RESEÑAS
Polí ica y Sociedad
ISSN: 1130-8001
ISSN-e: 1988-3129
h p://dx.doi.o g/10.5209/poso.67847
G acia, J. (2019): Ja ie P ade a o el pode de la izquie da. Medio siglo de cul u a
democ á ica, Ba celona, Anag ama, 668 pp.
La his o ia de la izquie da española de las úl imas décadas di ícilmen e se ía
comp ensible sin la igu a desga bada, incansable y p o undamen e compleja de
Ja ie P ade a. De pluma incisi a y sa cás ica, u o iempo pa a emba ca se en
p oyec os polí icos, edi o iales y pe iodís icos en una ayec o ia cuyo eje
e eb ado es a ía dispues o en el c uce en e polí ica y cul u a, y que se ue
con igu ando, desde un ela i o y cómodo anonima o, en o no a la agudeza
analí ica y una implacable ac i ud c í ica. P obablemen e, aquella posición y el
con o no ág a o de su ca e a in elec ual sean las causas de que, como ya había
dicho el p opio Jo di G acia, P ade a apa eciese “po odos los si ios sin que
hubiese un solo si io que con ase de e as quién e a Ja ie P ade a” (G acia, 2012).
El escla ecimien o de ese enigma pe mi i ía, siendo una de esas incógni as que
al aban en la ecuación del p oceso democ a izado , a oja luz sob e la his o ia
española del úl imo e cio del siglo XX. De hecho, el in e és del au o po P ade a
no deja de se ep esen a i o de su con ibución al deba e his o iog á ico sob e la
his o ia in elec ual del anquismo a la que, como pocos, ha ayudado a desa olla se
y a encon a nue os espacios de análisis y e lexión. Quizás el más ele an e, po
el deba e que susci ó, ue el de una de e minada in elec ualidad que hab ía sido
capaz de man ene en las op esi as condiciones del égimen anquis a una línea de
con inuidad con la mode nidad cul u al, lo que ayuda ía a en ende , en úl ima
ins ancia, el éxi o del cambio democ á ico en España. Re e en e de aquellas
con inuidades se ía Dionisio Rid uejo, a quien ha dedicado una an ología, un
epis ola io y una biog a ía, géne o es e úl imo que ha cul i ado con mayo
p o usión en los úl imos años y que pa ece se ei indicada como una mi ada
p i ilegiada a las in e secciones y elaciones en e el in elec ual y el ma co social y
las condiciones cul u ales en que i ió y desa olló su ob a.
Con odo, y como se iene equi iendo desde hace ya un iempo (Mo en e,
2011), al an ap oximaciones semejan es a o as igu as de la dic adu a,
especialmen e en o no al mundo del an i anquismo, con pe sonajes de la alla de
Tie no Gal án, Manuel Sac is án o José Luis A angu en. Sus i ine a ios pod ían
o ece una mi ada más compleja y dinámica a una ealidad que se ha is o
demasiado some ida a imágenes duales y lenguajes dico ómicos, y que no ha
p es ado demasiada a ención a las líneas en ec uzadas en e anquismo y
an i anquismo, como sí hace Gab iel Pla a Pa ga en su úl imo lib o (Pla a Pa ga,
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2018). De la misma mane a, ampoco se ha p es ado su icien e a ención a la
e olución pos e io ni a las complejidades, ambigüedades y adap aciones a las que
hubie on de hace en e muchos in elec uales con el ánsi o a la democ acia. La
biog a ía de P ade a cumple en ese doble sen ido y se p esen a casi como una
igu a p o o ípica de oda una gene ación que de socializa se en los ma cos
ideológicos, cul u ales y e e enciales de la dic adu a, pasa on a la de ensa y
elabo ación abnegada de una e olución como ía de ans o mación polí ica y
social casi ineluc able, y que ie on y sin ie on demasiado p on o la decepción y
una claudicación de sus u opías an e las exigencias de una eeducación en la p axis
polí ica democ á ica.
A es o úl imo le a ibuye Jo di G acia el p incipal mé i o y abajo de P ade a.
De hecho, en las dos líneas pa alelas en la que anscu e su biog a ía, y el lib o, se
ap ecia dicha p eocupación, an o en sus es ue zos edi o iales, que ya había
desa ollado G acia como una p ime a ap oximación a la igu a en una ob a
an e io (G acia, 2017), como en sus ibunas y columnas en El País, desde donde
con ibui ía a la o mulación polí ica y social de una socialdemoc acia española
equipa able a la del es o de Eu opa. An es, P ade a había sido mili an e del PCE,
donde había eje cido un papel de enlace y coo dinado en e las ue zas de la
oposición, lo cual le apo a ía no solo una ed de con ac os y una de e minan e
capacidad de in luencia, sino ambién una lec u a más abie a, dialogan e y
negociado a. Es a ue decisi a en la o mación de pos u as c í icas con el p opio
pa ido, del que sald ía en 1965, as la expulsión de Semp ún y Claudín un año
an es, y en cuya disidencia algo u o que e P ade a, como bien ecoge la
co espondencia eunida en el lib o de San os Juliá (Juliá, 2012). Po o o lado, en
esa época comienza su labo como edi o , en un i ine a io en el que des aca ía su
abajo en Alianza. Su ca álogo y muy especialmen e la colección El Lib o de
Bolsillo se án unos componen es undamen ales en la a iculación del ap endizaje
polí ico y la ehabili ación de una mode nidad cul u al y democ á ica bajo la
dic adu a, algo que apo a ía una nue a y en iquecedo a dimensión a las esis
man enidas po el au o en ob as an e io es.
Po lo demás, a dicha labo pedagógica se p es a ía P ade a en El País,
pe iódico al que ayudó a da o ma, con enido y dimensión como di ec o de la
sección de Opinión, en un ándem jun o a Polanco y a Ceb ián, di ec o es
edi o iales y que pudie on saca adelan e un pe iódico que había sido pensado y
p oyec ado desde den o del e o mismo anquis a. Sus columnas y edi o iales
se án el escena io desde el que p ocu a á e o za las condiciones sociocul u ales
pa a la consolidación democ á ica, aunque ambién se lanza á a una c í ica sin
ese as, y con la au o idad de un an iguo mili an e an i anquis a de las émo as
del pasado dic a o ial. Es as son isibles en la con inuidades del pe sonal anquis a
en las nue as ins i uciones democ á icas, y de un au o i a ismo que inundaban
incluso el p opio uncionamien o del PSOE, obs inado en la al a de democ acia
in e na o la ma ginación de las oces disc epan es con la nue a di ección aupada
en Su esnes, lo cual hacía e i i el espec o del cen alismo democ á ico del PCE.
Su con ibución, no obs an e, a la ic o ia socialis a de 1982 es innegable, así como
ambién lo ue su labo igilan e y iscalizado a iniciada desde en onces con a los
abusos polí icos, la pa imonialización del pode , los lace an es casos de
co upción, la bocho nosa pa icipación en la “gue a sucia” o la polí ica de
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comunicación del Gobie no. Es a impedía, según P ade a, un uncionamien o sano
y equilib ado de la democ acia, como bien se había podido comp oba en la casi
comple a ausencia de explicaciones en elación al cambio de pos u a con espec o
al man enimien o del país en la OTAN.
Aquel deba e en o no a la OTAN ue, de hecho, el de onan e de la salida de
P ade a de El País, al que, no obs an e, ol e ía un año después como colabo ado
habi ual, ya con su nomb e y apellido, y con una p esencia en el Consejo Edi o ial,
desde donde impulsó, jun o a Sa a e , su úl imo p oyec o cul u al, Cla es de Razón
P ác ica. Es a e is a gua daba la he encia de las e is as polí icas y cul u ales que
o ma on a a ias gene aciones du an e el anquismo. Es as, desde la segunda
mi ad de los años se en a, pasados los años de mayo in ensidad y mo ilización
polí ica, i ían desapa eciendo an e un me cado que, en e a los c i e ios
pedagógicos y de democ a ización cul u al que gua daba P ade a, había ido
sucumbiendo a las nue as lógicas y lenguajes de la me can ilización y la
en abilidad p esupues a ia. Esa ue la azón de ondo de la salida de P ade a de
Alianza, una salida que pod ía in e p e a se como pa e del epliegue de la igu a
del in elec ual de izquie das y de una pé dida de su iden idad p o ocada po la
ans o mación de su espacio de p esencia y comunicación pública, así como el
p og esi o abandono de su adicional posición con es a a ia con espec o al pode .
Es e enómeno ambién ue isible con el Gobie no de coalición de Mi e and, y
en España u o como co ola io la ies a de celeb ación de los 1000 núme os
publicados po la colección El Lib o de Bolsillo.
La his o ia de P ade a es pues, la his o ia de un in elec ual cuya ayec o ia
aba ca ía el i ine a io de una izquie da adical y e oluciona ia en su eeducación
hacia posiciones de mode ación, p agma ismo y con i encia con los mecanismos
de ep esen ación pa lamen a ios. El lib o, po an o, es una buena con ibución a la
his o ia del p oceso democ a izado español que se en ende ía como el esul ado de
un ap endizaje colec i o. Es e se dila a ía en un iempo la go y aba ca ía an o a la
de echa como a la izquie da. Po úl imo, es e lib o supone escla ece , como ya se
ha dicho al p incipio, uno de los enigmas de aquel cambio, el de una igu a que
solo en los úl imos años ha ecibido el econocimien o que p ecisaba, g acias en
pa e a Na alia Rod íguez-Salmones, su segunda muje , que p es ó los manusc i os
esc i os po P ade a y que ha pe mi ido conoce a un sob esalien e ensayis a. De la
misma o ma hay que ag adece a Jo di G acia que ecupe e una biog a ía que no
deja de se , en úl ima ins ancia, una excelen e lec u a cul u al y polí ica de los
úl imos cincuen a años de la his o ia de España.
Bibliog a ía
G acia, J. (2012): “La b újula de Ja ie P ade a”, El País, 1 de diciemb e de 2012.
Disponible en:
h ps://elpais.com/elpais/2012/11/30/opinion/1354291862_866517.h ml
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anquismo”, en F ías, C., J. L. Ledesma y J. Rod igo (eds.), Ree aluaciones. His o ias
locales, mi adas globales. Ac as del VII Cong eso de His o ia Local de A agón,
Za agoza, IFC, pp. 41-76
Daniel Canales Ciudad
Uni e sidad de Za agoza
dancanales@uniza .es