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Biografía del erudito sevillano Don Justino Matute y Gaviria : y noticia de sus obras literarias

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Biografía del erudito sevillano Don Justino Matute y Gaviria : y noticia de sus obras literarias

Author: Vázquez y Ruiz, José
Year: 1888
Source: https://idus.us.es/bitstreams/f5a84bf3-daa0-4456-893f-34ed07eb8ad5/download
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D.
JUSTINO
MATUTE
y
GAVIRIA

AMh i o o,
yadba o
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Es
BIOGRAFÍA
DEL
ERUDITO
SEVILLANO
DON
JUSTINO
MATUTE
Y
GAVIRIA
Y
NOTICIA
DE
SUS
OBRAS
LITERARIAS
POR
DON
JOSÉ
VÁZQUEZ
Y
RUIZ
Licenciado
en
la
Facul ad
de
Filoso ía
y
Le as
y
Co espondien e
de
la
Real
Academia
de
la
His o ia.
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PONACION
MOYTOTG
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SEVILLA:
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Tipog á ica
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ALEXCMO.SR.D.
JUAN
PÉREZ
DE
GUZMÁN
Y
BOZA,
LIAÑO
Y
AUBAREDE,
DUQUE
DE
T'SERCLAES
DE
TILLY,
GRANDE
DE
ESPAÑA
DE
PRIMERA
CLASE,
CONDE
DE
TILLY
Y
DEL
SANTO
IMPERIO
EN
AUSTRIA,
MAESTRANTE
DE
LA
REAL
DE
SEVILLA,
GENTILHOMBRE
DE
CÁMARA
CON
EJERCICIO
y
SERVIDUMBRE
DE
S.
M.,
SEÑOR
DE
LA
TORRE
DE GIL
DE
OLID
Y
DE
LA
TORRE
DE
LA
MARGARITA,
ABOGA-
DO
DE
LOS
TRIBUNALES
DE
LA
NACIÓN,
INDIVIDUO
CORRES-
PONDIENTE
DE
LA
REAL
ACADEMIA
DE
LA
HISTORIA,
ACA-
DÉMICO
ELECTO
DE
LA
DE
BUENAS
LETRAS
DE
SEVILLA,
ETC.,
ETC.*
Excmo.
S .:
EPR
EDIENDO
4
ei e adas
ins ancias
de
a zos
-
amigos
DI
|
de o isimos
del
his o ióg a o
se illano
D.
Pus ino
Ma u e
y
Ga i ia,
publiqué
en
1885
unos
Apun es
biog á icos
y
no icia
de
las
ob as
de
es e
e udi o
esc i o .
Nadie
has a
en onces
se
había
ocupado
en
a e igua
la
ida
del
in a igable
in es igado
de
la
his o ia
de
Se illa,
á
ex-
cepción
del
malog ado
ca ed á ico
de
De echo
de
es a
Unz-
IS
A
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A
A
AA
E
EE
ma
índole,
y
quien
expuso
su
necesidad
en
Se illa
en
la
o -
ma
siguien e:
«No
ha
habido
nación
ninguna
de
las
que
han
me ecido
á
la
pos e idad
el
enomb e
de
cul as,
á
quien
no
le
hayan
de-
bido
el
mayo
ap ecio
las
Bellas
Le as,
y
en
su
consecuen-
cia
la
Poesía
como
el
más
bello
y
ag adable
de
sus
di e en es
amos.
Nues a
España,
que
á
pesa
de
las
emulaciones
ex-
anje as,
puede
glo ia se
con
azón
de
los
g andes
alen os
que
la
han
ilus ado
en
odo
géne o
de
es udios,
no
ha
sido
ménos
ecunda
de
excelen es
modelos
pa a
la
Poesía.
Pe o,
co ompido
el
gus o
á
p incipio
del
siglo
pasado,
siguie on
po
odo
él
y
pa e
del
p esen e
nues os
poe as
aquel
also
sublime
y
aquella
hinchazón
de
es ilo
que
se
echa
de
e
en
las
ob as
de
su
p incipal
pa ón
D.
Luís
de
Góngo a;
deca-
yendo
la
poesía
cas ellana
de
su
an iguo
esplendo
y
senci-
llez.
Ya
e o mado
el
gus o
en
nues os
iempos,
se
han
apli-
cado
muchos
con
esme o
á
es a
p eciosa
pa e
de
la
li e a-
u a.
Pe o
po
desg acia
de
nues a
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odos
son
excelen-
es
censo es
y
poquísimos
medianos
poe as:
co o
el
núme o
de
los
que
imi an
á
los
Ga cilasos,
A gensolas,
Villegas,
e c.,
y
bien
conside able
el
de
los
que
se
eje ci an
en
epe i
sus
espe ables
nomb es,
con
mo a
y
menosp ecio
de
sus
igua-
les.
Es e
con agio
se
ha
hecho
an
común
en
oda
España,
que
ha
llegado
á
ija
su
domicilio
en
es a
ciudad
de
Se illa,
donde
la
ba ba ie
halla
po
p o ec o es
á
los
más
au o iza-
dos
pe sonajes,
y
donde
áun
el
mismo
nomb e
de
poesía
es
desp eciado
de
los
que
más
po
igno ancia
del
pueblo,
que
po
mé i o
p opio,
han
conseguido
aplauso
de
li e a os.
Pa ece
imposible
que
la
que
en
iempo
ué
mad e
de
los
celeb ados
poe as
á abes,
en e
los
cuales
cuen a
una
Ma ía
A auli,
que
con
azón
puede
llama se
la
Sa o
de
los
á abes,
y
en
los
pos e io es
á
un
He e a,
un
Rioja,
un
Jáu egui
y

o os
muchos,
haya
llegado
á
una
decadencia
casi
i epa a-
ble.
Es as
y
o as
conside aciones
nos
han
mo ido
á
p omo-
e
con
odas
las
ue zas
posibles
en e
nues os
compa io-
as
un
es udio
an
digno
de
ap ecio
po
odas
ci cuns ancias.
Es e
es
el
obje o
de
es a
Academia,
que
po
el
a ec o
á
aquel
g an
maes o
de
odo
buen
gus o
ha
que ido
hon a se
con
el
enomb e
de
Ho AcIAÑa.>
Así
exp esaba
Ma u e
el
pensamien o
de
la
Academia,
emp esa
colosal
pa a
jó enes
imbe bes,
que
aún
no
habían
abandonado
las
aulas
uni e si a ias,
sin
nomb e
ni
epu ación
oda ía
en
la
epública
de
las
le as
y
sin
o as
a mas
que
las
del
alo
que
p es a
siemp e
el
en usiasmo
po
el
es udio.
Los
nomb es
de
Ma u e
y
A jona
i án
unidos
siemp e
que
de
es e
pun o
se
a e;
po que
ellos
ue on
los
p ime os
que,
p ocu ando
opone se
con
odas
sus
ue zas
á
la
co ien-
e
in aso a
de
los
ex a íos
del
buen
gus o
y
amo daza
la
coho e
a e ida
de
cople os
que
con
la
mayo
audacia
p e endían
escala
las
escab osidades
del
Pa naso,
inicia on
el
pensamien o
de
es ablece
aquella
Academia,
que
ni
u o
an
co a
du ación
ni
an
escaso
alimien o,
á
mi
juicio,
como
el
que
le
asigna
uno
de
nues os
c í icos
mode nos.
Es
cie o
que
an
loables
es ue zos
no
llega on
á
p o-
duci
po
el
momen o
los
esul ados
que
se
p opusie on
sus
c eado es,
pe o
despe ó,
no
obs an e,
las
a iciones
li e a ias
de
aquella
noble
ju en ud
que
cu saba
en onces
en
nues o
Cen o
de
enseñanza,
p epa ándola
pa a
mayo es
p og esos
y
adelan os.
La
p ime a
sesión
que
celeb ó
es a
Academia,
en
29
de
No iemb e
de
1788,
e i icóse
en
la
casa
de
D.
Ál a o
Pa-
checo,
Ma qués
de
Gandul,
y
en
ella
se
nomb a on
los
ca -
gos,
cuya
p esidencia
ecayó
en
A jona
y
la
sec e a ía
y
ice-
p esidencia
en
D.
Jus ino
Ma u e.
ES
A
A
A
AAA
A
—
14
—
Es ablecida
de ini i amen e
en
la
Biblio eca
pública
de
la
Ciudad,
u o
luga
su
ape u a
solemne
el
12
de
Feb e o
de
1789,
en
la
que,
después
del
discu so
del
S .
P esiden e,
p obando
la
nobleza
y
an igiiedad
de
la
Poesía,
leyó
Ma u e
un
Can o
en
e so
blanco
de
doscien os
no en a
y
es
e -
sos,
que
empieza
de
es e
modo:
«El
amo
de
alabanza
me
di ige
Hácia
la
excelsa
cumb e
del
Pa naso:
Allí
Apolo
me
inspi a
con
su
g acia,
No
á
c i ica
del
homb e
las
acciones,
No
á
desc ibi
con
bajo
es ilo
cuan o
Ce es
p o eje
y
Baco
a o ece:»
A
A
AA
APN
a
Sigue
una
in ocación
á
las
Musas,
pidiéndoles
sus
g acias
pa a
can a
las
g andezas
del
hijo
de
Sa u no.
És e
p eside
una
asamblea
de
odos
sus
hijos,
en
la
que
cada
uno
da
cuen-
a
del
in lujo
pode oso
que
eje ce
en
su
des ino
y
la
p ospe-
idad
y
g andeza
que
alcanzan
las
naciones
con
su
p o ec-
ción
y
ayuda.
Júpi e
elici a
á
odos
y
en
pa icula
á
su
amada
Mine a
po
el
bien
que
esul a
á
los
homb es
que
le
inden
cul o;
pe o
és a,
que
áun
no
había
hablado,
lanza
un
p o undo
suspi o
y
se
lamen a
ama gamen e
del
escaso
u o
que
p oducen
las
ciencias.
Apolo,
que
es o
oye,
le án ase
de
su
asien o,
y,
con
el
espe o
y
la
e e encia
debida
á
su
pad e,
mani ies a
á
Mine a
las
mismas
quejas
y
el
ol ido
en
que
le
enían
los
pueblos,
en
pa icula
Se illa,
en
donde
an os
al a es
se
le
habían
le an ado
en
o o
iempo,
y
di i-
giéndose
indignado
á
Júpi e ,
le
dice:
A
A
A
PA
AA
AX
|
|
«Yo
no
puedo
su i ,
Júpi e
san o,
Que
an o
se
pe siga
al
bello
gus o:
'
En iad
ues o
ayo
omnipo en e
|
|
Y
que
sepul e
á
semejan e
gen e.»
|
|
|
|
p
|
|
A
A
A
A
A
A
AA
A
NN
a
—
15
—
No
bien
hubo
acabado
Apolo,
cuando
Mine a
pide
al
pad e
de
los
dioses
el
emedio
que
an o
necesi aba:
y
és e,
deseando
complace la,
«Á
Me cu io
le
manda
que
Áá
la
ie a
Vuele
p on o
y
publique
en
sus
con ines
La
olun ad
sup ema
de
los
dioses:
Que
de
pó ido
he moso
o men
a as
Donde
con ínuamen e
sac i iquen
Al
dios
que
en
Pi hia
quie e
se
hon ado.
El
mensaje o
pa e
publicando
En
odas
las
egiones
su
embajada:
Llega
á
Se illa,
y
encuen a
dedicados
Algunos
simulac os
á
las
Musas,
Y
los
bus os
de
Ho acio
y
de
Vi gilio
De
muy
esca
e bena
co onados.
El
uelo
aques a
is a
le
suspende,
No
conociendo
la
de o a
mano
Que
po
ellos
hon aba
al
ubio
Apolo;
Mas
encuen a
la
Fama,
que
publica
Con
una
nunca
is a
.lige eza
El
cul o
de
es e
dios,
y
que
en
Se illa
pS
Se
le
o ece
dosel
y
ica
silla.»
Me
he
pe mi ido
da
á
conoce
á
g andes
asgos
es a
composición,
p imicias
de
su
numen,
á
lo
ménos
en
lo
que
he
podido
a e igua ,
la
que
si
no
iene
g an
mé i o
li e a io
po
lo
desace ado
que
es u o
en
la
elección
del
me o
pa a
es e
ensayo,
me o
di icilísimo
en
el
que
sólo
los
g andes
maes os
pueden
sali
ic o iosos,
e ela,
sin
emba go,
a-
ma
ingeniosa
en
la
ábula
y
ap i ud
innegable
pa a
el
di ino
a e
de
la
Poesía.
Aunque
du an e
los
es
años
que
i ió
la
Academia
sólo
se
ocupa on
sus
socios
(1)
en
lee
y
comen a
la
Epís ola
de
me ece
el
noble
empeño
de
aquella
ju en-
;
(1)
Como
es imonio
del
ap ecio
que
e
A
A
Ho acio
á
los
Pisones,
odos
leye on
abajos
ya
en
p osa
ya
en
e so,
encomendados
unos
po
la
Academia
y
de
lib e
elección
o os:
de D.
Jus ino,
en e
los
muchos
que
leyó,
sólo
se
conse a
uno
i ulado
/a luencia
de
la
Poesía
sob e
las
A es
y
las
cos umo es.
De
las
cenizas
de
la
Ho aciana
b o ó
dos
años
más
a -
de
o a
segunda
con
el
í ulo
de
.Academia
pa icula
de
Le as
Humanas.
Some ida
és a
desde
su
undación
á
mejo
plan
que
la
an e io ,
á
pesa
de
que
es aba
compues a
am-
bién
de
escola es
animosos
y
en usias as
po
los
buenos
es u-
dios,
bien
p on o
unie on
sus
es ue zos
á
ines
an
laudables
homb es
doc os
y
de
epu ación
li e a ia
ya
conocida,
como
Lis a,
Reinoso,
Roldán,
Blanco,
López
de
Cas o,
Núñez
y
Díaz,
So elo,
San ullano,
Rec o
en onces
de
la
Uni e sidad,
Ma u e
y
o os
muchos
que
po
su
capacidad
y
alen os
al-
canza on
más
a de
los
p ime os
pues os
en
la
je a quía
eclesiás ica,
en
la
enseñanza
pública,
en
la
magis a u a
y
en
las
demás
ca e as
del
Es ado.
La
his o ia
de
es a
Academia,
esc i a
po
su
sec e a io
D.
Félix
José
Reinoso
has a
el
año
de
1799,
y
con inuada
ud
en usias a
que
supo
sac i ica
el
ocio
de
sus
abajos
escolás icos
en
a as
de
an
laudable
emp esa,
pe mí aseme
consigna
en
es a
página
los
nomb es
de
los
que
o ma on
la
Academia
Ho aciana.
M o,
D.
Manuel
de
A jona
y
Cubas,
P esiden e.
B .
D.
Jus ino
Ma u e
y
Ga i ia,
Vice-
P esiden e
y
Sec e a io.
He .*
Alonso
Rod íguez,
Religioso
del
con en o
de
San
F ancisco,
ciego
de
naci-
mien o.
D.
Ignacio
F ancisco
de
A jona.
M o.
F ,
Ped o
Ga ido.
D,
An onio
González
de
León.
D.
F ancisco
del
Ce o.
B .
D.
Ge ónimo
Hu ado.
D.
Dionisio
Diago.
D.
Joaquín
de
las
Doblas.
D.
F ancisco
O igiiela
y
Mo ales.
D .
D.
F ancisco
Ce e o.
D.
Agus ín
Muñoz.
D.
Juan
Pablo
Fo ne .
D .
D.
Manuel
Ca anza.
D.
Diego
de
Ve a
y
Limón.
D.
F ancisco
Pacheco
y
Ba eda.
D.
Luís
Pisana
y
Muñoz.
D.
Manuel
Ga cía.
D,
F ancisco
Fuenmayo
y
la
Fuen e,
que
después
omó
el
hábi o
de
capuchino
y
p o esó.
—
17
—
po
mí
has a
su
ex inción,
es
ya
conocida,
y
en
ella
pod án
ap ecia
los
lec o es
el
alo
de
los
abajos
p esen ados
y
discu idos
que,
ya
en
p osa
ya
en
e so,
ie on
la
luz
públi-
blica,
y
o os
muchos
que
queda on
inédi os
en
el
a chi o
de
aquel
cen o
li e a io.
En
11
de
Feb e o
de
1798
p esen ó
Ma u e
á
la
Aca-
demia
su
p ime
es udio,
que
ué
el
siguien e:
His o ia
c i ica
de
la
Sá i a
española
(1).
No
se
de iene
D.
Jus ino
en
es e
abajo
en
busca
en
la
na u aleza
los
p incipios
de
la
sá i a,
sino
en
expone
euni-
dos
con
bas an e
e udición
y
c í ica
los
pensamien os
de
cuan os
se
habían
ocupado
en
es e
es udio.
Juzga
que
los
Sac is anes
y
Lo enzos
de
nues os
en emeses
del
siglo
XVII
«imi an
con
p opiedad
bas an e
á
los
sá i os
g ie-
g0s,
no
sólo
en
sus
pullas
y
donai es,
sino
en
la
ges icula-
ción
y
pan omima
idícula
en
que
ganaban
los
aplausos
de
la
mosque e ía.
»
Hace
después
un
es udio
de enido
de
la
sá i a
la ina
en
Lucilio,
Ho acio,
Pe sio
y
Ju enal,
siguiendo
en
un
odo
la
Opinión
del
Aba e
And és
en
su
ZZ¿s o ía
de
la
Li e a u a.
C i ica
á
Luzán,
que
an
á
mal
había
lle ado
el
iun o
que
alcanzó
Ce an es
con
su
Ingenioso
Hidalgo,
pues
mi a-
ba
como
una
especie
de
pe juicio
el
des ie o
gene al
de
los
lib os
de
caballe ía
que
log ó
el
P íncipe
de
nues os
no e-
lis as
coz
las
bu las
de
su
Quaijo e,
pues
aquellos
lib os,
de-
cía,
inspi aban
la
inclinación
dá
las
a mas,
el
alo ,
la
an ye-
Pidez,
la
buena
e,
el
su imien o
y
el
p e e i
la
mue e
a
la
in amia.
Ma u e
con es a
á
es o,
que,
si
bien
es
e dad
que
el
pueblo
se
animaba
con
aquellos
ejemplos,
leía
en
ellos
o os
muchos
de
li iandad,
eme idad
y
supe s ición,
(1)
Folle o
en
4.
de
29
hojas,
exis en e
en
la
Biblio eca
P o incial.
111

A
a
que
con
p e e encia
quedaban
imp esos
en
la
memo ia
de
los
lec o es
incau os.
En a
después
D.
Jus ino
en
el
as o
campo
de
nues a
li e a u a,
es udia
minuciosa
y
de enidamen e
á
los
sa í icos
españoles,
y
haciendo
no a
en
ellos
las
bellezas
y
de ec os
de
sus
ob as,
mani ies a
que
conocía
bien
la
índole
de
la
sá i a
y
sus
más
ecomendables
p ecep os.
En
10
de
Mayo
del
mismo
año,
en
que
celeb ó
la
Acade-
mia
el
quin o
ani e sa io
de
su
inaugu ación,
D.
Jus ino
Ma u e
leyó
un
discu so
cuyo
ema
e a:
La
Escuela
poé ico-d abiga
se illana
(1).
P oponíase
en
él,
según
sus
palab as
«pone
á
la
is a
de
los
seño es
académicos,
en
la
mejo
o ma
que
pueda,
la
Escuela
poé ico-a abiga
se illana,
en
la
que
si
se
compa an
sus
luces
con
las
escasas
de
sus
siglos,
se
encon a án
pensa-
mien os
sublimes,
en usiasmo
en
las
ases
y
dignidad
en
las
sen encias;
p endas
odas
ca ac e ís icas
de
aquella
nación.»
Poca
o iginalidad
p esen a
cie amen e
Ma u e
en
es e
abajo,
y
e a
na u al
que
así
sucedie a,
si
se
iene
en
cuen a
su
desconocimien o
comple o
de
la
lengua
á abe
y
la
al a
de
abajos
c í icos
de
es a
índole
que
le
si ie an
de
guía
en
un
camino
an
poco
conocido
en onces.
Pe o
á
pesa
de
es e
de ec o,
iene
el
mé i o
innegable
de
habe
pues o
á
con-
ibución
la
Biblio eca
a ábigo-hispana
del
p esbí e o
ma o-
ni a
D.
Miguel
Casi i
y
de
habe
en esacado
de
ella
cuan-
as
no icias
c eyó
conducen es
al
escla ecimien o
de
un
pun o
an
impo an e
pa a
la
his o ia
de
Se illa,
y
el
de
habe
e ido
del
la ín
á
la
lengua
pa ia
algunas
composiciones
lige as
y
es i as
de
poe as
a ábigos
se illanos.
(1)
Los
he ede os
de
D.
F ancisco
o iginal
de
es e
discu so.
de
Bo ja
Palomo
poseen
el
manusc i o
Si a
de
ejemplo
la
siguien e
del
poe a
Assiu eo,
que
consigna
Casi i
al
ol.
83
del
.
1
de
su
ci ada
Biblio eca,
y
que
Ma u e
aduce
de
es e
modo:
CANTINELA
Ki
«Pa a
ae me
el
ado
Tengo
yo
una
muchacha,
Muchacha
cuyos
ojos
Son
hue as
egaladas.
Pa a
hace las
ondosas
Las
uen es
no
le
al an:
Tiénelas
y
pe ennes
Mi
jo enci a
amada.
¡Oh
ú
que
cue do
emes
De
la
muje
las
g acias,
Ay
míse o!
¿No
sien es
Que
su
uego
e
ab asa!
¡Ay!
¿cómo
has
de
lib a e
Del
daño
que
amenaza
Si
sus
chispas
e
llegan
Has a
incendia
el
alma:
¡Oh!
¿cómo
de
sus
da dos
Ó
pied as
despiadadas
-
Has
de
lib a e,
cuando
En
sus
b azos
e
enlazas?
No
mo as
en
sus
pechos,
Pe o
el
amo
e
manda
Que
amilia
las
si as
Si
seño as
e
mandan.
En
ellas
y
con
ellas
La
inquie ud
siemp e
anda,
Y
el
incendio
amo oso
A de
siemp e
en
sus
casas.»
D.
Jus ino,
después
de
eco e
la
Escuela
poé ico-a a-
biga
se illana
o mula
de
ella
el
siguien e
juicio:
«Su
Pa -
a
A
A
A
A
A
A
A
O
A
A
A
Ea
os
a
O
A
A
—
e
O
naso,
aunque
debe
se
conocido
de
los
e udi os,
jamás
pod á
ins ui nos
en
cosa
alguna
que
me ezca
se
imi ada,
ni
in e-
esa
más
que
nues a
cu iosidad;
en
una
palab a,
las
Bellas
Le as
nunca
pod án
glo ia se
de
los
adelan amien os
que
las
demás
ciencias
deben
á
los
á abes.
»
P ome ió
Ma u e
á
la
Academia
habla
en
o a
ocasión
del
mé i o
poé ico
de
es a
especial
li e a u a
«ma e ia,
dice,
digna
de
in es igación
y
que
me ecía
se
a ada,
an o
po
la
in luencia
que
ha
enido
en
la
poesía
mode na,
cuan o
po
la
analogía
y
semejanza
que
se
obse a
en e
ambas.»
Pe o
oda
mi
diligencia
po
encon a
es e
abajo
ha
sido
in-
uc uosa.
En
5
de
Agos o
del
ci ado
año
leyó
D.
Jus ino
en
la
Academia
sus
aducciones
de
seis
odas
de
Ho acio;
Fam
sa is
e is;
Pas o
cum
ahe e ;
Bachum
in
emo is;
Des-
cende
colo;
Quo
me,
Bache,
apis;
y
Qualem
min s um
ul-
minis.
La
p ime a
de
es as
e siones
en
p osa
poé ica
y
la
segunda
en
es ilo
y
lenguaje
p osáico,
supliendo
las
ideas
in e medias,
y
educiéndolas
á
un
azonamieu o
o denado:
añadiendo
algunas
e lexiones
p opias,
en
que
mani ies a
más
abie amen e
la
di e encia
en e
la
sencillez
p osáica
y
el
a i icio
y
desó den
poé ico,
especialmen e
en
la
lí ica
(1).
En
8
de
Diciemb e
del
mismo
año,
día
en
que
la
Acade-
mia
celeb aba
odos
los
años
con
ex ao dina io
egocijo
la
ies a
de
la
Concepción
Inmaculada
de
nues a
Seño a,
su
p o ec o a,
aspi ó
Ma u e
en
oposición
al
p emio
señalado,
leyendo
una
oda
4/Sé
Sup emo,
que
me eció
el
accószz.
En
10
de
Feb e o
de
1799
leyó
un
Discu so
sob e
la
T agicomedia:
su
o ígen,
su
ca ác e ,
si
se
dis ingue
de
la
comedia
he óica
y
las imosa;
de
54
páginas
en
4.”
En
29
de
Se iemb e
del
mismo
año
p esen ó
y
leyó
don
(1)
Cons a
es e
abajo
de
64
páginas
en
4.”
es
Jus ino
una
Memo ia
sob e
la
pe sona
y
esc i os
del
Obispo
de
Pue o
Rico,
el
D .
D.
Be na do
Balbuena,
que
puede
se i
de
suplemen o
al
discu so
que
sob e
el
mé i o
de
su
Be na do
p esen ó
en
la
Academia
D.
Albe o
Lis a
y
A a-
gón;
y
en
8
de
Diciemb e
una
oda,
La
Mue e
bienhecho a,
leida
en
oposición
al
p emio
meno
de
Poesía.
Pe o
donde
se
puede
no a
el
amo
que
Ma u e
u o
á
la
Academia
es
en
los
dos
úl imos
años
de
la
exis encia
de
es e
cen o.
Cuando
ya
ocaba
á
su
in
y
las
jun as
de
sus
asociados
se
eían
poco
concu idas,
D.
Jus ino
nunca
al a-
ba
á
ellas,
animando
á
los
académicos
con
su
en usiasmo
y
sus
cons an es
abajos.
La
mayo
pa e
de
es os
han
desa-
pa ecido,
y
sólo
se
conse a
su
Fuicio
de
las
acusaciones
que
pueden
hace se
al
lib o
IV
de
la
Eneida,
que
leyó
en
25
de
Mayo
de
1800.
15
hojas
en
4.”
(1).
En
es e
es udio
demos ó
Ma u e
una
ez
más
el
p o un-
do
conocimien o
que
enía
del
Va e
man uano,
de
sus
c í i-
cos
y
comen ado es,
y
de
los
más
insignes
poe as
del
siglo
de
Augus o:
su
c í ica
li e a ia,
basada
en
los
sólidos
y
unda-
men ales
p incipios
de
la
Filoso ía
y
del
buen
gus o,
es
siemp e
ace ada
y
segu a:
esponde
á
odas
las
acusaciones
de
los
censo es
con
g an
alen o
y
copia
de
as ísima
e udi-
ción
clásica.
Con
azón
puede
a i ma se
que
es e
abajo
es
sin
duda
uno
de
los
mejo es
que
salie on
de
su
pluma.
La
epidemia
que
con
an o
u o
a ligió
Se illa
en
el
año
de
1800,
y
en
la
que
según
el
cálculo
ap oximado
de
un
es igo
p esencial
(2)
mu ió
la
e ce a
pa e
de
la
población,
cons e nó
de
al
modo
á
los
se illanos,
que
sólo
pensaban
en
la
mue e,
que
juzgaban
casi
ine i able.
De
aquí
los
o os
(1)
M.S.
o iginal
que
posee
el
doc-
(2)
El
p esbí e o
D.
F ancisco
de
P.
o
D,
F ancisco
Rod íguez
Zapa a.
Dhe be.
AN
pe o
alen ado
po
sus
amigos,
la
lle ó
á
cabo,
dando
á
luz
en
1.2
de
Oc ub e
de
1803
el
Co eo
de
Se zlla,
cuya
pu-
blicación,
en
medio
de
g andes
con a iedades,
sos u o
con
un
en usiasmo
y
cons ancia
inimi ables
has a
que
nos
so -
p endió
la
in asión
ancesa
(1).
La
dis ibución
y
co e
que
D.
Jus ino
dió
á
las
ma e ias
de
su
pe iódico
e a
la
co ien e
en
aquella
época
en
es a
clase
de
publicaciones.
En
el
Co eo
ie on
la
luz
pública
muchas
p oducciones
li e a ias
que
po
su
mo al
y
belleza
de
es ilo
me ecie on
la
a ención
pública;
pequeñas
piezas
poé icas,
anécdo as
ins uc i as,
apólogos
mo ales
y
doc i-
nas
ela i as
á
las
a es,
es udios
ilosó icos
y
de
c í ica
li e a ía,
a ículos
cien í icos
ela i os
á
la
Física,
la
Química
y
la
His o ia
Na u al,
algunas
aducciones
de
poe as
la i-
nos
y
muchas
p oducciones
inédi as
de
poe as
andaluces,
sin
descuida
las
no icias
de
in e és
local
que
con enían
al
pú-
blico.
:
ad
Muy
dí icil
me
se ía
in en a
siquie a
el
bosquejo
de
los
abajos
que
dió
á
luz
Ma u e
en
los
ca o ce
omos
de
su
pe iódico:
en
él
lucie on
sus
galas
poé icas
los
es au ado es
del
gus o
li e a io:
en
él
can a on
los
amosos
a es
se illa-
nos
Lis a,
Reinoso,
Blanco,
Núñez
y
Díaz,
Roldán,
Cas o
y
o os
muchos
poe as
que
adqui ie on
más
a de
ama
impe-
ecede a:
y
Ma u e
mismo,
edi o
y
edac o
en
je e
de
es a
publicación,
en iqueció
la
his o ia
de
Se illa
con
nue os
y
p eciosos
da os,
y
mani es ó
una
ez
más
su
inspi ación
poé ica,
no
desp eciable,
en
a ias
odas,
ábulas,
idilios,
can inelas,
le illas
y
anac eón icas
que
en
el
Co eo
ie on
la
luz
pública.
Muchos
enemigos
u o,
sin
emba go,
es e
pe iódico
que
(1)
La
colección
comple a
de
es e
en
4.”
desde
1803
á
1808.
Imp.
de
la
a o
pe iódico
cons a
de
ca o ce
omos
Viuda
de
Hidalgo.

A
in en a on
desp es igia lo
y
hace lo
desapa ece ;
pe o
don
Jus ino,
que
enía
el
genio
a e ido
de
los
que
acome en
a duas
y
di íciles
emp esas,
anquilo
en
su
conciencia,
des-
p eció
á
sus
émulos,
y
con
es a
conduc a
alcanzó
la
ic o ia.
Y
cuando
la
mala
e
ó
en idia
de
sus
mismos
enemigos
hizo
que
uese
denunciado
á
la
Inquisición
como
he e odoxo
un
a ículo
publicado
en
el
núm.
277,
co espondien e
al
día
24
de
Mayo
de
1806,
i ulado
Dzscu so
sob e
la
mane a
de
cul i a
la
imaginación,
á
pesa
de
habe
me ecido
la
ap o-
bación
del
D .
D.
Manuel
Ma ía
del
Má mol,
Re iso
en ón-
ces
del
San o
O icio,
Ma u e
se
de endió
ic o iosamen e
de
aquella
acusación
en
un
olle o
que
pe manece
inédi o,
en
el
que
e ela
conocimien os
muy
p o undos
en
ma e ia
de
iloso ía
mo al.
El
c édi o
y
enomb e
que
an
jus amen e
había
adqui-
ido
ya
en
es a
época
D.
Jus ino
le
ab ió
las
pue as
de
la
Uni-
e sidad
de
su
pa ia,
y
en
1807,
en
que
se
puso
En
p ác ica
po
es a
Escuela
el
nue o
plan
de
es udios,
que
había
o -
mado
la
Uni e sidad
de
Salamanca,
le
ué
adjudicada
la
cá ed a
de
Re ó ica
en
concu so
con
D.
Juan
Ga cía
A ias,
cuya
enseñanza
desempeñó
du an e
es
años,
has a
que
en
1810
ué
sus i uido
po
su
amigo
D.
Albe o
Lis a.
VI
El
espí i u
enciclopedis a
de
la
F ancia
había
hecho,
como
en
oda
Eu opa,
muchos
p oséli os
en
España,
y
pa icula men e
en
Se illa.
Las
p e ensiones
ilosó icas
con
que
apa eció
aquella
pe niciosa
doc ina
y
el
o gullo
de
sus
maes os,
que
se
epu aban
o áculos
de
la
e dad
y
p e en-
dían
enseño ea se
solos
en
el
dila ado
campo
de
la
ciencia,
a icionó
á
muchos
de
nues os
li e a os
al
es udio
y
p opa-
gación
de
lós
esc i os
del
Pa ia ca
de
Fe ney:
y
ya
po
segui
unos
es a
no edad,
que
los
hacía
apa ece
más
ilus a-
dos
en e
los
indoc os
é
incau os,
ó
bien
po que
algunos
eyes,
p íncipes
y
minis os
se
hallaban
ambién
con agiados
con
aquellas
co ien es
ilosó icas,
ex endíanse
és as
cada
ez
más,
po que
se ían
de
mé i o
p e e en e
pa a
escala
los
p ime os
pues os
del
Es ado.
Sepa ada
ya
nues a
Uni e sidad
del
an iguo
Colegio
mayo
de
San a
Ma ía
de
Jesús,
con
el
que
había
es ado
unida
desde
1551,abandonó
sus
iejos
es a u os
y
eglamen-
os
pa a
adop a
el
plan
de
e o ma
del
ol e iano
Ola i-
de,
calcado
en
las
ideas
ilosó icas
que
p o esaba
el
amoso
Asis en e
de
Se illa,
el
amigo
ín imo
del
Conde
de
A anda,
Campomanes
y
Vol ai e,
quien
esc ibiéndole
desde
su
e i-
o,
le
decía:
«Se ía
de
desea
que
hubiese
en
España
cua en-
a
homb es
como
os.»
Fué
es e
plan
el
más
adical
sin
duda
y
el
de
mayo
ascendencia
de
cuan os
se
o mula on
po
en ónces,
que
con
su
cen alización
comple a
acabó
de
ma a
las
ya
me madas
libe ades
uni e si a ias.
Muchos
de
los
p o eso es
del
Claus o
de
nues a
Escuela
sos enían
y
p o-
-
pagaban
en
las
aulas
la
ciencia
anspi enáica,
si iendo
de
dóciles
ins umen os
de
los
amosos
minis os
de
Ca los
III.
Habíanse
p osc i o
los
an iguos
lib os
de
ex o,
las
cá-
ed as
que
acaban
no
se
p o eían
más
que
in e inamen e
en
los
a ec os
á
las
nue as
doc inas,
y
aunque
en
apa ien-
cia
disimulaban
és os
cuan o
podían,
bien
p on o
se
no a on
los
u os
de
la
semilla
que
de amaban
en
el
co azón
de
la
ju en ud
escola .
El
i ulado
Aba e
Ma chena,
el
céleb e
e oluciona io,
enemigo
enca nizado
de
Maximiliano
Robespie e,
homb e
sin
Dios
y
sin
conciencia,
á
cuya
ace ada
pluma
emie on
an o
los
p incipales
je es
de
la
Con ención,
salió
de
las
aulas
de
nues a
Escuela
con
o os
muchos
que,
si
no
me-
jo es
que
el
céleb e
onsu ado,
supie on
disimula
mejo
las
exal adas
ideas
que
en
sus
ce eb os
ge minaban.
D.
Jus ino
Ma u e
había
ambién
espi ado
aquella
a -
mós e a
iciada
y
ecuen ado
las
mismas
aulas:
lazos
de
amis ad
es echísima
un anle
con
los
académicos
que
dejo
mencionados,
quienes
pa icipaban
del
espí i u
de
aquellas
no edades
de
g an
ono:
su
conocimien o
de
la
lengua
ancesa
le
a icionó
mucho
á
la
lec u a
de
los
lib os
y
e is-
as
ex anje as
con
que
nos
ilus aban
los
sabios
de
allende
los
Pi ineos,
y
aunque
de
co azón
noble
y
de
índole
benigna,
dejóse
ambién
a as a ,
como
sus
colegas,
po
las
in aso-
as
co ien es
de
las
ideas
de
su
iempo.
El
enciclopedismo
había
echado
ya
aíces
muy
p o undas
en
la
mayo
pa e
de
nues os
homb es
de
le as,
y
la
nación
en
que
Vol ai e
que ía
que
hubiese
cua en a
p opagandis as
de
la
calidad
del
mencionado
Ola ide,
los
con aba
á
la
sazón
en
Se illa
po
cen ena es.
Tan
simpá icas
e an
á
es os
homb es
ilus ados
las
libe -
ades
ancesas,
que
si
públicamen e
no
saluda on
con
júbilo
las
ic o ias
del
i ano
Bonapa e,
y
disimula on
po
el
p on o,
emiendo
con
azón
la
jus icia
y
se e os
cas igos
de
la
Jun a
de
Salud
Pública,
que
dió
sob adas
p uebas
de
su
ene gía
y
pa io ismo
du an e
el
co o
pe íodo
de
su
domi-
nación
en
Se illa,
á
la
ocupación
de
es a
capi al
po
las
hues es
ancesas,
acaudilladas
po
el
Rey
in uso,
€n
1.2
de
Feb e o
de
1810,
no
sólo
econocie on
el
Gobie no
de
es e
Mona ca,
sino
que
se
p es a on
dóciles
á
su
se icio.
Con
indignación
debemos
apa a
la
is a
del
cuad o
que
p esen aba
Se illa
en
las
p ime as
ho as
de
la
mañana
de
aquel
in aus o
día.
Cuando
en
la
noche
del
31
de
Ene o
las
hon adas
masas
del
pueblo
se
disponían
á
ende
ca as
sus
idas
en
la
de ensa
de
su
pa ia,
las
au o idades
odas
se
eunían
en
las
Casas
Capi ula es
pa a
o ece
coba de-
men e
las
lla es
de
la
Me ópoli
andaluza
á
José
Bonapa e.
Aunque
el
pueblo
pe maneció
alejado
de
las
demos a-
ciones
de
júbilo
que
o icialmen e
hizo
la
Ciudad
en
hono
del
in uso
Mona ca,
bien
p on o
se
ió
és e
odeado
de
la
coho e
de
poe as
y
li e a os,
o mados
en
la
e e ida
Áca-
demia
de
Le as
Humanas,
quienes
en
es a
época
pe ene-
cían
casi
odos
á
la
Sociedad
Pa ió ica.
Lis a
ob u o
el
ca go
de
edac o
en
je e
de
la
Gace a
de
Se illa;
So elo
una
p e ec u a;
Reinoso,
pá oco
de
San a
C uz,
á
quien
se
le
a ibuyó
en onces
el
céleb e
sone o,
que
se
epa ió
con
p o-
usión
en
el
ea o,
en
elogio
del
ey
que
ab ía
bondadoso
el
emplo
de
Talía
y
Melpómene,
ué
p emiado
ambién
con
una
media
ación
en
la
San a
Iglesia
Ca ed al.
Pe o
donde
pudo
obse a se
mejo
la
excesi a
condes-
cendencia
de
una
g an
pa e
de
las
pe sonas
más
condeco-
adas
de
es a
población,
ué
en
el
espléndido
banque e
que
dió
el
comisionado
egio
D.
Blas
de
A anza
en
los
salones
del
Palacio
A zobispal,
doude
mo aba,
pa a
es eja
el
día
de
su
Rey
y
seño .
Asis ie on
á
es e
con i e
los
gene ales
anceses
y
españoles
y
más
de
escien as
pe sonas
de
am-
bos
sexos,
y
en
él
se
bailó
y
cenó
opípa amen e,
y
hubo
b in-
dis
ené icos
po
la
salud
del
Rey
y
del
Empe ado ,
deseán-
doles
la ga
ida
y
con inuas
p ospe idades
(1).
Hubo:
músi-
cas
en
las
Casas
Capi ula es,
iluminación
en
la
Gi alda
y
demás
edi icios
públicos
de
la
ciudad,
y
la
achada
del
Pala-
cio
se
ado nó
con
mul i ud
de
asos
de
colo es,
exhibiéndo-
se
en
el
balcón
p incipal
y
bajo
dosel
el
e a o
del
Rey,
á
(1)
Véase
la
Gace a
de
SEVILLA,
co espondien e
al
día
19
de
Ma zo
de
1810.
A
e
93
cuyos
lados
se
leía
en
le as
anspa en es
la
oc a a
siguien-
e,
a ibuida
á
Lis a:
«El
que
eis,
se illanos,
es
el
Jus o,
Es
ues o
amable
ey
JOSEF
PRIMERO,
Cuyo
semblan e
plácido
y
augus o
Mues a
su
co azón
g ande
y
since o:
Ve
su
pueblo
eliz
sólo
es
su
gus o,
Pues
di ige
á
es e
in
odo
su
esme o;
Y
cual
á
Egip o
dió
un
Jose
en u a,
O o
Jose
á
España
la
asegu a.»
E a
ya
en
es a
época
conocido
en ajosamen e
en
la
epública
de
las
le as
D.
Jus ino
Ma u e:
su
c édi o
como
esc i o
e a
en idiado
de
muchos,
y
su
calidad
de
ca ed á-
ico
de
Re ó ica
en
la
Uni e sidad
y
de
Ciencias
na u ales
en
la
Sociedad
Pa ió ica
le
había
c eado
bas an e
p es igio
y
epu ación;
y
bien
uese
po que
simpa izaba
ealmen e
con
los
enemigos
de
la
pa ia,
ó
ya
mo ido
po
las
ins ancias
de
sus
ín imos
amigos
y
compañe os
los
ci ados
Reinoso,
Lis a
y
So elo,
a ec os,
como
hemos
is o,
del
in uso,
acep ó
en
mal
ho a
el
ca go
de
Subp e ec o
de
Je ez
de
la
F on e a,
con
que
le
a o eció
el
mona ca.
Reunía
D.
Jus ino
odas
las
do es
necesa ias
á
un
buen
homb e
de
gobie no:
as a
ins ucción,
comple o
conoci-
mien o
del
co azón
humano,
madu ez
en
sus
juicios,
acie o
en
la
aplicación
de
la
ley,
y
ence ado
en
su
co azón
un
eso o
iquísimo
de
sen imien os
nobles
y
gene osos.
Ado -
nado
de
ales
p endas,
desempeñó
aquel
des ino
po
espacio
de
ein isie e
meses
con
la
dignidad
p opia
de
un
magis-
ado
in egé imo,
e i ando
males
y
deli os,
y
ayudando
y
soco iendo
al
menes e oso
y
des alido,
en
cuan o
lo
pe mi-
ían
sus
acul ades:
su
a o
e a
amabilísimo
con
odos,
con-
side ación
que
se
ex endía
has a
sus
subal e nos
y
c iados,

sin
habe
dado
luga
nunca
á
que
nadie
se
queja a
de
su
adminis ación.
Lle ó
su
delicadeza
al
ex emo
de
no
admi i
ni
el
más
pequeño
egalo
de
aquellas
pe sonas
que
po
algún
concep o
le
es aban
ag adecidas.
Á
ins ancias
suyas
pudo
consegui se
la
de olución
al
con-
en o
de
San o
Domingo
de
unas
andas
ó
cama ín
de
pla a
de
la
Vi gen,
que
habían
ecogido
los
anceses
y
que
es aba
ya
deposi ado
en
la
Teso e ía.
Pe o
cuando
supo
que
la
soldadesca
soez
y
desen enada
que
ocupaba
la
Ca uja
a ancaba
de
los
cuad os
las
p eciadas
pin u as
de
aquel
sun uoso
monas e io
pa a
hace
mo ales
de
sus
lienzos,
don
Jus ino,
que
como
sabemos
enía
pasión
po
las
A es,
á
las
que
siemp e
había
conside ado
como
el
signo
más
cie o
del
g ado
de
ilus ación
de
los
pueblos,
lleno
de
cóle a
y
pa io ismo,
buscó
inmedia amen e
á
los
je es,
les
habló
con
calo
del
asun o,
echándoles
en
ca a
su
excesi a
condescen-
dencia
con
aquellos
nue os
ándalos,
y
'
consiguió
al
in
lib a
de
la
des ucción
g an
pa e
del
eso o
a ís ico
que
el
celo
de
los
monjes
y
la
piedad
c is iana
habían
ido
paula-
inamen e
acumulando
en
aquel
sag ado
ecin o.
Aunque
con
g andes
di icul ades,
alcanzó
Ma u e
pe mi-
so
pa a
aslada
los
cuad os
á
la
Colegia a,
pensamien o
noble
y
gene oso,
que
si
no
pudo
lle a se
á
cabo,
po que
ni
el
mayo domo
de
áb ica
del
exp esado
emplo,
D.
José
de
Palma,
ni
él
mismo
con aban
con
los
ecu sos
necesa ios
pa a
su aga
los
gas os
que
habían
de
hace se
en
es a
as-
lación,
log ó
sal a ,
sin
emba go,
muchos
de
los
mejo es
lienzos
y
g an
núme o
de
alhajas
de
la
ci ada
Ca uja.
Dolo
nos
causa
e
á
es e
homb e,
an
ap eciable
po
o os
concep os
y
de
cualidades
an
sob esalien es,
en
lucha
con
su
p opia
conciencia,
haciendo
aición
á
su
pa ia
y
has a
á
los
mismos
enemigos
de
ella,
que
le
pagaban
su
in i-
delidad
con
c eces,
po que
ni
pe mi ió
que
se
moles ase
e a emen e
á
las
pe sonas
acusadas
po
causas
polí icas
y
que
es aban
en
comunicación
di ec a
con
el
Gobie no
de
Cádiz,
ni
omó
nunca
p o idencia
alguna
con a
ellas.
Su
al a
de
celo
en
el
cumplimien o
de
su
debe
llegó
á
al
ex emo,
qué,
como
ecuen a a
mucho
la
casa
del
p esbí-
e o
D.
Diego
B a o,
canónigo
de
la
Colegia a,
en
donde
se
eunía
una
escogidísima
e ulia
de
buenos
pa io as
pa a
conspi a ,
nunca
se
ese a on
és os
del
subp e ec o
Ma u e,
mo ándose
en
su
p esencia
del
Rey
in uso,
y
sólo
les
decía:
—«
Amigos
míos,
de
pue as
aden o
pueden
Vds.
ha-
bla
lo
que
quie an;
pe o
en
la
calle
les
uego
que
no
me
comp omelan.»
Tal
ué
la
conduc a
polí ica
de
es e
desg aciado,
á
quien
no
me
a e o
á
cali ica
con
o o
epí e o
más
du o.
En
1812
empezó
á
eclipsa se
la
eliz
es ella
del
i ano
de
Eu opa,
y
desde
es a
época
se
con i ie on
en
e eses
los
iun os
alcanzados
en
los
años
an e io es:
el
he óico
es-
ue zo
del
pueblo
español
ob u o
al
in
la
ecompensa
de-
bida
á
an os
asgos
de
alo
y
á
an
g andes
sac i icios.
Re i ados
los
anceses
de
Andalucía
á
ines
del
ci ado
año,
D.
Jus ino,
á
pesa
de
las
comodidades
que
le
o ecía
su
des-
ino
pa a
emp ende
la
ma cha
y
segui
las
bande as
enemi-
gas,
como
habían
hecho
muchos
de
sus
compañe os
y
ami-
gos,
se
p esen ó
olun a iamen e
y
con
demasiada
con ianza
á
las
au o idades
españolas,
cuando
llega on
á
Je ez;
y
aun-
que
enía
en
su
abono
la
conduc a
in achable
que
había
se-
guido
con
el
pueblo
du an e
el
iempo
de
su
gobie no,
u o,
no
obs an e,
enemigos
encubie os,
que,
mo idos
po
enci-
llas
pe sonales,
le
acusa on
del
deli o
de
adhesión
á
los
anceses.
|
A
Dos
ue on
los
undamen os
que
si ie on
de
p e ex o
-
pa a
encausa
á
Ma u e:
la
oda
que
po
enca go
del
p e-
ec o
So elo
esc ibió
pa a
lee la
en
la
es i idad
que
las
au o-
idades
mili a es
ancesas
celeb a on
en
obsequio
del
ani-
e sa io
del
Empe ado
y
de
la
empe a iz
Ma ía
Luisa,
su
|
|
esposa,
y
la
chanzone a
con
que,
po
esqui a
sin
duda
una
elici ación
se ia,
con es ó
á
su
amigo
So elo,
que
le
pa ici-
paba
la
oma
de
Badajoz
po
los
anceses,
diciéndole:
«7ze
con
aquella
no icia
había
enido
muy
buenos
pos es
en
la
DA
|
comida.»
|
Á
con inuación
me
pe mi o
aslada
ín eg a
la
oda
ci ada,
documen o
a ísimo,
que
deseo
deja
consignado
en
|
es a
biog a ía
(1):
Á
NAPOLEÓN
EL
GRANDE,
EMPERADOR
DE
LOs
FRANCESES,
ÁLA
EMPERATRIZ
M.*
LUISA,
PRINCESA
DEL
AUSTRIA,
SU
ESPOSA,
EN
EL
FAUSTO
DÍA
ANIVERSARIO
DE
SUS
NOMBRES,
iN
,
LOOR
Y
GLORIA
AA
SAA
ODA
No
emas
ya
la
mue e,
li a
mía,
Pues
que
u
acen o
unido
á
la
memo ia
Del
Hé oe,
que
es e
día
l
(1)
Cuando
publiqué
mis
Apun es
b o-
o ecimien o
que
cumplió
an
á
sa is ac-
g á icos
de
Ma u e,
á
pesa
de
mi
diligen-
ción
mía,
que
al
poco
iempo
ecibí
una
cia,
no
pude
encon a
es a
composición,
copia
iel
de
es a
oda,
que
an o
deseaba.
in e esan ísima
pa a
mi
abajo.
Pe o
ha-
Si an
es as
líneas
al
S .
Vela de
de
es i-
biendo
enido
á
Se illa
mi
espe able
monio
de
mi
econocimien o
y
g a i ud
á
amigo
el
S .
D.
An onio
Vela de,
caba.
sus
bondades.
lle o
dis inguido
de
Je ez
de
la
F on e a,
He
p e e ido
inse a
es a
oda
en
el
an
ilus ado
como
aman e
de
las
an igiie-
ex o
y
no
en
apéndice
apa e,
po que
en-
dades
pa ias,
se
b indó
gene oso
á
bus-
iendo
que
el
e dade o
luga
de
los
docu-
ca me
en
el
a chi o
de
aquel
Ayun amien o
men os
debe
se
aquel
en
qué
se
habla
de
las-
no icias
que
hubiese
de
D.
Jus ino,
ellos.
Solemniza
su
glo ia,
Vola á
u ano
con
su
augus o
nomb e
Á
do
nunca
a e e se
puede
el
homb e.
Dí
sus
ic o ias:
can a
de
sus
hues es
El
alo
no
domado:
su
jus icia
No
en
balde
mani ies es;
Y
la
ea
malicia,
Al
oi
sus
i udes,
espan ada
Busque
en e
el
4mg/o
su
na al
mo ada.
Ni
ol ides
su
al o
ono,
odeado
De
naciones
sin
núme o,
sedien as
De
su
sabe
sag ado,
Que
eciben
a en as
Las
palab as
que
manan
de
su
paña
En
que
á
odas
p esc ibe
su
de echo.
O a
Ma e
debela
el
cuello
insano
Que
se
opone
á
su
dies a
encedo a,
O a
pe dona
humano
Quien
su
clemencia
implo a.
Y
numen
u ela
de
la
ancha
ie a,
Es
dueño
de
la
paz
y
de
la
gue a.
Y
no
con en o
con
ence
a mado
Y
en
Danubio
dic a
la
paz
pedida,
O ece
ama elado
|
En
el
a a
encendida
De
amo
un
holocaus o,
suspendiendo
De
sus
alanges
el
emido
es uendo.
El
Dios
de
los
amo es,
que
escuchaba
Sus
pu os
o os,
lleno
de
aleg ía,
En
el
Aus ia
p epa a
De
la
bella
Ma ía
El
pecho
alabas ino,
que
ag adece
Del
hé oe
los
suspi os,
y
enmudece.
Cual
nube,
que
in e pues a
en
al o
mon e
De
o o
y
ca mín
p esen a
ma izadas
Al
opues o
ho izon e
'
Sus
á agas
ne adas,
38
que
se
encuen a
inse o
en
la
segunda
pa e
de
las
Memo-
ias
Sag adas
que
compuso
el
P.
F .
Ma ín
de
Osuna,
cole-
gial
de
San
Albe o
de
Se illa,
quien
asegu a
habe lo
copia-
do
del
códice
que
poseía
el
Vein icua o
D.
Ba olomé
Pé ez
Na a o,
y
lo
había
e isado
el
analis a
D.
Diego
O iz
de
Zúñiga.
En
es e
abajo
enal ece
Ma u e
la
memo ia
de
se en a
y
cua o
caballe os
se illanos,
dando
no icias
de
sus
linajes,
se icios
y
empleos,
y
de
cuan o
puede
se i
pa a
ilus a
la
his o ia
genealógica
de
sus
amilias
espec i as.
No
pudo
consul a
D.
Jus ino
los
lib os
y
documen os
que
pa a
un
abajo
de
es a
índole
necesi aba,
y
no
había
quedado
muy
sa is echo
de
su
desempeño.
«Pe o
al
ez,
dice,
la
obs i-
nación
y
p olijo
empeño
han
encido
obs áculos
que
el
a e
juzgaba
insupe ables,
y
aunque
haya
ca ecido
de
és e,
mi
incansable
po ía
ha
log ado
o ma
es os
apun es.»
Concluyó
es a
ilus ación
en
8
de
Ene o
de
1813,
es
días
an es
de
se
ecluido
en
la
p isión
(1).
VII
Du a
ué
la
lección
que
ecibió
D.
Jus ino
en
el
co ísimo
pe íodo
de
su
ida
polí ica,
pa a
la
que
cie amen e
no
había
nacido.
Homb e
de
le as,
y
de
espí i u
anquilo,
había
pa-
sado
su
ju en ud
consag ado
al
es udio
Ó
á
su
se icio,
o a
en
las
Academias,
dise ando
cons an emen e
sob e
asun os
his ó icos
ó
de
c í ica
li e a ia,
o a
en
la
Uni e sidad
de
su
pa ia,
en
la
que
como
sabemos
desempeñó
la
cá ed a
de
(1)
Los
he ede os
del
ci ado
seño
opúsculo
manusc i o,
que
cons a
de
152
Palomo
poseen
o iginal
y
i mado
es e
páginas
en
4.

Re ó ica,
ya
en
in,
en
la
Sociedad
Pa ió ica,
donde
desde
el
año
de
1783
u o
un
pues o
muy
hon oso,
como
socio
acul a i o,
dedicado
unas
eces
á
la
enseñanza
é
ilus ando
siemp e
con
su
sabe
y
p udencia
la
opinión
de
los
socios
en
la
mayo
pa e
de
los
asun os
g a es
en
que
se
ió
com-
p ome ida
es a
Co po ación
(1).
Res i uido
Ma u e
á
Se illa
en
1815,
y
en
la
anquili-
dad
del
hoga
domés ico,
se
dedicó
á
la
educación
de
sus
hijos
y á
pone
en
o den
el
a senal
de
ma e iales
his ó icos,
a ís icos
y
a queológicos
que,
du an e
más
de
ein a
años
de
pe se e an e
a ición
y
labo iosidad
sin
ejemplo,
había
ido
hacinando,
y
bien
p on o
empeza on
á
e se
los
esul ados
de
an
ímp obo
abajo.
Llegó,
en
e ec o,
á
manos
de
Ma u e
la
Vo wcza
Mis ó-
ica
que
de
la
pa oquial
de
San
Vicen e
de
es a
ciudad
había
dado
á
luz
po
aquellos
días
un
elig és
de
la
mis-
ma
(2);
y,
econociendo
la
u ilidad
que
á
la
his o ia
de
una
población
p es an
es as
monog a ías
pa icula es,
despe -
bleció
de ini i amen e
es e
cen o
de
en-
señanza
en.
el
colegio
de
San
He mene-
gildo,
que
había
pe enecido
á
los
egu-
la es
de
la
Compañía
de
Jesús.
Los
e-
sul ados
de
aquel
Colegio
no
co espon-
die on
cie amen e
á
las
lisonje as
espe-
anzas
que
de
su
es ablecimien o
habían
concebido
sus
undado es,
y
en
1801
a ó
la
Sociedad
de
e o ma
los
e e idos
es a-
u os,
pa a
cuya
comisión
ue on
nom-
b ados
D.
Jus ino
Ma u e,
Reinoso,
Fue -
es
y
U ia e,
quienes
p opusie on
el
e-
medio
e icaz
pa a
co a
de
aíz
los
males
de
que
adolecía
y
asegu a ,
como
lo
con-
siguie on,
la
ida
de
aquella
u ilísima
ins-
(1)
Concedida
eal
p o isión
á
la
Sociedad
Pa ió ica
de
Se illa
en
16
de
No iemb e
de
1789
pa a
c ea
un
Colegio
Académico,
especie
de
escuela
no mal,
que,
á
imi ación
del
colegio
de
San
Casiano
de
la
Co e,
si iese
pa a
la
ins ucción
de
los
maes os
de
p ime as
le as,
p o esión
muy
desac edi ada
en onces
en
Se illa
po
la
igno ancia
de
los
que
á
ella
se
dedica-
ban,
la
Sociedad
enca gó
la
o mación
de
los
es a u os
y
o denanzas
del
ci ado'co-
legio
á
los
S es.
D.
Joaquín
Cid
y
Ca as-
cal,
cu a
de
la
iglesia
pa oquial
de
San
Gil
de
es a
ciudad,
y
á
D.
Juan
José
Díez
Bulnes.
Las
di icul ades
que
opusie on
los
maes os
de
es a
ciudad
pa a
que
se
lle-
ase
á
e ec o
e o ma
an
necesa ia
ue on
an as,
que
has a
el
año
de
1798
no
se
ap oba on
los
ci ados
es a u os
y
se
es a-
i ución.
(2)
Ti úlase
es e
a o
olle o:
Com-
pendio
de
las
an igiedades
y
g andezas
de
la
insigne
iglesia
pa oquial
del
ma i
óse
en
él
el
deseo
de
euni
odos
los
da os
que
enía
e e-
en es
á
la
iglesia
de
San a
Ana
pa a
que
iesen
la
luz
pú-
blica.
Vas o
campo
p esen aba
es a
pa oquia
á
la
in es iga-
ción
de
un
his o iado
an
en usias a
y
diligen e
como
don
Jus ino
Ma u e.
La
impo ancia
que
desde
iempos
muy
emo os
u o
el
populoso
ba io
de
T iana,
lo
pa icula
de
su
si uación,
su
amoso
cas illo,
ocupado
du an e
la go
iem-
po
po
el
San o
O icio,
el
no able
id iado
de
la
loza
de
sus
áb icas,
y
o as
muchas
ci cuns ancias
especiales,
ue on
mo i os
pode osos
que
anima on
á
Ma u e
á
no
pe dona
medio
alguno
en
la
indagación
y
adquisición
de
odas
las
no icias
necesa ias
pa a
esc ibi
la
his o ia
del
más
impo -
an e
ba io
de
Se illa.
Animado
de
an
buenos
deseos,
dice,
«empecé
á
isi a
luga es,
inqui i ,
p egun a
á
los
ancianos
y
demás
pe sonas
que
suponía
ins uidas
en
sus
an igiiedades,
y
en
una
pala-
b a,
á
jun a
cuan os
ma e iales
juzgaba
que
pudie an
se i
al
edi icio
que
me
p oponía.»
Y
en
e dad
que
no
ue on
pe didos
aquellos
abajos;
pues
en
1818
publicó
con
el
modes o
í ulo
de
.4pa a o
la
his o ia
de
T iana
(1).
Empieza
D.
Jus ino
su
ob a
con
una
dise ación
e udi í-
sima
sob e
la
an igiiedad
y
nomb e
de
T iana,
mos ándonos
las
opiniones
abulosas
de
los
an iguos
geóg a os
é
his o-
iado es,
y
las
de
Ab ahan
O elio,
Rod igo
Ca o,
O iz
de
Zúñiga,
Conde,
Casi i,
D.
An onio
Agus ín,
Espinosa
y
el
San
Vicen e
de
es a
M.
V.y
M.L.
ciudad
(1)
Ti úlase
es e
lib o
4pa a o
pa a
de
Se illa,
con
los
sucesos
memo ables
ocu-
esc ibi
la
his o ia
de
T iama
y
de
su
Igle-
idos
en
su
collación
en
di e en es
años,
sia
Pa oquial.
—Publicábalo
D.
Jus ino
ecopilados
po
E.
M.
M.
7.
D.
(D.
José
Ma u e
y
Ga i ia.—Lo
da
á
luz
un
aman e
M2
Mon e o
de
Espinosa),
elig és
de
la
de
la
His o ia
de
Se illa.—Con
licencia.
misma.
—Se illa,
Imp.
de
Pad ino.
Año
de
—Imp.
de
D.
Manuel
Ca e a
y
Com-
1815.—4.",
44
págs.
pañía.
Año
de
1818,—4.”—208
págs.
—
47
—
e e endo
P.
Flo ez,
es udiando
los
undamen os
más
Ó
mé-
nos
sólidos
de
sus
juicios,
pa a
o mula
después
el
suyo
con
bas an e
acie o
y
buena
c í ica.
Ex ensamen e
se
ocupa
en
el
an iguo
y
amoso
cas illo,
que
po
su
impo ancia
ad-
qui ió
T iana
el
í ulo
de
Gua dia
de
Se illa,
y
nos
da
no i-
cias
de alladas
de
sus
alcaides,
con inuando
la
his o ia
de
es a
o aleza
has a
p incipios
de
es e
siglo.
De
las
iglesias,
con en os,
e mi as,
capillas
y
humilla-
de os,
que
exis ían
en
su
iempo,
nada
omi e;
no
sólo
en
cuan o
e e i se
puede
á
sus
undaciones,
p og esos
y
icisi-
udes,
si
que
ambién
á
las
bellezas
a ís icas
que
con enían,
de eniéndose
muy
pa icula men e
en
la
pa oquial
de
San a
Ana,
de
la
que
hace
un
es udio
muy
comple o
y
acabado.
Na a
minuciosamen e
la
his o ia
de
sus
co adías,
he man-
dades,
ies as
eligiosas
o dina ias
y
ex ao dina ias,
y
en e
es as
úl imas
hace
pa icula
mención
de
la
sun uosidad
con
que
celeb ó
es a
pa oquia
las
ies as
solemnes
que
en
hono
de
la
Concepción
Inmaculada
de
nues a
Seño a
ue on
an
no ables
en
Se illa
en
1615,
en
que
an o
lucie on
los
inge-
nios
se illanos,
y
de
cuyos
cul os
nos
dejó
memo ia
el
licen-
ciado
Bal asa
de
Cepeda,
no a io
de
la
cu ia
eclesiás ica,
en
la
Relación
que
imp imió
en
el
mismo
año
de
las
p oce-
siones
y
ies as
que
con
an
plausible
mo i o
se
celeb a on
en
Se illa,
quien
dice
así:
«¿Que
haya
ies as
donde
en
Cuan o
p imo
e se
espe a,
Y
haya
sido
la
p ime a
La
C uz
de
Fe usalén,
Y
que
p osiga
ambién
Luégo
SANTA
ANA
y
San
Gil,
La
Magdalena
y
cien
mil,
Una
á
una,
y
dos
á
dos,
Qué
se
os
da
á
os?»
Habla
después
ex ensamen e
del
ibunal
de
la
Inquisi-
ción,
de
los
Ju ados
de
T iana,
de
su
ma ina,
ag icul u a,
al a e ías
é
indus ias,
empes ades,
epidemias
y
edi icios
públicos,
y
e mina
con
no icias
de
sus
hijos
más
ilus es.
El
Apa a o
pa a
esc ibi
la
his o ia
de
T iana
es
un
lib o
e udi ísimo
que
nada
deja
que
desea
en
su
géne o,
y
que
puede
muy
bien
se i
de
no ma
á
cuan os
a en
de
esc i-
bi
monog a ías
de
la
misma
índole.
VIII
El
p ema u o
allecimien o
de
la
eina
D.*
Isabel
F an-
cisca
de
B aganza,
á
la
que
es
años
an es
la
ciudad
de
Se-
illa
había
ibu ado
el
endido
homenaje
de
su
ca iñoso
espe o
en
su
b e ísima
esidencia
en
es a
población,
de
paso
pa a
la
Co e,
causó
dolo
p o undísimo
en
el
co azón
de
los
se illanos,
que
llo a on
en
sen idas
endechas
y
is es
elegías
la
emp ana
mue e
de
an
i uosa
seño a.
Los
dos
Cabildos,
ci il
y
eclesiás ico,
siguiendo
su
a-
dicional
cos umb e,
celeb a on
en
nues a
g an
Basílica
con
la
os en ación
de
siemp e
sun uosos
une ales,
de
los
que
hay
elación
imp esa:
y
es e
unes o
acon ecimien o,
en
cuya
conmemo ación
oma on
an a
pa e
las
le as
y
las
a es
andaluzas,
p opo cionó
ambién
á
Ma u e
nue a
ocasión
de
mani es a
una
ez
más
su
pasión
a o i a
de
deja
consigna-
dos
los
as os
más
no ables
de
su
pa ia.
En
e ec o,
don
Jus ino
omó
no as
de
odo
cuan o
ió,
y
poniéndolas
en
o den,
desc ibió
aquella
ies a
úneb e
en
un
olle o,
que
i uló:
Relación
de
las
Exeguias
con
que
la
M.
N.
M.
L.
y
M.
H.
ciudad
de
Se illa
hon ó
la
memo ia
de
su
amada
Reina
la
Seño a
D.2
Isabel
de
B aganza
en
los
días
16
y
17
de
Feb e o
de
es e
año
1819;
y
desc ipción
del
sun uoso
mausoleo
en
que
mani es ó
su
dolo .
Aunque
al
pa ece
es a
elación
es aba
esc i a
pa a
da la
á
la
p ensa,
quedó
am-
bién
inédi a,
como
la
que
an es
he
mencionado,
ela i a
á
la
en ada
en
Se illa
de
Ca los
IV
(1).
IX
En e
los
muchos
é
in e esan es
abajos
his ó ico-a ís-
icos
que
nos
legó
D.
Jus ino
me ecen
a ención
p e e en e
las
seis
ca as
que
con
el
í ulo
de
Adiciones
y
co ecciones
al
omo
IX
del
iaje
de
España
de
Ponz
dedicó
á
un
amigo
anónimo.
Aunque
nadie
que
conozca
el
mé i o
de
la
ob a,
de
es e
dis inguido
iaje o
puede
nega le
las
do es
sob esalien es
de
ac i idad
y
diligencia,
ni
la
as a
ins ucción
a ís ica
de
que
es aba
ado nado,
es oy
de
acue do
con
Ma u e,
quien
al
'mo i a
la
causa
de
sus
adiciones
dice:
«C ee
que
con
sólo
pe manece
en
una
ciudad
an
populosa
y
an igua
como
Se illa
un
pa
de
semanas,
eco e
sus
ob as
públicas
en
escaso
iempo,
y
ia
en
ajena
diligencia
sus
singula idades,
c ee
en
es o,
epi o,
conoce la
y
desc ibi la
es
un
impo-
sible,
que
sólo
ap ecia án
los
que
de
in en o
se
dediquen
con
más
len i ud
y
p opo ción
á
sus
in es igaciones.
El
iaje o
Ponz,
como
anegado
en
lo
as o
de
su
in en o,
ió
en
mucha
pa e
en
la
diligencia
de
sus
amigos
y
a o ecedo es,
quienes
no
siemp e
gozaban
de
la
ilus ación
que
debe ía
espe a se
(1)
El
D .
Palomo
poseía
una
copia
he
podido
e la,
de
la
Relación
de
es as
exequias.
Yo
no
VII

de
sus
obligaciones.
De
aquí
es,
que
omi ió
algunas
no icias
in e esan es,
equi ocó
o as,
y
algunas
ue on
a adas
con
ménos
c í ica
de
la
que
se
ape ecie a.
»
Cuando
Ma u e
se
decidió
á
da
á
conoce
la
p ime a
de
sus
ca as,
que
ió
la
luz
pública
en
el
Co eo
de
Se illa
en
1804,
ya
hacía
algunos
años
que
había
o mado
sus
apun es
sob e
las
omisiones
y
equi ocaciones
del
e e ido
Ponz
en
el
omo
de
Se illa.
Conocedo
de
es o
el
canónigo
D.
Rod igo
de
Sie a
y
Llanes,
su
amigo,
quien
enía
en-
ca go
del
imp eso
i aliano
Bodoni,
que
á
la
sazón
a aba
de
hace
en
Pa ma
una
nue a
y
co egida
edición
de
es a
ob a,
pa a
que
buscase
pe sona
idónea
que
pudie a
desem-
peña
aquel
abajo,
lo
con ió
á
D.
Jus ino,
quien
lo
lle ó
á
eliz
é mino,
en iando
las
es
ca as
p ime as
al
ci ado
edi o .
Pe o
suspendida
la
co espondencia
con
I alia,
ya
po
causa
de
la
gue a,
ó
bien
po
habe
a iado
de
p opó-
si o
Bodoni,
ap o echó
muchas
de
aquellas
no icias
D.
Juan
Agus ín
Ceán
Be múdez
en
su
ya
mencionado
D:zcczona zo,
no
siendo
es o
de
ex aña ,
si
se
iene
en
cuen a
la
amis ad
es echísima
de
es os
dos
esc i o es,
que
mú uamen e
se
comunicaban
y
anqueaban
cuan os
da os
adqui ían
e e en-
es
á
la
ma e ia
obje o
de
sus
a iciones,
y
que
ambos
dis u-
aban
de
las
Vo ícias
que
en
1788
esc ibió
el
pin o
don
José
de
Huel a,
Sec e a io
que
ué
de
la
Escuela
de
las
es
nobles
A es
de
Se illa,
cuyo
abajo
había
ano ado
Ma-
u e
(1).
Tan
conocidos
e an
el
mé i o
é
impo ancia
de
es as
seis
ca as,
que
de
su
puño
y
le a
nos
dejó
D.
Jus ino,
y
an
g ande
su
u ilidad
pa a
el
conocimien o
de
las
a es
se illa-
nas,
que
el
A chi o
Hispalense
no
dudó
un
momen o
en
da les
luga
p e e en e
en
sus
columnas
con
nue as
no as
é
(1)
Véase
la
in oducción
de
la
p ime a
ca a,
ilus aciones
de
sus
edac o es,
me eciendo
po
ello
los
plácemes
de
las
pe sonas
en endidas
en
la
ma e ia
y
los
elogios
de
la
Real
Academia
de
la
His o ia
en
el
b illan e
in o me
que
del
A chi o
dió
á
es a
sabia
Co po ación
uno
de
sus
más
ilus ados
indi iduos
(1).
7
Con
el
p opósi o
de
da
mayo
cla idad
á
es e
abajo
p e i ió
Ma u e
la
misma
o ma
que
die a
Ponz
á
sus
ca as,
siguiendo
sus
mismos
núme os
ma ginales,
pa a
log a
de
es e
modo
da
mayo
comodidad
á
sus
ano aciones.
Pe o
no
se
limi ó
sólo
á
co egi
equi ocaciones,
sino
que,
no an-
do
las
g andes
lagunas
y
lamen ables
de ec os
que
con enía
la
ci ada
ob a,
desc ibió
en
la
e ce a
de
sus
ca as,
COn
el
epíg a e
de
Zolesías
pa oquiales
de
que
no
habla
Ponz,
las
an igiiedades
his ó icas
y
bellezas
a ís icas
de
las
pa oquias
de
San
Ba olomé,
San
Miguel,
San
Vicen e,
San
Román,
San
Julián,
San a
Lucía,
San
Gil,
San a
Ma ina
y
San
Ma cos.
En
la
ca a
quin a,
al
habla
del
monas e io
de
San a
Ma ía
de
las
Cue as,
del
o den
Ca ujo,
dice
Ma u e
que
aquellos
ene ables
monjes,
sus
amigos,
le
anquea on
su
a chi o
y
le
pusie on
en
ocasión
de
esc ibi
la
his o ia
del
monas e io,
que
hubie a
ap o echado,
si
los
is ísimos
acon ecimien os
que
sob e inie on
á
España
no
se
lo
hubie-
an
impedido.
Pe o
de
los
muchos
apun es
que
enía
hizo
un
me ódico
esumen,
en
el
que
nos
da
á
conoce
con
minucio-
sos
de alles
aquella
céleb e
mo ada
de
la
o ación
y
del
eco-
gimien o
y
la
inmensa
iqueza
a ís ica
que
ence aba
en
su
an o
más
ap eciables
cuan o
iglesia
y
espaciosos
claus os,
is e
e-
de
g an
pa e
de
ella
no
nos
queda
más
que
el
cue do.
de
la
Real
Academia
de
la
His o ia,
co-
(1)
D.
F ancisco
Fe nández
y
Gon-
espondien e
al
mes
de
Ene o
de
1886.
zález
en
su
in o me
inse o
en
el
Bole ín
—
52
—
Xx
La
memo ia
de
los
a ones
ilus es
no
puede
pe ece
nun-
ca
en
los
pueblos
cul os.
El
gue e o
a e ido
es
admi ado
en
sus
p oezas,
que
dejan
siemp e
ma cadas
en
la
sociedad
las
p o undas
huellas
de
su
alo
he óico:
el
a is a
de
genio
lega
á
la
pos e idad
sus
ob as
ma a illosas,
que
p egonan
cons an emen e
su
ama,
y
el
esc i o
de
alen o
i e
en
sus
p oducciones
cien í icas
ó
li e a ias.
De
aquí
el
a án
pe enne
de
los
homb es
e udi os
de
odos
los
pueblos
y
de
odas
las
edades
de
in es iga
has a
los
meno es
de alles
de
la
ida
de
aquellos
que
po
algún
concep o
die on
lus e
á
su
pa ia.
Se illa,
cuyo
suelo
e ilísimo
ha
p oducido
an os
en
núme-'
o
y
de
an
ele an es
mé i os
en
las
di e en es
épocas
de
su
his o ia,
ca ecía
de
un
abajo
especial
que
asmi ie a
á
las
gene aciones
enide as
las
insignes
i udes
de
sus
es-
cla ecidos
hijos.
Muchos
doc os
se illanos,
guiados
del
plausible
deseo
de
pe pe ua
la
memo ia
de
sus
compa icios
ilus es,
aco-
me ie on
an
a dua
y
di ícil
emp esa,
si
bien
no
de
una
ma-
ne a
di ec a,
po
no
habe se
p opues o
es e
abajo
como
in
p incipal
de
sus
in es igaciones;
sino
que,
ap o echando
los
ma e iales
que
pa a
ob as
de
índole
dis in a
p epa aban,
consigna on
sepa adamen e
las
no icias
que
hallaban
al
paso,
ela i as
á
los
más
doc os
a ones
de
su
iempo
y
de
épocas
más
an iguas.
Así
lo
hicie on
A go e
de
Molina,
Rod igo
Ca o,
D.
Nicolás
An onio,
D.
Juan
de
Loaysa,
F .
José
de
Muñana,
D.
Diego
Ignacio
de
Góngo a,
don
F ancisco
Lasso
de
la
Vega
y
o os
muchos
e udi os
se-
illanos.
+
]
E
a
E
O
IS
e
O
+
-
AL
E
IR
ET
E
A
-
DELI
DAL
A ana
de
Va lo a,
que
pudo
muy
bien
ap o echa
los
ma e iales
que
la
incansable
diligencia
de
los
esc i o es
men-
cionados
había
ido
euniendo,
p opúsose
lle a
á
cabo
es a
ob a,
que
e minó
y
publicó
á
ines
del
siglo
pasado;
pe o
salió
an
imcomple a,
an
plagada
de
e o es
y
an
al a
de
c í ica,
que
no
puede
conside a se
á
mi
juicio
más
que
como
una
colección
de
no icias
biog á icas,
más
p opias
pa a
adi-
ciona
un
lib o
que
pa a
o ma
un
abajo
comple o
en
su
géne o.
Necesi ábase
pa a
es a
di ícil
a ea
un
homb e
an
ac i o
y
diligen e
como
D.
Jus ino
Ma u e.
Do ado
és e
de
una
cons ancia
sin
lími es
pa a
el
abajo
y
de
en usiasmo
eb il
po
las
cosas
de
su
pa ia,
á
cuya
a ición
desmedida
había
sac i icado
su
salud,
sus
in e eses
y
has a
el
po eni
de
su
amilia,
no
pe donó
medio
alguno
en
la
inquisición
de
no i-
cias
y
da os
cu iosos
pa a
sus
abajos:
no
hubo
a chi os
ni
biblio ecas
públicas
que
le
ue an
desconocidos,
lib os
an iguos
que
no
egis ase,
ni
pe sona
e udi a
á
quien
no
consul a a,
ó
con
quien
no
u ie a
co espondencia
li e a ia.
Cual
solíci a
abeja
libaba
la
miel
de
odas
las
lo es,
pa a
lab a
con
ella
el
sab oso
panal
de
su
as ísima
e udición
his ó ica.
-
|
Con
an
singula es
do es
y
pe se e ancia
an
con inuada,
bien
p on o
adqui ió
D.
Jus ino
un
copiosísimo
caudal
de
da os
bio-bibliog á icos
e e en es
á
los
más
escla ecidos
a ones
de
su
pa ia;
y
conociendo
los
g andes
luna es
y
de ec os
de
que
se
hallaba
plagada
la
ci ada
ob a
de
A ana
de
Va lo a,
i ulada
WZojos
de
Se illa
ilus es,
e c.,
así
como
ambién
los
abajos
de
los
demás
bióg a os
an e io es,
á
quienes
la
e ilidad
misma
del
campo
que
explo aban
emba-
azaba
los
pasos,
Ma u e,
que
ci aba
su
mayo
glo ia
en
el
encimien o
de
los
mayo es
obs áculos,
o denó
sus
apun es
PA
OR
«Anales
Ecles ás icos
y
Secula es
de
la
M.
N.
y
M.
L.
ciudad
de
Se illa,
Me ópol?
de
Andalucía,
que
con ienen
las
más
p incipales
memo ias
desde
el
año
de
1701
has a
el
de
1800.—
Con inuación
de
los
que
o mó
D.
Diego
O iz
de
Zúñiga
has a
el
año
de
1671
y
sigu ó
has a
el
año
de
1700
D.
An on o
Ma ia
Espinosa
y Ca cel.—Po
don
Jus ino
Ma u e
y
Ga i ia.—
Año
de
1822»
(1).
D.
Jus ino
se
p opuso
segui
po
modelo
en
es a
ob a
al
ci ado
analis a
D.
Diego
O iz
de
Zúñiga,
dándole
el
mismo
co e
y
dis ibución
que
dió
és e
á
la
suya:
y
si
cie -
amen e
no
llega
á
iguala le
en
co ección
y
es ilo,
ni
am-
poco
en
la
mane a
ele ada
de
e
y
ap ecia
los
hechos,
es
sin
duda
alguna
digno
con inuado
de
an
enomb ado
maes-
o.
Sus
copiosísimas
no icias
hállanse
expues as
con
o den,
mé odo,
cla idad
y
sencillez,
p endas
odas
muy
ecomenda-
bles:
los
documen os
que
ansc ibe
son
odos
in e esan es
y
ielmen e
asladados
de
los
o iginales,
a alo ando
el
mé i o
de
es a
ob a,
en
la
que
el
lec o
cu ioso
encuen a
al
pa
que
ins ucción,
solaz
y
en e enimien o
po
la
a-
iedad
de
los
sucesos
desconocidos
que
con iene,
como
son,
ies as
ci iles
y
eligiosas,
ce emonias
de
ju as
y
p o-
clamaciones
de
Reyes,
au os
de
e,
inundaciones,
epide-
mias,
es ablecimien os
de
co po aciones
eligiosas,
unda-
ciones
pías,
se ies
c onológicas
de
los
P elados,
Asis en es,
(1)
Es a
ob a,
impo an ísima
pa a
libe alidad,
an as
eces
demos ada
con
odos
los
que
deseen
conoce
de allada-
men e
los
acon ecimien os
no ables
ocu-
idos
en
Se illa
en
el
siglo
XVIII,
ha
sido
imp esa
en
es
olúmenes
en
4.%
á
expensas
del
Excmo.
S .
Duque
de
“P'Se -
claes-Tilly,
á
quien
las
le as
se illanas,
lo
mismo
que
á
su
seño
he mano
el
exce-
len ísimo
seño
Ma qués
de
Je ez
de
los
Caballe os,
deben
ag adece
su
gene osa
la
publicación
de
ob as
inédi as
de
des-
conocidos
ingenios,
hijos
de
la
me ópoli
Andaluza.
Con
el
obje o
de
que
los
que
engan
que
maneja
es a
ob a
encuen en
con
a-
cilidad
las
no icias
que
deseen,
he
o ma-
do
po
enca go
del
S .
Duque
los
índices
al abé icos
que
acompañan
á
cada
omo.
Sm

A
Dignidades
eclesiás icas
y
Regen es
de
la
Real
Audiencia,
y
sob e
odo,
no icias
pa icula es
de
los
pe sonajes
más
no ables
en
ciencias,
a mas,
a es,
le as
y
san idad
que
lo-
ecie on
en
Se illa
en
la
décimaoc a a
cen u ia.
X1I
El
espe o
p o undo
con
que
los
homb es
ilus ados
con emplan
siemp e
las
ene andas
eliquias
de
la
an igiie-
dad,
despojos
de
pasadas
g andezas
y
lib o
elocuen ísimo,
en
cuyas
mudas
páginas
se
lee
la
ins abilidad
de
las
cosas
humanas,
ha
a aido
en
odos
iempos
á
las
pe sonas
cu io-
sas
á
isi a
á
San iponce
pa a
es udia
en
sus
uinas
la
ique-
za
y
sun uosidad
que
debió
ene
la
amosa
y
an igua
I álica.
D.
Jus ino
Ma u e
que,
según
he
mani es ado,
ecuen-
aba
mucho
aquel
luga
en
compañía
de
su
amigo
el
ilus-
ado
an icua io
D.
F ancisco
Ja ie
Delgado,
empezó
des-
de
1799
á
euni
da os
y
documen os
que
u ie an
elación
con
la
pa ia
de
Ad iano.
Tan os
y
an
ap eciables
ue on
és os,
y
an
de enido
el
es udio
que
había
hecho
de
los
mosaicos
y
o os
obje os
que
en
su
época
oda ía
se
con-
se aban
diseminados
en
medio
de
aquellas
uinas,
que,
aunque
ya
los
monjes
ge ónimos
del
monas e io
de
San
Isido o
del
Campo
F .
F ancisco
de
To es
y
el
sabio
au o
de
la
Falsa
Filoso ía,
F .
Fe nando
de
Zeballos,
habían
ijado
su
a ención
en
ellos,
el
p ime o
en
su
Memo zal
del
Monas e io
y
el
segundo
en
su
amosa
ob a
La
//álica
(1),
(1)
La
Sociedad
de
Biblió ilos
An-
amigo
el
Ilmo.
S .
D.
F ancisco
Collan es
daluces
publicó
en
1886
es a
ob a
con
un
de
Te án.
p ólogo
muy
e ndi o-
de
mi
espe able
o
A
ambos
abajos
es aban
inédi os
y
sepul ados
en
la
oscu i-
dad
de
los
manusc i os.
En
1802
publicó
con
g an
lujo
en
Pa ís
M .
Alex.
La-
bo da
la
Desc ipción
de
un
pa imen o
en
mosaico
descubie o
en
la
an igua
I álica,
hoy
San iponce,
ce ca
de
Se illa,
con
en es igaciones
sob e
la
pin u a
en
mosaico
en e
los
an i-
guos,
y
los
monumen os
de
es e
géne o,
que
aún
no
se
han
pu-
blicado;
un
omo
olio
a lán ico
con
p imo osas
láminas
y
i-
ñe as.
Lo
cos oso
de
es a
ob a,
que
no
podía
se
adqui ida
po
odos
los
a icionados,
y
lo
in e esan e
de
su
es udio,
mo ie on
á
és os
á
oga
á
Ma u e
á
que
eduje a
las
lámi-
nas
de
Labo da
á
meno
amaño,
y
uniéndolas
á
su
abajo,
que
ya
es aba
concluido,
lo
publicase.
Aunque
es e
uego
halagaba
mucho
el
amo
p opio
de
D.
Jus ino,
que
se
hallaba
in e esado
en
que
iese
la
luz
pública
el
u o
de
sus
cons an-
es
es udios,
no
se
le
ocul aban
las
di icul ades
que
o ecía
el
ab i
las
láminas
y
los
g andes
gas os
que,
dados
sus
escasos
medios,
no
podía
su aga .
Pe o
como
odo
iene
emedio
cuando
la
olun ad
ob a
con
ene gía,
«aquellos
mismos,
dice,
se
o ecie on
desin e esadamen e
á
cos ea -
las:
á
és os
se
jun a on
o os,
y
al
in,
cuál
una
lámina,
cuál
más,
se
ha
o mado
la
colección
de
odos
los
monumen os
de
I álica,
en
que
no
sólo
se
in e esa
el
amo
á
las
le as
y
y
el
hono
de
la
pa ia,
especialmen e
el
de
Se illa,
sino
que
la
ca idad
se
ha
singula izado,
soco iendo
á
a í ices
nece-
si ados
y
labo iosos
que
se
ocupaban
en
la
ob a»
(1).
No
ué
el
in en o
de
Ma u e,
al
edac a
es e
abajo,
que
i uló
Bosquejo,
o ma
un
lib o
oluminoso,
ni
epe i
ampoco
cuan o
habían
esc i o
los
his o iado es
an iguos:
su
plan
ué
sencillo
y
modes o;
y
sin
da
cabida
en
él
á
la -
gas
y
pesadas
dise aciones
e udi as,
escogió
con
g an
ino
(1)
Véase
el
p ólogo
del
Bosquejo
de
I álica,
cuan o
juzgó
más
indispensable
á
su
p opósi o,
siguiendo
en
la
pa e
que
se
e ie e
al
céleb e
monas e io
de
San
Ísi-
do o
y
á
los
ilus es
hé oes
de
la
casa
de
Guzmán
los
a-
bajos
de
Ped o
de
Medina,
Ba an es
Maldonado,
Beni o
Teba ,
Damián
del
Poyo,
el
monje
F .
F ancisco
de
To es
y
o os
a ios,
que
en
aquella
época
es aban
inédi os
(1).
XIII
Dados
ya
á
conoce ,
aunque
á
g andes
asgos,
los
a-
bajos
de
mayo
impo ancia
de
es e
esc i a
se illano,
no
debo
pasa
en
silencio
o os
meno es,
apun es
y
monog a ías
cu iosas
que
se
conse an
de
su
pluma,
y
que
acusan
su
la-
bo iosidad
y
e udición;
ni
ampoco
las
composiciones
poé i-
cas
con
que
en e enía
sus
ocios
el
in a igable
D.
Jus ino.
Tales
son
los
con enidos
en
el
siguien e
CATÁLOGO
DE
OTROS
TRABAJOS
HISTÓRICOS
DE
MATUTE
QUE
HE
VISTO
Y
NO
SE
HAN
MENCIONADO
EN
ESTA
BIOGRAFÍA.
Manusc i os
au óg a os.
1.—Memo ias
de
los
Obispos
de
Ma uecos
y
demás
Aux -
lia es
de
Se illa.—Folle o
de
76
páginas
en
4-”,
publicado
en
el
4 c4z o
Hispalense.
2.—Mo i o
que
hubo
en
1679
pa a
ce a
el
Tea o
de
comedias.—7
págs.
en
4.”
jun aba
pa a
su
his o ia
Das...
imp en a
de
D.
Ma iano
Ca o,
1827.
(1)
El
í ulo
de
es a
ob a
es
el
si-
Se illa:
guien e:
Bosquejo
de
I álica
6
apun es
que
3.—Tea os
y
di e siones
públicas
en
Se illa.—7
páginas
en
4.0
|
4.—NVomób es
de
las
calles
de
Se illa
en
1596.—28
páginas
en
4.2
5.—Dos
ca as
á
D.
An onio
Ma ía
Espinosa
y
Cá cel
sob e
adiciones
y
co ecciones
á
Zúñiga.—31
págs.
en
4.,
publicadas
en
el
A chi o
Hispalense.
6.—Biog a ía
de
Beni o
A ias
Mon ano.
—
37
páginas
en
4.—Publicada
po
el
A chi o
Hispalense.
7.—Censu a
de
la
biog a ía
de
Bal asa
de
Alcáza .—6
págs.
en
4."
8.—El
emplo
de
Hé cules
(en
Se illa).—8
páginas
en
4.”
9.—V a.
S a.
del
So e año
(en
San
Nicolás).—4
pági-
ena?
10.—Agua
bendi a
en
las
pile as
los
Jue es
y
Vie nes
San-
os.—2
págs.
en
4.”
11.—Maes os
de
ce emonias
que
ha
enido
la
San a
Lgles a
de
Se illa.—4
págs.
en
4.2
12.—
Abad
Mayo
de
Se zlla.—8
págs.
en
4.2
13.—£pi a ios
en
la
Ca uja
de
Se alla.—12
págs.
en
4.”
14.—Memo as
ela i as
4
Ca uja.—8
págs.
en
4."
15.—No icia
de
las
pin u as
que
había
en
el
Con en o
Casa-
g ande
de
la
Me ced
de
Se illa,
sacadas
de
su
a chi-
Oo.—4
págs.
en
4."
16.—Nues a
Seño a
de
las
/ eb es
(en
San
Pablo).
—2
págs.
en
4."
17.—Lgles a
de
la
Magdalena
de
Se illa.—8
págs.
en
4.?
18.—E mi a
de
San
Ono e.—2
págs.
en
4.2
19.—JZnsc ipciones
sepulc ales
del
Monas e io
de
San
Cle-
men e
el
Real
de
Se illa.—12
págs.
en
4-”
20.—Monjas
del
Monas e io
de
las
Dueñas.—4
páginas
en
4-2
E
a
DO
21.—Vo icias
del
Con en o
de
monjas
del
Espi i u
San o.
—
12
págs.
en
4.”
22.—Suje os
céleb es
del
Colegio
de
San o
Tomás
de
Se zlla.
—14
págs.
en
4.”
23.—Vo icias
de
Capuchinos
ulus es,
hijos
de
Se alla.—8
págs.
en
4."
24.—La
es ación
del
Niño
pe dido.—4
págs.
en
4.
25.—Vo icia
de
las
15
elas
del
Teneb a zo.—2
págs.
en
4."
26.—
Viaje
a
Ex emadu a
en
1801.
27.—Discu so
sob e
el
es udio
de
las
Ma emá icas,
de
la
Chímica
y
de
las
Le as
Humanas,
leido
en
la
So-
ciedad
Pa ió ica
de
Se illa
en
24
de
Ma zo
de
1803
(1).
Copias
de
sus
o iginales.
1.—Ca álogo
de
los
A zobispos
de
Se illa.
2.—Id.
de
los
Deanes
de
la
San a
Iglesia.
3.-—Id.
de
los
Cap ula es
que
han
ob enido
mi a.
4.—1Id.
de
los
A4Aszs en es
de
Se illa.
5.—lId.
de
los
Regen es.
6.—No icia
del
luga
el
Cope o.
7.—1Id.
de
Rzanzuela.
8.—ld.
de
Sanlúca
la
mayo .
9.—No icia
sob e
la
si uación
de
//4pa
(2).
mo,
y
algunos,
muy
pocos,
se
encuen an
encuade nados
en
omos
de
a ios
de
la
Biblio eca
de
la
san a
iglesia
Ca ed al.
(2)
Poseo
asimismo
copia
de
odos
es os
abajos
en
un
omo
en
cua o,
es-
c i o
de
mano
de
D.
F ancisco
de
Paula
Dhe be,
amigo
ín imo
de
Ma u e,
coleccio-
nado
con
o os
a ios
de
an igiiedades
de
la
Bé ica
del
P.
José
del
Hie o
y
o os
au-
(1)
Todos
es os
abajos
son
apun es
cu iosísimos,
ó
monog a ías
comple as
so-
b e
asun os
de e minados.
Poseo
en
un
yo-
lumen
en
cua o
g an
pa e
de
los
o igi-
nales
de
ellos,
que
adqui í
en
la
es amen-
a ía
del
p esbí e o
S .
Angulo,
cu a
que
ué
de
la
iglesia
pa oquial
de
la
Magda-
lena
de
es a
ciudad:
o os
exis en
en
un
omo,
en
cua o
ambién,
que
poseen
los
he ede os
de
D,
F ancisco
de
Bo ja
Palo-
o es.
IX

A
Imp esos.
1.—De ensa
del
D .
D.
Manuel
López
Cepe o
con a
los
a aques
de
D.
Lo enzo
Zamo a.—Papel
en
4.”
8
pá-
ginas.
2.—Sen idas
lamen aciones
que
a iculaba
Je emías,
adu-
cidas
en
endechas
cas ellanas.
—
Se illa.
Imp.
de
don
Jose
Pad ino
(s.
a.)
—8.*
16
págs.
3.—Los
suspi os
de
la
esposa.
Idilio
en
la
solemne
p o esión
eligiosa
de
la
R.
M.
So .
Ma ía
del
Rosa io
de
la
T ans igu ación,
González
del
Co al,
celeb ada
en
su
con en o
de
eligiosas
Me cena ias
de
la
illa
de
Osuna
el
domingo
de
Quasimodo,
13
de
Ab il
de
1806,
po
D......
En
Se illa:
po
la
iuda
de
Hidalgo
y
Sob ino,
en
calle
Géno a.—
8
págs.
en
4.”
4
—£Ecloga
di idida
en
x wm
can ilenas:
su
au o
D.
Fus-
ino
Ma u e
y
Ga i ia.—Con
licencia.
En
Se illa,
en
la
imp en a
nue a
de
D.
An onio
Ca e a.
16.”—49
páginas,
e minando
en
una
en
blanco.—Es á
dedi-
cado
es e
p ecioso
lib i o
al
muy
ilus e
S .
D.
Felipe
Se gean
y
Salcedo,
p ime
Ma qués
de
Mon e
Flo-
ido.
En
la
Ad e encia,
que
sigue
á
la
Dedica o za,
dice
D.
Jus ino:
«La
il
impos u a
que
su í
cuando
publiqué
la
Pa d asis
de
Je emías
me
desalen aba
pa a
publica
es a
ob illa,
pues
pudie a
queja me
en
la
o ma
que
lo
hizo
Vi gilio
en
semejan e
caso:
/Zos
ego
e siculos
ec ,
uli
al e
hono es.»
5.—No icias
de
la
imagen
de
nues a
S a.
de
la
Inies a,
Pa ona
de
Se illa.-—Co eo,
.
1V,
pág.
89.
6.—No icias
de
la
Pude ía
de
Se illa.
—Co eo,
.
VII,
pág.
17.
—
67
—
COMPOSICIONES
POÉTICAS
INSERTAS
EN
EL
CORREO
LITERARIO
DE
SEVILLA.
Odas.
1.—L£En
ocasión
de
habe se
le an ado
una
o men a
al
iempo
de
subi
el
San o
Lignum
C ucis
4
da
o e
de
la
Ca e-
d al
de
Se illa
pa a
bendeci
al
pueblo
que
padecía
una
mo al
epidemia.—Tomo
l,
pág.
165.
2.—Á
Sil ia
desdeñosa.—Tomo
I,
pág.
261.
3.—£La
Voche.—Tomo
V,
pág.
197.
4.—£La
P íma e a.—Tomo
VI,
pág.
13.
5.
—£l
Sueño.—Tomo
IV,
pág.
68.
6.—
Al
Sé
Sup emo
con a
dos
impios
que
niegan
su
ex s en-
cz2.—Tomo
lII,
pág.
oo.
7.—La
ob a
del
amo .—Tomo
Ill,
pág.
149.
8.—La
mue e
bienhecho a.—
Tomo
IV,
pág.
188.
Fábulas.
1.—La
Ma iposa
y
la
Abeja.—Tomo
Í,
pág.
60.
2.—La
Mona
p uden e.—
Tomo
VÍ,
pág.
245.
3.—L£La
Mosca
conseje a.—
Tomo
U,
pág.
109.
Le illas.
1.—Los
desdenes
de
Sil za.—Tomo
IV,
pág.
204.
2.—Sil ia
enamo ada.—Tomo
V,
pág.
37-
3.—Le illa
que
empieza:
«Si
loco
es
el
homb e.»—T.
IV,
pág.
245.
4.—£En
elogio
de
nues a
Seño a
en
el
mis e io
de
su
Con-
cepción
Inmaculada.—Tomo
X,
pág.
165.
a
Idilios.
.—
Idilio
omado
de
Theóc i o.—“Tomo
V,
pág.
22.
a]
2.—£El
Pescado
enamo ado.—
Tomo
I,
pág.
238.
Can ilenas.
1.—£l
e a o
de
Do zla.—Tomo
1V,
pág.
126.
2.—Can ilena
que
empieza:
«Mo i os
de
un
ol ido.»
—
Tomo
VI,
pág.
222.
Cuen o.
-—
.—B e edad
del
sen imien o
muge i—
Tomo
XI,
pág.
103.
Anac eón icas.
.—Á
Pinda o.—Tomo
l,
pág.
41,
y
omo
VÍ,
pág.
37.
.—El
Na al
de
Ama ilis.
—
Tomo
VII,
pág.
93
(1).
DN HA
XIV
Los
padecimien os
que
con ajo
Ma u e
en
la
p isión
que
su ió
en
Je ez
de
la
F on e a,
sus
con inuos
y
penosos
a anes
li e a ios
y
las
ama gu as
de
su
co azón
aman e
y
ca iñoso,
que
en
poco
iempo
se
ió
p i ado
de
casi
oda
su
amilia,
queb an a on
mucho
su
salud
y
ue on
apagando
poco
á
poco
los
b íos
de
su
ida,
an
ac i a
como
labo iosa.
En
1824
su ió
un
a aque
de
pa álisis,
que
si
bien
en
el
p in-
cipio
no
le
impidió
dedica se
á
sus
habi uales
a eas,
p i óle
(1)
Al
da
no icia
de
las
di e sas
conoce se
los
asun os
que
can ó,
y
consul-
composiciones
poé icas
de
Ma u e
no
he
a se
en
el
hoy
ya
a o
pe iódico
el
Co-
enido
o o
obje o
que
el
de
que
puedan
» eo
Li e a io
de
Se illa,
“A
al
ménos
de
la
agilidad
necesa ia
pa a
la
indagación
de
no i-
cias.
Pe o
como
el
caudal
de
las
que
había
ido
a eso ando
e a
an
as o,
encon aba
con
acilidad
en
él
cuan o
necesi aba
*
pa a
con inua
aquellas
a iciones,
que
habían
de
conclui
con
su
exis encia.
El
ilus ado
cu a
del
Sag a io
D.
Leand o
José
de
Flo-
es,
amigo
ín imo
de
Ma u e,
como
pá oco
de
és e
y
com-
pañe o
de
sus
mismas
a iciones,
esc ibió
en
es a
época
y
de-
dicó
á
D.
Vicen e
Manuel
Se sé
y
Bel án,
canónigo
de
es a
Ca ed al,
un
in e esan e
opúsculo
sob e
Za
Seña,
con
obje-
o
de
sa is ace
la
cu iosidad
de
muchos
que
deseaban
cono-
ce
el
o igen
y
signi icación
de
es a
ce emonia
eligiosa
que
p ac ica
la
San a
Iglesia
de
Se illa
en
las
p ime as
y
segun-
das
íspe as
de
las
domínicas
de
Pasión
y
de
Ramos
y
el
mié coles
de
la
Semana
San a.
Conocido
po
D.
Jus ino
es e
abajo
an
e udi o,
o eció
á
D.
Leand o
las
apun aciones
que
enía
ace ca
de
can a se
las
Pasiones
ú
es
oces
en
la
Semana
San a
(1).
Ma u e
mani es ó
en
es e
abajo
que
no
sólo
le
e an
amilia es
las
an igiiedades
p o anas,
sino
ambién
las
ecle-
siás icas.
Habíale
llamado
en
e ec o'la
a ención
y
exci ado
más
de
una
ez
su
cu iosidad
«aquel
diálogo
de
oces
mo-
-
duladas
ep esen ando
cada
cual
su
papel,
sin
exclui se
la
ancilla
que
econ enía
á
S.
Ped o
de
su
negación,
ni
la
al-
gaza a
de
las
u bas.
Es a
mane a,
digámoslo
así,
d amá ica
no
es
con o me,
decía,
á
la
simplicidad
de
los
p ime os
siglos
de
la
Iglesia;»
y
el
mismo
in e és
que
había
despe -
ado
en
él
es a
pa e
de
la
li u gia,
le
había
hecho
lee
y
medi a
lo
esc i o
sob e
la
ma e ia
y
ano a lo
en
sus
apun a-
d al,
quien
lo
inse ó
en
el
Bole ín
O icial
del
A zobispado
de
Se illa
co espondien e
á
los
dias
15
y
17
de
Ab il
de
1887.
(1)
Facili é
es e
abajo
á
mi
dis in-
guido
amigo
el
ilus ado
p esbí e o
doc o
D.
Modes o
Abín,
bene iciado
de
la
Ca e-
cs
76
Pa
cias
de
su
época,
pe o
nos
da
en
cambio
copiosísimos
ma-
e iales
pa a
o ma
la
his o ia.
Como
panegi is a
de
las
a es,
sus
juicios
son
siemp e
ace ados
al
dis ingui
y
clasi ica
el
mé i o
de
las
mismas;
pe o
como
en
los
iempos
que
alcanzamos
se
han
hecho
an os
y
an
g andes
adelan os
en
el
es udio
y
conocimien o
de
és as,
quizá
Ma u e
no
sa is aga
hoy
los
deseos
de
nues-
os
mode nos
a queólogos,
quienes
segu amen e
no
pe de-
án
el
iempo
si
se
dedican
á
es udia
las
ob as
de
es e
es-
c i o
e udi o.
Su
es ilo
es
cla o
y
sencillo,
p endas
muy
ecomenda-
das
en
odos
los
géne os
li e a ios;
pe o
su
lenguaje
adole-
ce
de
inco ecciones
en
la
mayo
pa e
de
sus
ob as,
hijas
sin
duda
de
la
p ecipi ación
con
que
esc ibía,
y
en
mi
con-
cep o
más
bien
de
que
D.
Jus ino
no
las
p epa ó
pa a
que
iesen
la
luz
pública.
Pe o
en
medio
de
ales
de ec os,
pequeñísimos
á
mi
jui-
cio
si
se
compa an
con
la
u ilidad
é
impo ancia
que
pa a
la
his o ia
y
las
a es
de
Se illa
ienen
los
abajos
de
Ma u e,
la
publicación
de
és os
se
hacía
de
odo
pun o
necesa ia.
Desde
mediados
de
es e
siglo
han
enido
siendo
el
a senal
común
4
donde
han
acudido
la
mayo
pa e
de
los
que
han
esc i o
de
cosas
de
Se illa
á
busca
los
ma e iales
que
necesi aban
pa a
sus
ob as,
ap opiándoselos
y
dándolos
después
como
de
e udición
p opia
sin
ci a
siquie a
el
nomb e
de
su
au o .
A o unadamen e,
ya
desde
hoy
no
sucede á
es o:
los
abajos
más
p incipales
del
desg aciado
Ma u e
son
ya
conocidos
de
los
homb es
es udiosos,
y
los
ANALES
DE
SE-
iLLA
que
en
aho a
la
luz
pública
ac edi a án
siemp e
á
D.
Jus ino
de
in es igado
in a igable
y
su
nomb e,
aun-
que
modes o,
ocupa á
el
luga
que
le
co esponde
en e
los
más
e udi os
esc i o es
se illanos.
A

Al
e mina
yo
en
1885
mis
Apun es
biog á icos
de
D.
Jus ino,
me
pe mi í
exci a
el
celo
de
las
ilus adas
pe -
sonas
que
á
la
sazón
se
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municipal
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que
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y
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luz
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conseguido
es e
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que
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ni
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de
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