FORMA DE LLEVAR
EL
MANTENIMIENTO
DE
MAXIMOS
PARA
OBTENER
LA CALIDAD ADE-
CUADA
EN
LA HILATURA DEL ALGODON"'
po
el
Ingenie o
ALESSANDRO
VALOTA
1)
EL TRABAJO
DEL
ALGODON
EN EL
BATIDO.
Incluso después de sabe se de siemp e que una buena hila u a debe
empeza po una buena mezcla, hay al menos dos azones po las cuales
és o es aún más impo an e ac ualmen e que el
asado:
l.*
-
Po que la ecolección mecánica (que ha sus i uído en g an pa -
e, a la manual, al menos pa a el algodón ame icano), no pudiendo,
e iden emen e, hace una selección en e las di e en es cápsulas de un?
plan a al como lo hace el homb e, da luga a un p oduc o menos uni-
o me que exige, po an o, una mezcla más pe ec a.
2'
-
Po que si luego se quie e ob ene uni o midad en la calidad
(que es la base de pa ida pa a llega a una buena ma cha en la hila-
u a),
y
al mismo iempo disminui el empleo de la mano de ob a,
la mezcla debe se mejo cuidada
y
más acional que en el pasado. La
p ime a condición pa a pode hace una buena mezcla es pode
comp a siemp e
y
únicamen e el algodón que se desea;
y
no éso sóla-
men e, sino ambién pode de ol e al p o eedo los lo es que no co-
esponden a las condiciones juz'gadas.
Es a posibilidad de elección no exis e sienip e en I alia, ni po lo
que sabemos, ampoco en España: en lo que sigue amos a da las
condiciones de una mezcla ép ima, con encidos de an emano de que
pocas hila u as pod án aplica las comple amen e en nues o países.
Pa a una buena mezcla hace al a empeza po el almacen de balas,
cons uido de modo que pe mi a epa i las balas sepa adamen e, según
sus ca ac e ís icas p incipales: clase, longi ud
y
inu a de las ib as.
Con el
in
de pe mi i un manejo ácil y económico, las balas no
debe ían sob epasa la al u a a la que pueda accede un ca uaje mecá-
nico conducido po un sólo homb e, es deci , al ededo de
4
me os. En
los climas secos o húmedos las balas deben conse a se p o egidas, a
in de impedi que acumulen la humedad, o que en in ie no és a se
condense sob e los copos íos que en an en con ac o con el ai e calien-
e
del
ba án, al cQmo se o ma el ocío sob e
un
id io helado expues o
al ai e calien e de una habi ación.
/*)
Tex o de la con e encia p onunciada en el mes de No iemb e de
1962
en la Escuela
Tecnlca Sup- io de Ingenie os Indus iales (Sección Tex il) de Ta asa.
Pa a hace lo bien, es necesa io abaja en el ba ido con una hume-
dad ap oximada del
65
'%
y un empe a u a de al ededo de
20V,
condiciones conside adas como las más a o ables pa a la eliminación
de las impu ezas con enidas en el algodón.
Hay que dis ingui en e dos clases de egula idad de una mezcla:
a) La egula idad en el in e io del lo e de balas que se iene em-
po almen e en abajo.
b) La egula idad en e la se ie de lo es sucesi os.
Pa a ob ene una buena egula idad en el in e io del lo e hace
al a, o bien dispone de un núme o de ca gado as bas an e g ande
pa a que sus anspo ado as con engan al menos una capa de cada bala,
o median e una ca ga de can idades de algodón an pequeñas que la
anspo ado a de una sola ca gado a pueda con ene una mues a de
cada bala.
Muy in e esan e es la expe iencia de una hila u a holandesa sob e
es e p oblema, que no consiguiendo ob ene uni o midad de in u a de
sus hilos, ha hecho el ensayo de dispone al ededo de la longi ud de la
ela de alimen ación de una ca gado a, balas eñidas en seis di e en es
colo es ugaces, y és o con el in de ob ene el mejo sis ema de mezcla
posible.
Allí han ensayado oda clase de sis ema de mezcla, pe o la cin a
que salía del manua e a, a pesa de és o, siemp e abiga ada, has a que
ensaya on la a~licación sob e la ele a de la ca gado a, de dos cube as
que podía desliza se sob e un ail y hechas bascula , de mane a que
desca gaban su con enido sob e la ele a. Llenando la cube as con pe-
queños lo es de algodón sacados al mismo iempo de cada bala y des-
ca gándolos sob e la ele a pa a o ma una capa espesa, se ob u o ya en
la cin a salien e de la ca da una uni o midad ~e ec a de colo . La solu-
ción p ác ica de la mejo a del p oblema de mezcla es, seghn nues a
opinión, la siguien e:
Dispone de un lo e de un cen ena de balas escalonadas de mane a
que no haya nunca más que una pequeña acción (po ejemplo,
6
ó
10)
que e minen simul áneamen e); u iliza una ca e illa de dimensiones
bas an e g andes (Po ejemplo de
1
x
1'8
m), di idida en el in e io
po wios able os o mando cáma as e icales de al ededo de
0'30
m
de anchu a. Su ondo debe pode ab i se median e dos le as. Ca ga
una capa de bala en cada casille o: el ca o de nues a hipó esis con-
end á, pues, capas de peso limi ado, po las dimensiones de los casillc-
os) de
6
balas di e en es, y conducido po ailes sob e able o de ali-
men ación de una ca gado a (que debe encon a se en .el suelo a ni el
su icien emen e bajo), al ab i
e1
ondo mó il del ca o se pod á ans-
e i sin di icul ad el con enido de és e sob e la ele a.
Si,
además el nú-
me o de ca gado as en pa alelo es al menos de es, se hab á asegu adu
así una mezcla casi pe ec a, an o desde el pun o de is a de la egu-
la idad in e na, como de la egula idad en e los lo es sucesi os.
Una ez asegu ada una buena mezcla, las máquinas que siguen
deben se co ~c amen e elegidas, al in de cumpli los
abajo^
siguien es:
1."
Ape u a de las iapas con el in de o ma g uesos ~6pbS.
2"
-
T ans o ma es os g uesos copos, en o os de amaño medio
y
ealiza su p ime a limpieza.
3"
Reducción de es os copos a su meno dimensión posible y lim-
pieza de ini i a.
4"
-
Fo mación de una napa egula .
En el pasado, el p ime pun o ue esul o po el pa cons i uído po
la ab ido a de balas
y
la ca gado a; ac ualmen e, lo más ecuen e es
hace lo median e una ba e ía de
3
ó
4
pequeñas ca gado as que aba-
jan como ab ido as de balas, que lle an gene almen e en su salida un
p ime ó gano ba ido
y
que ac úsn en pa alclo. El segundo pun o e-
quie e máquinas en las que los copos sean ba idos lib emen e en el ai e,
ales como la C~igh on, la Axi low, la Supe io -Cleane , el Mono ambo
de Rie e , e c. En la mayo ía de es as máquinas
(y
p incipalmen e en
la C igh on), hace al a ela pa a que la co ien e de ai e sea lo su i-
cien emen e ue e pa a e i a que el algodón se a as e sob e las
ba as y se a olle; de ec o bas an e se io que aumen a el abajo de ;a
ca da, disminuye la longi ud de las ib as
y
la esis encia del hilo, y
aumen a así ambién las o u as de los hilos en la con ínua.
Es e mismo de ec o puede p oduci se ambién en las po cupinas
y
en los ba anes, siemp e a causa de una co ien e de ai e insu icien e
que deja que las capas de algodón se a ollen sob e las ba :-as en luga
de lle a las di ec amen e a las jaulas. Las máquinas más pelig osas
y
al
mismo iempo las menos sospechosas desde el pun o de is a de a o-
llamien o de las ib as son, po an o, las ca gado as. En e ec o; en sus
ca idades el algodón se man iene en es ado de o ación cons an e po
las pun as del able o e ical, de al mane a que e mina o zosamen e
po en olla se, como se puede cons a a compa ando en e sí las napas
que salen de una línea de ba anado cons i uída po a ias ca gado as
en se ie, con las ob enidas empleando el núme o más educido posible
de ca gado as.
No obs an e, en cie as cons ucciones mode nas se han llegado a
educi al mínimo los incon enien es de la ca gado a, es ableciendo a
media al u a de su able o e ical, una placa que cub e o almen e
y
que pe mi e, abajo, hundi sus pun as en la masa del algodón a ab i
y
a ele a , y en lo al o, desca ga el exceso de algodón que elimina el
odillo egulado de can idad.
La
o ación del algodón en la ca idad,
es así educida en mucho. Sea g acias a la in oducción de máquinas
de g an capacidad de limpieza ( al como la Supe io -Cleane ), sea debido
al aumen o de los despe dici~s que se pueden ob ene sob e las po cu-
pinas y los ba anes haciendo la oma de ai e pa a las jaulas después
de los ba o es las líneas mode nas de ba anado mues an una endencia
a disminui el núme o o al de máquinas, lo que lle a gene almen e
a una educción en el empleo, no solamen e de las ca gado as, sino
ambién de los en ilado es, ubos, e c., ó ganos odos aue pueden da
luga
a
«neps».
Los copos de algodón que han pe dido así la ca ac e ís ica compac d
que aían desde la bala y que han adqui ido un aspec o esponjoso
g acias a los golpes de los dien es de las máquinas an e io men e men-
cionadas, es án dispues os ya pa a se some idas a un a o más se e o,
como es el comp imi los en e un cilind o y una placa que se adap a
a
su cu a u a
y
los some e a una sue e de deshilachado po las egias
del ba ido o po las pun as del olan e Ki chene .
Se ob ienen así unos copos de pequeñas dimensiones, lo que po una
pai. e pe mi e ob ene una buena limpieza,
y
po o a, o ma una napa
egula , pa a llega a la cual es jus amen e indispensable que es os
copos sean lo más pequeños y lo más nume osos posible. La educción
de las dimensiones de los copos es p incipalmen e la a ea del ba án
acabado , que debe po o a pa e asegu a la egula idad de la napa
salien e.
La p ime a condición pa a que la egula idad sea buena, es que el
algodón sea en egado al ba án en las condiciones lo más cons an es
posible, no solamen e en cuan o a composición, sino ambién en cuan o
a g ado de ape u a. En e ec o; el ó gano que es á enca gado de la e-
gula idad (es deci , el egulado de pedales), ope a sob e la base del
espeso de la capa de algodón que pasa,
y
egula en consecuencia el
peso po me o de la napa. El mejo egulado no pod á, pues, asegu a
un peso cons an e, más que cuando la densidad de ma e ia, ambién
lo sea.
La densidad de la ma e ia some ida al ba an, es in luenciada po od i
la se ie de ope aciones p oceden es; y lo que iene, po an o, la mayo
in luencia, es sin duda la mane a de ca ga la ab ido a de balas
o
las
pequeñas ca gado as que la subs i uyen. En e ec o, si se in oducen en
la anspo ado a g andes capas de balas, se ob end án g andes copos,
cuyas dimensiones se án p og esi amen e disminuídas po los pasos su-
cesi os, pe o que es a án siemp e in luenciadas po las de pa ida.
La impo ancia de la o ms de abajo en la ab ido a de balas, es
almen e g ande, que incluso allí donde se posee la a esa mezclado a
Rie e (que cons i uye p obablemen e el mejo sis ema ac ual pa a egu-
la iza la ma cha de una línea de ba ido), los pesos de las napas que
salen del ba án es án aún in luenciadas po la mano del homb e y se
cons a a una a iación cuando se cambia de equipo de abajo.
Pa a una buena ealización, hace al a que los copos de algodón que
se p esen an al úl imo ba án sean ya muy pequeños. De es a mane a &u
limpieza se á mejo y la egula idad de la napa se á ambién más
pe ec a.
El egulado de conos ha hecho ecien emen e g andes p og esos;
pe o a pesa de és o, es á expues o al pelig o del deslizamien o de la
co ea, cuyo e ec o es di e en e según la posición a ec ada: lo mejo ,
en onces, es que se desplace lo menos posible la ccj ea, lo que se ob iene
si se alimen a el ba án con una napa ya muy egula .
Un p og eso muy sensible
en
la alimen ación de los ba anes acabado-
es ha sido ealizado desde hace algunos años po medio del << abique
ib an e» y la mayo al u a de la caja de ese a de la úl ima ca gado a,
donde po el simple hundimien o de los copos ob enido po la ib ación
de una de las pa edes de la chimenea de desca ga, que debe se más
al a, p ocu a una egula idad que equi ale ya a aquella que puede da
un medioc e egulado de conoides.
Una ez se ha ob enido que el sis ema egulado en egue una can idad
cons an e de algodón, hace al a aún asegu a que el anspo e de és e
se haga sin des ui la egula idad exis en e; cosa que es á lejos de se
an Iacil como pa ece
En e ec o; ei anspo e del algodón al in e io del ba án, c ea p o-
blemas ae odinámicos que no han sido bien comp endidos nas a es os
ul i nos años; an o, que si du an e niás de un siglo se es o za on en
ob enc una buena egula idad g acias al egulado de pedales, se la
c(.~np ome ía enseguida po el simple hecho de que la sección del can-'
que si e pa a el anspo e del ~igodón a las jaulas, no enía la o ma
necesa ia pa a que el ai e pudie a de ene se p og esi amen e, sin c ea
emolinos que causan en la napa «aguje os» y «g osu as»: i egula i-
dades és as qu2 cons i uyen el de ec o quizás más g a e que pueda
ene la ela de ba án.
Apa e de ia sección del canal, hay que oma aún g andes p ecau-
ciones pa a odos los conduc os que desca gan el ai e, po que un~l
sección insu icien e
(
o aún peo , cu as demasiado es echas o mal
dibujadas), p o ocan una desca ga discon ínua de aquél con un e ec ~
muy noci o pa a la egula idad de la napa.
Es a úl ima puede di idi se en:
i
Regula idad a co o pe íodo.
Regula idad sob e g andes longi udes.
Sob e la p ime a ienen in luenci'a, p incipalmen e:
a).
Los e ec os ae odiná micos ya examinados.
b). La o ación egula y cen ada de los ó ganos de la o mación
de la napa.
c). Lo mismo ale pa a odo
lo
que se e ie e a la alimen ación del
ba án, en donde ei egulado de conos debe es a en pe ec o es ado;
debe pode egula con la jus a sensibilidad, abajando no malmen e
con la co ea en el cen o de los conos.
d). El es i aje o al en e los ambo es pe o ados y los cilind os
a ollado es, que debe se an pequeño como sea posilble
(20
a
25
%).
e). El enado egula y la p esión cons an e sob e las c emalle as
). La limpieza del ambo pe o ado.
g). El husillo de a ollamien o no debe desliza sob e el odillo.
e). Los cojine es de las c emalle as deben gi a muy bien.
Las p incipales causas de las ondas la gas son:
a). Un almacenado insu icien e de las balas después de la ape u a.
b). Una ca ga de la ab ido a de balas i egula ; o capas excesi ameii-
e g andes de las dis in as balas.
c). Una can idad demasiado g ande de despe dicios o su alimen-
ación i egula .
b). I egula idades en los ó ganos que anspo an el algodón de una
máquina a la siguien e.
c). El
pulsado de la caja de la ca gado a, que io es su icien emen e
sensible pa a que la ma e ia sea lib ada con la mayo con inuidad
posible; es deci en pequeñas can idades, pe o casi sin pa a .
). Un exceso de p esión sob e el husillo, que p o oca ala gamien os
di e en es de la napa, desde el p incipio al in del ollo. (Los p ime os
me os ienden a condensa se después de e i a el husillo, mien as
las capas ex e nas del ollo ienden a ala ga se una ez sup imida la
p esión de las caland as).
En el pasado, lo ecuen e e a pesa esc upulosamen e cada ollo
y
se hacía obliga o io de ol e odos aquéllos que no es aban en e unos
Iími es de peso, gene almen e bas an e es echos.
Ac ualmen e se ha llegado a comp ende que pues o que la napd
no es jamás pe ec a, se puede siemp e encon a que en un ollo se
acumula un núme o excepcional de pun os pesados
y
lige os sin que
po és o, ese ollo sea undamen almen e dis in o de los o os.
En es as condiciones, de ol e lo a ás no se i á más que pa a
au-
men a muchísimo la i egula idad de las ab ido as de balas a causa d
la in oducción de una ma e ia ya muy abie a, y los de ec os así p odu-
cidos se ían cie amen e supe io es a los que se quie e elimina .
A
pesa de es o, es bueno pesa odos los ollos que salen del ba án,
ya sea pa a de ec a inmedia amen e una causa de desa ollo g a e
(po ejemplo, el deslizamien o de la co ea del egulado , excesi amen-
e loja), ya sea pa a con ola que el peso oscila siemp e al ededo .
del peso medio que se ha ijado y que es muy impo an e conse a .
Pa a el es ablecimien o de es a media puede se i se de las ca as
de con ol es adís ico, o bien más simplemen e, hace el o al de los
pesos de un cie o núme o de ollos, (po ejemplo lo), y se á ácil
de e mina , e incluso pa a un ob e o comp ende , si ha habido una
a iación ap eciable en más o en menos de la media eque ida.
2).
EL
CARDADO.
De la calidad del ca dado depende iío solamen e la apa iencia del
hilo (al menos en pa e), sino el núme o de o u as que end á en la
con inua.
Ca da bien es, pues, muy impo an e
y
odas las di icul ades que
luego pueden da se en es e pun o son g andemen e jus i icadas.
En es udios cien í icos ingleses se conside a (y con jus a azón), que
el ab ido de la ca da cons i uye el Úl imo ó gano del ba ido. En e ec o,
el ab ido no solamen e cumple un aibajo que no es más que el com-
plemen o del ba án, sino que lle ado a un buen g ado de e icacia, se
puede aún emedia una de iciencia e en ual del ba ido p eceden e.
El ab ido elimina las impu ezas en dos pun os: con a la mesa de
alimen ación y con a los cuchillos. Las dimensiones
y
la o ma de la
mesa deben adap a se a la longi ud de ib a a abaja . En pa icula ,
en e la pun a del pico de la mesa
y
la línea de angenc?a del ab ido
es necesa io que haya al ededo de
15
mm pa a las ib as co as, al e-
dedo de
18
pa a las medias y de
20
a
92
mm pa a las ib as la gas.
Si es a dis ancia es demasiado g ande, la limpieza no se á su icien e;
si es demasiado co a, exis e pelig o de 'a lnca las ib as.
La mesa no debe p olonga se muy lejos después de la línea de an-
gencia, po que hace al a acili a lo más posible la desca ga de los
despe dicios que los dien es del ab ido habían sepa ado de las ib as.
Con el mismo in hace al a deja en e la mesa y el p ime cuchillo
una dis ancia de al menos 18 mm. y es p eciso con ola que es e espacio
no quede bloqueado po una acumulación de despe dicios.
El
cuchillo del ab ido iene una doble acción de limpieza que, si
Es á bien egulado, no iene menos impo ancia que la mesa. En e ec o,
cuando los dien es del ab ido se ca gan de una capa de algodón
a ancado de la masa p esen ada po ia mesa, las mayo es impu ezas
pe manecen gene almen e en la supe icie mien as que las ib as se
hunden en e los dien es; cuando es as impu ezas encuen an el cuchi-
llo, éllas pueden, o bien se eliminadas comple amen e de sus ib as,
y en es e caso caen delan e del cuchillo, o bien si ua se en el in e io
de la gua nición.
Es as úl imas impu ezas, incluso si no han podido elimina se inme-
dia amen e, hab án ecibido un golpe en gene al su icien emen e ue e
pa a pe mi i les se expulsadas po la ue za cen í uga, si en e el
úl imo cuchillo y el bo de de la pequeña ejilla que le sigue hay un
espacio de al menos
3
ó
4
cm.
Po es a azón un sólo cuchillo bien egulado ale gene almen e más
que dos cuchillos que dejan poco espacio lib e. Regula bien un cuchillo
no es, po an o, muy ácil, po que se a a de un ó gano lexible y
qu?
si es á demasiado ce ca del ab ido , los dien es de es e úl imo pod ían
oza le y o ce le.
Pd a pode calib a sin pelig o el ajus e del cuchillo, hace al ?
aplica le un e ce sopo e en medio. Dicho sopo e debe man ene al cu-
chillo en una buena posición, sin o za le, y és o exige un abajo
de
ajus e bas an e p eciso.
La elocidad clásica del ab ido es de 450 a 475 uel as, que son
su icien es pa a un algodón de ib a la ga y limpia, pe o que pueden
se en ajosamen e aumen adas a 700 e incluso a 800 en el caso de algo-
dones
my
sucios y ib a esis en e. Es e aumen o de la elocidad es
acompañado del aumen o co espondien e de despe dicios y a eces
ambién de iib as co adas, pe o el e ec o de limpieza que p opo ciona
es muy impo an e y le hace aconsejable en muchos casos.
Como odos los ó ganos de la ca da, el ab ido ambién debe pe -
manece en pe ec o es ado, y sob e odo, muy bien cen ado sob e sus
sopo es. Cuando es os úl imos quedan gas ados, lo mejo es subs i ui -
les po odamien os a bolas, y pa a e i a que la del ab ido pene e en
la gua nición del ambo en el caso de que una bola se ompa, hay que
p ocu a que el o i icio de paso del á bol del ab ido en su odamien o
sea solamen e de alguna décimas de milíme o más ancho aiie el p opio
á bol.
El
e dade o abajo
de
ca dado se hace en e
el
ambo y los cha-
pones,
y
consis e en p esen a el algodon lo más ce ca posible de la acclo i
de un o gano de pun as que es c do ado de un mo imien o ela i o á-
pido en eiació i al ó gano que sopo a e! algodón.
Pa a un buen ca dado hace íal a que las iib as es én sos enidas
sob e la ex emidad de los dien es de la gua nición y és o se ob iene
haciéndola ugosa median e un esme ilado ae su supe licie.
Se iene la cos umb e de deci que una gua nición bien esme ilada
debe se «co an e»: en ealidad no hay nada que co a , pe o se debe
o ma sob e la ex emidad del dien e uca ebaba capaz
de
e ene en-
ganchadas las lib as el iempo necesa io pd a que el ó gano opues o
pueda ca da las.
La du ación de las ebabas de los dien es mode nos emplados,
pod ía se más la ga si la elas icidad de los dien es
y
sob e odo, de su
iundación, no in e inie a pa a p o oca ecuen es colisiones con los
dien es opues os, con el esul ado de que las pun as se edondean y se
uel en ápidamen e incapaces de e ene las ib as. Es as, encon án-
dose lib es en e dos ó ganos en mo imien o opues o, se mue en de una
mane a deso denada en e éllos y o man los «neps». A igualdad de
o as condiciones, los «neps» se án an o más nume osos cuan o la igi-
dez de la ib a sea meno , es deci , que su pa ed celula sea delgada.
Po consiguien e, los algodones de ilb a ina y los mál madu ados o -
ma án más ácilmen e «neps» que los o os.
La o mación de «neps» se á, po an o, más ácil cuando sea g ande
la dis ancia en e dos ó ganos: puede comp oba se és o con ando los
neps de una ca da, y seguidamen e aumen ando en
2/1.000
de pulgads
la sepa acibn en e el ambo y el peinado , y se obse a á inmedia a-
men e un ue e aumen o de neps. Aún más; si se oma el núme o de
neps de una ca da an es de su paso de la noche y se oma de nue o
inmedia amen e después de la pues a en ma cha a la mañana siguien e,
se comp oba á un empeo amien o, que es debido al hecho de que du-
an e el abajo, el ambo se calien a mien as que la bancada cambia
poco su empe a u a, de mane a que la dila ación del p ime o ace ca
más las gua niciones, que se sepa an de nue o du an e la noche.
Una ez explicado el enómeno del ca dado, es bas an e ácil dedu-
ci las eglas p incipales que es necesa io segui pa a un buen abajo.
Pa a empeza hace al a que los ó ganos sean cilínd icos, ho izon a-
les, pa alelos y bien cen ados, po que es as son las condiciones geomé-
icas indispensables pa a ob ene las dis ancias muy ajus adas
y
egula es sob e oda anchu a
y
sob e oda la ci cun e encia, como son
necesa ias pa a un buen ca dado.
La ca da debe, pues, es a en pe ec o es ado mecánico; y si no lo
es á, hace al a pone la así median e una e isión muy cuidadosa.
Lo
mejo es coloca el ab ido , el ambo y el peinado sob e oda-
mien os a bolas, abajo delicado que hace al a deja lo pa a mecánicos
compe en es.
Seguidamen e el ambo debe se cuidadosamen e equilib ado diná-
miamen e pa a no p o oca ib aciones. Es e abajo debe ya habe sids
hecho a su debido iempo po
el
cons uc o de
la
ca da; pe o
sucede que en el in e io del ambo se haya olmado u ia bola ae
Iib as o que se haya desp endido una de las piezas que se habla aplicadi)
pa a su equilib ado.
Suen nume o de ambo es p esen a sob e su supe icie pun os iAs
bajos que son debidos a una di e encia de espeso de la Iundicion en
esos luga es. Una ec iIicación puede elimina es e de ec o, pe o en
gene al, se p oduci á en el mismo si io algun iempo despues po que
bajo la acción de la gua nición sus pa edes an siemp e cediendo e i
sus pun os más débiles.
hs e de ec o no p esen a incon enien es se ios con las gua niciones
lexibles que son esme iladas con ecuencia, Lo que elimina las di e-
encias a medida que o man, pe o es g a e en el caso de una gua ni-
ción ígida. La p ime a condicion pa a ob ene buenos ~esul ados con
es a úl ima, es que el ambo sea bas an e g ueso y bas an e egula
en la dis ibución del espeso de las pa edes pa a e i a hundimien os
locales que aumen an la sepa ación en e los ó ganos de ca dado en es os
pun os y pe judican el abajo.
Po consiguien e, no es posible do a odas las ca das de gua nición
ígida. Las ca das Dobson, po ejemplo, son co iocidas po ene ambo es
excepcionalmen e pesados, y las Pla ambién son gene almen e ap as
pa a es a ans o mación.
Hace al a p ocu a , cuando se mon a una gua nición ígida, que se
le dé la ensión necesa ia pa a asegu a la es abilidad pe o no demasia-
da, po que un exceso ecuen emen e p oduce de o maciones en la ci -
cun e encia del ambo . Los ab ican es de gua niciones ígidas ha i
pues o a pun o, pa a es e e ec o, egulado es de ensión que deben pe -
mi i man ene se en e los lími es deseados.
Aunque la gua nición sea ígida o lexible, pa a ca da bien hace
al a siemp e ap oxima los ó ganos al máximo,
la
que exige no sóla-
men e su pe ección mecánica, como hemos is o ya, sino ambién, en
el
caso de gua niciones lexibles, que los dien es es én muy bien si ua-
dos sob e su undación.
En e ec o; los dien es de las gua niciones es án p e is os con la
inclinación de un ángulo al que, en caso de acción eje cida po las
ib as, pi o an a pa i de su base
y
de es a mane a se ele an po enci-
ma de la supe icie y a almen e en an en colisión con los dien es
opues os.
Incluso cuando la ca da es á en el es ado mecánico más pe ec o,
se á necesa io ene ambién las gua niciones lexibles en pe ec o es-
ado, si se desea emplea los ajus es más p óximas que p oducen el buen
ca dado. Po el con a io, si el es ado mecánico no es bueno o la gua -
nición no es pe ec a, ald á más con en a se con ajus es más holgados
que p oduci án más neps, pe o an a abaja aún bas an e bien, an es
que a iesga se a de e io a la gua nición a causa de un ozamien o
en e Ó ganos.
Una conside ación especial debe hace se sob e las muelas, a las que
debe exigi se ac ualmen e una p ecisión desconocida en el pasado. O o