enca nación y el Pa io de las Flo es (es e úl imo al me-
nos en p incipio, an es de que los ecinos comenza an a le an a una segunda plan a, has a
llega al momen o ac ual en que sólo que queda una i ienda con una sola de ellas) son am-
115
Que comienza segu amen e con la “ ebelión” de las ecinas del Co al de las Ranas en sep iemb e de
1990, con a la uina p o ocada ex e io men e de su edi icio.
116
Que du an e mucho iempo o o gó mayo es a us y p es igio al segundo é mino de es a oposición.
117
Po que sus habi an es es aban más inme sos en esa cul u a popula , al es a más inme sos en las di i-
cul ades sociales y humanas que el pueblo su ía po aquel en onces, sob e odo eniendo en cuen a que ha baja-
do algo la in luencia ideológica de los iempos del desa ollismo (ya comen ados en o os luga es de es e aba-
jo), que an o menosp eciaba es e ipo de edi icios.
- 108 -
hecho eco, como son los de José Núñez Asencio
121
(op. ci ) y de José San o o ibio Suma i-
ba
122
.
Y sin emba go, pa ece de gene al acue do hoy en día pa a los especialis as en la ciudad
que se man enga el ejido indus ial y/o come cial adicional, e i ando las concen aciones y
la seg egación espacial, den o de la u be, pa a las mismas:
Pa a el diseño de la ciudad, de la p opia i ienda, el abajo adquie e una impo an-
cia undamen al. In e cala come cios, alle es, pequeña indus ia compa ible con la a-
ma, pe mi i usos de abajo en pisos según condiciones, alo a los espacios de almace-
namien o, alle es, b icolaje. En los pueblos la i ienda es ambién una unidad p oduc i a.
En es os ba ios, y en de e minados casos, puede se lo. (Villasan e y o os, p. 123)
Desde una pe spec i a más social, la sepa ación en e los luga es de abajo y los luga es
de esidencia adquie e un sen ido más alienado y signi ica que el abajado man iene una
mayo dis ancia en e su abajo y él mismo, al con e i se su luga de abajo en un luga
dis an e que omen a su despe sonalización y su insa is acción. De es e modo es como Ál a-
ez Mo a y Roch lo en:
[...] la sepa ación en e el ob e o y su medio de abajo se ope a g acias al me cado
de la i ienda que asume una di isión del espacio ma e ializada a a és de las en as di-
e enciales de suelo, combinado con un me cado ígido de empleo y una zoni icación un-
cional que ag upa y seg ega los cen os de p oducción. Es a o ganización espacial se
opone a la que co esponde a la ieja p oducción me can il, en la que el alojamien o del
maes o y del ob e o coincidían bajo el mismo echo con el luga del abajo y de la en a
del p oduc o [...] (Ál a ez Mo a y Roch, p. 29)
En T iana, como pa e de la ciudad his ó ica de Se illa, se man enía dicho s a u quo y
ello acili aba la in eg ación de sus habi an es y la de sus ac i idades en el pulso gene al de la
misma, en e o as cosas po que los la gos desplazamien os que iene que hace el abajado
en la g an ciudad, son iempo que se le me ma a su iempo de ocio, cuando puede omen a
sus elaciones sociales; y no sólo eso, al esidi y abaja en la misma zona las elaciones
sociales debidas a cada una de ellas se e ue zan debido a la in e acción con la o a:
La ciudad his ó ica [...] se cons i uía como el ma co espacial donde no sólo se i ía
y se abajaba sino [...] como el espacio con enedo y gene ado de p ác icas colec i as.
(Ál a ez Mo a y Roch, p. 103)
121
José Núñez Asencio. El Co al del Conde de Se illa. Anécdo as y i encias. Edi . Ediciones Ta essos,
S.L. Se illa, 1997.
122
José San o o ibio Suma iba. El Co al de la Pa a (No elas ejempla es se illanas). Fu u o 3000 Edi-
- 109 -
Pe o lo que sí se puede a i ma es que la seg egación espacial en e luga es de esidencia
y luga es de abajo -que se puede obse a en las ciudades mode nas, aunque sean de peque-
ño o de mediano amaño- no e a pe cep ible en la época de auge de los co ales de ecinos
(podemos deci que has a la década de los pasados sesen a en Se illa). En ese momen o los
co ales de ecinos e an an o luga es de esidencia como de abajo, al como lo a es iguan
nume osos nomb es de co ales en los que se hacía cons a uno u o o o icio ( éase el apa a-
do 3.1. Los nomb es de los co ales o la ilus ación que acompaña a és e pun o). Lo que no
pod íamos asegu a es que eso sea ca ac e ís ico de ciudades “p eindus iales” como sugie e
Hanne z en el pá a o del p incipio de es e pun o, pues o que el p e ijo “p e” sugie e algo que
es an e io y menos e olucionado y ya hemos sos enido en a ios luga es (Mo gado, 2000;
op. ci ) que esa seg egación espacial en las ciudades debe ía elimina se al menos en cie os
aspec os, pa a hace la más habi able y más “e olucionada”.
Apa ado 4.2: La población de los co ales de ecinos
[...] un iejo p incipio de la cul u a del u banismo p o-
g esis a: la pe manencia de la población, és a o cualquie
o a, en su ba io. La emodelación nació, en sus albo es, a
pa i de mo imien os de ensi os en e a amenazas de ope a-
ciones de eno ación/expulsión en los ozos de ciudad que
ellos enían ocupando desde años. (Villasan e y o os, p. 169-
170)
En un abajo nues o ya mencionado (Mo gado, 2000), en el que se analiza la na u aleza
de las elaciones case o-inquilino, ya ecogíamos en pa e da os sob e el ipo de población
que habi aba o habi a en los co ales de ecinos. Po los da os ob enidos en las en e is as de
dicho abajo se podía deduci que g an pa e de los ecinos de co al habían nacido en ellos
o algún o o edi icio de la misma na u aleza; lo que equi ale a deci que, o son pe sonas muy
adap adas a los mismos o, cuando cambian de esidencia, lo hacen a o os del mismo ipo po
al a de ecu sos pa a hace lo a o o ipo di e en e de i ienda. Lo que nos da idea de que son
un g upo de población ce ado en pa e sob e odo a la ho a de sali de él -quizás no an o
pa a en a -, p ocu ando muchos de ellos ol e a i i en un co al de ecinos aún cuando
hayan de ibado el que les se ía de cobijo. Quizás lo que haya cambiado en los úl imos años
sean las dimensiones de esa población, hoy ya muy me mada, a pesa de la esis encia de
muchos de sus p imi i os habi an es a i a esidi a o o ipo de i ienda.
ciones, S.L. Se illa, 1998.
- 110 -
Es p ecisamen e de esa esis encia a cambia de un medio u bano a o o, de un ba io a
o o y de un ipo de i ienda a o o de lo que habla el pá a o con el que iniciamos es e apa -
ado de la esis; po que hemos es ado hablando an es de cul u a del espacio, que posibili a un
de e minado uso del mismo y no o o, de ecu sos económicos que delimi an las posibilidades
de habi a en un si io u o o de la ciudad -o del medio u al-, de iden i icación simbólica con
los espacios y las i iendas... elemen os odos ellos que acaban p o ocando dicha esis encia
y ma ca la de muchos mo imien os ciudadanos
123
.
En cuan o a la cualidad de la población de los co ales, la hemos comen ado ya en o os
luga es (Mo gado, 1993)
124
y (Mo gado, 1993b)
125
, y u imos ocasión de pone en duda que
los ecinos de los co ales es u ie an inse os en una llamada cul u a de la pob eza, concep-
o que Alida Ca loni
126
ecoge de Osca Lewis
127
. Sob e es e ema Villasan e y o os (op. ci .,
p. 99) se p egun an si es e concep o no hab ía que ans o ma lo en pob eza de la cul u a
como pa ece se en ealidad, po el es ado en que se si úa a los ecinos que caen en la pob e-
za.
En los abajos que acabamos de menciona (Mo gado, 1993 y 1993b) ya exp esábamos
que no c eíamos que los ecinos de los co ales u ie an una cul u a di e en e a la de los de-
más habi an es de Se illa; es más, nues o abajo de campo pos e io y la documen ación con
que lo hemos acompañado nos pe mi en a i ma que los co ales de ecinos e an el ipo de
i ienda p opio de la clase abajado a se illana -y de muchas ciudades andaluzas, segu a-
men e- y no e a p ecisamen e el de una clase ma ginal que die a luga a una cul u a ma ginal.
Puede que en la ac ualidad, el p og esi o empob ecimien o de muchos ancianos de co ales
de ecinos pueda hace pensa que, e ec i amen e, es amos an e una población ma ginal, pe o
cualquie a que se ace que a ellos se da cuen a de su in eg ación en la ciudad y el ba io y de
la cualidad de ciudadanos -en el mejo sen ido de la palab a- que poseen sin ningún ipo de
123
Como la que ci amos en es e abajo de la Pla a o ma pa a la De ensa de los Co ales y Pa ios de Veci-
nos de T iana, de CO.PA.VE.TRIA (de los que hablamos epe idamen e en es e abajo),o de la Pla a o ma
c eada pa a el man enimien o de la an igua casa del Puma ejo ( ans o mada en co al de ecinos) y de su en-
o no.
124
Rica do Mo gado Gi aldo. Los co ales y pa ios de ecinos de T iana. Se illa, 1993. 2ª edición.
125
Rica do Mo gado Gi aldo. “Los co ales y pa ios de T iana: Pe spec i a psico-an opológicas”. Demó-
ilo. Re is a de cul u a adicional. El Folk-Lo e Andaluz. 2ª época; núme o 11. Edi . Fundación Machado.
Se illa, 1993; pp. 133-150
126
Op. ci .
127
Osca Lewis. Los hijos de Sánchez. Au obiog a ía de una amilia mexicana. Méjico, (1968 (1961)).
Edi o ial Joaquín Mo iz, S.A.. Tí ulo o iginal: The child en o Sanchez. Au obiog aphy o a Mexican Family.
Publicado po Random House, New Yo k, EE.UU.
- 111 -
dudas. Más bien debe íamos conside a al ecino de co al como el p o o ipo de habi an e de
Se illa, al menos po lo que espec a al ba io de T iana.
Más aún hemos de conside a que ealmen e esa cul u a de la ma ginalidad no se debe
busca en e los ecinos de co ales si conside amos como cul u a de la pob eza lo que con-
side an Villasan e y o os (op. ci ), al como exp esan en el siguien e pá a o:
[...] es e é mino es á ese ado a aquellas comunidades que ep oducen de pau as
de au oma ginalidad y al a de conciencia ciudadana. (p. 101)
También u imos ocasión de analiza en nues o abajo de 1995 (op. ci ) el pun o de is-
a de I ing P ess
128
, exp esado sob e odo en el capi ulo de su lib o i ulado Being a ecino,
en el cual se exp esa en los siguien es é minos:
"Vecino" mean less "neighbo " han " esiden o ." To be esiden o a co al de eci-
nos is o occupy and use common physical space belonging o he building and p i a e li e
space belonging o one's neighbo .
("Vecino" quie e deci menos " ecino" que " esiden e de". Se esiden e de un co al
de ecinos es ocupa y usa un espacio ísico común que pe enece al edi icio y el espacio
de la ida p i ada pe enece a cada ecino.)
Pun o de is a nega i o y opues o al que enimos sos eniendo aquí que no dudamos es-
u ie a basado en si uaciones eales, pe o sí opinamos que es aban is as desde una óp ica
muy nega i a de odo lo que se encon ó en Se illa el au o cuando hizo su abajo de campo.
P ess hace gala du an e su ob a de una ac i ud casi hos il an e odo lo que se encuen a y en el
capí ulo que mencionamos esal a di e sas si uaciones de insolida idad en e los ecinos del
Co al de la Viudad Mojada
129
(Co al o he We Widow) es udiado. Lo que no acie a a
e leja es la si uación de de e io o a que es a ían some idas dichas elaciones en e ecinos,
en un momen o en que es aba comenzando el decli e y la desapa ición de es e ipo de esi-
dencias en la ciudad de Se illa. Tan o más sospechosa es es a ac i ud de I ing P ess cuan o
que ningún o o au o que haya abajado en el mismo campo la co obo a. También podemos
deci que es sospechosa la ausencia de si uaciones solida ias en la e e ida ob a, lo cual es
p ac icamen e imposible cuando hay con i encia humana, a no se que los miemb os de la
misma es én en gue a con inua.
128
I ing P ess. THE CITY AS CONTEXT. U banism and Beha io al Con ains s in Se ille. Edi . Boa d
o T us ees o he Uni e si y o Illinois.Chicago, 1979.
129
Segu amen e un nomb e ic icio.
- 112 -
Pun o 4.2.1: La e nicidad
Po que hemos de conside a que ni en el sus a o de población más adicionalmen e e-
lacionado con la ma ginalidad en muchos países del mundo, como es el de los gi anos, se
daba esa ma ginalidad y exis en es imonios his ó icos que hablan de su in eg ación y de la
in e ención a a o de ellos po pa e de la población pa a que no ue an depo ados (según
nos explica Pé ez de Guzmán
130
), no obs an e siendo e dad que exis ie on co ales que e an
exclusi os -o casi exclusi os- de gi anos y que e an p o e biales las moles ias que los mis-
mos ocasionaban al es o de la población con sus can es y bailes que du aban has a al as ho-
as de la mad ugada
131
. Sin emba go la con i encia nunca p esen ó p oblemas g a es y los
mismos gi anos del ba io enían su p opio sis ema de man enimien o del o den, a base de los
íos o pe sonas de espe o ex aídos p incipalmen e de la amilia de los Puya (los Vega).
Es e ema de las di e encias é nicas no ha sido nunca a ado con espec o a los co ales
de ecinos y segu amen e nos da ía una isión nue a sob e cómo e an las elaciones sociales
den o de los mismos y ambién -o o ema de nues o abajo- sob e cómo se usaba el espacio
en los mismos. La e nicidad queda ía así como o o ac o in luyen e en las o mas de habi a
y de elaciona se.
El análisis de la e nicidad en los co ales de ecinos nos da ía ambién algunas cla es
explica i as del desa ollo del lamenco en el ba io de T iana, del cual lo más ep esen a i o
son las solea es
132
.
Y pa a a a más de ce ca ese asun o de la e nicidad, end íamos que a e iza en cual ue
la na u aleza del encuen o en e payos y gi anos, las dos e nias que con i ie on en el ba io
de T iana, al menos du an e los siglos XVIII, XIX y XX. Dos e nias a las que an ecedie on, casi
con oda segu idad al menos, los mo iscos y los escla os neg os
133
y c eemos muy poco p o-
bable que en el mismo se asen a an judíos, ecluidos en la Jude ía has a 1391 en que se p o-
dujo la ma anza de 4.000 de ellos y su co espondien e expulsión.
Y segu amen e que esas dos an iguas e nias de las que hablamos no pasa on po el ba io
130
To cua o Pé ez de Guzmán. Los gi anos he e os de Se illa. Biblio eca de emas se illanos, nº 17. Se -
icio de publicaciones del Ayun amien o de Se illa. Se illa, 1982.
131
Comunicación de a ios in o man es.
132
Conside adas como uno de los can es undamen ales del can e jondo lamenco, jun o con la segui iya,
la oná y la debla. Exis en di e sas a ian es sob e las solea es, en Je ez, Alcalá de Guadaí a o U e a; odos
ellos luga es de con i encia de payos y gi anos, en donde ambién son des acables las bule ías.
133
Documen ada po el hecho de que uno de los co ales sob e i ien es en la ac ualidad (el Co al de los
Fideos) ue p ecisamen e un Hospi al pa a neg os du an e el siglo XVI. También po la exis encia en la iglesia
pa oquial de San a Ana de un sepulc o de un indi iduo de es a aza, con una lauda sepulc al que pasa po se la
p ime a de es ilo i aliano en Se illa, ob a de Niculoso Pisano.
- 113 -
sin deja su as o, aunque los es imonios documen ales sean escasos, si bien la conexión
mo iscos-gi anos ya ha sido ci ada a ias eces
134
aunque és a hipó esis no deja de ene sus
de ac o es
135
. Y po su pa e los descendien es de los escla os neg os del siglo XVI, segu a-
men e andan po ahí con su sang e mezclada y ocul a po las sucesi as mezclas con la pobla-
ción local.
Todas es as mezclas, como hemos dicho en o o luga , se educían du an e el siglo XX a
la conocida oposición en e payos y gi anos que se aduce en al oponimia del ba io en su
clásica di isión en e dos “ca as”, la “de los ci iles” y la “de los gi anos” ( al como explica-
mos en el Apa ado 2.2: El con ex o pe cep i o de es e abajo); las cuales, no podemos
a i ma hoy en día -con la dis ancia que p opo ciona el iempo que ha anscu ido desde que
ambas denominaciones deja on de ene sen ido e ec i o- si e an simplemen e una mani es a-
ción de in e cul u alidad o se a aba de mani es aciones de mul icul u alidad (siguiendo los
é minos an en boga). De odos modos, ecogemos un es imonio (en el Pun o 4.2.2: La p o-
esión) de cómo había co ales econocidos como “de gi anos” y, po o o lado, nos cons a
que en o os co ales había co ales donde ambas e nias coexis ían y con i ían (y con i en).
Si hicié amos caso a Pé ez de Guzmán en su pequeño (pequeño no po su calidad) aba-
jo sob e Los gi anos he e os de Se illa (op. ci .), la mul icul u alidad hubie a sido la no a
dominan e en el ba io de T iana, donde la población gi ana había sido acogida posi i amen-
e, has a el pun o de in e cede an e el ey po ellos en alguna de sus p agmá icas con a los
gi anos. Y así pa ece se la mi ología que se di unde en los iempos p esen es sob e el pasado,
aunque segu amen e hab ía de odo, a pesa de los aspec os posi i os que obje i amen e se
conocen y documen an.
Pun o 4.2.2: La p o esión
Como Sjobe lo expuso, la gen e de las ciudades p ein-
dus iales puede a menudo combina el hoga y el luga de
abajo. (Hanne z, p. 122)
La p o esión es o o elemen o de no menos impo ancia pa a de ini el ipo de población
que habi aba y aún queda habi ando en los co ales de ecinos. Po lo que espec a al ba io
134
Blas In an e, Manuel Ba ios, e c.
135
Be na d Leblond en e o os.
También he ecogido da os de in o man es que se quejaban de las ies as de los gi anos, que moles aban a
los demás ecinos po p olonga se has a al as ho as de la mad ugada.
- 114 -
de T iana, los o icios de al a e o, ma ine o, ciga e a, he e o, ganade o de los que iban a la
dehesa de Tablada o ag icul o de la Vega de T iana (con los géne os que les hemos pues o)
ma can la adición del ba io y la de los habi an es de sus co ales. No pensamos que el uso
del espacio sí es u ie a in luido po es e ac o , pe o sí que ma ca ía segu amen e las elacio-
nes en e ecinos, es ableciendo a inidades y elaciones in o males más ue es den o de los
pa ios y en e pa ios di e en es.
Si el es udio se hicie a en o o a abal de Se illa,
ambién con muchos pa ios en su momen o -el de
San Be na do- és e e leja ía o o espec o labo al
di e en e, ma cado segu amen e po los abajado es
de la Pi o ecnia
136
, po los del ce cano ma ade o de la
Pue a de la Ca ne y ambién po ciga e as que iban
a la ambién ce cana áb ica de abacos. Así pues no
podemos conside a que el es udio de los ba ios po-
pula es de una ciudad sea equi alen es, pues no sólo
son los ac o es de su ubicación, de su mo ología o
de sus se icios, sino que las mismas clases abaja-
do as o ecen un espec o muy di e en e en unción
de los o icios y de los es a us y pe sonalidades que
és os ma can. Una idea de la ubicación de es e úl imo
ba io mencionado la podemos saca a pa i del ma-
pa que se adjun a en es a página
137
.
E ec i amen e, el ca ác e decla adamen e ex o-
e ido de las ciga e as se illanas segu amen e ma có
ambién la pe sonalidad de los habi an es de co al (o
ice e sa), un ipo de esidencia en el que las muje es jugaban -y juegan- un papel an capi al.
Sin emba go, espec o a los o icios, c eemos que se ía di ícil, po no deci imposible,
136
Fáb ica de a mamen o an es ubicada en el ba io y hoy decla ada bien de In e és Cul u al, aunque sin
uso de inido.
137
O icina del Plan de Se illa (di igida po Manuel Ángel González Fus egue as). Opo unidades y es a-
egias pa a la o denación u bana- e i o ial de Se illa. Se illa, diciemb e de 2001.
16: Mapa ex aído del “Documen o sín esis”
sob e Opo unidades y es a egias pa a la
o denación u bana- e i o ial de Se illa, en el
que pueden ap ecia se pe ec amen e los dos
a abales his ó icos: T iana (en el oes e del
mismo) y San Be na do (al sudoes e del cen o
his ó ico).
- 115 -
a i ma que los o icios en los co ales de ecinos cons i uían un c i e io de ag upamien o
den o de o en los mismos. Es deci que los hábi os de esidencia ac uasen a semejanza de lo
que ocu ía en o os sec o es de la ciudad du an e la Edad Media y p ime os iempos de la
Mode na, en los que de e minadas calles se especializaban en un o icio en pa icula y en
ellas se ag upaban los ce aje os, los bo ceguine os, los pla e os, los panade os, e c... pa a
ins ala sus negocios y egen a los, según ue a el ca ác e que adqui ie a cada una de ellas.
Po el con a io, pa ece que en los co ales de ecinos sólo el aza o las elaciones pe so-
nales con el p opie a io del inmueble, o en odo caso, con sus in e eses económicos -es deci
que se u ie a dine o pa a paga el alquile que exigía- ac uaban como c i e io ag upado en
los mismos
138
, al como hemos podido comp oba en algunos es imonios ecogidos en nues-
o abajo de campo. Así pues, sólo la olun ad de los p opie a ios o p opie a ias de los in-
mueble de los co ales de ecinos pa ece que haya ac uado de c i e io ag upado de los eci-
nos, si bien es e dad que la ed de elaciones en e compañe as de abajo -en el caso de las
ciga e as po pone un ejemplo- pudo habe eje cido de sopo e pa a dicho ag upamien o, al
habe quienes p esen a an -al p opie a io o a la p opie a ia, o a la case a- a los candida os a
una sala p óxima a la suya po es e mo i o.
Y es a si uación desc i a puede se muy di e en e a la que se de en ba ios de au ocons-
ucción, en los que la mayo libe ad de los ocupan es de los mismos -al no habe p opie a-
ios que condicionen-, pa a ubica se en una pa cela u o a, p o oca que es as ubicaciones se
hagan po a inidad, de las que una de las de mayo impo ancia son las es ablecidas po cues-
iones labo ales o de o icio común
139
. Como es el caso del ba io se illano de El Ce o del
Águila, en e cuyos p ime os poblado es igu ó un g an núme o de albañiles inmig an es que
pa icipa on en la edi icación de la Exposición Ibe oame icana de 1929 en Se illa
140
(como
ya explicábamos en o o apa ado) y de cuya cons ucción, así como de o os ba ios se illa-
nos de esa época, podemos encon a e e encia en la ob a de Ma ín de Te án mencionada en
138
Aunque pod íamos deci con Hanne z que: Pa a algunos u bícolas, los ínculos más de e minados
pueden no sólo especi ica combinaciones de pa icipaciones si uacionales, sino implica ambién una in e ac-
ción con las mismas pe sonas en dos o más dominios; los que son colegas pueden ambién elegi se ecinos
unos de o os y acudi a los mismos encuen os depo i os du an e sus ho as de ocio. Se con ie en más bien en
algo semejan e al ípico pueble ino u bano, de la ecindad mexicana de Osca Lewis o de o os luga es, que
iende a eclu a al mismo puñado de pe sonas como compañe os en uno y o o ipo de si uación. Las on e as
en e los dominios se pueden o na de nue o di usas. Pe o en un aspec o po lo menos, es as pe sonas son
di e en es de un pueble ino de e dad. Po que en o no a ese pequeño g upo, como descub i án si se mue en
así sea un poco po la ciudad, hay un océano de ex años y de elaciones de ánsi o. (Hanne z, p. 130)
139
Casi pod íamos deci que g emiales.
140
F ancisco Na bona. Se illa y la Exposición de 1929. Edi . Mon e de Piedad y Caja de Aho os de Se i-
lla. Se illa, 1987.
- 116 -
o o luga de es e abajo:
La misma emp esa inmobilia ia que p omue e Ne ión adquie e allí unos e enos
que di ide en pequeños lo es, es echos y p o undos, que ende a los inmig an es que acu-
den a Se illa, pa a que edi iquen sob e ellos sus i iendas con los ma e iales que ienen a
su mano. Es amos asis iendo al nacimien o del Ce o del Águila. (Ma ín de Te án; op. ci ;
p. 62)
Si bien pa a es udia la e olución de la ciudad en sus aspec os ísicos y ambién sociales
y pa a las ans o maciones u banas de es a época, podemos consul a , además de és a, con-
sul a la biog a ía del líde epublicano, concejal del ayun amien o en una época y sociólogo
Alejand o Guicho , publicada po José Ramón Bení ez
141
.
En o os con ex os cul u ales podemos encon a ambién ejemplos de es a ag upación
po o icios o po a inidad, pe o siemp e con la condición de que hay como sus a o una si ua-
ción de au ocons ucción que pe mi e a los ocupan es de las i iendas una mayo libe ad a la
ho a de ubica las ce ca o lejos de uno u o o con ecino. Ese es el caso del “bidon ille”
142
denominado Doua Doum, es udiado po la an e io men e mencionada Cole e Pe onne
143
, la
cual nos habla así de es a ci cuns ancia:
Al ededo de cada ibu y o mando como un ejido conjun i o, las gen es de o os
o ígenes son inculados po alguna iden idad geog á ica, de edad o de o icio, se encuen-
an en el mismo luga no uno sino a ios soldados, muchos a enda a ios, muchos iejos,
muchas pa ejas jó enes, mucho emig ado ecien e. A medida que cambia la mayo ía i-
bal, la composición del ejido conjun i o cambia ambién, p ueba de que la oma de pose-
sión del espacio no se hace al aza . (C. Pe onne , p. 63)
Ap eciaciones que nos lle an ambién a la cues ión de la iden idad é nica en gene al co-
mo uno de los condicionan es de la ag upación, y no sólo azones sociológicas más o menos
obje i as.
Y si nos e e imos a cómo los gi anos se ag upa on du an e un pe iodo his ó ico bas an e
amplio -posiblemen e desde el siglo XVI- en el ba io de T iana, en la llamada Ca a de los
141
José Ramón Bení ez. La sociología andalucis a de Alejand o Guicho . Edi . Fundación Blas In an e.
Se illa, 1990.
142
Li e almen e, ba io con casas hechas a base de bidones de combus ible sin uso
143
Cole e Pe onne . “Espace, dis ance e dimension dans une socié é musulmane. A p opos du bidon ille
ma ocain de Doua Doum à Raba ”“Espacio, dis ancia y dimensión en una sociedad musulmana A p opósi o del
"bidon ille" (ba io de chabolas) ma oquí de Doua Doum en Raba ”. Re ue ançaise d’an h opologie.
Ab il-junioi de 1972. Mou on edi ions. Pa is-Les Hayes.
- 117 -
Gi anos y aún en la Ca a de los Ci iles
144
, y en sus co ales de ecinos
145
; en onces e emos
que incluso el c i e io de ibalidad del que habla la au o a es aplicable en nues o caso.
Tampoco podemos a i ma que la isonomía de las i iendas en los co ales de ecinos
esponda a ipos de o icios
146
, ya que si unimos al hecho de que los ag upamien os se hacían
con un cie o g ado de aza el de que los p opie a ios e an quienes decidían cómo debían se
las i iendas y qué equipamien os debían ene , en onces e emos que las coincidencias se-
án ambién aza osas y no a ibuibles a los o icios de cada uno. Cab ía, no obs an e, in en a
encon a co espondencia de los o icios con los in e io es de la salas, pe o pa a ello nos hace
al a más documen ación no disponible en la ac ualidad
147
. Así pues, sólo queda el exo no del
pa io cen al como elemen o donde pod ía de ec a se algún asgo de las dis in as p o esiones
eje cidas, pe o como és as e an dis in as sólo se e lejan en ellos elemen os que pod íamos
denomina é nicos, comunes al pa imonio cul u al se illano y andaluz.
Apa ado 4.3: La solida idad en e los ecinos
Pun ualizando el concep o, ecinos son aquellas pe sonas cuyos luga es de esiden-
cia (o de abajo como e emos) es án ce ca; ése es el mínimo ob io. Además, po egla
gene al, se uel en conscien es de la p esencia ecu en e unos de o os en el espacio ci -
cundan e más o menos público y, en consecuencia, de la elación especial que ienen con
él. También es p obable que indiquen es a conciencia ex endiendo el econocimien o, unos
de o os, cuando se encuen an, lo cual con ie e es a elación en una di e en e a la que
exis e en e desconocidos. (Hanne z, p. 293)
Quizás debié amos habe comenzado es e capí ulo (Los ocupan es de los co ales) de i-
niendo qué es un ecino, al menos en el ámbi o de nues o es udio; aunque is o de o o mo-
do a medida que se desa olle el mismo pod emos i sacando adelan e dicha idea. De cual-
144
Los dos sec o es o sub-ba ios de la T iana adicional o his ó ica.
145
Algunos de los cuales e an iden i icados como “de gi anos”, al como el in o man e E.C.C. se e i ió a
uno de ellos en una ecien e con e sación (julio de 2001).
146
Lo que nos lle a ía a un es udio sob e la in luencia de las p o esiones en los ipos de i iendas como es
el caso del abajo i mado po Noélle Gé óme, i ulado Las casas de los pescado es de Sain onge (“Les maisons
des pecheu s de Sain onge”), publicado en E hnologie F ançaise. Re ue d’e hnologie F ançaise publicada po el
Cen e d’E hnologie F ançaise, se ie T, nº 1. Año 181. Pa ís.. También sob e es e ema podemos encon a el
abajo de Cole e Pe one e en el poblado de chabolas de Doua Doum, en Ma uecos, en el que desc ibe cómo
los habi an es del mismo que abajaban pa a el Es ado, deco aban sus i iendas a base de empapela las con
ca elas u ís icos edi ados po el mismo, o alguna ci a en la ob a La casa: his o ia de una idea, al como la que
sigue: [...] ecue do (un dibujo de un ba co po su he mano, el ma ino, que es aba ue a), en luga de ado nos.
(Rybczynski, p. 119)
147
Excep o el caso documen ado po noso os del Co al de los Somb e os, en el que un ecino deco aba
- 124 -
la de algún ecino o ecina con quien se man enía una especial elación de p oximidad; con
lo que las a i maciones que siguen, en el pá a o ansc i o, se quedan acías de con enido:
Seab ook obse a que las elaciones en e ecinos es aban “basadas en la obse an-
cia de un sis ema ígido y complejo de no mas y con enciones”, que “los ínculos más
ce canos se es ablecían gene almen e con los ecinos inmedia os”, y que “los que i ían a
unas cuan as casas de dis ancia e an a ados con una co dialidad que disminuía con o -
me aumen aba la dis ancia de sus i iendas, has a el pun o de que los que i ían al inal
de la calle se enían que con en a con un ápido saludo y la más b e e mi ada de econo-
cimien o”. (Hanne z; op. ci ., p. 296)
Apa ado 4.4: El con ol social
[densidad]. Se suele de ini como la p opo ción de ela-
ciones ealmen e exis en es den o del núme o de las que exis-
i ían en e una can idad de e minada de pe sonas si es u ie-
an odas di ec amen e unas con o as ( éase la g á ica 4).
Hemos señalado ya que Bo y Philip -és e en su es udio sob e
los shosas- inculan la densidad al con ol social. Es de espe-
a que una pe sona que es é en una ed densa se ea expues a
a la in luencia de cualquie o o pa icipan e an o a a és de
los ínculos di ec os como de los indi ec os. Pe o aunque muy
p obablemen e hay cie a e dad en es o, a ios comen a is as
han señalado que es necesa ia una mayo especi icación de
las condiciones. (Hanne z; op. ci ., p. 205)
Uno de los pun os en los que coinciden casi odos los es imonios es en el del g an con-
ol social de las conduc as que se eje cía y se eje ce en los co ales y pa ios de ecinos. Y
ello se ía segu amen e no sólo po el educido espacio en el que es os de desen ol ían, que
hacía más di ícil la p i acidad, sino ambién po las azones que aduce Hanne z: la mayo
densidad de las elaciones, de inida és a al como se desc ibe en el pá a o que encabeza es e
apa ado. In en a emos ealiza ambién, en el mismo, algunas de las especi icaciones que
solici a dicho au o : po un lado p ocu a emos e quines son los agen es de dicho con ol y
e emos ambién que el mismo con ol es á en la génesis de los co ales de ecinos, pues
nacie on como una necesidad de segu idad y con ola quien en aba en el ada e y quién no.
También comp oba emos cuales son las consecuencias sob e los ecinos que son, a in de
cuen as, los que más di ec amen e su en o se si en de ese con ol.
Como e emos más adelan e, el con ol social en los co ales de ecinos lo eje cían las
case as, po delegación de los p opie a ios o p opie a ias, pe o ambién po cie a au o idad
mo al que se les econocía, aunque en ealidad esul a di ícil aho a dilucida qué ue an es.
- 125 -
Pe o en la ac ualidad ese con ol social no puede se desempeñado po la igu a de las ca-
se as po que las mismas ya no exis en, si bien exis en igu as sus i u o ias al como exp esá-
bamos en nues o abajo sob e las elaciones en e p opie a ios e inquilinos en los co ales
de ecinos (Mo gado, 2000)
153
. Pe o ese con ol social ya no se eje ce de la misma mane a,
an ocalizado en una sola pe sona, po que i imos en una época menos au o i a ia, po lo
que los sus i u os de las case as más bien pa ecen eje ce un papel de lide azgo mo al o ac i-
is a -según los casos- más en la línea de los líde es ecinales mode nos que de o a cosa..
No obs an e el con ol social se eje ce, en la o ma de opinión colec i a -la cual se o -
mula, no lo ol idemos, po medio del lenguaje-, en un sen ido con el que los jó enes no sue-
len sen i se demasiado cómodos, sob e odo en es os iempos ac uales en que los mismos
gozan de mayo libe ad que en la úl ima época de auge de los co ales de ecinos: la p ime a
mi ad del siglo XX. Tes imonio de es a incomodidad ju enil lo hemos podido ecoge en al-
gún caso en el que se quejaban de que no sólo el ojo de un adul o e a el que eía a qué ho a
llegaban -pongamos po caso-, sino el de odos los que i en en i iendas que dan al mismo
pa io.
En los pa ios de nue a cons ucción no se da an o ese con ol social, pues los ecinos
i en menos olcados hacia el espacio común y son menos conscien es de lo que ocu e en el
mismo -pues es á la mayo pa e del iempo acío- pe o no obs an e los jó enes equie en hoy
en día mayo es dosis de p i acidad que en épocas an e io es, acos umb ados como es án a
ene un do mi o io pa a ellos solos, un ele iso y has a una paga ija. Los g upos de jó enes
no suelen encon ase a gus o en luga es donde adul os -aunque sólo sea de paso- ulne en el
espacio p i ado -y colec i o del g upo- en el que ellos basan su iden idad de jó enes. Algo
así es lo que se obse ó en algunas de las u banizaciones de emodelación en Mad id que
enían pa ios in e io es, como en el caso de uno de los complejos de bloques en o no a un
pa io, denominado Co al de la Pacheca:
La es uc u a gene al es poco cla a, los co ales
154
no pueden cumpli las misiones
de un pa que po el con ol social de los ecinos, se p oducen con lic os en e g upos (an-
cianos, niños jó enes) lo que obliga a busca zonas más lib es sob e los an iguos ba aco-
nes. (Villasan e y o os, p. 166)
Y odo lo expues o nos puede ayuda a explica algunas causas de los abandonos de co-
ales de ecinos po pa e de ma imonios jó enes en los que no sólo un mayo espacio les
153
T abajo pa a la ob ención de la su iciencia in es igado a ya ci ado an e io men e.
154
No a del au o de es e abajo: U banización del Co al de la Pacheca, po ejemplo.
- 126 -
e a necesa io. También necesi aban mayo libe ad y meno con ol social de los ecinos ma-
yo es sob e sus conduc as. Cla o que en algunas de las nue as ba iadas esa al a de con ol
social ha aído como consecuencia que no haya ningún ipo de con ol y los espacios abie os
sin igilancia ecinal se han ans o mado en casi odas las ciudades en espacios de ma gina-
ción, pues los jó enes no son capaces de eje ce la unción de con ol que ep esen a el colec-
i o de los adul os.
El p og esi o p oceso de agmen ación de las manzanas (J.L. T illo, 1991; op. ci .) en la
ciudad de Se illa - enómeno ex endido en el u banismo y la a qui ec u a mode nas de odo el
mundo- no ayuda ampoco a mejo a la si uación, pues eliminan los espacios ce ados en los
que la impunidad es menos ac ible y la escapa o ia pa a los in ac o es -en los más di e sos
sen idos- más complicada. También se puede deci que dicha agmen ación, consis e p inci-
palmen e en la ele ación de las co as de los edi icios, con el supues o obje i o de libe a sue-
lo pa a se icios o pa a zonas e des.
Pe o dichas zonas e des es án la mayo ía de las eces abandonadas po que su ca ác e
de abie as impide una mejo iden i icación de los ecinos con las mismas, y no siemp e son
esponsabilidad de las comunidades de ecinos
155
con i iendo la supe icie edi icada en una
se ie de islo es sin conexión en e ellos, lo que a la la ga equi ale a agmen a ambién las
elaciones sociales y, po ello, a disol e las. Has a al pun o esas zonas e des son a adas
más como zonas de ánsi o que como luga es donde es a que cuando és as es án más p óxi-
mas a luga es de paso o a a esa las supone un aho o de camino, ello supone que se han de
alla pa a e i a su de e io o. Todo es o nos puede da una idea de cómo son conside adas
esas zonas e des al menos po una pa e de los habi an es de la ciudad: son in e s icios a-
cíos de signi icado pa a el ciudadano y pa a do a los del mismo hace al a un es ue zo de los
mo imien os ecinales que no siemp e se puede man ene du an e mucho iempo.
Así que queda cla o que las do aciones de los ba ios no son una ga an ía pa a que sea
posible una mayo con i encia en ellos, sino que és a depende más de la signi icación que
ienen los espacios, su accesibilidad, la posibilidad de un con ol social sob e los mismos... Y
155
Es una ieja ei indicación del mo imien o ecinal de Se illa el que el Ayun amien o de la ciudad “ e-
cepcione” a los ba ios, lo que quie e deci que se haga ca go del man enimien o del ia io y de las zonas e -
des. Es o, que pa ece ía una ob iedad que es compe encia del Ayun amien o, es un p oblema legal que su ge
cuando las inmobilia ias c ean esos espacios in e s iciales en e los bloques que cons uyen, y ac o seguido pa-
san la p opiedad a las comunidades de ecinos. Todo es o además de ba ios cons uidos en su momen o sin
do aciones, po dis in os o ganismos o simplemen e de au ocons ucción, de cuyo man enimien o el Ayun a-
mien o nunca se hizo ca go, y que, a su ez, dejaban amplios in e s icios ambién en o ma de g andes sola es
sin cons ui , e impidiendo la comunicación en e ba ios.
- 127 -
no emos noso os que ello sea a causa, como opinan Villasan e y o os (op. ci .) unicamen e
de la insu iciencia de medios pa a man ene las i iendas, con la consiguien e deg adación
que ello supone. No obs an e el pano ama que ep esen an de los ba ios en los que la ma gi-
nalidad se ha p esen ado c eemos que esul a muy ajus ado a la ealidad:
[...] ba ios en e os en an en una espi al de la que esul a di ícil sali . La pob eza
c ecien e deg ada el medio u bano lo que a su ez hace más di ícil sali de la si uación de
pob eza. De inmedia o p oli e an las pandillas, se ex iende el clima de insegu idad, la
d oga campa po sus espe os. Y es o se da so p enden emen e, y a di e encia de o os
iempos, , en ba ios cuajados a eces de equipamien os, bien do ados de pa ques, sin
p oblemas de plazas escola es. (Villasan e y o os, p. 168)
Nos esul a di ícil imagina que exis an ba ios con ales cualidades en alguna ciudad
con empo ánea, pe o el ejemplo ale, po lo que ilus a sob e cómo la anomia y la al a de
con ol social p oducen su e ec o en la con i encia ciudadana.
Hemos dicho an es que la censu a social se eje ce po medio del lenguaje, y que emos
señala aho a que el p ime paso de ese lenguaje en e ecinos es el que pe mi e el saludo,
inicio de cualquie con e sación. En e ec o hay luga es en los pa ios -como la en ada o el
mismo pa io a de e minadas ho as- en los que el saludo es p ecep i o y no da lo esul a mu-
cho más iolen o que en un espacio abie o o que, incluso, en un edi icio con pa io mode no,
con población de clase media en sus i iendas.
Pe o incluso es que el concep o de saludo a ía según los con ex os y según los g upos
sociales de los que se a e. En un co al de ecinos puede que no se conside e apenas saludo
el “hola y adiós” habi ual en con ex os más impe sonales. Saluda en un co al de ecinos es
pa a se, p egun a cómo se es á, sabe cómo es án las cosas... de ahí a opina sob e lo que
pasa en la ecindad, en el mismo co al, hay un paso: queda abie o el camino pa a la censu a
o la ap obación y el con ol social ha encon ado una sólida base pa a desen ol e se.
Así pues, c eemos que se ha de ene muy en cuen a el con ol social que se eje ce o se
eje cía en los co ales de ecinos, ga an ía de de ensa con a los compo amien os asociales o
con lic i os. An e io men e es e con ol con aba con la ga an ía de la igu a de la case a, pe o
hoy en día ambién exis e el mismo pe o con un con ol más di uso po pa e de la colec i i-
dad; odo es o a o ecido po un ecosis ema a qui ec ónico que a o ece la sociabilidad y
obliga a los indi iduos a some e se a no mas que una o ma de i i más indi idualis a no
equie e. Además, dicho con ol no debe ía se en endido solo po lo que espec a al in e io
- 128 -
del pa io sino ambién con espec o al ex e io , ac uando como ba e a p o ec o a a las in u-
siones.
Es e úl imo elemen o mencionado pudie a se que pasa a desape cibido en un momen o
en el que la adicional hospi alidad de los ecinos de co al pudie a hace pensa que odo el
que pasa a e a bien ecibido. Sin emba go, en los momen os ac uales, en que la insegu idad
ciudadana o la a anzada edad de muchos de los ecinos los hace es a algo más inde ensos
an e las in omisiones de quienes deseen oba o busca al e cados, sí que se hace necesa ia
esa ba e a p o ec o a. Una consecuencia de odo ello ha sido la in oducción de po e os
elec ónicos -como en Pagés del Co o 176 o en Al a e ía 158 (Co al de los Co chos)-, g ue-
sos po ones de made a la mayo pa e del día ce ados -como En Pagés del Co o 111 (Co-
al de He e a) o en Cas illa 7 (Co al del Seño i o) o e jas ence ajadas como en Cas illa
18 (Pa io de las Flo es), Al a e ía 49, (Co al de la Galocha), Pu eza 72 (Casa Quemá) o Be -
na do Gue a 5 (el Ja dinillo). Todo lo cual no se nos an oja que es sino exp esión de la al a
de con ol social con espec o a las in omisiones sociales, que ha de se suplida con ba e as
ísicas, an e la ausencia de las mi adas inc imina o ias o la censu a e bal an e ex años que
p e endían en a en el pa io sin gua da la debida compos u a; po no habla de la p esencia
disuaso ia de los a ones del co al cuando la si uación e a más o menos iolen a
156
. Tam-
bién es e dad que la meno p esencia de ecinos, du an e la mayo pa e del día, en el pa io
lo hace más ulne able a las in omisiones o áneas. Una ez más el en ejecimien o de la
población de los co ales ac úa haciéndolos es a más expues os a las dis in as di icul ades
con las que se pueden encon a los co ales de ecinos en pa icula y la i ienda popula en
gene al, en casi cualquie pa e del mundo
157
.
Pe o de cualquie modo, los co ales de ecinos han seguido man eniendo ese di ícil
equilib io en e la hospi alidad y la de ensa de las in omisiones; unciones que se han ido
desempeñando a lo la go de su his o ia de di e sas mane as. La de de ensa an es con la igu a
de las case as y aho a con los po e os elec ónicos, la de hospi alidad con la ape u a casi
pe manen e de las pue as (incluso de sus salas) y en la ac ualidad con el man enimien o de
una ac i ud hacia el que iene mucho más abie a de lo que ocu e en el es o de la ciudad.
156
Tes imonio de lo cual pudimos ob ene en una en e is a celeb ada en el Pa io de las Flo es, ecogida
en nues o mencionado abajo pa a la ob ención de la su iciencia in es igado a.
157
O as o mas en las que el en ejecimien o ac úa nega i amen e en la conse ación de es os edi icios
pueden se la meno capacidad adquisi i a que impide un mejo man enimien o -la pin u a, la escayola cues an
dine o- y meno ene gía ísica pa a a on a a eas que esos ecinos lle aban a cabo cuando e an más jó enes,
e c.
- 129 -
Po lo que, e iden emen e, la o ma de con ol social -y de uso del espacio- de los co a-
les de ecinos iene en ajas pe o ambién puede ene incon enien es, pa a aquellos que aspi-
an a un mayo g ado de independencia en su ida dia ia. No obs an e, queda po es udia
cómo ap o echa las en ajas de ambas o mas de concebi el hábi a (la habi ual en los co-
ales de ecinos adicionales y la que se da en las mode nas edi icaciones, que o o gan una
mayo libe ad de mo imien os y de acciones a sus habi an es), pa a ob ene soluciones pa a
los iempos que ienen, en los que la o ma de ida de los co ales de ecinos puede ac ua
como an ído o con a el indi idualismo exace bado de la sociedad pos -indus ial y globali-
zada de la ac ualidad.
Apa ado 4.5: La población de los co ales de ecinos de ecinos a a és
de los iempos [¿de la his o ia?]
Pe o a pesa de las a i maciones que hemos hecho has a aho a en es e Capí ulo IV ace -
ca de la población de es os edi icios, hemos de ma iza que los mismos han pasado po mo-
men os his ó icos
158
muy di e sos, los cuales pod ían esumi se en las siguien es e apas:
4.4.1 E apa de o mación, que ma ca la ansición en e los ada es y los p imi i os co-
ales de ecinos, con las in luencias p e ias del pa io omano.
4.4.2 Época de expansión, al ededo del siglo XVI, cuando la ciudad alcanza p obable-
men e su máximo demog á ico an es del siglo XX inmedia amen e an es de que se p oduje a
la se ie de epidemias y hamb unas del siglo XVII. En es a época aumen a es e ipo de aloja-
mien o que p ecisaba escasa supe icie pa a una al a densidad poblacional
4.4.3 Época de ansición, p e ia a la segunda expansión de los mismos, du an e un la -
go pe iodo en el que la ciudad su e un len o decaimien o.
4.4.4 Época de la segunda expansión, en un nue o pe iodo de expansión demog á ica y
an es de que apa ecie an las nue as o mas de alojamien o su gidas du an e el siglo XX y las
158
Y u ilizamos la exp esión “de la his o ia”, po que c eemos que los co ales de ecinos se hayan a inca-
dos en un pe iodo his ó ico y no mí ico, a pesa del ecu so al mi o po pa e de sus habi an es ( ema que ya
a amos en Mo gado, 2000, op. ci .) pa a ea i ma el alo de sus edi icios y su modo de ida. Sos enemos, sin
emba go, que el iempo de los co ales es his ó ico y no mí ico ( e Apa ado 9.2: La dimensión empo al), al
co esponde a una cul u a plenamen e u bana.
- 130 -
consiguien es écnicas cons uc i as y la p oducción de edi icios en se ie, que las hicie on
apa ece .
4.4.5 Época de decli e acele ado, a pa i de la iada de 1961 y del e emo o de 1969 y
las inundaciones de 1970. Que p o ocan la desapa ición masi a de muchos de es os edi icios
en los que, según algunos cálculos llegó a i i has a el 95 % de la población se illana.
4.4.6 Época pa imonialis a y ei indica i a, en la que la in luencia de las nue as co-
ien es medioambien alis as en el espacio u bano edescub en los alo es po enciales de es-
os edi icios de los que aún quedan algunos ejempla es signi ica i os. Es o supone la ealiza-
ción de los in en a ios de co ales más exhaus i os has a la echa. También se pe cibe una
ecupe ación del pa io cen al como elemen o cons uc i o en algunas cons ucciones con-
empo áneas, en T iana y o os luga es de Se illa.
En cada una de es as épocas mencionadas es á cla o que los habi an es de los co ales
debie on se muy di e en es con espec o a las demás, aunque pudié amos encon a el deno-
minado común de los escasos ecu sos económicos; has a el úl imo pe iodo en el que el es-
nobismo o el empe amen o bohemio pueden habe hecho añadi a la se ie de ipos humanos
habi uales de los co ales de ecinos a pe sonas de clase de media, a is as, o amundos...
que han supues o en algunas ocasiones una up u a en la sociología de los mismos, aunque
nunca demasiado signi ica i a cuando se ha man enido pa e de la población o iginal. Pe o
cuando la sus i ución de la población ha sido comple a nos encon amos con casos como el
del Co al del Conde en el que ya nada es como e a an es de su es au ación.
Y p ecisamen e es a a iabilidad de los ecinos de los co ales a lo la go de los dis in os
pe iodos po los que es os han pasado, nos hace oma con p ecaución los da os que enemos
sob e la población de los mismos, ob enidos sob e la población ac ual en muchos casos,
cuando no podemos p e ende que lo comp obado en una época se e ie a a la población de
las o as.
Así, pod emos deci que el en ejecimien o de la población local ha modi icado sus an-
cialmen e el espec o p o esional de los ecinos y ecinas, al que incluso ha modi icado am-
bién el p og esi o de e io o de los mismos, a ayendo en algunos casos a indigen es o pe so-
nas con muy escasos ecu sos económicos.
- 131 -
También podemos deci que la composición é nica de los co ales de ecinos ha a iado
eno memen e desde que desapa ecie on las aguas iane as -lo cual es á ambién en elación
con el ipo de p o esión que se daba en la zona-. En e ec o, las aguas iane as, especializa-
das en el he aje de caballe ías es aban lle adas exclusi amen e po gi anos he e os (Pé ez
de Guzmán, op. ci ) y cuando se lle ó a cabo la p og esi a edi icación de los e enos ag íco-
las conocidos como Vega de T iana y, más aún, con la paula ina mecanización de las aenas
ag ícolas no ya de la Vega de T iana sino ambién de la zona del Alja a e más p óxima al
ba io, la clien ela de dichas aguas desapa eció al no habe caballe ías que e a , al como se
ela a en la ob a mencionada an e io men e.
Con la desapa ición de las caballe ías que lle aban a cabo las aenas del campo, ocu ió
ambién la de las aguas y con ellas los gi anos que las egen aban se hubie on de ma cha
del ba io p i ados de su modo de ida. La g an mayo ía de gi anos que poblaban los co a-
les de T iana hubo de cambia no sólo de dedicación sino ambién de luga de esidencia, de
modo que en los años sesen a ya es aba consumado es e p oceso.
También podemos deci que ha cambiado la p ocedencia de los ocupan es de los co ales
según las épocas. Es lógico pensa que du an e las épocas en las que el inc emen o de pobla-
ción en la ciudad y el ba io ha sido amplio, la p opo ción de población inmig an e ambién
se ha inc emen ado en los mismos y en las épocas de ecesión -como la ac ual- la misma
desciende. Lo cual equi ale a deci que no es cie o siemp e que la mayo ía de los ocupan es
de los co ales sean de p ocedencia u al, al como sea ha dicho en alguna ocasión en o os
luga es.
Apa ado 4.5: Las elaciones con los p opie a ios
En es as ci cuns ancias, muchos p opie a ios de casas de
ecindad que gozaban de las en as que és as p opo cionaban
ie on muy me mados sus ing esos, llegando en muchos casos
a ob ene balances nega i os si se ienen en cuen a los nume-
osos gas os que compo aba el man enimien o de los edi icios
en condiciones de uncionamien o. La solución que se les o e-
cía e a sin duda enajena sus p opiedades, lo que p io i a ia-
men e a ec ó al conjun o edi icado de peo calidad, que e a
donde se ob enían las en as más bajas, ga an izando así, pa-
adojicamen e, la conse ación de los edi icios con menos ap-
i udes y de más di ícil acondicionamien o, al p opio iempo
que se p oducía una ue e selección de la población esiden-
e, con lo que la ciudad his ó ica se con i ió en algo muy se-
mejan e a un “ghe o” de habi an es en ejecidos o con esca-
sos ecu sos; es deci , de débil capacidad de éplica, aunque
hoy eje cen pa cialmen e su dominio al e na i o. (Ál a ez
- 132 -
Mo a y Roch; op. ci ., p. 56)
Ya en el abajo pa a ob ene la su iciencia in es igado a exp esabamos que:
...las elaciones case o-inquilino es án suje as a cambios di íciles de explica po la
can idad de in e eses socioeconómicos en juego...
También explicábamos que eso es aplicable a las elaciones case o-inquilino en casi
cualquie ciudad del mundo, lo que enía de peculia el caso que es udiábamos e a p ecisa-
men e el ipo de i ienda que se es udiaba.
En dicho ma co, la cualidad y la can idad de las elaciones en e p opie a ios ue on es-
udiadas, obse ándose cómo habían e olucionado a lo la go del siglo XX y en pa e del
XIX, qué igu as in e enían y qué papeles enían. Pa a ealiza dicho es udio u imos en
cuen a las siguien es in a ian es:
a) p oximidad-dis ancia en las elaciones (si son di ec as o a a és de Adminis ado o
de case a)
b) can idad de a o en e ambas pa es (sólo pa a a egla despe ec os y cob a o po
más azones)
c) si uaciones en las que se p oducen o p oducían esas elaciones (sólo po mo i os de i-
ados de la si uación con ac ual que une a ambas pa es o hay ambién azones pe sonales)
d) calidad de las elaciones (si son sólo de i adas del con a o de inquilina o o son de i-
po pe sonal: si ha habido pad inazgos, amis ad, e c.)
e) si i e el p opie a io en el edi icio o en o o luga ( an o an es como aho a)
Como esul ado de dicho es udio, la in es igación p opo cionó como espues a que se
había p oducido un p og esi o dis anciamien o de la elaciones p opie a io-inquilino, con el
ag a an e de que las igu as in e media ias de las case as habían desapa ecido comple amen-
e en el momen o de la in es igación, si bien algunas de sus uncionas habían sido eempla-
zadas po algunos ecinos o ecinas con especial ascendien e en e sus con ecinos.
Po o a pa e, el a o en e p opie a ios e inquilinos había ido disminuyendo has a que-
da se educido a unos pocos con ac os espo ádicos en si uaciones especialmen e con lic i as
y a eces ni eso, po que los p opie a ios e i an encon a se en si uaciones especialmen e in-
cómodas con los inquilinos.
También pudimos comp oba que las elaciones de ipo más pe sonal, incluso en mo-
men os en que el dis anciamien o en e p opie a ios e inquilinos no e a an g ande, u ie on
- 133 -
luga en una medida bas an e escasa -sólo en algún momen o, 3 de los dieciséis co ales es-
udiados
159
y ello a pesa de que al menos en 4 más de ellos incluso i ían en el mismo co al
los p opie a ios o enían negocios ins alados en el mismo-
Apenas en un caso pudo deci se que había habido una elación de amis ad y jamás los
p opie a ios apad ina on a ningún hijo de ecino, ni en ninguna boda. En la ac ualidad inclu-
so no han is o nunca a los p opie a ios en algunos casos.
En el momen o de ealiza nues o abajo de campo, no i ía ningún p opie a io a la en-
ada de su co al espec i o, como llegó a se adicional y es os esiden en la ac ualidad
has a ue a de la ciudad, como en uno de los casos
160
, ya que es una inmobilia ia
161
la que
os en a la i ula idad de es e edi icio.
A es as conclusiones pudimos llega a pa i de un abajo de campo, basado en 16 en e-
is as a la pa que en nues a pa icipación ac i a en la labo ei indica i a ecinal du an e 4
años. Dicho abajo de campo, además., se subdi idió en a ias ases que comenza on po
una de diseño de los ins umen os y de obse ación pa icipa i a, o a de ejecución del es u-
dio pilo o, sob e la base de seis en e is as, una más de ediseño de los ins umen os de ob-
se ación, la siguien e de ealización del abajo de campo p opiamen e dicho y la conclusión
con el co espondien e p oceso de análisis an opológico de los da os ob enidos.
Como consecuencia de ello el es udio a ojó los siguien es esul ados:
Pun o 4.5.1: I ems de iden i icación
Edad
Edad media de los en e is ados: 1256/20 = 62.8 (sólo eniendo en cuen a las edades co-
nocidas). Resul a una media de edad adecuada y un in e alo ambién adecuado (en e 47 y
77 -aunque hay una in o man e de 85, debidamen e auxiliada po su hija-), pues pe mi e ob-
ene in o mación lo más lejana posible en el iempo, sin que, po ello, se pie da iabilidad
po allos en la memo ia de in o man es demasiado ancianos. Po o o lado, és e es el in e a-
lo de edad más ecuen e, hoy en día, en los co ales y pa ios de ecinos.
159
Co al de las Ranas, El Ja dinillo y Co al de los Co chos.
160
Co al de las Ranas.
161
Res au a.
- 140 -
diendo en ocasiones que és os ealicen las epa aciones a su cos a. Además, a pesa de que
algunos de ellos aducen al a de medios pa a e ec ua las epa aciones, sin emba go, no u i-
mos no icias de que ningún p opie a io de los co ales es udiados haya hecho uso de las
Ayudas pa a la Rehabili ación P i ada que con oca el Ayun amien o de Se illa, o se hayan
acogido al Plan de Rehabili ación de los Co ales de Vecinos de T iana, de la Conseje ía de
Ob as Públicas.
Los casos en los que no se hacía ningún ipo de man enimien o se ele aban, en el mo-
men o de las en e is as, a 4, pe o en a ios de los o os, la calidad de ese man enimien o
había disminuido bas an e, equi aliendo, casi, a un abandono. Sólo se puede deci que había
un man enimien o co ec o en 2 de los co ales es udiados: los casos 13 y 15, el p ime o po
un in e és poco común del dueño y el segundo po que los ecinos son la g an mayo ía p opie-
a ios.
G ado de conocimien o con el dueño
En es e apa ado las di e encias son muy signi ica i as, pues en pe iodos an e io es, p ac-
icamen e en odos los co ales -excep o en uno con da os poco iables, dada la ju en ud de la
in o man e, po en onces- los ecinos conocían a los dueños, mien as que en los iempos
ac uales, en sólo 5 de 14 casos, los ecinos los conocían ealmen e; en 4 más enían cie o
conocimien o y en has a 5 casos de ellos no los conocían en absolu o; los 2 co ales es an es
son desechables pa a el es udio po mo i os an e io men e expues os.
Es o es, pues, uno de los apa ados en los que se e más cla amen e el paula ino dis an-
ciamien o en las elaciones p opie a ios-inquilinos que, en es e caso, se mani ies a en la desa-
pa ición del más mínimo con ac o ísico o social que pe mi a sabe quién es quién.
Conoce el p opie a io a los inquilinos
En es e apa ado, de pa ecidas ca ac e ís icas que el an e io , se mues a de nue o cómo
se e oluciona en las elaciones p opie a ios-inquilinos hacia un p og esi o dis anciamien o:
mien as que en épocas an e io es, de los 14 casos de los que enemos da os, en 13 casos los
p opie a ios conocían pe sonalmen e a los inquilinos y en uno sólo pa cialmen e; en cambio
en la ac ualidad, sólo en 4 casos conocían los p opie a ios a los inquilinos, en 2 casos más
conocían a algunos ecinos, en 7 casos no conocían los p opie a ios a los inquilinos.
Es deci , que la misma endencia mencionada en el apa ado an e io se ma ca en és e úl-
imo y quizás más acen uada po que los ecinos ponen más in e és en conoce a los p opie a-
- 141 -
ios de sus i iendas -de quienes dependen sus idas en muchas ocasiones- que és os úl imos
en conoce los a ellos, pues posiblemen e los ecinos no sean pa a ellos más que un ing edien-
e más pa a sus ing esos en el mejo de los casos -aunque a eces haya habido amis ad e da-
de a- y un es o bo pa a sus planes de en iquecimien o ácil en el peo de ellos -si bien es o
úl imo es un acica e pa a conoce a los ecinos, pe o en un sen ido más bien nega i o.
Viene po ges iones ace ca del co al
Las isi as “p o esionales” de los dueños de los co ales e an hace unos años gene aliza-
das y és os man enían un con ac o di ec o con sus p opiedades y con sus ecinos, pa a ges io-
na con más e icacia; así ocu e al menos en 3 de los casos de los que enemos da os; en los
13 casos es an es acudie on a eces a los pa ios pa a es e ipo de ac i idades. Es a endencia
ha cambiado y sólo en 8 casos, de los 13 señalados, acuden al pa io pa a ealiza algún ipo de
ges ión.
És e es, pues, en un nue o í em que ma ca la endencia al dis anciamien o en el ipo de
elaciones que es udiábamos, siendo an o más signi ica i o en cuan o que ni siquie a se pide
aquí una implicación pe sonal, sino in e eses pu amen e egoís as pa a man ene el con ac o -
suponiendo que u ie an algún in e és en esos co ales como ales, que segu amen e no lo
ienen-.
Viene po mo i os no in e esados
En épocas an e io es, había 4 p opie a ios, de los que engamos da os, que enían po
gus o o po algún ges o amis oso y 3 de ellos no enían con segu idad, aunque segu amen e
se ían más esos que no enían. En la ac ualidad, no hay ningún p opie a io que enga po
gus o o sin ningún in e és egoís a, eniendo en cuen a que de es a ci cuns ancia hay da os en
10 de los casos y del es o -o os 2 casos- no enemos ninguna e e encia.
Se e de nue o que los pocos lazos pe sonales que exis ían en e p opie a ios e inquilinos
se deshacen y se a con i iendo cualquie posibilidad de comunicación en i ealizable.
Viene a ies as amilia es
En 10 de los co ales es udiados hay cons ancia di ec a de que se han ealizado en el pa-
sado ese ipo de ies as amilia es en común, al menos en alguna ocasión y sólo en 2 casos
nos a i ma on que no se habían celeb ado nunca, po lo que podemos supone que en los 4
casos es an es ambién se celeb a on ese ipo de ies as.
- 142 -
Sin emba go, sólo en 2 de los casos habían acudido los dueños a ies as amilia es y en
los úl imos iempos en ningún caso, a pesa de que aún se celeb an ese ipo de ies as, en co-
mún pa a odos los ecinos, al menos en 3 de los casos (en los úl imos 5 años) y aunque e-
nemos segu idad de que en 6 casos no se celeb an, en el es o puede que se celeb e en alguno
de ellos. No obs an e, ningún p opie a io iene en la ac ualidad a es as ies as amilia es.
Tenemos, pues, una nue a demos ación del p og esi o en iamien o de unas elaciones
que casi nunca ue on cálidas y muy ecuen emen e u ie on un único ca ác e u ili a is a
y/o en able pa a los p opie a ios.
Viene a C uces de Mayo o simila es
En 4 casos nunca hubo C uces de Mayo
162
. Desde los años 60 sólo se han celeb ado al-
gunas C uces espo ádicas en los co ales de los casos 4, 8 y 12. En los casos 4 y 8 ecue dan
que inie an los dueños; en o os casos puede que ambién i ie an, pe o no hay ce eza de
ello. En 1 caso (el núme o 4, las C uz e a sólo pa a los ecinos del pa io) y en 2 (casos 8 y 9)
en aba odo el quisie a; de los demás casos no hay e e encias di ec as.
Vi e el p opie a io o algún hijo en el co al
De 5 de los pa ios no hay da os sob e es e ema, en 5 de los co ales no ha i ido nunca
el p opie a io/a, aunque 2 más de ellos enían un negocio en el mismo y en 1 de és os i ie-
on, además en el co al -y en 1 caso i ían en una casa de al lado-, así como 2 p opie a ios
más llega on a ene i ienda en el co al, aunque sólo 1 llegó a i i en él. En 1 de los ca-
sos, los ecinos llega on a e ugia a los p opie a ios du an e la gue a ci il, aunque nunca
162
La ies a de la C uz, ha pe du ado. Po una ex aña y ocul a azón, de lo ípicamen e se illano, sólo se
han sal ado, has a aho a, aquellas mani es aciones popula es ligadas ín imamen e con la eligión, o anca-
men e li ú gicas. Así, las Co adías, y así, la C uz de Mayo.
En los co ales -los palacios encidos- que ue on abandonados po la a is oc acia y ocupados gozosa-
men e po la plebe, que les dió ida nue a, celeb a el pueblo la ies a de la c uz.
Todas las noches de ies a del mes de Mayo, en el pa io del co al, an ás icamen e engalanado, se eú-
nen las moci as de los ba ios; as ellas acuden los galanes lamencos, pin u e os. Hay unas gui a as o un
piano de manub io, y las musiquillas suenan incansables, mien as los cue pos se egodean y complacen en
el baile. La C uz, en an o, enca amada en los imp o isados al a es y cubie a con las p imo osas colchas
ocadas en doseles, p eside el es ín, complacida, ol idada y sublime. El po en oso símbolo, acaso haya pe -
dido la azón de su simbolismo, y desde luego, las ies as que an e su al a se hacen, no son las ies as del
T iun o de la C uz; pe o esas aspas mudas, inexplicables, de las ies as de Mayo, son el símbolo ine i able de
es e pueblo, que aún pa a sus bailes y co ejos, sien e la impe iosa necesidad de algo mí ico y simbólico.
El co al del Jandincillo celeb a ambién la Fies a de la C uz. Todas las ecinas han p es ado las p imo-
osas co inas y las colchas de desposada. Unos mozos de umbo cos ea on la ins alación, los chiquillos oba-
on lo es y ollaje en los ja dines, y las muchachas hicie on con papel y eng udo g andes mon ones de cadene-
a. Una ecina, san u ona y pudien e, p es ó una he mosa c uz; con peana del siglo XVI, y el case o, homb e de
sólidos concep os, de es é ica se illana, ade ezó y compuso el iejo pa io del co al, sacando de aquí y de allá
- 143 -
i ie on ahí.
En la ac ualidad no i e ningún p opie a io en el co al, lo que habla ambién del p oce-
so paula ino de dis anciamien o en e p opie a ios e inquilinos que, en es e caso, se mani ies a
ambién en dis anciamien o ísico. Más a de e emos que ese dis anciamien o se aduci á en
no conoce se mu uamen e. El úl imo de esos p opie a ios -el de la en e is a núme o 3- había
i ido allí has a hacía unos 16 o 18 años.
Vi e algún amilia en el co al
Del caso núme o 2 no hay da os, así como ampoco de los casos 14, 15 y 16. Hay 6 co-
ales en los que nunca ha i ido un amilia y o os 4 donde alguna ez ha i ido un ami-
lia , además de o os 2 casos en los que, aún hoy en día, ienen negocios en la casa- apón, o
en la achada, algún amilia de los p opie a ios. De los 4 casos de co ales donde han i ido,
1 lo es en la ac ualidad y ecien emen e. En 1 caso -el núme o 9- un amilia llegó a se po e-
a.
Luga de esidencia del p opie a io
Menos en 2 casos: el que se a a de iempo pasado y aquel en el que los ecinos son
p opie a ios en la ac ualidad, en 7 de los casos conocen el luga de esidencia de los dueños,
en 3 de los casos sólo conocen el luga donde es á su o icina (en los casos 4, 5 y 11) y en 2 de
ellos sólo ienen una idea ap oximada de donde es á. En el es o de co ales desconocen o-
almen e donde pueden i i los dueños (en los casos 1 y 7).
De los dueños an e io es a los ac uales, los ecinos sabían en odos los casos sus di ec-
ciones (15 casos). De los casos an iguos, 5 p opie a ios i ían en T iana (1 en San a Cecilia),
2 en Los Remedios y los demás en el es o de la ciudad. Podemos deci que e a una bu guesía
local la que se ocupaba de es e negocio, aunque ecien emen e enemos no icias de que una
inmobilia ia
163
se ha hecho ca go de 1 de los co ales es udiados (el núme o 4).
En la ac ualidad 2 i en en T iana, 1 en Los Remedios y 6 en el es o de la ciudad.
Compa e a iciones con los inquilinos
En cuan o a compa i las a iciones, aquí se e con bas an e cla idad un dis anciamien o
más adicional, pues el pa e nalismo no pe mi ía cie as con ianzas. Sólo hay un caso (el
sus elemen os deco a i os. pp. 151-152. (Las neg i as son nues as). Manuel Cha es Nogales (1921).
163
“Res au a”.
- 144 -
núme o 9) en el que se diga que se compa a algún ipo de a ición (es deci , que haya una
amis ad eal y no p o ocola ia).
Hay con ianza o amis ad
En 5 casos econocen un a o amis oso, siemp e hablando del pasado, pues en la ac uali-
dad ninguna de esas elaciones pe sis e; en 4 de ellos hay una enemis ad mani ies a. De 3
casos no hay ninguna in o mación (2, 11 y 12). En 3 casos la elación es y ha sido neu a.
Hay pad inazgos
Ningún dueño ha apad inado ninguna boda o bau izo, aunque una de las case as sí lo hi-
zo en un bau izo (en el caso núme o 5). En e los ecinos ha habido 5 pad inazgos, sin inclui
al caso de la case a.
Opinión sob e el p opie a io
Sob e los dueños de hace algunos años, pudimos ecoge 10 casos en los que se exp esa-
ban opiniones más o menos posi i as; en 2 casos no se exp esó ninguna opinión y en 3 casos
la opinión ue nega i a; en o o caso más e a imposible que se exp esa a alguna opinión.
Sin emba go, en la ac ualidad sólo pudimos ecoge 2 opiniones posi i as; en 3 casos no
opina on; en o o caso hubo una opinión ambigua; en 2 casos no e a posible ecoge ninguna
opinión (casos 2 y 15) y en 7 casos la opinión e a nega i a.
Dejando apa e la endencia a conside a que cualquie iempo pasado ue mejo , que sin
duda in lui ía a la ho a de pensa que los dueños e an más buenos y conside ados que los
ac uales; sin emba go las di e encias an g andes en e épocas an e io es y las ac uales, lo son
an o que pueden pe mi i nos pensa que alguna di e encia hab á -pa a empeo a - en e ese
pasado imp eciso y mí ico y la ac ualidad, en la que los sucesos co idianos son más di íciles
de dis o siona .
Pun o 4.5.3: Las igu as in e media ias
[...]
¡Oh co al se illano...! ¡Oh panal donde mo an
las abejas ob e as con su eina y su zángano...!
E es el is e es igma de mi Se illa de aho a
aunque en el no e de Amé ica gus en mucho us cuad os.
- 145 -
La eina es la case a... El zángano el ma ido...
Las ho migas ob e as, la hues e del co al [...]. (F. Villalón,
pp.60-61)
En es e agmen o de nana del poe a de Mo ón de la F on e a, Fe nando Villalón se des-
c ibe b e e pe o ce e amen e el papel de las case as, sus ma idos y el es o de la ecinos, que
s de lo que a a a a el p esen e pun o de es e abajo.
¿Hubo case a?, ¿cuándo?
Sólo en 1 caso (el núme o 16) no hubo nunca case a, segu amen e debido al pequeño
amaño del pa io en la época de auge de las po e as y ambién debido a su a día cons uc-
ción. En la ac ualidad no queda ninguna de ellas. El ca go es aba ese ado, casi en exclusi a,
a las muje es, pues sólo se habla de un caso en el que hubie a, en algún momen o un po e o
o “case o”. El caso más ecien e de case a se emon aba has a hacia unos 13 años a ás (en el
caso núme o 8); es deci , 1984.
Relación de la case a con el dueño
De los 8 casos, de los que hay da os, en 2 de ellos las case as habían sido si ien as de
los p opie a ios; en 2 casos más había pa en esco con ellos, en 1 la hija de la case a e a em-
pleada en un negocio del dueño; en o o caso, la case a enía pa en esco con o a case a de
con ianza del dueño en o o co al y en o o más había cie a amis ad con la amilia de los
p opie a ios.
Es deci , que el ca go de con ianza, que suponía se case a no se lo daban a nadie que no
ue a p e iamen e conocido o no u ie a e e encias cie as de que pod ía gua da les a los
dueños una cie a leal ad.
Funciones de la case a
De los 16 casos, engo da os de 13, pues en 1 no me acili a on da os sob e las unciones
de la case a (caso núme o 1), en o o (caso núme o 16) no hubo nunca case a y en o o (caso
núme o 6) sólo se nos dijo que i ían a la en ada del co al, pe o sin especi ica ninguna de
sus unciones. En 6 de los casos de los que enemos da os (en los casos 3,8, 9, 10, 12 y 13),
las case as limpiaban el pa io, los se icios, e c, aunque en uno de ellos es e se icio lo paga-
ban apa e los ecinos; la unción de cob a la eje cían las case as en 3 pa ios (casos 3, 10 y
11), aunque en uno de ellos no es segu o que ue a así; en 9 casos man enían el o den (casos
- 146 -
2, 3, 4, 5, 8, 9, 10, 15 y 16), si bien en unos casos pa ece que enían más compe encias con
los niños, pa a con ola el deso den que p o ocaban sus juegos y/o su indisciplina, y en o os
pa ece que la mayo pa e de su pode se basaba en la egulación del uso de las pilas de la a ,
po las que había ecuen es peleas, dada la escasez de és as y del suminis o de agua, que no
solía se du an e odo el día; en 2 casos nos menciona on el papel de in e locu o as con los
dueños (casos 8 y 9) y en 1 de és os se enca gaba de los a eglos del pa io (caso núme o 9);
en 1 caso (el núme o 2) se mencionó las ges iones de “papeleo”; en 2 casos se mencionó la
unción de encende y apaga las luces y en o os 2 ab i y ce a la pue a (casos 12 y 13).
Es de des aca que en algunos casos los in o man es u ilizaban la exp esión po e as y no
case as, segu amen e mal u ilizada po que las unciones de las case as no e an, po lo que
emos aquí, las mismas que las de los po e os o po e as - é mino an e iden emen e ela-
cionado con la palab a pue a y con una unción que end ía que e con gua da la pue a o
es a jun o a ella
164
-. Es e dad que los po e os -de incas u banas- no sólo “gua dan la pue -
a”, pe o ampoco hay una co espondencia exac a en e las unciones de uno u o o o icio,
po lo que no podemos deci que ambos sean lo mismo.
En 3 de los casos (3, 5 y 7) se nos mencionó que las case as no pagaban el alquile , aun-
que posiblemen e esa ue a una p ác ica gene alizada en odos y la única o ma de pago que
enían po sus se icios, además de la g a uidad de la elec icidad o de alguna en aja más.
También hemos de pensa que las unciones mencionadas ue an más gene alizadas de lo
que apa ece en es e es udio, pues unos ecinos pueden habe eco dado unas y o os o as,
sob e odo eniendo en cuen a que algunos de ellos hablan de lo que le han oído deci a o os
ecinos o pa ien es más an iguos.
Pun o 4.5.5: O os
O os da os
En es e apa ado se in oduje on da os de muy di e sas na u alezas, po lo que p e e i-
mos no hace un esumen de és os, si bien aconsejamos en su momen o lee los (Mo gado,
200; op. ci ) ya que conside amos en onces que hace lo podía apo a da os que ascendiesen
de la anécdo a y que podían se sumamen e ilus a i os de cual es y ue la ealidad de los co-
ales de ecinos.
164
A es e espec o, pa ece se que, po los da os ob enidos, las case as solían i i jun o a la pue a, po lo
que la unción de po e as ambién pod ía se les adjudicadas, pe o no en exclusi a, pues enían o as unciones
- 147 -
Es deci , que esul ó un pano ama de elaciones en e p opie a ios e inquilinos que esu-
mía, de mane a bas an e ilus ado a, el ac ual pano ama y el del odo el siglo XX del u ba-
nismo, de la especulación inmobilia ia, de los p oblemas de i ienda de la sociedad ac ual y,
en de ini i a, de odos las mane as de habi a que se p esen an en el mundo con empo áneo,
además de mani es a se en el es udio cuales son las p incipales con adicciones sociales que
se mani ies an en el á ea de es udio -el ba io de T iana y la ciudad de Se illa- y en la mayo
pa e de las zonas del mundo. Y además, dicho pano ama ue en consonancia con lo que ca-
b ía espe a de un mayo dis anciamien o en las elaciones en e p opie a ios e inquilinos,
muy en la línea de la endencia con empo ánea de dis anciamien o de las elaciones sociales
en gene al, debido al c ecien e auge del indi idualismo que conduce al aislamien o (a pesa
de los palia i os como In e ne ). Y odo ello a pesa de las a i maciones demagógicas (y
comp ome idas con el sis ema dominan e) de que ya no exis en las dis ancias sociales.
Todos nues os ecinos pa ecie on pues halla se en un uni e so en el que se pasó de un
o den en el que pa ecía domina la si uación desc i a po Bou dieu en el pá a o siguien e -de
dis anciamien o, pe o e ec i a-, a o a si uación ca ac e izada po la ausencia de las mismas
( alga la pa adoja):
Las disposiciones adqui idas en la posición ocupada implican una adap ación a es a
posición, lo que Ho man llamaba el sense o one’s place. Es e sense o one’s place es el
que, en las in e acciones, conduce a las pe sonas que en ancés se llaman “les gens mo-
des es” a man ene se en su luga “modes amen e” y a las o as a “gua da las dis an-
cias” o a “man ene su ango”, a “no amilia iza se” . Es as es a egias, hay que deci lo
al pasa , pueden se pe ec amen e inconscien es y oma la o ma de eso que se llama i-
midez o a ogancia. En ealidad, la dis ancias sociales es án insc i as en los cue pos, o,
con más exac i ud, en la elación con el cue po, el lenguaje y el iempo (o os an os as-
pec os es uc u ales de la p ác ica que la isión subje i is a igno a) (Bou dieu, p. 132)
Además, del pano ama que se nos pe iló en onces ace ca de las elaciones en e p opie-
a ios e inquilinos y de lo que se podía espe a de las mismas, no pudimos más que pensa en
la di icul ad de un man enimien o de los edi icios de los co ales de ecinos habida cuen a
del poco in e és de los p opie a ios po su man enimien o como ales. Po el con a io, la
cons a ación de que en los escasos casos en que la p opiedad de los inmuebles ecaía en los
mismos ecinos suponía un mejo man enimien o de los mismos. Es ábamos sob e la pis a de
lo que signi ica el que los inquilinos puedan accede a la p opiedad de sus i iendas, con
implicaciones que pod íamos esumi de la mane a siguien e:
los ecinos deja ían de es a a me ced de la buena olun ad del p opie a io de
que podían coincidi pe o no siemp e e an las mismas que en el caso de los po e os.
- 148 -
u no.
S los ecinos que ue an p opie a ios end ían un mayo in e és en el man eni-
mien o de los mismos y no end ían los obs áculos que pa a ealiza dicho man eni-
mien o ponen los p opie a ios.
S el man enimien o más con inuado mejo a ía el es ado de las i iendas y ello
aumen a ía el alo de las mismas, lo que epe cu i ía en una mejo a de la posición
social de los ocupan es, que con a ían con una ese a pa imonial pa a sal agua da -
los en las épocas di íciles.
S la agmen ación de la p opiedad, po su pa e, di icul a ía la posibilidad de se
enajenados los edi icios al comple o, al ene que a a los aspi an es a p opie a ios de
la o alidad con muchos i ula es. A la la ga esa agmen ación con ie e en muy di í-
cil que se uel a a concen a y, po lo an o, que sea demolido el inmueble con la a-
cilidad con que se hace cuando hay un sólo p opie a io. Es e ac o in luye ambién a
a o de que odos p ocu en un mejo man enimien o del edi icio pues no hay in e e-
ses cla os en que se de uya.
Apa ado 4.6: El anonima o y la despe sonalización
La ecnología y la indus ia no sólo modi ican y a eces
des uyen el medio i e e siblemen e, sino que plan ean, ade-
más, o os p oblemas no menos a duos; ¿quién con ola el
a ollado pode ecnológico?, ¿qué ipo de es uc u as socia-
les p oduce? ¿La despe sonalización, la educación compe i i-
a, que sob e ienen necesa iamen e, encuen an condiciones
psicológicas adecuadas en los miemb os del g upo pa a que
la adap ación enga menos a is as? ¿No puede pa cialmen e
in e p e a se como una su il eacción omán ica la de algunos
g upos de es udian es de Columbia, Ha a d, más la de los
ingleses, pe o, sob e odo, la de los es udian es suecos -y no
odos del ala izquie da-, la de le an a la bande a con a la
mamu es uc u a de negocios, su al a de esponsabilidad so-
cial, la machacona y e sá il p opaganda y la des ucción del
medio? (Lisón Tolosana, p. 225)
Una de las ca ac e ís icas que gene almen e se a ibuyen al medio u bano es la del ano-
nima o, con odas sus en ajas e incon enien es. Tan o puede signi ica el anonima o aisla-
mien o como libe ad; es deci que el ciudadano puede pasa desape cibido en su ciudad y no
solamen e en ella como conjun o sino incluso en su ba io o en su calle y ello puede supone
que no se es nadie pa a sus ecinos, pe o a la ez ambién se le ga an iza la in imidad, pues
- 149 -
nadie es a á pendien e de sus acciones ya que los mecanismos de censu a y sanción no un-
ciona án e icazmen e en un ambien e así.
Cab ía p egun a se si el anonima o es un enómeno que se pe cibe en odas las ciudades
y si se ha mani es ado siemp e. En el p ime caso es amos po a i ma que ese enómeno del
anonima o es una ca ac e ís ica que se ha ido ex endiendo como una mancha de acei e desde
las ciudades p o agonis as de la e olución indus ial, puede que exp esando ca ac e ís icas
cul u ales no e y cen o-eu opeas.
[...] culpa o esponsabiliza hoy a la ciudad, sólo po su amaño o o ma, de los
con lic os, ensiones, polución, iolencia, hacinamien o o c iminalidad -como a i ma la
ideología bu guesa dominan e-, es que e ocul a que, po el con a io, la ciudad conc e-
a que hoy echazamos (Alican e, Nue a Yo k, Manches e u Hong-Kong) es á p oducida
po un de e minado modo de p oducción dominan e, en in e és de una conc e a clase
social dominan e. La p e ensión de que la ciudad c ece y se desa olla con ida p opia,
“como un á bol”, con leyes mecánicas que la di igen, diciendo que es la ciudad la que al
c ece p oduce po sí misma desequilib ios, caos o iolencia, jus i ica la p ác ica bu gue-
sa e o mis a de medica la pa a la cu ación de sus en e medades apa en es, de sus sín o-
mas, sin ene que cues iona el modo de p oducción y su clase dominan e ( de ahí las dis-
cusiones eó icas sob e su amaño óp imo, su o ma ideal, la especialización uncional, las
je a quías u banas y el es o de idealizaciones del u banismo). LA VIOLENCIA QUE
MANIFIESTAN LAS RELACIONES SOCIALES ENTRE LOS HABITANTES DE LA
CIUDAD NO ES UN PRODUCTO INEVITABLE DE SU PROPIO TAMAÑO, DENSIDAD
O EXTENSIÓN, SINO QUE SURGEN COMO CONSECUENCIA DE LA EXISTENCIA DE
UNAS elaciones sociales de p oducción BASADAS EN LA DOMINACIÓN Y LA
EXPLOTACIÓN DE UNA CLASE SOCIAL POR OTRA. (Ga cía Bellido y González Tama-
i
165
, pp. 28-29)
Desde luego no cabe duda de cual es el pun o de is a de los au o es sob e po qué ocu-
en los p oblemas en la ciudad, causas ex aídas del análisis ma xis a que ambién se pueden
ex ende al es o de la sociedad. Noso os compa imos es e pun o de is a, pe o deseamos en
es e abajo no cae en la en ación educcionis a de c ee que odo lo que ocu e es po el ipo
de elaciones sociales de p oducción que se dan en una sociedad. Hay o os ni eles de lec u a
de la ealidad de los que no que emos p escindi , algunos de los cuales pasa emos a analiza
pos e io men e.
Hay, además, o as escuelas sociológicas que ambién han a ado el ema, con dis in o
en oque, ecu iendo más bien a una pe spec i a psicologis a (en el sen ido peyo a i o del
é mino), pe o eniendo la i ud de:
165
Ja ie Ga cía Bellido y Luis González Tama i . “Pa a comp ende la ciudad”. Cla es sob e los
p ocesos de p oducción del espacio. Edi . Nues a Cul u a. Mad id, 1980 (1979).
Capí ulo VIII: La sac alización del espacio
- 252 -
los es ic o indispensable, los elemen os de la ida co idiana.
(A. Ca loni
258
, p. 149)
Así pues, amos a pa i de la base de que -como sucede en oda el á ea cul u al- se p o-
duce una sac alización del espacio en las ciudades andaluzas y po ende en los co ales de
ecinos, sac alización que necesi a se analizada más po meno izadamen e pa a los obje i os
de es e abajo. T azas de dicha sac alización la podemos encon a en la idealización -con
ecuencia desmesu ada- del iempo y del espacio en que los ecinos i ían en el co al,
cuando se han ido de él o incluso cuando aún i iendo en él no se pe cibe ese co al como el
que e a an es -po mo i os de edad, de abandono de sus habi an es, del es ado ísico en que se
encuen a, e c.-. En odas es as si uaciones se p oduce una pues a en alo que no se co es-
ponde con en ajas ma e iales o bienes a -en endido en el sen ido con empo áneo
259
- sino
con una e- alo ización que no puede es a en elación más que con una sac alización.
Cab ía p egun a se si dicha sac alización iene sólo que e con lo pasado o eje ce su ac-
uación en iempo p esen e; es deci , ¿ac uaba en un iempo pasado de igual mane a que lo
hace aho a? ¿es ambién sag ado po lo que se e ie e a la ac ualidad?. Nues a opinión es que
sí. Que emos deci que los co ales e an sag ados ya pa a muchos de sus ocupan es en los
“ iempos mí icos” de supues a elicidad y lo son aho a pa a muchos de los que aún i en en
ellos. Hab ía que e si en ealidad no son un espacio sag ado pa a odos. O a cues ión que
queda ambién en el ai e es si es el mismo ipo de sac alización en cada iempo y en cada
luga ; es deci si ep esen a lo mismo el co al pa a un ecino o ecina aho a mismo o cuan-
do ellos e an jó enes y si el co al de cuando ellos y ellas e an jó enes les ep esen aba lo
mismo que aho a con la pe spec i a de la edad. Dos cues iones que pa ecen la misma pe o
que no lo son. No obs an e en ambos casos nos inclinamos a pensa que no son ni pueden se
lo mismo.
En e ec o, la sac alización de lo ocu ido o i ido en el iempo pasado se elaciona con el
sen imien o de la pé dida y iene mucho que e con una si uación p esen e que se pe cibe
como indeseable. En es a si uación se e alo iza lo an iguo po e e encia a lo ac ual, muchas
eces no basándose en elemen os obje i os -lo que no quie e deci que se p escinda de los
mismos en odas las ocasiones-, pe o eaccionando an e las di icul ades con una huida de la
258
Alida Ca loni F anca. “Maca ena, o como la conciencia llega a una muchacha de un co al de ecinos
se illano”. En Muje andaluza, ¿la caída de un mi o?, di igido po Pila Sanchís. Edi Muñoz, Moya y Mon a-
e a, edi o es, s.a. B enes (Se illa), 1992.
259
Ve La Casa (His o ia de una idea) de Wi old Rybczynski (1989 (1986)); op. ci en la no a 6 de es a
Capí ulo VIII: La sac alización del espacio
- 253 -
ealidad que supone no ene espe anza con espec o al u u o -o a ez la in e acción con el
iempo-.
En el caso opues o, la huida de la ealidad se hace con espec o al u u o lo que nos habla
de pe sonas que oda ía ienen espe anza de las cosas cambien en su bene icio. Puede que en
es a si uación se sac alice más la si uación p esen e, pues o que la misma se pe cibe como
mejo able y con elemen os de bondad p es os a sali a la luz.
Podemos deduci , pues, que los ecinos de los co ales de ecinos iane os han pasado
de es a úl ima ac i ud -de la exal ación (no comp ome ida socialmen e) de lo popula , p opia
del cos umb ismo- que caló ue e en el sen imien o popula (la cual io así una o ma de
hace más sopo ables sus exis encias) a la o a ac i ud de búsqueda en el pasado de si uacio-
nes más p opicias y elices. Todo ello casi como un emedo de la e olución del mo imien o
omán ico en el a e. Cla o que eso no debe ía ex aña nos, pues o que an e una ac i ud o-
mán ica pa ece que es amos. Se pueden encon a , además, es imonios an o de la lucha más
ei indica i a -como la de los años 30, según el es imonio de Cha es Nogales (op. ci )- co-
mo de la exal ación más cho inis a -como en los casos del cos umb ismo an es mencionado-.
Pe o es as “huidas de la ealidad” que mencionamos no podemos pensa que es án asen-
adas en ilusiones, pues hemos is o bien al p incipio de es e abajo y más adelan e del mis-
mo. Que es án alen adas po bene icios eales pa a es os ecinos, siendo es os bene icios de
o den ecológico - elacionados con la ex ao dina ia calidad ambien al de es os edi icios- y
sociocul u ales -po la so is icada ed de elaciones sociales y de ep esen aciones de ealidad
que se dan en ellos-.
También hemos de cons a a , ol iendo al ema de inicio de es e apa ado, que ese p o-
ceso de pues a en alo es un enómeno que se da en muchas i iendas popula es, no sólo en
nues o ámbi o cul u al de es udio, sino ambién en o os ámbi os u banos, al como un epaso
de la li e a u a an opológica sob e i ienda nos e ela enseguida:
Ad i amos desde aho a que a menudo se a a de o mas de alojamien o semicolec-
i o donde la es echez de los ámbi os, y algunas eces el uso común de un pozo o de los
e e es, man ienen cie a o ma de sociabilidad en e los inquilinos. Mien as más bajo es
el ni el económico de és os, más es echos se o nan los ínculos en e ellos y más e o -
zada se e la solida idad de los habi an es a a és de la si uación de casi-con i encia
que, en caso ex emo, es e ipo de alojamien o ae apa ejada. (Pezeu-Massabuau (1988);
op. ci . p. 103)
abajo.
Capí ulo VIII: La sac alización del espacio
- 254 -
No es que se aya a p e ende desde es as líneas que la mise ia económica o social es la
esponsable exclusi a de los sen imien os solida ios que pueda habe en e los se es huma-
nos, pues o que en ese caso hab ía que enuncia a e hechos que es án a la is a de cual-
quie a. Sin emba go, pa e de azón iene el au o del pá a o eseñado cuando a i ma las i -
udes de ese ipo de con i encia; pe o no podemos conside a las debidas a la mise ia econó-
mica -que una g an pa e de las eces es p ecisamen e un incon enien e pa a la con i encia,
como odos los enómenos de lumpen demues an- sino al hecho de compa i se icios o
bienes, que es lo que e dade amen e e ue za la solida idad en e las pe sonas. Tesis és a que
no se ía malo discu i en su momen o, no sin econoce p e iamen e que las si uaciones de
ex ema di icul ad ambién c ean ese ipo de sen imien o, pe o ¿no se á eso sólo en si uacio-
nes pun uales y ex emas o con las condiciones a o ables de que hablamos en el pá a o an-
e io ?
Siguiendo con el hilo de la a gumen ación e e en e a la sac alización del espacio en los
co ales, la siguien e p egun a que quizás cabe hace se es si odo el co al es sag ado o sólo
una pa e de él, cues ión impo an e de esol e po que ella nos da á bases pa a en ende los
usos que se hacen o se hacían en él del espacio. En un p incipio, el hoga pa ece se sag ado
desde un p incipio, quizás en el sen ido de cen o del mundo
260
que ya hemos comen ado an-
e io men e. Y buena p ueba de ello c eemos que son los dioses la es del mundo omano, los
cuales ob enían su sac alidad del espacio que ya lo e a
261
, como c eemos habe demos ado
en un abajo an e io
262
.
Pe o en un co al de ecinos pod íamos dis ingui a ios espacios simbólicos y lo que se
puede conside a hoga es sólo uno de ellos si bien debemos p ecisa con exac i ud si ese
hoga se co esponde con lo que se llamaban salas
263
, si es sólo una pa e de ellas o si la ex-
cede y si eso es así du an e odo el día, du an e una pa e de él o de la noche, en es e momen-
o his ó ico o en o os an e io es. Es deci , que nos emos de nue o poniendo en elación las
260
Lo cual puede se conside ado, hemos de econoce los así, una eminiscencia -o al menos una coinci-
dencia- de sociedades más nómadas que u banas y más basadas en ínculos de sang e que e i o iales.
261
Se en iende: sag ado.
262
Ibid. Rica do Mo gado Gi aldo. “Co adías y Encul u ación en Se illa”. Comunicación p esen ada en
el cu so de eligiosidad popula celeb ado en Andúja en Oc ub e de 1997.
263
O habi áculo, de una o dos habi aciones, ese ado a cada amilia en pa icula , como ya se ha mencio-
Capí ulo VIII: La sac alización del espacio
- 255 -
dimensiones espacial y empo al pa a lle a adelan e el abajo.
Los usos del espacio que se hacen en los co ales, pod íamos conside a desde una pe s-
pec i a es ic amen e uncionalis a que es a ían de e minados po la disposición a qui ec óni-
ca de sus dis in as unidades, po los equipamien os que posee, po la dis ibución espacial de
los ecinos y/o unidades amilia es, ya sea en los pa ios p opiamen e dichos o en el in e io
de las e e idas salas, de modo semejan e a como Philippe Bonnin (op. ci .) encuen a que
ocu e en las casas campesinas del Macizo Cen al ancés. No obs an e, en el caso que nos
ocupa la posibilidad de adap a la a qui ec u a a la amilia depende mucho más de los usos
que se les den a los espacios, po que los a enda a ios de las salas de los co ales sólo ienen
esa posibilidad de adap a los espacios a sus necesidades, ya que la posibilidad de hace ob as
o de amplia es aba y es á muy media izada po los p opie a ios de los inmuebles:
La o ma en la que la amilia se ins ala po la noche e ela bas an e bien las elacio-
nes es ablecidas en e sus miemb os, y de e mina la o ganización de una buena pa e de la
casa. La apa ición de múl iples do mi o ios, po an o co ela i a con la cons i ución de la
amilia nuclea , es el signo a qui ec u al más mani ies o de es as p o undas conexiones.
(Philippe Bonnin, p. 16)
Y además, los usos del espacio a los que nos es amos e i iendo pueden es a de e mina-
dos po las elaciones que es ablecen los ecinos en e sí, pe o odos es os ac o es y alguno
más ac úan muchas eces como un odo que se elaciona dialéc icamen e con la je a quiza-
ción de los iempos y de los espacios que signi ica la sac alización de algunos de és os en
de imen o de o os.
Así pues, hemos de ene en cuen a además que sac alización signi ica en es a in es iga-
ción ambién je a quización, an o de espacios como de momen os empo ales. Es deci , que
supone la pues a en alo de algo po encima de o o algo, lo que quie e deci , ni más ni me-
nos, que es siemp e una pues a en elación de dos o más é minos que equi ale a una compa-
ación y, po ende, a una elación asimé ica; asime ía que se á la que haga de es uc u an e y
de o ganizan e del espacio y del iempo. Son es as o ganización y es uc u ación, las que
o o gan lo que la an opología adicional llama una mayo “complejidad” del mundo u bano
con espec o al u al o al de las sociedades no complejas o simples. Posiblemen e lo que se
pe cibe como mayo complejidad es una es uc u ación y o ganización del iempo y del espa-
cio que ya no es á basada en la unidimensionalidad del cen o del mundo en las “sociedades
simples” sino que se basa en un espacio en dos -o es en el c ecimien o e ical de las ciuda-
nado an e io men e.
Capí ulo VIII: La sac alización del espacio
- 256 -
des- dimensiones conside ado como sag ado, o en un iempo que ya no se es uc u a basán-
dose en la dico omía pasado mí ico-p esen e conocido po odos, sino que se basa en un
iempo con inuo y secuenciado, a eces, incluso, do ado de sen ido his ó ico. El caso de los
co ales de ecinos, como enómeno u bano
264
pa icipa de es as ca ac e ís icas y ene ello
en cuen a pod á pe mi i nos en ende mejo es e enómeno socioa qui ec ónico andaluz y él,
a su ez, nos pe mi i á encon a algunas cla es pa a en ende el enómeno u bano en su con-
jun o, e incluso en ende ambién a la cul u a andaluza donde se desa olla. No obs an e, exis-
en ci cuns ancias en las que sí se puede habla de un cen o del mundo en los co ales de
ecinos, cen o del mundo que se ha ido desplazando en el co e de los iempos hacia el ex e-
io de los edi icios; nos e e imos a la p io idad i ual que adquie en los espacios cuando en
ellos se ubica una C uz de Mayo. Es a celeb ación en anco e oceso en casi oda Andalu-
cía, sin emba go oda ía iene alguna en idad y ha expe imen ado alguna ecupe ación en
ciudades como Se illa, si bien ya no se ealizan en su mayo ía en el in e io de los pa ios sino
que se plan an en las plazas o luga es públicos
265
, lo que iene de e minado en g an medida
po la desapa ición paula ina de es os edi icios.
Desde luego que a i ma que las c uces en los co ales de ecinos cons i uyen un cen o
del mundo, al menos du an e el lapso de iempo en el que se implan an, supone una con a-
dicción con las e lexiones hechas más a iba ace ca de que esos cen os del mundo se co-
esponden más con cul u as no u banas. Es e iden e que una pa e del co al, -es imada po
los ecinos como más noble- pasa a ene una alo ación supe io , den o de una escala de
alo aciones que, como ya he exp esado, iene mucho que e con el iempo; sin emba go ese
pun o en conc e o no es el único que se alo a, ni del que se llo a la pé dida cuando se pie de.
Resul a ía absu do e se lamen a a un ecino de la pé dida de ese luga conc e o del co al -
que pod ía se pe mu ado po o o, si es u ie a en uina, po ejemplo- pues o que la pé dida
en es os casos se expe imen a con espec o al pa io y al edi icio en gene al, e incluso con es-
pec o a una época conc e a de ese edi icio, como ma cos de una o ma de ida que se expe-
imen a como deseada y/o deseable.
Re omando la cues ión, podemos deci que nos encon amos pues con que la je a quiza-
ción del espacio posibili a un uso del mismo que no es a á de inido exclusi amen e po a-
264
Fenómeno del cual hemos hablado en el Capí ulo II: El con ex o u bano de los co ales de ecinos:
el ámbi o de nues o abajo.
265
Tal como ocu e en Leb ija (donde incluso las he mandad alquilan locales pa a es e in) eso G anada,
Capí ulo VIII: La sac alización del espacio
- 257 -
iables de u ilidad o uncionales sino po aspec os simbólicos que ma can los dis in os espa-
cios y iempos de dis in a mane a a los demás, les da un colo di e en e que los esal a sob e
el campo
266
267
y o ganiza el campo de dis in a mane a. El uso del espacio en un co al de
ecinos segu amen e es á egido po es as p emisas.
Aunque no podemos ol ida los aspec os que se pod ían llama sociales como in luyen-
es ambién en lo que hemos dado en denomina uso del espacio:
po ejemplo.
266
Tal y como lo en endía la escuela de la Ges al , la cual ambién se exp esaba en é minos de igu a y
ondo, como Ku Lewin a la cabeza de la Teo ía de Campo y como We heime , Köle y Ko ka con espec o a
la Escuela Ges al más pu a.
267
Lewin k., 1949: Field heo y in social science, Lond es, Ta is ock Publica ions.
También es undamen al en el es udio an opológico del medio in es iga el uso del espa-
cio: la compe encia en e g upos, ag esión, in asión, seg egación, concen ación y cen a-
lización, e c. -es udio conocido con la e ique a de Ecología dinámica. (Lisón Tolosana, p.
224)
Desde luego que esos aspec os que hemos llamado simbólicos ac úan ligando a los mo a-
do es de los co ales de ecinos a es os edi icios, con ínculos que sob epasan lo p ác ico,
como nos explica Ke in Lynch:
Cie as zonas sag adas pueden llega a adqui i una ca ga muy ele ada, de modo al
que se p oduce una pode osa concen ación de a ención, una su il di e enciación de pa es
y una g an densidad de nomb es. Es e iden e que la Ac ópolis de A enas, sa u ada po una
la ga his o ia cul u al y eligiosa, ue asignada y pa celada po los dioses un pedaci o as
o o, casi pied a po pied a, haciendo ex emadamen e di icul osas las eno aciones... (op.
ci , p. 149)
Capí ulo VIII: La sac alización del espacio
- 258 -
Cla o que pa a es e au o , esa ca ga de las zonas sag adas puede llega a se incon enien-
e, pues e asa lo que él llama la imaginabilidad de la ciudad; o lo que es lo mismo, la posibi-
lidad de ans o ma la sin lími e. E iden emen e no es és e un a gumen o conse acionis a
268
,
p ecisamen e, lo que no es ex año iniendo del país que iene es a a gumen ación.
En o o o den de cosas, pod íamos p egun a nos ¿de qué mane a se ealiza oda esa sa-
c alización, je a quización y ma caje del espacio y del iempo? Se puede in en a abo da es a
cues ión:
Pod íamos pa a ello e oma algunos de los a gumen os u ilizados has a aho a como el de
la búsqueda de una ealidad di e en e a la que se i e como us an e, ambién pod íamos
eco da el con ex o u bano de es os co ales de ecinos que es udiamos y pensa que los
mismos necesi an ubica se en esa ealidad; en la cual se p oduce -como c eemos habe de-
mos ado en es e capí ulo- de o ma na u al la sac alización de los espacios. Hemos de consi-
de a ambién la exis encia de un iempo his ó ico -p opio de los ambien es u banos- bien
nu ido de ac os ce emoniales y de conduc as i ualizadas
269
que an es uc u ando al mismo a
la ez que espa cen su mana en o no de los espacios en los que se celeb an.
Y pa a consolida oda esa sac alización, la cons i ución de oda una mi ología en el ima-
gina io popula , que ha con e ido es os luga es en au én icos luga es de leyenda donde la
memo ia his ó ica se disuel e pa a no enuncia a lo más esencial de sí misma.
268
En endido es e concep o no como conse ado , sino como de enso del pa imonio cul u al o na u al.
269
De los cuales hablamos más adelan e en el Apa ado 12.5: Los i uales, el iempo y el espacio.
Capí ulo VIII: La sac alización del espacio
- 259 -
- 260 -
Capí ulo IX: El espacio y el iempo como dimensiones en las
que se cons uye la cul u a
Apa ado 9.1: La dimensión espacial
Noso os hemos ecibido de la ci ilización que nos ha
o mado, una semiología del espacio que de ine igu osamen e
cada una de nues as acciones y de nues as más ín imas exi-
gencias en cuan o a las dis ancias que deben sepa a nos o
ace ca nos al p ójimo. Así mismo, las o mas de nues o hábi-
a ienden, más o menos espon áneamen e, a e leja es a se-
miología y a sa is ace sus exigencias. (Pezeu-Massabuau; op.
ci ., p. 18)
En p ime luga hab ía que hace se la p egun a de po qué en pa ios apa en emen e seme-
jan es se u iliza el espacio de mane a o almen e dis in o. En esos pa ios las elaciones ecina-
les -en las que p iman unos ecinos sob e o os- pueden hace que, po ejemplo, los en o nos
de las i iendas de los ecinos más sob esalien es o “líde es” o sus i iendas mismas son
luga es p e alen es sob e los demás, pues en ellos se ealizan más encuen os, más euniones,
e c., pe o es necesa io en o as ocasiones que el espacio den o de cada pa io su a esa je a -
quización y ese colo eado del que hemos hablado an es; po ejemplo pe mi iendo que una
zona del pa io sea conside ada como más idónea pa a euni se, pa a e ec ua celeb aciones,
pa a compa i con idencias, e c. Esos encuen os y esas elaciones que se desa ollan en ellos
es lo que cuali ica a los pa ios como e i o io de la comunidad del pa io de ecinos
270
y lo
que los con ie e en luga público de odos los miemb os de esa comunidad:
... lo que cuali ica el espacio pa a con e i lo en e i o io humano son una se ie de
delimi aciones ca gadas de o mas especí icas de in e acción, que ep oducen la es uc u-
a de la en idad social que las ocupa, y que es as delimi aciones se encadenan a su ez en
una o ganización que e leja la dialéc ica de la misma ida social. (Ga cía; op. ci , p. 74)
Además de ello, se dan espacios p opios de cada amilia, que se á el en o no más p óxi-
mo a las salas de los co ales y se á más di ícil encon a espacios p opios de cada habi an e
270
Resul a in e esan e e oma la e lexión ace ca del nomb e de pa io de ecinos, y sob e el hecho de que
és e oma su nomb e de una pa e del mismo, lo cual cons i uye una me onimia del mismo -el odo po la pa e-,
la cual p o undiza en la e dade a na u aleza de es os edi icios, pa a lo que el pa io cons i uye la e dade a a-
zón de su se .
Capí ulo X. La p oxémica del espacio del co al
- 261 -
del co al pues o que eso se ía demasiada agmen ación en un ho izon e colec i o en el que
la indi idualidad es á muy limi ada en sus exp esiones; no obs an e sí puede se e dad que
ese e i o io colec i o de la amilia esponda a la in e acción de los de cada uno de sus
miemb os:
La amilia y cualquie g upo es una unidad discon inua. El e i o io que podemos
llama amilia no anula los e i o ios de sus miemb os, sino que los in eg a den o de un
sis ema peculia de elaciones. (Ga cía; op. ci , p. 72)
El pa io de T iana donde quizás se pueda e con más cla idad es a je a quización del es-
pacio de la que hablábamos an e io men e -segu amen e po que man iene su icien e ida so-
cial y su icien es i uales como pa a que se p oduzca la sac alización de de e minados espa-
cios y la cadena de consecuencias que hemos desc i o an e io men e- es el conocido como La
Ce ca He mosa, Al a e ía, 32) donde se pueden dis ingui a ias zonas con cla idad:
un p ime amo de paso, donde i en pe sonas que no es án en el cen o de las
elaciones sociales. Sin emba go es una zona que ac úa como p esen ación, donde se
colocan imágenes eligiosas y o os azulejos -el p ime o de ellos en la pa ed ex e io
que da a la calle, en el que se da a el pa io y se coloca su nomb e- conmemo a i os o
donde se exponen los p emios, o o gados po el Ayun amien o de Se illa, que ha eci-
bido el co al po su exo no en algunos años. Luga es donde sólo se saluda o, a lo
22. Plan a del edi icio conocido como La Ce ca He mosa. En ella se en algunos de alles p e ios a la úl ima
ehabili ación y se especi ican en e de las zonas en las que es á ubicada p e e en emen e la ege ación (Plano
ex aído del es udio p e io ealizado po la Conseje ía de Ob as Públicas pa a su Plan de Rehabili ación de los
Co ales de ecinos de T iana).
- 268 -
No obs an e, somos conscien es de que en un co al de ecinos lo que los de ine más
p opiamen e no es que sean públicos o p i ados sus pa ios, sino que son colec i os, lo que da
una nue a ma ización más explica i a de cómo ningún ecino puede sen i se ex año en él
pe o ampoco puede eclama su exclusi idad: cosa que ambién explica á en pa e el ca ác e
adicionalmen e abie o de los co ales de ecinos, pues o que si nadie puede eclama su
exclusi idad nadie puede ene de echo a e a la en ada en él. Nadie excep o la colec i idad,
ema que ya a amos cuando imos el Apa ado 4.4: El con ol social..
Po supues o que el análisis del espacio que hemos hecho se e ie e unicamen e al espa-
cio cen al de los co ales, el pa io p opiamen e dicho, y hemos dejado apa e el in e io de
las salas, las que cons i uyen el espacio que pod íamos conside a p i ado, en con aposición
al comuni a io del pa io; si bien es di ícil dis ingui en e lo comuni a io y lo p i ado en un
pa io de ecinos, p ecisamen e po la idiosinc asia de los mismos donde an o el espacio co-
mo las elaciones sociales es án do ados de un cla o ca ác e ambiguo o, mejo aún, ambi a-
len e; donde el espacio p i ado es di ícil que se man enga así, al menos du an e odas las ho-
as del día, has a que algún ecino decide hace una isi a sin p e io a iso
283
, y las elaciones
sociales poseen ese ca ác e in e medio en e amilia es y de ecindad que ya hemos eseñado
en un abajo an e io
284
.
En el in e io de las salas
285
los ense es se ag upan gene almen e de o ma deso denada,
o mejo dicho, comp imida, pues no es al el deso den sino la necesidad de hace que quepan
en un espacio educido los ú iles del hoga necesa ios, que po cie o son muchos más que los
habi uales en la época en que los co ales de ecinos es aban en su apogeo. El enómeno de
las piezas de habi ación, pensadas p incipalmen e pa a enseña las a los isi an es no se da
aquí al como ocu e en muchas de las cul u as es udiadas, an o españolas como no, y de las
que exis en nume osos es imonios e nog á icos como el de Villasan e y o os, ealizado en
los ba ios pe i é icos de la ciudad de Mad id:
En es os casos la pieza que se u iliza ealmen e es siemp e la más pequeña de ambas.
La o as si e p incipalmen e “pa a enseña ”, iene un ca ác e de museo-exposición de la
p opia casa an e los isi an es ex e io es, de emblema del p es igio amilia . (Villasan e y
o os, pp137-138)
283
Como u imos ocasión de g aba en ideo en una en e is a en el Co al de las Ranas.
284
Mo gado, 1993, op. ci .
Capí ulo X. La p oxémica del espacio del co al
- 269 -
O o ejemplo del mismo ipo, pe o en el ex anje o lo podemos encon a en el abajo de
C. Pe onne en el No e de Á ica.
Pe o si el enómeno de la pieza pa a enseña no se da en los co ales de ecinos no es se-
gu amen e po al a de ganas o po que no encaje en los esquemas cul u ales de los habi an es
de los co ales de ecinos; es sencillamen e po que en las salas de es os edi icios no hay es-
pacio apenas ni pa a las unciones más básicas -no ol idemos que has a ecien emen e no han
enido ni cocina ni e e e ni agua co ien e en el in e io -. Sin emba go, la unción de ense-
ña , pieza pa a enseña la cumple pe ec amen e el pa io.
Es a unción del pa io pa a enseña ya iene un sus a o en la cul u a local se illana y en
la andaluza. En el ba io de San a C uz de la misma ciudad de Se illa se explo a u is icamen-
e esa unción de pa io pa a enseña con las llamadas casas-pa io, que pueden se conside ada
la a ian e bu guesa o a is oc á ica
286
de los co ales de ecinos y en la ciudad de Có doba,
ambién en Andalucía, es amoso el concu so de los pa ios co dobeses donde los mismos se
con ie en du an e el mes de Mayo en una i ina donde se exhibe la a qui ec u a de los mis-
mos, sus ense es y la misma ciudad ca a al ex e io .
A buen segu o que no hab á as esa unción de enseña sólo la necesidad de da le uso a
espacios sob an es que no ienen apenas uso, po que ese mismo enómeno se da en i iendas
donde el poco espacio in alida ese a gumen o, aunque muchos de los ocupan es u ilicen el
a gumen o de que así se calien an los espacios más pequeños más acilmen e. Po que gene-
almen e son las piezas mejo es y más amplias las que se u ilizan pa a se enseñadas, p i án-
dolas de o a u ilidad des acable. Segu amen e no sea sólo la anidad la que deba mo e a
ello; ambién se á la necesidad de c ea espacios in e medios de ansición hacia los pu amen-
e p i ados, po eso en ellos se a a de exp esa el es a us de la amilia con la deco ación más
ica que se pueda, po que según ese es a us econocido así se á a ada la amilia en su medio
social.
En el caso de los co ales de ecinos, el es a us de ca a al ex e io no puede se más que
colec i o según los a gumen os expues os y así pa ece que sea, dada la ue za que iene la
iden i icación, an as eces exp esada po noso os, de los ecinos con “su” co al. Ese mos-
a se hacia ue a se hace en el caso de los co ales de ecinos con la modes ia de los ma e ia-
les p opia de esos edi icios; las mace as de lo es son el ecu so de más colo ido y que, de
285
O espacio del co al de ecinos des inado a cada unidad amilia , como ya se ha explici ado an es.
286
Cuyos ejemplos en hipé bole pueden se el Palacio de las Dueñas de la Casa de Alba o la Casa de Pila-
os de la de Medinaceli.
- 270 -
paso, p opo ciona mayo esco en las echas del e ano.
Una ez hechas es as conside aciones y an es de pasa a la dimensión empo al de es e
enómeno quisie a eg esa al ema de cómo se p oduce la pues a en alo de de e minados
espacios o iempos, pues o que ese asun o iene nume osas implicaciones que no epe cu en
sólo en cómo se usa el espacio, al como hemos enido de endiendo has a aho a. E ec i a-
men e hay ocasiones en las que es el p opio des ino o icial que se le da a los espacios -y po
ende a los co ales de ecinos- el que es á in luido po la alo ización posi i a o sac alización
que se le p opo ciona a de e minados de ellos.
Se ha dado en los iempos ecien es en el mismo ba io de T iana -que cons i uye el con-
ex o de la unidad de análisis de es e abajo- un caso bas an e signi ica i o de cómo se u ili-
zan o cómo se manipulan de e minadas pues as en alo de los espacios y los iempos: nos
e e imos al caso del an iguo cas illo de San Jo ge, cuyos es os se encon aban bajo el edi i-
cio del me cado del ba io y que a lo a on a la supe icie una ez que se inicia on las ob as de
epa ación y emodelación. Pa a e ec ua dichas ob as el me cado de T iana ue desplazado a
un sola p óximo donde se ins ala on las nue as dependencias p o isionales -que no obs an e
es aban en mejo es condiciones que las an e io es- y donde han pe manecido bas an es años.
A aíz de es os acon ecimien os se ha p oducido una polémica en el ba io que c eemos muy
in e esan e comen a al hilo del ema de que se a a.
En e ec o, una ez comenzadas las ob as de emodelación se saca on a la luz los es os
del cas illo, den o de una ac uación de las denominadas de u gencia, encon ándose nume o-
sos es os y pudiéndose da a el cas illo en la época almohade, con en e amien os de dicha
época.
No obs an e comp oba se el alo a queológico de es os es os, los come cian es del me -
cado siguie on insis iendo en que ellos que ían ol e al me cado an iguo, no acep ando nin-
gún emplazamien o al e na i o que espe ase los es os.
Como es a egia pa a log a sus obje i os, los come cian es hicie on hincapié en que la
uel a al an iguo emplazamien o e a lo deseable, lo p e e ible y la uel a a un pasado año ado
de T iana en el que no sólo ellos ol e ían a hace buenos negocios sino que se ol e ía a una
T iana adicional ya desapa ecida. Su gie on ca as al di ec o con anécdo as o año anzas del
desapa ecido me cado.
Sin emba go, en de ensa de los es os a queológicos la única oz pública que se alzó ue
la del e udi o iane o Manuel Lou iño. Los pa idos polí icos del ba io e an conscien es de
Capí ulo X. La p oxémica del espacio del co al
- 271 -
que la pé dida de clien ela del me cado no se debía al cambio de emplazamien o sino a los
di e en es hábi os de los consumido es y a que la mayo pa e de sus an iguos clien es -
muchos de ellos ecinos de co ales que habían desapa ecido- se habían asladado a o os
luga es de la ciudad o habían allecido. Los cambios en las pau as de compo amien o de los
consumido es no han sido apenas enidos en cuen a en odo es e p oceso y la decisión inal
ue omada as muchas p esiones de los come cian es, en asambleas mul i udina ias -con o
sin polí icos p esen es- a las que ue in i ado odo el ba io, eniendo noso os ocasión de
asis i a dos de ellas, una en el salón de ac os del colegio José Ma ía del Campo y o a en uno
de los salones del cen o cí ico Casa de las Columnas.
Finalmen e, pues, ue omada la decisión de cons ui o a ez el me cado en el an iguo
sola del cas illo
287
, con apa camien o incluido, ya que de algún modo los come cian es ha-
bían llegado a la conclusión de que és e les e a imp escindible -a asando con pa e del sub-
suelo a queológico-ya sea pa a que apa ca an sus u u os clien es o pa a la ca ga y desca ga
de sus p o eedo es. Como consecuencia de es a ob a ambién se ha desplazado un es ableci-
mien o de g an aigamb e en el ba io como es el i ulado ba “Kiosko de las Flo es”, ubicán-
dolo en la ac ualidad en o o luga de la calle Be is mucho menos ap opiado y con una cons-
ucción de dudoso gus o.
Todo es e p oceso del me cado de T iana ha pues o de mani ies o, según c eemos, o o
de pues a en alo de una de e minada época his ó ica, la que igu a en la memo ia de una
de e minada gene ación iane a, que año a una época pasada en la que ellos e an jó enes y
unos espacios en los que ellos se desen ol ían co idianamen e. El me cado e a pa a ellos un
luga muy impo an e, pues o en alo y sac alizado g acias al uso co idiano, a las i encias
enidas en él y a la ein ención de ese espacio desapa ecido y ese iempo pasado. Ambas di-
mensiones, pues, han sido econs uidas con di e sas inalidades y de una o ma inconscien e
an o como sospechosamen e conscien e, po pa e de in e eses económicos.
Se puede in en a analiza aquí cuales han sido las ue zas que han in e enido en odo
es e p oceso: en p ime luga un colec i o de come cian es angus iado po la al a de endi-
mien o en sus negocios, en segundo luga un g upo gene acional año an e de una T iana que
odo el mundo les ha can ado pe o que nadie ha man enido, en e ce luga -no mencionados
287
El iempo di á si lo han hecho dándole la espalda a los nue os hábi os de consumo - al como sospe-
chamos- que se di igen más a come cios abie os du an e odo el día, que pe mi en la compaginación de ho a ios
de odos los miemb os de la amilia que abajan. Aunque con ello no p e endemos deci que el come cio adi-
- 272 -
has a aho a-, los p opie a ios del sola donde ha es ado ubicado el me cado de mane a p o i-
sional y cuyo papel es di ícil de p ecisa pe o del que es ácil sospecha que ha in e enido
ac i amen e con enciendo a los come cian es de las bondades del aslado al an iguo ecin o,
en cua o luga los g upos polí icos que ienen a aigo en el ba io, más p eocupados po no
pe de o an es que po o o ema y, en quin o luga un conjun o de pe sonas aisladas po la
conse ación del pa imonio que no se han dejado guia pa a ealiza su pues a en alo po
p esiones y han enido en cuen a o os c i e ios, como son la mayo an igüedad de los es os a
conse a y la i e e sibilidad de la desapa ición de una T iana caída en g an pa e an e la
pique a y po los enómenos sociales acaecidos en las úl imas décadas.
Son in e esan es odas es as disquisiciones en o no al me cado de T iana, po que ce ca
de él se han mo ido ue zas que son p ac icamen e las mismas que las que ac úan al ededo
de los co ales de ecinos y a su desapa ición o man enimien o. E ec i amen e, la pues a en
alo de los co ales de ecinos ha co ido a ca go sólo de una pequeña mino ía de ciudada-
nos -aunque una mayo ía es é a a o de su conse ación- y o as ue zas bien dis in as se han
ocupado de di undi -en di e sos momen os o épocas- a gumen os a a o de las nue as ba-
iadas, con sus apa amen os o pisos, siemp e dispues as a acoge a los an iguos ecinos de
los cascos an iguos de las ciudades -con el paso p e io en Se illa de los e ugios municipales
de La Co chuela o el cua el de la Alameda, en e o os
288
, du an e los años 70-, con una in-
e p e ación bas a da de las p opues as higienis as del siglo XIX y p incipios del XX. O os
han p ocu ado hace e la en abilidad de los nue os aslados de población, con enciendo a
odo el mundo de que es en able pa a oda la ciudad lo que sólo es el negocio de algunos
pocos
289
y o os más quie en hace e la necesidad de i iendas y de “ emodelación” u ba-
nís ica, so pena de pe de una opo unidad ma a illosa de adap a la ciudad a “los nue os
iempos”.
Pe o es e p oceso de alo ación de de e minados iempos y espacios no se de iene en la
cional no enga su si io, sino que és e es más educido que en el pasado.
288
Sob e es e espec o, hemos incluido en el Anexo XI de es a ob a algunos da os ob enidos en el A chi o
Municipal sob e es e ema; en conc e o los conseguidos de la an igua Sec e a ía de Vi iendas y Re ugios (an es
Sec e a ía de Vi iendas) en el documen o: GC/MM, Lib o 103, no 763. En o os luga es, además, ecogemos
ambién da os sob e la e e ida Sec e a ía en el Apa ado 13.1: Repe cusión, en los medios de comunicación,
de es os ipos de i ienda y/o ida de es a esis.
289
A gumen o con el que consiguie on en Se illa y en o as ciudades de iba las an iguas mu allas oma-
nas o medie ales, con el p e ex o de que así se “libe aba” suelo pa a cons ui , o de uyendo el acueduc o al-
mohade -conocido como los Caños de Ca mona-, un poco más a de (en 1911), con la excusa de que adosadas a
él había muchas de lo que hoy en día llama ían “in a i iendas”.
Capí ulo X. La p oxémica del espacio del co al
- 273 -
ciudad de Se illa en los casos mencionados. Como ejemplo de es a si uación pod ía aduci se
el caso de los múl iples yacimien os de la época de la colonización omana que apa ecen so-
b e odo en la zona su del casco his ó ico de la ciudad. Dichos yacimien os son con inuamen-
e dados de lado, a endidos solamen e po las llamadas exca aciones de u gencia en las que el
es udio que se hace es necesa iamen e ap esu ado y as las cuales se cons uye haciendo a-
bla asa en el sola . De es os úl imos casos se han dado ecien emen e algunos en la calle
F ancos, la plaza de la Vi gen de los Reyes, o las calles Na a os -del siglo XVI- o Sol y,
ul imamen e, en la plaza y me cado de la Enca nación.
Debajo de es a acilidad pa a ocul a o des ui elemen os his ó icos es á sin duda una
pues a en alo de de e minados momen os his ó icos sob e o os. En una ciudad como Se i-
lla, po azones ideológicas, es é icas o his ó ico-ci cuns anciales, se da una pues a en alo
de la época ba oca
290
sob e odas las demás, lo que lle a a minus alo a casi odas las demás
épocas. Todo es o hace que cuando se des uye un pa imonio de una época no su icien emen-
e alo ada no se p oduzca la su icien e ala ma social que ene dicha des ucción. Po el
con a io, si el edi icio en cues ión iene alguna conno ación eligiosa en onces se con ie e
en casi in iolable. En el caso de T iana se han dado o os casos simila es como el de algunos
ho nos ce ámicos de a ios siglos en los co ales de Pagés del Co o 47 y Pu eza 98
291
, que
han sido des uidos pa a le an a las nue as edi icaciones.
En de ini i a, que el modo en que se sac alizan iempo y espacio -y cuales de ellos eci-
ben ese bene icio- no es en absolu o ajeno al umbo que oma el u banismo en la ciudad, p i-
mando unos espacios y unos usos sob e o os. Como consecuencia de ello, la sue e que le
depa an los planes u banís icos y la especulación a los co ales de ecinos ampoco es ajena a
es as pues as en alo . Así pues, no sólo a ni el mic o del ecin o p opiamen e dicho de los
co ales de ecinos es donde se no a esa pues a en alo de los espacios y iempos sino am-
bién en los con ex os ciudadanos donde se ubican dichos co ales.
Pe o e omemos aho a el cu so que oma la dimensión empo al pa a pode hace un ba-
lance inal sob e la es uc u ación y el uso que se hace de los iempos y espacios, de cómo se
dis ibuyen y cómo se u ilizan.
290
Ejemplo de la cual puede se la no sabemos si ingenua o descabellada idea del Ayun amien o de Se illa
de pone como en ada del ja dín medie o-andalusí de la Buhai a una po ada de una iglesia ba oca. Suponemos
que pa a da le mayo ealce al ecin o.
- 274 -
Apa ado 9.2: La dimensión empo al
... el iempo y el espacio son concep os an inculados
que las conclusiones de las ciencias que se ocupan de ellos no
pueden ope a con cada uno po sepa ado. (Ga cía; op. ci ., p.
69)
El iempo cuali icado cul u almen e es un elemen o inse-
pa able del e i o io humano. (Ga cía; op. ci ., p. 90)
El espacio y el iempo son los dos sis emas e e enciales
que pe mi en pensa las elaciones sociales, ya sea en conjun-
o o po sepa ado. (Ga cía; op. ci , p. 345)
... el sen ido que en una ci cuns ancia de e minada ad-
quie e un mu o, una pue a, una escale a, un cua o o la casa
misma, en o o se puede e modi icado en unción de las di e-
en es con igu aciones es uc u ales que se mani ies en en ca-
da momen o. Posiblemen e los escena ios son los mismos, pe o
la mane a en que son pe cibidos, el modo en que son in e p e-
ados a ía. (Sánchez Pé ez; op. ci , p. 136)
Po lo que se e ie e al iempo, ocu en cosas
semejan es a las que suceden con el espacio, y
quizás en el caso del iempo se e con más
cla idad cómo sucede el cambio social -po
azones ob ias- pues se pe ciben con mayo
ni idez los momen os o luga es en que hay una
es uc u ación del iempo: median e ies as
pe iódicas -Fe ia de la Ce ca He mosa, C uces
de Mayo del Co al de las Ranas, del Co al
del Na anje o, del Co al de He e a, e c., Velá de San ’Ana en Villa T oya, La Ce ca He mo-
sa o la Casa Quemá
292
-, los Fines de Año y las Na idades en a ios co ales, el “San o de los
An onios” en la Ce ca He mosa, encuen os habi uales en e ecinos -como la comida de los
sábados que han es ado haciendo jun os los ecinos del Co al de las Ranas-, celeb aciones
po algún acon ecimien o no epe ible -celeb ación po la e minación de las ob as en el Co-
291
Al cual pudimos o og a ia an es de se des uido.
292
Es os dos úl imos casos o ganizados po en idades p o eccionis as o ecinales. La p ime a de ellas o -
ganizada po la Pla a o ma pa a la De ensa de los Co ales y Pa ios de Vecinos en julio de 1996 y coo dinada
po el au o de es e abajo y la segunda o ganizada po CO.PA.VE.TRIA. -Co ales y Pa ios de Vecinos de
23. Ca el u ilizado pa a el p ime p egón co ale o.
Capí ulo X. La p oxémica del espacio del co al
- 275 -
al de la Enca nación, culminación de algunas epa aciones en Villa T oya, e c.-. De odo
ello nos ad ie e José Luis (1976) en el abajo ya mencionado an e io men e:
... “insis o sob e el hecho de que en e las di e en es unciones que cumplen las ies-
as, una de las más impo an es es la o denación del iempo. El in e alo que exis e en e
dos ies as sucesi as del mismo ipo es un ‘pe íodo’; habi ualmen e un pe íodo denomina-
do, po ejemplo, ‘semana’, ‘año’. (Ga cía; op. ci ., p. 68)
El mismo au o nos pone en gua dia de cómo es as celeb aciones ans o man el iempo y
con ie en a és e en manejable, más comp ensible pa a el se humano y haciendo más ag a-
dable la exis encia del mismo:
... an o el iempo e e sible como el espacio discon inuo pe mi en la ei e ación y
consecuen emen e la p edic ibilidad, sin la cual la ida social se ía inconcebible.. [...] ... la
discon inuidad espacial puede se un elemen o cuali ica i o de la e e sibilidad del iem-
po, y el iempo, po su pa e, puede in oduci discon inuidad en el espacio. (Ga cía; op.
ci , p. 74)
Además de odo ello, se han de ene en cuen a los momen os o luga es en los que se
uel e al “ iempo mí ico”.
Es a uel a al iempo mí ico (ge men del iempo e e sible) posiblemen e sea indica i a
de la deg adación en que se pueden encon a no sólo las condiciones ísicas en algunos de
los co ales más abandonados, sino ambién las elaciones sociales, la cul u a del co al -
incluido su uso del espacio y su “ empo alidad”- y la pe cepción que cada ecino iene de él y
de su si uación. En dicho iempo mí ico ya no hay una es uc u ación cla a del iempo, sino
que sólo exis en dos iempos: uno pasado -que casi siemp e ue mejo - y uno ac ual cuya má-
xima aspi ación es ol e al an e io . En ese iempo ac ual ya no exis en ni los acon ecimien-
os cíclicos ni los ex ao dina ios que pe mi en acciona la exis encia en pe iodos signi ica-
i os po sí mismos.
Na u almen e, los an e io es azonamien os no quie en deci que no haya es uc u ación
del iempo, sob e la base de la medición abs ac a del iempo) en sociedades no u banas y que
no haya iempo mí ico en las u banas, sino que la p eponde ancia de ambos iempos en uno y
o o espacio es di e en e y las consecuencias sob e la au o alo ación y la alo ación del espa-
cio que se iene como p opio es muy di e en e. En el p ime caso el indi iduo se iene a sí
mismo como suje o de su p opia his o ia y p o agonis a de ella, en el segundo conside a que
T iana- en 2000.
- 276 -
la única mane a de pa icipa en ella es ein eg a se al iempo mí ico y odos sus i uales y
acciones ienden hacia ello.
Las dis in as ac i udes que ienen los ecinos de co al con espec o a sí mismos y al lu-
ga donde i en posiblemen e engan mucho que e con es as dos o mas básicas de i i el
iempo. Una o ma his ó ica de en ende el iempo ha á que se ean las si uaciones con más
op imismo y con posibilidad de in e eni en ellas, una o ma mí ica de en ende el iempo
mani es a á su inu ilidad pa a un medio u bano y p o oca á una ac i ud esignada que impedi-
á modi ica las si uaciones e injus icias que puedan y pueden su i es os ecinos y ecinas.
La pa icipación en los mo imien os ecinales es a á en onces más ligada con la p ime a de
las ac i udes y la segunda con un deja i los acon ecimien os, p opio de los ecinos más an-
cianos y menos concienciados.
Como ya hemos apun ado más a iba, el uso de los espacios y cómo se in ie e el iempo
en cada uno de los co ales -y segu amen e en cualquie espacio y en cualquie iempo- de-
pende á no sólo de azones “lógicas” sino que es a án de e minados po c i e ios elacionados
con la je a quización que su en los espacios y los iempos, posibili ando que se usen de e -
minadas zonas del co al no di ec amen e po su con o abilidad, po su p i acidad o po se
un luga cen al -equidis an e de odas las pue as- sino po el “ma caje” al que hemos hecho
e e encia en apa ados an e io es (sob e odo en el Apa ado 8.1: La sac alización del es-
pacio y del iempo en los co ales de ecinos). Si no ue a así, no sólo no end ía sen ido el
uso de espacios de e minados pa a la cha la o el con ac o dia ios y, menos aún adqui i ía el
conjun o del pa io ese pode a ayen e que man iene a sus ecinos en ellos, a pesa de las mu-
chas incomodidades y la insegu idad que les b inda el mal es ado de los edi icios o la amena-
za de los desahucios
293
.
También podemos di e encia usos del espacio, en los co ales de ecinos, en unción del
iempo, en azón de la semió ica que los ige, como en los casos que egis a Sánchez Pé ez
(1990) en su ob a mencionada:
...en las ho as en que el homb e ha de es a ue a, en onces dicho espacio (la pa e
delan e a de ue a de la casa) es conside ado como e i o io emenino, cosa que se pone
293
No obs an e, no hab ía que desp ecia la in luencia que en algunos ecinos ha eje cido la posibilidad de
ob ene un piso, o o gado po la p opiedad o alguna indemnización -a cambio de i se del co al-, si bien es e -
dad que en los casos de ecinos más ei indica i os, ellos han echazado esas compensaciones que muchas e-
ces e an migajas, al como yo pudimos obse a en una en e is a con uno de los p opie a ios del Co al de la
Enca nación.
Capí ulo X. La p oxémica del espacio del co al
- 277 -
de mani ies o con el compo amien o del a ón, que adop a una ac i ud ausen e o bien
acaba po ma cha se. (Sánchez Pé ez; op. ci ., p. 87)
Que es algo pa ecido a lo que ocu e en los pa ios de los co ales de ecinos a medida
que an anscu iendo las ho as del día, dando luga a que los habi an es a ones del mismo
se sien an incómodos du an e el anscu so de algunas de ellas, du an e las cuales sólo las
muje es se dejan e -sob e odo du an e la p ime a mi ad del día- y en las que los homb es se
sien en incómodos de pe manece debido a es e p edomino emenino.
Segu amen e debido a es e p edominio emenino -y debido ambién a o as causas más
obje i as- en el pa io del co al du an e las p ime a ho as de la mañana es po lo que la ac ual
es icción de en ada en muchos pa ios, que desemboca en el cie e muchas eces a cal y
can o de sus pue as, se e algo más elajada du an e esas p ime as ho as, cuando las muje es
-muchas de ellas ancianas, que siguen un égimen de ida adicional, siendo su ocupación
p incipal el cuidado de la casa o de los h ijos cuando los hay- se sien en más segu as, más en
su e eno y más en su momen o. Aunque es con enien e acla a que esa mayo sensación de
segu idad la p opo ciona segu amen e el mayo asiego en las calles de epa ido es, á ico,
muje es que an a hace la comp a, e c.
Pe o sí c eemos que se ía demasiado a iesgado ex apola los esul ados ob enidos po
Sánchez Pé ez en Casa abonela al con ex o u bano de T iana donde el papel de las muje es es
más ac i o y oda ía más en los co ales de ecinos donde son igu as cen ales. A pesa de
ello, algo del pano ama que el mismo au o desc ibe a con inuación ambién lo hemos podido
cons a a en co ales de T iana, en los que hemos podido encon a muje es muy segu as de
sí mismas en su ambien e del co al pe o absolu amen e ímidas cuando se a aba de sali de
ellos, lo que se ha e lejado en limi aciones pa a una mayo agilidad en las ei indicaciones
ecinales:
Mien as la muje pe manece en su mo ada, su epu ación es á sal agua dada. Pe o
la cosa cambia cuando ecuen a la calle más de lo debido; en el momen o que aspasa
los lími es de un e i o io a o o ha de cuida su imagen, dado que és a, jun o con la de la
casa, es iel e lejo de su p opia epu ación. Bien es e dad que algunas de sus ac i idades,
como es la de la comp a, la obligan a sali ; mas no es cues ión de abusa , ya que odo lo
que sea sob epasa un iempo p udencial puede induci a c í ica. (Sánchez Pé ez; op. ci .,
p. 93)
Y es que den o del co al de ecinos, la si uación es, al menos du an e algunas ho as del
día, la de un hoga compa ido po a ias muje es y en la que odas se encuen an en su e-
eno an e la calle, pe o cuando salen del mismo la segu idad (y en algunos casos lide azgo)
- 284 -
excesi a p oximidad de las salas donde i en los ecinos es á compensada po el espacio
abie o de los pa ios, donde la in imidad, e ec i amen e sólo se puede man ene con el silen-
cio; es deci que si un indi iduo se quie e man ene al ma gen simplemen e ha de man ene se
al ma gen de las con e saciones, aunque isicamen e man enga su p oximidad.
Po que no podemos ol ida que el espacio pa a el se humano no es simplemen e una
dimensión ísica que pe cibe de mane a asép ica, independien emen e de quién sea el que la
pe ciba; el espacio humano es á do ado de signi icado pues cada cul u a se ocupa de do a lo
de sen ido, es deci , cada cul u a lo “seman iza” siguiendo la e minología de J.L Ga cía -
semió ica según o as cul u as-, suponiendo ese o o gamien o de signi icado el que un mismo
espacio supond á cosas di e en es, dependiendo del “lenguaje” que se u ilice pa a in e p e a -
lo:
In e és po los aspec os signi ica i os del e i o io. Hemos de inido el e i o io hu-
mano como un espacio seman izado, es deci , po ado de unos signi icados que sob epa-
san su con igu ación ísica. (Ga cía; op. ci , p. 342)
Una base eó ica que pod ía jus i ica los supues os de Hall
297
, pod íamos encon a la en
la ob a La imagen de la ciudad del geóg a o Ke in Lynch, en la que las dis in as dis ancias
econocibles po Hall ienen una explicación ilogéne ica, al paso que se asien a en la unción
que los dis in os sen idos ienen en esa pe cepción de las dis ancias, biología y cul u a quedan
así elacionados de una mane a muy imagina i a:
Ex ende y p o undiza nues a pe cepción del medio ambien e equi ald ía a p olon-
ga un dila ado desa ollo biológico y cul u al que ha ido desde lo sen idos de con ac o a
los sen idos de dis ancia, y desde los sen idos de dis ancia ha pasado a la comunicación
simbólica... (op. ci ., p. 23)
Re e encia és a a las dis ancias que, a nues o juicio, pod ía indica una in luencia -quizás
no econocida- de Lynch sob e Hall, dada la di e encia de 9 años que hay a a o de la ob a
del p ime o.
Re omando el ema de las dis in as dis ancias de las que habla Hall, hemos de eco da
que en es a pe cepción de las dis ancias juega un papel undamen al el sen ido de la isión, el
cual pa a la especie humana iene una impo ancia undamen al, al como nos ecue da José
297
Y de odos quienes ienen en cuen a su abajo, en e los que es á el mismo Ga cía.
Capí ulo X. La p oxémica del espacio del co al
- 285 -
Luis Ga cía (1976) en el abajo mencionado líneas a ás:
El espacio isual es consiguien emen e el que o ece la imagen más concluida espec-
o a la espacialidad del mundo humano. La is a pe mi e al homb e egis a más can idad
de in o mación que cualquie o o sen ido, y iene una impo ancia capi al en el e i o io
humano no sólo po que le p opo ciona la imagen úl ima de su espacio, sino po que le
pe mi e a su ez una mayo mo ilidad. (Ga cía; op. ci , p. 40)
Pe o no sólo Hall se ocupa de la in luencia de la cul u a en la pe cepción del espacio. En
nues o ámbi o, aunque de una mane a más gene al, el mencionado José Luis Ga cía se ocupa
de es e mismo ema y as eco da nos que el espacio pasado po la cul u a es algo di e en e al
espacio “ i gen” po el que és a no ha pasado -cla o que es di ícil imagina se alguna expe-
iencia humana que no es é amizada po lo cul u al, si no es haciendo una abs acción, pa a
con eniencia de disciplinas que no se ocupan de la cul u a; éase el espacio pa a la ísica,
pa a la ecología, e c.- y se con ie e pa a él en e i o io, es deci espacio ap opiado y no eni-
do po neu al. Las implicaciones que se sacan de es e pun o de is a nos lle an a alo a aún
más la impo ancia de la cul u a en cómo cada pe sona pe cibe su p opio espacio y, po con-
siguien e, su espacio más p óximo que es su i ienda, ema que es el cen al de es e abajo,
de ahí el alo a con de enimien o es as ap eciaciones de Ga cía:
...el e i o io es un espacio con unas ca ac e ís icas de e minadas, que de mane a
gene al pod íamos denomina sociales y cul u ales. De o a mane a: el e i o io es un es-
pacio socializado y cul u izado. (Ga cía (1976, op. ci .), p. 26)
...el e i o io se a a de un espacio socializado y cul u izado, de al mane a que su
signi icado sociocul u al incide en el campo semán ico de la espacialidad y que iene, en
elación con cualquie a de las unidades cons i u i as del g upo social p opio o ajeno, un
sen ido de exclusi idad, posi i a o nega i a. (op. ci , p. 29)
Así pues, queda cla o que no podemos ans o ma la pe cepción del espacio en una me a
ob ención de in o mación, como si el se humano consis ie a en una máquina que egis a a
da os sin la más mínima ealimen ación y sin que pa icipe él mismo en la selección de los
da os que han de conside a se ele an es. La cul u a -elabo ada po gene aciones sucesi as de
pe sonas- es la que guia á la pe cepción pu amen e ísica del en o no -y, po an o, del espa-
cio- y además de la cul u a, ambién la guia á la ed de elaciones sociales que si e de sopo -
e a esa cul u a y sin la que la ansmisión de la misma se con ie e en imposible:
...el e i o io pa a el homb e no es un espacio de e eno delimi ado, en el plano que
sea, ma e ialmen e, sino que los lími es es án impues os po elaciones. (J.L. Ga cía op.
- 286 -
ci ., p. 43)
Pe o no sólo hemos de conside a que la o ma de pe cibi el espacio de e mina a las cul-
u as, sino que és as es án in luidas sob e mane a po la o ma de pe cibi el espacio que se da
en su in e io , de modo que una al e ación en ese espacio p oduce g andes ans o maciones
cul u ales que lle an en muchas ocasiones a la dislocación comple a de la cul u a que ha dado
luga a ese uso del espacio. P uebas de lo que es amos diciendo las pod emos encon a en
odas las ocasiones en que un p oceso colonialis a ha a inconado a una cul u a some ida a
acul u ación que se ha is o, además, educido su sola a un espacio mucho más educido que
cuando se inició el p oceso. El caso de los indios de las p ade as quizás sea el más pa adig-
má ico, pues en ese caso esul a muy e iden e que su eclusión en ese as les impidió segui
con su modo de ida basado en la caza del bison e.
En el caso de nues o es udio podemos ambién saca como conclusión que la cul u a del
habi an e de los co ales de ecinos esul a al e ada cuando se ans o ma su medio ísico y,
po lo an o, el uso del espacio que en él se da. La anomia y la despe sonalización del habi an-
e de los mode nos ba ios de la ciudad de Se illa, que en el caso que nos ocupa su e un do-
ble desa aigo quizás más ue e que el de o os ba ios de la ciudad: a) el de su ba io, T ia-
na, el cual gene a más elación a ec i a que segu amen e ningún o o ba io de la ciudad, po
azones que exponemos a lo la go de es e abajo y b) la pé dida de su hábi a más ce cano, el
co al de ecinos. Cuando se le modi ica el espacio en el que se basa su sis ema cul u al
comple o, es su sis ema cul u al el que se esien e y las lógicas anomia y despe sonalización
casi no necesi an demos ación, pues o que la ed de signi icados e e enciales que cons i u-
yen su uni e so pe cep i o se encuen a sin sopo e y po que la pé dida de una de las bases de
una cul u a, el e i o io que ac úa como signi ican e del sis ema de alo es, ya no puede se -
i más de sos én de los signi icados, ya se llamen sis ema de alo es, cosmo isión o o mas
de pe cibi la ealidad:
La pé dida de los signi ican es y la pe manencia de los signi icados no puede menos
de c ea una si uación angus ian e, que p o iene de una al a de con ac o con la ealidad.
(Ga cía; op. ci , p. 342)
Po que si se con ie e en un acaso la semán ica p opia de cada in eg an e de la cul u a y
la signi icación de lo que le odea, cada miemb o de la misma se con ie e en hué ano de
signi icados, lo que equi ale a deja lo sin no mas y sin iden idad, lo que es lo mismo que la
Capí ulo X. La p oxémica del espacio del co al
- 287 -
anomia y la despe sonalización de la que hablábamos en el pá a o an e io
Po odo lo expues o, esul a ácil e que la inse ción de una pe sona en una cul u a de-
pende á en g an medida de que pueda conse a el espacio que le e a p opio cuando ealizó el
ap endizaje de dicha cul u a, pudiéndose e un as o de es a dependencia en los ac os alli-
dos de u ilización del espacio en las ubicaciones de los nue os ba ios; los cuales se án un
indicio de la p ocedencia de esos ecinos. Po ejemplo cuando esos ecinos se dejan la pue a
abie a odo el día en su bloque de pisos y u ilizan la escale a como luga pa a la cha la, de
modo semejan e a como se u ilizaba el pa io del co al. Po azones pa ecidas a és as, segu-
amen e es po lo que J. L. Ga cía a i maba que:
... un obse ado conocedo de las cla es in e p e a i as de una cul u a puede ene
g an p obabilidad de desci a el compo amien o de una pe sona po el simple análisis de
su u ilización del espacio. (Ga cía; op. ci , p. 70)
* * *
Pe o comenzamos el apa ado hablando de iempo y espacio y es la in e acción en e am-
bas dimensiones de la que hay que habla ambién, pues ambas, al in e ac ua , dan luga a
si uaciones nue as que las ans o ma y con ie e en algo dis in o, p e ia la in e ención de la
cul u a. De cómo el iempo in e ac úa con el espacio hemos enido ocasión ya en el apa ado
an e io de apun a cómo la hace, sob e odo en el caso de los cambios de cualidad del espa-
cio del pa io en el co al, según los momen os del día o del año. Y a un ni el más gene al
ambién podemos deci que ocu e así, como o os muchos au o es han podido comp oba ,
como en el caso que nos ilus a a con inuación V. Tu ne (op. ci ), ace ca de su abajo con
los ndembu:
El pe íodo del mukanda, incluidas su p epa ación y sus inmedia as secuelas, se co-
esponde con el iempo de la si uación. La ecindad donde u o luga lo si úa en el espa-
cio. Tan o el “ iempo” como el “espacio” ienen lími es o delimi aciones. Y és as ienen
sus condiciones p opias. En e es as condiciones es á su g ado de pe meabilidad o impe -
meabilidad. (Tu ne ; op. ci ., p. 304)
Y segu amen e, no se á po casualidad que du an e el siglo XX muchos de los in es iga-
do es en Ciencias Sociales se hayan is o compelidos a es udia es a mu ua in e dependencia
en e iempo y espacio, no sólo al ni el mecanicis a que an es de la eo ía de la ela i idad e a
- 288 -
posible, sino ambién, in luidos po los abajos de Albe Eins ein, cuya in luencia no sólo se
ex endió al campo de la Física o de las Ma emá icas, sino que aba có o os muchos campos,
al como pa ece exp esa se en el siguien e pá a o del P ólogo de una ecopilación de sus a-
bajos:
O a impo an e consecuencia que se de i a de la eo ía de la ela i idad es la e e-
en e a la noción de ma e ia, adicionalmen e ligada a la “subs ancia”. És a enía como
dis in i o, en p ime luga , el de se p opiedad lógica a ibuible al suje o de una p oposi-
ción, pe o jamás al p edicado; y, en segundo luga , se ca ac e izaba po su pe manencia a
a és del iempo. Es e a ibu o esencial de pe manencia o du ación quedó de aluado des-
de el momen o en que la ela i idad pe mi ió conside a un agmen o de ma e ia como
una se ie de acon ecimien os o mani es aciones que esponden a unas de e minadas leyes,
y que más que una en idad singula izada es una cadena de en idades que obse an unas
elaciones mu uas, suje as a una cie a du ación en modo alguno absolu a. (R.B.A.
298
;
P ólogo)
Po que incluso O ega y Gasse llegó menciona la in luencia de es a eo ía en el pensa-
mien o, más allá de su p ime ámbi o de aplicación
299
.
No nos ex añan pues las conclusiones y las obse aciones que hemos hecho a lo la go de
es e abajo sob e es e ema, dada la simili ud con la co ien e de pensamien o más con empo-
ánea.
298
Albe Eins ein. Sob e la Teo ía de la ela i idad y o as apo aciones cien í icas. R.B.A. P oyec os
Edi o iales, S.A. T aducción José M. Ál a ez Flo es y Ana Golda . Edi . Sa pe. Mad id, 1983.
299
José O ega y Gasse . En su ensayo Sen ido his ó ico de la eo ía de Eins ein (1947). En R.B.A., P ólo-
go; op. ci .
Capí ulo X. La p oxémica del espacio del co al
- 289 -
- 290 -
Capí ulo X. La p oxémica del espacio del co al
… la palab a p oxémica se empleó pa a de ini las ob-
se aciones y eo ías in e elacionadas ace ca del empleo del
espacio po el homb e. (A. T. Hall; p. 119 y ss. Capí ulo IX)
Pa iendo del abajo de E. T. Hall (La dimensión ocul a, ya ci ado) se ha desa ollado en
An opología oda una línea de in es igación que el mismo Hall denominó p oxémica, en en-
diendo po al el es udio de los usos del espacio que el se humano ealiza en unción no de
unas limi aciones “obje i as”, esul ado de los pa áme os que las es dimensiones del espa-
cio engan pa a cada ac i idad, sino de una “dimensión ocul a”, que no es posible pe cibi la
di ec amen e y a la que hemos dado en llama cul u a, la cul u a del espacio de la que cada
pueblo en conc e o es ga an e y usu uc ua io. Es deci , po lo que se e ie e a la esidencia -
de la que nos ocupamos en es e abajo-, po ejemplo, la disponibilidad de espacio en la mis-
ma no dic a necesa iamen e el uso que se hace del mismo, sino que el uso ap endido cul u-
almen e del espacio ma ca á la mayo o meno ecuencia de uso y la empo alidad del
mismo; po pone sólo dos ejemplos; lo que po lo que espec a a los co ales de ecinos se
aduci á en que hab á espacios muy u ilizados del pa io -como el cen o del mismo- cuyo uso
es a á p imado a de e minadas ho as del día y en de e minadas ocasiones, sob e o os que
apenas end án uso, a pesa de ene la misma u ilidad po encial.
En los co ales de ecinos, pod emos encon a -como ya hemos enido opo unidad de
mos a - nume osos ejemplos de uso del espacio cul u almen e de e minados, usos del espa-
cio que han acili ado el ap o echamien o du an e siglos de es os edi icios de an educidas
dimensiones pa a la an al a población que albe gaban. Todo lo cual, desg anado a a és de
las páginas an e io es cons i uye un ejemplo alioso de cómo la p oxémica puede con ibui a
in e p e a los usos del espacio más allá de los azonamien os pu amen e “ uncionales”.
Y de esos usos del espacio que hemos desc i o en páginas an e io es, ambién podemos
deci que sus líneas p incipales son las siguien es:
I Los co ales y pa ios de ecinos poseen un espacio cen al ambi alen e, que ac úa a la
ez (pe o en di e en es momen os) como núcleo del edi icio y de la comunidad social
que lo habi a, como zona de paso, como luga pa a ecibi a los ex años (una ez
Capí ulo X. La p oxémica del espacio del co al
- 291 -
aspasado el umb al, si no po un i o de paso sí po una conduc a i ualizada como
e emos más adelan e).
II Las zonas de se icios comunes, aunque en anca eg esión, cohesionan la ida de la
comunidad y es án ese adas en el exclusi a no sólo con espec o a los ex años, sino
que ambién algunas de esa zonas lo es án pa a algunos de los ecinos, po ejemplo
los la ade os pa a las muje es (cuando exis ían).
III Algunas zonas educidas se des inan al uso en exclusi a de cada amilia. Dichas zonas
son denominadas salas y esa exclusi idad es siemp e ela i a, po que en los co ales
de ecinos no se puede habla de que la p i acidad suponga al a de libe ad en casa
del ecino con cualquie escusa y sin p e ia in i ación. Es as zonas adicionalmen e
apenas si enían la unción de do mi o io y de almacena ense es pe sonales de la a-
milia.
IV Las zonas de ánsi o, aunque pueden se muy educidas en cuan o a ex ensión, ienen,
sin emba go, una g an impo ancia en cada edi icio, pues hacen p incipalmen e de zo-
nas de ansición en donde las conduc as i ualizadas de paso de inen cual se á el es a-
us y las no mas po las que hab á de egi se el isi an e -in i ado o no- den o del co-
al.
Es os “hallazgos” nues os es án muy en elación con los plan eamien os de la p oxémica
que pos ula Albe Hall (op. ci ), pues o que los usos del espacio que acabamos de esumi an
sucin amen e son exclusi os no sólo de la población iane a que ocupa es os espacios con
pa io cen al colec i o; sino que, además, sólo lo son de los co ales de ecinos y en un pe-
iodo his ó ico muy conc e o. Todo ello según la dimensión ocul a de la cul u a, de inida en
unción de unos espacios, un pe iodo his ó ico y una he encia cul u al pe ec amen e de ini-
dos.
O a cosa se ía si p e endiésemos ex apola el análisis de Hall sob e las dis ancias pe so-
nales al caso de los co ales de ecinos, pues en es os se ía muy di ícil de aplica , si no ue a
con gene alidades que no apo a ían demasiado al esul ado de nues a in es igación.
Lo que sí c eemos que nos es de g an u ilidad es su clasi icación de las di e en es dis an-
cias: ín ima (en dos ases: ce cana y lejana (de 15 a 45 cen íme os); pe sonal (en dos ases:
ce cana (de 45 a 75 cen íme os) y lejana (de 75 a 120 cen íme os); social (en dos ases: ce -
- 292 -
cana (de 1,20 a 2 me os) y lejana (de 2 a 3,5 me os) y pública (en dos ases: ce cana (de 3,5
a 7,5 me os) y lejana (en o no a los 9 me os), pues en ellas se deja asluci cómo las di-
mensiones educidas del co al -en compa ación con la calle o ía pública- pe mi e una esca-
la más humana (en cuan o al amaño) en la que, a pesa de se un luga público el pa io de
esos co ales, sin emba go sus dimensiones más educidas que las de esa ía pública no pe -
mi en el dis anciamien o y la mayo ialdad de elaciones que ocu e en es a úl ima. Se p o-
duce así una si uación ambigua en la que el ca ác e “o icial” de luga público -en el sen ido
de que no es p opio de una sola amilia- se e solapado po unas dis ancias pe sonales -
ma cadas po la dis ancia en e las pa edes del pa io del co al -que no suelen alcanza nunca
esa dis ancia al menos en e los ex emos más p óximos
300
. Así pues, el empleo del análisis
p oxémico nos esul a de u ilidad en es e caso pa a explica algunos aspec os de algo an im-
po an e como son la calidad de las elaciones den o de un co al de ecinos.
También pod emos saca conclusiones de u ilidad sob e sus concepciones ace ca del es-
pacio ijo, semi- ijo e in o mal:
Hemos pues, is o ya dos mani es aciones p oxémicas. Una de ellas, la in acul u al,
es del compo amien o y adica en el pasado biológico del homb e. La segunda, o p ecul-
u al, es isiológica y an e odo del p esen e. La e ce a, el ni el mic ocul u al, es aquella
donde se e ec úan las obse aciones p oxémicas. La p oxémica, mani es ación de la mi-
c ocul u a, iene es aspec os: asgo ijo, asgo semi ijo e in o mal. (Capí ulo IX, La an-
opología del espacio; p. 119)
Si analizamos uno po uno a es os concep os, e emos que su aplicación a la in es iga-
ción que nos ocupa se ía la siguien e:
ESPACIO DE CARACTERES FIJOS
El espacio de ca ac e es ijos es uno de los modos undamen ales de o ganiza las ac-
i idades de los indi iduos y los g upos. Comp ende mani es aciones ma e iales an o co-
mo no mas ocul as, in e io izadas, que igen el compo amien o cuando el homb e se mue-
e sob e la ie a. Los edi icios son una exp esión de pau as de ca ac e es ijos, pe o los
edi icios se ag upan de modos ca ac e ís icos y es án di ididos in e io men e según no -
mas o diseños cul u almen e de e minados. La disposición de aldeas, illas y ciudades y
del campo en e ellas no es casual sino que sigue un plan, que cambia según el iempo y la
ci ilización. (op. ci ., pp. 127 y ss.)
Que en nues o caso end ía a signi ica la delimi ación ísica p opia de cada co al, ge-
300
Excep o en algunos casos como el del Co al del Conde -aunque eso sí, és e ue a de T iana- o los del
Cu a o de los Judíos. Aunque en es os casos hemos de ene en cuen a que esa di icul ad del excesi o amaño,
que los podía hace inhóspi os, se solucionaba con la di isión en sub-co ales que de ol ían a los mismos a la
a mós e a de in imidad necesa ia.
Capí ulo X. La p oxémica del espacio del co al
- 293 -
ne almen e cuad ada o ec angula , pe o ambién con una amplia gama de azados i egula es
y en callejón, odos los cuales posibili an una a iada gama de usos, pe o siemp e según lími-
es no a iables. Po ejemplo, cuando las ecinas del Pa io de la Flo es es ablecen sus elacio-
nes de a inidad, és as es án delimi adas en g an pa e po la oposición de sus pue as al mismo
callejón que pone en con ac o a odas las i iendas del edi icio
301
; al igual que sucede con las
pue as en en adas del p incipal del Co al de los Co chos, en el que la poca dis ancia en e
una c ujía y o a hace que desde los co edo es de comunicación de una a o a ala del edi icio
se puedan es ablece con e saciones si no de in imidad al menos de con ianza
302
, y és as da
pos e io men e luga a cha las más p óximas en el in e io de las salas o en su umb al.
Y así pod íamos con inua con un ela o po meno izado de cómo es el espacio de ca ac-
e es ijos de cada uno de los co ales y pa ios, exis en es o desapa ecidos; y pod íamos e
en es a elación una au én ica exposición de ca ac e ís icas sociópe as de las que en o o luga
de es e abajo hemos hablado (Apa ado 4.6: El anonima o y la despe sonalización). Y de
es a elación pod íamos ambién en esaca el alo ambien al que es os edi icios poseen, los
cuales ya desde su misma génesis ísica a o ecen los in e cambios sociales. De es as cuali-
dades además, se ap o echan nue os diseños a qui ec ónicos basados en es uc u as al ededo
de un pa io cen al
303
; cla o que no siemp e con el éxi o que se espe a de ellos:
Las nue as in enciones a eces p oducen g andes gale ones donde el " e i o io" de
mon ones de empleados es ambiguo en un co al que pa ece una sala común. (Hall; op.
ci ., pp. 127 y ss.)
301
Reco demos aquí el caso que menciona J.L. Ga cía en el pueblo as u iano de Bus iello.
302
En las que el con ac o isual al es a las pue as abie as no esul a de poca impo ancia.
303
Po o una, hay unos cuan os a qui ec os que se oman el abajo de a e igua las necesidades in-
e io izadas de ca ac e es ijos de sus clien es. (Hall, op. ci .; pp. 127 y ss.)
Capí ulo XI: La semió ica del espacio y el co al de ecinos
- 300 -
es uc u a bipola . [...]
[...] Man eniéndonos ieles al p incipio de la unidad men al de la especie, pod íamos
pe ec amen e ca aloga las di e encias o apa en es con adicciones cul u ales, como p o-
duc os, en un cie o g ado, de uno u o o de los mecanismos ope acionales de la men e: el
me a ó ico o el me onímico. (Ga cía; op. ci , pp. 98-99)
Lo cual pa ece es a en elación con o os hallazgos de la an opología, po ejemplo
cuando se habla de magia homeopá ica (o de semejanza) y con aminan e (o de con ac o), lo
cual se puede co esponde con p ocesos cogni i os que co esponde á es udia a o a ciencia
-la psicología- y que segu amen e end án que e con el pensamien o ligado a la p ác ica y el
abs ac o:
Si analizamos los p incipios sob e los que los que se unda la magia, sin duda encon-
a emos que se esuel en en dos: p ime o, que lo semejan e p oduce lo semejan e, o que
los e ec os semejan a sus causas, y segundo, que las cosas que una ez es u ie on en con-
ac o se ac úan ecíp ocamen e a dis ancia, aun después de habe sido co ado odo con-
ac o ísico. El p ime p incipio puede llama se ley de semejanza y el segundo de con ac o
o con agio. (F aze
312
, pp. 33-34)
Lo cual nos pe mi e pensa en la uni e salidad de es as dos o mas -opues as pe o com-
plemen a ias- del pensamien o humano. Y odo ello a pesa de las c í icas ecibidas po el
au o mencionado an es a lo la go de la his o ia de la An opología; p incipalmen e elaciona-
das con el hecho de se un abajo eminen emen e e udi o y aislado del adicional mé odo del
abajo de campo en es a ciencia, al como las ecogidas de E ans-P i cha d
313
po Da id L.
Sills
314
No obs an e, hemos de conside a que se le ha dado gene almen e mayo ele ancia a la
me á o a que la me onimia, siendo la p ime a mucho mejo analizada -quizás po in luencia
de la li e a u a, que ap o echa su mejo uso es é ico-, una mues a de lo cual la podemos en-
con a en el siguien e pá a o:
La me á o a ope a sob e la sus ancia misma del lenguaje; su mecanismo se explica
“a ni el de la comunicación lógica po la sup esión o, más exac amen e, po la pues a en-
e pa én esis de una pa e de los semas cons i u i os del lexema empleado”, es o es, “la
in e p e ación de la me á o a es posible g acias únicamen e a la exclusión del sen ido p o-
pio, cuya incompa ibilidad con el con ex o o ien a al lec o o al oyen e hacia el p og eso
pa icula de la abs acción me a ó ica: la incompa ibilidad semán ica juega el papel de
una señal que in i a al des ina a io a selecciona en e los elemen os de signi icación
cons i u i os del lexema aquellos que no son incompa ibles con el con ex o” (Le Gue n,
312
Si James Geo ge F aze . La ama do ada. Magia y eligión. Edi . Fondo de Cul u a Económica. Méxi-
co, 1965 (1890) sob e la e sión ab e iada de 1922. Ve sión española de Elizabe h y Tadeo I. Campuzano.
313
En la página 437 del abajo que mencionamos a con inuación, po ejemplo.
314
Da id L. Sills. Enciclopedia In e nacional de las Ciencias Sociales. Edi . Aguila . Mad id, 1975.
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