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Šnekamosios kalbos ir žargoninės leksikos paskirtis viešajame žurnalisto diskurse

Regina Koženiauskienė

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REGINA KOŽENIAUSKIENĖ Universidad de Vilna LA FUNCIÓN DE LA LENGUA COLOQUIAL Y DEL LÉXICO JERGAL EN EL DISCURSO PÚBLICO DEL PERIODISTA INTRODUCCIÓN En los medios de comunicación contemporáneos se difuminan las fronteras entre lo público y lo privado, y entre el género analítico-valorativo y el satírico. Los autores de comentarios políticos, en busca de expresividad y fuerza retórica, se acercan cada vez más al límite del género mediante el léxico no prestigioso característico de la lengua coloquial (a veces sumamente áspero y vulgar): «[...] procuré que al lector, tanto si estaba de acuerdo como si se indignaba, le resultara interesante leer. En más de una ocasión, una palabra, una frase o una expresión vívidas fueron para mí más importantes que una seria línea politológica».1 No se puede afirmar que la línea politológica no sea importante para el autor. Y la principal fuente de expresión del periodista —la lengua coloquial, incluido el argot, «la variedad más dinámica de la lengua coloquial, en constante renovación» (Jakaitienė 2009: 198)— realmente ayuda al autor a no conformarse con fórmulas hechas, a expresarse de manera vívida y colorida, a buscar una comunicación más íntima con el lector (soy uno de ustedes2), y a ser original e individual, y sarcásticamente mordaz o ingenioso. Sin embargo, este artículo no abordará la expresividad del léxico coloquial; su objetivo es revelar las funciones ocultas de este tipo de vocabulario en el discurso público del periodista3 y reconocer las voces auténticas que se oyen en los comentarios 1 R i m v y d a s V a l a t k a. Atviro nervo krapštymas. Vilnius: Lietuvos rytas, 2005, 4. 2 De manera similar escribe sobre el lenguaje de Lietuvos rytas, suplemento de revista juvenil, Mes, la especialista en cultura lingüística Rita Miliūnaitė: «... resulta especialmente notable la penetración de elementos jergales en los medios de comunicación públicos. Una parte considerable de estos, junto a los anglicismos, está formada por jergalismos rusos. [...] Aquí se emplean jergalismos tanto sin motivo alguno como con cierta ironía, para atraer a los lectores y reducir la distancia entre los autores y sus destinatarios. [...] A los jergalismos se les atribuye tanto la función de identificar a la persona entrevistada con un grupo social determinado como la de construir una imagen: soy como ustedes, mi manera de hablar no se diferencia de la suya.» (véase Miliūnaitė 2009: 75–76). 3 En este artículo, el discurso se entiende como un proceso situado en una situación concreta: como acción social y como medio de comunicación lingüística, es decir, como un fenómeno comunicativo complejo, 126 KALBOS KULTŪRA | 82 las voces de otros personajes (por lo general, políticos que ocupan puestos de poder) o su imitación, y mostrar cómo y por qué el autor acerca a veces el habla de los personajes descritos al léxico propio de los «presos». El objeto de estudio es la recopilación de comentarios políticos de Rimvydas Valatka Atviro nervo krapštymas (las citas se señalan con la abreviatura ANK y el número de página), así como los comentarios de los lunes de este autor publicados en el diario Lietuvos rytas después de la publicación de dicha recopilación, hasta el 5 de octubre de 2009: A. Kubiliaus „nacionalinis“ susitarimas su B. Lubiu. El método de investigación es descriptivo-analítico. Palabras clave: lengua coloquial, jerga, léxico vulgar, léxico jergal, fraseología jergal, fraseología ocasional, ética lingüística del periodista, discurso público, comentario político. EL REGISTRO COLOQUIAL DE LA LENGUA ESTÁNDAR Y SUS MÁRGENES EN LOS DISCURSOS PÚBLICOS En los textos públicos del periodista aquí analizados destaca claramente el léxico coloquial de registro bajo, caracterizado por una fuerte connotación emocional y expresiva. Entre las palabras coloquiales, en los comentarios políticos se emplean sobre todo verbos, la parte más activa de la oración. En los diccionarios suelen caracterizarse mediante marcas estilístico-funcionales específicas: fig., irón., joc., despect., peyor., coloq., vulg. y otras. Es cierto que a veces resulta difícil distinguir con claridad los límites entre estas marcas, pues lo vulgar casi siempre tiene un matiz despectivo-peyorativo e irónico4. A continuación se enumeran palabras encontradas en los comentarios que son lituanas y tienen en común que se usan en sentido figurado (en el diccionario, esos sentidos son secundarios). Muchas de ellas, por ejemplo: apsidirbti, susidirbti, išpaišyti, perspjauti, neraukti, nukalti, numuilinti, nusigrybauti, suvynioti, son voces de jerga5. Los siguientes verbos coloquiales y jergales fueron utilizados por el autor en más de una ocasión: apmauti, con el sentido de «engañar»; apsidirbti, «quedar en evidencia»; apšvarinti, «robar»; blefuoti, «jactarse, mentir, engañar»; išdrėbti, «echar»; que abarca un amplio contexto lingüístico y social, lo cual permite describir a los participantes en la comunicación (incluido el propio emisor) y los procesos de producción y comprensión del acto de habla. 4 Evalda Jakaitienė escribe: «El concepto de vulgarismo es mucho más amplio. Se consideran vulgarismos no solo las palabras que tienen una fuerte connotación negativa hacia el interlocutor, sino también otras palabras de registro estilístico bajo que designan conceptos “feos y ásperos”, considerados antiestéticos por la sociedad» (Jakaitienė 2005: 257). 5 Se trata de jergalismos semánticos que han rebasado los límites profesionales y sociales y han pasado a formar parte del léxico coloquial general; se designan con un término específico: slengas. R. KOŽENIAUSKIENĖ. Šnekamosios kalbos ir žargoninės leksikos paskirtis viešajame žurnalisto diskurse 127 inventar – imaginar; hacer tonterías – hacer estupideces; echar – expulsar, tirar; empinar el codo – beber mucho alcohol; no tener ni idea – no saber, no entender; mangar – robar; liquidar – derribar, apuñalar, rematar; birlar – robar, no devolver, ocultar; desbarrar – decir disparates; hacer algo mal; afanar – robar; superar – aventajar, sobrepasar; soltar – gastar; colar – introducir a escondidas; echar espuma por la boca – enfadarse, enfurecerse, discutir; andar de aquí para allá – ir de un lugar a otro; meter la pata – echarlo todo a perder; fracasar – equivocarse, ser incapaz de hacer algo; engatusar – engañar; ganar – obtener ingresos; machacar – cansar mortalmente, agotar. Debido a la extensión limitada del artículo, aquí se cita solo algún otro ejemplo típico, repleto de léxico coloquial y jergal: El mismo S. S.6, que estuvo en la cárcel por haber abucheado una cantidad nada desdeñable para aquellos tiempos de dinero. El mismo S. S., a quien los propios conservadores robaron y por ello metieron en chirona. Cuando el poder empieza a escaparse de las manos, también viene bien hacer pareja con un exladrón. ¿Con antecedentes? Con las manos manchadas, pero es de los nuestros, así que tampoco les hará reproches a los jefes. (Lrytas.lt 2009 09 27) B. aquello, R. inglés. Han perdido por completo la vergüenza, sinvergüenzas, disolver un Seimas así. Se llena hasta el último rincón. ¿Y qué hay que temer? ¿Por qué se enfurecen? Respondan a una pregunta sencilla: ¿qué es peor: la diputada A. B., que miente y robó las puertas de una residencia universitaria, o el jefe de seguridad P. M.? [...] Aunque A. B. dejó limpio el dormitorio... (Lrytas.lt 2009 09 27) Los conservadores y liberales que se consideran de derechasno se inmutan en absoluto. (Lrytas.lt 2009 10 04) También abundan los sustantivos y adjetivos coloquiales flexionables, despectivos, insultantes, burlones e incluso vulgares, que suelen aludir a la escasa inteligencia o al comportamiento de los políticos: cabeza hueca – persona de pocas luces; inmaduro – alguien que no ha madurado; persona grande, pero de escaso juicio; prematuro – quien nació antes de tiempo o no se desarrolló suficientemente; canalla – miserable; inútil – persona que no vale para nada; zoquete – incompetente, indigno, que dice disparates; hijoputa – canalla, inútil. La crisis de la sociedad parece que será eterna. En el escenario político lituano no hay ni de lejos figuras capaces de ponerle remedio. Mires donde mires, solo hay destructores, narcisistas, parásitos del cuerpo del Estado y cabezas huecas descarriladas. (Lrytas.lt 2009 10 05) Porque somos así. Acríticos. Seguimos siendo suicidamente indulgentes con cualquier hijoputa o cabeza hueca, o lo que sea, con tal de que sea «de los nuestros». (Lrytas.lt 2009 07 02) 6Por razones éticas, aquí y en otros lugares solo se han dejado las iniciales del nombre y el apellido (las palabras en negrita están resaltadas por la autora) – R. K. 128 KALBOS KULTŪRA | 82 En la cúspide del Seimas, donde incluso el vino está oficialmente prohibido, se sienta un inmaduro: un disfrazado que no se recupera de la borrachera desde el martes de Carnaval. (Lrytas.lt 2009 09 13) Hagamos fila. ¡El Seimas no encontrará un imbécil mejor! (Lrytas.lt 2009 09 13) Extranjerismos menos frecuentes, por ejemplo, cypė — cárcel: En un Estado normal, por esto solo, los fiscales al menos intentarían instruir al actual comisario europeo, a todo el Ministerio de Finanzas y a los jefes de cuatro partidos gobernantes sobre la teoría y la práctica de la cárcel. (Lrytas.lt 2009 09 13) Entre las partes variables del discurso destacan los siguientes términos de jerga semánticos: gabalas — al menos mil dólares, euros o litas; grybas — tonto, memo, zoquete; stogas — respaldo, protección, encubrimiento; žali — dólares. El mismo S. S., que estuvo en la cárcel por haberse apropiado de una nada desdeñable, para aquellos tiempos, cantidad de divisas. (Lrytas.lt 2009 09 27) Ingenuos. Si hay que cortar un imbécil, que sea con una guadaña. Si alguien merece sentarse en la cima del parlamento de un país totalmente desquiciado, es solo una amanita: cara roja con manchas blancas y ojos enrojecidos cada mañana, y un pie blanco con rayitas negras de esos abrigos doctorales. (Lrytas.lt 2009 09 13) Ese es el castigo por que una empresa fraudulenta, que contaba con la «protección» de varios funcionarios rusos, fuera sorprendida en actividades de contrabando. (ANK 188) Cuesta creer que, como dijo el director de «Avia Baltikos», «Helisota» entregara 15 mil dólares. (ANK 213) En los textos del periodista abundan los extranjerismos asimilados —palabras del argot ruso7—: krūtas — duro, seguro de sí mismo (persona); objeto caro; otkatas (otkatininkai) — comisión ilegal calculada como porcentaje de las ganancias futuras; parte de una mercancía u otra operación que corresponde al intermediario por sus servicios (otkatininkui); šestiorka (en lituano, šešetukas) — ladrón de poca monta; persona que realiza encargos menores, trabajo no cualificado o sucio; sirviente, subordinado; tūpas — estúpido; vsio zakonno («todo conforme a la ley»), compárese con vor v zakonne («ladrón conforme a la ley»), que designa a un reincidente que se atiene a las leyes de los ladrones. „Vsio zakonno“ al cuarto grado, y que le den por saco al primer ministro. (ANK 302) Peor aún cuando un antiguo disidente, luchador por la justicia, se convierte en mafioso y en «lacayo». (ANK 57) 7 Žr. Elistratov 2000; Mokijenko, Nikitina 2000; Dubiagina, Smirnov 2001. R. KOŽENIAUSKIENĖ. Šnekamosios kalbos ir žargoninės leksikos paskirtis viešajame žurnalisto diskurse 129 En los comentarios se emplean interjecciones jergales extendidas últimamente en Lituania: blin, para expresar diversas emociones (eufemismo de una palabrota rusa); dzin, me da igual, me es lo mismo, no me importa en absoluto; nafik, del ruso na fig, na figa, na figiščia (de fig, figa: «al diablo», «una higa») —no hay motivo, ¿para qué hace falta?; se dice para expresar oposición, indignación o negación. Blin, si ya es así, honorable Seimas... (ANK 220) Al fin y al cabo, A. B. sabe que a sus admiradores les importa un bledo dzin si mentía o decía la verdad. (ANK 161) ¿Puede el Seimas de un país así quedarse sin presidente? ¿Tenemos derecho a mandar a A. V. nafik, dejarlo sin limusinas ni guardaespaldas? (Lrytas.lt 2009 09 13) Además de palabras coloquiales8, el periodista recurre también a fraseologismos jergales propios de cierto estrato social: engañar, dar protección, techo destartalado; o, más a menudo, expresiones coloquiales bastante vulgares: mandar a paseo, llegar al paraíso montado en el rábano «salvador» ajeno, taparse el culo desnudo, pensar con el culo, una higa untada de grasa. «¿Qué quedará para el presupuesto? Una higa.» (ANK 211);...aquellos que temen las reformas como el diablo a la cruz. (ANK 110) Pero aun así está claro que el primer ministro D. T. y los liberales del Sejm polaco piensan con la cabeza, mientras que A. K. y los conservadores o liberales del Seimas lituano, a lo sumo, con las contabilidades del Ministerio de Finanzas con el trasero. (Lrytas.lt 2009 09 01) El autor también sabe emplear con bastante facilidad y sentido de la oportunidad fraseologismos populares: Bueno, ¿y qué si el crédito para acondicionar el café acumula intereses cada día y el presupuesto no recibe impuestos?: no son los cerdos del funcionario, ni tampoco sus guisantes. (ANK 283) Cualquier otro personaje que el martes sustituya al presidente del Seimas —Dios nos libre de la peste, el hambre, la guerra y el derrocamiento de A. V.— no será más que una hoja de escoba, que tendrá que tapar el culo desnudo del poder de A. K. ¿De verdad necesitan aquí esa hoja de escoba? ¿Creen que con la marcha del expresidente del Seimas desaparecerá también la impotencia del poder? (Lrytas.lt 2009 09 13) Lituania, como aquella codiciosa anciana de cuento que quería, montada en el rábano picante ajeno de los «salvadores», llegar al paraíso,del rábano picante ajeno de los «salvadores» cabalgar hacia el paraíso,, acaba junto al abrevadero roto. (Lrytas.lt 2009 09 13) 8En el DLKŽ (2000) solo se encontró una parte del léxico coloquial que el periodista emplea en sus textos; se encontró más en el LKŽ. 130 KALBOS KULTŪRA | 82 POLIFONÍA DE LOS COMENTARIOS POLÍTICOS Como se desprende de los ejemplos citados, el estilo coloquial influye considerablemente en los comentarios del periodista. Se suele decir que el uso de este estilo (en parte también debido al léxico jergal) ayuda a apartarse de la expresión estándar y a establecer más fácilmente una conexión con un lector de ideas afines. «El nivel de comunicación “amistoso”, o familiar, es propio de interlocutores en pie de igualdad que participan por igual en una conversación y comparten muchos conocimientos y opiniones, por lo que pueden permitirse alusiones, elipsis, silencios, interrupciones, elementos de jerga (énfasis mío. – R. K.) y otros atributos habituales de la comunicación cotidiana» (Marcinkevičienė 2008: 36). El género del comentario se caracteriza por los subtextos, las implicaturas y la expresividad lingüística y estilística, que aumentan considerablemente la fuerza persuasiva del texto (ibíd., 133). El léxico expresivo coloquial procede tanto del propio periodista como de los labios de determinados personajes: cuando se describen personajes —en este caso, políticos de distintas tendencias, gente de la calle, presentadores de programas de televisión convertidos en políticos e incluso personajes de novelas—, destacan claramente las citas, paráfrasis y alusiones de sus enunciados9. Cuando el periodista quiere expresar posiciones distintas oponiéndose al poder, recurre necesariamente a la polifonía, también llamada intertextualidad. En este caso, el término polifonía resulta más adecuado: el lector reconoce esas voces ajenas, pues realmente las ha oído. Durante varios años [...] en pantalla, con tono de mentor, explica que [...] los verdes y los democristianos son ladrones y salamakakinai, mientras que los periodistas «se arrastran. (ANK 279) El periodista no indica directamente la autoría de algunas voces, pero el contexto que rodea el texto se la sugiere enseguida al destinatario. En otros casos, señala que se trata de una voz ajena (la pone entre comillas) o identifica directamente a su dueño: «Vsio zakonno» al cuadrado y sopladle ustedes al primer ministro en el culo. (ANK 302) El autor confía en que su lector habitual sabe de qué se habla y a qué personaje se alude. A un lector así no se le impresiona con un lenguaje acartonado. La voz abiertamente sarcástica del autor, que fustiga sin piedad los defectos de los políticos, se entrelaza con las voces de los personajes descritos, pero no llega a con- 9 Apie daugiabalsiškumą ir intertekstualumo rūšis žr. R. Marcinkevičienė (2008: 73). R. KOŽENIAUSKIENĖ. Šnekamosios kalbos ir žargoninės leksikos paskirtis viešajame žurnalisto diskurse 131 fundirse con ellas. Incluso en los rarísimos casos en que el autor del comentario habla en primera persona, se distingue claramente una voz ajena insertada e imitada con bravuconería (como cita de una sola palabra): ¡Blin, si es así, honorable Seimas, pueden conceder la pensión de signatario que me corresponde a mi antiguo profesor M. B.; total, no se te ocurriría nada más estúpido. (ANK 220) El periodista intenta decir aquello que a él, y a veces no solo a él, «le parece que no es como debería ser, le indigna o le alegra» (ANK 3). En los comentarios se oye la voz del autor, que muestra dos posiciones distintas. En un caso, habla con calma, reflexionando e interactuando con los lectores, y formula preguntas serias; entonces su lenguaje es correcto y contiene expresiones de origen literario y fraseología. Así es como el autor hace una alusión discreta y elegante al héroe de I. Ilf y Y. Petrov, el famoso estafador, embaucador de todos los tiempos, aventurero y maquinador Ostap Bender. La alusión es muy elocuente: el deseo de algunos políticos de lucrarse, buscar su propio beneficio en vez del bien del Estado, enriquecerse a cualquier precio y permanecer indiferentes a las preocupaciones de la gente recuerdan, en efecto, las aspiraciones de este personaje. Aunque el periodista no menciona el nombre de Ostap Bender, el lector oye claramente su voz: ¿El rescate de los que se ahogan es asunto de los propios que se ahogan? Si es así, entonces no digan que tenemos la obligación de amar a un Estado que no cumple con sus deberes. (ANK 188) La voz del autor que expresa la primera posición puede calificarse de intelectual, intuitiva y entrenada tanto en el uso de la lengua estándar como en el estilo. Un periodista experimentado sabe cambiar el tono de voz y es capaz de mantener una relación constante con sus lectores. Es fácil reconocer la voz de R. Valatka, amena, persuasiva y cautivadora: le gusta el léxico gráfico, las series de preguntas retóricas y las enumeraciones de intensidad emocional creciente. He aquí algunos ejemplos: ¿Seguirá la Unión de la Patria el ejemplo de los socialdemócratas, que no tuvieron tales escrúpulos? ¿Se cruzará otro rubicón de la antipolítica lituana? Uno que, oficialmente, todavía separaba a los conservadores de los populistas. Por un lado, de facto ya no hace falta cruzar nada. Ya durante la legislatura anterior, las fuerzas unidas de la Unión de la Patria, el Movimiento Liberal, los autoproclamados y los «laboristas» golpearon al unísono el Departamento de Seguridad del Estado. (Lrytas.lt 2009 09 21) Resultado: A. Šemeta, en Bruselas; Lituania, en el agujero negro de la crisis; y el Gobierno, en la depresión más profunda de todo el periodo transcurrido desde la recuperación de la independencia. (Lrytas.lt 2009 09 01) 132 KALBOS KULTŪRA | 82 En otros casos, el autor habla con sarcasmo, indignado por la conducta y las acciones de los políticos que han mentido, robado,10 se han ensuciado y han sido acusados de corrupción. Para juzgar a este tipo de personajes, el periodista recurre también a un registro coloquial adecuado, como si oyéramos las voces cínicas del ambiente carcelario (lo abuchearon, lo desplumaron, lo metieron en chirona, le vendió la moto, se le fue la olla, metido en un lío, borracho, psicópata, dožati, usio zakonno, otkatininkas, vagilka, etc.): Intenta salvarse como está acostumbrado, tal como le dicta su escasa formación política y jurídica; propone la seria medida, resplandeciente de cortedad de miras: sobornar, mentir, dožati (presionar) o huir de la responsabilidad. (ANK 268) En la mayoría del Seimas no se encontró amor propio. Más exactamente, se encontró tanto como en tiempos del gobierno de A. B., cuando imperaba la expresión «usio zakonno». Los lituanos olvidaron pronto que este personaje, junto con toda la banda de cuatro11 en el gobierno, prometió solemnemente en diciembre que el aumento del IVA del 18 al 19% sería solo temporal. Pues sí, temporal. Pero no de la forma que se esperaba. (Lrytas.lt 2009 07 02) El egoísmo y la debilidad de los políticos parecen evidentes. Sus intereses egoístas perjudican los intereses de la sociedad, por lo que se entiende el empeño del periodista por revelar a la ciudadanía los pecados de los políticos. Sin embargo, a veces se oye una voz del autor sumamente rencorosa; no puede pasarse por alto que disfruta haciendo uso de un considerable repertorio de lenguaje expresivo. El periodista suele juzgar de forma hiperbólica la conducta y las acciones de los políticos, sin escatimar en léxico y fraseología del nivel más bajo: K. hoy negaría esas palabras tres veces, como Simón negó a Cristo el día de la crucifixión. En fin, A. K. ya la ha cagado con su política fiscal, como un bebé dejado todo el día sin supervisión: hasta las orejas. (Lrytas.lt 2009 10 05) 10 «La experiencia electoral de los últimos 12 años permitiría afirmar, en general, que al votar los lituanos prefieren precisamente a los ladrones y mentirosos», afirma el autor sin concesiones (ANK 283). «Otros sostienen que los propios votantes tienen la culpa de los males de nuestra democracia y merecen precisamente el gobierno que eligen. Pero es injusto culparlos por una elección equivocada cuando, en realidad, no hay elección alguna. ¿Cuántos eligen a los representantes de la nación según un criterio racional de bien político? No. La mayoría de quienes van a votar y reflexionan siquiera un poco sobre sus criterios de elección no escogen el bien, sino el mal menor. Si los ciudadanos se ven obligados a elegir únicamente entre “males menores”, entonces al poder se elige solo el mal, y nada más: el grado de maldad de las distintas facciones o de los políticos no influye de manera decisiva en el panorama general» (véase V. L a u č i u s. No falta voluntad política, sino cerebro político. – www.DELFI.lt 2009 09 03). 11 Es difícil decir si el autor usa la palabra banda con un sentido algo más suave, como sustantivo de acentuación 4 (grupo, rebaño), o con acentuación 1 (pandilla; grupo de maleantes, asaltantes y asesinos). Este caso remitiría a una palabra de la jerga rusa. R. KOŽENIAUSKIENĖ. Šnekamosios kalbos ir žargoninės leksikos paskirtis viešajame žurnalisto diskurse 133 Cuando tengamos con qué comparar a T. Wolfe6, J. London y E. Hemingway, [...] entonces quizá también adquiramos el derecho moral a mandar al diablo12 la cultura estadounidense. (ANK 172) Es comprensible que la polifonía léxica del discurso periodístico esté determinada por el objetivo comunicativo: poner de relieve los defectos de los políticos y advertir sobre las consecuencias de tales males. La expresión de su opinión depende del propósito, los motivos y las circunstancias de la crítica. Sin embargo, aun sabiendo que el periodista tiene derecho a expresar una opinión subjetiva, criticar, provocar y exagerar los hechos, y que el papel de los medios de comunicación es el de perro guardián de la sociedad (ingl. public-watchdog) (véase Meškauskaitė 2004: 90), y que «según las normas formuladas por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, los límites de la crítica a los políticos y a los representantes oficiales del poder estatal son los más amplios en comparación con la crítica a otros funcionarios públicos» (ibid., 92), la expresión vulgar en los textos periodísticos de carácter público no siempre está justificada. Sobre todo en los casos en que se cuelgan a los políticos epítetos claramente humillantes13, obscenos, otras palabras o expresiones cargadas de emoción y exageradas: seta, hongo venenoso, grafómano político, anacrónico, tipejo, hijo de perra, cabeza hueca que se ha salido de los raíles, inmaduro, mentiroso patológico, enfermo incurable; cuando se emplea un léxico inadecuado para el discurso público: meter la pata, no tener ni idea, mandar al diablo, decir disparates, superar, etc. Como es sabido, a la opinión «no se le aplican los criterios de verdad y exactitud, pero debe expresarse h o n e s t a y é t i c a m e n t e (cursiva mía. – R. K.), sin ocultar ni tergiversar deliberadamente los hechos y los datos»14. No se puede acusar al periodista de falta de honradez: se basa en ejemplos que todos pueden ver; sin embargo, no puede negarse que el léxico vulgar hiperbólico a veces transgrede los límites del comentario político como género y entra en conflicto con la ética lingüística de una persona que representa a la élite cultural (compárese Koženiauskienė 2001: 79). A causa de la palabra áspera, directa y «colorida» (¡valiente confesión del propio autor en la colección de comentarios!) ha recibido de los lectores los epítetos y maldiciones más terribles, e incluso amenazas: «Ni siquiera sé cómo dirigirme a 12mandar al diablo (a alguien) – forma metonímica abreviada de una locución extremadamente vulgar que significa: no preocuparse, no hacer caso, no prestar ninguna atención, ignorar. 13Las palabras delincuente, estafador, ladrón, persona despreciable, negociante, prostituta, mentiroso, canalla y otras semejantes se entienden de manera unívoca y su difusión provoca una opinión negativa; por ello ni siquiera hace falta demostrar que menoscaban la reputación de una persona (véase Meškauskaitė 2004: 262). Las expresiones figuradas, como mentiroso patológico, cabeza hueca que se ha salido de los raíles, hongo venenoso, tontorrón, aunque también menoscaban la autoridad de los políticos, tienen varios sentidos, por lo que es más difícil determinar hasta qué punto se traspasan los límites de la ética lingüística periodística. 14Si calumnia, uno puede defenderse: www.blogas.lt/innodea/ – 24k – copia de Google. 134 KALBOS KULTŪRA | 82 a usted. ¿Camarada R. V., hijo de perra, malhablado o de alguna otra manera? [...] Usted es un idiota, poseído por el diablo. [...] ¡Maldito seas, bastardo de Laurencijus Berija!» (ANK 307, 309). Las palabras que denotan emociones «sobrecalentadas» y una total falta de contención «deben sustituirse en el habla de las personas cultas por eufemismos, es decir, por palabras más suaves que no hieran el oído decoroso [...]. En la sociedad existe cierta escala de tabúes, que también señala qué cosas o las palabras que las nombran rebasan los límites de la decencia» (Jakaitienė 2005: 257). CONCLUSIONES 1. Para interesar y atraer al destinatario, el autor de comentarios políticos, mediante el léxico coloquial (y, en particular, el léxico vulgar de la jerga), se mueve en el límite del género del comentario político, acercándose a veces al estilo de la sátira o del panfleto. 2. El autor no infringe la ética lingüística periodística cuando, valiéndose de la polifonía, consigue distanciarse de ese léxico y habla en tercera persona, como desde fuera, insertando en su discurso, a modo de referencia, expresiones de ese tipo que ha oído a los propios políticos. 3. El léxico jergal del periodista muestra claramente su postura: considera inmorales la conducta y las acciones de los políticos tratados, por lo que las aproxima al habla característica de determinados grupos de personas. 4. Al expresar con bastante libertad su opinión subjetiva, el autor a veces va demasiado lejos y se adentra en los márgenes de la lengua estándar. Los epítetos cada vez más ásperos que aplica a los políticos desmoralizan a la sociedad y hacen que los lectores solo vean todo negro. Las réplicas de los lectores en los comentarios de internet y los insultos obscenos dirigidos a los políticos que, como un bumerán, se vuelven contra el propio autor (si un periodista de tal nivel se permite hablar de manera impropia, a las personas anónimas ya no les queda ningún freno) reflejan también el mismo estado de ánimo de la sociedad. LITERATŪRA DLKŽ 2000: Dabartinės lietuvių kalbos žodynas. Vyr. redaktorius S. Keinys, 4 leid., Vilnius: Mokslo ir enciklopedijų leidybos institutas. Dubiagina O., Smirnov G. 2001: О. П. Дубягина, Г. Ф. Смирнов. Современный русский жаргон уголовного мира, Москва: Юриспруденция. R. KOŽENIAUSKIENĖ. Šnekamosios kalbos ir žargoninės leksikos paskirtis viešajame žurnalisto diskurse 135 Elistratov V. 2000: B. C. Елистратов. Словарь русского арго, Москва: Русские словари. Jakaitienė E. 2005: Leksikografija, Vilnius: Mokslo ir enciklopedijų leidybos institutas. Jakaitienė E. 2009: Leksikologija. Studijų knyga, Vilnius: Vilniaus universiteto leidykla. Koženiauskienė R. 2001: Žiniasklaidos retorika ir elitinė kalba. – Kalbos kultūra 74, 74–81. LKŽ – Lietuvių kalbos žodynas 1–20. Marcinkevičienė R. 2008: Žanro ribos ir paribiai. Spaudos patirtys, Vilnius: Versus aureus. Meškauskaitė L. 2004: Žiniasklaidos teisė, Vilnius: Teisinio informavimo centras. Miliūnaitė R. 2009: Dabartinės lietuvių kalbos vartosenos variantai, Vilnius: Lietuvių kalbos institutas. Mokijenko V., Nikitina T. 2000: В. М. Мокиенко, Т. Г. Никитина. Большой словарь русского жаргона, Санкт-Петербург: Норинт. Gauta 2009 10 26 THE ROLE OF COLLOQUIAL AND JARGON WORDS IN PUBLIC JOURNALISTIC DISCOURSE Summary The paper discusses colloquial and jargon words used by a famous journalist in political commentaries. It also attempts to identify functions of dispreferred words in public discourse and whether and to what extent they are compatible with standard Lithuanian usage and the ethics of journalists. The author is usually able to distance himself from colloquial and jargon words; he speaks like a stranger, from aside, and gives references to well-known political figures by using elements of their speech (e. g. blin, dzin, išdūrė, tūpas, usio zakonno). He also adds some such words and expressions of his own accord, e. g. otkatininkai, krūtas, mafiozų šestiorka, keturių banda, apmauti, susimauti, perspja(u)ti, užkalti, vagilka and some other pejorative words and phrases referring to limited intellectual ability of politicians, e.g. svačioti, vapėti, nuo bėgių nušokęs plumprotis, nebrendyla, debiliškai, kietakaktiškai. The journalist’s lexicon also contains some vivid idioms, like dėti skersą, kabinti makaronus, duoti stogą or colloquial expressions: į čypę įkišti, aplink pirštą apvynioti, špyga taukuota. 136 KALBOS KULTŪRA | 82 The journalist admits that in many cases a vivid word or expression is more relevant than a serious political argument. However, the paper focuses on the evaluation of the behaviour and individual actions of politicians expressed by colloquial and jargon words and phrases rather than their vividness or stylistic function. The paper expresses doubts as to the ethical aspects of such vocabulary and its morally negative impact on the society. REGINA KOŽENIAUSKIENĖ Vilniaus universitetas Universiteto g. 3, LT-01513 Vilnius [email protected] R. KOŽENIAUSKIENĖ. Šnekamosios kalbos ir žargoninės leksikos paskirtis viešajame žurnalisto diskurse 137