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De París a San Narciso: la dinamo y la ciudad

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De París a San Narciso: la dinamo y la ciudad

Author: López Gavilán, Juan
Publisher: Universidad de Sevilla
Year: 1995
Source: https://idus.us.es/bitstreams/6a1e9354-640b-431f-abc2-036075541dc5/download
Re is a de Es udios No eame icanos, n.• 4 ( 1996),
pp
. 239 -249
DE
PARIS
A SAN NARCISO:
LA
DINAMO Y
LA
CIUDAD
JUAN
LóPEZ
GAVILÁN
Uni e si a de Valencia
En la Exposición Uni e sal
de
Pa ís, en 1900, Hen y Adams, hijo con eso de
Bos on y del XVIII, encon ó en
la
dinamo el símbolo
de
una ene gía «silen and
in ini e.»1
La
dinamo ep esen a pa a Adams un mundo nue o que no puede se medido
con los alo es he edados de la Ilus ación, un mundo de ue zas aná quicas que pa ece
egido po el aza , que
ya
no puede explica se po una elación
de
ca
usa-e ec o, un
mundo sob e el que «!he me e sequence
o
ime was a i icial.»2 Pensábamos que la
ciencia iba a apo amos una explicación globalizado a de
lo
eal, pe o el silencio sigue
siendo impene able. Así, an e el iesgo de
un
acío amenazado , de la p egun a sin
espues a, es p e e ible no mi a a esa nue a ealidad,
si
no dei icada, supe ando así el
dolo que p oduce lo caó ico e ilimi ado «median e un sen imien o de place esul an e
de
la ap ehensión de la o ma ine me
po
medio
de
una idea de la azón (In ini o de la
na u aleza, del alma, de Dios),» como de ine Eugenio T ías una de las e apas en que se
puede di idi el análisis kan iano del sen imien o de lo sublime
.3
Con el ono i ónico
que eco e su Educa ion, a i ma Adams que la única pos.ibilidad de conocimien o que
pa ece o ecé sele es « ansla ing ays in o
ai h.>>
4 Po ello, compa a
la
dinamo con la
Vi gen, llegando a la conclusión
de
que la p ime a es el único símbolo que podía se
in e p e ado en é minos de ue za, de ene gía c eado a,
po
la pu i ana sociedad no e-
l.
The Educa io11
o
Hen y
Adams.
Eds.
E. Samuels y J.
N.
Samuels. New Yo k:
Th
e
Lib a y
o
Ame ica, 1983, pág. 1067.
2. lhíd., pág. 1069.
3.
Lo
bello y lo sinies o. Ba celona: Seix Ba al, 1982, pág. 24.
4. lbíd., pág. 1070.
240 Juan
lópez
Ga ilán
ame icana, pa a la cual
el
alo sup emo
de
la muje , del sexo, de la ep oducción,
e a
conside ado pecado.
Adams in en ó e leja la dis in a ealidad que exp esan los dos símbolos en un
poema esc i o a inales de 1900 o a p incipios de 1901, «P aye o he Vi gin
o
Cha es.»5
Las conclusiones úl imas que saca su au o pa ecen cla a
s.
En
su búsqueda del
conoci-
mien o, del sec e o inal que adicionalmen e
se
ha asociado a la idea de Dios
pad e,
el
homb e mode no, ilus ado, ha sus i uido su imagen:
«-We
...
de h oned he
a he
oo,»6
po
la p opia: «Üu sel es we wo ship,» o po la imagen esul an e del
es ue zo
humano, la dinamo, imagen sag ada de la nue a eligión ins i uida, la ciencia en
su
más
pu a e ien e ecnológica. Po ello, Adams pide a la i gen
que
escuche la o ación a la
nue a deidad, que iene a sus i ui a aquellas que ella an as eces había escuc
hado.
En
la
disyun i a en e las dos o mas de « eligiosidad» (o de ciencia, como
dice
en el capí ulo de su au obiog a ía i ulado «A Dynamic Theo y
o
His o y»
),
capaces
de
da una explicación de la ealidad, y en espe a de que la mue e haga palpable
ese
conocimien o inal ( «while we
...
wai o wha he inal oid will show»), él,
« oss
il
su i al
o
an age
o
s one,» oma pa ido po la i gen, pues e con cla idad los peli-
g os a los que una sociedad indus ial, ecnológica, puede lle a al homb e. En
el
sueño
loco del p og eso ilus ado, hemos alcanzado pode , sí, pe o ambién hemos engend a-
do un mons uo sob e
el
que no enemos con ol.
Po
el con a io, somos dominados
po esa ue za que diluye la posibilidad de nues o se : «Ü a e we a oms whi led
apace,/
Shaped and con olled by you?» Nos c eemos los eyes de la c eación, pe o s
impl
e-
men e somos « he dead A om-King!» Adams elaciona, además, el esul ado
de
es e
pa icidio con el p oyec o pu i ano del ecomienzo en
el
Nue o Mundo, al y
como
ya
hemos is o que ha ía pos e io men e en su Educa ion. De hecho, el símbolo
que
en-
con ó en F ancia, la dinamo, lo había is o po ez p ime a en o a Exposición Uni e -
sal, la de Chicago de 1893:
C ossing he hos ile sea,
ou
g eedy band
Saw ising hills and o es s in he blue;
Ou a he 's kingdom in he p omised land!
-We
seized i , and de h oned he a he oo.
O a consecuencia del poema es muy inno ado a con emplada desde la más
es-
ic a con empo aneidad,
al
iempo que, a pesa
de
las p opias objeciones
de
Adams al
5. No e/s, Mon Sain Michel, The Educa ion.
E<ls.
E. Samuels y J. N. Samuels.
New
Yo k:
The
Lib a y
o
Ame ica, 1983, págs. 1202-07.
Las
ci as de e sos que apa ecen a con inua-
ción en nues o ex o pe enecen a es e poema.
6. Adams cen a el poema en la Vi gen al es a elacionada con la ep oducción.
como
e emos
má~
adelan e, y
no
en la igu a del Dios pad e, mucho más abs ac a.
De
Pa ís a San Na ciso:
la
dinamo y
la
ciudad 241
mismo, es á p esen e en el pensamien o ame icano al menos desde
el
anscenden alismo.
El esul ado de busca el conocimien o a a és de la ciencia
es
nues a desp eocupa-
ción absolu a
po
el uni e so ( «Wha ca e
we
...
o he Uni e se?»
),
y la consiguien e
des ucción de oda ida e dade a,
de
oda ida anscenden e: «Though we des oy
soul, li e
and
ligh /, Answe
you
shall--o
die!» Adams pa ece es a buscando en
la
ciencia un sis ema de pensamien o sin isu as al que
pode
acoge se y
que
ga an ice una
explicación global del mundo, al igual que en
su
momen o, como apun a an o en
la
Educa ion como en su
Mon
Sain Michel and Cha es, lo había hecho la suma eológi
ca
omis a. Sin emba go,
no
es posible ob ene una espues a de la dinamo.
Una e ce a cosa
que
llama
nues a a ención es
la
azón de la p e e encia de
Adams
po
la i gen. En el ondo, ese es
el
sec e o úl imo, imposible
de
conoce ; pa a
deci lo b e emen e, la exis encia
de
la
ida misma,
es
deci , de su ep oducción, a lo
que Adams se e ie e como « he mys e y
o
Ma emi y/Soul wi hin
Soul,-Mo he
and
Child in One!,» aspec o que,
como
imos, había elacionado
en
su Educa ion con la
ep esión de
la
sexualidad
en
la
sociedad no eame icana. Vol e emos a es e ema un
poco más adelan e.
De
momen o, acaba emos diciendo que, como se puede comp oba ,
el acionalismo con eso
de
Adams sólo es al desde la pe spec i a omán ica del que
conoce los p opios lími es
de
ese
acionalismo, del que conoce que hay
un
algo más,
«diso de ,»
que
únicamen e podemos nomb a con un símbolo.7 De lo
que
se deduce
que su pos u a quizás no
sea
la del conse ado pesimis a y nos álgico
del
pasado que
pudie a pa ece has a aquí.
II
Pe o nos habíamos ol idado del ma co «incompa able» en que u o luga la que
pod íamos llama epi anía
de
Adams: Pa ís, la capi al del siglo XIX, como
la
denominó
Wal e Benjamin.8 Pa ís, la ciudad
de
los pano amas, de las Exposiciones Uni e sales,
de los pasajes, de los g andes bule a es, del g an a e,
pe o
ambién la ciudad donde las
masas p ole a ias alza on sus ba icadas a ias eces a lo la go del siglo. Tenía que se
así, pues o que, epí ome
de
las g andes u bes, Pa ís ejempli ica
el
luga donde se apiña,
mal i iendo
en
sus subu bios,
la
mano de ob a ba a a nece
sa
ia
pa a
el uncionamien o
de las áb icas
que
en iquecen a
la
bu guesía.
De hecho, el nomb e
de
la
ciudad no impo a.
La
u be indus ial siemp e es el
luga p i ilegiado pa a la alienación del indi iduo inco po ado a
la
ma ea de la masa; el
7. John Ca los Rowe. «Hen y Adams.» The ColumbiaLi e a y
His my
o
he Uni edS a es.
Ed. g al. Emo y Ellio . New Yo k: Columbia U.P., 1988, pág 647.
8. «Pa ís, capi al del siglo XIX.» Poesía y capi alismo. Iluminaciones ll. Mad id: Tau us,
1993.
Lo
que sigue es mayo i a iamen e una
exp
osición
de
las ideas de Benjamín en la que hemos
in e calado nues os comen a i
os
sob e Adams.
242 Juan López
Ga ilán
luga donde los indi iduos no han de mi a se siquie a, menos aún di igi se
Ja
palab a
,
sólo han de camina , ap e ujados, po el luga p e ijado pa a ello. La pé dida
de
la
p opia humanidad es el p ecio a paga «pa a consuma las ma a illas de la ci iliza-
ción,» como emp anamen e obse a Engel
s.9
El mecánico deambula del suje o po
la
ciudad iene su o igen en la
subyuga-
ción del homb e a la máquina, subyugación que acon ece
en
la
áb ica. El
ob e o
es
some ido al i mo de la máquina, subo dina
«S
u p opio mo imien o al siemp e uni o -
me de un au óma a
,»
apun a á Ma x en
El
Capi al.
10 El abajo se acía de con enido,
pues cada manipulación ep oduce exac amen e la an e i
o
. Lo inanimado
impone
su
ley. Es a deshumanización p o oca un desplazamien o del p oduc o al p oduc o, y así,
el bien de consumo, la me cancía
se
con ie e en
el
nue o e iche a ado a
según
el
i ual de la moda. ¿Y cuál es el luga ideal donde consag a dicha ene ación?
No
o o
sino las Exposiciones Uni e sales, de las que Adams e a asiduo
i
si an e, y en
la
s
que
la dina
mo
ocupó un luga des acado. «Luga es de pe eg inación
al
e iche que
es
la
me cancía
...
las Exposiciones Uni e sales edi ican el cosmos de las me canc as
.»
11
Pe o, p ecisamen e po eso, e elan
su
na u aleza, una na u aleza que se de ine
po
«s
u
oposición a lo o gánico,»
12
po su inculación a lo ine e. Aho a bien, si la masa aba-
jado a, pa a la que una exposición de es e ipo e a un pasa iempo,
e
ne a ex asiada la
me cancía, Adams ene a á la ue za gene ado a de ese e iche, a
su
ez un e iche
inó ganico, incapaz de esponde a sus p egun as.
Indus alizació
n,
deshumanización, iun o de lo inanimado son, pues, enóme-
nos inculados di ec amen e a la eclosión de las masas y a
la
consag ación de ini i a de
la ciudad como el
lu
ga p i ilegiado de l
as
elaciones sociales en la mode nidad.
Pa a
Benjamín, si alguien ejempli ica el sen imien o doble de a acción y echazo del a is a
an e los nue os enómenos, si alguien es conscien e de la ine i abilidad de
Jos
cambios,
al iempo que sien e nos algia po aquello que ue y se ha pe dido, ese a is a es, sin
duda, Baudelai e, quien u iliza á pa a ello la igu a
del
« laneu .»
Benjamín nos ecue da que la p ime a desc ipción de es a igu a baudelai
eana
,
a la ez que la de su inal,
en
an o que la ciudad a a inconándole en su deambula
has a cons eñi lo al espacio del baza donde pasa las ho as en e me cancías sin desea
comp a ninguna, has a con e i se él mismo
en
pa e de ese paisaje, es deci ,
en
me -
cancía, se encuen a en Edga Allan Poe,
en
su ela o «The Man
o
he C owd.»
Cono-
cida es la admi ación que Baudelai e sen ía po
Po
e,
que le lle ó a aduci al ancés
algunos de sus ex o
s.
Sin emba go, la inculación de los dos au o es no
ha
de
e se
9. Ci ado
po
Benjamin. «El Pa ís del Segu
ndo
Impe io
en
Baudelai e.» Poesía y Capi a-
lismo. Iluminaciones
11
. Tau us: Mad id, 1993, pág. 74.
10. Ci ado po Benjamín, «Sob e algunos emas
en
Baudelai e.» Poesía y Capi alismo.
Iluminaciones
//
. Tau us: Mad id, 1993, pág. 147.
11
. «Pa ís, capi al del siglo XIX.»
Op
.
ci .,
págs. 179-80.
12.
lhíd
., pág. 181.
De
Pa ís a San Na ciso: la dinamo y la ciudad 243
exclusi amen e en el uso que ambos hacen del maldi ismo y sus igu as, sino en el
e a o de las si uaciones sociales que
le
dan o igen, y en las eo ías es é icas a que se
en conducidos.
III
A di e encia de Baudelai e, Poe odiaba la masa. Po es e mo i o, iden i ica con
el c iminal
al
indi iduo que se ocul a en su seno: «This old man .
..
is he ype and he
genius
o
deep c ime. He e uses o be alone. He
is
he man
o
he c owd.
»13
La desc ip-
ción que de la ciudad hace Poe es, igualmen e, mucho más somb ía que la que ealiza
Baudelai e de Pa ís. Sus luces son mucho más é icas, y su e a o de gen es mo ién-
dose al i mo ma cado po esas luces no sólo alcanza a
la
clase ob e a, sino que incide
incluso en la pequeña bu guesía que o man abogados, o icinis as, e c., odos ellos
aislados unos de o os sin espe anza alguna, y cuya uni o midad se puede obse a
an o en
la
es imen a como en sus ges os.
Su
compo amien o
es
au omá ico,
deshumanizado. Como dice Benjamín, «los sec o es de la mul i ud desc i a po Poe
ealizan una mímesis semejan e del 'mo imien o en eb ecido de la p oducción ma e-
ial' jun o con las o mas pe inen es del negocio.»14
El Lond es que desc ibe Poe no
se
pa ece, pues,
al
Pa ís del poe a ancés, ciu-
dad que sólo llega ía a los lími es de deshumanización de la capi al inglesa a ios años
después, como apun a Benjamín, quien,
en
una no a, sugie e ambién una conexión que
se nos e ela como sumamen e impo an e desde nues o pun o de is a: la simili ud de
la desc ipción de Poe con la idea que Ma x enía de Amé ica, país en el que és e úl imo
des aca «el mo imien o en eb ecido, ju enil, de la p oducción ma e ial.»15 Y es que el
desa ollo indus ial había sido mucho mayo
en
los Es ados Unidos que en la F ancia
del Segundo Impe io, a lo que hay que añadi el hecho de la oma del pode po la
bu guesía no eame icana
en
la
Re olución
y,
po consiguien e, la expe iencia de go-
bie no democ á ico de
la
masa, expe iencia que Poe odiaba. Como un inciso, quizá
con end ía eco da aho a que Hen y Adams nació en 1838, dos años an es de la publi-
cación del cuen o de Poe, y que, po an o, i ió en los años de consolidación de la
ic o ia u bana y ecnológica, simbolizada en el iun o del No e en la Gue a Ci il.
El echazo de la masa p oduce, en ambos esc i o es, como en o os esc i o es
omán icos, el ecu so a igu as del espec o humano que han enunciado al pac o so-
cial: el bohemio, el conspi ado , el «apache,» igu as maldi as que Baudelai e subsumi á
en
la
imagen del a is a como hé oe, como luchado . Así, la deuda de la eo ía es é ica
13. "The Man
o
he C owd.»
Th
e No on An hology
o
Ame ican
Li
e a u e. Eds. Nina
Baym e al. 3 d. edi ion.
Vol.
l.
New Yo k:
W. W.
No on &
Co
., 1989, pág. 1418. Benjamín hace
e e encia a es a ase en conc e o.
14. «El Pa ís del Segundo Impe io
en
Baudelai e.» Op. ci ., pág. 69.

244 Juan López
Ga ilán
de Baudelai e pa a con Poe
es
más que e iden e. Según
aquel
, odo a e a
spi a
a [a
inmo alidad, y la dignidad de la mode nidad consis e en su aspi ación a se leída
como
an igüedad.
Lo
clásico
es
la cons ucción; lo mode no, la sus ancia y la inspi ación.
Sin
emba go, ambos son conscien es
de
que en un mundo donde
la
uni o midad de
la
socie-
dad es á acabando con
la
pa icula idad del indi iduo,
ya
no
hay luga pa a lo
bello,
pa a el a is a,
al
y
co
mo ellos
lo
en
ienden. De
ahí
que Poe acabe po e ugia se
en
una
concepción clásica
de
la
Belleza, en una es é ica o malis a
que
p o eja a
la
ob a
de
a e
de la ag esión del mundo ex e no incapaz de ap ecia esa Belleza. Aunque,
quizás
no
an cu iosamen e, algunos p oduc os de
esa
es é ica esul en, como ha señalado
la
c í i-
ca, y en an o Poe
es
hijo de
su
iempo, an acionalmen e mecánicos, an ca en
es
de
ida, como las alas
de
la
ciencia que él a aca
en
su amoso sone o.
A pa i de la adopción
de
la eo ía es é ica de Poe
po
pa e de Baud
elai e,
se
en oniza
la
idea del a e po el a e como co ien e dominan e, en an o que
eacción
al
aislamien o del a is a, aho a hé oe soli a io en e a la masa. Benjamin sugie e
que
es a
eacción asume la om1a de una eología, al y como e e
mo
s a con inuación.
No
obs-
an e,
la
dualidad del sen imien o de Baudelai e an e la
masa
se e leja ambién
en
su
acep ación ocasional de una eo ía u ili a is a del a e.
16
Sin
emba go, el luga
donde
Baudelai e e idencia como eo ía la in uición
de
Poe
es
en
su
comp ensión del enóme-
no de la apa ición de la o og a ía.
La o og a ía no hace sino
cu
lmina el p oceso his ó ico de sepa ación
de
lo
a ís ico, po su p og esi a insc ipción en lo
éc
nico, del ámbi o de
Jo
cul ual,
pa a
de eni me cancía. Como dice Benjamín:
En
el
siglo diecinue e, ese desa ollo ha emancipado del a e a las o mas
con igu a i as
...
El
comienzo lo ma ca la a qui ec u a como cons ucción
de
ingenie ía. Sigue
la
ep oducción de la na u aleza
como
o og a ía.
La
c eación
de la an asía se p epa a pa a con e i se p ác icamen e en publicidad.
La
c ea-
ción li e a ia
se
some e
en
el olle ón al mon aje. Todos es os p oduc os
es án
a
pun o pa a di igi se al me cado como me cancía. Pe o acilan en el umb al.
17
Cu iosamen e, Hen y Adams señala cambios simila es en
la
s a es, especial-
men e
en
la a qui ec u a
co
n e ida en ingenie ía. También esul a cu ioso que Benjamin
señale 1900, año de la Exposición Uni e sal
en
queA
dams en oni
za
la dinamo,
como
la echa en que se
ha
comple ado el p oceso
de
ep oduc ibilidad écnica del a e.
En la posibilidad de es a ep oduc ibilidad écnica ope ada po la o og a ía,
algo se
ha
quedado
po
el
camino: el p esen e
de
la ob a de a e,
su
exis encia única, su
his o icidad, lo que le da
su
au en icidad. Pa a Benjamín,
el
a ibu o del a e clásico del
15
. Ci ado
po
Benjamín, ihíd, pág. 68.
16.
lhíd
., pág. 38.
De
Pa ís a
San
Na ciso:
la
dinamo y la ciudad 245
que ca ece la mode nidad se conc e a en el concep o de au a, que se pie de al co a se
la
inculación de la ob a de a e con
la
adición. De ahí, el ca ác e cul ual de
la
ob a
a ís ica, que jamás puede desliga se del i ual.
Esa
«mani es ación i epe ible de una
lejanía,» como de ine Benjamin el au a, se
da
ambién en los obje os na u ales, con e -
idos en me cancía, po que «ace ca espacial y humanamen e las cosas es una aspi a-
ción de las masas ac uales an apasionada como su endencia a supe a la singula idad
de
cada
da o acogiendo
su
ep oducción,» lo que e leja
la
endencia a «lo igual en
el
mundo,» a
la
uni o midad que es
la
ca ac e ís ica esencial
de
la
masa.1
8
Así pues, lo mode no pod ía de ini se como aquello que ha pe dido el au a,
de iniendo p oduc o indus ial, me cancía.
De
ahí, que Adams en onice a la dinamo
como
la
nue a deidad de la época mode na, en an o que ue za c eado a del obje o
indus ial masi icado, en sus i ución de la Vi gen, que ep esen a un modo de ep oduc-
ción au á ica, insepa able del i ual, del cul o.
La
ep oduc ibilidad écnica desc i a po
Benjamín y simbolizada
po
Ja
dinamo adamsiana sus i uye a
la
ep oducción na u al, a
la
ue za de
la
sexualidad que ejempli ica la Vi gen.
Po
eso, el pu i anismo no eame-
icano y
su
é ica
del abajo a o ecie on
la
exclusión
de
és a
úl ima en a o de
la
dinamo, como señalamos al p incipio de es e abajo.
IV
Wal e Benjamin a i ma en
el
pá a o inal
de
su
ensayo seminal «La ob a de
a e en la época de
Ja
ep oduc ibilidad écnica» que
el
ascismo u iliza ine i ablemen e
la
eo ía de
«l'a
pou l'a ,» en an o que
«Ve
su sal ación
en
que las masas lleguen a
exp esa se (pe o que ni po asomo hagan ale sus de echos),» lo que «en consecuen-
cia, desemboca en un es e icismo de la ida polí ica.» F en e a ello, «el comunismo le
con es a con la poli ización del a e.» Es a poli ización se de i a ía de la des ucción
absolu a del
au a
al
iden i ica los usos cien í ico y a ís ico de
la
o og a ía, iden i ica-
ción que se mani ies a en el cinema óg a o mejo que en cualquie o a o ma a ís ica
de la modemidad.
19
Pe o,
al
iempo, Benjamin
e
idencia la posibilidad
de
con ol de
las masas que los nue os medios a ís icos o ecen al pode . Es e miedo, unido a cie a
nos algia u obsesión po
el
p oblema de,
como
apun a William Dawe s, «
how
o e ain
uniqueness when con on ed wi h he somnolen , homogeneous masses,»2º
ha
lle ado
17. «Pa ís. capi al del siglo XIX.» Op. ci ., pág. 190.
18. «
La
ob
a
de a e en
la
época de
su
ep oduc ibilidad écnica.»
Dis
cu sos In e umpi-
dos
l.
Mad id: Tau us, 1982, págs. 24-5.
19
. Jbíd., pág. 47.
20. «Tha O he Sen imen al Su ealis : Wal e Benjamin.» Pynchon No es
20
-2
1,
sp ing-
all 1987, pág. 49.
246 Juan López Ga i/á11
a los c í icos a discusiones sob e la ambi alencia de las eo ías benjaminianas.
Es a
ambi alencia
la
esume pe ec amen e Ca ol Be ns ein:
Lo que Benjamin descub e es la adical ambigüedad de lo sublime.
Lo
que
pa ece se una o ma de in e sión e a algo siemp e po encial: desde lo in ini amen-
e g ande a lo in ini amen e pequeño, desde los discu sos compa idos a las
imáge
-
nes de una «nue a na u aleza» y a aquello que yace más allá del
ho izon e
pe cep i o. Benjamin e ec úa el juego sublime de la inconmensu abilidad.
21
¿Y a qué se e ie e Hen y Adams
en
su poema a
la
i gen de Cha es,
sino
a lo
su
blime, como señalamos an e io men e, cuando in e ogaba a la dinamo po
el
sec e o
úl imo, « he a he 's clue,» que se ocul a as
el
caos, el in ini o inconmensu able
que
él
se sien e incapaz de ap ehende ? Pa ece ob io, pues, que no podía ob ene espues a.
La
ac i ud de Adams esul a muy simila a la de Benjamin. Su acionalismo
exp esa su deseo, su necesidad de un conocimien o ligado a cie a his o icidad,
en
una
concepción ma xis a en el caso del pensado alemán;22
su
oman icismo e idencia
la
conciencia indi idual de los lími es de la p opia azón. La i gen de Cha es ope a ía
como el símbolo, como la me á o a capaz de sin e iza ambos ipos de conocimien o.
Pues esa es su unción, da unidad a endencias opues as, se ía una econciliado a
de
los ex emos de la na u aleza, como di ía Eme son: a e y ciencia, pensamien o e ins in-
o, expe iencia y deseo,
e
dad y icción.
In
sepa able del i o, incomp ensible ue a
de
su cul o, al igual que el a e au á ico p e io a la mode nidad al y como lo en iende
Benjamín, la i gen log a concilia el e e no deseo de unidad del homb e, que sa is ace
su azón, con la e idencia omán ica de la mul iplicidad de la expe iencia. En an o
se
amos capaces de comp ende las ensio
ne
s que la sus en an, se á ella capaz de
da no
s
dicha unidad
.23
La
i gen es la ca alizado a de la unidad esencial del se , que no es
o a
que la o mada po
Ja
indisolubilidad de la ida y de la mue e. Cuando el homb e
sea
capaz de e el callejón sin salida al que le ha a as ado la nue a e en la dinamo,
se
a odilla á an e la i gen, que ep esen a: «The pu i y, he beau y and he ai h;
...
The
glo y
o
he li e and
o
he dea h.»24
Sin emba go, es a econciliación de ida y mue e, que nos de uel e a la adi-
ción anscenden alis a, es á amenazada po el nue o c edo cien i is a que el homb e
ha
adop ado ciegamen e y que, como hemos is o, lle a a la ep oducción indus ial des-
21. «Wal e Benjamín y
la
c isis de lo sublime.» La balsa de la Medusa 26-27, 1993, pág.
128. Las cu si as son mías.
22. Adams econoce que las dos mayo es in luencias
en
su pensamien o ue on las
de
Da win y Ma x, aunque pa a dislancia se o almen e
de
ellas,
en
an o o mas de pensamien o
de e minis a.
23. John Ca los Rowe, a . ci ., pág. 664.
24. Hen y Adams,
«P
a
ye o
1he
Yi gin
o
Cha es
.»
Op. ci ., pág. 1206.
De
Pa ís a San Na ciso:
la
dinamo y la ciudad 247
en enada, a la aglome ación
de
las masas en las g andes u bes y
al
einado del obje o
sin au a, de la me cancía,
de
lo ino gánico.
Más
allá
de
Racionalismo y Roman icismo,
Adams y Benjamin islumb an el nacimien o
de
lo mode no en
el
iun o de la máqui-
na. No obs an e, el ono pesimis a y nos álgico de la o ación
de
Adams sólo a a se una
de las líneas de su pensamien o. Al igual que los anscenden alis as an e io men e,
ambos esc i o es son conscien es de las di icul ades de la emp esa, pe o se disponen a
e ec ua una nue a sín esis necesa ia, que e i e
la
caída en el de e minismo o en el
caos, aunque su p opia i onía denuncie
a
l sín esis po incomple a,
en
an o que e e na-
men e cambian e. Así, Adams, as el shock de la expe iencia
de
lo eal que na a en
«The Vi gin and he Dynamo,» el amoso capí ulo
de
su Educa ion, nos o ece «A
Dynamic Theo y
o
His o y» y «A Law
o
Accele a ion,» cuyos í ulos indican cla a-
men e la imposibilidad del in
de
la in e acción en e homb e y na u aleza.25
En
dicha
in e acción, «Adams was con inced ha he andomness
o
na u al o ces pe mi ed
man o ake so ne con ol
o
his own his o y.»
26
Benjamin,
po
su pa e,
en
su análisis
del su ealismo, con a es a su pesimismo y acuña el é mino «iluminación p o ana,»
que puede ocu i si, en nues
a
con emplación soli a ia de lo eal, «pene amos el mis-
e io só
lo
en
el
g ado en
que
lo eencon amos
en
lo co idiano
po
i ud de una óp ica
dialéc ica que pe cibe lo co idiano como impene able y
lo
impene able como co idia-
no
.»21
V
William Dawe s ha es udiado los pa alelismos exis en es en e la ob a de Benjamin
y la na a i a de Thomas Pynchon. Además de una concepción simila del iempo como
es uc u a no linea y cen ada
en
el p esen e, en el aquí y aho a, a la ez que ebuscan
en e los desechos del pasado pa a e de encon a un posible sen ido, «bo h Pynchon
and Benjamin
e um
again and again o a ew cen al issues: he ise
o
in o ma ion, he
decline
o
expe ience, he seques e ing
o
dea h, he impo ance
o
echnological
change.»
28
Po
o a pa e, como es sabido, Thomas Pynchon elabo a su p ime a no ela,
V.,
en omo a las me. á o as adamsianas de la dinamo y la i gen. A eno , pues, del g an
in e és que
de
spie a en e la c í ica especializada la ob a de Pynchon, cabe conclui
que pa ece cla a la igencia del pensamien o
de
los dos ensayis as.
25. The Educa ion
o
Hen y Adams.
Op
. ci ., pág. 1156.
26
. John Ca los Rowe,
a
.
ci
., pág. 646.
27. «
El
su ealismo.
La
úl ima ins an ánea
de
la in eligencia.» Imaginación y sociedad.
Iluminaciones l. Mad id: Tau us, 1993, pág. 58. Quizás
sea
un a e imien o
po
nue
s a pa e,
pe o
no
podemo
s
deja
de
pensa
que
esa
iluminación
p o ana
es
la
que
exp esa on
los
<< anscenden alis as» Whi man y Dickinson.
28.
A . ci ., pág. 40.