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El derecho a la identidad cultural: reconocimiento y multiculturalismo

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El derecho a la identidad cultural: reconocimiento y multiculturalismo

Author: Villacañas Berlanga, José Luis
Publisher: Universidad de Sevilla
Year: 1999
Source: https://idus.us.es/bitstreams/8426b52d-40ec-4b9c-af94-3af77bae915a/download
El
de echo a la iden idad cul u al:
econocimie
n
o y mul icul u alismo
José Luis Villacañas Be langa
Uni e sidad
de
Mu cia
(España)
1.
La
esis.
Me p opongo analiza las dimensiones nonna i as de las elaciones
en e las cul u as, la onna ideal en que pueden desplega
su
ida en condiciones
de plu alidad cul u al. Desde es e pun o de is a, debemos oma
la
ida
de
las
cul u as
con
independencia de sus elaciones polí icas; es o es, al
ma gen
del
hecho de si son mayo i a ias o mino i a ias y de si una de ellas man iene elacio-
nes especiales con
un
cue po polí ico.
De ende é en es a in e ención una
p ime a
esis: bajo cie as condiciones
de
su
cons i ución in e na, exis e un cla o de echo mo al de los g upos mino i a-
ios cul u almen e de inidos a su econocimien o po pa e del odo social.
Pe o
es e de echo mo al
no
iene una aducción uní oca o inmedia a como
de echo
ju ídico. Pa a que la enga, es p eciso que se
den
ul e io es c i e ios a la
me a
exis encia de ales g upos y a .la me a a innación de su iden idad.
En ealidad, la esis de ondo de ende á que ni exis encia
ni
iden idad,
en
an o dimensiones on ológicas, compo an
po
sí mismas de echos de econoci-
mien o mo al y ju ídico. Pa a da es e paso, pa a que el econocimien o sea
un
de echo exigible ju ídicamen e es able, se necesi an ul e io es c i e ios que
exce-
dan
la
simple on ología. Es os ul e io es c i e ios es án especialmen e elaciona-
dos, en e e eno mo al, con una comp ensión de la cul u a como espí i u; y en
el
e eno ju ídico, con
la
injus icia insupe able que an o la sociedad mayo i a ia
como el p opio o ganismo es a al ealicen sob e una cul u a mino i a ia.
Na u almen e, es os c i e ios son de muy dis in a calidad. En p ime luga ,
en elación con los de echos y debe es mo ales,
la
noción de espí i u equie e
un
me iculoso análisis.
En
segundo luga , en elación con los de echos y debe es
ju-
ídicos, los casos de injus icia no sólo son conc e os, sino que sólo se disc iminan
a ins ancia de pa e.
Po
lo
an o, exigen p ime amen e una de inición p ecisa
de
la
pa e en cues ión. Sin emba go, y en segundo énnino,
el
p oblema
que
plan ea
el econocimien o de de echos ju ídicos
es
que exige un
su
je o plenamen e iden-
i icado, espec o del cual hablamos de sus de echos subje i os. Mien as que el
36 A auca ia N o. 1
econocimien o de de echos mo ales a ec a a cualquie a, el econocimien o de
de echos ju ídicos siemp e iene un con ex o en el que se de ine an e
quién
se
eclama, pues si bien los de echos mo ales pueden exigí seles a cualquie a, los
de echos ju ídicos sólo pueden se a endidos po cue pos ju ídicamen e de inidos.
Es e ca ác e con ex ual de los de echos ju ídicos, e e idos a una ins ancia an e
la que se eclama, exige en e ce luga
un
a amien o especí ico de los de echos
polí icos según las eclamaciones y las ins i uciones an e las que se exige el e-
conocimien o.
Desa olla é es e a gumen o. Mi con ibución, además de p o isional, desea
coloca se en una cie a línea excén ica espec o de la bibliog a ía más conocida.
Más allá de la bibliog a ía gene ada a pa i del ensayo de Cha les
Taylo
Mul-
icul u alismo
y
la
polí ica
del
econocimien o,
in en o p oyec a sob e es e deba e
la luz de las clásicas he amien as y hábi os de
la
iloso ía.
En
cie o sen ido, mi
aspi ación consis e en ealiza dis inciones que,
no
po enojosas, pueden
se
des-
plazadas ue a de nues o campo de a ención. Sólo as es as dis inciones es a e-
mos en condiciones de en a de lleno en la cues ión deba ida, a sabe , si la es-
e a de
la
polí ica democ á ica debe
se
neu a 1 en elación con la cul u a.
A m de cuen as, en es e deba e es á en juego, sob e odo, una buena eo ía
de la democ acia como o ma no ma i a de exis encia. Y la cues ión de ondo
eside en si la democ acia puede sob e i i en caso de no a ec a a
la
o alidad
de las ac i udes an e las cosas humanas.
En
el lími e, la p egun a es:
¿puede
sob e i i la democ acia dejando ue a
de
su
ámbi o no ma i o
la
dimensión
de
la
cul u a? ¿Exis e democ acia sin su espí i u? ¿Podemos deja las cosas en el si io
en que las puso Thomas Mann en 1914, en
Las
conside aciones
de
un
apolí ico,
cuando de endió que la cul u a y
la
ci ilización democ á ica son p o undamen e
incompa ibles? ¿O más bien enía azón Hein ich
Mann
al conside a que
pode
democ á ico y espí i u son compa ibles?
1.
La
palab a
iene usada
po
Amy
Gu mann
en su
in oducción
a
Taylo ,
1993: 15.
Aunque
ella
no
lo sabe,
es
la
palab a que u iliza ía Ca !
Schmi
en elación
con
la
p e ensión
con inua
del libe alismo de despoli iza
una
es e a de acción que
se
ha
o nado
con lic i a
.
El
enómeno
del libe alismo y su elación
con
la
cul u a
pod ía
se analizado en esos
é mi-
nos. La
cues ión
,
cie amen e
,
no
puede esol e se a i mando la me a neu alidad,
po que
eso
signi ica ía la imposibilidad de
una
mediación
polí ica de
la
cul u a.
De
es e modo, se
po en-
cia ían las dimensiones de
en en amien o
amigo/enemigo
como
única
o ma
de
la
polí ica
cul u al,
la
que
eme ge
cuando
el
Es ado
se
abs iene de
p oyec a
su
comp ensión
no ma i a
de la ida social.
El
de echo
a
la
iden idad cul u al 37
I.
Los
g upos
cul u ales ienen
de echo
mo al
a se econocidos
2.
¿Qué
comwzidad?
Ya he mani es ado en o o si io (Villacañas Be langa, 1996a)
mis ese as an e cualquie conside ación on ológica de la comunidad.
Webe ia-
namen e, asumo que debemos habla de p ocesos sociales,
no
de ealidades
me a-
ísicas. Aunque no oy a epe i las implicaciones
de
la esis webe iana que a i -
ma la di e encia sólo g adual en e los p ocesos comuni a ios y socie a ios, de i-
ni é las ca ac e ís icas de los p ocesos comuni a ios de la siguien e
mane a:
se
a a de p ocesos de elación social más bien es ables, que asumen
el
sen imien o
de co-pe enencia más bien in enso, y que despliegan una con aposición más
bien
ú ida espec o de o a ealidad social econocida como "ellos".
Es e mayo o meno cie e del g upo gene a un sen imien o
de
coacción
y
pe enencia que no necesi a es a ecogido
en
un
es a u o ju ídico. Es e sen i co-
ac i o de e mina una cie a i e e sibilidad de pe enencia, de insus i uibilidad o
imp escindibilidad de las pe sonas que en an
en
la elación social comuni a ia.
En
la medida
en
que la coacción gene a una
ca ga
psicológica de culpa en
caso
de
iolación del sen ido del g upo, el homb e que iene una elación comuni a ia se
sien e inclinado a do a la dimensión de pe enencia de cen alidad en su
ida.
Todo
lo
que iene que e con
el
sen imien o de culpa a ec a la elicidad,
de
la
que
la
conciencia de culpa es su e e so.
Po
eso c eo que podemos a i ma , sin
excesi as cau elas, que lo que ponga
en
juego
ales sen imien os condiciona el
cen o de la exis encia.
En es e sen ido, po
lo
an o, median e la elación comuni a ia se conquis-
an de e minados bienes humanos en an o ines,
en
an o dimensiones que implican
dis u a o pe de el goce de la exis encia, y no
en
an o medios o ins umen os
pa a log a lo. A los bienes que son ines, o a ec an
la
acep ación o echazo
de
la
exis encia
-y
que se e lejan en sen imien os como la dicha y
la
culpa- los llama-
é "bienes mo ales".
En odo caso,
la
condición
mode na
de oda elación social, incluida la
que
es á
en
la base de la comunidad, ha de se la lib e acep ación de la elación so-
cial misma.
En
es e sen ido, sólo nos sen imos inclinados a acep a las o mas co-
ac i as que, de alguna mane a, pueden se p esen adas como au ocoacciones.
De
es a mane a, la ca ga de culpa sólo se asume si se ha iolado un
comp omiso
lib emen e acep ado.
En
la medida en que la conciencia de culpa o de elicidad
in e esa a un bien mo al, emos desde el p incipio que
la
elación social
comu-
ni a ia - al como la hemos de inido- a ec a la ida buena.
La
cla e del asun o, sin emba go, es que sin la libe ad e lexi a y
sin
la
pe enencia olun a ia, los p ocesos de comuni a ización
no
espe an las es uc u-
as de de echos subje i os que
se
han abie o camino en
la
mode nidad como axio-
38 A auca ia N o. 1
mas de los de echos humanos. El co ola io básico
es
que, sin
el
cumplimien o de
la
es uc u a no ma i a de los de echos humanos
- al
como ha emanado de la mo-
de nidad de mane a abs ac a, pe o basada en luchas emendas2
-,
los
g upos
no
pueden a gumen a ace ca de su ul e io de echo.
Sin
el cumplimien o
de
la
es-
uc u a no ma i a básica de los de echos humanos, los g upos se quedan
sin
un-
damen o no ma i o pa a e econocidos sus de echos.
En
es e sen ido, sólo pue-
den
ene
de echos
mo ales los g upos que
espe an
el ascenden al
del
bien
mo al: la au onomía del se humano, en sen ido kan iano es ic o; es o es, la ca-
pacidad sobe ana del homb e de incula se
lib emen e
a la no ma y
alo
que
guía su conduc a.
La
ole ancia an e la ac i ud que enca na
un
se
humano es una espues a
que es á condicionada po la au onomía
con
que ealiza su acción. An e alguien
que uncionase como un obo ,
no
end ía sen ido deci que somos ole an es, sea
cual ue e la ac i ud que engamos an e él. Finalmen e, eco démoslo, hablamos
de cues iones que sólo ienen sen ido en Es ados democ á icos y,
po
lo an o,
que inco po an unas bases no ma i as que buscan su op imización y cohe encia.
Fue a
de ese con ex o,
el
deba e ca ece ía de signi icado.
No es e dad, sin emba go, que la au onomía, la libe ad y la e lexi idad
mode nas imposibili en los p ocesos comuni a ios. Al con a io,
el
mayo po en-
cial inno ado de la mode nidad se ab ió camino
jus o
median e con o maciones
comuni a ias supe ac i as, ce adas, lib es, e lexi as, casi i e e sibles, capaces
de econoce ines en sí que es u ie on
en
condiciones de do a a la pe sonalidad
de los suje os de un núcleo du o y cohe en e. G upos comuni a ios de es a índole
ue on las sec as p o es an es
en
las que c ecie on las o mas ca ismá icas ípicas
de la mode nidad.
3.
El
des ino
de
la
comunidad
en
la
pos modemidad. Es as comunidades, que han
di igido la mode nidad y que han p oducido las más p o undas ans o maciones
del sen ido del bien humano, que ue on en suma las po a oces de
la
ida buena,
juga on siemp e con ans e encias y p és amos cul u ales p oceden es de la an i-
gua comunidad eclesial que se ex endió sob e Eu opa desde el inal del
mundo
clásico.
He ede as
de la idea de sal ación ca ólica, han ca apul ado
sob e
el
homb e mode no alo es sublimados que, en
el
ondo, se egían po
la
ieja di isa
ex a
eclesia nulla salu is.
2.
C .
el
clásico
lib o
de G.
Jellinek
sob e el o igen de
la
decla ación de de echos
huma-
nos
en
las
Cons i uciones
de Vi ginia y demás Es ados o igina ios de Es ados
Unidos
de
No eamé ica.
Un
es udio del
mismo
se
pod á
encon a
en
mi
in oducción
a
la
E ica p o-
es an e y el espí i u del p o es an is
mo
(Akal,
Mad id,
1998).
El
de echo
a
la
iden idad cul u al
39
La conciencia p ecisa de la di isión
de
la acción social en es e as
au óno-
mas y pa ciales, con
el
abandono de oda nos algia de sal ación global, al e a es a
o ma sublimada de comp ensión del alo , endémica a
la
o ma mode na
de
la
comu údad. Ya
no
es posible p i ilegia un alo ,
ni
idealiza una dimensión del
se hwnano. No
es
posible sin e iza odos los alo es en uno
ni
deduci
una
idea
de ida buena desde una cosmo isión ce ada. La au onomía humana, que
la
Ilus-
ación de inió de una o ma demasiado u úla e al, aho a
se
e ac a sob e di e sas
es e as de acción y gene a más bien una plu alidad de au onomías, cada
una
con
sus ac i udes an e de e minado bien hwnano y con es a egias mó iles en la
admi-
nis ación de las elaciones en e cada una
de
ellas.
Una pe sonalidad plu al, así de inida, anclada en di e en es escena ios de
elación social, no puede ene una noción uní oca o global de ca-pe enencia. No
puede en a en elaciones adicalmen e i e e sibles
ni
con pe sonas
comple a-
men e insus i uibles.
Al
con a io, la dimensión de sus i ución se en aiza
p o un-
damen e en nues a exis encia. El "ellos" que se oma como e e encia pa a cual-
quie "noso os" es á ambién necesa iamen e segmen ado. Dada es a lexibilidad
de las elaciones sociales, la pe enencia es á muy in luida po la lib e incula-
ción e lexi a. La plu alidad de alo es y es e as po encia
la
capacidad de
op a
en e a
la
con aposición adical. Pe o en odo caso, ninguno de es os ámbi os se
impone po su especial e idencia, o po esa coacción na u al que
le
b inda ía su
alo exclusi o pa a la dicha, la elicidad o el sen ido de la exis encia.
El
esul ado de odos es os enómenos, que nos en ega una mínima sociolo-
gía del p esen e, no
es
que
la
comunidad
no
enga ele ancia:
es
que
no
gene a á
una cosmo isión ce ada,
ú
un sen ido global uní oco y exclusi o de ida buena,
ú
pe mi i á una con aposición omnila e al en e un
noso os
y un
ellos
ce ados.
En la medida en que
la
bondad de
la
ida iene que implica unas elaciones
más
o menos con lic i as en e di e en es alo es y es e as de acción, depende á
de
una cons ucción de equilib ios, no mas y deseos que, en úl ima ins ancia, e leja á
la his o ia pa icula y las opciones más o menos e lexi as de los indi iduos a
a és de las di e sas es uc u as socie a ias y comuni a ias. Di ícilmen e se o -
ma an así conciencias sublimadas, como
las
conocidas po
la
mode nidad y ancla-
das en
la
acep ación de un alo y un g upo comu ú a io como sobe ano y he e o-
géneo espec o a los demás, como ealidad que de e mina
el
co azón de la ida
buena.
4.
El
indi iduo
como
ía
mue a.
No deseo conclui , de es a a gwnen ación,
que
la dimensión comuni a ia pueda desapa ece de nues a ida. La azón
de
ello es
cla a: el indi idualismo es una ía mue a en la e olución de la pe sonalidad
mode na.
De
hecho,
es
una ep esen ación ideológica, en sí misma iluso ia,
que

40 A auca ia N o. 1
no
dice la e dad de la ida humana,
ni
siquie a
en
la si uación del p esen e. Es a
ideología iene aíces his ó icas bien p ecisas. De hecho, se a a
de
una ideología
más bien eac i a y de i ada.
En
e ec o, al ene que esis i a comunidades ue emen e sublimadas,
la
conciencia indi idual se ele ó a
sí
misma
-en
un desespe ado in en o
de ensi o-
ª una au onomía ex ema, ilusa espec o de sus p opias condiciones comuni a ias
de posibilidad. La po encia disol en e de es a ilusión indi idualis a -que inalmen-
e
ob u o e osimili ud po
la
o ma en que acabó egulándose
el
consumo de
la
p oducción económica capi alis a- eclamó, a su ez, comunidades más é eas y
sublimadas, capaces de hace en e
al
desie o en que el indi iduo posesi o se-
pul aba la ida social.
La dialéc ica en e libe alismo y comuni a ismo es, desde es a pe spec i a,
muy ieja. C eo que una eo ía, de inspi ación webe iana, que dis inga
en e
los
di e en es ámbi os comuni a ios como canalizado es es ables de
las
es e as
de
ac-
ción y elación social ompe es a dialéc ica. Pues mues a a las cla as,
p ime o,
que
el
indi iduo sólo es signi ica i o en el seno de la elación social; segundo, que
no
puede conquis a ningún sen ido sin en a en esa elación social; y e ce o, que
el
homb e no puede unda un sen ido de alo , de ines y de ida buena, sin pa -
icipa en las es uc u as es ables de elación social, de co e más o menos comu-
ni a io. Po úl imo, aunque ue íc ima de una comp ensión sublimada de la comu-
nidad nacional, Webe comp endió que no exis e acep ación global de
la
exis en-
cia, in e p e ación del dolo , y en suma ida buena,
si
no se da alguna e e encia
a un g upo comuni a io.
Una
ac i ud webe iana sigue aquí a la iloso ía clásica. Pues ue
Hegel
quien
dUo
que la ida indi idual soli a ia es locu a, concep o que
juega
en
el
máximo con apun o con
el
de ida buena.
El
es de esa locu a consis e en la im-
posibilidad de do a de sen ido la mue e. La expe iencia de es a imposibilidad se
p esen a en el homb e como esen imien o, conciencia de culpa, inquie ud, mega-
lomanía, sob e alo ación de
lo
p i ado, expulsión de la mue e del ho izon e de
la
ida, odas ellas ac i udes ejidas en las gale ías del inconscien e que es án en
la
base de las en e medades psíquicas (c . Be hold-Bond, 1995). De hecho, pode-
mos deci que la o ma de ida que esul a
de
esa soledad
no
puede se o a que
el
na cisismo (Villacañas Be langa, 1996b).
El
na cisismo es la o ma mínima en
la
que exis e el espí i u. Po
lo
an o, sin in eg ación comuni a ia, cualquie a que
sea, no es posible en ende una ida saludable.
Podemos deja a un lado
la
esis, ya sos enida, de que
la
comunidad es un
g ado especialmen e in enso de elación social. Es e g ado es á elacionado con la
capacidad de supe i encia que
e}
g upo mani ies a an e
el
indi iduo. A su ez,
es a supe i encia simboliza y a ec a la ascendencia del alo y del bien en sí
El
de echo
a
la
iden idad cul u al
41
que ige es a es e a de acción comuni a iamen e desplegada. Po ejemplo, exis e
una comunidad es é ica cuando, más allá de las elaciones de una acción social
dada, se p oyec a un sen ido que supe a
el
p esen e y econoce un u u o que as-
ciende
al
indi iduo (una adición o una li e a u a, un mi o o un sen ido
que
ci -
cula
en
el iempo, un g upo de lec o es más o menos iden i icado que
segui á
dis u ando de un lib o, e c.). Lo mismo puede deci se de la comunidad
amo osa
de la amilia, de la comunidad polí ica, de la comunidad é ica o de la eligiosa.
La
comunidad, po lo an o, in eg a
un
sen ido y
un
bien que
supe a
la
mue e. Po eso, pa a Hegel
la
comunidad e a una ealidad espi i ual, pues sólo
el espí i u sob e i e
al
indi iduo y a la mue e. Espí i u
es
sen ido compa ido en
el
espacio y
el
iempo. Los á omos de sen ido de las ealidades espi i uales son
e e nos. Ruedan
po
el iempo y llegan has a cualquie p esen e en el
que
son
comp endidos, ec eados, expe imen ados, ans o mados, po eso son
el
más
ume
sopo e de la ida indi idual. Su o ma
de
ida es
la
me amo osis,
la
es a egia
más alejada de la iolencia3•
En
odo caso, la di isión mode na de las es e as de acción - an p o unda-
men e an ihegeliana- p oduce un cla o e ec o. An e odo, y en e a la comp en-
sión hegeliana del Es ado, se disuel e la cen alidad sobe ana de la pe enencia a
una es e a de acción. Las es e as comuni a ias
no
dejan de cumpli
su
papel de
ascende
al
indi iduo, pe o ninguna ago a el sen ido de la ida buena.
Sólo
la
adminis ación de elaciones y con lic os en e esas es e as, ealizada po el
se
humano conc e o, pe mi e con o ma un sen ido, siemp e amenazado y lábil,
de
la
ida buena.
De es a adminis ación del con lic o en e es e as, de la p oducción
de
co-
he encia en e sus alo es y pe enencias depende la in e p e ación de
la
ida y la
do ación de un sen ido que supe e la mue e. En
la
medida en que es a supe ación
del pode de la mue e
no
es é dada po añadidu a con la pe enencia a una es e a
de acción, sino que sea ob a de cada uno en an o adminis ado de plu ales pe -
enencias en ensión, podemos deci que
la
ida buena y la elabo ación del duelo
pe sonal
se
con ie en en ob a de uno mismo.
Cualquie acción social puede gene a una es e a que con ibuya a
que
el
homb e pueda econcilia se con la mue e, pe o ninguna monopoliza á es e sen i-
do, a
no
se que la i amos de mane a muy sublimada. La elabo ación
del
duelo,
así,
no
es á ga an izada po la pe enencia, sino po la negociación de
las
pe e-
3. Es a inculación
en e
sen ido y me amo osis
como
o mas de exis encia del
espí i u
-desde
luego libe adas de
la
dialéc ica hegeliana de ca ác e esencialmen e eológico-
cons-
i uye
la
cla e más
p o unda
de la es e a es é ica,
sob e
odo
en
el
ámbi o
de
la
li e a u a.
C . B uce
Cla ke,
1995.
42 A auca ia N o. 1
nencias en una o ma de exis encia in eg ada. Un cien í ico puede econcilia se
con su ida po su dedicación a la ciencia, o po las no elas que esc ibe
en
los
a os lib es, o po encabeza una mani es ación ecologis a, o po emola se
en
una
búsqueda de a en u as amo osas con
las
jó enes
que
lle an la panca a. Si es un
ealis a ilus ado, sabe que ninguna de es as expe iencias po sepa ado
le
pe mi en
econcilia se con la mue e. Sabe que odas ellas
son
impe ec as y, po lo an o,
no se econoce exclusi amen e en una de ellas,
sino
en su sín esis pe sonal. Su
ins in o de mue e le dice que
el
place de mo i sólo puede asocia se a
una
his-
o ia única y compleja que cumple su único iempo a a és
de
pe enencias socia-
les múl iples.
El
noso os
en los que se in eg a
es
he e ogéneo y plu al,
pe o
se á
siemp e
un
g upo. Se á
lo
único insus i uible e i epe ible, y po eso
sen i á
su
duelo elabo ado po
él
mismo, pe o sólo a a és de su camino en medio
de
ela-
ciones sociales. La au en icidad, como p opone Taylo , sólo se conquis a á a a-
és de la ex e io idad social.
Aquí oda ía no hemos en ado en los p oblemas especí icos de la polí ica
del econocimien o. Es amos hablando an sólo de las o mas en que sociológica-
men e podemos en ende hoy an o el sen ido de la ida buena como de la comu-
nidad. El papel del Es ado aquí es muy ambiguo.
Po
una pa e, puede o ma la
es uc u a comuni a ia como g upo que adminis a el p es igio de la jus icia,
el
e hos
de la esponsabilidad pa a con los demás. En ese sen ido,
el
Es ado (incluso
sin una base nacionalis a, a solas con su undamen o epublicano) puede se pa e
de la ida buena. Pe o es a pa icipación no se comp ende á como me a neu a-
lidad libe al espec o
de
las nociones de ida buena, sino desde
la
idea de jus icia
compleja que posi i amen e educe las exclusiones de los ciudadanos espec o de
las amas de acción social capaces de do a
de
sen ido su exis encia.
El
Es ado,
comp endido de mane a epublicana, se ía
la
pa e de la ida buena que condicio-
na ía
la
posibilidad de la es uc u a abie a de la acción social, y en ese sen ido,
se ía la úl ima condición de la au en icidad de p ocesos de elación social y de
i alidad y libe ad de los p ocesos comuni a ios.
Has a aho a, c eo habe dado a gumen os pa a econoce
el
alo mo al de
los p ocesos comuni a ios en
la
medida en que de e minan
el
sen ido
de
la ida
buena y, a a és de ellos, pe mi en a
los
homb es elabo a
el
duelo. Aho a deseo
de ende que es e alo mo al, anclado en comunidades, es po ado de de echos
y de debe es mo ales.
S.
De echo
mo al
de
la
comunidad
al
econocimien o.
Supongo en odo es e a gu-
men o la cláusula básica de oda comunidad mode na, a sabe , la ga an ía de la
lib e au oadsc ipción del indi iduo
al
g upo y
la
e lexi idad de sus miemb os so-
b e la ida que se eje en su seno. Sob e es e supues o, c eo que
se
puede asegu a
El
de echo
a
la
iden idad cul u al
43
que odo de echo mo al o humano aspi a a ga an iza un bien que onna
pa e
un-
damen al del concep o de ida buena. Po eso enemos de echos humanos polí i-
cos, po que enemos de echo a in e eni en la jus icia del Es ado como elemen o
insobo nable de
la
ida buena. Tenemos de echo mo al a odo
lo
que sea
un
bien
mo al undamen al. In eg amos en plexos es ables
de
acción social capaces
de
so-
b e i imos
es
un bien mo al undamen al, no sólo como o ma de hacemos
con
el
sen ido de la acción social y log a la
au onomía
y la libe ad e lexi a, sino
como o ma de des ui
el
pode que sob e noso os iene
la
mue e. Po
eso
e-
nemos de echo a
e
econocidos es os
plexos
es ables de acción social y, en
pa icula , los que poseen una es uc u a comuni a ia. Bajo es as condiciones
"mo-
de nas" de la comunidad, enemos de echo mo al a e econocidos es os
"noso~
os" que con igu an un sen ido en nues a ida.
Pa a llega a se compa ibles con la in e p e ación sociológica que
p opon-
go, e incluso con la misma noción de ida buena que nos es á dado asumi , los
g upos comuni a ios deben neu aliza odo sen ido sublimado ex emo de los a-
lo es y sen idos sob e los que se o ganizan. Aho a bien, pa a bloquea es e sen i-
do suplimado ex emo - educción que
en
sí misma onna pa e undamen al de
la
ida buena y saludable- nada más alioso que impedi una in e p e ación del g u-
po al que
la
pe enencia
al
mismo imponga una di e encia i educ ible en e a
o o g upo coagulado al ededo de la misma es e a de acción social. Es o
es,
la
unción que asegu e
la
ida buena no puede exigi
la
di e encia i educ ible, a-
dicalmen e he e ogénea, con o o g upo de homb es, de al mane a que nues o
g upo monopolice
la
disposición del sen ido e e ido a un alo . Cualquie sen ido
de
la
ida buena que incluya es e hecho es con adic o io. El de echo mo al que
gene a una comunidad se de iene aquí, en la p omoción de una he e ogeneidad
adical con o o g upo, al que a uno se
le
con ie a un alo sublimado
como
ía
de sal ación y a o o un alo deg adado en an o ía de condenación.
Pa a impedi es a conside ación sublimada de la pe enencia al g upo y su
conside ación de he e ogeneidad adical con o o g upo, ninguna medida más de-
cisi a que esponde , an e
el
de echo mo al a
la
exis encia comuni a ia
de
g upos,
con el debe mo al del econocimien o de los mismos. Aquí, nue amen e, Hegel
puede se nos de mucha u ilidad.
Hemos dicho que, pa a Hegel, la comunidad
es
siemp e una elación espi-
i ual4. Aho a bien, si lo que une a los homb es
es
siemp e el espí i u, en onces
4.
El
hecho na u al
de
la
e nia apenas puede signi ica nada po
sí
solo, sin
el
econoci-
mien o espi i ual
de
la
ele ancia
del
hecho na u al
de
la
e nia
como
alo ascenden e
al
indi iduo. El na u alismo
es
imposible pe
se
. Tiene que se au oconscien e
y,
po
ende,
espi i ualizado. Sin es a ele ación a alo espi i ual,
el
hecho na u al
de
la
e nia queda ía
sepul ado en
el
oscu o ondo
de
las
di e encias no signi ica i as.
50 A auca ia N o. 1
liza o io" de nues a sociedad, con su educción de la complejidad
de
la
ida,
su
comp ensión ins umen al de las pe sonas como banalmen e indi e en es e incon-
dicionalmen e sus i uibles, su a ención a los ac os pun uales de consumo, la con-
side ación adicalmen e e e sible de oda acción social, la e emización
de
la ob-
ención de bienes como me os medios, la exclusión masi a del acceso a las di e-
en es es e as de acción po medio de la especialización y la pob eza, e cé e a.
Las po encias que enca nan es e espí i u ci iliza o io son las iun an es de
la mode nidad: el me cado,
la
écnica, las exigencias de dominio de la
ie a
y
del homb e. Las ins i uciones que han con igu ado es as dinámicas son
la
emp esa
y el Es ado. Es as ue zas se han mos ado máximamen e desin eg ado as
de
las
cul u as g upales y comuni a ias, an o como de la elación social i a
que
una
ez es u o en su base. Ambas ue zas a ec an la idea de ida buena median e la
desin eg ación de la exis encia humana en ac os pun uales ca en es de elos inma-
nen e. Dominadas
po
la
azón ins umen al, desplazan pe manen emen e la es-
ponsabilidad an e la exis encia p opia como una o alidad, ol idando
la
cues ión de
los ines y sepul ando en
el
inconscien e la elabo ación del duelo.
Al
mismo iem-
po, desin eg an oda elación social a in e cambio pun ual de en ajas. Sos enidas
po
la
icción del indi idualismo y del uso écnico de las p oducciones acumuladas
po el abajo his ó ico, amenazan las elaciones sociales comuni a ias
po
do-
quie . Alen adas
po
las condiciones impe an es del me cado, imponen gus os y
modos en e a los que la pasi idad del se humano se deja sen i como
me a
inquie ud que es sepul ada po
el
au oma ismo y
la
compulsión en
el
consumo.
F en e a es as ue zas que
no
sólo oman uni o mes sino que ambién disuel-
en, los g upos cul u almen e conno ados ienden a adop a o mas sen imen ales
compensa o ias, an o más in ensas cuan o menos peso especí ico engan en el nú-
cleo dominan e de la ida social conc e a. La compensación comuni a ia
co e,
en onces, el pelig o de o ece es ados de excepción de la ida co idiana, islo es
en los que dis u a momen áneamen e, y sin consecuencias, la plena iden i ica-
ción con los ac os de nues a ida. En es e comba e con las ue zas ci iliza o ias
mode nas,
el
de echo humano de los g upos comuni a ios cul u almen e iden i ica-
dos iene na u almen e azón
al
sen i se en pelig o.
2. El Es ado como agen e
de
la
injus icia. Hoy en la bibliog a ía es ecuen e
lee que, pa a adminis a y desplega es as ue zas mode nas, el p opio Es ado
ha enido necesidad de c ea una cul u a nacional: p omo e una lengua, gene a
una cul u a homogénea, es ablece una educación uni a ia, po encia una li e a u-
a, e cé e a.
Foucaul ,
sin
emba go,
nos ha ilus ado ace ca de que lo
que
el
Es ado hace ealmen e es p omo e unas disciplinas des inadas a explo a los e-
cu sos humanos y pone los al se icio del sobe ano en el que se simboliza el

El
de echo
a
la
iden idad cul u al
51
Pode
decisi o: el económico. Lo que
haya
hecho la li e a u a, y
el
pulso
que
sos u o con a
el
Es ado desde
el
caso D ey us, puede e se con máxima concien-
cia en la ob a de Hein ich Mann (1996).
Si bien hay dudas ace ca de
si
conside a la ac uación del Es ado
mode no
como
el
sopo e de una cul u a nacional hegemónica, o bien como
el
agen e
de
una
disciplina social -cab ía una e ce a posibilidad, que c eo más cie a, a sabe , que
la apelación a una cul u a nacional ha o mado pa e
de
los elemen os ideológicos
po los que
la
disciplina con igu ó su ue za pe suasi a, que así en egaba
su
p o-
pia compensación sen imen al-, se econoce
que
sólo
la
in ensa in e ención
de
los
pode es es a ales p oduce esa ida social homogénea y ci iliza o ia que,
según
he-
mos econocido, pone en g a e pelig o a los g upos comuni a ios.
Sólo la miopía más esen ida
econoce á
que ese esul ado de ida social
homogénea es la expansión de una cul u a nacional. Hoy sabemos que
es,
más
bien, la expansión de la ci ilización
mundial
de las pequeñas bu guesías9. Se
debe ía econoce , en odo caso, que
la
malidad del Es ado en es os p ocesos
no
es
la
p oducción de una cul u a, ni la p omoción de
lo
que llamamos una
o ma
de ida buena. N podemos c ee nos
lo
que
en
odo caso ue un eje cicio
de
cinis-
mo p opagandís ico y compensa o io, a sabe , que
el
Es ado p omo iese
una
cul-
u a nacional. N
ac a
de lo que signi icó el
Es ado
nacional lle aba
consigo
los
asgos no ma i os de lo que hemos llamado
la
ida buena.
C eo que se puede deci , con azón,
que
el Es ado ha gene ado
una
base
humana adap able pa a desa olla las ue zas ci iliza o ias, gene almen e a cos a
de
la
plu alidad y iqueza de sus p opias bases cul u ales exis en es. En es e sen-
ido, ha abajado siemp e con a la ensión c í ica de la li e a u a, el a e, y
el
despe a de o as po encias i educ ibles,
como
el e os, la mo al y
la
eligión.
Aho a bien, más allá de la alo ación del p oceso,
el
Es ado
mode no
ha
sido du an e siglos
-aho a
comienza a
no
se lo-
la única uen e de de echo.
De
es a o ma, p esen a o a ca a que sólo a eces se
~ompadece
con
la
an e io .
Fo mado desde las luchas y las eclamaciones de de echos subje i os injus amen-
e
iolados, no puede deja de se sensible a su p opia génesis, y así se e obli-
gado a asumi cada ez más cláusulas de ga an ías de de echos, como
o ma
de
p e e las luchas e oluciona ias que en o os iempos
lo
sacudie on. En
el
ondo,
es e hecho mani ies a una aguda conciencia de que, cada ez más,
el
Es ado
amenaza ealidades que has a
el
momen o no se habían is o a ec adas po la p e-
sión del p opio Es ado. Finalmen e
-y
és a es la cla e del p oceso
-,
el
Es ado
9.
Pa a
es e asun o,
e
mi ensayo "La esencia polí ica de lo impolí ico'', sob e la di e-
encia en
Thomas
Mann
en e
cul u a
y ci ilización.
También
puede lee se G.
Agamben;
1996
.
52 A auca ia N o. 1
p o ege lo que él mismo amenaza. De es a mane a es á abocado a un
con inuo
p oceso de au olimi ación. Las comunidades cul u almen e de inidas
-y
el p opio
hecho de la cul u a- que aspi an a e econocidos sus de echos
en
una si uación
de amenaza ci iliza o ia, deben sopo a la pa adoja de eclama ga an ías an e
quien más las amenaza, an e la po encia ci iliza o ia máxima. De es a
pa adoja
su gen los p oblemas undamen ales de odo es e asun o.
Es a pa adoja, sin emba go, ocul a una isión de las cosas que quizá
no
sea
ce e a. Pues, mien as an o, la po encia ci iliza o ia ha supe ado
las
ba e as del
Es ado pa a se di igida y es imulada
po
agen es mundiales. En es e
sen ido,
cualquie pensamien o que haga del Es ado el enemigo cen al
de
los
g upos
co-
muni a ios y cul u ales co e iesgos de cae en un
e o
mo al. P ime o po que
él no di ige la amenaza. Segundo po que goza de la su icien e lexibilidad pa a
en en a se pa cialmen e a ella. Cie amen e,
el
Es ado sigue siendo un adminis-
ado e i o ial de esos p ocesos mundiales y globales. Pe o a pesa
de
odo,
dispone de una sensibilidad hacia exigencias ciudadanas cuya a ención
esul a
ineludible pa a su p opia legi imidad. Así que
el
Es ado
pe
se
es un agen e
de
ci-
ilización, pe o po encialmen e abie o a compensaciones eales de
los
e ec os que
él
mismo p o oca.
3.
V líl comunidad llamada l lción. El nacionalismo polí ico quie e disol e aquella
pa adoja, aumen ándola. Insis e en sal a del pelig o de mue e a un g upo cul u al
amenazado
po
un
Es ado
-que
de hecho ya no es el o igen de la
amenaza-,
ins au ando en su seno o o Es ado
-que
pe
se
no ga an iza la compensación cul-
u al-, con la idea de implica lo di ec amen e en el apoyo de la ida buena, a-
o eciendo un sen ido comuni a io de
la
ida cul u al sos enido polí icamen e
po
el
pode coac i o de su ley. Pa a ello, el nacionalismo ol ida lo que sabe
po
la
his o ia sob e la unción y la inalidad del Es ado, y hace e osúnil su p oyec o
median e la in e p e ación ideológica del pasado del Es ado mayo i a io, en el que
i e in eg ado, como
el
camino eal po el que se impuso una cul u a nacional di-
e en e y mayo i a ia. Todo es o cons i uye un mon an e de a iadas ilusiones,
des inado a cub i
lo
único que pe sigue el Es ado y los que buscan unda lo: el
p agma de pode pa a con ola , de mane a más o menos sobe ana,
el
ámbi o de
alo que sea el dominan e en una época his ó ica, en es e caso el pode econó-
mico y adminis a i o en a o de de e minadas eli es.
De odas las comunidades sublimadas y ca ac e izadas con un sen ido de sal a-
ción
-que
p oli e a on
en
la mode nidad-, la nación es la única que ha sob e i-
ido con cie a ue za social
en
el ámbi o pos mode no. Es e hecho concede a
la idea de nación un e ue zo de e idencias posi i as que ocul a aquellas ilusio-
nes. En e ec o, el g upo llamado
"nación"
oda ía puede sen i con
el
g ado
El
de echo
a
la
iden idad cul u al
53
máximo
de in ensidad aquellas cualidades
que
ca ac e izaban a la
comunidad:
iene más elemen os de i e e sibilidad
po
cuan o
a ec a a
un
hecho
que
no
puede al e a se (el nacimien o), a ec a
al
núcleo
cul u al más adical del
hom-
b e
en
la medida
en
que le p es a su lenguaje, y puede ácilmen e
sublima se
po que eúne ambién la supe i encia de la
sang e
y
la
amilia, así como
de
la
ie a y el paisaje. Además, la nación ya ue sublimada en su o ma especí ica-
men e mode na, y ha sido idealizada po los g andes Es ados pa a
do a se
de
su icien e apoyo popula en las ocasiones
de
c isis. Además, y po ello,
en
la
adición li e a ia hay elemen os cul u ales que ab en de mane a
pe manen e
la
pue a a la eedición de es e enómeno.
Sin emba go,
es
di ícil, p ime o, que la nación siga b indando una cosmo-
isión global
de
la ida buena. Segundo, que su alo sublima o io sea po
lo
an o
ealmen e ue e. Te ce o,
la
comunidad nacional como al, po mucho que o ez-
ca elemen os in eg an es de la ida buena, di ícilmen e se á el único elemen o en
la elabo ación del duelo humano, pues no puede e ac a odos los alo es im-
p escindibles pa a un homb e ac ual, dado que no odos ellos pueden desplega se
asumiendo los condicionamien os nacionales.
Po ejemplo, di ícilmen e se puede desplega
el
alo de la comunidad cien-
í ica en
las
on e as de
la
comunidad nacional. Lo mismo se pod ía deci
de
las
es e as eligiosa o económica. Tampoco
la
es e a de la mo al, na u almen e, pue-
de se de e minada po la nación. Aun más, pone le lími es nacionales a las o -
mas de desa olla
la
ida e ó ica nos pa ece ía mons uoso. Funda la nación so-
b e
cos umb es
p opias
o
sob e
cie o
olklo e
especí ico,
da
pa a
pocas
sublimaciones
10
.
En
suma,
es di ícil que
en
el p esen e la pe enencia
nacio-
nal no enga odos los asgos des acados ya an e io men e en las demás
comu-
nidades ac uales.
Cie o que quedan aspec os impo an es de
la
ida buena. P ime o,
la
es e a
ecológica, con las dimensiones mic osis émicas undadas
en
el paisaje y
en
la
iden i icación con la ie a. Luego, el pa imonio de elemen os na a i os pa a des-
10
.
Funda
la
nación
sob e
cos umb es
p opias
o olclo e especí ico da
pa a
pocas
sublimaciones.
Recien emen e
sal ó una
no icia
a
la
p ensa
que de e e i la espe o
no
des uya
el
ca ác e
abs ac o de
mi
plan eamien o.
Un
g upo
de ciudadanos ca alanes epa ió
pa i-
cipaciones de lo e ía nacional
con
la siguien e no a:
"Po
el
p esen e
bille e us ed
pa icipa
500 pese as en
el
so eo
de lo e ía nacional que end á luga
el
día
28
de diciemb e en
la
capi al
del país ecino".
En e is ado
po
unos
comen a is as adio ónicos,
el
esponsable del
ex o
a gumen aba
que, e ec i amen e, e a así, que ellos
e an
o o
país
po que
enían
o a
lengua,
o as
cos umb es,
y que
po
eso
e an
di e en es.
Ninguno
de los comen a is as, quizá
domi-
nados
po
una
isa que apenas
podían
con ene ,
con es ó
lo que debía: que
no
se ían
an
di e en es
cuando
eligiosamen e
epa ían
pa icipaciones de
Na idad
como
cualquie
ecino
de
Fuenca al.
54 A auca ia
N o.
1
plega nues a p opia subje i idad.
El
conocimien o
de
sí que nos b inda
la
li e a-
u a, desde luego es pa e esencial
de
la
elabo ación del duelo y
de
la
ida buena.
Pe o con a las apa iencias, es e asun o cada ez se esuel e menos
sob e
la an-
gos a base de
la
cul u a nacional. En e ec o, hay lenguajes que
ya
no
pueden
lla-
ma se nacionales, po muy cul u almen e ac i os
que
sean, o p ecisamen e po
se lo. Funda una nación sob e el español
es
an es úpido como unda
una
nación
sob e
el
inglés. Ambos son lenguajes mundiales sup anacionales y e dade amen e
pos mode nos, babélicos en sí mismos, uncionales pa a unas cosas y menos pa a
o as. Opone los a, o iden i ica los con lenguajes nacionales es o a ilusión in e-
esada que p e ende sub aya una sime ía que ya no exis e.
Mi a gumen o es muy sencillo: cuan o más in eg an e y global sea
una
len-
gua, más pe meable se mos a á a las demás cul u ales globales, po que necesi-
a á ac edi a su po encia y esponde a odos los e os del homb e ac ual. Así
que cuan o más pode osa y amplia sea una cul u a, más cosmopoli a iende a se
y más libe ad de sín esis deja á al indi iduo que i e en su seno. Menos unda á
una idea nacional. Hoy día, cuan o más se eclame
un
papel cul u al pa a el idio-
ma español, más se debe á es a dispues o a impulsa
el
mes izaje amé ico:-hispano
como o ma de ida cul u al, y po ello, an o más se nega á
la
idea
misma
de
cul u a nacional como sopo e de un Es ado.
Aho a bien, una cul u a más limi ada, aunque o ezca menos elemen os ac-
i os y p oduzca una ida cul u al más simple, ende á a conside a los como un-
damen ales e ideales, indispensables e in e esados en el cen o sen imen al mismo
del homb e. Es as ealidades cul u ales mino i a ias, po
lo
gene al ancladas en
dimensiones más o menos adicionales, sólo pod án man ene se en e a las cul-
u as globales si las sociedades y los pode es públicos man ienen un cla o y i me
comp omiso en su de ensa. El
mismo
diagnós ico sob e
la
plu alidad de los g upos
comuni a ios de cul u a que hicimos al p incipio de es e a ículo, ya econoce a
la nación cul u al
-que
sólo puede se una nación mino i a ia- su sen ido y su de-
echo mo al de exis encia en un uni e so complejo.
3.
Nacionalismo
polí ico y
olun a ism0
mode no.
Esas ealidades nacionales mi-
no i a ias, pa a de ende se mejo de los p ocesos de ci ilización (no c eo que en-
gan que de ende se de las cul u as cosmopoli as, po que no c eo que la cul u a
enga que de ende se de la cul u a), pueden eclama no me amen e su anclaje en
elemen os decisi os del se humano (la amilia,
el
paisaje,
la
p ime a y sen imen-
al
elación con el lenguaje, la impe ecede a sensación de conec a con lo o igi-
na io
de
una exis encia abie a
al
espí i u y
al
g upo), sino la con igu ación de un
Es ado, de al o ma que se ga an ice que la dimensión ci iliza o ia comple a de
la sociedad se ie a y se ealice en
el
lenguaje de la cul u a mino i a ia.
El
de echo
a
la
iden idad cul u al
55
Todo es o es mo almen e indi e en e,
como
imos, po que
el
p oceso
de
ci-
ilización es me amen e ins umen al y no
a ec a
po
sí mismo la ida
buena,
mien as que
la
dimensión nacional de la cul u a sí la a ec a. Como una
ez
dijo
Ro h,
si
unos pocos millones dicen que son una nación y quie en unda un Es ado,
ya
lo
son (Ro h, 1991). El olun a ismo
es
el undamen o úl imo de
los
enómenos
polí icos mode nos, y po eso el olun a ismo de cie os g upos nacionales depende
de una ac i ud bas an e más mode na de
lo
que ellos suponen, aunque in oquen ea-
lidades a caicas como elemen os cons i u i os de su di e encia. En odo caso, se á
mo almen e indi e en e en la medida en que espe e y cumpla
la
es uc u a
mo al
que hemos econocido an es como debe es y de echos de los g upos cul u ales.
Aho a bien, hay aquí un p oblema que no debe pasa se po al o.
En
cie o
modo exis e una incong uencia en e los medios y los ines de es e
p oceso.
El
olun a ismo polí ico no da esa se ena ce eza de supe i encia que
es
necesa ia
pa a que algo si a a
la
ida buena. No pe mi e esa
e
implíci a y sana en lo p o-
pio, man enida po
la
ida co idiana, sino una ensión mili an e que, po su p opio
es ue zo, no conoce los gozos de la ida. No es esa "se ena imagen mí ica
de
la
ida colec i a en que se unda la pe sonalidad indi idual"
(J
esi, 1967: 101). El
olun a ismo es á, cuan o menos, en pelig osa ensión con las no ma i as
que
i-
gen el de echo y el debe mo al de econocimien o. Como ac i ud, supone
una
concen ación exis encial que impone ese ca ác e unila e al en la ida
pe sonal
capaz de amenaza la ape u a que
el
econocimien o necesi a.
Cie amen e, oda ía le queda a la nación mino i a ia una posibilidad de
esponde a es os a gumen os. Puede ei indica que,
al
posee una lengua, es á
en condiciones de se la pla a o ma ascenden al pa a en en a se a
la
in e p e-
ación p opia de odos los ámbi os de la acción social, pa a e ac a los en g upos
comuni a ios desde su lenguaje. El lenguaje no es me amen e un bien mo al, sino
un ascenden al mo al, en an o que hace posible
el
bien de la au onomía,
de
la
e lexi idad, de la compe encia he menéu ica con la que se expande la ida del
espí i u. Además,
al
con a con su icien es cla es p opias, la cul u a nacional en-
ega ía
al
homb e el suelo es able y signi ica i o que
lo
ab i ía a la in e p e a-
ción de o os mi os, uese es a in e p e ación in eg ado a o no.
Al
do a
al
homb e con los su icien es elemen os de adición y de elabo a-
ción his ó ica de los sucesi os p esen es,
la
nación pod ía ilumina
el
p esen e
ac ual con la luz p opia y de e mina el
empo
his ó ico como conjun o de expe-
iencias y expec a i as. De es a o ma,
no
sólo p opond ía una pla a o ma as-
cenden al, sino una na ación p opia de sí y de los p ocesos ele an es
pa a
la
comp ensión de
la
mode nidad como ho izon e signi ica i o. La expe iencia huma-
na e his ó ica, de es a mane a, se ía amizada a a és de la cul u a nacional.
En
cie o modo, es a isión de sí del nacionalismo
es
de endible.

56 A auca ia N o. 1
Sin emba go, a es e a gumen o espondo: o bien e ec i amen e
el
lenguaje
nacional es un ascenden al capaz de e ac a odos los aspec os y es e as de ac-
ción p opias de la descen ada ida ac ual
(y
en onces se á uno de esos lenguajes
an abie os y mes izos que son pos nacionales), o bien end á que especializa se
sólo
en
de e minadas es e as de acción, y en es e sen ido iden i ica se a sí mis-
mo, como g upo nacional, como un me o ac o de la ida buena en e o os. No
oda cul u a nacional mino i a ia es á en condiciones de o ece un lenguaje como
ascenden al comple o de
la
cul u a ac ual. No
lo
puede hace
el
lamenco, po
ejemplo. Pe o las lenguas que
lo
log an, ya
no
son lenguas nacionales.
Así,
que
c eo que ese a gumen o alla.
Sólo me pa ece iable una e sión débil del a gumen o, que hace de la na-
ción mino i a ia un g upo comuni a io pa cial en su capacidad
de
in e eni , jun-
o
con o os g upos comuni a ios, en la ida buena. Incluso aunque no
pudie a
esponde en su p opio lenguaje a los e os de odas las es e as de acción
- al
y como
lo
eclama en la ac ualidad una genuina acción social y una e icaz pe -
enencia a g upos comuni a ios-, alguien pod ía a gumen a que
la
nación p o-
pond ía más elemen os sen imen ales pa a
la
elabo ación del duelo indi idual, y
que,
po
lo
an o, su pé dida se ía la eliminación de
un
alo
de
consuelo
pa a
muchos homb es.
Es e a gumen o supone, desde luego, que mucha gen e sencilla, que no pa -
icipa de cul u a cosmopoli a alguna, eje la ama de su ida sólo con
esa
len-
gua ma e na y que, po eso, ale pa a ellos como segu o de au oiden idad. Es a di-
mensión nacional, que esul a insepa able
del
sen ido de
la
ie a como pe manen-
cia, y del "noso os" como g upo humano inculado al espacio que
la
con empla
y la ama, es una de las es e as de alo , y
al
es a an ín imamen e elacionada
con el sen ido de la ida, es una dimensión inalienable y cen al
del
se humano.
Reconozco que me sien o muy p óximo a es e segundo a gumen o
del
de en-
so
de la idea de
nación.
Pe o
es e
a gumen o
minimalis a,
ín imamen e
comuni a is a y cul u al, di icilmen e de ine un g upo en o ma an obje i a como
el que ele a la nación a ascenden al, po
la
ía de se po ado a de un lenguaje
p opio anclado a una ie a.
Con
Fe an
Requejo, c eo que el sen imien o de
ca-pe enencia nacional aquí in ocado cons i uye un bien y un alo a p o ege , y
c eo que es á insepa ablemen e unido a la e i o ialidad en la que un g upo se
asien a. Pe o, p ime o, es a elación con la e i o ialidad, y los sen imien os que
p o oca como i encia del paisaje, no impone en exclusi idad un lenguaje.
En
segundo luga , es a idea de nación puede i unida a la idea de sang e y
de nacimien o, pe o
no
necesi a hace lo. El ejemplo más no able es la ele ancia
de la ie a de P o enza pa a elabo a
el
duelo po pa e de John S ua Mill.
En
es e sen ido, llama a Mili nacionalis a es una insensa ez, po mucho que sin ie a
El
de echo
a
la
iden idad cul u al 57
con más ue za que los na i os
los
ma ices del paisaje y los exp esa a en
un
aus-
e o inglés. La azón de ello es á en
el
a gumen o de que el mayo po encial de
sublimación
es
la mue e,
no
el nacimien o; la con inuidad elabo ada de la expe-
iencia de la ida,
no
el ac o inicial de
la
misma. La elación de amo
con
una
ie a y un paisaje no es exclusi o de los que nacie on allí. Desde luego,
en e
és os b o a con na u alidad. Pe o la pe ipecia, a menudo llena de su imien o, de
quien llega a una ie a ajena en
el
cu so de la ida, iñe su amo a la
que
lo
acoge con pe cepciones y sen imien os
de
ex ao dina ia ele ancia exis encial.
En odo caso, aunque
la
eduzcamos a una o ma de comunidad pos modema
-es o es,
no
idealizada ni sublimada-,
no
podemos deja de econoce a
los
g upos
nacionales los de echos mo ales de econocimien o, ni de eje ce
los
debe es es-
pec i os con ellos. Po
lo
an o, en es e mundo impe ec o, y en e a
la
po encia
ci iliza o ia y uni o mizado a del Es ado que los amenaza, debemos da ga an ías
a los g upos cul u ales mino i a ios median e los opo unos de echos ju ídicos a la
p o ección y a la supe i encia de
su
lengua y cul u a. Es as ga an ías deben p o-
duci se en é minos especí icos y di e enciados espec o de
la
de ensa gené ica de
la cul u a y
los
g upos comuni a ios en
el
seno de odo
el
Es ado.
El
p oblema es
cómo se ealiza es a aducción de los de echos y debe es mo ales a
los
de echos
y debe es polí icos. Y, como hemos dicho, an e quién. Aquí deseo discu i la esis
que ecien emen e ha de endido Kymlicka.
4.
El
alo
no ma i o
de
la
exis encia
de
la
nación. Expond é
el
a gumen o
de
la
siguien e mane a. An e odo, Kymlicka econoce que "los de echos de
las
mino ías
son decisi os pa a
el
u u o de la adición libe al en odo
el
mundo" (Kymlicka,
l 996a: 36). Luego pasa a a i ma que
el
iusna u alismo mode no, con sus bases
mo ales
libe ales,
sólo
ha
enido
una
in e p e ación
nacional
11
• De
hecho,
Ky nlicka llega a acep a , en
Mul icul u al
libe alismo,
que odos los libe ales son
libe al-nacionales,
lo
que pa a el his o iado de las ideas es algo muy conc e o y
comp ome ido. Webe e a un nacional-libe al; Kan , no.
Al
ele a se a es uc u a
ju ídica, la nación ha gene ado un Es ado: eso es lo que se dice. La o ma de
asegu a se los de echos mo ales nacionales de econocimien o en un mundo de
con lic os y amenazas po pa e de o os g upos ha sido
el
Es ado-nación.
11. Los
p incipios
libe ales
encuen an
su desa ollo más
idóneo
en el seno de
unidades
nacionales cohesionadas,
po
lo que
incen i a
la
in eg ación
en
una
cul u a
común
ue
una
mane a
legí ima de
p omo e
impo an es
alo es libe ales. Sin emba go,
po
las
mismas
azones, los libe ales
debe ían
ambién
econoce la ealidad y legi imidad de los nacionalis-
mos
mino i a ios"
(Kymlicka, 1966a: 21).
58
A auca ia N o. 1
Aho a bien, en es a dialéc ica de asegu a se en e a o os g upos, las g an-
des naciones-Es ado han enido necesidad de inco po a mino ías nacionales po
mo i os di e sos
-a
eces con
su
consen imien o y a eces sin él. Po
mucho
que
la nación-Es ado haya in en ado homogeneiza su cul u a
en
odo
el
e i o io,
es as mino ías nacionales han sob e i ido con sus señas de iden idad cul u al. Tan
p on o como pueden -desde di e sos mo i os y an eceden es- plan ean
el
p oblema
de su p o ección ju ídica.
El
a gumen o de Kymlicka es una pe ición de p incipio:
en
la
medida en que odo Es ado mode no iene una base nacional,
la
única o ma
de p o ección ju ídica de las mino ías es
mime iza
el a gumen o de la
nación
mayo i a ia y eclama su p opio Es ado.
Kymlicka
no
expone
el
a gumen o de mane a an b u al. Pe o,
de
hecho, nos
lle a
po
es os paisajes en blanco y neg o, ajenos a oda eo ía social,
hacia
la
siguien e idea: "Man end é que
el
nacionalismo de las mino ías puede se compa-
ible con los p incipios libe ales y que de hecho puede se an legí imo
como
los
p oyec os de cons ucción nacional de las mayo ías" (Kymlicka, 1996a:
7).
Po
mucho que
el
a gumen o ya es é ul imado de es a o ma, Kymlicka
da
un
odeo,
que es me amen e e ó ico. Dice en onces: la única o ma de asegu a lo que
piden las mino ías es opone una ue za semejan e a lo que las amenaza. Y lo que
las amenaza es una polí ica del Es ado-nación; luego, lo único que puede de ene
la amenaza es una o ma bas an e in ensa de au ogobie no
12
• Sob e es a o ma de
au ogobiemo se p oduci á una cons ucción nacional semejan e a
la
que impulsó la
nación mayo i a ia.
Sea cual ue e es a o ma de au ogobie no, a la pos e se á un Es ado. Pues
si
acasa,
el
g upo nacional ele a á
la
ei indicación y exigi á de o ma
cla a
el
Es ado p opio. Pe o si
el
au ogobie no iun a, en onces p oduci á una cons uc-
ción nacional genuina que aumen a á las di e encias con
el
g upo nacional mayo-
i a io, y inalmen e end á como e idencia que aquel au ogobiemo
es
iable co no
Es ado
13
• Así que, al inal, se exige la o ma de Es ado-nación, bien po que la co-
12. El alo básico
de
la libe ad pe sonal
es
is o en
Ín ima
elación con
la
pe enencia
a
una
cul u a
nacional"
(Idem,
pág. 25).
13. "Las mino ías
deben
[ ... ] busca
el
ipo de de echos y pode es de au ogobie no ne-
cesa ios pa a
man ene
su
p opia
cul u a socie a ia;
es
deci , c ea sus p opias ins i uciones
económicas, polí icas y educa i as en su
p opia
lengua" (Kymlicka, 1996a:
13).
"El éxi o del ede alismo al
asumi
el
au ogobie no
puede
sencillamen e anima a las
mino ías nacionales a busca la secesión.
Cuan o
mayo
sea el éxi o del ede alismo
pa a
esponde
al deseo de
au ogobie no,
mayo
se á
el
g ado de
econocimien o
y
de
a i ma-
ción
del
sen imien o
de
unidad
nacional en e el
g upo
mino i a io,
o aleciendo así su
con ianza polí ica" (Kymlicka, 1996b: 45).
El
a gumen o
puede complica se median e una cláusula adicional: que
el
ede alismo
o o ga
e idencia a a o de la con ede ación y,
po
lo an o, de dos pueblos o igina ios
que
El
de echo
a
la
iden idad cul u al
59
munidad haya iun ado, o bien po que haya acasado en
su
cons ucción median-
e o mas in e medias de au ogobie no.
Si
ha
iun ado, po que
de
hecho
ya
lo
iene; si ha acasado, po que necesi a una medida más ue e pa a log a lo.
En
es e con ex o, Kymlicka puede deci que
el
ede alismo, como o ma in e media
y p o isional de econocimien o ju ídico,
ca ece
de ele ancia pa a esol e el
p oblema del mul icul u alismo plu inacional (Kymlicka, 1996b: 20).
La sus ancia del a gumen o
de
Kymlicka es que
el
nacionalismo es a alizan-
e del pasado jus i ica
el
nacionalismo es a alizan e del p esen e
14
• La esis es que
"la ida polí ica iene una dimensión ine i ablemen e nacional" (Kymlicka, 1996a:
35). Así, Kymlicka p opone
la
igencia y la p oli e ación de la ca ego ía es ic-
amen e mode na del Es ado-nación. De hecho,
la
cla e de su a gumen o
es á
aquí: "cualquie es icción
al
au ogobiemo -cualquie cosa que
no
sea un Es ado
independien e- necesi a á jus i icación" (Kymlicka, 1996b: 47).
Lo
na u al es que
una nación enga un Es ado. Es o
es
lo
no ma i amen e co ec o.
Kymlicka
nos
p opone, así, un iaje que el mundo mode no
ya
ha
hecho y
del que
no
se
ha
sacado nada apa en emen e bueno.
Su
a gumen o es,
de
cabo
a
abo, es ic amen e conse ado en un momen o his ó ico en
el
que quizá necesi-
emos
no
se lo. De hecho,
ni
siquie a obse a
la
dimensión sup anacional y sup a-
es a al de
los
p ocesos mode nos, sino que conse a
la
au ope cepción ilusa
que
el
nacionalismo -ideológico y iun an e, o de o ado y esen ido- iene
de
los p o-
cesos mode nos. Razona en odo momen o den o
del
a gumen o nacionalis a, que
se hace ue e in e p e ando que la
mode nidad
ha sido la cons ucción del
Es ado-nación como p o ección de cul u as mayo i a ias. Pe o
el
Es ado no
es
la
nación mayo i a ia a mada. Es a
es
lo
que hizo del Es ado
la
ideología naciona-
lis a. F u o de es os in en os ha sido
la
agedia eu opea. Desde nues a conside-
ación del Es ado, sin emba go, és e ha enido impues o y o alecido po eali-
dades comple amen e ajenas a
la
nación y a
la
cul u a, y a los p oblemas mo ales
de
la
ida buena.
7.
Los
supues os
de
Kymlicka.
Es a posición es á sos enida po una se ie
de
su-
pues os que son cla amen e discu ibles. An e odo, es á
el
a gumen o -que es imo
lige o-, de conside a
el
Es ado mode no, sopo e máximo de
las
po encias ci i-
sólo bajo cie as condiciones
se
unen
sin pe de
nunca
de ac o
la
sobe anía
inal. (idem,
pág. 46). Además, iene acili ado
po
la ap eciación, ela i amen e igno an e, de
que
los
cos es de
la
secesión
han
caído d amá icamen e.
14
.
"C eo
que, desde
el
pun o
de is a libe al
o odoxo,
los de echos de los
Es ados
a
de e mina
quién
posee
la
ciudadanía descansan
sob e
el
mismo
p incipio
que jus i ica los
de echos
de
g upo
en el seno de los Es ados y que,
po
consiguien e,
la
acep ación
de
los
p ime os
lle a lógicamen e a
la
acep ación de los
úl imos"
(Kymlicka, 1996a: 27).
68
A auca ia N o. 1
sis e
en man ene se
a en os
a
un
a gumen o
que
has a aho a
no
he
is o
manejado
en
es e con ex o, y
que
c eo
que
es
in e esan e.
La
ei indicación
de
un
espacio como unidad sob e
la
que
se
hace isible
una
eclamación
no
iene
como
inalidad
sos ene
su
p e ensión
de
homogeneidad
cul u al. Pe o sí puede ene como legí ima aspi ación p esen a
al
Es ado
el
ámbi o donde
el
g ado y
la
p opo cionalidad
de
he e ogeneidad cul u al son
an
in ensos
que
gene an
un
p oblema polí ico
de
de echo
al
econocimien o mo al y
ju ídico. Po
lo
an o, pa a ga an iza
la
he e ogeneidad sob e
es e
e i o io,
el
Es ado debe á econoce
los
de echos cul u ales
de
la
mino ía nacional y debe á
econoce los
no
di ec amen e inculados
al
núme o
de
o an es
que
lo
eclamen.
Se ía absu do aplica
la
p opo cionalidad pu a pa a econoce
el
de echo de
mi-
no ías.
Sea
cual
sea
su
núme o,
la
p o ección
es
un de echo absolu o.
Aho a bien,
en
es e
espacio econocido, ninguno
de
los
que
ei indican
el
de echo
al
econocimien o
puede
aspi a a
se
exp esión
isible
de
la
o alidad
so-
cial.
La he e ogeneidad
de
base
no
se
hace
isible
en
odo
alguno,
sino
en
di e en-
cias y p opo ciones.
Así
que,
en
cie o modo,
si
la
ep esen ación siemp e
es
pa cial,
el
mejo sis ema
de
econocimien o ju ídico po pa e
del
Es ado en
so-
ciedades mul icul u ales se á deja
que
los
g upos
se
o ganicen polí icamen e
de
mane a lib e y po encia
la
ep esen ación plu al
de
los
de echos cul u ales:
que
sea
la
p opia dialéc ica
de
econocimien o polí ico
de
los
di e sos g upos en
el
seno
de
un
au ogobiemo
democ á ico
lo
que
gene e
de echo
sob e
asun os
cul u a-
les,
de echo
que
se á
eo
ipso
econocido po
el
Es ado. Es e p ocede gene a
el
máximo espe o a
las
elaciones
de
ealización -de comp omiso ac i o, y
no
de
pe enencia pasi a-, ep oduce polí icamen e
las
exigencias
de
econocimien o
mo al en e
los
g upos cul u almen e di e en es y ce canos, y esul a exquisi o
con
los
de echos
humanos
base
de
oda
no ma i idad mode na y democ á ica.
Po
lo
demás, pe mi e
que
quienes
ienen
una
elación
sublimada
con
su
p opia cul u a
nacional,
la
ealicen; y
que
quienes ienen con ella
una
elación conscien emen e
pa cial,
la
complemen en con
las
cul u as globales
más
ce canas y a ines.
Po
lo
an o,
es
esponsabilidad
de
odo
Es ado
al
que
se
le
plan ean de e-
chos
de
g upos mino i a ios ga an iza una o ma
de
isibilidad
de
los
mismos
jus a y mo almen e de endible. Indudablemen e,
en
es e
juicio
se
juega
su
u u o,
su
noción
de
jus icia, y en es e sen ido
el
mon an e
de
las
ul e io es ei indica-
ciones. Pe o es o implica ambién
que
es
esponsabilidad
del
Es ado
no
acep a
o mas
de
ep esen ación polí ica
que,
aunque apa en emen e juegan
con
c i e ios
de
homogeneidad y pa ecen democ á icas,
en
el
ondo
son
las
he amien as pa a
p oduci las iolen amen e.
Así
po ejemplo,
los
e e endos,
que
o man
pa e
de
la
cul u a
de
la
homogeneidad,
de
la
di e encia amigo/enemigo,
de
la
imposibili-
dad
de
man ene
un
diálogo
pe manen e,
implican
el
máximo
desconocimien o
del

El
de echo
a
la
iden idad cul u al
69
de echo de mino ías, p o egen decisiones
emendas
e i e e sibles, y,
dada
la
he e ogeneidad eal de la sociedad, gene an an os daños mo ales y ju ídicos como
hipo é icamen e esuel en. Pues nadie
es á
en
condiciones de ase e a
que
el
Es ado nue o ga an ice a las mino ías
que
no
o en po la secesión de echos se-
mejan es a los que el Es ado global concedió a la mino ía que aho a secesiona.
Po
lo an o, si no hay injus icia
cul u al
no hay c i e ios
mo almen e
inculan es pa a eclama un Es ado p opio
sob e
la base del a gumen o de la na-
ción. Na u almen e, puede habe injus icia
de
o o
ipo, pe o en onces el Es ado
eclamado no necesi a basa se en la idea de nación. Además, cla amen e,
queda
la cues ión de si la eclamación de un Es ado p opio se hace an e
el
Es ado
de
e e encia o an e la comunidad de Es ados.
C eo
que es e úl imo siemp e
es
el
caso. No comp ende la dimensión in e nacional del hecho "Es ado",
no
en ende
que el Es ado es una ealidad de polí ica in e nacional y sólo iene sen ido en
elación con o os Es ados, es á en
la
base de muchas pe cepciones de la his o ia
de
la
nación mino i a ia como ag a iada po la nación mayo i a ia. Una eclama-
ción gene alizada de nue os Es ados, po lo an o, ue za an e odo a una polí ica
in e nacional
de
econocimien o
de
mino ías
y de
ins au ación
de
jus icia
ins aes a al jus o pa a e i a una al e ación d ás ica de las elaciones in e nacio-
nales. De hecho, es o es
lo
que sucede con los ecien es p ocesos de in eg ación
con ede al de los Es ados eu opeos, compensados po mecanismos de in eg ación
egional, que Kymlicka no iene en cuen a
pa a
nada en sus análisis, lo
que
le
con ie en un aspec o espec al y ahis ó ico bas an e ex año.
Como conclusión, en onces, las elaciones en e la ida buena y
el
Es ado
son siemp e más bien p oblemá icas. Cómo a ec a ía un Es ado nacional nue o a
una cul u a mino i a ia
es
un mis e io. Sin duda, gene a ía una cul u a o icial, al-
amen e simbólica, complacien e y ue emen e ac í ica, p o undamen e olun a-
is a y au oa i ma i a. Cómo se elaciona ía esa cul u a con las exigencias ac ua-
les de elabo ación del duelo y de
la
ida buena es un mis e io, pe o c eo que iene
más p obabilidad de gene a echazo que en usiasmo. Jus i ica
la
necesidad de un
Es ado p opio desde las exigencias de p o ección cul u al es más bien una apues a
a iesgada.
En
es e sen ido, iene más posibilidades de ab i se camino una de ensa
de la cul u a desde adminis aciones y es a egias
no
di ec amen e inculadas a las
unciones es a ales.
Sin ninguna duda, nada ga an iza que una cul u a nacional enga más posi-
bilidades de cumpli su unción de dinamiza un sen ido de la ida buena si ade-
más cuen a con un Es ado p opio. Puede sucede
lo
con a io: una cul u a puede
especializa se en los elemen os ex a-ci iliza o ios, como po ejemplo la cul u a
alemana del clasicismo. Y puede sucede que la adopción de una dimensión de
Es ado, que inalmen e es á
al
se icio adminis a i o de las ue zas ci iliza o ias
70
A auca ia N o. 1
mode nas, deseque la capacidad he menéu ica de
una
cul u a. Tene un
Es ado
p opio
no
es
un de echo ju ídico que se de i e del de echo mo al a una
cul u a
p opia, sal o que las dimensiones exis enciales de la ida y de
la
cul u a
es én
en
pelig o ex emo e insupe able, de al mane a que en e
noso os
y
ellos
se e i-
ique una elación amigo/enemigo.
La c eación de un Es ado p opio es, así, un medio indi e en e pa a la cues-
ión p opiamen e mo al de la cul u a nacional comuni a ia. De hecho,
es o
se
puede deci de odas las comunidades cul u ales posibles en el seno
de
un Es ado:
ale
pa a
los g upos mayo i a ios y
pa a
los
mino i a ios,
en elación
con
el
Es ado exis en e y en elación con el u u o, pa a la cul u a que se exp esa
en
el
idioma del Es ado o pa a las que se exp esan en idiomas mino i a ios. Es os de-
ben dispone de los ecu sos pa a su ep oducción cul u al, pe o es o de echo no
implica po sí mismo que además ob engan
el
de echo a la c eación
de
un Es ado.
El
p oblema de los de echos
es
que siemp e deben de ini an e quien se ele-
an. Hemos is o que
el
de echo mo al de una comunidad cul u al
se
ele a an e
o a comunidad cul u al.
El
de echo
de
odas ellas a su de ensa se ele a en e
al
Es ado. Es a eclamación p opone pode es de au odi igi ecu sos a
la
de ensa de
la cul u a y de las lenguas mino i a ias, que
se án
an o más exi osos
cuan o
menos di ec amen e o iciales sean. El de echo a o ma un Es ado
-que
puede
sos ene se po azones de injus icia pe enne, que no puedan esol e se en el seno
de un Es ado y que a ec a a cues iones no me amen e cul u ales sino incluso é i-
cas, económicas y polí icas-
no
se puede ele a en e
al
mismo Es ado.
Mi
esis
es que en una sociedad in e nacional egula izada, el de echo a unda un Es ado
no
puede basa se inmedia amen e en a gumen os mo ales de i ados
de
la
ida bue-
na -cul u almen e de inida-, sino en complejos a gumen os de jus icia. Sob e es o
se ha discu ido, sin emba go, muy poco. Quizás la ingen e discusión
del
mul icul-
u alismo y los de echos cul u ales de las mino ías es á aquí ocul ando o os p o-
blemas más complejos.
Es o undamen almen e quie e deci que la idea de sal a una cul u a na-
cional
-en
un
sen ido
de
g an
o de
pequeña
nación-
no implica la
idea
de
Es ado-nación. No odo de echo mo al de los g upos iene una dimensión es a al,
ni odo
de echo
de la nación iene la
o ma
de
de echo
a Es ado.
Pe o,
sea
como sea, es oy muy de acue do con
Fe an
Requejo: hemos ede inido los su-
pues os libe ales mode nos de al mane a que los g upos ean econocidos sus
de echos como ales g upos. No es con adic o ia es a aspi ación con las bases
no ma i as de las democ acias libe ales, y mucho menos con los p ocesos mo-
de nos. Sin emba go, como he de endido en o os si ios, cabe conside a c í i-
camen e es os p ocesos comuni a ios de mane a que no p oduzcan
ni
i an de
eologías polí icas (Villacañas Be langa, 1996c).
El
de echo
a
la
iden idad cul u al
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