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Educación sentimental, humorismo y nuevos modelos femeninos: Plaerdemavida («Tirant»), Triola («Platir») y otras doncellas confidentes en libros de caballerías

Abstract

En el presente artículo se analiza un estereotipo femenino de los libros de caballerías, el de las doncellas confidentes, desde la perspectiva de la función didáctica que desempeñan en el ámbito sentimental y erótico respecto a sus amigas. Enfocando algunas figuras concretas, como Plaerdemavida en Tirant lo Blanc y Triola en Platir, se considera el valor del humorismo en la asunción de un papel educativo que posibilita el establecimiento, por parte de estas mujeres, de un juego con el concepto de amor y de sexualidad. Dicho juego participa en la creación de un paradigma de conducta femenina que se escapa de las normas convencionales para abrazar también costumbres potencialmente transgresivas desde el punto de vista social. This article explores a specific female stereotype from the chivalry books, the female confidante, friend and damsel of another young maiden; the main focus is the analysis of the didactic function performed by their interaction with these young ladies, especially in sentimental and erotic matters field with respect to their friends. Focusing on some specific characters, such as Plaerdemavida in Tirant lo Blanch and Triola in Platir, humor plays an important role in this educational purpose, since it establishes a game with traditional literary and social conventions on the concept of love and female sexuality and it allows a more free and transgressive take in the creation of a paradigm of female behavior. Zoppi, F.

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Educación sentimental, humorismo y nuevos modelos femeninos: Plaerdemavida («Tirant»), Triola («Platir») y otras doncellas confidentes en libros de caballerías

Author: Zoppi, F.
Year: 2020
DOI: 10.7203/tirant.23.19174
Source: https://zaguan.unizar.es/record/99268/files/texto_completo.pdf
Ti an , 23 (2020), pp. 203-222
ISSN: 1579-7422
Ti an , 23 (2020), pp. 203-222
DOI: 10.7203/ i an .23.19174
Educación sen imen al, humo ismo y nue os modelos emeninos:
Plae dema ida (Ti an ), T iola (Pla i )
y o as doncellas con iden es en lib os de caballe ías1
Sen imen al Educa ion, Humou and New Female Models o Beha iou :
Plae dema ida (Ti an ), T iola (Pla i ) and o he
Con idan s in Spanish Romances o Chi al y
Fede ica Zoppi
(Uni e sidad de Za agoza)
Resumen
En el p esen e a ículo se analiza un es e eo ipo emenino de los lib os de caballe ías, el de las doncellas con iden es,
desde la pe spec i a de la unción didác ica que desempeñan en el ámbi o sen imen al y e ó ico espec o a sus amigas.
En ocando algunas igu as conc e as, como Plae dema ida en el Ti an lo Blanch y T iola en el Pla i , se conside a el
alo del humo ismo en la asunción de un papel educa i o que posibili a el es ablecimien o, po pa e de es as mu-
je es, de un juego con el concep o de amo y de sexualidad. Dicho juego pa icipa en la c eación de un pa adigma de
conduc a emenina que se escapa de las no mas con encionales pa a ab aza ambién cos umb es po encialmen e
ansg esi as desde el pun o de is a social.
Palab as cla e
Ti an lo Blanc, Pla i , lib os de caballe ías, educación sen imen al, e o ismo, doncella con iden e.
Abs ac
This a icle explo es a speci ic emale s e eo ype om he chi al y books, he emale con idan e, iend and damsel o
ano he young maiden; he main ocus is he analysis o he didac ic unc ion pe o med by hei in e ac ion wi h he-
se young ladies, especially in sen imen al and e o ic ma e s ield wi h espec o hei iends. Focusing on some spe-
ci ic cha ac e s, such as Plae dema ida in Ti an lo Blanch and T iola in Pla i , humo plays an impo an ole in his
educa ional pu pose, since i es ablishes a game wi h adi ional li e a y and social con en ions on he concep o lo e
and emale sexuali y and i allows a mo e ee and ansg essi e ake in he c ea ion o a pa adigm o emale beha io .
Keywo ds
Ti an lo Blanc, Pla i , chi al y no els, sen imen al educa ion, e o icism, con idance.
1. Es e abajo se in eg a en un p oyec o que ha ecibido inanciación del p og ama de in es igación e inno ación Ho izon 2020 de la
Unión Eu opea en i ud del acue do de sub ención nº 794868.
204 Ti an , 23 (2020) Fede ica Zoppi
Recibido: 01/06/2020
Acep ado: 30/07/2020
Los lib os de caballe ías se ca ac e izan po se un géne o li e a io cuya asomb osa di usión se
debe a la capacidad de alcanza un público de lec o es más amplio de lo que cualquie o o géne o
había conseguido hace an e io men e, incluyendo en pa icula un público emenino que se apa-
sionó po es a o ma de en e enimien o2, a aído an o po los en edos amo osos, como po los
comba es y los asun os bélicos, en los que se e e lejada cie a es é ica del e o ismo (Huizinga,
2010: 109). E ec i amen e las igu as emeninas desempeñan una unción imp escindible en los
lib os de caballe ías, pues o que se con igu an como au én ico mo o de la acción al se inspi ado-
as de la mayo ía de las a en u as ela adas3: el caballe o soco e a doncellas en pelig o, esponde
a pe iciones de ayuda de doncellas, se lanza en a en u as pa a da p ueba de su alo a su amada,
dedicándole sus éxi os y luchando pa a de ende su he mosu a, e c. Es e papel cen al de la p e-
sencia emenina en el mundo caballe esco queda bien cla o a pa i de la Edad Media –«cuando
se es ableció la ca alle ía, en e las o as cosas que e a enudo a gua da el que se a ma a ca alle-
o e a una que a las muge es gua dase oda e e encia y hones ad» (Cá cel de amo : 158)– has a
llega al Quijo e, donde el hidalgo «limpias, pues, sus a mas, hecho del mo ión celada, pues o
nomb e a su ocín y con i mándose a sí mismo, se dio a en ende que no le al aba o a cosa sino
busca una dama de quien enamo a se, po que el caballe o andan e sin amo es e a á bol sin hojas
y sin u o y cue po sin alma» (46).
A pesa de es o, la igu a emenina, en gene al, no deja de p esen a asgos de ambigüedad, que
oscilan en e un polo posi i o y uno nega i o: po una pa e, la dama idealizada del amo co és,
obje o de cul o y de e e encia, que impulsa las a en u as del caballe o y le pe mi e emp ende
su camino de pe ección, an o social como eligioso; po o a pa e, la muje como en ación,
imagen seduc o a que lle a a la pe dición. El ámbi o exp esi o es p ecisamen e donde es as dos
concepciones chocan de o ma más e iden e: la mani es ación sensual y ísica del amo o ma
pa e in eg al del amo co és, aunque se oponga a la lógica c is iana de la p o ección de la i gini-
dad, que conlle a, a su ez, un undamen al alo social. Se pueden, en onces, iden i ica algunos
pe sonajes emeninos que pa ecen enca na es e con as e, con i iéndose en un modelo eme-
nino inno ado que se coloca en el c uce de adiciones di e en es: la compene ación de asgos
po encialmen e opues os, sob e odo en el ámbi o del e o ismo emenino, pa ece pasa a a és
de una mi ada humo ís ica y que a moniza el con as e g acias a la isa. En es e sen ido, esul an
especialmen e in e esan es algunas igu as de muje es con iden es que asis en a la doncella p o-
agonis a en su expe iencia amo osa, p opo cionando consejos y ecomendaciones de na u aleza
sen imen al, e incluso sexual, en e a la pé dida de azón causada po el amo ; pa ece se necesa-
ia la p esencia de una igu a que con a es e, a a és del eje cicio de la disc eción, los excesos de
la pasión. Es os pe sonajes p opo cionan una p ecep i a sen imen al insc i a, en algunos casos,
2. Ma ín Pina (1991) analiza la condición de la muje lec o a, a pa i de a ios es imonios medie ales, que apun an a un público
emenino más ac i o en el ámbi o de la ecepción li e a ia espec o a los homb es. Sob e es e asun o éanse ambién Che alie (1976:
65-103), Lucía Megías (2002), Mailla d Ál a ez (2005), Ma ín Pina (2011: 351-375), Ruiz Ga cía (2005) y Bo sa i (2012).
3. Los es udios sob e las dis in as clases y unciones de los pe sonajes emeninos de los lib os de caballe ías ienen una bibliog a ía ica
y b illan e; pa a señala algunos de los más sob esalien es, mencionamos a Bel án (2009), Ha o Co és (1998), Lucía Megías y Sales
Dasí (2005), Ma ín Pina (1989, 1991, 2007, 2010) y Mé ida Jiménez (1994, 1998).
Ti an , 23 (2020) 205
Educación sen imen al, humo ismo y nue os modelos...
en el ma co de una exp esión humo ís ica que posibili a en en a se a un ema po encialmen e
ansg eso de o ma más inocua y desp eocupada.
Las damas de compañía apa ecen ecuen emen e como conseje as y con iden es; pueden o -
ma pa e del séqui o de un caballe o, aunque se ca ac e icen p io i a iamen e po su elación de
ce canía y con ianza con una doncella4. Se a a de igu as g acias a las cuales la elación amo osa
man iene uno de sus asgos undamen ales, es deci , que se gua de en sec e o, condición p opia
del amo co esano ecomendada po And és el Capellán en el De amo e: «qui suum igi u cupi
amo em diu e ine e illaesum, eum sibi maxime p aeca e e opo e , u amo ex a suos e minos
nemini p opale u , sed omnibus ese e u occul us» (II, 1: 288).
Me ece la pena menciona , en es a ca ego ía, el pe sonaje de Da iole a, compañe a de Heli-
sena en el Amadís de Gaula, que ac úa como in e media ia con el ey Pe ión y la asis e du an e el
emba azo y el pa o5; en el Amadís caben en es a ca ego ía ambién Mabilia y la doncella de Dina-
ma ca, compañe as de O iana. En el T is án de Leonís se encuen a la igu a de B angel, doncella
de Iseo la B unda, en el Flo isel de Niquea (IV pa e, lib o II) Sa pen a ea es amiga y con iden e de
A quisidea, así como La denia acompaña a Diana en su elación amo osa. En el Palme ín se puede
menciona al pe sonaje de B ionela6, a la que Polina da, a los ece años, con iesa su amo hacia
el hé oe p o agonis a, y en el P imaleón A ada, conseje a de Flé ida en emas sen imen ales, en
conc e o sus amo es con Dua dos; además, cu iosamen e, A ada es hija de B ionela, así que pa-
ece habe he edado su papel de conseje a de la mad e7. B ionela es á unida a Polina da, su p ima,
po un since o ínculo de a ec o a e nal y se ca ac e iza po se «sesuda y mesu ada» (Palme ín:
72), asgos ecuen emen e asociados con es a ca ego ía de pe sonajes: A ada ambién es «sesu-
da» (P imaleón: 221, 227), así como Mabilia se de ine «muy sabida» y «muy cue da» (Amadís:
380, 480). Algunas de es as igu as emeninas suelen p o agoniza su p opio en edo amo oso se-
cunda io, pa alelo al de los pe sonajes p incipales, según un esquema es uc u al de pa alelismos
ei e ado ambién en el ea o del Siglo de O o; B ionela, po ejemplo, en cuan o p ima y amiga de
Polina da, se enamo a y se casa con Tolomé, p imo y amigo del mismo Palme ín.
Es as doncellas se iden i ican como «amigas» de las p o agonis as emeninas, que se di igen a
ellas p ecisamen e con es e apela i o ( éanse, po ejemplo, Amadís: 234, 752, 1223; Palme ín: 72,
79, 81, 109, 203; P imaleón: 226), decla ando explíci amen e con ia en ellas («yo os amo an o
que ninguna cosa os puedo encob i de mi co açón», Palme ín: 81). Suelen acili a la comuni-
cación en e aman es (po ejemplo, en egando ca as amo osas, como hace B angel pa a Iseo y
T is án, en el cap. 37 del T is án de Leonís) y, pa a hace lo, se elacionan con ecuencia con los ena-
nos, in e media ios amo osos a los que ecu en los caballe os, como es el caso de U banil, escu-
de o de Palme ín, al que B ionela pide no icias sob e su amo po pa e de Polina da, solici ando
ambién su colabo ación pa a conce a ci as sec e as en e los dos enamo ados (Palme ín: 35, 72,
98). También ayudan a las jó enes enamo adas a la ho a de busca opo unidades pa a ace ca se
a su amado, dejando que los dos se hablen du an e encuen os noc u nos clandes inos a a és de
4. Ha o Co és (1998: 196) de ine a es e pe sonaje p ecisamen e como «doncella o dueña c iada iel».
5. Da iole a ep esen a el modelo más econocible de es a clase de pe sonajes, has a el pun o de que se ha con e ido en F ancia en
una igu a p o e bial, cuyo nomb e iden i ica p ecisamen e a una con iden e o dama de compañía (Ba e , 1970: 174).
6. Pa alelamen e, ambién Ag iola iene una «doncella», Femia, que como B ionela pe enece a la nobleza, siendo hija del duque de
No gales (mien as B ionela es hija del duque de Sansoña).
7. La jo en le di á a Flé ida, animándola a con ia le sus sec e os y congojas: «¿Po qué os encub ís ós de mí sabiendo que yo mo i ía
de g ado po ues o se icio? ¿Y qué cosa puede se és a an g ande que ós no me digáis? ¿Y no sabéis ós que mi mad e, la Duquesa,
ue sec e o y co açón de ues a mad e? ¿Y pues qué menos a é yo a os que soy su ija?» (P imaleón: 226).
206 Ti an , 23 (2020) Fede ica Zoppi
las ejas de la en ana de su habi ación (Amadís, I: 56; Palme ín, cap. 35; P imaleón, cap. 110)8 o en
hue as y ja dines (Pla i , caps. 29, 39). Además, o ecen consuelo pa a las p eocupaciones o las
angus ias de las doncellas, po ejemplo, po la lejanía del amado (P imaleón, caps. 127, 146), o po
la con icción de que el amado ha allecido (Amadís, cap. 20). Tienen un papel cen al en solucio-
na con lic os que pod ían pe judica el desenlace amo oso eliz, y así, po ejemplo, Sa pen a ea
en la Cua a pa e de Flo isel de Niquea anima a A quisidea pa a que se en egue sin ese as a sus
sen imien os hacia Rogel, dejando de p eocupa se del bienes a de sus asallos an es que del p o-
pio (II, cap. 10). Las doncellas acompañan ambién a las amigas en momen os impo an es de su
ida sen imen al y amilia : en la mayo ía de los casos es án p esen es en el mismo momen o en el
que b o a el sen imien o de la p o agonis a, que luego con ía a la amiga sus imp esiones (Palme ín,
cap. 31; P imaleón, cap. 98); B ionela es es igo del ma imonio en e Polina da y Palme ín, al que
sigue su mismo casamien o con Tolomé, según el mencionado esquema de imi ación9; Mabilia,
po o a pa e, asis e a O iana du an e el pa o (Amadís, cap. II, 66).
Además de posibili a el desa ollo del en edo amo oso p incipal a a és de encuen os clan-
des inos y comunicaciones sec e as, las doncellas con iden es ambién acili an los encuen os
e ó icos en e los p o agonis as10. Es o ocu e, po ejemplo, en el caso de B ionela, que ayuda a
Polina da y Palme ín pa a que puedan e se después de la p omesa de ma imonio pa a consuma
su amo . La in e ención puede incluso con e i se en una pa icipación di ec a y ísica, con la
doncella que exp esa su o al idelidad con el sac i icio de su p opia i ginidad, como es el caso de
B angel, que llega a sus i ui a Iseo en su cama du an e su noche de boda con el ey de Ma es, pa a
e i a que es e descub a que la doncella ya no es i gen (T is án de Leonís, cap. 26).
En algunos casos, es as igu as emeninas desempeñan ambién un papel de educado a sen-
imen al, incluso po lo que a añe a compo amien os e ó icos. Un ejemplo se encuen a con la
igu a de A ada: du an e un encuen o sec e o en e Dua dos y Flé ida, un descuido de A ada le
pe mi e a Dua dos hace dueña a Flé ida con a su olun ad (P imaleón, cap. 123); an e el llan o y
la angus ia de Flé ida po lo ocu ido, A ada le expone con cla idad po qué es e compo amien-
o del caballe o queda jus i icado:
8. En el caso del Palme ín, es in e esan e no a o os asgos de pa alelismos en e la pa eja p incipal y la secunda ia: du an e una ci a
noc u na en e Polina da y Palme ín, B iolana encuen a a Tolomè, hablando con él a a és de o a en ana. A pesa de que B iolana
desempeñe el papel de conseje a, es ella misma la que acaba usando la elación en e Polina da y Palme ín como modelo de compo -
amien o pa a su ligazón amo osa con Tolomé, decidiendo que, «pues Polina da e Palme ín se ama an, [...] lo que ellos iziessen a ían
ellos» (83); y e ec i amen e, cuando los dos caballe os ienen que pa i pa a una a en u a, Polina da y Palme ín se despiden con o a
con e sación noc u na a la en ana, «e ansí izie on Tolomé y B ionela» (88).
9. Polina da en es a ci cuns ancia pa ece se conscien e del compo amien o imi a i o de B ionela y exp esa su p eocupación po se
esponsable ambién de su ma imonio al no ene la licencia del empe ado pa a casa se: «Amiga B ionela, ¿cómo no u is es más
seso que yo? Que no quisie a que sin licencia del Empe ado omá ades ma ido, po que no me ca ga an dos culpas» (Palme ín: 109).
10. En e los consejos que O idio en el A s ama o ia o ece al aman e es aba amis ad con la c iada de la doncella que quie e seduci ,
pa a que le acili e la conquis a (Bel án, 1989: 95). Sob e la igu a y unción del mensaje o amo oso éase ambién El colla de la
paloma: «es necesa io elegi lo, en esaca lo, p oba lo y busca lo con el mayo cuidado, pues ha de se un indicio del en endimien o
de quien lo en ía y en sus manos han de es a su ida o su mue e, su ocul ación o su a en a, después de es a en las manos de Dios
Al ísimo. Con iene que el mensaje o enga disposición e ingenio; que en ienda la meno seña, ba un e lo escondido, acie e en sus
inicia i as, supla de su p opia mine a lo que se le escapa al que lo en ía, ansmi a a és e cuan o ea en el os o del amado; que sea,
en in, disc e o, cumplido de los comp omisos, leal, poco exigen e y buen conseje o. Si de ales cualidades ca ece, pe judica al que
lo en ía en la misma medida en que le al an [...]. Las pe sonas más empleadas po los aman es pa a comunica se con los que aman
son, o bien c iados en quien nadie pa a mien es y que no despie an ecelos, po su poca edad, po lo desas ado de su po e o po la
za iedad pin ada en su os o, o bien, po el con a io, pe sonas espe ables y ue a de oda sospecha, po la piedad que apa en an o po
la a anzada edad a que han llegado. ¡Cuán as hay así en e las muje es!» (Hazm, 1985: 144-145).
Ti an , 23 (2020) 207
Educación sen imen al, humo ismo y nue os modelos...
si os enéis po muy cie a de a ello po ma ido, ¿qué os pena a e echo po él lo que
azis es la o a que ós u is es co açón de sali a abla con él encubie amen e y le dexas-
es llega a ós de cualquie a mane a que uesse? Que po ue ça él a ía de oma aquella
pa e de ós que dessa a (P imaleón: 297).
La iolencia, po encialmen e incon olada, impulsada po sen imien os e ó icos, queda so-
me ida a las eglas del juego amo oso de las elaciones co esanas y no malizada po ellas, cuyo
uncionamien o es acla ado po pa e de igu as emeninas como las de A ada a aquellas donce-
llas que no engan expe iencia en el ámbi o amo oso o e ó ico. Se a a de una unción cen al,
que A ada compa e, como e emos, con o as doncellas con iden es: la iolación ep esen a un
momen o de ensión en e la pa eja y de up u a de los equilib ios; la pe spec i a de la doncella
suele se la de íc ima, has a la in e ención de la amiga con iden e, que se enca ga de pe suadi a
la doncella pa a que acep e es a ag esión masculina como pa e del juego amo oso, exp esión in-
e i able del deseo del caballe o y, según las palab as de la misma A ada, consecuencia na u al del
compo amien o de Flé ida, que se había mos ado p edispues a a acep a el co ejo de Dua dos.
La iolación y la consecuen e esis encia emenina como elemen o in ínseco a la elación e ó-
ica iene o igen clásico y se explici a ya en el A s ama o ia de O idio11, pa a luego asmi i se a la
li e a u a amo osa y e ó ica de los Siglos de O o, in eg ándose en la adicional concepción misó-
gina de la muje como se men i oso y llegando a o ma pa e de un código cul u al es ablecido12.
Plae dema ida, la doncella de Ca mesina en el Ti an lo Blanch, es sin duda una de las igu as
emeninas más a e idas que se puedan iden i ica en el géne o caballe esco; doncella de g an des-
pa pajo y malicia, indisc e a, es igo de encuen os noc u nos en e aman es a los que b inda su
ayuda. La doncella, en onces, desempeña en la no ela es e papel an o en elación con Ca mesi-
na, su ama, como con Ti an , según la que pod íamos cali ica como una «pedagogía del place »,
cuyo obje i o inal es la consumación del ac o sexual. En la pe spec i a de Plae dema ida lo más
impo an e de la elación sen imen al es el goce y el place , y lo que di icul a o impide alcanza la
sa is acción del deseo se supe a con engaños y ampas bu lescas; las con enciones sociales, así
como las pe enecien es al código co esano, se aplican y ienen alo en la medida en que se pue-
dan in e p e a pa a alcanza es a sa is acción sexual.
En p ime luga , in en a con ence a Ti an pa a que supe e sus acilaciones y adop e hacia su
amada la misma ac i ud que end ía que mani es a en ba alla, omándola po la ue za13:
jamés en ba alla se eu a di ni emu si en ama dona o donzella una poque a de o ça no y
mesclau, majo men com no u olen e . Puix eniu spe ança bona e gen il e amau donze-
11. Véase po ejemplo los e sos I, . 673-676: «Vim lice appelles, g a a es is is a puellis: / quod iu a , in i ae saepe dedisse olun .
/ Quaecumque es Vene is subi a iola a apina, / gaude e imp obi as mune is ins a habe » (O idio, 2005: 398).
12. En el ámbi o de la poesía e ó ica, me ece la pena menciona el Ja dín de Venus po las nume osas e e encias a la esis encia e-
menina an e la iolación, ep esen ada como un juego e ó ico: «P ime o es ab azalla y e ozalla, / y con besos un a o en e enella. /
P ime o es p o ocalla y encendella, / después lucha con ella y de iballa» (Alzieu [e al.], 1983: 11; núm. 5, . 1-4); «Aquel coge la
a oscu as a la dama / y echa la, luego, mano a la camisa, / y aquel su esis i y mucha isa» (1983: 25; núm. 15, . 1-3); «Aquel llega
de p es o y ab azalla, aquel pone se a ue zas él y ella, aquel c uza sus pie nas con las della, y aquel pode él más y de iballa» (24, .
1-4, p. 35); «¡Qué aleg es son al is e enamo ado / las i as de su dama con blandu a!» (1983: 41; núm. 26, . 1-2).
13. Bel an (1983: 131 ss.) se dedica al es udio de la me á o a del encuen o sexual en e los aman es como lucha en el Ti an , es ab-
leciendo un pa alelismo es uc u al en e el desa ollo de la acción del en edo mili a y el de la acción amo osa en el ma co de la ob a.
Sob e el ema de la iolación y de sus implicaciones sociales y ju ídicas, éase Bazán Díaz (2003); pa a una pe spec i a que incluye
ambién el de echo canónico se señala B undage (2000: 212-214; 258-259; 298-299; 372-373; 450-451; 511-513).

208 Ti an , 23 (2020) Fede ica Zoppi
lla alen , anau a la sua camb a e gi au- os en lo li , com ella hi sia nua o en camisa, e e iu
alen men (cap. 229: 887).
De hecho, las ecomendaciones de la doncella sob e la conduc a sexual de los aman es no se
apa an de los consejos sexuales pa a muje es casadas que se incluyen ambién en la poesía e ó-
ica del Siglo de O o, po ejemplo, en el Ja dín de Venus, donde se explici a cómo el eje cicio de la
ue za es el único posible desenlace sa is ac o io pa a el homb e:
Siemp e habéis de mos a que sois o zadas,
Que os ence el ma ido, y con epa os
De esis encia siemp e habéis de a ma os,
Y e éis cómo sois más es imadas.
(Alzieu, 1983: 30; núm. 19, . 5-8)
Muje , aunque sin áis lo que yo quie o,
De ago a pa a siemp e os amones o
Que no os pongáis a pun o an de p es o,
Ni luego me me áis po el sende o.
Dejádmele busca a mí p ime o;
Haced como que os no dais en es o;
Haced que como a homb e que es moles o
Me deis en ada con semblan e ie o.
Si os de mí sois luego suje ada,
Pié dese la mi ad de odo el gus o;
No sabe mucho lo que poco cues a14.
(Alzieu, 1983: 31; núm. 20, . 1-11)
Sin emba go, en el caso de Plae dema ida, es as mismas ecomendaciones se di igen a Ti an ,
que pa ece opone se a la idea de la iolación de su amada po azones sociales, conscien e de la
supe io idad social de Ca mesina, hija de los empe ado es de G ecia. La jo en doncella, sin em-
ba go, es á e elando al caballe o que la iolación como acción e ó ico-jocosa no es sa is ac o ia
solo pa a el homb e, sino ambién pa a la muje , que se espe a es a ac i ud po pa e del homb e y
pa icipa en el juego con la esceni icación de su esis encia: « o lo que diu la nó ia és manle a ,
ca les pa aules que diu no hixen de l’ànima» (Ma o ell, 2008: 862; cap. 220), di á Plae dema-
ida explicando es a e ó ica de la iolación15. P ecisamen e como hace A ada, Plae dema ida
ilus a, en es e caso al caballe o, las eglas del juego del co ejo amo oso y e ó ico, en el que la
ue za, has a llega a la iolación, se con igu a como un compo amien o no solo admisible, sino
ambién deseable.
En conc e o, el obs áculo p incipal pa a la unión de los dos enamo ados del Ti an lo Blanch
no es la acilación de Ti an , sino la oposición de Ca mesina, que, p ecisamen e como las dudas
del caballe o, b o a de azones sociales y mo ales. La unión ca nal con Ti an , de hecho, se opone
a la educación de la p incesa, que po lo an o se o ece solo después habe conseguido una p o-
mesa ma imonial po pa e de su amado. La educación adicional de las muje es, ep esen ada
14. Pa ece e iden e la e e encia a O idio: «quod da u ex acili, longum male nu i amo em: / miscenda es lae is a a epulsa iocis»
(A s ama o ia, III, . 197-580; O idio, 2005: 482).
15. El episodio de la iolación de Melibea en la Celes ina (au o XIV) ep esen a una ob a maes a en la ep esen ación de la ensión
en e consen imien o y echazo que undamen a es a e ó ica.
Ti an , 23 (2020) 209
Educación sen imen al, humo ismo y nue os modelos...
po Ca mesina, con as a con la pe spec i a na u alis a que la doncella in en a enseña a la pa eja:
Plae dema ida anima a la jo en pa a que supe e su e icencia y no se a enga a las no mas sociales,
ya que su p io idad end ía que se man ene i o el amo de su caballe o. Eso es lo que a i ma
po ejemplo espec o al beso: «si a ós olien besa , ho deu íeu consen i , e enca a si us posa en
les mans da all les aldes en aques emps de g an necessi a » (631; cap. 146). El e o ismo se con-
igu a, en onces, como una he amien a pa a alimen a el in e és masculino o, como ella misma
dice: «conse a la amis a dels ca alle s» (ibid.). La misma esis encia de la muje du an e el
encuen o e ó ico pe enece a es a lógica de espec acula ización de la elación sexual –en la cual
encaja ambién el ocabula io de la conquis a mili a –, según la cual la muje ac úa con el papel
que le compe e en el ámbi o de un código cul u al compa ido, en el que es a o ma de apa en e
echazo iene una unción de e minada, la de aumen a el place del encuen o e ó ico y, a la ez,
inc emen a su alo pa a ambos. La unión en e Ca mesina y Ti an es un pe ec o ejemplo de la
ealización inal de las enseñanzas de Plae dema ida y de es a in e p e ación lúdica de la elación
sexual, según la cual el « also de ende se» (Alzieu, 1983: 42; núm. 26, . 9) de la dama se in e -
p e a como juego e ó ico que alimen a el deseo masculino:
no ullau usa de os a bel·licosa o ça, que les o ces de una delicada donzella no són
pe a esis i a al ca alle . [...] Los comba s de amo no·s olen mol s énye . No ab o -
ça, mas ab ginyosos a alachs e dolços engans se a enyen. Dexau po ídia, senyo , no siau
c uel. No penseu açò ésse camp ni liça de in els. No ullau enç e la qu·és ençuda de
os a ben olença. Ca alle os mos a eu damun la abandonada donzella ? Feu-me pa
de la os a homenia pe què us puga esis i . Ay senyo ! Y com os po deli a cosa o -
çada? Ay! E amo os po consen i que açau mal a la cosa amada? Senyo , de eniu- os,
pe os a i u e acos umada noblea. Gua dau, mesquina, que no deuen alla les a mes
de amo , no han de omp e, no deu na a la enamo ada lança! Hajau pie a , hajau com-
passió de aques a sola donzella! Ay c uel, als ca alle ! C ida é! Gua dau, que ull c ida !
Senyo Ti an , ¿no hau eu me cé de mi? No sou Ti an . T is a de mi! ¿Açò és lo que yo
an desija a? O spe ança de la mia ida, e la ua p incessa mo a! (Ma o ell, 2008:
1418; cap. 436).
Es impo an e no a que los p ecep os e ó icos y amo osos que Plae dema ida quie e ans-
mi i a Ca mesina y Ti an , aunque con as en con la imagen adicional que la mo al común –y
sob e odo c is iana– a ibuye a la muje , encajan en la lógica del amo co és, explici ando la con-
no ación e ó ica del co ejo usual. And és el Capellán ambién, po ejemplo, a isa que « e ine u
quoque amo delec abilia e sua ia ca nis exe cendo sola ia, alia amen e an a quae ediosa non
idean u aman i. Sed quoscunque ac us el co po is ges us amo o suae cogno e i ese placabi-
les coaman i, eos pulch e e i ili e s udea exe ce e» (De amo e, II, 1; 1985: 290)16.
La ue za cómica del pe sonaje p ocede p ecisamen e de la unción de explici a sin e güenza
ni e icencia es e aspec o de la elación amo osa, que en la mayo ía de los casos quedaba mencio-
nada a a és de alusiones y omisiones en la li e a u a caballe esca. El obje i o p incipal de Plae -
dema ida, en cambio, es acili a el desa ollo del aspec o e ó ico de la elación en e Ca mesina
y Ti an , llegando incluso a medidas ex emas y engañosas, in oduciendo a Ti an en la cama
de Ca mesina sin el consen imien o de la jo en. Y cuando la p incesa se da cuen a de lo que es á
16. De hecho, la doncella le debe a su amado una o ma de ecompensa po su se icio caballe esco, que puede exp esa se ambién
en alguna mani es ación e ó ica. Sob e las a ias e apas que pueden o ma pa e del i ual del amo co és éase el clásico abajo de
Rique (1975: I, 90).
210 Ti an , 23 (2020) Fede ica Zoppi
ocu iendo, le apa la boca pa a que no g i e, amenazándola con la posibilidad de un escándalo
social: «callau, senyo a, e no ullau di ama la os a pe sona. He g an dub e que no ho sen a la
senyo a empe ad iu» [mad e de Ca mesina] (904; cap. 233). La enseñanza de Plae dema ida
se sigue cen ando en la acep ación de la iolencia y de la olun ad masculina; y la p incesa cede
a la seducción de Ti an , decidiendo que la deshon a p i ada es el mal meno espec o a la des-
hon a pública17. Es e desdén hacia la hon a y hacia las con enciones sociales que eglamen aban
el compo amien o emenino es uno de los asgos que apa a Plae dema ida de las demás amigas
con iden es: la jo en consigue el ace camien o e ó ico en e los enamo ados, ap o echando aque-
llas mismas no mas sociales y mo ales po las cuales Ca mesina no quie e o ece se al caballe o.
Plae dema ida se coloca, en onces, en el polo opues o espec o a aquellas damas de compañía
que se enca gan de p o ege la hones idad de sus amas o de es au a su hono en e a la pé dida
de la i ginidad an es del ma imonio. Da iole a es el pe ec o p o o ipo de es a conduc a en su
unción de in e media ia en e Helisena y el ey Pe ión. Da iole a pa ece a apada en un dilema
mo al donde se en en an, po una pa e, la idelidad a su amiga y el deseo de ayuda la y, po o a
pa e, la conciencia de que es o conlle a una ansg esión que a a a ec a la hones idad de la mis-
ma Helisena18. La obediencia y el ca iño hacia la amiga ganan es e con lic o in e io y Da iole a
concie a, as la pe ición de Helisena, una ci a clandes ina con Pe ión19:
seño a, bien eo yo que, según la demasiada passión que aquel i ano amo en os ha
pues o, que no ha dexado de ues o juizio luga donde consejo ni azón aposen ados se
puedan, y po es o siguiendo yo no a lo que a ues o se icio de o, mas a la olun ad y
obediencia, ha é aquello que mandáis po la ía más hones a que mi poca disc eción y
mucha gana de os se i alla pudie en (Amadís: 232).
Aun secundando los deseos de la amiga, Da iole a se mues a sabia y p uden e, exigiendo p e-
iamen e del ey la p omesa de que acep a á a Elisena como su muje . La ca ac e ís ica p incipal
de Da iole a es la disc eción, como se p ecisa ei e ando la jus i icación po es e encuen o e ó i-
co: «si no ue a po la disc eción de aquella donzella suya, que su hon a con el ma imonio epa-
17. Es e concep o queda pe ec amen e explicado en las palab as de la Viuda Reposada cuando comen a la eacción de Ca mesina a
la decla ación amo osa de Ti an , ep ochándole su ac i ud abie a hacia el caballe o: «Digau-me, senyo a, ¿és jus a cosa ni hones a
que la os a al esa aça an a es a com eu a un se ido de os e pa e [...]? ¿E pe al home com aques oleu pe de la pe pe ual ama
de os a hones a pudicícia, no poden iu e en àbi de donzella ni com a illa de empe ado , de la qual pe secució e in àmia en se ien
leses les o elles dels hoin s? Deixau la hones a a pa posada e glo iejau- os del que deu íeu abomina , la qual cosa o a donzella se
deu lunya de als incon enien s qui po en ab si e gonya [...]. E més os al ia mo i o no ésse exida del en e de os a ma e que
al in àmia ingués a no ícia de les gen s de hono . E si us ajus au ab ell pe amo no líci a, què di an de ós?» (Ma o ell, 2008: 526-
527; cap. 127).
18. En el Amadís Mabilia compa e es a ac i ud, es deci el deseo de asis i a la amiga y p o ege la de las ansg esiones. En el caso de
Mabilia, po ejemplo, la jo en exp esa su p eocupación po cómo las acciones de O iana pueden a ec a la elación con sus pad es,
in en ando eco da le que «según ues a salud dessean, oda cosa que os ag ada e a án» (753).
19. La si uación p esen a un pa en esco con un episodio del T is án de Leonís el Jo en, donde la cama e a Za i a acep a ayuda a T inea,
amazona enamo ada de T is án, a ace ca se a su amado; sin emba go, en es e caso, Za i a no consigue ob ene el consen imien o
del caballe o pa a un encuen o noc u no. Es o no desanima a Za i a, que hace en a a T inea du an e la noche en los aposen os de
T is án que, pese a sus esis encias, se deja seduci po la belleza de la jo en (caps. 166-169). Za i a, de hecho, pa ece no concebi su
unción como la de una conseje a («Seño a, a éisme a ajado, pues no engo de habla en da os consejo» [686], sino su in ención es
la de hace que la olun ad de T inea se cumpla («seño a, holgad y a ed plaze , que yo os da é la p esa en las manos a oda ues a
olun ad» [690]), sin e ela le que T is án no ha consen ido a es e encuen o y aún a cos a de ac ua con a la olun ad del caballe o,
(«es os amo es se e ec ua on con a la olun ad del ey» [699]).
Ti an , 23 (2020) 211
Educación sen imen al, humo ismo y nue os modelos...
a quiso, en e dad ella de odo pun o e a de e minada de cae en la peo y más baxa pa e de su
deshon a» (240). Helisena se p esen a, po an o, como exemplum de conduc a po encialmen e
nega i a, a la cual pone emedio la sensa ez de Da iole a. Consecuen emen e, es solo después de
la esolución de es e con lic o mo al cuando, en la pe spec i a de la dama de compañía, el encuen-
o e ó ico puede con e i se en una ocasión de goce20.
Es e iden e que las con enciones mo ales y, sob e odo, sociales de Da iole a ep esen an un
polo opues o espec o a la pe spec i a más senso ial y na u alis a de Plae dema ida, que se apa -
a de las no mas sociales es ablecidas y adicionalmen e egis adas en la li e a u a caballe esca;
cuando Ti an le p opone a Plae dema ida casa se con el seño de Ag amun , la ac i ud de la
jo en en cues iones amo osas se exp esa, inalmen e, en una magis al decla ación que sin e iza
el sen ido de sus acciones y de lo que ha in en ado enseña a Ca mesina y Ti an : « ogiu de mi,
cas eda , hones a e gonya e eme osos pensamen s» (1308; cap. 382). La cas idad y la e güen-
za en pa icula apa ecen ecuen emen e como p incipios que las doncellas ienen que segui y
aplica en su ida, pila es de su misma educación: «si en la muje no hubiese de habe más de una
i ud o zosa, es a hab ía de se la e güenza», a i ma Ped o de Luxán en sus Coloquios ma imo-
niales (21-22)21, así como Vi es man iene que «la cas idad es la i ud más impo an e pa a ella
[la doncella] y es la única que iene el alo de odas las demás» (De ins i u ione, X, 1: 119).
La conno ación cómica del papel de Plae dema ida p ocede, po una pa e, de sus decla acio-
nes a e idas y acciones engañosas, que con as an con su supues a jo en edad, así como de su
olun ad de inclui se a sí misma en la elación sexual de los dos aman es: la adicional unción
de in e media ia amo osa se con ie e en la de in e media ia e ó ica. En el cap. 231, le pe mi e
a Ti an en a en el do mi o io de la p incesa mien as es a se es á bañando, poniendo especial
a ención pa a que el caballe o consiga e la desnuda. Desde es e luga p i ilegiado, el caballe o
con empla la belleza de Ca mesina, mien as Plae demi ida oma, de hecho, el luga de Ti an ,
desempeñando el papel del aman e, ep oduciendo sus ges os mien as habla con él, p oponién-
dose como ehículo in e media io del encuen o sexual en e los dos. Ti an goza de es e momen-
o de oye ismo, imaginándose en el luga de la jo en, que pa ece de es a o ma acompaña con
una demos ación ísica sus enseñanzas e ó icas:
Mi a, senyo Ti an , e ací los cabells de la senyo a p incessa: yo·ls bese en nom de u
[...] Ve ací los hulls, e la boca: yo la bese pe u. Ve ací les sues c is al·lines mamelles,
que inch cascuna en sa mà: bese-les pe u. Mi a com són poque es, du es, blanques e
lises. Mi a, Ti an : e ací lo seu en e, les cuxes e lo sec e (Ma o ell, 2008: 895-897;
cap. 231).
No al an o as ocasiones en las que es a ac i ud de Plae dema ida como in e media ia se ma-
ni ies a como pu o p o agonismo y su in e ención pa a a o ece el desa ollo de la elación
sexual en e los p o agonis as pa ece con e i se en a án de alimen a su p opio oye ismo y sus
20. Es a e ien e de la elación e ó ica queda exp esada po la desc ipción an e io al mismo encuen o de Helisena con Pe ión:
«Da iole a se le an ó y omó a Helisena assí desnuda como en su lecho es a a, solamen e la camisa y cubie a de un man o, y salie on
ambas a la hue a [...] y ab iéndole el man o, ca óle el cue po y dixo iendo: —Seño a, en buena ho a nasció el ca alle o que os es a
noche a á» (Amadís: 237).
21. En el Flo isel (IV, lib o II) ambién se a i ma que la enseñanza p incipal que hay que asmi i le a una doncella es «a e e guença»
( ol. 83 ).
218 Ti an , 23 (2020) Fede ica Zoppi
a és del pode del e o ismo y de la seducción, in e p e ado bajo un pun o de is a jocoso, aun-
que en egis os muy di e en es.
Es os dos modelos de igu as emeninas p opo cionan una o ma nue a de inclui el elemen o
e ó ico en el ámbi o de la li e a u a más ele ada, sin omisiones ni e icencias, sino de o ma más
explíci a; el humo ismo ep esen a el ins umen o lingüís ico y na a i o a a és del cual es posi-
ble consegui lo, pe o de una o ma inno ado a: la luju ia de las muje es se exp esa como ecu so
cómico al se usualmen e idiculizada y, po consiguien e, g a emen e ep ochada. Los pe sonajes
que acabamos de examina , en cambio, ep esen an el e o ismo como una ue za posi i a, ans-
g eso a sin se epulsi a ni desp eciable, enseñando a o as doncellas a acep a es e aspec o de la
es e a amo osa, acla ando su legi imidad en el con ex o del amo co esano. De hecho, al con a-
io de lo que ocu e con algunas igu as emeninas que se dedican a la seducción, como po ejem-
plo las muje es luju iosas ancianas, no acaban siendo idiculizadas ni humilladas, no son cen o de
b omas ni ma ginadas o esca necidas; en esumidas cuen as, no son obje o pasi o, sino más bien
mo o ac i o de isa. La misma unción de es os pe sonajes con as a e iden emen e con lo que
se ecomendaba pa a las amigas y damas de compañía de una doncella de al a alcu nia: «salga de
casa acompañada de la mad e, si la iene y si es posible, pe o si no iene, hágalo en compañía de
una muje espe able, iuda, casada o incluso doncella de ida hones a, que enga una con e sa-
ción cas a y sob ia y es á ado nada con un pudo espe able» (De ins i u ione, XI, 2: 133-134)31.
Y, e ec i amen e, la educación sen imen al al amo co és p opo cionada de mane a humo ís ica
po es as igu as emeninas se coloca en e iden e an í esis espec o a los nume osos a ados de
los humanis as c is ianos de la época, que se dedican al ema de la educación emenina y a la o -
mación de la muje pa a el ma imonio. En es as ob as la adquisición de las i udes necesa ias
pa a llega al comp omiso ma imonial pasa po la negación de la pasión32, elemen o pe judicial
y disociado del amo ma imonial consag ado, mien as que la educación al amo co és es p e-
cisamen e educación a la pasión, que ambién se p esen a como un conocimien o necesa io pa a
llega al ma imonio.
Los a ados de educación emenina suelen p esen a el amo como una ue za emenda, un
«pelig oso eneno que nos p i a de nues os ojos y nos a as a y nos conduce, una ez cegados,
po mil p incipios y abismos» (De ins i u ione, XIII, 2; Vi es, 1994: 158), obs uyendo la pa e
más sensa a y acional, ya que eje ce su p edominio «de o ma algo deso denada y con usa en
nues a men e, pa a al e a la odo a su cap icho y an ojo» (ibid.). En cambio, pe sonajes como
A ada, T iola o Plae dema ida p opo cionan un pun o de is a al e na i o, es deci una o ma
31. Son a ias las ob as que en la luz en es a época y que e lexionan sob e el papel social de la muje , elacionado con la amilia,
la de oción conyugal y la educación de los hijos. P opio de la muje es el uni e so p i ado, nunca público, has a el pun o de que
ambién el sali de casa iene no mas muy ígidamen e es ablecidas, sob e odo pa a limi a el con ac o con homb es: «con iene
siemp e man ene el mínimo a o posible con los a ones; hay que in e cambia con ellos muy pocas palab as y es as ienen que
es a imp egnadas de modes ia, cas idad y p udencia» (De ins i u ione, XI, 4; Vi es, 1994: 140). Se suma a es a endencia ambién
Feliciano de Sil a, quien, conscien e de las c í icas de los mo alis as al géne o caballe esco incluye en el Flo isel de Niquea (IV, lib o
II) unas explíci as in e enciones didác icas sob e la hones idad de las muje es y sob e la educación de las doncellas: los caps. 43 y
45 se dedican a un diálogo en e damas que, aunque su ja en un con ex o de isa y di e sión, se p opone con ono se io, casi o icial,
pues o que queda edac ado po una de las doncellas con la in ención de o dena algunas e lexiones e, incluso, con la elección de un
í ulo: «o namen os de p incesas». O o diálogo sob e el mismo ema ocu e en el cap. 72, cuando algunas damas deba en sob e el
compo amien o de Luc ecia, su suicidio y su elación con Ta quino. Ma ín Rome o (2004-2005; 2007) ha es udiado es os aspec os
didác icos des inados a las muje es.
32. «La cas idad es la i ud más impo an e pa a ella [la doncella] y es la única que iene el alo de odas las demás» (De ins i u ione,
X, 1; Vi es, 1994: 119).

Ti an , 23 (2020) 219
Educación sen imen al, humo ismo y nue os modelos...
acional pa a ap ende a ges iona los sen imien os y las eacciones que los acompañan, como si
o ma an pa e de un juego amo oso con eglas cla as que hay que ap ende pa a gana el p emio
inal; el esul ado inal pa ece apun a a la c eación, a a és de es e eco ido caballe esco, de un
manual p ác ico de compo amien o amo oso co esano que se insc ibe en una o ma de didac-
icismo que se puede o mula solo a a és del humo ismo, pues o que ep esen a un pun o de
is a ansg eso espec o a la pe spec i a adicional, an o social como c is iana.
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