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Canteras locales y rocas ornamentales empleadas en la arquitectura y epigrafía de Labitolosa (Conventus Caesaraugustanus, provincia Hispania citerior)

Abstract

Los edificios públicos de Labitolosa fueron objeto de un importante proceso de monumentalización en la segunda mitad del siglo I d. C. En este trabajo nos centramos en la identificación geológica de las rocas ornamentales usadas en la Curia y en las termas I. Los análisis realizados indican un empleo exclusivo de calizas hispanas: la denominada Santa Tecla y las explotadas en Aguinalíu, donde se han localizado frentes antiguos de cantería. También se abordan cuestiones relacionadas con el coste del revestimiento marmóreo de las termas, Detalles del artículo Public buildings from Labitolosa underwent a significant process of monumentalization in the second half of the 1st century A.D. This paper focuses on the geological identification of the ornamental rocks used in the Curia and in Baths I. Analyses carried out indicate an exclusive use of Hispanic limestones: so-called Santa Tecla stone as well as limestone quarried in Aguinalíu where ancient pits have been found. Questions regarding the cost of the marble covering of the Baths are also examined. Cisneros, M.; Gisbert, J.

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Canteras locales y rocas ornamentales empleadas en la arquitectura y epigrafía de Labitolosa (Conventus Caesaraugustanus, provincia Hispania citerior)

Author: Cisneros, M.; Gisbert, J.
Year: 2019
DOI: 10.21071/aac.v30i.12436
Source: https://zaguan.unizar.es/record/99352/files/texto_completo.pdf
ISSN: 1130-9741 –––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––– 105
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ANALES
DE ARQUEOLOGÍA
CORDOBESA
NÚMERO 30 (2019)
CANTERAS LOCALES Y ROCAS
ORNAMENTALES EMPLEADAS EN
LA ARQUITECTURA Y EPIGRAFÍA
DE LABITOLOSA (
CONVENTUS
CAESARAUGUSTANUS, PROVINCIA
HISPANIA CITERIOR
)
LOCAL QUARRIES AND ORNAMENTAL STONES
USED IN ARCHITECTURE AND EPIGRAPHY IN
LABITOLOSA (
CONVENTUS CAESARAUGUSTANUS,
PROVINCIA HISPANIA CITERIOR
)
MIGUEL CISNEROS
UNIVERSIDAD DE CANTABRIA
✉:✉ [email p o ec ed]
JOSEP GISBERT
UNIVERSIDAD DE ZARAGOZA
✉:✉ gisbe @uniza .es
RESUMEN:
Los edi icios públicos de Labi olosa ue on obje o de un impo an e
p oceso de monumen alización en la segunda mi ad del siglo I d. C. En
es e abajo nos cen amos en la iden i icación geológica de las ocas
o namen ales usadas en la Cu ia y en las e mas I. Los análisis ealizados
indican un empleo exclusi o de calizas hispanas✉: la denominada San a
Tecla y las explo adas en Aguinalíu, donde se han localizado en es an-
iguos de can e ía. También se abo dan cues iones elacionadas con el
cos e del e es imien o ma mó eo de las e mas,
Palab as cla e✉: can e as his ó icas de Aguinalíu, San a Tecla, pe o-
g a ía, a queome ía, cos e de e es imien os e males.
ABSTRACT:
Public buildings om Labi olosa unde wen a signi ican p ocess o
monumen aliza ion in he second hal o he 1s cen u y A.D. This pape
ocuses on he geological iden i ica ion o he o namen al ocks used in
he Cu ia and in Ba hs I. Analyses ca ied ou indica e an exclusi e use
o Hispanic limes ones✉: so-called San a Tecla s one as well as limes one
qua ied in Aguinalíu whe e ancien pi s ha e been ound. Ques ions
ega ding he cos o he ma ble co e ing o he Ba hs a e also examined.
Keywo ds✉: Hispanic limes ones, his o ical qua ies o Aguinalíu,
San a Tecla, pe og aphy, a chaeome y, cos o he e e men o he
Ba hs.
He sleeps wi h angels ( oo soon)
He’s always on someone’s mind
(Neil Young✉: “Sleeps wi h angels”)
José An onio Mínguez,
in memo iam
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1. INTRODUCCIÓN
Labi olosa ocupa una si uación es a égica
en la pa e inal del alle del Ése a (Fig. 1),
en su desembocadu a en el Cinca, con olan-
do un e i o io en el que con e gen la mese-
a del Somon ano y las sie as p epi enaicas,
a a esado en su pa e su es e po la ia Au-
gus a, que pe mi ía el acceso en p ime luga
a Osca e Ile da, pe o ambién a las capi ales
del con en o, Caesa Augus a, y de la p o in-
cia, Ta aco. La ed ia ia se comple aba con
una se ie de caminos secunda ios que debie-
on segui el cu so de los p incipales íos✉: el
Cinca, el Ése a y el Isábena, acili ando la
comunicación con las zonas de al a mon aña
(Chasseigne e alii, 2013✉: 61-65).
Es os íos han sido inadecuados pa a la
na egación a lo la go de la his o ia, po que
ienen un cauce muy i egula , sal o pa a el
anspo e de made a, como indican la docu-
men ación desde el siglo XIII has a mediados
de la pasada cen u ia y los es udios e nog á-
icos. Las almadías, na a as o ais, según el
sec o pi enaico, es aban o madas po on-
cos unidos po cue das y pudie on pe mi i
anspo a ocasionalmen e algunas me can-
cías, si bien cuando llegaban a su des ino
los oncos que las cons i uían e an endidos
(Cisne os, 2018✉: 169); en con a de lo que
de iende I. Rodà (2005✉: 466), quien no des-
ca a el uso de es os íos pa a el anspo e
de los má moles pi enaicos.
La ciudad ue undada en época de Au-
gus o, habiéndose localizado e idencias de
un asen amien o an e io , que pod ía emon-
a se has a el siglo II a. e. Las exca aciones
han sacado a la luz una pa e del Fo o, la
Fig. 1. Si uación geog á ica de las can e as his ó icas en el en o no de Labi olosa. 1.- Can e as bajas
de Aguinalíu. 2.- Can e a in e media de Aguinalíu. 3.- Can e as al as de Aguinalíu. 4.-Can e as en la
e ien e No e. 5.- A lo amien o de o i as de Aguinalíu. 6.- Can e a de uedas de molino en a enisca,
La Puebla de Cas o. 7.- Labi olosa (La Puebla de Cas o) (adap ado po J. M. Ga cía Rod íguez,
Uni e sidad de Can ab ia, de di e en es uen es a pa i de la in o mación de J. Gisbe )
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No e, con una se ie de edi icios de incie a
iden i icación y la Cu ia, dos conjun os e -
males y una i ienda.
La monumen alización se inicia a me-
diados del siglo I d. e., cuando en época de
Claudio se cons uyen las e mas I, que su-
en una modi icación a inales de ese siglo
o p incipios del siguien e, que a ec a unda-
men almen e al igida ium y al calda ium.
En época la ia se cons uye la Cu ia. Ambos
edi icios es u ie on en uso has a inales del
siglo II o p incipios del III.
Es os dos conjun os son obje o de nues-
o in e és, aunque en es e abajo nos cen-
a emos, en su pa e a queológica, en el cos-
e de la deco ación ma mó ea de las e mas I
y, en la pa e geológica, en los a lo amien os
de ocas locales e indicios de explo ación
asociados, ya que con an e io idad abo da-
mos la desc ipción gene al de los ipos geoló-
gicos documen ados y su apa ición en ambos
edi icios (Gisbe y Cisne os, 2015).
2. GEOLOGÍA Y CANTERAS
En ese abajo p e io iden i icábamos odos
los ipos li ológicos u ilizados en Labi olosa,
aunque poniendo más én asis en los de o i-
gen “ex e no” al municipio omano. Sin em-
ba go, como ambién de ec amos una can i-
dad impo an e de ipos de p obable o igen
local y al menos, en uno de ellos ( ipo a -
queológico 4), localizamos un pa de pun os
de ex acción en Aguinalíu (localidad pe e-
necien e al municipio de G aus, si uada en
las p oximidades de La Puebla de Cas o),
p ocedimos a desa olla a ias campañas de
campo en aquel é mino. Es os abajos nos
han pe mi ido p ecisa aún más las uen es
de ex acción de los ma e iales locales.
En la ya ci ada an e io publicación a-
bajamos con los supues os de que la es a-
ig a ía desc i a po el mapa geológico de la
zona (IGME, 2017) e a co ec a. Las li olo-
gías de o igen local p esen es en las piezas
a queológicas poseen ósiles del C e ácico
supe io , Paleoceno y Eoceno. Los es a os de
es as edades es án desc i os en el mapa geo-
lógico (IGME, 2017) de la siguien e mane a✉:
– Ni eles 6 y 7✉: 173-180 m de calizas con
udis as.
– Ni eles 8 y 9✉: calizas mic í icas y dismi-
c í icas con ca o i as, b echi icadas hacia
el echo y con jun a de ex ensión sindepo-
sicionales, lu i as e sicolo es, a eniscas,
algún ni el de yeso y ca niolas (105 m).
– Ni el 10✉: lu i as e sicolo es, calizas y a e-
niscas con mic ocodium (p ime ni el Pa-
leoceno; unos 20 m).
– Ni el 11✉: calizas con os ácodos, mic oco-
dium, ca o i as y miliólidos (20 m).
– Ni el 12✉: calizas bioclás icas con al eoli-
nas/ o aminí e os.
T as las exhaus i as campañas de campo
ealizadas hemos cons a ado lo siguien e✉:
1) Los espeso es es a ig á icos son consi-
de ablemen e meno es; no obs an e, es a
a iación es ecuen e en un con ex o an
amplio como un mapa 1✉:50.000.
2) La secuencia es a ig á ica al WNW de
Aguinalíu es✉: el amo A (ni eles 6, 7 y
8/9), el amo D (ni el 12) y en e es as
dos o maciones el ni el que noso os
denominamos “ amo de sunami”, cons-
i uido po lu i as ama illen as o e sico-
lo es que albe gan un ni el ca bona ado
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b echoide de 4 a 6 m de espeso . Los blo-
ques de la b echa son odas las li ologías
(excep o las a eniscas) que el mapa del
IGME (2017) desc ibe como ni eles 8, 9,
10 y 11.
Es a a iación es a ig á ica es impo an-
e pues un g an núme o de las piezas a queo-
lógicas de o igen local p oceden del “ amo
de sunami” que no es á desc i o en la li e-
a u a geológica publicada. La composición
li ológica de allada del es a o b echoide la
desc ibimos al explica los en es de can e a
si uados en es e ni el.
Hemos iden i icado 6 zonas (Fig. 1 y 2)
con li ologías coinciden es con las piezas a -
queológicas, la mayo ía de ellas con en es
de can e a an iguos y huellas de ex acción
cuyas ca ac e ís icas pasamos a de alla ✉:
ZONA 1 (Fig. 3)✉: si uada a 800 m al W
de Aguinalíu, cons a de 4 en es, que hemos
di e enciado con le as, sepa ados unas de-
cenas de me os unos de o os (co a 760 m
pa a el A; 810 m pa a el B; 815 m pa a el C
y 855 m pa a el D); odos en las calizas ojo-
ama illen as de edad C e ácica con udis as,
miliólidos y o amini e os, que se co espon-
den con el ipo a queológico 4. Los en es
A y C son pa ecidos con esca pes de 4 m
de al u a, huellas de cuñas y de ex acción
de g andes bloques (Fig. 3 a 7), escomb e a
impo an e y esqui las de can e ía. El en e
D no iene esca pe e ical, sino inclinado,
Fig. 2. De alle, sob e o o sa éli e, de las can e as his ó icas en el á ea de Aguinalíu (Diseño:
J. M. Ga cía Rod íguez, Uni e sidad de Can ab ia, a pa i de la in o mación de J. Gisbe ).
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Fig. 3. Visión gene al de las can e as bajas de Aguinalíu. El en e “B” es muy pequeño
(exac amen e bajo la le a). Los o os es ienen una ex ensión la e al de casi un
cen ena de me os. También se ap ecian las escomb e as ( lechas) (Fo o: J. Gisbe ).
Fig. 4. Huellas de ex acción de bloque en el en e 1C ( lechas). El bloque
delimi ado es ap oximadamen e de 60 x 80 cm (Fo o: J. Gisbe ).

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posee la mayo escomb e a con esqui las de
odas las can e as in es igadas. El en e B
es pequeño (1 m de al u a) y con huellas de
ex acción de uedas de molino.
Debemos acla a que cuando hablamos
de esqui las de can e o nos e e imos a ag-
men os o os de la oca, a pie de en e, con
mo ología supe icial de habe se ac u ado
po impac o de un ma illo/maza y con odas
las supe icies ecubie as de líquenes indi-
cando una cie a an igüedad de la esqui la
(Fig. 7).
ZONA 2 (Fig. 1 y 2)✉: si uada en el ni-
el b echoide del Ga umnense a 900 m al
NW de Aguinalíu (co a 835 m). Es un único
en e de unos 1,5 m (hacia el E gana en al-
u a llegando a los 3 m). Tiene una ma cada
explanada de p obable e oceso del en e y
no se han ap eciado escomb e as, ya que al
habe una exube an e ege ación no se pue-
Fig. 5. Hilada de ma cas de cuñas en el en e de can e a 1C. A la izquie da una hilada en al u a
y a la de echa un de alle de o a línea de abajo si uada bajo la p ime a (Fo o: J. Gisbe ).
Fig. 6. Escomb e as en can e a 1D con
ecuen es esqui las de can e o (Fo o: J. Gisbe ).
de asegu a si esas exis en o no. Las huellas
de ex acción en es e en e son incie as.
ZONA 3 (Fig. 8)✉: si uada en el ni el b e-
choide del Ga umnense a 1500 m al NNW de
Aguinalíu. Es un en e muy ex enso de casi
600 m de longi ud y a lo la go del cual hay,
en pun os conc e os (Fig. 1 y 2), ma cas cla-
as de ex acción de g andes bloques. En el
ex emo su (zona 3A, co a 955 m) sob e una
lade a y con pendien e impo an e, es án las
ma cas/huecos de ex acción más cla os (Fig.
9) y las escomb e as más impo an es. La-
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men ablemen e no hemos podido mues ea
es e pun o po la inaccesibilidad del luga .
La zona más sep en ional (co a 970
m) se asemeja a la desc i a con an e io idad
como 2, po posee una ex ensa zona llana a
pie de esca pe que no es na u al y que pod ía
in e p e a se como un e oceso del en e,
pe o en es e caso hemos podido comp oba
que no posee escomb e a asociada. Solo
exis en algunas pequeñas escomb e as pega-
das al en e y posibles huellas de ex acción
menos e iden es que las de la zona 3A.
En la zona 3C (co a 998 m) no hay hue-
llas de ex acción; sin emba go, es un luga
accesible a echo del es a o b echoide, lo
que ha pe mi ido mues ea de o ma más
comple a es e ni el, ca ac e izado po su es-
casa accesibilidad.
Fig. 7. Esqui las de can e o de la escomb e a
del en e 1A. Son es esqui las que en la
o o se p esen an mos ando una ca a y la
con a ia, as ol ea las (Fo o: J. Gisbe ).
Fig. 8. Vis a gene al del en e 3 en
la zona su . El co ado que se ap ecia
es de 2,5 m (Fo o: J. Gisbe ).
Fig. 9. Vis a gene al del en e 3A con hueco de ex acción. A la izquie da,
ampliación del hueco que posee 1,50 (al o) x 2 x 1,5 m (Fo o: J. Gisbe ).
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T as el es udio de la ex ensa colección
de mues as ecogidas podemos deci que
es e es a o b echoide es á compues o po ✉:
– LITOTIPO DE CANTERA 2-3A (ma iz de
la b echa) (Fig. 10A)✉: Caliza Wackes one
de in aclas os (30%, en es e caso in a-
clas os mic í icos de 0,3 a 2 mm). En
ocasiones hay clas os e ígenos (cua zo
y lu i as), agmen os de id ios esicu-
lados y ec is alización de la ma iz mi-
c í ica. También exis en pequeños es os
ósiles ( agmen os o os de conchas de
os ácodos 10-50 mic as). La ma iz es á
lige amen e ec is alizada y iene ex u as
enes ales ellena de limos calcá eos y es-
pa i a geope al. A es e li o ipo de can e a,
que se co esponde con el ipo a queológi-
co 1, pe enecen la insc ipción dedicada a
Numio Valen e po Numio P eso, que de-
bió es a en el o o y que ue eu ilizada en
la iglesia de La Puebla de Cas o (Na a o
y Magallón, 2013✉: 370-372; CIL II 5838)
y el zócalo del pedes al del Genio del mu-
nicipio.
– LITOTIPO DE CANTERA 2-3B (bloque de
la b echa) (Fig. 10B)✉: Caliza Wackes one
de oogonios de ca o i as, gas e ópodos
(0,5 a 3 mm), os ácodos (300 mic ones),
bi al os ( agmen os de 1 a 3 mm). Hay
a iedades sólo con os ácodos, a ieda-
des é idas y o as que no lo son. Jun as
de ex ensión de 0,1 a 0,3 mm de g oso ,
muy ec ilíneas y ellenas de espa i a con
bo des, ec os, cu os y su u ados (muchos
ósiles es án ellenos de es a misma espa-
i a). Los bo des su u ados es án elacio-
nados con un pa cheado espa í ico asocia-
do a es iloli os. En los ósiles, el elleno
espa í ico con bo des ec os puede llega
a amaños de 800 mic ones (hay huecos
mucho mayo es que en las en e). A es e
li o ipo de can e a ( a ian e sólo con os-
ácodos) pe enece -sin luga a dudas- el
co onamien o del pedes al del Genio del
municipio ( ipo a queológico 1).
– LITOTIPO DE CANTERA 2-3C (bloque
de la b echa) (Fig. 10C)✉: Caliza de in a-
clas os/mic í ica con jun as de ex ensión
de aspec o cunei o mes. Hay a iedades
é idas y o as que no lo son. Packs one
con la mayo ía de los aloquímicos mic i-
izados e i econocibles. Dis inguimos ca-
o i as, placas de equínidos, al as o as
de os ácodos y conchas de g andes bi-
al os o as. Hay a iedades con in ensa
mic i ización en la que no es econocible
ningún aloquímico. Una pa e de la auna
es á mic i izada mien as que las ca o i as
es án mejo p ese adas. Jun as de ex en-
sión de 0,1 a 3 mm de g oso ellenas de
calci a espá ica de 200 a 400 mic ones
con bo des ec os y, en meno g ado, cu -
os, ex u a geope al pues los bo des de
las g ie as ienen ibe es de calci a de
30-50 mic ones. A pesa de se mayo i-
a iamen e ec ilíneas, ienen aspec o de
se “ emp anas y no ec ónicas”, pues hay
agmen os de los bo des caídos en el in-
e io de las jun as.
– LITOTIPO DE CANTERA 2-3D (bloque de
la b echa) (Fig. 10D)✉: Bloques cen imé-
icos empas ados en ma iz; desc ibimos
es os elemen os po sepa ado✉:
Ma iz✉: packs one de mic ocodium ( ag-
men os de 100 a 800 mic as); es e es á
anspo ado y no c ece in si u.
Bloques✉: packs one de aloquímicos de g a-
no ino (20 a 80 mic as) no iden i icables.
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Fig. 10.
Fo os mic oscópicas de los li o ipos de can e a: 10A: Li o ipo 2-3A (Ma iz de la B echa). Vis a
mic oscópica a dos escalas. En “A -a iba-” is a gene al (NP); en “A -abajo izda.-” (de alle, NP); en
“A -abajo dcha.-” (de alle, NC). Se ap ecian in aclas os mic í icos, ma iz lige amen e ec is alizada y
hueco enes al elleno de limos calcá eos y espa i a geope al. 10B: Li o ipo 2-3B (bloque de la B echa)
Wackes one de os ácodos y ca o i as. Nicoles pa alelos. 10C: Li o ipo 2-3C (bloque de la B echa). Caliza
con aloquímicos mic i izados. Vis a a dos escalas. Sólo se iden i ica alguna ca o i a, obsé ense las jun as
de ex ensión ellenas de espa i a geope al y con desp endimien o de agmen os de los bo des de la jun a.
Es e de alle se ap ecia an o en la pa e supe io (en la jun a de la de echa, a iba, los aloquímicos pa ece
que es án desmo onándose den o del hueco de la jun a) como en la in e io . 10D: Li o ipo 2-3D (bloque
de la B echa). G ie a cen al ocupada a la de echa po mac oespa i a y a la izquie da po mic ocodium
c eciendo in si u. La g ie a es á ibe eada po ca bona o mic í ico con in aclas os de pequeño amaño y
encima y debajo hay un packs one in aclás ico en el que odos los in aclas os son de mic ocodium (NP).
10E: Li o ipo 4. G ains ones de o bi olinas, o os o aminí e os y miliólidos. A la izquie da, una a iedad
g is con ósiles de meno amaño; a la de echa, una a iedad osa-ama illen a con ósiles de mayo
amaño y un pa cheado de gohe i a que le da la colo ación. 10F: Mo e o con á ido o í ico pa a suje a
el placado o namen al de las e mas; ambién hay á ido ce ámico. a.- Nicoles pa alelos (NP). b.- Nicoles
c uzados (NC). Es el mismo ipo de o i a que la a lo an e en la zona 5 de Aguinalíu (Fo o: J. Gisbe ).
A
EF
B C D
G ie as que co an ma iz y bloques: es án
ellenas con mac oespa i a (1-2 mm) y mi-
c ocodium c eciendo in si u.
– LITOTIPOS DE CANTERA 2-3, CARACTE-
RÍSTICAS COMUNES✉: El es a o b echoide
iene una a iabilidad li ológica impo an-
e pues los bloques de la b echa son po-
ligénicos (dis in as composiciones) y a su
ez la ma iz iene ambién ca ac e ís icas
peculia es y a iables. Pe o compa en las
siguien es ca ac e ís icas✉:
A) F ecuen e mic i ización de los aloquí-
micos y locales ec is alizaciones a
mic oespa i a. En ocasiones la oca se
puede conside a una dismic i a sin que
se puedan iden i ica sus componen es.
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na ios/m3. Noso os conside amos adecuado
ese cálculo pa a es e ipo de ocas, ya que
alguna de ellas, como el a e ino ojo de
Mula, pudo ene conno aciones ideológicas
en su uso en el ámbi o local (Cisne os, 2010✉:
144) y o as u ie on una di usión, al menos,
egional, como es el caso del San a Tecla (Ál-
a ez e alii, 2009✉: 71-80)1.
Al p ecio de can e a hay que añadi los
de i ados del p oceso de se ado y de la co-
locación en ob a, que son independien es
del anspo e. Pa a e ec ua es e cálculo
seguimos básicamen e el p ocedimien o de
P. Ba esi (2003✉: 187-188), basado en los
cálculos de J. DeLaine (1997), pa a quien
un 1/3 del ma e ial se pe de ía en el p oceso
de se ado✉:
Cos e en can e a✉: 15 dena ios/m3 x 4’44
(3,33 + 1/3) m3 = 66,6 dena ios.
Se ado en placas✉: 46 dena ios /m3 x
4,44 m3 = 204,24 dena ios.
Pues a en ob a✉: pod íamos calcula la e-
niendo en cuen a el olumen o al (m3) de
oca o la supe icie a e es i (m2), ya que
es amos hablando de placas de e es imien o
y pa imen ación, cuyo espeso medio máxi-
mo hemos de e minado en 2,5 cm. Po ello
plan eamos dos opciones2 (Fig. 16)✉:
– Opción 1✉: a endiendo al olumen de oca
(m3) (Ba esi, 2003✉: 187-188)✉: 9 dena-
ios/m3 x 3,33 m3 = 29,97 dena ios.
– Opción 2✉: eniendo en cuen a la supe icie
a e es i (m2). En es e caso, la pues a en
ob a se calcula a azón de 0,67 días/m2
(Ba esi, 2000✉: 365), añadiendo el sueldo
dia io de un ob e o de la cons ucción, que
pa a es e pe iodo es de 2 HS (Domingo,
2013✉: 122, 133). Es o ep esen a✉: 0,67
días/m2 x 151 m2 = 101,17 días x 2 HS =
202,34 HS, es deci 50,58 dena ios.
Pulimen o✉: ambién podemos calcula lo
median e las dos mismas opciones (Fig. 16).
– Opción 1✉: a endiendo al olumen de oca.
En es e caso, el p ecio oscila en e 8 de-
na ios/m3 si se a a de un má mol blanco
y 21,5 dena ios/m3 si se a a de uno de
colo (Ba esi, 2003✉: 187-188); noso os
amos a acep a una ci a in e media✉: 15
dena ios/m3 x 3,33 m3 = 49,95 dena ios.
– Opción 2✉: en unción de la supe icie o al
a e es i , hay que ene en cuen a que, se-
gún G. Pego e i (1869, I✉: 406), pa a puli
una supe icie lisa de má mol de g ano ino
se a daba 5,6 ho as/m2. Si acep á amos
ese cálculo pa a la caliza de San a Tecla✉:
5,6 ho as/m2 x 151 m2 = 845,6 ho as, que
equi alen a 84,56 jo nadas, ya que la jo -
nada de abajo se es ablece en 10 ho as
(Domingo, 2012✉: 82). A ello hay que aña-
di el sueldo del ob e o✉: 84,56 jo nadas x
2 HS = 169,12 HS, es deci , 42,28 dena-
ios. Es e se ía el cos e del pulimen o de
las placas a emplea en el epida ium y el
calda ium de Labi olosa si sólo se hubiese
pulido una sola de sus ca as, pe o como
1
Aunque en es e cálculo no incluimos el cos e de
la caliza de Aguinalíu, po su escasa ep esen ación en es e
edi icio, y el ca ác e que hemos a ibuido a su apa ición,
como ma e ial empleado en posibles epa aciones, c eemos
que pod íamos asigna le el mismo cos e que a la de San a
Tecla, ya que iene simila es ca ac e ís icas, si bien queda-
ía po esponde el in e ogan e ela i o a su di usión; es
deci , si ue u ilizada en o os yacimien os y en es e caso
cuál pudo se su á ea de dispe sión.
2
Algunos sis emas de cálculo pa a la pues a en
ob a se basan en la ó mula + 0,06 (a-1), donde co es-
ponde a 0,6 ho as po cada 100 k de peso y a es igual a la
al u a de ele ación de la pied a exp esada en me os; es a
ope ación es ealizada po 2 ope a ios, un allado de pied a
y un peón (Pego e i, 1869, II✉: 216; Ba esi, 2003✉: 186).

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algunas de ellas p esen an pulimen o po
las dos ca as, y es di ícil es ablece un
núme o mínimo de ejempla es pa a cada
una de esas a ian es, podemos acep a un
pulimen o po las dos ca as y en es e caso
el mon an e o al ascende ía a 338,24 HS,
es deci , 84,56 dena ios.
P epa ación del mo e o✉: pa a calcula
la can idad de mo e o u ilizada en m3, po-
demos conside a la supe icie o al e es i-
da con placas de pied a mul iplicada po un
g oso medio ap oximado del mo e o de 0,5
cm. Es o ep esen a✉: 151 m2 x 0,005 m =
0,75 m3 de mo e o u ilizado. Pa a conoce
el cos e de su p epa ación y pues a en ob a
enemos dos opciones (Fig. 16)✉:
– Opción 1✉: si seguimos a P. Ba esi (2003✉:
187-188), el cálculo se ía✉: 40,5 dena ios/
m3 x 0,75 m3 = 30,37 dena ios.
– Opción 2✉: es ablece po sepa ado el cos-
e de la p oducción del mo e o y el de su
pues a en ob a. Pa a el p ime o, P. Ba esi
(2010✉: 343) conside a un cálculo de 4 jo -
nadas/m3. Es o ep esen a✉: 4 jo nadas/m3 x
0,75 m3 = 3 jo nadas x 2 HS/jo nada = 6
HS, es deci 1,5 dena ios.
Respec o a la pues o en ob a, S. Campo-
eale e alii (2008✉: 299) es iman un cálculo
de 0,7 jo nadas/m3. Es o signi ica✉: 0,7 jo na-
das/m3 x 0,75 m3 = 0,52 jo nadas x 2 HS/
jo nada = 1,04 HS, es deci , 0,26 dena ios.
El cos e o al de la p epa ación del mo e-
o se ía la suma del cos e de p oducción más
la del cos e de pues a en ob a; es deci , 1,5
dena ios + 0,26 dena ios = 1,76 dena ios.
Como se puede obse a hay una g an
di e encia en e los cálculos de ambas opcio-
nes, es o puede debe se a que S. Campo ea-
le, E. Papi y L. Passalacqua se e ie en a la
p epa ación de un mo e o pa a u iliza en la
áb ica de un mu o, que quizá ue más osco
que el u ilizado pa a la pues a en ob a de las
placas de má mol. Si es así, es e debe ía se
más e inado y ene un mayo cos e. Es deci
que la di e encia de cálculo de ambas opcio-
nes es iba ía en que se a a de mo e os di-
e en es. Aún así, conside amos con enien e
man ene ambos esul ados.
La suma de odo es e p oceso cons uc-
i o hace un o al que oscila en e 381,13
dena ios (66,6 de cos e en can e a + 204,24
de se ado en placas + 29,97 pues a en ob a
+ 49,95 de pulimen o + 30,37 de p epa a-
ción del mo e o), si seguimos los cálculos de
P. Ba esi (2003), y 407,44 (66,6 + 204,24
+ 50,28 + 84,56 + 1,7), si en pues a en
ob a, pulimen o y p epa ación del mo e o
op amos po la opción dos.
A es e cos e debemos añadi el p ecio del
anspo e, que u o que se po ía e es e,
ya que es el ayec o más co o, desde Ta-
aco a Labi olosa, cuya dis ancia es de 114
mp✉: 94 desde Ta aco a Tolous a a és de la
Via Ab As u ica Ta aconem (Roldán, 1973✉:
41) y 20 de Tolous a Labi olosa (Chasseigne
e alii, 2013✉: 38). El p ecio del anspo e
e es e, siguiendo a P. Ba esi (2003✉: 175),
hay que calcula lo en una asa de 0,85 de-
na ios del siglo II d. e. po pa eja de bueyes
y milla omana, dado que el peso especí ico
de 1 m3 de caliza de San a Tecla es ap oxi-
madamen e de 2,67 oneladas y cada pa eja
podía anspo a 2,75 oneladas, la ó mula
a emplea es la siguien e✉: milla x m3 x 0,85
dena ios; es deci , 114 mp x 3,33 m3 x 0,85
dena ios = 322,67 dena ios3.
3
Aunque, como ya hemos indicado en la no a 1, en
es e cálculo no incluimos el cos e de la caliza de Aguinalíu,
la dis ancia de la zona de can e as a la ciudad es de 3,5 mp.
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En es e cálculo hemos conside ado que
las placas de San a Tecla se ían anspo a-
das ya se adas, siendo más áciles y ba a-
as de aslada , como demues an algunos
nau agios como los de To e Sga a a y Po o
Nuo o (Russell, 2013✉: 166). Es p obable
que ambién en el municipio se pudiese ha-
be u ilizado una sie a a péndulo, que se
empleaban en á eas de abajo, donde se es-
bozaban las manu ac u as, en las ob as o en
las o icinas de los ma mo a ii, así como en
las can e as pa a desgaja g andes bloques
del en e, como es á a es iguado en las de
pa onazze o en F igia, en las del giallo an-
ico en Simi hus o en las del e de an ico
en las p oximidades de La isa. Sin emba go,
c eemos poco plausible la exis encia en un
pequeño municipio del p epi ineo hispano de
FASE DEL PROCESO
CONSTRUCTIVO
DENARIOS/
M3
M3
NECESARIOS FÓRMULA MILLAS VOLUMEN COSTE TOTAL
(DENARIOS)
COSTE EN
CANTERA 15 4,44 66,6
SERRADO EN
PLACAS 46 4,44 204,24
TRANSPORTE 0’85 dena ios x
m3 x milla 114 3,33m3322,67
OPCIÓN 1
FASE DEL PROCESO CONSTRUCTIVO DENARIOS/M3M3 UTILIZADOS COSTE TOTAL
(DENARIOS)
PUESTA EN OBRA 9 3,33 29,97
PULIMENTO 15 3,33 49,95
PREPARACIÓN DEL
MORTERO 40,5 0,75 30,37
TOTAL 110,29
OPCIÓN 2
FASE DEL PROCESO
CONSTRUCTIVO FÓRMULA SUPERFICIE (M2) M3 UTILIZADOS DIAS JORNADAS SUELDO
(HS) COSTE TOTAL (HS) COSTE TOTAL
(DENARIOS)
PUESTA EN
OBRA
0,67 días
x m2151 101,17 2 202,34 50,58
PULIMENTO 5,6 ho as
x m2151 84,56 2 169,12 42,28 x 2=
84,56
PREPARACIÓN
DEL MORTERO
PRODUCCIÓN
DEL MORTERO
4 jo nadas/
m30,75 3 2 6 1,5
PUESTA EN
OBRA
0,7 jo na-
das/m30,75 0,52 2 1,04 0,26
TOTAL 136,9
Fig. 16. Tabla esumen del cálculo de cos es de las di e en es
ases incluidas en el p oceso cons uc i o.
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una sie a de ela accionada po uedas de
agua, que pe mi ía co a a ias placas a la
ez, como la localizada en un alle de E eso
o cuya imp on a se puede obse a en un blo-
que del ágo a de Tasos (B uno, 2002✉: 188-
191; Sca dozzi, 2010✉: 365-366; Russell,
2013✉: 240).
El p ecio inal de la deco ación ma mó-
ea colocada en ob a de dos de las salas de
las e mas ( epida ium y calda ium) ep e-
sen a ía un mon an e de en e 703,08 dena-
ios (381,13 + 322,67) y 730,11 dena ios
(407,44 + 322,67), en unción de las opcio-
nes an es mencionadas. Po consiguien e, el
cos e máximo oscila ía en e 2812,32 HS y
2920,44 HS.
En cualquie caso, es as can idades son
modes as si enemos en cuen a algunas in-
o maciones sob e los gas os de deco a i os
de edi icios e males✉: 75000 dena ios donó
Fla io Ca ulo pa a la deco ación ma mó ea de
las e mas de Mandeu e en la Ge mania Su-
pe io , en e mediados del siglo I y comienzos
del II (CIL XIII, 5416 a y b y 5417), o los
50000 ses e cios que legó Sappio Fla o pa a
la o namen ación ma mó ea del pó ico de
unas e mas en Vaison-la-Romaine a inales
del siglo I (CIL XII, 1357) (De Kisch, 1979✉:
273; Blin, 2012✉: 98-101)4. En Hispania, sin
emba go, no con amos con in o maciones si-
mila es, aunque E. Melcho ecoge es ins-
c ipciones e e idas a e mas✉: una, en Cas ulo
(CIL II, 3270), quizá de época julio-claudia,
en la que To io Culleo donó diez millones de
ses e cios pa a epa a la ía Cas ulo-Sisapo,
e igi dos es a uas, adqui i el suelo pa a
unas e mas y da un banque e al pueblo;
as un análisis de allado el au o conside a
que el p ecio del suelo de las e mas debió
se de unos 150000 ses e cios, un e cio del
alo de la cons ucción del edi icio (Melcho ,
2004✉: 256-257). Los o os dos epíg a es se
e ie en al man enimien o del edi icio, am-
bos se echan en el siglo II; uno en Mu gi
(CIL II, 5489) en el que L. Aemilius Daph-
nus, seui de aquella ciudad, donó 600 HS
anuales mien as i ió y o o en Tagili (Láza-
o, 1980✉: 91-92, nº. 48), en el que Voconia
Aui a donó 10000 HS; en ambos casos, E.
Melcho (2004✉: 259) conside a que la ci a
anual se ía la misma, 150 dena ios.
5. LAS ROCAS
ORNAMENTALES USADAS
EN LOS PEDESTALES DE LA
CURIA
En la Cu ia se conse an 23 de los 25 pedes-
ales que hubo, man eniendo una dis ibución
simé ica, en cuyo cen o, en e a la en a-
da, se encon aba el que sos enía la es a ua
del Genio del Municipio, a cada uno de sus
lados hubo cua o pedes ales y en las pa e-
des la e ales 8 en cada una de ellas (Fig. 13.
2) (Fincke e alii, 2013b✉: 217). 18 de es os
pedes ales enían una es uc u a ipa i a✉:
zócalo, que se conse a en la sala, ne o con
la insc ipción, sólo se conse an 7, y co ona-
mien o, sólo se conse an 2, uno de ellos es el
del Genio del Municipio. Sob e es a es uc u a
se ubicaba la es a ua, que en el caso del Ge-
nio del Municipio lo e a en me al y ue su a-
gada po Ma co Clodio Flacco, quien además
4 Mien as que Y. De Kisch incula es as e mas con
las llamadas e mas del no e de Vaison-la-Romaine, M. P o-
os y J.-Cl. Me e (2003✉: 213) señalan que no hay indicios
pa a es a asociación, ya que es a insc ipción pod ía ambién
e e i se a cualquie a de las o as dos e mas públicas de la
ciudad. El deba e es ecogido en S. Blin (2012✉: 101, n. 30).
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es mencionado en o as 3 insc ipciones. Es os
monumen os se e igie on de o ma paula ina
a lo la go del siglo II y en ellos se mencionan
labi olosanos eminen es, además de Ma cus
Clodius Flaccus, a Co nelia Neilla, quizá su
muje , Sex us Iunius Sil inus, Caius G a ius
Senilis o Lucius Aemilius A aeso, en e o os
(Na a o y Magallón, 2013✉: 334-400).
De esos 18 zócalos que se conse an in
si u hemos iden i icado once ealizados en la
caliza g is- osa de la zona 1 de Aguinalíu ( ipo
a queológico 4). Dos ue on manu ac u ados
con calizas g ises y ama illas p oceden es
de la zona 4 ( ipos a queológicos 3 y 5N2) y
uno (el Genio del Municipio, núme o 13) de
la zona 2-3 ( ipo a queológico 1) odos ellos
pues de p ocedencia local (quedan cua o de
p ocedencia desconocida). Respec o a los
dados conse ados✉: en calizas g ises (zona
2-3) lo ue on el del Genio del Municipio y
el homenaje de los decu iones labi olosanos
a Clodio (zona 4), el es o lo ue on en la ca-
lizas de la zona 1. Nos es amos e i iendo a
los homenajes a Clodio po colec a popula y
po disposición es amen a ia, los homenajes
a Sil ino y a A aeso po disposición es a-
men a ia y la insc ipción a Co nelia Neilla.
En cuan o a los co onamien os, el del Genio
es u o ab icado en la caliza g is (Gisbe y
Cisne os, 2015).
A pa i de es as in o maciones pod ía-
mos ma iza algunas de las conside aciones
que hicimos con an e io idad ace ca de la
ubicación de es os pedes ales en la Cu ia
(Gisbe y Cisne os, 2015✉: 455-457). Así, el
homenaje a Clodio po dec e o de los decu-
iones sólo pudo si ua se sob e el zócalo 12,
jun o al del Genio del Municipio (zócalo 13),
ya que se a a del único manu ac u ado en
el mismo ipo de caliza g is ( ipo a queológi-
co 3), pe o las medidas del ne o son mayo es
que las de la pa e supe io del zócalo, po
lo que quizá no debió es a en es e edi icio5.
Respec o a los ne os en caliza g is- osa
del ipo 4, el homenaje a Junio Sil ino debió
le an a se sob e el zócalo 6, el homenaje a
Emilio A aeso pudo e igi se sob e el zócalo
8, el homenaje a Clodio po disposición es-
amen a ia se encon ó in si u sob e el zóca-
lo 20 y sob e el zócalo 21 pudo si ua se el
homenaje a Co nelia Neilla (Fig. 17) ( éase
ambién Fincke e alii, 2013c✉: 91).
Más p oblemá ica es la ubicación del
homenaje a Clodio po susc ipción popula ,
ya que las ci cuns ancias de su hallazgo son
desconocidas y se sabe de su exis encia des-
de el siglo XVI, aunque M. Na a o y M. Á.
Magallón (2013✉: 355) lo si úen en e las ins-
c ipciones hono í icas del in e io de la cu ia,
pe o si enemos en cuen a las dimensiones
de los zócalos y del ne o sólo pudo es a so-
b e el n.7.6.
Además, hay es pedes ales ab icados
en a enisca (núme os 10, 16 y 17), que pu-
die on es a e es idos en má mol de Bou x
(dis i o de Sain -Béa , Pi ineos anceses),
como indica ía la placa ma mó ea con ins-
c ipción a Lucius Aemilius, conse ada en el
Museo de Huesca, con la que se e is ió uno
de ellos.
5 M. Na a o y M. Á. Magallón (2013✉: ig. 4, 340,
355 y 358) indican que “p obablemen e es u o en la cu-
ia”, incluyéndolo den o de las insc ipciones hono í icas del
edi icio. Las dimensiones del zócalo en su pa e supe io
son✉: 55 x 54 cm, mien as que los del ne o son [88] x 64 x
62 cm.
6 Las medidas del zócalo en su pa e supe io son✉:
65,5 cm x 62 y las del ne o [95] x 62,5 x 62,5 (Na a o y
Magallón, 2013✉: ig. 4 y 355). El es o de las medidas de los
zócalos que p opo cionan es as au o as son muy in e io es a
las de es e ne o, sal o los zócalos n. 13 y 20, sob e los que
pa ece no hay duda de los ne os que se e igie on sob e ellos.
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Fig. 17. Plan a de la Cu ia con indicación de los ipos geológicos de las ocas de
los zócalos, adap ado po J. M. Ga cía Rod íguez (Uni e sidad de Can ab ia) de M.
Fincke , D. Lacon e y V. Pica d (Na a o y Magallón, 2013: 335).

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Asimismo, hemos iden i icado como
San a Tecla algunos agmen os de pedes a-
les, que no pudie on pe enece a ninguno de
los ubicados en la Cu ia, ya que, como hemos
mencionado con an e io idad, los zócalos de
es os ue on hechos en o os ipos de caliza,
de ahí que plan eemos como hipó esis que
u ie on que o ma pa e de algún monu-
men o si uado en el Fo o o que se ubica on
en su plaza. E igualmen e podemos a ibui
una p ocedencia geológica de la zona de can-
e as 1 de Aguinalíu pa a un pedes al hallado
en el ex e io de la Cu ia, ue a de si io (Na-
a o y Magallón, 2013✉: 334).
6. CONCLUSIONES
Las eli es del municipio labi olosano gas a-
on un máximo de en e 703,08 dena ios y
730,11 dena ios (2812,32 HS y 2920,44
HS) en la deco ación ma mó ea de dos salas
de sus e mas, can idad a la que hab ía que
añadi el cos e de la cons ucción del edi i-
cio7 y el de la deco ación pic ó ica en odas
las salas. Una deco ación en la que p ima on
los onos ama illen os, an o en las ocas,
con el uso mayo i a io, quizá exclusi o en un
p ime momen o, de San a Tecla, cuya colo-
ación p edominan e es la ama illa, aunque
ambién puede p esen a a iedades osadas,
odas ellas con e as blancas y ojas (Gisbe
y Cisne os, 2015✉: 448-450), como en la pin-
u a mu al, con imi ación de má moles, en
conc e o el ma mo Numidicum, conocido
ambién como giallo an ico.
Respec o a la Cu ia, los monumen os epi-
g á icos ue on manu ac u ados en ocas de
p ocedencia local, p oceden es de Aguinalíu,
cuyas can e as hemos localizado a unos 5 km
del municipio, sal o cua o que son de o igen
geológico desconocido y es que lo ue on
en a enisca e es ida de má mol pi enaico
del dis i o de Sain -Bèa . Desconocemos en
qué ma e ial ue on ab icadas las escul u as
que sopo a on, aunque la del Genio del Mu-
nicipio pa ece que lo ue en me al (Na a o
y Magallón, 2013✉: 346). La deco ación pic-
ó ica de sus pa edes ambién imi ó algunos
má moles, en e ellos el ma mo Ph ygium,
conocido ambién como pa onazze o.
Esa a iedad de ocas empleadas en los
pedes ales pueden se indica i as de di e en-
es momen os o de di e sos gus os de las eli-
es municipales que e leja on sus nomb es
en los epíg a es, siendo el más des acado
Ma co Clodio Flacco quien alcanzó el o do
eques e du an e el einado de Ad iano (Na-
a o y Magallón, 2013✉: 406-407).
Es os e e ge as al igual que ocu e en
o as ciudades hispanas, como ha señalado
E. Melcho (2004✉: 264) ealiza on donacio-
nes pequeñas o medianas y pocos dispusie-
on de g andes o unas pa a in e i . De he-
cho, las ci as que suponemos pa a el cos e
de la deco ación ma mó ea de dos salas de
las e mas de Labi olosa es án muy alejadas
de las que conocemos pa a la deco ación de
los conjun os e males en o as p o incias, ya
que en Hispania sólo enemos in o mación
ace ca de su man enimien o. Sin emba -
go, los ejemplos ci ados de Mandeu e y de
Vaison-la-Romaine, que aluden ambién a la
deco ación ma mó ea, en opinión de S. Blin
(2012✉: 101), siguiendo a Y. De Kisch (1979✉:
273), se e e i ían exclusi amen e al e es i-
7
Según S. Blin (2012✉: 101-103) el cos e de la
deco ación ma mó ea de un edi icio e mal suponía en e
un e cio y la mi ad del mon an e global de los abajos de
cons ucción.
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mien o. Po an o en la compa ación de ci as
hay que ene en cuen a la di e en e ex en-
sión e es ida y quizá ambién los di e sos
ma e iales empleados, que en los casos galos
pueden a a se de má moles más cos osos8.
Aho a bien, conoce cuál e a el o igen de
su iqueza no siemp e es ácil. En el caso
labi olosano la espues a puede se simila a
la de o as ciudades del con en us caesa au-
gus anus, ya analizadas po noso os, en las
que el o igen de la iqueza de sus eli es es
incie o y sólo se puede plan ea espec o a
él algunas hipó esis basadas en los ecu sos
come ciales o en la explo ación de las ma-
e ias p imas. Así, po ejemplo, explicamos
los casos de Bilbilis (Cala ayud, Za agoza), a
pa i de su si uación de con ol de las ías
na u ales de los alles que la odean, de los
cul i os de hue a y de u ales, mencionados
po Ma cial (12. 18 y 31), quien ambién se
e ie e (12. 18), al igual que Plinio (NH 34.
144), a su hie o (Cisne os y Ma ín, 2006✉:
501-504), y de Tu iaso (Ta azona, Za ago-
za), en el que se les a ibuye a las eli es la
cons ucción del san ua io de Silbis-Mine a,
pudiendo habe es ado el o igen de su ique-
za en los ecu sos ag a ios, come ciales o
mine os, debido en es e caso a la ama de
las minas del Moncayo (Cisne os y Gisbe ,
2002). De ahí que podamos acep a la hi-
pó esis de que la iqueza de las eli es labi-
olosanas u iese su base en la explo ación
ag ícola, ganade a, made e a y saline a, en-
e o as (Chasseigne e alii, 2013✉: 68), ya
que se enma ca en la misma línea de las p o-
pues as ealizadas po noso os.
Tampoco es más explíci o nues o cono-
cimien o de los nomb es de esas eli es que
puedan asocia se a algunos de los edi icios
públicos y p i ados de esas mismas ciuda-
des si uadas en el alle medio del Eb o. En
es e caso únicamen e encon amos a Aemi-
lius, que, solo o en compañía de o os po
es amen o, pudo su aga los gas os del o o
de Bilbilis, y a L. Licinio A ( ico?), iden i i-
cado a pa i de un sello ma iz apa ecido en
la domus de los Del ines de Lepida/Celsa y
asociado a ella en calidad de p opie a io, si
bien es a es la domus que menos má moles
ha p opo cionado en la colonia, pe o p esen-
a una g an iqueza pic ó ica en sus pa edes
(Cisne os, 2012✉: 126). En el ejemplo labi-
olosano, la epig a ía nos ha p opo cionado
a ios nomb es de sus más des acados ciu-
dadanos, aunque sob e odos ellos sob esal-
ga el de Ma co Clodio Flacco, como hemos
mencionado an e io men e, que apa ece
ci ado en 4 monumen os epig á icos, pe o
cuyo nomb e no podemos asocia a la inan-
ciación de ningún edi icio ni ampoco cono-
ce el o igen de su o una. Uni lo a alguna
de las explo aciones de calizas con las que
se ab ica on esos monumen os, caso de las
calizas g ises o de las ama illen as de Agui-
nalíu, en cuyas p oximidades ambién pudie-
on exis i salinas, siguiendo una asociación
simila (sopo e-dedica o ia-dedican e) a la
ealizada po B. Sole (2005✉: 151-157) pa a
el a e ino ojo de Mula, pod ía se muy su-
ge en e, pe o, de momen o, no deja de se
una hipó esis, cuyo apoyo empí ico espec o
a la an igüedad de la can e as con iene e-
pasa .
Los da os que enemos los podemos enu-
me a de la siguien e mane a✉:
8
En es e sen ido, con iene señala que sólo en el
elleno de la na a io de las e mas del no e de Vaison-la-Ro-
maine se localiza on 5000 agmen os de má mol p oceden-
e de los Pi ineos, I alia, G ecia y no e de Á ica (P o os y
Me e, 2003✉: 213).
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1) Hay p uebas e iden es de ac i idad de
can e ía his ó ica. El amaño de algunos
de los bloques ex aídos9 y la al u a de
en es (has a 8 m) pod ía suge i una
explo ación omana y desca a una labo
medie al. Se cons a a un ap o echamien-
o de algunos en es a a és de isu as
na u ales de la oca✉: diaclasas, planos de
es a i icación, e c., que pudo pe mi i ex-
ae bloques más o menos egula es, de-
pendiendo de la li og a ía del a lo amien o,
median e el uso de cuñas y segu amen e
ba as de hie o. Con es e p ocedimien o
e a necesa io p ac ica en las ac u as na-
u ales los o i icios pa a la inse ción de las
cuñas, como se obse a en alguno de los
en es (Fig. 18. 1). Median e es e sis e-
ma se podían ex ae bloques de amaño
supe io al necesi ado, que pos e io men-
e se di idían po la acción de cuñas, pe o
sob e odo es e sis ema pe mi ía aho a
iempo y es ue zo, aunque sus azas sean
menos e iden es (Gu ié ez, 2014✉: 319;
Bessac, 2018✉: 188). No hay documen a-
dos abajos pos e io es y la e osión de los
en es indica una an igüedad mayo de
dos siglos.
2) No se han podido obse a ma cas p odu-
cidas po las he amien as u ilizadas pa a
es a ase de abajo en las can e as, como,
po ejemplo, de picos, habi uales en o as
explo aciones de época omana, más allá
de algunos o i icios, ya ci ados, pa a in-
se a cuñas. Es e hecho puede se debi-
do a la di icul ad pa a ealiza un examen
diagnós ico po meno izado de los en es
a causa de la abundan e ege ación y de
las al e aciones me eó icas su idas po
es os. Indica i o de ello puede se que
sólo se hayan podido ap ecia pa e un pa
Fig. 18. 1. Imp on as de cuñas en una isu a del en e de can e a 1A. 2.
Imp on a de un bloque ex aído en el en e de can e a 1A (Fo o: M. Cisne os).
9
Como e e encia podemos indica que las medidas
de algunos de ellos son✉: 0,8 m x 1,2 x 1,2; 0,94 x 0,68 x
0,30; 1,20 x 1,10 x 0,55; 1,17 x 0,88 x 1,10.
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de imp on as de bloques ex aídos en la
zona 1 de can e as (Fig. 4 y 18. 2).
3) El diseño caó ico y poco sis emá ico en la
ejecución de la explo ación no pa ece en
absolu o omano.
4) Uno de los es a os más explo ados (b e-
cha de “ sunami” en zonas 2 y 3) es muy
i egula en su calidad como ma e ial o -
namen al, p esen ando amos ex ensos
con calidades malas, aunque de an o en
an o hay bloques en la b echa que poseen
buena calidad o namen al. Es o al menos
explica la dis ibución an ex ensa de las
huellas de ex acción con an poca in en-
sidad en cada pun o de labo eo.
5) Las li ologías p esen es en Labi olosa
coinciden exac amen e y con ce eza geo-
lógica con las de las zonas de campo en
las que hemos encon ado huellas de ex-
plo ación.
6) Hay unas g andes explanadas a pie de al-
gunos en es (zona 2 y amo no e de la
zona 3) que son de o igen an ópico, pe o
con inalidad desconocida pues no es án
ligadas a la can e ía.
Tenemos dos a gumen os que pod ían
apun a a una explo ación de época omana (1
y 5), o os dos en con a (3 y 4), uno (2) que
pod ía si ua se an o a un lado como a o o y un
sex o que apun a a una ac i idad de época y
inalidad desconocida. Dejamos aquí el asun o
a la espe a de da os a queológicos que ayuden
a dilucida es os elemen os de obse ación.
En esumen, hemos iden i icado la p o-
cedencia geog á ica de las ocas o namen a-
les exhumadas en las exca aciones de Labi-
olosa. Las de p ocedencia local se ex aje on
de cinco zonas p óximas a Aguinalíu y en La
Puebla de Cas o podemos es ablece la de
los silla es de a enisca. Es e pano ama com-
ple a el de las p ocedencias de o igen alóc o-
no ya publicadas con an e io idad. Además,
nos hemos ace cado a los aspec os económi-
cos elacionados con la cons ucción y de-
co ación de los edi icios en época omana, a
pesa del ca ác e hipo é ico que ienen es-
os abajos, pe o siendo conscien es de que
ab en nue as ías a la in es igación.
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