scieee Science in your language
[es] (orig)

Ignacio Sánchez Mejías : la pasión por vivir. Una mirada sobre el hombre

Read accessible full text

Ignacio Sánchez Mejías : la pasión por vivir. Una mirada sobre el hombre

Author: Grosso Galván, Manuel
Publisher: Universidad de Sevilla
Year: 2000
Source: https://idus.us.es/bitstreams/f1f74dfe-a3d1-4abf-8111-da8944177607/download
Re is a de Es udios Tau inos
N.º 11, Se illa, 2000, págs. 201-214
IGNACIO SÁNCHEZ MEJÍAS: LA PASIÓN POR VIVIR.
UNA MIRADA SOBRE EL HOMBRE
Manuel G osso1
Uni e sidad de Se illa
l pun o de pa ida de es a his o ia se encuen a en la
in i ación que me hizo la Uni e sidad del Cai o
pa a que hablase sob e Ignacio Sánchez Mejías
den o de unas jo nadas dedicadas a Lo ca. El e o
me pa eció ascinan e sob e odo po que sabía que el público
e a o almen e ajeno al mundo de los o os. Es o acili aba el
habla de ese o o Ignacio desconocido incluso aquí. La es-
pues a ue espec acula en p ime luga po que pa a muchos
de ellos Ignacio e a un se mí ico, una in ención u o de la
men e de Fede ico Ga cía Lo ca y en segundo luga po que al
inal se queda on a óni os de la pe sonalidad de Sánchez
Mejías y comp endie on en su o alidad la complejidad del
poema que dedicó a la mue e de su amigo. Es sin duda el
poe a g anadino quien da la de inición más ce e a de Ignacio
Sánchez Mejías: «Ta da á mucho iempo en nace ,/ si es que
nace un andaluz an cla o,/ an ico de a en u a». Un homb e
que supo adelan a se a su iempo c eando a su al ededo un
espacio c ea i o di ícilmen e epe ible. Homb e o al que hace
imposible cualquie encasillamien o. Fascinan e y ascinado
1P o eso i ula de De echo Penal de la Uni e sidad de Se illa.
elegías se han esc i o as Manzana es? Además, odos poe-
as de p ime ísima ila: Lo ca (una nue a isión del Llan o
espe amos, con expec ación, su apa ición en el nue o lib o
de And és Amo ós2); Ra ael Albe i, Luis Fe nández A da ín,
Ge a do Diego, Miguel He nández, José del Río, Benjamín
Pe e . Y no menos nume osa y aliosa es la iconog a ía del
dies o con José Caballe o, Ma iano Cossío, Daniel Vázquez
Díaz, Ma ínez de León...
Pa a An onio Gallego Mo ell el hé oe del poema ha
c ecido de la mano del poe a, del jugla mode no y del pin o
y ha aspasado la on e a de la leyenda. Apenas ecue da
nadie al Sánchez Mejías au o ea al. Su glo ia es aba en el
uedo. Y él lo sabía, y po eso uel e a los uedos. A Ignacio
no le al ó, como a Belmon e, en la conocida anécdo a de
Valle-Inclán que lo ma a a un o o. Los o os han ma ado a
muchos o e os, pe o ninguno como Ignacio ha sido co ona-
do po el lau el de an os poe as.
No es oy muy segu o que el e a o, la p ime a imp e-
sión que Ra ael Albe i ob u o de Ignacio cuando los p esen-
ó Cossío, esponda a la ealidad: «Un se illano de la Se illa
de T ajano, clásico, g a e, pe ilado y se e o». Sin duda, un
juicio esc i o después de habe oído que el «ai e de Roma
andaluza/ le do aba la cabeza».
Juan Manuel Albendea
200
2Lee su ecensión en es e mismo núme o de la Re is a.
men e de ellos de quienes ap ende, jugando, el di ícil a e de
o ea y ambién, po qué no, el camino pa a ompe su ayec-
o ia social lógica: habe sido médico como su pad e. Él quie-
e elegi su des ino
y no que és e le
elija a él.
En 1908, con
diecisie e años y
as que su pad e
se en e ase de que
en ealidad no
había acabado el
bachille a o cuan-
do se suponía que
es aba ya en p i-
me o de Medicina,
iaja a Nue a
Yo k de polizón y
de allí a México.
Su a en u a em-
pieza; se busca la
ida como puede y
en 1910 log a po
ez p ime a, p o-
esionalmen e, co-
loca un pa de
bande illas. El mi-
o del o e o audaz
se pone en ma -
cha. Desde ese año a 1927 su ida es la c ónica de un hom-
b e que ha decidido se igu a del o eo a la ez que, poco a
Ignacio Sánchez Mejías: La pasión po i i 203
Fig. n.º 16.– Sánchez Mejías con su cuñado el céle-
b e ma ado Joseli o el Gallo, en Pino Mon ano (Ga -
cía-Ramos y Na bona, 1988: 75).
cuya sola p esencia abso be pa a sí la a ención de cualquie
espec ado . Ignacio ep esen a a la pe ección el deseo de
i i , de i i lo odo sin lími e, de apu a cada ins an e, quizá
po eso su mue e signi icó an o pa a sus amigos. Es la desa-
pa ición de ini i a de la luz que alumb a en los malos momen-
os, la mue e de la segu idad, el inal de una época en la que
soña e a posible, en la que aún exis ían ideales que alcanza .
Ignacio o e o; Ignacio au o ea al; Ignacio a eglis a
musical; Ignacio seduc o ; Ignacio p esiden e de uno de los
clubes de ú bol con más ca isma: el Be is; Ignacio co edo
de coches; Ignacio magní ico jugado de polo; Ignacio amigo
de sus amigos y esponsable di ec o de la p ime a eunión
que da luga a la llamada gene ación del 27; Ignacio descu-
b ido de ese genio que se llamó Fe nando Villalón, poe a y
ga ochis a de la ida. Todo es o y más ue Ignacio Sánchez
Mejias, un pe sonaje que po lo menos es á a la al u a de su
epi a io que ya es bas an e. Poliéd ico y con adic o io,
esconde no obs an e en su in e io una lógica aplas an e a la
que esponde aun a su pesa .
Sánchez Mejías es an e odo un se illano de una Se illa
que a inales del siglo pasado se in en a a sí misma. Se illano
de los que se eje ci an con odas sus ue zas pa a que no se no e
es ue zo alguno. Medido en su desmesu a, espejo de un
oman icismo d amá ico y ba oco que le obliga a ep esen a
un papel social ealmen e ago ado que e mina á inalmen e
con su ida. Hé oe a su pesa , mi o en su con a, monumen o
al ansia de i i que inalmen e queda á inmo alizado po su
mue e. Hijo de médico, ecino de una de las dinas ías o e as
más g andes que jamás exis ie a, los Gallos, ep esen a el
ejemplo pe ec o de los que luchan con a cualquie des ino
aunque sepa que al inal se á lo que enga que se . Es p ecisa-
Manuel G osso Gal án
202
men e de ellos de quienes ap ende, jugando, el di ícil a e de
o ea y ambién, po qué no, el camino pa a ompe su ayec-
o ia social lógica: habe sido médico como su pad e. Él quie-
e elegi su des ino
y no que és e le
elija a él.
En 1908, con
diecisie e años y
as que su pad e
se en e ase de que
en ealidad no
había acabado el
bachille a o cuan-
do se suponía que
es aba ya en p i-
me o de Medicina,
iaja a Nue a
Yo k de polizón y
de allí a México.
Su a en u a em-
pieza; se busca la
ida como puede y
en 1910 log a po
ez p ime a, p o-
esionalmen e, co-
loca un pa de
bande illas. El mi-
o del o e o audaz
se pone en ma -
cha. Desde ese año a 1927 su ida es la c ónica de un hom-
b e que ha decidido se igu a del o eo a la ez que, poco a
Ignacio Sánchez Mejías: La pasión po i i 203
Fig. n.º 16.– Sánchez Mejías con su cuñado el céle-
b e ma ado Joseli o el Gallo, en Pino Mon ano (Ga -
cía-Ramos y Na bona, 1988: 75).
cuya sola p esencia abso be pa a sí la a ención de cualquie
espec ado . Ignacio ep esen a a la pe ección el deseo de
i i , de i i lo odo sin lími e, de apu a cada ins an e, quizá
po eso su mue e signi icó an o pa a sus amigos. Es la desa-
pa ición de ini i a de la luz que alumb a en los malos momen-
os, la mue e de la segu idad, el inal de una época en la que
soña e a posible, en la que aún exis ían ideales que alcanza .
Ignacio o e o; Ignacio au o ea al; Ignacio a eglis a
musical; Ignacio seduc o ; Ignacio p esiden e de uno de los
clubes de ú bol con más ca isma: el Be is; Ignacio co edo
de coches; Ignacio magní ico jugado de polo; Ignacio amigo
de sus amigos y esponsable di ec o de la p ime a eunión
que da luga a la llamada gene ación del 27; Ignacio descu-
b ido de ese genio que se llamó Fe nando Villalón, poe a y
ga ochis a de la ida. Todo es o y más ue Ignacio Sánchez
Mejias, un pe sonaje que po lo menos es á a la al u a de su
epi a io que ya es bas an e. Poliéd ico y con adic o io,
esconde no obs an e en su in e io una lógica aplas an e a la
que esponde aun a su pesa .
Sánchez Mejías es an e odo un se illano de una Se illa
que a inales del siglo pasado se in en a a sí misma. Se illano
de los que se eje ci an con odas sus ue zas pa a que no se no e
es ue zo alguno. Medido en su desmesu a, espejo de un
oman icismo d amá ico y ba oco que le obliga a ep esen a
un papel social ealmen e ago ado que e mina á inalmen e
con su ida. Hé oe a su pesa , mi o en su con a, monumen o
al ansia de i i que inalmen e queda á inmo alizado po su
mue e. Hijo de médico, ecino de una de las dinas ías o e as
más g andes que jamás exis ie a, los Gallos, ep esen a el
ejemplo pe ec o de los que luchan con a cualquie des ino
aunque sepa que al inal se á lo que enga que se . Es p ecisa-
Manuel G osso Gal án
202
mue e de Joseli o, Ignacio se aleja poco a poco del mundo
au ino, lo que de algún modo a ec a a su elación con Dolo-
es, su muje , educada y c iada en la o ma más adicional y
que e que nada puede hace pa a ecupe a a un Ignacio al
que sólo le unen sus hijos y la casa en la que habi an. Apenas
si se hablaban, i ían pa ed con pa ed pe o en uni e sos dis-
in os. Toda Se illa lo sabía y oda Se illa lo igno aba. Quien
la había is o baila alguna ez decía que no había nada igual,
po eso es especialmen e emocionan e oí de labios de su hija
que en las noches que p esagiaban o men a, aquellas que
sólo el dolo de an iguas he idas anuncia, Ignacio se ace ca-
ba al do mi o io de su muje y simplemen e le decía: «Dolo-
es báilame un poco, que el dolo no me deja do mi ». Ima-
gina a esa muje , sola, en el silencio de la noche, casi en
penumb a, baila pa a el amo que ya e a desamo , baila pa a
que los an asmas del dolo desapa ecie an, baila en hono
del homb e que acabó con la alimaña que ma ó a su he ma-
no, es mucho más que una imagen a o unada, es la esencia
úl ima que nos une a los nues os y que nos di e encia de
noso os mismos. ¿Quién pudie a ecupe a esos ins an es de
de o a consen ida de Ignacio, de iun o ugaz de Dolo es?
Qué dulce endicion, qué ama ga de o a.
Pa a en ende a Ignacio Sánchez Mejías hay que
en ende Pino Mon ano. Casa de in ini os pasillos e incon a-
bles habi aciones. Co ijo andaluz con ai es de hacienda
á abe que en su máximo esplendo a odos ecibía y a odos
daba cobijo. Noches de lamenco que du aban días, noches
donde Albe i, Lo ca o Villalón soñaban con la glo ia sin
sabe que en ese ins an e habi aban en ella. O la noche que
ue el p emio Nobel Jacin o Bena en e ya muy mayo y que
Ignacio Sánchez Mejías: La pasión po i i 205
poco, se a con i iendo en un pe sonaje eje sob e el que de
algún modo gi a la España in elec ual que nace a la pa que,
ambién, acaba. De su la ga ascensión a la glo ia sólo des a-
ca su admi ación y leal ad incues ionable al más clásico de
los ma ado es de o os: Joseli o el Gallo, canon pe ec o de
una au omaquia cien í icamen e elabo ada y asen ada en lo
más p o undo del conocimien o in ui i o a a és de gene a-
ciones. Sánchez Mejías no le bas a con pa icipa como p o-
esional, él c ee i memen e que sólo siendo pa e in eg al de
esa amilia pod á aden a se en un o eo au én ico en donde
ida y au omaquia sean un solo concep o, de ahí que e mi-
ne casándose con la he mana del Gallo, Dolo es. Es en es e
p eciso momen o cuando po ez p ime a hace apa ición el
hado maligno de la mue e. Quie e el des ino que el 16 de
mayo de 1920 el o o Bailao ma e en Tala e a a Joseli o y
que sea p ecisamen e Sánchez Mejías quien haya de es o-
quea al o o que enció a quien an as eces pa ió en dos
las en añas de animales que le buscaban el co azón. Ese día
la is eza en a en sus ojos y ya nunca le abandona á. Ese
día empezó una huida hacia delan e en busca de nue os e os
pe sonales, de cues iones esenciales que no puede llena
sólo con el uni e so au ino.
Aho a comienza una ayec o ia mucho más pe sonal e
ín ima que iene como e e en e geog á ico indiscu ible una
inca a las a ue as de Se illa, Pino Mon ano, espacio sag ado
donde se c ea un nue o concep o en el a e de o ea . Pe e-
necien e a Joseli o, Ignacio se la comp a a Ra ael quien
nunca la abandona á. A cadia mí ica, luga de encuen o
en e in elec uales y o e os como Belmon e. Espacio donde
la elicidad es in i ada pe manen e y que, sin emba go, con-
iene el ge men de una he mosa his o ia de desamo . T as la
Manuel G osso Gal án
204
mue e de Joseli o, Ignacio se aleja poco a poco del mundo
au ino, lo que de algún modo a ec a a su elación con Dolo-
es, su muje , educada y c iada en la o ma más adicional y
que e que nada puede hace pa a ecupe a a un Ignacio al
que sólo le unen sus hijos y la casa en la que habi an. Apenas
si se hablaban, i ían pa ed con pa ed pe o en uni e sos dis-
in os. Toda Se illa lo sabía y oda Se illa lo igno aba. Quien
la había is o baila alguna ez decía que no había nada igual,
po eso es especialmen e emocionan e oí de labios de su hija
que en las noches que p esagiaban o men a, aquellas que
sólo el dolo de an iguas he idas anuncia, Ignacio se ace ca-
ba al do mi o io de su muje y simplemen e le decía: «Dolo-
es báilame un poco, que el dolo no me deja do mi ». Ima-
gina a esa muje , sola, en el silencio de la noche, casi en
penumb a, baila pa a el amo que ya e a desamo , baila pa a
que los an asmas del dolo desapa ecie an, baila en hono
del homb e que acabó con la alimaña que ma ó a su he ma-
no, es mucho más que una imagen a o unada, es la esencia
úl ima que nos une a los nues os y que nos di e encia de
noso os mismos. ¿Quién pudie a ecupe a esos ins an es de
de o a consen ida de Ignacio, de iun o ugaz de Dolo es?
Qué dulce endicion, qué ama ga de o a.
Pa a en ende a Ignacio Sánchez Mejías hay que
en ende Pino Mon ano. Casa de in ini os pasillos e incon a-
bles habi aciones. Co ijo andaluz con ai es de hacienda
á abe que en su máximo esplendo a odos ecibía y a odos
daba cobijo. Noches de lamenco que du aban días, noches
donde Albe i, Lo ca o Villalón soñaban con la glo ia sin
sabe que en ese ins an e habi aban en ella. O la noche que
ue el p emio Nobel Jacin o Bena en e ya muy mayo y que
Ignacio Sánchez Mejías: La pasión po i i 205
poco, se a con i iendo en un pe sonaje eje sob e el que de
algún modo gi a la España in elec ual que nace a la pa que,
ambién, acaba. De su la ga ascensión a la glo ia sólo des a-
ca su admi ación y leal ad incues ionable al más clásico de
los ma ado es de o os: Joseli o el Gallo, canon pe ec o de
una au omaquia cien í icamen e elabo ada y asen ada en lo
más p o undo del conocimien o in ui i o a a és de gene a-
ciones. Sánchez Mejías no le bas a con pa icipa como p o-
esional, él c ee i memen e que sólo siendo pa e in eg al de
esa amilia pod á aden a se en un o eo au én ico en donde
ida y au omaquia sean un solo concep o, de ahí que e mi-
ne casándose con la he mana del Gallo, Dolo es. Es en es e
p eciso momen o cuando po ez p ime a hace apa ición el
hado maligno de la mue e. Quie e el des ino que el 16 de
mayo de 1920 el o o Bailao ma e en Tala e a a Joseli o y
que sea p ecisamen e Sánchez Mejías quien haya de es o-
quea al o o que enció a quien an as eces pa ió en dos
las en añas de animales que le buscaban el co azón. Ese día
la is eza en a en sus ojos y ya nunca le abandona á. Ese
día empezó una huida hacia delan e en busca de nue os e os
pe sonales, de cues iones esenciales que no puede llena
sólo con el uni e so au ino.
Aho a comienza una ayec o ia mucho más pe sonal e
ín ima que iene como e e en e geog á ico indiscu ible una
inca a las a ue as de Se illa, Pino Mon ano, espacio sag ado
donde se c ea un nue o concep o en el a e de o ea . Pe e-
necien e a Joseli o, Ignacio se la comp a a Ra ael quien
nunca la abandona á. A cadia mí ica, luga de encuen o
en e in elec uales y o e os como Belmon e. Espacio donde
la elicidad es in i ada pe manen e y que, sin emba go, con-
iene el ge men de una he mosa his o ia de desamo . T as la
Manuel G osso Gal án
204

Ignacio Sánchez Mejías: La pasión po i i 207
Lám. n.º 28.– El 11 de agos o de 1934, en Manzana es, p o incia de Ciudad Real, un o o de Ayala llamado G ana-
dino, al comenza la aena sen ado en el es ibo y da le el segundo pase po al o, como an as eces solía hace , le p en-
dióy sol eó, d amá icamen e, en e los cue nos: La co ida ue an g a e que le p o ocó la mue e (a chi o amilia ).
al p egun a le el an i ión qué que ía pa a desayuna dijo que
un aso de leche esca, a lo que Ignacio con es o ayéndo-
le una aca pa a que se la o deña an delan e de él. Pino
Mon ano es, pa a Sánchez Mejías; Se illa, sus aíces, su
amilia, lo p opio en e a lo ajeno. El espacio donde busca
e ugio, donde pe de se de uno mismo pa a pode encon a -
se. Pe o, poco a poco, sus es ancias allí se espacian y Mad id
se o ece como esa o a ida que es á po llega .
Día a día c ece su obsesión po ol ida los o os.
Manda a su hijo mayo a es udia a Suiza pa a que ca ezca de
con ac os con el mundo au ino. En la inca p ohíbe habla de
o os has a el pun o que su hija jamás io a su pad e es ido
de luces. Sólo al inal le egaló una o o as ma a un o o en
Cádiz con una dedica o ia especialmen e signi ica i a:
«Cien mil o os, ma a ía
Pa a lab a e un camino, de
Aleg ía.
Cien mil o os, ma a é,
Pa a que ú nunca sepas, lo que
Sé.
Que en la ida, Pi uji a, an
Boni a.
Se esconden po las esquinas,
odas las malas pa idas.
Y se ía mi sue e mala,
si no e en ego a us pies,
como es a mue e, ma ada,
u is eza,
a a esada po mi
espada».
Manuel G osso Gal án
206
Ignacio Sánchez Mejías: La pasión po i i 207
Lám. n.º 28.– El 11 de agos o de 1934, en Manzana es, p o incia de Ciudad Real, un o o de Ayala llamado G ana-
dino, al comenza la aena sen ado en el es ibo y da le el segundo pase po al o, como an as eces solía hace , le p en-
dióy sol eó, d amá icamen e, en e los cue nos: La co ida ue an g a e que le p o ocó la mue e (a chi o amilia ).
al p egun a le el an i ión qué que ía pa a desayuna dijo que
un aso de leche esca, a lo que Ignacio con es o ayéndo-
le una aca pa a que se la o deña an delan e de él. Pino
Mon ano es, pa a Sánchez Mejías; Se illa, sus aíces, su
amilia, lo p opio en e a lo ajeno. El espacio donde busca
e ugio, donde pe de se de uno mismo pa a pode encon a -
se. Pe o, poco a poco, sus es ancias allí se espacian y Mad id
se o ece como esa o a ida que es á po llega .
Día a día c ece su obsesión po ol ida los o os.
Manda a su hijo mayo a es udia a Suiza pa a que ca ezca de
con ac os con el mundo au ino. En la inca p ohíbe habla de
o os has a el pun o que su hija jamás io a su pad e es ido
de luces. Sólo al inal le egaló una o o as ma a un o o en
Cádiz con una dedica o ia especialmen e signi ica i a:
«Cien mil o os, ma a ía
Pa a lab a e un camino, de
Aleg ía.
Cien mil o os, ma a é,
Pa a que ú nunca sepas, lo que
Sé.
Que en la ida, Pi uji a, an
Boni a.
Se esconden po las esquinas,
odas las malas pa idas.
Y se ía mi sue e mala,
si no e en ego a us pies,
como es a mue e, ma ada,
u is eza,
a a esada po mi
espada».
Manuel G osso Gal án
206
igual da una con e encia en el A eneo de Valladolid, es ido
de o e o aún, un pa de ho as después de la co ida o in o-
duci se en el mundo del cine ac uando en un pa de películas.
El mundo, de nue o, se le p esen a como exen o de lími es y
sus ilusiones se dispa an. Cos eado po Ignacio, un g upo de
poe as jó enes ma chan a Se illa pa a celeb a el cen ena io
de Góngo a. Lo ca, Albe i, Be gamín, Chabas, Jo ge Guillén,
Ge a do Diego y Dámaso Alonso, que sin sabe lo han dado
o igen a la gene ación del 27. Pino Mon ano du an e dos días
con sus noches uel e a se el cen o del uni e so. Mad uga-
da de anís y can e hondo; el sueño ha comenzado.
Es p ecisamen e aho a cuando Ignacio empieza a
oma conciencia de su gi o pe sonal. En 1928 es ena una
comedia d amá ica, Sin azón, que supuso el p ime ace ca-
mien o al mundo del psicoanálisis del ea o español. El
ópico del o e o andaluz cae hecho pedazos y, po si ue a
poco, ese mismo año es ena su segunda ob a Zaya. Sus
amis ades son casi exclusi amen e in elec uales y a is as,
el mundo de los o os se ha con e ido en algo ma ginal en
su ida. En 1929 ma cha a Nue a Yo k pa a p epa a un
espec áculo musical. Du an e su es ancia allí p onuncia una
con e encia sob e su concep o de au omaquia en la Uni-
e sidad de Columbia y en donde se ecoge una de las de i-
niciones más bellas del a e de o ea que jamás se han
dado: «El o eo no es una c ueldad sino un milag o. Es la
ep esen ación d amá ica del iun o de la ida sob e la
mue e»2. ¿Cómo explica le a un audi o io ajeno a los o os
lo esencial que puede llega a se en nues a cul u a juga
Ignacio Sánchez Mejías: La pasión po i i 209
Cuán o dolo en cada ase, sólo los suyos jus i ican un
úl imo sac i icio que se con e i á en o enda. El e o pe ma-
nen e de i i al lími e lo iene ex enuado y, sin emba go,
necesi a dine o y p oba se po úl ima ez que ya no pe ene-
ce al mundo de la au omaquia sino al de la cul u a. De nue o
el des ino apa ece á e inmo aliza á a Ignacio Sánchez Mejí-
as p ecisamen e como ma ado de o os aunque es a ez
Fede ico Ga cía Lo ca con ie a su mue e en una ob a cum-
b e de la li e a u a uni e sal. Pe o odo es o quizá sea co e
demasiado, ol amos a ás en el iempo al momen o pos e-
io a la mue e de Joseli o. Es p ecisamen e en onces cuan-
do su ca e a como ma ado de o os llega a su máximo
esplendo , no en a co idas ese año, luego end á el has ío.
Tempo adas co adas de aíz, epe idos anuncios de e i ada
de los uedos. Habiéndolo conseguido odo, pa a qué segui
en un mundo donde el mejo ha acasado.
El año 1925 ma ca un gi o en su ida. Sus la gas em-
po adas en Mad id le conec an con los in elec uales y comien-
za su elación sen imen al con la A gen ini a, bailao a excep-
cional a la que ayuda en el mon aje de un espec áculo en el
que pa icipan Lo ca y Albe i y que, de alguna mane a, pudo
ep esen a un cambio adical en la concepción de los espec-
áculos popula es a lamencados, pe o que desg aciadamen e
no ue así y quedó como un ejemplo aislado en un ma de
ob iedades. El 8 de ab il de ese año inicia sus colabo aciones
con un dia io se illano donde, po p ime a y única ez, un
o e o hace las c í icas de sus p opias co idas. El mundo que
le odea ya no es el ce ado de Andalucía, sino el de los anda-
luces uni e sales que siemp e buscan una e olución es ic a-
men e pe sonal. En es a línea de genialidad p o oca i a ale
Manuel G osso Gal án
208
2 Ve , en es e núme o de la Re is a de Es udios Tau inos, págs. 47-68.
igual da una con e encia en el A eneo de Valladolid, es ido
de o e o aún, un pa de ho as después de la co ida o in o-
duci se en el mundo del cine ac uando en un pa de películas.
El mundo, de nue o, se le p esen a como exen o de lími es y
sus ilusiones se dispa an. Cos eado po Ignacio, un g upo de
poe as jó enes ma chan a Se illa pa a celeb a el cen ena io
de Góngo a. Lo ca, Albe i, Be gamín, Chabas, Jo ge Guillén,
Ge a do Diego y Dámaso Alonso, que sin sabe lo han dado
o igen a la gene ación del 27. Pino Mon ano du an e dos días
con sus noches uel e a se el cen o del uni e so. Mad uga-
da de anís y can e hondo; el sueño ha comenzado.
Es p ecisamen e aho a cuando Ignacio empieza a
oma conciencia de su gi o pe sonal. En 1928 es ena una
comedia d amá ica, Sin azón, que supuso el p ime ace ca-
mien o al mundo del psicoanálisis del ea o español. El
ópico del o e o andaluz cae hecho pedazos y, po si ue a
poco, ese mismo año es ena su segunda ob a Zaya. Sus
amis ades son casi exclusi amen e in elec uales y a is as,
el mundo de los o os se ha con e ido en algo ma ginal en
su ida. En 1929 ma cha a Nue a Yo k pa a p epa a un
espec áculo musical. Du an e su es ancia allí p onuncia una
con e encia sob e su concep o de au omaquia en la Uni-
e sidad de Columbia y en donde se ecoge una de las de i-
niciones más bellas del a e de o ea que jamás se han
dado: «El o eo no es una c ueldad sino un milag o. Es la
ep esen ación d amá ica del iun o de la ida sob e la
mue e»2. ¿Cómo explica le a un audi o io ajeno a los o os
lo esencial que puede llega a se en nues a cul u a juga
Ignacio Sánchez Mejías: La pasión po i i 209
Cuán o dolo en cada ase, sólo los suyos jus i ican un
úl imo sac i icio que se con e i á en o enda. El e o pe ma-
nen e de i i al lími e lo iene ex enuado y, sin emba go,
necesi a dine o y p oba se po úl ima ez que ya no pe ene-
ce al mundo de la au omaquia sino al de la cul u a. De nue o
el des ino apa ece á e inmo aliza á a Ignacio Sánchez Mejí-
as p ecisamen e como ma ado de o os aunque es a ez
Fede ico Ga cía Lo ca con ie a su mue e en una ob a cum-
b e de la li e a u a uni e sal. Pe o odo es o quizá sea co e
demasiado, ol amos a ás en el iempo al momen o pos e-
io a la mue e de Joseli o. Es p ecisamen e en onces cuan-
do su ca e a como ma ado de o os llega a su máximo
esplendo , no en a co idas ese año, luego end á el has ío.
Tempo adas co adas de aíz, epe idos anuncios de e i ada
de los uedos. Habiéndolo conseguido odo, pa a qué segui
en un mundo donde el mejo ha acasado.
El año 1925 ma ca un gi o en su ida. Sus la gas em-
po adas en Mad id le conec an con los in elec uales y comien-
za su elación sen imen al con la A gen ini a, bailao a excep-
cional a la que ayuda en el mon aje de un espec áculo en el
que pa icipan Lo ca y Albe i y que, de alguna mane a, pudo
ep esen a un cambio adical en la concepción de los espec-
áculos popula es a lamencados, pe o que desg aciadamen e
no ue así y quedó como un ejemplo aislado en un ma de
ob iedades. El 8 de ab il de ese año inicia sus colabo aciones
con un dia io se illano donde, po p ime a y única ez, un
o e o hace las c í icas de sus p opias co idas. El mundo que
le odea ya no es el ce ado de Andalucía, sino el de los anda-
luces uni e sales que siemp e buscan una e olución es ic a-
men e pe sonal. En es a línea de genialidad p o oca i a ale
Manuel G osso Gal án
208
2 Ve , en es e núme o de la Re is a de Es udios Tau inos, págs. 47-68.