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El "mundo al revés" en Hegel y Heidegger

Gabás Pallás, Raúl

Abstract

Gabás Pallás, Raúl

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EL «MUNDO AL REVÉS~ EN HEGEL Y HEIDEGGER Raul GABAS En ¿Qué es me a iica? Heidegge inicia su plan eamien o de «un in e ogan e me a ísico» con las palab as: «La iloso ía, conside ada desde el pun o de is a de la sana azón humana, es, según Hegel, el «mundo al e és»'. Ambos pen- sado es coinciden, pues, en que la iloso ía es el « e és» del mundo, el mundo is o en imagen in e ida o po la o a pa e. Si dos au o idades como las mencionadas acep an es a ó mula, sin duda Nie zsche da en el cla o cuando, con ma - cada i onía an ime a ísica, esc ibe: «Po ello los aná icos y los bea os de cabeza colgan e, que ambién lle an colgando el co azón hacia abajo, p edican: "el mundo mismo es un enómeno me doso", pues odos ellos son de espí i u sucio; y en especial aquéllos que no ienen descanso ni eposo si no en el mundo po de ás, -/los as- mundanos! »2. En el pasaje ci ado Heidegge no dice en qué ob a de Hegel se halla la a i mación de que la i- loso ía es «el mundo al e és». El esc i o donde más explíci amen e encon amos al a i mación es el a ículo: Sob e la esencla de la cn' ica losó- ca en gene aly su elación con el es ado ac ual de la loso ia en pa icula j. Allí apa ece el si- guien e pá a o: «La iloso ía es eso é ica po na- u aleza; de suyo no es á hecha pa a la plebe, ni es capaz de se acondicionada pa a ella. Sólo es iloso ía po el hecho de opone se a la azón (Ve s and) y, más oda ía, a la sana azón huma- na.. . En elación con és a, el mundo de la iloso- ía es un mundo al e és. )> La cues ión es si la ci a de Hegel en Heidegge es me amen e inciden al, e udi a, o, po el con- a io, desde su posición inaugu al en la lección de Heidegge anuncia una coincidencia unda- men al de és e con Hegel. Pa a esponde a esa cues ión, hemos de e p ime amen e el sen ido que la exp esión «mundo al e és» iene en el con ex o hegeliano. An icipemos de en ada que la posible coincidencia hab á de busca se en el pa alelismo de los siguien e concep os: Se y en e en Heidegge Razón (Ve nun ) y en endimien o (Ve s and) en Hegel. Heu ís icamen e, a mane a de hipó esis, po- demos es ablece es a analogía: el se de Heideg- ge se compo a con la « azón» de Hegel como el mundo de los en es en Heidegge se compo a con la es e a del en endimien o en Hegel. Po deci lo más cla amen e: «se » y «en e» en Hei- degge pueden aduci se has a cie o pun o po « azón» y «en endimien o» en Hegel. Y, po o a pa e, en an o la nada heidegge iana se iden i i- ca con el se , ambién pod emos p olonga la compa ación y a i ma que la «nada» en Hegel se iden i ica en él con la « azón». De hecho, leyen- do a en amen e el comienzo de la Lógzca hege- liana, p on o nos pe ca a emos de la equi alen- cia en e «se », «nada» y «pu o sabe » ( azón). Po lo que espec a a la pue a de en ada en la iloso ía, en Heidegge se c uza el umb al po la ele ación a la di e encia on ológica y, en Hegel, po la ele ación al eino de la azón. Veamos en qué medida es posible nues a hi- pó esis heu ís ica. En Hegel el «mundo al e és» es el de la azón. Es a, como conciencia de que la ealidad es un único odo uni a io, se con apo- ne a las di isiones an i é icas e i econciliables del en endimien o, ales como se -nada, suje o- obje o, ideal- eal, sabe -in uición, causa-e ec o, esencia- enómeno. De ca a al posible pa angón con Heidegge , es impo an e la mane a como es á o mulada la c í ica de Hegel con a Kan , Jakobi y Fich e. Les acusa de que cons uyen un sis ema median e la cul u a de la e lexión, que es una cul u a de la sana azón humana. Es a cul u a con apone ab- solu amen e lo in ini o a lo ini o, limi ando la azón a la o ma de la ini ud (po ejemplo, im- posibilidad de un conocimien o acional de Dios; incapacidad de uni ica los campos ini os del sabe ). El en endimien o ci a odo su in e és en pone a sal o la ealidad, e dad, subsis encia y di e encias de lo ini o (el eino de los en es en Heidegge ). Sin emba go, pa a Hegel, la au én- ica e dad de lo ini o sólo puede saca se a la luz median e su aniquilación a a és de la azón i- losó ica (el en e que en Heidegge se ilumina a la luz de la nada). La ciencia ilosó ica comienza cuando el absoluo es econocido como único se . Pe o el en endimien o se mues a impo en e pa- a es o, pues es incapaz de pensa lo absolu o. Lo concibe siemp e como ini o, como un «algo» con apues o a o o «algo» (en é minos de Hei- degge : en iende el se a mene a de en e, no Ile- ga a pensa la di e encia on ológica). La ac i i- dad ípica del en endimien o es di idi , ija y halla elaciones en e lo que pe manece di idi- do. Si in en a uni ica lo sepa ado, se en eda en a i í esis insolubles. Po eso, la azón ilosó ica y la sana azón humana ep esen an dos isiones diame almen e opues as (in e idas) del mun- do. Pa a el en endimien o lo eal es la mul ipli- cidad de los en es sensibles y ini os; lo absolu o, en cambio, o bien se conside a inexis en e, o bien es decla ado como una idea acía, sin con e- nido. Pa a la azón ( iloso ía), po el con a io, oda esa es e a del en endimien o no iene eali- dad de po sí; la au én ica ealidad es aquel on- do ca en e de p esupues os (absolu o) que pone lo ini o y lo sup ime. El absolu o en Hegel es la uen e de la his o ia y el luga de su desapa i- ci6n. Heidegge 5n e p e a jus amen e La Feno- menologia del espil-i z como la pa usía del abso- lu o en la his o ia humana, como p esencia del absolu o en noso os, que es a la ez p esencia en él mismo. Po penoso que Hegel pueda esul a en su lec u a, no hay duda de que se p onuncia con cla idad sob e su concep o de iloso ía. En iende po iloso ía el «sabe del absolu o» o, ambién, el conocimien o de la azón a a és de la azón. Y po eso p ecisamen e Hegel es eco dado en la ac ualidad con ges o escép ico. El absolu o ... ¿qué es eso? Y, po o a pa e, jacaso exis e la azón? Ese ges o de escep icismo se hace ex ensi- o a la posibilidad misma de la iloso ía. En ela- ción con ales p egun as, la posición de Hegel pod ía esumi se en las siguien es p oposiciones: lo absolu o es lo ca en e de p esupues os; nada exis e sin la p esencia de lo que ca ece de p esu- pues os; po eso mismo el absolu o no deja nada ae a de si, Es imposible pensa sin pensa el ab- solu o; pensa es el desa ollo del absolu o; no se puede pensa sin el pensa pu o, que es el pensa (o absolu o) que se piensa a sí mismo. ¿Es posible hace plausible oda ía es e len- guaje, que pa ece enido de los ex a e es es? In en a ía una p ueba median e la p egun a: ¿Puede alguien pensa en se io sin la idea de uni e so? Po uni e so se en iende la o alidad y unidad de los en es en un nexo ecíp oco, que se man iene g acias a leyes in e nas de la ealidad, la cual es «una» en medio de sus di e encias. Pensa en busca una pa e, o la o alidad, o las leyes básicas de ese nexo. Un pensa cabal no in- cu e en la osadía de aisla en e amen e una pa - e, como si és a no u ie a ninguna en ana abie a hacia o as pa es o es a os (po ejemplo, como si la biología no es u ie a conec ada con la ísica). A su ez, el pensa mismo, de un lado, se halla den o del uni e so y, de o o lado, se en- en a a él como su obje o, si bien con la pe sua- sión de que pensan e y pensado llega án a coin- cidi , pues ambos se hallan inme sos en la uni- dad del odo. Es e odo no puede cons i ui se po lo que las pa es ienen como ales, como di- e en es, sino po una ue za in e na que man- iene la unión a pesa de las di e encias. Cuando el homb e p egun a y quie e sabe , no espe a que las cosas le digan qué es sabe , sino que él iene ya un sabe ace ca del sabe . Sabe es p eci- samen e un e la o alidad, un adqui i con- ciencia de ella. Tal sabe b o a desde den o de la o alidad, como su p opio mo imien o. Po an o, el sabe es la conciencia que la o alidad adquie e de sí misma, es la au oconciencia del absolu o. Una cie a au oconciencia del absolu o es e1 p esupues o de oda iloso ía genuina y de oda ciencia en gene al. Jamás pod á cons i ui se nin- guna ciencia, si ella no pa e de una noción p e- ia de sabe . Se sabe desde den o, nadie en a desde ue a en el sabe . El decisionismo más no- minalis a ija las bases de la ciencia a la luz de un sabe ya conquis ado. La iloso ía in ie e el mundo, e el mundo al e és, po que ompe los esquemas de ep esen- ación de la sana azón humana, de la expe ien- cia sensible a la que es á acos umb ado el hom- b e. El ciudadano no mal y co ien e piensa: Co- nozca yo o no conozca, las cosas son. Tiene eali- dad el á bol, la pied a, es e homb e, la luna, el sis ema sola , el alimen o que yo omo. Que yo conozca o no odo eso, nada añade a su ealidad. Es p oblemá ico, p osigue la sana azón huma- na, que exis a o no una dimensión in isible, pe- o lo sensible cie amen e es, al como yo lo eo y oco. Pa a la iloso ía odo ello es me o enóme- no, me a apa ición ansi o ia de la ue za del p incipio, de lo incondicionado, del absolu o, que en el mo imien o de engend a y bo a los momen os pa icula es se man iene siemp e igual a sí mismo. Y, pa a Hegel, en ese mo i- mien o el sabe no se añade desde ue a, sino que b o a desde lo incondicionado (pues lo in- condicionado es á p esen e en el pensa ) como el p oceso de su p opia de e minación. En as onomía se maneja la posibilidad de un uni e so pe iódico que se expande desde una ex- plosión o igina ia y uel e a eplega se en el es- ado denso de la ma e ia p ime a. (Qué se ía en al caso lo eal? Sin duda la ley in e na po la que el uni e so eco e su ciclo. Con es a espues a en amos en un eino an abs ac o como el de Hegel, pues a i mamos que el uni e so no es el conjun o de sus es ados isibles, sino la ley in e - na que lo de e mina (sólo accesible a la azón). Pa a Hegel, la azón que conoce es a ley no es o a cosa que la apa ición conscien e de la es uc- u a in e na y e e na del mundo. Es a es uc u a ocul a, la e dade a ealidad (jun o con su salida a la supe icie), es un in e io desde el que eme - ge y en el que se sume ge el uni e so. Po eso el espí i u humano, que es la apa ición sup ema del ondo del mundo, ac úa en la luidez p oce- sual de los con enidos engend ados y e u ados (sup imidos) po él mismo. El espí i u, como ac- o de p esencia, engend a los en es. La in e sión del mundo ope ada en la iloso ía hegeliana alcanza su exp esión más acucian e en la iden i icación del se con la nada. La nada, co- mo negación de odo en e conc e o, se iden i ica en Hegel con el se . La iloso ía alcanza su cúspi- de con la a i mación de que el se es la nada y de que el en e sensible p opiamen e no es. En la Ló- gica Hegel a i ma que el esul ado de la Fenome- noLog a es el pu o sabe , el cual ha supe ado la elación con o o y es inmedia ez simple (cein a- che Unmi elba kei »). Es a inmedia ez simple es el pu o se , que es lo mismo que la pu a nada. «El se es la pu a inde e minación y el pu o a- cío. En él no puede in ui se nada, si es que aquí cabe habla de in uición; o bien, es solamen e es e pu o in ui acío. No hay en él nada que pueda pensa se; o bien, es simplemen e es e pensa acío»5. Ru h-E a Schulz ejempla iza el se pu o de Hegel con aquel es ado de quie ud de las cosas en el que nues a mi ada aga po ellas y és as no se mue en («descansan en sí»)6. Pe o Hegel a más allá de la simple compa ación y sos iene que el pensa pu o y el se pu o se iden i ican como un in ui acío en el que oda ía no han su gido de e minaciones. El paso de la inde e minación (nada)' a las de e minaciones es un p oceso e e - no y, po o a pa e, una acción empo al que puede p oduci epe idamen e cualquie suje o ini o. Veamos aho a en qué medida Heidegge , con su ci a de la exp esión hegeliana «mundo al e- és», iene en men e un con enido de la iloso ía (de la ma a ísica) pa angonable con el de Hegel. Al abo da el p oblema de ¿qué es me a ísica?, Heidegge se halla an e un audi o io de cien í i- cos. Po an o, si ambién en elación con ellos la iloso ía es el mundo al e és, hab á de en en- de se que la ciencia se mue e oda ía en la es e a de la sana azón humana. De hecho Heidegge in oduce una cues ión que esul a ex aña pa a los cien í icos, la p egun a de la «nada». En la ciencia «lo que hay que inqui i es an sólo el en- e y, po lo demás, nada; el en e solo y nada más ... La nada es lo que la ciencia echaza y abandona po se nade ia.. . La ciencia no quie e sabe nada de la nada9. De es a nada silenciada en la ciencia, si bien nomb ada en ella po lo menos como negación lógica y bajo el gi o del «nada más», quie e ha- bla Heidegge en su cues ión de me a ísica. La expe iencia undamen al po la que se conside a legi imado pa a habla de la nada es la de la an- gus ia. En la angus ia, dice, odas las cosas se su- me gen en una indi e enciación. «En esa cla a noche que es la nada de la angus ia, es donde su ge la o igina ia "pa encia" del en e como al en e; que es en e y no nada. Pe o es e "y no na- da" que añadimos en nues a elocución no es, empe o, una acla ación subsiguien e, sino lo que p e iamen e posibili a la pa encia del en e en gene al. La esencia de es a nada, o igina iamen- e anonadan e, es: que lle a, al exis i , po ez p ime a, an e el en e en cuan o al)?. Sob e es a nada, a cuya luz se e ela el en e en lo que es, Heidegge a i ma que «ella pe enece o igina ia- men e a la esencia del se mismo», que «en el se del en e acon ece el anonada de la nada»lO. Has a aho a no pa ece que nos hayamos aleja- do de las coo denadas hegelianas: la nada pe e- nece a la esencia del se y eje ce en los en es un e ec o anonadan e. Pa a que no nos pe damos en sospechas y con usiones, Heidegge mismo añade: «El se pu o y la nada pu a son lo mismo. Es a ase de Hegel es jus a. El se y la nada an jun os; pe o no po que ambos coincidan en su inmedia ez e inde e minación -como sucede cuando se los conside a desde el concep o hege- liano del pensa -, sino que el se es, po esen- cia, ini o, y solamen e se pa en iza en la as- cendencia de la exis encia que sob enada en la nada. »l l 2 Qué quie e deci aquí Heidegge ? ¿Cuál es su di e encia genuina de Hegel? Analicemos el pá a o ase po ase. Admi e en p ime luga que «el se y la nada an jun os)); pe o, añade, «no po que ambos coincidan en su inmedia ez e inde e minación -como sucede cuando se los conside a desde el pun o de is a hegeliano del pensa -». Heidegge quie e de- ci nos, sin duda, que no acep a la posición hege- liana en lo e e en e a la «mane a» de en ende el se y la nada desde la na u aleza del pensa . En e ec o, pa a Hegel el pensa mismo es se , y és e coincide con la nada po que el pensa pu o ca e- ce de de e minación (de odo «algo»). Sin em- ba go, iqué quie e exp esa Heidegge , que el pensa en gene al es inep o pa a abo da el p o- blema de se y nada, o solamen e que la mane a hegeliana de en ende el pensa alsi ica la e - dade a elación de se y nada? Si a endemos a la ob a heidegge iana en gene al, y no sólo a es e pasaje, di íamos que el én asis es á ca gado en lo segundo, en la mane a hegeliana de en ende el pensa . Y ¿cuál es es a mane a? Pa a Hegel el pensa piensa desde sí y, po an o, iene su un- damen o en sí mismo. El se y la nada, como o i- gen úl imo, no escapan al pode del concep o. La azón no es ex ínseca al se . Heidegge no compa e es o, pues ecu e a la libe ad como o igen del undamen o12. Y, en elación con es e ema, esc ibe explíci am-.n e: «Aun cuando en la ascendencia se desencub e siemp e el se , no se equie e pa a ello una cap ación on ológico- concep ual. Así, la ascendencia en gene al, puede pe manece ocul a como al, y conoce se sólo en una in e p e ación indi ec a.»'3 Y en el «epllogo» (Nachwo ) de Qué es me a isica?, Heidegge dice que la lógica es solamen e una in e p e ación de la esencia del pensamien o. Po an o, la di e encia heidegge iana en e se y en e, es ambién una di e encia en e se y con- cep o. El se p ocede al concep o. El se es uen e del pensa , pe o sin iden i ica se en e a e inme- dia amen e con él. Lo cual signi ica que el se no es pensa en su inmedia ez, sino solamen e en alguna de sus mediaciones. Y es o implica a su ez que el pensa puede ins ala se en obediencia al se o en el ol ido del mismo. En la segunda pa e del pá a o: «sino que el se es, po esencia, ini o, y solamen e se pa en i- za en la ascendencia de la exis encia que sob e- nada en la nada», Heidegge quie e indica la aíz po donde la nada se adhie e al se . Esa aíz es la ini ud. Hegel p opugnaba la unidad de a- zón y en endimien o (se y en e) y, po eso, de- endía la in ini ud del se , ya que sólo puede se ini o lo que encuen a un lími e ex e io . En consecuencia, la nada ampoco puede en ende - se como un elo ex e no del se ; se iden i ica in- ínsecamen e con él. El mal, el de eni y la des- ucción no sob e inie on al se (a un se p imi- genio sin mancilla), sino que o maban desde el p incipio una unidad con él. ¿Qué p e ende aho a Heidegge con la ini ud del se ? La es- pues a no es á cla a, pe o su a i mación sólo ie- ne sen ido si p e ende ma ca , más que en He- gel, la dis ancia y di e encia en e se y en e; lo cual epe cu e, po ejemplo, en una meno ue - za on ológica de las ca ego ías. Lo dicho signi ica a su ez que el se no es inmanen e al en e, sino que le ad iene o sob e iene, o, dicho de o o modo, el en e mundano no se e e niza (inmo a- liza) en el se , sino que es es ic amen e empo- al. La ini ud basada en el lími e (en lo que es á ue a) explica la condición de no-en e y, en es e sen ido, de nada que compe e al se . Po lo que espec a a la elación en e la nada y el se mismo, hay a i maciones que sugie en una iden idad en e ambos, pe o o as pa ecen indi- ca que la nada es como un elo ex e io en el que es á en uel o el se . Po ejemplo, el Nach- wo (epílogo) de 1943 a i ma que la nada, como lo o o del en e, es el elo del se , aunque, po o a pa e, dice que ha de p oba se si la nada se ago a con una negación de odo en e. o bien se des ela como lo que se dis ingue de odo en e, que llamamos «se ». Lo en e amen e opues o a odo en e es el no-en e, pe o es a nada esenciali- za (wes ) como el se . En Elongen de la ob a de a e apa ece e1 ex- o: «En el cen o del en e en o alidad exis e un luga abie o que es un cla o. Pensado desde el en e es más exis en e que el en e. Es e cen o abie o no es á ci cundado po el en e, sino que es e cen o cla o odea odo en e como la nada, que apenas conocemos»14. Dejando de lado el hecho de que «se cen o» y « odea » son imáge- nes di íciles de compagina , Heidegge pa ece indica que la nada se compo a como un lími e en ol en e espec o del en e. Y así adquie en ambién su sen ido las úl imas palab as del pá- a o en el que Heidegge se dis ancia de Heg- gel: «El se es, po esencia, ini o, y solamen e se pa en iza en la ascendencia de la exis encia que sob enada en la nada». El homb e no es á inme - so en e amen e en los en es, sino que los as- ciende. Y la ascendencia lle a p ecisamen e a sob enada en la nada, donde el homb e, como pensa admi ado, oma la luz que escla ece los en es. ¿Ha conseguido Heidegge dis ancia se de ' Hegel o, po el con a io, nos ha o ecido una lección de iloso ía hegeliana? Coincide an e o- do con Hegel en e «el mundo al e és». El mundo es, po supues o, el de los en es maneja- bles, disponibles, accesibles a la expe iencia sen- sible e incluso al análisis cien í ico. El e és de odo es o iene que se el no-en e, el anonada- mien o del mundo. Ambos ilóso os adquie en conciencia de la nega i idad del pensamien o, pues no hab ía p egun a si el homb e no se e i- gie a como lo o o en e al en e, y si las cosas no se con on a an con su e és: ¿po qué exis e el en e y no la nada?; ¿po qué los o ganismos son simé icos y no de o o modo?; ¿po qué los componen es de la ma e ia son ex ensos y no simples? Coinciden igualmen e en a i ma una iden idad de se y nada, que, en su unidad, ie- nen la p imacía en e al en e, y ac úan sob e él como ue za an o o iginan e como anonada- do a. Pe o, a pesa de es as coincidencias, Heideg- ge quie e deslinda se de Hegel po la a i ma- ción de que el se es « ini o». Hemos in en ado encon a el sen ido de es a a i mación en la idea de «lími e». Hegel pa e del absolu o po que no admi e un « ue a» de él. Ni el se es á ue a del pensa , ni el pensa ue a del se ; no hay se sin en e ( azón sin en endimien o), ni en e sin se . En cambio, la di e encia on ológica de Heideg- ge , aunque insis e en la e e encia ecíp oca en- e se y en e, pe mi e habla , sin emba go, de un se ue a del en e y, po an o, de un lími e en e en e y se . El se excede oda p esen ación en los en es; los {unda, pe o a la ez los ascien- de. Si, exis iendo un se que ebasa el en e, Hei- degge a i ma, no obs an e, que el se es ini o, es o signi ica, además de lo dicho, que el se sólo nos llega y se e ela en la empo alidad limi ada. Re i iéndose a la c í ica sa iana según la cual la nada en Heidegge es á sepa ada del mundo y no gua da elación con él, P iscilla N. Cohn es- c ibe: «Puede man ene se la in e p e ación de que la Nada es á sepa ada del mundo, aunque se ía mucho más ácil sos ene es e pun o de is- a a la luz de los esc i os pos e io es de Heideg- ge en ez de al ampa o de los p ime os, que son a los que Sa e se e ie e. Lo que no puede de- ende se es la idea de Sa e según la cual la nada no sólo es á sepa ada del mundo, sino que no iene elación con él»'>. Es as dudas exegé icas no su gi ían en elación con Hegel. Pa a él no hay más que una única ealidad (unidad), llamada absolu o, que es á p esen e en el odo y en las pa es o, mejo di- cho, que ealiza el odo a a és de las pa es. Heidegge pe sigue el mó il undamen al de su- pe a el panlogismo hegeliano. El medio básico pa a ello es si ua el se más allá del pensamien- o, como una ealidad ascenden e en e a él. El se sólo adquie e su pa usía a a és del pensa- mien o ( aducido a palab a), que asume moda- lidades como dich en (poe iza ), denken (pen- sa ), danken (ag adece ), andenken (conmemo- a ), pe o nunca pie de el seño ío sob e él. Sin emba go, es e se ño ío del se sólo en a en el campo de la iloso ía en an o puede se pensado. Más allá del pensamien o e balizado no queda sino el eino del silencio. Si el hecho de que Heidegge esc iba achada la palab a se , como,p o es a con a la ep esen- ación de que és e sea algo en e al homb e1" lo ace ca de nue o a la au oconciencia hegeliana del absolu o en el pensa humano, es o o aspec- o que debe oma se en conside ación den o de la p oblemá ica que hemos esbozado. Pa a el quehace ac ual de la iloso ía, en la con on ación de Hegel y Heidegge se plan ean dos p egun as. En p ime luga , j enemos a nues o alcance alguna expe iencia plausible que nos pe mi a segui ema izando un «mundo al e és» o, po el con a io, sólo es iable aquella a ea ilosó ica que sea capaz de exp esa se en un lenguaje en consonancia con las ciencias? Y, en segundo luga , ¿cuál es el sen ido de la di e en- cia en e se y pensa ? Con iemos el p egun a a la his o ia, que de él mana. Pond é in a es e esc i o «memo ial» con dos ci as. Una de Edipo en Colono de Só ocles, u ilizada po Heidegge en el epílogo a ¿Qué es me a ísica?: «Siemp e se man iene en sí lo acon- ecido, pe manece una decisión de la consuma- ción». Y o a omada del inal de la Fenomeno- logia de Hegel: «El camino del espí i u que se sa- be como espí i u es el ecue do de los espí i us, al como és os son en sí mismos y al como eali- zan la o ganización de su eino». NOTAS --- C . ¿ Qué es me a isica? y o os ensayos, ed. Siglo Vein- e, p. 39. 2 Así habló Za a us a, Mad id, Alianza 19808, p. 283. 3 C . Glockne Jubilaumsausgabe, omo 1, S u ga 1927. 4 El concep o hegekeno de la expe iencia, en Sendaspe - didas, Buenos Ai es, Losada 1960, p. 100 SS. 5 Lógica, Lib o 1, sec. 1, cap. 1, A. 6 Sez'n in Hegels Logik, en Wi klichkei und Re iexion, P ullingen, Neske 1973, p. 368. 7 ES o almen e usual en el lenguaje o dina io la p egun- a: ¿qué piensas?, seguida de la espues a: «nada», lo cual acaece en es ados en que el espí i u se halla abso o e indi- e enciado. 8 Ibid., p. 41 s. 9 Ibid., P. 49. 10 Ibid., p. 50. 11 Ibid., p. 52. 12 C . en De la esencia del undamen o, en ¿Qué e. me- a isica? y o os ensayos, ed. c., p. 98. 13 Ibid., p. 103. '"dición FCE, p. 80. 1, Heidegge : su iloso ía a a és de la nada, Mad id, Guada ama 1975, p. 11. 1-u Seins age, F anc o , Klos e mann 1977" p. 31.