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Continuidad y reflexión en G. W. Leibniz

Abstract

Una buena parte de la filosofía actual se asienta sobre la idea de que la capacidad reflexiva del hombre puede permitir a su conciencia llevarle a la emancipación. Incluso se le atribuye a la reflexión la facultad de elevarnos por encima de nuestra cultura y, de este modo, restablecer la continuidad comunicativa. Cuando uno se encuentra con semejante instrumento capaz de solucionar tantos problemas no puede dejar de preguntarse de dónde ha salido, esto es. cuál ha sido su génesis. Este articulo pretende ser una pequeña aportación a la genealogía del término reflexión. Vamos a revisar una serie de textos de los siglos XVII-XVIII, bajo la firma de (3. W. Leibniz en los que se confronta reflexión y continuidad. El tema de la reflexión surge en ellos a raíz de la necesidad de deslindar individualidades tales como el yo en un mundo en el que la naturaleza no hace saltos. Por ahí, en consecuencia, habremos de empezar.

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Continuidad y reflexión en G. W. Leibniz

Author: Luna Alcoba, Manuel
Publisher: Universidad Complutense
Year: 1997
Source: https://idus.us.es/bitstreams/c8987f72-88fc-4640-8aa8-93fed8455ef4/download
Con inuidad
y
e lexión
en
U
W
Leibniz
Manuel
LUNA
ALCOBA
(Uni e sidad
de
Se illa)
Una
buena
pa e
de
la
iloso ia
ac ual
se
asien a
sob e
la
idea
de
que
la
capacidad
e lexi a
del
homb e
puede
pe mi i
a
su
conciencia
lle a le
a
la
emancipación.
Incluso
se
le
a ibuye
a
la
e lexión
la
acul ad
de
ele a nos
po
encima
de
nues a
cul u a
y, de
es e
modo, es ablece
la
con inuidad
comunica i a.
Cuando
uno
se
encuen a con
semejan e
ins umen o
capaz
de
sol íciona
an os
p oblemas
no puede
deja
de
p egun a se
de
dónde
ha
sali
-
do,
es o
es.
cuál
ha
sido
su
génesis.
Es e
a iculo
p e ende
se
una
pequeña
apo ación
a
la
genealogía
del
é mino
e lexión.
Vamos
a
e isa
una se ie
de
ex os
de
los
siglos
XVII-XVIII,
bajo
la
i ma
de (3.
W.
Leibniz
en
los
que
se
con on a
e lexión
y
con inuidad.
El
eína
de
la
e lexión
su ge
en
ellos
a
aíz
de
la
necesidad
de
deslinda indi idualidades
ales
como
el
yo
en un
mundo
en
eí
que
la na u aleza
no hace
sal os.
Po
ahí,
en
consecuencia,
hab emos
de
empeza .
1
Lisie
a iculo
se
basa
en
el
capi ulo
6,
pa e
I í
de
nues a esis
doc o al
La
Ley
dc
eoí,
-
inoidad
en
(ji.
W
Leibniz”.
p esen ada
en
la
Facul ad
de
Piloso ia
de
la
Uni e sidad
de
Se illa
ci
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dc
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de
1994,
Rc’ i.yo,L’
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época.
ol.
X
iOO’?j.
nOii.
17,
pgs.
33—U?.
Se icio
cío
Pubiicccieuics.
Uni cÑdaci(oop]u eosc.
Mad id
54 Manuel LunaAlcoba
1.
El
con inuo
de
las
mónadas
y
los
indi iduos
Las
mónadas
o man
una
je a quía
g aduada
po
su
pe ección,
es
deci ,
po
el
ni el
de
dis inción
de
sus
pe cepciones.
Es a
je a quía
es
un
o den
y
sus
miemb os
son
homogéneos,
es
deci ,
puede
ans o ma se
uno
en
o o
cambiando
sólo
sus
cualidades2.
La
je a quía
de
las
mónadas
se
some e,
po
an o,
a
la
ley
de
con inuidad3. El ánsi o
que
pudié amos
ealiza
de
las
mónadas
de
los
ni eles
in e io es
a
los supe io es
debe
se
como el
eco ido
de
una
línea. En e
dos
pun os
de
la
misma,
es o
es,
en e
dos
mónadas,
siem-
p e
hab á
in ini os
pun os
asignables4.
Es en
es e
ma eo
que
hay
que
en en
-
de
la
indi iduación.
La
indi iduación
se
p oduce
po
un
p incipio
cuali a i
-
o,
es
deci ,
in inseco,
que
nada
iene
que
e
con
el
espacio
o
el
iempo.
Cada
mónada
se
di e encia
de
oda
o a
po
la pe spec i a
que
iene
del
uni
-
e so,
es o
es,
con iene
en sí
el
in ini o.
Un
in ini o
que
consis e
en la
in ini
-
dad
de
no as eplegadas
hacia el
in e io ,
es
deci , lo
que
de e mina
los
limi
-
es
que
cons i uyen
al
indi iduo
es
la
in inidad
de
pequeñas
pe eepeiones
que
2
C .:
Leibniz.
(1.
W.
¡ U ía
maíhemnaíieo.
De
Quan i ale.
De
Magni ud/nc
e
<nensu a,
2
y
Speeimnen
Geo uc e/qe
luei é oe.
en
Dic
,naíhen,aíí9eheí,
Sc/u/ ien on
Con icó
W7lbelm
Le/bn/z,
cd.
on
(ji.
D.
(jie ha d ,
7
ds.,
(ieo g
Ol ns Ve lag,
l-lildeshei n-New
Yo k,
1971
(en
lo sucesi o
CM),
ol,
VII, págs.
30
y
283
epee i a nen e;
Ci co
(ieo nel ica
Cienc alio cl
Ca/coIma
.s/ us
seo
p inclu amCha aclc ís ica
Obsc ,.’a /ones
M/sccllae
Cons i uen ía
Ana/ si
geome ncae
plane
ilme,
(31)
y(35)
en
Thco ia,
Segunda
Epoca,
año
VI,
nos
14-15.
oc ub e
1991,
pág.
59;
Manusc i os
de
Leibaiz
deposi ados
en
la
Biblio eca
Real
de
1
lanno e
y nume-
ados
según
el
Bodemannka a/og
(en
lo
sucesi o
LH)
XXMI.
III.
9;
y
lóble
<le
d %/inilions,
‘‘Rela io
nume E’,
1702/4,
en
Opuscules
el agínenís
i,í&íi s
de Leiboiz
pa
Louis
Coulu a ,
Ceo g
Olms
Ve lagsbuchhandlung,
Ilildesheim,
1966
(en
lo sucesi o
(jI).
476.
3
Sob e
la
homogeneidad
y
el
o den
como
equisi os
del
coni¡nuo
éase:
Leibok.,,
hz/ha
e umn
na hema /ca um
nieíap/z sica,
1714/6, (ji
M
VII,
25
(I ad.
esp.
en Esc ilos
¡//osó h.os.
Ed.
de
Ezequiel
de
Olaso, Ed.
cha cas,
Bs.
As.,
1982.
---en
lo sucesi o
EF-—págs.
590-1);
LFi
IV, III.
Se,
8,
ea,
695;
y
LH
IV,
VIii,
29,
I il.
4
C .
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Le
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1
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1
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7
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6.
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1’hilosop/iiscbe
Seli í//en
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Ausgabe
de
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de
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Leibniz-Fo sehungss elle
de
Uni e si ál
Mós e .
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Página
(jiMBI-1,
Túbingen.
1983
(en
lo sucesi o
VE),
pág.
1876
y
Nou eaux
essaís
su
1
‘en eode,není
boinain,
170314,
iii,
6,
12,
en
Dic
p/zilosophíschen
Seh i/ien
c~¡í
Goa/iie¿l
I /he/ u
L.eihniz,
cd.
on
(i.
D.
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7
ols.,
Goe g
Olms
Ve lag,
Hildcsheim-Ne~
Yo k,
1978,
(en
o
sucesi o
GP)
ol,
V,
pág.
285
Sá u ílehe
Sch i//eí, unó
B /e/k
on
Go ied
Wl/elín
Leibniz,
1
le ausgegeben
on
de
p eussischen (aho a
dcu schen)
Akademie
de
Wissensehañen
su
Be lin,
1923 y
ss.
en
lo
sucesi o
Ak)
se ie
VI,
ol,
6,
pág
1307
( ad.
eslí
Nue os ensayos
sob e
el
enlcnd/i,n/en o
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de
E.
O ej
e o
y
Mau i,
ini.
de
Won i
lo
T ejo,
2
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U’
cd..
UNAM,
M
é.~
ico,
1976,
ol.
2,
págs.
48-9).
(oní/nuidade
e lexión
en
6.
kV
Leibniz
55
és e
con iene
y
que, adecuadamen e
e i idas,
log a án
hace
que
alcance
su
iden idad5.
La
indi idualidad
end á
dada
po
la
delimi ación
de
su
posición
en
la
je a quia
con inua.
Mas,
en onces,
la
di e encia
en e
un
é mino
y
o o,
puede
hace se
an
inde inidamen e
pequeña
como
se
quie a.
Las
pa es
del
con inuo
sólo
se
pueden
delimi a
con
una
p ecisión
an
de inida como
se
juzgue
opo uno,
pues
la na u aleza
del
con inuo
es
que
sus
elemen os
son
comple amen e
“inasignables”6.
La
de e minación
de
la
indi idualidad,
po
an o,
es
lib e.
En
de ini i a,
la
indi iduación
es
una
a ea,
no
un
hecho.
En
p ime
luga
es
la
a ea
in ini a
del
au oconocímíen o,
es o
es,
la
a ea
de
dcli
-
mi a nos
espec o
de
los
demás
in eg an es
de
es e
mundo,
algo
que puede
hace se
po
una
conjunción
de
é minos
gene ales,
po
los
máximos
y
míni
-
mos
de
esa
unción
que
nos
cons i uye.
po
lo
que
B own
llama el
concep o
comple o7.
Pe o
hay
una
segunda
delimi ación,
la
que
concie ne
al
concep
-
o
pleno,
el
azo
exac o
de
la
cu a,
lo
que
nos sepa a
espec o
de
odos
aque
-
líos
suje os
que.
bajo
nues o
mismo
nomb e,
pod ían habe
i ido
en
los
dis
-
in os
mundos
posibles5.
Lo
que
amos
a
e
seguidamen e
es
en que
con
-
sis e
ese
azado.
(i .:
[ci
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z
o íecaus
e.ssoís,
1703/4,
P e acio,
y
III.
3,
§
6.
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48
y
268
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VI.
6.55
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1,
pág.
1<)
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978,
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87.
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1
989, pág.
27
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Pa is,
976. pág. 334.
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Philosophia
Ve lag.
Múnehen-1iamden-Wien,
1984.
pág.
38.
( i.:
1
,eibni,
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Hessen-Rheinlbls.
12-1V-
1685,
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II.
21).
37
y
39—40
y
[‘I ilonenko, A. ‘‘La loi de
coní
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p inci
pe
des
indisee nahíes,
é udc
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en
Re
u
cíe
Mel ípiz
í’Hq
le
el de
mo o/e,
72”
a n n
de,
u’
3.1
u
i
1
le
—s
epí
emb e.
1
967,
pág. 273. No
oy
a
en a
aqui
en
La
cues ión
de
si
yo inc
1
lama ia
como
me
jamo
Si
CX
s
i >
a
en
o o
mundo iii
sus
ami licaciones
supe esencialisías.
Bien
al
con a io.
lo
que
p eiendo
es
echa
más
leña
en
es e
Riego.
A
mi
modo
de e .
lo
que
ca ac e iza
una
esencia
no
es
ni
su
concep o
comple o
ni
su
concep o
pleno,
Sino
lo
que
yo
l
lama ia
su
noción
cons i u i a,
que
subyace
a
ambas,
No
son
ni
los máx
nos
y
mini nos
de
la
cu a,
ni
ampoco
odos
y
cada
uno
dc
sus
punios
lo
que
de e mina
un
indi iduo
sino,
p ecisamen e,
su
unción.
lo(Ia i
a
mas,
es
posible
que nada
de
es o
sea
signi ica i o
pues o
que Le
i
buiz
al
ez
no
pensó
Co
é minos
de
eonj
un os,
si
no
d
c’e
x ensíones
,
de
‘‘eni e salidades’,
algo
q íe puede
se
de e níinado
sin
se
delimi ado
Aqu
1
es
donde
quie o
incidi
1
lámese
como
se
llame
la
noción
que
ca ae e ice
la
esencia,
esa
noción
5Ciii.
CO
O(lO
caso.
di
Risa.
56
Manuel
Luna
A~eoba
2.
La
conciencia
El
p oceso
de
análisis
es
un
p oceso
con inuo,
que no
cesamos
de
eali
-
za ,
y
que
a
con enido
en
la
p opia
noción
de
ac i idad,
esencial
a
las
móna-
das. Pues
bien,
en
es o
p ecisamen e
es a ía
el
sec e o
de
la
conciencia
según
B andon.
Una
conside ación
necesa ia (aunque
al ez
no
su icien e)
pa a
la
conciencia
son
las
pe cepciones
dis in as9. De
hecho,
las
condiciones
que
Leibniz
impone
a
la
conciencia
son
simila es
a
las
de
la
pe cepción dis in a,
es o
es,
a ención
y
o den10.
Aho a
bien,
la a ención
no puede
se
el
e ec o
úl imo
de
una
de e minada pe cepción,
pues
en onces
es a íamos
en
una
si uación
análoga
a
la
e idencia
ca esiana,
echazada
po
Leibniz
an e
la
dis
-
con inuidad
(pe cep ual
y
empo al)
que
suponíail.
Po
an o,
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a ención
debe
con ene
un
elemen o
de
ecue do,
de
memo ia,
de
al
mane a
que
aque
-
lla
sólo
se
p oduce
an e
una
pe cepción
ya
acon ecida
o,
quizás, como
esul
-
ado
de
la
semejanza
en e
la
pe cepción
ac ual
y
o a
an e io .
Leibniz
hace
casi
idén icas
conciencia
y
memo ia,
ambas
consis en
en
la
conse ación
de
una
consecución
y
si
hay
di e encias
en e
ellas
esa
di e encia
se
de i a
de
quela
conciencia
es
una
cie a
endencia,
un
cona us,
un
di e encial
que
ien
-
de
a
pasa
de
la
pe cepción
p esen e
a
la
siguien e,
mien as la
memo ia
ca e-
ce
de
es a
ac i idad’2.
La
cosa
llega
al
ex emo
de
deci
que
la
conciencia
como
el
ecue do,
no
es á
en
nues o
pode 13.
Quisie a
sub aya
es o,
la
con
-
e encía
no
es
el
o igen
de
la
con inuic./adpe ~ona/.
La
conciencia
sólo
se á
~
C .:
B andon,
R.
E.
“Leibniz
and
Deg ees
o
Pe cep ion”
en
Joumnal
o
mhe
I-Iisío y
ol
Philosophy,
ol.
MX,
Numbe
4.
oc obe ,
1981, págs.
451
y
467-8.
Sob e
hacemos
conscien
-
[es
median e
el
análisis
de
las
pe cepciones con usas,
éase
buey,
N.
Leiboiz
a;íd
Locke:
A
s ud
o
he
New
ess~a s
on Human
Unde .s andiízg,
Ox o d
Cla endon
P ess,
1984,
págs.
139
y
ss.
C .:
Leibniz,
Nou eaux
eswais,
1703/4,
1, 1. §
25,
(/iP
V,
72
Ak
VI,
6,
86
( ad.
esp..
ol.
i,pág. 53).
1
Pa a
la
e i ica
Ieibniziana
a
la
cla idad
y
la
dis inción
como
c i e ios
de
e idencia
ease:
Leibniz, De
e ila ibus,
de
men e,
de Deo, de Uni e so,
1676,
Ak VI,
3.508-9
y
ano aciones
de
Leibniz
a
la
co espondencia
Spinoza-Oldenbu g.
ca a
II,
n. 1,
GP
1,131.
12
C .:
Leibniz,
Nou eaux
e.ssais,
1703/4,
P e acio
y
II,
20,
§
1,
GP
V,
46-7
y
149
=
Ak
VI,
6,53
y
162
( ad.
esp.,
ol,
1,
pág.
8 y
145);
Leibniz,
De o se /bus,
l0-IV-1679.
en
lóx es
¿nedí s
d ap és
les
mnaizuse /Is
de la
Biblio héque
Ro al
dc
Hannoe e, piibliées
e
ano és
pa a
Gas on
(S ua,
2
ols.,
PUF,
Pa is,
1948
(en
lo sucesi o,
Gnia),
pág.
532;
y
Leihuiz
a
Jac.
Thomasius,
20/30-IV-1669,
Ak
II,
1,24
=
GP
1,27.
3
(I ,:
Leibaiz,
¡583/5, G ua
181
( ad.
esp., La
obligación
de
c ee;:
en
Esc i os
de/lío-
so/la
/u ídica
y
poli ica,
edición
p epa ada po
Jaime
de
Salas
O ue a,
Edi o ial
Nacional,
Mad id,
1984,
pág 417).
Con inuidad
y
e lexión
en
G. ¡Y
Leibniz
57
posible
sob e
la
base
de
una
con inuidad
p e iamen e
exis en e 4.
¿Que
la
conciencia
así
nacida
es
muy
débil?
En
e dad, si
la na u aleza
no hace
sal-
os,
no puede
exis i
un
ámbi o
ce ado,
pe ec amen e
delimi ado,
llamado
conciencia,
s no
que,
po
su
p opia
esencia,
ca ece á
de
má genes
ní idos.
O o
an o
cabe
deci
de
la
iden idad
pe sonal.
3.
La
iden idad
pe sonal
Leibniz
plan ea
el
p oblema
de
la
iden idad
pe sonal
como el
p oblema
de
la
conse ación
de
la
iden idad.
Se
a a,
po
an o,
de un
p oblema
ana-
logo
a
o as
conse aciones,
po
ejemplo,
de
la ue za.
Podemos
dis ingui
en e
iden idad
eal
o
isica
e
iden idad mo al
o
pe sonal, donde
la
p ime a
pe enece
al plano
enoménico,
empí ico,
y
la
segunda
adica
en
el mundo
de
las
esencias,
de la
azón
de
se .
La
iden idad
eal
es
la
iden idad
apa en e
de
la
pe sona
que
a
cada
momen o
sc
sien e
la
misma.
Se
a a
de
una
iden idad
“ ágil”,
que
pod ía
se
cambiada
po
una
in e ención
milag osa
de
Dios.
Sal o
en
es e
caso
de
in e ención
di ina,
a
la
iden idad
eal
subyace
una
iden idad
más
ue e,
la
iden idad
mo al
o
pe sonal.
Pod ía
conside se
a
és a
el
esul ado
de la
elación
de
conciencia
que
medía
de un
es ado
a
o o15.
Pe o,
eniendo
en
cuen a
lo
que
acabamos
de
e ,
inmedia amen e
se
echaza
la
conciencia
como
c i e io
úl imo
de
iden idad. Tampoco
pod á
se lo
la
memo ia,
al
cabo
an
agmen a ia
como
aquélla.
‘Asi.
no
que iendo
deci
que
la
iden idad
pe sonal
no
se
ex iende
más
lejos
que
el
ecue do,
mucho
menos
di é
que
el
yo
o
la
iden idad
isica
dependa
de
és e”’6.
A
al a
de
conciencia
y
de
ecue do,
queda
“lo
que
apa ece
a
los
demas
que
con igu a
algo
así
como
una
“memo ia
ex e na”
basada
en
las
no icias
de
los
o os
y
cuyo
c i e io
de ini o io
hab ía
dc
eni
dado
po
el
núme o
(de
opiniones
a
a o
o
en
con a)’7.
A
eces
se
habla
ambién
dc
“o as
ma eas
4
(Si :
(iassi e .
E.
Leibniz,
S s em
in
seine,n
Wissenscha//licízen
G oncílageo.
Geo g
Ol ns
Ve lagsbuehhandlung.
Hildesheim,
1962, pág. 337.
5
(I .:
Leiboiz.
Noo eau. cg ais.
1703/4,11, 27,
§
9.
GP
V.
217
8
—
AkVi.
6.
236-7
( ad.
esp..
ol.
1,
pág.
233).
<~
Op
cii
_
II
37,
13,
GP
V,
219
=
Ak
VI,
6,238:
“Ainsi,
nc
oulan
poin
di e
que
Pi
-
den i é
pe sonelle
nc
se eod
pas
plus
bm
que
le
son eni ,
e
di ois
enco
nioins
que
e
soy
ou
iden i é
physique
en
depend”
O ad.
E.
O eje o,
ol.
1.
pág.
233).
L/
( .:
[oc..
(i .

58
Manuel
Luna
Alcoba
al
ez
los
obje os
pe sonales, que,
en
úl ima
ins ancia, pod ía educi se
a
esa
memo ia
in e na
( ecue do)
o
ex e na
(opiniones
de
los
demás).
En
ealidad,
seguimos
como
al
p incipio,
ca ecemos
de un
c i e io
pa a
asegu a
la
iden
-
idad.
Finalmen e
se
p opone
que
la
conjunción
de
conciencia,
memo ia,
opi
-
niones
de
los
demás
y
esas
“o as
ma cas”,
bas a ían
pa a
la
conse ación
de
la
iden idad
del
yo,
en endida
como conjunción
de
iden idad
eal
y
pe sonal.
La
e dad
es
que,
con
es os
c i e ios,
enemos ga an izada
la conse ación
del
yo,
pe o
no
la
conse ación
de
su
iden idad.
Quie o deci ,
enemos
ya
ga an izada la a monía
que
incula
iden idad
eal
y
pe sonal,
pe o,
co no
en
oda conse ación,
necesi amos
algo
que
una
iden idad
eal
y
pe sonal
pa a
a a las
a
lo
más
i me
que
exis e,
la
sus ancia;
ga an izando
así
la
con inui
-
dad
del
yo18.
Po que,
lo
de ini o io
de
la
iden idad
indi idual
y,
a
a és
de
ella,
de
la
iden idad
pe sonal,
es
la
in inidad
de
pe cepciones
con usas
que
con igu an
el
“pun o
de
is a”
del
uni e so
(p ecisamen e
lo
que
dinami a
las
p e ensiones
de una
conciencia
bien
delimi ada)19.
Pues
bien,
el
con inuo
que
ga an iza
la
inculación
de
las
iden idades
a
la
sus ancia,
esa
especie
de
ue
-
za
elás ica
del
mundo
espi i ual,
es
la e lexión20.
4.
Re lexión
La
e lexión
es
el
a al
de
la
con inuidad
pe sonal
y
de
la
aplicación
de
la
ley
de
con inuidad
al
ámbi o
de
las
i encias
subje i as, el
p incipio
que
cons i uye
a
los
di e en es elemen os
dispe sos
de
la
i encia
en
una
se ie
y
los
une
a
su
ley
o
pun o
que
la
engend a.
De
hecho,
Leibniz
a gumen a
que
sí
exis iesen
á omos,
no
hab ía
e lexión2l.
Po
la
e lexión
alcanzamos
las
e dades
e e nas
quie o
deci , la
sus ancia,
La
e lexión
es
la
uel a
sob e
si
mismo
desde
el
ex e io ,
uen e
de
pe cepciones dis in as
y
camino
pa a
lle
-
ga
a
pe eibi se
así
mismo
o,
como
se
co ige
de
inmedia o
Leibniz,
pa a
pe
-
~
C .:
Philonenko,
“La
oi
de
con inui é
e e
p incipe
des
indisce nibles”,
pág. 269.
9
(S :
Cu ley,
E.
“Leibniz
on
Locke
on
Pe sonal
Iden i y”
en
M.
Hookc
(cd.),
Leibniz:
C i icalandln e p e a i e
Essays,
Manches e
Uni e si y
P eis,
1982. pág. 323.
20
Según
el
Speciníen
Dynamicum,
IV-1695,
GM
VI,
249
( ad.
esp.
cii
Lcibniz.
Ensayos
de
dinámico,
ad.
de
Juan
A ana
Cañedo-A gúelles
y
Ma celino
Rod iguez Dunis.
Teenos,
Mad id.
1911, pág.
87)
y
Deinons alio
con ía
A on,o.s
sumía
ex
A onao umn
conlac u,
Appendix, 23-X-1690,
GP
VII,
287,
o.,
oda
e lexión
nace
dc
la
elas icidad.
21
(S .:
Lcibniz,
Demnons a io
con a
A
lomos
sumn a
ex
A omo unz con ac o,
Appendix,
23-X-1690,
GP
VII, 287,
o.
Con inuidad
y
e lexión
en
(9. kV
Leibniz
59
cibi
la
sus ancia22.
Es un
examen
a en o de
lo
que
sucede
en
noso os,
una
ep esen ación
de
mi
acción
en
la
que
me
eo
a
mi mismo
ac uando23,
un
pensa sob e
mi
p opio
pensamien o,
un
desplazamien o
de
nues o
pensa
-
mien o
desde
la
ac i idad
co idiana
a
un
ni el
supe io ,
un
cambio
del
pun o
desde
el
que
“mi amos
,
un
cambio
de
luga
La
e lexión
en
el
sen ido
isí
-
co
de
ebo e
es,
desde
luego,
un
mo imien o.
Conside ada
en
cuan o
capaci-
dad
del
espi i u
es
una
acción
o,
po
deci lo
con
más
p ecisión,
la
e lexión
es
la
acción
po
la
cual
desplazamos
p og esi amen e
nues o
pun o
de
is a
pa a
pasa
del
pensamien o
al
pensamien o
del pensamien o,
al
pensamien o
hecho
po
mi.
La
e lexión
conlíe a,
pues,
un
cambio
de
ni el,
una
acción
de
desplaza
el
luga
desde
el
que
“mi amos”
o
pensamos24.
Pues
bien,
la
di u
-
sión
del
luga ,
la
pe du ación
de un
luga
du an e
un
iempo
es
lo
que
engen
-
d a
el
espacio.
La
e lexión
es á,
po
an o,
ligada
al
luga ,
elemen o
genesí
-
co
del
espacio25.
La
e lexión
es
un
cambio
en
el
o den
de
los
que
exis en
al
mismo
iem
-
po
po
inclui
en
ellos
un
nue o
elemen o,
a
sabe ,
ese
suje o
que
pensaba
y
ac uaba..
(jene a,
pues,
un
nue o
con inuo,
ans e sal,
po
deci lo
asi,
al
lb
-
mado
po
esos
pensamien os
o
acciones.
Aho a
bien,
que
la
e lexión
implí
-
que
desplaza
el
luga
no
signi ica
necesa iamen e
que
haya
de
ealiza se
desde
algo p e iamen e
cons i uido
llamado
“luga ”,
ya
que
el luga
no
es
nada
dis in o
de
lo
en
él
localizado26.
Esa
localización
“deslocalizada
,
pe
-
mi e
a
la
e lexión
acompaña
la
acción
in e na
e
incluso
se
ella misma
un
ipo
de
acción
en
la
medida
en
que
agi a
el
“ o bellino
ce eb al”27.
Es
más
22
CV:
Leibniz
a
lady
Ma sham,
V-1704,
GP
ilí.
339:
Leibniz
a
i .
Bu ne .
2-VIII-
1704,
(SIP
Iii.
299:
y
Leiboiz,
Echaní/llon
deRe/Iexions so le
II.
Li e, (iP Vi
23.
(S :
L.ei
buiz,
De
Somnno
ec
igilia,
LII
IV.
III
Se.
1
y
.eibniz
a
I .
Bu ne í.
2—ViII—
704,
GP
iii.
299.
24
liemos
dicho
un
cambio
de
luga
no de
posición.
La
posición
es
aquello
que
di e en-
cia
a
los
mdi
b enciables
y
no
es
es e
el
caso.
Tampoco
es
un
cambio
de
si io
ya
que
e’
si io
es
una
noción
mé ica
ligada
a
os
cue pos ex ensos.
25
Es o
no
es
exclusi o
de
Leibniz.
I..a
amosa
‘ ase
de
Fichie:
“seño es
piensen
en
la
pa ed.
aho a
piensen
en
los
que
piensan
en
la
pa ed,
aho a
piensen
cm,
los
que
piensan
en
los
que
piensan
en
la
pa ed
.
ejemplo
del
p oceso
e lexi o
que
conduce
al
Yo
absolu o,
oma
ambién
como
pun o
de
pa ida
un
elemen o
ex enso,
la
pa ed.
La
inculación
de
la
e lexión
con
la
esc í í
ina
mane a
de
hace
que
los
pensamien os ocupen
una
ex ensión,
mues a
bien
a
las
cla as
su
componen e
espacial.
26
(S .:
[ci
boL>
(.o nenlo io
a
ía
moda/ls/ca
de
los
un/la ios
de
Ch is opíz
.S’legmnann.
1708-LO.
§3.
EF
673.
22
Chi:
Leihniz.
..Vou eaozz
essoi.s, 1703/41
II,
27,
§
13,
GPV.
219
=Ak
Vi.
6,238
y
G ua.
(Ii.
Ju isp udcncc
oni¡e selle
cm
Theodicée se/on
Leihni ,
PUF.
1”
cd,,
Pa is,
95.3.
pág.
87.
60
Manuel
Luna
Alcoba
la
e lexión
es
en e
de
acciones
ancamen e
inno ado as
pues o
que
aci
-
li a ía
la
libe ad
del homb e
al
indica
cla amen e
las
in luencias
que
en
cada
momen o
ecibe,
qué
es
p opio
y
ajeno
a
la
sus ancia28.
Aunque
nace
de
las
pe cepciones in e nas,
es o
no debe
en ende se
como la
admi ación
de
la
pu a
iden idad
cogi o.
No
se
puede
pensa
el suje o,
ni
hay
conocimien o
de
nues-
a
alma,
que no
componga
una
se ie,
aunque
es a
se ie
sea
la
de
la
expe ien
-
cia29.
Sub ayemos
es o,
el
yo
no
es
el
o igen
de
la
e lexión,
odo
lo
más,
su
esul ado.
En
e dad,
sin
elemen o
ex e no,
sin
un
componen e
espacial,
es
deci ,
in en ando
cons i ui
una
se ie
po
las
sucesi as
e lexiones
del yo,
a
lo
único
que
se
puede
llega
es
a
un buen
dolo
de
cabeza,
sín oma
inequí oco
de
que
es amos
opezando
con a
un
lími e.
Un
limi e
que,
en
cualquie
caso,
no
es
de
ca ác e
mís ico,
simplemen e
se
a a
de
la
imposibilidad
de
que un
se
ini o
c ee
un
mo imien o
pe pe uo30.
5.
Elyo
Es un
hecho que, aunque
posee
odos
los elemen os
pa a
ello,
Leibniz
no
ema iza
un
concep o
ue e del yo.
En
e dad,
dada
la
in ini ud
de
pequeñas
pe cepciones,
no
pod ía
habe
ningún yo
que
uese
“dueño
y
seño
de
su
p o
-
pia
casa”.
Bajo
es as
condiciones
ya
no puede
pensa se
al
yo
como
sus ancia,
aunque
nada
nos
impida
pensa
a
la
sus ancia
como
yo.
La
amosa
ca a
a
A nauld
lo
dice:
“La
unidad
sus ancial
exige
un
se
comple o
indi isible,
y
na u almen e
indes uc ible,
pues o
que
su
noclon
encie a odo
lo
que
le
debe
ocu i ,
lo
que no
se
pod ia
encon-
a
ni
en
la
igu a
ni
en
el
mo imien o,
que
encie an
ambas
igualmen e
algo
de
ima
-
gina io,
como
pod ía
demos a ,
sino
en
un
alma
o
o ma
sus ancial
a
ejemplo
de lo
que
se
llama
yo. Pues
eí
yo
susodicho,
o lo
que
le
co esponde
en
cada
sus a,zcia
mdi-
25
Leibniz,
Rc lexions
so
Rella mmn
De
g al/a
e
libe o
a bi io
‘, lib.
III,
1680-1682,
G ua
300.
29
(S .:
ano aciones
de
Leibuiz
a
la
Reche che
de la
e / é,
de
Maleb anehe,
en
Robine ,
A.
Maleb anche
e Leibniz,
in,
Pa is,
1955,
49,
pág.
165;
Leiboiz,
De
iis
quccpe
se
conc.
-
piun u
IX-1677,
GP
1,272;
y
Leibniz,
Echan illon
des
Re lexions
su
le
1!.
li e,
GP
V,
23.
Tb.
elY:
Kuls ad,
M,
Leibníz
o,, Appe ce¡nion,
Consciousness
and
Re lec ioíz,
Philosophia
Ve lag,
Múnschen- landcn-Wien,
1991, pág.
144.
Po
cie o,
que
seg in
Kuls ad,
Leibniz
no
usa
nunca
el
é mino
ape cepción
en
la ín
(c .:
op. ei .
pág.
30).
30
(S .:
Leibniz,
De
eminisce,zc a
e de
e/lesione
mnenmis
in
se
z~sum.
2”
mi ad IV-
1676,
Ak
VI,
3,516-7.
(Son
ino/dad
y
e lexión
en
6.
W
Leibniz
61
e/dual,
no
pod ía
se
hecho
ni
deshecho po
la
ap oximación
o
alejamien o
de
pa es.
que
es
una
cosa
pu amen e
ex e io
a
lo
que
cons i uye
la
sus a lcia31.
LI
yo
es
un
ejemplo,
una
mane a
popula
de
en ende
la mónada,
si
bien
en
cada
sus ancia
indi idual
hay
algo
(no
odo)
que
esponde
a
ese
yo.
La
sus ancia
puede
se
is a
como
yo, pe o
el
yo
nunca
puede
se
is o
como
sus ancia.
Un
yo
omado
como
sus ancia,
ya
lo
dijo
Fich e,
siemp e
end ia
en en ado
un
no-yo.
en e
los
cuales pod ía
habe
unidad
(el
no-yo
como
acciden e
del
yo)
o
up u a
(el
escep icismo),
pe o
nunca
con inuidad32.
Lo
impo an e
pa a
Leibniz,
epe imos,
no
se á
el
yo,
sino
la
sus ancia.
6.
O igen
de
la e lexión
El
o igen
de la
e lexión
cabe
en ende lo
en un
doble
sen ido,
o igen
en
laje a quía
de
los
se es
y
o igen
en un
alma
conc e a.
Según
Kabi z,
Leibniz,
as
habe
de inido
la
e lexión
po
la a ención
de ine
la a ención
po
la
e le
-
xión33.
En
la
No a
nze hodus discendaz
docendasque
Ju i.sp uden ia.3,
allá po
1667,
ya
se
a i maba
que
la
imaginación
siemp e
a
acompañada
de
eile
-
xión34,
lo
cual
no
es
an o
una
búsqueda
del
o igen
de
la
e lexión
cuan o
la
<
(S :
I.eibni,
a
Anmaníd,
28-XI/8-XJ-1686.
GP
II. C
.
II,
76
(sub ayado
nues o):
‘Luni é
subs ancielle
demande
un es e
aceompli
indi isible,
e
na u elleinení.
indcs . uc iblc,
puisque
Sa
no ion
cn eloppe
buí
ce
qui
uy
doi a i e ,
ce
quon
nc
s~au oi
ou e ny
dans
la
igu e
ny
dans
le
niou emen ,
qui
en eloppen
mé nes
ou es
deux quelque
chose
d’imagi
-
na ie. conime
e
po i ioí
s
demons e ,
mais
bien
dans
une
ame
>ii
o me
subs an ielle
á
1
‘e—
xemple
dccc
quon
appelle
mo’ .
(
...)
O le
moy susdil.
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qui
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chaque
subs
-
ance
indi iduelle.
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pa
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éloignemen
des
pa ies,
qui
es
une
ehose
pu emen
ex e icu e
Pee
qui
ai
la
subs ance’.
ib.
e .:
Leibniz
a
de
Volde .
20-V-1703.
GP
[II
251: Leiboiz.
V-1700,
GP
Vii,
473;
Leibníz
a
Philipp
Wilhelin
on
Boinebu g.
3/13-l-1696,
RS.,
Ak
1,
12.318;
Leibni,
a
Ainauld.
X-1687,
GP
II.
114:
y
eiboiz
a
Job.
Be noulli.
s/l
GN
lIi
537.
32
(SI .:
i7ich e, (ie.sammzlausgabe.
III,
2,
pág.
39.
ci .
en
Oneina Coyes,
E.
‘LI
escep icismo
y cl
nue o
sis ema
(le
Fieh c
11793-1794”,
en
Ideas
i.’
Ph/o es,
Bogo á.
noS
71-2,
ab il-diciem
-
b e.
986.
pág.
45.
El
camino ñch eano
se
inició,
además,
con
un
yo
c í icamen e
limilado,
es o
es.
cl
yo
kan iano
que no
conoce
el
inconscien e
ni
la
mue c
Sob e
la
cons i ución
del
yo
ascenden al
en
sus
elaciones
con
cl
yo
lcibniziano,
e .:
Ilein el,
E.
“Dic
beiden
Lab in he
de
Pbilosophie
nací,
eibo
Y.
en
Philosophia
1Va zoalis,
ol.
I ),
2
1967—8),
págs.
192—5,
33
CIV.:
Kabi z.
1)/e
Philosophie
des/unge;;
Leí/mi:,
ci .
en
Nae ,
Ménio/ e
cm
conscience
de
.s.’i
seío,z
LcibízL,
Lib ai e
Philosophiq e
J,
V in,
Pa is,
1961, pág.
78.
‘‘
(S :
§
31,
Ms
VI,
1,284.