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Cultura, política y medios de comunicación. El problema de la determinación

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Cultura, política y medios de comunicación. El problema de la determinación

Author: Laguna Platero, Antonio
Publisher: Universidad de Sevilla
Year: 2018
Source: https://idus.us.es/bitstreams/6a1d8d26-c96e-473f-911d-b9833307a403/download
Cul u a, polí ica y medios de comunicación. El p oblema
de la de e minación
ins i ucionales.us.es/ambi os/
An onio Laguna Pla e o
Uni e sidad de Cas illa la Mancha
[email p o ec ed]
Descub i los e ec os de los medios en pa icula y de la
comunicación en gene al sob e las pe sonas de ine una pa e
cen al de las ciencias sociales. Sabemos ya que no se puede
explica el desa ollo his ó ico -y no solo los g andes
acon ecimien os-, o los compo amien os polí icos o elec o ales
más ecien es sin e alua el papel jugado po la p opaganda de
an es, comunicación polí ica de aho a. De la misma mane a que
no es posible concebi el desa ollo del capi alismo sin econoce
el papel jugado po la publicidad que alimen a el consumo. Es
más, el sis ema polí ico ep esen a i o, cen ado en las consul as elec o ales pe iódicas,
no pod ía unciona , al menos eó icamen e, sin un sis ema comunica i o que pe mi a a los
ciudadanos con o ma opiniones y exp esa las a a és del o o.
El pode y los medios se han ala mado. Es un enómeno ecien e –la
pé dida de in luencia de los medios “pode osos”- y el mundo se á dis in o.
Desde el siglo XVIII y, sob e odo, desde el XIX y XX los medios de
comunicación de masas han sus i uido a las iglesias como suminis ado es
de la na a i a hegemónica. La cul u a occiden al, sob e odo la
anglosajona, as la Ilus ación, se ha cen ado en dos p emisas: en la búsqueda de la
e dad y en su acceso público (Elías, 2015). Y las dos he amien as que ha usado pa a
ello son la ciencia –el mé odo cien í ico como ó mula de búsqueda- y el pe iodismo que,
con écnicas simila es (el p oceso de e i icación de una no icia se inspi a en el mé odo
cien í ico), pe sigue el mismo obje i o. La imp en a ue impo an e po que democ a izó el
acceso a los lib os (y con ellos el conocimien o), pe o ambién, no lo ol idemos, supuso el
nacimien o de la p ensa y su in luyen e papel.
Ambos–mé odo cien í ico y p ensa- son c eaciones bu guesas que han dado un eno me
pode y, po qué no deci lo, p ospe idad económica, polí ica, ecnológica y cul u al a
Occiden e sob e o os pueblos y cul u as del plane a(Jacob, 1988). China in en ó la
imp en a y el papel; pe o no el mé odo cien í ico ni el pe iodismo (que son eu opeos); y,
po ello, pe dió hegemonía desde el XVIII. Si aho a la ha ecupe ado es po que ha sido
conscien e del papel de la ciencia (es la segunda p oduc o a del mundo) aunque, odo hay
que deci lo, no del pe iodismo.
La e dad, o la búsqueda de la e dad, es algo undamen al pa a el libe alismo bu gués
po que pe mi e ene in o mación basada en da os ex aídos median e p ocesos lógicos
con la que ealiza elecciones en un en o no –el libe al- donde,supues amen e, el alo
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máximo es la libe ad del indi iduo. Esa libe ad lle a la “condena” de ene que oma
cons an emen e decisiones y, pa a ello, hace al a in o mación idedigna: desde qué
e apia o medicamen o comp a pa a una en e medad has a qué pa ido o a o qué
champú adqui i .
Pe o odo ha cambiado con el acceso masi o y g a ui o a in e ne donde odos podemos
p oduci con enidos.Has a inales del XX, esos con enidos (que son pa e de la na a i a
dominan e) solo e an suminis ados po los pe iodis as o las éli es cul u ales o académicas.
Y, en gene al, in en aban segui el pa ón ilus ado de búsqueda y publicación de la
e dad. En es a segunda década del XXI la e dad ya no es an ele an e po que impo an
más los seguido es o las en adas que el p es igio de la uen e o del p o esional que i ma.
Los algo i mos que con olan la comunicación son más cuan i a i os (po que son ó mulas
ma emá icas) que cuali a i os. E igual que el libe alismo bu gués acabó con el “hono
caballe esco” del eudalismo; aho a se ha es umado el “hono p o esional” al que Webe
a ibuyó un papel undamen al pa a explica el capi alismo en su ob aLa é ica p o es an e y
el espí i u del capi alismo.
En los úl imos años han apa ecido po ales de in oxicación in o ma i a a pa i de bulos (o
en inglés akenews) y és os y su di usión po las edes sociales se han con e ido en un
a ma que, al incidi en p ocesos elec o ales en países democ á icos, puede deja
ulne ables a naciones con es e ipo de mecanismos de pa icipación ciudadana (y,
además, muy conec adas a in e ne ) en e a los países que no los ienen. Es deci , puede
se un “ i us” que se inocula mejo en democ acias ecnológicas que en dic adu as.
En 2017 el Dicciona io Ox o d conside ó akenews como palab a del año. Se consignó que
su empleo aumen ó un 365%. En diciemb e de 2017, en España, el Consejo de Minis os
ap obó la “Nue a Es a egia de Segu idad Nacional” que implicaba analiza “campañas de
desin o mación” y que p opuso la c eación de una comisión de expe os y edi o es de
medios. Y en ene o de 2018 el p esiden e Mac on anunció, du an e su discu so sob e los
adicionales “deseos pa a la p ensa”, que F ancia end á ambién una ley con a las
no icias alsas.
El cambio comenzó en 2016 Alemania. La Unión Demóc a a C is iana (CDU) su ió una
du a de o a y su p esiden a, Angela Me kel, p onunció una ase que de ini ía la e a:
“Úl imamen e -dijo- i imos iempos pos ac uales. Ello signi ica que la gen e ya no se
in e esa po los hechos, sino po los sen imien os (Schaa schid , 2017)”. El é mino
“pos ac ual” adqui ió al ele ancia, as la e lexión de Me kel, que la Sociedad de la
Lengua Alemana lo eligió po unanimidad palab a del año en 2016. Y ambién en 2016 el
dicciona io Ox o d seleccionó el en oque anglosajón de pos ac ual, que se ía pos - u h
(pos e dad), como palab a del año.
Lo que es á sucediendo es que los medios de comunicación adicionales pie den
in luencia en su papel de alimen a conna a i as hegemónicas (na a i as que no dejan de
se pa adigmas cul u ales –desde la eligión o la mi ología al de echo o la li e a u a-)a la
opinión pública. És aqueda libe ada de ese pa adigmadominan e y no ige “la espi al del
silencio” de Noelle Neumann. Reapa ecen condicionan es biológicos (más p imi i os) que
es aban escondidos as el ba niz cul u al o la p esión de na a i as hegemónicas. La
cul u a lo eció hace apenas 5.000 años, en e a los ap oximadamen e 200.000 años que
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iene el humano mode no –homo sapiens sapiens-. Es deci , la biología aún es pode osa.
Es e compo amien o, undamen ado en la bioquímica, es compe i i o con el ba niz cul u al
que o o ga la ci ilización – amilia, educación y medios de comunicación- y se explica muy
biendesde la psicología social y la psicobiología (Schaa schid , 2017). Es e en oque nos
dice que el ce eb o (debido a su e olución biológica) no busca necesa iamen e la e dad
sino su bienes a ; es deci : el place y la ausencia de dolo .
Así se explica el “sesgo de con i mación” o “ ecolección selec i a de e idencias”:
endemos a selecciona in o mación de mane a que sa is aga nues as p opias
expec a i as y, sob e odo, que e ue ce nues a opinión p e ia (Zollo e al., 2015). Y ello
es así po que cuando eso sucede el ce eb o seg ega una sus ancia química, la dopamina,
que es un neu o ansmiso que ambién apa ece en momen os de place . Es deci , lee o
escucha algo que con i ma nues a c eencia p e ia, nos causa place ; pe o cuando se la
e u a, nos p oduce dolo (y se ha e idenciado que se ac i an zonas ce eb ales que
ambién lo hacen con el dolo ). Y, no lo ol idemos, el ce eb o es á diseñado,
biológicamen e, pa a e i a el dolo .
Cuando la na a i a es hegemónica, y no enemos mecanismos pa a accede a o as
(como ha sucedido p ime o con la iglesia o, después, en la e a del dominio de medios
in luyen es) ésa es la que c eemos. La disidencia –desde Sóc a es a Galileo o Tu ing- se
cas iga (Elías, 2105). A los medios in luyen es se les puede acusa de e o es, pe o
ambién han ayudado a mejo a la sociedad en muchos aspec os y, pese a odo, aún
man ienen cie a in luencia (Quian y Elías, 2018). Es cie o que no han acabado con el
capi alismo como a algunos les gus a ía (en e o os mo i os po que los medios son un
subp oduc o del capi alismo), pe o han con ibuido mucho a la lucha po los de echos
ci iles: es inconcebible hoy en día que un g an medio apoye el acismo, la escla i ud o el
machismo; aunque, sin emba go, cada día hay más webs “al e na i as” que sí los
ampa an.Eso explica el ascenso de la ul ade echa: su mensaje es con a-hegemónico al
de los medios “in luyen es”, pe o no en la ed donde se o man “cajas de esonancia
(Bessi, 2015)” en las que se epi e el mismo ipo de en oques has a que sus ecep o es
c een que “esa es la ealidad”. De ahí que ampoco acie en las encues as, po que no
pene an en esos “gue os mediá icos”.
In luye ambién la denominada “pa adoja del conspi anoico”, según la cual “aquellos que
dicen es a más a en os a la ‘manipulación’ pe pe ada po los medios ienden a
in e acciona más a menudo con uen es de in o mación in encionalmen e alsa y, po
an o, son a su ez más p ocli es a se manipulados (Qua ociochi, 2016)”. Cuando la
opinión pública no se in o ma po los medios, sino po las edes sociales,las “cajas de
esonancia” de los conspi anoicos, donde solo in e ac uamos o elogiamos lo que es á de
acue do con nues a ideología, con igu a nues a na a i a.
In e ne pone a nues o alcance millones de na a i as en compe ición (an i acunas,
eo ías de conspi ación ep ilianas, magia, sup emacismo é nico o cul u al, e c.). Op a po
unas u o as depende de en o nos sociales, mediá icos o cul u ales que nos nu an de
na a i as; pe o en ausencia de és as, pueden impone se ins in os p ima ios (más
biológicos) que se en e o zados po “cajas de esonancia” donde cada ins in o busca
acomodo. En palab as de Noam Chomsky: “la gen e ya no c ee en los hechos (Chomsky,
2018)”; y, en su opinión, T ump, que ha ganado g acias a las edes sociales, “ ep esen a
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un pelig o g a e. Ha libe ado conscien e o delibe adamen e olas de acismo, xeno obia o
sexismo que es aban la en es pe o que nadie había legi imado(Chomsky, 2018)”. La
solida idad o la ole ancia, po ejemplo, son concep os cul u ales que necesi an se
cons an emen e es imulados con na a i as pode osas y hegemónicas.
Además del sesgo de con i mación, exis e o a a ian e, el “sesgo pa idis a”, que puede
de ini se como una des iación cogni i a a a o del p opio pa ido o g upo de e e encia al
que pe enecemos (Nyhan e al., 2010); es deci , las pe sonas conside an que las
a i maciones con adic o ias de su candida o polí ico (o a quien conside en su líde
ideológico) son menos g a es que las de su ad e sa io. Y es o ambién lo hace nues o
ce eb o (e olucionado de un pasado ibal o de manadas) pa a adap a se a en o nos
hos iles.
A odo es o se añade el “ azonamien o mo i ado”, po el cual alo amos la nue a
in o mación que ecibimos minimizando las emociones nega i as y magni icando las
posi i as (pu a supe i encia biológica) y, po úl imo, el denominado “e ec o
con ap oducen e” (Van de Linden e al, 2017); po el cual el in en o de e u a las
c eencias e óneas de una pe sona median e hechos y da os puede p o oca el e ec o
con a io: de ende á su opinión con mayo ehemencia (es o se ha demos ado en e los
g upos an i acunas o los negacionis as del cambio climá ico, pe o ambién la campaña de
The Washing on Pos pa a desenmasca a con hechos y da os las men i as de T ump solo
ha p oducido más adhesión en e sus pa ida ios).
Es os son los cua o pa áme os que manejan los comunicado es (que no pe iodis as) del
siglo XXI. Sin emba go, el pe iodismo, como la ciencia, sí que iene la misión de busca la
e dad y hace la pública; de ahí que cause dolo y has a echazo social (especialmen e en
posiciones polí icas ex emas). Pa a en ende la comunicación del siglo XXI es impo an e
esal a el hecho de que la opinión pública no busca la e dad, sino aquello que con i me
sus c eencias p e ias y, en es e sen ido, an o Google como Wikipedia, con su decla ada
“neu alidad”, se han con e ido en e dade os campos de ba alla ideológicos donde las
di e en es ibus mediá icas an con igu ando su espacio (Elías, 2015). És as se alimen an
de lo que Damian Thompson, en su lib o Los nue os cha la anes(Thompson, 2009),
denomina con aconocimien o y que desemboca en una pandemia de c edulidad: “Ideas
que en su o ma o iginal y b u a lo ecie on únicamen e en los a abales de la sociedad hoy
las conside an en se io incluso pe sonas cul as en el mundo occiden al”, señala
Thompson.La complejidad del ema, la in e disciplina iedad que exige y la mul iplicidad de
ac o es que in e ienen ha p o ocado, no solo una di e sidad de pe spec i as sino una
agmen ación de los análisis. Así, desde la his o ia hemos insis ido en los con ex os socio-
económicos pa a explica la apa ición de medios con uno u o o sesgo. Desde la
Psicología nos han apo ado se ias e impo an es explicaciones sob e los dis in os ipos de
e ec os que se de i an según la modalidad del mensaje. Desde la Teo ía de la
Comunicación hemos ido conociendo dis in as in e p e aciones sob e los ipos, g ados y
ni eles de e ec os de los medios según su e olución. La lingüís ica ha sido básica pa a
conoce la cons ucción del discu so y las consecuencias men ales que se de i an del uso
de las palab as. Incluso desde la Ciencia Polí ica se ha elacionado el comp omiso polí ico
con la comunicación polí ica ecibida.
Desde nues o pun o de is a, el mayo in en o de es ablece una in e p e ación global del
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enómeno comunica i o con un esquema je á quico de in e elaciones se ha p oducido
desde los es udios cul u ales. Especialmen e la Escuela de Bi mingham (Cen e o
Con empo a y Cul u al S udies), donde nos encon amos con la ob a de Raymond Williams
y su plan eamien o de iden i ica cul u a como “p ác icas signi ica i as” que explica ían los
modos de i i y de sen i ida (Williams, 2001). De aquí que, E. P. Thompson econs uya
la his o ia de la clase ob e a, no solo como una o mación social, sino ambién cul u al
(S o ey, 2002: 80 y ss.)
Siguiendo es a p opues a y ligado al es udio de la comunicación polí ica, hace algún
iempo que plan eamos la impo ancia de conoce las cul u as polí icas de los ciudadanos
pa a e alua sus consumos comunica i os o sus p e e encias elec o ales (Laguna, 2010).
Desde nues o pun o de is a, oda es a egia comunica i a iene un des ina a io que es
inalmen e quien dic a sen encia. Es el pueblo, en é minos adicionales de discu so
democ á ico, quien iene la úl ima palab a. De sus ca ac e ís icas sociales, de su his o ia
colec i a, de sus c eencias y ac i udes, de los alo es que les pe mi en p ocesa la
in o mación que eciben del mundo de la polí ica, en de ini i a, de su cul u a polí ica
depende en buena medida el colo y sen ido que enga dicha elección (Almond y Ve ba,
1989:12-13). Tal y como ecue dan Anduiza y Bosch, “el indi iduo compa a la in o mación
que le llega con algún alo polí ico que iene in e io izado, in uye si le cuad a o no con
es e alo polí ico y adop a una pos u a de acep ación o echazo de es a in o mación”
(Anduiza y Bosch, 2004:189). Po an o, lo que los indi iduos o an no sólo depende ía de
las condiciones ma e iales en que p oducen su exis encia, o de la die a in o ma i a que
consumen, sino especialmen e de los alo es que de inen sus ac i udes sociales y polí icas
y que adquie en po dis in as ías en los p ocesos de socialización (Lucas Ma ín, 1982:
82-83).
También podemos e alua o os condicionan es, en a izando cómo las desigualdades del
me cado se han asladado a la compe encia polí ica o cómo los alo es ansmi idos po
las g andes indus ias cul u ales, desde el cine a la misma publicidad, a o ecen a unos
en e a o os al i o jando una cul u a polí ica de alo es más conse ado es, de
in o mación más simpli icada o de ac i udes cada ez más cínicas y alejadas de lo polí ico.
A pa i de ahí podemos sub aya el impac o que sob e la polí ica y lo polí ico ha gene ado
el dominio del me cado que imp egna odos los ámbi os del pensamien o y de la cul u a en
los úl imos años. Pongamos un ejemplo p eciso: de ende lo colec i o y lo público, en e al
a ance del indi idualismo y de lo p i ado que o ece buena pa e de las indus ias
cul u ales, cons i uye ya de po sí una des en aja de pa ida impo an e pa a cualquie
p opues a polí ica. La cul u a mediá ica di unde un modelo conse ado que, de pa ida,
choca ya con el discu so p og esis a, al menos en la consolidación de los ma cos men ales
p o undos que ha expues o Lako (2007: 110).
La cla e inal, po an o, es la ecep i idad y p edisposición de los ciudadanos, lo que
conec a di ec amen e con el concep o de cul u a polí ica como asgo global que iden i ica
los ipos de públicos. Signi ica econoce que la cul u a polí ica da sen ido a las acciones y
oles desempeñados po el indi iduo, “siendo la g an mediado a en e el medio ambien e y
el g upo social, pues las no mas y alo es cul u ales acep ados pueden se conside ados
como elemen os impo an es pa a el man enimien o del o den social en e indi iduos
ísicamen e di e en es (Muñoz, 1989: 17). Tales o ien aciones indi iduales incluyen
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di e sos componen es: “a) o ien aciones cogni i as, conocimien o p eciso -o no- de los
obje os polí icos y de las c eencias; b) o ien aciones a ec i as, sen imien os de apego,
comp omisos, echazos y o os simila es espec o de los obje os polí icos, y c)
o ien aciones e alua i as, juicios y opiniones sob e los aspec os polí icos que, po lo
gene al, suponen la aplicación de de e minados c i e ios de e aluación a los obje os y
acon ecimien os polí icos” (Almond y Powell, 1972: 50).
A pa i de es a pe spec i a se colige la panoplia eno me y compleja de enómenos que
con o man el concep o de cul u a polí ica. Has a al pun o que cualquie ap oximación
equie e del es udio, an o de los p ocesos his ó icos y de las dinámicas sociales que han
con igu ado el desa ollo social, pasando po el diagnós ico ace ca de cómo se han
con igu ado las es uc u as socioeconómicas, así como del es udio de las ías de
socialización que, como la amilia, la escuela o los medios de comunicación, posibili an la
in eg ación uncional del indi iduo en la comunidad. De acue do con es a ampli ud de
campos se puede clasi ica en es dimensiones analí icas:
“la cul u a como comunicación (es deci , como conjun o de sis emas de símbolos, signos,
emblemas y señales, en e los que se incluyen no sólo la lengua, sino ambién el hábi a , la
alimen ación, el es ido, e c.;
la cul u a como s ock de conocimien os (no sólo la ciencia, sino ambién o os modos de
conocimien o como las c eencias y el conocimien o p ác ico del sen ido común);
y la cul u a como isión del mundo (que incluye las eligiones, las iloso ías, las ideologías
y, en gene al, oda e lexión sob e “ o alidades” que implican un sis ema de alo es y, po
lo mismo, dan sen ido a la acción y pe mi en in e p e a el mundo”. (Giménez, 2007: 110).
La p egun a inal es que medio de e mina la cul u a polí ica del indi iduo. Pa a unos, sigue
siendo la socialización p ima ia, la que se p oduce en e la amilia y los iguales la que
imp ime una huella que de e mina las ac i udes pos e io es. Pa a o os, siquie a sea po la
can idad de ho as que los consumimos, la sup emacía la eje cen los medios masi os de
comunicación. Tal y como des aca P. Bou dieu, las o mas de e , en ende y opina
ace ca del mundo han quedado moldeadas po el lenguaje audio isual, po las u inas
p oduc i as de los medios, po los alo es no icia que p o oca la selección de con enidos
y, sob e odo, po la lógica económica que ige los des inos emp esa iales p opie a ios del
medio, el “plebisci o come cial” que plan ea el sociólogo ancés (Bou dieu, 1996). Desde
es e o o pun o de is a, “la cul u a polí ica del público es a á aco ada po la ealidad
polí ica ele isada a la que acceden los ciudadanos” (Je ez, Samped o y Bae , 2000: 19).
Incluso hay quien le ha pues o nomb e a es e e ec o, “ ideopolí ica”, la ha llamado G.
Sa o i, en su polémico ensayo sob e el nue o “homo idens” que nace de la cul u a
audio isual. Un nue o ciudadano en el que el hecho de e sus i uye al de en ende y el
mundo sensible al in eligible. La ele isión ha ma ado al “homo sapiens”, poseedo del
lenguaje abs ac o undado en la lógica, de un pensamien o concep ual y de un
conocimien o analí ico-cien í ico (Sa o i, 1998: 45 y ss.; Sánchez No iega, 2002: 293).
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BREVE SEMBLANZA DEL AUTOR:
An onio Laguna Pla e o es p o eso i ula de Pe iodismo en la Uni e sidad de Cas illa la
Mancha. Sus líneas de in es igación se han di idido en e la his o ia de la comunicación y
del pe iodismo y la comunicación polí ica, siendo au o de más de un cen ena de abajos.
Ha sido di ec o de comunicación de di e sas o ganizaciones y decano de la Facul ad de
Pe iodismo de la UCLM.
Ámbi os. Re is a In e nacional de Comunicación, n.40, edición de p ima e a, 2018.
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