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Usos y abusos de la Historia de la Física en la enseñanza

Abstract

Sánchez Ron, J. M.

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Usos y abusos de la Historia de la Física en la enseñanza

Author: Sánchez Ron, J. M.
Publisher: Dipòsit Digital de Documents de la UAB
Year: 1988
DOI: 10.5565/rev/ensciencias.5087
Source: https://ddd.uab.cat/pub/edlc/02124521v6n2/02124521v6n2p179.pdf
HISTORIA
DE
LAS CIENCIAS
Y
ENSEÑANZA
USOS
Y
ABUSOS DE LA HISTORIA DE LA
FISICA
EN LA ENSEÑANZA
SÁNCHEZ
RON,
J.M.
Depa amen o de Física Teó ica. Uni e sidad Au ónoma de Mad id.
Con e encia in i ada en el 11 Cong eso In e nacional sob e In es igación en la Didác ica de las Ciencias y las
Ma emá icas. Valencia
23-25
de sep iemb e de
1987.
SUMMARY
This pape con ibu es o he deba e conce ning he in oduc ion o he His o y o . Science -mo e speci ically
he His o y o Physics- in o Seconda y Educa ion and Uni e si y cu icula.
Desde hace ya más de ein e años la his o ia de la cien-
cia y la his o ia de la ísica en pa icula iene expe i-
men ando un auge conside able,(') an o en núme o y
calidad de in es igado es, como en la ecepción que los
abajos de és os ienen en e el g an público o, dejé-
moslo en es o, en e aquellos con cie os in e eses in-
elec uales. La ocasión es, po o a pa e, eno memen e
p opicia; i imos en un pe íodo his ó ico en el que los
alo es cien í ico- ecnológicos han adqui ido una in-
dudable popula idad. Es la e a de las «nue as ecno-
logías)). Hi oshima y más a de la c isis del pe óleo
de los años
70
inie on a eco da nos cuán poco ia-
bles son los elemen os na u ales (sea es e soldado o c u-
do pe olí e o accesible y ba a o). Los ciudadanos del
úl imo e cio del siglo
XX
ienden, mayo i a iamen e,
a pensa que la ciencia esol e á odos sus p oblemas.
ENSEÑANZA DE LAS CIENCIAS, 1988, 6
(2),
179-188
-
HISTORIA DE LAS CIENCIAS
Y
ENSERANZA
An e es a si uación no iene mucho de so p enden e el la ciencia den o de los p og amas de es udio, y si se
que se haya abie o un deba e - oda ía inconcluso- acep a que uno de los p opósi os que debe guia a es-
ela i o a la con eniencia de inclui o no la his o ia de os es el de ayuda a los es udian es a comp ende su
la ciencia y/o las his o ias de las dis in as ciencias en en o no, ísico, social e in elec ual,
násp óximo,
en-
la enseñanza subuni e si a ia o en las ca e as uni e - onces pa ece di ícil nega que la his o ia de la ísica
si a ias. Mi con ibución en es a ocasión se cen a á en debe juga un papel ((especial)), nunca exclusi o o ex-
es e ema, basándome en lo que es mi especialidad, la cluyen e, en el diseño de ales p og amas.
his o ia de la ísica, y con el escaso bagaje de seis años De hecho, la impo ancia de la ísica pa a las demás
de
'Omo
p o eso
de
la asigna u a ('p a i- ciencias
es
algo
que
se
puede e o ae
menos
a) de his o ia de la ísica en 3e . cu so de la licencia-
u a en Ciencias Físicas de la Uni e sidad Au ónoma al siglo XVII. La publicación, en
1687,
de los
Philo-
de Mad id. Con émplese, po consiguien e, mi discu-
sophiae na u alis p incipia ma ema ica
de Isaac New-
sión como una apo ación eó ica, especula i a, a es a on ab ió una e a en la que la ísica se cons i uyó en
impo an e cues ión. modelo y he amien a pa a el desa ollo de la mayo ía
de las ciencias, desde la química a la medicina, sin ol-
ida algunas amas de las humanidades. En e ec o,
2.
¿POR
QUÉ
HISTORIA DE LA FÍSICA?
la iloso ía na u al new oniana a ec ó p o undamen e
al pensamien o social y polí ico, a las ideas ela i as
a la eligión, e incluso al a e. Mon esquieu esc ibió
Un
p ime
p oblema
con
que
he
es
ace ca
de la g a i ación uni e sal new oniana
o
de po qué es ingi se a la his o ia
de la ísica.
Na u-
almen e, siemp e pod ía deci , como he apun ado hace de de g a i ación)) en su exposición del ((p incipio de
un ins an e, que el mo i o se encuen a en que esa es Mona quía)) en su
Esp i des Lois
y John Adms in-
ocó la e ce a ley de mo imien o de New on pa a de-
mi
y
que
'
debe
de
ende la
nue a
Cons i ución de los Es ados Unidos.
lo que
sabe'
Pe o, aunque
es o
es
más
Como ejemplo inal
se
puede eco da
a
J.T. Desagu-
de ás de semejan e es icción. Me explica é. lie s, que esc ibió una ob a polí ica i ulada
El
sis ema
Aunque la si uación ha cambiado subs ancialmen e en
ew oniano del mundo el mejo modelo de gobie no.
los úl imos iempos, es el nues o un siglo en el que han
En amos
de
es a
mane a
en
el
(<uso))
-al
que
no
le
p edominado, de
mane a
los al a, como e emos más adelan e, su co espondien-
mien os ísicos, algunos de ellos, como la ela i idad
e
((abuso))-
de
la
his o ia
de
la
ísica
en
la
enseñan-
y
la mecánica cuán ica, au én icamen e espec acula es.
za.
Explo emos
de
mane a
más
de enida
algunas
de
sus
Es os log os desa a on ue zas, apocalíp icas unas, li-
implicaciones.
be ado as o as, sin las cuales no es posible en ende
la sociedad mundial ac ual. La ene gía a ómica, el e -
iginoso desa ollo expe imen ado en la ansmisión de
comunicaciones ( ansis o es,
chips,
ib a óp ica), o los
3.
HISTORIA DE LA CIENCIA
VERSUS
HIS-
nue os ma e iales, a alan la opinión de que i imos
TORIA GENERAL
en el «siglo de la Física)). Más aún, algunos de los des-
cub imien os cien í icos más impo an es ealizados en Es bien sabido -la iloso ía, la me odología en con-
es e siglo ue a del dominio de la Física, han dependi- c e o, de la ciencia ha popula izado es a dis inción-
do de di e sas mane as, de es a disciplina. Así ocu e, que la his o ia de la ciencia se puede di idi en, al me-
po ejemplo, con la eo ía del desplazamien o de los nos, dos ca ego ías: his o ia
in e na
e his o ia
ex e -
con inen es, como se puede e an o en el hecho de
na;
en la p ime a son las ideas, eo ías, expe imen os,
que su p omo o , Al ed Wegene , uese de o mación el con enido en de ini i a de la ciencia en conside a-
as ónomo, geo ísico y me eó ologo, como en sus es- ción el obje o p ima io, mien as que en la segunda,
ue zos po encon a un mecanismo iico que pudie- que ambién se pod ía denomina his o ia social, o eco-
se explica la mo ilidad de los con inen es. Toda ía de nómica, social y polí ica de, po supues o, la ciencia,
mane a más d amá ica -y decisi a- apa ece en la in-
10
p incipal son odos los condicionan es
O
ci cuns an-
e ención del paleomagne ismo en la con i mación de cias, que odean a la ac i idad cien í ica. Ob iamen-
la eo ía ec ónica de placas, el ac ual ma co eó ico e, pa a pode lle a a la p ác ica el que, como decía
del desplazamien o con inen al. De mane a análoga, an es, los p og amas de es udio es én diseñados pa a
la Física y algunos ísicos (Sch oedinge , Szila d, Del- ayuda a los es udian es a comp ende su en o no, í-
b ück) ue on elemen os impo an es en el descub i- sica, social e in elec ual, es p eciso ecu i a la his o-
mien o de la es uc u a del ADN, la molécula ans- ia in e na cuando se a e del en o no ísico, a la ex-
miso a de la he encia. Sin la Física mode na, sin la di- e na pa a el social,
Y
a una mezcla de ambas en el ca-
acción de ayos X en conc e o, di ícilmen e pod ía so del en o no in elec ual.
exis i la Biología Molecula . La p egun a que aho a su ge de o ma na u al es la si-
En o as palab as, si -supongámoslo así po un guien e: ¿debemos da p e e encia a alguno de los dos
momen o- se c ee con enien e inclui a la his o ia de ipos de his o ia de la ciencia, la in e nalis a o la ex e -
180
ENSEÑANZA DE LAS CIENCIAS, 1988,
6
(2)
HISTORIA DE LAS CIENCIAS
Y
ENSEÑANZA
nalis a, en la enseñanza? Desde mi pun o de is a no
exis e una con es ación gene al a es a p egun a, una es-
pues a álida independien e del ipo de enseñanza, y
pa a lo que sigue di idi é a és a, un an o g ose amen-
e, en es g upos: el de la enseñanza subuni e si a ia,
el de la uni e si a ia y el de la no mal.
En lo ela i o al ni el uni e si a io, que discu i 6 de
mane a independien e más adelan e, di é, adelan an-
do ideas, que la si uación no es la misma pa a los di e-
en es es udios. Conside o impo an e in oduci asig-
na u as de his o ia de la ciencia, basadas en los aspec-
os ex e nalis as, socieconómicos, en ca e as como las
de Filoso ía, His o ia o Económicas. Pa a las ca e as
cien í icas (Facul ades) o écnicas (Escuelas de Ingenle-
os) mis dudas son conside ables. Dicho de o a ma-
ne a, si lo que se p e ende es o ma buenos p o esio-
nales, no se ha demos ado que la his o ia de la cien-
cia, gene al o pa icula , sea necesa ia. Po el con a-
io, sí se ha a gumen ado que puede se pe judicial. Pe-
o sob e es o. más adelan e.
Paso, po consiguien e, al ni el subuni e si a io,
al
que
aho a se denominaba ((bachille a o supe io )). Aquí nos
encon amos con dos pa celas en mi opinión pe ec a-
men e di e enciadas. La p ime a se e ie e al papel de
la his o ia de las ciencias en la enseñanza
de las cien-
cias,
pe o es a cues ión la discu i é, en el caso de la í-
sica, en la p óxima sección. Mi in ención aho a es cen-
a me, al y como exige el í ulo de es e apa ado («His-
o ia social
e sus
his o ial gene al))), en el del papel
de la his o ia de las ciencias en la enseñanza de las ma-
e ias
no cien ~pcas,
en la enseñanza, en pa icula , de
los emas his ó icos y sociales. Ya me he e e ido, de
mane a b e e e incomple a, a la impo ancia de la cien-
cia en los acon ecimien os socioeconómicos y polí icos,
especialmen e de nues o siglo (no habna ninguna di-
icul ad en ex ende la discusión a o os pe iodos, al
menos a pa i de los siglos XVI y XVII), pe o que al-
go sea impo an e no quie e deci que debamos ense-
ña lo a jó enes de, en es e caso,
15,
16
ó
17 años
ap oximadamen e.
No es és e, sin emba go, el caso. No exis e, en mi opi-
nión, nada que impida o desaconseje la inco po ación
de la his o ia de la ciencia en las asigna u as his ó ico-
sociales del bachille a o y sí mucho que lo ecomienda.
En p ime luga ememos que al es a a ando con la
ciencia como un enómeno, como una ac i idad, so-
cial se minimizan las di icul ades de comp ensión po
pa e de unos jó enes con un conocimien o muy so-
me o de las disciplinas cien í icas (en el mejo de los
casos). Son muchos los ejemplos que se pueden o e-
ce en es e sen ido; pond é algunos:
Las
elaciones po-
lí icas en e G an B e aña y Alemania a lo la go del
siglo XIX y p ime a mi ad del XX han sido, como se
sabe, complejas y su conocimien o imp escindible pa-
a cualauie his o ia con empo ánea: ues bien, di í-
países los espec i os a ances o, simplemen e, po en-
cia cien í ico- ecnológica y educa i a(2).
Un segundo posible ejemplo lo encon amos en la e-
olución cien í ica de los siglos XVI y XVII.
Al
ma -
gen de una p esen ación de las ideas y eo ías de los
Keple , Galileo, Gilbe , B ahe, Desca es o New on,
es posible, ecomendable
y
no excesi amen e compli-
cado (accesible desde luego a un jo en no uni e si a-
io más ácilmen e que las doc inas de Kan o Hegel),
discu i es os siglos que die on luga al conocimien o
de la ciencia mode na haciendo hincapié en la apa i-
ción de sociedades cien í icas como las Accademia dei
Lincei, Accademia del Cimen o, Roya1 Socie y, Aca-
démie des Sciences, Socie as eune ica, Collegium Na-
u ae Cu iosum o la Academia de Ciencias de
Be líd3), es o es, esal ando la componen e colec i a,
asocia i a, de la ciencia. O a ace a a la que se debe-
ía p es a a ención al habla de es e pe iodo es la de
la eno ación me odológica de endida y p ac icada en-
onces. F ancis Bacon, con su
No um o ganu n
(1 620),
Desca es o New on son, e iden emen e,algunos de los
casos a discu i en es e sen ido(4). Un e ce , y i ial,
posible e ce ejemplo es el de las epe cusiones e inci-
dencias sob e los descub imien os ealizados en ísica
nuclea en la década de 1930. T a ando es e ema el
p o eso de ((his o ia gene al» puede in oduci , o de-
sa olla , cues iones an in e esan es -y an di e sas-
de la his o ia con empo ánea como la polí ica acis a
in oducida po Hi le en ab il de 1933, el exilio masi-
o de in elec uales judíos cen oeu opeos, el desplaza-
mien o del lide azgo cien í ico y ecnológico de Eu a-
pa
a
Es ados Unidos, el p oyec o Manha an, la con-
clusión de la Segunda Gue a Mundial, la gue a ía
y la polí ica ene gé ica, sus posibilidades y p oblemas
(mo ilizaciones popula es en e ellos), de la segunda
mi ad de nues o siglo.
Las en ajas asociadas con la in oducción de la his o-
ia de la ciencia en la ((his o ia gene al)) son nume o-
sos. Po un lado es á el mejo a la imagen de la his o-
ia que se o ece a los es udian es. La ciencia y la ec-
nología han sido dos ins umen os esenciales en el p o-
.
g eso de la humanidad y su exclusión en cualquie in-
en o de econs ucción his ó ica educe conside able-
men e sus p e ensiones. Pe o además es á el que la his-
o ia no sólo iene como unción el comp ende el pa-
sado (y el p esen e) sino ambién el p epa a se pa a
a on a el u u o (que siemp e empieza ajus o a con-
inuación))), y si, como comencé diciendo, i imos en
una e a, la de las ((nue as ecnologías)), en la que el
sis ema ciencia- ecnología es uno de los alo es socia-
les más co izados y admi ados, cuyo decli e no pa ece
islumb a se en el u u o p óximo, en onces la in o-
ducción de la his o ia de la ciencia en las disciplinas
socio-his ó icas es udiadas po los jó enes se con ie -
e casi en un debe social. El mons uo no nos de o a-
á si lo conocemos.
cilmen é se ob end á una imagen adeciada de el& sin Exis en a ios p oblemas pa a lle a a la p ác ica las
oma en conside ación como se pe cibían en ambos ideas que acabo de esboza . El p incipal es que la a-
ENSEÑANZA
DE
LAS CIENCIAS, 1988,
6
(2)
181
~
HISTORIA DE LAS CIENCIAS
Y
ENSEÑANZA
ea de inse a la his o ia de la ciencia en la ((his o ia
gene al» es á oda ía en sus inicios. Los ((his o iado-
es gene ales)) no han explo ado en absolu o la ya con-
side able iqueza de abajos p oducidos du an e las
dos úl imas décadas po los his o iado es de la cien-
cia. Sín esis gene ales de la his o ia mundial an im-
p esionan es como las de Toynbee, con su e e ano
Es-
udio de la his o ia,
o B audel
(Ci ilización ma e ial,
economía y capi alismo, siglos XV-XVZZI)
son muy po-
b es, an o en lo ela i o a igo como en ex ensión,
en sus a amien os de los aspec os cien í icos.
¿Dónde, po consiguien e, debe busca el p o eso que
quie e explica un cu so o que, acaso, desea esc ibi
un lib o de ex o o un manual de apoyo de acue do con
las líneas di ec ices an e io es? El p oblema es pelia-
gudo; es posible saca un poco de aquí y o o poco de
allá ebuscando en e la ma aña de lib os exis en es.
Yo c eo que es más una a ea de equipos que de indi-
iduos, una a ea en cualquie caso oda ía po hace
y en la que no se á i ial con ence al p o eso de his-
o ia que debe amplia las pe spec i as adicionales de
su disciplina. Como pun o de pa ida yo ecomenda-
ía las siguien es ob as, en las que, jus o es deci lo, la
ísica esul a pa icula men e bene iciada: La
His o ia
social de la ciencia(5)
de John
D.
Be nal, aún ú il a pe-
sa de sus mani ies as limi aciones (co sé ideológico
-el ma xismo de Be nal- así como la escasa al u a
y iabilidad de sus in es igaciones o mani es aciones
his ó icas).
The scien is ' ole in socie .
A
com~a a i-
e s udy(@
de Joseph Ben-Da id,
~cience ang social
change, 1
700-190d7)
de Colin Russell,
Ciencia, ecno-
logía y sociedad en la Ingla e a del siglo XVZI(8)
de
Robe K. Me on,
Science and S~cie y(~)
de Hila y y
S e en Rose,
Physics and i s i h dimension:
Socie y(lo)
de Die ich Sch oee ,
La sociolo~ía de la
cienciÜ(l1)de
Robe K. Me on y, en un planmás mo-
des o y. di ulgado ,
La ciencia eu opea del siglo
X$12).
Más especializados pe o modélicos en sus es-
pec i os emas son las ob as de
A.
Hun e Dup ee,
Science in he Fede al Go e nmeni(13),
Alan
D.
Beye -
chen,
Scien is s unde Hi le . Poli ics and he Physi-
cis s Communi y in he Fhi d Reich(14),
y Lewis Pyen-
son,
Cul u al Impe ialism and he Exac Sciences. Ge -
man Expansion O e seas, 1900-1930(15).
Finalmen e
señala que es posible ex ae una in o mación bas an e
ú il e in e esan e de expe iencias de cu sos de his o ia
social de la ciencia, como el que desde 1972 se iene
desa ollando en la ((Unidad de Es udios Cien í icos))
de la Uni e sidad de Edimbu go, aunque es á diseña-
do pa a es udian es de Facul ades de Ciencias. S e en
Shapin desc ibió el cu so hace algunos años en la e-
is a
Social S udies o Science(16)a
la que emi o a o-
dos los in e esados.
Un úl imo comen a io an es de inaliza es a sección.
La inclusión de la his o ia de la ciencia den o de los
p og amas socio-his ó icos no edunda á únicamen e
en un mejo conocimien o, po pa e de los es udian-
es, de la ealidad his ó ica; ambién mejo a á, o co-
menza á a o ma se, su idea de la ac i idad cien í ica,
de lo qué es la ciencia, algo sin duda bene icioso pa a
los u u os ap endices -uni e si a ios- de cien í icos.
La o mación, de la que habla é más adelan e, en me-
odología de la ciencia se e á de es a mane a comple-
men ada y acili ada.
4.
HISTORIA DE LA FÍSICA
Y
ENSEÑANZA
(NO UNIVERSITARIA)
DE
LAS CIENCIAS
Exis en dos posibles o mas de jus i ica la enseñanza
de la his o ia de la ciencia, al ma gen de su impo an-
cia -ya discu ida- pa a comp ende mejo la «his-
o ia gene al)). La p ime a jus i icación es independien-
e de cualquie o a asigna u a. La ciencia es una ac i-
idad humana impo an e, una de las ca ac e ís icas,
de hecho, que dis inguen a la especie humana de los
animales, y po consiguien e me ecedo a de que se es-
udie su his o ia, la e olución de sus ideas, expe imen-
os, eo ías, cien í icos, ins i uciones y epe cusiones.
No es di ícil a gumen a que la his o ia de la ciencia
es más con enien e pa a un homb e o muje mediana-
men e educado que la his o ia de la iloso ía o la his-
o ia del a e, y si és a es así no se ía descabellado in-
clui la, de mane a au ónoma, en los p og amas de ba-
chille a o -como pa ece que a a ocu i - sal o que
lo impida el núme o de o as asigna u as igual o más
im~o an es.
Pe o yo no p e endo insis i aquí en es a posible jus i-
icación, sino en o a mucho menos e iden e, más p o-
blemá ica, y, no obs an e, pa a algunas cues iones, más
anscenden e. Me es oy e i iendo al papel de la his-
o ia de la ciencia en la enseñanza de la ciencia.
A menudo se ha esg imido en a o de las asigna u as
de his o ia de la ciencia o, mejo , del uso de la his o ia
de la ciencia en las asigna u as cien i icas, el que pe -
mi en comp ende mejo la p opia ciencia. Sob e es e
pun o, au én icamen e c ucial, di é de en ada que no
es á demos ado en absolu o y que, además, en mi opi-
nión, es omado en gene al y sin más also. Aho a bien,
cuando digo « also», quie o deci , epi o, also en ge-
ne al, en cualquie ci cuns ancia, y no que no sea po-
sible o con enien e u iliza , de o ma con olada, la his-
o ia de la ciencia pa a, e ec i amen e, acili a la com-
p ensión del con enido o alcance de ideas cien i icas.
El p incipal p oblema eside en que una his o ia igu-
osa -lo que no quie e deci «no simpli icada)) de la
ciencia no pe mi e descub i la exis encia de un mC o-
do cien í ico. Va ias décadas de con inuo deba e me-
odológico han conducido al es ado de opinión ac ual
según el cual las ece as p opues as po el posi i ismo
lógico, Poppe , Kuhn, Laka os, Toulmin o Laudan son
a ac i as pe o a ac i amen e e óneas. Hoy es amos
más ce ca del ana quismo me odológico de Feye abend
o del sociologismo de Me on y de la Solla P ice que
de aquellos. (Es o no quie e deci , sin emba go, que
ENSEÑANZA DE LAS CIENCIAS,
1988,
6
(2)
HISTORIA DE LAS CIENCIAS
Y
ENSEÑANZ
no sea con enien e inclui la ((me odología de la cien-
cia» den o de los p og amas de bachille a o -p oba-
blemen e como pa e de la asigna u a de iloso ía- o-
do lo con a io, la me odología cien í ica no nos ha-
b ía enseñado
qué
es la ciencia, pe o sí que ha con i-
buido a acla a nos algunas de las cosas que
no
es la
ciencia, lo que no deja de se una lección ancamen e
saludable y necesa ia).
Y
si no exis e mé odo, si no hay una ece a que descu-
b i como ((hace ciencia)) ¿pa a qué que án la his o-
ia de la ciencia los p o eso es de ciencias, cu iosidad
apa e? Vald á sin duda pa a demos a que «los ca-
minos del descub imien o cien í ico son inesc u ables)),
pa a alo a el elemen o c ea i o, aná quico o he e o-
doxo que, mode ada y ocasionalmen e, ca ac e iza a
la ciencia. Aho a bien si en amos po ejemplo en la
cues ión del ((descub imien o cien í ico
e sus
enseñan-
za po descub imien o)), en el llamado ((ap endizaje po
descub imien o)) asociado a los nomb es de Dewey y
B une , en onces el papel de la his o ia de la ciencia
se hace más cues ionable. Pa a e que es o es así o-
memos una de las ca ac e ís icas que, de acue do con
Gené y Gil(17), iene una enseñanza po descub imien-
o. «Una enseñanza po descub imien o ... debe ía e-
ni ca ac e izada)), esc iben es os au o es
(p.
65),
po
«una aducción de la in o mación, que habi ualmen-
e se p opo ciona elabo ada, a p oblemas que pe mi-
an ehace en cie o modo el p oceso his ó ico. P o-
blemas po o a pa e que deben se p esen ados de o -
ma o denada, con un cla o hilo conduc o , e i ando
adquisiciones dispe sas y p opo cionando una isión
cohe en e)).
Nadie nega á que, al y como indican Gené y Gil, pa a
enseña descub iendo, la cla idad, el o den, los hilos
conduc o es son equisi os casi imp escindibles. An e
una a iedad de opciones igualmen e plausibles, con-
on ado con una al a de necesidad lógica, el es udian-
e se pie de, se desconcie a, y el p oblema es que cuan-
o más amos sabiendo sob e la his o ia de la ciencia,
de la ísica al menos, más plu alidad, menos «necesi-
dad» nos encon amos. El p oceso de c eación cien i-
ica, el denominado ((con ex o de descub imien o)), es
una delicada lo , un complicado labe in o en el que
se en ec uzan odo ipo de mo i aciones e in uiciones,
espe ando, eso sí, el p incipio de una
e en ual
(que
puede es a lejos en el u u o) con as ación con la ex-
pe iencia (con as ación, como es sabido, muy p oble-
má ica ambién desde su pun o de is a me odológico;
cues ión de (( é minos eó icos))
e sus
(( é minos ex-
pe imen ales)), o imposibilidad de e u ación es ic a
de una eo ía cien í ica). Algunos ejemplos pueden se
ap opiados: Las in es igaciones de Oe s ed en elec i-
cidad es u ie on mo i adas po su c eencia me a ísica
en la unidad de las ue zas de la na u aleza, a la que
llegó bajo la in luencia de la
Na u philosophie
domi-
nan e en Alemania a comienzos del siglo
XIX
y cuyo
/
p incipal exponen e ue
F.W.J.
Schelling. Keple c eía
i memen e en la ((música de las es e as)) que p opug-
nó Pi ágo as y sus seguido es, a ando incluso de a e-
igua las no as que cada plane a emi ía en su mo i-
mien o; la es leyes keple ianas del mo imien o pla-
ne a io no son ajenas a ales in e eses. Planck pa a
quien la búsqueda de lo absolu o e a el in úl imo de
oda ciencia. Mach quien po el con a io de endía la
imposibilidad de i más allá de las sensaciones, lo que
le alejaba del absolu o planckiano. Leibniz basando su
ísica en los p incipios de azón su icien e y de iden i-
dad de los indisce nibles. New on de endiendo su
((hypo heses nou
inge».
Di ac acep ando como c i e-
io heu ís ico de e dad ísica la belleza ma emá ica.
Heisenbe g p imando lo obse able, lo discon inuo, en
su mecánica de ma ices. Sch odinge echazando los
pun os de is a de Heisenbe g, y dando p imacía al con-
inuo en su mecánica ondula o ia.
O
Eins ein desde-
ñando las obse aciones expe imen ales de Kau man
que con adecían su eo ía de la ela i idad espacial.
La si uación no es, sin emba go, an desespe ada (pa-
a la his o ia de la ciencia) como pod ía pa ece . No,
al menos, al ni el del bachille a o. Exis en ni eles edu-
ca i os en los que, c eo yo, enseña es men i un poco.
En iéndaseme lo que quie o deci . Enseña es con e-
cuencia elegi , simpli ica . No pa ece azonable se ex-
cesi amen e p eciso en el bachille a o, po ejemplo. El
que la elec os á ica no sea, e en ualmen e, más que
un caso ex emadamen e es ingido de la elec odiná-
mica cuán ica no impide que igu e en nues os ex os,
que, muy azonablemen e, no mencionan siquie a su
e sión cuán ica. De mane a análoga no debe epug-
na el selecciona ejemplos his ó icos pa icula men e
con enien es pa a ilus a algunos pun os impo an es
de al o cual ciencia. Reco demos en es e sen ido las
palab as de Gené y Gil: «Una enseñanza po descub i-
mien o.. . debe ía eni ca ac e izada.. . Po una « a-
ducción)) de la in o mación, que habi ualmen e se p o-
po ciona elabo ada, a p oblemas que pe mi an eha-
ce
en cie o modo
el p oceso his ó ico (én asis añadi-
do). El «en cie o modo)) no es supe luo.
Es impo an e, desde es a pe spec i a, el selecciona
ejemplos que se puedan inse a en los lib os de ex o
de ciencias pa a ilus a algún pun o de in e és. Es o
es lo que ha é a con inuación con algunos ejemplos e-
la i os a la ísica, no sin an es señala que en mi opi-
nión es a es una de las a eas más impo an es a eali-
za
po p o eso es e in es igado es no ajenos a los p o-
blemas didác icos del bachille a o.
(a)
Galileo
y
la con i mación del sis ema heliocén i-
co, o la impo ancia de los ins umen os en la isica.
Po muy impo an e que sea la eo ía pa a la ísica,
és a no exis i ía sin el expe imen o, sin el con ac o, con-
olado, con la na u aleza. Las di icul ades de odo i-
po inhe en es en la ins alación de buenos labo a o ios,
hace-que se caiga en múl iples ocasiones en una ense-
ñanza excesi amen e lib esca y eó ica de la ísica. Es
necesa io, po consiguien e, ecalca en los lib os de
ex o de ísica la impo ancia de la expe imen ación
y
ENSEÑANZA DE LAS CIENCIAS,
1988,
6
(2)
183

HISTORIA DE LAS CIENCIAS
Y
ENSEÑANZA
a al a de buenos labo a o ios la his o ia de la ísica
puede ayuda . Un ejemplo ácilmen e documen able lo
enemos en Galileo y el elescopio. Sólo después de que
Galileo cons uyese un elescopio (p ime o de 8 aumen-
os, meses después de 20) en el e ano de 1608 pudo
emba ca se en una se ie de obse aciones que le pe -
mi ie on de ende an e el g ueso de la comunidad cien-
í ica su cope nicanismo p e io. Los descub imien os
as onómicos que, a pa i de 1609, Galileo e ec uó con
sus elescopios, el elie e de la Luna, los sa éli es de
Júpi e , las manchas del Sol y las ases de Venus, ha-
ían posible, a pesa de odos los p oblemas que la Igle-
sia omana, la o odoxia a is o élico-p olemaica o, si n-
plemen e, la ine cia de pensamien o impusie on el que
sis ema geocén ico (p olemaico) deja á si io al helio-
cén ico (cope nicano)(18).
La impo ancia de los apa a os pa a el desa ollo de
la ísica ambién se puede esal a median e una discu-
sión his ó ica de la in e elación exis en e en e el
aumen o de po encia (y amaño) de los acele ado es de
pa ículas y el descub imien o de nue as pa ículas ele-
men ales, o, incluso, con una exposición del papel de-
cisi o de los apa a os empleados po James P esco
Joule en la medida del equi alen e mecánico del calo ,
descub imien o cla e pa a la o mulación del p inci-
pio de la conse ación de la ene gía.
(b)
El descub imien o new oniano de la g a i ación
Isaac New on igu a, jun o a Albe Eins ein, en un lu-
ga des acado den o de los c eado es de la ciencia mo-
de na. In oduci , po consiguien e, a los es udian es
de bachille a o en algunos aspec os de su pensamien o
y ca ac e ís icas de sus con ibuciones es algo que no
puede sino pe du a en un mejo conocimien o de la
ísica bhsica. En el caso de New on, y de los
P inci-
pios
en pa icula , somos a o unados al dispone de
un a ículo de 1. Be na d Cohen en el que se discu e
con sencillez pe o con p o undidad al mismo iempo,
ese momen o culminan e de la Re olución Cien í ica
que ue el descub imien o po pa e de New on de la
ley de la g a i ación uni e sal('9). Las discusiones de
Cohen de cómo New on dedujo la na u aleza
cuad á ico-in e sa de la ue za cen ípe a (lo que es casi
an o como deci , la ue za de a acción g a i acional)
pa a el caso de ó bi as ci cula es a pa i de la e ce a
ley de Keple y de la ley de la ue za cen ípe a, o có-
mo es a úl ima gene a una ayec o ia cu a de acue -
do con la ley de las á eas son pe ec amen e asequibles
pa a los es udian es de un p ime cu so de ísica. Con
es os eje cicios los alumnos no sólo se eje ci an en los
udimen os de la ísica sino que además adquie en un
cie o conocimien o de los
P incipia,
sin ol ida que
ambién se en in oducidos. de la mano de Cohen. al
(e)
El papel de la noción de sime ía en el descub i-
mien o eins eniano de la ela i idad especial.
El ejemplo que oy a p esen a a con inuación puede
se u ilizado en el úl imo cu so de ísica del bachille a-
o -acaso an es- o en el cu so de ísica gene al del
p ime año de uni e sidad. Se ía con enien e que el cu -
so en cues ión incluyese una discusión de la ela i idad
especial, lo que, dicho sea de paso, es pe ec amen e
asequible -aquí me baso en mi expe iencia- a los es-
udian es de los úl imos aiios de bachille a o. Una ma-
ne a simpli icada de enseña es a eo ía eins eniana se-
ía la siguien e: i) In oduci la noción de sis ema ine -
cial; ii) Fo mula la p egun a «iCómo se elacionan
las coo denadas de una pa ícula medidas en dos sis e-
mas ine ciales di e en es?»; iii) Da la espues a de la
mecánica new oniana ( ans o maciones de Galileo). i )
Es udia las consecuencias (p incipio de ela i idad ga-
lileano, ley de ans o mación de elocidades); ) P e-
sen a los p oblemas que lle a on a pensa que la e-
locidad de la luz en el acío es la misma en odos los
sis emas ine ciales, independien emen e del mo imien o
ela i o en e la uen e y el obse ado ; i) Enuncia
los dos pos ulados de Eins ein, ii) In oduci la ela-
i idad del espacio y el iempo como una consecuencia
ineludible de los dos pos ulados an e io es; pa a la e-
la i idad de la simul aneidad yo ecomiendo el esplén-
dido ejemplo u ilizado po Gamow en su lib o
En el
pak de las ma a iilad20)
(pp. 75-78); iii) Esc ibi las
ans o maciones de Lo en z, y ix) Es udia las conse-
cuencias que se de i an de ella (con acción de longi-
udes, dila ación de iempos y ley de composición de
elocidades).
Pe o dejemos es e ema y ol amos a la cues ión que
aho a nos ocupa. La ísica ac ual es á basada en g an
medida -me es oy e i iendo a sus aspec os más
undamen ales- en la noción de sime ía, de in a im-
cia. La mecánica, new oniana o ela i is a, la g a i a-
ción eins eniana, la mecánica cuán ica, la ísica de la
ma e ia condensada, po no habla de la ísica de pa -
ículas elemen ales, es án empapadas de g upos de
ans o maciones, de sime ías, in a iancias y leyes de
conse ación. No obs an e, en los colegios y en los cu -
sos de ísica gene al de las uni e sidades seguimos en-
señando la mecánica clásica y -cuando lo hacemos-
la ela i is a, a la ieja usanza; es o es, sin hace hin-
capié, sin emplea las écnicas y concep os p opios de
las sime ías. Es p eciso, po ejemplo, insis i en la exis-
encia de un p incipio de (( ela i idad
galileano))
en la
dinámica new oniana. En o as palab as, hay que es-
o za se po esal a an o la es uc u a o mal común
en e la mecánica clásica y la ela i is a, como las en-
ajas heu ís icas que iene el en oca los p oblemas a
la mane a que ya de endie a, en o o con ex o, Felix
Klein con su ((P og ama de E langen)) de 1872.
denominado ((es ilo new oniano», consis en e en un Aho a bien, las en ajas de la in oducción de las si-
con inuo i y eni en e un modelo ma emá ico y la me ías en la ísica se mani ies an sob e odo en sus
ealidad ísica. ni eles más a anzados, equie en, po consiguien e, un
184
ENSEÑANZA DE LAS CIENCIAS,
1988,
6
(2)
HISTORIA DE LAS CIENCIAS
Y
BNSEÑANZA
cie o g ado de so is icación (lo que no quie e deci que
un a amien o más mode no, a la mane a que es oy
p omulgando aquí, de la mecánica en el bachille a o
o p ime cu so de uni e sidad no haga más ácil la com-
posición de es as disciplinas). La his o ia de la ísica
puede ayuda a que los es udian es ayan amilia izán-
dose con es os concep os. El ejemplo que yo sugie o
en es e sen ido es el del papel que desempe ió la no-
ción de sime ía en las conside aciones que lle a on a
Eins ein a o mula la ela i idad especial. Nada me-
jo pa a ello que u iliza , como una especie de ma e-
ial pa a comen a io de ex os, los p ime os pá a os
del céleb e a ículo de Eins ein de 1905, «Sob e la elec-
odinámica de los cue pos en mo imien o»(21).
Esc ibía allí Eins ein:
«Es sabido que la elec odinámica de Maxwell - al y
como se en iende ac ualmen e- conduce a asime ías
que no pa ecen inhe en es a los enómenos, cuando se
la aplica a cue pos en mo imien os. Tómese, po ejem-
plo, la acción elec omagné ica ecíp oca en e un imán
y un conduc o . El enómeno que aquí se obse a de-
pende únicamen e del mo imien o ela i o en e el con-
duc o y el imán, mien as que la isión habi ual es a-
blece una aguda dis inción en e los dos casos en que
uno u o o de es os cue pos es á en mo imien o. Ya
que si el imán es á en mo imien o y el conduc o en
eposo, en onces apa ece en los al ededo es del imán
un campo eléc ico con una cie a ene gía de inida, que
p oduce una co ien e en aquellos luga es donde se en-
cuen an pa es del conduc o . Pe o si el imán es á es-
aciona io y el conduc o en mo imien o, no su ge nin-
gún campo eléc ico en los al ededo es del imán. Sin
emba go, en el conduc o encon amos una ue za elec-
omo iz, pa a la que no exis e la ene gía co espon-
dien e, pe o que da luga -suponiendo que el mo i-
mien o ela i o es el mismo en los dos casos
discu idos- a co ien es eléc icas del mismo camino
e in ensidad que las p oducidas po las ue zas eléc i-
cas en el caso an e io )).
((Ejemplos de es e ipo» -con inuaba diciendo
Eins ein- «jun o a los in en os que sin éxi o se han
ealizado pa a descub i cualquie mo imien o de la
ue za con espec o al «medio de la luz» sugie en que
los enómenos de la elec odinámica lo mismo que los
de la mecánica no poseen p opiedades que co espon-
den a la idea de eposo absolu o».
La c eencia de Eins ein de que las eo ías ísicas no de-
ben con ene asime ías o males se mani ies a en las
líneas an e io es con oda cla idad, y es a anspa en-
cia unida a los enómenos ísicos elemen ales que u i-
liza, así como a la «magia» que el nomb e de Eins ein
iene pa a odo ipo de público, impac o que le se á
de g an u ilidad en sus u u os es udios de ísica.
(d)
El
descub imien o del p incipio de conse ación de
la ene gía
De odos es conocido el impo an e papel del p inci-
pio de conse ación de la ene gía en la ísica. Su o -
mulación gene al po He mann on Helmhol z en
1847
puso a disposición de los ísicos una he amien a de
cuyas en ajas oda ía dis u amos. Es, po an o, un
ema a inclui , en una u o a o ma, en cualquie ex o
de ísica gene al. Pe o, jun o a su enunciación p eci-
sa, se ía con enien e añadi una discusión de la his o-
ia, pa cial, de su descub imien o. En pa icula yo su-
ge i ía que se hicie a hincapié en la pe sonalidad de dos
de sus p incipales descub ido es: Julius Robe Maye
y Helmhol z. ¿Po qué p ecisamen e en ellos y no en
o os como Joule, William Bhomson o Bol zmann? se
pueden p egun a Vds. La azón es iba en que pa a
es os e azos de ((his o ia di igida))
(di igida
a acili a
su a ea a los alumnos de ciencias) que es oy p omul-
gando, Maye y Helmhol z se pueden u iliza con un
in muy conc e o: el de esal a la in e conexión en e
di e en es aspec os, o gánicos e ino gánicos, de la
na u aleza.
Maye
y
Helmhol z e an, como se sabe, médicos de o -
mación; pa a el p ime o la pis a que le lle ó a la enun-
ciación del p incipio de conse ación de la ene gía ue
la obse ación de que en los ópicos la sang e de las
enas cambia de colo , se uel e más oja que, po
ejemplo, en Eu opa.
(E1
adsc ibió la di e encia a la ma-
yo can idad de oxígeno p esen e en la sang e enosa
bajo condiciones opicales; el exceso de oxígeno e a
debido a una disminución de la combus ión de la co-
mida que suminis a calo al cue po -disminuye po -
que ese calo es menos necesa io). En cuan o a Helm-
hol z bas a con señala que pe enecía a un g upo de
isiólogos, du Bois-Reymond, B üdke, Ludwig, Vi -
chow, que se oponían al en onces oda ía igo oso
plan eamien o i alis a. En su céleb e memo ia, «So-
b e la conse ación de la ue za», el jo en médico
Helmhol z combinaba ísica y ma emá icas con un cie -
o núme o de p ocesos biológicos. De hecho en el «es-
bozo au obiog á ico» que esc ibió en 1891, indicaba
que «en la conse ación de la ue za)) mi in ención ue
me amen e ~ o~o ciona
un
examen c i ico de dos cues-
iones: j~ié daciones deben exis i en e las di e sas
ue zas ma e iales pa a que sea posible el mo imien o
pe pe uo? Y jexis en es as elaciones en la p ác ica y
p esen a los hechos pa a bene icio de los isiólogos».
Al e con es e ejemplo que medicina y ísica se pue-
den ecunda mu uamen e, no sólo se ap ende a com-
p ende la unidad subyacen e as di e sas amas de
la ciencia, sino que ambién se con ibuye a comba i
lo que en mi opinión es el p incipal abuso de la his o-
ia de la ísica, y de la ísica de hecho, en la enseñan-
za.
Expliqué an es las azones po las que la ísica se
debe conside a -especialmen e du an e nues o
siglo- una de las ciencias más p ominen es, sino la que
más. Aho a bien, es a p ominencia no se debe en en-
de en un sen ido excesi amen e exclusi o. La iqueza
concep ual, de con enidos, me odología e his o ia (en
un sen ido socioeconómico), que apo an la química,
la ma emá ica, la geología, o las di e sas ciencias bio-
ENSENANZA DE LAS CIENCIAS,
1988,
6 (2)
185
1
HISTORIA DE LAS CIENCIAS
Y
ENSEÑANZA
médicas no puede se pasada po al o en modo alguno
y ejemplos en los que se e cómo incluso a ances en
ísica pueden eni de esas ((o as ciencias)) -el caso
del p incipio de conse ación de la ene gía en pa e-
desempe ían un papel impo an ísimo en la enseñanza.
An es de abandona es e ema, insis i é un ins an e en
una de las implicaciones que iene una excesi a p epo-
de ancia de la ísica en el conjun o de las ciencias ia-
u ales. Se a a de una implicación de o den me odo-
lógica. Desde que la polémica en e New on y Leibniz,
ep esen ada po la co espondencia que in e cambia-
on en e
1715
y
1716
es e úl imo y Samuel Cla ke, se
decan a a -po la ue za de los hechos ( eo ías new-
onianas) -en a o del
Lucasian p o eso
del T ini y
College de Camb idge, el mé odo de la ciencia ha sido
el mé odo de la ísica. Na u almen e, no cabe lamen-
a se de es e hecho, pues o que sólo bene icios nos ha
epo ado, pe o ¿quién sabe lo que nos depa a á el u-
u o? Piénsese, po ejemplo, en las di e encias exis en-
es en e la medicina occiden al y la o ien al, más ana-
lí ica, mecanicis a, aquella, más sin é ica, globalizan-
e la segunda; ¿no exp esan acaso -como ya apun ó
Paul Feye abend- una indudable di e encia me odo-
lógica?
Y,
ya en es a línea, Les acaso di ícil imagina
si uaciones en las que las ciencias médicas no se di e-
encian, me odológicamen e hablando, subs ancial-
men e de la ísica? Po supues o odo es o son especu-
laciones y la especulación incon olada es un elemen o
pelig oso en la enseñanza, especialmen e en la básica,
pe o ambién es impo an e educa omen ando la plu-
alidad de ideas o, mejo , de posibilidades, y en es e
sen ido ejemplos his ó icos como el del p incipio de la
conse ación de la ene gía pueden se ex emadamen-
e bene iciosos.
(e) De New on al á omo de Ru he o d-Boh , pasan-
do po la as o sica.
Como Úl imo ejemplo de caso his ó ico a u iliza en
la enseñanza de la ísica en el bachille a o oy a e e-
i me, esquemá icamen e, a uno que puede cumpli di-
e sas unciones, dos en pa icula : acili a la com-
p ensión de unos emas que equie en unos conoci nien-
os algo más a anzados de ísica y que, no obs an e,
son muy impo an es pa a en ende la posición alcan-
zada po la ísica du an e el p esen e siglo, y esal a
la unidad e in e conexión exis en e en e, en es e caso,
las di e sas amas de la ísica.
El ejemplo his ó ico en cues ión comenza ía a ando
los expe imen os óp icos ealizados po New on con
p ismas y que le lle a on a descub i la es uc u a com-
pues a de la luz blanca y la ((elemen alidad)) de los que
podemos denomina colo es básicos.
A
con inuación,
en un g an sal o empo al, se pasa ía a discu i los des-
cub imien os espec ales ealizados du an e el siglo
XIX
(F aunho e , Ki chho , Bunsen, Balme ), en pa i-
cula la cons ucción de espec oscopios, espec o so-
la y espec os de elemen os y egula idades espec a-
les descubie os (hid ógeno). Con es e bagaje se es a-
ía en posición de explica cómo la as onomía se pu-
do, po in, con e i se en as o ísica. Los espec os
ob enidos pa a odo ipo de ag upaciones es ela es pe -
mi ie on comenza a a e igua su composición y, e en-
ualmen e, ya en nues o siglo, su mo imien o. Final-
men e, y después de explica los udimen os del mode-
lo de Ru he o d, se explica ía cómo Niels Boh llegó
a explica las egula idades espec ales descubie as po
Balme en el espec o del hid ógeno, uniendo de es a
mane a, en cie o sen ido, óp ica, as o ísica y
mic o ísica.
5.
HISTORIA DE LA CIENCIA
Y
ENSEÑAN-
ZA UNIVERSITARIA
Pa a discu i el posible papel de la his o ia de la cien-
cia en la enseñanza uni e si a ia es p eciso dis ingui
en e ca e as de ciencias y ca e as de le as. Comen-
za é po es as Úl imas.
Conside o que la his o ia de la ciencia, en endida an-
o desde un pun o de is a in e nalis a como ex e na-
lis a es absolu amen e imp escindible den o de los p o-
g amas de las acul ades de iloso ía. Bas a eco da
la impo ancia que ha enido du an e el p esen e siglo
la iloso ía de la ciencia pa a la p opia iloso ía, pa a
que no sea necesa io en a en a gumen os más de a-
llados (que ampoco co esponden a es a ocasión). En
los es udios de his o ia, economía, sociología, polí ica
e incluso psicología, cu sos de his o ia de la ciencia en
los que p edomine -sal o en el caso de psicología-
el en oque socioeconómico del que hablé con an e io-
idad son, asimismo, necesa ios. Las azones en que
baso mi opinión son las mismas que u ilicé cuando me
e e í a la necesidad de in oduci la his o ia de la cien-
cia en la ((his o ia gene al)). En el caso de la psicología
la his o ia de la ciencia a enseña se ía una en la que
se seleccionasen aquellos emas más es echamen e e-
lacionados con elia. (En lo e e en e a la his o ia de
la ísica, pun os cla amen e elacionados son aquellos
conec ados con la e olución de las ideas de pe cepción,
Fechme , Helmhol z
y
Mach, po ejemplo).
Paso aho a a las acul ades de ciencias(22). Aquí la si-
uación es comple amen e di e en e a la del bachille-
a o. La enseñanza uni e si a ia ha de se , en p ime
luga , igu osa y, si se in oducen cu sos de his o ia de
la ciencia, el con enido de és os debe se las desc ip-
ciones más p ecisas y au o izadas que un his o iado
de la ciencia pueda o ece de la mane a en que se ea-
lizó un descub imien o o desa ollada y acep ada o e-
chazada una eo ía po cien í icos. Aho a bien, el p o-
blema es que es as econs ucciones demues an se en
gene al no ablemen e complicadas, y que pa a segui -
las es imp escindible ap ende écnicas, concep os, eo-
ías o modos de p ocede que en múl iples ocasiones
ya es án obsole os. ¿Cuál puede se , desde es a pe s-
pec i a, el bene icio que pueden ex ae los ap endices
ENSEÑANZA DE LAS CIENCIAS, 1988,
6
(2)
HISTORIA DE LAS CIENCIAS
Y
ENSEÑANZA
de cien í icos de la his o ia de la ciencia? Mach, un í-
sic0 que dedicó un iempo conside able a es udios his-
ó icos, esc ibió en su amoso lib o Desa ollo
his d ico-c í ico de la mecánica(z3) que:
((Aquellos que conocen el cu so comple o del desa o-
llo de la ciencia pod án, como una consecuencia inme-
dia a, juzga más lib emen e y más co ec amen e el
signi icado de cualquie mo imien o ac ual que aque-
llos que, limi ados en sus pun os de is a a la época
en que anscu en sus p opias idas, con emplan me-
amen e la endencia momen ánea que el cu so de los
sucesos in elec uales oma en el ins an e p esen e)).
El p opio ejemplo de Mach, con sus e o es, juicios y
alo aciones ace ca de las ideas a omis as en la ísica
que con g an celeb idad desbanca on a su ((análisis de
las sensaciones)), demues a cuán op imis as y i ia-
les son es e ipo de a gumen os.
En o as ocasiones se esg ime en a o de la his o ia
de la ciencia el que pe mi e ((clasi ica concep os)). Re-
cien emen e John Roche esc ibía(24):
«La mayo espe anza pa a descub i y co egi e o-
es, deslices y obscu idades en la mac o ísica mode -
na, eside en jun a un análisis de allado de la li e a u-
a undacional de un ema dado con una comp ensión
comple a de la eo ía mode na. El con as e con con-
cepciones e in e p e aciones an e io es nos hace cons-
cien es de nues as p opias p esuposiciones y nos ayu-
da a iden i ica y localiza la uen e de de ec os de la
eo ía mode na. Puede incluso suge i caminos pa a
elimina los.
La his o ia puede ambién hacemos conscien es, y pe -
mi i libe a nos de los di e sos agmen os de sis emas
ilosó icos pasados y p esen es que abundan en la ísi-
ca mode na, y que en ocasiones imponen es icciones
en la búsqueda de explicaciones sa is ac o ias. La his-
o ia puede, po consiguien e, desempeña un papel clí-
nico en la ísica mode na)).
A ac i as ideas, qué duda cabe, pe o ¿se pueden o e-
ce muchos ejemplos en su de ensa? El p og ama de
Roche es, en el mayo de los casos, un p oyec o oda-
ía po ealiza y en el que yo no c eo demasiado. Es
cie o que en alguna ocasión puede da esul ado. Un
in es igado acaso se lib e de a a ismos y encuen e
nue as soluciones esca bando en la his o ia de sus dis-
ciplinas, pe o ¿quién lo puede deci ? y ¿cuán o es ue zo
hab á que dedica a al a ea pa a muy p obablemen e
no llega a nada?
Y
es que las eo ías cien í icas cam-
bian d amá icamen e: ¿qué queda del logis o en la quí-
mica mode na o de los modelos mecanicis as del cam-
po elec omagné ico en los que incluso el p opio Max-
well se empeñó?
No pa ece, po an o, e iden e que la his o ia de la cien-
cia ayude de mane a impo an e a que el es udian e uni-
e si a io -o in es igado incluso- comp enda me-
jo su disciplina, pe o es que además puede llega a se
pe judicial, ((sub e si a)) como la denominó S ephen
G.
B ush en un impo an e a ículo publicado hace ya más
de diez años y en el que discu ía algunas de es as
cues iones(25). La mane a en que se compo an
-según los his o iado es- los cien í icos puede no se
un buen modelo pa a los es udian es; los concep os,
eo ías y mé odos de los que se ocupa la his o ia de la
ciencia (sal o la his o ia de la ciencia más ecien e) pue-
den hace duda a los jó enes uni e si a ios, o po lo
menos hace les encon a di icul ades con las eo ías
en boga, y, no se ol ide, que la misión p incipal de las
acul ades uni e si a ias es o ma p o esionales con
un conocimien o adecuado del es ado ac ual de sus dis-
ciplinas. Hay que omen a la c ea i idad, la o igina-
lidad, la duda me ódica pe o nunca a cos a del con e-
nido de la p opia disciplina. Nos encon amos, en de-
ini i a, con si uaciones como las que desc ibía Tho-
mas Kuhn en su Es uc u a
de
las e oluciones cien l:
icas. La ciencia es, sob e odo, ((ciencia no mal)), e-
sol e ompecabezas cien í icos; la e olución, el cam-
bio de pa adigma, es la excepción, lo anómalo.
A pesa de lo que he enido señalando, es posible en-
con a un luga pa a la his o ia de la ciencia en las
Facul ades de Ciencias. En los dos Úl imos cu sos de
ca e a o como cu sos de doc o ado, como asigna u-
as op a i as en cualquie caso, la his o ia de las dis-
in as ciencias pueden y deben exis i . Pa a en onces
los es udian es han ob enido una isión ela i amen e
sólida de sus disciplinas y los iesgos que señalé an es
son menos pelig osos. Además, los alumnos ya dispo-
nen más que su icien es conocimien os écnicos como
pa a que el p o eso pueda, po ejemplo, explica la
his o ia de la mecánica cuán ica sin cae en simpli ica-
ciones que des i úen cualquie posible econs ucción.
Finalmen e, es os cu sos cumplen la unción de se lu-
ga es pa icula men e ap opiados pa a que se o men
los u u os his o iado es de la ciencia o p o eso es de
his o ia de la ciencia que oda sociedad mode na
necesi a.
6.
LA HISTORIA DE LA CIENCIA EN LAS ES-
CUELAS NORMALES
No quie o inaliza mi exposición sin e e i me, b e-
emen e, a las escuelas uni e si a ias de magis e io. En
ealidad poco hay que deci que no enga implicado
po lo que ya he señalado. He de endido la u ilización
de la his o ia de la ciencia en la enseñanza subuni e -
si a ia y, consis en emen e, hay que p epa a a sus p o-
eso es pa a que puedan dic a las asigna u as co es-
pondien es.
Y
no sólo es un debe p o esional, al igual
que sus u u os alumnos, los ambién u u os maes os,
amplia án conside ablemen e su isión del mundo con
semejan e o mación. Na u almen e, la educación que
las escuelas no males deben b inda ha de se adecua-
da a los obje i os que se pe siguen en los ni eles de en-
señanza en los que han de ac ua los es udian es de ma-
ENSEÑANZA DE LAS CIENCIAS,
1988,
6
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