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La geografía andaluza como plató hollywoodiense

Author: Perales Bazo, Francisco
Publisher: Universidad de Sevilla: Facultad de Comunicación
Year: 2007
Source: https://idus.us.es/bitstreams/33536deb-4c9b-4ec9-b57c-3516ef57a171/download
LA GEOGRAFÍA ANDALUZA COMO
PLATÓ
H
O
L
L
Y
W
OO
D
I
E
N
S
E
F
RANCISCO
P
ERALES
B
AZO
.
P o eso Ti ula de la Uni e sidad de
Se illa. Ac ualmen e impa e clases de Guión
y
Realización cinema o
-
g á ica. Realizado del la gome aje Mad e
in
Japan
(1985).
Ha publi
-
cado un lib o sob e Luis G. Be langa en la edi o ial Cá ed a, así como
un monog á ico sob e el Ca el cinema og á ico, pa a la Filmo eca de
Andalucía.
El
cine no eame icano iaja a Andalucía
de que en
1
9
14
se p oduce la consolidación del cine no -
icano con
El
nacimien o de una nación, su indus ia ha
do de modo más o menos cons an e a la egión de Andalu-
sido muchos los p oduc o es
y
di ec o es hollywoo-
S
que han ecu ido a nues o suelo pa a si ua una se ie de
,
y a gumen an que, po su na u aleza, pa ecían encaja pe -
c amen e. Del mismo modo, ambién se han p oducido mu
-
eaciones isuales de nues as ciudades, aunque pa a ello
que su i una se ie de adap aciones escenog á icas, con
el obje o de pode si ua las empo almen e en el luga en el que
anscu ía la acción o en la época en la que sucedían los acon e
-
cimien os; en cambio, o as eces, se ha ecu ido a la cons uc
-
ción ín eg a de deco ados andaluces en los g andes Es udios pa a
ilma en ellos aquellas amas en las que casi siemp e el olclo e
jugaba algún p o agonismo. Así, Cha les Chaplin, en 1
9
1
5,
adap
-
a ía la popula no ela Ca men de P óspe o Me imée, pa a su
ilm homónimo, p o agonizado po Edna Pu iance y el p opio
ac o , quien, pa a al ocasión, ec ea ía en los Es udios de la
Mu ual una Se illa
muy
pe sonal. Un año an es, Cecil
B.
DeMille
oda ía un ilm basado en es e mi o se illano. Del mismo modo,
en 1926, F ed Niblo u o que acudi a la ciudad de Se illa
pa a
la e sión de Sang e
y
a ena, p o agonizada po Rodol o
Valen ino; con al ocasión iajó una segunda unidad de di ección
a es a ciudad pa a oda un plano gene al en la calle Ma eos Gago
en el que podían e se sus na anjos
y
la Gi alda al ondo.
El espacio andaluz, en sus dos e ien es, u al
y
u bana, ha
cons i uido una e e encia cons an e en la ilmog a ía no eame
-
icana y, cuando aquél ha podido jus i ica su inclusión en el
pano ama ílmico, no ha malgas ado dicha opo unidad. Pa a ello,
nunca dudó en si ua sus a gumen os en nues a geog a ía, e
-
c ea o adap a escena ios, c ea pe sonajes andaluces, así como
ubica a suje os no eame icanos en es a egión con el obje o de
ale se de las posibilidades isuales que o i-ece.
Son muchas las eces que se ha especulado con la idea ge ie-
alizada de que Andalucía es un luga idóneo pa a abaja ,
un
pla ó muy cómodo y ba a o pa a ilma ; que son muchas las ho
-
as de sol que posee es a ex ensa egión y que son pocos los días
~lu iosdi que an o pod ían e asa los planes de odaje que an
-
o emen'los equipos de p oducción.
O a azón que ha con ibuido al
boom
de odajes no eame i
-
canos en el su de España ha sido lo económico que esul a la
mano de ob a a la ho a de con a a pe sonal pa a su pa icipa-
cidn como igu an e. Pe o si és a hubie a sido la única azón,
como muchos se empeñan en de ende , pa a abandona la cómo
-
da Cali o' nia, ¿po qué no se han odado ambién los in e io es
en nues a zona geog á ica? ¿Acaso no se p oducían secuencias
de g andes masas en los Es udios? ¿No se hubie a aba a ado aUn
más la p oducción, po el cos e de su igu ación, si se hubiesen
ilmados cie as secuencias en el su de nues o país? Sucesos
comO' la en ada de
Cleopa a
(1 963) en Roma en el ilm de Joseph
Li Mankiewicz, odada en los legenda ios es udios de Cineci á,
las innunie ables escenas con g andes aglome aciones humanas
en
Rojos
(1981), de Wa en Bea y o los epopéyicos momen os
que ec ea on las calles de Moscú, en
Doc o Zhi ago
(1 965), de
Da id Lean, po ci a solo algunos ejemplos, demues an que la
elección de ales espacios geog á icos ascendían la simple jus
-
i icación de la educción en los cos es globales de p oducción.
Muchas supe p oducciones pe eg ina on has a es as ie as con
al in:
Law ence de A abia
(1962),
Cleopa a, Rey de eyes
(1961) o
Pa on
(1969), son solo algunas de ellas. Tí ulos que
poseen un denominado común si hacemos e e encia a su
n enido his ó ico, que e iden emen e odos ienen y que,
ecisamen e po ello, añaden o o mo i o más a la ho a de c uza
pa a eni a ilma
al
su de Eu opa.
de los años 50, y con el apogeo de las cop oduccio-
ucía se e ige como el pla ó más impo an e al que e
-
las
Majo s
no eame icanas cuando ienen que emi
-
g a a Eu opa con el obje i o de ilma los ex e io es. Pe o con
-
iene eco da que o os países y, po consiguien e, o as p oduc
-
ciones, ambién iaja on a Andalucía; F ancia e I alia acampan,
casi li e almen e, en la zona alme iense de Cabo de Ga a pa a
oda un sin ín de í ulos, algunos de ellos inol idables. El país
ecino p oduce películas con las es ellas más popula es de aque
-
llos años: B igi e Ba do , con
Le epos du gue ie
(1962),
Las
pe ole as
(1 971) o
El bule a del on
(1 971), po no ci a
Shalako
(1 967) ya que se a a de una cop oducción anglo-no eame ica-
na di igida po el e e ano Edwa d Dmy yk; Alain Delon llega a
España pa a pa icipa en
Sol ojo
(1 971) cop oducción anco-
inglesa, di igida po Te ence Young, quien a a esaba su mejo
momen o p o esional as ealiza a ios ilms de la se ie James
Bond, y p oducida po el p opio ac o , quien pos e io men e, en
1975, ol e ía pa a p o agoniza
El Zo o
(1975) de Duccio
Tessa i; Jean
-
Paul Belmondo llega a ie as alme ienses pa a
pa icipa en los odajes de
Cien mil dóla es al sol
(1963) de
Hen i Ve neuil y
Secues o bajo el sol
(1 964), de Jacques De ay,
que e an dos de las muchas cop oducciones que la indus ia es
-
pañola u o con el cine ancés; I alia se especializa, de un modo
mayo i a io, en los denominados
spaghe i
-
wes e n,
en e los que
hab ía de des aca las cin as de Se gio Leone,
Po unpuñado
de
dóla es
(1 965),
La mue e enía un p ecio
(1 965) y
El bueno, el
eo
y
el malo
(1 966), í ulos que con i ie on al, po en onces,
desconocido ac o Clin Eas wood en una g an es ella in e na
-
cional. O as g andes es ellas de la década de los sesen a am
-
bién nos isi a ían pa a oda algunas cop oducciones con el cine
español, aunque la pa icipación de és e se limi a a a con ibui
con algunos ac o es de segunda ila y con su geog a ía. Claudia
Ca dinale end ía pa a oda el ilm de Se gio Leone,
Has a que
llegó su ho a
(1 968) y la ya ci ada
Las pe ole as
(S 971) o Gina
Lollob igida, ya en el ocaso de su ca e a, oda ía el
wes e n El
homb e de Río Malo
(197S), jun o al, en onces, popula Lee Van
Clee , y di igida po el español Eugenio Ma ín. En dicho año
ambién es u o la o a g an di a del cine i aliano, Sophia Lo en
quien p o agonizó
Blanco, ojo, y..
.
(1 97
l),
de Albe o La uada
jun o al can an e
-
ac o Ad iano Celen ano.
Pe o es el cine no eame icano, con su g an maquina ia in
-
dus ial, el que deja á más su imp on a huella con los g andes y
mí icos í ulos de algunas de las supe p oducciones más popula
-
es. Sus p o agonis as ue on las es ellas más u ilan es de los
años 50 y 60, hecho que con ibuyó a que es os ilms aún pe ma
-
nezcan en la memo ia de los andaluces y en los anales de la his
-
o ia cinema og á ica.
Así, en 1960, Samuel B ons on se ins ala en Mad id, donde
e ige
un
monumen al impe io e íme o que no sob e i i á a di
-
cha década. Su p ime a supe p oducción,
El Cid
(1 960) di igida
po An hony Mann, se oda ía en las ce canías de Mad id, en
ie as cas ellanas y en la cos a le an ina, conc e amen e en la
ciudad de Peñíscola, en la que en 1955 ya ilma a Luis Be langa
el u ópico poblado de
Calabuch.
Se ía en su segundo p oyec o
cuando el p oduc o ame icano acudi ía a las ie as alme ienses
con mo i o del odaje de
Rey de Reyes,
la p ime a de las dos
colabo aciones que u o con Nicholas Ray, en la que hubo de
si ua muchos de sus ex e io es en es a egión. Aunque los in e
-
io es y klgunos de los poblados p e ab icados ue on odados en
los Es udios B ons on, si uados en el é mino municipal de Ma
-
d id, la p oducción u o que aslada se al suelo alme iense pa a
ec ea cie os luga es de Pales ina. Así, su o ogénico desie o
ue el luga idóneo pa a si ua la igu a de Jesuc is o cuando su-
ie sus amosas en aciones. Ray u iliza las zonas ocosas y á i
-
das como e lejo anímico del pe sonaje bíblico y consigue una
in eg ación plena en e ambos. Pe o la ica y a iada zona o i-e-
cía an as posibilidades que la usa on en la mayo ía de sus ex e
-
io es. Allí se desa olla on ambién las e uel as y
en en amien os en e omanos y judíos, capi aneados po
Ba abás; el umul uoso Se món de la Mon aña; ambién se ían
mos ados sus di e sos pa ajes de un modo co idiano con el ob
-
je o de ansmi i el luga en el que Jesús y sus discípulos habi a
-
ban; del mismo modo, se ep esen ó una de las escenas p incipa
-
les del ilm como ue la de la c uci ixión en el Cal a io. Escenas
ex e io es de Belén, Naza e , y Je usalén ambién ue on ubica
-
das en las p oximidades de Tabe na. Además, las playas de Cabo
de Ga a, adecuadamen e a ezzadas, ue on u ilizadas pa a e
-
p esen a el ma de Galilea; conc e amen e ue el escena io en el
que anscu e la apa ición de C is o an e sus discípulos, cuando
la inmensa ed de los pescado es y la somb a de Jesús o nan la
c uz del c is ianismo con la que concluye el ilm.
Joseph L. Mankiewicz, ambién a e izó en suelo andaluz, y
lo hizo pun ualmen e pa a oda algunas escenas de su
emblemá ica
y
cos osa supe p oducción
Cleopa a.
El equipo se
asladó conc e amen e a la cos a de Cabo de Ga a pa a ilma ,
en una de las secuencias inales, el en en amien o bélico en e
Oc a io y Ma co An onio. Fue en es a película donde el amoso
Alcáza de Alme ía, p esen ado en un amplio plano gene al, se
con ie e en uno de los signos isuales que ep esen an a la le
-
genda ia ciudad de Alejand ía.
Pe o el suelo andaluz ambién ha sido u ilizado como escena
-
io del Oes e ame icano. En los años sesen a, la localidad de Ta
-
be na, si uada en el co azón del desie o alme iense, se con ie e
en el luga idóneo a donde se ecu i á pa a oda la mayo ía de
los wes e ns de en onces. I alia se ins ala de un modo pe enne y
muy p on o comienza a lo ece lo que poco iempo después se
denomina ía, de un modo peyo a i o,
Spague i Wes e n.
Es la
época en la que su gen innume ables cin as de las que deben
des aca se los inol idables í ulos de Se gio Leone, ya mencio
-
nados en pá a os an e io es.
Pe o Hollywood, con su incompa able ma co geog á ico pa a
es e géne o que ellos mismo c ea on, no ol idemos Monumen
Valley, escena io que ue p o agonis a de algunos de los wes e ns
más ep esen a i os de John Fo d, como ue on
La diligencia
(1939) y
Cen au os del desie o
(1956), ambién colocó sus
cáma as en suelo alme iense pa a ealiza pun ualmen e algunas
cop oducciones con es ellas in e nacionales. Es e ue el caso de
Shalako, en la que Sean Conne y y B igi e Ba do i en una
his o ia de amo amenazada po los a aques indios y po la
p esencia de su an agonis a, S ephen Boyd.
Es e es uno de las escasas películas del oes e en el que los
ame icanos, en es a ocasión a las ó denes del e e ano Edwa d
Dymi ich, end ían al su de España pa a esceni ica un géne o
an poco o áneo pa a ellos.
La Segunda Gue a Mundial ambién ha sido uno de los mo i
-
os pa a oda , es a ez, en el mismísimo poblado de Cabo de
Ga a; conc e amen e ue F anklin J. Scha ie quién lle ó a su
equipo con mo i o del odaje de Pa on.
En la década de los se en a, cuando los odajes en suelo
alme iense habían descendido conside ablemen e pa a se u ili
-
zados solo de un modo pun ual y en con adísimas ocasiones, apa
-
ece una p oducción &cana pa a un di ec o i aliano de p es
-
igio uni e sal. Michelangelo An onioni elige pa a su película E2
epo e o (1976) la geog a ia desé ica de su suelo, en la que
si úa a sus pe sonajes y su emá ica exis encialis a. Jack Nicholson
y
Ma ía Schneide , p o agonis as de la cin a, deambulan sin umbo
ni des ino po sus acíos poblados
y
soli a ias ca e e as.
En los años
echen@
cuando ya son pocas las hues es que e
-
nían a oda a es a egión de Andalucía, S e en Spielbe g acude
pa a ilma algunas escenas de la, has a aho a, úl ima en ega del
he oico pe sonaje Indiana Jones en Indiana Jones
y
la úl ima
c uzada (1989); Spielbe g elige el desie o pa a ubica las p i
-
me as a en u as del jo en Indiana y pa a las pe secuciones
y
en en amien os inales en e los dos Jones, pad e e hijo, con
sus an agonis as los nazis. Del mismo modo acudió a la playa
de Monsu pa a pone en escena uno de los momen os más di
-
e idos en el que el pad e de Indiana se en en a ingeniosa
-
men e a una a ione a alemana a la que as a ias pi ue as con
-
sigue de iba .
Pe o an e io men e, en 1987, S e en Spielbe g ya es u o en
ie as andaluzas, donde le an ó un inmenso deco ado que
ÍA
ANDALUZA
COMO
PLATÓ
133
n aba un campo de concen ación japonés en El impe io
(1987). Conc e amen e ue en el é mino municipal de
ena, en la p o incia de Cádiz.
ence de A abia,
un ejemplo pa adigmá ico.
e o al ez sea Law ence de A abia, de Da id Lean, la pelí-
ula más ep esen a i a de odas las ilmadas en ie as andalu-
as, no sólo po la popula idad del ilm, sino po la mul i ud de
ocalizaciones que si ie on de escena ios pa a su p oducción.
e nue o se acude al desie o de Alme ía pa a se imagen
e encial del desie o de A abia. Se ueda en la ciudad de
Alme ía, conc e amen e en la a enida denominada Pa que Nico
-
lás Salme ón, pa a ep esen a la calle p incipal de E1 Cai o.
Se
ilma una is a gene al de la playa de Aguama ga, en la localidad
de Ca bone a, con e iden es e oques escenog á icos de pue as,
o illos y o os elemen os a qui ec ónicos á abes,
y
de es a o ma
ca ac e izada, y median e una pano ámica se nos mos aba la
ciudad de Aqaba. De un modo simila e a u ilizado el pueblo de
Cabo de Ga a como un poblado á abe donde el Comandan e
Law ence es iolado y humillado po un mili a de mediana g a-
El poblado del Alquián es el luga elegido pa a ec ea los
saqueos que Auda Abu Tayi, in e p e ado po An hony Quinn,
y
su ejé ci o hacen en las i iendas ci iles y O ganismos Públicos
de la ciudad Aqaba.
8
1
En el ilm de Da id Lean, el desie o es u ilizado como algo
más que un me o escena io que encaja pe ec amen e en los p o
-
pósi os a gumen ales; el di ec o log a que sus a ibu os geog á
-
icos se con ie an en signos exp esi os que sub ayen el p oceso
anímico po el que anscu e el p o agonis a, así como los con
-
cep os emá icos que inciden di ec amen e en la ama.
Lean u iliza el desie o pa a ansmi i los sen imien os, miedos
y con adicciones del comandan e Law ence y no duda en sub aya
la iden i icación que se p oduce en e pe sonaje
y
escena io.

Así, la secuencia que sucede as la mue e de Daud, uno de
los si ien es del o icial inglés, en las a enas mo edizas, secuen
-
cia que ue ilmada en las p oximidades del Alquián, mues a
uno de los momen os culminan es en el que el p o agonis a des
-
ciende has a lo más p o undo de su exis encia. Pa a desa olla
la acción se eligió una pequeña y ieja casucha, semides uida y
abandonada, en la que el escena io iene a se la exp esión i
-
sual del es ado psicológico del pe sonaje. Se a a de un luga
inhóspi o, sin echos, con pa edes mal echas y pue as
descen adas que golpean en sus p opios ma cos al se mo idas
po el ien o.
Es e escena io, exp esamen e cons uido en es e luga es a
-
égico de Cabo de Ga a y cuya misión na a i a no es especi ica
-
da en ningún momen o, es la exp esión isual del es ado anímico
po el que a a iesa el pe sonaje as la dolo osa
y
ágica pé di
-
da de Daud. Del mismo modo en que se p esen a dicho luga ,
ambién se mues a la imagen ísica del comandan e Law ence:
des uido, cansado, o o en su in e io
y
sucio po los a a a es
anscu idos; pe o el aspec o que iene el uinoso luga es idén
-
ico al in e io del pe sonaje, con undido en su p opia iden idad
has a el ex emo de que ya no sabe econoce se a sí mismo. Es e
hecho se aduce cuando un mo o is a hace su apa ición al o o
lado del canal de Suez,
y
le p egun a quién es, a lo que el p o a
-
gonis a, con una másca a de pol o que le cub e el os o y la
mi ada pe dida, gua da silencio.
El desie o adquie e aquí un signi icado p opio en el que las
si uaciones son, gene almen e, de supe i encia, de
en en amien os
y
de pe eg inaje; es el sende o pe ec o pa a que
se consuma el éxodo mesiánico que lle a á a los á abes a la p o
-
me ida ie a de Aqaba que le p opo ciona á la independencia.
Pe o del mismo modo, el desie o es el espacio ílmico en el
que al inal del la go iaje el Law ence empieza a encon a se y
econoce se. Allí i i á los momen os más g andiosos como es
el que sucede a o illas del ma , en Aguama ga, as la en ada en
la ciudad ma oquí. Uno de los momen os más signi ica i os es
cuando pasea sa is echo en e las aguas del ma como si de C is o
se, mien as
Alí
Ibn el Kha ish, in e p e ado po Oma
lo con empla
y
econoce su iun o y lide azgo
al
deci le:
i naldas pa a el encedo )). Es en ese momen o cuando el
andan e inglés adquie e conciencia de la impo ancia que
lene como hé oe. Se á poco después, cuando con sus blancas
S, camine po los echados de los agones del en
;
ese se á el momen o en el que Law ence econoce á,
i a y ha á público an e su p opio ejé ci o el papel sal ado
el pueblo á abe. Allí se á donde descub i á aspec os sob e sí
ismo que an es no sabía. Así, cuando man iene una con e sación
n el gene al Gene al Allenby en la que le co
n i
esa que quie e
andona el desie o pa a eg esa a Ingla e a, po que se sien e
esconce ado y dep imido al habe ma ado a dos homb es. Dicho
Gene al, in e p e ado po Jack Wawkins, con un ono
comp ensi o, le esponde: ((comp endo pe ec amen e lo que
sien e)); pe o la e elación llega como espues a ~uando Law ence
le dice: «no, no lo comp ende, dis ni é haciéndolo)).
El desie o adquie e aquí un signi icado p opio que log a ans
-
mi i no solo con sus imágenes, sino con las si uaciones
y
accio
-
nes que se suceden en el á ido luga . El ilm ans ie e más allá
de la pan alla di e sos a ibu os como son: acío, silencio, an
-
quilidad, in lexibilidad, con adicción, a acción, ama illo
y
ce
-
nicien o. Es as son, p ecisamen e, las azones que a apa on
y
seduje on la pe sonalidad del Comandan e.
Cua o años después, Da id Lean ol e ía a es as ie as pa a
oda algunas secuencias en su inol idable
Doc o Zhi ago, y
elige de nue o el mismo luga pa a mos a el dolo
y
la soledad
del p o agonis a. Conc e amen e se odó la escena inicial en la
que Zhi ago, niño, pie de a su mad e
y
es en e ada. Aunque en
es a p oducción, Lean ecu e a es e paisaje pun ualmen e, lo hace
pa a ilma las secuencias de mayo a licción
y
is eza, así como
lo hicie a an e io men e con
Luw ence
de
A abia.
El o o espacio andaluz al que los no eame icanos han
ecu ido en un mayo núme o de ocasiones ha sido la ciudad de
Se illa. Su clima
y
sus monumen os han despe ado el in e és ea
p oduc o es y dGec o es hollywoodienses pa a aslada sus
unidades de ilmación a es a egión. Es as son algunas de las
azones que jus i ican el habe ilmado cie as escenas en aquellos
luga es que se ían de ma cos idóneos pa a ep esen a ciudades
del no e de Á ica o pa a anspo a nos en el únel del iempo a
épocas pasadas.
Las ípicas plazas con na anjos, el popula ba io de San a
Cniz,
sus monumen os á abes, así como los edi icios a qui ec ó
-
nicos cons uidos con mo i o de la Exposición de 1929, han sido
los luga es que más eces se han usado como escena ios.
Se illa siemp e ha sido un luga de e e encia pa a el cine
no eame icano. La capi al andaluza suele es a p esen e en í u
-
los anscenden es de la his o ia del cine. Sus calles y edi icios
han se ido como deco ados, pe o en o as ocasiones han sido
econs uidos en Es udios pa a se luga es de e e encias, como
sucede en el ilm de Joseph Von S enbe g
El diablo es una muje
(1935), cuya si uación anscu e ín eg amen e en la ciudad del
Guadalqui i , o más ecien emen e las ci as e bales de
"
Se i
-
lla
"
en el musical de Blake Edwa ds
Víc o o Rc o ia
(1 982). En
cualquie caso son pocas, pe o ele an es, las ocasiones en las
que las p oducciones de la Meca del Cine han iajado a es a ciu
-
dad con el obje o de oda en ella.
Quizás sea la ya mencionada
Law ence de A abia
el ilm que
más ha u ilizado sus calles y monumen os a qui ec ónicos como
pla ó cinema og á ico. Pa a ello, acudió
y
acondicionó adecua
-
damen e algunos de sus edi icios en los que se ían ep esen adas
ins ancias o iciales inglesas, que na a i amen e es aban si ua
-
das en las ciudades de El Cai o y Damasco.
El edi icio de la Plaza de España, cons uido en 1929 con
mo i o de la Exposición Uni e sal de Se illa po el a qui ec o
Aníbal González, ue uno de los luga es elegidos como pla ó.
Conc e amen e, adecua on el g an pa io in e io como el escena
-
io del ba de o iciales que el cua el inglés enía en El Cai o. El
espacioso ecin o se es uc u ó de al modo que se c ea on dis
-
in os ambien es des inados al ocio, como es la zona donde es á
si uada la mesa de billa , la ba a semici cula donde soldados
ingleses cumplen las unciones de ba man o los con o ables
bu acones, en las p oximidades de los g andes en anales, donde
pe manecen sen ados algunos de los mili a es. El o den, el equi
-
lib io, el bienes a
y
el sosiego se pe ciben en el ambien e, con
-
as ando con lo inhóspi o del desie o, y únicamen e se ompe á
cuando Law ence en a, con su si ien e, después de su la go y
acciden ado iaje p oceden e de Aqaba. La pe u bación que p o
-
duce su llegada se e á e lejada en las palab as de algunos de
los o iciales p esen es: ((saque a ese chico)); (( ue a, que se aya));
« ue a ese mo o)); «que salga de aquí el mo o)).
Igualmen e se ían ilmadas escenas que anscu i ían en o os
edi icios se illanos, siemp e pa a ep esen a las ins ancias o i
-
ciales del ejé ci o inglés en ie as á abes, como ue on: el
Casi
-
no de la Exposición
(Damasco),
la Plaza de Amé ica
(Damasco)
o los in e io es
y
ex e io es de la
Casa de Pila os
(El Cai o) y el
ho el Al onso XIII (El Cai o).
Del mismo modo es u ilizada la ciudad de Se illa en
El ien o
y
el león
(1 975). John Millius ecu e a algunos de es os escena
-
ios ya u ilizados en
Law ence de A abia
pa a ep esen a a ciu
-
dades ma oquíes lejanas a la ci ilización occiden al donde los
mili a es ingleses se encuen an ins alados como los colonizado
-
es que siemp e ue on.
Recien emen e la indus ia no eame icana ha uel o a ilma
en la Plaza de España de Se illa. Es e ecin o singula ha sido de
nue o escena io cinema og á ico, pe o en es a ocasión, pa a e
-
p esen a un edi icio ubicado en
un
plane a lejano de la Vía
Lác ea. El esponsable de al decisión ha sido Geo ge Lucas, el
c eado de
La gue a de la galaxias
(1977), y lo ha hecho con
mo i o de la quin a en ega pa a es a popula se ie. El odaje se
comple ó en un solo día, y apenas pe manece á un minu o en
p oyección.
Son pocas las ocasiones en las que Se illa ha se ido de
escena io pa a el cine no eame icano, lo mismo ha ocu ido con
el es o de las p o incias andaluzas, sal o excepciones pun uales.
El único luga al que los equipos no eame icanos han enido a
lo la go de es as décadas, con cie a pe iodicidad, ha sido a la
egión alme iense, mo idos, casi exclusi amen e, po sus
cualidades geog á icas.
Hacia las conclusiones
Aunque í ulos como
Law ence de A abia, Rey de eyes
o
Cleopa a
han sido odados pa cialmen e en ie as andaluzas,
ampoco han sido muchos más los í ulos ame icanos que u ili
-
za on los paisajes del Su de España. La pe cepción que poda
-
mos ene de una g an p esencia no eame icana en el suelo an
-
daluz es debida a la impo ancia, popula idad y éxi o in e nacio
-
nal que dichos ilms han enido.
Hollywood comienza a iaja a Eu opa con asiduidad a p in
-
cipios de los años cincuen a, si bien ya había acudido pun ual
-
men e a oda ex e io es pa a algunos í ulos como po ejemplo,
Be lín Occiden e
(1 947) de Billy Wilde . Pe o es con
Quo Vadis
(1 950), de Mel in LeRoy, cuando comienza esa asidua colabo a
-
ción con Eu opa y que conoce á su esplendo en la década si
-
guien e.
I alia es el luga más isi ado y en ella se oda on g andes
supe p oducciones como
Gue a
y
Paz
(1955), de King Vido ,
Ben-Hú
(1 959), de William Wyle , y la ya mencionada
Cleop a.
Pe o del mismo modo que acude a Cineci á pa a oda g andes
supe p oducciones, ambién ecu i á a la ciudad e e na pa a il
-
ma his o ias u banas, con empo áneas y eu opeas. Es e es el caso
de
Vacaciones en Roma
(1952), de William Wyle , donde sus
calles
y
monumen os son es igos de una omán ica his o ia i i
-
da en e una p incesa y un pe iodis a no eame icano. La ciudad
se e ige en p o agonis a absolu a y sin ella, el ilm ca ece ía de
sen ido.
Del mismo modo F ancia y, más conc e amen e Pa ís,
ha
sido
y es uno de los luga es p e e idos po el cine no eame icano en
el que se han ilmado momen os ma a illosos con las es ellas
más impo an es, así como ambién han sido abo dados algunos
de los musicales más inol idables. Tí ulos como
Un ame icano
en Pa ís
(1950) o
Gigi
(1958), dos de los ilms más ep esen a i
-
os del géne o, suceden en la ciudad del Sena, o comedias e his
-
o ias de amo como la i ida po
A ianne
(1957) y algunas es
-
cenas de la popula
Sab ina
(1 954). Pos e iomen e, ya en los años
60,
Ci a en Pa ís
(1965), y más ecien emen e
Víc o o Kc o ia
(1 982) o
Todos dicen
I
lo e you
(1 995), de Woody Allen se oda
-
ían pa cialmen e a los pies de la To e Ei el. Pe o los no e
-
ame icanos han sido muy hábiles al sabe ap o echa isualmen e
las cualidades cosmopoli as que la ciudad posee, ubicando his
-
o ias bélicas, de suspense y de espionaje en sus calles. Así,
S anley Donen, odó en suelo pa isino su singula
Cha ada
(1963),
de nue o con Aud ey Hepbu n, quizás la es ella mas asidua a la
ciudad de Moulin Rouge. Pe o Pa ís no se ha limi ado sólo a se
un luga donde cualquie his o ia podía se i ida en sus plazas y
calles, sino que además se ha con e ido en un luga de e e en
-
cia pa a muchos de sus e nblemá icos í ulos, donde la ciudad
sólo apa ecía pun ualmen e o donde su p esencia es aba ma ca
-
da po las secuelas que el suelo pa isino dejaba en sus pe sona
-
jes o simplemen e po los diálogos que hacían e e encia a ella.
Reco demos
Casablanca
(1944), de Michael Cu iz, donde su
popula ase ((siemp e nos queda á Pa ís)) se ha con e ido en
uno de los iconos sono os más ep esen a i os del cine del si
-
glo ein e.
Lo mismo sucede con o as g andes ciudades eu opeas, Be
-
lín y
Uno, dos, es
(1 961) una di e ida comedia de Billy Wilde ,
ilmada pa cialmen e en ie as alemanas, o el gala donado mu
-
sical de Bob Fosse
Caba e
(1972). Ambos ilms cons i uyen
ejemplos más que su icien es pa a comp oba que su ciudad ha
sido ep esen ada como un luga cosmopoli a donde lo u bano y
lo mode no con i en y se in eg an plenamen e en la emá ica
a gumen al.
Lás ima que no se pueda a i ma lo mismo de España y, mu
-
cho menos, de Andalucía. Así cuando se odó en Mad id
Empezó
con un beso
(1959), de Geo ge Ma shall, no pudo al a
una
co
-
ida de o os que se ía de excusa pa a esol e los asun os sen
-
imen ales de la pa eja p o agonis a.
Quizás sea
Un oque de dis inción
(1972), de Mel in F ank
y
p o agonizada po la ac iz Glenda Jackson y Geo ge Segal, uno
de los dos ilms que han p esen ado la egión andaluza desde una
óp ica cosmopoli a, con empo ánea y u bana. El odaje se
desa o116 conc e amen e en la ciudad de Málaga y su Cos a del
Sol. Pe o aún aquí se nos p esen a una Andalucía anclada cul u al
e indus ialmen e en el subdesa ollo. El alquile que la pa eja
hace de un coche, conc e amen e un SEAT
-
600, es obje o de las
chanzas, no sólo po las ca ac e ís icas del ehículo, sino po el
con as e isual que p o oca con secue acias que le p eceden en
los que las g andes ma cas y amplias ca oce ías cons i uyen lo
co idiano en las calles de la capi al b i ánica.
El o o í ulo es Al a ensión (1987), de John Glen, la p ime a
de las d~s en egas en la que Timo hy Dal on p o agonizó al po
-
pula Agen e 007. La secuencia odada en nues o país u o como
escem io el Peñón de Gib al a , en la que Ja nes Bond sob e i
-
e, como nos iene acos umb ados, a una espec acula pe secu
-
ción.
Pe o es e úl imo ejemplo si e aún más pa a e o za la hipó
-
esis plan eada, po que la d ás ica di e encia exis en e en e el
a amien o que ecibe el suelo andaluz en el cine in e nacional
con espec o a es e úl imo ejemplo es á jus i icado al se consi
-
de ada Gib al a , an o pa a los ingleses como pa a los no e
-
ame icanos, como e i o io inglés y no como el luga es a égi
-
co que Andalucía iene en el Es echo.
El suelo andaluz ha sido siemp e la excusa ideal pa a ep e-
sen ai; nues o olclo e
y
cos umb es de un modo mal en endido
como ,ha sucedido ecien emen e en Misión Imposible II(2000),
de Jobn Woo,
y
casi siemp e ha p oducido una especie de up u
-
a q~men al, de eniendo la acción momen áneamen e, pa a e
-
p esen a una co ida de o os, como sucede en La uel a
al
mun
-
do en 80 días (1 956),lo8 de Michael Ande son, un baile lamenco
en La condesa descalza (1954) de Joseph L. Mankiewicz o un
con lic o gi ano en Desde Rusia con amo (1963) de Te ence
Young.
'O8
La secuencia hacía e e encia a España, pe o e a la imagen es e eo ipada
de Andalucía que se eligió isual
y
cul u almen e. Se a a de
un
co ida de
o os que el popula ac o mejicano, Ma io Mo eno
Can zjlas
p o agoni-
za. La escena en cues ión se odó ín eg amen e en la localidad mad ileña
de Chinchón.
Hollywood ha iajado a Andalucía en con adas ocasiones, y
siemp e lo ha hecho pa a u iliza el espacio andaluz como
escena io des inado a las g andes supe p oducciones. Con al
mo i o ha modi icado sus espacios na u ales pa a ep esen a
o os países y, la mayo ía de las eces, o as épocas. En múl iples
ocasiones ha enido que econs ui los luga es elegidos pa a
adecua los a las necesidades his ó icas ep esen adas. Tí ulos
como Rojos, de Wa en Bea y, donde Pa ís es Pa ís, Lond es es
Lond es y Moscú es Moscú, en cambio cuando acude a Se illa lo
hace pa a si ua la acción en ciudades del no e de Ma uecos; o
en
1492
(1992), de Ridley Sco , odada con mo i o del quin o
cen ena io del descub imien o de Amé ica, en la que Se illa es
o a ez escena io de una his o ia si uada quinien os años a ás, y
en la que la Casa de Pila os es de nue o un e e en e espacial de
nues a his o ia medie al.
En 1974 es a hipó esis se ea i ma cuando la localidad de
Osuna y el desie o alme iense si en de escena ios pa a el ilm
de Michelangelo An onioni,
El
epo e o. De nue o se uel e a
p oduci esa abismal di e encia en e el mundo u bano, ci iliza
-
do y con empo áneo, ep esen ado a a és de g andes ciudades
eu opeas como Lond es y Pa ís, y los pequeños, soli a ios y
a ejen ados poblados alme ienses. Es en sus dec épi os edi icios
y en sus es echas y desé icas ca e e as donde la soledad, el
silencio y la ausencia de ida se hacen isibles. El p o agonis a
eco e á los di e en es sende os hacia la búsqueda de una mo i
-
ación pe sonal que do e de sen ido a su cues ionada exis encia,
pe o al inal sólo encon a á la mue e anhelada en una míse a
pensión.
An onioni u iliza isualmen e Andalucía del mismo modo que
an es lo hicie an los cineas as ame icanos, p esen ando las ca
-
e e as alme ienses como un la go camino i ine an e que lle a á
di ec amen e al p o agonis a al inal de su ida. El di ec o i a
-
liano mues a una sociedad indus ial y anclada económicamen
-
e en un pasado que i e de espaldas a Eu opa
y
que pa ece más
p óxima a la cul u a o ien al.