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Veiksmažodžių valentingumo klausimu

N. Sližienė

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GRAMATICALES CATEGORÍAS IR JŲ EVOLUCIÓN LITUANA LINGÜÍSTICA CUESTIONES XVIII (1978) N. SLIŽIENĖ DE LOS VERBOS DE LA VALENCIA CUESTIÓN El verbo se iš distingue especialmente de todas las partes de la oración por sus propiedades constructivas. Por esta razón, to en los últimos tiempos muchos lingüistas lo consideran el centro de la oración, que organiza las demás palabras de esta; Abramov, tras clasificar todas las B. potencialidades de combinación de palabras en centrípetas, que muestran la dependencia de una palabra į respecto de otra, y centrífugas, que muestran el dominio de una palabra sobre ir otra, señaló que el verbo es el único que en la oración posee únicamente potencialidades centrífugas (A6paMOB 1966). Ta La propiedad del verbo de adjuntar a sí otras palabras últimamente se denomina cada vez con mayor frecuencia valencia del verbo, aunque los lingüistas aún no tienen una opinión unánime sobre la esencia y el alcance de este fenómeno. ir En este artículo intentaremos describir a grandes rasgos las principales concepciones de los investigadorir es de la valencia e indicar nuestro punto de vista sobre esta cuestión. Se prestará la mayor atención a las investigaciones sobre la valencia de los verbos. 1. IŠ HISTORIA DE LA INVESTIGACIÓN DE LA VALENCIA El término valencia está tomado de la química y se iš aplica para ir denominar ciertas potencialidades combinatorias de las palabras. En la ciencia del jį lenguaje fue el primero en emplearlo L. Tesnière, uno de los creadores más destacados de la teoría de la valencia (1934; 1953; 1959). L. Tesnière hablaba únicamente de la valencia del verbo como centro de la oración. Comparó el grupo verbal con un pequeño drama, en el su que se pueden distinguir un proceso, unos actores y ciertas circunstancias. En el plano ir de la sintaxis estructural, se trata del verbo, los participantes de la acción — (actants) ir circunstancias (circonstantes) (Tesnière 1959 : 102—29), Los actantes participan en la acción independientemente de su actividad, por ejemplo, en la oración Alfredo da el libro a Charlie los participantes en be la acción, Alfredo, ir son Charlie y el libro. El número de actantes es limitado. La capacidad del verbo de unirse a una determinada cantidad de rą actantes L. Tesnière comparó la su valencia con la valencia de un ir átomo, denominándola también no valencia. Según el número de actantes, clasificaba todos los verbos en avalentes į (sin actantes), monovalentes (con un actante), divalentes (con dos actantes) trivalentes ir (con tres actantes) (Tesnière 1959 : 238 — 82). Actantes L. Tesnière consideraba actantes únicamente a los sustantivos o equivalentes, jų es decir, solo be tres casos: el nominativo del sujeto, el jų acusativo del objeto y el dativo. ir Para él, todo lo demás — eran circunstancias (circunstantes), cuyo número supuestamente es ilimitado, expresadas ir mediante adverbios o equivalentes. jų L. Tesnière no tuvo en cuenta que esas ir llamadas jo circunstancias a veces son necesarias para el verbo y, al clasificar los verbos, no las consideró. į « Ahora la valencia se entiende ya de manera mucho más amplia. Se habla no ne solo de la valencia del verbo, sino también de la del ir sustantivo, del adjetivo y del adverbio (Sommerfeldt 1971; Sommerfeldt — Schreiber 1974; 1975; Bondzio 1971 : 90— 1). En la lingüística soviética se menciona la valencia externa e interna; este último se determina en el nivel de las partes de la ir palabra (CrenanoBa 1973 : 31—61). Sin embargo, tanto los 107 lingüistas soviéticos como los extranjeros prestan principalmente atención a la valencia del verbo, ya que esta tiene una importancia decisiva para la estructura de la oración. Los lingüistas alemanes han realizado un trabajo especialmente importante en este ámbito!. Últimamente también se ha comenzado a estudiar la valencia de los verbos de la lengua lituana (T'enromene 1970; Geniušienė 1971). Aunque se ha escrito mucho sobre la valencia de los verbos, hasta ahora todavía no existe una opinión unánime sobre qué debe entenderse por ella, cuáles son sus límites y a qué nivel pertenece; en tales circunstancias, tampoco puede hablarse de una definición única aceptable para todos. 1.1. Sobre la comprensión del alcance de la valencia 1.1.1. Algunos lingüistas tienden a considerar como valencia las relaciones gramaticales del verbo con todas las palabras que dependen de él, es decir, lo que también se denomina capacidad del verbo para combinarse (,,coueratesbHasi CIocoOHOcTs“, „Fūgungspotenz“). Por ejemplo, S. Kacnelson, el primero en emplear el término valencia en la lingüística soviética, definió en general este fenómeno como «la propiedad de las palabras de realizarse de una determinada manera en la oración y de entrar en determinadas combinaciones con otras palabras» (Kannenbcox 1948: 132)2. El valor entendido de este modo abarca no solo las relaciones del verbo con los sujetos y los objetos, sino también todas sus relaciones circunstanciales con otras palabras. Una cantidad tan grande de conexiones no puede ser relevante para la clasificación sintáctica de los verbos. Por ejemplo, muchas indicaciones circunstanciales pueden aparecer con casi cualquier verbo (ayer caminó, comió, pensó, llovió, plantó, trabajó, etc.)?. Al entender el valor de forma tan amplia, los verbos generalmente se clasifican solo según el llamado valor necesario u obligatorio. Se consideran valor necesario únicamente aquellas relaciones del verbo con otras palabras cuya realización basta para que la oración sea gramatical. Todas las demás relaciones potenciales del verbo se consideran valor facultativo. No obstante, los límites entre el valor necesario y el facultativo suelen ser poco claros, porque al distinguirlos se identifican dos criterios que no coinciden del todo. Se dice que el verbo determina por sí mismo el entorno necesario, que este es exigido por la semántica del verbo, mientras que el entorno facultativo es solo potencial (ITouenios 1969: 66—9; Pocheptsov 1970: 867; Geniušienė 1971: 8). Por otra parte, se afirma que la valencia obligatoria siempre se realiza en la oración, que el entorno obligatorio del verbo constituye el mínimo obligatorio de la oración verbal y que, al no incluir alguna de las formas exigidas, toda la construcción sintáctica queda incompleta; mientras que los elementos facultativos son irregulares, pueden unirse a casi cualquier verbo y, sin ellos, la construcción sintáctica no pierde ni su plenitud semántica ni su plenitud formal (Anon 1958: 113; IlouenuoB 1969: 69; Geniušienė 1971: Jlefikuna 1961: 11; BoaawipeBa 1970:: 20; VlBanumkoBa 1965: 85-6). ¡En realidad, S lksmažodžio! el entorno sintáctico determinado por el significado del verbo no siempre se realiza completamente; algunos de sus elementos pueden quedar sin realizarse, y por ello no se resienten ni el sentido ni la estructura de la construcción. Por ejemplo, muy a menudo en las construcciones sintácticas no aparece el instrumental con valor instrumental, y por ello incluso se lo considera facultativo (Geniušienė 1971: 12). Pero, ¿acaso no lo determina tam 1 VDR? Los lingüistas prepararon y publicaron primero un diccionario de la valencia de los verbos alemanes (Helbig—Schenkel 1969). En 1973 apareció la segunda edición de este diccionario, ampliada y perfeccionada. edición que se reeditó en 1975 (Helbig—Schenkel 1973; 1975). Además, prepararon una publicación dedicada especialmente a las cuestiones de la valencia, véase: : Beitrdge zur Valenztheorie. Halle (Saale), 1971. 2 La valencia fue definida de manera similar por E. Geniušienė: «La valencia del verbo es su capacidad de combinarse con un sustantivo, un adjetivo y otras partes de la oración» (Geniušienė 1971: 8). 3 «La fuerza diagnóstica de las posiciones circunstanciales es escasa y, en muchos casos, prácticamente igual a cero. Estas posiciones pueden entrar en la “fórmula distributiva” de verbos pertenecientes a las clases más diversas —escribe J. Fomenka (Pomenko 1975: 6). Por otra parte: «De todo el entorno del verbo solo son relevantes aquellos miembros que constituyen la distribución necesaria del verbo, especialmente aquellos cuya presencia en la oración exige la semántica del verbo» (Pocheptsov 1970: 867). 108 el significado de los verbos auténticos (ara el su tractor, apuñaló con su un cuchillo, golpeó con su un palo, it etc.). Be este ir instrumental a veces tiene importancia para la clasificación sintáctica de los verbos. Por ejemplo, aunque puede omitirse en la (1) oración, indica un significado ir diferente del verbo blaškyti y un uso sintáctico distinto del que tiene en la oración en la que no es necesario. ir (2) (1) El caballo espanta las moscas con la cola. (2) La muchacha sacude (sacude el polvo de) los sacos enharinados. | Asimismo, las construccionir es preposicional- (3) ir (4) es podrían omitirse en la oración, ir be jų las oraciones seguirían siendo gramaticales, pero aquellas están determinadas por el significado del verbo; incluso señalan diferentes significados del verbo džiauti: (3) La madre tendía la ropa en la cuerda. (4) Ji tendía el dinero iš de la gente, la ropa y otros objetos. Los ir determinantes obligatorios del verbo susiginčyti E. Geniušienė (1971 :13) considera únicamente la construcción ir nominativo dé/ genitivo, pero + la significación de este verbo supone la realización del significado de contragente, por ejemplo, ir su + instrumental (¿quién — discutió? su ¿con quién? ¿por qué? ). Asimismo, el verbo ir pasakoti determina únicamente una ne construcción preposicional de significado ir de contenido con el agente en nominativo (apie + + acusativo), pero el ir destinatario en dativo — (¿quién cuenta? ¿a quién? ¿sobre qué? ). Así pues, vemos que el entorno obligatorio del verbo, establecido teniendo en cuenta su capacidad de determinación, no coincide con el į jo entorno obligatorio выделado sobre la ir base de su realización sintáctica obligatoria. Iš ¿dónde pueden estar entonces los límites claros entre la valencia obligatoria y la ir facultativa? 1.1.2. Otros lingüistas consideran valencia del verbo únicamente aquellas potencialidades combinatorias que presupone el significado del verbo y que son ir relevantes para la clasificación sintáctica de los verbos. Por ejemplo, Helbig, quien probablemenG. te escribió más que nadie sobre la valencia de los verbos, describió el fenómeno šį como la capacidad del verbo (Fahigkeit) de abrir a su alrededor ciertas «posiciones libres», que deben ser ocupadas por participantes obligatorios o facultativos (Mitspieler) (Helbig— Schenkel 1975 : 49). Aquellos constituyentes de la oración que se unen al verbo, pero no ocupan las jo «posiciones libres» G. existentes, Helbig los denomina indicaciones libres (freie indicaciones). Por ejemplo, el verbo wohnen «vivir» exige una indicación de lugar, o sterben «morir» no la jo exige, cf.: wohnte Er in Dresde: Er starb in Dresde (Helbig—Schenkel 1975 : 38). G. Helbig determina los socios de valencia del verbo basándose en la estructura profunda de la oración: en ella están los socios obligatorios y ir facultativos, pero no las indicaciones libres. Al analizar la oración, distingue Los constituyentes que corresponden a los argumentos del — predicado lógico son los complementos del verbo. Considera libres aquellas unidades constituyentes que pueden ser tratadas como predicados potencialmente independientes. Por ejemplo, la oración Die Kinder badeten an der Spree G. Helbig descompone į Die Los niños se bañaban ir Eso El baño era (sucedió) an el En el Spree, por lo tanto, la indicación del lugar no entra en la į estructura predicativa del verbo baden como argumento. O oración Berlín se encuentan ra en el Spree no se deja descomponer así, porque corresponde a un ną predicado de dos posiciones R (a, (Helbig b) 1971 b: 274). Para distinguir los ir complementos facultativos de los obligatorios G. Helbig utiliza la transformación de eliminación de los constituyentes de la estructura externa de la oración: los complementos facultativos pueden omitirse, y la oración no deja por ello de ser ir gramatical; los complementos to obligatorios no pueden omitirse. o Estos G. Los criterios propuestos por Helbig son ir interesantes y dignos de atención, pero el problema es que resulta difícil utilizar el primero de ellos, que requiere una comprensión clara de la estructura profunda. El concepto de estructura profunda en la ciencia del lenguaje, en general, todavía no está muy claro, o G. Helbig lo ją entiende además de una manera peculiar, considerándolo un «nivel sintáctico auxiliar» que está próximo a la estructura lógica (1971b : 274) ir que se diferencia de la estructura profunda de la gramática generativa por un grado aún mayor de abstracción y universalidad ir (1969 : 162). 109 1.2. Tres niveles de valencia y tres concepciones de los investigadores de la valencia Actualmente es una cuestión pertinente y muy discutida a qué nivel pertenecen las relaciones de valencia. Las incertidumbres surgieron por culpa del iniciador de la teoría de la valencia, L. Tesnière, quien dejó este asunto sin explicar y además, como ha señalado W. Bandzio (1971: 88), confundió niveles diferentes al identificar los actantes pertenecientes al nivel semántico-lógico y los casos-constituyentes, que pertenecen al nivel gramatical. Ahora esta cuestión suele plantearse así: ¿es la valencia una categoría formal o abstracta, pertenece al nivel de la expresión o al del contenido (Helbig 1971b: 279; Helbig—Schenkel 1975: 63)? Si se trata de una categoría formal, puede estudiarse en cada lengua particular como un fenómeno específico, mientras que si es abstracta, significa que es universal y puede describirse mediante los recursos de la lógica de relaciones. 1.2.1. G. Helbig habla por separado de la valencia lógica, semántica y sintáctica, que se determinan en los niveles correspondientes y reflejan la relación entre la realidad, la conciencia y la lengua (Helbig 1971b: 280; Helbig—Schenkel 1975: 65—6). La valencia lógica son las circunstancias de la realidad, formuladas como estructuras proposicionales, es decir, como predicados con varios lugares libres; los verbos suelen considerarse operadores de la proposición, y los argumentos del predicado lógico, nombres, pero lo más importante no es esta realización lingüística, sino que se habla de un predicado lógico con un número determinado de argumentos. La valencia lógica es no lingüística, es decir, universal. La valencia semántica es la exigencia de los verbos de determinados complementos contextuales con ciertos rasgos distintivos de significado y la imposibilidad de tener complementos con otros rasgos de significado. Así pues, G. Helbig considera valencia semántica las restricciones selectivas que regulan la concordancia semántica mutua entre el verbo y sus complementos. G. Helbig entiende la valencia semántica en un sentido más amplio que la valencia lógica y, como veremos a continuación, que la valencia sintáctica. La valencia lógica y la sintáctica abarcan únicamente las relaciones entre el verbo y sus complementos, mientras que la semántica abarca también las relaciones del verbo con las indicaciones libres; estas últimas, como afirma G. Helbig, «pueden añadirse y eliminarse libremente desde el punto de vista sintáctico, mientras que las restricciones son únicamente de la valencia semántica» (Helbig 1971b: 280). Otros autores definen la valencia semántica de manera más restringida. Por ejemplo, W. Flamig (1971: 109) la describe así:,,La valencia semántica del verbo regula el llenado de los lugares libres mediante clases de complementos semánticamente motivados, es decir, los verbos exigen complementos —palabras con ciertos rasgos distintivos de significado— según el papel correspondiente en las circunstancias de la realidad: agente, paciente, producto, punto de partida o punto final, lugar... El complemento adecuado —la palabra— se selecciona sobre la base de la concordancia semántica mutua entre el verbo y sus complementos, la cual, a su vez, está motivada por la estructura de las circunstancias de la realidad». El valencia semántica entendida de este modo no difiere en su alcance de la valencia lógica y sintáctica. G. Helbig caracteriza la valencia sintáctica como la ocupación obligatoria o facultativa de los espacios libres; el número y la naturaleza de los espacios son los que exige el verbo en cada lengua particular. G. Helbig subraya que esos niveles, aunque están estrechamente relacionados entre sí, no son idénticos y no pueden representarse isomórficamente como si se sucedieran unos a otros, porque no todas las relaciones abstractas se realizan del mismo modo en la lengua, por no hablar de su realización en lenguas diferentes. Por ejemplo, los verbos helfen „,ayudar“ y unterstiitzen „t. p.“ presuponen la misma relación lógica abstracta, que puede escribirse R (a, b), pero el argumento b se realiza sintácticamente de manera diferente (/elfen exige dativo, mientras que unterstiitzen exige acusativo). Se necesitan reglas especiales de transferencia de un nivel a otro, pero estas deberían ser muy complejas y, por ello, hasta ahora nadie las ha creado (Helbig 1969: 167; 1971 a: 43; Helbig—Schenkel 1975: 68 —9). Por eso G. Helbig estudia la valencia como un fenómeno formal del nivel de la expresión, peculiar de cada lengua particular. Su punto de partida son las relaciones del verbo con otras palabras en la estructura externa de la oración, sin embargo, el criterio para determinar la valencia 110 busca, no obstante, en la estructura profunda jų (Helbig 1971b : 273—4). 1.2.2. Abordan iš este tema desde un ángulo completamente diferente W. Bondzio ir W. Flūmigas. Consideran como punto de partida el significado actual de la palabra y ven la base de la ir valencia en el nivel lógico (Bondzio 1969; 1971 : 88—95; Flamig 1971 : 107—11). El papel constructivo del verbo en la oración corresponde al papel del predicado lógico en la función proposicional, que consta del predicado lógico y de lugares vacíos, por ejemplo: : ir jo duerme, vence x x y. Las funciones proposicionales fijan las circunstancias de la realidad reflejadas en la conciencia como estructuras del pensamiento. En sentido lógico, las circunstancias de la realidad son los individuos y — sus rasgos (propiedades o relaciones). Iš en la función proposicioar nal se ve el rasgo reflejado del individuo, por ejemplo, P(x), t. y. x tiene una propiedad P (El oro brilla), la ar relación entre individuos, por R ejemplo, (x,y), es decir, x tiene una relación R con y (Pedro busca a ko Pablo). En el primer caso el predicado es univalente, — en el segundo bivalente. A las relaciones lógicas en la estructura de la proposición corresponden relaciones semánticas en la estructura de la oración. Por consiguiente, las estructuras proposicionales son ciertas construcciones intermedias auxiliares que ayudan a vincular la oración con las circunstancias de la realidad reflejadas en la conciencia, aunque ambos ir sistemas no se derivan entre sí de manera completamente unívoca. ir iš W. Flamig (1971 : 110) representó su concepción de la valencia mediante un esquema de tres niveles. Sobre la base de las circunstancias de la realidad reflejadas en la conciencia se forman estructuras lógicas (del pensamiento), que representa el predicado ir jo los argumentos. A continuación vienen las estructuras semánticas. Las representan las relaciones de combinación semántica mutua de las palabras, teniendo en cuenta į determinados papeles en las circunstancias de la realidad. El tercer nivel lo constituyen las estructuras sintácticas, — que representan las relaciones jerárquicas entre los constituyentes de la oración. Las estructuras lógicas pertenecen a un nivel abstracto no lingüístico; las estructuras o semánticas y ir sintácticas, a niveles — lingüísticos concretos. Las estructuras abstractas de relaciones en el nivel lógico constituyen la base de la valencia de las palabras. El número de posiciones libres depende del contenido abstracto del predicado; al hablar de la valencia del verbo, depende del contenido del verbo. — W. En palabras de Bondzio, «tener valencia» significa ante todo que una expresión lingüística, sobre la base de su contenido abstracto, tiene lugares libres en el sentido de la lógica de relaciones (1969 : 234—5). Por lo tanto, el punto de partida debe ser el significado actual de la palabra; la valencia es una propiedad del significado y, o como tal, es característica no solo de los verbos, sino también de otras partes de la oración ne ir (cf. también Bondzio 1971 : 89). De manera similar ir K. E. Sommerfeldt su H. Schreiber (1974 : 15) La valencia se define como la capacidad iš de la palabra, derivada del significado, para combinarse con otras su palabras. Si se toman las estructuras lógicas como base de la valencia, surge naturalmente la cuestión de cómo pasar del nivel lógico abstracto al nivel lingüístico concreto. El propio W. Flamig señaló (1971 : 111) que los modelos hipotéticos de valencia siempre ne coinciden con estructuras concretas de su las oraciones. Algunos modelos, según parece, pueden reducirse. Šį el fenómeno, basándose en Ch. F. Hockett, W. Flaūmigas lo explica así. La valencia del morfema puede permanecer insatisfecha; o entonces abarca el contexto de la ir situación daB dann das (,,... Morphem seine Valenz in den Situationskontext erstrecke»). Los espacios libres no ocupados en oraciones concretas se perciben como economía del contexto; los o constituyentes se consideran ir conocidos en todo el contexto y se tienen como presupuesto. El número de espacios libres, como fenómeno del nivel lógico, no depende de que, en el nivel externo, estos se llenen con palabras concretas, no, pues los ar modelos abstractos de valencia están representados en cada caso por ar estructuras completas. Cuando no corresponden a la realización lingüística, en opinión de Flimigo, se puede hablar de una reducción jų facultativa, pero no de llenadores ne facultativos de los espacios libres ni de una valencia ar facultativa. Este enfoque se deriva de una iš comprensión puramente lógica de la valencia. Al hablar sobre la realización de modelos abstractos de valencia, Bondzio W. (1969 : 236—9; 1971 : 95—100) propone como si ir fueran ciertas reglas de iš transferencia de į un nivel a otro, pero hay que estar de acuerdo su G. Sostengo que para este asunto están lejos de ser suficientes. Al completar los espacios vacíos, no basta con conocer la valencia de la palabra — 111 la naturaleza y la forma gramatical del poseedor. W. Bondzio también subraya la necesidad de tener en cuenta la posibilidad de variantes de llenado, cuando a la misma estructura abstracta de relaciones corresponden no una, sino, digamos, dos realizaciones lingüísticas; sin embargo, no está claro cómo preverlo basándose en el nivel lógico. Es cierto que, en un pasaje, W. Bondzio dejó entrever que los resultados del análisis de los significados pueden compararse con la práctica lingüística, o que el análisis de los espacios vacíos puede iniciarse a partir del uso lingüístico, a fin de determinar qué constituyentes ocupan los espacios vacíos (Bondzio 1969: 238), pero no desarrolló ni concretó más estas ideas. 1.2.3. La concepción de la valencia de J. Apresian también es cercana a las opiniones de W. Bondzio y W. Flümig, solo que su enfoque es más semántico*. En el centro de su atención se encuentra el significado de la palabra y los valencias semánticas que de él se derivan, gracias a las cuales puede incorporar palabras sintácticamente dependientes (Anpecan 1974: 119 ss.). El número de valencias semánticas de una palabra coincide con el número de participantes de la situación que esta designa. Al analizar la situación, J. Apresian se sirve de medios lógicos y la representa como un predicado complejo. Divide los predicados complejos en otros más simples y, a continuación, determina el número total de valencias de esos predicados. Por ejemplo, el autor describe así la situación designada por el verbo coobdujamo: la persona A causa que la persona B conozca el hecho C. El predicado coobujame se descompone en dos predicados simples bivalentes, causar y conocer, para los cuales la valencia B es común. Por lo tanto, hay tres valencias, y coobwjams es un verbo trivalente (1974: 122)°. Esta determinación del número de valencias está bien motivada desde el punto de vista semántico; sin embargo, hay que decir que dista mucho de ser fácil describir semánticamente la situación designada por cada palabra (por ejemplo, por cada verbo) y descomponer el predicado complejo que le corresponde. Quizá esto llegue a ser posible cuando las investigaciones semánticas alcancen un nivel adecuado. Al analizar la situación designada por la palabra, J. Apresian determina no solo el número de sus valencias semánticas, sino también su naturaleza (significados de sujeto, objeto, destinatario, contragente, instrumento, etc.). Con estos datos, elabora un modelo de régimen que refleja las posibilidades de realización morfológica de las valencias. En el modelo de régimen deben registrarse todos los modos posibles de expresión morfológica de cada valencia semántica; por ejemplo, la valencia de contenido (es decir, explicativa) del verbo Hadeamscs puede realizarse mediante una oración subordinada (naderoce, umo ycnetuiko oKOH4Y Yykueepcumem) o mediante una construcción preposicional (naderoce Ha Yycnewrnoe OKOH4UaHue Yykueepcumema) (1974: 143). Las mismas valencias semánticas de palabras diferentes se realizan de maneras aún más variadas, cf. las realizaciones del instrumento: pesams HONCOM, npbizamo Cc napaturomoM, CIMPEASiMb U3 PYNCoS, Kypumo mpyoKy, npoyedums 4uepe3 mapa, mepemo Ha mepke (1974: 146). Finalmente, alguna valencia semántica de ciertas palabras no se realiza en absoluto; por ejemplo, el número de valencias del verbo pas6urmosamo es el mismo que el de 3a60urmosamo, pero una de ellas queda sin realizarse, cf. 3a0uxmosamo pyky mapaeil, pero pas6uxmosamo pyxy (1974: 147). Difícilmente puede preverse toda esta variedad de realizaciones morfológicas en el modelo de régimen tomando como punto de partida el significado de las palabras y las valencias semánticas que se derivan de él, y basándose únicamente en el conocimiento de la lengua. De manera semejante a G. Helbig, que habla de una valencia sintáctica necesaria y facultativa, J. Apresian (1974: 149 ss.) habla de la necesidad y la facultatividad sintácticas de las valencias, determinadas en la oración mediante el procedimiento de eliminación. Relaciona estos fenómenos con el contenido de las valencias y su expresión morfológica, y señala, por ejemplo, que el sujeto4 J. Apresian estudia la valencia únicamente en la medida en que ello es necesario para sus estudios semánticos. La valencia le interesa como cierto recurso auxiliar que ayuda a describir semánticamente los significados de las palabras. 5 Una división similar de los significados de las palabras propone también W. Bondzio (1971: 92—4). Por ejemplo, descompone así el significado del verbo dar: A hace que B tenga C. Escribe esta expresión como una estructura de functor A hace: B tiene C. En los casos en que el objeto aparece como resultado de la acción, la estructura de functor es A hace: B es (existe); cuando el objeto cambia por efecto de la acción —* A hace: B tiene la propiedad e o A hace: B es e. 112 por lo que las valencias del objeto son sintácticamente necesarias con mayor frecuencia que las del instrumento, ir estas con o mayor — frecuencia que las de la causa y el tiempo; los ir casos puros be aparecen como necesarios con mayor frecuencia que las construcciones preposicionales. Sin embargo, lo más importante es que cualquier valencia puede ser sintácticamente necesaria para unas palabras y facultativa para otras. — A diferencia de otros investigadores, Apresian J. también habla be de la necesidad y la facultatividad semánticas de las valencias ir (1974 : 124—5). Algunas valencias parecen muy posibles, aunque semánticamente sean completamenne te necesarias, por ejemplo, la valencia de finalidad con los verbos de movimiento orientado (ir a comer, correr a comprar). Al determinar la estructura valencial de una palabra, se propone tener en cuenta las į siguientes valencias, pero al mismo tiempo discutir especialmente su facultatividad semántica.. 1.2.4. Iš De las concepciones examinadas se desprenden tres enfoques į de la valencia de los verbos: sintáctico, lógico-semántico. ir G. Para Helbig, lo más importante son las relaciones del su verbo con otras palabras en el nivel sintáctico, externo. Į Él considera la valencia como un aspecto práctico, que requiere definir el entorno de uso de cada verbo, t. y. indicar con su palabras de qué clases y en qué ir formas se jų emplea ese verbo en la oración, así como señalar cuáles participantes son necesarios y cuáles jo facultativos. o Todas estas indicaciones son muy útiles para elaborar modelos de oraciones correctas ir y resultan especialmente provechosas al aprender lenguas extranjeras. G. Helbig no intenta responder a į la pregunta de por qué el verbo exige unas formas de palabras y no exige otras, qué ir determina el número de posiciones disponibles; jo en una palabra, qué constituye la base de la valencia. Šį Deja de lado mą esta cuestión, aunque reconoce ir que, en muchos casos, existe, no obstante, una relación directa entre el significado de la valencia y que las relaciones ir distribucionales valenciales ir son, en general, un reflejo de fenómenos semánticos. No por to casualidad, por ejemplo, la mayoría de los verbos indoeuropeos ir que significan «dar» y «anunciar». en la familia de lenguas son trivalentes, ya que por su contenido presuponen un dador (emisor), aunque se da ką (se informa) ir el ir destinatario es requerido semánticamente por el ir agente y el objeto del propósito. Finalmente, las relaciones semánticas pueden describirse de manera estructuralir mente tangible y formal precisamente mediante relaciones distribucionales de valencia (Helbig—Schenkel 1975: 60). Por otra parte, la estructura profunda de G. Helbig parece, no obstante, muy cercana al nivel lógico (si ne coinciden su completamente con él). Por lo tanto, su con ciertas salvedades, se puede decir que ve la base de la valencia en un nivel ir lógico abstracto y relaciona su realización con niveles concretos de la lengua. J. Apresian considera la valencia del mismo modo que un profesional, pero su objetivo es diferente: no la sintaxis, sino la semántica. Dado que las propiedades valenciales de una palabra se derivan de su significado léxico, se deduce que, conociendo el modelo de valencia de la palabra, es posible describir semánticamente su significado. A W. Bondzio y W. Flimig les interesa más aquello que constituye la base de la valencia; tratan de responder a la pregunta de por qué el verbo (o cualquier otra palabra, pues la valencia no ti jo es únicamente una propiedad del verbo) tiene cierto número de posiciones libres que deben llenarse con las formas correspondientes de las palabras. Sin embargo, al prestar la mayor atención a la elaboración de modelos hipotéticos de valencia basados en el significado de las palabras, las cuestiones de realización sintáctica quedan para W. Bondzio y W. Flamig como relegadas a un segundo plano. Así pues, según las tres concepciones mencionadas (lógica, semántica y sintáctica), la valencia se entiende aproximadamente de la misma manera: tiene la misma extensión y las mismas condiciones de existencia; no obstante, los enfoques son diferentes y, por supuesto, también difieren las definiciones. ir | 2. QUÉ ES LA VALENCIA DE LOS VERBOS, CUÁLES SON SUS RASGOS CARACTERÍSTICOS BRUOZAI 2.1. Al estudiar la valencia de los verbos, ante todo surge la cuestión de cuál debería ser su alcance: si abarca todas las relaciones posibles del verbo con otras palabras, o solo aquellas que presupone el significado del verbo. Ya se ha señalado anteriormente que la concepción amplia de la valencia aporta poca utilidad práctica 8. Las categorías gramaticales y su desarrollo 113 (véase 1. 1. 1.); además, carece de una base teórica general. Se mezclan en una sola categoría tanto las potencias combinatorias condicionadas por el significado del verbo, que tienen un valor de subclasificación, como la capacidad puramente gramatical del verbo para adjuntar otras palabras y formas, característica de los verbos en general ju (cf. Anpecsn 1974 : 120). La realización de todas las potencias del verbo crea el entorno de su jo uso sintáctico, o distribución, que generalmente se define como el conjunto de los entornos (contextos) en los que puede aparecer uno u otro elemento lingüístico, contrapuestos a aquellos entornos en los que no puede aparecer (AxmManosa 1966 : 137)*. Por lo tanto, parece que, al hablar de la valencia del verbo, sería más conveniente limitarse únicamente a aquellas potencialidades combinatorias que se derivan de los significados del verbo. 2.2. Cada una de las tres concepciones de la valencia mencionadas destaca uno de sus aspectos: el lógico, el semántico o el sintáctico. Sin embargo, al absolutizar cualquiera de ellas, no se presta suficiente atención a las demás. Por ello surge naturalmente la idea de que la valencia debería estudiarse como un fenómeno estratificado, cuya base se encuentra en un nivel abstracto, mientras que su realización tiene lugar en niveles lingüísticos concretos". No se puede hablar aisladamente de la valencia lógica, semántica y sintáctica, pues son diferentes aspectos de uno y el mismo fenómeno, que constituyen una unidad dialéctica. Si estudiamos la valencia únicamente como fenómeno sintáctico, no podremos determinar los lugares vacíos del verbo y, al mismo tiempo, el número de participantes; si la estudiamos únicamente como fenómeno lógico o semántico, no tendremos una imagen clara de su realización lingüística. Por consiguiente, la valencia debe estudiarse en los tres niveles“. Dado que para la valencia no solo es relevante el número de argumentos del predicado, sino también sus significados semánticos (agente, paciente, destinatario, instrumento, etc.), parece conveniente hablar de un nivel lógico-semántico abstracto, en el que se determina el número de posiciones libres del verbo como predicado y su contenido semántico. En un nivel semántico concreto de la lengua se determinan las clases de palabras semánticamente motivadas, o incluso palabras concretas, que pueden ocupar, como participantes, las posiciones libres del verbo. En el nivel sintáctico de la lengua se determina la forma morfológica de los participantes del verbo; además, solo en este nivel se distinguen los participantes obligatorios y facultativos. 3. DETERMINACIÓN DE LA VALENCIA DE LOS VERBOS 3.1. Puesto que la valencia de los verbos abarca únicamente las potencialidades combinatorias derivadas del significado, el punto de partida del investigador debe ser, por tanto, el significado de los verbos. Cada verbo designa una situación en la que participa un número determinado de miembros de significado definido —participantes de la situación o actantes. Por ejemplo, el verbo pjauti «separar una parte cortando con un objeto afilado» designa una situación en la que necesariamente deben participar tres actantes: quién corta (agente), qué corta (paciente) y con qué corta (instrumento). Por tanto, esta situación puede registrarse como un predicado con tres posiciones libres: R (x, y, z). Esos lugares deben ser ocupados por argumentos, uno de los cuales tiene significado de agente, otro —de paciente y el tercero —de instrumento. 6 G. Helbig y W. Schenkel (1975: 50) consideran la distribución únicamente como la característica morfológica y semántica de los socios del verbo, es decir, el aspecto cualitativo de la valencia, aunque allí mismo, basándose en Z. S. Harris, describen la distribución de un elemento lingüístico como la suma de todos los entornos en los que aparece. M. Stepanova (1973: 19) ya había observado esta contradicción. 7 Pig, Sommerfeldt —Schreiber 1971: 227, donde se afirma que se basa en la valencia lógica. la valencia sintáctica y semántica. Más tarde (1974: 21), los autores modificaron ligeramente esta idea, afirmando que la valencia sintáctica se ha creado sobre la base de la valencia lógico-semántica. 8 W. A. Buchbinder (1971: 284) interpreta la valencia de manera similar; sostiene que, por su esencia, la valencia abarca tanto el nivel lógico como los tres niveles lingüísticos. Los tres niveles lingüísticos que distingue son el gramatical, el léxico-semántico y el usual, por el cual el autor entiende las reglas específicas de combinación de las palabras, empleadas sobre la base del «sentido del lenguaje». 114 En un nivel lingüístico concreto, el predicado es el verbo, y los argumentos son palabras o construcciones de determinada forma, cuyo significado se corresponde con los significados mencionados de agente, paciente e instrumento y concuerda semánticamente con el significado del verbo. Dado que en la situación participa un instrumento, significa que el papel de agente lo desempeña una persona; el paciente son los objetos que se pueden cortar, mientras que el papel de instrumento normalmente lo desempeñan un cuchillo, una sierra, una guadaña, ciertas máquinas, etc. Por lo tanto, el verbo cortar tiene tres sustantivos asociados — (o jų equivalentes) que, usados en las formas correspondientes, uno designa a la persona que actúa y tiene el significado de agente, otro designa el objeto sobre el que recae la acción y tiene el significado de paciente, y el tercero designa el objeto con el que se realiza la acción y tiene el significado de instrumento. su Basándonos en nuestro conocimiento ir de la lengua, podemos crear las realizaciones sintácticas correspondientes: (5) El padre corta el heno con una guadaña. (6) Los koljosianos cosechan cereales (con) cosechadoras. Comprobamos ar que todos los complementos del verbo son necesarios: (5a) El padre siega heno. (5b) *El padre siega (con) una guadaña. (5c) *El padre corta. (5d) *Corta heno (con) una guadaña. (6a) Los koljosianos cosechan cereales. (6b) *Los koljosianos cosechan (con) cosechadoras. (6c) *Los koljosianos siegan. (6d) *Siegan los cereales (con) cosechadoras. Vemos que el instrumental del sustantivo que designa el instrumento, solo o con la preposición su su, puede omitirse; las oraciones no dejan por ello de ser ir gramaticales, to por lo tanto, este complemento del verbo pjauti es facultativo. Al omitir el nominativo del agente y el acusativo del objeto en voz activa, las oraciones se vuelven ar incompletas (tales oraciones solo son posibles en un contexto más amplio, cuando los elementos omitidos en ellas se han mencionado anteriormente o son bien conocidos por los participantes en la conversación). En ciertos casos, cuando en la oración no hay un sujeto en nominativo, el sujeto se indica mediante las terminaciones del verbo (cf. Kommuanckuit 1965 : 173 tt. ), por ejemplo: : ¿Cuándo segaréis el centeno? ko ; Siega, está de pie; Ayer segamos heno hasta que anocheció; Antiguamente se segaba el centeno con hoces (el su sujeto está generalizado). Así pues, el modelo sintáctico de valencia del verbo pjauti en este caso puede representarse mediante la fórmula S,VS, (S; suS;)?, donde el socio / facultativo aparece entre paréntesis. El miembro facultativo į puede ser un instrumental del sustantivo o un instrumental con la preposición su. El signo | indica la alternancia de estas formas. Sin embargo, son posibles otras realizaciones del verbo pjauti, por ejemplo: : ir (7) La cosechadora no solo siega los cereales, sino que también los trilla. Aquí el nominativo del sustantivo tiene la ne función de agente (es decir, y. (del personaje que realiza la acción por iniciativa propia), sino el significado de instrumento, y en ese caso el agente ya no puede realizarse li en la oración (cf. Fillmore 1969a), la ir valencia del verbo pjauti se realiza sintácticamente según el modelo S„VS,. Aquí se manifiesta con especial claridad la relación y la condicionalidad mutuas de la valencia semántica y sintáctica. La realización sintáctica del verbo depende de cuál sea el significado semántico del sustantivo exigido en nominativo. jo Cuando el verbo pjauti significa la capacidad de un objeto para cortar, su filo, suele emplearse únicamente con un participante —un sustantivo en nominativo—, pero también es plenamente posible el acusativo, pues no se puede imaginar una situación de corte sin el objeto que se corta be (cf. Anpecsin 1974 : 149). (8) ¿Tu guadaña todavía corta? (9) Esta sierra también corta un roble. * En las fórmulas se utilizan los siguientes S — símbolos: sustantivo (o jo equivalente), n — nominativo, g — genitivo, d — dativo, a — acusativo, i — instrumental, — locativo, il — ilativo, PSrec construcción — preposicional: construcción que tiene significado de dirección, pSyoc — construcción preposicional que tiene significado de lugar, etc. ir gi 115 Pocheptsov G. G. Análisis constructivo de la estructura de la oración. —En: Actes Du X* Congrės International des Linguistes. T. II. Bucarest, 1970, p. 865—9. Sommerfeldt K. E. Sobre la valencia del adjetivo. —«Alemán como lengua extranjera», 1971, n.º. 2, pp. 113—7. Sommerfeldt K. E., Schreiber H. Investigaciones sobre la valencia sintáctica y semántica de los adjetivos alemanes (1). —«Alemán como lengua extranjera», 1971, n.º. 4, pp. 227-231. Sommerfeldt K. E., Schreiber H. Diccionario de la valencia y distribución de los adjetivos alemanes. Leipzig, 1974. Sommerfeldt K. E., Schreiber H. 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CIU)XEHE A LA CUESTIÓN DE LA VALENCIA FUNCIONAL Resumen Sobre la base del análisis de tres conceptos existentes de valencia, a saber: lógico, semántico y sintáctico, cuyos representantes son respectivamente V. V. Bogdanov y V. Fasmir, Yu. I. Aprel nu T. Hessbnr, en el artículo llega a la conclusión de que la diferencia entre ellas consiste únicamente en la interpretación de la valencia, mientras que la esencia de este fenómeno se entiende del mismo modo. Cada concepción destaca en primer plano un aspecto de la valencia —lógico, semántico o sintáctico— y subestima los demás. Por ello, al autor le pareció posible y conveniente unir estas concepciones y considerar la valencia verbal en los tres niveles —abstracto lógico-semántico y en los niveles semántico y sintáctico concretos de la lengua—, ya que todos estos aspectos de la valencia forman una unidad dialéctica. La base de la valencia funcional se encuentra en el nivel abstracto, y su realización, en los niveles concretos. En el nivel lógico-semántico abstracto, mediante las estructuras predicativas se establece el número de lugares libres del verbo y se determinan los significados semánticos DE SUS COMPLEMENTOS POTENCIALES, respectivamente, determinados roles (agente, paciente, etc.) de los participantes de la situación designada por el verbo. En el nivel sintáctico concreto se determina la estructura gramatical. 122 «popMa 3ariojiKuTeJIeli CBOGOJHBIX MECT — MapTHEPOB rJIArOJIA H ycTaHaBJIHBaeTCH HX 00s3aTe/bHOCTb HJIH (aKy/IbTATHBHOCTb, A HA CEMAHTHUECKOM — JaeTcsi HX CeMaHTHUECKas XapakTepHcTHKA. Takum o6pasoM, Noj BajieHTHOCTbIO TJarosa aBTOPOM MOHHMAEeTCA ero CrnocobHOCTh Ha ‘OCHOBAHHH CBOErO SHAUCHHS OTKpbITb determinado número libres lugares que Ha concreto nivel se llenan OG/IMIATOPHBIMH HJH (DaKyJIbTATHBHBIMH TNapTHEPAMH. "CBo60jitibie MecTa — 3TO COUETATeJbHBIE NMOTEHLHH TI/1aroJa, 06yC/IOB/IEHHBIE ETO CeMaHTHKOII, a napTHepbl — C/IOBOĖDOpMbI HJIH KOHCTPYKUHH C ONpeeJCHHBIM CEMAHTHUECKHM 3HAYCHHEM. Ilpu npakrnueckoM onpejiejieHHH BaJ€HTHOCTH IJ1AroJa HCXOAHON TOUKON SBJASETCS rJIarosbHoe 3HauenHe. [1arosiom o6o3nauaercsi cuTyauus AeiCTBHS, B KOTOPOH yuacTByeT onpejeJIEHHOE UHC/IO aKTAHTOB, BbINOJIHAIONMIHX OTIpeJe eH ble POH. AHAJTH30M CHTYAIHH yCTAHABJIHBAETCH JIOTHKO-CEMAHTHYECKAst CTPYKTYPa BaJIGHTHOCTH I./iaroja, KOTOpas NOKA3biBAET UHCJIO CBOGOJIHBIX MECT TPH r.tarojie H HX CeMaHTHYECKOe COjiepxkaHne. Ha OcHOBAHHH TOTO, UTO y rpamMaTHYECKHX INajįexxeli H NPeLJIOKHBIX KOHCTDYKIKŪ TOKE HMeeTCs Contenido semántico determinado (cM. Fillmore aGerpakTHas 1968), sioruko-cemanTHyeckas CTPYKTYpa CpPaBHHBAeTCH C KOHKDETHBHIMH CHHTaKCHUECKHMH KOHCTPYKUMSIMH, H TaKHM 06pas’oM OMNpejesisieTcsi UHCJIO H rpaMMaTHuecKasi Gopma TpeSyeMbiX rJiaroJiOM napthepo. [IpHMEHEHHEM K SE ESTABLECE LA CONSTRUCCIÓN SINTÁCTICA DE LA TRANSFORMACIÓN DE LA ELIMINACIÓN MX 06S3aTeIbHOCTD HJIH haky.ibTaTHBHOCTb. TOrJla 3arikcbiBaeTC51 CHHTAKCHYECKAst MOJejb BAJIEHTHOCTH rJjaroga. Tak Kak y ‘GOJIIIHHCTBA TJIATOJIOB HMECTCA HeCKOJIbKO 3HAUYeHH, NIPHTOM HEKOTOPHIE€ TI. IaroJbl CrnocoOHbI BbINIOJIHSTb PA3J/IHUHbIe CHTHHOKHKATHBHbIE QYHKUWH, a CHTHH(pPHKATHBHbIE Pa3/HYHS CBA3AHbI C Pas/HYHAMH CHHTAKCHYECKOTO YNOTPeGJIeHHs, y TJIaroJIOB GbiBaeT MO HECKOJBKY -MojeJieil BaJICHTHOCTH. BBIABHTL BCE MOJIEJIH Ba/ICHTHOCTH I.1aroja BO3MOXKHO TOJIbKO IPH HAJIHUHH J0- ‘CTaTOYHOr0 MaTepHaljia, H/JIOCTPHPYIOMEro CHHTAaKCHYECKOe yrioTpeOjieHHe 3TOro rJaroJa. Hakonen, aaercsi cemanTHuecKasi XapaKTepHCTHKAa BaJeHTHOCTH, T.e. onpejeasiercsi, KaKHe CEMAaHTHYECKHE KJIaCCbI PALABRAS (O COMPUESTAS PALABRAS) PUEDE RELLENAR SIGNIFICADO B SINTAXISYECKOH MOJeJIH. N. SLIZIENE ZUR FRAGE DER VALENZ DES VERBOS Resumen Sobre la base del Análisis de las tres existentes concepciones de la La valencia, a saber, la lógica, la semántica y la sintáctica, es la Se llegó a la conclusión de que solo se in interpretación de la Distinguir la valencia, mientras que a su in son iguales en esencia. Cada concepción destaca solo un aspecto de la Valencia, mientras que las otras no se tienen plenamente en cuenta. La La autora considera es posibles y convenientes las tres unir puntos de zu vista y la verbal valencia en tres Considerar zu niveles, concretamente en el plano lógico-semántico abstracto plano y en el lingüístico concreto niveles, el semántico y el sintáctico, porque todos los mencionados aspectos de la valencia forman una unidad dialéctica. Die Grundlage der verbalen La valencia se basa en abstractas, sus Realisation aber auf den konkreten Ebenen. En la lógica-semántica abstracta Ebene wird mit Hilfe der pradikativen Strukturen die Zahl der Vacíos en el texto verbo constatado y la semántica Significado de la potencial Adiciones determinadas in Dependencia de la Función de la Componentes de la verbal Situación. En la sintaxis concreta Ebene wird die grammatische Forma de Compañero de Verbos y su carácter obligatorio o bien facultativo determinado el carácter, en la semántica Ebene wird ihre Caracteriza el significado. Auf diese De este modo se entiende por la valencia del verbo su capacidad de acuerdo con su significado para ocupar un número determinado de se abren um espacios vacíos a su zu alrededor, que en un nivel lingüístico concreto mediante obligatorias o facultativas participazu ntes.