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El pez de o o, de Gamaliel Chu a a,
en la adición de la li e a u a
pe uana
HELENA USANDIZAGA
Helena Usandizaga:
Es p o eso a i ula de li e a u a his-
panoame icana en la Uni e sidad
Au ónoma de Ba celona. Sus líneas
de in es igación son la poesía pe-
uana con empo ánea y la li e a u a
andina. Ha publicado nume osos
a ículos y capí ulos de lib o sob e
es os emas, en e los que se des a-
can los dedicados a Mo o, Eielson
y Blanca Va ela, po un lado, y a
A guedas y Gamaliel Chu a a, po
o o. Es in es igado a p incipal,
desde 2003, de p oyec os sob e la
p esencia de los mi os p ehispáni-
cos en la li e a u a la inoame ica-
na, inanciados po el MEC; sob e
es e ema, como edi o a y coau o a,
ha publicado el lib o La palab a
ecupe ada. Mi os p ehispánicos
en la li e a u a hispanoame icana,
Mad id / F ank u , Ibe oame icana
/ Ve ue , 2006. Ac ualmen e p e-
pa a la edición de El Pez de O o, de
Gamaliel Chu a a.
EL PEZ DE ORO
, DE GAMALIEL
CHURATA, EN LA TRADICIÓN DE LA
LITERATURA PERUANA
HELENA USANDIZAGA
Nadie io en el mug ien o español de Huamán
Poma, o Tupak Kha a i, la dialéc ica de una es é ica;
ningún c í ico abuló la chaskhade a; se la dejó pa a
los espec áculos del Than akha u; jamás se pensó en
ex ae la de las zonas plebeyas a que el alma ame i-
cana ue con inada1.
Es e abajo p e ende se una e lexión so-
b e la ob a poco conocida de Gamaliel Chu-
a a (A equipa, 1897-Lima, 1969), especial-
men e sob e El Pez de O o (1957), que pa a
algunos es «la Biblia del indigenismo»2 y pa a
o os «uno de los g andes e os no asumidos
de la c í ica pe uana»3, si bien el e o se es á
asumiendo en los úl imos años en una se ie de
abajos c í icos que mencionamos a lo la go
de es as páginas. Pa a e alua es a ob a, hay
que obse a la e olución de Chu a a desde
la época del Bole ín Ti ikaka (1926-30), ó ga-
no di uso del mo imien o O kopa a que él
mismo di ige desde 1925, has a la publicación
de El Pez de O o en 1957. Es e mo imien-
o ha sido obje o de a ios es udios, el más
comple o de los cuales es el de Vich4; pe o es
necesa io dis ingui a pa i de él la e olución
de un p oyec o li e a io que se plasma en El
Pez de O o y que gi a sob e uno de los ejes
más impo an es de la li e a u a pe uana, la
he e ogeneidad de sus ma e iales li e a ios5.
El p oyec o li e a io de Gamaliel Chu a a
Nos cen amos en el p oyec o es é ico y
li e a io de Gamaliel Chu a a, en el que un
elemen o undamen al es el de hace comu-
nica e in e ac ua las di e en es zonas cul-
u ales sin pos ula un idealizado mes izaje;
es o implica la p egun a sob e la posibilidad
de que un no-indígena pueda conoce es os
mundos, lo que lo ace ca a casos como el
de A guedas que, aunque ca o ce años más
jo en que Chu a a, no es á an lejano de él en
algunas echas de publicación: El pez de o o,
la ob a cla e de Chu a a, apa ece en 1957;
Los íos p o undos, quizás la no ela más e-
p esen a i a de A guedas, es de 1958. Ambos
mue en en 1969; A guedas, después de habe
publicado bas an es ob as pos e io es a Los
íos p o undos; Chu a a, con a ios inédi os y
ex os dispe sos que se an ecupe ando g a-
cias a es udiosos como Gonzales6 y Badini7.
Chu a a no iene el mismo ipo de con ac o
di ec o, de i encia en los años de o mación
en el mundo indígena que A guedas; pe o su
p oyec o li e a io implica ac i a odo lo que
conoce de es e mundo.
Tengamos en cuen a que el p opio Chu-
a a p opone explíci amen e saca lo indígena
y lo popula del luga a donde ue con inado;
en onces, explo a en el esul ado que log a,
sin hace nos cae en la en ación de desdibuja
las je a quías, nos pe mi e i más allá de las
ígidas sepa aciones en e la cul u a hegemó-
nica y la subo dinada en los Andes: cualquie
en ada de la esc i u a en la cul u a o al no
se puede desc ibi en é minos sólo de ap o-
piación, aunque ap opiaciones las hay, y po
3
An onio Co nejo Pola , La o ma-
ción de la adición li e a ia en
el Pe ú, Lima, Cen o de Es udios
y Publicaciones, 1989, p. 140
no a. El e o se ha asumido en
los úl imos años con una can-
idad conside able de abajos
que han abie o el deba e sob e
es a ob a.
4
Cyn hia Vich, Indigenismo de
angua dia en el Pe ú. Un es-
udio sob e el Bole ín Ti ikaka,
Lima, Pon i icia Uni e sidad Ca-
ólica del Pe ú, 2000.
5
An onio Co nejo Pola , »El in-
digenismo y las li e a u as he-
e ogéneas: su doble es a u o
socio-cul u al», Re is a de C í-
ica Li e a ia La inoame icana
(Lima), 7-8, (1978), pp. 7-21.
6
Guissela Gonzales Fe nández,
El dolo ame icano. Li e a u a
y pe iodismo en Gamaliel Chu-
a a, Lima, Uni esidad Nacional
Mayo de San Ma cos, 2009.
Reúne los a ículos de la época
boli iana de Chu a a.
7
Ricca do Badini (ed.), Gamaliel
Chu a a, «El al abe o del incog-
noscible», en p epa ación.
1
Gamaliel Chu a a, El Pez de
O o. Re ablos del laykhakuy,
La Paz / Cochabamaba, Ca-
na a, 1957, p. 25.
2
Oma A amayo, El pez de
o o, la biblia del indigenis-
mo, Puno, Mimeo, 1979.
Amé ica sin nomb e, nos 13-14 (2009) 149-159
ISSN: 1577-3442
150
El pez de o o, de Gamaliel Chu a a,
en la adición de la li e a u a
pe uana
HELENA USANDIZAGA
Amé ica sin nomb e, nos 13-14 (2009) 149-159
Huamán13 –po ejemplo, Dioses y homb es de
Hua ochi í, o su es ela o al– y con el conoci-
mien o de las comunidades na i as y de sus
i os, que debe de habe le comunicado algo
de esa sabidu ía. En es e sen ido, Vich14 ci a
a Tamayo He e a pa a egis a que Chu a a
y sus con e ulios, en las euniones que cele-
b aban los sábados po la a de has a el ano-
chece (las llamadas «pascanas noc u nas») o
los domingos du an e el día, «bebían chicha
y lico , picchaban coca, se ponían chullos,
can aban en quechua y ayma a, leían lib os
en oz al a, se sahumaba la habi ación con
incienso y consumían pican es»15. Pe o es a
elación, que sugie e una especie de o zada
ep esen ación ea al, como si se juga a a «se
indios», es chocan e sólo po la enume ación:
hab ía que con on a la con las p ác icas que
ealmen e y con bas an e na u alidad lle a a
cabo la capa mis i y mes iza especialmen e en
las zonas u ales de la egión de Puno.
El Pez de O o en el con ex o li e a io de
Gamaliel Chu a a
Chu a a esc ibió algunas na aciones y
poemas y muchos a ículos; los a ículos de
la época de La Paz acaban de ecoge se en el
an es mencionado lib o de Gonzales Fe nán-
dez. Su ob a más impo an e, sin emba go,
es El Pez de O o, publicada como dijimos en
195716. Pues El Pez de O o es un ex o bas-
an e más a dío que la época de O kopa a y
el Bole ín Ti ikaka, al pa ece eesc i o an es
de su publicación en 1957, pues o que una
edición an e io del ex o comenzado hacia
1927, ya en la imp en a en 1930, hab ía sido
des uida po un a aque ascis a17. El ex o
iene once secciones o capí ulos, algunos di i-
didos en subsecciones, la úl ima de las cuales
es «EL PEZ DE ORO», que no sólo epi e
el í ulo sino ambién una sección an e io , si
bien es a úl ima se dis ingue ipog á icamen e
po es a en mayúsculas. El discu so se o -
mula sob e odo como na ación, apelación, y
a eces dia iba, de un enunciado que cambia
su iden idad (en a ios pasajes es el p opio
Kho i-Puma, uno de los se es mí icos que
pueblan la ob a) y que se di ige a menudo a
un enuncia a io, ambién cambian e («amigo
mío», «que ida niña», «Capi án»...), quien
a menudo in e iene en el discu so que se
con ie e así en diálogo; en ocasiones uno
de los dos se con ie e en un na ado que
se di ige a un hipo é ico lec o . Los capí ulos
lo gene al la cul u a hegemónica desconoce
y de o ma aquello de lo que se ap opia, pe o
con iene e aquellos casos en los que la in e-
acción ilumina la elación en e ambas pa es.
Obse emos ambién que el p opio Chu a a,
en su p oyec o, no es a i ica p i ilegiando
el espacio de la esc i u a, pues o que en la
ci a que encabeza es e abajo no se habla de
una li e a u a o cul u a esencialmen e «o al»,
«popula » o «plebeya», que es a ía po debajo
de la «cul a», sino de una que ue ca alogada
como al pa a ma gina la; no hay ampoco en
Chu a a un desp ecio po un es a o supues-
amen e in e io , sino una p o es a que iene
que e con el encasillamien o y la incomuni-
cabilidad de de e minados modos cul u ales,
a base de adjudica conno aciones peyo a i as
a sus p oduc os.
El Pez de O o ep esen a así un es ue zo
po cons ui una es é ica a pa i de la cos-
mo isión andina en con ac o con la cul u a
occiden al de Chu a a; ambas cul u as se
mani ies an y se decla an en es e p oyec o
como p eca ias y caó icas, pues el p opio
Chu a a econoce que maneja mal las lenguas
y la cul u a na i as, como e emos al habla
de su p oyec o lingüís ico, y que su cul u a
occiden al a eces le llega a a és de ecopi-
laciones di ulga i as. Es cie o que an p on o
ci a a Pla ón como a Goe he, a Eins ein o a
Ma x, pe o econoce con una humildad no
exen a de i onía que sus uen es no son a e-
ces di ec as: «En la mecánica del mo imien o,
enseña Be gson (y al es imonio acudo de ese
p odigioso Museum, de que yo y no pocos
anal abe os nos abas ecemos: The Reade
Diges )...»8; en o o momen o ci a como au-
o idad el almanaque B is ol9.
Pe o Chu a a usa con na u alidad sus
e e encias, que muchas eces pa ecen leídas
di ec amen e: sob e su o mación cabe deci
que la le ada es más bien au odidac a10, a
pa i de lec u as p ocesadas po un espí i u
«iluminado» que es lo que signi ica Chu a a
en ayma a: clásicos g iegos y omanos, San
Agus ín, Spinoza, Vi es; más a de, Whi man
y Nie zsche, como explica Vich11, quien am-
bién señala su elección de queda se en Puno
como colabo ado con el pe iodismo en ez
de asis i , como la mayo pa e de la in e-
lec ualidad su eña, a la Uni e sidad de San
Agus ín de A equipa12. La au óc ona iene
segu amen e que e con de e minadas lec-
u as que ei indica –Huamán Poma, Tupac
Kha a i, Ga cilaso– y aquellas que de ec a
8
Chu a a, op. ci ., p. 108.
9
Ibid., p. 90.
10
Vich, op. ci ., p. 25.
11
Id.
12
Ibid., p. 25.
13
Humán, op. ci ., p. 63.
14
Vich, op. ci ., p. 28.
15
José Tamayo He e a, His o ia
social e indigenismo en el al i-
plano, Lima, Ediciones T ein ai-
és, 1982, p. 265.
16
Después de la inencon able p i-
me a edición que eseñamos más
a iba, se hizo una segunda que
ue poco di undida, edi ada en
Puno, Co puno, 1987. Ac ual-
men e se es á p epa ando una
nue a edición: Helena Usandi-
zaga, (ed.), El pez de o o.
Re ablos del laykhakuy, Mad id,
Cá ed a, en p epa ación.
17
Chu a a, op. ci ., p. 7.
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El pez de o o, de Gamaliel Chu a a,
en la adición de la li e a u a
pe uana
HELENA USANDIZAGA
Amé ica sin nomb e, nos 13-14 (2009) 149-159
sacudi á las es uc u as del Uni e so! ¡Tembla éis los
i os y se le an a án los mue os!23.
Pe o es e p oceso no es sólo una ei in-
dicación, sino una búsqueda es é ica y de
conocimien o. Chu a a p opone que Amé ica
sea Amé ica a pa i de esa in eg ación en lo
p e io y lo p o undo, lo cual no implica ni
a alismo ni e oceso, sino ape u a:
Vi i en ca e na, en la ca e na y pa a la ca e na, con
el in ac u able des ino de la unidad i al, que no es
más que el gozo de la e ilidad. Y como no se puede
es a i o y mue o, ni es a en dos na u alezas, ni
obje i a y simul áneamen e, es a en dos si ios, hay
que es a en ensión lac éa, que el pun o de ensión
es el pun o de la ca e na24.
Es a ob a, que se esis e a la clasi icación
gené ica, busca en la ca e na p imo dial la
conexión con lo andino, y cabe p egun a se
cuáles son los elemen os de es a búsqueda. El
con enido andino adicional de la ob a se ha
discu ido, pe o en los úl imos años se iene
ya demos ando y abajando25. Además de
la hib idez lingüís ica y de las o mas li e a-
ias, el ex o in en a inco po a la sabidu ía
y el conocimien o andinos, canalizándolo
sob e odo a a és de los mi os y ambién
de modos de conocimien o o a iculación
del mundo que se con ie en en p ocesos
discu si os: los modos cognosci i os basa-
dos en la oposición y complemen a iedad de
los con a ios que es udian los mencionados
abajos de Huamán y Bossha d, a a és de
concep os como pachaku i, inkuy, yanan-
in, aypi, ku i, así como el pukllay o ca na al
andino al que aludimos en el abajo de Hua-
mán; el animismo; la sabidu ía chamánica
y sus modos peculia es de enunciación, en
especial la es uc u a de la con ocación26.
Todo es o hace que el ex o sea poli ónico
y dialógico, pues a menudo cambia el enun-
ciado , quien, como decíamos, se di ige a di-
e sos enuncia a ios, incluido po supues o
el lec o , de modo que el ex o se es uc u a
como una con e sación que log a p esen a
los emas no como algo dado, sino como un
sabe que se cons uye en el ex o median e
es os modos dialógicos y a menudo pa adó-
jicos. A a és de es as o mas, la p eocupa-
ción de Chu a a no es an o « ep esen a » al
indio como conec a con su sabe , que, según
apun a el au o , no se mani ies a debido a
ci cuns ancias his ó icas.
cambian pues de si uación, lo cual a eces
se señala con una línea de pun os. Po o o
lado, la es uc u a básica del diálogo incluye
di e en es ipos de ex o: e sículos nume a-
dos18, poemas de o ma au óc ona esc i os ca-
si siemp e en un cas ellano híb ido, y a eces
en quechua o en ayma a, ensayos ilosó icos
o polí icos, ela os sob e pe sonajes de la
his o ia de Amé ica desde la colonia, mi os o
leyendas que co esponden o no a la ma e ia
adicional, o os ela os de índole más ea-
lis a, que a eces co esponden a la ida del
enunciado . En el as ondo de la ob a juegan
ex os como los de Guamán Poma, el Dia io
de Colón, la Biblia, los clásicos españoles, las
idas de san os que leyó en Po osí, hechos
ela i amen e con empo áneos como la ma-
anza de Chicago en 1886, alusiones al impe-
ialismo no eame icano... En es a es uc u a
in e ienen además o o ipo de ex os como
p opues as de leyes pa a los educado es19, o
a engas del Inka20. Todo ello, como decíamos,
u ado de ci as p es igiosas usadas con cie a
i onía. Po o o lado, los diálogos p esen an a
odo ipo de pe sonajes: po ejemplo, hay un
duelo e bal en e el Diablo, que es español, y
el Kho i-Puma, pe o no e mina con una ic-
o ia sino con la compasión del Kho i Puma21.
Desde luego, la p opues a de Huamán de in-
cula lo con el inkuy, i ual indígena de lucha
y encuen o, iene sen ido po la eunión de
dis in os géne os y po el ipo de elaciones
que se es ablecen en e los con a ios; Hua-
mán añade a és e o o modelo, el del pukllay
o ca na al andino en odo su dialogismo y
con lic i idad, que con o ma el ono cul u al
que de ine al ex o en su o alidad. Lo más
in e esan e es es a mezcla y la o ma ecuen-
emen e dialógica, poli ónica, es uc u ada
en o ma de discusiones pa adójicas a eces
lle adas po un mismo suje o desdoblado.
Según Kaliman22, el hilo conduc o es la u o-
pía de es au ación dinás ica: el Pez de o o
es suceso del Puma de o o a quien Manco
Capac enca gó es au a la dinas ía an es de
desapa ece en el lago Ti icaca; es a uel a del
Kho i-Challwa, pa alela a la uel a de Inka í
en los mi os andinos pos coloniales, ep esen-
a un pachacu i, una in e sión ca as ó ica del
mundo, pe o ambién una es au ación y una
egene ación:
Cuando el lago a da, b amen olcanes, y el Kho i-
Challwa eg ese de la ie a a la ie a, lo ece á el
co azón del mundo. ¡Es ad a en os a un ugido que
18
Ibid., p. 228.
19
Ibid., p. 484.
20
Ibid., p. 520.
21
Ibid., p. 172.
22
Rica do Kaliman, «Li e a u a
andina con empo ánea». Cu so
dic ado en el Cen o de Es udios
Andinos Ba olomé de las Casas.
Cusco, Pe ú, agos o de 1996.
23
Chu a a, op. ci ., p. 448.
24
Ibid., p. 45.
25
Rica do Badini, «La ósmosis de
Gamaliel Chu a a», Memo ias
de JALLA Tucumán 1995, ol.
I, Tucumán, P oyec o «Tucumán
en los Andes», pp. 344-351;
Ma co Thomas Bossha d, «Mi o
y mónada: la cosmo isión an-
dina como base de la es é ica
angua dis a de Gamaliel Chu-
a a», Re is a Ibe oame icana,
73: 220 (2007), pp. 515-540;
Miguel Ángel Huamán, F on e-
as de la esc i u a. Discu so y
u opía en Chu a a, Lima, Ho i-
zon e, 1994; Manuel Pan igoso.
El ul ao bicismo en el pensa-
mien o de Gamaliel Chu a a,
Lima, Uni e sidad Rica do Pal-
ma, 1999; Ulises Juan Ze allos
Aguila , Indigenismo y nación.
Los e os a la ep esen ación
de la subal e nidad ayma a y
quechua en el Bole ín Ti ikaka
(1926-1930), Lima, Ins i u o
F ancés de Es udios Andinos,
2002.
26
Es udiada en Helena Usandi-
zaga, «Cosmo isión y conoci-
mien o andinos en El Pez de
O o, de Gamaliel Chu a a»,
Re is a andina, 40 (2005), pp.
237-259.
152
El pez de o o, de Gamaliel Chu a a,
en la adición de la li e a u a
pe uana
HELENA USANDIZAGA
Amé ica sin nomb e, nos 13-14 (2009) 149-159
ame icano mismo33, in uimos que su búsque-
da es la de una es é ica capaz de exp esa es e
mundo: en El Pez de O o el indio no es un e-
ma sino que se in eg a en la búsqueda de una
o ma y de una u opía que se alimen an de la
adición, ya que pa a Chu a a el quechua y el
ayma a son a cie as ci ilizaciones ame icanas
lo que el g iego y el la ín pa a las ci ilizacio-
nes eu opeas. Po o o lado, Chu a a echaza
oda idealización en el plan eamien o del p o-
blema indígena, y lo elaciona cla amen e con
la desposesión y la injus icia, al como señala
Gonzales Fe nández34, ci ando un agmen o
de un a ículo de 1937. Cla o que las ideas
de Chu a a no soluciona án la ma ginación
del indio, pe o el esul ado de es a posición
ideológica y es é ica queda plasmado en El
Pez de O o, como lo mues a el hecho de que
Chu a a mismo haga una e lexión muy com-
pleja y comple a sob e el alo de lo andino
en la li e a u a pe uana, un alo que pa a él
es undamen al. Es e plan eamien o, que se
expone en el ex o in oduc o io de El Pez
de O o (1957) i ulado «Homilía del Kho i
Challwa», se ía compa able a los mucho más
conocidos de Ma iá egui, pe o lógicamen e
más in o mado sob e la ma e ia andina. Te-
niendo en cuen a la e olución de Chu a a y la
inse ción de El Pez de O o en es e con ex o
li e a io, ideológico y es é ico, examina emos
algunas de las di e encias con el p oyec o del
Bole ín Ti ikaka.
La isión del mes izaje
En p ime luga , el mes izaje idealizado
al que se e ie e Vich35 como p esen e en
decla aciones del Bole ín Ti ikaka, p opio
de muchos discu sos de la época, es eleído
po Chu a a, quien desde luego no p opo-
ne, como Valcá cel36, una supues a pu eza
o inmu abilidad del indio, el cual «hab ía
pe sis ido ue a del iempo espe ando su
u u a esu ección»37. Del mismo modo,
sí pe cibe lo con lic i o y agónico de la he-
e ogeneidad, al con a io de U iel Ga cía,
cuyo «neoindianismo», según Vich, es «una
ondulación en la que se al e naba el in lujo
hispánico con el indígena en cons an e p o-
ceso de usión»38. En El pez de o o, Chu a a
es ca egó ico al espec o:
Cualquie mes izaje es imposible, mas hay alguno
impasable; y uno –bien se lo e en es e lib o– es el
del hispano y las lenguas abo ígenes de la Amé ica, si
Po eso añadimos que el signi icado de los
mi os, en la ob a, no es el de una epe ición
del pasado, ni el de la p e igu ación ineludible
de algo po eni , sino el de la p opues a de
un pun o de pa ida que es a la ez sabidu ía
y goce, explo ación en el u u o a pa i de
lo p e io. Huamán de ec a «una es a egia
de lec u a que nos pe mi e accede a o os
ni eles de análisis»27, es deci , un mo imien o
cogni i o, pe cep i o y o ganiza i o y no una
ep esen ación de «lo o o» como en g an
pa e del indigenismo de la época. El Pez
de O o no es solamen e un ex o que ma ca
una pe cepción andina, sino ambién, según
Huamán28, un ex o que dibuja un ecep o
andino: «P esien o que me leen Challwas»,
dice, ci ando a Chu a a29. La disposición del
ex o en e ablos, señalada en el sub í ulo de
la ob a y analizada po Huamán, o en mo-
imien os inspi ados en las cons elaciones
es udiados po Pan igoso30, co esponde al
alo no lineal ni secuencial del ex o, que
se o ganiza así po la lec u a de mi os, emas
y mo i os median e di e en es es uc u as y
con enciones gené icas. Po o o lado, Nie-
meye 31 ha señalado lo p oduc i o de una
lec u a que enga en cuen a ambién la ama
del ex o, basada sob e odo en la búsqueda
que ealiza el enunciado de sus aíces andinas
y de una esc i u a que conec e con ellas y con
la ei indicación de es e mundo.
El Pez de O o en el con ex o ideológico y
es é ico de Chu a a
Pa a en ende has a qué pun o Chu a a es
conscien e de su inse ción en el con ex o cul-
u al andino, an es de examina su p oyec o,
hay que si ua al Chu a a de El Pez de O o
en su época de madu ación ideológica y es-
é ica, que coincide con su es ancia en Po osí
(Boli ia), donde se e ugió po la pe secución
ideológica y a ís ica de Sánchez Ce o, en e
1932 y 1964. En cuan o a lo ideológico, pa a
Chu a a, el socialismo no es un descub i-
mien o de es a época, pe o sí lo es la p o un-
dización en el ma xismo y la ligazón con la
e lexión es é ica, odo ello unido a un in e és
p edominan e, ya desde los años 20, po las
ideas de Ma iá egui, que le ma ca ían p o-
undamen e32. A pa i ambién de Gonzales
Fe nández, quien opina que su p eocupación
po «lo ame icano» se hace en es e momen o
más p ecisa y más ligada a lo indio como com-
ponen e básico de lo ame icano o como lo
27
Huamán, op. ci ., p. 32.
28
Ibid., p. 66.
29
Chu a a, op. ci ., p. 43.
30
Pan igoso, op. ci ., pp. 304-
330.
31
Kha a ina Niemeye , Subway
de los sueños, alucinamien o,
lib o abie o. La no ela an-
gua dis a hispanoame icana,
Mad id / F ank u , Ibe oame-
icana / Ve ue , 2004.
32
Gonzales Fe nández, Guisella,
«Gamaliel Chu a a: una isión
del indio y de Ma iá egui», en
Simposio In e nacional «Amau-
a y su Época», Lima, Lib e-
ía Edi o ial «Mine a», 1998.
(247-253), p. 250.
33
Ibid., p. 252.
34
Op. ci ., p. 251.
35
Vich, op. ci ., p. 60.
36
Luis Emilio Valcá cel, Tempes ad
en los Andes, Lima, Uni e so,
1972.
37
Vich, op. ci ., p. 92.
38
U iel Ga cía, «El nue o indio»,
Amau a, 8, pp. 19-20 y 25
(1927) p. 20, ci ado po Vich,
op. ci ., p. 98. El p oyec o de
Valcá cel y és e de Ga cía son
quizás los que más peso u ie-
on en el discu so pe uano de
la época.
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El pez de o o, de Gamaliel Chu a a,
en la adición de la li e a u a
pe uana
HELENA USANDIZAGA
Amé ica sin nomb e, nos 13-14 (2009) 149-159
en lo que lle amos de cul u a c is iana, y lo mismo es
deci española, hemos o iginado has a el delei oso y
pecado connubio de Juan de la C uz y Ve laine; mas
hay in a o es é ico en que podamos deci : he aquí el
connubio indo-hispano39.
Hab ía que ma iza po lo an o las a i -
maciones que se basan en ex os del Bole ín
Ti i kaka y hace lo señalando las di e encias
con El Pez de O o; Vich a i ma, comen an-
do «Indoame icanismo» (1928), un ex o de
Chu a a en es a e is a, que
po medio de es e ipo de p onunciamien os, Chu a a
aboga po la acilidad que ienen los la inoame icanos
pa a a icula sus p opias adiciones con o as que
ienen de ue a; pa a se cosmopoli as sin deja de
se egionales a la ez. La idealización de la ca ego ía
de mes izaje (en endida como una usión posi i a sin
con lic o alguno) sal a a la is a40.
Leyendo El Pez de O o, po el con a-
io, se ap ecia que Chu a a sale al paso de
muchas ideas de la época, y aun sos enidas
muchos años después, sob e el mes izaje: ni
siquie a el acial le pa ece inocen e, pues en
él se mani ies a la desigualdad de la unión,
y ambién el cul u al lo analiza des uyendo
ópicos, como el supues o mes izaje a mónico
de Ga cilaso, ya que de ec a en él «la e iden-
e subal e nidad de lo indio»41. Del mismo
modo, echaza la celeb ación de la sín esis
donde se ha impues o la je a quía, como en
el supues o alo mes izo del ba oco, po
ejemplo en las iglesias de Poma a y Juli, que
sin duda Chu a a u o ocasión de con empla
la gamen e: «Los símbolos del Sol y de la Lu-
na en las ideog a ías del pla e esco colonial no
han sido impues as po el indio, ni admi idas
con alo ca ego ial po la Iglesia; son an
subsidia ias que sólo pueden obedece a una
concesión den o del p oceso ca equis a»42.
La p opues a de Chu a a, es cie o, cabe in e -
p e a la como una es a egia an es que como
una de inición de ini i a:
No se ea en nues a ac i ud obia alguna con a
España; la admi ación que cul i amos po su genio,
po el genio de sus g andes hijos, como –y más– po
los españoles chicos de la gleba, nos cu a de odiosi-
dades de espan apája os. Pueda que en el ondo nos
inspi en odio sus hechos; pe o el odio no des uye
sino a quien le cul i a. Es amos, como homb es,
en e a la negación de nues a na u aleza que ella
ep esen a y supone; y sabemos que la mane a de
cancela la en noso os es ol iendo po el égimen
de la salud celula 43.
El echazo de lo español que p opone
Chu a a pa ece más bien una mane a de acce-
de a lo p opio que un echazo de ini i o de
lo o o po que, de mane a más conscien e que
A guedas, Chu a a ei indica una co ien e
au óc ona ocul a pe o i a, una co ien e que
se mani ies a ambién en la esc i u a. Al mis-
mo iempo, apa e de su ocación ce an ina,
conec a con lo más au én ico y desga ado de
la li e a u a española (Calde ón, San a Te esa
de Jesús…). Como decíamos, Chu a a p o-
pone esca a «lo popula » pa a la li e a u a
cul a, y no exac amen e habla de lo popula
desde lo cul o. Po o o lado, en la exposición
que hace de las elaciones en e lo andino
y lo español, mues a una pe spec i a muy
poco idealizan e del mes izaje, como señalá-
bamos an e io men e, y una conciencia cla a
de la subal e nidad de lo andino espec o a
lo español, así como de la impo ancia de la
conse ación de la pe cepción andina en de-
e minados suje os coloniales (Huamán Poma
es pa a él un ejemplo, al con a io de Ga ci-
laso) y del con agio de la pe cepción andina a
los españoles. Aunque Chu a a a eces habla
en é minos de lengua, es e iden e que su
pe spec i a es mucho más amplia; es cul u al,
y po lo an o pe cep i a y es é ica:
La e dade a capacidad es é ica de la Amé ica es á
en la sang e del indio y, po an o, la o ma de hace
es é ica ame icana es hace de Amé ica un mundo
indio; que se á indio siemp e, si la genésica de la cul-
u a la suminis a el habi an e en cuan o na u aleza
y u o44.
Sin emba go, hay que epe i que lo es é i-
co no se sepa a del sen ido, ni aun de lo ideo-
lógico y de lo é ico. El aspec o de esis encia
de la p opues a de Chu a a lo sub aya Hua-
mán; aquí que ía solamen e obse a que se
pod ía habla de una iden i icación genésica
con el espí i u de la aza y con la ie a; pe o
que pa a Chu a a la ie a, g acias al mi o,
no anula la his o ia, lo cual me pa ece de una
impo ancia undamen al, po que las palab as
del p ime capí ulo de El pez de o o con adi-
cen de nue o la pe spec i a del mes izaje y la
supues a « isión biológica» de Chu a a:
El mi o g iego es el alma ma e del mundo occiden-
al; el mi o inkásico debe se lo de una Amé ica del
39
Chu a a, op. ci ., p. 533.
40
Vich, op. ci ., p. 60.
41
Ibid., p. 14.
42
Ibid., p. 42.
43
Ibid., p. 533.
44
Ibid., p. 17.
Po ada de la p ime a edición
de El pez de o o. Re ablos del
Laykhakuy de Gamaliel Chu a a
(1957).
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en la adición de la li e a u a
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HELENA USANDIZAGA
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Su con «ego». Cie amen e, en la del No e, en e
al mons uoso pode ío neob i ánico, no es hispana
la gua dia de la on e a: es az eca. Debe de quienes
de en an la Wiphala del Inka es no abandona la
ba alla an es de la Vic o ia45.
La isión gené ica en El Pez de O o
Del mismo modo, la isión gené ica en
es e abajo más a dío se aleja del «c i e io
alo a i o alocén ico» que de ec a Vich46
comen ando «Indoame icanismo» (1928),
ex o apa ecido en el núme o 22 del Bole ín
Ti ikaka. En el ex o que ci a Vich hay, en
e ec o, una oposición en e lo ma e no y lo
a onil que se co esponde con la oposición
ge men/ pleni ud y que, así leída, puede ca-
li ica se de alocén ica. En cuan o a El Pez
de O o, hay en es a ob a una complicada
doc ina sob e los oles sexuales y sob e la
ecundación/ ge minación, así como sob e la
pa e nidad/ ma e nidad y su elación con el
e o ismo, el amo y el dolo 47; que es descon-
ce an e lo mues a la e e encia a las pa ejas
a ón/ a ona48, doncella/doncello49. Pe o, a
al a de espacio pa a en a en es e ema,
bas e señala que el alo de lo ma e no es
bas an e di e en e en El Pez de O o; es o es
especialmen e e iden e en uno de los mi os
que cohesionan la ob a, el de la ge minación
ma e na ligada al mi o de la Pachamama.
Aunque, si bien es e mi o e ie e la ligazón
del homb e con lo sag ado, ligada a la es é ica
que se o igina en lo p imo dial, y se opone
a una se ie de a que ipos de lo emenino, no
deja de es ablece una pola idad homb e/
muje que adjudica oles apa en emen e no
in e cambiables:
Tenemos palingenesia, indudablemen e.
A la mundola ía que p ende po acción oceánica en
sus g upos a ís icos, el desasimien o hoy ca dinales,
segui á un a e de génesis, de luju ia y a incamien o
en la pa ia lác ea; pues allí se e á que la pa ia
lác ea no puede se sup imida y odo lo que se hizo
ue obliga la a pe manece en acecho, enc ucijada y
zozob a. El a is a sen i á la olun ad c eado a de
una muje genésica (sob e end á especie de ma ia -
calismo men al)...50.
Se p opone así una uel a a la «pa ia lác-
ea» que compo a un «ma ia calismo men-
al»51; de al modo que el papel p eponde an e
lo iene el elemen o emenino. Es a p esencia
de lo emenino p oduce un i mo co po al y
de sensibilidad, lo cual supone una es é ica
que se o igina en lo p imo dial.
El p oyec o lingüís ico de Chu a a
El lenguaje chu a iano de la época del
Bole ín Ti ikaka se ha is o como un an-
gua dismo sólo supe icial, ejempli icado en
Ve sos del achachila, apa ecido en el Bole ín
Ti ikaka52. Compa ando es e ex o aislado
con la o alidad de El Pez de O o, podemos
obse a en es a ob a un angua dismo que
iene que e sob e odo con la ya comen ada
es uc u a y composición de la ob a. Como
e emos, el de Chu a a es en e ec o un len-
guaje desa iculado, en el que se mezclan el
español y las lenguas au óc onas en un in en o
epe ido de desap ende lo ap endido pa a
busca una nue a exp esión que conec e con
la cul u a andina; en es e sen ido, Chu a a
busca su p opia adición en ex os ligados a
lo andino. A es e esca e, a es a ei indicación
del lenguaje de po ejemplo Guamán Poma53,
que pod ía lle a al uso del ayma a y el que-
chua, se opone algo que sí se echaza de modo
ca egó ico, y que es la e ó ica española, «lo
que no sol amos del legado hispánico: la ó-
nica, que uena con más aciedad aho a que
España nos al a con el humanismo de Vi o ia,
el genio de Calde ón, el oman icismo qui-
jo esco del pad e Las Casas». No ha habido
independencia («De la España española, sí.
No de sus po que izos») en cuan o a lo más
nega i o de lo cul u al: «Seguimos españoles
en el sen ido obsceno de la españolidad; es o
es en mad ileñismo cu ialesco (sos ene lo no
in ie e osca alguna po la nobilia ia de los
Mad iles) o sea en «piza ismo» híspido, b a-
ucón y dipsómano»54.
Se pe cibe aquí la mencionada es a egia
de Chu a a, con a ia al mes izaje, pa a llega
a lo p opio. Del mismo modo, Chu a a pa e-
ce en es a ob a mucho más conscien e de las
posibilidades y limi aciones del uso de las len-
guas e náculas en la li e a u a, sepa ándose
de la conside ación, po pa e del Bole ín, del
«español como la única lengua posible en el
campo de la cul u a le ada»55. Chu a a es en
él más ealis a y más c í ico pues o que, al la-
do del español andino que le inspi a Huamán
Poma, pe cibe o as dos posibilidades que
pa ece deja abie as, pe o que no emp ende
po di e en es azones. Después de econoce
que no hay oda ía li e a u a ame icana, que
és a es aún española, Chu a a señala que:
45
Ibid., p. 33.
46
Vich, op. ci ., pp. 59-60.
47
Chu a a, op. ci ., pp. 84-99,
362.
48
Ibid., p. 84.
49
Ibid., p. 86.
50
Ibid., p. 40.
51
Id.
52
Vich, op. ci ., pp. 127-128.
53
Chu a a, op. ci ., p. 16.
54
Las úl imas ci as co esponden
odas a ibid., p. 25.
55
Vich, op. ci ., pp. 190-191
A u o Pe al a, Gamaliel Chu a-
a, en la época de Puno.
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«En al pun o el alud olcánico se di ige a la
posibilidad Ga cilaso, la posibilidad Huamán
Poma o la posibilidad «Ollan ay»». Es deci ,
una lengua hispanizan e, una lengua híb ida o
las lenguas au óc onas. «Si Huamán nos da el
diapasón, nada enemos que acome e que no
sea je a quiza el español híb ido que hablan
nues os pueblos, si lo e ce o...»56, añade
Chu a a; pues, en e ec o, pa ece que se inclina
po es a solución híb ida, pe o no po que la
enga po de ini i a, sino po adap a la a sus
posibilidades lingüís icas eales, en lo que
se e ie e al uso de las lenguas au óc onas,
y po que conside a que ya no es el momen-
o de explo a en lo más hispánico (piensa
además Chu a a57 que lo mes izo desemboca
en la «quejumb e», y c i ica58 al indio que se
«choli ica»). La p ime a solución se echaza
en onces así, pues o que además la « ónica»
española an e io men e mencionada cons i u-
ye uno de los mayo es obs áculos pa a llega
a una li e a u a ame icana. Pa ece en ende se,
en onces, que a la la ga una opción se ía el uso
del ayma a y el quechua: «Una posibilidad
de li e a u a ame icana queda ía esuel a (se
en iende que pa a el á ea del Tawan insuyu)
si los esc i o es ame icanos pudiesen emplea
el ayma a y el kheswa»59. Es, po lo an o,
una imposibilidad eal y momen ánea la que
e Chu a a pa a el uso de las lenguas au óc-
onas, pe o islumb a la posibilidad de que se
llegue a ello en el u u o: «El español end á
que hib ida se endiendo pa ias a Huamán
Poma, o ompe emos los «a ajamien os» de
Ga cilaso, ol iendo al ayma a y al kheswa.
Sólo en onces el pun o de pa ida de «Ollan-
ay» hab á encon ado con inuidad. Y ya
pod emos habla de Li e a u a Ame icana»60.
Si bien es cie o que la lengua de Chu a a hay
que oma la como un ensayo, qué duda cabe
de que se a a de algo o iginal y alioso en
an o que exp esión de es e luga on e izo
que es su li e a u a. Tomamos uno de los
múl iples ejemplos de ese lenguaje:
Elake, Kho i-Challwa, que en es as kellkas se a a de
u pa ia de o o y se llo a en inos la pa ia de u i-
no. Se llo a el ino de los huesos, del laka o, las ha-
yas y del phesko. El agua go go ea con go jeos. Aúlla
el pe o lobo po sus inos. T ina la kha ka que e
ama. La ahayu ya no ina po que e habla. T ina,
llo a y espe a el Chullpa- ullu. El homb e de cabeza
de llamo ina con us inos. Llama ada de inos, el
Kho i-Puma, que con alada ga a ue a despe a e
del sueño en u ado mida es ella. Wi akhocha en su
glo ia de inos y de o os, es ya sólo un ino de u
o o. T ina el mon e, ina el ai e, ina el agua. T ina
en la Khellka la Imilla que po ina e ino y ya es
la pi wa de us inos. T ina la Pacha-Mama y es su
co azón el nido de us inos. Tus inos son, no he-
mo agia de mis llagas, Kho i-Challwa. T inos pa a
el niño iejo, inos pa a el iejo niño. Y los mismos
ala idos del chullpa que espan an a los chiñis, son el
ino de o o que ina con us inos61.
Es e lenguaje híb ido pa e de un español
a caico inspi ado segu amen e en sus lec u as
de los clásicos, pa a mezcla lo con é minos
en quechua y ayma a, é minos que incluye
en p incipio en un guión lexicog á ico al
inal, guión que en ealidad cons i uye más
bien un dicciona io pe sonal. El cas ellano,
a pesa de cie o descuido, es á usado con
pe icia de di e en es mane as: a eces es un
cas ellano «plebeyo»62, pe o las más de las
eces es á elabo ado de modos di e sos, ya
sea con el lenguaje ilosó ico63, ya con juegos
de palab as («Que la Mue e y Pu i a ienen
la sue e del badajo, mi doc o Renacuajo, si
bajo el ba ajo caen de u a ajo: ampollas, o
bambollas, o cen ollas»64). Hay o os ecos in-
e ex uales que cab ía in es iga : beque ianos
(«En onces comp endí po que se mue de»65);
o conec ados con el discu so mode nis a
y pos mode nis a, al ez egu enianos, lu-
gonianos o alleinclanescos («Mama-Khilla,
clo ó ico anal de odo d ama de Ul a umba,
a la somb a de sus oje as olcaba luná icos
albayaldes en el mon ón de a ugas iejas de
la ie a, donde, Duendes sin ellas, complo a-
ban la uga»66). La in e ex ualidad es p o usa,
con segmen os de la adición occiden al an
dispa es como Wal Whi man o los e sos al
alma de Ad iano. Pe o, po o o lado, el ex o
se p opone como algo cie amen e es imulan-
e pa a un lec o occiden al, quien no puede
apoya se pa a desci a lo en las e e encias
andinas, que no conoce, y que ampoco puede
basa se sólo en el código angua dis a pa a
en ende lo.
La isión de lo indígena como uni e so
cul u al
A pa i de esas di e encias con lo más in-
genuo del Bole ín Ti ikaka hay que busca la
o iginalidad de esa ob a de Chu a a, y e i a
uni o miza lo a p io i con los es e eo ipos
que gene an a i maciones au o i a ias y que
mues an el desconocimien o y la idealización
56
Chu a a, op. ci ., p. 22.
57
Ibid., p. 18.
58
Ibid., pág. 34.
59
Ibid., p. 25.
60
Ibid., p. 26.
61
Ibid., p. 45.
62
Ibid., p. 170.
63
Ibid., p. 379.
64
Ibid., p. 363.
65
Ibid., p. 375.
66
Ibid., p. 288.
Gamaliel Chu a a en Boli ia.
Fo os: co esía de Ped o Pineda
A agón y de José Luis Velásquez
Ga ambel
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de mundo indígena, plasmados en un ac i ud
pa e nalis a. Vich67, po ejemplo, comen a el
p oyec o educa i o del poe a y p o eso Emi-
lio Vásquez, componen e de O kopa a, y de-
ec a la a i mación, en la base de es e p oyec o,
de las capacidades in elec uales limi adas de
los indígenas, «a los que siemp e se les ubica
en un ni el in e io , ins in i o, comple amen e
sub-desa ollado»68, opiniones que se sus en-
an en el concep o caduco y poco ope a i o
de la oposición «ci ilización/ba ba ie»69. A
pa i de lo que dice Gonzales Fe nández en
su es udio sob e los a ículos que esc ibió en
la época de Po osí, en el mencionado con ex o
ideológico de Chu a a, a pa i de los años 30,
obse amos algo di e en e: cuando Chu a a
habla de la educación, p opone un modelo en
el que el indio no iene que o ece olklo e
a cambio de un egalo pa e nalis a que no lo
saca ía de su se idumb e; la educación que él
de iende ha de desa olla se en el ámbi o del
indígena, pa a sal a lo en su cul u a y pe mi-
i le que busque su p opio p og eso. Chu a a
es aún más cla o en El Pez de O o, y en es as
a i maciones y en o as que comen a emos a
con inuación, se di ía que polemiza con su
p opio con ex o de los años 20-30.
En es e con ex o, Vich70 con apone a las
a i maciones pa e nalis as aquellas que expli-
can las acusaciones de alcoholismo y adicción
a la coca como modos de disc iminación del
indígena; pe o la posición de Chu a a mues a
algo que a más allá, un conocimien o cul u al
que no apa ece en esa polémica. El echazo
po pa e de Vázquez de «los icios o gáni-
cos de la aza»71, es deci , el alcohol y la coca,
con as a con el conocimien o de Chu a a del
alo sag ado y cul u al de la coca: podemos
elaciona el conocimien o de lo sag ado an-
dino que se de i a de es o con su oposición a
cie os ópicos del discu so indigenis a más
común en la época; en uno de los diálogos de
la ob a, el enunciado polemiza con la idea de
que la coca es upidiza, y mues a que conoce
bien sus e ec os y simbología:
En innume ables hechos como és e me undo pa a
c ee que ni el alo nu i i o de la coca, ni el espí i u
del pueblo indio, han sido comp endidos. De la coca,
a i man, y ú en e o os, ha bes ializado al indio, que
in eg a un ha o de bes ias... Sobe bias o ejas, doc o
Faus o... Pachaku ek, que cob a ama con Lloke Yu-
panki, si la memo ia no me engaña, de uno de los más
kukanis de los Inkas («g an mascado de coca»), dice
el C onis a), ue an sabio como Licu go, an ilóso o
como Ma co Au elio, an sensi i o como Ad iano, y
conquis ado digno de homb ea se a Filipo o Ci o.
Caben en un puño sus máximas; pe o la expe iencia
de los homb es que ellas acusan, ya no. ¿Si la kuka
hace posible al iluminación psico ísica, cómo puede
emb u ece ? El auki en el ámbi o de su mundo iene
mayes á ica de Loja; y su agudez inspi a la ce i-
dumb e de que los mes izos pod emos pene a en la
in e na sabidu ía de su palab a sólo cuando alo es,
in e nos ambién, nos con ie an la ap i ud necesa ia
pa a insumi nos en su p o undidad. Eso es cul u a y
sólo eso pa ia72.
En elación con su alo ación an opoló-
gica y no únicamen e elú ica de lo indígena,
Chu a a eclama pa a los indios la capacidad
de gene a cualquie p oduc o cul u al; si es o
no se ha hecho e ec i o, se debe a su condi-
ción de op imidos, no a su in e io idad:
Si no conciliamos las p e oga i as del c iollo con
las mayo es del indio, y de és e c eemos que si e
pa a más que menes al, co achuela, po e o de ho-
el, pillas e elec o ale o, alcahue is a, mien as pa a
aquél ese amos los dones de la a cangelidad, nunca
end emos un poe a indio, como en cua ocien os
años no hemos me ido un san o cup í e o a las ho -
nacinas o odoxas, que no se esca ima on pa a neg os
ni ama illos. El indio no es un subhumano, si ya
sabemos que las imbecilidades de Sepúl eda ue on
aniquiladas en su mismo i iolo; es sí un subnu ido
a causa de los sob enu idos que lo apalea on y lo
apaleamos oda ía en p osa y en e so73.
Además, Chu a a se mues a conscien e
de los in e eses que en an en juego cuando
se dec e a la in e io idad del indio:
El g an poe a «indio», que es don F anz Tamayo,
dec e a que de él se haga a esano, mecánico, al ez
p ác ico en ingenie ía. Mas no, ni se p ocu e, ilóso o
o es e a, que odo lo que e con las elabo aciones de
la imaginación le es á negado. Realmen e, po mucho
que se medi e en esis an insóli a se pene a en sus
azones. ¿Es que el indio es un animal de enido en
las subes uc u as de la olición ins in i a? ¿Po qué
cons i ui ía ese es a o inmoble, si odos los pueblos,
y los más ípicamen e manuales, como el sajón, han
sido ecundos en poe as y ilóso os? Dígase que más
ú il es en pongo y se comp ende á quién lo dice74.
Chu a a no es c í ico únicamen e con la
op esión española, sino que se mues a muy
conscien e de acaso que supone la indepen-
dencia pa a la libe ación del indígena:
67
Vich, op. ci ., pp. 176-184.
68
Ibid., p. 177.
69
Ibid., p. 179.
70
Ibid., p. 179.
71
Id.
72
Chu a a, op. ci ., p. 237.
73
Ibid., p. 17.
74
Ibid., pp. 17-18.
157
El pez de o o, de Gamaliel Chu a a,
en la adición de la li e a u a
pe uana
HELENA USANDIZAGA
Amé ica sin nomb e, nos 13-14 (2009) 149-159
Hay, sin emba go, mons uosidad mayo . Es la
legislación que se dan las « epublique as» hispa-
noame icanas, pan og á ico emedo y secuela de la
Re olución Bu guesa, con sus an i o y clamo oso
desconocimien o de las «Leyes de Indias», que
aunque uese solo eó icamen e y pa a nega lo,
comp endían el p oblema del SER ame icano, son
es igio de econocimien o de sus ex u as75.
Es a explo ación en lo andino se plan ea
como decíamos a pa i de la uel a a la célula,
a la ca e na; pe o no se a a de una uel a a
los o ígenes que igno a ía la his o ia, sino de
ol e al pasado a a és del Kho i-Challwa,
el pez del o igen, pa a encon a la mane a de
si ua se en el p esen e y en el u u o. Muchos
de los elemen os andinos que Chu a a mezcla
con los occiden ales ienen que e con la idea
de la búsqueda en el pasado; pe o no como un
eco spengle iano que ambién se le ha a ibui-
do. Chu a a pudo ace ca se a es a concepción
«biológica», según un esquema posi i is a que
asemeja ía la his o ia de Amé ica al desa ollo
del ciclo i al del se humano76 en la época del
Bole ín Ti ikaka, pe o leyendo El Pez de O o
se hace e iden e que se si úa aho a más allá
del ópico de la jo en Amé ica en e a la ieja
y caduca Eu opa. En e ec o, su concepción
del iempo es más mí ica que biológica, pe o
no a la mane a cíclica epe i i a con que se
simpli ican las isiones p ehispánicas, sino en
es a especie de ciclicidad en espi al que hab ía
que explo a más en cul u as como la maya o
la andina.
Jus amen e en es a enc ucijada empo al
la pe spec i a de Chu a a inco po a la isión
andina del mundo de los mue os como luga
de génesis y de ecundidad pa a los i os77.
En cuan o a la idea de los mue os como se-
milla, lo elaciona con igu as mí icas, y con
el concep o de chullpa, que Chu a a de ine
como sepulc o, mien as que el chullpa es el
cemen e io y el chullpa- ullu es «el esquele o,
mas el esquele o i o»; hay ambién e e en-
cia a El Chullpa, «ame icano legenda io de
edades p esola es»78. El pasado ha de se el
pasado indígena, po que se busca la pe ma-
nencia de un p oyec o his ó ico especí ico: en
un ípico p ocedimien o chu a iano, imagina
que el maes o Ecka d p egun a al indio,
quien le esponde que en los indios mue os
busca a los i os, y en los indios an iguos a
los nue os. No se a a en onces de una em-
po alidad biológica, sino de una empo-espa-
cialidad mí ica que, decíamos, no ep oduce el
ciclo i al humano: señala al pasado pe o no
como « uel a al o igen», sino como espacio
de explo ación y lucha pa a con ola el u u-
o. No en ano Chu a a hace una e e encia al
concep o ma xis a de la his o ia y la elaciona
con es a isión mí ica del pasado:
«¿Cuál la Ab acadab a? En los indios de hoy deben
es a los indios de aye ; o es os indios no son indios.
Ya que sólo es á el que es u o, o el que es á, y se dice,
no es... Nada se á sin es a . El «los mue os mandan»
de Ka l Ma x, sonaba a pa adoja pa a quienes no ob-
se an que el Ma e ialismo His ó ico debe se mosai-
co en lo undamen al, po an o secuela de mesianis-
mo p o é ico. ¿Pe o, Ma x en endía que los mue os
mandan po que los mue os no son los i os? En ese
caso su ple oma búdico no poco y has a omis a. Mas
su pa adoja se conc e a aho a, pues o que podemos
deci , sin an ibologías, sólo iene au o idad el que ha
mue o (po eso puede manda ) y au o idad de sabio
aquél que sabe que el mue o es él79.
Es as concepciones de iempo y espacio
es án muy a menudo ligadas a igu as mí icas
más conc e as, po ejemplo el «mi o empo-
a io» de la isla del Waksallu, que o mula
la sensación que el Runahakhe ob enía del
de eni : el Achachila, o Je e a caico, «inc us-
ado en chinkhanas, manan iales, lagos, o
kha khas» no es así me a p esencia nos álgica
del ances o. Del mismo modo, los chullpa es
no son me as nec ópolis, sino «al a es nec o-
lá icos, donde adquie e el homb e conciencia
de es ancia y de aíz». En es os mue os eside
el «Pasado no ye o, é il; no de enido, lu-
yen e»80. Po eso pa a Chu a a el luga de los
mue os es el luga de la semilla; la lección de
los chullpa es es la de la ida y la inmo ali-
dad:
En el co azón de los chullpa es es á el impe io de la
sang e y se pe cibe su inmo alidad. Bulle con o en-
es a do osos, habla con la lengua de odos nues os
mue os, se agi a con sus idas, duele con los sueños,
eclama sus de echos; de allí a lo an pa a b inda nos
el beso de la a e nidad que no se unca, pa a a i a
la ho nalla que a de sin p incipio81.
De es e modo se explica que la elación
en e la ida y la mue e sólo puede p odu-
ci más ida, pues la semilla debe a de pa a
ge mina , y la semilla son los an epasados, los
mue os: «¡Ta a-Lupi: ya a den los chullpa-
es!»82 Ese incendio, en onces, es del suje o y
del uni e so y la pe cepción andina –la coca y
75
Ibid., p. 32.
76
Vich, op. ci ., p. 59.
77
Tal como señala Badini (op. ci .,
p. 348), lo que sin duda es á en
Chu a a es es e impulso del pa-
sado, del mundo de los mue os,
es udiado po Bouysse-Cassagne
y Ha is, hacia el u u o: «La
p óxima edad b o a á de donde
salen los pode es epen inos e
incie os que nos dan ida y
así los an epasados, la gen e
de iempos an e io es, no sólo
hacen ecunda la ie a des-
de el Manqha Pacha, sino que
además son uen e de un u u o
más lejano». Thé ese Bouysse-
Cassagne y Oli ia Ha is, «Pa-
cha: en o no al pensamien o
ayma a», en T es e lexiones
sob e el pensamien o andino.
La Paz: Hisbol, 1987, (pp. 11-
59), p. 56.
78
Chu a a, op. ci ., p. 540.
79
Ibid., p. 121.
80
Todas las ci as del pá a o co-
esponden a ibid., p. 122.
81
Ibid., p. 97.
82
Ibid., p. 81.