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¿Hay una moral marxista?

Abstract

Bilbeny, Norbert

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¿Hay una moral marxista?

Author: Bilbeny, Norbert
Publisher: Dipòsit Digital de Documents de la UAB
Year: 1984
DOI: 10.5565/rev/enrahonar.931
Source: https://ddd.uab.cat/pub/enrahonar/0211402Xn9/0211402Xn9p79.pdf
i
HAY
UNA
MORAL
MARXISTA?
No be
BILBENY
La p egun a sob e la elación en e el ma -
xismo y la mo al, o, si se quie e, más explíci a-
men e, en e la ob a de Ma x
y
la é ica, no
a iende sólo a una cues ión eó ica, sino que
se encauza den o de la e lexión p ác ica
y
polí ica en gene al. La his o ia, po o a pa e,
de es a g uesa cues ión, e ela, con el sucede
de encon ados in e ogan es a su al ededo ,
que se a a además de un ema de eno ada i-
gencia, y no menos po lo eó ico que po lo
p ác ico. Es a no a pe sigue un nue o, no sabe-
mos si di e en e, ace camien o a la posibilidad
de una é ica ma xis a, a pesa
y
en con a de
las a igosas úl imas «lec u as» de Ma x,
y
a
pesa
y
en con a de los acos umb ados silen-
cios que acompañan a su o icialización.
En p ime a ins ancia hab á que eco da que
el pensamien o de Ma x, al igual que el de Da -
win y el de F eud, es aquel que más ha in luido
en la iloso ía mo al de nues o siglo sin se él
mismo iloso ía. Pe o aun en la escasez de és a,
no amos en el ma xismo indudables elemen os
ela i os al sabe p ác ico, que jun o con los
de e e encia epis emológica nos pe mi i án un
aden amien o ilosó ico -po lo p ime o,
é i-
co-
en el poliéd ico discu so ma xiano. Pese a
ello, no hay en nues o medio hispánico ningún
es udio o ensayo sob esalien e ace ca de la é ica
del ma xismo, da o disonan e si pensamos en
la adición mo alis a y humanizan e del ma -
xismo de habla hispana: desde Fe nando de los
Ríos, Bes ei o
y
A aquis ain has a Ga cía Bac-
ca, Bueno y Pa ís, sin ol ida nos de Tie no Gal-
án y A angu en. De és e, po cie o, no pode-
mos deja de menciona , como excepción a lo
dicho an es, su eedi ado
El ma xismo como mo-
al
(1968), a nues o pa ece demasiado p oe-
mial, que o ma pa eja, en su p e ensión di ul-
gado a, con el a ado de Adol o Sánchez Váz-
quez sob e
La
iloso ia de la p axis
(1967).
A
aíz de la ecien e ecolección de su ob a dis-
pe sa, podemos, sin emba go, colegi en Manuel
Sac is án
'
la e lexión más p ecu so amen e o i-
ginal, po pene an e y igu osa, en o no al sa-
be p ác ico p esen e en Ma x y en los clásicos
del ma xismo. En con as e, aho a, con nues a
gene al al a de a ención p esen e sob e la
di-
mensión é ica del ma xismo, son de des aca los
*
Vid. Pan le os
y
ma e iales,
ol.
1,
Ba celona,
1983.
abajos de in es igación desa ollados po
al-
gunos au o es ex anje os, como el inglés Eu-
gene Kamenka, pione o en los años sesen a con
The E hical Founda ions o Ma xism2,
el cana-
diense Kai Nielsen, quien ha edi ado ecien e-
men e el en iquecedo olumen colec i o
Ma x
aízd Mo ali y3
y la ilóso a húnga a Agnes Hel-
le , discípula de Lukács, a aíz de su
Teo ia de
las necesidades en Ma x4.
No es un da o, po
o a pa e, insigni ican e que al ededo de la
mi ad de los abajos incluidos en el ambién co-
lec i o
Ma x and Ma xisms
se hayan dedicado
al es udio de aquella dimensión en cuan o a «sa-
be p ác ico» o
wisdom,
en su deci , implíci o
en la ob a de Ma x.
En segunda ins ancia, la asis ema icidad y
complejidad polí ico-cul u al con que se p esen-
a la cues ión é ica en es e au o , ha pe mi ido,
quizá con mayo p o echo que in o unio, que
sigan exis iendo an as mane as o endencias a
la ho a de desa olla la como componen es, ni-
eles o sesgos hallados en su conjun o de no a-
ciones. Así, po ejemplo, no hay acue do posible
en e el ma xismo axiológico de un lib o ecien-
e de la ci ada Agnes Helle ,
Teo ia de la his o-
ia,
y el de Cohen, en su
Ka l Maux's Theo y o
His o y.
A
De ence,
donde se exhibe osada-
men e una única asignación uncionalis a al Ila-
mado
ma e ialismo his ó ico.
Una compa ación,
pues a ambién po caso, en e Tie no Gal án
y
Sac is án sob e los supues os é icos a ibui-
bles al ma xismo esul a ía oda ía más ociosa
y
acaso di e ida. Todo eso po lo que se e ie-
e a lo más eó ico, po que las di icul ades
im-
ponde ables pa a empa eja las endencias é i-
cas del ma xismo p o ienen ob iamen e de su
a iable aducción
en
o
de
lo p ác ico,
en
o
de
lo que acaece como hecho polí ico en la his o ia.
Así, no es di ícil que unos asuman lo é ico del
ma xismo desde la e olución de Oc ub e, mien-
as o os, en su opues o, desde los p ocesos
*
Véase ambién un mayo desa ollo de la ob a
ci ada en
Ma xism and E hics,
Lond es,
1969.
Se a a del suplemen o n.O
7
del
Canadian
Jou -
nal o Philosophy,
On a io, Canadá,
1981.
Publicado o iginalmen e en
1974,
ha sido a-
ducido al cas ellano en
1978
(Península, Ba celona)
jun o con o os í ulos de Helle , au o a, po
lo
de-
más, que Manuel Sac is án dio a conoce en nues o
ámbi o hacia p incipios de los años se en a.
Vid. Ma x and Ma xisms,
ed.
G.
H.
PARKINSON,
Camb idge,
1982,
suplemen o n.O
14
de
Philosophy.
del es alinismo, y o os ambién, aunque más
ambiguamen e -de ein e en ein e años,
pues-, desde la denuncia misma del es alinis-
mo, en echa 1956.
La pa adoja de la mo al en la ob a de Ma x
Re e idas ambas ins ancias, hagamos aho a
p esen ación de los dos p incipales p oblemas
que, en co espondencia con aquellas, y
a
nues-
o pa ece , se en elazan con la capi al cues-
ión de si hay una mo al ma xis a. El p ime o
iene a se un asun o canónico:
la pa adoja de
la comp ensión de la mo al en los esc i os de
Ma x.
El segundo alude a lo p ác ico- eó ico o
p axis:
la di icul ad pa a desa olla una é ica
ma xis a.
Sob e el apun e de ambas esis a a á
lo que sigue en adelan e.
¿Po qué a i mamos que la comp ensión de
la mo al es pa adójica en Ma x? Po que, po un
lado, su c í ica del capi alismo no es, ni se p e-
ende, de o den mo al, sino «cien í ico», siendo
ob io, además, que p e ende la elusión y con-
dena de odo mo alismo como me a «ideología»
que siemp e es, mien as que, po el lado con-
a io, es no o io que Ma x bien saca pa ido, a
lo la go de oda su ob a, del juicio mo al -em-
pezando si cabe po su a aque al mo alismo. El
echazo, usando dos é minos cla e, de la alie-
nación, en el Ma x jo en, y de la explo ación,
en el más madu o, ale ya como a gumen o su-
icien e pa a a i ma es a pa adójica
mo alidad
que se opone sin emba go al
mo alismo.
Pe o
ayamos po pasos y eamos los é minos de
semejan e pa adoja.
En p ime luga nos hemos de e e i a la
ecusación ma xis a de oda mo al, bien bajo
p e ex o de ilusión o ideologismo, bien
-y
en
consecuencia- como hos ilidad hacia los ape-
la i os mo ales pa a nomb a la ansición e-
oluciona ia. El an imo alismo y la de e mina-
ción nega i a de la mo al en Ma x deben en en-
de se den o de la olun ad polémica de su dis-
cu so, concebido ambién como espues a po
pa ida doble al mo alismo u ili a is a
y
al de
los llamados, as ellos, «socialis as u ópicos».
Eso es de no a p incipalmen e en dos de sus
ob as de up u a con es e socialismo mo alizan-
e. Así, en
La ideología alemana
se a guye que
la mo al es, como eo ía, una ilusión p oducida
po la di isión capi alis a del abajo, en an o
que como p ác ica asume un papel de in eg a-
ción social. Poco más a de, en el
Mani ies o
Comunis a
(1848) se concluye que la mo al, co-
mo o as an as o mas ideológicas, desapa ece á
con y en la asunción del comunismo. En sus pos-
e io es ob as de madu ez, y ya no se diga en
El Capi al,
Ma x echaza exp esamen e el da
a su c í ica cualquie na u aleza o mó il mo-
al -lo que a su ez, pod ía añadi se en con-
apa ida, no ha á que se de enga en la a gu-
men ación de la, ya anunciada po él, al a de
au onomía o undamen o de la mo al.
Es e amo alismo del Ma x madu o, no expli-
ci ado sin emba go, como eo ía, se hace pa en-
e de una o ma c í ica con el a amien o dado
en es e pe íodo al concep o cla e de
jus icia,
desde los papeles de los
G undisse
(1857), has-
a una ob a e minal como la
C i ica al p og a-
ma de Go ha
(1875), quizás el único concep o,
de en e los de signo é ico adicional usados
po Ma x, al que acompaña á un análisis más
esuel o6,
El
concep o de
jus icia,
como el de
igualdad,
es pa a nues o au o an sólo un é -
mino ju ídico
(Rech sbeg i )
ela i o al gobie -
no de la dis ibución económica en el seno del
capi alismo. El juicio en o no a lo que es jus o,
y po ende, cualquie o ma de dis ibución en
sociedad, depende uncionalmen e del modo de
su p oducción económica, no de ninguna e e-
encia o pa ón ex e nos y abs ac os. Es a o -
mulación es casi mecanicis a en la mencionada
C i ica al p og ama de Go ha,
donde se esc ibe
que
en cualquie iempo dado, la dis ibución de
los medios de consumo es sólo una consecuencia
de la dis ibución de las condiciones de p oduc-
ción.
Lo jus o es, pues, una medida p opia e in-
e na de cada modo de p oducción económica.
Ma x elimina así oda condición de mo alidad
en las ci cuns ancias de la jus icia, haciendo de
és a una simple consecuencia uncional ju ídica
de las condiciones ma e iales. Pa a Ma x, pues,
la jus icia
y
ambién, en suma, los de echos ci-
iles:
[
1
1
no cons i uyen p opiamen e el mo i o
En la iloso ía anglosajona, el uso
y
mención del
concep o de «jus icia» en Ma x sigue llamando la a en-
ción de ma xólogos
y
ma xis as, e incluso susci ando
con o e sia. Véase la bibliog a ía sob e el pa icula
con enida en
Ma x and Ma xisms,
op.
ci .,
p.
196,
y
en
especial el de enido abajo de
ALLEN
E.
BUC
H
ANAN,
Ma x
and
Jus ice,
Me huen,
1982.
e oluciona io pa a el comunismo, y
[2]
no eje -
ce ían ningún pa ón o ga an ía en la es uc u-
ación de las elaciones de dis ibución del nue-
o égimen, pues o que la plausibilidad de és-
as se da ía, na u almen e, sin que hubiese luga
a su es ablecimien o ideal. (Po es e segundo
pun o, en el que se e el doble sal o de lo que
ha de se
-hegeliano- a su exis encia, de
We-
sen
a
Exis enz,
se ha hablado de un op imismo
me a ísico en Ma x.) Pa a capi ula , en una pala-
b a, las ci cuns ancias que p oducen la demanda
de la jus icia son, y sólo son ellas, las ci cuns-
ancias en las cuales dicha demanda no puede
sa is ace se adecuadamen e.
La cues ión é ica se epliega de es e modo
en Ma x hacia sus má genes sociales y econó-
micos,
y
en conclusión a la lucha de clases. Po
eso el a amien o del concep o con lic i o de
jus icia se impone al de cualquie a o a de i a-
ción, sin que haya apenas pa a Ma x o os dis-
u bios en lo é ico que aquél, ya única y de ini i-
amen e social. Lo é ico indi idual, sob e odo,
pe o ambién o os aspec os sociales de lo é ico,
se lib an de los da dos de la c í ica ma xiana, lo
que se ha á no a oda ía más como un acío
en los subsiguien es eó icos del ma xismo, que
han saldado con demasiada c udeza la impo -
ancia de las c eencias o alo es mo ales. Hay
que deci , pues, que si nos a u iésemos sólo a
es e pun o de c í ica de lo mo al como ideolo-
gismo no se pod ía habla más que de una
me-
a-é ica
en Ma x, en la o ma segu amen e de
una sociología de la mo al.
En segundo luga , y jun o al echazo de la
mo al como ideología, Ma x ehuye el uso de
lo mo al en su c í ica del capi alismo. De ahí el
a aque al socialismo ancés, a la u opía ilan-
ópica, de los que, como P oudhom o Lassalle,
pa ían de la condena del capi alismo como algo
sólo «injus o». Tiene Ma x demasiado ce ca y
p esen e al mo alismo libe al, de un lado, y so-
cialis a, de o o, pa a cede an e la c eencia ideo-
lógica, an e odo en su c í ica económica. No se
puede ol ida en es e momen o la elección de
Ma x po el llamado «socialismo cien í ico» y,
en de ini i a, po el comunismo. El ma xismo,
en onces, no se undamen a en la demanda de
lo subje i o, sino en las leyes de lo obje i o, en
el
conocimien o
de la ealidad, al que sólo en
segundo é mino ad iene la
olun ad
de ans-
o mación. Pe o an es de que se dé es a ins an-
cia, ya se hab á in en ado demos a que el co-
munismo es ine i able y que no depende de su
p edicación como algo me amen e posible. Lee
a Ma x desde es a p ime a pe spec i a amo al
de lo his ó ico-económico, o desde lo p e endi-
damen e «cien í ico» que niega alidez eó ica
al juicio de alo , nos pe mi e a i ma no sólo,
po lo dicho, la especiosidad an imo alis a de su
discu so, sino su a qui ec u a de hegeliano a-
alismo his ó ico. Es és e el bien conocido Ma x
que, odo lo más, se se i á de la i onía y del
sa casmo, no de la indignación, en sus lapsos
de mejo denuncia del capi alismo. Sin emba -
go,
y
he ahí la pa adoja de lo mo al en Ma x,
una luz oblicua cae sob e es e ondo amo al y
a alis a de la c í ica ma xiana al capi alismo,
pa a aiciona -pe o a la ez sin desdeci lo-
su cuidado acío ideológico: la eabso bencia
del juicio mo al, la imposibilidad, dicho sea en
an icipo, de p escindi del comunismo como me-
dida de alo pa a el suje o que no se limi a
sólo a conoce . En el pensado alemán hay una
mo alidad implíci a que desmien e el ca ác e ex-
plíci amen e an imo alis a de su eo ía, al que
con adice, pe o, no obs an e, pe mi e concebi
simul áneamen e.
Ma x, como Hegel, del que aduce la eleo-
logía de la azón en ca ego ías socioeconómicas,
se opone al o malismo mo al kan iano de la
Mo di a
abs ac a, pa a pa i de la
Si lich-
kei
como mo al enca nada, ealizada en lo con-
c e o de las ins i uciones sociales. En es e sen i-
do, su juicio sob e la ac i idad humana acen úa
oda ía más lo conc e o, po di igi se al hom-
b e en su si uación ma e ial
y
social p esen e. La
ins ancia de lo p ác ico7 e oma en un nue o
cauce la de lo conc e o ideal hegeliano: no es
casual que en los ei e ados bo ado es de su-
ma io pa a
El Capi al
pensa a siemp e Ma x en
dedica el úl imo de sus lib os nada menos que
al Es ado. Con es e bagaje indicado podemos
ace ca nos al que quizás sea el ex o cla e
de
lo
mo al ma xiano, el que se esc ibe en el p e acio
de
1859
a la
C i ica de la economia poli ica: El
modo de p odzlcción de la ida ma e ial coszdi-
ciona el p oceso de la ida social, polí ica
e
in e-
lec ual en gene al. No es la consciencia de los
homb es lo que de e mina su se social, es con-
'
Vid.
el desa ollo de la ca ego ía de lo «p ác i-
co- eó ico» es udiada úl imamen e po
RIC
H
ARD
KIL-
MINSTER
en
P axis and Me hod,
Lond es,
1979.
a iamen e su se social lo que de e mina su
consciencia.
Apa ece aquí un de e minismo mo-
al de cuño hegeliano, dialéc ico, no mecanicis-
a, que le aleja de aquel o o de e minismo spi-
noziano al que ambién pod ía pa angona se
y
según el cual la libe ad es de e minación aco -
de con la p opia na u aleza. De odos modos, la
no uni ocidad e imp ecisión semán ica de los
e bos
de e mina (bes immen),
así como
con-
diciona (bedingen),
nos aho a á muchos a gu-
men os pa a e que no ampa a Ma x en sus
esc i os un de e minismo absolu o, po o a
pa e su icien emen e eplicado po el au o , en
la p ác ica, con su acción e inci ación polí ica.
Lo in elec ual, en una palab a, puede condicio-
na ambién lo ma e ial po su pa e, al como
se lee en las
Once esis sob e Feue bach.
Insis imos en que Ma x no a a po lo gene-
al concep os mo ales, aunque los u iliza en los
aledaños de su c í ica. Las exp esiones de
eman-
cipación, esencia humana, sociedad humana
y
aún
homb e socializado
son ecuen es en ella,
al igual que el clamo de denuncia con que
a opa exos donde se habla de
alienación
y
ex-
plo ación,
sin que haga al a acudi al jo en
Ma x, declamado de la libe ad en la
Gace a
Renana,
o al más madu o, indicado de los
de echos
y
debe es
o de la
e dad, mo alidad
y
jus icia
en su mensaje a la Asociación In e na-
cional de T abajado es. El gi o an opológico
dado al concep o clásico de « alo » de las me -
cancías, lle ándolo más allá de su elación con
el iempo c onomé ico in e ido en p oduci -
las, sigue conno ando en el Ma x más a anza-
do una mo alidad la en e, sin la que ampoco se
comp ende ía su empeño con a la di isión del
abajo y acaso, el con a io con la p opiedad
p i ada en o os bienes que no son p ecisamen-
e los p ima ios de p oducción, dis ibución o
cambio.
¿Y
cómo no halla , en deíini i a, algo
de ensión hacia un no alcanzado cen o é ico
g a i a o io en el i ubeo de Ma x an e el desa-
ollo u u o de las ue zas de p oducción? Se
eco da á que si los
G undisse
siguen en es e
pun o la huella del op imismo ilus zdo,
el
p i-
me lib o de
El Capi al,
en cambio, sólo es
años pos e io , se pe mi e el despe ezo omán-
ico esal ando con pesimismo algunos aspec os
del p og eso écnico. El
Mani ies o
nos an icipa
bien cla amen e ambas posiciones an agónicas
sob e el asun o.
Pa a inaliza con la ca ac e ización de los ele-
men os mo ales el1 el discu so ma xiano, hay
que no a que el úl imo obje i o p opues o po
Ma x no se nomb a con una e e encia a sen i-
mien os ni p incipios, como el suyo c i icado de
jus icia, sino apelando a una a iedad de bienes
que se encie an en el esquema del comunismo.
Al habla de un p ime alo , si se quie e
alo
mo al
en Ma x, hemos de da paso al ocablo
«comunismo». En su p e e encia po lo his ó i-
camen e ciable en de imen o de lo o mal in-
cumplible, no es de ex aña así que log a a,
sin omá icamen e, el cambio de nomb e de la
Liga de los jus os
po el de
Liga de los comu-
nis as,
an p on o pasó a o ma pa e, el año
1846,
de dicha o ganización polí ica. Pe o lo
que nos in e esa ambién es que, jun o a es e
desp ecio del enunciado mo al abs ac o, el uso
del é mino «libe ad» y de sus de i ados, em-
pe o, se hace indesligable en Ma x de la men-
ción al comunismo; que la sociedad comunis a,
en la que se han e olucionado las condiciones
de abajo y de con i encia del capi alismo, se
dis ingue po se de
asociados lib es
en
ac iui-
dad lib e,
o como se di á ambién,
una asocia-
ción en la cual el lib e desa ollo de cada uno
es la condición del lib e desa ollo de odos.
Si se hubie a que sin e iza la mo al implíci a
del comunismo en Ma x, di íamos que el dic a-
do é ico gene al de su ob a es la au o ealiza-
ción, p esen ada como
selbs bes immung
o au-
ode e minación. No se a a, como se ha que-
ido e alguna ez, de una adap ación del u i-
li a ismo, enden e a maximiza la sa is acción
de los deseos. La indicación de la elicidad y
el bienes a , del con ol acional de la na u ale-
za, pe o a la ez de una cie a complacencia en
la sociedad llamada de la abundancia, hoy ya
menos plausible, no son an p imo diales pa a
nues o au o como el deseo de maximiza el
con ol de la p opia ida, de consegui el com-
ple o
y
lib e desa ollo de las capacidades de o-
dos y de cada uno.
La pos ulación de lo comunal o comuni a io,
gemeinscha lich,
se da en Ma x de consuno con
aquel dic ado obsequioso en a o de las po en-
cialidades de desa ollo del homb e como se
conocedo
y
coope a i o. Su ocul a, pe o ope-
an e, consigna de
au onomia pa a odos
se agi-
a oda ía en el espacio de la libe ad omán ica
y, en pa icula , del idealismo alemán, con Kan
y Fich e en p ime luga
'.
Lo especí ico y o igi-
nal, sin emba go, del concep o en esco zo de
libe ad en Ma x es que, a di e encia de an os
o os, de Rousseau a Hegel, de Spinoza a Mill,
incluye an es al homb e en la o alidad de sus
ci cuns ancias, incluyendo la de las condiciones
pa a que se cumpla e ec i amen e su libe ad.
La di icul ad de desa olla una é ica ma xis a
El segundo p oblema conexo con la p egun a
sob e si hay una mo al ma xis a es aho a el e-
la i o a las di icul ades habidas pa a desa olla
p ecisamen e una é ica ma xis a. Engels, en su
An i-Düh ing,
y Kau sky, en
É ica y concepción
ma e ialis a de la his o ia,
aluden explíci amen-
e a su exis encia, al igual que Plejano , cosa
que ob end á el echazo, poco más adelan e, de
Lenin, T o sky y los eó icos de la In e nacio-
nal comunis a. En odos ellos, sin emba go, des-
cuella una in e p e ación de e minis a del de-
sa ollo social que con as a abie amen e con
la de sus con empo áneos socialis as. És os, a
pa i de Be ns ein y los ma xis as neokan ia-
nos -Vo lande , Adle , Baue , Lange, Cohen,
en e o os-, sub ayan, en cambio, el p o ago-
nismo de lo subje i o y de los alo es mo ales
an e la ineluc abilidad de los hechos y la p i-
macía de lo obje i o man enida po el ma xis-
mo o odoxo, que emi e lo deside a i o a las
necesidades de la llamada ác ica e oluciona ia.
Eso úl imo queda ecogido, po ejemplo, pa a
añadi dos nomb es que al aban, en el jo en
Lukács de
La misión mo al del pa ido coma-
~zis a,
y, poco iempo después, en el G amsci
eo izado de la p axis. En los comunis as, se-
gún p e isión que se quie e cien í ica, la e olu-
ción y la his o ia lle an el mismo camino, mien-
as que pa a los socialis as, según a bi aje del
impe a i o mo al, alo es
y
hechos, e olución
e his o ia, no ienen la necesidad de segui el
mismo cu so.
Hacia los años ein a S alin lanzó la exp e-
sión de
humanismo socialis a,
cuando ya T o sky
pa ecía habe se in e esado en 10 a añen e al
modo de ida,
sin que ello supusie a oda ía
Vid.,
po
la elación úl ima,
TOM ROCKMORE,
Fich e, Ma x and he Ge man Philosophical T adi ion,
Illinois,
1980.
ape u a a la in es igación mo al po el lado co-
munis a. Lo que ad ino hacia los años cincuen a,
a a és de los au o es que solemos elaciona
con la escuela de F ank u -abundando en el
descub imien o de los
Manusc i os económico- i-
losó icos
de Ma x- y ambién de la mano de
au o es anceses, como Sa e, Ga audy y Le-
éb e. Au o es que ue on achados, a su ez,
de escasamen e e oluciona ios po pa e de los
ilóso os leninis as de los pos e io es años sesen-
a, como Della Volpe
y
Al husse
9.
Lo cie o es
que desde la mue e de Ma x has a hoy la iabi-
lidad de una é ica ma xis a sigue en e enida en
el con lic o de sus p elimina es, es deci , en la
oscilación en e de e minismo y olun a ismo,
en e el uni e so de lo dialéc ico y el de lo o -
mal, en e unidad o sepa ación de la eo ía con
la acción, en e ma e ialismo his ó ico y
a p io i
mo al, o pa a deci lo en su aducción polí ica,
en e e olución o sólo e o ma del capi alismo.
La p ime a posición, digamos que an imo alis-
a, compo a una solución nihilis a:
nada hay
po decidi .
La o a ac i ud, mo alis a, conlle a
un no menos decepcionan e escep icismo:
hay
an as decisiones posibles.
Desde el pun o de
is a é ico, es deci , sob e la eo ía, la elección
o no esul a nada ácil o no iene sen ido. En la
base de es a al e na i a quizás se encuen e la
con i encia en Ma x de lo que se pod ía llama
comunismo como mo imien o
y
comunismo co-
mo ideal. Aunque es e modo de e no se ía
nada acep able po un ma xis a, lo que nos de-
uel e al mismo e eno de pa ida. Pe o el
con lic o de los p elimina es pa a una é ica ma -
xis a no se p esen a al menos como un con lic o
en e in e p e aciones de Ma x. No es an o un
asun o canónico como algo di e en e sob e lo
que no hemos hecho más que esquema iza .
Sin emba go, pa a Lukács, ol iendo a las
e e encias his ó icas, es e con lic o apun ado es
una dualidad bu guesa ajena al ma xismo, en-
diendo a zanja la en su
His o ia y consciencia
de clase,
si bien es e lib o, po lo p on o, no
cons i uye una in es igación é ica. Es quizás de-
masiado p on o, de o o lado, emi i un juicio
conclusi o sob e las apo aciones en es e lan-
co de Agnes Helle , como uno de los mejo es
discípulos de Lukács. Hab á que acep a , en
Vid.
R.
DE
LA
VEGA,
H.
J.
SANDKWLER,
eds.,
Ma xism ls und E hik,
F ank u ,
1970.

conclusión, que no se ha dado ni
una
é ica ma -
xis a ni el desa ollo en madu ez de sus dos
p incipales ap oximaciones.
Tan o una exégesis mo al de Ma x como una
mo al ma xis a pa ecen di íciles de consegui se.
A
deci e dad, poco puede espe a se é icamen-
e de una concepción ma e ialis a de la his o ia,
en la que poco ambién ha de impo a ,
y
en
igo , la esolución de los con lic os p ác icos
según el pun o de is a de lo in e no a la eo-
ía
'O:
una concepción gene al, como ha esc i o
MacIn y e, no iene ue za de imposición mo al
po sí misma. Queda ía, sin emba go, una ez
negada la subs anciación de una mo al ma xis a,
alguna en ana abie a a la in es igación y p o-
moción del conjun o de alo es comunis as de
los que pa icipa el ma xismo, como ya esboza-
a el mismo Ma x. Con ibuyendo a es e es-
pec o, en un a ículo de
1983,
Manuel Sac is-
án nos apun a la posibilidad de in eg ación del
lo
Vid.
A.
MACINTYRE,
A
Sho His o y o E hics,
Lond es, 1968, pp. 268-269.
ma xismo, en cuan o
sabe polí ico,
den o de
un gene al
discu so é ico."
Y,
desde luego, po
o o lado, pueden a a se cues iones é icas en
oda su ex ensión haciendo p o echo de la c í-
ica ma xiana y de los a ios ma xismos. Temas,
en odo caso, no nos han de al a . De lo que se
a a es de deja de hace del ma xismo una eo-
logía secula .
Pod emos habla de una
mo al del ma xismo
-o, si se quie e, de una
mo alidad ma xis a-
sólo en la medida en que sepamos que no hay,
en la eo ía, ningún
ma xismo mo al,
ni mucho
menos una
mo al ma xis a.
Eso po una pa e.
Y
que, como en odo sabe p ác ico, po o a
pa e, lo c ucial es á, en úl imo é mino, en
aquello que hay de e dad en e lo que se dice
en la eo ía
y
lo que se hace en la p ác ica.
l1
Vid.
M.
SACRISTÁN,
«¿Qué
Ma x se lee á en el
siglo XXI»,
El
Pais,
14.111.1983 (Suplemen o n."
10).
Vid.
ambién «El luga de la é ica en el ma xismo»,
en
A.
HELLER,
His o ia
y
ida co idiana,
Ba celona,
1972,
y
de la misma au o a,
Hipó esis pa a
una
eo ía
ma xis a de los alo es,
Ba celona,
1974.