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De París a San Narciso: la dinamo y la ciudad

López Gavilán, Juan

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Re is a de Es udios No eame icanos, n.• 4 ( 1996), pp . 239 -249 DE PARIS A SAN NARCISO: LA DINAMO Y LA CIUDAD JUAN LóPEZ GAVILÁN Uni e si a de Valencia En la Exposición Uni e sal de Pa ís, en 1900, Hen y Adams, hijo con eso de Bos on y del XVIII, encon ó en la dinamo el símbolo de una ene gía «silen and in ini e.»1 La dinamo ep esen a pa a Adams un mundo nue o que no puede se medido con los alo es he edados de la Ilus ación, un mundo de ue zas aná quicas que pa ece egido po el aza , que ya no puede explica se po una elación de ca usa-e ec o, un mundo sob e el que «!he me e sequence o ime was a i icial.»2 Pensábamos que la ciencia iba a apo amos una explicación globalizado a de lo eal, pe o el silencio sigue siendo impene able. Así, an e el iesgo de un acío amenazado , de la p egun a sin espues a, es p e e ible no mi a a esa nue a ealidad, si no dei icada, supe ando así el dolo que p oduce lo caó ico e ilimi ado «median e un sen imien o de place esul an e de la ap ehensión de la o ma ine me po medio de una idea de la azón (In ini o de la na u aleza, del alma, de Dios),» como de ine Eugenio T ías una de las e apas en que se puede di idi el análisis kan iano del sen imien o de lo sublime .3 Con el ono i ónico que eco e su Educa ion, a i ma Adams que la única pos.ibilidad de conocimien o que pa ece o ecé sele es « ansla ing ays in o ai h.>> 4 Po ello, compa a la dinamo con la Vi gen, llegando a la conclusión de que la p ime a es el único símbolo que podía se in e p e ado en é minos de ue za, de ene gía c eado a, po la pu i ana sociedad no e- l. The Educa io11 o Hen y Adams. Eds. E. Samuels y J. N. Samuels. New Yo k: Th e Lib a y o Ame ica, 1983, pág. 1067. 2. lhíd., pág. 1069. 3. Lo bello y lo sinies o. Ba celona: Seix Ba al, 1982, pág. 24. 4. lbíd., pág. 1070. 240 Juan lópez Ga ilán ame icana, pa a la cual el alo sup emo de la muje , del sexo, de la ep oducción, e a conside ado pecado. Adams in en ó e leja la dis in a ealidad que exp esan los dos símbolos en un poema esc i o a inales de 1900 o a p incipios de 1901, «P aye o he Vi gin o Cha es.»5 Las conclusiones úl imas que saca su au o pa ecen cla a s. En su búsqueda del conoci- mien o, del sec e o inal que adicionalmen e se ha asociado a la idea de Dios pad e, el homb e mode no, ilus ado, ha sus i uido su imagen: «-We ... de h oned he a he oo,»6 po la p opia: «Üu sel es we wo ship,» o po la imagen esul an e del es ue zo humano, la dinamo, imagen sag ada de la nue a eligión ins i uida, la ciencia en su más pu a e ien e ecnológica. Po ello, Adams pide a la i gen que escuche la o ación a la nue a deidad, que iene a sus i ui a aquellas que ella an as eces había escuc hado. En la disyun i a en e las dos o mas de « eligiosidad» (o de ciencia, como dice en el capí ulo de su au obiog a ía i ulado «A Dynamic Theo y o His o y» ), capaces de da una explicación de la ealidad, y en espe a de que la mue e haga palpable ese conocimien o inal ( «while we ... wai o wha he inal oid will show»), él, « oss il su i al o an age o s one,» oma pa ido po la i gen, pues e con cla idad los peli- g os a los que una sociedad indus ial, ecnológica, puede lle a al homb e. En el sueño loco del p og eso ilus ado, hemos alcanzado pode , sí, pe o ambién hemos engend a- do un mons uo sob e el que no enemos con ol. Po el con a io, somos dominados po esa ue za que diluye la posibilidad de nues o se : «Ü a e we a oms whi led apace,/ Shaped and con olled by you?» Nos c eemos los eyes de la c eación, pe o s impl e- men e somos « he dead A om-King!» Adams elaciona, además, el esul ado de es e pa icidio con el p oyec o pu i ano del ecomienzo en el Nue o Mundo, al y como ya hemos is o que ha ía pos e io men e en su Educa ion. De hecho, el símbolo que en- con ó en F ancia, la dinamo, lo había is o po ez p ime a en o a Exposición Uni e - sal, la de Chicago de 1893: C ossing he hos ile sea, ou g eedy band Saw ising hills and o es s in he blue; Ou a he 's kingdom in he p omised land! -We seized i , and de h oned he a he oo. O a consecuencia del poema es muy inno ado a con emplada desde la más es- ic a con empo aneidad, al iempo que, a pesa de las p opias objeciones de Adams al 5. No e/s, Mon Sain Michel, The Educa ion. E<ls. E. Samuels y J. N. Samuels. New Yo k: The Lib a y o Ame ica, 1983, págs. 1202-07. Las ci as de e sos que apa ecen a con inua- ción en nues o ex o pe enecen a es e poema. 6. Adams cen a el poema en la Vi gen al es a elacionada con la ep oducción. como e emos má~ adelan e, y no en la igu a del Dios pad e, mucho más abs ac a. De Pa ís a San Na ciso: la dinamo y la ciudad 241 mismo, es á p esen e en el pensamien o ame icano al menos desde el anscenden alismo. El esul ado de busca el conocimien o a a és de la ciencia es nues a desp eocupa- ción absolu a po el uni e so ( «Wha ca e we ... o he Uni e se?» ), y la consiguien e des ucción de oda ida e dade a, de oda ida anscenden e: «Though we des oy soul, li e and ligh /, Answe you shall--o die!» Adams pa ece es a buscando en la ciencia un sis ema de pensamien o sin isu as al que pode acoge se y que ga an ice una explicación global del mundo, al igual que en su momen o, como apun a an o en la Educa ion como en su Mon Sain Michel and Cha es, lo había hecho la suma eológi ca omis a. Sin emba go, no es posible ob ene una espues a de la dinamo. Una e ce a cosa que llama nues a a ención es la azón de la p e e encia de Adams po la i gen. En el ondo, ese es el sec e o úl imo, imposible de conoce ; pa a deci lo b e emen e, la exis encia de la ida misma, es deci , de su ep oducción, a lo que Adams se e ie e como « he mys e y o Ma emi y/Soul wi hin Soul,-Mo he and Child in One!,» aspec o que, como imos, había elacionado en su Educa ion con la ep esión de la sexualidad en la sociedad no eame icana. Vol e emos a es e ema un poco más adelan e. De momen o, acaba emos diciendo que, como se puede comp oba , el acionalismo con eso de Adams sólo es al desde la pe spec i a omán ica del que conoce los p opios lími es de ese acionalismo, del que conoce que hay un algo más, «diso de ,» que únicamen e podemos nomb a con un símbolo.7 De lo que se deduce que su pos u a quizás no sea la del conse ado pesimis a y nos álgico del pasado que pudie a pa ece has a aquí. II Pe o nos habíamos ol idado del ma co «incompa able» en que u o luga la que pod íamos llama epi anía de Adams: Pa ís, la capi al del siglo XIX, como la denominó Wal e Benjamin.8 Pa ís, la ciudad de los pano amas, de las Exposiciones Uni e sales, de los pasajes, de los g andes bule a es, del g an a e, pe o ambién la ciudad donde las masas p ole a ias alza on sus ba icadas a ias eces a lo la go del siglo. Tenía que se así, pues o que, epí ome de las g andes u bes, Pa ís ejempli ica el luga donde se apiña, mal i iendo en sus subu bios, la mano de ob a ba a a nece sa ia pa a el uncionamien o de las áb icas que en iquecen a la bu guesía. De hecho, el nomb e de la ciudad no impo a. La u be indus ial siemp e es el luga p i ilegiado pa a la alienación del indi iduo inco po ado a la ma ea de la masa; el 7. John Ca los Rowe. «Hen y Adams.» The ColumbiaLi e a y His my o he Uni edS a es. Ed. g al. Emo y Ellio . New Yo k: Columbia U.P., 1988, pág 647. 8. «Pa ís, capi al del siglo XIX.» Poesía y capi alismo. Iluminaciones ll. Mad id: Tau us, 1993. Lo que sigue es mayo i a iamen e una exp osición de las ideas de Benjamín en la que hemos in e calado nues os comen a i os sob e Adams. 242 Juan López Ga ilán luga donde los indi iduos no han de mi a se siquie a, menos aún di igi se Ja palab a , sólo han de camina , ap e ujados, po el luga p e ijado pa a ello. La pé dida de la p opia humanidad es el p ecio a paga «pa a consuma las ma a illas de la ci iliza- ción,» como emp anamen e obse a Engel s.9 El mecánico deambula del suje o po la ciudad iene su o igen en la subyuga- ción del homb e a la máquina, subyugación que acon ece en la áb ica. El ob e o es some ido al i mo de la máquina, subo dina «S u p opio mo imien o al siemp e uni o - me de un au óma a ,» apun a á Ma x en El Capi al. 10 El abajo se acía de con enido, pues cada manipulación ep oduce exac amen e la an e i o . Lo inanimado impone su ley. Es a deshumanización p o oca un desplazamien o del p oduc o al p oduc o, y así, el bien de consumo, la me cancía se con ie e en el nue o e iche a ado a según el i ual de la moda. ¿Y cuál es el luga ideal donde consag a dicha ene ación? No o o sino las Exposiciones Uni e sales, de las que Adams e a asiduo i si an e, y en la s que la dina mo ocupó un luga des acado. «Luga es de pe eg inación al e iche que es la me cancía ... las Exposiciones Uni e sales edi ican el cosmos de las me canc as .» 11 Pe o, p ecisamen e po eso, e elan su na u aleza, una na u aleza que se de ine po «s u oposición a lo o gánico,» 12 po su inculación a lo ine e. Aho a bien, si la masa aba- jado a, pa a la que una exposición de es e ipo e a un pasa iempo, e ne a ex asiada la me cancía, Adams ene a á la ue za gene ado a de ese e iche, a su ez un e iche inó ganico, incapaz de esponde a sus p egun as. Indus alizació n, deshumanización, iun o de lo inanimado son, pues, enóme- nos inculados di ec amen e a la eclosión de las masas y a la consag ación de ini i a de la ciudad como el lu ga p i ilegiado de l as elaciones sociales en la mode nidad. Pa a Benjamín, si alguien ejempli ica el sen imien o doble de a acción y echazo del a is a an e los nue os enómenos, si alguien es conscien e de la ine i abilidad de Jos cambios, al iempo que sien e nos algia po aquello que ue y se ha pe dido, ese a is a es, sin duda, Baudelai e, quien u iliza á pa a ello la igu a del « laneu .» Benjamín nos ecue da que la p ime a desc ipción de es a igu a baudelai eana , a la ez que la de su inal, en an o que la ciudad a a inconándole en su deambula has a cons eñi lo al espacio del baza donde pasa las ho as en e me cancías sin desea comp a ninguna, has a con e i se él mismo en pa e de ese paisaje, es deci , en me - cancía, se encuen a en Edga Allan Poe, en su ela o «The Man o he C owd.» Cono- cida es la admi ación que Baudelai e sen ía po Po e, que le lle ó a aduci al ancés algunos de sus ex o s. Sin emba go, la inculación de los dos au o es no ha de e se 9. Ci ado po Benjamin. «El Pa ís del Segu ndo Impe io en Baudelai e.» Poesía y Capi a- lismo. Iluminaciones 11 . Tau us: Mad id, 1993, pág. 74. 10. Ci ado po Benjamín, «Sob e algunos emas en Baudelai e.» Poesía y Capi alismo. Iluminaciones // . Tau us: Mad id, 1993, pág. 147. 11 . «Pa ís, capi al del siglo XIX.» Op . ci ., págs. 179-80. 12. lhíd ., pág. 181. De Pa ís a San Na ciso: la dinamo y la ciudad 243 exclusi amen e en el uso que ambos hacen del maldi ismo y sus igu as, sino en el e a o de las si uaciones sociales que le dan o igen, y en las eo ías es é icas a que se en conducidos. III A di e encia de Baudelai e, Poe odiaba la masa. Po es e mo i o, iden i ica con el c iminal al indi iduo que se ocul a en su seno: «This old man . .. is he ype and he genius o deep c ime. He e uses o be alone. He is he man o he c owd. »13 La desc ip- ción que de la ciudad hace Poe es, igualmen e, mucho más somb ía que la que ealiza Baudelai e de Pa ís. Sus luces son mucho más é icas, y su e a o de gen es mo ién- dose al i mo ma cado po esas luces no sólo alcanza a la clase ob e a, sino que incide incluso en la pequeña bu guesía que o man abogados, o icinis as, e c., odos ellos aislados unos de o os sin espe anza alguna, y cuya uni o midad se puede obse a an o en la es imen a como en sus ges os. Su compo amien o es au omá ico, deshumanizado. Como dice Benjamín, «los sec o es de la mul i ud desc i a po Poe ealizan una mímesis semejan e del 'mo imien o en eb ecido de la p oducción ma e- ial' jun o con las o mas pe inen es del negocio.»14 El Lond es que desc ibe Poe no se pa ece, pues, al Pa ís del poe a ancés, ciu- dad que sólo llega ía a los lími es de deshumanización de la capi al inglesa a ios años después, como apun a Benjamín, quien, en una no a, sugie e ambién una conexión que se nos e ela como sumamen e impo an e desde nues o pun o de is a: la simili ud de la desc ipción de Poe con la idea que Ma x enía de Amé ica, país en el que és e úl imo des aca «el mo imien o en eb ecido, ju enil, de la p oducción ma e ial.»15 Y es que el desa ollo indus ial había sido mucho mayo en los Es ados Unidos que en la F ancia del Segundo Impe io, a lo que hay que añadi el hecho de la oma del pode po la bu guesía no eame icana en la Re olución y, po consiguien e, la expe iencia de go- bie no democ á ico de la masa, expe iencia que Poe odiaba. Como un inciso, quizá con end ía eco da aho a que Hen y Adams nació en 1838, dos años an es de la publi- cación del cuen o de Poe, y que, po an o, i ió en los años de consolidación de la ic o ia u bana y ecnológica, simbolizada en el iun o del No e en la Gue a Ci il. El echazo de la masa p oduce, en ambos esc i o es, como en o os esc i o es omán icos, el ecu so a igu as del espec o humano que han enunciado al pac o so- cial: el bohemio, el conspi ado , el «apache,» igu as maldi as que Baudelai e subsumi á en la imagen del a is a como hé oe, como luchado . Así, la deuda de la eo ía es é ica 13. "The Man o he C owd.» Th e No on An hology o Ame ican Li e a u e. Eds. Nina Baym e al. 3 d. edi ion. Vol. l. New Yo k: W. W. No on & Co ., 1989, pág. 1418. Benjamín hace e e encia a es a ase en conc e o. 14. «El Pa ís del Segundo Impe io en Baudelai e.» Op. ci ., pág. 69. 244 Juan López Ga ilán de Baudelai e pa a con Poe es más que e iden e. Según aquel , odo a e a spi a a [a inmo alidad, y la dignidad de la mode nidad consis e en su aspi ación a se leída como an igüedad. Lo clásico es la cons ucción; lo mode no, la sus ancia y la inspi ación. Sin emba go, ambos son conscien es de que en un mundo donde la uni o midad de la socie- dad es á acabando con la pa icula idad del indi iduo, ya no hay luga pa a lo bello, pa a el a is a, al y co mo ellos lo en ienden. De ahí que Poe acabe po e ugia se en una concepción clásica de la Belleza, en una es é ica o malis a que p o eja a la ob a de a e de la ag esión del mundo ex e no incapaz de ap ecia esa Belleza. Aunque, quizás no an cu iosamen e, algunos p oduc os de esa es é ica esul en, como ha señalado la c í i- ca, y en an o Poe es hijo de su iempo, an acionalmen e mecánicos, an ca en es de ida, como las alas de la ciencia que él a aca en su amoso sone o. A pa i de la adopción de la eo ía es é ica de Poe po pa e de Baud elai e, se en oniza la idea del a e po el a e como co ien e dominan e, en an o que eacción al aislamien o del a is a, aho a hé oe soli a io en e a la masa. Benjamin sugie e que es a eacción asume la om1a de una eología, al y como e e mo s a con inuación. No obs- an e, la dualidad del sen imien o de Baudelai e an e la masa se e leja ambién en su acep ación ocasional de una eo ía u ili a is a del a e. 16 Sin emba go, el luga donde Baudelai e e idencia como eo ía la in uición de Poe es en su comp ensión del enóme- no de la apa ición de la o og a ía. La o og a ía no hace sino cu lmina el p oceso his ó ico de sepa ación de lo a ís ico, po su p og esi a insc ipción en lo éc nico, del ámbi o de Jo cul ual, pa a de eni me cancía. Como dice Benjamín: En el siglo diecinue e, ese desa ollo ha emancipado del a e a las o mas con igu a i as ... El comienzo lo ma ca la a qui ec u a como cons ucción de ingenie ía. Sigue la ep oducción de la na u aleza como o og a ía. La c eación de la an asía se p epa a pa a con e i se p ác icamen e en publicidad. La c ea- ción li e a ia se some e en el olle ón al mon aje. Todos es os p oduc os es án a pun o pa a di igi se al me cado como me cancía. Pe o acilan en el umb al. 17 Cu iosamen e, Hen y Adams señala cambios simila es en la s a es, especial- men e en la a qui ec u a co n e ida en ingenie ía. También esul a cu ioso que Benjamin señale 1900, año de la Exposición Uni e sal en queA dams en oni za la dinamo, como la echa en que se ha comple ado el p oceso de ep oduc ibilidad écnica del a e. En la posibilidad de es a ep oduc ibilidad écnica ope ada po la o og a ía, algo se ha quedado po el camino: el p esen e de la ob a de a e, su exis encia única, su his o icidad, lo que le da su au en icidad. Pa a Benjamín, el a ibu o del a e clásico del 15 . Ci ado po Benjamín, ihíd, pág. 68. 16. lhíd ., pág. 38. De Pa ís a San Na ciso: la dinamo y la ciudad 245 que ca ece la mode nidad se conc e a en el concep o de au a, que se pie de al co a se la inculación de la ob a de a e con la adición. De ahí, el ca ác e cul ual de la ob a a ís ica, que jamás puede desliga se del i ual. Esa «mani es ación i epe ible de una lejanía,» como de ine Benjamin el au a, se da ambién en los obje os na u ales, con e - idos en me cancía, po que «ace ca espacial y humanamen e las cosas es una aspi a- ción de las masas ac uales an apasionada como su endencia a supe a la singula idad de cada da o acogiendo su ep oducción,» lo que e leja la endencia a «lo igual en el mundo,» a la uni o midad que es la ca ac e ís ica esencial de la masa.1 8 Así pues, lo mode no pod ía de ini se como aquello que ha pe dido el au a, de iniendo p oduc o indus ial, me cancía. De ahí, que Adams en onice a la dinamo como la nue a deidad de la época mode na, en an o que ue za c eado a del obje o indus ial masi icado, en sus i ución de la Vi gen, que ep esen a un modo de ep oduc- ción au á ica, insepa able del i ual, del cul o. La ep oduc ibilidad écnica desc i a po Benjamín y simbolizada po Ja dinamo adamsiana sus i uye a la ep oducción na u al, a la ue za de la sexualidad que ejempli ica la Vi gen. Po eso, el pu i anismo no eame- icano y su é ica del abajo a o ecie on la exclusión de és a úl ima en a o de la dinamo, como señalamos al p incipio de es e abajo. IV Wal e Benjamin a i ma en el pá a o inal de su ensayo seminal «La ob a de a e en la época de Ja ep oduc ibilidad écnica» que el ascismo u iliza ine i ablemen e la eo ía de «l'a pou l'a ,» en an o que «Ve su sal ación en que las masas lleguen a exp esa se (pe o que ni po asomo hagan ale sus de echos),» lo que «en consecuen- cia, desemboca en un es e icismo de la ida polí ica.» F en e a ello, «el comunismo le con es a con la poli ización del a e.» Es a poli ización se de i a ía de la des ucción absolu a del au a al iden i ica los usos cien í ico y a ís ico de la o og a ía, iden i ica- ción que se mani ies a en el cinema óg a o mejo que en cualquie o a o ma a ís ica de la modemidad. 19 Pe o, al iempo, Benjamin e idencia la posibilidad de con ol de las masas que los nue os medios a ís icos o ecen al pode . Es e miedo, unido a cie a nos algia u obsesión po el p oblema de, como apun a William Dawe s, « how o e ain uniqueness when con on ed wi h he somnolen , homogeneous masses,»2º ha lle ado 17. «Pa ís. capi al del siglo XIX.» Op. ci ., pág. 190. 18. « La ob a de a e en la época de su ep oduc ibilidad écnica.» Dis cu sos In e umpi- dos l. Mad id: Tau us, 1982, págs. 24-5. 19 . Jbíd., pág. 47. 20. «Tha O he Sen imen al Su ealis : Wal e Benjamin.» Pynchon No es 20 -2 1, sp ing- all 1987, pág. 49. 246 Juan López Ga i/á11 a los c í icos a discusiones sob e la ambi alencia de las eo ías benjaminianas. Es a ambi alencia la esume pe ec amen e Ca ol Be ns ein: Lo que Benjamin descub e es la adical ambigüedad de lo sublime. Lo que pa ece se una o ma de in e sión e a algo siemp e po encial: desde lo in ini amen- e g ande a lo in ini amen e pequeño, desde los discu sos compa idos a las imáge - nes de una «nue a na u aleza» y a aquello que yace más allá del ho izon e pe cep i o. Benjamin e ec úa el juego sublime de la inconmensu abilidad. 21 ¿Y a qué se e ie e Hen y Adams en su poema a la i gen de Cha es, sino a lo su blime, como señalamos an e io men e, cuando in e ogaba a la dinamo po el sec e o úl imo, « he a he 's clue,» que se ocul a as el caos, el in ini o inconmensu able que él se sien e incapaz de ap ehende ? Pa ece ob io, pues, que no podía ob ene espues a. La ac i ud de Adams esul a muy simila a la de Benjamin. Su acionalismo exp esa su deseo, su necesidad de un conocimien o ligado a cie a his o icidad, en una concepción ma xis a en el caso del pensado alemán;22 su oman icismo e idencia la conciencia indi idual de los lími es de la p opia azón. La i gen de Cha es ope a ía como el símbolo, como la me á o a capaz de sin e iza ambos ipos de conocimien o. Pues esa es su unción, da unidad a endencias opues as, se ía una econciliado a de los ex emos de la na u aleza, como di ía Eme son: a e y ciencia, pensamien o e ins in- o, expe iencia y deseo, e dad y icción. In sepa able del i o, incomp ensible ue a de su cul o, al igual que el a e au á ico p e io a la mode nidad al y como lo en iende Benjamín, la i gen log a concilia el e e no deseo de unidad del homb e, que sa is ace su azón, con la e idencia omán ica de la mul iplicidad de la expe iencia. En an o se amos capaces de comp ende las ensio ne s que la sus en an, se á ella capaz de da no s dicha unidad .23 La i gen es la ca alizado a de la unidad esencial del se , que no es o a que la o mada po Ja indisolubilidad de la ida y de la mue e. Cuando el homb e sea capaz de e el callejón sin salida al que le ha a as ado la nue a e en la dinamo, se a odilla á an e la i gen, que ep esen a: «The pu i y, he beau y and he ai h; ... The glo y o he li e and o he dea h.»24 Sin emba go, es a econciliación de ida y mue e, que nos de uel e a la adi- ción anscenden alis a, es á amenazada po el nue o c edo cien i is a que el homb e ha adop ado ciegamen e y que, como hemos is o, lle a a la ep oducción indus ial des- 21. «Wal e Benjamín y la c isis de lo sublime.» La balsa de la Medusa 26-27, 1993, pág. 128. Las cu si as son mías. 22. Adams econoce que las dos mayo es in luencias en su pensamien o ue on las de Da win y Ma x, aunque pa a dislancia se o almen e de ellas, en an o o mas de pensamien o de e minis a. 23. John Ca los Rowe, a . ci ., pág. 664. 24. Hen y Adams, «P a ye o 1he Yi gin o Cha es .» Op. ci ., pág. 1206. De Pa ís a San Na ciso: la dinamo y la ciudad 247 en enada, a la aglome ación de las masas en las g andes u bes y al einado del obje o sin au a, de la me cancía, de lo ino gánico. Más allá de Racionalismo y Roman icismo, Adams y Benjamin islumb an el nacimien o de lo mode no en el iun o de la máqui- na. No obs an e, el ono pesimis a y nos álgico de la o ación de Adams sólo a a se una de las líneas de su pensamien o. Al igual que los anscenden alis as an e io men e, ambos esc i o es son conscien es de las di icul ades de la emp esa, pe o se disponen a e ec ua una nue a sín esis necesa ia, que e i e la caída en el de e minismo o en el caos, aunque su p opia i onía denuncie a l sín esis po incomple a, en an o que e e na- men e cambian e. Así, Adams, as el shock de la expe iencia de lo eal que na a en «The Vi gin and he Dynamo,» el amoso capí ulo de su Educa ion, nos o ece «A Dynamic Theo y o His o y» y «A Law o Accele a ion,» cuyos í ulos indican cla a- men e la imposibilidad del in de la in e acción en e homb e y na u aleza.25 En dicha in e acción, «Adams was con inced ha he andomness o na u al o ces pe mi ed man o ake so ne con ol o his own his o y.» 26 Benjamin, po su pa e, en su análisis del su ealismo, con a es a su pesimismo y acuña el é mino «iluminación p o ana,» que puede ocu i si, en nues a con emplación soli a ia de lo eal, «pene amos el mis- e io só lo en el g ado en que lo eencon amos en lo co idiano po i ud de una óp ica dialéc ica que pe cibe lo co idiano como impene able y lo impene able como co idia- no .»21 V William Dawe s ha es udiado los pa alelismos exis en es en e la ob a de Benjamin y la na a i a de Thomas Pynchon. Además de una concepción simila del iempo como es uc u a no linea y cen ada en el p esen e, en el aquí y aho a, a la ez que ebuscan en e los desechos del pasado pa a e de encon a un posible sen ido, «bo h Pynchon and Benjamin e um again and again o a ew cen al issues: he ise o in o ma ion, he decline o expe ience, he seques e ing o dea h, he impo ance o echnological change.» 28 Po o a pa e, como es sabido, Thomas Pynchon elabo a su p ime a no ela, V., en omo a las me. á o as adamsianas de la dinamo y la i gen. A eno , pues, del g an in e és que de spie a en e la c í ica especializada la ob a de Pynchon, cabe conclui que pa ece cla a la igencia del pensamien o de los dos ensayis as. 25. The Educa ion o Hen y Adams. Op . ci ., pág. 1156. 26 . John Ca los Rowe, a . ci ., pág. 646. 27. « El su ealismo. La úl ima ins an ánea de la in eligencia.» Imaginación y sociedad. Iluminaciones l. Mad id: Tau us, 1993, pág. 58. Quizás sea un a e imien o po nue s a pa e, pe o no podemo s deja de pensa que esa iluminación p o ana es la que exp esa on los << anscenden alis as» Whi man y Dickinson. 28. A . ci ., pág. 40.