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Estado actual de la fiesta de los toros

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Estado actual de la fiesta de los toros

Author: Acevedo Pérez, Álvaro
Publisher: Universidad de Sevilla
Year: 1997
Source: https://idus.us.es/bitstreams/eac86356-1d11-40c5-ab54-05c071a54501/download
Re is a de Es udios Tau inos
N.º 6, Se illa, 1997, págs. 105-136
ESTADO ACTUAL DE LA FIESTADE LOS TOROS
Ál a o Ace edo Pé ez
I.– PRÓLOGO
a ies a de los o os, desde sus o ígenes has a nues-
os días, ha su ido, como cualquie o a ac i idad,
una e olución cons an e con odas las en ajas e
incon enien es que cualquie o o cambio conlle a.
Es a e olución ha a ec ado a odas las ace as del
espec áculo au ino, aunque en alguna de és as, las modi ica-
ciones han sido menos signi ica i as debido a lo que de i o
ances al y adición iene la co ida de o os y oda la pa a-
e nalia que la odea. Las no mas en cuan o al sopo e de los
o os, el es ua io, el despeje de plaza, las ó denes del p esi-
den e, el oque de cla ines y su signi icado, los b indis, e c.,
siguen siendo, si no iguales, sí muy pa ecidos.
Segu amen e, uno de los sec e os de que es e espec-
áculo pe du e en la ac ualidad es la aigamb e que iene
en el pueblo español. P ecisamen e, el i ual que p esen a una
co ida de o os an es, du an e y después de la misma, casi
inamo ible a a és de los años, da idea de lo que de adi-
ción in ínseca iene en nues a cul u a.
Sin emba go, a lo que sí ha a ec ado p o undamen e el
paso del iempo ha sido a los di e sos p o agonis as del
mundo au ino: o o, o e o, o ganización emp esa ial...
También, como consecuencia de dicha e olución, el público
ha su ido un p oceso de me amo osis aunque, po o o
lado, exis e la eo ía de que el espec ado ha p oducido, con
sus nue os gus os, dichos cambios, en los o os componen-
es de la ies a.
El obje i o de es e abajo no es analiza cuál de las dos
ci cuns ancias se p odujo an es sino expone los cambios o,
po lo menos, los que conside amos más signi ica i os en las
di e sas ace as del espec áculo y analiza lo que de posi i o
y nega i o han enido.
Si en el desa ollo y p og eso de la Humanidad ha habi-
do componen es que han pe judicado no ablemen e a los
se es humanos po su mala u ilización o abuso, en el mundo
de los o os, algunas modi icaciones, han aído consecuen-
cias de las que hoy nos es amos lamen ando y ae án o as
que las padece emos a no se que se ponga emedio de inme-
dia o den o de un no muy la go plazo de iempo.
II.– EL TORO DE HOY. LAFIEREZA PERDIDA
Sin duda, el p incipal p o agonis a de la ies a es el o o
y, posiblemen e, el obje o de las más encendidas polémicas
de a icionados y p o esionales de es e ma a illoso mundo.
Cuando se compa a el o o de los años cincuen a con
el de aho a, algunos no encuen an más que aspec os nega-
i os. O os e oceden mucho más a ás, aunque ¿sabe
alguien, en ealidad, cómo e an los o os del siglo XVIII?
Nos enemos que deja guia po los esc i os de la época y
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la conclusión a la que se llega es que aquel o o de hace
cien o cincuen a, doscien os años, e a, sob e odo, más ie o
que el de hoy.
Los ganade os ue on buscando, p incipalmen e, a aíz
de la e olución que ajo Juan Belmon e, un o o con una
embes ida más aco de a las nue as o mas. Es as consis ían
en una mayo quie ud de los pies y en un in en o de des ia
la embes ida de la ie a con el juego de los b azos. Pa a ello
e a imp escindible imp imi le al o o una dosis de b a u a y
nobleza que lle aba ocul a den o de sí; nobleza po que e a
necesa ia pa a pe segui el engaño en ez de busca el cue -
po del o e o y b a u a po que, una ez despedida la embes-
ida, el o o b a o uel e sob e sus pies pa a busca las elas
que el dies o le pone po delan e así, una y o a ez, has a el
momen o de la es ocada inal.
Es as dos cualidades del o o –nobleza y b a u a– se
con i ie on en imp escindibles a pa i de ese momen o y
se ue on aumen ando, a a és de un la go p oceso de
selección, que u o su pun o culminan e en los años cin-
cuen a y sesen a.
Es e es el ins an e en que la dosis de b a u a y nobleza,
unida a la po ción impo an e de ie eza que aún se conse -
aba, hacen que podamos deci que la embes ida del o o
alcanzó su máxima exp esión. Ganade ías como Domecq,
Pablo Rome o, los «pa as blancas» de Cobaleda, Ca los
Núñez, U quijo, Galache, An onio Pé ez, Conde de la Co e,
Bení ez Cube o, los «San a Coloma» de Buendía y
Ba olomé, e c., e an signo de ga an ía en cualquie e ia au-
ina de impo ancia. Si a és o le unimos la indiscu ible en a-
ja que supone un meno peso y olumen y, en algunos
Es ado ac ual de la ies a de los o os 107
momen os incluso, ambién de edad, se pod á comp ende
que en aquella echa, se eunie on unas inmejo ables condi-
ciones pa a el éxi o ganade o y, en consecuencia, un auge
impo an ísimo del espec áculo au ino.
Sin emba go, en la ac ualidad es amos i iendo una
c isis p eocupan e den o de la cabaña b a a española. Es a
c isis iene nomb e y apellido: las caídas de los o os y la al a
de mo ilidad.
¡Qué di ícil es e hoy a los es o e os sali en hom-
b os jun o al ganade o y mayo al en una plaza de cie a ca e-
go ía! El cambio ha sido an b usco que algunos ganade os
han espi ado anquilos en alguna e ia de onío cuando su
co ida no se ha caído a pesa de habe dado un juego nulo
pa a los o e os. Los o os in álidos es aban siendo an habi-
uales que si, en el ganado de su p opiedad, no se p oducía
semejan e desas e se podía conside a un éxi o.
Pe o ¿po qué se caen los o os? y ¿po qué se pa an?
Las causas son muchas y de muy dis in o o igen, pe o en mi
opinión exis en dos undamen ales: la selección equi ocada y
el aumen o de peso y olumen de las eses.
Como decía an es, el ganade o encon ó hace unas
décadas un magní ico equilib io en e b a u a, nobleza y ie-
eza. Es a úl ima condición aía apa ejada consigo la mo i-
lidad. Aquel o o, más o menos b a o, más o menos noble,
po encima de odo, se mo ía y la mo ilidad es sinónimo de
emoción e in e és, en suma de «co adas». Desg aciadamen e,
si que emos de ini de una o ma exp esi a y absolu amen e
cla a la p incipal di e encia en cuan o al compo amien o de
aquel o o no an lejano y el de és e que enemos hoy hay que
a i ma que al de an es se le ci aba una ez y epe ía ocho
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eces la embes ida, mien as que al ac ual es p eciso llama -
lo ocho eces pa a que embis a una sola ez.
Aunque gene aliza es siemp e injus o, no cabe duda
que los ganade os, en su mayo ía, le han echado al ino de la
ie eza al agua de la nobleza en mayo medida de la necesa-
ia. Han buscado un o o con g andes dosis de es o úl imo en
de imen o, i emediable, de lo p ime o.
En la Fe ia de Se illa de 1996 se lidió un o o b a o y
noble: b a o pa a el caballo y nobilísimo en la mule a aunque
con una no able escasez de ue za, al a és a que es u o a
pun o de echa a pe de sus o as magní icas cualidades.
A o unadamen e, el b a o animal aguan ó sin cae se y sin
pa a se p opiciando el éxi o del o e o y, segu amen e, la
sa is acción de un c iado . Sin emba go, ese o o que p odu-
jo aleg ía a ambos, es u o en el lími e de la ie eza, es deci ,
de la mo ilidad y la o aleza. Es e ipo de o o ha sido el que
han buscado los ganade os en la mayo ía de las ocasiones
aunque ambién, casi siemp e, se han encon ado con o o
bien dis in o, un o o que se ha pa ado y se ha caído, a ui-
nando así el espec áculo.
Apesa de que hoy el o o es más b a o y noble que
nunca al al a le, en ocasiones, ese pun o indispensable de
ie eza, el abu imien o del espec ado es cada ez más habi-
ual. Además, la debilidad la suelen acusa más los o os b a-
os ya que se emplean y se en egan con mayo gene osidad
a lo la go de la lidia. Es e de ec o de la debilidad es á demos-
ado que es he edi a io, po lo cual, los ganade os deben
ene lo muy en cuen a a la ho a de la selección.
No obs an e, en los úl imos iempos, el p oblema no ha
sido an o la selección equi ocada como la ausencia de ella.
Es ado ac ual de la ies a de los o os 109

Los mo i os de es a sin azón son, e iden emen e, económicos.
Hoy en día, el o o b a o iene un al o p ecio y los ganade os,
cada ez que sac i ican una bece a as el en ade o, saben que
ambién es án eliminando un posible o o den o de cua o
años. Además, hay que ene en cuen a que el g an núme o de
es ejos que se es án celeb ando hacen ac ible el aumen o de
las cabezas, pues o que la me cancía no se queda sin ende en
las dehesas. De odas o mas pa ece que el exceso de deman-
da se es á educiendo en los úl imos años. Lo an e io men e
expues o conlle a o o pelig o añadido: los nue os ganade os,
al comp a eses pa a o ma su ganade ía p opia suelen le an-
a las bases de és a con unos p oduc os de muy poca ga an ía.
Po ejemplo, si un ganade o desecha y sac i ica un 70% de las
e alas de la camada du an e el en ade o y, pos e io men e,
ende, del 30% es an e, lo peo que enga a un nue o c iado ,
és e siemp e comp a á sob e un p oduc o ya seleccionado. En
cambio, si ese mismo ganade o no sac i ica ni una sola bece-
a y le ende los peo es p oduc os a o o, es e úl imo end á
que abaja con una me cancía es opeada.
La única solución posible se ía que la Adminis ación
oma a ca as en el asun o y obliga a a los ganade os a sac i-
ica un impo an e núme o de bece as de cada camada a
cambio de la sub ención co espondien e.
Pe o ¿es oda la culpa del c iado de eses b a as? C eo
o undamen e que no. Veamos que la segunda g an di e encia
en e aquel o o de los 50/60 y és e, no en cuan o a compo -
amien o sino en lo que a mo ología se e ie e, es el consi-
de able aumen o de amaño y peso. An e la exigencia en la
mayo ía de las plazas de un o o más g ande y go do, los
ganade os se han is o obligados a ele a el olumen u ili-
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zando semen ales de mayo alzada y, como suele deci se,
ue a de ipo con espec o a las ca ac e ís icas adicionales
de sus o os.
Las ideo ecas nos demues an que el o o de an es,
en la mayo ía de las ocasiones, e a muy in e io al de hoy
en kilos y alzada. La e is a au ina Aplauso publicó los
pesos de una co ida de o os del Conde de la Co e lidiada
en Bilbao en la década de los sesen a y a ojaba un p ome-
dio en canal de 240 kgs., es deci , en o no a los 400 kgs. de
peso en i o.
Po con a, en oc ub e de 1996, o o semana io espe-
cializado, 6 To os 6, ha publicado la elación de pesos, am-
bién en canal, de seis no illadas lidiadas en sep iemb e de
dicho año en dos plazas de cua a ca ego ía y las ci as e an
las siguien es: 296, 292, 286, 295, 306 y 307 kgs. En o os
luga es sabemos que algunos han llegado a pesa has a 357
kgs. en canal o, lo que es lo mismo, 600 kgs. en i o.
La di e encia es abismal y, es e caso, que no es aisla-
do ni mucho menos, demues a que los no ille os de hoy en
día lidian, en plazas po á iles, eses bas an e más g andes
que los o e os de hace una década en plazas de p ime ísi-
ma ca ego ía.
Si es o ocu e con las no illadas, nos podemos imagi-
na que o o an o sucede con las co idas de o os. En la
e is a 6 To os 6, ci ada an e io men e, apa ece el peso en
canal de un o o lidiado en una plaza de cua a ca ego ía.
Dicho peso e a de 435 kgs. lo que iene a se en i o la io-
le a de 725 kgs.
Repasando algunas e ias au inas du an e los úl imos
años podemos comp oba la in luencia del olumen del o o
Es ado ac ual de la ies a de los o os 111
en su pos e io compo amien o. En cie as plazas donde se
es á exigiendo –¿po qué?– un o o muy g ande, léase
Log oño, el abu imien o y el desencan o se es á apode ando
de los espec ado es un año y o o ambién. El lucimien o po
pa e de los espadas es mínimo y el núme o de o eos ob e-
nidos se a educiendo paula inamen e. En cambio, hay pla-
zas donde sale un o o bien p esen ado, pe o den o de una
no malidad mo ológica, léase Alme ía, y el espec áculo es á
ga an izado casi odas las a des.
Cie o, se pod ían pone ejemplos de casos en los que
sucede lo con a io pe o, siendo ealis as, hay que admi i
que, con un o o des asado en su olumen y desp opo ciona-
do en su peso, las posibilidades de éxi o alcanzan índices
bajísimos.
Resumiendo odo lo an e io men e expues o y eniendo
además en cuen a o os ac o es como los p oblemas de con-
sanguinidad, alimen ación y educción de espacios en las
dehesas, las bases pa a consegui una mejo ía sus ancial en el
compo amien o del o o de lidia son, po un lado, p ac ica
una selección igu osísima eliminando o almen e los p o-
duc os que p esen en la más mínima duda en cualquie a de
sus ca ac e ís icas y, po o o, omen a un o o aco de con
los ca ac e es zoo écnicos p opios de cada encas e.
III.– ¿CÓMO SE TOREA HOY?
«Los de an es sí que e an buenos o e os, no los de
hoy». ¿Cuán as eces hemos escuchado es a ase?
Segu amen e muchas, pe o no solamen e noso os, sino odos
Ál a o Ace edo Pé ez
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los a icionados de casi odas las épocas. En el mundo del o o
el dicho de que «cualquie iempo pasado ue mejo » ha es a-
do igen e en odo momen o.
Remon a nos cien años a ás nos lle a ía a comp oba
que los o e os de aquellos iempos más que a is as e an un-
damen almen e ma ado es de o os. Basaban su aena de mule-
a en una b e e se ie de pases ejecu ados sob e los pies con
obje o de p epa a al o o pa a la mue e. T as la e olución de
Belmon e, el o eo ue cambiando en su o ma de plan ea la
lidia c eándose las bases que pe du an en nues os días.
La compa ación, pa a no pe de nos demasiado en el
iempo, la en oca emos p incipalmen e con elación a los
o e os de hace es y cua o décadas y bajo di e en es pun os
de is a.
1.– ASPECTOS TÉCNICOS
Aquí pa ece cla o que los o e os ac uales han supe ado
a los an e io es. Es o no es más que un lógico p oceso de e o-
lución que se ha ido dando a lo la go de la his o ia. Po an o
no c eo que sea mé i o del o e o sino u o del i emediable
pe eccionamien o que ae consigo el paso de los años.
Debemos ene en cuen a, en cualquie caso, que el o o
que enemos en la ac ualidad, debido a sus ca ac e ís icas,
p ecisa o e os con g andes dosis de écnica pa a pode ap o-
echa las pocas a ancadas que suelen lle a den o.
Den o del al o ni el écnico ac ual, hay que des aca a
algunos dies os que han alcanzado co as ealmen e ex ao -
dina ias en es e campo. En mi opinión, el más cla o expo-
Es ado ac ual de la ies a de los o os 113
e ónica en ez de dedica se a o as cosas. ¿Qué incompa i-
bilidad puede exis i en e el pe eccionamien o de una sue -
e y la p ác ica de o as? Es á cla o que lo que hacían, de
o ma inconscien e, e a segui el ejemplo de las igu as de la
p esen e época.
A o unadamen e, las Escuelas Tau inas es án incidien-
do mucho en es e p oblema y los p o eso es, que suelen se
o e os e i ados, enseñan a los alumnos oda una se ie de
qui es que hoy apenas se p ac ican.
También en el ema de la a iedad se dan excelen es
excepciones, y en mi opinión, los dos o e os más ep esen-
a i os en lo e e en e a es e aspec o son Luis F ancisco Esplá
y José Miguel A oyo, Joseli o. El p ime o de ellos es algo
más que un dies o a iado en el e cio de qui es. El o e o de
Alican e ha basado su éxi o y econocimien o p o esional en
una con inua búsqueda de sue es nue as y en la ecupe a-
ción de o as que pa ecían pe didas pa a siemp e. Todas es as
no edades las apo a a lo la go de la lidia, ya sea con el capo-
e, las bande illas o la mule a.
Joseli o, uno de los mejo es p ac ican es de la sue e
sup ema de odos los iempos, ha demos ado que el o ea
muy bien a la e ónica no implica enuncia , necesa ia-
men e, a o o ipo de o mas de maneja el capo e. Es o se
pone de mani ies o de modo más acen uado cuando se
en en a en soli a io a una co ida de o os en plazas de p i-
me ísima ca ego ía. La a iedad imp imida a su o eo con
la mule a y, sob e odo, con el capo e le ha pe mi ido el
complicado log o de no abu i en ningún momen o a los
espec ado es y man ene el in e és a lo la go de la lidia de
odos los o os.
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120

También un caso especial lo ep esen an los o e os
mexicanos que han con inuado la adición de sus an eceso-
es y siguen ealizando is osos qui es, aunque luego, cuan-
do llegan a la Península, no sopo an la emenda du eza de
nues a ies a.
Resumiendo lo expues o di emos como conclusión inal
que o e os buenos y malos los ha habido y hab á siemp e;
que los ac uales se en en an a un o o mucho más se io que
el de las épocas do adas del o eo y que el ni el de exigencia
en cie as plazas supe a al de cualquie iempo pasado. Pe o
ambién es necesa io a i ma que en algunos aspec os y
omando a los o e os en su conjun o, con el g ado de injus i-
cia que implica oda gene alización, la lidia ha expe imen ado
un cambio nega i o que, po el bien de la ies a, debe á solu-
ciona se cuan o an es. Yes a solución pasa ineludiblemen e
po las manos de los p opios o e os que si son capaces de
segui emocionándonos con sus aenas ambién pueden log a
la es au ación, el eg eso de iejas cos umb es, hoy ol idadas
y ac ualiza las espe anzas que aquellos con enían.
IV.– LAPROBLEMÁTICA DE LOS NOVILLEROS
El p oblema de las no illadas es, sin discusión alguna,
el más g a e de los que se pueden abo da en la ac ualidad.
Nunca en la his o ia del o eo, habían concu ido an as ci -
cuns ancias nega i as den o de es e sec o de p o esionales,
del cual sald án necesa iamen e las u u as igu as del o eo.
La palab a no ille o ha signi icado siemp e ilusión,
ganas, espe anza, p omesa y odos es os sus an i os que se
Es ado ac ual de la ies a de los o os 121
elacionan con el deseo de llega a la di ícil me a de se o e-
o. Desg aciadamen e, hoy en día, deci no ille o es deci
ambién dine o, pad ino (que no es lo mismo que apode ado),
33%, mon ajes, y un la go e cé e a que debe p o oca náuse-
as a odo aquel que ame la ies a de los o os.
Pa a analiza p o undamen e es e ema di idamos en
bloques los es ejos meno es que se celeb an en España.
– En el p ime o inclui emos las no illadas en las cua-
les los ac uan es ienen que paga le al emp esa io pa a pode
o ea . Las can idades que se abonan en es os casos son de
has a un millón de pese as y los gas os de cuad illa, iaje,
comida y es ancias se si úan en e las escien as y las qui-
nien as mil pese as. Un simple cálculo ma emá ico nos lle a-
á a comp oba que el dé ici puede llega a ascende al
millón y medio de pese as po una sola no illada.
– En un segundo bloque se incluyen los mon ajes o ga-
nizados bajo la ó mula del 33%. El mé odo es bien sencillo
y bas an e ca o. T es no ille os se unen pa a hace el papel de
emp esa io o ganizando un es ejo en el que, lógicamen e,
ellos se án los ac uan es. Se suelen ealiza en plazas de esca-
sa ca ego ía, aunque no son exclusi os de ellas, y el esul a-
do inal casi siemp e a oja un balance común: algunas o e-
jas co adas y muchísimo dine o gas ado ya que las pé didas
que ocasione el es ejo end án que se su agadas po los es
«emp esa ios».
– El e ce bloque puede es a o mado po los espec-
áculos en los que los u u os o e os ac úan sin paga , pe o
ambién sin cob a . Po supues o, los gas os de cuad illas,
ho el, desplazamien o, e c., a los que an es hacíamos e e en-
cia, co en a ca go del no ille o.
Ál a o Ace edo Pé ez
122
– En el cua o bloque se encuen an los es ejos en que
los no ille os se con a an po unas can idades in e io es a
las mínimas es ablecidas en la eglamen ación igen e. Es a
p ác ica se ha pues o muy de moda en algunas localidades en
las cuales se lidian unos no illos o almen e an i eglamen a-
ios po su exceso de peso. En es os es ejos, los no ille os
es oquean au én icas co idas de o os y con el dine o que
cob an ni siquie a pueden paga los gas os de o ma comple-
a. ¿Se imaginan lo que signi ica juga se la ida an e eses
emebundas, en una plaza po á il, con una ambulancia po
en e me ía y sin la más mínima epe cusión en caso de éxi o
de ca a a o o ipo de plazas de más impo ancia? Pues si,
después de odo es o, el no ille o iene que paga de su p o-
pio dine o g an pa e de los gas os ocasionados es como
abandona cansado de odos y de odo.
– Yal in llegamos al quin o y de ini i o apa ado. El
de las no illadas que se o ganizan bajo el denominado
común de la legalidad. El po cen aje que ocupan den o de
la o alidad de es ejos meno es celeb ados du an e oda una
empo ada es insigni ican e. Ni siquie a en algunas plazas
de p ime a ca ego ía se cumple es a bendi a no ma. Incluso
en algunos cosos anceses, donde siemp e había sido cos-
umb e con a a legalmen e a los no ille os, se han ex en-
dido ac ualmen e, como si de una epidemia se a ase, odas
las indignas e injus as modalidades de con a ación ci adas
an e io men e.
Na u almen e, odas ellas se pueden combina en un
mismo espec áculo, es deci , es no ille os pueden ac ua el
mismo día y en la misma plaza con di e en es condiciones
económicas.
Es ado ac ual de la ies a de los o os 123
¿Quiénes son los culpables de es a si uación? Sin duda
son a ios los sec o es que es án ac uando de o ma ilegal y
audulen a.
Po una pa e la Adminis ación, que no hace nada po
in en a educi los gas os que ocasiona la celeb ación de
espec áculos de es e ipo. Po o o, las en idades de p o esio-
nales au inos, que no denuncian las i egula idades p oduci-
das. Po supues o, los emp esa ios pe o, ambién, los
Ayun amien os, que son los p ime os en desa olla y p omo-
ciona p ác icas denig an es. También algunos bande ille os
colabo an en el desp opósi o ac uando po menos dine o del
es ablecido.
Pe o, po encima de odos, los p incipales esponsables
son los p opios no ille os que, además, ienen en su mano la
acul ad de soluciona es a si uación.
E ec i amen e, exis e una ó mula algo u ópica, no po
al a de posibilidades, sino po escasez de olun ad de los
p opios in e esados. Si los no ille os aco da an una empo a-
da de o ma global, ac ua única y exclusi amen e en es e-
jos donde se les con a a a den o del ma co de la más abso-
lu a legalidad económica, el p oblema se soluciona ía en g an
medida. Cie o es que se celeb a ía un núme o in e io de
no illadas, pe o ¿de qué si e an ele ado núme o de espec-
áculos meno es si la mayo ía los an a p o agoniza quienes
posean mayo es ecu sos económicos? Además, muchos es-
ejos de es e ipo que hoy se o ganizan de o ma ilegal, se
con e i ían au omá icamen e en legales. La explicación es la
siguien e:
En muchas plazas, los emp esa ios es án obligados a
celeb a una se ie de no illadas a lo la go de la empo ada.
Ál a o Ace edo Pé ez
124
Es a obliga o iedad iene e lejada en el pliego de condicio-
nes del con a o de a endamien o. Pues bien, en la ac uali-
dad, muchos no ille os se o ecen a o ea esas no illadas en
cualquie a de las condiciones que comen ábamos an e io -
men e. En cambio, si odos se unie an y exigie an que se les
abona a el mínimo es ablecido sucede ían es cosas:
– P ime o, que el emp esa io, al segui obligado a cele-
b a dichas no illadas, le da ía la opo unidad a los aspi an-
es basándose en los mé i os au inos que hubie an alcanzado
an e io men e o en las e e encias posi i as que u ie an po
pa e de los p opios p o esionales. Es a con a ación nunca se
ealiza ía, como es á sucediendo en la ac ualidad, bajo la
o al in luencia del pode económico.
– En segundo luga y, como consecuencia de lo an e-
io , se elimina ía la compe encia desleal, de un lado, en e
los no ille os que es án dispues os a p os i ui se au inamen-
e hablando y, de o o, los que exigen pe cibi sus hono a ios
po encima de odo.
– Finalmen e, el emp esa io busca ía ó mulas pa a
log a que el público acudie a al es ejo, algo que hoy no le
p eocupa an o.
Haciendo e e encia de nue o al descenso de no illa-
das que hab ía, pienso que como consecuencia del mismo, se
p oduci ía una ala ma en odos los es amen os de la Fies a.
Todos se e ían p esionados po la necesidad de a aja el p o-
blema, adop ando y, a la ez, exigiendo a la Adminis ación
las medidas co espondien es pa a hace más iables econó-
micamen e la celeb ación de es os espec áculos. Desde luego
que si algún compañe o imcumplie a lo es ablecido end ía
que se e ado po los es an es al compe i de mane a desle-
Es ado ac ual de la ies a de los o os 125

al y an i eglamen a ia con el es o del colec i o. En is as de
como es á la si uación ac ual, odo es o pa ece impensable,
pe o si algún día se lle a a a cabo los bene icios ob enidos
se ían ex ao dina ios.
Es e dad que siemp e han exis ido los cua o o cinco
pad inos dispues os a gas a , o incluso a blanquea , su dine-
o a espue as, pe o es que hoy en día el 90% de los no i-
lle os ac úan de es a o ma en el núme o de no illadas que
les sea posible.
Hay eces que un pad e de amilia con es millones
de pese as aho adas po ejemplo, los u iliza pa a que su
hijo o ee unos pocos de es ejos, llegando incluso en oca-
siones a da se casos de au én icas uinas económicas den o
de la p opia amilia.
Además, si epasamos los escala ones de la no ille ía
du an e los úl imos años, podemos obse a que los que ocu-
pa on los p ime os pues os sin o o mé i o que el de ene una
g an o una a sus espaldas, se encuen an ac ualmen e en el
más absolu o de los ol idos una ez omada o, mejo dicho,
comp ada su al e na i a.
Po an o, es os eno mes desembolsos económicos no
o ecen ninguna ga an ía de éxi o si el no ille o en cues ión
no cuen a con las innume ables condiciones que se necesi an
pa a alcanza el di ícil obje i o de se igu a del o eo.
Pe o no acaban aquí los pe juicios p oducidos po es a
lac a. También in luye en la adquisición po pa e de los
emp esa ios de plazas donde se celeb en espec áculos meno-
es exclusi amen e. Po ejemplo, si una emp esa solici a al
Ayun amien o de una localidad una de e minada sub ención
pa a celeb a una no illada con picado es y en cambio o a
emp esa o ece un espec áculo de las mismas ca ac e ís icas
Ál a o Ace edo Pé ez
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pe o pidiendo una sub ención in e io , el Ayun amien o en
cues ión le p opo ciona á la plaza a es e úl imo emp esa io.
Aunque los es ejos ienen el mismo ango, di ícilmen e pue-
den apo a la misma calidad al espec ado .
El p ime emp esa io con a a á a es no ille os que
engan posibilidades de se o e os y el segundo con a á con
o os es de los que solamen e le impo a á su capacidad eco-
nómica, y ob iamen e, el dine o y la ca ego ía a ís ica no ie-
nen nada que e . Además, los no ille os que ac úan en es as
ne as as condiciones, pa a que el pe juicio económico sea
meno , con a an cuad illas a bajo p ecio que, lógicamen e,
no pueden ene nunca el mismo ni el que las que exigen el
cob o de los hono a ios en su in eg idad.
Todos es os ac o es unidos da án como esul ado la
celeb ación de un acon ecimien o au ino de muy baja cali-
dad, que p o oca á el desencan o del público y su e icencia
a ol e a la plaza en u u as ocasiones.
Po o a pa e el obje i o de las Escuelas Tau inas am-
bién se e di icul ado po la ac ual si uación. Los jó enes que
o ean no illadas sin picado es g acias a las Escuelas, cuan-
do ienen que debu a con picado es se opan de b uces con
el consabido p oblema que nos ocupa. Si no quie en o no
pueden en a o o ma pa e de los llamados ponedo es se
en obligados a debu a au omá icamen e en alguna plaza de
máxima esponsabilidad, buscando un iun o que, con se
di ícil pa a cualquie a, lo es mucho más pa a ellos, que cuen-
an con una muy escasa expe iencia. Na u almen e que ese
debu , aunque p ecipi ado, iene solamen e en el mejo de los
casos po que no odos ienen siquie a esa opo unidad.
Es necesa io habla ambién de la con ibución, in o-
lun a ia, que o o ga a es os ponedo es la publicación del
Es ado ac ual de la ies a de los o os 127
escala ón de no ille os. Las comisiones de es ejos de
muchas localidades exigen al emp esa io esponsable de
o ganiza su e ia, la inclusión, única y exclusi amen e, de
no ille os que se encuen en bien si uados en la clasi icación
sin sabe , segu amen e, que un al o núme o de és os han con-
seguido an p i ilegiado pues o g acias al desembolso de una
más que conside able o una. El escala ón no ille il es an
i eal y engañoso que debe ía se igno ado po odos los a i-
cionados y p o esionales y, po encima de odo, no end ía
que in lui en absolu o a la ho a de la con igu ación de ca e-
les en cualquie plaza de o os.
Como hemos is o, los p oblemas que depa a el ac ual
sis ema de con a ación de los no ille os son múl iples y de
muy a iado ámbi o, pe o odos p oceden de la misma pod i-
da aíz. Po consiguien e, pa a soluciona los es necesa io
abo da la si uación desde su o igen y, una ez a ajado és e,
los pe juicios de i ados que hemos expues o se sol en a án,
si no po añadidu a, sí de una mane a más sencilla y ac ible.
Mien as con inúe exis iendo un po cen aje an ele ado de
no ille os dispues os a paga po o ea en cualquie a de las
modalidades ya conocidas, segui emos inme sos en es e caos
que sólo conduce a pone ba e as aún más ele adas a la ya
de po sí di ícil a en u a de que e se o e o.
V.– ELMUNDO EMPRESARIAL
Los p incipales p o agonis as de la Fies a son el o o y
el o e o, pe o ambién juega un papel esencial la pe sona que
hace posible la pues a en escena de es e ma a illoso i o. Esa
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pe sona es el emp esa io que, po sue e o po desg acia,
desa olla una emenda in luencia en el negocio au ino.
Resul a obligado emplea la palab a negocio po que el o eo,
apa e de se un a e único, es ambién un espec áculo en el
que se mue en eno mes can idades de dine o.
El sec o emp esa ial es á dominado po un educido
g upo de seño es que acapa an la di ección de la mayo pa e
de las plazas de o os de España y F ancia, poseedo as de una
conside able impo ancia. La consecuencia inmedia a de es e
dominio es un no abilísimo pode sob e la o alidad del o be
au ino. Dicho pode aumen a oda ía más en el momen o
que asumen o as unciones adicionales como las de apode-
ado o, incluso, ganade o.
Es a si uación iene que p o oca necesa iamen e con-
secuencias nega i as pa a la Fies a. La plu alidad de ac i i-
dades de unos pocos hace posible la o ganización de las
e ias con el i emediable in e cambio de o e os en e los
emp esa ios que os en an el mando.
Cie o es que la mayo ía de las igu as que ienen
au én ica ue za, muy pocas dicho sea de paso, es án di igi-
das po apode ados independien es, ya que al no ene o os
in e eses que de ende se encuen an en mejo disposición de
ela exclusi amen e po sus espec i os o e os. Pe o si
excep uamos esos cua o o cinco nomb es que es án en la
men e de odos, el es o de los dies os se encuen an bajo la
p o ección de pode osas casas emp esa iales. Sólo así se
puede comp ende que o e os que oda ía no han iun ado
o undamen e en Se illa o en Mad id, o een un núme o ele-
adísimo de a des du an e a ias empo adas. Es o, hace
cua en a años, e a algo impensable. Los dies os que acasa-
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