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El derecho a la identidad cultural: reconocimiento y multiculturalismo

Villacañas Berlanga, José Luis

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El de echo a la iden idad cul u al: econocimie n o y mul icul u alismo José Luis Villacañas Be langa Uni e sidad de Mu cia (España) 1. La esis. Me p opongo analiza las dimensiones nonna i as de las elaciones en e las cul u as, la onna ideal en que pueden desplega su ida en condiciones de plu alidad cul u al. Desde es e pun o de is a, debemos oma la ida de las cul u as con independencia de sus elaciones polí icas; es o es, al ma gen del hecho de si son mayo i a ias o mino i a ias y de si una de ellas man iene elacio- nes especiales con un cue po polí ico. De ende é en es a in e ención una p ime a esis: bajo cie as condiciones de su cons i ución in e na, exis e un cla o de echo mo al de los g upos mino i a- ios cul u almen e de inidos a su econocimien o po pa e del odo social. Pe o es e de echo mo al no iene una aducción uní oca o inmedia a como de echo ju ídico. Pa a que la enga, es p eciso que se den ul e io es c i e ios a la me a exis encia de ales g upos y a .la me a a innación de su iden idad. En ealidad, la esis de ondo de ende á que ni exis encia ni iden idad, en an o dimensiones on ológicas, compo an po sí mismas de echos de econoci- mien o mo al y ju ídico. Pa a da es e paso, pa a que el econocimien o sea un de echo exigible ju ídicamen e es able, se necesi an ul e io es c i e ios que exce- dan la simple on ología. Es os ul e io es c i e ios es án especialmen e elaciona- dos, en e e eno mo al, con una comp ensión de la cul u a como espí i u; y en el e eno ju ídico, con la injus icia insupe able que an o la sociedad mayo i a ia como el p opio o ganismo es a al ealicen sob e una cul u a mino i a ia. Na u almen e, es os c i e ios son de muy dis in a calidad. En p ime luga , en elación con los de echos y debe es mo ales, la noción de espí i u equie e un me iculoso análisis. En segundo luga , en elación con los de echos y debe es ju- ídicos, los casos de injus icia no sólo son conc e os, sino que sólo se disc iminan a ins ancia de pa e. Po lo an o, exigen p ime amen e una de inición p ecisa de la pa e en cues ión. Sin emba go, y en segundo énnino, el p oblema que plan ea el econocimien o de de echos ju ídicos es que exige un su je o plenamen e iden- i icado, espec o del cual hablamos de sus de echos subje i os. Mien as que el 36 A auca ia N o. 1 econocimien o de de echos mo ales a ec a a cualquie a, el econocimien o de de echos ju ídicos siemp e iene un con ex o en el que se de ine an e quién se eclama, pues si bien los de echos mo ales pueden exigí seles a cualquie a, los de echos ju ídicos sólo pueden se a endidos po cue pos ju ídicamen e de inidos. Es e ca ác e con ex ual de los de echos ju ídicos, e e idos a una ins ancia an e la que se eclama, exige en e ce luga un a amien o especí ico de los de echos polí icos según las eclamaciones y las ins i uciones an e las que se exige el e- conocimien o. Desa olla é es e a gumen o. Mi con ibución, además de p o isional, desea coloca se en una cie a línea excén ica espec o de la bibliog a ía más conocida. Más allá de la bibliog a ía gene ada a pa i del ensayo de Cha les Taylo Mul- icul u alismo y la polí ica del econocimien o, in en o p oyec a sob e es e deba e la luz de las clásicas he amien as y hábi os de la iloso ía. En cie o sen ido, mi aspi ación consis e en ealiza dis inciones que, no po enojosas, pueden se des- plazadas ue a de nues o campo de a ención. Sólo as es as dis inciones es a e- mos en condiciones de en a de lleno en la cues ión deba ida, a sabe , si la es- e a de la polí ica democ á ica debe se neu a 1 en elación con la cul u a. A m de cuen as, en es e deba e es á en juego, sob e odo, una buena eo ía de la democ acia como o ma no ma i a de exis encia. Y la cues ión de ondo eside en si la democ acia puede sob e i i en caso de no a ec a a la o alidad de las ac i udes an e las cosas humanas. En el lími e, la p egun a es: ¿puede sob e i i la democ acia dejando ue a de su ámbi o no ma i o la dimensión de la cul u a? ¿Exis e democ acia sin su espí i u? ¿Podemos deja las cosas en el si io en que las puso Thomas Mann en 1914, en Las conside aciones de un apolí ico, cuando de endió que la cul u a y la ci ilización democ á ica son p o undamen e incompa ibles? ¿O más bien enía azón Hein ich Mann al conside a que pode democ á ico y espí i u son compa ibles? 1. La palab a iene usada po Amy Gu mann en su in oducción a Taylo , 1993: 15. Aunque ella no lo sabe, es la palab a que u iliza ía Ca ! Schmi en elación con la p e ensión con inua del libe alismo de despoli iza una es e a de acción que se ha o nado con lic i a . El enómeno del libe alismo y su elación con la cul u a pod ía se analizado en esos é mi- nos. La cues ión , cie amen e , no puede esol e se a i mando la me a neu alidad, po que eso signi ica ía la imposibilidad de una mediación polí ica de la cul u a. De es e modo, se po en- cia ían las dimensiones de en en amien o amigo/enemigo como única o ma de la polí ica cul u al, la que eme ge cuando el Es ado se abs iene de p oyec a su comp ensión no ma i a de la ida social. El de echo a la iden idad cul u al 37 I. Los g upos cul u ales ienen de echo mo al a se econocidos 2. ¿Qué comwzidad? Ya he mani es ado en o o si io (Villacañas Be langa, 1996a) mis ese as an e cualquie conside ación on ológica de la comunidad. Webe ia- namen e, asumo que debemos habla de p ocesos sociales, no de ealidades me a- ísicas. Aunque no oy a epe i las implicaciones de la esis webe iana que a i - ma la di e encia sólo g adual en e los p ocesos comuni a ios y socie a ios, de i- ni é las ca ac e ís icas de los p ocesos comuni a ios de la siguien e mane a: se a a de p ocesos de elación social más bien es ables, que asumen el sen imien o de co-pe enencia más bien in enso, y que despliegan una con aposición más bien ú ida espec o de o a ealidad social econocida como "ellos". Es e mayo o meno cie e del g upo gene a un sen imien o de coacción y pe enencia que no necesi a es a ecogido en un es a u o ju ídico. Es e sen i co- ac i o de e mina una cie a i e e sibilidad de pe enencia, de insus i uibilidad o imp escindibilidad de las pe sonas que en an en la elación social comuni a ia. En la medida en que la coacción gene a una ca ga psicológica de culpa en caso de iolación del sen ido del g upo, el homb e que iene una elación comuni a ia se sien e inclinado a do a la dimensión de pe enencia de cen alidad en su ida. Todo lo que iene que e con el sen imien o de culpa a ec a la elicidad, de la que la conciencia de culpa es su e e so. Po eso c eo que podemos a i ma , sin excesi as cau elas, que lo que ponga en juego ales sen imien os condiciona el cen o de la exis encia. En es e sen ido, po lo an o, median e la elación comuni a ia se conquis- an de e minados bienes humanos en an o ines, en an o dimensiones que implican dis u a o pe de el goce de la exis encia, y no en an o medios o ins umen os pa a log a lo. A los bienes que son ines, o a ec an la acep ación o echazo de la exis encia -y que se e lejan en sen imien os como la dicha y la culpa- los llama- é "bienes mo ales". En odo caso, la condición mode na de oda elación social, incluida la que es á en la base de la comunidad, ha de se la lib e acep ación de la elación so- cial misma. En es e sen ido, sólo nos sen imos inclinados a acep a las o mas co- ac i as que, de alguna mane a, pueden se p esen adas como au ocoacciones. De es a mane a, la ca ga de culpa sólo se asume si se ha iolado un comp omiso lib emen e acep ado. En la medida en que la conciencia de culpa o de elicidad in e esa a un bien mo al, emos desde el p incipio que la elación social comu- ni a ia - al como la hemos de inido- a ec a la ida buena. La cla e del asun o, sin emba go, es que sin la libe ad e lexi a y sin la pe enencia olun a ia, los p ocesos de comuni a ización no espe an las es uc u- as de de echos subje i os que se han abie o camino en la mode nidad como axio- 38 A auca ia N o. 1 mas de los de echos humanos. El co ola io básico es que, sin el cumplimien o de la es uc u a no ma i a de los de echos humanos - al como ha emanado de la mo- de nidad de mane a abs ac a, pe o basada en luchas emendas2 -, los g upos no pueden a gumen a ace ca de su ul e io de echo. Sin el cumplimien o de la es- uc u a no ma i a básica de los de echos humanos, los g upos se quedan sin un- damen o no ma i o pa a e econocidos sus de echos. En es e sen ido, sólo pue- den ene de echos mo ales los g upos que espe an el ascenden al del bien mo al: la au onomía del se humano, en sen ido kan iano es ic o; es o es, la ca- pacidad sobe ana del homb e de incula se lib emen e a la no ma y alo que guía su conduc a. La ole ancia an e la ac i ud que enca na un se humano es una espues a que es á condicionada po la au onomía con que ealiza su acción. An e alguien que uncionase como un obo , no end ía sen ido deci que somos ole an es, sea cual ue e la ac i ud que engamos an e él. Finalmen e, eco démoslo, hablamos de cues iones que sólo ienen sen ido en Es ados democ á icos y, po lo an o, que inco po an unas bases no ma i as que buscan su op imización y cohe encia. Fue a de ese con ex o, el deba e ca ece ía de signi icado. No es e dad, sin emba go, que la au onomía, la libe ad y la e lexi idad mode nas imposibili en los p ocesos comuni a ios. Al con a io, el mayo po en- cial inno ado de la mode nidad se ab ió camino jus o median e con o maciones comuni a ias supe ac i as, ce adas, lib es, e lexi as, casi i e e sibles, capaces de econoce ines en sí que es u ie on en condiciones de do a a la pe sonalidad de los suje os de un núcleo du o y cohe en e. G upos comuni a ios de es a índole ue on las sec as p o es an es en las que c ecie on las o mas ca ismá icas ípicas de la mode nidad. 3. El des ino de la comunidad en la pos modemidad. Es as comunidades, que han di igido la mode nidad y que han p oducido las más p o undas ans o maciones del sen ido del bien humano, que ue on en suma las po a oces de la ida buena, juga on siemp e con ans e encias y p és amos cul u ales p oceden es de la an i- gua comunidad eclesial que se ex endió sob e Eu opa desde el inal del mundo clásico. He ede as de la idea de sal ación ca ólica, han ca apul ado sob e el homb e mode no alo es sublimados que, en el ondo, se egían po la ieja di isa ex a eclesia nulla salu is. 2. C . el clásico lib o de G. Jellinek sob e el o igen de la decla ación de de echos huma- nos en las Cons i uciones de Vi ginia y demás Es ados o igina ios de Es ados Unidos de No eamé ica. Un es udio del mismo se pod á encon a en mi in oducción a la E ica p o- es an e y el espí i u del p o es an is mo (Akal, Mad id, 1998). El de echo a la iden idad cul u al 39 La conciencia p ecisa de la di isión de la acción social en es e as au óno- mas y pa ciales, con el abandono de oda nos algia de sal ación global, al e a es a o ma sublimada de comp ensión del alo , endémica a la o ma mode na de la comu údad. Ya no es posible p i ilegia un alo , ni idealiza una dimensión del se hwnano. No es posible sin e iza odos los alo es en uno ni deduci una idea de ida buena desde una cosmo isión ce ada. La au onomía humana, que la Ilus- ación de inió de una o ma demasiado u úla e al, aho a se e ac a sob e di e sas es e as de acción y gene a más bien una plu alidad de au onomías, cada una con sus ac i udes an e de e minado bien hwnano y con es a egias mó iles en la admi- nis ación de las elaciones en e cada una de ellas. Una pe sonalidad plu al, así de inida, anclada en di e en es escena ios de elación social, no puede ene una noción uní oca o global de ca-pe enencia. No puede en a en elaciones adicalmen e i e e sibles ni con pe sonas comple a- men e insus i uibles. Al con a io, la dimensión de sus i ución se en aiza p o un- damen e en nues a exis encia. El "ellos" que se oma como e e encia pa a cual- quie "noso os" es á ambién necesa iamen e segmen ado. Dada es a lexibilidad de las elaciones sociales, la pe enencia es á muy in luida po la lib e incula- ción e lexi a. La plu alidad de alo es y es e as po encia la capacidad de op a en e a la con aposición adical. Pe o en odo caso, ninguno de es os ámbi os se impone po su especial e idencia, o po esa coacción na u al que le b inda ía su alo exclusi o pa a la dicha, la elicidad o el sen ido de la exis encia. El esul ado de odos es os enómenos, que nos en ega una mínima sociolo- gía del p esen e, no es que la comunidad no enga ele ancia: es que no gene a á una cosmo isión ce ada, ú un sen ido global uní oco y exclusi o de ida buena, ú pe mi i á una con aposición omnila e al en e un noso os y un ellos ce ados. En la medida en que la bondad de la ida iene que implica unas elaciones más o menos con lic i as en e di e en es alo es y es e as de acción, depende á de una cons ucción de equilib ios, no mas y deseos que, en úl ima ins ancia, e leja á la his o ia pa icula y las opciones más o menos e lexi as de los indi iduos a a és de las di e sas es uc u as socie a ias y comuni a ias. Di ícilmen e se o - ma an así conciencias sublimadas, como las conocidas po la mode nidad y ancla- das en la acep ación de un alo y un g upo comu ú a io como sobe ano y he e o- géneo espec o a los demás, como ealidad que de e mina el co azón de la ida buena. 4. El indi iduo como ía mue a. No deseo conclui , de es a a gwnen ación, que la dimensión comuni a ia pueda desapa ece de nues a ida. La azón de ello es cla a: el indi idualismo es una ía mue a en la e olución de la pe sonalidad mode na. De hecho, es una ep esen ación ideológica, en sí misma iluso ia, que 40 A auca ia N o. 1 no dice la e dad de la ida humana, ni siquie a en la si uación del p esen e. Es a ideología iene aíces his ó icas bien p ecisas. De hecho, se a a de una ideología más bien eac i a y de i ada. En e ec o, al ene que esis i a comunidades ue emen e sublimadas, la conciencia indi idual se ele ó a sí misma -en un desespe ado in en o de ensi o- ª una au onomía ex ema, ilusa espec o de sus p opias condiciones comuni a ias de posibilidad. La po encia disol en e de es a ilusión indi idualis a -que inalmen- e ob u o e osimili ud po la o ma en que acabó egulándose el consumo de la p oducción económica capi alis a- eclamó, a su ez, comunidades más é eas y sublimadas, capaces de hace en e al desie o en que el indi iduo posesi o se- pul aba la ida social. La dialéc ica en e libe alismo y comuni a ismo es, desde es a pe spec i a, muy ieja. C eo que una eo ía, de inspi ación webe iana, que dis inga en e los di e en es ámbi os comuni a ios como canalizado es es ables de las es e as de ac- ción y elación social ompe es a dialéc ica. Pues mues a a las cla as, p ime o, que el indi iduo sólo es signi ica i o en el seno de la elación social; segundo, que no puede conquis a ningún sen ido sin en a en esa elación social; y e ce o, que el homb e no puede unda un sen ido de alo , de ines y de ida buena, sin pa - icipa en las es uc u as es ables de elación social, de co e más o menos comu- ni a io. Po úl imo, aunque ue íc ima de una comp ensión sublimada de la comu- nidad nacional, Webe comp endió que no exis e acep ación global de la exis en- cia, in e p e ación del dolo , y en suma ida buena, si no se da alguna e e encia a un g upo comuni a io. Una ac i ud webe iana sigue aquí a la iloso ía clásica. Pues ue Hegel quien dUo que la ida indi idual soli a ia es locu a, concep o que juega en el máximo con apun o con el de ida buena. El es de esa locu a consis e en la im- posibilidad de do a de sen ido la mue e. La expe iencia de es a imposibilidad se p esen a en el homb e como esen imien o, conciencia de culpa, inquie ud, mega- lomanía, sob e alo ación de lo p i ado, expulsión de la mue e del ho izon e de la ida, odas ellas ac i udes ejidas en las gale ías del inconscien e que es án en la base de las en e medades psíquicas (c . Be hold-Bond, 1995). De hecho, pode- mos deci que la o ma de ida que esul a de esa soledad no puede se o a que el na cisismo (Villacañas Be langa, 1996b). El na cisismo es la o ma mínima en la que exis e el espí i u. Po lo an o, sin in eg ación comuni a ia, cualquie a que sea, no es posible en ende una ida saludable. Podemos deja a un lado la esis, ya sos enida, de que la comunidad es un g ado especialmen e in enso de elación social. Es e g ado es á elacionado con la capacidad de supe i encia que e} g upo mani ies a an e el indi iduo. A su ez, es a supe i encia simboliza y a ec a la ascendencia del alo y del bien en sí El de echo a la iden idad cul u al 41 que ige es a es e a de acción comuni a iamen e desplegada. Po ejemplo, exis e una comunidad es é ica cuando, más allá de las elaciones de una acción social dada, se p oyec a un sen ido que supe a el p esen e y econoce un u u o que as- ciende al indi iduo (una adición o una li e a u a, un mi o o un sen ido que ci - cula en el iempo, un g upo de lec o es más o menos iden i icado que segui á dis u ando de un lib o, e c.). Lo mismo puede deci se de la comunidad amo osa de la amilia, de la comunidad polí ica, de la comunidad é ica o de la eligiosa. La comunidad, po lo an o, in eg a un sen ido y un bien que supe a la mue e. Po eso, pa a Hegel la comunidad e a una ealidad espi i ual, pues sólo el espí i u sob e i e al indi iduo y a la mue e. Espí i u es sen ido compa ido en el espacio y el iempo. Los á omos de sen ido de las ealidades espi i uales son e e nos. Ruedan po el iempo y llegan has a cualquie p esen e en el que son comp endidos, ec eados, expe imen ados, ans o mados, po eso son el más ume sopo e de la ida indi idual. Su o ma de ida es la me amo osis, la es a egia más alejada de la iolencia3• En odo caso, la di isión mode na de las es e as de acción - an p o unda- men e an ihegeliana- p oduce un cla o e ec o. An e odo, y en e a la comp en- sión hegeliana del Es ado, se disuel e la cen alidad sobe ana de la pe enencia a una es e a de acción. Las es e as comuni a ias no dejan de cumpli su papel de ascende al indi iduo, pe o ninguna ago a el sen ido de la ida buena. Sólo la adminis ación de elaciones y con lic os en e esas es e as, ealizada po el se humano conc e o, pe mi e con o ma un sen ido, siemp e amenazado y lábil, de la ida buena. De es a adminis ación del con lic o en e es e as, de la p oducción de co- he encia en e sus alo es y pe enencias depende la in e p e ación de la ida y la do ación de un sen ido que supe e la mue e. En la medida en que es a supe ación del pode de la mue e no es é dada po añadidu a con la pe enencia a una es e a de acción, sino que sea ob a de cada uno en an o adminis ado de plu ales pe - enencias en ensión, podemos deci que la ida buena y la elabo ación del duelo pe sonal se con ie en en ob a de uno mismo. Cualquie acción social puede gene a una es e a que con ibuya a que el homb e pueda econcilia se con la mue e, pe o ninguna monopoliza á es e sen i- do, a no se que la i amos de mane a muy sublimada. La elabo ación del duelo, así, no es á ga an izada po la pe enencia, sino po la negociación de las pe e- 3. Es a inculación en e sen ido y me amo osis como o mas de exis encia del espí i u -desde luego libe adas de la dialéc ica hegeliana de ca ác e esencialmen e eológico- cons- i uye la cla e más p o unda de la es e a es é ica, sob e odo en el ámbi o de la li e a u a. C . B uce Cla ke, 1995. 42 A auca ia N o. 1 nencias en una o ma de exis encia in eg ada. Un cien í ico puede econcilia se con su ida po su dedicación a la ciencia, o po las no elas que esc ibe en los a os lib es, o po encabeza una mani es ación ecologis a, o po emola se en una búsqueda de a en u as amo osas con las jó enes que lle an la panca a. Si es un ealis a ilus ado, sabe que ninguna de es as expe iencias po sepa ado le pe mi en econcilia se con la mue e. Sabe que odas ellas son impe ec as y, po lo an o, no se econoce exclusi amen e en una de ellas, sino en su sín esis pe sonal. Su ins in o de mue e le dice que el place de mo i sólo puede asocia se a una his- o ia única y compleja que cumple su único iempo a a és de pe enencias socia- les múl iples. El noso os en los que se in eg a es he e ogéneo y plu al, pe o se á siemp e un g upo. Se á lo único insus i uible e i epe ible, y po eso sen i á su duelo elabo ado po él mismo, pe o sólo a a és de su camino en medio de ela- ciones sociales. La au en icidad, como p opone Taylo , sólo se conquis a á a a- és de la ex e io idad social. Aquí oda ía no hemos en ado en los p oblemas especí icos de la polí ica del econocimien o. Es amos hablando an sólo de las o mas en que sociológica- men e podemos en ende hoy an o el sen ido de la ida buena como de la comu- nidad. El papel del Es ado aquí es muy ambiguo. Po una pa e, puede o ma la es uc u a comuni a ia como g upo que adminis a el p es igio de la jus icia, el e hos de la esponsabilidad pa a con los demás. En ese sen ido, el Es ado (incluso sin una base nacionalis a, a solas con su undamen o epublicano) puede se pa e de la ida buena. Pe o es a pa icipación no se comp ende á como me a neu a- lidad libe al espec o de las nociones de ida buena, sino desde la idea de jus icia compleja que posi i amen e educe las exclusiones de los ciudadanos espec o de las amas de acción social capaces de do a de sen ido su exis encia. El Es ado, comp endido de mane a epublicana, se ía la pa e de la ida buena que condicio- na ía la posibilidad de la es uc u a abie a de la acción social, y en ese sen ido, se ía la úl ima condición de la au en icidad de p ocesos de elación social y de i alidad y libe ad de los p ocesos comuni a ios. Has a aho a, c eo habe dado a gumen os pa a econoce el alo mo al de los p ocesos comuni a ios en la medida en que de e minan el sen ido de la ida buena y, a a és de ellos, pe mi en a los homb es elabo a el duelo. Aho a deseo de ende que es e alo mo al, anclado en comunidades, es po ado de de echos y de debe es mo ales. S. De echo mo al de la comunidad al econocimien o. Supongo en odo es e a gu- men o la cláusula básica de oda comunidad mode na, a sabe , la ga an ía de la lib e au oadsc ipción del indi iduo al g upo y la e lexi idad de sus miemb os so- b e la ida que se eje en su seno. Sob e es e supues o, c eo que se puede asegu a El de echo a la iden idad cul u al 43 que odo de echo mo al o humano aspi a a ga an iza un bien que onna pa e un- damen al del concep o de ida buena. Po eso enemos de echos humanos polí i- cos, po que enemos de echo a in e eni en la jus icia del Es ado como elemen o insobo nable de la ida buena. Tenemos de echo mo al a odo lo que sea un bien mo al undamen al. In eg amos en plexos es ables de acción social capaces de so- b e i imos es un bien mo al undamen al, no sólo como o ma de hacemos con el sen ido de la acción social y log a la au onomía y la libe ad e lexi a, sino como o ma de des ui el pode que sob e noso os iene la mue e. Po eso e- nemos de echo a e econocidos es os plexos es ables de acción social y, en pa icula , los que poseen una es uc u a comuni a ia. Bajo es as condiciones "mo- de nas" de la comunidad, enemos de echo mo al a e econocidos es os "noso~ os" que con igu an un sen ido en nues a ida. Pa a llega a se compa ibles con la in e p e ación sociológica que p opon- go, e incluso con la misma noción de ida buena que nos es á dado asumi , los g upos comuni a ios deben neu aliza odo sen ido sublimado ex emo de los a- lo es y sen idos sob e los que se o ganizan. Aho a bien, pa a bloquea es e sen i- do suplimado ex emo - educción que en sí misma onna pa e undamen al de la ida buena y saludable- nada más alioso que impedi una in e p e ación del g u- po al que la pe enencia al mismo imponga una di e encia i educ ible en e a o o g upo coagulado al ededo de la misma es e a de acción social. Es o es, la unción que asegu e la ida buena no puede exigi la di e encia i educ ible, a- dicalmen e he e ogénea, con o o g upo de homb es, de al mane a que nues o g upo monopolice la disposición del sen ido e e ido a un alo . Cualquie sen ido de la ida buena que incluya es e hecho es con adic o io. El de echo mo al que gene a una comunidad se de iene aquí, en la p omoción de una he e ogeneidad adical con o o g upo, al que a uno se le con ie a un alo sublimado como ía de sal ación y a o o un alo deg adado en an o ía de condenación. Pa a impedi es a conside ación sublimada de la pe enencia al g upo y su conside ación de he e ogeneidad adical con o o g upo, ninguna medida más de- cisi a que esponde , an e el de echo mo al a la exis encia comuni a ia de g upos, con el debe mo al del econocimien o de los mismos. Aquí, nue amen e, Hegel puede se nos de mucha u ilidad. Hemos dicho que, pa a Hegel, la comunidad es siemp e una elación espi- i ual4. Aho a bien, si lo que une a los homb es es siemp e el espí i u, en onces 4. El hecho na u al de la e nia apenas puede signi ica nada po sí solo, sin el econoci- mien o espi i ual de la ele ancia del hecho na u al de la e nia como alo ascenden e al indi iduo. El na u alismo es imposible pe se . Tiene que se au oconscien e y, po ende, espi i ualizado. Sin es a ele ación a alo espi i ual, el hecho na u al de la e nia queda ía sepul ado en el oscu o ondo de las di e encias no signi ica i as. 50 A auca ia N o. 1 liza o io" de nues a sociedad, con su educción de la complejidad de la ida, su comp ensión ins umen al de las pe sonas como banalmen e indi e en es e incon- dicionalmen e sus i uibles, su a ención a los ac os pun uales de consumo, la con- side ación adicalmen e e e sible de oda acción social, la e emización de la ob- ención de bienes como me os medios, la exclusión masi a del acceso a las di e- en es es e as de acción po medio de la especialización y la pob eza, e cé e a. Las po encias que enca nan es e espí i u ci iliza o io son las iun an es de la mode nidad: el me cado, la écnica, las exigencias de dominio de la ie a y del homb e. Las ins i uciones que han con igu ado es as dinámicas son la emp esa y el Es ado. Es as ue zas se han mos ado máximamen e desin eg ado as de las cul u as g upales y comuni a ias, an o como de la elación social i a que una ez es u o en su base. Ambas ue zas a ec an la idea de ida buena median e la desin eg ación de la exis encia humana en ac os pun uales ca en es de elos inma- nen e. Dominadas po la azón ins umen al, desplazan pe manen emen e la es- ponsabilidad an e la exis encia p opia como una o alidad, ol idando la cues ión de los ines y sepul ando en el inconscien e la elabo ación del duelo. Al mismo iem- po, desin eg an oda elación social a in e cambio pun ual de en ajas. Sos enidas po la icción del indi idualismo y del uso écnico de las p oducciones acumuladas po el abajo his ó ico, amenazan las elaciones sociales comuni a ias po do- quie . Alen adas po las condiciones impe an es del me cado, imponen gus os y modos en e a los que la pasi idad del se humano se deja sen i como me a inquie ud que es sepul ada po el au oma ismo y la compulsión en el consumo. F en e a es as ue zas que no sólo oman uni o mes sino que ambién disuel- en, los g upos cul u almen e conno ados ienden a adop a o mas sen imen ales compensa o ias, an o más in ensas cuan o menos peso especí ico engan en el nú- cleo dominan e de la ida social conc e a. La compensación comuni a ia co e, en onces, el pelig o de o ece es ados de excepción de la ida co idiana, islo es en los que dis u a momen áneamen e, y sin consecuencias, la plena iden i ica- ción con los ac os de nues a ida. En es e comba e con las ue zas ci iliza o ias mode nas, el de echo humano de los g upos comuni a ios cul u almen e iden i ica- dos iene na u almen e azón al sen i se en pelig o. 2. El Es ado como agen e de la injus icia. Hoy en la bibliog a ía es ecuen e lee que, pa a adminis a y desplega es as ue zas mode nas, el p opio Es ado ha enido necesidad de c ea una cul u a nacional: p omo e una lengua, gene a una cul u a homogénea, es ablece una educación uni a ia, po encia una li e a u- a, e cé e a. Foucaul , sin emba go, nos ha ilus ado ace ca de que lo que el Es ado hace ealmen e es p omo e unas disciplinas des inadas a explo a los e- cu sos humanos y pone los al se icio del sobe ano en el que se simboliza el El de echo a la iden idad cul u al 51 Pode decisi o: el económico. Lo que haya hecho la li e a u a, y el pulso que sos u o con a el Es ado desde el caso D ey us, puede e se con máxima concien- cia en la ob a de Hein ich Mann (1996). Si bien hay dudas ace ca de si conside a la ac uación del Es ado mode no como el sopo e de una cul u a nacional hegemónica, o bien como el agen e de una disciplina social -cab ía una e ce a posibilidad, que c eo más cie a, a sabe , que la apelación a una cul u a nacional ha o mado pa e de los elemen os ideológicos po los que la disciplina con igu ó su ue za pe suasi a, que así en egaba su p o- pia compensación sen imen al-, se econoce que sólo la in ensa in e ención de los pode es es a ales p oduce esa ida social homogénea y ci iliza o ia que, según he- mos econocido, pone en g a e pelig o a los g upos comuni a ios. Sólo la miopía más esen ida econoce á que ese esul ado de ida social homogénea es la expansión de una cul u a nacional. Hoy sabemos que es, más bien, la expansión de la ci ilización mundial de las pequeñas bu guesías9. Se debe ía econoce , en odo caso, que la malidad del Es ado en es os p ocesos no es la p oducción de una cul u a, ni la p omoción de lo que llamamos una o ma de ida buena. N podemos c ee nos lo que en odo caso ue un eje cicio de cinis- mo p opagandís ico y compensa o io, a sabe , que el Es ado p omo iese una cul- u a nacional. N ac a de lo que signi icó el Es ado nacional lle aba consigo los asgos no ma i os de lo que hemos llamado la ida buena. C eo que se puede deci , con azón, que el Es ado ha gene ado una base humana adap able pa a desa olla las ue zas ci iliza o ias, gene almen e a cos a de la plu alidad y iqueza de sus p opias bases cul u ales exis en es. En es e sen- ido, ha abajado siemp e con a la ensión c í ica de la li e a u a, el a e, y el despe a de o as po encias i educ ibles, como el e os, la mo al y la eligión. Aho a bien, más allá de la alo ación del p oceso, el Es ado mode no ha sido du an e siglos -aho a comienza a no se lo- la única uen e de de echo. De es a o ma, p esen a o a ca a que sólo a eces se ~ompadece con la an e io . Fo mado desde las luchas y las eclamaciones de de echos subje i os injus amen- e iolados, no puede deja de se sensible a su p opia génesis, y así se e obli- gado a asumi cada ez más cláusulas de ga an ías de de echos, como o ma de p e e las luchas e oluciona ias que en o os iempos lo sacudie on. En el ondo, es e hecho mani ies a una aguda conciencia de que, cada ez más, el Es ado amenaza ealidades que has a el momen o no se habían is o a ec adas po la p e- sión del p opio Es ado. Finalmen e -y és a es la cla e del p oceso -, el Es ado 9. Pa a es e asun o, e mi ensayo "La esencia polí ica de lo impolí ico'', sob e la di e- encia en Thomas Mann en e cul u a y ci ilización. También puede lee se G. Agamben; 1996 . 52 A auca ia N o. 1 p o ege lo que él mismo amenaza. De es a mane a es á abocado a un con inuo p oceso de au olimi ación. Las comunidades cul u almen e de inidas -y el p opio hecho de la cul u a- que aspi an a e econocidos sus de echos en una si uación de amenaza ci iliza o ia, deben sopo a la pa adoja de eclama ga an ías an e quien más las amenaza, an e la po encia ci iliza o ia máxima. De es a pa adoja su gen los p oblemas undamen ales de odo es e asun o. Es a pa adoja, sin emba go, ocul a una isión de las cosas que quizá no sea ce e a. Pues, mien as an o, la po encia ci iliza o ia ha supe ado las ba e as del Es ado pa a se di igida y es imulada po agen es mundiales. En es e sen ido, cualquie pensamien o que haga del Es ado el enemigo cen al de los g upos co- muni a ios y cul u ales co e iesgos de cae en un e o mo al. P ime o po que él no di ige la amenaza. Segundo po que goza de la su icien e lexibilidad pa a en en a se pa cialmen e a ella. Cie amen e, el Es ado sigue siendo un adminis- ado e i o ial de esos p ocesos mundiales y globales. Pe o a pesa de odo, dispone de una sensibilidad hacia exigencias ciudadanas cuya a ención esul a ineludible pa a su p opia legi imidad. Así que el Es ado pe se es un agen e de ci- ilización, pe o po encialmen e abie o a compensaciones eales de los e ec os que él mismo p o oca. 3. V líl comunidad llamada l lción. El nacionalismo polí ico quie e disol e aquella pa adoja, aumen ándola. Insis e en sal a del pelig o de mue e a un g upo cul u al amenazado po un Es ado -que de hecho ya no es el o igen de la amenaza-, ins au ando en su seno o o Es ado -que pe se no ga an iza la compensación cul- u al-, con la idea de implica lo di ec amen e en el apoyo de la ida buena, a- o eciendo un sen ido comuni a io de la ida cul u al sos enido polí icamen e po el pode coac i o de su ley. Pa a ello, el nacionalismo ol ida lo que sabe po la his o ia sob e la unción y la inalidad del Es ado, y hace e osúnil su p oyec o median e la in e p e ación ideológica del pasado del Es ado mayo i a io, en el que i e in eg ado, como el camino eal po el que se impuso una cul u a nacional di- e en e y mayo i a ia. Todo es o cons i uye un mon an e de a iadas ilusiones, des inado a cub i lo único que pe sigue el Es ado y los que buscan unda lo: el p agma de pode pa a con ola , de mane a más o menos sobe ana, el ámbi o de alo que sea el dominan e en una época his ó ica, en es e caso el pode econó- mico y adminis a i o en a o de de e minadas eli es. De odas las comunidades sublimadas y ca ac e izadas con un sen ido de sal a- ción -que p oli e a on en la mode nidad-, la nación es la única que ha sob e i- ido con cie a ue za social en el ámbi o pos mode no. Es e hecho concede a la idea de nación un e ue zo de e idencias posi i as que ocul a aquellas ilusio- nes. En e ec o, el g upo llamado "nación" oda ía puede sen i con el g ado El de echo a la iden idad cul u al 53 máximo de in ensidad aquellas cualidades que ca ac e izaban a la comunidad: iene más elemen os de i e e sibilidad po cuan o a ec a a un hecho que no puede al e a se (el nacimien o), a ec a al núcleo cul u al más adical del hom- b e en la medida en que le p es a su lenguaje, y puede ácilmen e sublima se po que eúne ambién la supe i encia de la sang e y la amilia, así como de la ie a y el paisaje. Además, la nación ya ue sublimada en su o ma especí ica- men e mode na, y ha sido idealizada po los g andes Es ados pa a do a se de su icien e apoyo popula en las ocasiones de c isis. Además, y po ello, en la adición li e a ia hay elemen os cul u ales que ab en de mane a pe manen e la pue a a la eedición de es e enómeno. Sin emba go, es di ícil, p ime o, que la nación siga b indando una cosmo- isión global de la ida buena. Segundo, que su alo sublima o io sea po lo an o ealmen e ue e. Te ce o, la comunidad nacional como al, po mucho que o ez- ca elemen os in eg an es de la ida buena, di ícilmen e se á el único elemen o en la elabo ación del duelo humano, pues no puede e ac a odos los alo es im- p escindibles pa a un homb e ac ual, dado que no odos ellos pueden desplega se asumiendo los condicionamien os nacionales. Po ejemplo, di ícilmen e se puede desplega el alo de la comunidad cien- í ica en las on e as de la comunidad nacional. Lo mismo se pod ía deci de las es e as eligiosa o económica. Tampoco la es e a de la mo al, na u almen e, pue- de se de e minada po la nación. Aun más, pone le lími es nacionales a las o - mas de desa olla la ida e ó ica nos pa ece ía mons uoso. Funda la nación so- b e cos umb es p opias o sob e cie o olklo e especí ico, da pa a pocas sublimaciones 10 . En suma, es di ícil que en el p esen e la pe enencia nacio- nal no enga odos los asgos des acados ya an e io men e en las demás comu- nidades ac uales. Cie o que quedan aspec os impo an es de la ida buena. P ime o, la es e a ecológica, con las dimensiones mic osis émicas undadas en el paisaje y en la iden i icación con la ie a. Luego, el pa imonio de elemen os na a i os pa a des- 10 . Funda la nación sob e cos umb es p opias o olclo e especí ico da pa a pocas sublimaciones. Recien emen e sal ó una no icia a la p ensa que de e e i la espe o no des uya el ca ác e abs ac o de mi plan eamien o. Un g upo de ciudadanos ca alanes epa ió pa i- cipaciones de lo e ía nacional con la siguien e no a: "Po el p esen e bille e us ed pa icipa 500 pese as en el so eo de lo e ía nacional que end á luga el día 28 de diciemb e en la capi al del país ecino". En e is ado po unos comen a is as adio ónicos, el esponsable del ex o a gumen aba que, e ec i amen e, e a así, que ellos e an o o país po que enían o a lengua, o as cos umb es, y que po eso e an di e en es. Ninguno de los comen a is as, quizá domi- nados po una isa que apenas podían con ene , con es ó lo que debía: que no se ían an di e en es cuando eligiosamen e epa ían pa icipaciones de Na idad como cualquie ecino de Fuenca al. 54 A auca ia N o. 1 plega nues a p opia subje i idad. El conocimien o de sí que nos b inda la li e a- u a, desde luego es pa e esencial de la elabo ación del duelo y de la ida buena. Pe o con a las apa iencias, es e asun o cada ez se esuel e menos sob e la an- gos a base de la cul u a nacional. En e ec o, hay lenguajes que ya no pueden lla- ma se nacionales, po muy cul u almen e ac i os que sean, o p ecisamen e po se lo. Funda una nación sob e el español es an es úpido como unda una nación sob e el inglés. Ambos son lenguajes mundiales sup anacionales y e dade amen e pos mode nos, babélicos en sí mismos, uncionales pa a unas cosas y menos pa a o as. Opone los a, o iden i ica los con lenguajes nacionales es o a ilusión in e- esada que p e ende sub aya una sime ía que ya no exis e. Mi a gumen o es muy sencillo: cuan o más in eg an e y global sea una len- gua, más pe meable se mos a á a las demás cul u ales globales, po que necesi- a á ac edi a su po encia y esponde a odos los e os del homb e ac ual. Así que cuan o más pode osa y amplia sea una cul u a, más cosmopoli a iende a se y más libe ad de sín esis deja á al indi iduo que i e en su seno. Menos unda á una idea nacional. Hoy día, cuan o más se eclame un papel cul u al pa a el idio- ma español, más se debe á es a dispues o a impulsa el mes izaje amé ico:-hispano como o ma de ida cul u al, y po ello, an o más se nega á la idea misma de cul u a nacional como sopo e de un Es ado. Aho a bien, una cul u a más limi ada, aunque o ezca menos elemen os ac- i os y p oduzca una ida cul u al más simple, ende á a conside a los como un- damen ales e ideales, indispensables e in e esados en el cen o sen imen al mismo del homb e. Es as ealidades cul u ales mino i a ias, po lo gene al ancladas en dimensiones más o menos adicionales, sólo pod án man ene se en e a las cul- u as globales si las sociedades y los pode es públicos man ienen un cla o y i me comp omiso en su de ensa. El mismo diagnós ico sob e la plu alidad de los g upos comuni a ios de cul u a que hicimos al p incipio de es e a ículo, ya econoce a la nación cul u al -que sólo puede se una nación mino i a ia- su sen ido y su de- echo mo al de exis encia en un uni e so complejo. 3. Nacionalismo polí ico y olun a ism0 mode no. Esas ealidades nacionales mi- no i a ias, pa a de ende se mejo de los p ocesos de ci ilización (no c eo que en- gan que de ende se de las cul u as cosmopoli as, po que no c eo que la cul u a enga que de ende se de la cul u a), pueden eclama no me amen e su anclaje en elemen os decisi os del se humano (la amilia, el paisaje, la p ime a y sen imen- al elación con el lenguaje, la impe ecede a sensación de conec a con lo o igi- na io de una exis encia abie a al espí i u y al g upo), sino la con igu ación de un Es ado, de al o ma que se ga an ice que la dimensión ci iliza o ia comple a de la sociedad se ie a y se ealice en el lenguaje de la cul u a mino i a ia. El de echo a la iden idad cul u al 55 Todo es o es mo almen e indi e en e, como imos, po que el p oceso de ci- ilización es me amen e ins umen al y no a ec a po sí mismo la ida buena, mien as que la dimensión nacional de la cul u a sí la a ec a. Como una ez dijo Ro h, si unos pocos millones dicen que son una nación y quie en unda un Es ado, ya lo son (Ro h, 1991). El olun a ismo es el undamen o úl imo de los enómenos polí icos mode nos, y po eso el olun a ismo de cie os g upos nacionales depende de una ac i ud bas an e más mode na de lo que ellos suponen, aunque in oquen ea- lidades a caicas como elemen os cons i u i os de su di e encia. En odo caso, se á mo almen e indi e en e en la medida en que espe e y cumpla la es uc u a mo al que hemos econocido an es como debe es y de echos de los g upos cul u ales. Aho a bien, hay aquí un p oblema que no debe pasa se po al o. En cie o modo exis e una incong uencia en e los medios y los ines de es e p oceso. El olun a ismo polí ico no da esa se ena ce eza de supe i encia que es necesa ia pa a que algo si a a la ida buena. No pe mi e esa e implíci a y sana en lo p o- pio, man enida po la ida co idiana, sino una ensión mili an e que, po su p opio es ue zo, no conoce los gozos de la ida. No es esa "se ena imagen mí ica de la ida colec i a en que se unda la pe sonalidad indi idual" (J esi, 1967: 101). El olun a ismo es á, cuan o menos, en pelig osa ensión con las no ma i as que i- gen el de echo y el debe mo al de econocimien o. Como ac i ud, supone una concen ación exis encial que impone ese ca ác e unila e al en la ida pe sonal capaz de amenaza la ape u a que el econocimien o necesi a. Cie amen e, oda ía le queda a la nación mino i a ia una posibilidad de esponde a es os a gumen os. Puede ei indica que, al posee una lengua, es á en condiciones de se la pla a o ma ascenden al pa a en en a se a la in e p e- ación p opia de odos los ámbi os de la acción social, pa a e ac a los en g upos comuni a ios desde su lenguaje. El lenguaje no es me amen e un bien mo al, sino un ascenden al mo al, en an o que hace posible el bien de la au onomía, de la e lexi idad, de la compe encia he menéu ica con la que se expande la ida del espí i u. Además, al con a con su icien es cla es p opias, la cul u a nacional en- ega ía al homb e el suelo es able y signi ica i o que lo ab i ía a la in e p e a- ción de o os mi os, uese es a in e p e ación in eg ado a o no. Al do a al homb e con los su icien es elemen os de adición y de elabo a- ción his ó ica de los sucesi os p esen es, la nación pod ía ilumina el p esen e ac ual con la luz p opia y de e mina el empo his ó ico como conjun o de expe- iencias y expec a i as. De es a o ma, no sólo p opond ía una pla a o ma as- cenden al, sino una na ación p opia de sí y de los p ocesos ele an es pa a la comp ensión de la mode nidad como ho izon e signi ica i o. La expe iencia huma- na e his ó ica, de es a mane a, se ía amizada a a és de la cul u a nacional. En cie o modo, es a isión de sí del nacionalismo es de endible. 56 A auca ia N o. 1 Sin emba go, a es e a gumen o espondo: o bien e ec i amen e el lenguaje nacional es un ascenden al capaz de e ac a odos los aspec os y es e as de ac- ción p opias de la descen ada ida ac ual (y en onces se á uno de esos lenguajes an abie os y mes izos que son pos nacionales), o bien end á que especializa se sólo en de e minadas es e as de acción, y en es e sen ido iden i ica se a sí mis- mo, como g upo nacional, como un me o ac o de la ida buena en e o os. No oda cul u a nacional mino i a ia es á en condiciones de o ece un lenguaje como ascenden al comple o de la cul u a ac ual. No lo puede hace el lamenco, po ejemplo. Pe o las lenguas que lo log an, ya no son lenguas nacionales. Así, que c eo que ese a gumen o alla. Sólo me pa ece iable una e sión débil del a gumen o, que hace de la na- ción mino i a ia un g upo comuni a io pa cial en su capacidad de in e eni , jun- o con o os g upos comuni a ios, en la ida buena. Incluso aunque no pudie a esponde en su p opio lenguaje a los e os de odas las es e as de acción - al y como lo eclama en la ac ualidad una genuina acción social y una e icaz pe - enencia a g upos comuni a ios-, alguien pod ía a gumen a que la nación p o- pond ía más elemen os sen imen ales pa a la elabo ación del duelo indi idual, y que, po lo an o, su pé dida se ía la eliminación de un alo de consuelo pa a muchos homb es. Es e a gumen o supone, desde luego, que mucha gen e sencilla, que no pa - icipa de cul u a cosmopoli a alguna, eje la ama de su ida sólo con esa len- gua ma e na y que, po eso, ale pa a ellos como segu o de au oiden idad. Es a di- mensión nacional, que esul a insepa able del sen ido de la ie a como pe manen- cia, y del "noso os" como g upo humano inculado al espacio que la con empla y la ama, es una de las es e as de alo , y al es a an ín imamen e elacionada con el sen ido de la ida, es una dimensión inalienable y cen al del se humano. Reconozco que me sien o muy p óximo a es e segundo a gumen o del de en- so de la idea de nación. Pe o es e a gumen o minimalis a, ín imamen e comuni a is a y cul u al, di icilmen e de ine un g upo en o ma an obje i a como el que ele a la nación a ascenden al, po la ía de se po ado a de un lenguaje p opio anclado a una ie a. Con Fe an Requejo, c eo que el sen imien o de ca-pe enencia nacional aquí in ocado cons i uye un bien y un alo a p o ege , y c eo que es á insepa ablemen e unido a la e i o ialidad en la que un g upo se asien a. Pe o, p ime o, es a elación con la e i o ialidad, y los sen imien os que p o oca como i encia del paisaje, no impone en exclusi idad un lenguaje. En segundo luga , es a idea de nación puede i unida a la idea de sang e y de nacimien o, pe o no necesi a hace lo. El ejemplo más no able es la ele ancia de la ie a de P o enza pa a elabo a el duelo po pa e de John S ua Mill. En es e sen ido, llama a Mili nacionalis a es una insensa ez, po mucho que sin ie a El de echo a la iden idad cul u al 57 con más ue za que los na i os los ma ices del paisaje y los exp esa a en un aus- e o inglés. La azón de ello es á en el a gumen o de que el mayo po encial de sublimación es la mue e, no el nacimien o; la con inuidad elabo ada de la expe- iencia de la ida, no el ac o inicial de la misma. La elación de amo con una ie a y un paisaje no es exclusi o de los que nacie on allí. Desde luego, en e és os b o a con na u alidad. Pe o la pe ipecia, a menudo llena de su imien o, de quien llega a una ie a ajena en el cu so de la ida, iñe su amo a la que lo acoge con pe cepciones y sen imien os de ex ao dina ia ele ancia exis encial. En odo caso, aunque la eduzcamos a una o ma de comunidad pos modema -es o es, no idealizada ni sublimada-, no podemos deja de econoce a los g upos nacionales los de echos mo ales de econocimien o, ni de eje ce los debe es es- pec i os con ellos. Po lo an o, en es e mundo impe ec o, y en e a la po encia ci iliza o ia y uni o mizado a del Es ado que los amenaza, debemos da ga an ías a los g upos cul u ales mino i a ios median e los opo unos de echos ju ídicos a la p o ección y a la supe i encia de su lengua y cul u a. Es as ga an ías deben p o- duci se en é minos especí icos y di e enciados espec o de la de ensa gené ica de la cul u a y los g upos comuni a ios en el seno de odo el Es ado. El p oblema es cómo se ealiza es a aducción de los de echos y debe es mo ales a los de echos y debe es polí icos. Y, como hemos dicho, an e quién. Aquí deseo discu i la esis que ecien emen e ha de endido Kymlicka. 4. El alo no ma i o de la exis encia de la nación. Expond é el a gumen o de la siguien e mane a. An e odo, Kymlicka econoce que "los de echos de las mino ías son decisi os pa a el u u o de la adición libe al en odo el mundo" (Kymlicka, l 996a: 36). Luego pasa a a i ma que el iusna u alismo mode no, con sus bases mo ales libe ales, sólo ha enido una in e p e ación nacional 11 • De hecho, Ky nlicka llega a acep a , en Mul icul u al libe alismo, que odos los libe ales son libe al-nacionales, lo que pa a el his o iado de las ideas es algo muy conc e o y comp ome ido. Webe e a un nacional-libe al; Kan , no. Al ele a se a es uc u a ju ídica, la nación ha gene ado un Es ado: eso es lo que se dice. La o ma de asegu a se los de echos mo ales nacionales de econocimien o en un mundo de con lic os y amenazas po pa e de o os g upos ha sido el Es ado-nación. 11. Los p incipios libe ales encuen an su desa ollo más idóneo en el seno de unidades nacionales cohesionadas, po lo que incen i a la in eg ación en una cul u a común ue una mane a legí ima de p omo e impo an es alo es libe ales. Sin emba go, po las mismas azones, los libe ales debe ían ambién econoce la ealidad y legi imidad de los nacionalis- mos mino i a ios" (Kymlicka, 1966a: 21). 58 A auca ia N o. 1 Aho a bien, en es a dialéc ica de asegu a se en e a o os g upos, las g an- des naciones-Es ado han enido necesidad de inco po a mino ías nacionales po mo i os di e sos -a eces con su consen imien o y a eces sin él. Po mucho que la nación-Es ado haya in en ado homogeneiza su cul u a en odo el e i o io, es as mino ías nacionales han sob e i ido con sus señas de iden idad cul u al. Tan p on o como pueden -desde di e sos mo i os y an eceden es- plan ean el p oblema de su p o ección ju ídica. El a gumen o de Kymlicka es una pe ición de p incipio: en la medida en que odo Es ado mode no iene una base nacional, la única o ma de p o ección ju ídica de las mino ías es mime iza el a gumen o de la nación mayo i a ia y eclama su p opio Es ado. Kymlicka no expone el a gumen o de mane a an b u al. Pe o, de hecho, nos lle a po es os paisajes en blanco y neg o, ajenos a oda eo ía social, hacia la siguien e idea: "Man end é que el nacionalismo de las mino ías puede se compa- ible con los p incipios libe ales y que de hecho puede se an legí imo como los p oyec os de cons ucción nacional de las mayo ías" (Kymlicka, 1996a: 7). Po mucho que el a gumen o ya es é ul imado de es a o ma, Kymlicka da un odeo, que es me amen e e ó ico. Dice en onces: la única o ma de asegu a lo que piden las mino ías es opone una ue za semejan e a lo que las amenaza. Y lo que las amenaza es una polí ica del Es ado-nación; luego, lo único que puede de ene la amenaza es una o ma bas an e in ensa de au ogobie no 12 • Sob e es a o ma de au ogobiemo se p oduci á una cons ucción nacional semejan e a la que impulsó la nación mayo i a ia. Sea cual ue e es a o ma de au ogobie no, a la pos e se á un Es ado. Pues si acasa, el g upo nacional ele a á la ei indicación y exigi á de o ma cla a el Es ado p opio. Pe o si el au ogobie no iun a, en onces p oduci á una cons uc- ción nacional genuina que aumen a á las di e encias con el g upo nacional mayo- i a io, y inalmen e end á como e idencia que aquel au ogobiemo es iable co no Es ado 13 • Así que, al inal, se exige la o ma de Es ado-nación, bien po que la co- 12. El alo básico de la libe ad pe sonal es is o en Ín ima elación con la pe enencia a una cul u a nacional" (Idem, pág. 25). 13. "Las mino ías deben [ ... ] busca el ipo de de echos y pode es de au ogobie no ne- cesa ios pa a man ene su p opia cul u a socie a ia; es deci , c ea sus p opias ins i uciones económicas, polí icas y educa i as en su p opia lengua" (Kymlicka, 1996a: 13). "El éxi o del ede alismo al asumi el au ogobie no puede sencillamen e anima a las mino ías nacionales a busca la secesión. Cuan o mayo sea el éxi o del ede alismo pa a esponde al deseo de au ogobie no, mayo se á el g ado de econocimien o y de a i ma- ción del sen imien o de unidad nacional en e el g upo mino i a io, o aleciendo así su con ianza polí ica" (Kymlicka, 1996b: 45). El a gumen o puede complica se median e una cláusula adicional: que el ede alismo o o ga e idencia a a o de la con ede ación y, po lo an o, de dos pueblos o igina ios que El de echo a la iden idad cul u al 59 munidad haya iun ado, o bien po que haya acasado en su cons ucción median- e o mas in e medias de au ogobie no. Si ha iun ado, po que de hecho ya lo iene; si ha acasado, po que necesi a una medida más ue e pa a log a lo. En es e con ex o, Kymlicka puede deci que el ede alismo, como o ma in e media y p o isional de econocimien o ju ídico, ca ece de ele ancia pa a esol e el p oblema del mul icul u alismo plu inacional (Kymlicka, 1996b: 20). La sus ancia del a gumen o de Kymlicka es que el nacionalismo es a alizan- e del pasado jus i ica el nacionalismo es a alizan e del p esen e 14 • La esis es que "la ida polí ica iene una dimensión ine i ablemen e nacional" (Kymlicka, 1996a: 35). Así, Kymlicka p opone la igencia y la p oli e ación de la ca ego ía es ic- amen e mode na del Es ado-nación. De hecho, la cla e de su a gumen o es á aquí: "cualquie es icción al au ogobiemo -cualquie cosa que no sea un Es ado independien e- necesi a á jus i icación" (Kymlicka, 1996b: 47). Lo na u al es que una nación enga un Es ado. Es o es lo no ma i amen e co ec o. Kymlicka nos p opone, así, un iaje que el mundo mode no ya ha hecho y del que no se ha sacado nada apa en emen e bueno. Su a gumen o es, de cabo a abo, es ic amen e conse ado en un momen o his ó ico en el que quizá necesi- emos no se lo. De hecho, ni siquie a obse a la dimensión sup anacional y sup a- es a al de los p ocesos mode nos, sino que conse a la au ope cepción ilusa que el nacionalismo -ideológico y iun an e, o de o ado y esen ido- iene de los p o- cesos mode nos. Razona en odo momen o den o del a gumen o nacionalis a, que se hace ue e in e p e ando que la mode nidad ha sido la cons ucción del Es ado-nación como p o ección de cul u as mayo i a ias. Pe o el Es ado no es la nación mayo i a ia a mada. Es a es lo que hizo del Es ado la ideología naciona- lis a. F u o de es os in en os ha sido la agedia eu opea. Desde nues a conside- ación del Es ado, sin emba go, és e ha enido impues o y o alecido po eali- dades comple amen e ajenas a la nación y a la cul u a, y a los p oblemas mo ales de la ida buena. 7. Los supues os de Kymlicka. Es a posición es á sos enida po una se ie de su- pues os que son cla amen e discu ibles. An e odo, es á el a gumen o -que es imo lige o-, de conside a el Es ado mode no, sopo e máximo de las po encias ci i- sólo bajo cie as condiciones se unen sin pe de nunca de ac o la sobe anía inal. (idem, pág. 46). Además, iene acili ado po la ap eciación, ela i amen e igno an e, de que los cos es de la secesión han caído d amá icamen e. 14 . "C eo que, desde el pun o de is a libe al o odoxo, los de echos de los Es ados a de e mina quién posee la ciudadanía descansan sob e el mismo p incipio que jus i ica los de echos de g upo en el seno de los Es ados y que, po consiguien e, la acep ación de los p ime os lle a lógicamen e a la acep ación de los úl imos" (Kymlicka, 1996a: 27). 68 A auca ia N o. 1 sis e en man ene se a en os a un a gumen o que has a aho a no he is o manejado en es e con ex o, y que c eo que es in e esan e. La ei indicación de un espacio como unidad sob e la que se hace isible una eclamación no iene como inalidad sos ene su p e ensión de homogeneidad cul u al. Pe o sí puede ene como legí ima aspi ación p esen a al Es ado el ámbi o donde el g ado y la p opo cionalidad de he e ogeneidad cul u al son an in ensos que gene an un p oblema polí ico de de echo al econocimien o mo al y ju ídico. Po lo an o, pa a ga an iza la he e ogeneidad sob e es e e i o io, el Es ado debe á econoce los de echos cul u ales de la mino ía nacional y debe á econoce los no di ec amen e inculados al núme o de o an es que lo eclamen. Se ía absu do aplica la p opo cionalidad pu a pa a econoce el de echo de mi- no ías. Sea cual sea su núme o, la p o ección es un de echo absolu o. Aho a bien, en es e espacio econocido, ninguno de los que ei indican el de echo al econocimien o puede aspi a a se exp esión isible de la o alidad so- cial. La he e ogeneidad de base no se hace isible en odo alguno, sino en di e en- cias y p opo ciones. Así que, en cie o modo, si la ep esen ación siemp e es pa cial, el mejo sis ema de econocimien o ju ídico po pa e del Es ado en so- ciedades mul icul u ales se á deja que los g upos se o ganicen polí icamen e de mane a lib e y po encia la ep esen ación plu al de los de echos cul u ales: que sea la p opia dialéc ica de econocimien o polí ico de los di e sos g upos en el seno de un au ogobiemo democ á ico lo que gene e de echo sob e asun os cul u a- les, de echo que se á eo ipso econocido po el Es ado. Es e p ocede gene a el máximo espe o a las elaciones de ealización -de comp omiso ac i o, y no de pe enencia pasi a-, ep oduce polí icamen e las exigencias de econocimien o mo al en e los g upos cul u almen e di e en es y ce canos, y esul a exquisi o con los de echos humanos base de oda no ma i idad mode na y democ á ica. Po lo demás, pe mi e que quienes ienen una elación sublimada con su p opia cul u a nacional, la ealicen; y que quienes ienen con ella una elación conscien emen e pa cial, la complemen en con las cul u as globales más ce canas y a ines. Po lo an o, es esponsabilidad de odo Es ado al que se le plan ean de e- chos de g upos mino i a ios ga an iza una o ma de isibilidad de los mismos jus a y mo almen e de endible. Indudablemen e, en es e juicio se juega su u u o, su noción de jus icia, y en es e sen ido el mon an e de las ul e io es ei indica- ciones. Pe o es o implica ambién que es esponsabilidad del Es ado no acep a o mas de ep esen ación polí ica que, aunque apa en emen e juegan con c i e ios de homogeneidad y pa ecen democ á icas, en el ondo son las he amien as pa a p oduci las iolen amen e. Así po ejemplo, los e e endos, que o man pa e de la cul u a de la homogeneidad, de la di e encia amigo/enemigo, de la imposibili- dad de man ene un diálogo pe manen e, implican el máximo desconocimien o del El de echo a la iden idad cul u al 69 de echo de mino ías, p o egen decisiones emendas e i e e sibles, y, dada la he e ogeneidad eal de la sociedad, gene an an os daños mo ales y ju ídicos como hipo é icamen e esuel en. Pues nadie es á en condiciones de ase e a que el Es ado nue o ga an ice a las mino ías que no o en po la secesión de echos se- mejan es a los que el Es ado global concedió a la mino ía que aho a secesiona. Po lo an o, si no hay injus icia cul u al no hay c i e ios mo almen e inculan es pa a eclama un Es ado p opio sob e la base del a gumen o de la na- ción. Na u almen e, puede habe injus icia de o o ipo, pe o en onces el Es ado eclamado no necesi a basa se en la idea de nación. Además, cla amen e, queda la cues ión de si la eclamación de un Es ado p opio se hace an e el Es ado de e e encia o an e la comunidad de Es ados. C eo que es e úl imo siemp e es el caso. No comp ende la dimensión in e nacional del hecho "Es ado", no en ende que el Es ado es una ealidad de polí ica in e nacional y sólo iene sen ido en elación con o os Es ados, es á en la base de muchas pe cepciones de la his o ia de la nación mino i a ia como ag a iada po la nación mayo i a ia. Una eclama- ción gene alizada de nue os Es ados, po lo an o, ue za an e odo a una polí ica in e nacional de econocimien o de mino ías y de ins au ación de jus icia ins aes a al jus o pa a e i a una al e ación d ás ica de las elaciones in e nacio- nales. De hecho, es o es lo que sucede con los ecien es p ocesos de in eg ación con ede al de los Es ados eu opeos, compensados po mecanismos de in eg ación egional, que Kymlicka no iene en cuen a pa a nada en sus análisis, lo que le con ie en un aspec o espec al y ahis ó ico bas an e ex año. Como conclusión, en onces, las elaciones en e la ida buena y el Es ado son siemp e más bien p oblemá icas. Cómo a ec a ía un Es ado nacional nue o a una cul u a mino i a ia es un mis e io. Sin duda, gene a ía una cul u a o icial, al- amen e simbólica, complacien e y ue emen e ac í ica, p o undamen e olun a- is a y au oa i ma i a. Cómo se elaciona ía esa cul u a con las exigencias ac ua- les de elabo ación del duelo y de la ida buena es un mis e io, pe o c eo que iene más p obabilidad de gene a echazo que en usiasmo. Jus i ica la necesidad de un Es ado p opio desde las exigencias de p o ección cul u al es más bien una apues a a iesgada. En es e sen ido, iene más posibilidades de ab i se camino una de ensa de la cul u a desde adminis aciones y es a egias no di ec amen e inculadas a las unciones es a ales. Sin ninguna duda, nada ga an iza que una cul u a nacional enga más posi- bilidades de cumpli su unción de dinamiza un sen ido de la ida buena si ade- más cuen a con un Es ado p opio. Puede sucede lo con a io: una cul u a puede especializa se en los elemen os ex a-ci iliza o ios, como po ejemplo la cul u a alemana del clasicismo. Y puede sucede que la adopción de una dimensión de Es ado, que inalmen e es á al se icio adminis a i o de las ue zas ci iliza o ias 70 A auca ia N o. 1 mode nas, deseque la capacidad he menéu ica de una cul u a. Tene un Es ado p opio no es un de echo ju ídico que se de i e del de echo mo al a una cul u a p opia, sal o que las dimensiones exis enciales de la ida y de la cul u a es én en pelig o ex emo e insupe able, de al mane a que en e noso os y ellos se e i- ique una elación amigo/enemigo. La c eación de un Es ado p opio es, así, un medio indi e en e pa a la cues- ión p opiamen e mo al de la cul u a nacional comuni a ia. De hecho, es o se puede deci de odas las comunidades cul u ales posibles en el seno de un Es ado: ale pa a los g upos mayo i a ios y pa a los mino i a ios, en elación con el Es ado exis en e y en elación con el u u o, pa a la cul u a que se exp esa en el idioma del Es ado o pa a las que se exp esan en idiomas mino i a ios. Es os de- ben dispone de los ecu sos pa a su ep oducción cul u al, pe o es o de echo no implica po sí mismo que además ob engan el de echo a la c eación de un Es ado. El p oblema de los de echos es que siemp e deben de ini an e quien se ele- an. Hemos is o que el de echo mo al de una comunidad cul u al se ele a an e o a comunidad cul u al. El de echo de odas ellas a su de ensa se ele a en e al Es ado. Es a eclamación p opone pode es de au odi igi ecu sos a la de ensa de la cul u a y de las lenguas mino i a ias, que se án an o más exi osos cuan o menos di ec amen e o iciales sean. El de echo a o ma un Es ado -que puede sos ene se po azones de injus icia pe enne, que no puedan esol e se en el seno de un Es ado y que a ec a a cues iones no me amen e cul u ales sino incluso é i- cas, económicas y polí icas- no se puede ele a en e al mismo Es ado. Mi esis es que en una sociedad in e nacional egula izada, el de echo a unda un Es ado no puede basa se inmedia amen e en a gumen os mo ales de i ados de la ida bue- na -cul u almen e de inida-, sino en complejos a gumen os de jus icia. Sob e es o se ha discu ido, sin emba go, muy poco. Quizás la ingen e discusión del mul icul- u alismo y los de echos cul u ales de las mino ías es á aquí ocul ando o os p o- blemas más complejos. Es o undamen almen e quie e deci que la idea de sal a una cul u a na- cional -en un sen ido de g an o de pequeña nación- no implica la idea de Es ado-nación. No odo de echo mo al de los g upos iene una dimensión es a al, ni odo de echo de la nación iene la o ma de de echo a Es ado. Pe o, sea como sea, es oy muy de acue do con Fe an Requejo: hemos ede inido los su- pues os libe ales mode nos de al mane a que los g upos ean econocidos sus de echos como ales g upos. No es con adic o ia es a aspi ación con las bases no ma i as de las democ acias libe ales, y mucho menos con los p ocesos mo- de nos. Sin emba go, como he de endido en o os si ios, cabe conside a c í i- camen e es os p ocesos comuni a ios de mane a que no p oduzcan ni i an de eologías polí icas (Villacañas Be langa, 1996c). El de echo a la iden idad cul u al 71 Re e encias bibliog á icas AGAMBEN, G. (1996) La comunidad que iene. Valencia, P e ex os. BERTHOLD-BOND, Daniel (1995) Hegel's Theo y o Madnes. Nue a Yo k, S a e Uni. 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