scieee AI-readable full text Open interactive document viewer

Genomika, atmintis, kalba, tikras ir dirbtinis intelektas. Kaip viskas susiję?

Linas Kontrimas

Full text

LINAS KONTRIMAS Vilniaus universitetas GENÓMICA, MEMORIA, LENGUAJE, INTELIGENCIA HUMANA Y ARTIFICIAL. ¿CÓMO ESTÁ TODO INTERCONECTADO? Genómica, memoria, lenguaje, inteligencia humana y artificial. ¿Cómo está todo interconectado? RESUMEN No acumulamos información únicamente mediante los cinco sentidos. El ADN humano transporta una cantidad inimaginablemente grande de información. Los científicos están terminando de contar los genes humanos. Ahora que se proponen crear inteligencia artificial, vale la pena plantearse preguntas sobre cómo se registra en los genes la información sobre el ser humano, si dicha información puede descodificarse aplicando, por ejemplo, métodos conjuntos de la lingüística y otras ciencias, qué porcentaje de nuestros archivos subconscientes está compuesto por la información contenida en el ADN y si esta está sujeta a la codificación y descodificación verbal. La búsqueda de respuestas a estas preguntas nos conduciría hacia la interdisciplinariedad, donde genetistas, lingüistas e investigadores del ámbito tecnológico podrían ampliar los límites del autoconocimiento humano. PALABRAS CLAVE: genómica, memoria, acumulación y codificación de información, cognición. RESUMEN No acumulamos información únicamente mediante los cinco sentidos. El ADN humano transporta cantidades ingentes de información. Los científicos están a punto de contabilizar los genes humanos. Ante el esfuerzo actual por crear inteligencia artificial, vale la pena preguntarse cómo se registra en los genes la información sobre un ser humano, si dicha información puede descodificarse aplicando, por ejemplo, métodos combinados de la lingüística y otras ciencias, qué porcentaje de nuestros archivos subconscientes está formado por la información almacenada en el ADN y si esta se presta a la codificación y descodificación verbal. La búsqueda de respuestas a estas preguntas nos conduciría hacia la interdisciplinariedad, donde genetistas, lingüistas e investigadores de las tecnologías podrían ampliar los límites del autoconocimiento humano. PALABRAS CLAVE: genómica, memoria, acumulación y codificación de información, cognición. Straipsniai / Articles 279 LINAS KONTRIMAS EL INICIO DE LAS PREGUNTAS La liberación y la accesibilidad del conocimiento crean una situación paradójicamente ambivalente: el conocimiento, que se infiltra por todas partes, permite acumular hechos, pero su abundancia reduce el número de personas capaces o dispuestas a relacionarlos y sintetizarlos. La profesionalidad y la especialización se vuelven peligrosas, pues pueden convertir a una persona en experta en un campo estrecho, que tendrá que competir con la memoria de un ordenador. Y perder. Este escenario también es peligroso porque la curiosidad humana e innata, el deseo de conocer, averiguar y comprender, ya no importa per se, sino solo cuando todo ello conduce a una aplicación tecnológica. Así, la sabiduría puede convertirse en mera palabrería, pues, por sí misma, en un mundo material descrito mediante criterios de utilidad, resulta innecesaria, porque no es más que un estado, y no un avance tecnológico. Y, sin embargo. Sería curioso e infinitamente interesante averiguar qué contenido, aparte del evidentemente poético, codificaron nuestros antepasados en ciertas frases, proverbios y relatos. Los genetistas actuales, por ejemplo, podrían interpretar de una manera totalmente distinta expresiones como «hermanos de sangre» y «lazo de sangre». ¿Y qué significa transmitir conocimientos con la sangre, de una generación a otra? Una vez más, los genetistas lo dirían claramente: toda la información humana está en el ADN, así que la expresión no plantea ninguna complicación... Y, sin embargo. Sería curioso averiguar si es posible leer de una manera totalmente distinta el genoma humano escrito. ¿Y si lo leyeran junto con los genetistas investigadores contemporáneos de la lengua e historiadores? La ciencia siempre forma parte de algo más amplio. El mero hecho de que una mirada científica, sensible y ávida conduzca a una comprensión más profunda de la esencia la acerca a las prácticas místicas. Estas también son exploradoras curiosas de ambos lados del mundo. Así, los místicos indios han aventajado considerablemente al conocimiento occidental de su época en ciertos ámbitos del conocimiento espiritual. Desde hace siglos cultivan un sistema en el que la memoria ocupa un lugar importante, aunque no el principal. Según los místicos indios, esa memoria no es solo lo que solemos llamar memoria: la capacidad del cerebro para recordar cosas relacionadas con nuestras experiencias. Los místicos indios, los yoguis, afirman que nuestra memoria es la memoria del cuerpo material y espiritual, que acumula toda la información desde la creación misma del mundo. Suena extraño, pero, una vez más, en una afirmación así, un científico de corazón abierto leería algo más, concretamente que, por ejemplo, mi ADN puede llevar hasta las raíces del árbol genealógico. Puede, pero ¿lleva hasta allí? No necesariamente, porque el objetivo de la ciencia, su rigor e incluso su sequedad a menudo impiden conectar ideas diversas. 280 Acta Linguistica Lithuanica LXXIX El genoma, la memoria, el lenguaje, la inteligencia real y la artificial. ¿Cómo está todo relacionado? Por otra parte, al ser por naturaleza un ámbito creativo, la ciencia siempre seguirá siendo un lugar donde también encontrarán cabida cosas nuevas, aún sin explicar, y donde, al mismo tiempo, podrán armonizar ideas que al principio parecen no encajar de ninguna manera. PLANTEAMIENTO DE LA HIPÓTESIS El ser humano es un sistema complejo. La unión y la oposición entre los mundos corporal y espiritual han sido, y durante mucho tiempo seguirán siendo, un mundo de esperanzas y decepciones para artistas, científicos y, en general, personas curiosas. En todo momento, el ser humano comprendió que era necesario registrar, acumular y transmitir a las generaciones futuras sus experiencias y descubrimientos. Signos, símbolos, relatos, escritura, imágenes, música: todos estos medios toman un fragmento de la realidad visible e invisible, lo congelan de maneras propias y lo entregan a otros, lo entregan al futuro. Lo codifican con la esperanza de que otros sean capaces de descodificarlo. La mente humana, aunque con dificultad y sin lograrlo todo, sí es capaz de descodificar los sistemas de transmisión de conocimientos que ella misma creó antaño: por ejemplo, en el siglo XIX se descifraron los antiguos jeroglíficos egipcios y la escritura cuneiforme utilizada en Mesopotamia.. El siglo XX permitió abrir otro libro, mucho más complejo: el de los genes. La genética y también la genómica avanzan a paso rápido, penetrando a través de las fórmulas químicas de nuestra información hasta la esencia misma de la biología humana. Se empiezan a contar los genes humanos y sus combinaciones. El mapa de los genes humanos permite trazar también otro viaje, no solo el geográfico, de homo sapiens. Y también aquello que se lleva en este viaje: información propia de la especie, codificada en los genes y transmitida de generación en generación. La herencia y la influencia del entorno: todo queda impreso en los genes. Estos no solo son responsables de la información, sino también de su aplicación y sus funciones. Por ejemplo, el gen humano FOXP es responsable de las funciones del lenguaje. Así pues, la genética nos permite volver a conocernos a nosotros mismos. Y, en estos tiempos, la tecnología, en especial la creación de inteligencia artificial, nos obliga a volver la mirada hacia nuestra naturaleza y a plantearnos (juntos) estas preguntas en busca de respuestas: ¿Cómo acumulamos información sobre nosotros mismos a nivel genético? ¿Cómo se codifica esta información? ¿Cómo la descodificamos? ¿Cómo se expresa en palabras? ¿Es «difícil» toda la información genética, es decir, trata de la materia, o también se oculta allí conocimiento sobre toda la genética de homo sapiens? ¿Cómo convierte la información genética en una memoria accesible para su uso? ¿Participa el lenguaje (en sentido amplio) en la codificación de esa información, o solo en su acumulación y transmisión? ¿Existen códigos de palabras que puedan ayudar a «desbloquear y bloquear» la información genética? ¿Qué relación tiene el lenguaje en general con los códigos de información genética? ¿Es posible y, de ser así, cómo se podría programar información de nivel genético mediante códigos lingüísticos? ¿Es posible, en principio, hablar no solo de la genética corporal, sino también de una genética inmaterial, por ejemplo, del alma (cf. el griego psyche y toda Įžvalgos / Insights 281 LINAS KONTRIMAS (gr. neuron pasulį)? ¿O, al hablar, por ejemplo, del gen de un lituano, un alemán, un chino, etc., podemos hablar no solo de información biológica y de cómo puede codificarse y transmitirse dicha información? Todas estas preguntas parecerán extrañas si por un instante reflexionamos sobre nuestra propia naturaleza y su misterio. ¿Fuimos creados o somos el resultado de la evolución? ¿Quién y cuándo nos «instaló» el programa de la conciencia? Así pues, ¿es posible, mediante un enfoque interdisciplinario, volver a leer la información de los genes (del gen) y buscar en ella códigos que obedezcan no solo a la codificación o decodificación bioquímica, sino también a la verbal? Quedan muchas preguntas, cuya existencia hace que la vida sea, en general, interesante y significativa. Por eso, la hipótesis que planteo es la siguiente: En el genoma humano existe información codificada que está relacionada no solo con las características físicas, su memoria y transmisión, sino también con las características espirituales del ser humano, su memoria y transmisión; el fenómeno del lenguaje debería vincular estos dos ámbitos y permitir codificar y decodificar la información acumulada, trasladarla de la memoria genética a la psicológica y verbal, y también podría existir un camino de vuelta. DESAFÍOS DE LAS DIFICULTADES La propia hipótesis encierra ya varios subtemas difíciles. Para mí, estas dificultades no indican que la hipótesis en sí sea imposible. Al contrario: son solo estímulos destacados que permiten unir distintas partes en un todo. Una de las dificultades está relacionada con la definición de los conceptos. En mayor o menor medida, podemos enumerar y describir las características físicas del ser humano, pero las espirituales no se prestan tan fácilmente a tal operación. Aquí adquiere mucha importancia el ámbito de la opinión y del punto de vista. ¿Significa esto que tal definición de las características espirituales es imposible? No lo creo. Son pocos quienes dudan de su existencia, y el lenguaje es capaz de definir lo que existe. Otra dificultad es la memoria. La memoria genética podría compararse, de manera algo simplificada, con una biblioteca en la que se acumulan conocimientos sobre nosotros, homo sapiens. Esos conocimientos son información registrada en un medio químico determinado. Los neurocientíficos que estudian el cerebro humano señalan las áreas responsables de la memoria, por ejemplo, lobus temporalis. Se afirma que acumulamos recuerdos a través de los sentidos. Pero ¿es realmente así? ¿Puede nuestra memoria enriquecerse con información procedente de la capa genética? Mi intuición dice que sí, que puede y que lo hace. Por eso, la pregunta «¿cómo?» tiene mucho sentido. Al fin y al cabo, los procesos que tienen lugar en nosotros pueden llegar a comprenderse, es decir, traducirse en palabras. 82 Acta Linguistica Lithuanica LXXIX Genoma, memoria, lenguaje, inteligencia real y artificial. ¿Cómo está todo relacionado? Así pues, si existe información, si existen lugares donde se despliega y se comparte, también deben existir maneras de rastrear ese recorrido, o quizá incluso de repetirlo. SUPUESTOS DE PROBABILIDAD Me ocurrió lo mismo que a cualquier humanista normal: aunque se me daban bien las ciencias exactas, por diversos motivos me alejé de ellas en la escuela; sin embargo, el respeto por esta área del conocimiento permaneció y fue creciendo. La reforzaba aún más la convicción filosófica de que el ser humano no puede dividirse y que su conocimiento debe estar lo más conectado posible. No hablo de áreas de investigación específicas. Hablo de la esencia que conecta todos los saberes, y que crea cualquier conocimiento científico más profundo. Lo crea, pero no necesariamente sabe describirlo, explicarlo y hacerlo comprensible para la mayoría. Muchas veces me pregunté si era posible responder a las preguntas que surgen en la prueba de confirmación de esta hipótesis recurriendo a lingüistas, genetistas, neurocientíficos, psicólogos y expertos en informática. Pero intentemos despertar la curiosidad y la imaginación después de este capítulo: La genética puede complementar los conocimientos de otras ciencias que estudian los orígenes. La información transmitida por los genes, agrupada, enlazada en cadenas y comparada con la información genética de otras poblaciones, permite sacar conclusiones sobre el origen de una población. «En el ADN humano transmitido de generación en generación yace información sobre la historia de nuestros antepasados. Por eso, los estudios actuales de la diversidad genética de las poblaciones contemporáneas ayudan a revelar incluso aspectos de la historia de la humanidad sobre los que hay muy pocos datos antropológicos y arqueológicos o de los que solo existen hipótesis», escribe Vidus Kučinskas. El método de lectura de genes consiste en agrupar y estudiar cuidadosamente la información cuantitativa. Entonces leemos también otra información: sobre una enfermedad hereditaria, aunque la base sigue siendo la misma: las regularidades de la información del genoma. En abril de 2003 se anunció que había concluido la secuenciación del genoma humano. Se dice que tenemos unos 3500 genes. Pero «hoy ya se sabe que solo una pequeña parte del genoma está formada por unidades funcionalmente importantes: los genes. El resto del ADN se denomina no codificante. Sin embargo, es probable que esta afirmación solo sea parcialmente cierta». ¿Qué información se transmite mediante esas partes? Se puede estudiar con métodos bioquímicos. Pero ¿y si contempláramos los conocimientos codificados en el ADN desde otros ángulos, desde el territorio de otras ciencias y también desde un ámbito práctico, por ejemplo, desde la perspectiva de la búsqueda en tecnologías de la información y la inteligencia artificial? ¿Abriría un enfoque interdisciplinario otro código para descifrar el ADN? Reflexiones tras leer V. Kučinskas Genomo įvairovė: lietuviai Europoje, 2004 Įžvalgos / Insights 283 LINAS KONTRIMAS V. Kūčinskas, al estudiar el genoma, recurrió a una de las ciencias humanas: la historia. Sus investigaciones abren un nuevo espacio para explicar el origen de los lituanos. El científico se adentró en el territorio de la historia prosiguiendo sistemáticamente sus investigaciones genéticas. La pregunta que planteó, «¿Cuál es el genoma de un lituano?», dio resultados impresionantes. El científico pasó de un campo conocido (el genoma) a uno nebuloso (la etnogénesis). Al parecer, también es posible el camino inverso. Sabemos que el ser humano nace con una capacidad innata para aprender una lengua. En un entorno lingüístico concreto, el ser humano adquiere también la gramática de una lengua determinada y desarrolla el sentido de la lengua. Ya sabemos que se ha descrito un gen responsable del lenguaje. Sabemos que el ser humano también tiene otras cualidades innatas: hostilidad, sentimientos, «madurez» y valores (los acepta o los rechaza; eso es otro asunto; lo importante es que existe un código dado para comprenderlos, agruparlos y «archivarlos»). ¿Y si esa información también se transmitiera, por así decirlo, a través de la sangre? Plantear una pregunta así es muy complicado. Es como intentar abarcar lo inabarcable, vincular lo que no se puede vincular... Pero la intuición nos dice que precisamente ahora es el momento de hacerlo, cuando tenemos tantos conocimientos sobre nuestro entorno y sobre nosotros mismos. Y esos conocimientos no dejan de aumentar, aunque en los estudios de la naturaleza humana seguimos dando vueltas en círculo. Y además: Aunque cada uno de nosotros es único, las valoraciones generales indican que, a nivel del ADN, las diferencias entre las personas representan, en promedio, apenas un 0,1%. Así pues, el 99,9% de las secuencias de ADN son idénticas. El genoma puede compararse con un libro, pues también es un conjunto de letras A, T, G y C (es decir, de nucleótidos), un alfabeto. Las diferencias entre el libro del genoma de cada persona y el de otro genoma son muy pequeñas, afirma V. Kūčinskas. Del mismo modo, las personas estamos hechas de los mismos conjuntos de instintos, palabras, sentimientos y experiencias, solo que ligeramente mezclados de manera distinta. Todos estamos hechos del mismo barro... Solo una pequeña partícula nos vuelve únicos (imaginen un dispositivo perfecto, pero sin fuente de energía. ¿Qué es y dónde está esa partícula, esa fuente que pone en marcha el dispositivo y lo hace irrepetible?). La capacidad de pensar también nos ha sido dada a todos. La cadena del pensamiento es clara: experiencia – etapa de verbalización de los estados – verbalización (expresión) – experiencia... Me parece que aquí hay una laguna. Al pensar, no operamos solo con la información que recibimos a través de los cinco sentidos. También «accedemos» a la información que hay en el cuerpo, digamos, a la información codificada genéticamente y transmitida de generación en generación. ¿Cómo? ¿Dónde? También existen ciertos códigos de memoria histórica y sabiduría, así como sus sistemas. Es posible que se transmitan a las generaciones futuras de manera similar a como se transmite la información mediante los genes. Es posible que los códigos de la experiencia histórica (en sentido amplio) también estén inscritos en los genes. Las personas heredan por naturaleza parte de esa información, parte de esos códigos, 284 Acta Linguistica Lithuanica LXXIX Genomika, atmintis, kalba, tikras ir dirbtinis intelektas. Kaip visas susiję? —decimos, comprende intuitivamente, sin experiencia individual propia. Aprender a decodificar parte de ello lleva toda una vida. «Para reconstruir la evolución humana se necesitan tanto estudios históricos como estadísticos. Para comprender la evolución humana, son igualmente importantes la antropología física y social, la arqueología, la demografía y la lingüística», afirma V. Kučinskas. EL INICIO DEL CAMINO En 2017 compartí mi hipótesis con dos científicos de gran prestigio: la académica y profesora Grasilda Blažienė, prusiana conocida e investigadora de la lengua, y el profesor Vaidas Kučinskas, un genetista de renombre, conocido por el público general también como investigador del genoma lituano. Estoy agradecido a los académicos por haber escuchado mis reflexiones y haber dicho que las ideas merecen investigaciones minuciosas y profundas. Una hipótesis que se divide en más de un objeto de estudio requiere reunir un equipo interdisciplinario más amplio. Es una gran alegría que ambos académicos decidieran contribuir a esta investigación y dirigir los respectivos equipos científicos. Hoy se buscan maneras de llevar a cabo el proyecto y financiación. Los fondos, en comparación con los posibles resultados y beneficios para muchas disciplinas y para el mundo práctico, no son cuantiosos, pero son sumamente necesarios. Además de recursos intelectuales, se necesita un laboratorio y materiales para los estudios genéticos. Se han hecho gestiones. Estamos a la espera. Por eso, aunque se vea un terreno firme bajo los pies y se cuente al lado con Amigos muy experimentados y respetables, el camino, sin embargo, se pierde en una niebla de pura incertidumbre. Recibido el 22 de noviembre de 2018. LINAS KONTRIMAS Universidad de Vilna Saulėtekio 9, LT-1022 Vilnius [email protected] Įžvalgos / Insights 285