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El derecho de la infancia a ser investigada correctamente

Abstract

Este trabajo presenta algunas reflexiones sobre la posibilidad de que las distintas consideraciones éticas que deben tenerse en cuenta cuando se realiza investigación con niños y niñas no se perciban como simples recomendaciones, sino que puedan conformarse como un derecho que exige el cumplimiento de algunas obligaciones al científico social que investiga en ese contexto. Para ello se analizan algunas especialidades que deben considerarse en este tipo de investigación, como la disimetría y las relaciones de poder entre el investigador y el investigado; la revisión de cuestiones clásicas, como el consentimiento informado o la confidencialidad, o los condicionamientos que marcan la participación igualitaria y significativa del menor en la investigación. This paper presents some reflections on the possibility that the different ethical considerations to be taken into account when conducting research with children are perceived as a right and not just simple recommendations. To this end, we analyse some specific aspects of this type of research, such as dissymmetry and the power relations between the researcher and the researched, the revision of classical issues such as informed consent or confidentiality, or the conditions that mark the equal and meaningful participation of children in research. Bernuz Beneitez, María José

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El derecho de la infancia a ser investigada correctamente

Author: Bernuz Beneitez, María José
Year: 2019
DOI: 10.5565/rev/papers.2492
Source: https://zaguan.unizar.es/record/99410/files/texto_completo.pdf
ISSN 2013-9004 (digi al); ISSN 0210-2862 (pape ) Pape s 2019, 104/3
h ps://doi.o g/10.5565/ e /pape s.2492 381-402
El de echo de la in ancia a se in es igada
co ec amen e
Ma ía José Be nuz Benei ez
Uni e sidad de Za agoza. Facul ad de De echo. Depa amen o de De echo Penal
Filoso ía del De echo e His o ia del De echo
[email p o ec ed]
ORCID: 0000-0001-7723-5172
Recepción: 05-09-2017
Acep ación: 15-05-2018
Publicación: 20-02-2019
Resumen
Es e abajo p esen a algunas e lexiones sob e la posibilidad de que las dis in as conside-
aciones é icas a ene en cuen a cuando se ealiza in es igación con niños y niñas no se
pe ciban como simples ecomendaciones, sino que puedan con o ma se como un de echo
que exige el cumplimien o de algunas obligaciones al cien í ico social que in es iga en
ese con ex o. Pa a ello se analizan algunas especialidades a ene en cuen a en es e ipo
de in es igación, como son la disime ía y las elaciones de pode en e el in es igado y
el in es igado; la e isión de cues iones clásicas, como el consen imien o in o mado o la
con idencialidad, o los condicionamien os que ma can la pa icipación iguali a ia y signi-
ica i a del meno en la in es igación.
Palab as cla e: de echos de la in ancia; é ica de la in es igación en ciencias sociales; de echo
a pa icipa
Abs ac . The igh o child en o be esea ched p ope ly
This pape p esen s some e lec ions on he possibili y ha he di e en e hical consid-
e a ions o be aken in o accoun when conduc ing esea ch wi h child en a e pe cei ed
as a igh and no jus simple ecommenda ions. To his end, we analyse some speci ic
aspec s o his ype o esea ch, such as dissymme y and he powe ela ions be ween he
esea che and he esea ched, he e ision o classical issues such as in o med consen o
con iden iali y, o he condi ions ha ma k he equal and meaning ul pa icipa ion o
child en in esea ch.
Keywo ds: child en’s igh s; social sciences esea ch e hics; pa icipa o y igh s
382 Pape s 2019, 104/3 Ma ía José Be nuz Benei ez
1. In oducción
Unos años a ás hice una in es igación empí ica sob e la implemen ación de
la ley egulado a de la jus icia de meno es igen e en aquel momen o, la LO
4/92. En endía que si in es igaba sob e la pues a en ma cha de un nue o
modelo de jus icia de meno es e a p eciso escucha la oz de sus des ina a ios,
es o es, los ope ado es que se enca gan de da ida a la no ma i a, pe o am-
bién los jó enes y adolescen es que come en deli os y deben se enjuiciados
bajo esa legislación. En ese ma co y con el obje i o de conoce cómo habían
pe cibido el paso po las ins i uciones judiciales de meno es, hice cinco en e-
is as semies uc u adas a cua o chicos y una chica1 que habían cumplido con
medidas de libe ad igilada, se icios en bene icio de la comunidad, epa ación
a la íc ima, o que es aban cumpliendo en ese momen o con una medida de
in e namien o en égimen semiabie o. El acceso a los meno es se p odujo
a a és de los educado es que habían abajado con ellos (que hicie on de
po e os o ga ekeepe s) y que se enca ga on de ges iona el día y el luga de la
en e is a. Las di icul ades legales pa a pe mi i el acceso a meno es de diecio-
cho años hicie on que se me p opusie a la posibilidad de ealiza las en e is as
con quienes ya habían llegado a su mayo ía de edad y, po ello, bas ó con su
consen imien o.
Las en e is as se desa olla on según el plan p e is o, el ambien e ue co -
dial y dis endido, pe o siemp e u e la imp esión de que algo no encajaba.
No sabía si la sensación enía que e con la ine i able o ma de accede a
los meno es, que cuen a con el sesgo de que ellos son «p eseleccionados» po
los educado es, o si se debía a que c eía es a an e un público cau i o, cuyo
consen imien o no e a o almen e lib e po es a «de alguna mane a» com-
p ome idos con la ins i ución. No sabía si el p oblema es aba en mi (desin)
o mación pa a en e is a me con adolescen es y jó enes. Quizás, un p ejuicio
e a io y adul océn ico me hacía pensa que la in o mación que me o ecían
los jó enes en e is ados no se ajus aba a «la» ealidad, sino a una ealidad ide-
alizada y adap ada a lo que pensaban que los p o esionales (que po supues o
1. P opo ción ajus ada a la dis ibución po sexos de la delincuencia ju enil en España.
Suma io
1. In oducción
2. El de echo a se in es igado en e
los de echos de la in ancia
3. La cues ión de la disime ía en e
in es igado e in es igado
4. Cues iones clásicas (pe o e isadas)
en la in es igación con niños:
la con idencialidad (y el sec e o)
y el consen imien o in o mado
5. En e la pa icipación e ec i a
del meno y su p o ección
6. Conclusiones: sob e las
conside aciones é icas y el espe o
de los de echos de las pe sonas
in es igadas
Re e encias bibliog á icas
El de echo de la in ancia a se in es igada co ec amen e Pape s 2019, 104/3 383
no es aban p esen es) que ían escucha cuando leye an el ex o en el que se
olca ían sus opiniones. También pensé que mi posición adul a pe mi i ía
una in e p e ación exclusi amen e ex e na (emic) sin a isbos de que pudie a
se mínimamen e empá ica (e ic).
De esa limi ada expe iencia, quedó el in e és po abaja más en p o undi-
dad sob e las especi icidades que debe ene (o no) la in es igación en ciencias
sociales que implica a niños y adolescen es. No solo po las p ecauciones que
debe ene el in es igado al plani ica y ealiza su abajo, sino ambién po
las implicaciones que puede ene la p opia in es igación pa a el in es igado
meno de edad. Unas y o as debe ían, quizás, con o ma un de echo de niños
y niñas a se in es igados adecuadamen e, lo que debe ía aduci se en unas
obligaciones a cumpli po los in es igado es2.
Es e hipo é ico de echo del niño a que se le in es igue de o ma ap opiada
nos exige con on a emas que en nues o país se han es udiado po sepa ado
sin que hayan con luido en una e lexión conjun a. Así, de un lado, es abul ada
la bibliog a ía sob e la ans o mación de la concepción (que no la ealidad) de
la in ancia alen ada po la Con ención de Naciones Unidas sob e los De ec-
hos de los Niños (en adelan e, CDN) y la especi icidad de los de echos de
p o ección, p omoción y pa icipación que p opone. También empiezan a se
abundan es las in es igaciones empí icas en o no a las di icul ades que p e-
sen a la e ec i a implemen ación de los de echos de la in ancia o a la co ec a
adap ación de las ins i uciones pa a que niños y niñas puedan dis u a de sus
de echos en igualdad de condiciones espec o a los adul os. De o o lado, exis e
una conside able bibliog a ía sob e las cues iones é icas a ene en cuen a en
el desa ollo de la in es igación en ciencias sociales, sea po la elación en e el
in es igado y el in es igado (que se da más in ensamen e en es udios cuali a-
i os y/o e nog á icos), po las consecuencias que la in es igación puede ene
en el suje o in es igado o po el a amien o de la in o mación con idencial,
ilegal o de o a índole, que pueda saca a la luz la p opia in es igación.
Y, aunque la elación en e de echos y é ica pa ece cla a po que es a úl ima
iene que e con la dignidad de las pe sonas y en endemos que la dignidad es
indisociable del espe o de los de echos, lo cie o es que Bell (2008: 7-8) ha
econocido que esa inculación ue e se ha desconocido o se ha igno ado, y
la comunidad cien í ica pa ece p e e i habla de p incipios y de guidelines en
luga de de echos de las pe sonas en la in es igación. Aunque se a a de un
ema abo dado exhaus i amen e en la li e a u a anglosajona, ambién algunos
cien í icos sociales españoles e idencian las exigencias é icas y me odológicas
a ene en cuen a en la in es igación con niños y niñas3. En ese ma co, pa e-
cía in e esan e e isa algunas de las implicaciones que iene conside a los
2. El í ulo que dan Beazley e al. (2004) a su abajo inspi a el que se p esen a aho a.
3. Véase, en e o os, Rod íguez Pascual (2007) sob e algunos e os me odológicos en la
in es igación con niños y adolescen es, así como Gai án (2006) y Gai án y Liebel (2011)
pa a una inculación en e los de echos de pa icipación de la in ancia y su in eg ación en
in es igaciones sociales sob e in ancia y adolescencia.
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de echos de pa icipación del niño en la in es igación en ciencias sociales. Más
p ecisamen e, e idencia que son esos de echos de pa icipación los que exigen
que las in es igaciones sob e emas que les incumben cuen en, siemp e que sea
posible, con sus opiniones y isiones. O que es p eciso que las cues iones de
deon ología de la in es igación se e isen y se adap en cuando es a cuen a con
niños y niñas como suje os de la in es igación. Po ello, el obje i o esencial
de es e abajo no es an o el de o ece una guía, sino más bien el de alen a y
con inua una discusión colec i a sob e las p ecauciones é icas y me odológi-
cas a conside a cuando se hace in es igación social con niños y adolescen es.
Sob e odo po que no ene las en cuen a puede supone una iolación de sus
de echos.
2. El de echo a se in es igado en e los de echos de la in ancia
Es cie o que la CDN no econoce el de echo a se in es igado co ec amen e
como al, pe o, como indican Beazley e al. (2004: 370), el de echo del niño
a se in es igado adecuadamen e iene que e con o os de echos econocidos
e ec i amen e en la CDN, como son el de echo del niño a se escuchado, a
da su opinión y a que es a se enga en cuen a en unción de su madu ez (a .
12), el de echo a la libe ad de exp esión po el medio que el p opio meno
elija y a busca in o mación po odos los medios posibles (a . 13), el de ec-
ho a se p o egido con a cualquie o ma de explo ación que no haya sido
econocida en o os apa ados de la p opia Con ención (a . 36) y el de echo
a que se desa ollen los más al os es ánda es posibles de p o ección, sob e
odo de salud y segu idad en el abajo con niños (a . 3.3). En o as palab as,
se pod ía deci que la in es igación social, descuidada me odológica y é ica-
men e, puede a en a con a a ios de echos de la in ancia econocidos en la
no ma i a in e nacional y nacional. Como es ablecen los au o es, se a a de
de echos y p incipios que, cuando se lle an al ámbi o de la in es igación con
niños, signi ica que es os puedan pa icipa «en la in es igación, que se u ilicen
mé odos que les pe mi a exp esa sus opiniones, pun os de is a y expe iencias
ácilmen e», pe o ambién, «que se les p o eja del daño que les puede supone
in oluc a se en la in es igación, que es é di igida po in es igado es que usen
mé odos y análisis cien í icos de calidad» (Beazley e al., 2004: 370). Son, odos
ellos, de echos que ienen que e con la p omoción de la pa icipación del
niño en decisiones que puedan a ec a a sus idas (indi idualmen e o como
colec i o). De es a mane a, «las oces de los meno es se han con e ido en el
símbolo del comp omiso del mode no es ado de bienes a con los alo es de
libe ad, democ acia y cuidado» (James, 2007: 261).
En odo caso, jun o a los es ue zos de la CDN po ans o ma no -
ma i amen e la o ma de en ende la in ancia, lo cie o es que ambién ha
habido una c í ica doc inal a las eo ías exis en es sob e la in ancia4. En e
4. Se puede e una p esen ación muy cla a de los en oques es uc u al, cons uccionis a y
elacional de la nue a sociología de la in ancia en Gai án (2006).
El de echo de la in ancia a se in es igada co ec amen e Pape s 2019, 104/3 385
ellas, se han ido abandonando p og esi amen e las eo ías de la socialización
que asumían que el niño e a un en e acío en el que olca ideas sociales sin
ningún ipo de comen a io o apo ación po pa e del meno , o la psicología
del desa ollo, que asume un p oceso lineal de c ecimien o y madu ez del niño
que a de la simplicidad a la complejidad y desde la i acionalidad has a la aci-
onalidad. C í ico con esos plan eamien os, Ki k (2007: 1252) asegu a que «se
concep ualizaba a los meno es como inmadu os, incompe en es y como obje os
con o mes y pasi os en un p oceso unidi eccional de socialización». También
Rod íguez Pascual (2006: 66) asegu a que «nues as suposiciones sob e la ida
social de los meno es subes imaban sis emá icamen e la capacidad de és os pa a
in e p e a e in lui sob e las si uaciones sociales». Esos desa ollos eó icos,
jun o con el p o eccionismo ins i ucional hacia g upos ulne ables, podían
con e i a niños y niñas en «suje os inhe en emen e ulne ables o e o za
su ulne abilidad es uc u al en la sociedad, comp ome iendo su de echo a
pa icipa legí imamen e en la in es igación que le a ec e» (Chak abo y e
al., 2012: 542-543). Y odo ello se ealizaba, cla o es á, po el bien del meno
y con el obje i o de p o ege le. Quizás lo que end íamos que comp ende es
que los niños pueden se ulne ables, pe o al mismo iempo compe en es pa a
pa icipa en una oma de decisiones y, po supues o, en una in es igación.
Si bien es cie o que, como indica Komulainen (2007: 26), en la p ác ica, la
decisión sob e si p ima la ulne abilidad o la compe encia, pa ece que la oman
siemp e los adul os.
Así pues, an o los nue os desa ollos sob e la in ancia como el ma co no -
ma i o que apo a la CDN han sido esenciales pa a p omo e un p og esi o
cambio en la o ma de en ende la in ancia y conside a a niños y niñas como
suje os de de echos con una oz p opia que debe se conside ada. Pa a Fe nan-
des (2016: 763), se a a de pe spec i as eó icas que conside an al meno como
un ac o social «con una acción socialmen e ele an e, suje o de de echos y un
se compe en e en sus mundos de pe enencia en el que es uc u a elaciones
sociales cons i u i as de ó denes sociales in an iles».
En odo caso, la p opia concepción de la in ancia que de iende la CDN
como suje o de de echo al que le co esponden de echos de p o ección, de
p omoción y (no edad) de pa icipación ha omen ado que ambién la ciencia
sea cada ez más conscien e de que las in es igaciones sob e in ancia deben
con a con la opinión de los adul os sob e los niños, pe o ambién con la
de los p opios meno es de edad. Ellos ienen expe iencias i ales e in e eses
dis in os de los de los adul os, deben se ac o es sociales pa icipa i os y, po
ello, deben se escuchados en cues iones de su in e és, po que la e sión que
dan las pe sonas mayo es sob e su ida y sus expe iencias puede no se la
co ec a. No hace lo así, es o es, ealiza solo in es igación social sob e niños,
sin p omo e in es igación con ellos, es a ía con ibuyendo a lo que San os y
Meneses llaman epis emicidio del conocimien o, po desconoce aquello que no
sea pensamien o dominan e e igno a la iqueza que apo a la he e ogeneidad
e a ia (en Fe nandes, 2016: 762). Fe nandes ambién ale a de que se puede
da un e icidio del conocimien o cuando los suje os no es én in o mados de que

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se les es á in es igando o sean in o mados pe o la in es igación sea o almen e
diseñada po adul os (Fe nandes, 2016: 762-763). Algo que se ía indica i o
de la o al al a de espe o y conside ación de las pe sonas mayo es hacia los
niños y niñas in es igados, que no es sino el e lejo de la al a de conside ación
que el adul o mues a co idianamen e hacia sus opiniones y pun os de is a
(Mo ow, 2008: 51), o señal de que el in es igado no los sigue conside ando
como suje os, sino como obje os de su in es igación sob e los que dispone
lib emen e. Se a a de una ac i ud que a en a con a uno de los de echos
esenciales del niño, que es el de se a ado con dignidad.
Pese a ello, no podemos ob ia que es algo acep ado po la doc ina que
los de echos de la in ancia su gen en un p oceso de especi icación, esencial-
men e po que se en iende que la in ancia con o ma un colec i o social con
unas necesidades especiales. Ello signi ica que las ins i uciones ( ambién las
cien í icas) debe án hace las adap aciones necesa ias pa a que niños y niñas
puedan dis u a de sus de echos en las mismas condiciones en que lo ha ían los
adul os. Esas especi icidades deben conside a se igualmen e cuando se ealiza
in es igación social con niños. Y, aunque es cie o que en la in es igación en
ciencias sociales hay cues iones é icas y me odológicas a conside a al ma gen
de que el suje o in es igado sea niño o adul o, o as sí que son especí icas,
po que, como asegu an Thomas y O’Kane (1998: 337), los niños ienen una
o ma dis in a de e el mundo y de comunica lo y po que expe imen an las
elaciones de pode de mane a di e en e.
Quizás po que en el ma co de la in es igación social se p oducen induda-
blemen e elaciones de pode y dominación, la p o ección en e al abuso o a
la manipulación deben e i ica se con más igo cuando se ealiza in es igación
con niños. De hecho, emos que las ins i uciones que pe mi en el acceso del
in es igado a los niños ienden a la sob ep o ección, po que asumen que es os
son menos capaces de comp ende el alcance de sus decisiones y en ienden que
es as les pueden hace más ulne ables. También analiza emos cómo la con i-
dencialidad de la in o mación e elada en la in es igación es cons an emen e
cues ionada po los adul os esponsables, que c een ene «de echo» a conoce
lo que han con ado los niños al in es igado , quizás sin se conscien es de que
ambién los adul os esponsables de los niños eje cen una elación de pode
sob e es os, que no siemp e es bene iciosa pa a ellos.
3. La cues ión de la disime ía en e in es igado e in es igado
Una de las cues iones más in e esan es pa a e lexiona en in es igación en
ciencias sociales es la que iene que e con la posición que ocupa el in es iga-
do cuando ealiza su abajo y la in luencia que es e puede ene en el suje o
in es igado, en el p opio esul ado de la in es igación y en la p esen ación de
esul ados (Mo ow, 2008: 52). Es cie o que algunas di e encias de posición
las puede ma ca el ipo de in es igación que se ealice. Así, en la cuan i a i a,
el in es igado se suele p esen a como el expe o sin palia i os. Es él quien
conoce el mé odo, de e mina las a iables, diseña el cues iona io que es espon-
El de echo de la in ancia a se in es igada co ec amen e Pape s 2019, 104/3 387
dido de o ma casi mecánica po el in es igado y conoce las he amien as de
análisis y ca ego ización de la in o mación. En la in es igación cuali a i a y/o
e nog á ica, el in es igado es el expe o en el ema obje o de in es igación y el
in es igado el que a a de adap a se a sus iempos, egis os y eque imien os.
Sin emba go, an o en la in es igación cuan i a i a como en la cuali a i a, lo
cie o es que es di ícil pa a el suje o in es igado opone se a la au o idad del
in es igado y esis i se a la «mís ica» del p opio es udio cien í ico. Son aspec-
os que ma can una dis ancia di ícil de sal a en odo caso, y más cuando el
in es igado es meno de edad.
En cualquie ase de la in es igación pa ece e iden e que, cuando el in es-
igado es un adul o y el in es igado es un niño, la disime ía de pode en e
uno y o o es doblemen e palma ia y e iden e, po el p opio es a us del in es i-
gado en e al del in es igado y po se un niño en e a un adul o. Rod íguez
Pascual (2006: 70) señala que «dicha asime ía adica de o ma pe manen e
en posiciones o es a us que ni el in es igado ni el niño pueden e i a ». Soa es
p opone pensa la é ica «como un ecu so pa a log a el equilib io en e el
in es igado y los niños in es igados» (en Pe ei a y Ba os, 2011: 152). Y es
cie o que la e lexión sob e la disime ía en e in es igado e in es igado iene
que e con cues iones de deon ología y me odología, po que esa si uación de
desequilib io puede condiciona y pe u ba la pa icipación del meno en la
in es igación, que debe se , en odo caso y momen o, lib e y olun a ia. Como
se p egun a Ki k (2007: 1252): «¿has a qué pun o son lib es los meno es pa a
pa icipa o nega se a segui pa icipando en la in es igación?». Y ello, insis o,
an o po su condición de in es igado como po su condición de meno en e
al in es igado adul o, o en e a los adul os esponsables de él, que consien en
o no su pa icipación. Es igualmen e cla o que la disime ía puede condicio-
na ambién la espues a más o menos espon ánea del meno . Así, Fe nandes
(2016: 770) des aca que, eniendo en cuen a la di e encia de pode en e el
niño in es igado y el in es igado adul o, debemos p egun a nos has a qué
pun o podemos es a segu os de que los niños «dan sus p opias opiniones o
compa en expe iencias con los in es igado es adul os sin sen i se o zados e
in luenciados en la o ma en que p oducen (o no) con au o ía sus ep esen a-
ciones». Spy ou (2011: 154, 152, 153) concluye a i mando que las elaciones
de pode en e in es igado e in es igado «media izan la p oducción de in es-
igación», pueden condiciona lo que se cuen a y su elación con la e dad, al
mismo iempo que ambién el mé odo y los mecanismos de acceso u ilizados
pa a in es iga pueden condiciona el acceso al meno y su disponibilidad o su
capacidad pa a comunica de mane a signi ica i a pa a él y pa a el in es igado .
Pa ece cla o que, al ma gen de cuál sea la me odología po la que se op e,
la disime ía más e iden e en e in es igado e in es igado se a a p oduci en
el momen o de in o ma y da cuen a de los esul ados del es udio. El in es-
igado se á quien inalmen e edac e el in o me o esc iba el a ículo y, en
consecuencia, pueda decidi qué ilumina , in eg ándolo en el ex o, y qué es
lo que queda ue a po que escapa a los obje i os p e is os en la in es igación.
Algo que se ha denominado «au o ía au o i a i a» y que se p oduce en cualqui-
388 Pape s 2019, 104/3 Ma ía José Be nuz Benei ez
e in es igación (James, 2007: 265), pe o que se in ensi ica cuando se a a de
una in es igación con niños, po la inexis encia de ías de queja pa a opone se
a lo dicho en la in es igación o po que en ocasiones no end án acceso a los
esul ados de la misma5.
Desde la pe spec i a del in es igado , la disime ía ambién se aduce en
la exis encia de ba e as elacionadas con su acceso al conocimien o. Pe ei a
y Ba os (2002: 153) se p egun an, «¿has a qué pun o es posible alcanza una
isión del mundo in an il?». Quizás sea p eciso asumi es a incapacidad y asi-
mila que «un adul o nunca puede se “na i o” en las palab as de los niños, no
solo po la di e encia de edad, sino po el es a us p i ilegiado que lo iden i ica
como adul o y que el in es igado , como adul o, lle a consigo» (Spy ou, 2011:
156). Como asegu a Igna ie (2000: 108), los niños deben se a ados «como
agen es mo ales en sí mismos, con in enciones, obje i os y isiones del mundo
que no debe íamos p esumi idén icos al nues o». Punch (2002: 324-325)
conside a undamen al no asumi que en endemos a los niños y comp ende-
mos sus isiones po que ambién lo uimos6 —dada nues a capacidad pa a
desap ende lo ápidamen e—, ni pa i de que el conocimien o adul o es supe-
io al de los niños. Como asegu an Gallaghe y Gallaghe (2008), igual hay
que apos a po una in es igación que se asuma como inmadu a y en cons an e
p oceso de econs ucción y po un in es igado que se echace como expe o
y asuma su incapacidad pa a comp ende el mundo de niños y jó enes. De
o a mane a, como asegu a Gee z (1988, en James, 2007: 263), es a íamos
haciendo e nog a ía en ílocua cuando eclamamos no habla de o a o ma
de ida, sino desde den o de ella, y nos p esen amos «como capaces de e el
mundo desde la pe spec i a del niño como una nue a o ma de e dad».
En esa línea, ambién es cla a la disime ía cuando alo amos como «co -
ec o» o no, como ajus ado o no a la ealidad, lo que dice el niño. Así, en
ocasiones, se asegu a que la in es igación hecha con meno es mues a «una
ep esen ación au én ica de las oces de los niños», cuando, en ealidad, lo que
hace el in es igado es aduci e in e p e a sus oces y lle a las a un egis o
más «adecuado» (James, 2007: 263, 267). El adul o da sen ido a aquello que el
meno «igno a, omi e o no esponde» (Spy ou, 2011: 157). Pa ece que somos
«incapaces de econoce lo que hay de no-no ma i o y no-domes icado en sus
oces […] el in es igado impone sus p opios sen idos en la in o mación que
5. Ha cou y Quenne s ed (2014: 5) an eponen el iesgo de coe ción de los niños po pa e
de los adul os pa a pa icipa o no en una in es igación, así como el posible con lic o que
se puede p oduci en e los in e eses del meno y los de sus pad es o esponsables. Mo ow
(2008: 58) asegu a que los niños, en an o g upo social ulne able, no pueden cues iona
las o mas en las que se p esen an los da os de las in es igaciones sob e ellos.
6. Asegu a Rod íguez Pascual (2006: 84) que «es di ícil pa a el cien í ico social escapa al
ecue do (y p e-noción) de su p opia in ancia, lo que con ie e la in e p e ación de la ida
social del niño en una ( e)in e p e ación de la in ancia al y como ha sido expe imen ada
po el in es igado ». Po ello ecomienda una p uden e dis ancia que nos man enga ale a
sob e nues a o ma de in e p e a la ealidad con o me a nues o conocimien o p e io
(Rod íguez Pascual, 2007: 78).
El de echo de la in ancia a se in es igada co ec amen e Pape s 2019, 104/3 389
ob iene de los niños […] lo que los niños dicen puede se in e p e ado como
que signi ica lo que el in es igado en iende, más que lo que el niño quie e
deci » (Spy ou, 2011: 158). A eces in en amos encaja sus in enciones e ideas
con si uaciones de inidas po los adul os (Komulainen, 2007: 25). Así, puede
ocu i , como ad ie e Fe nandes (2016: 774), que «la semán ica del adul o se
sob eponga a la semán ica del niño, odo aquello que el niño dice puede se u i-
lizado al se icio de lo que el adul o en iende que es lo que el niño quiso deci ».
O as eces se conside a, en sen ido con a io, que el conocimien o que
ansmi en los meno es no es au én ico o e dade o. Algo que puede ene
que e con el hecho de que los adul os no ienen compe encias su icien es o
adecuadas pa a in e p e a lo que dicen los niños o ienden a usa lo que dicen
simplemen e pa a con i ma p ejuicios del in es igado (James, 2007: 262)7.
Como asegu an Gai án y Liebel (2011: 171), si la comunidad cien í ica excluye
a los niños po en ende que «no saben», «los in es igado es adul os que a an
se iamen e de “da oz a los niños” en la in es igación co en el iesgo de iola
lo que se en iende po buena conduc a cien í ica».
Se pod ía conclui que, si el in es igado conside a impo an e la pa i-
cipación del meno y la au en icidad de su espues a, debe ía cuida que las
condiciones pe mi an equilib a la disime ía en e in es igado e in es igado.
Es e iden e que cuan o más adap ados sean el espacio y la me odología, más
eal se á la con o midad in o mada que encon emos po pa e del meno pa a
pa icipa en la in es igación, más capaz se á el meno de hace lo de mane a
signi ica i a y de mayo calidad se á su espues a. Como asegu an Thomas y
O’Kane (1998: 341), « ac o es como cuándo y dónde se ealiza la en e is a,
quién es á p esen e, a quién se in o ma á, end án un e ec o p obable sob e lo
que cuen e el meno ». Igualmen e, si el in es igado aspi a a o ece con ianza
al suje o in es igado pa a que pueda pa icipa lib emen e y hace lo con sin-
ce idad y hones idad, iene que ene en cuen a o os ac o es que pueden es a
condicionando la espues a, como pueden se , en e o os, el es a us, el géne o,
la discapacidad, la e nia o la cul u a. Pe o, sob e odo, debe á a ende a su edad,
po que, como asegu an Beazley e al. (2009: 368), «en la in ancia, las di e en-
cias de edad pesan más que el géne o, la e nia, la eligión u o os ac o es de
disc iminación». Algo que exige habla de «las oces de los niños» y mos a una
conside ación indi idual, no solo g upal, de sus opiniones (James, 2007: 262).
4. Cues iones clásicas (pe o e isadas) en la in es igación con niños:
la con idencialidad (y el sec e o) y el consen imien o in o mado
Cuando hablamos de cues iones é icas en la in es igación con niños, una p e-
gun a esencial es la siguien e: «¿Cambian es as según hagamos in es igación con
niños o con adul os?». Mo ow (2008: 51) conside a que deben se iguales, al
7. O os au o es conside an que la endencia a inco po a y hace pa icipa al meno en la
in es igación social es pe e sa, po que aspi a a comp ende mejo a niños y jó enes con el
obje i o de egula los mejo (Gallaghe y Gallaghe , 2008).
396 Pape s 2019, 104/3 Ma ía José Be nuz Benei ez
su o ma de comunicación, sus necesidades especí icas y el signi icado que
a ibuye a las palab as (Ch is ensen y P ou , 2002: 483). Conside an que es
obligación del in es igado es o za se po que el in es igado enga oz y se
le escuche adecuadamen e (al ma gen de su edad o madu ez)18. Algo más
complejo esul a omen a una in es igación emancipa o ia e inco po a al
niño al equipo y al p oceso de in es igación19. Quizás es posible hace lo en la
de inición de emas de in e és, en la ealización de la p opia in es igación, en
la in e p e ación de los esul ados o en la di usión de la in o mación una ez
ealizada. No obs an e, pa ece más complejo, po ejemplo, in eg a al meno
en el p oceso de análisis de da os cuan i a i os, pues o que exige la u ilización
de he amien as que solo poseen los in es igado es (Ki k, 2007: 1255).
Sob e es a cues ión de si debemos pensa en una me odología child- iendly,
es o es, adap ada a la población in an il a la que se di ige, se ha gene ado una
in ensa bibliog a ía con más p egun as que espues as. Una de las pa adojas,
que esume las demás, la plan ea Punch (2002: 321) cuando pe cibe que,
desde la sociología de la in ancia, los mismos que claman po inno a y adap a
mé odos de in es igación son los que ei indican la compe encia y la capacidad
de los niños pa a pa icipa en la in es igación. La au o a asegu a que si los
niños son conside ados como ac o es sociales con capacidad pa a pa icipa ,
quizás no sea p eciso adap a los mé odos. Se puede a i ma que no exis e al
con adicción, po que, pa a que los niños puedan se ealmen e ac o es soci-
ales y pa icipa en las decisiones que les a ec an y que les impo an, sí que es
p eciso ealiza una adap ación me odológica. A a és de las dis in as opciones
me odológicas, se a a de coloca en una si uación de igualdad a pe sonas que
no p esen an coincidencias. Dado que la igualdad no es á en el pun o de pa -
ida, debe se el esul ado y la consecuencia de una adap ación me odológica.
5.2. Pa icipación del meno il ada (po los po e os)
O a de las cues iones que ma ca la di e encia en e la in es igación con niños
y con adul os es la necesa ia exis encia de po e os que limi en el acceso del
in es igado a los niños y niñas, an eponiendo gene almen e su p o ección.
Son ellos los que deciden si es posible, in e esan e o con enien e la in es iga-
ción pa a quienes que se encuen an bajo su u ela o supe isión. De hecho, el
consen imien o del meno del que hablábamos an es solo se p oduce cuando
p e iamen e ha habido un adul o que ha dado su ap obación. Y ello pese a que
debe ía se el consen imien o del meno el que « esul a a undamen al pa a
cualquie in es igación» (Mo ow, 2008: 54). Powell y Smi h (2009: 136)
conside an que es a «je a quía de consen imien os» inc emen a las po enciales
18. Asegu an que la mejo mane a de in es iga a niños no es hace se pasa po niño, po que
ellos no acep an a los adul os como un miemb o de su colec i o de edad (Ki k, 2007: 1255)
o conside an que no son since os (Ch is ensen, 2004: 174).
19. Sob e los iesgos y las posibilidades de que el meno sea el p opio in es igado , se puede
consul a , como mues a, Gai án y Liebel (2011: 171-182).

El de echo de la in ancia a se in es igada co ec amen e Pape s 2019, 104/3 397
ba e as a la pa icipación e ec i a e iguali a ia de los niños en la in es igación.
De hecho, la p o ección de los pad es o cuidado es puede condiciona el acceso
a los meno es en unción de los bene icios o pe juicios que, según ellos, pueda
ene la pa icipación in an il en la in es igación. Po ello se ha insis ido en la
impo ancia de cuida es a elación con los po e os sin in en a se el expe -
o, p egun ando cues iones que puedan esul a de su in e és, de ol iéndoles
in o mación que pueda se u ilizada en su p ác ica dia ia y siendo conscien es
de que a ende al in es igado le puede supone un abajo ex a o que puede
e la in es igación como una o ma de iscalización de su p opio abajo con
los niños (Vaughn e al., 2012: 7-8).
En muchas ocasiones, los pad es, los comi és de é ica, las o ganizaciones,
los p o esionales, los p o eso es o los cuidado es se p esen an como ba e as
«p o ec o as» en e el in es igado y el meno in es igado, hablan supues a-
men e po boca de los niños alegando que es os ienen muchas o as a eas
(más impo an es) que hace en ese momen o p eciso, que no an a en ende el
sen ido de la in es igación o las p egun as que se o mulan, que no an a es a
in e esados (Thomas y O’Kane, 1998: 346; Powell y Smi h, 2009: 126; Hood
e al., 1996) o que sus plan eamien os, di ec amen e, no son in e esan es. En
o as, un exceso de celo p o ec o llega a impedi la pa icipación del meno
en una in es igación que puede esul a de su in e és indi idual o colec i o
(Ki k, 2007: 1253), o que e sa sob e un ema que en ienden que puede se
dolo oso o aumá ico pa a el meno , sin habe discu ido con él sob e es e
aspec o. Como indican Powell y Smi h (2009: 128), la concepción que se iene
de la in ancia como incondicionalmen e ulne able hace que se en ienda que
casi cualquie ema puede se dolo oso o aumá ico pa a un niño20, algo
que puede condiciona odo el pos e io p oceso de il o po los comi és é icos,
de selección de la población obje o de la in es igación y de de inición de los
mé odos de in es igación.
En de ini i a, G aham e al. (2015: 332) des acan que, en el cen o de las
discusiones é icas en la in es igación con niños, pa ece exis i una ensión en e
«la necesidad de p o ección y la exigencia de pa icipación». Asegu an los au o-
es ci ados que, en esa ensión, pa ece impone se la p o ección sin conside a
que «la no pa icipación puede se más pe judicial que la pa icipación, po que
se les niega a los niños las en ajas asociadas a la pa icipación, incluyendo la
educación, la e apia, el empode amien o, jun o con la posibilidad de accede
a ecu sos». Además, esa escisión en e p o ección y pa icipación desconoce
la indi isibilidad de los de echos que plan ea que «la e dade a p o ección de
los niños exige que odos los de echos, incluidos los de echos de pa icipación,
se espe en» G aham e al. (2015: 332). Así, como econocía Sandbaek (1999,
en Powell y Smi h, 2012: 139), «la discusión é ica en la in es igación puede
educi se a un con lic o de de echos, el de echo del niño a se p o egido e sus
20. Powell y Smi h (2012: 126) econocen que a algunos niños u elados po el Es ado se les
deniega la opo unidad de pa icipa en la in es igación po que se p esupone su ulne abi-
lidad y se en iende que es p eciso p o ege les.
398 Pape s 2019, 104/3 Ma ía José Be nuz Benei ez
su de echo a opina ». Con lic o que puede con e i se, inalmen e, en una
si uación de exclusión (Powell y Smi h, 2012: 133).
6. Conclusiones: sob e las conside aciones é icas y el espe o
de los de echos de las pe sonas in es igadas
Me pa ece opo uno conclui con algunas conside aciones sob e la elación
en e la e lexión é ica y el p oceso de in es igación que se pueden aslada
a la in es igación con niños y niñas po se impo an es en la ealización de
sus de echos. En p ime luga , con ca ác e gene al, se pod ía a anza que la
mayo o meno conside ación sob e las cues iones é icas en la in es igación se
elacionan con el modo que iene el in es igado de en ende el sen ido y la
inalidad de su p opio abajo. Así, depende á de si conside a que los po enci-
ales esul ados de la in es igación son un obje i o incondicional a log a o si
asume que no odo ale y no se puede hace in es igación a cualquie p ecio y
pasando po encima del espe o hacia los de echos de las pe sonas in es igadas
y de los p incipios é icos conside ados esenciales po la comunidad cien í ica21,
y más aún cuando las pe sonas in es igadas son niños a los que enemos la
obligación de p o ege y ambién de dispensa les un a o digno. Si no iene
cla os es os p esupues os, ende á a e las cues iones é icas de la in es igación
o las elacionadas con los suje os in es igados como ámi es a cumplimen a
o, en el peo de los casos, como «obs áculos» a so ea pa a log a el obje i o
úl imo, que es el de ealiza una in es igación con unos supues os e ec os soci-
ales o econocimien os académicos.
En segundo luga , la in es igación debe compo a un p oceso de e alu-
ación cons an e de las conside aciones é icas en el p oceso de in es igación,
de sus e ec os y esul ados (Bell, 2008: 8). Algo que, pa a Ha cou y Quen-
ne s ed (2014: 3), no solo supone una esponsabilidad «ins i ucional» del
in es igado hacia los comi és de é ica enca gados de e i ica los p elimina es
y el plan eamien o de la in es igación, o «hacia la comunidad cien í ica pa a
p oduci in es igación de calidad», sino que ambién (yo di ía p incipalmen e)
debe aduci se en una ac i ud p oblema izado a y a en a a los posibles dile-
mas é icos que se p oduzcan a lo la go de oda la in es igación y que pongan
en jaque el espe o hacia las pe sonas in es igadas y sus de echos. Se a a de
una é ica p ác ica o de una é ica en la p ác ica que exige al in es igado y a su
equipo una cons an e e aluación c í ica, en e sí y con los suje os in es igados,
del p oceso in es igado que le pe mi a adelan a se a los posibles desa íos que
se an plan eando.
En e ce luga , po las implicaciones en el espe o de los de echos, en i-
endo que la conside ación de cues iones é icas debe se una condición sine
qua non de la in es igación. Es o es, una in es igación que desconozca las
21. Bell (2008: 14) hace e e encia a la e icencia de las Social Resea ch Associa ion E hical Guide-
lines, de 2003, que indican que el espe o de de echos y libe ades solo se e ie e a las ins i u-
ciones públicas, no cuando la in es igación se ealiza po pa e de ins i uciones p i adas.
El de echo de la in ancia a se in es igada co ec amen e Pape s 2019, 104/3 399
cues iones é icas mínimas y no espe e la dignidad de las pe sonas implicadas
en ella, al ma gen de su edad o su capacidad pa a comp ende , no puede ale
como al. No ale, ni es á jus i icada la in es igación a cualquie p ecio. Sob e
odo po que ese p ecio es conside a a las pe sonas in es igadas como simples
obje os de examen, ú iles en la ob ención de in o mación. Se a a de pone en
alo cues iones básicas que, según la In e na ional Cha e o E hical Rese-
a ch In ol ing Child en, ienen que e con una in es igación que ga an ice
la au onomía de los pa icipan es pa a in oluc a se en ella o pa a abs ene se
de hace la, p e enga o minimice cualquie iesgo que pudie a de i a se de su
ealización o que omen e que odos los pa icipan es sean a ados de o ma
jus a. Algo que debe aduci se en una ac i ud cons an e del in es igado que
p o eja los de echos de las pe sonas implicadas en la in es igación y sea consci-
en e de que la pa icipación en ella puede se in usi a y causa daños22. Cues-
iones básicas que, como Ha cou y Quenne s ed (2014: 3) des acan, ienen
que e con una in es igación ealizada con mé i o e in eg idad, con el hecho
de que sea jus a (en la selección de los suje os, en el epa o de iesgos y daños),
que los po enciales daños es én jus i icados en los bene icios a log a , que se
a e de una in es igación que espe e el bienes a , la segu idad de las pe sonas,
su cul u a y sus c eencias, su in imidad y sus habilidades.
En esa línea, Ch is ensen y P ou (2002: 490) ecue dan algunas de las
cues iones a conside a po el equipo de in es igación en odo es udio con
niños y jó enes que se p e enda é ico y espe uoso de sus de echos. Así, insis en
en que el obje o de la in es igación debe supone algún bene icio pa a la in an-
cia; debe log a un equilib io en e cos es y bene icios pa a el meno ( iempo de
dedicación; in usión en su ida; ansiedad gene ada po el ema, el p oceso o
el mé odo de in es igación; miedo po las consecuencias de pa icipa en ella
o no; coe ción pa a pa icipa en ella o no; e c.); debe espe a la p i acidad y la
con idencialidad, que deben se e i icadas an es de que se use la in o mación;
hab á que e isa los mé odos de selección y pa icipación de los meno es23;
e i ica los mecanismos y las ins i uciones de inanciación y sus consecuencias;
es ablece mecanismos de e isión de la in es igación y sus esul ados; de ini
qué in o mación se iene que o ece a niños y pad es o p o eso es pa a log a
el consen imien o; e i ica que el consen imien o es lib e y sin consecuencias;
o ece in o mación (o ías pa a ob ene la) sob e los esul ados de la in es i-
gación a niños, pad es o p o eso es, y analiza qué implicaciones end á pa a
el g upo de niños. En odo caso, es p eciso se conscien e de que un abajo
de es as ca ac e ís icas que se p e enda é ico y que sea p ac icado con jó enes
y adolescen es supone una mayo in e sión de iempo y una conside ación
22. Sob e odo po que hay que « oma en conside ación los posibles e ec os dañinos de “ ene
que habla ”» (Komulainen, 2007: 25).
23. Teniendo en cuen a que, como indican Beazley e al. (2004: 374), los p ocesos de selección e
iden i icación de los pa icipan es ambién pueden se es igma izan es; po ejemplo: cuando
se les selecciona po que son niños de la calle, con p oblemas de d ogadicción, delincuencia,
iolen os, e c. Asegu an que, cuando acasamos a la ho a de in e p e a la p opia pe cepción
del niño, iolamos su dignidad.
400 Pape s 2019, 104/3 Ma ía José Be nuz Benei ez
no lineal del p oceso seguido. Se a a de un sac i icio que, quizás, no odos
los in es igado es es án dispues os a hace , pe o que la comunidad cien í ica
y social debe exigi .
En de ini i a, odas esas conside aciones é icas y me odológicas en la in es-
igación social con niños son necesa ias po a ias azones. Una, po azones
no ma i as, pa a e i a que el de echo del niño a pa icipa en los es udios
sob e emas que le incumban sea ajeno a su ulne abilidad y le suponga más
daño que bene icio. Dos, po azones p agmá icas pa a la p opia in es igación,
pa a consegui una pa icipación más signi ica i a y un conocimien o más
au én ico de las opiniones de niños y adolescen es. T es, po azones sociales,
po que la oz de los niños adecuadamen e ecogida (con mé odos adap ados a
sus capacidades comunica i as) y analizada (e i ando in e p e aciones adul o-
cén icas) pe mi e una mejo comp ensión de la ealidad social po pa e de los
meno es y una e olución en los p ocesos de implemen ación de sus de echos.
Finalmen e, las cues iones é icas deben in eg a se en las de ipo me odológico,
po que si los e o es me odológicos in alidan los esul ados de la in es igación,
los de ipo é ico la deslegi iman an e la comunidad cien í ica.
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