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El "mundo al revés" en Hegel y Heidegger

Abstract

Gabás Pallás, Raúl

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El "mundo al revés" en Hegel y Heidegger

Author: Gabás Pallás, Raúl
Publisher: Dipòsit Digital de Documents de la UAB
Year: 1984
DOI: 10.5565/rev/enrahonar.991
Source: https://ddd.uab.cat/pub/enrahonar/0211402Xn7-8/0211402Xn7-8p69.pdf
EL
«MUNDO AL
REVÉS~
EN HEGEL
Y
HEIDEGGER
Raul
GABAS
En
¿Qué es me a iica?
Heidegge inicia su
plan eamien o de «un in e ogan e me a ísico»
con las palab as: «La iloso ía, conside ada desde
el pun o de is a de la sana azón humana, es,
según Hegel, el «mundo al e és»'. Ambos pen-
sado es coinciden, pues, en que la iloso ía es el
« e és» del mundo, el mundo is o en imagen
in e ida o po la o a pa e. Si dos au o idades
como las mencionadas acep an es a ó mula, sin
duda Nie zsche da en el cla o cuando, con ma -
cada i onía an ime a ísica, esc ibe: «Po ello los
aná icos
y
los bea os de cabeza colgan e, que
ambién lle an colgando el co azón hacia abajo,
p edican: "el mundo mismo es un enómeno
me doso", pues odos ellos son de espí i u sucio;
y
en especial aquéllos que no ienen descanso ni
eposo si no en el mundo po de ás, -/los as-
mundanos!
»2.
En el pasaje ci ado Heidegge no dice en qué
ob a de Hegel se halla la a i mación de que la i-
loso ía es «el mundo al e és». El esc i o donde
más explíci amen e encon amos al a i mación
es el a ículo:
Sob e la esencla de la cn' ica losó-
ca en gene aly su elación con el es ado ac ual
de la loso ia en pa icula j.
Allí apa ece el si-
guien e pá a o: «La iloso ía es eso é ica po na-
u aleza; de suyo no es á hecha pa a la plebe, ni
es capaz de se acondicionada pa a ella. Sólo es
iloso ía po el hecho de opone se a la azón
(Ve s and)
y,
más oda ía, a la sana azón huma-
na..
.
En elación con és a, el mundo de la iloso-
ía es
un mundo al e és.
)>
La cues ión es si la ci a de Hegel en Heidegge
es me amen e inciden al, e udi a, o, po el con-
a io, desde su posición inaugu al en la lección
de Heidegge anuncia una coincidencia unda-
men al de és e con Hegel. Pa a esponde a esa
cues ión, hemos de e p ime amen e el sen ido
que la exp esión «mundo al e és» iene en el
con ex o hegeliano. An icipemos de en ada que
la posible coincidencia hab á de busca se en el
pa alelismo de los siguien e concep os:
Se
y
en e en Heidegge
Razón
(Ve nun )
y
en endimien o
(Ve s and)
en Hegel.
Heu ís icamen e, a mane a de hipó esis, po-
demos es ablece es a analogía: el se de Heideg-
ge se compo a con la « azón» de Hegel como el
mundo de los en es en Heidegge se compo a
con la es e a del en endimien o en Hegel. Po
deci lo más cla amen e: «se »
y
«en e» en Hei-
degge pueden aduci se has a cie o pun o po
« azón»
y
«en endimien o» en Hegel.
Y,
po o a
pa e, en an o la nada heidegge iana se iden i i-
ca con el se , ambién pod emos p olonga la
compa ación
y
a i ma que la «nada» en Hegel se
iden i ica en él con la « azón». De hecho, leyen-
do a en amen e el comienzo de la
Lógzca
hege-
liana, p on o nos pe ca a emos de la equi alen-
cia en e «se », «nada»
y
«pu o sabe » ( azón).
Po lo que espec a a la pue a de en ada en la
iloso ía, en Heidegge se c uza el umb al po la
ele ación a la di e encia on ológica
y,
en Hegel,
po la ele ación al eino de la azón.
Veamos en qué medida es posible nues a hi-
pó esis heu ís ica. En Hegel el «mundo al e és»
es el de la azón. Es a, como conciencia de que la
ealidad es un único odo uni a io, se con apo-
ne a las di isiones an i é icas e i econciliables
del en endimien o, ales como se -nada, suje o-
obje o, ideal- eal, sabe -in uición, causa-e ec o,
esencia- enómeno.
De ca a al posible pa angón con Heidegge , es
impo an e la mane a como es á o mulada la
c í ica de Hegel con a Kan , Jakobi
y
Fich e. Les
acusa de que cons uyen un sis ema median e la
cul u a de la e lexión, que es una cul u a de la
sana azón humana. Es a cul u a con apone ab-
solu amen e lo in ini o a lo ini o, limi ando la
azón a la o ma de la ini ud (po ejemplo, im-
posibilidad de un conocimien o acional de
Dios; incapacidad de uni ica los campos ini os
del sabe ). El en endimien o ci a odo su in e és
en pone a sal o la ealidad, e dad, subsis encia
y
di e encias de lo ini o (el eino de los en es en
Heidegge ). Sin emba go, pa a Hegel, la au én-
ica e dad de lo ini o sólo puede saca se a la luz
median e su aniquilación a a és de la azón
i-
losó ica (el en e que en Heidegge se ilumina a la
luz de la nada). La ciencia ilosó ica comienza
cuando el absoluo es econocido como único se .
Pe o el en endimien o se mues a impo en e pa-
a es o, pues es incapaz de pensa lo absolu o. Lo
concibe siemp e como ini o, como un «algo»
con apues o a o o «algo» (en é minos de Hei-
degge : en iende el se a mene a de en e, no Ile-
ga a pensa la di e encia on ológica). La ac i i-
dad ípica del en endimien o es di idi , ija
y
halla elaciones en e lo que pe manece di idi-
do. Si in en a uni ica lo sepa ado, se en eda en
a i í esis insolubles. Po eso, la azón ilosó ica y
la sana azón humana ep esen an dos isiones
diame almen e opues as (in e idas) del mun-
do. Pa a el en endimien o lo eal es la mul ipli-
cidad de los en es sensibles y ini os; lo absolu o,
en cambio, o bien se conside a inexis en e, o
bien es decla ado como una idea acía, sin con e-
nido. Pa a la azón ( iloso ía), po el con a io,
oda esa es e a del en endimien o no iene eali-
dad de po sí; la au én ica ealidad es aquel on-
do ca en e de p esupues os (absolu o) que pone
lo ini o
y
lo sup ime. El absolu o en Hegel es la
uen e de la his o ia
y
el luga de su desapa i-
ci6n. Heidegge 5n e p e a jus amen e
La Feno-
menologia del espil-i z
como la pa usía del abso-
lu o en la his o ia humana, como p esencia del
absolu o en noso os, que es a la ez p esencia en
él mismo.
Po penoso que Hegel pueda esul a en su
lec u a, no hay duda de que se p onuncia con
cla idad sob e su concep o de iloso ía. En iende
po iloso ía el «sabe del absolu o» o, ambién,
el conocimien o de la azón a a és de la azón.
Y
po eso p ecisamen e Hegel es eco dado en la
ac ualidad con ges o escép ico. El absolu o
...
¿qué es eso?
Y,
po o a pa e, jacaso exis e la
azón? Ese ges o de escep icismo se hace ex ensi-
o a la posibilidad misma de la iloso ía. En ela-
ción con ales p egun as, la posición de Hegel
pod ía esumi se en las siguien es p oposiciones:
lo absolu o es lo ca en e de p esupues os; nada
exis e sin la p esencia de lo que ca ece de p esu-
pues os; po eso mismo el absolu o
no
deja nada
ae a de si,
Es imposible pensa sin pensa el ab-
solu o; pensa es el desa ollo del absolu o; no se
puede pensa sin el pensa pu o, que es el pensa
(o absolu o) que se piensa a sí mismo.
¿Es posible hace plausible oda ía es e len-
guaje, que pa ece enido de los ex a e es es?
In en a ía una p ueba median e la p egun a:
¿Puede alguien pensa en se io sin la idea de
uni e so? Po uni e so se en iende la o alidad
y
unidad de los en es en un nexo ecíp oco, que se
man iene g acias a leyes in e nas de la ealidad,
la cual es «una» en medio de sus di e encias.
Pensa en busca una pa e, o la o alidad, o las
leyes básicas de ese nexo. Un pensa cabal no in-
cu e en la osadía de aisla en e amen e una pa -
e, como si és a no u ie a ninguna en ana
abie a hacia o as pa es o es a os (po ejemplo,
como si la biología no es u ie a conec ada con la
ísica).
A
su ez, el pensa mismo, de un lado, se
halla den o del uni e so
y,
de o o lado, se en-
en a a él como su obje o, si bien con la pe sua-
sión de que pensan e
y
pensado llega án a coin-
cidi , pues ambos se hallan inme sos en la uni-
dad del odo. Es e odo no puede cons i ui se
po lo que las pa es ienen como ales, como di-
e en es, sino po una ue za in e na que man-
iene la unión a pesa de las di e encias. Cuando
el homb e p egun a
y
quie e sabe , no espe a
que las cosas le digan qué es sabe , sino que él
iene ya un sabe ace ca del sabe . Sabe es p eci-
samen e un e la o alidad, un adqui i con-
ciencia de ella. Tal sabe b o a desde den o de
la o alidad, como su p opio mo imien o. Po
an o, el sabe es la conciencia que la o alidad
adquie e de sí misma, es la au oconciencia del
absolu o.
Una cie a au oconciencia del absolu o es e1
p esupues o de oda iloso ía genuina
y
de oda
ciencia en gene al. Jamás pod á cons i ui se nin-
guna ciencia, si ella no pa e de una noción p e-
ia de sabe . Se sabe desde den o, nadie en a
desde ue a en el sabe . El decisionismo más no-
minalis a ija las bases de la ciencia a la luz de un
sabe ya conquis ado.
La iloso ía in ie e el mundo, e el mundo al
e és, po que ompe los esquemas de ep esen-
ación de la sana azón humana, de la expe ien-
cia sensible a la que es á acos umb ado el hom-
b e. El ciudadano no mal
y
co ien e piensa: Co-
nozca yo o no conozca, las cosas son. Tiene eali-
dad el á bol, la pied a, es e homb e, la luna, el
sis ema sola , el alimen o que yo omo. Que yo
conozca o no odo eso, nada añade a su ealidad.
Es p oblemá ico, p osigue la sana azón huma-
na, que exis a o no una dimensión in isible, pe-
o lo sensible cie amen e es, al como yo lo eo
y
oco. Pa a la iloso ía odo ello es me o enóme-
no, me a apa ición ansi o ia de la ue za del
p incipio, de lo incondicionado, del absolu o,
que en el mo imien o de engend a
y
bo a los
momen os pa icula es se man iene siemp e
igual a sí mismo.
Y,
pa a Hegel, en ese mo i-
mien o el sabe no se añade desde ue a, sino
que b o a desde lo incondicionado (pues lo in-
condicionado es á p esen e en el pensa ) como el
p oceso de su p opia de e minación.
En as onomía se maneja la posibilidad de un
uni e so pe iódico que se expande desde una ex-
plosión o igina ia
y
uel e a eplega se en el es-
ado denso de la ma e ia p ime a. (Qué se ía en
al caso lo eal? Sin duda la ley in e na po la que
el uni e so eco e su ciclo. Con es a espues a
en amos en un eino an abs ac o como el de
Hegel, pues a i mamos que el uni e so no es el
conjun o de sus es ados isibles, sino la ley in e -
na que lo de e mina (sólo accesible a la azón).
Pa a Hegel, la azón que conoce es a ley no es
o a cosa que la apa ición conscien e de la es uc-
u a in e na y e e na del mundo. Es a es uc u a
ocul a, la e dade a ealidad (jun o con su salida
a la supe icie), es un in e io desde el que eme -
ge
y
en el que se sume ge el uni e so. Po eso el
espí i u humano, que es la apa ición sup ema
del ondo del mundo, ac úa en la luidez p oce-
sual de los con enidos engend ados
y
e u ados
(sup imidos) po él mismo. El espí i u, como ac-
o de p esencia, engend a los en es.
La in e sión del mundo ope ada en la iloso ía
hegeliana alcanza su exp esión más acucian e en
la iden i icación del se con la nada. La nada, co-
mo negación de odo en e conc e o, se iden i ica
en Hegel con el se . La iloso ía alcanza su cúspi-
de con la a i mación de que el se es la nada
y
de
que el en e sensible p opiamen e no es. En la
Ló-
gica
Hegel a i ma que el esul ado de la
Fenome-
noLog a
es el pu o sabe , el cual ha supe ado la
elación con o o y es inmedia ez simple (cein a-
che Unmi elba kei »). Es a inmedia ez simple
es el pu o se , que es lo mismo que la pu a nada.
«El se es la pu a inde e minación
y
el pu o a-
cío. En él no puede in ui se nada, si es que aquí
cabe habla de in uición; o bien, es solamen e
es e pu o in ui acío. No hay en él nada que
pueda pensa se; o bien, es simplemen e es e
pensa acío»5.
Ru h-E a Schulz ejempla iza el se pu o de
Hegel con aquel es ado de quie ud de las cosas
en el que nues a mi ada aga po ellas y és as no
se mue en («descansan en sí»)6. Pe o Hegel a
más
allá de la simple compa ación
y
sos iene que
el pensa pu o
y
el se pu o se iden i ican como
un in ui acío en el que oda ía no han su gido
de e minaciones. El paso de la inde e minación
(nada)' a las de e minaciones es un p oceso e e -
no y, po o a pa e, una acción empo al que
puede p oduci epe idamen e cualquie suje o
ini o.
Veamos aho a en qué medida
Heidegge ,
con
su ci a de la exp esión hegeliana «mundo al e-
és», iene en men e un con enido de la iloso ía
(de la ma a ísica) pa angonable con el de Hegel.
Al abo da el p oblema de ¿qué es me a ísica?,
Heidegge se halla an e un audi o io de cien í i-
cos. Po an o, si ambién en elación con ellos la
iloso ía es el mundo al e és, hab á de en en-
de se que la ciencia se mue e oda ía en la es e a
de la sana azón humana. De hecho Heidegge
in oduce una cues ión que esul a ex aña pa a
los cien í icos, la p egun a de la «nada». En la
ciencia
«lo
que hay que inqui i es an sólo el en-
e
y,
po lo demás,
nada;
el en e solo
y
nada
más
...
La nada es lo que la ciencia echaza
y
abandona po se
nade ia..
.
La ciencia no quie e
sabe nada de la nada9.
De es a nada silenciada en la ciencia, si bien
nomb ada en ella po lo menos como negación
lógica
y
bajo el gi o del «nada más», quie e ha-
bla Heidegge en su cues ión de me a ísica. La
expe iencia undamen al po la que se conside a
legi imado pa a habla de la nada es la de la an-
gus ia. En la angus ia, dice, odas las cosas se su-
me gen en una indi e enciación. «En esa cla a
noche que es la nada de la angus ia, es donde
su ge la o igina ia "pa encia" del en e como al
en e; que es en e
y
no nada. Pe o es e
"y
no na-
da" que añadimos en nues a elocución no es,
empe o, una acla ación
subsiguien e,
sino lo que
p e iamen e posibili a la pa encia del en e en
gene al. La esencia de es a nada, o igina iamen-
e anonadan e, es: que lle a, al exis i , po ez
p ime a, an e el en e en cuan o al)?. Sob e es a
nada, a cuya luz se e ela el en e en lo que es,
Heidegge a i ma que «ella pe enece o igina ia-
men e a la esencia del se mismo», que «en el se
del en e acon ece el anonada de la nada»lO.
Has a aho a no pa ece que nos hayamos aleja-
do de las coo denadas hegelianas: la nada pe e-
nece a la esencia del se
y
eje ce en los en es un
e ec o anonadan e. Pa a que no nos pe damos
en sospechas y con usiones, Heidegge mismo
añade: «El se pu o y la nada pu a son lo mismo.
Es a ase de Hegel es jus a. El se
y
la nada an
jun os; pe o no po que ambos coincidan en su
inmedia ez e inde e minación -como sucede
cuando se los conside a desde el concep o hege-
liano del pensa -, sino que el se es, po esen-
cia, ini o,
y
solamen e se pa en iza en la as-
cendencia de la exis encia que sob enada en la
nada.
»l
l
2
Qué quie e deci aquí Heidegge
?
¿Cuál es su di e encia genuina de Hegel?
Analicemos el pá a o ase po ase. Admi e
en p ime luga que «el se
y
la nada an jun os));
pe o, añade, «no po que ambos coincidan en su
inmedia ez e inde e minación -como sucede
cuando se los conside a desde el pun o de is a
hegeliano del pensa -». Heidegge quie e de-
ci nos, sin duda, que no acep a la posición hege-
liana en lo e e en e a la «mane a» de en ende el
se
y
la nada desde la na u aleza del pensa . En
e ec o, pa a Hegel el pensa mismo es se ,
y
és e
coincide con la nada po que el pensa pu o ca e-
ce de de e minación (de odo «algo»). Sin em-
ba go, iqué quie e exp esa Heidegge , que el
pensa en gene al es inep o pa a abo da el p o-
blema de se
y
nada, o solamen e que la mane a
hegeliana de en ende el pensa alsi ica la e -
dade a elación de se
y
nada? Si a endemos a la
ob a heidegge iana en gene al,
y
no sólo a es e
pasaje, di íamos que el én asis es á ca gado en lo
segundo, en la mane a hegeliana de en ende el
pensa .
Y
¿cuál es es a mane a? Pa a Hegel el
pensa piensa desde sí
y,
po an o, iene su un-
damen o en sí mismo. El se
y
la nada, como o i-
gen úl imo, no escapan al pode del concep o.
La azón no es ex ínseca al se . Heidegge no
compa e es o, pues ecu e
a
la libe ad como
o igen del undamen o12.
Y,
en elación con es e
ema, esc ibe explíci am-.n e: «Aun cuando en la
ascendencia se desencub e siemp e el se , no se
equie e pa a ello una cap ación on ológico-
concep ual. Así, la ascendencia en gene al,
puede pe manece ocul a como al,
y
conoce se
sólo en una in e p e ación indi ec a.»'3
Y
en el
«epllogo»
(Nachwo )
de
Qué
es me a isica?,
Heidegge dice que la lógica es solamen e una
in e p e ación de la esencia del pensamien o.
Po an o, la di e encia heidegge iana en e se
y
en e, es ambién una di e encia en e se
y
con-
cep o. El se p ocede al concep o. El se es uen e
del pensa , pe o sin iden i ica se en e a e inme-
dia amen e con él. Lo cual signi ica que el se no
es pensa en su inmedia ez, sino solamen e en
alguna de sus mediaciones.
Y
es o implica a su
ez que el pensa puede ins ala se en obediencia
al se o en el ol ido del mismo.
En la segunda pa e del pá a o: «sino que el
se es, po esencia, ini o,
y
solamen e se pa en i-
za en la ascendencia de la exis encia que sob e-
nada en la nada», Heidegge quie e indica la
aíz po donde la nada se adhie e al se . Esa aíz
es la ini ud. Hegel p opugnaba la unidad de a-
zón
y
en endimien o (se
y
en e)
y,
po eso, de-
endía la in ini ud del se , ya que sólo puede se
ini o lo que encuen a un lími e ex e io . En
consecuencia, la nada ampoco puede en ende -
se como un elo ex e no del se ; se iden i ica in-
ínsecamen e con él. El mal, el de eni
y
la des-
ucción no sob e inie on al se (a un se p imi-
genio sin mancilla), sino que o maban desde el
p incipio una unidad con él. ¿Qué p e ende
aho a Heidegge con la ini ud del se ? La es-
pues a no es á cla a, pe o su a i mación sólo ie-
ne sen ido si p e ende ma ca , más que en He-
gel, la dis ancia
y
di e encia en e se
y
en e; lo
cual epe cu e, po ejemplo, en una meno ue -
za on ológica de las ca ego ías. Lo dicho signi ica
a su ez que el se no es inmanen e al en e, sino
que le ad iene
o
sob e iene, o, dicho de o o
modo, el en e mundano no se e e niza (inmo a-
liza) en el se , sino que es es ic amen e empo-
al. La ini ud basada en el lími e (en lo que es á
ue a) explica la condición de no-en e
y,
en es e
sen ido, de nada que compe e al se .
Po lo que espec a a la elación en e la nada
y
el se mismo, hay a i maciones que sugie en una
iden idad en e ambos, pe o o as pa ecen indi-
ca que la nada es como un elo ex e io en el
que es á en uel o el se . Po ejemplo, el
Nach-
wo
(epílogo) de
1943
a i ma que la nada, como
lo o o del en e, es el elo del se , aunque, po
o a pa e, dice que ha de p oba se si la nada se
ago a con una negación de odo en e. o bien se
des ela como lo que se dis ingue de odo en e,
que llamamos «se ». Lo en e amen e opues o a
odo en e es el no-en e, pe o es a nada esenciali-
za
(wes )
como el se .
En
Elongen de la ob a de a e
apa ece e1 ex-
o: «En el cen o del en e en o alidad exis e un
luga abie o que es un cla o. Pensado desde
el
en e es más exis en e que el en e. Es e cen o
abie o no es á ci cundado po el en e, sino que
es e cen o cla o odea odo en e como la nada,
que apenas conocemos»14. Dejando de lado el
hecho de que «se cen o»
y
« odea » son imáge-
nes di íciles de compagina , Heidegge pa ece
indica que la nada se compo a como un lími e
en ol en e espec o del en e.
Y
así adquie en
ambién su sen ido las úl imas palab as del pá-
a o en el que Heidegge se dis ancia de Heg-
gel: «El se es, po esencia, ini o,
y
solamen e se
pa en iza en la ascendencia de la exis encia que
sob enada en la nada». El homb e no es á inme -
so en e amen e en los en es, sino que los as-
ciende.
Y
la ascendencia lle a p ecisamen e a
sob enada en la nada, donde el homb e, como
pensa admi ado, oma la luz que escla ece los
en es.
¿Ha conseguido Heidegge dis ancia se de
'
Hegel o, po el con a io, nos ha o ecido una
lección de iloso ía hegeliana? Coincide an e o-
do con Hegel en e «el mundo al e és». El
mundo es, po supues o, el de los en es maneja-
bles, disponibles, accesibles a la expe iencia sen-
sible e incluso al análisis cien í ico. El e és de
odo es o iene que se el no-en e, el anonada-
mien o del mundo. Ambos ilóso os adquie en
conciencia de la nega i idad del pensamien o,
pues no hab ía p egun a si el homb e no se e i-
gie a como lo o o en e al en e,
y
si las cosas no
se con on a an con su e és: ¿po qué exis e el
en e
y
no la nada?; ¿po qué los o ganismos son
simé icos
y
no de o o modo?; ¿po qué los
componen es de la ma e ia son ex ensos
y
no
simples? Coinciden igualmen e en a i ma una
iden idad de se
y
nada, que, en su unidad, ie-
nen la p imacía en e al en e,
y
ac úan sob e él
como ue za an o o iginan e como anonada-
do a.
Pe o, a pesa de es as coincidencias, Heideg-
ge quie e deslinda se de Hegel po la a i ma-
ción de que el se es « ini o». Hemos in en ado
encon a el sen ido de es a a i mación en la idea
de «lími e».
Hegel pa e del absolu o po que no
admi e un « ue a» de él. Ni el se es á ue a del
pensa , ni el pensa ue a del se ; no hay se sin
en e ( azón sin en endimien o), ni en e sin se .
En cambio, la di e encia on ológica de Heideg-
ge , aunque insis e en la e e encia ecíp oca en-
e se
y
en e, pe mi e habla , sin emba go, de
un se ue a del en e
y,
po an o, de un lími e
en e en e
y
se . El se excede oda p esen ación
en los en es; los {unda, pe o a la ez los ascien-
de. Si, exis iendo un se que ebasa el en e, Hei-
degge a i ma, no obs an e, que el se es ini o,
es o signi ica, además de lo dicho, que el se sólo
nos llega
y
se e ela en la empo alidad limi ada.
Re i iéndose a la c í ica sa iana según la cual
la nada en Heidegge es á sepa ada del mundo
y
no gua da elación con él, P iscilla
N.
Cohn es-
c ibe: «Puede man ene se la in e p e ación de
que la Nada es á sepa ada del mundo, aunque
se ía mucho más ácil sos ene es e pun o de is-
a a la luz de los esc i os pos e io es de Heideg-
ge en ez de al ampa o de los p ime os, que son
a los que Sa e se e ie e. Lo que no puede de-
ende se es la idea de Sa e según la cual la nada
no sólo es á sepa ada del mundo, sino que no
iene elación con él»'>.
Es as dudas exegé icas no su gi ían en elación
con Hegel. Pa a
él
no hay más que una única
ealidad (unidad), llamada absolu o, que es á
p esen e en el odo
y
en las pa es
o,
mejo di-
cho, que ealiza el odo a a és de las pa es.
Heidegge pe sigue el mó il undamen al de su-
pe a el panlogismo hegeliano. El medio básico
pa a ello es si ua el se más allá del pensamien-
o, como una ealidad ascenden e en e a él.
El se sólo adquie e su pa usía a a és del pensa-
mien o ( aducido a palab a), que asume moda-
lidades como
dich en
(poe iza ),
denken
(pen-
sa ),
danken
(ag adece ),
andenken
(conmemo-
a ), pe o nunca pie de el seño ío sob e él.
Sin emba go, es e se ño ío del se sólo en a
en el campo de la iloso ía en an o puede se
pensado. Más allá del pensamien o e balizado
no queda sino el eino del silencio.
Si el hecho de que Heidegge esc iba achada
la palab a se , como,p o es a con a la ep esen-
ación de que és e sea algo en e al homb e1" lo
ace ca de nue o a la au oconciencia hegeliana
del absolu o en el pensa humano, es o o aspec-
o que debe oma se en conside ación den o de
la p oblemá ica que hemos esbozado.
Pa a el quehace ac ual de la iloso ía, en la
con on ación de Hegel
y
Heidegge se plan ean
dos p egun as. En p ime luga , j enemos
a
nues o alcance alguna expe iencia plausible que
nos pe mi a segui ema izando un «mundo al
e és» o, po el con a io, sólo es iable aquella
a ea ilosó ica que sea capaz de exp esa se en un
lenguaje en consonancia con las ciencias?
Y,
en
segundo luga , ¿cuál es el sen ido de la di e en-
cia en e se
y
pensa ?
Con iemos el p egun a a la his o ia, que de él
mana. Pond é in a es e esc i o «memo ial» con
dos ci as. Una de Edipo en Colono de Só ocles,
u ilizada po Heidegge en el epílogo a ¿Qué es
me a ísica?: «Siemp e se man iene en sí lo acon-
ecido, pe manece una decisión de la consuma-
ción».
Y
o a omada del inal de la
Fenomeno-
logia
de Hegel: «El camino del espí i u que se sa-
be como espí i u es el ecue do de los espí i us,
al como és os son en sí mismos
y
al como eali-
zan la o ganización de su eino».

NOTAS
---
C .
¿
Qué es me a isica? y o os ensayos,
ed. Siglo Vein-
e, p. 39.
2
Así habló Za a us a,
Mad id, Alianza 19808, p. 283.
3
C .
Glockne Jubilaumsausgabe,
omo 1, S u ga
1927.
4
El concep o hegekeno de la
expe iencia,
en
Sendaspe -
didas,
Buenos Ai es, Losada 1960, p. 100 SS.
5
Lógica,
Lib o 1, sec. 1, cap. 1, A.
6
Sez'n in Hegels Logik,
en
Wi klichkei und Re iexion,
P ullingen, Neske 1973,
p.
368.
7
ES o almen e usual en el lenguaje o dina io la p egun-
a: ¿qué piensas?, seguida de la espues a: «nada», lo cual
acaece en es ados en que el espí i u se halla abso o e indi-
e enciado.
8
Ibid., p. 41 s.
9
Ibid.,
P.
49.
10
Ibid., p. 50.
11
Ibid., p.
52.
12
C . en
De la esencia del undamen o,
en
¿Qué e. me-
a isica? y o os ensayos,
ed. c., p. 98.
13
Ibid., p. 103.
'"dición FCE, p. 80.
1,
Heidegge : su iloso ía a a és de la nada, Mad id,
Guada ama 1975, p. 11.
1-u Seins age, F anc o , Klos e mann 1977"
p.
31.