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Reflexiones sobre el neolítico andaluz

Abstract

Desde hace algunos años la investigación sobre el Neolítico en Andalucía ha avanzado considerablemente, sobresaliendo la detección de bastantes hábitats al aire libre. Sin embargo, son objeto de controversia algunos aspectos importantes, como su origen y desarrollo cultural y económico. Consideramos que no están tratados con el suficiente rigor o, cuando menos, se proponen hipótesis muy a la ligera, a lo que hay que sumar que en un mismo término se incluyen conjuntos industriales, culturales y cronológicos diferentes.

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Reflexiones sobre el neolítico andaluz

Author: Gavilán Ceballos, Beatriz
Publisher: Universidad de Sevilla
Year: 1997
DOI: 10.12795/spal.1997.i6.02
Source: https://idus.us.es/bitstreams/2f3bdfcf-4ac3-47f7-8b7d-1f5ea20e530f/download
REFLEXIONES SOBRE EL NEOLÍTICO ANDALUZ
po
BEATRIZ GAVILÁN CEBALLOS
RESUMEN
Desde hace algunos años la in es igación sob e el Neolí ico en Andalucía ha a anzado conside a-
blemen e, sob esaliendo la de ección de bas an es hábi a s al ai e lib e. Sin emba go, son obje o
de con o e sia algunos aspec os impo an es, como su o igen y desa ollo cul u al y económico.
Conside amos que no es án a ados con el su icien e igo o, cuando menos, se p oponen
hipó esis muy a la lige a, a lo que hay que suma que en un mismo é mino se incluyen conjun os
indus iales, cul u ales y c onológicos di e en es.
ABSTRACT
The las ew yea s ha e wi nessed an impo an de elopmen on he Andalucian Neoli hic
esea ch. I is wo h men ioning he loca ion o se e a] open-ai si es. Howe e , in he s udy o
he Andalucian Neoli hic, he e a e s ill many con o e sial aspec s such as i s o igin, cul u al
and economic de elopmen . We belie e ha such aspec s ha e no been se iously conside ed
and ha many hypo hesis ha e been pu o wa d. Mo eo e , se e al di e en li hic, cul u al and
ch onological complexes ha e been included unde he same e m.
1. HIPÓTESIS SOBRE LA AUTOCTONÍA DEL NEOLÍTICO ANDALUZ
De acue do con la de inición del Neolí ico como pe íodo de la P ehis o ia en el cual se pasa de una
economía exclusi amen e cazado a- ecolec o a a o a p oduc o a que conlle a el desa ollo de nue as
o mas de o ganización social (Vicen 1988; 1990), opinamos que económicamen e el Neolí ico en Andalucía,
yen cualquie o a egión, no puede se au óc ono si p e iamen e no se documen a la exis encia de ag io ipos
en el e i o io peninsula , siendo necesa io acep a algún mecanismo de di usión pa a explica la p esencia
de, al menos, o icáp idos y ce eales. Di e en e caso plan ean suidos y bó idos, cuyos ances os exis ían
en la Península Ibé ica, siendo ac ible una domes icación local.
SPAL 6(1997): 23-33
ISSN: 1133-4525  ISSN-e: 2255-3924
h p://dx.doi.o g/10.12795/spal.1997.i6.02
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Aunque sob e los o ígenes del Neolí ico peninsula y andaluz han insis ido o os au o es (Fo ea y Ma í
1984-85) indicando con a gumen os de peso que no se puede plan ea un au oc onismo, nue os abajos
de campo han desembocado en la o mulación de hipó esis en su a o .
No p e endemos desa olla la his o iog a ía sob e el Neolí ico en Andalucía, sino esumi b e emen e
las p opues as sob e su o igen a pa i de los a ios sesen a.
En dicha década, an e la mayo abundancia de ce ámicas imp esas ca diales en Le an e en elación
con Andalucía o ien al, se conc e a que es e sec o se neoli izó debido a la expansión del Neolí ico le an ino
(Pellice 1964), llegando a la cos a pos e io men e, pues o que la ase inicial de Ne ja es pa alela a la media
de Ca ihuela, indicándose que de se coe áneos su o igen debe se di e en e.
Al espec o, Muñoz (1975) plan ea la exis encia de dos adiciones cul u ales dis in as y sinc ónicas,
una ep esen ada po la ce ámica ca dial de Ca ihuela y la o a po las imp esas no ca diales y las almag as
de la cue a de Zuhe os y de las si uadas en la cos a malagueña, que pene a ía a a és del no e de Á ica.
En los a ios ochen a y no en a asis imos a un adical cambio de pos u a en algunos au o es debido a
nue as exca aciones y a la ob ención de echas absolu as.
Así, Acos a y Pellice (1990) se mani ies an decididamen e au oc onis as, p oponiendo pa a Andalucía
occiden al un Neolí ico no ca dial, con p edominio de ce ámicas a la almag a, cuyo oco de o igen si úan
en las sie as gadi anas a pa i de las al as echas adioca bónicas ob enidas en las cue as de Dehesilla,
en Cádiz, y Chica de San iago, en Se illa, que se emon an a inales del VII milenio y comienzos del VI
cal a.C. (Acos a 1995)
Conside amos que aunque se acep asen las al as da aciones, és as no p ueban la au oc onía sino, odo
lo más, un Neolí ico muy an iguo. En ninguno de los abajos publicados sob e las es a ig a ías de las
cue as de Cádiz y Se illa se menciona la exis encia de indus ias epipaleolí icas, pa eciendo desp ende se
que su p ime a ocupación es neolí ica (Acos a 1986; Acos a y Pellice 1990), no obse ándose, po an o,
una e olución in e na a pa i de un sus a o p e io. Además, ambos au o es acep an la exis encia de con ac os
con el ex e io a la ho a de explica la p esencia de ce eales y o icáp idos domés icos, lo cual esul a con adic-
o io con el au oc onismo que de ienden.
La segunda p opues a iene como de enso es al equipo encabezado po J. Ramos Muñoz, y pa e, po
un lado, del análisis de la indus ia lí ica allada (Ramos
e alii
1994 a), po o o, de la p esencia de semillas
sil es es en con ex os del Neolí ico Medio y, inalmen e, de de e minadas mani es aciones pa ie ales
paleolí icas (Ramos
e alii
1995-96).
Los au o es indican que se obse a una con inuidad en la indus ia lí ica allada desde el S olu ense
Supe io E olucionado al Neolí ico (Ramos
e alii
1994 a). C eemos que sus undamen os al espec o son
ealmen e débiles al a a se p incipalmen e de indus ias de supe icie, que pocas conclusiones pe mi en
ex ae pa a analiza con más cuidado "las bases de explicación del o igen del Neolí ico" (Ramos
e alii
1994 a: 288).
Los casos de Dehesilla, con una exigua indus ia de adición epipaleolí ica, o de Ne ja, con ese sus a o
documen ado y con una can idad escasa de dicha indus ia en los p ime os ni eles neolí icos, ep esen a ían
la con i mación de la ci ada hipó esis. Sin emba go, el alo po cen ual de dichos ú iles se sob e alo a en
ex emo. En los ni eles del Neolí ico An iguo sólo hay: 2 aspado es, 3 bo des aba idos, 1 bu il, en Dehesilla;
1 aspado , 1 bu il y 1 hoji a de do so, en Ne ja. De es e modo, el peso del sus a o epipaleolí ico como
a gumen o en a o de la au oc onía del Neolí ico andaluz no es an ue e como p e ende es e equipo.
Po su pa e, la p esencia de algunas semillas —bello as, piñones y alga obas, en e o as— en asen amien os
como Dehesilla, To o o Ne ja e lejan, según Ramos, o mas y al e na i as locales de cul i o (Ramos
e
alii
1995-96). C eemos que hab ía que acla a si se a a de especies sil es es, como e dade amen e pa ecen
se (Buxó 1997), o cul i adas, y explica en onces po qué el cul i o, desde que se cons a a en nues a egión,
se desa olla a pa i de especies o áneas y no p ecisamen e en las au óc onas. Basa la p oducción en
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dichas especies, que no p esen an cambios gené icos cons a ados a queobo ánicamen e, esul a di ícil de
acep a pues o que no se a a ía de domes icación, sino de ecolección. Conside amos que ales especies,
p esen es en nume osos asen amien os co espondien es a los p ime os p oduc o es de alimen os, esponden
más que a un cul i o au óc ono a una ac i idad económica que combina la p ác ica ag ícola con la ecolección,
al igual que sucede con la c ía de animales domés icos y la caza de especies sal ajes.
Finalmen e, asegu a la au oc onía de la domes icación animal a pa i de la ep esen ación pa ie al
paleolí ica de de e minadas especies —équidos, bó idos y cáp idos— (Ramos
e alii
1995-96), nos pa ece
un an o a iesgado sob e odo en el caso de los cáp idos.
Pa icula men e opinamos que soslayando la exis encia en el Neolí ico de o os conjun os no cons a ados
con an e io idad y, p incipalmen e, sin ag io ipos, no se puede habla de au oc onía, sino de g upos a los
que, aunque e olucionen in e namen e y se especialicen en la explo ación de de e minados ecu sos, les
llega la economía de p oducción o zosamen e de ue a según los da os con que con amos po el momen o.
Así pues, ninguno de los a gumen os que se esg imen pa a de ende la au oc onía del Neolí ico andaluz
ienen el su icien e peso y,
desde luego, no queda cla o qué se en iende po al au oc onismo.
2. EL NEOLÍTICO ANDALUZ: FASES Y CARACTERIZACIÓN
Gene almen e se acep a una di isión ipa i a del Neolí ico andaluz: An iguo, Medio y Final o Recien e
(Molina 1983; Asque ino 1987; Acos a y Pellice 1990; Na a e e
e alii
1991), du amen e c i icada como
no ma i is a, pe o a las que sus mismos de ac o es se acogen sis emá ica y cómodamen e (Ramos e alii
1995-1996) sin p opone o a. Dado que es a di isión se basa en las écnicas deco a i as de la ce ámica, nos
cen a emos en algunas de ellas, o eciendo pos e io men e un comen a io sob e la indus ia lí ica allada.
La pos u a más adicional (Na a e e
e alii
1991) ca ac e iza la Fase An igua po la ce ámica ca dial,
abundan e en la Cue a de la Ca ihuela y escasa en o as es a ig a ías como la de Ne ja (Pellice y Acos a
1986), o la de Leb ija (Ca o
e alii
1986), en e o as; y la Fase Media po la abundancia de ce ámica a la
almag a, imp esa no ca dial, incisa, con deco ación plás ica y no deco ada, p incipalmen e. Po úl imo, se
de ine el Neolí ico Final bien po un descenso de las ce ámicas deco adas, bien po el "ho izon e de las
cazuelas ca enadas".
La mayo ía de los yacimien os neolí icos de Andalucía se adjudican a las ases Media y Final (Molina
1983; Na a e e
e alii
1991). No obs an e, hay que ene en cuen a: a) la exis encia de un Neolí ico no
ca dial de c onología pa alela al An iguo le an ino; b) la adjudicación del "ho izon e de las cazuelas
ca enadas" an o al Neolí ico Final como al Calcolí ico An iguo; y, inalmen e, c) la ca ac e ización de
la indus ia lí ica allada.
a) Exis encia de un Neolí ico An iguo no ca dial
En Andalucía, sal o Ca ihuela, en la mayo ía de los ni eles que ma can el comienzo del Neolí ico la
ce ámica ca dial es escasa o es á ausen e. Sin emba go, algunos in es igado es (Molina 1983; Na a e e
e alii
1991) hacen conco da ese inicio con los ni eles co espondien es al Neolí ico Medio de Ca ihuela,
e asando así el de odo el pe iodo.
En con a de es o opinamos que la coexis encia en Ca ihuela de ca diales y almag as desde el es a o XV
puede obedece a que es e yacimien o ep esen e, no el exponen e del Neolí ico An iguo en Andalucía,
sino un c uce en e las adiciones de las egiones andaluza y le an ina. En es a úl ima, en la Fase IA1
de Be nabeu (1989), ambién se documen an almag as. Po o o lado, las da aciones ob enidas ecien emen e
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en algunos yacimien os —caso de Mu ciélagos de Zuhe os, con una se ie cohe en e que aba ca desde el
4.480 + 130 a.C. al 4.240 + 120 a. C., 1-17.772 y 1-17.771, sin calib a , pa a el comienzo de la ocupación
neolí ica— mues an una co espondencia con las echas de la Fase IA2 p opues a po Be nabeu (1989)
pa a el Neolí ico An iguo le an ino.
Al hilo de lo expues o, in e p e a es e hecho como ausencia de Neolí ico An iguo en la mayo pa e
de Andalucía plan ea el p oblema de la de inición de la p ime a ocupación neolí ica de Mu ciélagos de
Zuhe os, en e o os asen amien os. Según la secuencia le an ina hab ía que conside a la como Neolí ico
Medio po la ausencia de imp esas ca diales, pe o con empo ánea al Neolí ico An iguo ca dial de Le an e
en su Fase IB1 (Be nabeu 1989), de mane a que sólo pod íamos llama Neolí ico An iguo en Andalucía
a los conjun os con escaso ca dial. La p esencia de es a écnica deco a i a en el su peninsula , excep uando
Ca ihuela, puede ene el mismo alo es imonial que la almag a en la Fase Ia 1 del Neolí ico le an ino
(Be nabeu 1989), y nos p egun amos si no hab ía que conside a unas y o as más como u o de con ac os
en e los g upos ins alados en ambas egiones que de expansiones.
Teniendo en cuen a que el binomio Neolí ico An iguo-Neolí ico ca dial no se cumple en la o alidad de
los casos en el Le an e español (Schuhmache y Wenige 1995), an es de acep a dicho binomio pa a
Andalucía es necesa io con a con más secuencias, ya que la mayo ía de las es aciones que han p opo cionado
ce ámica ca dial apun an hacia un Neolí ico de inido po el p edominio de o as deco aciones, siendo de
la opinión de que la p esencia de algunas ce ámicas ca diales no bas a pa a adjudica au omá icamen e
un asen amien o al Neolí ico An iguo, sob e odo a pa i de ma e iales de supe icie.
Opinamos que las ma cadas di e encias que se ad ie en desde el p incipio en e el Neolí ico andaluz
y el le an ino indican que es necesa io abandona la hipó esis de que oda la egión andaluza se neoli iza
a pa i del Le an e español. Es e puede se el caso de cie os sec o es de Andalucía o ien al, pe o la
neoli ización de la mayo pa e de la egión no puede explica se sa is ac o iamen e median e dicha ex ensión.
Así, somos pa ida ios de econside a posi i amen e la hipó esis p opues a po Muñoz (1975).
b) Adjudicación del "ho izon e de las cazuelas ca enadas" an o al Neolí ico Final como al inicio
del Calcolí ico
Es as o mas ce ámicas ep esen an el inal del Neolí ico (A ibas y Molina 1979), un Neolí ico A lán ico
Ta dío (Escacena
e alii
1996), una e apa de ánsi o (Hu ado 1987) y, po úl imo, el comienzo del Calcolí ico
(Ma ín de la C uz 1994). Resul a in e esan e señala que, en ocasiones, un mismo in es igado incluye
den o del Neolí ico Final an o a los conjun os empob ecidos que apa ecen en las es a ig a ías, p incipalmen e
en cue as y algunas es aciones al ai e lib e (Ramos 1993), como al ho izon e de inido po las cazuelas
ca enadas (Ramos
e alii
1994c). O as eces es as o mas ep esen an el Neolí ico Final en un sec o (Ca ile o
y Ma ínez 1985), y en o o el Calcolí ico An iguo (Ca ile o y Suá ez 1989-90).
Es e ho izon e mues a una se ie de di e encias con espec o a los conjun os gene almen e p esen es
en los asen amien os en cue a, aunque no con exclusi idad en es e ipo de asen amien o, como son una
no able disminución de las écnicas deco a i as en la ce ámica, descenso acusado de hojas de sílex de amaño
pequeño sus i uyéndose po o as de mayo longi ud, aumen o de los pulimen ados, apa ición de elemen os
nue os ales como pun as de lecha y cazuelas ca enadas y, en lo que al hábi a se e ie e, una p e e encia
po las zonas llanas y abie as y un absolu o p edominio po el es ablecimien o al ai e lib e.
Es as di e encias y nue os elemen os han lle ado a Escacena (Escacena
e alii
1996) a p opone que
se a a de una adición neolí ica dis in a de p ocedencia o ánea, no ea icana, al no de ec a se en o as
adiciones neolí icas del es o de la egión un cambio g adual en el que se islumb e el desa ollo de es os
ecnocomplejos. De igual modo, señala una economía más ganade a que ag ícola pa a es os g upos.
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No es amos en condiciones de p onuncia nos ni a a o ni en con a de su p opues a de o igen sob e
es e ho izon e; pe o si, como cie amen e pa ece, el modo de ida de es os g upos no ha cambiado sus ancial-
men e con espec o al de los de adición medi e ánea ep esen ado en mayo medida, po el momen o,
en las cue as, hab á que conside a a los g upos esponsables de los p ime os asen amien os de es e ho izon e
igualmen e neolí icos, aunque espondiendo a una adición di e en e, y da án luga , anscu ido cie o
iempo y sin up u a, a la se ie de ans o maciones socio-económicas que, en e o as, de inen el Calcolí ico.
De es e modo, queda pa en e un desacue do en lo que concie ne a la ca ac e ización de las ases An igua
y Final del Neolí ico en Andalucía.
c) La ca ac e ización de la indus ia lí ica allada neolí ica
Es e conjun o indus ial equie e una p o unda y se ia e isión. J. Ramos ha dedicado nume osos abajos
a de ini sus ca ac e ís icas a pa i , p incipalmen e, de supues os " alle es" y de ma e iales supe iciales,
indicando que exis e una "buena ep esen ación del sus a o epipaleolí ico, común y no mal, en los conjun os
neolí icos andaluces de supe icie"
(Ramos 1988-89: 126) (la neg i a es nues a), an e es a a i mación
no esul a ex año que, sin apo a ningún a gumen o, a ibuya al Neolí ico de e minados yacimien os
adjudicados al Epipaleolí ico, como Los Llanos de Ja cas (Ga ilán 1987). En es e caso, el au o demues a
un desconocimien o de las indus ias lí icas —con ex ualizadas— de los yacimien os neolí icos de la zona
en la que se ubica la ci ada es ación. Su indus ia no esul a pa alelizable, en su g an mayo ía, con los
conjun os lí icos de los ni eles neolí icos documen ados an o en la Cue a de los Má moles (Asque ino
1987) como en los de las úl imas exca aciones ealizadas en Mu ciélagos de Zuhe os (Ga ilán y Ve a
1992), pe o sí con los ecupe ados en ni eles más an iguos de es a úl ima ca idad.
Las ca ac e ís icas gene ales de cualquie conjun o indus ial no pueden es ablece se a pa i de ma e iales
de supe icie, sino de secuencias, y las que enemos po aho a indican que el peso del sus a o epipaleolí ico
no es an ue e como se p e ende. Desde luego, sal o Ne ja y, quizá, Dehesilla, los ú iles que pueden mos a
la con inuidad con la adición an e io son muy escasos en sí mismos y espec o al es o de la indus ia
1 í ica. De mane a que, en nues a opinión, Ramos (1988-89) sob e alo a en ex emo la impo ancia del
sus a o, sin negá sela en es aciones como las de Nacimien o y Valdecue as al a a se de epipaleolí icos
neoli izados (Fo ea
e alii
1988).
Po o a pa e, se adjudican al Neolí ico (Ramos
e alii
1994 a) yacimien os que han apo ado escasos
conjun os indus iales: Hue a de la Compañía con 13 piezas (1 mole a, 5 núcleos, 3 lascas, 1 esqui la,
3 ú iles: 1 unca u a, 1 e oque simple y 1 e oque ab up o); Casa de So o con 17 elemen os (1 núcleo,
4 lascas, 4 esqui las, 7 desechos y 1 aspado ); y Pago del Re amillo con 12 a e ac os de simila es ca ac e-
ís icas. Con ales es os esul a a iesgada no sólo una a ibución cul u al, sino la p opia ca ac e ización
de las indus ias, pues o que la mayo ía de las piezas co esponden a es os de alla.
3. CUESTIONES EN TORNO AL DESARROLLO ECONÓMICO DEL NEOLÍTICO ANDALUZ
Pese al aumen o de las es aciones exca adas, los da os escasean bas an e, siendo di ícil es ablece una
e olución. Empe o, apun a emos algunos comen a ios con los que p e endemos da un oque de a ención
e e ido al cul i o de ce eales.
Desde el comienzo del Neolí ico se cons a a en Andalucía la c ía de o icáp idos, suidos y bó idos,
con p edominio de los p ime os, aunque con di e en es alo es po cen uales según el yacimien o. Se indica
que los da os que p opo cionan las es a ig a ías ponen de mani ies o que en Andalucía la c ía de animales
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p ecede a la ag icul u a (Asque ino 1987; Acos a y Pellice 1990), cuya p ác ica se gene aliza ía en la
Fase Media y, sob e odo, en la Final (Pellice y Acos a 1986; Acos a y Pellice 1990). Es posible que es o
no co esponda a la ealidad en odos los casos.
Has a el momen o se cuen a con e idencias di ec as de cul i o desde los comienzos del Neolí ico en
las cue as de Mu ciélagos de Zuhe os (Vicen y Muñoz 1973; Ga ilán y Ve a 1992), Má moles (Asque ino
1987) y To o (Ma ín
e alii
1985), así como en el asen amien o al ai e lib e de los Cas illejos de Mon e ío
(A onso
e alii
1996), pe eneciendo los es os de Ne ja (Pellice y Acos a 1986) y Ca ihuela a la Fase Final.
Teniendo en cuen a que según los da os disponibles ac ualmen e los ce eales ienen una p ocedencia o ánea,
llama la a ención que se documen en p ime o en el cen o geog á ico de Andalucía. Su ausencia en de e -
minados asen amien os y su p esencia a pa i del Neolí ico Final —en es uc u as de almacenamien o como
es el caso conc e o de Ne ja—, puede obedece , más que a la e dade a ausencia de cul i o, a que posiblemen e
el sedimen o no ha sido p ocesado adecuadamen e. Median e la c iba de agua se ha de ec ado ce eal cul i ado
en las ecien es exca aciones en las cue as del To o (Málaga), Má moles, Mina y Mu ciélagos de Zuhe os
(Có doba), en e o as, y en Cas illejos de Mon e ío (G anada).
No que emos indica que la ag icul u a u ie a la misma impo ancia económica en odos es os yacimien os,
ni que uese una base económica ue e, sino sólo pone de mani ies o que cuando se aplica una me odología
adecuada a la ho a de p ocesa el sedimen o, los ce eales cul i ados suelen documen a se, aunque sea en
pequeñas can idades. Debe ene se en cuen a que no siemp e se log a encon a un almacenamien o de
ce eal, del ipo que sea, en el anscu so de una exca ación.
De mane a que no somos pa ida ios de acep a que en Andalucía la c ía de animales domés icos p ecedie a
a la ag icul u a, siendo ac ible que es a úl ima p ác ica económica uese más ecuen e y gene alizada
de lo que se piensa. Has a que no se aúnen las me odologías de ecupe ación de es os ege ales queda emos
es ancados en la si uación ac ual, en la que es imposible de e mina el peso de la economía ag ícola en e
a la ganade a.
4. PLANTEAMIENTOS Y REFLEXIONES EN TORNO A LA ECONOMÍA DESARROLLADA
DURANTE EL NEOLÍTICO EN LOS DIFERENTES TIPOS DE ECOSISTEMAS
Quizá la supues a ausencia de ag icul u a en la mayo ía de los yacimien os neolí icos en cue a exca ados
has a el momen o, unida a la localización de un ele ado núme o de es aciones en la campiña, en e o os
aspec os, ha lle ado a de e minados au o es (Molina 1983; Ramos
e alii
1994 a,b; Gu ié ez
e alii
1996)
a a i ma que el Neolí ico de la sie a es e a da a io con espec o al de la campiña, es ableciendo un binomio
en e un Neolí ico en cue a con economía ganade a y cazado a- ecolec o a y un Neolí ico al ai e lib e
con economía ag ícola.
Sin exclui que en los e enos de campiña se lle a a a cabo una economía ag ícola y ganade a, la iqueza
de los suelos que odean a los hábi a s no es azón su icien e pa a concede mayo impo ancia a la ag icul u a
espec o a la ganade ía. Tampoco bas a pa a admi i que en los conjun os se anos se p ac ica a sólo, o
p incipalmen e, una economía cazado a- ecolec o a y, a lo sumo, una ag icul u a ma ginal, pues o que
bas an es de las ca idades con ocupación neolí ica es án odeadas de e enos de alo ag ícola.
Pa a apoya la p imacía de la ele ancia de la economía pas o il sob e la ag ícola en los sec o es se anos se
acude ambién al po cen aje de animales domés icos —60% en Mu ciélagos de Zuhe os, 75% en Cas illej os de
Mon e ío— (Molina 1983; Ca ile o y Ma ínez 1985). Sin emba go, como ya hemos indicado, los escasos
da os e e idos a las p ác icas ag ícolas no pe mi en des ela cuál ue el peso ela i o de ganade ía y ag icul u a.
La caza, la pesca y la ecolección no son únicamen e ac i idades "con inuado as de modos de ida epipa-
leolí icos" (Ramos 1988-89: 117), pe du an has a momen os muy a anzados de la P ehis o ia, y opinamos
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que esponden al ap o echamien o lógico de unos ecu sos al alcance. Si como a i ma Ramos (1988-89),
los g upos neolí icos que ocupan las cue as p ac ican una economía e a da a ia muy adap ada a los an e io es
modos de ida, con caza y ecolección, cab ía p egun a se si, po el con a io, los g upos ins alados al ai e
lib e, en espacios abie os y, po lo an o, en "medios más dinámicos", deses ima on los ecu sos
co espondien es. La debilidad de esa a gumen ación queda cla a cuando ambién se p opone una ac i idad
cazado a- ecolec o a con escasa domes icación pa a in e p e a los hallazgos supe iciales en medios análogos
de San Fe nando (Ramos
e alii
1994b), y hab ía que conside a a es os g upos igualmen e e a da a ios,
pues o que no p ac ican una "economía desa ollada".
Los es udios sob e economía sob e alo an en sus in e p e aciones la impo ancia del medio (Ramos
1988-89: 118) abandonando una adecuada me odología de ecupe ación de es os ege ales. Al hace lo se
e ue za el p esupues o de que en la sie a la ac i idad económica po excelencia es la ganade a y en la
campiña la ag ícola. Es a ex apolación de la ac ualidad a la P ehis o ia conlle a iesgos y ob ia, además, que
bas an es conjun os se anos se han explo ado has a no hace muchos a ios, y con buenos endimien os.
Po o a pa e, el ci ado au o (Ibídem) conside a que el supues o e a da a ismo de los g upos se anos
iene a alado ambién po as indus ias lí icas, a las que sin análisis aceológicos p e ios adjudica unciones
conc e as, indicando que los ú iles elacionados con la caza -geomé icos- ienen lógicamen e mayo
ep esen ación en los conjun os se anos, sob e odo en el Subbé ico co dobés, mien as que es án ausen es
o escasamen e ep esen ados los elacionados con las p ác icas ag ícolas, como los elemen os de hoz. Hemos
de deci que con amos con bas an es de es as úl imas piezas en el Subbé ico co dobés y que as se some idas
a un análisis de pulido y huellas de uso se ha podido de e mina su empleo pa a la siega de ce eales (Ibáñez
y González 1996), (Ve a e.p.). De es e modo, y a endiendo aho a a es e conjun o indus ial, el ca ác e
e a da a io de es as poblaciones ca ece de sen ido.
Opinamos que ni las da aciones —dejando de lado las al as echas ob enidas en algunas cue as andaluzas—,
ni los es os ma e iales, ni las amplias secuencias —que mues an una ocupación p olongada y bas an e
pe manen e en de e minadas ca idades en e a la g an mayo ía de los asen amien os si uados al ai e lib e,
de co a ocupación— ni, lo que es más impo an e, la economía p oduc o a, con c ía de animales y ag icul u a
—cons a ada en los escasos asen amien os en los que se ha lo ado el sedimen o—, pe mi en concede un
ca ác e e a da a io al "Neolí ico se ano", cazado -ganade o, en e a o o mucho más dinámico en la cam-
piña, con economía p incipalmen e ag ícola.
La "pá ina de siega" en de e minados ú iles y hojas, las piezas ac i as y pasi as de molino, en e o os
elemen os, p esen es ambién en los conjun os se anos, a alan pa a algunos in es igado es una p oducción
ag ícola (Ramos e alii
1994a,b). Sin emba go, la "pá ina de siega" puede debe se a ege ales no cul i ados
yen los molinos pueden mol u a se g an can idad de p oduc os sil es es y ma e ias ino gánicas. Es necesa io
con a con e idencias más di ec as a la ho a de asegu a la p ác ica de una ag icul u a, sob e odo po pa e de
las p ime as comunidades p oduc o as, y no sólo acudi al alo ag ícola de las ie as de la campiña, pues o
que la disponibilidad de un ecu so no implica, o zosamen e, su explo ación.
Conside amos que exis e un Neolí ico homogéneo an o en los e enos de campiña como en los conjun os
se anos, pe o con di e encias e gológicas según las zonas y sec o es. Dichas di e encias deben es a en
unción, en e o os ac o es no menos impo an es, de los ecu sos suscep ibles de explo ación exis en es
en el en o no. No nos pa ece acep able, en cambio, con los escasos da os disponibles, admi i una economía
ganade a y cazado a- ecolec o a, ya lo sumo una ag icul u a "ma ginal" o " esidual" (Molina 1983; Na a e e
e alii
1991), pa a odos los yacimien os si uados en sie a, y o a ag ícola más desa ollada pa a los ubicados
en zonas de campiña. Es p ecisamen e en los p ime os donde, po el momen o, se han documen ado las
e idencias di ec as de cul i o, con ando algunos de ellos con llanos de al o alo ag ícola si uados a co a
dis ancia del asen amien o, ya sea cue a, ab igo o al ai e lib e.
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BEATRIZ GAVILÁN CEBALLOS
Sí nos pa ece lógico el es ablecimien o de g upos en de e minados encla es especializados. Así, algunas
de las es aciones dadas a conoce po J. Ramos (Ramos
e alii 1994a,b) en San Fe nando deben esponde al
ap o echamien o pe iódico de unos ecu sos —cos e os, caza, ecolección— po pa e de un g upo que pod ía
se el mismo dada la escasa dis ancia las sepa a, en ez de a unos modos de ida cuya base p incipal descansa
sob e la caza y la ecolección. Asimismo, de e minadas cue as del Subbé ico co dobés es án si uadas en
e enos sólo ap os pa a la caza, ecolección y ganade ía (Ga ilán 1991).
Abundando sob e el ca ác e supues amen e e a da a io del Neolí ico se ano en e al de la campiña,
se a i ma que las p ác icas económicas de los g upos se anos al es a escasamen e desa olladas "no conlle an
impo an es cambios económicos, no desencadenan exceden es, capaces de al e a dinámicas sociales;
con lo que es as comunidades ienden a se conse ado as y e a da a ias, en sus o maciones económicas,
polí icas y sociológicas" (Ramos 1988-89: 119). Es e plan eamien o lle a implíci a, po un lado, la negación
de con ac o, po o o, la p esunción de que cada g upo sólo ocupa un de e minado medio, cuando, como
muy bien indican Schuhmache y Wenige (1995), la ocupación y explo ación de di e en es zonas po pa e
de un mismo g upo pa ece más p obable y aco de con el pa ón de asen amien o de es as p ime as sociedades
p oduc o as.
Igualmen e, Ca ile o y Ma ínez (1985) sos ienen que los yacimien os al ai e lib e de ec ados en la
Campiña co dobesa, ce canos a Mu ciélagos de Zuhe os, se desa olla on con o al independencia de los
ins alados en el Subbé ico. La p oximidad de los yacimien os si uados en ambos medios y la semejanza
en e sus conjun os indus iales, unida a la p esencia de de e minados ósiles como desg asan es en algunas
de las ce ámicas de Mu ciélagos de Zuhe os, que p oceden, en e o os luga es, de la campiña de Cas o
del Río (Ba ios
e alii e.p.),
nos lle an a deses ima esa desconexión.
A una conexión e in e cambio en e dis in os g upos apun an la p esencia de b azale es de má mol y
concha, o el uso del cinab io como colo an e en zonas donde no exis en dichas ma e ias p imas (Ba ios
e alii e.p.),
y los ca acoles ma inos empleados como colgan es que se documen an en yacimien os bas an e
alejados de la cos a.
5. PLANTEAMIENTOS SOBRE LA SUPUESTA SALIDA DE LAS CUEVAS A PARTIR DEL
NEOLÍTICO FINAL
Finalmen e, hemos de mani es a nues o desacue do con la hipó esis, aún igen e, que sos iene que
las p ime as sociedades p oduc o as ocupa on p ime o las cue as, es ableciéndose al ai e lib e a pa i
de la Fase Media (Na a e e
e alii
1991).
Las es aciones al ai e lib e se documen an desde el comienzo del Neolí ico ya lo la go de odo el pe íodo,
como se desp ende del ele ado núme o de asen amien os de ec ados. Ci amos sólo algunas a modo de
ejemplo: Espe illa, en Cádiz (Gu ié ez
e alii
1996); Leb ija (Ca o
e alii
1990), Las Ba ancas y Los Álamos
(Fe nández y Ga ilán 1995), en Se illa; Gu a, San Joaquín, La Polonia (Ca ile o y Ma ínez 1985), Ce o
del Ce cado, Ce o de la Tabe na (Ga ilán y Ve a 1996), en Có doba; Cas illejos de Mon e ío (A ibas
y Molina 1979), La Molaina (Sáez y Ma ínez 1981), en G anada. Así pues, la in es igación ha es ado
media izada po dos ac o es. En p ime luga , los yacimien os si uados en cue a y/o ab igos ocosos son
más ácilmen e de ec ables que los si uados en espacios abie os, expues os a ue es enómenos de e osión
de dis in a índole. En segundo luga , se ha supues o un ca ác e oglodi a a los úl imos cazado es- ecolec o es,
que se pe pe ua ía a lo la go del pe íodo siguien e. Sin emba go, y según los da os publicados sob e la
mayo ía de las es a ig a ías en cue a de nues a egión, el Epipaleolí ico suele es a ausen e, debiéndose
encon a , po an o, en mayo medida al ai e lib e.
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En conclusión, conside amos que las p opues as sob e la au oc onía del Neolí ico en Andalucía no pueden
man ene se si no se cons a an los ag io ipos an o de ce eales como de o icáp idos, de mane a que,
pa icula men e, admi imos un mecanismo de di usión pa a explica el comienzo de la economía p oduc o a
en nues a egión. Po o a pa e, c eemos necesa io desca a la idea, a aigada p o undamen e en algunos
in es igado es, de segui p oponiendo una adsc ipción cul u al a pa i de la p esencia y/o ausencia de
de e minadas especies ce ámicas. En cuan o a las indus ias lí icas alladas, hemos de deci que el peso
del sus a o no es an ue e como se p e ende si enemos p esen e que las es adís icas se han ealizado
a pa i de escasísimas piezas. Sob e el supues o ca ác e e a da a io de los g upos ins alados en medios
se anos, c eemos habe pues o de mani ies o que los da os económicos y los análisis aceológicos desmien en
al e a da a ismo, debiéndose ene en cuen a, además, que es os p ime os p oduc o es de alimen os oda ía
no son o almen e seden a ios, poniendo en explo ación dis in os medios y ecosis emas y, desde luego,
man eniendo una se ie de con ac os a di e en es ni eles como indican la p esencia de de e minadas ma e ias
p imas en zonas alejadas de su p ocedencia.
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