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Mujeres, redes y hogar

Abstract

La autora se referirá a tres momentos históricos en los cuales los avances técnicos en formas de red incorporados en el hogar han modificado el papel de la mujer en la sociedad: En la segunda mitad del siglo XIX, cuando la hidráulica era sinónimo de progreso. En la primera mitad del siglo xx cuando la electricidad equivaldría a modernidad. Y en este final del siglo y de milenio en el que las redes telemáticas se identifican con el concepto de globalidad.

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Mujeres, redes y hogar

Author: Gavira Golpe, Carmen
Publisher: Editorial Universidad de Sevilla
Year: 2000
DOI: 10.12795/astragalo.2000.i15.06
Source: https://idus.us.es/bitstreams/43a2321f-1095-42d8-bebc-26f4f3fd6fe7/download
MUJERES, REDES Y HOGAR
Ca men Ga i a
La au o a
se
e e i á a
es
momen os his ó icos
en
los cuales los a ances
écnicos en o mas
de
ed inco po ados
en
el hoga han modi icado el papel
de
la
muje en
la
sociedad: En
la
segunda mi ad del siglo
XIX,
cuando la
hid áulica
e a
sinónimo
de
p og eso. En
la
p ime a mi ad del siglo
xx
cuando
la
elec icidad equi ald ía a mode nidad. Y en es e inal del siglo
y
de milenio
en
el que las edes elemá icas
se
iden i ican con el concep o de
globalidad.
Las e minales de las ac uales edes de co-
municación, in en an sua iz,a la sospecha
de que las ciudades son expe imen os aca-
sados, lechos secos de un ío en cuyo ondo
yacen los escomb os he umb ados y obso-
le os de uno de an os u u os p ome idos.
Ch is ian Fe e ,
<<
Desie o, ca as o y espacio écnico>>
A
l o la go de la his o ia, la elación en e
el homb e y la écnica se ha p oducido
en e apas y si uaciones muy di e en-
es. Desde ac i udes de asomb o o e icencia, a
pe íodos de
e
ciega, de op imismo y ma a illa
o momen os de miedos y ecelos. Pe o, en
cualquie caso, la adap ación de la sociedad
al
desa ollo cien í ico écnico se ha basado siem-
p e en la idea de p og eso y de a ance hacia un
écnica en las ciudades con la i upción de
las llamadas edes du as: gas, elec icidad,
elé ono, e c., g acias a las cuales se desa o-
lla án nue as aplicaciones como el alum-
b ado público, los elec odomés icos, los
ascenso es, el elé ono o la ele isión, basa-
das odas ellas en ecnologías áciles de en-
ende : las ecnologías de sus i ución. Pe o,
en es os úl imos ein e años, hemos is o
i umpi en las ciudades un nue o ipo de e-
des, las edes blandas, silenciosas, in isibles
y pode osas, que si en de apoyo a nue as
aplicaciones como el G.P.S, los G.I.S, la
W.
W.
W,
o la domó ica, basados en ecnolo-
gías de in eg ación, mucho más
di í~iles
de
comp ende .
mundo mejo . Cuando in en amos hoy en ende las nue as
ecnologías nos en en amos con el hecho de ·
A pa i de la segunda mi ad del siglo
x x
que ac ualmen e la elocidad de e olución
comienza una impo an e ans o mación de los ins umen os sob epasa a la elocidad
-LXXXIX-
89
ASTRAGALO, 15 (2000)
A ibu ion-NonComme cial-Sha eAlike - CC BY-NC-SA
A icle, ISSN 1134-3672
h ps://dx.doi.o g/10.12795/as agalo.2000.i15.06
A qui ec a, U banis a y p o eso a de la ETSAM
90
de asimilación del se humano y de la socie-
La
hid áulica u bana
dad. Las nue as ecnociencias y las edes que y
el p og eso
las alimen an se desa ollan a
un
i mo acele-
ado, mien as que
el
homb e y los ins umen-
os sociales e olucionamos a
un
i mo mucho
más len o. La consecuencia es el desasosiego
de e mos obligados a i i en
un
u u o cons-
án emen e sob epasado.
No disponemos de iempo pa a e lexiona a
nues o i mo sob e
lo
que es á ocu iendo en
nues o en o no y que a ec a de una mane a
decisi a a nues a simple y pequeña es uc u a
humana. Pe o es p ecisamen e aho a, cuando
noso as, las muje es, nos encon amos en
un
impo an e momen o en la busca de nues a
iden idad como se es humanos y de nues o
luga en la sociedad y en es e nue o a i icio
que es la ciudad de las edes.
La
si uación no es o almen e núe a, ya que
desde hace muchos años nues as idas ans-
cu en en e cables, ubos y ib as. Hace ya
muchos años que las edes han ans o mado
nues a o ma de i i , de pensa y de elacio-
namos, pues o que hace ya muchos años que
u ilizamos es as edes, las obse amos, las
modi icamos o nos adap amos a ellas.
Veamos es momen os en que los ubos, los
cables y las ib as han modi icado
el
papel
de la muje en la sociedad: en la segunda mi-
ad del siglo
XIX,
cuando la ed hid áulica
e a sinónimo de p og eso. En la p ime a
mi ad de siglo
xx,
cuando
la
elec icidad
equi alía a mode nidad. Y
en
es e inal de
siglo y de milenio, en el que las edes ele-
má icas se iden i ican con el concep o de
globalidad.
Pocos no elis as han sido capaces de desc i-
bimos el impac o de la Re olución écnica en
la ida co idiana de las muje es como lo hace
Beni o Pé ez Galdós en algunas de sus no e-
las como Fo una a
y
Jacin a: «(
...
) desde
1845 pa a acá
-dice
el ela o - apa ecie on
en Mad id los p ime os meche os de gas, los
p ime os bille es del Banco de San Fe nando,
el sello de co eos y los sob es, ( ... ) la nue a
cuad ícula de los Ensanches sob e la an igua
ciudad de Mad id, que po a e del apo , se
colocó a 40 ho as de Pa ís (
...
) El Canal
de Suez lle ó a sup imi la u a come cial de
Asia «Cadiz-Cabo de Nue a Espe anza, ha-
ciendo desapa ece los ojos, azules, ama i-
llos y e des b illan es
..
. de los man ones de
Manila, pa a impone los modos, cos umb es
y colo es g ises de ese maldi o No e de Eu-
opa». Pe o en es a no ela, lo que mejo se
e leja como consecuencia del cambio éc-
nico, es una de las ans o maciones cla e de
la elación de la muje y la ciudad: el agua. El
agua, es deci , la cul u a hid áulica con o-
lada has a en onces po la muje como es-
ponsable de la alimen ación y la higiene, en
una ciudad que se ap o isionaba únicamen e
median e los « iajes de agua» sub e ánea
c eados po los á abes a pa i de la p ime a
mina abie a en 1202 y que en 1851 se á sus-
i uida po la ed écnica de agua odada con
la canalización del io Lozoya. Desde en-
onces, el agua se con ie e en un lujo éc-
nico dependien e de la ingenie ía hid áulica
y,
a la ez, en un bien del Es ado en manos de
la Adminis ación.
-
XC
-
Isabel Co de o, la mad e de Jacin a, soña á
con los audales de agua que a pa i de la ins-
alación del Canal an a in adi las calles y las
plazas de la sedien a ciudad. En onces, los
mad ileños «se la a án po lo menos la ca a y
las manos» y «más a de
se
la a án odo lo de-
más», con lo que a la ende a, «el u u o,
se
le
p esen ó con isiones de camisas limpias en
odas las clases, de muje es y acos umb adas a
muda se odos los
días(
...
)».
Pa a Ba ba i a, la sueg a de Jacin a,
«(
...
) no
i ía en Mad id quien no oye a po las maña-
nas el uido cónca o de las cubas de los mil
aguado es de la uen e de Pon ejos». La p opia
Jacin a, en el episodio de
su
c isis ma e nal,
busca al hijo deseado iden i icándolo con el
gemido de lo ga os en las alcan a illas.
«(
...
)
co ióle un ío co an e po odo el cue po,
u bano,(
...
) des acando a mayo al u a que los
ejados del con en o y de las casas p óximas»,
luga de esco en las noches de e ano y se-
ñal de p esajio de su des ino.
Aunque sin duda, el pe sonaje más pa adig-
má ico
de
la an igua hid áulica sub e ánea
mad ileña se á el de Doña Cas a que con la
delicadeza de un buen ca ado de inos gua da
en sus seis bo ijos el agua de los dis in os
« iajes»:
«(
... ) se dispuso a obsequia a sus
amigas con asos de agua. Ponía es a seño a
sus cinco sen idos en los bo ijos pa a en ia el
agua, y enía a gala el que en ninguna pa e la
hubie a an esca y ica como en su casa. Des-
pués de ae un pla o con azuca illos, ue a es-
cancia el p ecioso con enido de los bo ijos,
pues e an a ios, y con ellos g aduaba la em-
pe a u a, poniéndolos o no en el balcón ... ( ... )
quedóse pa ada, el oído a en o a
un
umo que ¿de qué agua quie en us edes? ¿P og eso o
al pa ece enia del suelo, de en e las mismas Lozoya?
pied as de la calle (
...
) io al in jun o a la
ace a (
...
) una de esas endidu as p ac icadas
en el encin ado que se llaman abso bede os en
el lenguaje municipal, y que si en pa a da
en ada en la alcan a illa
al
agua de las calles
(
...
) a eció la llu ia, y el abso ede o deglu-
aba ya una onda g uesa que hacia ga ga is-
mos y bascas al choca con las pa edes de
aquel gazna e( ...
)».
Po
su
pa e, Fo una a con ie e en símbolo
pe sonal el mo o de ien o de una de las se-
sen a no ias que exis ían en la ciudad. La no ia
de las Micaelas
-Las
a ecogidas-, de la calle
Ho aleza,
«(
... ) mo iéndose el disco con ma-
jes uosa len i ud, e a an he moso de e con
su co aza de abli as blancas y ojas, que pa e-
cía un plumaje ( ... ) ans o mando el paisaje
-Lo
mismo me da - eplicó Fo una a.
-Toma Lozoya, y c éeme -insinuó doña Lupe,
con su aso en la mano-, po más que diga
és a, P og eso es un poqui o salob e.
-Eso
a en gus os y ambién in luye el hábi o
-a guyó Cas a con la su uciencia y o malidad
de
un
ca ado de inos-. Como yo me he
c iado bebiendo el agua de Pon ejos, que es la
misma que la Me ced, que hoy llaman P o-
g eso, oda o a agua me pa ece que sabe a
ango».
No insis i é en lo mucho que se dijo sob e es e
a ado de aguas de Mad id pe o es á cla o que
el conocimien o de los dis in os « iajes» cons-
i uía una au én ica cul u a del agua sub e á-
-XCI-
91
ASTRAGALO,15(2000)ISSN 1134-3672
92
nea,
y
es o se á lo que desapa ece á con
la
cons ucción del Canal de agua odada del Lo-
zaya, p oduc o único, lujo écnico del que la
muje se á únicamen e consumido a.
La elec icidad y el mundo
mode no
La elación
de
la muje con la elec icidad es
mucho más compleja, ya que es a nue a ed
i umpe en odos los ámbi os de la ida u bana,
·ampliando a a és de la luz, el espacio y p o-
longando el iempo, ompiendo las ba e as de
Lo
domés ico, apo ando una ue za ácil de ma-
neja y aplicable a múl iples usos
de
la ida co-
idiana, p opo cionando calo sin es ue zo ni
pelig o, e c. Todo ello a a supone una mul i-
plicación del mundo y de las elaciones de la
muje simpli icando su abajo y ompiendo es-
u bina, c ea la WES (Sociedad de Muje es
e Ingenie ía). Un año más a de se unda
la
EDA (Asociación pa a el Desa ollo
de
la
Elec icidad), a a és de
la
cual las muje es
ap enden la u ilización de las aplicaciones
de
la nue a ene gía.
De
la WES se escinde un
g upo,
la
EAW (Asociacion de Muje es y
Elec icidad) que se plan ea un cambio impo -
an e, las muje es no sólo son consumido as
de la elec icidad sino que pueden se ambién
abajado as en las nue as emp esas
en
las que
las condiciones son mucho más adecuadas
pa a la muje que en las an iguas indus ias de
apo . Se p e ende además in oduci en el
me cado aplicaciones eléc icas c eadas po
las p opias muje es
y,
ambién, p omo e a
la
muje
al
en e de emp esas p oduc o as de
elec icidad.
pacios y iempos que an es le es aban edados. Sin emba go, casi odos es os p oyec os
Los p ime os apa a os eléc icos suponían un
conside able aho o de es ue zo y
de
iempo, e
ine i ablemen e con e ían a sus usua ias en
mode nas, libe ales y au ónomas. Pe o la ines-
pe ada expe iencia que supuso la Gue a de
1914 p oduci á una nue a elación de las mu-
je es con la elec icidad al ene que u iliza
es a nue a ene gía más allá del ámbi o domés-
ico, al hace se ca go de odos los abajos
an e io men e ese ados a los homb es. Es a
expe iencia no se ol ida á una ez e minada
la
Gue a
y
de
una u o a o ma comenza án a
o ma se g upos y asociaciones pa a p omo e
la gene alización del uso
de
es a nue a ene gía
po pa e
de
las muje es.
En 1919, Lady Pa sons, su agis a inglesa ca-
sada con
Si
Cha les Pa sons, in en o de la
choca án con una men alidad y una legisla-
ción que encaminada a p o ege a
la
muje ;
en
Ingla e a po ejemplo, les p ohíbe aba-
ja
an es de las 10 de la mañana y después
de
las 5 de la a de. Es e ipo de leyes son aboli-
das g acias al empeño de algunas pione as
como Má ga e Pa higaly, ingenie a eléc-
ica, que c ea una compañia pa a
la
elec i i-
cación de zonas u ales en
la
que únicamen e
abajan muje es.
O o aspec o impo an e es la publicidad, a
a és de la cual diseñado as como E. Mille ,
esponsable de las campañas de Edison (lam-
pa as, adios, e c.), ans o man la imagen de
la
muje
co
mo usua ia
de
la elec icidad.
En el caso de los Es ados Unidos, los a ances
écnicos gene ados po la aplicación de la
-
XCII
-
nue a ene gía chocan con
la
concepción
no eame icana de
la
casa y del abajo domés-
ico, esumida en el ex o «La casa de la muje
ame icana» de las he manas Ca he ine y Ha-
ie Beeche (au o a es a úl ima de La cabaña
del
Tia
Tom),
pione as del eminismo domés-
ico. En es a concepción pu i ana, basada
en
el
concep o di ino de la amilia (dis in a po
supues o de los plan eamien os ca ólicos o so-
cialis as),
el
homb e, esponsable de las a eas
económicas, u iliza
el
espacio de la ciudad,
mien as que la muje , esponsable de la edu-
cación y la mo al,
se
adueña del espacio
domés ico, la casa de
la
pe i e ia u bana ligada
a la na u aleza.
es «eléc icamen e elices» eple os de elec-
odomés icos con e i án a cada ama de casa
en su p opia c iada. La acionalización
de
hoga supond á así
no
un
cambio de oles, ni
el
hace cosas de o ma di e en e, sino en e-
aliza los mismos abajos de o ma más á-
pida y con meno cos e.
En
de ini i a, as la Segunda Gue a mundial,
y g acias a la elec icidad, end á luga en el
ámbi o domés ico
un
impo an e cambio éc-
nico, sin que
se
p oduzca ningun cambio so-
cial. Pa a las emp esas eléc icas, la muje se
con e i á en la consumido a de las «ho as
a-
lle», sin que
la
al a de c ea i idad, la mono o-
nía del abajo domés ico, la soledad o el e-
Po ello, la i upción de la elec icidad
en
la pa o sexual de las a eas del ama de casa,
ida co idiana de es as muje es supond á
el
cambien. Es a si uación se á el pun o de en-
man enimien o de una mo al pu i ana del siglo en amien o de dis in as posiciones del pen-
x n
con écnicas del siglo XIX.
La Segunda Gue a mundial da á
un
nue o
gi o a la elación de la muje con la elec ici-
dad, ya que
si
bien las muje es uel en a
ocupa el pues o de los homb es y a desem-
peña odos los abajos du an e el iempo
que és os es án en el en e,
al
inaliza la
Gue a, muchas de las g andes i mas de
a mamen os (Wes hinghouse, AEG
...
),
o ien-
a án su p oducción al sec o de los elec o-
domés icos ligados a la i ienda indi idual
aislada. De es a o ma, poco a poco an desa-
pa eciendo odas las inicia i as y expe ien-
cias de i iendas comuni a ias ligadas a p o-
yec os que a ancando de la p imi i a Ciudad
Ja dín de E enezed How ad en 1898 se desa-
olla án has a los años 40. La casa de en-
sueño sus i uye a la Ciudad Ideal, y los hoga-
samien o eminis a, especialmen e en a qui-
ec u a y u banismo.
Pe o las consecuencias del uso de la elec i-
cidad en la ida co idiana de las muje es no
ha sido apenas es udiada y menos en nues o
país. Análisis an e elado es como el eali-
zado po Ma ie-Noélle Denis, sob e la e olu-
ción de la la ado a, o abajos más ecien es
como los publicados en F ancia, I alia o Ale-
mania compa ando gene aciones de muje es
de los años 50 y de los años 80 en elación
con el uso de los elec odomés icos, descu-
b en que las mismas cosas no signi ican
ni
ienen el mismo alo pa a muje es con
ein a años de di e encia, y que mien as
una gene ación habla de con o o de calidad
de ida, o a habla de libe ad y de aho o de
iempo.
-XCIII-
93
ASTRAGALO,15(2000)ISSN 1134-3672

94
La
in o má ica y la conexión global
En su ecien e lib o Ce os +
Unos.
Muje es
digi ales y
la
nue a ecnocul u a, la socióloga
inglesa Saddie Plan , pa iendo de la igu a de
Ada By on Lo elace (1815-1852), c eado a
del concep o de p og amación y de los lengua-
jes lógicos, eco e los dis in os momen os de
la elación de las muje es con
la
in o má ica.
Su
conclusión, coincidiendo con la de
la
ma
-
yo ía de las in es igaciones en es e campo, es
la de que las nue as ecnologías, en sí,
no
cambian nada, pe o po encian y amplían las
posibilidades de comunicación, lo que a o-
ece no sólo a la muje sino a los g upos hu-
manos que an e io men e es aban en si uación
de in e io idad.
Pe o
en
es os úl imos ein e años, an impo -
an e como
la
e olución de las llamadas nue-
as ecnologías ha sido la e olución del
concep o de hábi a .
El
hábi a ya
no
hace
e
-
e encia unicamen e
al
espacio- i ienda, sino
que engloba odo
un
conjun o de espacios dis-
pe sos en el en o no u bano ligados a la i-
ienda a a és de las edes. A
su
ez,
el
p o-
pio concep o de amilia ha su ido impo an es
ans o maciones, englobando aho a una
a-
iedad de si uaciones en su composición que
an desde la amilia polinuclea , la amilia
monopa en al o los indi iduos solos.
Es o hace que los llamados se icios de p o-
ximidad o del en o no del hábi a hayan is o
ambién impo an es cambios, encon ándo-
nos que pa a la delegación de es os se icios
en e ce os con i en hoy si uaciones de cua-
o ipos di e en es:
un
modelo clásico de se -
idumb e (el se icio domés ico);
un
modelo
a esanal ( ecu so a écnicos o emp esas pa a
se icios especí icos que equie en conoci-
mien os écnicos especiales, on ane ía, elec-
icidad, in o má ica ...
);
modelo comuni a io
(ayuda solida ia de olun a iado, o ecu so
no me can il a algún miemb o de la amilia),
y modelo de se icio en ed ( domó ica
o p es ación a a és del acceso a edes in-
o má icas).
Si
de inimos la domó ica,
no
desde la inge-
nie ía in o má ica, sino desde la p ác ica de
su u ilización, di íamos que es «el ecu so a
los obje os o las pe sonas que los agen es do-
més icos mo ilizan en su ida co idiana pa a
esol e las a eas que se han p opues o o
que les son a ibuidas, independien emen e que
esos ecu sos sean in e nos o ex e nos a la
casa, me can iles o no». Vemos así que las
hoy llamadas i iendas domó icas son aque-
llas que disponen de cale acción con p og a-
mado , de cie es au omá icos de pe sianas y
co inas, de aspi ado cen alizado con cone-
xión
en
odas las pa edes, de mandos a dis-
ancia pa a manipula desde ue a del hoga
la mayo ía de los elec odomés icos, de mó-
dulos de segu idad como ala mas an i- obo,
de ec o es de ugas de agua, gas o uego, de
sis emas de ape u a au omá ica de pue as y
ga aje, de sis emas de iego au omá ico, de
co acésped obo izado ... Pe o odo ello, hoy
po
hoy,
signi ica
el
aumen o del cos o de la
i ienda y de su man enimien o, es deci , que
la i ienda domó ica es sinónimo de i ienda
de en a al a.
Sin emba go, desde 1985 la domó ica se ge-
ne aliza y se aba a a, ya que
un
solo cable su-
i uye a a ias de las edes que i igan los
-XCIV-
edi icios pa a p opo ciona se icios como
la
TV,
el in e ono, las ala mas, los egula-
do es de cale acción, e c ...
Y,
desde 1989,
a ias expe iencias de domó ica colec i a se
desa ollan en dis in os países eu opeos,
aplicadas en ba ios de i ienda social. En
F ancia, una expe iencia pilo o se aplica a
20.000 i iendas públicas de baja en a
(HLM), ma cándose como obje i o la in e-
g ación de los se icios: gas, elec icidad,
ed de ele isión pública, e c
...
Es o supuso
el cableado de odos los edi icios incluidos
en el p oyec o pa a pe mi i la ci culación de
in o mación ex ual, numé ica y de imáge-
nes, y la c eación de un cen o de in o ma-
ción cen alizada conec ado con la ed pú-
blica pa a el in e cambio a dis ancia. Las
unciones p opues as ue on múl iples: segu-
idad en las pa es p i adas de los edi icios,
segu idad en las pa es comunes y en los ele-
men os colec i os, con o de cada una de las
i iendas median e
12
unciones (calo , ío,
e c.), comunicación en ed en e los habi an-
es, los adminis ado es de las i iendas y
los ges o es de los se icios, ges ión écnica
y adminis a i a en ed, c eación de un dia io
in o má ico, aplicación de pan allas pa a la
comunicación en e los ecinos a a és de la
ele isión, mejo a de los se icios de ele o-
nía, los in e onos, e c
...
La es uc u a del sis ema es ela i amen e
simple, y se basa en el p incipio de cap a-
ción/concen ación (senso es, con ado es, de-
ec o es, e c.), en
un
o denado cen al y el
p incipio de dis ibución selec i a pa a
el
a-
amien o especí ico de pe sonas, ene gía o in-
o maciones (mensajes).
La expe iencia
de
es e sis ema ha pues o de
mani ies o nue os con lic os, ya que la acio-
nalización de las elaciones e in e cambios
con el
in
de pe mi i la p o ección indi idual
y colec i a de los ecinos, signi ica una pé -
dida de emancipación y au onomía de los ha-
bi an es, pues o que supone una pé dida de
libe ad y de in o malidad en las elaciones.
Po o a pa e,
la
elación mecánica es mucho
menos alo ada que la elación o gánica y el
gua dian/ igilan e/in o mado es sen ido co-
mo
un
elemen o de con ol y ep esión.
De
cualquie o ma, es as expe iencias, dema-
siado ecien es,
no
pe mi en gene aliza cuál
se á
su
impac o eal en la ida co idiana y
se á necesa io espe a más años y e mul i-
plicadas las ac uaciones pa a llega a e sus
e ec os. Se ciudadano es mucho más que
simplemen e con e i se en abonado, en
un
consumido deslocalizado que se conec a a
unos se icios
en
ed.
Reco demos a I an Illich cuando a i ma que
el
hoga
no
es sólo
un
luga pa a p oc ea
ni
una caja ue e bien equipada. Vi i es com-
pa i luga es y espacios, pe o cuando el espa-
cio que habi amos pie de
su
azón his ó ica y
sus ínculos de iden idad, se con ie e única-
men e en
un
luga sin pe enencia, con olado
po la concesion de una o a ias emp esas
de
edes. Nues a pe cepción co po al del espa-
cio, nues o sen ido de pe enencia a un luga
especí ico, se o ma a a és de pe cepciones
ónicas, isuales y senso iales en un len o y
complejo p oceso cul u al. Así, la memo ia
del luga ligada an ue emen e
al
pa imonio
a qui ec ónico o
al
paisaje, con o ma social-
men e la memo ia colec i a. El se humano, y
-XCV-
95
ASTRAGALO,15(2000)ISSN 1134-3672
96
especialmen e la muje ,
no
es capaz de pensa
la ciudad si
no
es p ecisamen e en é minos de
espacio- iempo, y el hace los desapa ece su-
pone elimina la ciudad al y como hoy la en-
endemos. La ciudad como luga de encuen o
y plu alidad, de ci culación y de conexión,
como espacio de iden idad y pe enencia.
Sin duda es aho a el mejo momen o pa a
oma en nues as manos las nue as Redes
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Si
no,
el iesgo es emos con e idas, una ez más,
en simples abonadas, enganchadas a es a
nue a ed global sin cen o
ni
luga .
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