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Obras de Don Juan Donoso Cortes

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Obras de Don Juan Donoso Cortes

Author: Donoso Cortés, Juan, marqués de Valdegamas, (1809-1853)
Publisher: Madrid : Imprenta de Tejado, 1854
Year: 1854
Source: https://idus.us.es/bitstreams/b3fddfcd-9cec-4f83-bdb9-59a758c912e7/download
OBRAS
DE
DON JUAN DONOSO CORTÉS,
MARQUES DE VALDEGAMAS,
ORDENADAS Y PRECEDIDAS DE UNA NOTICIA BIOGRÁFICA
POR
DON GAVINO TEJADO.
TOMO SEGUNDO.
MADRID :
IMPRENTA DE TEJADO, EDITOR.
1854.
EL CLASICISMO Y EL ROMANTICISMO.
LAS
palab as, andando el iempo, no si en muchas eces pa a
esp esa , sino pa a oscu ece las ideas. Ejemplos insignes de es a
e dad son las palab as
Clasicismo
y
Roman icismo ,
que signi i-
cando dos dis in as ci ilizaciones, desa olladas en dos di e sas épo-
cas del mundo , han enido á se i de ins umen o á dos escuelas
i ales, que han al e ado p o undamen e su signi icacion p imi i a.
La musa del clasicismo, pa a los omán icos , es una musa que
no ecibe sus colo es del sol , ni sus inspi aciones del cielo ; una
musa á quien los a ei es han obado la espon aneidad , la belleza y
la ju en ud : su laud no despide aquellos sones mágicos que di un-
den po el alma una sua idad delei osa , que le an an el co azon
á pensamien os sublimes , y que suspenden los sen idos con su a -
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eba ada a monía. Como su inspi acion no baja del cielo , no es
bas an e pode osa pa a domina á la ie a : po eso , segun los o-
mán icos , es án ya secas y ma chi as en su en e las e íme as lo-
es que ejie on su co ona, y que en un solo dia pe die on sus ma i-
ces, su b illan ez y su pe ume.
La poesía clásica, conside ada po los omán icos bajo el aspec o
a ís ico , es la abdicacion del genio encadenado con las cadenas
del a e ; conside ada bajo el aspec o mo al, impide el desa ollo
de las pasiones mas g andiosas ; conside ada bajo el aspec o polí-
ico , iende á humilla la noble al i ez de los poe as an e el o gullo
de los pode osos , y an e la ana pompa de los eyes : conside ada
bajo su aspec o social , iende á sup imi el mo imien o de eno a-
cion y de p og eso en las sociedades humanas. Po es a azon,
cuando es didác ica , suje a la inspi acion á los p ecep os : cuando
es lí ica , can a el place , y los goces ma e iales , ol idada de la
dignidad de las naciones : cuando es épica , busca sus pe sonages
en las azas a is oc á icas , y en e los al i os semi-dioses que die-
on sus hechos de a mas en despojos á la his o ia. Cuando es d a-
má ica, se complace en dibuja las isonomías de los magna es y de
los hé oes. La poesía clásica, en ina, es la poesía de los g andes, no
la poesía de los humildes ; la poesía de los que gozan, no la poesía
de los que padecen ; á la li a clásica le al a una cue da , la cue da
des inada á obedece á las inspi aciones del dolo : po eso, no ha
sido inspi ada nunca po los gemidos que se desp enden del co a-
zon de los homb es , ni de las en añas de los pueblos.
La musa de la poesía omán ica, pa a los clásicos , no es una
di inidad que le an a un ono en el Olimpo ; es una p os i u a que
se a as a penosamen e en el lodo , y que , en
su loco enesi ,
en
ez de can a , blas ema. Cuando se eposa , se aba e , cuando
se
enal ece, deli a, con undiendo con la modes a sencillez la ulga idad
impuden e, con la g andeza la
hinchazon,
con el uego de las inspi-
aciones celes iales la in ensa ieb e de deso denados deli ios.
La poesía omán ica, conside ada po los clásicos bajo el pun o
de is a a ís ico , es una insu eccion con a el a e.
Conside ada
bajo
el
aspec o
mo al , es una insu eccion con a la
san idad
de las
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cos umb es , es la apo eósis del c ímen. Conside ada bajo el as-
pec o polí ico , es una insu eccion con a las ins i uciones adicio-
nales de los pueblos. Conside ada bajo su aspec o social , es una
insu eccion con a la au o idad pública ; es el himno que en onan
en el dia de su enganza las musas popula es. Po es a azon ,
cuando es didác ica , sup ime las eglas del buen gus o , c eadas
po
Dios , encon adas po los sábios y sancionadas po los siglos :
cuando es d amá ica , a oja sob e la escena isonomías pa ibula-
ias, móns uos que nues a imaginacion apenas alcanza á concebi ,
y p os i u as que pasan á nues a is a como desen enadas acan-
es , con la li iandad en sus ojos y con el Ti so en su mano : cuando
es lí ica, su i acunda y sinies a inspi acion desciende como la elec-
icidad sob e las conmo idas muchedumb es. En cuan o á la ompa
épica , no ha sido empuñada jamás po la musa del oman icismo :
la maza de Hé cules no puede se manejada po pigmeos..
Reduciendo , pues , á é minos b e es y sencillos las acusacio-
nes que los clásicos y los omán icos se lanzan obedeciendo al ím-
pe u en sus odios, di é que los p ime os, segun el modo de e de
los segundos , lle an el espe o de la au o idad has a el pun o de
consag a la se idumb e; y que los segundos, segun el modo de
e de los p ime os , lle an el espe o de la independencia has a el
pun o de ele a á la clase de dogma la ana quía. Los omán ico:
comba en po la libe ad con a la au o idad, po la inspi acion con-
a la egla.
Y sin emba go, si esas acusaciones, dic adas po el enco ,
u-
ie an
en la ealidad su apoyo y su undamen o , esas dos con a-
ias escuelas se ian dos escuelas absu das , y no hubie an
hecho an
la go camino
po el mundo. La conciencia del géne o humano se
suble a espon áneamen e con a la se idumb e
y
la ana quía , y
suble ándose sin cesa con a esos dos móns uos , hubie a le an-
ado o o es anda e, hubie a p oclamado un nue o dogma, si ue a
e dad que los clásicos y los omán icos conducen po umbos di-
e en es á dos inmó iles abismos.
Ni el clasicismo ni el oman icismo son comple amen e absu -
dos , po que exis en ; y el e o phsn n n
no es á do !do
de exioen--
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cia.
Pe o ni los clásicos ni los omán icos es án en posesion de oda
la e dad ; pues o que la e dad absolu a po una pa e dalia exis-
encia al e o absolu o po la o a, y el
e o absolu o
es absolu a-
men e
imposible. Al de ama po el mundo las e dades y los e -
o es , Dios ha mezclado en su copa sus semillas.
Po eso, en el seno del clasicismo y del oman icismo, como en
odas las ob as a ís icas , y aun en odas las ins i uciones huma-
nas , hay un p incipio de p og eso y un p incipio de decadencia,
un gé men de ida y un gé men de mue e. La pa e que ienen de
e dad, hace que se desa olle el p ime o, y la pa e del e o que
ab igan desde que nacen, es causa del desa ollo del segundo. Su-
poned á una escuela en posesion de la e dad absolu a ; esa es-
cuela es a ia do ada de la inmo alidad; é idén ica siemp e á sí mis-
ma, no es a ia suje a á al e na i as y mudanzas, po que no lo es a ia
á la ley de la pe ec ibilidad y del p og eso. Suponed á una escuela
en posesion del e o absolu o, y esa escuela es de odo pun o impo-
sible ; iniendo
á esul a de aquí, que con la e dad absolu a y con
el e o absolu o, no end íamos idea del iempo, ni de la ida, ni de
la mue e , sino de lo in ini o , de la e e nidad y de la nada.
El clasicismo no es, pa a los clásicos, la e dad absolu a, sino
po que exage an la pa e de e dad que el clasicismo con iene , y
p escinden de la pa e de e o que es á deposi ado en su seno , y
que se ocul a á
a
sus ojos. Si pa a los omán icos el clasicismo es el
e o absolu o , es o consis e en que exage an la pa e de e o que
el clasicismo con iene , y hacen abs accion de la pa e de e dad
que le ecunda y i i ica. Lo que se dice del clasicismo, puede a i -
ma se ambien del oman icismo , polla misma causa, y po las
mismas azones.
Siendo es o así , el e o de los clásicos y de los omán icos
consis e siemp e en una e dad exage ada, cuando a i man algo de
sí p opios ; y cuando a i man algo de sus con a ios, en una e dad
incomple a.
Los omán icos han comp endido muy bien el ca ac e de la poe-
sía clásica en su pe iodo de aba imien o y de decadencia ; cuando
su p incipio i al se apaga ,
y
su p incipio de nme e se desa olla

9
____
y domina. El clasicismo no pe ece á nunca cie amen e suble-
ándose con a la dominacion de las eglas y sacudiendo su yugo;
sino an es bien so ocando la espon aneidad de las inspi aciones y
suje ándolas á la i anía de los p ecep os.
Los clásicos han comp endido ambien el ca ác e de la poesía
omán ica en el pe íodo de sus es a íos, po que no pe ece á nun-
ca cie amen e some iéndose al yugo saludable de las eglas , sino,
an es bien p o es ando con a el eno de la au o idad y de las a-
diciones , y co iendo á pe de se en la con usion y en el caos. Con-
side ados bajo es e aspec o el clasicismo y el oman icismo , los
clásicos y los omán icos ienen azon, cuando asegu an que el cla-
sicismo es la' se idumb e , y el oman icismo la ana quía.
Pe o las escuelas ilosó icas y li e a ias, como las ins i uciones
Polí icas y sociales no deben se solamen e examinadas en sus pe-
iodos de descomposicion y decadencia , si han de se cabalmen e
comp endidas. Po que, quién p e endió jamas so p ende el p in-
cipio de la animacion , y el mis e io de la ida en e las con ulsio-
nes de la mue e? Quién p e endió jamas so p ende el p incipio
de su pasada g andeza y ya ex inguido esplendo en la dec epi ud
de las ins i uciones y en la agonía de los impe ios ? Si es a mane a
de examina las
.
escuelas ilosó icas y las ins i uciones pudie a
p e alece , odas las escuelas se ian alsas , odas las ins i uciones
iciosas , odos los impe ios caducos ; po que odos los impe ios son
caducos, odas las escuelas alsas , y odas las ins i uciones iciosas
cuando degene an y se ex inguen.
Po es a azon, es absolu amen e necesa io es udia el clasicismo-
y el oman icismo en el pe iodo de su p og eso y en los días
de
su
esplendo y de su glo ia : es necesa io con empla al clasicismo en
Rome o , y al oman icismo en Dan e : es necesa io es udia esas
dos escuelas que se han di idido el impe io del mundo , en su o i-
gen , en su desa ollo, en su decadencia y en su dec epi ud. Es
necesa io a e igua si han debido su exis encia á la imaginacion
cap ichosa de los homb es , ó si han nacido espon áneamen e del.
seno de las sociedades humanas; si se comba en y se excluyen ,
si se pe eccionan y comple an..
o
La cues ion que en e el clasicismo y el oman icismo se en ila,
no es solamen e una cues ion li e a ia , sino ainbien una cues ion
ilosó ica , poli ica y social , como quie a que las a ias li e a u as
que se han sucedido en los iempos his ó icos , han sido siemp e el
esul ado necesa io del es ado. social , polí ico y eligioso de los pue-
blos. La his o ia de las li e a u as a unida, como un magní ico co-
men a io, á la his cTia de las e oluciones del mundo : su es udio se
con unde con el de la ci ilizacion , pues o que la li e a u a es el e-
lejo de la sociedad en e a. Yo la conside a é bajo es e pun o de
is a en una sé ie de a ículos.
11.
AL examina los a ios ciclos poé icos que cons i uyen las di-
e sas épocas li e a ias, que han dejado un as o en la sociedad,
un nomb e en la his o ia y un ecue do en el mundo , el c í ico
puede segui es caminos di e en es : I .° El de adop a como c i-
e io de la belleza poé ica un p incipio absolu o, y como absolu o,
in ole an e é in lexible ; condenando cuan o no se ajus e á, es e c i-
e io cons i uido
á p io i :
2.° El de desecha odo c i e io como
absu do , odo p incipio como ano , oda c í ica como impo en e,
abandonándose á la ins abilidad cap ichosa de sus ápidas, con a-
dic o ias y e íme as sensaciones : y 3.° el de adop a como c i e-
io de la belleza poé ica .cie os p incipios absolu os , combinados
con o os , suge os á al e aciones y mudanzas , combinándose así
espon áneamen e la unidad y la a iedad, la ijeza y el p og eso,
la egla y la inspi acion, en una ecunda eo ía.
De es os es caminos , el p ime o conduce o zosamen e á una
idealidad es é il , po que nos lle a lejos de odas las ealidades
his ó icas ; el segundo conduce al empi ismo, del
empi ismo al
11
caos : solo el e ce o nos conduce al pun o-en donde la idealidad y
la ealidad se ocan , en donde los p incipios y los hechos se con-
- unden , en donde las abs acciones y las ealidades se combinan.
El e o de los que adop an
,
como c i e io de la belleza poé ica
un p incipio absolu o , no consis e en que ese p incipio no deba
se adop ado , pues o que sin los p incipios absolu os y gene ales es
el a e imposible y es imposible la ciencia : si no en acep a le como
si no se suje á a en su ealizacion á las as o maciones inhe en es
á odo lo que se ealiza en el mundo. Su e o es idén ico al de los
ilóso os , que no iendo en el homb e sino su pa e inma e ial y
sublime , quisie an encon a en él las p opiedades de un
espí i u,
ol idándose de que las p opiedades de un espí i u pu o han de
es a no ablemen e al e adas en un espí i u, pues o en con ac o con
la ma e ia , y se ido po ó ganos.
El e o de los que condenan odo p incipio gene al como ab-
su do , no consis e en que cada composicion poé ica no sea has a
cie o pun o di e en e de odas las demas : sino en que debiendo
se juzgada de una mane a
empí ica,
si puede deci se así , po lo
que iene de di e en e con espec o á las o as , debe ambien su-
je a se á un c i e io comun po lo que iene con las o as de co-
man y semejan e. Su e o es idén ico al de los ilóso os , que no
iendo en la humanidad sino á los indi iduos , no ie an en el
mundo sino leyes indi iduales , negando la exis encia de las leyes
comunes , que p esiden al desa ollo de las sociedades humanas.
Po donde se e que son dos los e o es á que pueden conduci -
nos la c í ica y la iloso ía. Consis e el p ime o , conside ado bajo
el pun o de is a li e a io , en sac i ica las bellezas a ís icas á la
belleza abs ac a , la ica a iedad de los hechos á la in lexible
unidad de los p incipios : y conside ado bajo el pun o de is a ilo-
só ico , en sac i ica las leyes pa icula es á las gene ales , al espí-
i u la o ganizacion, el indi iduo á la especie, el homb e al géne o
humano. Consis e el segundo , conside ado bajo el pun o de is a
li e a io, en sac i ica la belleza abs ac a á las bellezas pa icula-
es , la o denada unidad de los p incipios á la aná quica a iedad
de los hechos ; y conside ado bajo el pun o
de
is a ilosó ico en
- 12 —
sac i ica las leyes gene ales del mundo mo al á las pa icula es de
los indi iduos , el espí i u á la ma e ia , la sociedad al ciudadano,
el géne o humano al homb e.
Se e i a án es os dos e o es , asi en la li e a u a como en la
iloso ía , econociendo en el as o campo que se ab e á las in es-
igaciones del c í ico y del ilóso o la coexis encia de los p incipios
gene ales y de los hechos pa icula es , de la unidad y de la a-
iedad , de la idealidad abs ac a y de las ealidades his ó icas , de
lo que es e e no y absolu o , y lo que es local y con ingen e.
Descendiendo ya de es as conside aciones gene ales á las pa -
icula es que me sugie e la cues ion li e a ia que me he p o-
pues o examina en es a sé ie de a ículos , di é que debiendo
ene algo de coinun en e sí el oman icismo y el clasicismo, pues-
o que odas las li e a u as han de obedece o zosamen e á cie os
p incipios gene ales y comunes , y al mismo iempo algo de pa -
icula y a iable , po que odas las li e a u as se modi ican
y
as-
o man con el ascu so de los siglos , el único medio de examina
la cues ion de una mane a comple a , consis e en acudi á la azon
pa a el descub imien o de los p incipios del a e , y á la his o ia
pa a encon a en ella la esplicacion de las modi icaciones que esos
p incipios han espe imen ado al ealiza se en las sociedades hu-
manas.
El clasicismo ha sido u o espon áneo de las sociedades an i-
guas , y el oman icismo de las mode nas : es as dos escuelas i a-
les se di iden el dominio de los iempos ; y la e olucion que se-
pa a esas dos di e sas ci ilizaciones , es la mayo en e cuan as
e ie en las his o ias; supone , como suponen algunos, que el a e
no debió modi ica se p o undamen e con esa e olucion inmensa,
es des a io Po que , qué mayo des a io que supone la inmo ili-
dad en los a es , cuando una e olucion des uye las ins i uciones
de los pueblos , as o ma las cos umb es , cambia las c eencias, y
al e a en los abismos del co azon los sen imien os de los homb es?
Supone , como suponen o os, que en e las a es que son u o de
Esa e olucion , y las que lo ecie on en las sociedades an iguas no
hay p incipios comunes, es im absu do inconcebible ; ¿po que, qué
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en e; los debe es que nos ligan, y la libe ad que nos cons i uye;
en e el p incipio que suje a al homb e á Dios, y el que le hace
dueño de sí p opio ; p incipios , en cuya lucha eside el sec e o de
nues as ac uales emociones.
De donde se in ie e que el e o d amá ico de los an iguos y
el de los mode nos son di e en es en e sí po su o ígen y po su
na u aleza. El de los an iguos, naciendo de la in alibilidad de la ca-
ás o e , aba e el espí i u, ab uma el co azon, y pos a el en endi-
mien o. El de los mode nos, naciendo de la ince idumb e, a i a
el emo y la espe anza, y exal a nues as acul ades mo ales. El de
los an iguos p ocede del dogma de la a alidad, que sup ime el li-
b e albed ío y la dignidad mo al del homb e. El de los mode nos
nace de los dogmas de la P o idencia del C iado , y de la libe ad
de la c ia u a : dogma , que hacen compa ibles en e sí la omnipo-
encia de la olun ad di ina y la augus a dignidad de las acciones
humanas. En la d amá ica de los g iegos, el homb e e a escla o;
en la de la Eu opa mode na, el homb e es seño de su des ino.
Pa a conclui es e a ículo , no a é una di e encia, no menos
esencial que las que p eceden, en e nues a poesía y la de las pasa-
'das edades. Consis e es a di e encia en el p o undo conocimien o
que se e ela en nues a poesía épica y d amá ica , de los ca ac e-
es indi iduales; y en la ausencia o al de su conocimien o , que se
ad ie e en los mas acabados modelos de la poesía épica y d amá-
ica de los an iguos.
Así como , en la an igüedad, los dioses e an has a cie o pun o
la pe soniílcacion de las ue zas elemen ales de la na u aleza ísica,
así ambien los pe sonages épicos y d amá icos e an la pe soni ica-
cion de las acul ades mo ales ó de las pasiones humanas. Aquiles
no es un homb e alien e : es el símbolo del alo . Nes o no es un
anciano : es el símbolo de la sabidu ía de los iempos. El Ulises de
la Ilíada no es un homb e p uden e y sagaz : es el símbolo de la s,a-
. gacidad y de la p udencia. El Ulises de la Ocliséa no es un homb e
que su ca las olas y a a iesa los ma es , pa a conquis a una pa ia
que pa ece le oban los dioses , y que po é mino de su pe eg ina-
eion le conceden los hados : es el símbolo de la humanidad en e a,

- 20 —
que lle ada po la mano de Dios
en ágil ba ca y po e uél as
ondas , su ca el ma p oceloso de la ida,
El espí i u simbólico de los an iguos , que explica su icien e-
men e la ausencia que ad e imos en ellos de ca ac e es indi idua-
les, necesi a ia de g a es y al as discusiones, pa a se debidamen e
explicado. Resis iéndose la na u aleza de es e pe iódico á an á idas
discusiones, me bas a á consigna aquí como un hecho, esa enden-
cia
simbólica
que
se ad ie e en las sociedades an iguas, y que au
p o undamen e las sepa a de las sociedades mode nas.
IV.
o me p opongo habla
en es e a ículo de la muge y del amo :
de la muge , ángel de paz que descendió del cielo pa a disipa las
nubes en
el
ho izon e del mundo ; y que, mien as que noso os ge-
mimos , ela al pié de nues o lecho de dolo es. Del amo , esa
pu ísima llama que , como el uego de Ves a en la oscu idad mis-
e iosa de los emplos an iguos, a de inex inguible en los p o undos
senos de odos los sé es c eados : del amo , única di inidad á quien
ensalzan
,
en co o odos los siglos y odas las gen es ; en cuyos al a-
es
queman inciensos odas las naciones ,
y cuyas glo ias can an
sin eposa se jamás en sus ib aciones cadenciosas odas las cue -
das de la li a.
En uno de mis an e io és a ículos mani es é que , en la an i-
güedad , el ó den ge á quico en e los homb es es aba de e minado
de una mane a in lexible : que la debilidad cons i uia la escla i ud,
y que la libe ad y el seño ío e an los a ibu os de la ue za. Es
es o an cie o , que los
homb es lib es e an seño es y escla os
á
un mismo iempo ; seño es en
sus
elaciones con las azas ene a-
das y débiles que los se ias ; escla os en sus elaciones con la
aza de los dioses , supe io á la de los mo ales en
á
o
ilidad, en
- --
galla día , en he mosu a ,
y
en ue za. La
si uacion de la mu
o
e
,
en una sociedad cons i uida de es e modo, debió se ama ga y eno-
josa. El sen imien o ín imo de su debilidad debió deg ada su ca-
ác e ; po que , condenada , como débil que e a , á la mas du a
se idumb e , debió conside a al homb e como á un Dios de na u
aleza mas sublime , y debió conside a se á
sí p opia como una es-
cla a de sus cap ichosos gus os y de sus u nul uos H place es. El
homb e po su pa e no pudo ama á su escla a , como ama hoy á
la que es su compañe a ; á la que de ama llo es delan e de sus
pies, pa a que pise blando en los sende os del mundo ; á la que
ha endido una anja esplandecien e de ilusiones po el ho izon e
de su ida.
El nomb e de Aspasia ha llegado has a
noso os , y aun no po-
demos comp ende cómo el nomb e de una p os i u a ha sal ad o
la co ien e de los siglos , asociado á los de los a ones mas
es de A enas. Sóc a es, ipo de la mo alidad an igua , quemó in-
ciensos en el p o anado al a de la impu a co esana : y esa ado acion
no ha sido pode osa pa a ebaja en un pun o la dignidad de su ea-
ac e , ni pa a echa un eo bo
•
on en sus cos umb es sin manecilla.
Es e enómeno no ha sido explicado has a aho a ; á lo menos,
el au o de es e a ículo no ha encon ado una explii acioa que le
sa is aga en an impo an e ma e ia.
La p os i ucion es á condenada po nues as cos umb es ; po -
que siendo la muge la compañe a del homlE
.
e , se deg ada y se
pe ie e , con i iéndose po su olun ad en
escla a
de sus
a i-
os ca nales.
E
n e noso os, la muge que se p os i uye , abdica
su pode , se despoja de su dignidad , y se hace p o e bio y ibul„:
de las gen es. Po eso , los homb es mo ige ados y los que ocupan
un g ado eminen e en la ge a quia social , no pueden cul i a su
a o , sin mancilla de su hon a sin menoscabo de su ama.
En e los an iguos , la muge no se deg ada consag ándose a]
delei e , po que su des ino e a delei a á su seño , y o ece como
sie a
á sus sedien os lábios la copa de los placees sensudes. De
donde nace que , en e los an iguos , una p os i u a , siéndolo ,
hacia mas que cumpli con las obligaciones de
escla a ;
mien as
22 —
que , en e los mode nos, la p os i ucion es un
c imen;
po que na-
cida la muge pa a el amo , no puede p os i ui se sin deg ada se.
Una
sie a
ni se p os i uye ni se deg ada ; po que se a as a en
el cieno. Una eina se deg ada y se p os i uye cuando, poseida de
un é igo ca nal, pa a en ega se mas lib emen e á sus o pes
ape i os , se despoja de su diadema, y desciende de su ono.
Es as conside aciones si en pa a explica po qué Sóc a es, en
los iempos an iguos , pudo cul i a el a o de Aspasia , sin manci-
lla de sus cos umb es ; y po qué no hubie a podido cul i a le, en
los iempos mode nos , sin menoscabo de su hon a.
Siendo la muge , pa a los an iguos, de una na u aleza in e io á
la na u aleza del homb e , y haciendo iguales el amo á odos los
que se aman , el amo ué Ma a los an iguos un
mal ,
po que causa-
ba una al e acion p o unda en las ge a quias sociales , es ablecidas
po las leyes. La ley hacia á la muge
escla a ,
y el amo la con-
e ía o zosamen e en
compañe a
del homb e : no es ex año que
el amo uese conside ado po los an iguos como una insu eccion
con a la ley : y como las leyes que es ablecen las ge a quias , son
siemp e las mas impo an es pa a las sociedades humanas , no es
ampoco de ex aña que el amo , que ulne aba esas leyes, uese
conside ado po los an iguos como una calamidad pública , signo
cie o de la cóle a de los dioses.
De es e modo es á conside ado el amo po odos los poe as de
las sociedades an iguas. Como el homb e e a supe io á la muge ,
el amo en el homb e ué conside ado siemp e co no una debilidad
deg adan e : co no la muge e a escla a , su amo ué conside ado
como un c imen, hijo de la mas impe donable osadía : en uno y
o o caso, el amo ué conside ado como una calamidad, p ecu so a
de g andes in o unios.
La g an con ede acion de los Helenos es á á pun o de allana
las mu allas de la g an ciudad de los Pelasgos. Pe o al sona la ho a
del comba e , los dioses amigos de T oya en ian u i amen e al
Amo , que se apode a de Aquiles. Aquiles , ol idado de su glo ia,
y de la glo ia de los suyos , se eposa ie amen e en su ienda , y
e con ojos anq
uilcs cómo las espadas ulminan es de los hé oes
2:1
de Ilion siegan las ga gan as de los g iegos , co no si ue an mie-
ses de los campos. Apesa del es ago comun y de la comun uina,
Aquiles pe manece en ócio o pe , has a que la sang e de Pa oclo
pide enganza á los cielos : solo en onces se le an a el coloso pa a
a oja su espada in encible en la dudosa balanza de los des inos
del O ien e. De es e modo un homb e deshace el male icio de una
muge ; la amis ad es mas bené ica que el amo ; aquella nos iene
de los dioses amigos ; es e de los dioses con a ios.
Lo que es B iseida pa a la con ede acion de los g iegos, es Elena
pa a la ciudad pelásgica. Sus impu os amo es son una maldicion e -
ible pa a T oya ; una muge es c iminal , y la ciudad que la ab ió
sus pue as , y que la escondió en sus mu os , es impu a , y aban-
donada de los dioses : mul i ud de legiones se lanzan pa a de o a
el Seno palpi an e de la ciudad maldi a.
Amo , ú pe dis e á T oya :
Tal es la exclamacion úneb e, sepulc al que ha llegado has a nues-
os oido en alas de los iempos , desp endida dolo osamen e de
las en añas de las pasadas edades.
Eneas ha p esenciado el incendio de la ciudad condenada i e-
ocablemen e po el in lexible des ino : y sin una es ella amiga
que le guie , huye lleno de pa o , y se abandona en ágil ha ca
á la olun ad de los dioses , á la olubilidad. de las ondas , y á la
inmensidad de los ma es. Los dioses , amigos de los Pelasgos , ha-
Han ese ado , pa a que echase los undamen os de la ciudad
e e na , al úl imo descendien e de su gene osa aza. Una muge le
de iene con sus encan os : el amo emba ga con delei es sus sen-
idos , y suje a con edes de o o sus miemb os. La in e encion de
los dioses del Olimpo , ué en onces necesa ia pa a a anca le del
seno de la nube mis e iosa , que ocul aba con somb a apacible sus
amo es , y pa a hace que se cumplie an en el mundo los i e oca-
bles dec e os de los hados.
Tan a molis e a omanam con ie e gen em.
Ulises su ca las ondas po ma es apa ados sob e las e sas
aguas de los ma es iende su al omb a de e du a una isla pe il--
mada
en esa isla delei osa , que a ojó un Dios en e! desie o de
la ma como una magní ica oasis, i e una muge he mosa que de-
/ci a con su oz , que seduce con su can o , que as:_iina con sus
ojos , que emb iaga con iquísimos pei
.
umes , y que ap isiona con
una cadena de llo es al incau o na egan e. Jamás el ey
.
p ulen e.
en e los eyes, u o que lucha con un hado mas ad e so , ni sin-
ió ocada su na e po un escollo mas áspe o. El amo , es deci ,
el emb u ecimien o y la mue e, le agua daban en la pe umada isla
de la seduc o a Si ena. Solo el cielo que se le mos aba apacible,
pudo libe a le de los encan os de Calipso ; mien as que su saga-
(
su p udencia
habian
podido libe a le de las asechanzas de
los homb es.
La mu
g
e es siemp e, en e los an iguos, un se malé ico , p e-
sagio de des en u as. El amo es siemp e un impedimen o pa a las
g andes cosas y pa a las he óicas acciones ; un obs áculo que se
le
'
an a con a los al os y gene osos designios. Tales ue on el amo
y
la muge en las sociedades an iguas : y ales son en la Epopeya
Homé ica y en la Epopeya Vi giliana.
Has a aquí me he con en ado c©n demos a que , siendo el
amo en e los an iguos un g an a en ado con a las leyes , po que
e a el elemen o pe unbado de las ge a quias sociales , ué con-
Qide ado siemp e como una calamidad pública , como un solemne
liia ema lanzado con a los pueblos po los dioses. Aho a oy á de-
i1
ll

que ué ambien una desg acia p i ada , y un p incipio de
g andes y e ibles in o unios.
Siendo la muge de una na u aleza inle io á la na u aleza del
homb e , su amo no ué conside ado solamen e como una debili-
dad deg adan e , sino como un c imen ne ando , que debia espia
con los mas punzan es dolo es : si á es o se ag ega que el amo de
la muge , como condenado po la opinion pública y pp las cos-
umb es , debió se a a ez co espondido , no se ex aña áque,
U o de
co espondencia, es deci , de alimen o , degene ase en ie-
b e in e io y en loco enesí ,
y
que p oduje a en las en añas de
la muge los mas ho ibles es agos.
El amo con ie e en ig e á Medea , y pone en su mano
el pu-

- 25 -
ñal del pa icida. El amo con ie e
á
Fed a en un móns uo , es-
pan o de los mo ales y de los dioses ; el amo la conduce has a el
inces o , has a el suicidio. Sa o ama , y desen enada bacan e , la
he mana de las musas, la seño a de la li a , pone ho o á las í -
genes de Lesbos. Dido ama , y la eina de Ca ago se a oja co-
mo una u ia odeada de se pien es en el encendido abismo de la
de o an e hogue a.
Tal es el amo en las sociedades an iguas ; donde quie a que
apa ece, allí a con él la cóle a del cielo ; sin omas sinies os le
anuncian ; las u baciones le p eceden ; los c ímenes y los emo -
dimien os le acompañan ; los in o unios y las ca ás o es le siguen.
Con él se u ban las amilias, y se conmue en las sociedades , y
acilan y se desploman los impe ios. El amo , en las sociedades an-
iguas, no es nunca el amo : cuando no es el delei e, es un deli io.
En los cua o a ículos que he

, .° á ija la cues ion
que se en ila, mucho iempo hace, en e dos escuelas opues as : y
2.° ; á mani es a la co espondencia ín ima , p o unda que exis e
en e la ci ilizacion y la li e a u a de las sociedades an iguas , no
me p opuse nunca o ma un a ado de es é ica , sino ab i un ca-
mino iñas ilosó ico y mas ancho á nues a c í ica li e a ia ; y sob e
odo , demos a que si en las ob as de las a es hay cie os ipos
de belleza que son e e nos y absolu os, hay Cambien p incipios que,
eniendo su o igen en el ca ac e especial de la ci ilizacion de un
pueblo, pasan cuando esa ci ilizacion ha pasado.
Es a mani es acion se á ele ada al g ado de un p incipio lógico
indes uc ible, en los a ículos siguien es que pienso dedica al á-
pido análisis de la li e a u a
y
de la ci ilizacion que son p opias de
las sociedades mode nas. Solo cuando nos hallemos en posesion de
la índole y de
la
na u aleza especial de esas ( os sociedades y de
esas dos li e a u as con a ias, nos halla emos en es ado de dis ingui
cuáles , en e los p incipios de buen gus o que pa a el ulgo de los
c í icos pasan po axiomas , son inmu ables
y.
e e nos ; y cliales,
ins ables y con ingen es. En onces y solo en onces pod emos con
conocimien o de causa ajus a de un modo con enien e las di e en-
cias que exis en en e los clásicos
y
los omán icos.
2G
y.
La an igua ci ilizacion debió pasa en el inundo , como deben
pasa odas las ci ilizaciones idóla as y ma e ialis as , ocadas de
es e ilidad y de pa alisis , y condenadas po sus icios in e io es á
una p ecoz decadencia. Suge o á la mas ignominiosa se idumb e,
y ene ado con la p os i ucion y los delei es , el impe io omano
no ué pode oso pa a conju a la empes ad que se le an ó en su
ho izon e , y las legiones de los Césa es e ocedie on espan adas
en p esencia de las hues es que se lanza on sob e Roma desde las
nie es del polo.
El impe io á la sazon habia pe dido su en usiasmo , única i ud
que Roma habia podido conse a po la go iempo despues de la
des uccion de la epública : y con el en usiasmo se ex inguió en
su seno la ida ; po que él es el único que sos iene á las sócieda-
des ma e ialis as y gue e as. Sus iun os de glo ia se habian o-
cado en acen os de adulacion y de men i a. Necesi ado de homb es
g andes pa a que sos u ie an en sus homb os su inmensa pesadum-
b e, ecibió en su luga odos los dioses de las naciones subyuga-
das ; y con odos sus dioses , odos sus deli os : demasiado o gu-
lloso en medio de la dec epi ud pa a se gobe nado po homb es,
colocó á los que le gobe naban en el núme o de sus di inidades,
y los le an ó sob e un al a , exponiéndolos así á las ado aciones
del mundo ; pe o no ue on bas an e pa a lib a del puñal de los
e oces p e o ianos á los empe ado es de ese pueblo en ilecido, ni
esa di inidad ni esas ado aciones. Si el impe io omano a dó mu-
cho iempo en acila y des ui se, ué po que el nomb e de la
ciudad de los Emilios y Escipiones elaba po la conse acion de la
ciudad de los Calígulas y los Tibe ios : ué po que el genio de la
an igua Roma, sen ado como un an asma
a e ado sob e sus an-
27
ellos limi es, le dió un ai e apa en e de g andeza , cub iéndole con
sus alas p o ec o as ; pe o el p es igio pasó al in; los dioses amigos
de la ciudad e e na abandona on á su sue e el Capi olio , que ab ió
sus pue as de b once á las nue as azas de homb es que le asal-
a on en umul o.
En es a e olucion concluyen las edades pi=adas , y comienzan
las p esen es. Los siglos bá ba os no han sido nulos pa a los ade-
lan os de la ci ilizacion , que sin ellos no 'u .bie an exis ido jamas.
El ilóso o no puede conside a los sino co no el g an eslabon de la
cadena que une á la ci ilizacion mode na que nace , con la ci ili-
zacion an igua que se ex ingue. La ba ba ie suspendió po algunos
momen os, en e dad, la ma cha d,1 sabe : pe o la exis encia de
un pueblo en ilecido le hubie a so ocado pa a siemp e.
La e olucion que des uyó el impe io omano , es una de
aquellas e oluciones que, p oduciendo un sacudimien o e ible en
el mundo mo al , deciden con su pode osa in luencia de la sue e
de los homb es y del ca ac e de los pueblos : una de aquellas e-
oluciones, que son a as en la his o ia del espí i u humano , po -
que p oduciendo un desni el absolu o en el
sis ema de nues os co-
nocimien os, y al e ando no ablemen e nues a mane a de sen i ,
aunque po en u a du en un ins an e , sus e ec os du an muchos
siglos. Noso os nos esen imos oda ia de es a e olucion mo al
que su ie on nues os pad es; y obse ando la di e encia que exis e
en e las ideas que p odujo en ellos, y las que u ie on las socieda-
des an iguas , e emos la di e encia que hay en e la an igua y la
mode na ci ilizacion.
Los p incipios dominan es en e los conquis ado es e an absolu a-
men e opues os á los que dominaban en e los conquis ados : los se-
gundos e an ma e ialis as, en medio de su ci ilizacion y su cul u a:
los p ime os e an espi i ualis as , á pesa de su udeza y su ba ba ie.
An es de la des uccion del impe io , el mundo c eía aun en
la a alidad como en un dogma : despues de la des uccion del
impe io, la P o idencia de Dios des onó á la Fa alidad de los gen i-
les ; y es e dogma saludable pene ó en las cos umb es de los pue-
blos , y dominó en la conciencia de los homb es.
28
an es de la des uccion del impe io oinano , el inundo había
le an ado al a es á la ue za : la i anía y la se idumb e e an dos
cosas legí imas; po que los ue es liabian nacido pa a manda , y
los débiles pa a obedece : esul ando de aquí que la insu eccion
e a legi ima, siemp e que es aba consumada; po que una insu ec-
cion consumada es una insu eccion acome ida po los ue es :
po eso , ue on legí imos odos los Césa es que salie on del p e o-
io. El p e o io daba la legi imidad , po que e a el deposi a io de
la ue za.
Despues de la des uccion del impe io omano , los humildes
y los pode osos , los débiles y los ue es ue on iguales en p esen-
cia del Seño : la ue za abdicó el impe io del inundo en mano.s de
la jus icia : los b azos obedecie on al espí i u : la au o idad Pública
se e is ió de un ca ac e augus o, po que es aba p o egida po
la idea de su de echo : la idea de la obediencia dejó de es a aso-
ciada á la idea de la se idumb e; po que no nació como an es del
sen imien o de la debilidad , sino que ué enal ecida y san i icada
po la idea del debe . Po eso , los Pon í ices de Roma , débiles y
desa mados , ie on pos ados á slus
piés á los seño es del mundo;
po eso , el de echo de la au o idad legí ima no p esc ibió nunca
en p esencia de la insu eccion ic o iosa.
Y sin emba go , en aquellos siglos de oscu idad y de ba ba ie,
el mundo ué ea o de insu ecciones , de escándalos , de disco -
dias, de enco es y de c ímenes. Es o solo quie e deci , que cuando
el inundo mo al comenzaba á halla se en posesion de los p inci-
pios de ó den, las sociedades con inuaban agi ándose en las con-
ulsiones de la ana quía. Los p incipios no e an oda ía pode osos
pa a domina á los hechos : pa a domina los de ini i amen e, de-
bian domina an es de ini i amen e á los espí i us ; y esa domina-
cion es siemp e len a como odas las dominaciones du ables.
An es de la des uccion del impe io omano , las sang ien as
pasiones de los homb es enían es espi ade os inmensos, á sa-
be : el ea o , el o o y el ci co. Despues de la des uccion del
impe io omano , las ciudades mas populosas se con i ie on en
as as y
p o undas soledades : el ea o , el o o y el ci co queda-
___ 15
y de aso de ponzoña , que 'e a an es pa a los lábios , se con i ió
en pu a uen e de aguas i as.
En las sociedades an iguas, el amo ué una calamidad, causa de
odos los males, de odos los desó denes, así públicos como p i a-
dos : en las sociedades mode nas, es un signo de en u a, y una
ben-
dicion del cielo; es un manan ial ecundo de inex inguibles place es.
En las sociedades an iguas , la p esencia de la muge e a de
mal agüe o; po que la muge .se le an aba como un obs áculo in-
encible en e los g andes homb es y las g andes emp esas , en e
los hé oes épicos y sus ele ados designios. En las sociedades mo-
de nas , la muge no apa ece sino pa a es imula á las g andes ac-
ciones , y á los sac i icios gene osos ; pa a le an a el ánimo de los
homb es que des allecen , y pa a hace les ácil el ág io sende o cl¿
la inmo alidad y el áspe o camino de la glo ia.
*
•
Dan e , p íncipe de odos los poe as de la e a c is iana , se aco-
je al ampa o de Bea iz en su pe eg inacion po en osa ; pa a que,
disipando las somb as de su espí i u y las inieblas de sus ojos, pue-
da e se ci cundado . sin cega y mo i , de los di inos esplando-
es. ila le conduce amo osamen e po aquellas egiones ele adas
á donde no alcanza on jamás ojos mo ales , siendo la muge , de
es a mane a, el ángel que ende eza nues os pasos hacia Dios y que
alumb a nues a ceguedad , pa a que podamos dis ingui las ma a-
illas del Cielo.
Sin el amo , Pe a ca no hubie a dejado al mundo su melan-
°á ico laud y sus sua ísimas endechas. Sin el amo , To cua o Tasso
no hubie a a ojado á los ien os , pa a que las gua dase la his o ia,
las páginas de o o de la Je usalen conquis ada , esc i as pa a la
e e nidad en los accesos al e nados de
111111
ieb e in e io y de una
sublime locu a.
El amo y la muge ; ales son las uen es inago ables de las
inspi aciones mas al as , en las sociedades mode nas ; como , en las
an iguas , lo habian sido los dioses y los pueblos.
Es e enómeno no pa ece á ex año , si se a iende á que la mu-
ge ué eina en los siglos bá ba os , y á que el amo u o, en
esos
siglos , al a es.

— 36 —
Pa a o ma se una idea del impe io que la muge y el amo u-
ie on sob e las cos umb es, en los siglos medios, bas a á po aho a
eco da que uno de los ca ac e es de la caballe ía , ins i ucion po-
lí ica , eligiosa y social , que no ha sido aun cumplidamen e exa-
minada , e a el cul o endido po el caballe o á la muge , consi-
de ada como p incipio de odo lo bueno , y especialmen e de la
ele acion mo al , que inclina al homb e que la posee á las g andes
emp esas y á las he óicas acciones.
Po eso , los caballe os mas ale osos y es o zados implo a on
siemp e en medio de los pelig os la p o eccion de su dama : po eso,
cuando salian encedo es en las lides, ponian an e sus pies, como
ibu o pagado po su amo , los conquis ados despojos :
po eso,
lle aban á las jus as y o neos sus colo es , y la endian homen•age
en sus emp esas y di isas ; po eso, las damas enian su
Co e de
amo ,
ins i ucion que las sociedades an iguas .no hubie an podido
concebi , especie de ibunal en donde la muge juzgaba al homb e
como dueña de su hon a, en donde el amo y el ingenio e an eu-
da a ios de la belleza , linage de cong esos desconocidos an es , y
desusados despues , en que se a aba de los homb es po l
g
s da-
mas , como de los súbdi os po los eyes. Po es a azon , un caba-
lle o sin dama es aba solo en el inundo , es aba ue a de la huma-
nidad , y cuasi ue a de la ley ; como quie a que no enia quien
abogase po él en el augus o Cong eso, dispensado de la glo ia.
En segundo é mino del cuad o , y de as de los caballe os y las
damas , es aban los o ado es, que iaban á la pos e idad en sus'
can os el alo y el ingenio de los unos y la belleza de las o as. En
los can os de los o ado es , el p ime pe sonaje, en la ie a , es
la muge ; y en el Empí eo, la Vi gen. De es a mane a, la mu
g
e y
el amo , despues de habe sido causa de una e olucion

las cos-
umb es, causa on ambien una e oluc ion en la poesía.
37
V1I.
De los a ículos que sob e el clasicismo y el oman icismo he
publicado has a aho a , se deducen las consecuencias siguien es :
.
a
Que si po clasicismo se quie e signi ica la poesía de las so-
ciedades an iguas , y po oman icismo lá de las sociedades mo-
de nas, el clasicismo y el oman icismo son dos escuelas legí imas,
po que es an undadas en hechos his ó icos i ecusables: 2.
a
Que
esas dos escuelas se di e encian p o undamen e en e sí , como
quie a que el clasicismo se dis ingue po la pe eccion de las o mas
.y el oman icismo po la p o undidad de las ideas; el clasicismo
po la iqueza de las imágenes; el oman icismo po la ele acion
de los sen imien os. De donde se sigue , cine los clásicos y los o-
mán icos, cuando se niegan mú uamen e el de echo de ciudadanía
en la epública li e a ia , se insu eccionan con a la azon y se
suble an con a la his o ia.
Es e hecho es g a e , y me ece se explicado. Si no hubie a
mas clásicos que Racine y Molié e, ni mas omán icos que Calde on
y Shakespea e, la con ienda en e clásicos y omán icos no hubie a
exis ido , po que odos los homb es de genio son he manos : pe o
á Calde on y á Shakespea e han sucedido sang ien os d ama u -
gos; y á Racine y á Molié e idículos cople os. Los cople os, iendo
que los d ama u gos esc iben en su es anda e,
oman icismo ,
han
condenado el es anda e y la palab a , y han hecho bien : y los
d ama u gos , iendo que los cople os esc iben en su es anda e,
clasicismo
,'han condenado el es anda e y la palab a , y han he-
cho mejo : ¿Pe o qué impo an pa a las ciencias y pa a la li e a u a
las con o e sias idículas en e d ama u gos y cople os ? Lo que
impo a demos a , lo que demos a á en es e a ículo, es , que
3S-
14,s d ama u gos que se dán á sí p opios el í ulo de omán icos,
son clásicos de mala especie : y que los cople os que se i ulan
clásicos , son omán icos de mal linage. Es a obse acion es nue a;
al me pa ece á lo menos; y po lo mismo debo a a es e asun o
con la ex encion con enien e.
La li e a u a , como la sociedad an igua , es esencialmen e ma-
e ialis a : y po que es ma e ialis a, inde homenage , como he de-
mos ado ya, á la ealidad , al mundo ísico , á las o mas. Aho a
bien : los d ama u gos mode nos, p oclamando el p incipio de que
odo lo que es eal, es asun o de un d ama, aunque la ealidad sea
enojosa y epugnan e, p oclaman el ma e ialismo mas absu do y
mas g ose o. Hay , sin emba go, una di e encia no able en e los
poe as de la an igüedad y los d ama u gós de nues os dias. Los
poe as de la an igüedad buscaban la belleza ; los d ama u gos de
nues os dias buscan la i ialidad de las o mas. Los unos y los
o os se some en al yugo de las ealidades , y can an -el mundo
ísico : pe o pa a los poe as de la an igüedad , el mundo es un eden
es ido de lo es y embalsamado con pe umes ; mien as que,
pa a los d ama u gos de nues os dias , es un ho ible desie o sin
eje acion y sin e du a : en medio de su soledad se le an a un
cadalso; y al pié de ese cadalso, suele habe un e dugo que ame-
naza , y una íc ima que gime. Los poe as de la an igüedad can-
a on el mundo ísico : pe o solo escogie on , como dignas de sus
can os , sus bellezas : los d ama u gos de nues os dias can an
ambien el mundo ísico ; pe o solo acep an , como dignos de sus
can os, sus ho o es. Po donde se é que nues os d ama u gos
han obado á los clásicos su p incipio, y á los omán icos su di isa.
La li e a u a, como la sociedad de nues os iempos , es emi-
nen emen e espi i ualis a , como quie a que una y o a _ ienen su
o igen en las eligion c is iana , que ha le an ado el ánimo de los
homb es á la con emplacion de sus sublimes mis e ios , sepa ando
sus ojos del espec áculo del inundo y dQ los delei es de la ie a : po
•
es a azon , un poe a de nues os dias busca á el ipo de lo subli-
me y de lo bello ue a de la egion de las ealidades , y se ele a á
en alas (le su en usiasmo Pa a pe de se en las expléndidas egio-
- 39
íes de la e dad absolu a. Aho a bien ; los idículos cople os que
sé llaman clásicos á sí p opios , y que . se mues an desp eciado es
del apo oso idealismo de la musa c is iana , igno an que inden
Cambien homenaje al p incipio idealis a , cuando haciendo abs ae-
cion de las adiciones his ó icas y de las c eencias popula es , solo
celeb an en sus can os nin as que
ya no exis en en la ie a ,
y dio-
ses que
abandona on
el
Olimpo. Los cople os son , pues , omán i-
cos ; pues o que p escindiendo de las ealidades , agan pe pe ua-
men e po los á idos é inaccesibles campos de la idealidad y de las
abs acciones.
Hay, sin emba go, una di e encia muy no able , en e el idea-
lismo de los omán icos , y el idealismo de los cople os. El idealismo
de los omán icos iene siemp e algo de eal , po que se unda en
opiniones admi idas y en c eencias popula es; mien as que el idea-
lismo poli eis a de los cople os no iene nada de eal ; pues o que
has a las c eencias y opiniones en que se unda , se abisma on pa a
siemp e con las sociedades an iguas. Po es a azon, el idealismo de
los omán icos es pode oso muchas eces pa a subyuga la imagina-
cion de los que asis en á la lec u a de una oda , ó á las ep esen a-
ciones escénicas ; mien as que el idealismo poli eis a de los cople os
no es pode oso jamás pa a ele a el ánimo , pa a elec iza la ima-
ginacion y pa a conmo e los co azones. No hay espec áculo mas
angus ioso pa a mí que el de un pob e poe a, que no sabiendo qué
can a , p eludia un apagado emedo de un g an poe a de o os dios;
su is e y monó ono can o desciende sob e el silencio uni e sal de
odos los que escuchan. El desg aciado no encuen a espec ado es
que lo aplaudan ; po que el númen olímpico , que in oca en su íns-
pi acion, no exis e , y no ol e á ya á inspi a sob e su ípode sa-
g ada á la p o é ica Sibila.
Dejando á un lado ya á los d ama u gos , que son clásicos de
mala especie , y á los cople os , que son omán icos de mai lana e,
di é que el oman icismo , conside ado ilosó icamen e , lejos de se
incompa ible con el clasicismo , es su legí imo , su necesa io com
plemen o , así como las sociedades mode nas son
el
coniplemen o
de las sociedades an iguas , así como son el complemen o
Ilel'eSa
40
ío
de inas
ci ilizaciones o as ci ilizaciones , de unos siglos o os
siglos. Po que las di e sas li e a u as no son mas que a ias épocas
de una misma li e a u a ; como los a ios acon ecimien os de la ida
son di e sas épocas de un mismo homb e ; como las di e sas e o-
luciones son a ias épocas de una misma sociedad; como las di e -
sas o mas sociales son a ias épocas de un mismo pueblo ; co no
los di e sos pueblos de amados po el mundo cons i uyen, con su
magni ica
a iedad,
la
unidad
ma a illosa del géne o humano.
Cuando Jesus apa eció en e los homb es , les anunció con su
di ina palab a que no e a enido á es e mundo pa a e ela una
una nue a ley, sino pa a que su ley uese la explicacion y el com-
plemen o de la an igua. La e olucion li e a ia, p oducida en onces
po el c is ianismo no ué , como no ué el c is ianismo , una in--
no acion absolu a ni un as o no comple o , sino una e dade a e-
Los an iguos ado a on la ma e ia : y á la ma e ia indie on ho-
menage los poe as , los sace do es y los a is as. Cuando Jesus apa-
eció , dijo á los homb es ; no ado eis á la ma e ia , sino al espí i u
que es á en mí , y que gobie na y di ige á las cosas ma e iales.
Pe o no dijo nunca : no ado eis á la ma e ia , po que la ma e ia no
exis e. Es deci , que el c is ianismo no ino á des ui la ma e ia,
po que la exis encia de la ma e ia es una e dad , sino á des ui
su cul o , po que su cul o es un e o : no ino , no ,, pa a des ui
la ma e ia ; ino pa a subo dina la al espí i u.
Aho a bien : pues o que la ma e ia y el espí i u , las o mas y
las ideas coexis en , hay una belleza que es p opia de las ideas ,
y
una belleza que es inhe en e á las o mas. Los an iguos solo cono-
cie on la segunda. El c is ianismo
110
ino pa a nega la ó pa a des-
ui la , sino pa a comple a la nocion de lo bello , e elándonos la
p ime a. Los poe as de nues os dias que , desconociendo la belleza
que es inhe en e á las o mas , solo inden homenage á la que es
p opia de las ideas , come en el mismo e o que los an iguos ;
pues o que solo se hallan en posesion de una e dad accionada,
de una e dad incomple a ; mien as que , despues del c is ianismo,
( I géne o humano se encuen a en posesion de la e dad absolu a.

- 41
No es e dad , co no quie en lgs omán icos , que se ap enda
odo en Vi gilio : pe o sí es e dad que Vi gilio , con los pensa-
mien os de Dan e ; Dan e, con las o mas a ís icas de Vi gilio, se-
ian el ipo acabado, inimi able, ideal
:
de lo sublime y de lo bello.
Pa a conclui es a sé ie de a ículos , di é , que si po clasicis-
mo se en iende la imi acion exclusi a de los poe as an iguos , y po
oman icismo la emancipacion comple a de las leyes a ís icas que
los an iguos encon a on , el oman icismo y el clasicismo son dos
escuelas absu das. Pe o si el clasicismo aconseja el es udio de las
o mas en los poe as an iguos , y el oman icismo aconseja el es u-
dio de las ideas y de los sen imien os en los poe as mode nos , el
clasicismo y el oman icismo son dos escuelas azonables. En onces
la pe eccion consis e en se clásico y omán ico á un mismo iempo:
en es udia á los mode nos y en es udia á los an iguos. Po que,
¿en qué consis i á la pe eccion , sino consis e en exp esa un bello
pensamien o con una bella o ma ?
POLÉMICA CON EL DOCTOR ROSSI,
JUIçI0 CRITICO ACERCA DE LOS DOCTRINARIOS.
ARTíCULOS PUBLICADOS
EY EL CORREO NACIONAL.
(1838. )
ila llamado pode osamen e nues a a encion un a iculo del
p o eso Rossi, publicado en la
Re ue ancaise
de ma zo, en el que,
con mo i o del examen que hace de la his o ia del impe io , de M .
Bignon , en el omo que a a de la gue a de España de '1808, dá
su pa ece sob e la na u aleza de las elaciones que deben exis i
en e la F ancia y la nacion española. Es e a ículo es no able , no
solo po las opiniones ex añas que en él an con enidas, sino am-
bien , y mas p incipalmen e , po el esc i o que las emi e , po el
pe iódico en que han sido publicadas , y po el pa ido que ese pe-
iódico ep esen a.
Segun la opinion de M . Rossi , no solo no es cie o, como p e-
enden algunos, que la F ancia es é g andemen e in e esada en que
--- 46 —
se
conse e ín eg a la unidad española ; sino que po el con a io,
los in e eses ma e iales y mo ales de esa nacion pode osa su •i ian
un g a e de imen o con esa unidad ala man e , si po en u a lle-
gase un caso de con lic o y de colision en e las nacionalidades eu-
opeas ; de donde deduce ácilmen e el ilus ado esc i o á que alu-
dimos , que el in e és bien en endido de la F ancia consis e en que
la unidad española se accione ,y en qne las p o incias de allende
el Eb o se p oclamen independien es del pendon y de la co ona
de Cas illa. El silencio de nues a p ensa pe iódica , en asun o an
ascenden al y an g a e , nos mue e á le an a la oz con a
opiniones , que pueden pa ece consen idas , cuando no son ené -
gicamen e echazadas. Noso os en a emos
de lleno en °es a polé-
mica, aunque nos p oponemos en a en ella con calma y con me-
su a, cual con iene á
los
que cuen an en su apoyo, como espe amos
demos a mas adelan e , á la azon y á la his o ia.
Pe o, an es de comba i , nos pa ece con enien e, y aun de odo
pun o necesa io a e igua , cuál es la e dade a impo ancia de aquel
con a quien comba imos : po que
si
la opinion de M . Rossi uese
una opinion indi idual , no me ece ia impugna se con aquel madu o
de enimien o qne se exige á los esc i o es públicos , cuando impug-
nan opiniones que pueden ealiza se en su dia con menoscabo de la
dignidad y del deco o de su pa ia : pe o si , po el con a io , la
opinion de M . Rossi uese la opinion de nna escuela ilosó ica ; si
esa escuela ilosó ica ep esen a a un pa ido ; si ese pa ido hubiese
es ado en el pode ; y sob e odo , si aun conse ase espe anzas de
ob ene le y de con e i en hechos sus doc inas , en onces la opi-
nion de M . Rossi adqui i ia al ca ac e de g a edad , que no po-
d ía se lige amen e impugnada po noso os , sin que me eciésemos
la no a de indi e en es , ó cuando menos de ibios en asun os que
en an o g ado in e esan al po eni de la nacion española. Po es a
azon , dedica emos
exclusi amen e es e a ículo al exámen de la
impo ancia polí ica de la opinion de M . Rossi , ese ándonos
pa a despues impugna la.
M . Rossi es na u al de Gineb a ; pe o , elacionado mucho
iempo hui con
los ilus es ge es de la escuela doc ina ia , ha con-
- 5 3 --
n
con uso
emb ion,
en un pe iodo his ó ico desconocido, y dis in-
gui le , po sus ca ac e es esenciales , de odas las denlas épocas
his ó icas que le siguen y que le p ecedie on ; pe o , si , sepa án-
dole del es udio de una época dada, le colocais en el cen o de la
humanidad y en p esencia de las leyes que p esiden al desa ollo,
no ya de un
pweblo
ni de un pe iodo his ó ico dado , sino de la
huma
e
nidad y de la his o ia , en onces su is a se u ba su ezan
des allece ; po que solo un espí i u sin é ico puede con empla esas
leyes sobe anas , y pene a en esas egiones sup emas.
No es es a cie amen e la ocasion de decidi nos po los espí i-
us analí icos ni po los espí i us sin é icos : bas a pa a nues o
p opósi o consigna aquí como un hecho ,

hay époclIs en que
los unos son necesa ios , y en que los o os son imposibles. Los
homb es do ados de una g an ue za de análisis, ó lo que es lo
mismo, de descomposicion, son necesa ios cuando se a a de alla-
na el edi icio le an ado po una iloso ía in ole an e y eacciona-
ia : son imposibles cuando , despues de allanado ese edi icio , se
a a de eemplaza le po o o , mas acomodado á su obje o y de
mas jus as p opo ciones : en onces llega sn ez á los homb es sin-
é icos , que an es hahian sido imposibles , y que son ya de odo
pun o necesa ios.
Es o explica su icien emen e el aba imien o de los doc ina ios,
conside ados bajo el aspec o polí ico y ilosó ico : han descen-
dido cómo homb es públicos del pode , po que su mision es á
cumplida : han descendido del pode , po que la F ancia busca
ya un p incipio de eo ganizacion social ; y los doc ina ios no
pueden da la lo que busca. Los doc ina ios la sal a on de los es-
collos : o os homb es la conduci án al pue o.
Es o explica ambien la ápida decadencia del eclec icismo
ilosó ico , despues de la e olucion de Julio. La cá ed a que e-
sonó con los elocuen es acen os de Ro
y
e -Colla d y de Coussin,
es á silenciosa y muda : su impe io sob e los ánimos ha desapa e-
cido, po que la F ancia busa, ya lo que la iloso ía ecléLlica no
puede da la : un dogma.
De odo lo dicho se deduce, que, no habiendo deseendill

54 -
los doc ina ios del pode po una mudanza cap ichosa de la sue e,
sino po la impo encia adical de sus doc inas, pa a p ocede á la
ob a de la eo ganizacion de la F ancia , su exal acion al pode es
ya de odo pnn o imposible ; y que , siéndolo , ca ecen de alo
y de impo ancia polí ica sus opiniones sob e la nacion española.
En un a ículo p óximo examina emos la conduc a de los doc-
ina ios , desde que descendie on úl imamen e á la ida p i ada;
y el exámen de su conduc a pond á mas en cla o oda ía su im-
po encia pa a asen a el edi icio social sob e una base segu a y
sob e i mes cimien os,
«Los doc ina ios que , mien as que es u ie on en la cima del
pode , sos u ie on los p incipios u ela es en que se a i man y apo-
an las sociedades humanas ¿sos ienen los mismos p incipios des-
pues de su caida? Y sino sos ienen los mismos p incipios ¿cuáles son
los que sos ienen?»
Tal es la cues ion ilosó ica que , en el p ime a ículo que pu-
blicamos sob e el p o eso Rossi y la escuela á que pe enece, nos
p opusimos examina mas adelan e. Cumplido ya el plazo de nues-
a p omesa , amos á desempeña nues a palab a , comenzando
po hace en es e a ículo algunas obse aciones p elimina es , que
son de odo pun o necesa ias. En la sé ie de es os a ículos , hemos
mani es ado, que hay dos escuelas ilosó icas , sepa adas en e si
po un abismo insondable : á sabe : la escuela dogmá ica , ó , .si
puede llama se asi , absolu is a , que solo econoce los ca ac e es
de la e dad en un p incipio único ; como único , exclusi o ; y co-
mo exclusi o, in lexible ; y la escuela ecléc ica , que , negándose
-
á
econoce la exis encia de un p incipio absolu amen e also , y la
exis encia de un p incipio absolu amen e e dade o , po que niega
la exis encia de la e dad absolu a y del e o absolu o, p oclama
la necesidad de una iloso ía que, decla ándose he ede a de las e -
dades escondidas en los p incipios al pa ece mas opues os , p o-
ceda 'no po exclusion , sino an es bien po eleccion , euniendo asi
los ca a ac e es de impa cial , ole an e , expansi a y conciliado a.
Pe o , pa a ca ac e iza bien una escuela , no bas a deci que
es dogmá ica ó que es ecléc ica , po que asi en una como en o a,
la unidad apa en e de un p incipio comun y de un nomb e gené ico)
si e pa a ocul a di e encias adicales y p o undas. A la escuela
dogmá ica pe enecen los que p oclaman el p incipio de la sobe anía
popula , como única uen e y o igen de odos los pode es páblicos,
de odas las ins i uciones sociales ; y á la misma pe enecen los que
p oclaman el dogma del de echo di ino,
CQMO
única uen e y o i-
gen de donde se de i a oda legi imidad en la ie a; iniendo á
con undi se asi , bajo la denominacion comun
a
de ilosó os dogmá-
icos, el absolu is a Hobbes, el demóc a a Rousseau, y el ca ólico de
Mais e.
De la escuela ecléc ica puede deci se lo mismo que de la
es-
cuela dogmá ica. Son ecléc icos en iloso ía los que p e enden con-
cilia el espi i ualismo con el sensualismo ; y son ecléc icos en
polí ica los que p e enden concilia la libe ad con el ó den ; pe o
como es imposible de oda imposibilidad man ene se siemp e en el
iel de an ins able balanza , esul a que , aun :en e aquellos que
pugnan po es ablece en e esos p incipios i ales la conco dia y
la a monía , hay unos cine se inclinan con p e e encia á sal a
el
dogma de la libe ad polí ica y del sensualismo ilosó ico ; y o os,
po .el
con =a io, que , en un momen o
sup emo de c isis en que
sea necesa io el dolo oso sac i icio de alguna de sus ín imas con
icciones , es án dispues os á sac i ica la libe ad y el sensualismo.,
pa a sal a el espi i ualismo y el ó den, de la amenazado a ma ea
y
del inminen e nau agio.
Dejando á un lado las cues iones ilosó icas , pa a pone exclu-
si amen e la conside acion en las cues iones polí icas , diseanes que
M . Dupin y M . Thle s, ep esen an es en F ancia de lo que se
llama ya cen o izquie do y de lo que an es se llamó e ce pa ido.
M .

N'
el duque de B oÇzlie ,
ge es
del pa
i
do d" l ina i"
56
son
los ep esen an o-; de, es os di e so
.
; ma izes , de es as con a-
ias endeniaus.
¿Quién se a e e! á á nega , sin emo de se desmen ido po
la conciencia pUblica indignada , que los seño es Thie s y Dupin
han de endido el ono nue o con a una democ acia in aso a, y
con a las pasiones en umul o? Y sin emba go , colocad á es os dos
ilus es adalides en ual de aquellas si uaciones aza osas , en que es
o zoso ele i en e la p e oga i a eal y la p e oga i a pa lamen-
a ia ,
en e
la sup emacia del elemen o moná quico y la del ele-
mon o democ á ico, pues os en colision y en con lic o ; y en once
l . Thie s , el pe iodis a ,
y
M . Dupin , el abogado, se con e i án
en Ai . Thie s, el demóc a a, y M . Dupin, el ibuno : sus ins in os
e oluciona ios p e alece án sob e sus doc inas ilosó icas , po -
que los p ime os son espon áneos, y como espon áneo, pe ma-
nen es ; y las segundas adqui idas, y como adqui i las pasage as.
Cuando sus ins in os due men , su azon apoya la causa del ono,
po que es la causa del ó den; y el ó den en el mundo mo al como
en el mundo ísi
c
o es el cen o hácia donde g a i an , pa a epo-
sa se en un ine able eposo , odas las in eligencias sublimes. Pe o
si un deba e umul uoso llega á exci a la deso denada accion de sus
acallados
ins in os , en onces su elocuencia ibunicia es a á al se -
icio de las ideas popula es , po que, si apoyan con sus doc inas el
ono , gua dan su amo pa a el pueblo.
Po el con a io ; colocad en las mismas di íciles y aza osas ci -
cun- ancias al duque de B oglie y á M . Guizo ; y, en medio de la
o men a,
pe manece án impasibles. Los doc ina ios ca ee en de
ils in os ; ó , si no ca ecen
.
de ellos , los dominan : acos umb ados
o sis ema á e i a !as inspi aciones del ódio y del amo , ni aman
ni abo ecen : ocupe dos en pone á aya las p e ensiones del ono
y las p e ensiones del pueblo , mi an al pueblo y al ono como á
oscu os li igan es , y á si p opios como á jueces : po es a azon,
(
i
e
s
pojados comple amen e de a ec os , ni
enli án pá ias al ey ni
á las masas popula es : ni se án co esanos, ni ibunos ; sino
an-
es
bien oblig2 án al ono y al pueblo á que gua den, con espec o
a sus pe sonas , una espe uosa dis ancia : po es a
aZ011 ,
los do -
-
57
ina ios son mi ados con epugnancia po el pueblo , con sob e-
cejo po el ey : su ele acion ué consen ida como una necesidad
dolo osa ; su aba imien o ué mi ado con uni e sal egocijo. Su elo-
cuencia pa icipa de la índole de su ca ac e . M . Guizo es g a e
en el deci : su es ilo no es ápido y oluble , sino eposada y so-
lemne: su ase se desa olla con len i ud , como pa a da luga
al ánimo pa a que se p epa e á la medi acion con el ecogimien o.
Pe o su impasibilidad no es an a que no se decidan siemp e
po el ono , cuando hay con lic o en e su p e oga i a y la p e-
oga i a pa lamen a ia : lo cual no debe á en aña se , si se ad-
ie e que la ma cha o denada y egula del pode se a iene mejo
con sus ideas sob e el ó den ge á quico de las ins i uciones polí i-
cas, que la ma cha i egula y lo an e que imp ime á los negocios
públicos una asamblea popula , que ha de ca ece o zosamen e de
una di eccion ija y o denada , po que ca ece , de odo pun o , de
sis ema : po o a pa e , los doc ina ios no pueden ansigi ja-
más , sin enuncia á sus p opias doc inas , con la dominacion ca-
p ichosa de una asamblea , en que la azon es á a asallada po el
núme o; po que la azon es la única di inidad que ado an los doc-
ina ios , como seño a de la sociedad y eina de su albed ío. No
ca ecen cie amen e de mi as in e esadas ese homenaje y ese cul o;
po que si la azon es eina , ellos son sus conseje os : si es una di-
inidad , ellos son sus sace do es : si la di inidad habla y se, mues-
a , ellos son los únicos que pueden escucha sus acen os sin mo-
i , y mi a la sin queda ciegos con sus esplando es sublimes. Po
donde se e que, pa a los doc ina ios, la sobe anía de la azon es
has a cie o pun o su p opia sobe anía.
De es a disposicion de sus ánimos , esul a : que cuando es án
en el pode , le conside an como una p opiedad en ellos in eudada;
y cuando descienden del pode y pasa el ce o á o as manos , se
conside an como pues os en depósi o , has a que uel an á ecla-
ma le en i ud de su dominio di ec o , y como sus legí imos seño-
es. Es o explica su icien emen e el a do con que han de endido,
desde la e olucion de julio , la p e oga i a eal con a las in a-
siones de les ue zas democ á ica-;
y popula es; y es o nos se i a
.)s
pa a explica , en un a ículo p óximo , la inespe ada mudanza que
e pe imen ado esa escuela despues de su úl ima caida : mudan-
za , que es una calamidad pa a el ono, y pa a los doc ina ios un
s u icid lo.
1V.
P o undamen e con encidos de cuán impo an e es pa a la
sue e de la nacion española ap ecia el e dade o alo de las
opiniones que sob e nues as cosas ienen los di e sos pa idos en
que se aji a y se di ide la F ancia , hemos dedicado algunos a í-
culos de nues o pe iódico á la a e iguacion de la impo ancia po-
lí ica del pa ido doc ina io , que po conduc o de la
Re is a an-
cesa,
en donde se expolien sus doc inas, y si iéndose de la pluma
del p o eso Rossi , consag ado á la p opagacion de sus ideas , ha
p oclamado el p incipio de que el e dade o in e és de la F ancia,
en sus elaciones con noso os , consis e en la desineinb acion y en
el accionamien o de la unidad española.
De cuan o hemos dicho has a aquí , esul a , que el pa ido
doc in io , que se impuso como una necesidad á la nacion ancesa
en una época de ansicion y de disco dias in es inas , es ya de odo
pun o imposible , si se a iende á que la F ancia , ecob ada de sus
pasados as o nos, no necesi a busca en él a imo y ampa o con-
a sang ien as eacciones. Pa a demos a mas cumplidamen e su
impo encia , y des ia el miedo de su doininacion de nues os áni-
mos , nos habiamos p opues o examina su conduc a despues de su
caida ; conduc a que le aleja po un iempo inde e minado del po-
de ; po que, p oclamando aho a como jus o y con enien e lo mis-
ilio
que condenó an es po desas oso y unes o , ha enunciado á
la impo ancia que ecibió
de
sus ideas, mili ando bajo un nue o
es anda e. Tambien nos hahiamos p opues o demos a , que en
iempo
de
su dominacion 'labia sido comple amea e alseada la po-
lí ica del gabine e ancés con los denlas gabine es de
l I
Eu opa

- 59 —
en odo lo que dice elacion con sus in e eses ecíp ocos , eu cali-
dad de po encias independien es y amigas , ó independien es y
con a ias. Pe o , conside ando que un exámen an acabado y p o-
lijo no es á al ez en su luga en un pe iódico , que como el
nues o , se p opone discu i las cues iones mas impo an es y
ele adas con la b e edad posible , hemos enunciado , aunque con
dolo , á es a idea , y amos á en a de lleno en la cues ion que á
noso os mas inmedia amen e nos concie ne , acep ándola al como
el p o eso Rossi la ha ijado.
An es de odo, con iene consigna aquí un hecho g a e é impo -
an ísimo de suyo. Es e hecho consis e en la oposicion mani ies a
que se ad ie e en e la polí ica que el p o eso Rossi aconseja al
gabine e ancés con espec o á la Península española , y la polí ica
po ese mismo gabine e adop ada en oda la p olongacion de los
iempos his ó icos , desde que la as a in eligencia de O lo-Magno
quiso con e i á la F ancia en silla del nue o impe io de Occiden e,
has a que Napoleon , el Cá lo-Magno de los iempos mode nos,
quiso ija en las columnas de Hé cules el lími e de su colosal impe-
io y de su gigan esco seño ío.
Con e ec o : si egis amos con a encion los anales de la his o ia,
obse a emos que la polí ica del gabine e ancés , con espec o
á noso os, ha es ado siemp e dominada po una idea ija, in a ia-
ble, á sabe : la necesidad de una ín ima union en e la dos co onas
y los dos impe ios, si habian de se p óspe os y glo iosos los des inos
de la F ancia : iene su undamen o es a idea y es a ín ima pe suasion
en la posicion polí ica y geog á ica de la F ancia en el con inen e
eu opeo. Teniendo delan e de sí po la pa e:del No e y del O ien e
aho a , impe ios c ecidos y pode osos , con la mayo pa e de los
cuales , á causa de la di e encia adical de sus ins i uciones , no
puede anda bien a enida , y en los iempos an iguos , pueblos bá -
ba os y he é icos , que amenazaban su nacionalidad y su é , la ué
o zoso asocia á sus emp esas y sus designios á la nacion española,
que aliada , ó cuando menos indi e en e, podia gua da sus p o in-
cias me idionales, mien as que el Océano la p o egia po la pa e
del Occiden e.
(30 --
Pa a consegui el g ande obje o de es a desemba azada y lib e
en caso de una ó muchas in asiones po el O ien e ó No e , la
F ancia no puede elegi sino en e es os cua o medios, á sabe
s i i con España en a os de amis ad y buena co espondencia :
impone la la neu alidad y el desa me : hace la p o incia de su im-
pe io : desmemb a la y di idi la pa a que , ca eciendo de unidad
DO
pueda se emible , sino an es bien impo en e.
De odos es os cua o medios, el p ime o, que ué el que ensayó
Luis XIV, iene en su abono la ilus acion de aquel g an Rey, la jus-
icia y la expe iencia. El segundo, que es el que p e i ió la Con en-
cion, iene en su con a que la Con encion misma no pudo lle a le
á cabo, ni pod á lle a se á cabo jamás ; po que la neu alidad des-
a mada es la gue a ine i able. El e ce o , ué el que ensayó Na-
poleon , como pa a enseña á la F ancia que , pues o que él no
pudo da cima y co onacion á su ob a , su empeño e a eme a io
é imposible. El úl imo, que no ha sido ensayado jamás , que no
encon ó cabida nunca ni en la in eligencia de los homb es de es-
ado , ni en los consejos de los eyes, es el qué los doc ina ios p o-
ponen á la sabidu ía de la F ancia , como el único en que se ci a
y se asegu a en lo u u o la es abilidad de su independencia y de
su glo ia.
Llamamos la a encion sob e la ausencia de an eceden es his ó-
icos que sean espe ables y alede os en es a a en u ada doc ina;
po que ya esa ausencia , po sí sola , p oduci á en los ánimos im-
pa ciales y e lexi os una p e encion con a ia al dogma del ilus e
p o eso que es amos comba iendo. Po que cómo se concibe que,
habiendo sido siemp e la misma la posicion de la F ancia con es-
pec o á noso os y con espec o á los pueblos mas sep en ionales de
la Eu opa ; que , habiendo sido una é idén ica en odos iempos la
eues ion e i o ial y diplom(i ica, no se haya adop ado nunca po el
gabine e ancés de una mane a ija y pe manen e la base del des-
memb amien o de la Península española? Pues qué ! ¿, no ha enido
España épocas de aba imien o y decadencia , en que su desmem-
b acion no solo ha sido posible , sino ácil ? ¿, No ha enido la F an-
cia (pocas (le eng adecimien o y de glo ia en que su espada alean-
—
zaba á los polos , y hacia inclina se á su an ojo la balanza de los
des inos del mundo ? Pues siendo es o así, cómo la idea de una
(lesmemb acion no ha sido jamás la idea ija y cons an e del gabi-
ne e ancés , en sus elaciones con la nacion Española ? ¿ Consis i á
es o, po en u a , en que los iempos han mudado ? Pe o la mu-
danza de los iempos ha dejado ín eg a y ha conse ado idén ica la
cues ion diplomá ica y la cues ion e i o ial : po que una cues ion
de geog a ía no su e cambios ni as o nos, ni al e aciones ni mu-
danzas. ¿Consis i á es o, po en u a, en que la idea de una desmem-
b acion no e a posible en las pasadas edades , po que no puede se
concebida
,
en iempos de in ancia in elec ual y de udeza? pe o p es-
cindiendo de que es a azon no puede aplica se ni al impe io ni á la
epública , ni á la glo iosa y adelan ada mona quía de Luis XIV,
oda ía puede demos a se cumplidamen e que las al as nociones
de jus icia y de de echo, son las únicas que solo es án al alcance de
los pueblos adelan ados en la ca e a de la ci ilizacion y de la pe -
ec ibilidad humana ; y que , po el con a io , las nociones que se
de i an del con ac o de la debilidad con la ue za , á las cuales pe -
enece la del accionamien o de una nacion pos ada po una na-
cion pode osa , es án siemp e al alcance , así de las naciones g ose-
as como de las naciones cul as, asi de las que se encuen an en su
in ancia como de las que ayan en su i ilidad , asi de los pueblos
bá ba os como de los que han alcanzado en la ca e a de la ci ili-
zacion su mas comple o desa ollo.
Aho a bien : si la his o ia nos enseña que la idea de la desmem-
b acion , siendo elemen al y sencilla , no ha sido nunca la base ija
y pe manen e de la polí ica ancesa con espec o á la nacion es-
pañola, la azon nos dic a de una mane a lógica y necesa ia , aun-
que indi ec a , que esa idea es, en la p ác ica , desas osa ; y en la
eo ía, absu da.
Po el con io , la idea de la alianza y buena co espondencia
en e el gabine e peninsula y el ancés , siendo de suyo mas di icil
de concebi se y ealiza se , po que siemp e es mas di icil de con-
cebi se y ealiza se en e pueblos bá ba os y en e azas enemigas
la paz y la alianza que la disco dia y

gue a , ha debido se
buena en la eo ía, y hacede a y con enien e en la p ác ica, cuando
la emos domina , en odos los iempos his ó icos , en las elaciones
in e nacionales de uno y o o gabine e.
Asi lo a es igua la no in e umpida sé ie de a ados que co-
mienza con Cá lo-Magno , y concluye con Luis XIV : siéndonos
imposible hace mencion de odos , nos con en a emos con eco da
suma iamen e el que se ajus ó en 1351 en e el ey Juan
y Ped o
ey de Cas illa , con mo i o del ma imonio conce ado con Blanca
de Bo bon : el de Ca los V y En ique
II
el Magní ico, ey ambien
de Cas illa , ajus ado en / 368 : la eno acion del mismo pac o y
alianza en
1380 :
la eno acion en 1408 del a ado que
se ajus ó
con a la Ingla e a en 1387, en e Cá los VI y Juan, ey de Cas-
illa : el de Luis XI y Juan II de A agon en 1462: el del mismo
Luis XI y En ique, ey de Leon y de Cas illa en 1469 : o o con
Fe nando é Isabel en /478 , eno ado pos e io men e po Luis XII
en
1498 :
en in , odos los los a ados
á
que dió luga la gue a
de sucesion , cuya sé ie concluye en 1768 en el céleb e pac o de
amilia.
Así ,
pues ,
con a la eo ía doc ina ia es án odos los iempos
his ó icos : con a la sabidu ía del p o eso Rossi , la
sabidu ía de
los siglos.
En o o a ículo p óximo demos a emos , has a la e idencia,
que la azon epugna ambien esa eo ía , condenada po la his-
o ia.
V.
cc o di emos sin odeos : noso os no c eemos que la F ancia
»es é in e esada en el man enimien o de la unidad española.
»La cues ion de a e igua has a qué pun o con iene á una na
»cion se limí o e de un es ado compac o y pode oso, es una cues-
» ion que puede se muy compleja y de esolucion muy di ícil en
»cie as y de e minadas ci cuns ancias : en cuan o á España , que
S.
I.
DE LA MONARQUIA ABSOLUTA,
CONSIDERADA EN SU ORiGEN.
LA mona quía absolu a ha p oducido en la sociedad española , á
uel as de g andes en ajas, como odas las ins i uciones cuyo o i-
gen se pie de en la noche de los iempos , g a es incon enien es y
p olongados desas es, como odas las que pe manecen inmó iles y
es aciona ias, cuando la sociedad que las sus en a, cambia de iso-
nomía , se eju enece y se as o ma. Noso os , no sé si po des-
g acia ó po o una , eco emos uno de esos pe iodos a ales de
dolo osa ansicion , en que , al e ada p o undamen e la cons i u-
cion ín ima de las sociedaes humanas , es ue za pone la mano en
el edi icio secula , pe o uinoso de las ins i uciones polí icas; no sea
que los hu acanes comba an sus ágiles cimien os, y que , com-
ba ido po los
hu acanes
se desplome.
Las ins i uciones polí icas

72 —
son las o mas, y nada mas que las o mas de las swiedades : la
ley de la pe ec ibilidad y del p og eso es la ley de las p ime as,
po que lo es de las segundas. Dios , que c eó á la humanidad con
una sola palab a , la suje ó á una sola ley, ob a de su P o idencia.
La mona quía absolu a ha debido desapa ece en e noso os , ha
debido desapa ece del Mediodia de la Eu opa, pa a deja espacio
en que es ende se , y a mós e a en que i i á las mona quías
cons i ucionales; pe o la mona quía absolu a no ha debido desapa-
ocen
.
, y no ha desapa ecido , po que sea una o ma de gobie no
igualmen e condenada po la azon en odos los pe iodos de la his-
o ia , sino po que adecuada á la sociedad de aye , no lo es á la
sociedad de hoy ; po que no puede se adecuada á odas las socie-
dades. La monas guía cons i ucional ha debido se y ha sido su he-
ede a , no po que sea la mejo de odas las o mas posibles , no
po que sea el úl imo lími e del en endimien o humano , sino po -
que es la o ma mas adecuada y con enien e á la sociedad en que
i imos, y al g ado de ci ilizacion á que han llegado los pueblos.
La mona quía absolu a es imposible hoy ; ¿pe o quién se a e e á
á deci que ué aye desas osa? La mona quía cons i ucional sa is-
ace hoy cumplidamen e odas las necesidades sociales; pe o ¿quien
se a e e á á deci que las hubie a sa is echo aye del mismo modo,
y que se á, de hoy mas, la o ma in a iable de las sociedades hu-
manas?
Dedúcese de miní, que los que condenan absolu amen e una ins-
i ucion que ha exis ido po la go espacio de iempo , no la conocen,
la calumnian : así como los que ensalzan una ins i ucion has a el
pun o de concede la la inmo alidad , igno an que las sociedades
es án suje as á mudanzas y al e aciones sucesi as. Los p ime os se
insu eccionan con a la his o ia , uen e y o ígen de oda legi imi-
dad : los segundos con a la P o idencia , uen e y o ígen de la
pe ec ibilidad y del p og eso. Po es a azon , el siglo mx , he e-
de o de Jas eacciones unes as que han engend ado an desas osas
doc inas , en ez de calumnia á las ins i uciones que pasa on,
las juzga ; y en ez de ap isiona á las sociedades en el es echo cí -
culo que azan sus e íme as concepciones, deja al po eni que se
- 73 —
ecunde en .el seno del p esen e , p o egiendo su lib e y expon á-
neo desa ollo. Es a endencia del siglo xix es eminen emen e i-
losó ica , po que es eminen emen e impa cial; y debe da po e-
sul ado una jus a ap eciacion de las di e sas ins i uciones que han
gobe nado los impe ios, y que han pasado en el mundo. Hubo un
iempo en que los homb es, mo idos solo po odio ó po amo , de-
c e a on á unas ins i uciones la inmo alidad, y á o as ins i uciones
la in amia :
en que conside a on lo p esen e ,
como si
no hubie a
de pasa ; lo u u o, como si no hubie a de exis i ; y
lo
que ué,
co no si no hubie a pasado. De hoy mas, no se á líci o á nadie e e -
niza
lo
p esen e, desp ecia lo pasado, ni sup imi lo u u o. De hoy
mas, la sabidu ía del homb e no se á o gullosa y ana po que su
ho izon e iene lími es, su sabidu ía debe humilla se an e la sabi-
du ía de Dios y an e la sabidu ía de los siglos.
Guiado po es as conside aciones no es mi ánimo declama
con a la mona quía absolu a, sino examina , an b e emen e como
me .sea posible , los elemen os que la cons i uyen , le an ando los
ojos
hácia su o igen, siguiéndola
en su len o desa ollo , así en los
dial de su pujanza como en los de su decadencia, y acompañándola
en in en sus égios une ales. Es e exámen ilosó ico es de odo
pun o necesa io ; po que , habiendo sido la mona quía cons i ucio-
nal su suceso a , es ue za que a e igüemos el uso que debe hace
de sus inmensas uinas. Los de enso es de las mona quías cons i u-
cionales no deben ol ida jamás que las mona quías absolu as han
es ado en quie a y pací ica posesion de la sociedad eu opea y que,
al e i a se de la escena polí ica, han dejado de ás de sí una huella
indeleble, in e eses indes uc ibles , y i ísimos ecue dos. No de-
ben ol ida jamás que si las mona quías absolu as han dejado de
exis i
en el Mediodia de Eu opa,
po que no son ya pode osas pa a
sa is ace los nue os in e eses, las mona quías cons i ucionales se án
e íme as y pasaje as si no pueden sa is ace los in e eses an iguos,
que siendo igualmen e espe ables , deben se igualmen e espe a-
dos. El único p oblema que las ins i uciones polí icas deben esol e
pa a exis i , consis e en encon a el medio de sa is ace cumplí-
(lamen e odos los in e eses sociales, así los que nacen y mue en,
74 —
como los que se pe pe úan ; así los que in e esan á los indi iduos,
cuino los que in e esan á los pueblos : po que ni hay en u a pa a
los pueblos , ni elicidad pa a los indi iduos, ni es abilidad pa a las
ins i uciones , cuando en e los in e eses no hay conco dancia y a -
monía.
La mona quía absolu a no comienza en e noso os , como p e-
enden algunos , con la decadencia de nues as an iguas có es , y
con el desmesu ado pode de nues os eyes en iempos de la domi-
nacion aus iaca. Los eyes ca ólicos la ecibie on en he encia,
cuando le an a on los cimien os de la unidad de España . cuando
dila a on su impe io po los ma es, y cuando die on al mundo an-
iguo un nue o mundo. Cá los I la ecibió de sus manos magní ica,
esplandecien e y glo iosa : Felipe II la he edó de Cá los I , y la en-
egó á su pos e idad , a a iada con neg os y lúgub es a a ios. El
:
il imo de sus suceso es ocupó su imbécil exis encia en aba i su
mages ad y su pompa ; y cuando él descendió al sepulc o, ella des-
cendió al me cado , encendiendo con su desnudez y su abandono
los deseos de las dinas ías eu opeas , como una es agada p os i u a.
Solo el pueblo español no salió al campo po ella; po que so o el.
pueblo español po ia con a una á una las a ugas de su os o , y
con empla en su en e el es ago de la p os i ucion y de los años.
Los Bollones hicie on bueno su de echo con la pun a de la lanza,
y acome ie on la á dua emp esa de e o ma a la disolu a , de eju-
enece á la dec épi a , y de hace apacible á la de o a : pe o lució
un dia en que , cansada ya de los eyes , se abandonó al adul e io,
p os i uyéndose á un soldado. En ese dia de is e eco dacion,
ienen echa las g a es al e aciones y mudanzas que han despeda-
zado el seno de la nacion española ; mudanzas y al e aciones , que
han enido á e mina se en el dia en que la eina gobe nado a om-
pió los ínculos que la ligaban con la mona quía absolu a. La e o-
Incion que comenzó con un adul e io , se consumó con un di o cio.
G ande y se e a leccion pa a la mona quía cons i ucional , que los
escándalos de la mona quía absolu a han hecho posible , y que en
el dia de su expiacion ha sido necesa ia ! Si , lo que el Cielo no pe -
mi a , ol idase has a al pun o las lecciones de la his o ia , que
75
adál e a ambien , descendie a del ono á donde la le an a on los
eyes pa a p os i ui se á la muchedumb e en el lodo de las calles,
en onces la misma expiacion pu ga ia el mismo deli o ; y la mona -
quía cons i ucional desapa ece ia de nues o suelo.
Pa a alcanza el o ígen de la mona quía absolu a , es necesa-
io subi has a el o igen de la mona quía española , y so p ende
allí los elemen os que en oda la p olongacion de los
.
. iempos his-
ó icos la han cons i uido una , inal e able , y, has a nues a edad,
in encible. El enigma de las ins i uciones que el iempo consag a,
solo puede se adi inado po
:
el que pene a con sus ojos en los o í-
genes de las cosas , y po los que asis en al len o y sucesi o Besa -
ollo de las o mas polí icas y sociales : po que lo que
.
el iempo
gua da, solo puede se e elado po el iempo.
Cuando la ciudad de los Césa es , pos ada y des allecida , ab-
dicó el impe io del mundo , la sobe anía de la ie a no po eso dejó
de pe enece al Capi olio. La ciudad de los Pon í ices ol ió á se
el cen o de la humanidad , y el mundo ol ió á g a i a hácia Ro-
ma : lo cual no pod á es aña se , si se ad ie e que solo Roma es-
aba en posesion de un p incipio que habia de se , andando el
iempo , uen e y o ígen de las sociedades mode nas. Po la misma
azon, cuando los Césa es , a en os solo á la de ensa de la ciudad
que

ab igaba en sus mu os , emancipa on sucesi amen e las
p o incias lejanas de su impe io , esas p o incias no queda on hué -
anas y á la me ced de los bá ba os; po que con el c is ianismo
es aban en posesion del milag oso alisman que habia de amansa
las i as , y con ene el ímpe u de los gigan es del polo.
En e las p o incias del impe io , la península ibé ica e a sin
duda en la que el c is ianismo habia echado mas p o undas aizes,
cuando llegó á consuma se la desmemb acion del Occiden e. Y sin
acudi aho a á las ábulas admi idas po nues os piadosos y c é-
dulos his o iado es , puede a i ma se que la sociedad española ué
ganada al c is ianismo , desde que su p ime albo comenzó á luci
en el ho izon e del mundo. Desde el p ime siglo de la e a c is ia-
na , hubo en la península Iglesia , po que hubo ieles y hubo má -
i es. El concilio ilibe i ano ué el p ime o que se cong egó en las
- 76 —
dila adas egiones po donde ué ex endiéndose la dominacion` del
E angelio ; y
sus
cánones ue on el modelo y el asomb o de los pa_
d es cong egados en el p ime concilio uni e sal de Nicea : i-
niendo
á
esul a de aquí , que la nacion española , hija p imogé-
ni a del c is ianismo , ué á un mismo iempo la p ime a en c ee ,
y la p ime a en discu i , hallándose de es e modo en posesion ,
desde que co
.
míenza su his o ia , del p incipio en que se unda el
pode , y del p incipio en que se apoya la libe ad : únicos p inci-
pios que si en de base y de undamen o á las sociedades huma-
nas.
La nacion que habla sido la p ime a en c ee y la p ime a
en
discu i , ué ambien la mas a do osa é implacable en ex i pa las
lie egías que llena on de lu o , é hicie on de ama lág imas de do-
lo á los ieles de la p imi i a Iglesia. El nes o ianismo , el mani-
queismo, el p iscilianismo, y el a ianismo; esas p o es as ené gicas
de la azon suble ada con a la au o idad in aso a esas suble a-
ciones in empes i as del p incipio del indi idualismo , que hubie a
disuel o á las sociedades nacien es con a la é; ese p incipio de co-
hesion que sal ó al mundo del caos , deposi ando en el mundo la
idea de las ge a quías polí icas , eligiosas y sociales ; esas he e-
gías , en in , engend adas en su mayo pa e en el mis icismo
su il,
an ás ico y apo oso del O ien e , despues de habe con u bado
o os paises mas acilan es en su é , no hicie on mas que pasa po
la supe icie de nues o suelo , sin que dejasen en él es igios de su
e íme a apa icion , condenada, apenas sen ida , po los concilios es-
pañoles. Ni se limi a on solo nues os concilios á ex i pa las he e-
gías y á admi i los cánones de los concilios uni e sales de la Iglesia:
po que los ilus es a ones que en ellos se cong egaban, p o unda-
men e e sados así en ma e ias de disciplina como en ma e ias de
dogma , aspi a on ecuen emen e á oma la inicia i a , y á imp i-
mi á los demas la di eccion en asun os en que e an an g ande-
men e en endidos. Así ué que en el p ime concilio de Toledo,
en ado apenas el siglo de nues a E a , se p oclamó co no sím-
bolo de la é, que el. Espí i u San o p ocedía del Pad e y
del
Hijo ;
doc ina
que no habla sido ecibida ha4a en onces , y que despues

- 77 —
ué p oclamada
-
po la Iglesia uni e sal en el cua o concilio la e-
anense , en ado ya el siglo xm.
Si despues de habe consignado , como un hecho social indes-
uc ible , la exis encia en España del p incipio eligioso , como
p incipio dominan e , ponemos la conside acion en la es uc u a y en
el o ganismo in e io de la p imi i a Iglesia , so p ende emos en su
o ígen el desa ollo del p incipio democ á ico, que, combinado con
el p incipio eligioso , agua daba á la mona quía de los godos, pa a
imp imi en ella aquella isonomía eligiosa y popula , que es el
ca ac e dis in i o é his ó ico de la mona quía española en oda la
p olongaCion de su agi ada exis encia. La Iglesia e a democ á ica.
po que los obispos e an independien es en e sí , y no econocían
ninguna au o idad supe io á quien indiesen pa ias y homenagc.
Los pon í ices de Roma aun no habian p oclamado su de echo á la
mona quía uni e sal : sus ica ios aun no se habian de amado
po el mundo , y ni aun los me opoli anos exis ían. Los obispos
p ocedían del pueblo, po que su eleccion e a popula ; gobe naban
po medio del pueblo , po que gobe naban po medio de los conci-
lios ; y gobe naban po el pueblo , po que se ocupa on siemp e en
man ene i a su é , in ac as sus cos umb es , y pu as sus c een-
cias.
Tal e a el es ado de la nacion española , cuando el impe io de
los Césa es , sos enido solo, mucho iempo 'labia, po su olúmen y
su nomb e , se desplomó ab umado po el g a e peso de cien in a-
siones simul áneas. Luego que los bá ba os del No e sal a on las
ágiles ba e as que los imbéciles seño es de un impe io caduco
opusie on á sus ímpe us , sus indisciplinadas ho das se de ama on
po las ma a illosas egiones que habian is o pasa delan e de sí
como imágénes mís icas y olup uosas en sus sueños ; y oma on
posesion , en deso denado umul o, del magní ico Eden que la cid-
lizacion las abandonaba en despojos, como su ie a p ome ida.
La imaginacion de los homb es de la p esen e edad, que no es
bas an e pode osa pa a aba ca en idea aquel inmenso nau agio de
odas las sociedades , aquel iolen o as o no de odas las ins i ucio-
nes , aquella p o unda conmocion de odos los in e eses, no es
- 76 —
an e pode osa ampoco pa a pin a en nues os dias la p o undísima
is eza que hubo de apode a se del mundo, y el p olongado y do-
lo oso gemido que debió desp ende se de las en añas de los pue-
blos. Pe o si nues a imaginacion no puede aba ca es e cuad o
espan oso de odas las mise ias humanas , nues a azon puede con-
cebi y concibe , que en aquellos dias , pa a la humanidad de llan o
y de ama gu a, debió o i ica se el sen imien o eligioso en el co-
azon de las naciones. El desg aciado necesi a de la é , po que
es á necesi ado de espe anza ; y la é es la única espe anza en el es-
. emo in o unio. Qué ue a del is e náu ago , si no u ie a de-
lan e de sí la inmensidad de
los
cielos , eniendo delan e de sí la
inmensidad de los abismos ?
El in o unio que ué e ec o de la in asion , ué causa del gi-
gan esco desa ollo que alcanzó el p incipio eligioso , y con él la
Iglesia, que le ep esen aba, en odos los paises que e an an es p o-
incias del impe io de Occiden e. Pe o debiendo limi a mis obse -
aciones po aho a á la in luencia eje cida po es a ca ás o e en
España , me con en a é con deci , que habiendo desapa ecido en
ella la adminis acion igo osa , po medio de la cual enian los em-
pe ado es ama ado el mundo al Capi olio , solo queda on en pié
las ins i uciones municipales , ol idadas del du o encedo sin
duda
po humildes y pequeñas. Es as ins i uciones ue on el a ca san a en
donde se e ugió el p incipio social , desalojado iolen amen e de la
capi al del mundo , desde donde dila aba has a los ema es del
im-
pe io
la animacion y la ida. Roma al espi a nos dejó en legado la
cu ia : y la cu ia , no pudiendo desa olla se y .c ece con el am-
pa o de los Césa es, se desa olló y c eció con el ampa o de
los
obispos : no pudiendo se p o egida po el escudo de Roma ué
p o egida po el escudo de la Iglesia.
Dedúcese de aquí , que España en aquellos iempos expe i-
men ó una e olucion absolu a. An es de la in asion , el p incipio
social se
desa ollaba pa alelamen e con el p incipio eligioso ; las
ins i uciones impe iales con las ins i uciones eclesiás icas ; la au o-
idad de los decem i os , la de los ediles y la de los ica ios con la
au o idad de los obispos. Despues de la desmemb acion del impe-
79 —
io, el p incipio eligioso abso bió al p incipio social ; las ins i ucio
nes eclesiás icas abso bie on á las ins i uciones impe iales ; la au-
o idad de los obispos abso bió la au o idad de los magis ados
ci iles ; la Iglesia abso bió comple amen e al Es ado.
Jamás ha exis ido en el mundo una au o idad mas legí ima que
la que eje ció la
.
Iglesia en aquellos iempos aza osos. Ella debe se
legí ima pa a los que buscan en la sancion eligiosa la uen e de la
legi imidad de las ins i uciones humanas : debe se legí ima á los
ojos de los que conceden la legi imidad al pode que sal a á las so-
ciedades , cualquie a que sea su p ocedencia, cualquie a que sea su
o igen ; po que la Iglesia ué pa a el homb e un asilo en la desg a-
cia , y pa a la sociedad un ab igo en la o men a y un pue o en el
nau agio : debe se legí ima , en in , pa a los que buscan el o igen
de la legi imidad en la aelamacion umul uosa de los comicios po-
pula es po que no ué la Iglesia la que ensanchó sus mu os pa a
ap isiona en ellos á la ciudad polí ica , sino que, po el con a ío, la
ciudad polí ica ué la que enció sus pue as en el cha del in o -
unio , la que con i ió al al a en ono , y en p íncipe al sace -
do e.
Cons i uida así la sociedad española , los bá ba os del No e se
p ecipi a on á ines del siglo i en su seno. Los Sue os, conducidos
po He me ico , se apode a on de Galicia y de una g an pa e de
Leon y de Cas illa : los Alanos, conducidos po A acio, se de ama-
on po la Lusi ania : y los Vándalos , guiados po Gunde ico , se
apode a on de la Bé ica. Aun no baban omado quie a y pací ica
posesion de
sus
nue os dominios es os bá ba os
conquis ado es.
cuando un nue o
pueblo mas nume oso , y aunque menos bá ba o
mas ague ido, se p ecipi ó como un o en e sob e los conquis a-
do es y sob e los conquis ados. Es e pueblo ue el de los Godos,
guiados po A aul o, á quien el imbécil Hono io, pa a que le dejase
espi a algunos momen os en el ja din
de la I alia , Babia cedido
las p o incias de la Galia me idional
.
y de la península
ibé ica.
No
es de *mi p opósi o habla aquí de
los Vándalos ,
que agi ados
po
la
ieb e de e íme os es ablecimien os y de pasaje as conquis as,
a a esa on
nues o suelo co no una e í ica apa icion, pa a en e--
i
a se despues en leños endebles á la ins abilidad de las ondas , y
p oba o una en las playas a icanas. Tampoco habla é de los
Alanos que , encidos po los Godos , ue on á pe de se en las ilas
de los Sue os : ni de los Sue os , en in , que , con inados en las
áspe as mon añas que si ie on de lími e y de ea o á su domina-
cion p imi i a , lejos de eje ce sob e los na u ales un in lujo pe -
manen e , se deja on abso be po el pueblo conquis ado , y con-
e idos á mediados del siglo i á sus doc inas o odoxas , eci-
bie on el yugo de sus cos umb es y c eencias. Mi a encion se ija á
exclusi amen e en la isonomía del pueblo godo , que asen ó sob e
la nacion española su quie a dominacion y su pací ico seño ío ; en-
cedo de
los
impe iales y de odas es as azas bá ba as , cuyas
iendas lo an es y mo ibles se plegaban y desplegaban , sin eno-
sa se jamás , al cap icho de los ien os.
No es p opio de es a e is a , aunque pa a mi p opósi o ue a
quizás con enien e , en a en una in es igacion p o unda sob e la
ie a que ue cuna de los godos , á quienes unos hacen o igina ios
del Asia , y o os o igina ios de las egiones occiden ales del con i-
nen e eu opeo. Me bas a á po aho a indica aquí la necesidad,
pa a los his o iado es que aspi en á se ilóso os , de di igi cukhz-
dosamen e su a encion hácia los di e sos ipos de las di e en es
azas de homb es , siguiéndolas en sus emig aciones p imi i as.
Es e es udio debe se ecundo en esul ados, si se a iende á .que de
la usion de esos ipos y de la con usion de esas azas han nacido
las sociedades mode nas , y á que en las p o undidades de su exis-
encia in e io se conse an siemp e ins in os agos y con usos e-
cue dos , que no pueden explica se sino po la o ganizacion in e-
lec ual de las azas á que han debido su o igen ; y que no siendo
explicados , quedan ambien sin explicacion g a es as o nos,
g andes mudanzas, y p o undas al e aciones sociales.
Cuando los godos se pusie on en con ac o con el impe io ,
ocu-
paban las
ibe as del Danubio. Sus eyes ( po que los godos obede-
cie on siemp e á eyes) e an comó los de odos los pueblos á ba-
os ,
impo en es en la paz, y absolu os en la
gue a ; su eligion
e a una eligion de sang e como la de los Escandina os ,
con (pie-
87
godos. Los godos no a da on en adop a las c eencias y la eligion
de los encidos , y en onces sucedió que abandona on la de ensa
de su p opia !mona quía. Aho a bien : en e el gobie no de los eyes
godos y el de los obispos , en e la Iglesia y la mona quía, hubo
es a di e encia no able. Los obispos e an elegidos po el pueblo;
los eyes e an elegidos po los nobles, de una aza p i ilegiada :
los p ime os e an los ep esen an es de la c eencia comun y de los
in e eses comunes : los segundos ep esen aban una c eencia espe-
cial é in e eses especiales : los p ime os e an democ á icos en sus
ideas y en su o igen : los segundos e an a is oc á icos en su o igen
y en sus ideas. La Iglesia , en in , e a ep esen an e del de echo
comun : la mona quía, ep esen an e del p i ilegio.
Siendo es o así la con e sion de Reca edo no ué solo, como
dan á en ende nues os c onis as po no deci his o iado es,
un acon ecimien o eliz pa a la Iglesia , sino ambien y mas p in-
cipalmen e , una e olucion en la índole de la mona quía,
un
as o no comple o en el Es ado. Con e ec o , los eyes, que an es
lo e an po eleccion de los dobles, lo ue on ya p incipalmen e po
eleccion de los obispos ; es deci , que lo ue on po eleccion del
único pode democ á ico que á la sazon exis ia. Po donde se é
que con la con e sion de Reca edo la mona quía , de a is oc á ica
que e a , se con i ió en democ á ica po su o igen. Mien as que
los eyes godos ue on a ianos, la mona quía goda solo ep esen ó
la c eencia excepcional de una clase p i ilegiada , con in e eses y
de echos especiales. Despues de la con e sion de Reca edo , la mo-
na quía, ep esen ando las c eencias de odos, ep esen ó el de e-
cho comun y los in e eses comunes ; esul ando de aquí, que la
mona quía, de a is oc á ica que e a en sus ideas y en su o igen,
se ans o mó en democ á ica po su o igen , y democ á ica po
sus ideas. Es imposible concebi un as o no mas comple o en la
cons i ucion esencial de la sociedad española. Los que
-
no conci-
ben una mudanza en la cons i ucion polí ica del Es ado, sin que la
a es igüe la sang e , y sin que la publiquen las conmociones, ca e-
cen de odo Pun o de sen ido his ó ico; pues o que ni oda comno-
cion lle a en su seno un cambio de los elemen os cons i uyen es

—
SS
die la sociedad que las ima ; ni pa a que ese cambio se e i ique,
es necesa io que el ala del hu acan conmue a el suelo de las "la-
cioneS.
Cuando la Iglesia ab ió sus pue as pa a ecibi al ilus e con-
e ido , odos gana on con es a econciliacion sublime. Salió ga-
nancioso el pueblo; po que iun ó el de echo comun sob e los p i-
ilegios nobilia ios

). Salió gananciosa la Iglesia ; po que los
concilios , sin pe de su ca ac e sag ado de asambleas eligiosas,
u ie on el ca ác e augus o de asambleas polí icas y ci iles, ocupa-
das en legisla y hace eyes. Salió gananciosa en in la mona quía;
po que, o i icada con la sancion popula , y eju enecida en las u-
en es bau ismales de la Iglesia , se asen ó en el lleno de su mages-
ad y de su pompa sob e una base mas ancha
sob e cimien os mas
i mes. Solo el elemen o a is oc á ico quedó encido en la lucha , y
quedó encido pa a siemp e. Mas adelan e e emos, no sin lu o en
el co azon ni sin lág imas en los ojos, cómo pene a on las empes-
ades , pa a al e a la se ena supe icie de la sociedad española,
po es e inmenso acío. Po aho a nos bas a consigna le como un
hecho indes uc ible ; po que aunque los g andes digna a ios de
la
co ona y los godos de escla ecido linaje u ie on asien o en los con-
cilios , ue on siemp e menos en núme o y en impo ancia
que los
p elados eclesiás icos , - ue es de suyo, y ue es ambien po que
-(1)
Es o no quie e deci que el de echo
► comun consiguiese en onces una ic o-
ia absolu a sob e los de echos excepcionales : pa a asis i á esa ic o ia, es nece-
sa io descende al examen de las sociedades mode nas ; pe o siemp e es cie o que
las dis inciones en e la aza encedo a y la aza encida , y en e las di e sas cla-
,es de una misma aza, comenza on á se menos i ánicas é in lexibles, desde la
época de la con e sion de Reca edo ; y que ue on debili ándose de dia en dia, en
los einados de sus suceso es. Po mane a que puede a i ma s
e
, sin emo de se
desmen ido po la his o ia, que con el p ime ey godo que se con i ió á la é , se
inoculó en la
.
sociedad espalola el p incipio democ á ico , que alcanzó despues á-
cilmen e un i esis ible desa ollo :
y
que, desde el dia en que se inoculó en la so-
ciedad, es u o siemp e en
p og eso ,
mien as que el p incipio a is oc á ico es u o
siemp e en
de ad-nci( ;
iniendo á esul a
•
de aquí la comple a ic o ia del p ime-
o , y la desapa icion comple a del segundo : en es e sen ido,
puede
deci se que
desde luego uá el p ime o dominan e , y el segundo dominado : po que es do-
winan e el p incipio que p og esa ,
y
dominado el p incipio que declina.
8 9 —
enian en su abono las simpa ías popula es. Desde que Beca edo,
Inimillándose an e el al a , ué ganado á la é , el sol e ulgen e de
la Iglesia b illó inex inguible en su zeni , mien as que el sol de la
a is oc acia declinó mo ibundo hácia el ocaso , has a ex ingui se,
como un as o sin lumb e , en el lejano ho izon e.
Al ajus a se el pac o de alianza, en e el pueblo y la Iglesia po
una pa e, y la mona quía po o a , así los eyes, como el pueblo y
los p elados , ue on expléndidos y gene osos. Y lo ue on de al
mane a, que no pa ece á p ime a is a sino que cada una de las
pa es con a an es abdicó en bene icio de la o a odo el pode so-
cial , some iéndose de buen g ado á su me ced , y con iándola la di-
eccion de sus des inos. El obse ado que examine uno á uno los
di e sos pode es que en aquella edad emo ísima con ibuye on á
o ma la cons i ucion nacien e de la sociedad española , c ee á e-
conoce el a ibu o de la omnipo encia en cada uno de los pode es
que son obje o de su in es igacion y (le su exámen. Y sin emba go,
co no la omnipo encia social es de suyo indi isible, en el ánimo de
ese obse ado hab á un pe pé uo con lic o en e la azon y la his-
o ia , en e la eo ía y la p ác ica , en e los p incipios y los he-
chos. Si pone sus ojos en la Iglesia , e á á sus pies á los eyes,
e á en su mano un ce o , y en su en e una co ona : y subyu-
gada su imaginacion con es e espec áculo
imponen e , deposi a á
en la Iglesia la omnipo encia social ; y su co ona y su ce o se án á
sus ojos el símbolo de la mas pesada dic adu a. Si di ige sus mi adas
hácia el ono , le e á ecuen emen e ocupado po p íncipes que
llega on has a él po la senda del deli o ; po p íncipes que se is-
ie on un man o de sang e , y que es idos con él , ecibie on in-
ciensos y ado aciones de los p íncipes de la Iglesia. ¿Cómo el que
an es e a sie o, se ha con e ido en seño ? ¿Cómo la que an es e a
eina ,
es ya il y pe dida co esana ? ¿ Cómo el que an es humilló
su en e en el pol o , alza su en e á las nubes`? ¿ Cómo la que an-
es ocaba con su en e al Cielo , se a as a como un ep il po los
palacios ? De es a mane a el obse ado supe icial, al pene a con
sus ojos en el in incado labe in o de los o ígeens de nues a mo-
na quía , examinando los pode es uno á uno , e á en odos, hoy la
90 --
omnipo encia , mañana la se idumb e. Y sin emba go , ni la idea
de
la obediencia pasi a , asociada á la de se idumb e , puede a e-
ni se con la idea del mando , asociada á la del pode ; ni la omnipo-
encia puede exis i donde son muchos los pode es , pues o que así
en el mundo mo al como en el mundo ísico , cuando la unidad se -
acciona en di e en es unidades , odas han de se o zosamen e li-
mi adas. Los pode es se limi an en la sociedad, co no los cue pos en
el espacio.
Descendiendo ya al exámen impa cial y comple o de las eali-
dades his ó icas, eamos si es eal ó es apa en e ese con lic o en e
lo que deponen los hechos y lo que
.
niega la azon, en e lo que
a i ma la his o ia y lo que niega la iloso ía.
La Iglesia de España llegó á su úl imo g ado de explendo con
la con e sion de Reca edo y con la piedad e ien e de odos sus
suceso es. Pasando del pe iodo de su in ancia al pe iodo de su i-
ilidad , de su es ado domés ico , po deci lo así , á su es ado pú_
blico , la que an es e a una ue za social , se con i ió en una ins-
i ucion polí ica ; iniendo el de echo á legi ima un hecho que no
podia se sup imido. Los p íncipes de la iglesia salie on en onces
del es echo ecin o desde donde en nomb e de Dios dominaban las
conciencias , y pene a on en el o o pa a en ende en los mas g a-
es asun os del Es ado. Los eyes sonie ian á su delibe acion aquellos
dec e os que in e esaban á la uni e salidad de sus súbdi os ; de-
c e os , que no podian adqui i el ca ác e augus o de la pe pe ui-
dad , no siendo ap obados po los concilios nacionales. Es a p ác ica
es ablecida , si no po ley, po cos umb e , dió á los concilios un in-
lujo pode oso en odo lo que decia elacion con el bienes a de los
pueblos , deposi ando de hecho en la Iglesia una g an pa e de la
po es ad legisla i a. Pe o aun e a mayo la al eza y sublimidad de
sus a ibuciones : si el ono es aba acan e , solo á los concilios
ocaba elegi al nue o ey : si el nue o ey, que e a su hechu a,
manchaba el ono con un c imen , los concilios enian el de echo
■ el debe de censu a le : si se mos aba so do á las exho aciones
del cue po sace do al, que le 'labia sacado de la nada pa a ceñi le
una co ona , el cue po que pudo elegi le , podia ambien depone -
91
--
le. Los que u ie on pode pa a llena un ono acan e, u ie on
pode pa a deja un ono acío.
Pe o el mas bello lo on de la co ona de la Iglesia e a el sublime
p o ec o ado que la ley la concedia sob e los débiles , y el pode
censo io que eje cía sob e los que ocupaban, pa a bien de la socie-
dad y no pa a el suyo p opio , las eminencias sociales. Los humil-
des que, op imidos en aquella edad de hie o , no alcanzaban la
debida p o eccion de sus jueces , apelaban de sus sen encias al i-
bunal de los obispos , en donde es aban segu os de alcanza jus i-
cia , de ecibi consuelo , y de encon a ampa o. Y no se c ea que
es e magní ico a ibu o de la dignidad episcopal e a conside ado
como un de echo en aquellas edades de e o eligioso, de abne-
gácion en usias a y de gene osos sac i icios : en el concilio IN de
Toledo se impone á los obispos es e p o ec o ado como una obliga-
cion san a , de cuyo cumplimien o debian esponde an e los con-
cilios nacionales. Es o consis e en que la idea de los debe es es aba
en onces an hondamen e g abada en las conciencias , co no la de
los de echos en nues os co azones. Cuando es as dos ideas se com-
binan en jus a p opo cion , y se di iden como he manas el impe io,
son como benignos as os que dila an una luz igual , se ena y apa-
cible po el mundo : du an e su ápida dominacion , el espec áculo
de las sociedades es magní ico de e , co no es magní ico de e
el espec áculo de un. cielo sin nubes, de un ma sin bo ascas , de
una au o a sin mancilla , y de un sol sin eclipse. Pe o cuando la
idea del debe domina sola como eina , ó cuando la del de echo se
apode a de una sociedad como su legí ima seño a , en onces el e -
o alza su en e sob e el mundo. El sac ílego di o cio de esas dos
ideas necesa ias es o zosamen e seguido de g a es as o nos en
los Es ados , de ápidas al e aciones en las cos umb es , y de hon-
dos es emecimien os en las sociedades. En onces los pueblos , aco-
me idos de un é igo cine los subyuga , ó de un ma asmo que los
pe i ica , se en condenados á una muda pos acion , ó á una con-
ulsion gal ánica. Si la idea de los debe es es la dominan e , los
pueblo
s
buscan la se idumb e , y la encuen an :
si
la de los de e-
cho.; es la dominan e, piden una
e olucion, y
la Ob ienen. La
época
- 92 —
en que domina la p ime a, es la época de los má i es; la época. en
que domina la segunda, es la época de los ibunos. En ambas son
épocas en que, di idido el mundo en zonas, se clasi ican los homb es
en aná icos que p e alecen, y aná icos que sucumben. Si en e los
aná icos polí icos y los aná icos eligiosos ue a o zoso elegi , ele-
gi ia siemp e mas bien á los que aspi an á conquis a el ono de Dios
que á los que conmue en los onos del mundo; po que , mien as
que en la o gullosa exal acion de los segundos , hay un no sé qué de
ma e ialis a y de e es e que deg ada, en la esignada humillacion
de los p ime os, hay un no sé qué de ideal y de espi i ualis a que ele-
a. Los ibunos suelen ene en un cue po lib e una alma escla a ;
como los má i es en un cue po escla o una alma lib e. Yo p e e-
i é siemp e á la bajeza del ibunado, la sublimidad del ma -
i io.
Vol iendo á anudá el hilo de mis ideas , di é, que, cuando una
ins i ucion domina en el san ua io de las conciencias
como
depo-
si a ia de la mo al y del dogma , en la es e a de las acciones como
e es ida de un p o ec o ado augus o sob e los débiles y los menes-
e osos, en la es e a de la legislacion como asociada á la elabo acion
de las leyes, en la es e a de la polí ica como e es ida de la acul ad de
elegi , censu a y depone al ge e del Es ado ; esa ins i ucion eune
en sí, á p ime a is a cuando menos , odos los ca ac e es de la mas
pesada dic adu a y del mas ace o despo ismo. Po que en dónde
econoce emos los a ibu os del despo ismo, de la dic adu a y de la
omnipo encia social, si no los econocemos en una ins i ucion que
domina los pensamien os y di ige las acciones , que dá leyes á la
sociedad é impe a sob e las cos umb es, que es seño a á un mismo
iempo de la ciudad polí ica y de la ciudad eligiosa , del ciudadano
y del homb e? Y sin emba go, á pesa de que la Iglesia, después de
la con e sion de Reca edo, apa ece, á p ime a is a, e es ida de
odos es os ca ac e es, examinada mas de ce ca, apa ece á nues os
ojos como una ins i ucion ue e sí y pode osa, como en aquellos si-
glos de ba ba ie y de udeza con enia , pe o no despó icay dic a-
o ial ; po que su na u aleza y su índole esis en el despo ismo , y
excluyen la dic adu a .

93
Pa a demos a lo así , bas a á obse a , lo p ime o , que la
dominacion de la Iglesia enia su undamen o y su o ígen en el e-
conocimien o olun a io de esa misma dominacion po pa e de la
sociedad española , y que pa a pone un é mino á sus escesos , no
e a necesa ia una insu eccion de los
b azos ,
sino una insu eccion
de los
espí i us ,
que es siemp e posible y hacede a. De donde e-
sul ó , que la Iglesia , en el eje cicio de su pode , no gobe nó en el
sen ido de sus p opios deseos , que es lo que cons i uye el ca ac e
.esencial de los gobie nos despó icos , sino mas bien en calidad de
in é p e e y de ep esen an e de los deseos y de los in e eses co-
munes. Es necesa io obse a , lo segundo , que las acul ades le-
gisla i as de los concilios no ue on nunca conside adas como un
de echo legal , sino como una concesion g aciosa, debida á la me -
ced y á la eligiosidad de los eyes. Es necesa io obse a , en in, lo
e ce o , que la con ocacion de los concilios nacionales pe enecia
an exclusi amen e al ey, que podia con oca los odos los años, ó
no con oca los jamás , segun cumpliese á su olun ad ó á su an ojo.
Así ué que en e el e ce o y el cua o co ió un in é alo de cua-
en a y cua o años , y de diez y ocho en e el décimo y el onceno.
Si á es o se añade que , así como los concilios u ie on la acul ad
de elegi á los eyes, así ambien los eyes u ie on ya en es a época
el de echo de nomb a en sede acan e los obispos , se e á con
asomb o cuán o se disminuyen y ebajan las colosales p opo ciones
con que apa eció á nues os ojos , queb an ados con sus ma a i-
llosos e lejos, la Iglesia de Jesuc is o. Todo lo que con azon puede
a i ma se de ella , es que como símbolo de la unidad española e a
á odas luces espe able , y po odos p o undamen e espe ada :
que los eyes , pa a pone sus disposiciones legisla i as á sal o de
la desobediencia y aun al ab igo de la censu a , buscaban su san-
cion en el o o de los concilios nacionales , legí imos ep esen an es
de la opinion pública , pues o que sin se elegidos po el pueblo,
e an los únicos ep esen an es de las c eencias y de los in e eses
comunes. La Iglesia, en in , no eje cia una accion abso ben e , sino
una accion necesa ia sob e el pueblo , en calidad de ep esen an e
del p incipio eligioso ; y sob e la co ona , en calidad de ep esen-
- 91 —
an e del pueblo. Mas bien que un pode , e a el indispensable com-
plemen o de odos los pode es del Es ado ; po que el p incipio
eligioso e a , pa a la co ona , el p incipio de la ue za ; y pa a la
sociedad, el p incipio del de echo.
Si p escindiendo absolu amen e de la Iglesia , que como aca-
bamos de e , modi icaba con su accion la índole de los pode es,
con emplamos en su se e a é imponen e mages ad á la mona quía
de los godos , despees de la con e sion de Reca edo , ambien á
p ime a is a c ee emos econoce en ella los a ibu os de la omni-
po encia social , y de la mas ominosa dic adu a.
El ey no enia mas que dos limi aciones
en el eje cicio de su
pode sobe ano. En i ud de la p ime a , no podia condena á
ninguno de
sus súbdi os , sin habe escuchado su
de ensa con a -
eglo á las disposiciones
legales. En i ud de la segunda ,
sus
de-
c e os no podian adqui i el ca ac e de la pe pe uidad , sin la ap o-
bacion del concilio compues o de los ba ones y p elados. Fue a de
es as es icciones , de las cuales la úl ima menoscababa poco su
au o idad , y la p ime a es base esencial de oda bien o denada
mona quía, el ey gozaba de un pode omnímodo y absolu o : an
omnímodo y an absolu o, que pa ece á p ime a is a dic a o ial y
despó ico. El ey conducia las hues es á la gue a, gobe naba á los
pueblos como sobe ano en la paz, y di imía po sí,
co no juez sup e-
mo, ó po sus
delegados, las con iendas que se o iginaban en e
sus
súbdi os, en oda la ex ension de sus dominios. Ni se
limi ó á
es as
augus as a ibuciones su au o idad sobe ana , sino que iniéndola
es echo el anchu oso espacio en que se agi aba y se mo ia , in a-
dió las a ibuciones del sace docio , dominando así á un
mismo
iempo en el Es ado y en la Iglesia. El ibunal del ey ué ibunal
de apelacion de
los
me opoli anos, aun en ma e ias pu amen e ecle
siás icas, siendo es e de echo consen ido po el pueblo y sancio-
nado po los concilios nacionales , que solo el ey podia con oca ,
y cuyas decisiones necesi aban su con i macion pa a se legí imas
y
alede as. Ni se con en ó ampoco con in adi las a ibuciones de
la Iglesia, sino que in adió ambien las a ibuciones del pueblo.
Ya hemos mani es ado mas a iba que el pueblo es aba en pose-
- 95 —
sion del de echo de elegi á los obispos , an es de la con e sion de
Reca edo. Cuando es a con e sion ino á p oduci un as o no en
el Es ado, no hubo ins i ucion ninguna que no expe imen ase al e a-
ciones y mudanzas. La Iglesia , cuya es uc u a democ á ica anali-
zamos en o o luga , se cons i uyó en onces ge á quicamen e , e-
conociendo po p ime a ez la au o idad de los me opoli anos , y
aun la de
los
Pon í ices , que en equella época comenza on á eje -
ce in lujo en los asun os in e io es de la nacion española. Es a
mudanza en la es uc u a y en el ó den ge á quico de las digni-
dades de la Iglesia , ué seguida de o a mudanza análoga en su
cons i ucion elec o al ; pues o que desde en onces el de echo de
elegi á los obispos comienza á escapa se de las manos del pueblo,
y pasa insensiblemen e á
las manos de los eyes. Al p incipio , el
de echo de
elegi
se ans o mó , pa a el cle o in e io y pa a el pue-
blo ,
en de echo de
p opone . El me opoli ano de Toledo le he edó
ans o mado en de echo de
ecomenda .
Pe o siendo , en es as di-
e sas ans o maciones , de echo exclusi o del mona ca elegi en-
e los p opues os , y ag acia á los ecomendados , solos los
mo-
na cas
es u ie on en posesion , desde en onces , del de echo de
elegi .
Si hay una mona quía que , examinada supe icialmen e , deba
pa ece despó ica , esa mona quía es la de los godos despues de la
con e sion (le Reca edo. Y sin emba go, la mona quía de los go-
dos no es una mona quía despó ica , sino una mona quía alA)-
lu a. No es despó ica ; lo
.
p ime o , po que es elec i a , y el des-.
po ismo no exis e , no puede exis i , á lo menos de una
mane a
es able y pe manen e , en las mona quías elec i as, sino en la-;
he edi a ias : y lo segundo , po que el despo ismo no puede de-
sa olla se sino cuando los pueblos ca ecen de p incipios, de c e-
encias de in e eses comunes, y cuando pie den el sen imien o
i i ican e de su nacionalidad , en ilecidos ó es agados. Solo en-
onces es posible el despo ismo , po que la esis encia e, impo-
sible. Pe o cuando una sociedad es á aná icamen e exal ada po
un p incipio
COMUII,
cuando en nomb e de e-
z
e p incipio comba e
á la mona quía , comba iendola la
ence ;
cuando deqpues
- 96
encida , pudiendo holla la , la pe dona , en onces la sociedad es á
segu a de se bien gobe nada , cualquie a que sea la au o idad que
deposi e en manos de sus eyes. La mona quía goda , habiendo sido
encida po el p incipio eligioso y po el democ á ico , no pudo
suble a se con a esos dos g andes p incipios , á quienes debia su
au o idad y su exis encia : y no pudiendo suble a se con a esos
dos hechos pode osos , con a esos dos p incipios encedo es , lejos
de se despó ica , u o que pasa po las ho cas caudinas del sace -
docio y del pueblo.
Pe o si la mona quía de los godos no pudo se de hecho des-
pó ica , ué de de echo absolu a : lo cual apa ece á cla o á odas
luces al que e lexione sob e la dis ancia que media en e una mo-
na quía absolu a y una mona quía despó ica : dis ancia, que suele
se desconocida po los esc i o es ulga es. En odo pode humano,
hay que dis ingui su au o idad conside ada en abs ac o , de su
au o idad conside ada en eje cicio. Sucede muchas eces que los
pode es públicos , hallándose e es idos de un
de echo
sin lími es
pa a ob a como mas cumpla á sus deseos , no ienen
ue za
bas-
an e pa a que sus deseos se cumplan , pa a que su olun ad se eje-
cu e. Sucede o as , po el con a io , que los pode es públicos, li-
mi ados en su
au o idad
po leyes undamen ales, ienen bas an e
ue za
pa a ensancha su es e a de accion, y la ensanchan aspa-
sando los lími es de la ley. Puede sucede , en in , que los pode es
públicos, hallándose e es idos de la pleni ud del
de echo
y de la
pleni ud de la
ue za,
eje zan , en nomb e del p ime o y en i ud
de la segunda , la mas pesada i anía. En el p ime caso , el pode
es absolu o , pe o no despó ico : en el segundo caso , el pode es
despó ico, pe o no absolu o : en el e ce caso, el pode es absolu o
y despó ico. Cuando se a i ma de una mona quía que es absolu a,
nada mas se quie e a i ma , nada mas se quie e deci , sino que el
de echo
del mona ca no encuen a en la sociedad o o
de echo
que
le
limi e.
Cuando se dice de una mona quía que es despó ica , nada
mas se quie e deci , sino que la
ue za
del mona ca no encuen a
en la sociedad o a
ue za
que la
esis a=
Cuando se dice de ina
mona quía que es despó ica y absolu a , nada mas se quie e deci ,
103 —
de o adas en odos sus encuen os las hues es enemigas , ma -
cha on po la península adelan e , has a dila a po oda ella su
du o seño ío. Desde es a época , sus ic o ias no pueden educi se
á suma ; su ambicion no u o lími es, y el o be les ino es echo.
De amados po la. Galia me idional, po la I alia , po la Dalmacia,
po la Ili ia , po la Albania y po la Mo ea , hubo un momen o
en que la balanza de los des inos del mundo quedó suspensa en
su iel , y en que las naciones pudie on duda , si la é hubie a
pe mi ido la duda , hácia dónde habian de ol e
sus
ojos a a-
sados de lág imas pa a ado a á su seño , si hácia los melan-
cólicos campos de la Pales ina , ó hácia los es é iles y ab asados
desie os de la A abia.
Apode ados los sa acenos de las nue e décimas pa es de la
península , solo queda on exen as de su yugo una pa e de A agon,
y las cumb es inaccesibles de As u ias , de Vizca
y
a y de Na a a.
Sus udos habi an es e an pob es ; pe o independien es y al i os.
La mayo pa e de aquellas sobe bias cumb es no enian una huella
que hubie a sido es ampada po el pié del ex ange o ; y es a indo-
mable gen e no habia ap endido jamás qué cosa es la escla i ud,
ni de la adicion , ni de la his o ia. Re ugiados allí los pocos que,
habiendo sal ado sus idas , que ian ambien sal a su indepen-
dencia , en e los na u ales y los huéspedes acome ie on la emp esa
mas a dua en e cuan as e ie en los anales del mundo : la de es-
ca a á oda la nacion , pos ada y exánime , de su ignominioso
cau i e io : y lo mas admi able es , que se lle ó á cabo esa emp e-
sa ; po que
la nacion ue esca ada.
¿Cómo
ué
que
los pocos , ol idados sin duda po débiles y hu-
mildes , supie on de oca desde su al u a á los muchos, que e an
ue es y
sobe bios ?
¿Cómo
ué que el pueblo encedo se
io
obligado á ceja delan e del encido ? Cómo pudo ence la mo-
na quía al Emi a o , habiendo sido los mona cas encidos po
Emi es ?
¿Cómo
e ocedió el islamismo delan e de la c uz,
habiendo
sido aba ida po el es anda e del p o e a ? ¿Cómo salie on
ue es
del campo de ba alla los encidos ? ¿ Cómo ,
en lin ,
se
con i ie on
en débiles los
ue es ,
despees
de la ic o ia ?
NO
habiéndose

-
las ue zas ísicas de los sa acenos , ni ac ecen ádose las
de los na u ales , ni las ue zas ísicas ni el núme o son pode osos
pa a explica es e cambio en sus des inos , es a mudanza
de
su
sue e. Aho a bien , como los acon ecimien os no se p oducen en
el mundo sino en i ud de las ue zas ísicas ó de las ue zas mo
ales , cuando un cambio ó un as o no no ienen o igen en las
p ime as , le han de ene o zosamen e en las segundas. Cuando
un hecho no es á explicado , su explicacion se encuen a en
un
Rese ándome pa a mas adelan e demos a la igu osa exac-
Huid de la p oposicion que aho a an icipo , di é que el C is ianismo
salió encedo del islamismo , el pueblo c is iano del pueblo sa a-
ceno , y los eyes de As u ias , de Leon y de Cas illa de los Emi es
de Có doba , po que los p incipios cons i uyen es del pueblo con-
quis ado , e íme os de suyo , se icia on despees de la conquis a;
mien as que los cons i uyen es del pueblo encido ecob a on,
die ,pues
del
encimien o,
su ma a illosa ene gía y su p imi i a
u eza. De es a mane a , las mismas causas á cuyo in lujo debie on
lo
á abes sus ápidas ic o ias , die on despees al pueblo c is iano
s aella be óica cons ancia que , andando el iempo , le esca ó de
ignominiosa se idumb e , con mengua de sus seño es.
Lejando pa a el a ículo p óximo el exámen del pueblo c is ia-
Bo , se á bien me ocupe en es e , aunque con oda la b e edad po
, del islamismo , en cuan o dice elacion con los asun os de
España.
El código del p o e a sancionando el dogma de la a alidad , y
suje ando á eglas esc i as , inal e ables é in lexibles , no solo odos
los debe es mo ales , polí icos y eligiosos , sino ambien los ci iles
y los domés icos , sup ime la libe ad en el mundo ; po que á un
mismo iempo encadena el cue po, y ap isiona el espí i u : y enca-
denando al uno, y ap isionando al o o, a aca has a en sus gé menes
el
p incipio de la pe ec ibilidad que se desa olla en el seno del
h
omb e , y en el de las sociedades humanas. Po es a azon , el Co-
an , que, en su in lexible igidez, pe i ica cuan o oca, solo eco-
noce una i ud social , y
una o ma de gobie no la esignacion,
- 105
y el despo ismo.
Cundo una sociedad se en ilece has a el pun o
de enuncia absolu amen e al pensamien o , odas las pasiones
g andes se ex inguen en su co azon helado : odas las ue zas i a-
les abandonan sus miemb os en umecidos : su ida es una ege-
acion pe ezosa ; y cuando ha acabado de ege a , pe manece es-
úpidamen e inmó il , agua dando impasible el ayo que ha de
con e i la en pol o , y que ha de baja del Cielo. En al es ado se
p esen a á nues os ojos Cons an inopla, eina aye de dos mundos,
pas o al ez mañana de las águilas mosco i as , y hoy cadá e
embalsamado con las b isas del O ien e, y endido con mages uosa
inmo ilidad sob e un magní ico lecho.
A es as causas gene ales de una p ecoz decadencia, eunian los
conquis ado es de España o as especiales, que habían de p oduci
su ápida disolucion con su pode oso in lujo. La p incipal de odas
consis e en que sus hues es , unidas po el en usiasmo en el pe-
iodo de la in asion , pe die on oda unidad y concie o despues de
la ic o ia , como compues as de di e sas gen es y naciones, odas
a diendo en sed de mando y de despojos, y en e sí mal a enidas.
Ocupaban los g ados supe io es de la ge a quía social los á abes,
los si ios y los egipcios. Es as e an las azas a is oc á icas. Despues
enían los a icanos , aza e oz y u bulen a que , ocupando los
g ados in e io es de la escala social , su ió impacien e su yugo y
su es úpido ilo ismo. Cada una de es as azas es aba di idida á su
ez en pa cialidades y bandos : y los odios que es as pa cialidades
alimen aban en su seno , e an an an iguos en algunas, que pa a
asigna les echa , es necesa io emon a se
á
los
iempos an e io es
á
Mahoma.
Es o bas a pa a explica po qué
los
á abes , despues de la
conquis a, no supie on edi ica nada sob e
los
escomb os espa ci-
dos po oda la península española. Con as ado po gue as in es i-
nas , po locas i alidades , po o pes c ímenes, po ambiciosas
insu ecciones, po
escándalos y desa ue os , el gobie no de los
Emi es ue débil , u bulen o y desas oso. Los
Emi es solo pensa-
ban
en a i ma su pode : los gobe nado es de las p o incias en
bace se
independien es de lo-; Emi es; y los gobe nado es de
()6 —
ciudades en sacudi el yugo de los gobe nado es de las p o incias.
Ni e a posible que es a disolucion encon ase emedio en la au o i-
dad igilan e y p o ec o a de los Emi es del Á ica y de los cali as
de Damasco ; po que los impe ios que eglan , e an p esa ambien
de as o nos in e io es y de conmociones iolen as. El gigan e
an ás ico y a e ado del islamismo se de o aba á sí p opio , des-
pues de habe se p esen ado pa a eclama su he encia en las mas
apa adas egiones , y cuando soñaba en su deli io odea con sus
ne iosos b azos al mundo.
En onces sucedió , que la e ible unidad del impe io de los Ca-
ué queb an ada, y di idida en acciones. Los á abes de España
se hicie on independien es ; y habiendo elegido po su sobe ano y
seño á Abdel-Rahman ,
úl imo
descendien e de los Cali as Omia-
di as , aza ya des onada , Có doba ue el cen o de su pode y la
silla de su impe io.
Es a e olucion , ealizada á ines del siglo il
'
, dió p incipio á
una nue a e a pa a los á abes. Ya en onces los udos mon añeses,
que habian de es au a una eligion y edimi de su se idumb e
a un pueblo , habian comenzado á hace sus incu siones po las mal
gua dadas on e as de los enemigos de su libe ad y de su ley.
Sus incu siones habian sido siemp e seguidas de ic o ias : y
los
conquis ado es se ie on en la necesidad de ep imi has a cie o
pun o el ímpe u de sus odios , con e idos po el iesgo comun á la
comun de ensa. Vencidos en buena lid las mas eces , pe o ence-
do es algunas , acome ie on magní icos hechos de a mas, du an e
el pe iodo his ó ico que comienza con Abdel-Rahman I , y que con-
cluye con Almanzo , dila ándose el espacio
de dos siglos. Es a es
la época ma a illosa en que comienzan á esplandece en e los
á abes las delicadas a es del ingenio , y en
que el O ien e
co-
mienza á
e leja en el Occiden e oda la pompa de sus galas, y oda
la iqueza y la a iedad de sus colo es. En es e iempo , apa ecen
ambien de cuando en cuando algunas isonomías que se dis inguen
en e las (lemas po su mages ad y sil nobleza , y que cau i ando la
a encion , la sepa an ag adablemen e del
is e espec áculo de una
sociedad dec épi a y
mo ibunda.
En e odas , esplandece la de
- lo/
Almanzo , en endido como pocos en las a es de la paz, como nin-
guno en las a es de la gue a. E a blando y apacible en las ciuda-
des , indómi o leon en los campos de ba alla. Almanzo e a uno de
aquellos homb es p o idenciales, nacidos en épocas de decadencia,
pa a con ene con su mano pode osa la ápida disolucion de
los
impe ios. Cuando Almanzo apa eció , el pueblo c is iano , c ecido
ya en ue zas y en pujanza , iba dila ando los é minos de su ju is-
diccion y seño ío
,
: sus ague idas hues es habian en ado po a mas
ciudades populosas su inmaculado pendon emolaba á odos
ien os, lle ado po la ic o ia, y hacia somb a á los aba idos pen-
dones de las hues es aga enas. Almanzo con u o el o en e que
amenazaba inunda el campamen o de los á abes y la sociedad
dec épi a que p o egió con su pode oso b azo , pudo espi a algu-
nas ho as, sen ada en el bo de de su abismo. Cincuen a ba allas
campales pe die on en onces los c is ianos : jamás los ado ado es
de la c uz había' is o le an a se dias mas nebulosos pa a ellos
en el ho izon e de la península española, desde que ue on o as y
deshechas en las o illas del Guadale e las espesas alanges de los
godos. Jamás el Dios de los ejé ci os habia pues o en sus labios una
copa an llena de ama gu a , desde que los condenó á cau i e io
y
se idumb e , haciéndolos jugue e de sus i as.
Pe o Almanzo alleció al in , si iéndole de sepulc o el pol o
sacudido de su man o en los dias de las ba allas. En onces sucedió,
que el as o impe io de Có doba , hué ano del capi an que
le
am-
pa ó con su escudo , que llenó su soledad con su nomb e , que
cu-
b ió su debilidad con su g andeza , y su desnudez con su esplan-
decien e es idu a , se desmemb ó, di idiéndose en e íme os y
pequeños p incipados. Con lo que se a es igua , que mien as que
Almanzo p esidió á los des inos del impe io , el uego de la dis-
co dia con inuó alimen ándose escondido en el seno de aquellas
azas i ales ; pues o que , cuando desapa eció el g ande homb e,
se deja on o a ez a as a po los ímpe us de s is
mal ep imidos
odios y de sus escandalosas
enganzas.
En es e es ado de pos acion , la o una ol ió á mos a se
con a ia á las a mas aga enas; mien as que los c is ianos, eco-
---- os
ba dos
a de su pa o
y de sus p olongados desas es , no sol() e-
conquis a on en b e e odo el e eno pe dido , sino que pasando
mas allá . cla a on su pendon en los impe iales mu os de Toledo.
La posesion de la ciudad san a , en donde en iempos mas elices
Rabian sido ungidos po los p elados de la Iglesia los eyes de los
godos , debió causa un es emecimien o de place á los que i ian
la
sida de los comba es , animados po an glo iosos ecue dos.
Toledo e a la Je usalen de los c is ianos de España. Seño es de su
Je w
z
alen , sin duda ol ida on sus a igas y desas es, pa a pensa
solo en sus glo ias y en el é mino de su pe eg inacion , aquellos
nobles comba ien es é in a igables pe eg inos.
Ni pa a on aquí las conquis as de Al onso VI ; sino que, pasan-
do mas adelan e, se apode ó de Mad id , Guadalaja a y Maqueda,
lle ando po odas pa es el p es igio de su nomb e, el ecue do de
sus ic o ias y la glo ia de sus a mas.
Desmemb ado el g ande impe io sa aceno en pequeñas y i-
ales mona quías , no pudo esis i al o en e ; y como sus débiles
mona cas le iesen c ece y dila a se po el co azon de sus domi-
nios , ol ie on sus ojos en busca de p o eccion hácia las cos as de
Á ica. En ellas encon a on un homb e g ande que , solici ado en
nomb e de los demás po el ey que dominaba en Se illa , desem-
ba có en la península española al en e de los almo a ides a ica-
nos. Su nomb e e a Yusse -Ben ax in. Nacido en iempos de g an-
des as o nos y de disco dias ci iles , en los que el pode es á al
alcanzo de los ánimos inquie os y de los homb es es o zados, supo
gana le pa a sí , suje ando á un pueblo nume oso , que le p o-
clamó su ge e , siendo (le es a mane a undado de una glo iosa
dinas ía.
Cuando Yusse con sus almo a ides ompió po la península,
Al onso es aba si iando á Za agoza ; y como llegase la nue a á sus
oidos , le an ó el ce co, pa a acudi adonde el mayo pelig o le lla-
maba. Los dos compe ido es se a is a on, en oc ub e de 1086, en
las llanu as de Zalaca , en e Badajoz y Mé ida, al en e de sus
ejé ci os. Ambos ejé ci os e an nume osos y ague idos. Ambos
compe ido es e an dignos de la glo ia. La o una, en es a
ocasion,

- 109 —
búho de se nos ad e sa, segun nues os his o iaJo es e ie en; aun-
que hubo mo i os pa a duda cuál de los dos compe ido es salió
pee lib ado del campo de ba alla.
Los p íncipes mahome anos comenza on á descon ia del ilus e
a en u e o á quien habian abie o las pue as de la península , y
en quien suponian ya designios hos iles y mi as ambiciosas. ¡T is e
condicion la de los débiles ! halla se odeados po odas pa es de
asechanzas : no pode elegi sino en e enemigos encubie os 6 ene-
migos decla ados : no sabe pa a quienes han de implo a la mise-
ico dia del Dios de los ejé ci os en los dias de los comba es , si
pa a los que les ienen decla ada la gue a, ó pa a los que son sus
p o ec o es; cie os como es án, de que la ic o ia de los p ime os
los condena al ex e minio , y la de los segundos á una ignominiosa
se idumb e.
Es o cabalmen e sucedió con Yusse , que iéndose pode oso, y
como pode oso emido , acome ió la emp esa de enseño ea se del
he moso pais que se dila aba an e sus ojos como una magní ica oasis:
y con i iendo sus a mas con a sus p opios aliados , diú eliz
cabo
á su emp esa , es ableciendo con sus iun os la unidad del impe-
io mahome ano en la península española. En onces no hubo mas
que un solo eino gobe nado po un solo homb e , ge e de una aza
dominan e.
Despues de la usu plcion de Yusse y sus almo a ides , hubo
po algun iempo paz en e c is ianos y mahome anos. A Yusse su-
cedió
su segundo hijo Aly, he ede o de
su
pode
y de sus glo ias
mili a es. Aly ué pode oso pa a con ene á los c is ianos po
la
pa -
e del Mediodia ; pe o sus a mas se dila a on encedo as po el
No e. Al onso I de A agon se apode ó de Tudela : po los años
de
1118, cayó en pode de
los
c is ianos
Za agoza ;
y con
es a
glo iosa conquis a , odo el No e de Espada quedó lib e del yugo
sa aceno. Al año siguien e , el hé oe a agonés enció en ba alla
campal a 20,000 a icanos que pene a on po su ie a ; mien as
que o o ejé ci o de in ieles , mandado po Aly, e ocedió delan e
de los pendones de Leon de Cas illa. De es a mane a , con enidos
po algun iempo los c is ianos po los almo a ides, ol ie on á se-
i1O
ui
muy
p on o la ca e a de sus iun os, y á conquis a , pa a sus
hues es, nue as y mas en ajosas posiciones.
Si compa amos es e pe iodo his ó ico con los que le p ecedie-
on, no nos se á di icil demos a que la decadencia del impe io ma-
home ano ué cons an e y p og esi a ; o a compa emos unos con
o os
los iempos de desmemb acion y de disco dias ci iles , o a
compa emos en e si los iempos en que ecob ó su unidad y su
igo , me ced á los es ue zos de sus glo iosos capi anes.
La época u bulen a y desas osa á que puso un é mino Alman-
zo , no ué an desas osa y u bulen a como aquella á que puso
é mino Yusse , cuando espondiendo al llamamien o de los á abes
de España, pene ó po la península adelan e con sus almo a ides
a icanos. De la misma mane a , la época glo iosa de Yusse no ué -
an glo iosa pa a su aza y su impe io , como la de Almanzo pa a
el impe io y la aza de los p íncipes omiadi as. De donde esul a,
que andando el iempo, los pe iodos de unidad ue on menos p ós-
pe os; mien as que los de desmemb acion y de ana quía ue on mas
u bulen os y aná quicos : es deci , que pa a los á abes de España,
el
mal
es u o siemp e en un
p og eso
cons an e , y el
bien
en una
cons an e
decadencia.
Lo cual no debe á ex aña se, si se a iende á
que el
bien
ué el esul ado de la :accion momen ánea de los hom-
b es ; mien as que el
mal
u o su o igen , po una pa e , en la ac-
cion pe manen emen e dele é ea del p incipio a alis a, y po o a.
en el an agonismo p o undo é in encible que exis ió siemp e en e
las di e sas azas , de cuya ag egacion esul ó el débil y de o me,
aunque colosal impe io mahome ano.
Vol iendo ya á anuda el hilo de es a his o ia , di é , que ape-
nas ol ió sus espaldas la o una á la aza de los almo a ides,
cuando ino po ie a el edi icio que Yusse le an ó con su mano
encedo a. Tan endeble e a
su
áb ica ! j Tan ágiles sus cimien-
os ! Pa a descub i las causas
de la debilidad in e io del impe io
mahome ano en es a época , se á bueno eco da aquí
lo
que ma-
ni es é al p incipio de es e a ículo , á sabe : que la aza de
los
a icanos , ocupando el g ado mas ín imo de la ge a quía social,
e a
una aza de ilo as : así como e an azas a is oc á icas las mi in-
ni
(las de la A abia , del Egip o y de la Si ia. Aho a bien : cuando los
desaco dados p íncipes de los á abes
,
de España ab ie on á los al-
mo a ides a icanos las pue as de la península , abdica on su po-
de en esa aza plebeya , encon ando su mue e donde busca on
su emedio. Cuando la P o idencia ha dec e ado la des uccion de
un pueblo ó de una aza , un é igo se apode a de la íc ima , y
ella misma se encamina al sac i icio.
. Seño es los a icanos de oda la España mahome ana , no en-
con a on delan e de sí sino enca nizados enemigos, obs áculos in-
supe ables, y esis encias in encibles. Pa a a i ma su dominacion,
enian que ence á un mismo iempo á sus enemigos ex e io es, y
á sus enemigos in e io es : á los c is ianos , que inquie aban sus
on e as, y á las azas subyugadas que encon aban alimen o y sa-
is accion pa a sus odios en los públicos desas es. Po donde se é,
que la unidad del impe io , du an e la e íme a dominacion de los
almo a ides , ué apa en e ; pues o que los conquis ado es , lejos de
comp imi los elemen os de disco dias , ue on causa cie su acele-
ado desa ollo. La conquis a de los almo a ides ué una e olucion
social ; po que con ella se asladó el pode , de las azas a is oc á-
icas á las democ á icas , de los á abes á los a icanos , de la no-
bleza á la plebe. Es a e olucion , que en apa iencia dió unidad al
impe io , ué ealmen e desas osa ; como lo es siemp e una e o-
lucion que se ealiza cuando el enemigo amenaza ; po que al peli-
g o que amenaza de ue a , añade el de los obs áculos que se de-
sa ollan den o.
Es o si e pa a explica , po qué los almo a ides , luego que
expe imen a on los p ime os desas es en el campo de ba alla , se
encon a on
á
su uel a con sediciones in e io es, que se emb a e-
cie on has a el pun o de hace ine i able su uina. Có doba se su-
ble ó con a Aly, siendo la silla de su impe io ; y solo
á
a o de
condiciones humillan es , pudo se ena la empes ad y ep imi
el
umul o.
Solo al aba un homb e á la sedicion pa a os en a se ic o iosa:
y ese homb e se p esen ó en el dia y en la ho a con enien es. Uno
de
los ca ac e es de la decadencia del islamismo es la apa icion
- 11.2 —
c b mado es aná icos , que ompiendo la unidad e ible de la é,
y di idiendo la sociedad mahome ana en a ias comuniones eligio-
sas , en ega on á los ien os de las disco dias , a ales pa a los
impe ios mas i mes, el as o y colosal impe io undado po el
p o e a.
Uno de es os e o mado es ué Mohammed-ben-Abdalla, na u-
al de Có doba : y
como odos los
aná icos , de encapo ado ceño,
de du o co azon, y de ca ac e melancólico y somb io. Do ado desde
su niñez de una ac i idad de o an e,
emp endió el iaje de Bag-
dad, en donde es udió con el amoso e o mado Algazali , cuyas
doc inas hablan sido condenadas po los e dade os c eyen es.
Encendido su espí i u con las a e idas ideas que inoculó en él su
maes o , de e minó p opaga las po el mundo. No anscu ió mu-
cho iempo , sin que es u iese seguido de discípulos nume osos,
que muy p on o se con i ie on en sec a ios. Llegado que hubo
á
Ma uecos , capi al del impe io a icano de los almo a ides , co-
menzó á sali des ie os que le san i ica on á los ojos de los suyos,
y aumen a on su c édi o y pode ío en e la gen e a icana , aza en
odos iempos ansiosa de no edades y emociones.
Luego que u o la conciencia de su pode , le an ó el es anda e
de la insu eccion , seguido de sus almohades ( es deci , uni a ios,
po que aspi aban á la ex i pacion de la idola ía y á la pe secucion
de los c is ianos que ado aban
á
Dios en es pe sonas) que desde
s is p ime os encuen os salie on siemp e ic o iosos : pe o co no
mu iese poco despues , en el año de 1129, ué p oclamado suceso
suyo Abdelumen, digno de se he ede o de su dignidad y de su
nomb e , como do ado de sus mismas p endas, de su indomable a -
do ,
y de
su
ex ao dina ia biza ía.
La des uccion de los almo a ides del A ica ué ob a de algu-
nos ins an es ; y la de los al mo a ides de la península , ob a solo
de un momen o. Los almohades ue on en onces seño es del A ica
y de la España mahome ana jun amen e.
Hallándose á la sazon di ididos en e sí los p íncipes c is ianos,
Abdelumen quiso ompe po sus ie as an de imp o iso y con un
ejé ci o an pode oso , que no u iesen iempo pa a apa eja se á la
119
clamando el dogma de la a alidad , es causa del ano en oqueci-
mien o de los homb es en los dias de sus p ospe idades , y de su
p o undo aba imien o cuando les es ad e sa la o una; como quie a
que en los iempos bo ascosos apaga en su co azon la an o cha de
la espe anza , mien as que aleja de su espí i u odo emo , si lu-
cen en su ho izon e po acaso dias apacibles y se enos. El E an-
-gelio , po el con a io , aconseja el emo y un diligen e cuidado
á los dichosos del. inundo , po que puede llega de callada el iempo
p oceloso, y so p eilde á los con iados y desape cibidos ; mien as
que le an a el ánimo de los que des allecen , gala donando á los
que espe an , en el dia de las ibulaciones. Pa a los c is ianos,
la espe anza es una i ud .e4 los desampa ados , y el emo o a
i ud en los dichosos : como quie a que los dias p óspe os pue-
den llega , y los ad e sos pueden ol e : po que de bienes y de
males se compone la ama de la ida , y es con o me á la ley de la
P o idencia que esos bienes y esos males anden abados po el
inundo. Pa a los mahome anos , el emo en los dichosos y la es-
pe anza en los desa o unados es un c imen ; po que los que en el
p ime caso emen, y los que en el segundo caso con ian , se insu -
eccionan con a Dios , que di ige inmedia amen e , sin pe mi i
la in e encion del albed ío de los homb es , las cosas de la ie a.
Aho a bien : los que en el in o unio se aba en , y en la p os-
pe idad enloquecen , son niños : homb es son
los
que eciben á la
elicidad sin enesí , y sin aba imien o al in o unio , si llaman al-
guna
*
ez
á las pue as de su mo ada. Po eso, los c is ianos son
homb es , y los mahome anos niños. Es o explica po qué los p i-
me os se o i ica on, y los segundos se aba ie on con las ad e si-
dades ; po qué los segundos ue on escla os , y los p ime os, se-
ño es
de la o una.
Si ponemos aho a la conside acion en los p incipios dominan es
en la sociedad que el en usiasmo de -unos pocos
imp o isaba en
As u ias , desde luego se ad ie e, que el p incipio eligiw
:
o ue el
que cons i uyó en cue po de nacion á los que se e ugia on en las
mon añas pa a esqui a su se idumb e ; y que la nacion, una ez
cons i uida , eligió eyes, que la gobe nasen o
'
denadainen e en la

1 20

-
1):11, , N
la diesen ic o ia en la gue a. Es deci , que del p incipio
eligioso salió el p incipio democ á ico , y del democ á ico el mo-
ná quico ; pues o que de la eligion salió el pueblo, y. del pueblo
salió el ey. Po donde se e , que con el desas e de Guadale e no
hubo solucion de con inuidad en la mona quía goda ; su sol co-
menzó á b illa en As u ias , cuando se eclipsó en Toledo.
Pa a que se ea mas cla a la iden idad de una y o a mona --
quia, se á bueno no a aquí, que no solo ue on idén icos los p in-
cipios cons i uyen es de una y o a , sino qué ué idén ica am-
bien la mane a en que es u ie on o denados. En la mona quía
goda , desde el iempo de Reca edo , el p incipio eligioso domi-
naba po su in eligencia y po su in lujo en las masas popula es ;
el moná quico po su legalidad de odos econocida ; el democ á-
ico po su ue za. En la mona quía de As u ias , la in luencia in-
elec ual y mo al esidió en el sace docio ; la ue za ma e ial en
las masas popula es ; y en los eyes el de echo. En una y o a mo-
na quía, al pone se es os es p incipios en con ac o , se o i ica on
mú uainen e ; po que el eligioso ecibió su legalidad de los mona -
cas, y su ue za del pueblo. ; el democ á ico ué san i icado po los
sace do es, y legalizado po los eyes; y el moná quico ecibió del
pueblo su ue za ,

del sace docio su p es igio. En una y o a
mona quía , en in , es os es p incipios y los pe sonages que los
ep esen a on , á sabe , el sace docio , el pueblo y el ey , i ie-
on en pe du able paz y conco dia , unidos en e sí con un pac o
pe pé uo de alianza. Siendo unos mismos los p incipios dominan es
en la mona quía de As u ias y en la mona quía de Toledo , e a
cosa na u al que los que es aban gobe nados po unos mismos p in-
cipios sociales , lo. es u iesen ambien po un mismo código de le-
yes : así ué que Al onso I es ableció legalmen e en O iedo el có-
digo isigodo.
Sin emba go , si la mona quía isigoda y la c is iana 'e an
idén icas en e sí po los p incipios que la se ian de undamen o
y de base , las ci cuns ancias que á una y o a odea on , ue on
de odo pun o di e en es. La mona quía isigoda pudo ado mece se
en los ocios de la paz ; mien as que la mona quía es au ada ,
121 —
ñida de enemigos, u o que apa eja se cons an emen e á la gue a.
como en iempos en que se le an an gue as y dis u bios , se
o ganiza espon áneamen e una a is oc acia pode osa , que es en-
onces el ne io del Es ado , de aquí ué , que en la nacien e mona -
quía , cuya endeble cuna es aba necesi ada de gue e os, b illa on
sob e odas las i udes mili a es. Po eso , no es de en aña que
los mas ale osos y los mas a o unados en los campos de ba alla
c eciesen demasiadamen e en pode ío , con menoscabo de la igual-
dad democ á ica, de la in luencia sace do al , y de la au o idad
de los eyes. El ine i able desa ollo del p incipio a is oc á ico ,
sin al e a esencialmen e la na u aleza ni las mú uas elaciones de
los es p incipios undamen ales de la sociedad española , y sin se
pode oso pa a queb an a su e e no pac o de alianza , puso su an-
es quie a y pací ica dominacion en pelig o ; como quie a que el
p incipio a is oc á ico , c ecido en ue za y en pode , aspi ó na-
u almen e á seño ea se de la sociedad ,
con
menoscabo de los
o os, econcen ando en sí la pleni ud del impe io.
En onces sucedió , que los nobles se apode a on de odas las
a enidas del pode , deco ándose con odas las dignidades eclesiás-
icas , mili a es y ci iles. Con el í ulo de condes , e an los g andes
euda a ios de la co ona; y adminis aban jus icia , así en lo ci il
como en lo c iminal , en sus Es ados. En calidad de gue e os,
usaban de bande a p opia ; y seguidos .de sus pa ciales , ompian
á su albed ío po ie a de in ieles , sin agua da el benepláci o
del ono , del que es aban de odo pun o emancipados , luego que
o ecian á su disposicion cie o núme o de lanzas, en desempeño
de sus obligaciones eudales. Si así cumplía á sus
deseos,
le an-
aban en las al u as cas illos que en egaban despees á sus asallos,
exigiéndoles ju ámen o de idelidad y obediencia. Es aban exen os
de con ibuciones ; e an seño es de ciudades , y en la mayo pa e
de las que omaban á los mo os, mandaban como sobe anos; como
quie a que eje cían el me o y el
mix o
impe io. Yi les bas aba es-
a exen os de con ibuciones , sino que de
hecho las impusie on
muchas eces en el é mino (le
su
ju isdiccion á sus asallos, ce-
gando
las
uen es de su puospe idad
y
S l
igliCZ11
e(111 IOS
peSadOs
- 122 -
4
a á nenes que imponian á sus indus ias. En in , cuando , en
iempo de la mona quía goda , solo asis ian como es igos á los
concilios nacionales , en iempo de los eyes de Leon, legalizaban
los ac os públicos con su sancion y con su o o.
Cualquie a di ía que esa nobleza, al pa ece independien e del
ono, seño a del pueblo , y a bi a sup ema en las asambleas na-
cionales , e a una nobleza sobe ana ; y que el sace docio , el ono
y el pueblo habian abdicado su an iguo pode ío en manos de una
a is oc acia u bulen a. Y así hubie a sucedido en e dad , si las
usu paciones nobilia ias , siendo legi imadas po el consen imien o
comun , se hubie an con e ido en
de echo,
de
hechos
que e an e-
p obados. Pe o sucedió muy al eVés ; po que el ono , el sace -
docio y el pueblo , en p esencia de la a is oc acia usu pado a , se
unie on con mas es echa lazada. De mane a, que el p incipio a is-
oc á ico ué causa de que se hiciese en e ellos mas alede o y
mas i me su pac o de paz y de conco dia. Po donde se e , que
en e el sace docio , el ono y el pueblo po una pa e , y la a is-
oc acia po o a , solo hubo
p e ensiones y esis encias,
pe o no
i-
anía ni se idumb e.
El p incipio a is oc á ico, engend ado po una
causa es aña á la o ganizacion in e io de la sociedad espa-
ñola , aspi ó á domina . Los p incipios moná quico, democ á ico y
eligioso , nacidos de las en añas de la sociedad española, se apa-
.
eja on pa a esis i . Dada la señal de comba e , es os p incipios
comba ie on, siéndoles á unos y á o os unas eces p óspe a, y o as
eces ad e sa la o una. Aho a bien : donde hay gue a, no hay
i anía ni se idumb e ; hay con usion y desó den. La a is oc acia,
pues , no ué ni dominan e ni i ánica , sino acciosa y u bulen a.
Los eyes , habiendo conocido ins in i amen e que su dignidad
y pode ío es aban in e esados en la p eponde ancia del p incipio
democ á ico del pueblo , y del eligioso de la Iglesia sob e el a is-
oc á ico de sus o gullosos ba ones, cuida on , an o como de su
p opio eng andecimien o , de ensancha las inmunidades eclesiás-
icas , y las libe ades popula es. La Iglesia y el pueblo , po su
pa e , die on cons an e ayuda á la co ona con a sus pode osos
enda a ios iniendo á esul a (le aquí , que la o una encon ó
- 123 -
siemp e , en sus a ios mo imien os , he manados á es os es po-
de es , y amigos. De es a a e nidad y conco dia esul ó, que al
p incipio pudiesen esis i , y po úl imo, ence á la a is oc acia,
único pode que les hizo somb a y compe encia. Sigámosles ya en
las a ias icisi udes de su his o ia.
Los eyes de As u ias lo ue on po eleccion como los godos ;
y como ellos , ue on elegidos po los ba ones y p elados. Du an e
algunos siglos, sus í ulos , sus dignidades y su au o idad eclesiás-
ica y ci il ue on idén icas á las de los an iguos eyes de Toledo;
pe o andando el iempo, con el desa ollo del p incipio a is oc á-
ico , y con las nue as necesidades -sociales , la au o idad eal ex-
pe imen ó g a es al e aciones y mudanzas. Así ué que, á ines del
siglo x, einando Be mudo II, comenzó á- p e alece la mona quía
he edi a ia sob e la elec i a ; con cuyo cambio , al mismo iempo
que se dió
.
mas es abilidad y ijeza á la au o idad eal , se debili ó
conside ablemen e el pode de la a is oc acia , que quedó p i ada
desde en onces de una candida u a pelig osa. A pesa de es a eliz
inno acion , el ono no hubie a podido esis i á las in asiones de
los ba ones eudales , si no hubie a cons i uido ue emen e á la
Iglesia , y si no hubié a concedido libe ades y p e oga i as á los
pueblos. Po es a azon , aunque en los p ime os iempos conse -
a on los eyes la misma au o idad que los godos sob e la Iglesia
y los concilios , despues solo conse a on la acul ad de nomb a
obispos en sede acan e , despojándose de la de e isa sus sen en-
cias en ma e ias eclesiás icas.
Con la buena olun ad de los eyes, y con el eng andecimien o
de los pon í ices de Roma , la Iglesia de España comenzó á c ece ,
en el siglo
xi
y siguien es, en ue za y en p es igio; lo cual no pod á
ex aña se, si se a iende
á que aquel
ue el siglo de Hildeb ando,
homb e p odigioso , digno de sen a se en el Capi olio , y de gobe -
na desde aquel ono del mundo á las naciones ; que ió hundida
en el pol o y ni elada con su pié la en e al i a del Césa , y en
cuyas manos puso Dios , pa a que de endiese de la
co upciou
á su
g ey, como en las manos del A cángel , pa a que
de endiese el pa-
aiso , una espada de uego.
121
Los pon í ices , que en los p ime os siglos de la es au acion,
no u
ie on en la Iglesia de España mas in luencia que la que ha-
blan enido en iempo de los godos, educida al de echo de con e i
el palio , de juzga en apelacion , de en ia nuncios , y de nomb a
legados en pe iodos ijos y pa a casos. especiales , comenza on á
eje ce desde es a época un in lujo mayo en su disciplina y gobie -
no. Es e in lujo ue bene icioso en aquellos iempos de escándalos y
de disco dias :. á él se debió en g an pa e la unidad o ísima que
alcanzó en onces la Iglesia , cuando la sociedad y el Es ado , ca e-
ciendo de una cons i ucion ija y pe manen e, caminaban po en e
escollos y pelig os. Símbolos de esa unidad ue on los a zobispos de
Toledo , P imados de España : siendo digno de no a se , que ni la
dignidad a zobispal , ni la de la P imacía se conocie on en e nos-
o os has a ines del siglo m , amoso en oda la c is iandad y en los
anales de la Iglesia. La llama de la é se di undia en onces po oda
la sociedad, más cla a y más b illan e que nunca : con ella se in la-
maban
los
espí i us , se disponian las almas pa a los al os p opósi-
os , y se encendian en ca idad y amo los co azones. En onces se
in oduje on las pe eg inaciones y ome ías á los luga es san os en
nume osas ca a anas.
Es e e o uni e sal debió con ibui , y con ibuyó pode osa-
men e á enal ece á los ojos
de
los homb es la Iglesia y sus minis-
os. En
él
u ie on su o igen las inmunidades eclesiás icas. La
Iglesia es u o exen a del pago de con ibuciones, y llegó á ene el
de echo, desconocido en la Iglesia p imi i a , de impone penas
empo ales. Los eclesiás icos , po su pa e , conquis a on su exen-
cion de
la
ju isdiccion
ci il,
y solo es u ie on suje os á la de sus
diocesanos.
Si á
es o se añade , que la
p ohibicion
de con ae ma-
imonio se ex endió en el siglo xu á los clé igos de ó denes meno-
es, se ad e i á que, mien as
que el celiba o hacia independien es
de la sociedad á
los
indi iduos de la Iglesia , la Iglesia , po
su
ju-
isdiccion p i a i a , se hacia independien e del impe io.
Cualquie a que conside e es e eng andecimien o del sace docio,
á expensas de la au o idad ci il y polí ica , es a á inclinado á c ee
que (llan o
ganó la Iglesia,
an o pe dió la co ona ; y oma á de

---- 125 —
aquí Oeasion pa a supe iciales y es é iles declamaciones. Y sin
emba go , nada se ia mas con a io á la e dad de los hechos his-
ó icos : po que cuan o la co ona pe dió en lo espi i ual , o o an o
ganó en lo empo al, y sob e odo, en p es igio. De mas de es o, es
necesa io ene siemp e p esen e que la co ona debia sali ganan-
ciosa , no solo con cuan o con ibuía á su p opio eng andecimien o
y su lus e , sino ambien y mas p incipalmen e con cuan o con i-
buia á da esplendo y glo ia al sace docio : como quie a que
cuan o ganan nues os aliados , an o pie de nues o enemigo co-
man ; y la Iglesia e a legí ima aliada de la co ona , como la a is o-
c acia el enemigo comun de la co ona y la Iglesia , conside adas
como ins i uciones polí icas.
Fo alecido el ono y eng andecida la Iglesia , oda ía e a nece-
sa io que el pueblo adqui iese alo y pode ío , con o me á lo con-
ce ado de iempo inmemo ial en e es os pe sonajes sociales, en su
pac o pe pé uo de alianza. Solo es ando es echamen e unidos , y
siendo pode osos, podian lucha con el enemigo co nun, y sali del
campo encedo es. Los g andes euda a ios de la co ona adminis-
aban la jus icia en sus Es ados, gobe naban á su an ojo las ciuda-
des , y enían una oz p eponde an e en la o macion de las leyes.
E a necesa io , pues , que el pueblo u iese in e encion en la o -
macion de las leyes , en la adminis acion municipal, y en la admi-
nis acion de jus icia ; que se les ab iesen las pue as de las có es,
de los ayun amien os, y de los ibunales.
En cuan o á la adminis acion de jus icia , con iada muy de an-
iguo á los condes, el pueblo u o in e encion en ella de dos ma-
ne as di e en es : la u o con la c eacion de jueces eales , que
debiendo se le ados , habian de sali o zosamen e de sus ilas : la
u o, aun en el ibunal de los condes, po la c eacion de conseje os
en endidos en leyes , con quienes se aseso aban p a a p onuncia
sus sen encias , en clase de acompañados ; y ué an g ande la so-
lici ud pa e nal de los eyes po sus pueblos , que impusie on á los
jueces eales la obligacion de pe manece po espacio de cincuen a
dias en el e i o io suje o á su ju isdiccion , despees de concluido
su ca go , pa a esp►wl á las queja
c
, á las demandas que con a.
126 —
ellos en ablasen los que se sin iesen ag a iados po su causa en sus
in e eses ó en su hon a. El nue o juez del e i o io conocia de es as
demandas y ag a ios , asis ido de homb es buenos : po donde se
e , que el pueblo enia á juzga en úl ima ins ancia á los mismos
que le habian adminis ado o cidamen e jus icia. Al onso X , que
i ó siemp e á aumen a su p opio pode con el aba imien o del de
los ba ones eudales , echó po ie a á los condes y gobe nado es
de las p o incias , que gozaban de una au o idad cuasi de odo
pun o independien e , disponiendo que uesen adminis adas y egi-
das po Adelan ados, suje os á la au o idad de la co ona.
Pe o lo que mas con ibuyó á da al pueblo la impo ancia po-
lí ica que u o mas adelan e , ué sin duda su in e encion en la ad-
minis acion municipal, y en la o macion de las leyes. No es mi
ánimo aza aquí la his o ia de los ayun amien os y de las có es de
España , como quie a que mi p opósi o no es con a de enidamen e
los sucesos , sino conside a las g andes icisi udes de es a mona -
quía , y desp ende del caos con uso de los acon ecimien os his ó i-
cos los p incipios cons i uyen es de la sociedad española. Po o a
pa e, es a ma e ia ha sido cumplidamen e a ada po los séño es
Lis a y Mo ales en el núme o p ime o de es a Re is a , y los que
aspi en á o ma se una idea exac a de esas dos ins i uciones , pue-
den eco e con g ande ap o echamien o sus a ículos. Po lo que
á mí hace , me limi a é á llama la a encion hácia es pun os de la
mayo impo ancia , con iene á sabe : el iempo en que es as ins-
i uciones apa ecen ; la causa ilosó ica de su apa icion ; y su signi-
icado en la his o ia.
La cuna de los ayun amien os ue la cuna de la mona quía en
España , como en los (lemas pueblos del inundo. La unidad muni-
cipal es un hecho p imi i o en odas las sociedades humanas; y an
p imi i o y necesa io , que es compa ible con odas las ins i uciones
y con odas las o mas de gobie no (1). Cuando los bá ba os del
No e des uye on el impe io de los Césa es , la unidad municipal
(
1)
Has a en la India se, encuen an es iios cla os de esa ins i ucion , que no
podido so oca de odo pun o el despo ismo del O ien e.
127
sob e i ió á la g an ca ás o e del mundo ci ilizado. La unidad del
Capi olio ue menos ue e y menos necesa ia pa a la ci ilizacion,
que la unidad de una aldea ; co no la unidad de un pueblo es menos
necesa ia pa a los p og esos de la humanidad, que la unidad de la
amilia. Disuel a la unidad municipal , desapa ece ian las socieda-
des de la ie a : disuel os los ínculos de la amilia, desapa ece ia
el géne o humano ; po que es ue za que la sociedad y el géne o
humano se acaben , cuando los elemen os que los cons i uyen , se
ex inguen. La municipalidad omana ue el único p incipio de
eo ganizacion , legado po el impe io mo ibundo á los pueblos de
Occiden e. España ecibió y conse ó cuidadosamen e es e legado,
du an e la mona quía de los godos. Y cuando es a dió su pos e
alien o en Guadale e , los pocos que sob e i ie on á la sang ien a
ca ás o e , le gua da on en el a ca san a , piadosamen e conducida
desde Toledo á las mon añas de As u ias. C eemos que es o sucedió
así , en p ime luga , po que e a de odo pun o necesa io ; y en
segundo luga , po que en los ue os pos e io men e concedidos á
las ciudades po los p íncipes , se supone la exis encia de las co -
po aciones municipales. Po lo cie nas , es a in es igacion no es ab-
solu amen e necesa ia pa a mi p opósi o : po que , pa a mi in en-
o , las co po aciones municipales no exis en , sino desde la época
en que u ie on una g ande impo ancia en el Es ado ; desde la
época en que comienzan á se asun o de la his o ia, po que eje cie-
on un in lujo pode oso en las icisi udes polí icas. Es a época es la
de los ue os concedidos po los eyes, que comienza en el siglo
x ,
siendo los p ime os en impo ancia y en echa los concedidos á
Cas illa y á Leon po Alonso Y y po el conde
D.
Sancho el de los
ue os.
En cuan o á la in oduccion de los p ocu ado es de las ciu-
dades en las asambleas gene ales de la nacion, hay quienes la des-
cub en ya en el concilio de Jaca en 1063 : o os en los de Leon,
Coyanza , Palencia y Salamanca , enidos po el mismo iempo ;
pe o lo que puede a i ma se , es que hubo p ocu ado es de ciuda-
des en las có es con ocadas en Bu gos y en Leon en 1188.
Las echas aquí son impo an es : po que de ellas esul a , que
la emancipacion del pueblo , la emancipaeion de la Iglesia , y el
12S
king andecimien o del ono ue on acon ecimien os his ó icos coe-
áneos. Con e ec o , en el siglo xi ué cuando la Iglesia i ió una
ida independien e , emancipando á sus indi iduos de la sociedad,
y emancipándose á sí p opia del Es ado. En el mismo siglo ué
cuando , humillada ya y deshecha la mo isma , o as las hues es de
sus ejé ci os , y en ada la impe ial Toledo po a mas , los p íncipes
c is ianos c ecie on en pode ío , y sin ie on a i ma se sob e sus sie-
nes la diadema , ado nada con el lau el de !a ic o ia. En el mismo
siglo ué cuando los pueblos ue on
a a os ,
y los eyes
p ódigos
de
ue os municipales , siendo los unos an solíci os en o o ga , como
los o os en pedi : como si los que pedian, pidiesen aquello mismo
que po con eniencia p opia habian ya esuel o concede los que se
lo o o gaban. En el mismo siglo , en in , ó en el siguien e , ue
cuando los p ocu ado es lle a on la oz en nomb e del pueblo en
las asambleas nacionales.
A es a emancipacion simul ánea de la Iglesia , del ono y del
pueblo , no se le ha dado has a aho a po los his o iado es la im-
po ancia que en sí iene : á mis ojos es an g ande , que esa si-
mul aneidad po sí sola bas a ia pa a au o iza mi sis ema. Po que
qué signi ican esas emancipaciones simul áneas, sino que el p in-
cipio moná quico, el p incipio democ á ico, y el p incipio eligioso
i en de una ida coman , y mue en de una misma mue e en la
sociedad española : que una misma es su cuna, uno mismo su ono,
y uno mismo su sepulc o ? Es o explica , po qué , en oda la p o-
longacion de los iempos his ó icos, los p íncipes de España se mos-
a on pa a con la Iglesia espe uosos y magnánimos , concedién-
dola inmunidades , y colmándola de me cedes : po qué ue on
gene osos y benignos con los pueblos , o o gándoles sus ue os y
libe ades : po qué la Iglesia y el pueblo han hecho causa coman
en iempos de dis u bios , de gue as y de e uel as in e io es : po
qué la Iglesia p oclamó, y los pueblos aca a on el de echo di ino de
los eyes; y po qué, en in , se ie on mú uamen e c ece y p o-
g esa sin i alidades y disco dias.
Y no se c ea que el p incipio democ á ico, no exis ió en España
ha
s a que dominó en los ayun amien os y en las asambleas naciona-
135 —
y en unas mismas cos umb es : en los hábi os y en las cos umb es
eudales. Po el con a io , en Cas illa , donde los p incipios unda-
men ales de la sociedad española conse a on siemp e su ue za y
su
igo ;
donde el eudalismo no pudo echa hondas aices ; donde
el pueblo no conoció jamas la se idumb e del e uño , po que e a
noble como los nobles que le conduelan á los comba es , habiendo
ganado sus espuelas en los campo de ba alla ; en Cas illa, la co-
ona ué más cons an emen e espe ada , y el onó más lealmen e
de endido.
¿Qué quie e deci es o, sino que los eyes nada emian del pue-
blo , y lo debian eme odo de una a is oc acia u bulen a ? Qué
quie e deci es o, sino que en e el p incipio a is oc á ico y el mo-
ná quico habia un an agonismo p o undo, como en e el moná quico
y el democ á ico una pe pé ua alianza`? Es o explica po qué en los
Es ados de A agon , donde el p incipio a is oc á ico e a el domi-
nan e , las p e oga i as de la co ona ue on siemp e causa de dis-
u bios , y asun os de acalo adas con o e sias , siendo el ono el
pun o de mi a de la ambicion , y el blanco de los i os de aquellos
o gullosos ba ones : mien as que las demasías de la nobleza , sus
escándalos y desa ue os ue on el ema p e e en e de las có es cas-
ellanas, en la edaccion de su memo ial de ag a ios. Es digno de no-
a se ambien que en las súplicas con a los desa ue os de los nobles,
ele adas al ono po las có es de Cas illa, la Iglesia hace cuasi siem-
p e causa comun con el pueblo : p ueba e iden e de que la Igle-
sia , el pueblo y el ono e an aliados na u ales con a el enemigo
comun.
De cuan o acabo de expone esul a que, á pesa de la con usion
y deso den de esos iempos, oda ía se e cla o que, así en los es ados
a agoneses como en las có es cas ellanas , en e la Iglesia , el ono
y el pueblo hubo siemp e iden idad de in e eses , consonancia de
p incipios , y concie o de olun ades : y que esa a monía no ué
u bada ni en A agon po la ad e sa , ni en Cas illa po la p óspe a
o una.
Los g andes p íncipes que lo ecie on en
es a época , i a on
lodos á comba i la
ana quía que se be iol alli de la sociedad , in

131; --
oduciendo elemen os de egula idad y de O den en los código4
de las leyes ; po que lo que p ime o y mas impe iosamen e ecla-
maban las necesidades pUblicas , e a un nue o código gene al;
pues o que el de los isigodos abia caido en desuso , como las
cos umb es p imi i as , con las al e aciones de los iempos. Pe o si,
pa a que baya ó den y concie o en la sociedad y en la gobe nacion
del Es ado, es necesa io un buen código de leyes , no es menos
necesa io, pa a esc ibi y sanciona ese código , que la sociedad
es é en calma , y que la accion del sobe ano sob e el súbdi o sea
pode osa y expedi a. Aho a bien , en los u bulen os siglos que nos
ocupan , el pode eal encon aba po odas pa es obs áculos
in encibles, y apasionadas esis encias : y como
.
e a na u al , las
encon ó señaladamen e en el p opósi o de suje a al impe io de
una ley comun una sociedad que e a pas o de encendidas disco dias,
y jugue e de las acciones que lace aban su seno. San Fe nando, á
pesa del p es igio que le daban sus ic o ias , no se a e ió á lle-
a á cabo es a emp esa. Al onso el Sábio la acome ió , aunque in-
di ec amen e al p incipio , haciendo p e alece en la uni e sidad
de Salamanca las máximas de la ju isp udencia omana , an a o-
ables , como es sabido de odos , á la au o idad sup ema de los
eyes. El in lujo de esas máximas se echa ya de e en su Fue o
Real , en donde compiló las a ias
'
disposiciones , que sin es a en
oposicion con sus mi as , andaban dispe sas po odos los ue os
locales.
Pe o en donde es as máximas
se descub en más, y esplande-
cen , es en su amoso código de las Pa idas : monumen o que
‘
le-
an ó con sus manos , y que nos deja dudosos de si el que le con-
cibió , y el que le puso po ob a , me ece más ceñi su en e con
la co ona de los legislado es, ó con el lau el de los a is as.
Es e código , que e a nada menos que una e olucion polí ica y
social dec e ada po un ey, iene á con i ma de odo pun o mi
sis ema. En él se dan ensanches p odigiosos á la au o idad eal, á
las inmunidades eclesiás icas , y á los p i ilegios de los pueblós
mien as que se limi an ex ao dina iamen e los p i ilegios eudales.
Es o si e pa a explica , po qué encon ó an obs inada esis encia
- 137 —
en la iclase de los nobles , á la sazon bas an e pode osa oda ía.
Esa esis encia ué an g ande , que el legislado u o que abando-
na su p opósi o pa a no p omo e escándalos y conmociones , que
hubie an ag a ado inú ilmeu e los males de sus pueblos. Pe o , co-
mo quie a que una p eciosa semilla , a ojada en una ie a é il,
a de ó emp ano dá sus u os, sucedió que Al onso XI in odujo
despues algunas disposiciones de es e código en el O denamien o
de Alcalá; y dió au o idad al es o , aunque indi ec amen e , en los
casos no p e is os po el O denamien o , po los ue os locales y
po el Fue o Real. Desde en onces pudo a i ma se con azon, que
los p incipios moná quico , democ á ico y eligioso comenza on á
es a en un cons an e p og eso ; y el p incipio a is oc á ico en una
cons an e decadencia.
En es as al e na i as ué co iendo el siglo XV, has a que , en
iempo de D. Juan el II , y sob e odo , en el glo ioso einado de
Fe nando y de Isabel , las có es queda on educidas á una ana
somb a , siendo los p ocu ado es de las ciudades dóciles ins umen-
os de la olun ad del mona ca.
Los que desconociendo de odo pun o la na u aleza y el signi i-
cado de nues as an iguas có es , econocen en ellas un signo de
libe ad., en en su decadencia un signo de se idumb e. Y sin em-
ba go, nada hay mas opues o á los hechos his ó icos, que es a ma-
ne a de conside a aquellas ins i uciones polí icas. La e dad es,
que las có es no ue on nunca o a cosa sino un campo de ba alla,
en donde el ono , la Iglesia y el pueblo lidia on po a anca el
pode de las manos de una a is oc acia ensobe becida con sus iun-
os. Conside adas bajo es e pun o de is a las có es , lejos de se
un signo de que el pueblo e a lib e , son un signo de que habia un
enemigo pode oso que le mo ia c uda gue a , y que le obligaba á
-
comba i pa a econquis a su an igua dominacion, y sus inmemo-
iales de echo4. Siendo es o así , la decadencia de las có es , lejos
de se un signo de se idumb e , ué al con a io un signo de que
habia alcanzado la ic o ia; y de que en adelan e, pa a domina , no
le e a necesa io hace ala de de sus ue zas,
y
os en acion de sus
a mas. ¿Necesi ó de có es pa a domina , en iempo de lie a edo?
--- 13S
¿Necesi ó de có es pa a domina , cuando con su olun ad omnipo-
en e hizo sali a mada de odas a mas de las ca e nas de As u ias
la mona quía de Pelayo ? La mona quía absolu a en España ha sido
siemp e democ á ica y eligiosa : po es a azon , ni el pueblo ni la
Iglesia han is o jamas con sob ecejo el eng andecimien o de sus
eyes , ni los eyes con descon ianza las libe ades municipales de
los pueblos, ni las inmunidades de la Iglesia. En los a ículos si-
guien es, queda á es a e dad cumplidamen e demos ada ) . Solo
hallándonos en posesion de ella, nos halla emos en posesion de la
causa de nues as g andes mise ias , de nues os la gos in o unios,
y de nues os p esen es desas es.
Los que hayan eco ido la his o ia
del
la mona quía c is iana
en los siglos medios , econoce án en ella an os y an g andes ele-
men os de dis u bios, como en el impe io de Có doba. Si en es e
hubo an agonismo de azas, en aquella hubo an agonismo de clases,
lucha de in e eses , y encendimien o de pasiones. En es a mona -
quía , como en aquel impe io, las p o incias obedecie on á di e-
en es eyes y caudillos : la misma con usion , el mismo desó den
einaban en la península española, desde las e ien es me idionales
de los Pi ineos has a las columnas de Hé cules. Siendo es o así,
cómo las mismas causas p oduje on an di e en es esul ados
en
los dos ejé ci os belige an es , y en las dos sociedades enemigas?
cómo, si los á abes sucumbie on á impulsos de sus disco dias y de
sus desmemb aciones, los c is ianos supie on ence , á pesa de sus
desmemb aciones y disco dias? Es o consis e en que las disco dias
y los odios suelen se sín omas á un mismo iempo de debilidad y
(1) El au o no p osiguió , como pensaba, segun pa ece , es e bosquejo his ó ico;
si bien es de
c ee
que, con ánimo de con inua lo , o mó los ex ensos apun es que
en e sus es udios de aquella época ha dejado, ela i os al einado de los eyes ca-
ólicos, y á las dinas ías de Aus ia y de Bo bon. Si eniendo en cuen a es a no icia,
asi co no los a ios ensayos his ó icos de
DONOSO,
an e io es y pos e io es al p esen e
opúsculo, se ecue da que el mismo deja comenzada una his o ia de la Regencia de
Doña Ma ía C is ina, llega á con e i se en e idencia la p esuncion de que, du an e
su ida en e a, aca ició, y en g an pa e puso po ob a el g a e p oyec o
de esc i-
bi
oda una his o ia de España.
No a del edi o .
- 139 —
de ue za : po es a azon , es muy di ícil conoce , si una sociedad
que 'desga a sus p opios miemb os con sus p opias manos , es una
sociedad que se egene a , ó una sociedad que se disuel e. Las so-
ciedades , como los homb es , al iempo de nace y al iempo de
mo i , dan un gemido.
Es o cabahne i e sucedió con las dos sociedades c is iana y ma-
home ana. Fue e y igo osa la p ime a , me ced á una eligion
que pe mi e la libe ad y el desa ollo de la ac i idad del homb e,
sus disco dias no ue on o a cosa sino el mo imien o eb il y des-
o denado de sus ue zas , pues as iolen amen e en eje cicio. Débil
y ene ada la segunda , me ced á una eligion que des uye la
ani-
nacion y la ida en odo aquello que oca ,- sus disco dias , sus des-
memb aciones y sus odios ago a on los es os de sus ue zas i ales;
y ago ándolos , acele a on su disolucion y su mue e. Cualquie a
di ía , al p esencia la lucha obs inada y la go iempo dudosa de
los c is ianos en e si , que e a una lucha de gigan es ; y al p esen-
cia las disco dias in es inas de sus ene ados conquis ado es , que
e a una lucha de pigmeos ; que aquellos dispu aban po un ono, y
es os po un sepulc o.
De lo dicho has a, aquí esul a , que oda la his o ia de es a
época puede educi se á dos hechos gene ales, á sabe : una gue a
ex e io , y una gue a in e io . En la gue a ex e io , comba en
dos eligiones y dos pueblos : la eligion c is iana y la mahome ana,
los á abes y los españoles. Es a gue a se e mina con el iun o
di ini i o de uno de es os dos pueblos , y de una de es as dos eli-
giones : con el iun o del pueblo español, y de la eligion c is iana :
con la humillacion del islamismo, y la expulsion de los á abes. En
la gue a in e io , la con ienda es exclusi amen e en e los p inci-
pios que aspi an á domina en la sociedad
c is iana y española. Es-
os p incipios son , el moná quico , el democ á ico y el eligioso po
una pa e ; y el a is oc á ico, po o a. Los p ime os, nacidos de las
en añas his ó icas del pueblo español ; y el segundo, nacido de la
gue a que el pueblo español sos u o con a sus conquis ado es ;
como quie a que la gue a engend ó la a is oc acia. Po donde se
e ,
que la gue a ex e io ué
causa
de
la gue a
in e io ; pue
que en ella iene la a is oc acia su o igen , y solo la a is oc acia lo
explica. Es o supues o , ¿cuándo debió e mina se la gue a in e io
en e los p incipios moi
n
democ á ico y eligioso, po una
pa e; y el a is oc á ico, po o a? Debió e mina se, cuando u iese
un é mino la gue a ex e io ; pues o que en ella habia enido su
o ígen. Lo que debla sucede , sucedió ; siendo admi able la conco -
dancia en e la lógica de las ideas y la lógica de los hechos , en e
la iloso ía y la his o ia.
La a is oc acia dejó de se pode osa, no solo pa a domina , sino
has a pa a comba i , en iempo de los eyes ca ólicos , cuando, ex-
pulsados los á abes de G anada , ió la Eu opa emola sob e sus
mu os el es anda e de la c uz , encedo del es anda e del p o e a
en un o neo de ocho siglos.

ESTADO DE LAS RELACIONES DIPLOMATICAS
ENTRE FRANCIA Y ESPAÑA,
EXPLICADO
POR EL CARÁCTER DE LAS ALIANZAS EUROPEAS.
ARTÍCULO PUBLICADO EN LA
REVISTA DE MADRID ,
EN EL AÑO DE 1839.
ESTADO DE LAS RELACIONES DIPLOMÁTICAS
ENTRE FRANCIA Y ESPAÑA ,
EXPLICADO
POR 1!L CARÁCTER DE LAS ALIANZAS EUROPEAS.
APASIONADA
y bo ascosa , aun mas que de cos umb e,
ha sido la
discusion sob e el es ado de nues as elaciones ex e io es , en la
p esen e legisla u a. Lo cual no causa á ma a illa ni
á
p opios ni
á ex años, si se ad ie e po una pa e, que á andando el iempo,
desde que se encendió en el No e de España la ea de la disco -
dia , y que con el iempo an ag a ándose nues as dolencias , y
c eciendo nues as ibulaciones ; y po o a , que algunas polen_
cias, que se llaman nues as amigas, y que son nues as aliadas,
apa an de nues os in o unios sus ojos , cie an á nues os clamo-
es sus oidos , y e i an de nues a mano su mano. ¿ Qué mucho,
pues , que o nando consejo de su desespe acion , los ep esen an-
es de la nacion española no puedan so oca en la ga gan a la
queja ? ¿Quién pedi á emplanza y mesu a á
loc, ag a iados y á lo;
--
is! es? ¿Quién impedi á al ag a iado que le an e al Cielo su cla-
n
u
, y al is e que gima ?
Y sin emba go , ue za es con esa , po mas que el con esa lo
sel pa a mí dolo oso, que si los seño es dipu ados que o na on pa e
en es a solemne discusion , die on mues a del mas acend ado pa-
io ismo , no supie on no solo esol e , pe o ni aun ija la g a e
y
á dua cues ion que á los cue pos colegislado es habla some ido
la egen e augus a de España.
Del a ado de la cuád uple alianza , solo nos queda el nomb e
sin la cosa, la le a sin el espí i u. Hecho es es e, que ni
«
los legisla-
do es ni los esc i o es públicos necesi an consigna y enca ece ;
como quie a que bas an e consignado es á en nues o desampa o y
abandono, y que sob adamen e le enca ecen las oces de espan o
y de dolo que se lanzan en los ai es , las íc imas que sucumben,
y la sang e que se de ama del uno al o o ma , y desde las cum-
b es del Pi ineo bas a las columnas de Hé cules. Es e hecho no ne-
cesi a consignacion ni enca ecimien o ni declamaciones; pe o
.
debe
se bien comp endido; y pa a se lo, debe se bien explicado.
Aho a bien , en el es ado en que se encuen a Eu opa, una
cues ion in e nacional , cualquie a que ella sea , no puede se ca-
bahnen e comp endida , sino lo son del mismo modo odas las
g andes cues iones que se agi an y p omue en po los gabine es
eu opeos. Tan g ande es su abazon , an ín ima su mú ua de-
pendencia, en es a e a del mundo ! Po eso , no busca é yo el o í-
gen de la conduc a de la F ancia en la cla idad ú oscu idad del
espí i u ó de la le a del a ado. Tampoco le busca é en a ec os
pe sonales , que no alcanzan ya á de e mina la polí ica de los
p íncipes , ni son pode osos pa a es echa ó ompe los ínculos
de las naciones po que las naciones y los p íncipes, a en os hoy
á mas g a es in e eses , ni concie an alianzas , ni ajus an paces,
ni se decla an la gue a po an li ianos mo i os. Pa a encon a -
el e dade o o ígen del p o undo ol ido en que yace, po pa e de
una nacion ecina , el a ado de la cuád uple alianza, es necesa io
le an a el pensamien o á la con emplacion de las a ias icisi u-
des y as o nos que han expe imen ado las alianzas eu opeas.
145 —
Unas mismas son las causas gene ales que p oducen las gue -
as y las alianzas , en odos los iempos
.
y en e odas las naciones,
á sabe : los p incipios eligiosos , los p incipios polí icos , y
los
in e eses ma e iales. No sé si exis e una época en la his o ia , en
que una sola de es as causas , sin se modi icada po las demas ,
haya sido bas an e pode osa pa a di idi
á
los pueblos en g u-
pos encon ados , y en con ede aciones enemigas ; pe o sí me c eo
au o izado pa a a i ma , sin emo de se desmen ido po los he-
chos , que en cada una de las g andes épocas his ó icas del géne o
humano, una de esas causas gene ales ha eje cido un in lujo mas
pode oso que las o as, en las alianzas y con iendas de las naciones,
asen ando su impe io y su dominacion sob e las gen es. Pa a no o-
ma desde muy a iba la co ien e de los siglos, me limi a é á con-
sul a los anales de la Eu opa mode na.
Cuando el C is ianismo , enca nado en los Pon í ices , subió al
Capi olio , y los bá ba os del No e se de ama on po el impe-
io de los Césa es , el p incipio eligioso , siendo el único p inci-
pio social que
á
la sazon exis ia ,
ué el dominan e en el mundo.
Po es a azon , en esa época his ó ica , el p incipio eligioso p e-
side á las gue as que se le an an , á las con ede aciones que se
o man , y á los a ados que se ajus an. La Iglesia ca ólica
se
encon ó sucesi amen e en p esencia de las sec as he é icas , del
íslamismo, y de la iglesia e o mada : en p esencia de A io , de
Mahoma , y de Lu e o. El encuen o de esas di e sas sec as y de
esas opues as eligiones si e pa a explica cumplidamen e las
gue as y las alianzas de ese pe iodo his ó ico , que comienza con
la des uccion del impe io de Occiden e , y concluye con la paz de
Wes phalia , y con la gue a de ein a años. Si se sup ime de es a
época el p incipio eligioso, quedan sup imidas de una ez cuasi o-
das las alianzas , cuasi odas las gue as , y cuasi oda la his o ia.
Po que qué nos con a ía la his o ia de esos iempos bá ba os, si no
nos e i ie a las mil sang ien as ba allas que aba on en e sí los
c is ianos o odoxos y los sec a ios he eges , la o midable liga de
odos los pueblos de la c is iandad con a odas las azas y naciones
que ado aban el es anda e del p o e a , y el encuen o del Occi--
TOMO I .

10
15) --
e sí, y enuncia on
á la gue a. La conduc a de la F ancia , en el
siglo x , nos o ece un insigne es imonio de es a e dad , que
esplandece en odos los anales de la his o ia. Mien as que la F an-
cia ca ólica mo ia gue a c uda á la Alemania ca ólica , endía una
mano llena de soco o á la Alemania p o es an e. ¿Qué signi ica
es a conduc a , sino que el p incipio eligioso es aba ya dominado
po el p incipio del equilib io eu opeo ? En la e ce a época , los
p íncipes es u ie on di ididos en e sí , á causa de sus in e eses
ma e iales y de sus p incipios eligiosos : y sin emba go, siemp e
sac i ica on sus c eencias eligiosas y sus in e eses ma e iales á sus
p incipios polí icos. Es o si e pa a explica , po qué inie on en-
onces sob e la F ancia e oluciona ia, unos en pos de o os, odos
los pueblos de la Eu opa , como ienen , unos en pos de o os , los
bui es sob e su p esa ; ó como inie on sob e Roma , unos en pos
de o os, los bá ba os del No e , guiados po la cóle a di ina. El
mismo p incipio que si e pa a explica las g andes coaliciones de
es a época en e p íncipes y pueblos di ididos en e si po c een-
cias eligiosas y po in e eses ma e iales , explica ambien sa is ac-
o iamen e el ex o de los a ados. Con e ec o : así en los a ados
de Pa ís de 30 de Mayo de 4814, y de 20 de No iemb e de
I
845,
como en el cong eso de Viena , que ha cons i uido has a la e olu-
cion de
julio
él de echo público de Eu opa , les sobe anos aliados
sac i ica on el equilib io del mundo á la dominacion exclusi a del
p incipio polí ico , que habia alcanzado la ic o ia. Y como pa a
asegu a su dominacion en el iempo p esen e , y pa a con inua la
sin emba azo en lo u u o , es imasen necesa io impedi que la
F ancia se e olucionase de nue o , de aquí ue que , pa a e i a
es a ca ás o e , solo pensa on en pone la diques , y odea la de
ba e as , que bas á an á esis i su impulso en el momen o del pe-
lig o. Con es e único obje o, eng andecie on la P usia , desmem-
b ando la Sajonia ; die on unidad
á
la Alemania ; o ma on el eino
de los Paises-Bajos ; aumen a on el pode del ey de Ce deña, eu-
niendo á Géno a bajo su ce o ; y o i ica on el lazo ede al de la
Suiza. El mismo p incipio que p esidió á la edaccion de los dos
a ados de Pa ís , y que dominó exclusi amen e
en
las delibe acio-

153 -

•
nes del cong eso de Viena dominó ambien en los cong esos suce-
si os de Aquisg an y de Ve ona.
Si odo lo dicho has a aquí és a con o me con los hechos con-
signados en la his o ia, me c eo au o izado pa a a i ma , que odos
los g andes pe iodos his ó icos se di e encian en e sí , po que e i
cada uno de ellos domina un p incipio di e en e; y se pa ecen en e
sí , .° , po que en odos domina un p incipio ; y 2.° , po que en
odos son sac i icadas las alianzas que aconsejan los demas in e e-
ses y los demas p incipios, á las alianzas que exige el in e es y el
P incipio dominan e. Me he de enido an o en deja asen ada y
pues a ue a de oda duda es a e dad , po que , como se e á des-
pues , impo a mucho á mi p opósi o descub i la ley ija é in a ia-
ble que p eside á lá o macion de las ligas , al le an amien o de las
gue a
g
, á la apa icion de las coaliciones, y
.
á la edaccion de los
a ados.
El p incipio polí ico ue dominan e en Eu opa , mien as que el
p incipio e oluciona io no depuso las a mas , cansado de comba i
en un comba e de mue e. Pe o lanzado de la península i aliana y
de la península ibé ica , cuando la F ancia de la es au acion es aba
ep esen ada po los Bo bones en los cong esos de los eyes, el
p incipio e oluciona io apa eció encido en la Eu opa y en el
mundo. En onces sucedió, que las cues iones polí icas comenza on á
pe de su an igua impo ancia; y que los p íncipes, deponiendo sus
descon ianzas angus iosas , y ecob ando la pe dida se enidad de
sus espí i us , apa a on sus ojos del espec áculo de las e olucio-
nes, pa a ocupa se o a ez en las cues iones g a ísimas de in e e-
ses ma e iales, y de equilib io eu opeo. Comenzaba apenas á mani-
es a se esa endencia en los consejos de los p íncipes , cuando la
e olucion de julio ino á eno a la az de la Eu opa , haciendo
p e alece nue amen e sob e los in e eses ma e iales los in e eses
polí icos.
El a ado de 22 de Ab il de /183i u o su o ígen en es e acon-
ecimien o , que no solo ue una e olucion pa a el pueblo ancés,
sino ambien una e olucion pa a el mundo. Con él se ompie on
las an iguas alianzas , y se al e ó p o undamen e el equilib io eu o-
5i --
peo.
El Aus ia , aliada na u al de la Ingla e a , se puso al lado de
la Rusia ; y la F ancia , aliada na u al de la Rusia , se puso al lado
de la Ingla e a , de quien habia sido cons an e enemiga en oda la
p olongacion de los iempos his ó icos. Y sin emba go, las alianzas
queb an adas en onces no e an e íme as y cap ichosas. La alianza
en e el Aus ia y la Ingla e a se undaba en el emo que la p i-
me a u o siemp e del eng andecimien o de la Rusia , y en el e-
celo que u o siemp e la segunda po el eng andecimien o de la
F ancia. La alianza en e la F ancia y la Rusia no enia menos sóli-
dos undamen os. Colocada aquella en el cen o , y es a en el polo
de la Eu opa , no '
,
Miau exis i , en e las dos , i alidades ni con-
iendas. Si á es o se ag ega que la Rusia , desde el iempo de Ped o
el G ande , enia pues os sus ojos en el O ien e , en donde más
a de ó más emp ano se 'labia de encon a con la Ingla e a, i al
y enemiga de la F ancia , no se ex aña á que la F ancia y la Rusia
es u ie an unidas con ínculos es echos , habiendo en e ellas co-
munion de odios, y comunion de in e eses. Su alianza es an na u al,
que Alejand o y Napoleon con inie on , cuando la paz de Tilsi , en
las bases de un a ado , po medio del cual debia di idi se el
mundo en e los dos empe ado es. El de la Rusia debia impe a en
el O ien e ; el de la F ancia debia se el á bi o de casi odo el
con inen e eu opeo. El enlace de Napoleon con una p incesa aus-
iaca , y la cues ion de Polonia ag ia on despues los ánimos de los
dos empe ado es , has a el pun o de decla a se a gue a ; esul an-
do , pa a la F ancia , de su ompimien o con la Rusia , 1 .° , que la
Rusia ue el depósi o de odas las me cancías de la Ingla e a ; y
que desde en onces, el sis ema con inen al ue imposible : y 2.°, que
los ejé ci os anceses encon a on dos g andes sepulc os : uno en
Rusia , o o en España .
Así , pues , las alianzas que queb an ó la e olucion de Julio,
es aban undadas en in e eses ma e iales ; in e eses , que no deben
ol ida nunca los homb es de Es ado , y que ni) ol idan nunca las
naciones. Si la e olucion de Julio ue bas an e pode osa pa a as-
o na odas las alianzas eu opeas , es o consis ió en que en onces
los in e eses ma e iales ue on dominados po los p incipios polí icos;
- 155 —
esul ando de aquí , que- los p ime os ue on sac i icados , como
sucede siemp e que el p incipio polí ico domina, á los segundos.
En onces los gabine es , mo idos po in e eses encon ados , se
ie on en la si uacion mas di icil y angus iosa. El Aus ia enia que
eme mucho del eng andecimien o de la Rusia ; pe o emió más la
p opaganda ancesa en el co azon de sus dominios y en
SEIS
es ados
de I alia. La P usia no emió menos al au óc a a del No e , sepa-
ado solamen e el espacio de seis jo nadas , de la capi al de su mal
abada mona quía : pe o al mismo iempo eco daba con p o un-
dísimo dolo los dias sinies os y ama gos, en q ie es u o á pun o de
pe de su nacionalidad á manos de la F ancia , despues de habe
pe dido su glo ia : ió llena de espan o y de angus ia la suble a-
cion de la Bélgica , y sin ió ace ca se el momen o en que c uzase
las aguas p o ec o as del Rhin la bande a icolo , nuncio de ex-
e minio pa a ella. La Rusia , en in , con u o el ímpe u de sus
águilas, p on as á oma su uelo sob e Cons an inopla y el O ien e;
po que ió le an a se sob e su sepulc o , obedeciendo á la e oca-
cion de la F ancia , el cadá e sang ien o y mu ilado de Polonia.
Así ue cómo la Rusia , el Aus ia y la P usia so oca on la oz de
sus enco es, siendo menos pode oso pa a sepa a las el encuen o
de sus in e eses ma e iales , que la iden idad de sus p incipios po-
lí icos pa a he mana las y uni las.
En e an o , la F ancia y la Ingla e a , i ales en e sí desde
los iempos mas emo os , se die on po p ime a ez las manos,
mo idas po con a ios sen imien os , y po dis in os in e eses. La
F ancia buscó el apoyo de la Ingla e a , con menoscabo de sus in-
e eses ma e iales , pa a hace p e alece sus in e eses mo ales y
sus p incipios polí icos. Y la Ingla e a , acep ando su amis ad,
ap o echó la ocasion que le depa aba la o una , de ene encade-
nados, ó de desencadena á su an ojo los ien os de la disco dia
po el mundo. Po donde se e , que la e olucion de Julio, consi-
de ada bajo su aspec o diplomá ico , solo ue bene iciosa pa a la
Ingla e a; po que mien as que obligó á odos los gabine es de
Eu opa á con ae alianzas , con a ias e iden emen e á sus in e e-
ses ma e iales , solo la Ingla e a con ajo una alianza con o me á
— 156
sus in e eses ma e iales y á sus in e eses polí icos. Fue con o me á
sus in e eses polí icos ; po que la doc ina de la legi imidad de la
insu eccion de los pueblos con a los onos , aclamada po la
F ancia , e a su p opia doc ina. Fue con o me á sus in e eses ma-
e iales ; po que no eniendo que eme sino de la F ancia y de la
Rusia , no e a p obable que la Rusia , siendo enemiga de la F an-
cia , se a anzase sola hácia la India ; ni e a posible que la F ancia,
enemis ada con la Rusia , u iese mi as con a ias á las de Ingla-
e a , exponiéndose al iesgo de pe de su amis ad , que an nece-
sa ia le e a á la sazon pa a ene á aya los ejé ci os del No e.
Me he de enido an o en examina el as o no p oducido po la
e olucion de Julio en las alianzas eu opeas ; po que es e exámen
es á mis ojos necesa io pa a comp ende el signi icado p imi i o del
a ado de la cuád uple alianza, pa a comp ende el signi icado
que aho a iene , y pa a calcula el que pueda ene más adelan e.
Si el allecimien o de Fe nando VII hubie a acaecido an es de
la e olucion de Julio , la cues ion española hubie a sido esuel a,
sin duda ninguna, de la mane a siguien e po las g andes po encias
de la Eu opa. La F ancia no hubie a acilado un momen o en apo-
ya di ec a ó indi ec amen e las p e ensiones del p íncipe ebelde,
ep esen an e de su in e es dinás ico , y símbolo de sus p incipios
polí icos. El Aus ia ambien se hubie a pues o de su pa e, mo ida
po sus in e eses polí icos , y á pesa de sus in e eses dinás icos.
Las demas po encias del No e hubie an seguido p obablemen e su
ejemplo. La Ingla e a , po el con a io , se hubie a decla ado sin
acila po Isabel II , no solo como ep esen an e de p incipios polí-
icos análogos á los suyos , sino ambien y más p incipalmen e,
po que su ele acion al ono e a un golpe di igido con a la dinas ía
einan e en F ancia. De odo lo cual se deduce , que si Fe nan-
do VII hubie a allecido an es de la e olucion de Julio, la causa del
p íncipe ebelde hubie a encon ado un igo oso apoyo en los in-
e eses y en los p incipios á la sazon dominan es en la diplomacia
eu opea. Pe o la P o idencia apa ó de noso os esa g an calamidad ,
haciendo que p ecediese la e olucion de Julio al allecimien o del
úl imo mona ca. Con esa e olucion , hicimos nues o al gabine e
- 157 —
ancés, pues o que á ella exclusi amen e se debió que p e aleciese
en sus consejos el in e es polí ico sob e el in e es dinás ico.
De odo lo dicho esul a que la e olucion de Julio al e ó odas
las bases en que descansaba el de echo público de Eu opa , y su:
bo dinó las alianzas eclamadas po los in e eses ma e iales, á las
alianzas polí icas ; siendo consecuencia de semejan e si uacion, que
las nue as alianzas debian p e alece sob e las an iguas, odo el
iempo que las cues iones sob e in e eses polí icos p e aleciesen
sob e las cues iones
"
de in e eses ma e iales ; y las an iguas sob e
las nue as , .desde el momen o en que las cues iones sob e in e e-
ses ma e iales ol iesen á p e alece sob e las de p incipios polí i-
cos. Es o explica odo lo que sin es as conside aciones nos pa ece-
ia inexplicable, en la his o ia con empo ánea.
En los p ime os años que siguie on á la e olucion de Julio , la
cues ion polí ica no solo p e aleció sob e odas las demas , sino que
abso bió , si puede deci se así , odas las cues iones eu opeas. Po
eso , la F ancia no solo a o eció mo almen e en onces la dila acion
de las ideas libe ales , sino que ambien ue p opagandis a , y has a
conspi ado a. Dominada po clubs e oluciona ios , anqueó sus
eso os á los que , lace ado el co azon con du os padecimien os , y
ab umada la men e con ing a as memo ias, solo i ian con la espe-
anza de enga ag a ios an iguos , conquis ando su pa ia pe di-
da, y es au ando e oluciones ol idadas. Al ededo del es anda e
de los es colo es , que emoló en o os dias sob e odas las capi-
ales de Eu opa , se ag upa on , como si ue a un lába o de salud,
odos los p osc ip os de la ie a. La agua e oluciona ia comenzó
á a de á odos ien os ; y con su lumb e se o jaban los ayos que
habían de aba i los onos , pa a que, quedando hué anas de sus
eyes , i ie an emancipadas las naciones. Pa a no habla sino de
noso os mismos , odos saben quiénes ue on los que apoya on con
algo mas que con p omesas las en a i as con a el gobie no de
Fe nando VII , de los emig ados de la península española.
Cuando Isabel II subió al ono, el pelig o inminen e de la F an-
cia du aba oda ía , y las cues iones sob e p incipios polí icos e an
aun las dominan es en Eu opa ; po eso, el gabine e ancés no solo

LS
ap esu ó á econo ie al gobie no de nues a eina , sino que su
econocimien o ue una i ma en blanco , en donde noso os é amos
dueños de esc ibi el pac o de nues a union ,y de dic a sus con-
diciones.
Cuando se celeb ó el a ado de 22 de ab il de 1834 , e a mu-
cho meno . pa a la F ancia el iesgo de una gue a de p incipios;
pe o po se meno , no dejaba oda ía de se g a e. La g a edad
del iesgo explica la exis encia del a ado. Po donde se e , que
las alianzas que u ie on su o ígen en la e olucion de Julio , hán
eco ido las mismas ases que la e olucion en donde u ie on su
o igen , obse ándose es o p incipalmen e en la cues ion española.
Hubo un iempo en que la F ancia emió has a po su
exis encia
ese ambien es el iempo en que la F ancia
conspi a.
Más adelan e,
si no emió po su exis encia , emió po su
segu idad
á lo menos :
en ese iempo
se o ece.
Despues
luc úa
en e la espe anza y el e-
mo : y en ese iempo
con a a.
De lo dicho has a aquí , pueden deduci se las consecuencias si-
guien es , de las cuales , si algunas son conocidas de muchos , o as
lo son de pocos ; habiendo en e ellas alguna , que has a aho a de
nadie debe habe sido conocida, pues o que po nadie ha sido p o-
clamada : 1.
a
El ínculo de union en e Isabel II y el ey de los an-
ceses iene su o ígen en la p eponde ancia del p incipio polí ico
sob e los in e eses ma e iales ; p eponde ancia , que á su ez iene
su o ígen en la e olucion de julio : 2.
a
No habiendo sido o mada
esa union po a ec os pe sonales, sino po conside aciones polí icas,
las a ias al e aciones y mudanzas que en ella han ocu ido , no
pueden explica se sino po las al e aciones y mudanzas ocu idas
en la polí ica eu opea : 3.
a
Las elaciones amis osas en e el pa ido
libe al de España y el gabine e ancés , no comienzan con el ad-
enimien o al ono de Isabel II , sino con la e olucion de julio;
y desde es a época has a la del a ado de la cuád uple alianza, ha
habido, en esas elaciones, no ables cambios y as o nos, análogos
siemp e á los as o nos y cambios de la polí ica gene al de los ga-
bine es de Eu opa : 4.
a
El a ado de 22 de ab il, cine apa ece co-
mo el
p ime
ac o de union en e las dos naciones
amigas ,
no es
159
sino el
úl imo
ac o de esa union , que comenzó con la e olucion
de julio : 5.
«
ese
úl imo
ac o de union no ué un
p og eso
en
-
la union,
sino una
decadencia.
Es o necesi a de algunas explicaciones.
Cuando dos gabine es enemigos ajus an paces , y despues de
hechas las paces , concie an alianzas po medio de un a ado , ese
a ado es un
p og eso
en su union ; po que ende se la mano es
p og esa ,
pa a los que acaban de depone sus odios y en aina
sus ace os. Pe o cuando una nacion conspi a en a o de o a , es
deci , cuando la dispensa auxilios no pedidos ; y cuando despues
se o ece á su disposicion sin ese a , es deci , cuando la o ece
odos los auxilios que pida , obliga se despues po medio de un a-
ado á dispensa la, no odo géne o, sino cie a clase de auxilios; y á.
dispensa la esos auxilios , no en cualquie a ocasion , sino en cie as
ocasiones ; y no en ocasiones que deba señala la nacion necesi ada
de soco o , sino en aquellas que la nacion p o ec o a de e mine,
es una
decadencia
en la amis ad , no un
p og eso.
Conside ado el a ado de la cuád uple alianza bajo es e nue o
pun o de is a
.
, que es el suyo , se ad ie e desde luego cuán o ye -
an los que , doliéndose del p o undo ol ido en que yace po pa e
de la F ancia , a ibuyen ese ol ido á mi as in e esadas y á in en-
ciones ambiciosas. No : el mal no es á en que la F ancia enga mi-
as in e esadas sob e la península. En es a ie a, inundada hoy de
sang e y egada de lág imas, no es á el ja din de las Espé ides ni
el Vellocino de o o pa a exci a la codicia de a e idos ex ange os.
El mal es á en que el gabine e ancés no se cuida de noso os : en
que , pa a nues as necesidades , sus manos es án icias , y has a
sus ojos
es án secos. Y si que emos
descub i el o ígen de es a si-
uacion deplo able , no le encon a emos cie amen e en una
mu-
danza
de ánimo cap ichosa po pa é del gabine e ancés , sino en
el
as o no que han expe imen ado , desde la e olucion de julio
acá, odas las alianzas eu opeas ; as o no , cuyo p ime sín oma
ha sido el a ado de la cuád uple alianza ; signo, pa a algunos , de
en u a, y pa a mí , de que iba comenzando la p og esion descen-
den e de la amis ad ancesa hácia la e olucion española.
El e dade o o ígen de esa p og esion descenden e se enenen-
--
I a en que, desde la época de la e olucion de julio has a la del
a ado , y desde la época del a ado has a el dia , las cues iones
sob e in e eses polí icos han ido pe diendo e eno , y las cues io-
nes sob e in e eses ma e iales han c ecido en magni ud , y han
ganado en impo ancia. Han pe dido e eno las p ime as ; po que
el gobie no ancés , habiendo con enido á la e olucion en los lí-
mi es del ó den, es ya econocido po la Eu opa Sep en ional, como
un hecho consumado. Han c ecido en magni ud las segundas ; po -
que la Rusia , dueña de los Da danelos desde el a ado de Unkia .
Skelesi , amenaza desde Sebas opol á Cons an inopla , y desde
Cons an inopla al Medi e áneo ; mien as que con su p o ec o ado
de la Pe sia quie e pone se en disposicion de elegi en e el Gol o
Pé sico y el camino de Alejand o, pa a pene a con sus hues es
en la India.
Aho a bien : desde el momen o en que las cues iones sob e in-
e eses ma e iales han uel o á p e alece sob e las de p incipios,
las alianzas an iguas han uel o á p e alece sob e las nue as
alianzas : y nadie que no sea miope , puede deja de ad e i , de
algun iempo á es a pa e, una al e acion p o unda en las mú uas
elaciones de los gabine es de Eu opa. El Aus ia, que en 1830 om-
pió con la Ingla e a pa a alia se con la Rusia , 'en 1838 celeb a con
la Ingla e a un a ado de come cio , e iden emen e hos íl á los in-
e eses usos. La F ancia , que en / 830 se en egó á la Ingla e a
ciegamen e, acila en e la amis ad de la Ingla e a , á quien iende
oda ía la mano , y la amis ad de la Rusia , en quien iene pues os
los ojos. Es deci , que si , po una pa e , es cie o que las nue ás
alianzas no es án públicamen e o as , po o a pa e , es cie o am-
bien que es án de hecho queb an adas ; po que comienza á hace se
sen i la necesidad , sino de es ablece en odo su ue za y igo , á
lo menos de espe a las an iguas. La endencia isible de la F ancia
es e i a las colisiones eu opeas, man eniendo el
s a u quo de la cues-
ion del O ien e, y oma se iempo pa a pensa si ha de alia se con la
Ingla e a , ó si ha de alia se con la Rusia , man eniendo en e las
dos el mas comple o equilib io. Es o si e pa a explica su conduc a
en la cues ion española. Mien as que la F ancia u o po enemi-
•
-
161 —
gas á las po encias del No e , in e esadas en man ene en la penín-
sula el despo ismo, la F ancia
conspi ó
po noso os, se nos o eció,
y
con a ó con noso os ; po que los con a os , los o ecimien os y
las conspi aciones e an medios de hace al No e la gue a. Po la
misma azon , desde que es á en paz con el mundo , ni conspi a , ni
se o ece , ni con a a ; se
abs iene :
y se abs iene , po que c ee que
no pod ia se nos hos il sin ompe con la Ingla e a, ni pod ia se -
nos abie amen e a o able sin ompe con las po encias del No e,
en una época en que odo ompimien o al e a ia su polí ica , que
consis e en man ene en e las g andes po encias el
s a u quo
y el
equilib io. Tales son los hechos , con espec o al a ado de la cuá-
d uple alianza ; y ales las causas que lo explican.
Es e céleb e a ado ha co ido has a cie o pun o la misma
sue e , que las disposiciones omadas de comun acue do po los
sobe anos de Eu opa en el cong eso de Viena. Las disposiciones del
a ado , como las disposiciones del cong eso ,
subsis en ,
po que
es án esc i as , y po que no han sido solemnemen e ab ogadas.
Pe o subsis en, sin eje ce accion sob e el mundo ; subsis en, si no
ab ogadas po o as disposiciones . sup imidas po los hechos.
Dónde es á el eino de los Paises-Bajos, llamado á la ida con a
la na u aleza do. las cosas , y po la olun ad de los eyes? Dónde
es á la Polonia , á quien en el cong eso de Viena o eció ida y li-
be ad el au óc a a de las Rusias? Dos g andes es emecimien os
han p oducido dos g andes mudanzas , dando á la Bélgica una co-
ona , y á la Polonia un sepulc o. Así , la ama labo iosamen e e-
gida po los cong esos , es des egida iolen amen e despees po las
e oluciones.
Si que emos le an a los ojos al o igen del cambio p o undo
que han expe imen ado las alianzas eu opeas desde 1830 á 1838,
le encon a emos en el desa ollo que desde en onces acá ha alcan-
zado la cues ion del O ien e. Cues ion inmensa , enigma g a e , e-
me oso , si puede deci se así, de cuya adi inacion dependen los
des inos u u os del géne o humano , y que espan a á la imagina-
cion , y ab uma al en endimien o.
Las gene aciones p esen es asis en al espec áculo mas magin-
TOMO U.

11-
- 26S —
pa imonio de la mona quía . La o una 6, po mejo deci , la 1 o-
idencia , se decla ó po los eyes.
Tal ué el g an pe iodo social , que habiendo comenzado,
cuando habian desapa ecido del mundo la unidad social , la unidad
polí ica y la unidad eligiosa , u o in , cuando ol ie on á eina
en el inundo esas es pode osas unidades.
La edad media comenzó , cuando odas esas unidades habian
co ido nau agio. La edad media concluyó , cuando odas las na-
ciones u ie on un mismo Dios y un mismo cul o : cuando cada
una de esas naciones ué un pueblo : cuando cada uno de esos
pueblos ué gobe nado po un ey.
La edad media signi ica es o : y si no signi ica es o, no signi ica
nada.
Conocido el ca ac e esencial de ese g an pe iodo his ó ico,
¿cuál es el signi icado de la in e encion , po pa e de los ep e-
sen an es del pueblo , en la imposicion de las con ibuciones; in e -
encion , que no 'labia exis ido an es en el inundo? han conocido
los publicis as mode nos su e dade o signi icado ? Es con enien e
que enga hoy la misma aplicacion que u o en onces : ó debe e-
ne una aplicacion di e en e , supues o el ac ual es ado de la Eu-
opa ?
.
11.
EN
el a iculo an e io , hemos p ocu ado demos a cumplida-
men e, que la idea de la libe ad no ino al mundo du an e la p o-
longacion de los iempos his ó icos que comienzan con la des uc-
cion del impe io omano , y ienen in con el es ablecimien o de las
mona quías absolu as.
En es a época de e e na eco dacion , po que en ella es á
el
o igen de odas las ins i uciones que han alcanzado despues su

269 —
comple o desa ollo , es en donde se o ece po p ime a ez á nues-
a is a el espec áculo de la in e encion , po pa e de los ep e-
sen an es del pueblo , en la imposicion de las con ibuciones con-
cedidas á los eyes.
La na u aleza de esa in e encion ha sido desconocida , has a
es os úl imos iempos , po la mayo pa e de los publicis as de Eu-
opa. Señala aquí su e dade a índole, así como los deli ios y las
ex a agancias de cie a escuela polí ica, que en es e, como en o os
g a es asun os , ha alseado la his o ia pa a con u ba á las nacio«
nes , es el obje o de es e a ículo.
Lo que dis ingue á la o ganizacion social de la Eu opa du an e
los siglos medios , de la o ganizacion de las sociedades mode nas
y de las sociedades an iguas , es que., mien as que así en la an i-
güedad , como en la Eu opa de nues os dias , la ie a es á poseida
po el homb e ; du an e los siglos medios, el homb e es aba poseido
po la ie a. No es nues o ánimo , po que no lo necesi amos pa a
nues o p opósi o , subi al o igen de es e enómeno singula ; pa a
nues o p opósi o , bas e consigna aquí ese enómeno , como un
hecho.
Todos nues os lec o es ienen no icia de los escla os del e u-
ño , llamados así , po que es aban como a almen e adhe idos á la
ie a. Que con espec o á es a clase de escla os , la ie a e a lo
p incipal y el homb e lo acceso io , es una cosa e iden e ; que es o
mismo sucedia con odas las clases de ie as y con odas las clases
de homb es , es una cosa al ez menos sabida , pe o no po eso
menos pues a ue a de oda duda.
Con e ec o , pa a sabe
cuál
e a la ca ego ía social de un hom-
b e en es a época , e a necesa io a e igua p ime o , cuál e a la
ca ego ía de la ie a que es aba suje a á su uso y seño ío. Si el
homb e cuya ca ego ía se a a de a e igua , e a el único seño de
oda la ie a , ese homb e e a ey. Así sucedió con Guille mo el
Conquis ado , que se adjudicó á sí p opio la p opiedad e i o ial
de la Ingla e a, po de echo de conquis a. Los que ecibian
de
manos del ey el dominio indi ec o , y el de echo de usu uc o de
las ie as pe enecien es á la co ona , e an los p ime os ba ones
- 270 —
eudales. Los que- ecibian de los ba ones , en los mismos é minos,
es as ie as, componían lo que se llamaba su
gen e.
En in, cuando
el homb e lib e,po que e a seño de una ie a lib e, in eudaba
su
ie a , al aslada
el
dominio di ec o sob e su ie a , asladaba
ambien el dominio di ec o
.
sob e su pe sona.
Siendo la ie a el único o ígen de odos los de echos y de odas
las obligaciones , esul ó de aquí , que si el ey no es aba suje o á
nadie sino á Dios, no consis ía es o en que ue a ey , sino en que
solo Dios e a el seño absolu o de la
g
ie as que poseía. Es es o an
cie o , que el homb e lib e, seño absolu o de una ie a , e a an
independien e de oda au o idad
humana , inclusa la
au o idad eal;
como el ey:
Po es a misma azon, si los ba ones es aban obligados á segui
los pendones del ey , y á la p es acion de cie os se icios , no es-
aban
obligados á es as cosas en calidad de asallos, sino en calidad
de poseedo es de ie as ,
cuyo dominio di ec o pe enecía á la co-
ona ; es deci , en calidad de ba ones eudales.
Po es a misma azon , en in , si la
gen e
pues a al se icio de
los ba ones eudales , dependía di ec amen e de es os , é indi ec a-
men e del ey , es o no consis ía sino en que cul i aban cie as ie -
as , cuya posesion enía su o ígen inmedia o en los ba ones , y su
o igen inmedia o en
el ey, que ese ándose su
dominio di ec o ,
había aspasado el indi ec o á sus ba ones eudales.
Sen ados es os p incipios , que hó lo son sino po que son la ge-
ne alizacion de cie os hechos , engamos al o igen his ó ico y ilo-
só ico de la in e encion de los ep esen an es del pueblo en el
o o gamien o de las con ibuciones.
En los siglos que siguie on inmedia amen e á la conquis a del
impe io omano , cesó de odo pun o en la Eu opa el á ico y la in-
dus ia : esul ando de aquí , que odas las con ibuciones habian de
ca ga , po necesidad , di ec a ó indi ec amen e sob e las ie as.
Aho a bien ; es a se idumb e , impues a sob e una cosa an sag a-
da , e a una cosa g a e, po que e a una especie de insu eccio i po
pa e del homb e con a su legí imo sobe ano.
De aquí p ocedió la idea , de que
las con ibuciones no podian
271 —
se impues as , sino siendo consen idas. Si las ie as hubie an po-
dido habla , no cabe duda sino que el homb e , an es (le g a a las
con una con ibucion , hubie a exigido el consen imien o de las
ie as. No siendo es o posible , exigió el consen imien o de los que
las enian en su posesion y dominio. Es a in e encion , nacida de
una idea absu da , du ó más iempo que la idea en donde u o su
o ígen. No siendo es a la p ime a ez que las mejo es cos umb es
han enido su o igen en ales absu dos.
De lo dicho en es e a ículo y en el an e io , se sigue, en cuan o
á la edad media ; que ue una época en que , lejos de se la idea de
la libe ad la idea dominan e , g a i aban los pueblos con una g a-
i acion i esis ible hacia la mona quía absolu a ; y en cuan o á la
in e encion de los ep esen an es del pueblo en la imposicion de
las con ibuciones ; que lejos de ene su o igen en un sen imien o
libe al ,
u o su o ígen en un sen imien o
se il ,
en el sen imien o
de la supe io idad absolu a de la ie a , y de la in e io idad abso-
lu a del homb e.
Quién , que haya es udiado a en amen e la his o ia, no mi a á
con ojos a óni os á los homb es de cie a escuela polí ica p oclama
la es au acion de aquellos elices iempos (los de la edad media) en
que la libe ad , enida del Cielo pa a consuelo del homb e , e a la
eina del mundo? Quién no se pasma á al e que cie as gen es
asegu an con impe u bable aplomo , que el de echo del pueblo, de
in e eni po medio de sus ep esen an es en la imposicion de las
con ibuciones , ha sido siemp e el
Palladium
de las libe ades pú-
blicas, y uno de los de echos imp esc ip ibles del homb e , po que
es inhe en e á la
dignidad humana?
Quién no se llena á de admi-
acion , al e que cie as gen es ienen la impudencia
de
pone
es-
as
doc inas absu das bajo el ampa o y la p o eccion de la his-
o ia ?
Y sin emba go , la c eencia de que es os p incipios se apoya-
ban en undamen os his ó icos, es la única causa de la p opagacion
de cie as ideas desas osas, pues as en ci culacion po una esencia
polí ica que lo eció en el siglo x iii , y que i e oda ía , aunque
con una ida ale udina ia , en el xix.
— 272 --
Los undado es y adep os de es a escuela han c eido e en las
ins i uciones de la Eu opa an e io es al es ablecimien o de las mo-
na quías absolu as , unas o alezas le an adas pa a se i de asilo
y de e ugio á la libe ad de las naciones. Ellos han c eido econo-
ce un es ado pe manen e de paz , en un es ado pe manen e de
gue a : en la aspi acion cons an e hácia el despo ismo, han c eido
descub i una aspi acion cons an e hácia la libe ad; en las ansac-
ciones que ue on hijas de la impo encia de odos , han c eido e-
conoce los pac os con que los pueblos que ian liga se á sí p opios,
ligando ambien
á
los eyes. Es a igno ancia p o unda del e da-
de o ca ac e de los acon ecimien os his ó icos nos hace eco da
que uno de los e oluciona ios anceses de mayo ama y enom-
b e , como es u iese enca gado con o os de edac a
una de las
mu-
chas cons i uciones e íme as que abo ó la e olucion y que de o ó
el impe io , esc ibió una ca a al conse ado de la biblio eca na-
cional , pidiéndole con u gencia que le emi ie a, pa a ene las á la
is a , las leyes de Minos. Así es udiaban en el siglo x m la his o-
ia ; y así la es udian en el siglo x x oda ia algunos de los que se
dan
á
sí p opios el í ulo de gua dado es de la libe ad de los pue-
blos.
Es os malos es udios his ó icos p oduje on sus na u ales conse-
cuencias : los que pensaban es au a la libe ad , solo es au a on
la ana quía.
C eyendo de buena é , que el pueblo de Roma habia sido sobe-
ano el ), p oclama on la sobe anía del pueblo co no un p incipio ,
siendo solo una
máquina de gue a. C eyendo de buena é , que las
epúblicas an iguas habian sido gobie nos democ á icos, quisie on
deposi a el pode en manos de la democ acia , que no le ha enido
nunca de una mane a es able , po que el p incipio democ á ico es
el p incipio disol en e de odos los gobie nos. C eyendo de buena
é ,
que las ins i uciones polí icas de la edad media e an ins i uido-
(1) Aquí hay más que igno ancia de la his o ia omana ; hay igno ancia del la-
lin. La palab a
populus omanus
no signi icaba la eunion de odos los habi an es,
sino de odos
los
pa icios de Roma.
Lo que se en iende hoy po pueblo, culindo
dice pueblo
sobe ano,
es lo que en la i ' se signi ica con la palab a
plebs.
- 273 —
nes lib es, y que las con ede aciones popula es con ibuye on al
a ianzamien o de esas ins i uciones, p oclama on la insu eccion, no
solo como el más san o de odos los p incipios , sino ambien como
el más san o de odos los debe es. En in c eyendo de buena é,
que la
in e encion
de los ep esen an es del pueblo en la imposi-
cion de las con ibuciones habia sido , po pa e de los eyes ,
un
econocimien o de la sobe anía de los pueblos , y po pa e de
los
pueblos , un ac o de sobe anía , p oclama on el p incipio , de que
esa in e encion, lle ada has a sus úl imos lími es, es el
Palladiuin
de la libe ad de los pueblos. En uno de nues os p óximos a í-
culos, e emos la aplicacion que la escuela democ á ica ha hecho
de ese p incipio ; compa a emos lo que es hoy dia esa
in e encion
con lo que ué en la edad media; y señalándola los lími es que
debe ene , pod emos conside a es a cues ion bajo su aspec o le-
gal , despues de habe la conside ado bajo su aspec o his ó ico ,
y
bajo su aspec o
ilosó ico.
III
•
Si la escuela polí ica, de que hicimos mé i o en el a ículo an-
e io , puede se acusada de igno ancia po habe alseado
de odo
pun o la his o ia , ue za
es con esa que no hab á nadie an
a e-
ido , que la acuse de inconsecuen e , is as las deduciones que
sacó
de sus es udios hís ó icos. La lógica del mal es an in lexible
como la lógica del bien : encedo a de odos los obs áculos , no
e ocede ni aun en p esencia del mayo de odos los absu dos.
Si es a e dad, consen ida po odos los homb es, y consignada
en
odas las his o ias, necesi á a de demos acion , queda ía demos-
ada en los englones que
'
amos á esc ibi , consag ados á pone
delan e de
los
ojos de los lec o es impa ciales
el
espec áculo de una
Tomo
11.

18

- 274 ---
escuela , á quien la al a de azon y la sob a de consecuencia p e-
cipi ó en los mas ex a agan es deli ios.
La in e encion del pueblo po medio de sus apode ados en la
imposicion de las con ibuciones , aunque ué una cosa absu da,
conside ada en su o igen , conside ada en la p ác ica, ué una cosa
con enien e. Su con eniencia esul ó, no solo de su bondad abso-
luda , sino ambien de su bondad ela i a. La cla idad exige de
noso os en es e pun o algunas explicaciones.
Que las dilapidaciones de los caudales públicos son un mal, y
un mal muy g a e , es una cosa pues a ue a de oda duda. Que
esas dilapidaciones , ecuen es en nues os Bias , debían se más
ecuen es en los siglos bá ba os , po azones que es án al alcanze
de odos , es una cosa que no necesi a se demos ada. Que la in-
e encion po Pa e de los ep esen an es del pueblo en la impo-
sicion de las con ibuciones , es de suyo pode osa pa a e i a bas a
cie o pun o la dilapidacion de los caudales que pasan de las a cas
del pueblo á las a cas del eso o , es una cosa e iden e. Que siendo
es o así , esa in e encion , conside ada en sí misma , es ú il al
p o-coman , es doc ina que ni ha. encon ado , ni encuen a , ni
encon a á jamás p obablemen e emibles ad e sa ios.
Sin emba go : al hace la aplicacion de es a doc ina á la so-
ciedad , es sumamen e di icil e i a g andes escollos: El -único sob e
el que nos p oponemos llama la a encion de nues os lec o es,
consis e , en con e i una cues ion que es
económÍca
de suyo , en
una cues ion
polí ica :
una cues ion p i ada , digámoslo así, en e
los con ibuyen es y los que manejan sus caudales en una enes-
ion de pode en e el pueblo y el ey ; ó lo que es lo mismo , en
una cues ion de p eponde ancia en e los pode es del Es ado
-
.
La edad media supo e i a
aPo unádamen e
es e escollo. La
in e encion po pa e de los ep esen an es del
pliehlo
en
la im-
posicion de las con ibuciones , no pe dió nunca su. ca ac e ex-
clusi amen e económico , ni adqui ió nunca el ca ác e
.
exclusi a
men e polí icó que hoy iene, me ced á la escuela de unes isima
memo ia , que an as calamidades y an áspe os as o nos ha aido
sob e el mundo.
—
275
Que la in e encion po pa e de los ep esen an es del pueblo
en la imposicion de las con ibuciones no u o , en la edad inedia,
ningun ca ac e polí ico , se demues a po el hecho , de que esa,
in e encion es aba limi ada á la imposicion de nue as con ibucio-
nes , pudiendo el ey dispone á su an ojo de las con ibuciones
an ig ias es deci , que en ninguna ocasion, en ninguna ci cuns an-
cia podía pone se en pelig o, en i ud de Tina nega i a-imp uden e
po pa e del pueblo , la sue e del Es ado. Hubo ocasiones, sin du-
da, en que los ep esen an es del pueblo se nega on á da su con-
sen imien o á una con ibucion necesa ia ; pe o esa nega i a ,
dejando á sal o odas las an iguas con ibuciones, si menoscabó
alguna ez el lus e de la mona quía , si la de u o o as en la ca -
e a glo iosa de su eng andecimien o , no la puso nunca en ance
de mue e. Pa a asis i al espec áculo de una asamblea popula ,
que dec e á a
1
sin au o idad pa a ello y pa a conse a su exis-
encia , la mue o del Es ado ; pa a asis i al espec áculo de una
asamblea popula que , dándose á si p opia el í ulo de moná quica,
sup imie a la mona quía no poi- una ley, sino po un insolen e
plebisci o , -e a necesa io i i en la nacion en que i imos , y en
los iempos que aho a Co en. , de adelan amien os polí icos , y de
i udes sociales. Pe o dejando pa a más adelan e es as e lexiones
ama gas, anuda emos o a ez el hilo de nues o discu so.
Uno de los ilosó os más g andes de la Eu opa mode na ha in en-
ado demos a , que noso os no emos ue a de noso os sino á noso-
os mismos. La escuela polí ica del siglo x iii se p opuso, sin duda,
ac edi a la eo ía de es e g an ilóso o , aplicándola á la his o ia.
Con e ec o, lo que ca ac e iza á es a escuela , lo que la dis in-
gue de odas las lemas, es que habiendo llamado á juicio á odos los
siglos , no ió nunca en ellos sino el siglo x m : que habiendo lla-
mad() á juicio á odas las naciones , no ió nunca en esas naciones
sino á la nacion ancesa ; y que solo u o ojos pa a mi a se á sí
p opia, como única ep esen an e del siglo x m y de la F ancia.
De donde esul ó que ep esen ando al siglo x m , esUmen de o-
dos los siglos, y ep esen ando á la F ancia, epílogo del inundo, la
escuela polí ica del siglo x in se ado ó á sí misma con una muda
— 27G —
ado acion ; como si en ella es u ie a el p incipio y el lin de odas
las cosas ; como si ue a la
inmensidad ,
en donde p incipia y en
donde acaba el espacio ; y la
e e nidad ,
de donde p ocede y en
donde concluye el iempo.
Ocupada exclusi amen e en la o ganizacion polí ica de las na-
ciones , c eyó de buena é que la humanidad se habia ocupado
cons an e y -únicamen e en esol e p oblemas polí icos : c eyendo,
po una pa e , en la pe ec ibilidad del géne o humano ; y c eyendo
po o a , que ella habia alcanzado la pe eccion , se imaginó que
siendo la pe eccion el é mino de la pe ec ibilidad, ella pe ec a,
y el géne o humano pe ec ible, el géne o humano habia caminado
cons an emen e hácia ella.
Teniendo po cosa a e iguada , que la humanidad se habia ocu-
pado cons an e y únicamen e en esol e p oblemas polí icos ; en
odas las cues iones his ó icas , no ió más sino cues iones de libe -
ad y de se idumb e , cues iones en e los pueblos y los eyes.
De aquí esul ó , que en la cues ion de la in e encion po pa e
de los ep esen an es del pueblo en la imposicion de las con ibu-
ciones , no ió el aspec o económico , que e a el suyo ; sino el as-
pec o polí ico. Aho a bien : conside ada esa in e encion bajo el
aspec o polí ico, e a cla o que con enida en los lími es que la puso
la edad media , e a ine icaz é insu icien e. Si la in e encion de los
ep esen an es del pueblo en la imposicion de las con ibuciones
enia un obje o polí ico , és e obje o no podia se o o, sino da al
pueblo sobe ano una ianza segu a de su sobe anía , y en ena
con un du ísimo eno los ímpe us deso denados y las p e ensiones
i ánicas de los eyes, llamándolos á la subo dinacion y á la obe-
diencia , en un momen o de ol ido.
Y como el que descub e la impe eccion , no a da mucho iempo
en descub i la e o ma , la escuela polí ica del siglo x iii legó al
siglo xix. esa eo ía e o mada.
Su e o ma consis e, en hace pe iódico el eje cicio del de echo de
in e eni , y en dila a la in e encion has a los lími es de lo posible.
En la edad media , el ey podia esqui a la , abs eniéndose de
impone nue as con ibuciones.
- 277 —
En el dia , no puede esqui a la nunca ; po que el de echo de in-
e eni se ex iende á odas las con ibuciones , así an iguas como
mode nas , y se eje ce po los ep esen an es del pueblo , odos los
años.
Tal es la la his o ia del o ígen , p og eso y icisi udes de la
in e encion popula , en ma e ia de a bi ios , con ibuciones y
ibu os.
De cuan o hemos expues o has a aho a , se deduce : en p ime
luga , que habiendo enido o igen esa in e encion en la idea, do-
minan e en los siglos bá ba os , de que en e el homb e y la ie a,
la ie a e a lo p incipal y el homb e lo acceso io, nació de una idea
absu da una cosa con enien e : y en segundo luga , que habiendo
enido o ígen en la in e encion económica de los pueblos en ma-
e ia de con ibuciones el e o his ó ico que hemos señalado en
es e a ículo ;
y
habiendo enido
o ígen en es e e o
la idea de
que eside en el pueblo el de echo imp esc ip ible de sup imi la
mona quía ,
ha enido o ígen ,
en la cosa mas con enien e , la idea
mas desas osa y absu da. Tan cie o es , que los males y los bie-
nes p oceden unos de o os ; y que su ecíp oca gene acion , o de-
nada po la P o idencia desde el p incipio de los iempos , se á
siemp e un mis e ioso enigma pa a el homb e!
En uno de nues os póximos a ículos , examina emos la índole
y las consecuencias de esa idea absu da , ac edi ada hoy gene al-
men e en e los publicis as de Eu opa , pa eciéndonos una cosa con-
enien e conside a la en sí misma , despues de habe la conside ado
en su o ígen.
IV.
EL
lenguaje polí ico no es oscu o
sino po que es á he izado de
ó mulas , que es neceso io aduci al lenguaje ulga ; y po que la
semejanza de las denominaciones si e pa a disimula la di e encia
que exis e en e las cosas.
— 251 —
an íloas , debe pedi una au o izacion á las có es; y que las có -
es pueden o o ga le ó no o o ga le esa au o izacion, en uso del in-
dispu able de echo que ienen, po bene icio de la ley.
El de echo de las có es no puede es a suje o á con o e sias:
lo que puede suje a se á con o e sias muy g a es , es la con e
niencia ó incon eniencia del uso de ese de echo : po que es ne-
cesa io no ol ida nunca , que cuando hay debe es mo ales que
condenan el eje cicio de los de echos con e idos po la ley , es os
de echos no pueden , no deben p e alece jamás con a aquellos
debe es; como quie a que es os debe es nacen de la na u aleza mis-
ma de las cosas ; y aquellos de echos , de la olun ad cap ichosa é
ins able de los homb es. Es a e dad, econocida po odos los iló-
so os , ha sido econocida ambien po el buen sen ido del pueblo,
en odos los
paises
gobe nados po ins i uciones lib es. En F ancia
y en Ingla e a , el de echo de nega al gobie no la au o izacion
compe en e pa a cob a las con ibuciones , no es o a cosa sino
una amenaza que los ep esen an es del pueblo ienen como sus-
pendida sob e los conseje os esponsables de la co ona. En esas
naciones acos umb adas á la libe ad , odos los de echos es án li-
mi ados po un debe ; y el p ime debe es la p udencia. Si hu-
bie a un pa ido an desa en ado y loco , que pa a un pelig o,. que
no ue a el mayo de odos los pelig os , acudie a al mayo y al
úl imo- de odos los emedios , echa ía sob e sus homb os una es-
ponsabilidad ab umado a, ca ga ía con la pública exec acion , y
se ía be ado y esca necido po las gen es.
Aun en el mayo de odos los pelig os , c eemos que no debe
acudi se , y que no es necesa io acudi , pa a sal a la cosa pública,
á ese emedio he óico, que no puede se aplicado jamás , sin que
se es emezcan con ulsi amen e en sus hondos abismos las socie-
dades humanas.
Que es e emedio es el más g a e de odos, es una cosa que
con iesan y publican has a sus más a dien es de enso es: que sien-
do el más g a e de odos , no puede se aplicado sino pa a cas i-
ga g andes deli os , ó pa a sup imi g andes escándalos , es una
cosa con esada po odos los publicis as del mundo. Pues bien, nos-

- 285 —
o os no acilamos en a i ma , que siendo es o así , ese emedio.no
es á mo i ado nunca, en los pueblos egidos pe ins i uciones lib es.
Po que ó exis en, ó no exis en esos g andes escándalos, y esos g an-
des deli os : si no exis en , la aplicacion de ese emedio es una apli-
cacion c iminal, y no solo c iminal , sino ambien insensa a ; y si
exis en , su aplicacion es ociosa , donde quie a que es un de echo
de las có es acusa , juzga y condena á los minis os esponsables.
Nues os ad e sa ios polí icos no con es a án jamás á es e e ible
dilema. Cuando no hay mo i o pa a una acusacion , no le hay am-
poco pa a aplica ese emedio. Cuando hay mo i o pa a una acusacion,
la aplicacion de ese emedio es insensa a ; po que es ociosa é inú il.
Que no hay mo i o pa a aplica ese emedio , cuando no le
hay pa a una acusacion , es cosa cla a á odas luces ; co no quie a
que , siendo más g a e el emedio que consis e en suspende el
pago de las con ibuciones, que el que consis e en acusa á los mi-
nis os , es imposible de oda imposibilidad, que la causa que
es
pode osa pa a jus i ica el p ime o, no sea ambien, y con mas a-
zon , pode osa pa a jus i ica el segundo.
Que cuando hay mo i o pa a una acusacion , es ociosa é inú il
la aplicacion de ese emedio , es una cosa e iden e ; po que consi-
de ados ambos emedios como penas , la que se ob iene po medio
de la acusacion , lle a g andes en ajas á la que se ob iene po
medio de la suspension del pago de las con ibuciones , conside-
adas una y o a bajo odos sus aspec os.
En p ime luga , la p ime a, mo i ada po un c ímen, ecae ex-
clusi amen e sob e los minis os, que son sus únicos pe pe ado es;
mien as que la segunda , mo i ada po un c imen de los minis os,
pe dona á los minis os , y ecae sob e el Es ado. Es deci , que
mien as que la p ime a cae sob e el c iminal , la segunda cae sob e
el inocen e.
En segundo luga , la p ime a ecae sob e cie as y de e mina-
das pe sonas, sob e pe sonas asignables; mien as que la segunda,
ecayendo sob e odos los que es án in e esados di ec a ó indi ec-
amen e en el pago de las con ibuciones , (Unible po soda la so-
ciedad la con usion y la ala ma.
- 28G —
En e ce luga , es ando suje a la p ime a á cie os ami es
solemnes, iene á los ojos del pueblo un ca ac e augus o de jus i-
cia ; mien as que pudiendo se dec e ada la segunda en momen-
os de ímpe u y de a eba o, no pa ece dec e ada po un juez, sino
po un pa ido ; no pa ece dec e ada po la azon , sino po las pa-
siones ; no pa ece dec e ada po la jus icia , sino po la ic o ia.
En cua o luga , la p ime a es de suyo lexible , po que el i-
bunal polí ico que la impone , puede elegi en nues os códigos la
pena más adecuada al deli o, sin que en es a eleccion es é ligado
po la ley ; mien as que la segunda es in lexible po su na u aleza,
po que condena á mue e al Es ado.
En quin o luga , la p ime a es e icaz, po que lle a consigo la
caida del minis e io mien as que la segunda no lle a consigo esa
caida necesa iamen e,
En sex o luga , la p ime a ,
ecayendo sob e
os minis os,
apa a de ellos á odas las gen es ; mien as que la segunda , e-
cayendo ambien sob e el Es ado, pone en la necesidad de que o-
men la de ensa de los minis os á odos los que piensan que el Es-
ado es in iolable ; y ecayendo sob e muchos indi iduos in e esa-
dos en el pago de las con ibuciones , les pone en la necesidad de
oma la de ensa del minis e io , pa a de ende se á sí p opios.
De odo lo dicho esul a que en ningun caso es jus o y
-
con e-
nien e nega la au o izacion necesa ia pa a el pago de las con ibu-
ciones , á los minis os esponsables.
Sin emba go ol emos á epe i lo , si las có es nega an á los
conseje os de la co ona esa au o izacion, al a ían á su debe ; pe o
segun el espi i a y la le a de la ley usa ian de
s i
de echo.
En España , no han usado de él has a aho a
y
sin emba go,
i cosa á la e dad inaudi a ! hay quienes se c een con de echo pa a
esis i el pago de las con ibuciones.
Es os ales se undan en la amosa decla acion del. Cong eso , y
en el a ículo cons i ucional en que
se
exige como
necesa ia , pa a
la ecaudacion de los impues os , la au o izacion
de las
c1ó es.
En cuan o á la decla acion del Cong eso , no nos de end emos
en demos a que no es ley ; po que
°
el
Eco del Come cio ,
ó gano
- 287 —
del pa ido p og esis a , lo ha econocido así en uno de sus a ícu-
los ; y po que no enemos
no icia
de ningun homb e an desaco -
dado y loco , que haya acome ido la emp esa de demos a lo con-
a io.
Segun decla a en ese mismo a ículo el pe iódico que acabamos
de ci a , siendo su decla acion con o me
con lo que acionalmen e
se deduce del ono y la mane a en que es á esc i o el p eámbulo
de -la decla acion del Cong eso, él Cong eso no se ha p opues o o a
cosa , sino da un g i o de ala ma
cónside ando
que no haciéndolo
así ,
los ep esen an es de la ?ladón no cumpli ían con el más impa --
in e y sag ado de -10S debe es que sú noble enca go les impone.
Cuando he imos is o esc i as es as palab as , con admi acion de
nues os ojos , hemos eco ido con la más esquisi a diligencia odos
los a ículos cons i ucionales que ienen elacion con el Cong eso de
seño es dipu ados ; y ni aun dando o u a á sus disposiciones , he-
mos podido encon a , ni en e los de echos que se le o o gan , ni
en e los debe es que se le imponen ,- el de echo ó el debe
de da
un g i o de ala ma.
Aho a bien : como -nolo os es amos en la pe -
suasion , de que ninguno de los pode es del Es ado iene más au o-
idad que la que se le concede po la Cóns i ucion de la mona -
quía española , es amos pe suadidos ambien , á que ese
g i ó de
ala ma es un g i o
accioso ,
indigno de los ep esen an es de un
g an pueblo , y digno solo de un conciliábulo de
ebeldes‘
Y si los de enso es de ese ac o de
enesí
del Cong eso busca an
su apoyo en la máxima , de que es líci o hace lo que no es á p o-
hibido exp esamen e po la ley , les eplica iamos diciendo que
esa máxima se aplica solo á los pa icula es , que ienen una exis-
encia que les es p opia ; pe o no á los pode es públicos , que no
ienen sino una exis encia a i icial , y que no exis en sino pa a el
obje o ape ecid.O po la ley
de quien
eciben el sé ,
, y en donde
ienen su o ígenb
La decla acion del Cong eso i i á e e namen e ,
como
i en
los monumen os de in amia. Los que la i ma on y ap oba on , pa-
sa on el Rubicon: Las p ie as de Roma y las del Capi olio es án ce -
adas pa a ellos , como pa a los enemigo del Es ado. Jamás en a-
28S
uin en Roma , sino en ándola á saco ; jamás subi án al Capi olio,
sino des ilando sang e y con la espada desnuda.
En cuan o al a ículo cons i ucional en que se exige como nece-
sa ia pa a la ecaudacion de los impues os la au o izacion de las
có es , es un a ículo que de nada ap o echa á los acciosos que se
ebelan con a las au o idades cons i uidas , siendo acionalmen e
in e p e ado.
En p ime luga , es cla o que la in e p e acion de un p ecep o
cons i ucional ha de se de al na u aleza , que no conduzca di ec-
amen e á un absu do. En segundo luga , es cla o , que ha de se
de al na u aleza , que no ponga en con adiccion unos con o os á
odos los p ecep os cons i ucionales. Y decimos que oda in e p e-
acion del código undamen al debe euni es as condiciones, pa a
se acep ada como buena , po que no es líci o supone , ni que el
código undamen al es absu do , ni que su aplicacion cumplida es
imposible.
Es o supues o , noso os nos p oponemos demos a cumplida-
men e , que la in e p e acion dada á ese a ículo cons i ucional po
el pa ido e oluciona io, hace imposible la aplicacion de o os a -
ículos cons i ucionales , y es absu da.
Siendo la suspension del pago de las con ibuciones la mayo
de odas las penas , no puede impone se sino al mayo de odos los
deli os. Aho a bien : cuál es el deli o que ha come ido el minis e-
io ? O la suspension de las có es es un deli o , ó no ha come ido
ninguno. Si no ha come ido ninguno , suspendiendo las có es , es
absu da la imposicion de la pena. Si ha come ido un deli o, suspen-
diendo las có es , es necesa io p oclama el absu do , de que es
no solo un deli o, sino el mayo (le odos los deli os, aplica la p e-
oga i a de la co ona.
Pa a demos a , no solo que es un deli o, sino que es el mayo
de odos los deli os la aplicacion del de echo de p o oga y disol e
las có es que se concede á la co ona , es necesa io demos a : lo
p ime o , que ese de echo iene en su aplicacion cie os lími es se-
ñalados po la ley ; y lo segundo , que en la aplicacion de ese de-
echo, los minis os esponsables han aspasado esos lími es.
- 289
-
Los p og esis as encuen an el lími e de la p e oga i a eal en
el a ículo que exige como necesa ia la compe en e au o ización
pa a la ecaudacion de las con ibuciones sin ad e i que si ellos
se c een au o izados pa a a i ma ,
que las có es pueden se p o o-
gadas ó disuel as siemp e , menos en el caso en que la ecaudacion (le
las con ibuciones no haya sido au o izada ,
noso os podemos a i -
ma , con igual copia de azones y de la misma mane a ,
que la au-
o izacion pa a ecauda las con ibuciones es necesa ia siemp e, me-
nos en el caso en que la co ona , en uso de su p e oga i a , p o ogue
ó disuel a, an es de esa au o izacion, las có es.
Y no se diga,
que en
es e caso se ia iluso io el de echo que ienen las có es de au o iza
la ecaudacion de los impues os ;
po que si es o se dije a , eplica-
iamos noso os ,
que si la au o izacion hubie a de p ecede siemp e
á la suspension ó á la disolucion de las có es, las có es pod ían con-
e i la p e oga i a eal en una p e oga i a
Po donde se e , que no decla ando la ley undamen al , cuál
de es os a ículos es el que si e de lími e al o o , odos es a nos
au o izados igualmen e pa a hace la decla acion que más cumpla
á nues os deseos , siendo odas igualmen e a bi a ias.
Siendo es o así , pa a esol e es a duda , es necesa io conside-
a la cues ion bajo o o pun o de is a : cuando las leyes no o e-
cen los elemen os necesa ios pa a la ec a in e p e acion de sus a -
ículos , es necesa io busca los elemen os de esa in e p e acion en
la con eniencia pública ; como quie a que nada hay más acional
que supone , cuando la olun ad del legislado no es á explíci a ,
que su olun ad ue que se e i ica a aquello que más con iene al
Es ado.
Aho a bien : ¿qué es lo que más con iene al Es ado ? ¿que el
a ículo cons i ucional en que se concede su p e oga i a á la co o-
na , si a de lími e al a ículo cons i ucional en que se exige como
necesa ia , pa a la ecaudacion de los impues os , la au o izacion de
las có es , ó que el a ículo en que se exige es a au o izacion, si a
de lími e al que asegu a la p e oga i a de la co ona ? Es a , y es a
sola es la cues ion , que como cuasi odas las cues iones , es ando
bien ijada , es á de suyo esuel a.
TOMO II.

1
9

290 —
Si se adop a la in e p e acion e oluciona ia
.
, se sigue de su
adopcion :
.° La sup esion de la mona quía.
2.° La sup esion de la eligion y del cul o.
3.° La sup esion de la ue za pública.
4.° La sup esion de las escuelas , de los ins i u os y de las uni-
e sidades.
5.° La sup esion de los ibunales de jus icia.
6.° La sup esion de las aduanas.
7.° La mise ia de los minis os del cul o , y la de los minis os
de los ibunales , y la de los que ob ienen ca gos
públicos.
8.° La sup esion del gobie no.
9.° La sup esión del Es ado.
Si se adop a nues a in e p e acion; en muchas ocasiones, no se
segui á ningun mal á la cosa pública; en o as, se segui á un solo
mal , y ese no sin emedio.
No se segui á mal ninguna, cuando el minis e io que se con-
se a á a o de la suspension ó de la disolucion de las có es , es
un minis e io de ó den ; y cuando las
I
có es disuel as son e olu-
ciona ias.
Se segui á un solo mal pa a la cosa pública-, cúandó
p
ías có es
p o ogadas ó disuel as hubie an sido una ga an ía del público e-
poso ; y cuando el minis e io que se conse a á a o de la
suspen-
sion ó de la disolucion de las có es , es aná quica, ó 'concusiona io,
ó c iminal de cualqúie a o a Mane a.
Pe o , aun en es e caso, ese mal iene emedio ; po que el mi-
nis e io puede se acusado , juzgado y condenado po las có es
que nue amen e se eunan.
Y no se 'diga, que el minis e io
puede impedi la eunion de nue-
as có es ; po que, en ese caso, la cues ion deja de en ila se en el
e eno cons i ucional, pa a en ila se en el e eno de la ue za.
Si el minis e io sale encido, ecibe la Cendenacion del pueblo.
Si sale encedo , ecibe la absolucion de la ic o ia. Pe o ad ié -.
ase , que con a la ue za no hay ningun a ículo en las, cons i u-
ciones humanas.
- 291 --
;
Pueblo ! delan e de us ojos es á ya el ba allado p oceso que
se sigue en e los amigos de la libe ad y del &den , y los amigos
de una e olucion pe manen e. Los p ime os in e p e an los a í-
culos cons i ucionales , segun lo exige u con eniencia ; po que la
con eniencia bien en endida del pueblo es la con eniencia pública.
Los segundos in e p e an los a ículos cons i ucionales , pa a da
alimen o á sus odios , pa a sa is ace sus pasiones , y pa a pe de
el Es ado. En es e ba allado p oceso, noso os enemos ya a o able
el allo de nues a conciencia : agua damos con se enidad el allo
de u jus icia.
SOBRE LA INCOMPETENCIA
DEL GOBIERNO Y DE LAS CÓRTES
PARA EXAMINAR Y JUZGAR LA
CONDUCTA DE
S. M.
LA REINA MADRE
DOÑA MARIA CRISTINA DE BORBON,
EN SU CALIDAD DE TUTORA Y CURADORA
DE SUS AUGUSTAS HIJAS.
ARTÍCULO PUBLICADO
EN
EL CORREO NACIOULL
ANTES DE LLEVARSE ANTE LAS CÓRTES
LA CUESTION DE TUTELA.
CUESTION DE LA TUTELA REAL.
No ha mucho iempo que la u ela de la nacion , y la de las au-
gus as niñas, que son el consuelo y la espe anza de odos los españo-
les leales, es aban con iadas á una excelsa seño a, modelo de p ín-
cipes , así cuando , lisonjeada de la sue e , p esidía á los des inos
del noble impe io español , como cuando , depues a su co ona , y
o o el ce o que habian lle ado cien eyes , aga de pueblo en
pueblo, lejos del egio hoga de Cas illa, jugue e de la o una.
La p ime a de esas dos u elas ha se ido como de o eo á la
insu eccion iun an e. En es e dia ne as o pa a una ilus e p in-
cesa , sucumbió uno de los g andes p incipios que si en hoy de
undamen o á odas las g andes asociaciones polí icas , y el único
que á la sazon se ia de undamen o á la sociedad española : el
p incipio de la sobe anía pa lamen a ia.
3u2 —
ca
la ley, pene amos más hondamen e en la na u aleza ín ima de
las cosas, luego al pun o echamos de e , con mayo asomb o o-
da ía , que si el legislado ha sido sób io de palab as, como deben
se lo los legislado es , no po eso es incomple a su ley, que ha a -
eglado nada más que lo que e a necesa io, pe o odo lo que e a
necesa io a egla , y no ha p e is o nada más que lo que e a nece-
sa io p e e : en una palab a , que el a ículo cons i ucional sob e
la u ela de los p íncipes no esuel e más que una cues ion ; po que
no hay,
no
puede habe más cues ion, que la que ese a ículo esuel-
e , á lo menos en el caso especial que hoy nos ocupa. Rese ando
pa a más adelan e demos a esa consonancia
s
que exis e
en e lo
que p e iene la ley cons i ucional , y lo que la azon nos enseña,
me limi a é po aho a , como lo exige el ó den del discu so, á pone
en cla o las consecuencias que se de i an na u almen e del ex o
de la ley : lo cual nos se i á
pa a ap ecia la conduc a obse ada
po el gobie no en odo lo conce nien e á la u ela que de hecho
y de de echo co esponde á S. M. la eina Doña Ma ía C is ina de
Bo bon, al mismo iempo que se i á á las có es de g ande y p o-
echosa enseñanza.
Segun el a ículo cons i ucional , que ep oduce la doc ina de
la ley de Pa ida ya ci ada, la in e encion de las có es en la u-
ela de los p íncipes es á
limi ada,
en cuan o á la ma e ia que es
asun o de su in e encion , al
nomb amien o de u o :
de mane a,
que segun
.
el a ículo cons i ucional, las có es no pueden in e e-
eni
pa a o a cosa ,
sin aslimi a sus acul ades. Segun el mismo
a ículo, las có es no pueden in e eni pa a nomb a u o sino
en un solo caso: cuando no hay u o nomb ado en es amen o, ni
el ey meno iene pad e ó mad e que pe manezcan iudos. De ma-
ne a, que cuando las có es in e ienen , habiendo pad e ó mad e
que pe manezcan iudos, ó u o es amen a io, aspasan el lími e
de su de echo ; po que in e ienen en
un caso
que no es el
caso
de la ley. En cuan o al gobie no, oda in e encion po pa e suya
en lo conce nien e á la u ela de los p íncipes, es adicalmen e ile-
gal y adicalmen e iciosa; pues o que la ley, gua dando sob e él
un p o undo silencio, no le au o iza pa a nada.

303
Siendo es o así, no encuen o palab as, ni las encon a án cie -
amen e mis lec o es, pa a cali ica la conduc a que ha obse ado el
gobie no en an delicado asun o. El Se mo. S . In an e D. F an-
cisco de Paula, mal in o mado sin duda de lo ocu ido en Valencia,
c eyó que S. M. la eina Doña Ma ía C is ina de Bo bon habia e-
nunciado el ca go de u o a y cu ado a es amen a ia de sus augus-
as hijas, como habia enunciado el de egen e de la mona quía,
y el de gobe nado a del eino; y en su consecuencia, eclamó del
gobie no p o isional la u ela á que se c eía llamado po de echo
de pa en esco y de sang e. Pa ecia una cosa na u al que el gobie -
no, mejo en e ado que el Se mo. S . In an e de unos acon eci-
mien os en que habia sido ac o y es igo, se hubie a ap esu ado á
deshace sus equi ocaciones, y que quedando des uidos los unda-
men os de la eclamacion á la u ela, no hubie a dado o o cu so á
es e negocio. No ob ó así sin emba go, sino que es imó con e-
nien e pasa la eclamacion al Sup emo T ibunal de Jus icia, con-
sul ándole sob e lo que á nadie que hubiese leido el es amen o del
úl imo mona ca , podia ocu i ningun géne o de duda. Dado una
ez es e gi o icioso á la eclamacion, el T ibunal Sup emo e acuó
la consul a en é minos que ampoco puedo cali ica , sin aspasa
los lími es del espe o y del deco o. El T ibunal pocha elegi uno de
es os dos caminos : el de e acua la consul a, mani es ando que no
habia habido causa su icien e pa a pedi la, po que el pun o some i-
do po el gobie no á su delibe acion no e a dudoso ni cues ionable;
si c eía que e a dudoso, po azones que ni concibo ni alcanzo, el
de en a de lleno en la cues ion de la u ela de los p íncipes ; ma-
e ia digna, po lo di icil y po lo nue a, de se examinada p o un-
damen e po aquel g a e T ibunal, compues o, po que no es líci o no
solo a i ma , pe o ni aun p esumi o a cosa, de consumados y g a-
es ju isconsul os. Pe o el Sup emo T ibunal no eligió ninguno de
es os dos caminos; po que ni en ó en el exámen p o undo y epo-
sado de la ma e ia, ni mani es ó ancamen e que en es e asun o no
habla duda y eligiendo una oscu a y mal azada
e eda en e
los
dos, p oclamó agamen e el de echo que
ienen las có es de esol-
e
las
cues iones de es a e,9)ecie; con lo cual dió hic n á en ende
-- 3o.1
de es a mane a su dic ámen : que en su opinion el pun o sob e que
habia sido consul ado , e a cues ionable y dudoso. Habiendo eci-
bido el gobie no la espues a que habia buscado en su p egun a ,
esol ió pone an e las có es en ela de juicio la u ela que sob e
sus augus as hijas eje ce S. M. la eina Doña Ma ía C is ina de Bo -
bon ; ó po mejo deci , esol ió pone en ela de juicio an e las
có es el es amen o del ey, en cuan o iene elacion con la u ela
de sus augus as hijas meno es : ¡a en ado inaudi o! ¡ p o anacion es-
candalosa de lo que la Cons i ucion hizo sag ado pa a odos , po-
niendo , como acabamos de e , el es amen o del ey no solamen e
ue a de la ju isdiccion del gobie no, que ninguna ju isdiccion iene
po la ley en es as g a es ma e ias , sino has a ue a de la ju isdic-
cion de las có es!
Lanzado una ez el gobie no en es a ca e a de usu pacion y
de a bi a iedades, no debia de ene se has a habe la eco ido oda.
Así ué, que a e iéndose á más, nomb ó agen es, pa a que en ca-
lidad de adjun os in e inie an en odas las ope aciones de las pe -
sonas nomb adas legí imamen e po la u o a legí ima pa a admi-
nis a
•
y di igi , bajo su augus a inspeccion ,
los
negocios de la
u ela ; y aun nomb ó una comision ó jun a in e en o a, que debia
dedica se á e isa y ec i ica los in en a ios , y á pone en no i-
cia del gobie no el esul ado de su in e encion y de sus
in es iga-
ciones.
He dicho que la conduc a del gobie no p o isional es incali i-
cable , y lo es e ec i amen e : como quie a que es imposible adi i-
na en cuál ley, en cuál p incipio de azonó de jus icia se unda on
los minis os pa a
allana ,
es a es la exp esion p opia de semejan e
a en ado , la adminis acion de la u ela que de hecho y de de e-
cho eje cía S. M. la eina Doña Ma ía C is ina de Bo bon. Si el go-
bie no , cayendo en un e o indisculpable , conside aba que es e
asun o debia egi se y gobe na se po las
leyes comunes, no es
ácil adi ina , po qué se decidió á some e lo á la delibe acion de las
(* es, y sob e odo , po qué se decidió á
nomb a agen es que
in e inie an en
la adminis acion de un
u o no
acusado de sospe-
choso.
Si el gobie no conside aba que es e asun o e a eminen e-
- 305 —
men e polí ico , como así es la e dad , y que no debla egi se y
gobe na se po lo que de e minan las leyes o dina ias, se concibe
oda ía menos , en p ime luga , po qué se a e ió, con a lo que
la Cons i ucion p e iene , á some e á la discusion de las có es
la u ela del ey meno , habiendo u o es amen a io : y en segundo
luga , po qué se a e ió á nomb a agen es que in e inie an en la
adminis acion de la u ela , in e iniendo así él mismo en asun o
en que , en odo caso , solo las có es pueden in e eni legí ima-
men e.
Cualquie a , pues , que sea el pun o de is a bajo el que se con.
side e la cues ion, el gobie no ha al ado á lo que p e ienen las
leyes, y ha aslimi ado sus p opias acul ades. Conside ando el pun-
o co no egido po las leyes comunes, ha al ado á la ley , ob ando
como si hubie a incu ido en sospecha legal un u o no acusado
de sospechoso : y ha aslimi ado sus p opias acul ades, eje ciendo
la accion que en odo caso solo podian eje ce legí imamen e los
ibunales del eino. Conside ando el asun o como eminen emen e
polí ico , ha al ado á la ley , some iendo á la delibe acion de las
có es la u ela del ey niño , cuando hay u o es amen a io ; y ha
aslimi ado sus p opias acul ades, po que nomb ando agen es que
in e engan en la adminis
.
acion de la u ela , ha eje cido una ac-
cion que en odo casó solo podia se eje cida legí imamen e po las
có es.
Cuál es la esponsabilidad mo al en que el gobie no ha incu i-
do po su conduc a con espec o á una excelsa seño a, se lo di á su
p opia conciencia. Cuál es la esponsabilidad legal en que ha in-
cu ido , como usu pado de la au o idad judicial que solo á los i-
bunales co esponde , si es que el asun o se conside a como egido
po las leyes comunes; de la au o idad polí ica que solo compe e á
las có es , si es que se conside a el asun o como esencialmen e
polí ico; y como usu pado , en una y o a suposicion, en uno y
en o o caso, de las acul ades u o iales que solo compe en á S. M.
la eina Doña Ma ía C is ina de Bo bon como u o a y cu ado a es-
amen a ia de sus augus as hijas, lo dicen cla o las leyes.
Pasando del ex.ámen de la conduc a obse ada po el gobie no
TO
M
O II.

0
306 -
al de la que deben obse a las có es en es e delicadísimo negocio,
me ha pa ecido con enien e consag a oda mi a gumen acion á
echa po ie a la única azon que pueden alega los que en es e
asun o sos ienen un dic ámen di e en e del mio, en a o del de e-
cho de las có es pa a en ende en la u ela de los p íncipes, aunque
haya u o es amen a io. Fúndanse los que así opinan , en que la
ley cons i ucional , limi ando de la mane a ya esp esada la in e -
encion de las có es en es os g a es negocios al único caso de que
ni el pad e ni la mad e del ey meno I e manezcan iudos, y de
que no haya u o dado en es amen o , no ha que ido ni debido in-
alida las o as leyes que a an de la esponsabilidad y emocion
de los u o es ; y po consiguien e , que las có es , único ibunal
compe en e en lo ela i o á la u ela de los
p íncipes , es án compe_
en emen e au o izadas pa a exigi la esponsabilidad y emo e en
su caso al u o del ey niño, ya lo sea po llamamien o de la ley,
ó po la olun ad del ey di un o : iniendo de es a mane a á es a
suplida y comple ada la ley cons i ucional po odas las leyes co-
munes.
Si
solo
se a á a aquí del in e és pe sonal de la augus a p incesa,
que el gobie no ha some ido al juicio de las có es , al ez enun-
cia ía de buen g ado á demos a la incompe encia de ese ibunal -
pa a examina su conduc a en calidad de u o a y cu ado a es a-
men a ia de sus augus as hijas , como quie a que es oy ín ima y
p o undamen e con encido de que la conduc a de la ilus e u o a
es á an al ab igo de la calumnia,
como
la de la augus a eina. Pe o
se a a de más : po que se a a , po pa e de mis ad e sa ios, de
in oduci en nues o de echo público y en nues a sociedad un
p incipio que es á odas luces also , y á odas luces pelig oso; y
po mi pa e, de opone me á su in oduccion ,
como
me he opues o
siemp e á
la in oduccion de los que he c eido dele é eos , sos e-
niendo con odas mis ue zas el casi abandonado es anda e de los
p incipios moná quicos y conse ado es. Po es a azon, habiendo
mani es ado an es que el a ículo cons i ucionalya ci ado no es in--
comple o;
que él po
sí solo bas a pa a esol é , sino odas las
dudas que puedan ocu i sob e la u ela de los p íncipes , á
lo
- 307 —
menos odas, las que puedan o igina se con mo i o de la u ela que
co esponde á S. M. la eina Doña Ma ía C is ina de Bo bon, po -
que en es e asun o no hay ni puede habe mas que una cues ion
posible , que es la que la ley ha p e is o y la que la ley esuel e;
me pa ece necesa io en a en algunas explicaciones, pa a que
quede asen ada es a doc ina de una mane a ic o iosa , y pa a que
quede demos ado cumplidamen e , que las có es , in e iniendo
de cualquie a mane a en la u ela que de hecho y de de echo co -
esponde á es a excelsa seño a , in e ienen con a lo que dic a la
azón, así como con a lo que dispone la ley polí ica del Es ado.
La gua da de las pe sonas y de los in e eses de los hué anos
meno es , conside ada en gene al , es en nues a legislacion como
en odas las de Eu opa, y como lo ué en la omana , una uncion
social que se eje ce po los pa icula es bajo la igilancia de la
au o idad legí ima. Resul a de aquí, que en oda u ela hay dos u-
o es , con iene á sabe : el que po la ley y la cos umb e lle a ese
nomb e , y el Es ado. Con e ec o , si lo que dis ingue al u o de
lo que no es él , es la gua da de la pe sona y de los in e eses del
hué ano , en ambos gua dan ó con ibuyen á gua da sus in e e-
ses y su pe sona , aunque de di e en e mane a : el u o , eniendo
en su pode así los in e eses como la pe sona del hué ano : el Es-
ado , eniendo los ojos siemp e ijos en el u o , igilando su con-
duc a, y en caso necesa io , esidenciando su pe sona. Como el Es-
ado no exis e si io en su ep esen an e , esa sup ema igilancia
u o ial que le compe e en oda sociedad bien o ganizada , en quien
ealmen e eside en una mona quía , es en el ey, sup emo y único
ep esen an e del Es ado. El ey es el u o po excelencia de odos
los hué anos meno es , sin que po eso sea necesa io que eje za de
la misma mane a que el u o las mismas unciones u o iales ; así
como es el juez po excelencia en odos los plei os, sin que pa a
eso sea necesa io que o ne asien o debajo del dosel en e los jueces,
y que adminis e jus icia. La semejanza en e su ca ac e de u o
y su ca ac e de juez es an g ande , que en los mismos é minos,
de la misma mane a , y po la misma causa que siendo juez, se di-
e encia de los cie nas jueces , siendo u o , se di e encia de odos

- 308 —
los u o es. Se di e encia de odos los jueces como juez : ." en que
el ey nace juez, siendo juez po que es ey; mien as que los denlas
jueces lo son po que han sido elegidos ó nomb ados : 2.° en que
los demas jueces pueden se depues os ; y el ey, uen e y o igen
de oda jus icia , es juez e e namen e : y 3.° en que el ey no es á
suje o á esponsabilidad ; y odos los jueces son esponsables. Se
di e encia de odos los u o es como u o : 1 .° en que el mona ca
nace u o , siendo u o po que es mona ca; mien as que los demas
u o es lo son po que han sido elegidos po el es ado , ó po que
han sido nomb ados po el juez , ó po que han sido llamados po
la ley : 2.° en que los demas u o es pueden se emo idos ; y el
ey, uen e y o igen de oda uncion social, es u o e e namen e:
3.° en que el ey no es á suje o á esponsabilidad; y odos los u o es
son esponsables.
Si los jueces son esponsables de sus allos y pueden se de-
pues os ; si los u o es son esponsables de su conduc a y pueden
se emo idos , es o consis e , en que los jueces que juzgan á los
pa icula es, ienen delan e de sí á o o juez supe io en cuyo liom-
b e se juzga á los jueces en que los u o es que gua dan á los
hué anos con a las asechanzas de los demas , ienen delan e de
sí o o u o de más al a es e a que gua da á los' hué anos con a
las asechanzas de los que son sus u o es. Siendo es o así, síguese
de ello una consecuencia i esis ible, incon as able, o zosa, sob e
la cual llamo la a encion de mis lec o es , po que si e pa a esol-
e cumplidamen e la cues ion que me he p opues o examina en
es e esc i o. Si la esponsabilidad y la deposicion y emocion de los
u o es y de los jueces no iene ni ,se concibe que pueda ene o o
undamen o lógico y acional sino la exis encia de un u o dis in o
de los demas u o es y supe io á odos, y la exis encia de un juez
dis in o de los demas jueces y supe io á los demas jueces, es cla o,
co no la luz del medio dia, que no hab á luga á esa esponsabili-
dad, y po consiguien e, á esa deposicion
4: e
jueces, y á esa
emo
-
cion de u o es, en cualquie a de los dos casos siguien es: 1 .° cuando
no hay á un mismo iempo un juez y un u o supe io , y jueces y
u o es in e io es; y 2.°, que es el caso en que nos hallamos, Cuando
- 309
el u o supe io y el in e io , ó cuando el juez supe io y el in e-
io no son u o es ó jueces dis in os.'
Si la ma e ia que me ocupa, no ue a de an g a e ascenden-
cia , no pasa ía en mi a gumen acion más adelan e : po que con
ella y con la aplicacion inmedia a de la doc ina que con iene el
pun o en cues ion, bas a ia pa a esol e le en el sen ido de la azon
y de la ley. Pe o siendo , po una pa e , el asun o de ascenden al
impo ancia , y po o a , an nue a y í gen su discusion , que no
sé si hay eje i plo de ella en Eu opa , y es oy segu o de que en e
noso os no le hay , no es mi ánimo solamen e a e igua la e dad
pa a mí p opio , ni aun pa a los que se ocupan en es as an p o un-
das como á idas cues iones , sino a e igua la pa a odos, y en e-
ga la al dominio comun , haciéndola palpable. Po es a azon , y
pa a es e obje o , me pa ece opo uno pone aquí algunos ejemplos,
y adop a algunas suposiciones que es én al alcance de odos, y que
conduzcan al escla ecimien o de mi doc ina.
Supóngase po un momen o, aunque la suposicion es i ealizable,
que en una mona quía desapa ece po una e olucion el mona ca,
único ep esen an e del Es ado : que desapa eciendo , no hay nin-
guno que de hecho ó de de echo, legí ima ó ilegí imamen e se apo-
de e de la au o idad abandonada : en una palab a , que llegando
la sociedad á la disolucion , que es el úl imo g ado de la ana quía,
al a de los ibunales el g an juez , y del Es ado su único ep esen-
an e. En esa suposicion i ealizable , es cla o á odas luces que ce-
sa ía de odo pun o la adminis acion de jus icia ; y que si los que
an es habian sido jueces , seguian adminis ándola po consen i-
mien o p i ado , se ian i esponsables. Po que ¿ en nomb e de
quién se les exigi la la esponsabilidad , al ando el único juez que
enia de echo de exigi la ? Véase cómo cesa la esponsabilidad , y
no iene luga la deposicion de los jueces : y lo que se dice de los
jueces , debe en ende se ambien , y po la misma azon , de los
u o es , cuando deja de habe á un mismo iempo en la sociedad
el
juez sup emo y el in e io , pe sonajes necesa ios pa a la adminis-
acion de jus icia.
Supóngase , po el con a io , que desapa ecen los jueces hile-
- 310 --
io es , y que el juez supe io , el juez po excelencia , el ep esen-
an e del Es ado , el ey, en in , no con en o con su al o minis e io,
que consis e en hace que los jueces adminis en jus icia á los pa -
icula es en su nomb e , y que en su nomb e sean juzgados los jue-
ces , quie e di imi po sí mismo las con iendas de sus súbdi os,
ajus a las di e encias que se o iginan en e ellos , y p onuncia su
allo en sus li igios. Pues bien : en es a suposicion, es cla o á odas
luces , que oda la legislacion sob e esponsabilidad de los jueces,
sob e su deposicion y sob e la e ision de sus allos desapa ece á
necesa iamen e ; po que la con usion en una misma pe sona de las
a ibuciones que pe enecen al juez in e io y de las que pe enecen
al juez sup emo, iene á hace la de odo pun o imposible. Véase
cómo no hay luga á la esponsabilidad , y po consiguien e , á la
deposicion de los jueces y á la e ision de sus allos, cuando el juez
in e io y el juez sup emo no son jueces dis in os.
La suposicion que acabo de hace , no solamen e no es i ealiza-
ble , sino que ha habido un iempo en que se ha ealizado mas ó
menos sis emá icamen e , y con mayo ó meno ex ension en odos
los pueblos de la Eu opa. Ese iempo es el de la in ancia de las mo-
na quías eu opeas , despues de la desmemb acion y la conquis a
del impe io omano po los pueblos sep en ionales. Nada es más
ecuen e en las sencillas c ónicas de esos iempos p imi i os , c e-
púsculo de nues os iempos his ó icos , que el ela o ingénuo y
cando oso de cómo el ey di imió con su allo la con ienda le an-
ada en e algunos pa icula es de los de más in lujo y alía. Aho a
bien , es una e dad his ó ica que jamás es u o el ey suje o á es-
ponsabilidad po los allos que daba pe sonalmen e , y que esos a-
llos jamás ue on apelables. Hay más : y es que jamás ocu ió á
nadie que pudie an se obje o de esponsabilidad, y que una ape-
lacion de cualquie a especie uese posible.
Ni se ha ealizado solo es a suposicion en cie o pe iodo de la
o ganizacion polí ica de los pueblos ; po que se ha ealizado Cam-
bien uni e salmen e en aquel pe iodo an e io al social, en que la
única asociacion humana e a la domés ica de la amilia. En es e
pe iodo , el pad e , único pode social , po que e a el único ep e-
311 --
sen an e de la sociedad domés ica , como el ey , en el pe iodo de
que acabo de hace mencion , e a el único pode polí ico , po que
e a el único ep esen an e del Es ado , di imia di ec a y pe sonal-
men e las con iendas de sus hijos , de la misma mane a que los e-
yes di imie on despues di ec a y pe sonalmen e las con iendas de
sus súbdi os (1). Pues bien : en la sociedad domés ica co no en la
polí ica , en la amilia como en el Es ado , los allos dados di ec a-
men e po el pode social ni ue on nunca causa de esponsabilidad,
ni es u ie on suje os á e ision. Queda , pues , demos ado has a la
e idencia , si una e dad e iden e es una e dad demos ada po la
azo i y con i mada po la his o ia , que cuando el je e del Es ado
adminis a jus icia , es i esponsable.
Apliquemos es a dóc ina , despues de demos ada con azones
y con ejemplos, á la cues ion p esen e.. Con la mue e del ey, que-
da on acan es en España dos u elas , la de la nacion y la de sus
augus as hijas : una y o a acan e abian sido p o is as en su es-
amen o po el ey , que e a el único que enia el de echo de p o-
ee las. Su eleccion pa a an al os enca gos habia ecaido en S. M.
la eina Doña Ma ía C is ina de Bo bon , su excelsa esposa. De es a
mane a , es a p incesa augus a , en calidad de egen e y gobe na-
do a del eino du an e la meno edad de su excelsa hija , ue desde
en onces el je e sup emo y el sup emo ep esen an e del Es ado.
En calidad de je e sup emo del Es ado, ue el sup emo juez en odos
los li igios , y el sup emo gua dado de odos los hué anos ; como
quie a que esa san a in es idu a y esas san as unciones no. pueden
es a nunca sepa adas de la sup ema po es ad social , que en e
noso os eside en el ey, y cuando el ey es meno , en el egen e
de la mona quía. Pe o al mismo iempo que S. M. la eina Doña
Ma ía C is ina de Bo bon, como je e sup emo del Es ado, e a gua -
dado a sup ema de odos los hué anos, po el es amen o de su es-
poso e a ademas u o a y cu ado a inmedia a de sus augus as lii-
(1) El ibunal de la amilia de los omanos no iene su o igen en la
ley,
que no
hizo o a cosa sino esc ibi y sanciona la cos umb e ya al e ada. Tan cie o
es,
que
esa omnipo encia del pad e es an e io á odas las asociaciones polí icas , y coulem-
po anea solo de las asociaciones dons icas.
- 318 --
Aho a bien : pa a des ui odos esos gobie nos y cualquie a o o
posible , no necesi o de más, sino de adop a la a gumen acion y la
máxima con que cie a escuela libe al ha abie o la más honda b e-
cha en el co azon de la mona quía. Con e ec o : si el ey no puede
se epu ado in iolable é in alible sino enunciando á la acul ad de
ob a y de pensa , po que el que piensa y ob a , ye a y peca ,
y
elque ye a y peca , no puede se epu ado in alible é in iolable,
síguese de aquí , que ni el mona ca en las mona quías absolu as,
ni el mona ca y los cue pos colegislado es en las mona quías cons-
i ucionales, ni el pueblo en las democ acias, pueden exigi pa a sus
leyes una absolu a obediencia y un absolu o espe o ; po que el es-
pe o
no
debe se absolu o sino cuando iene po obje o á una pe -
sona impecable , ni debe se absolu a la obediencia sino cuando se
p es a á una pe sona in alible. Los publicis as que comba o , han
dicho al ey cons i ucional : ó no pienses ni ob es, ó sujé a e á odo
lo que es án suje os odos los que piensan y ob an, odos los que
ye an y pecan, es deci , á la esponsabilidad de odas us accio-
nes : á la discusion, con adiccion y e ision de odos
us
pensa-
mien os. Pues bien : yo eplica é á los que es o dicen , sean cons-
i ucionales ó sean epublicanos : ó enunciad á pensa y á ob a ,
es
deci , á legisla y á gobe na ,
ó
no eclameis lo que no pueden
eclama los que no es án exen os de e o y pecado , es deci , un
espe o absolu o y una absolu a obediencia. O enunciad
á
pensa
y
á
ob a , es deci , á legisla y á gobe na ,
ó
suje aos á lo que
es án suje os odos los que piensan y ob an, odos los que ye an y
pecan , es deci , á la discusion y con adiceion y e ision de odos
sus pensamien os (y ues os pensamien os son ues as leyes)
y
á
la esponsabilidad de odas sus acciones. A semejan e máxima, á
semejan e a gumen acion , no pueden esis i , ni las a is oc acias,
ni las democ acias, ni las epúblicas , ni las mona quías. Luego esa
máxima, como odas las de los publicis as que comba o, es desas o-
sa ; luego esa a gumen acion, como odas las de los mismospubli-
cis as , es absu da.
La
máxima eminen emen e social, la que necesi an
pa a
exis i
odos
los
gobie nos, así
los moná quicos como los cons i ucionales,

_ 319 _
co no los epublicanos, es la de que
—En oda sociedad es necesa-
io que haya uno ó muchos que, conse ando el eje cicio de la a-
cul ad de ob a y pensa , y
.
aunque ye en y pequen, deben se con-
sidei
•
ados como si no es u ie an suje os ni á pecado ni á e o , como
si ue an in alibles é impecables. Es a
es la máxima á cuyo ab igo
i e el mundo : la máxima que en oda la p olongacioni de los iem-
pos his ó icos ha conse ado i o el p incipio social en las en añas
de los pueblos : la máxima que en su en idiable y en idiada sen-
cillez u ie on po inconcusa nues os pad es : la máxima á la que
somos deudo es de los es os de au o idad y de pode que se des-
cub en aquí y allí
( a i nan es in gu gi e as o)
en medio de es e
nau agio uni e sal de odas las po es ades de la ie a : luego es a
máxima es la p o echosa, es la social y la san a.
Siendo es o así, oda la
a gumen acion
undada en que decla-
ando exen a de esponsabilidad á S. M. Doña Ma ía C is ina de
Bo bon po odos sus ac os como u o a y cu ado a de sus augus as
hijas, engo á decla a la impecable é in alible, queda de odo pun o
des uida , despees de habe demos ado que es una máxima con-
o me á los p incipios y con o me á los hechos , enseñada po la
azon y con i mada po la his o ia , la de que en odo gobie no, en
oda asociacion humana , es necesa io epu a á alguno ó algunos,
aunque ye en y pequen , como in alibles y como impecables ; y
que ese uno, que no debe esponde de sus acciones y de sus pen-
samien os, es en las mona quías el ey.
No se me ocul a que con es a án mis ad e sa ios, que esos p in-
cipios pueden y deben aplica se á un mona ca, pe o no á un u o .
Yo me p opongo demos a que deben aplica se ambien al u o ,
cuando
.
el u o es el mona ca ; ó , lo que pa a el caso en cues ion
es lo mismo , cuando el u o es el egen e de la mona quía.
Todos los es ue zos hechos has a aho a pa a conside a dos pe -
sonalidades en la pe sona de los eyes, la una ep esen ada po el
homb e, y la o a po una abs accion, han sido de odo pun o inú-
iles, habiendo encon ado una in encible esis encia, así po pa e
de la azon de los ilóso os , como po pa e del buen sen ido del
pueblo. Es a dis incion escolás ica , si bien se mi a , no iene o o
- 320 —
i)l-O o en el ánimo de sus au o es, sino el de alcanza , á a o de
ella , el esul ado que no pudie on alcaliza nunca en el e eno de la
discusion, sos eniendo que el ey no debia ob a ni pensa , si habla
de se conside ado como in alible é in iolable. Que el obje o de las
dos a gumen aciones es el mismo , se e cla o cuando se conside a,
que si se admi e la dis incion, se sigue de ella necesa iamen e, que
la in iolabilidad de los eyes no se aplica sino á su pe sonalidad abs-
u a , dejando descubie a su pe sona : lo cual co no se e , es lle-
ga con la segunda a gumen acion al pun o á donde no se pudo
llega con la p ime a ; es
.
llega al mismo é mino po un camino
di e en e. Siendo es o así , igo osamen e hablando , no enia ne-
cesidad de ol e á en ila una cues ion que ha quedado' ya zan-
jada : pe o como quie a que en es a clase de cues iones an as-
cenden ales de suyo , no es líci o abandona el campo sin habe
pul e izado bajo odas sus o mas odos los so ismas , me se á pe -
mi ido da al as e , de una ez y pa a siemp e, con la dis incion
escolás ica , como di al as e con la a gumen acion
*
di ec a , de una
ez y pa a siemp e.
Comenza é aho a , como comenzé an es, po admi i los p inci-
pios de mis ad e sa ios, po econoce su máxima,
po descende
á su p opio e eno, po en a de buen g ado en odas
sus
su-
posiciones. Admi ida , pues , su dis incion , eamos sus consecuen-
cias.
Pues o que en el je e sup emo del Es ado hay dos pe sonas,
una mo al que es el ey, o a ísica que es el homb e ; pues o que
el p ime o es i esponsable, impecable é in alible , quedando suje-
o el segundo á esponsabilidad y ep ension , po que lo es á al
e o y al pecado ; suponiendo que ese homb e suje o al pecado y
al e o , que es ey impecable é in alible, come a un deli o, ¿de-
be á se juzgado como un pa icula : lo se á po los ibunales del
eino? Si mis ad e sa ios esponden que no, eplica é que no pu-
diendo explica la di e encia que en e uno y o o es ablecen , sino
po que uno es súbdi o y o o ey, es ableciéndola ienen á enuncia
á sus p incipios y á des ui
su
p opia dis incion, po que admi en
la
máxima que la es con a ia,
la que la aniquila,
la que yo sos engo,
321 —
la
de que
el ey cub e al homb e. Si espondiesen a i ma i amen e,
es ableciendo una pe ec a igualdad en e el que delinque siendo
un pa icula y el ey que como homb e delinque, en onces ins a é
más , p egun ando : si el ey que delinque es condenado á p esidio
¿ cumpli á ó no cumpli á su condena? Si esponden que no, bo an
su p opia dis incion, po que adop an mi máxima, la de que el ey
cub e, al homb e ; si espondiesen a i ma i amen e , ol e ía á p e-
gun a ¿y es ando como homb e en p esidio , gobe na ía como mo-
na ca ? Si esponden que sí , se án consecuen es consigo p opios;
pe o hab án ido á pa a á donde yo que ía conduci los , al absu do
de e se obligados á con esa pa a saca su máxima adelan e, que
con ella se puede ene á un p esidia io po ey. Si e ocediendo
an e el absu do, espondiesen que no, bo a ían su p opia dis in-
cion ; y con undi ían sus dos pe sonalidades, como las con undo yo,
aunque de di e en e mane a : mis ad e sa ios las con undi ían,
po que su homb e des ona ía es a ez á su ey; y yo las con un-
do, po que pa a mí el ey cub e siemp e al homb e.
Los lími es que me impone el deco o , no me pe mi en lle a ,
como se ía muy ácil , es as suposiciones mas lejos. Lo dicho bas a
y sob a, pa a que se comp enda á cuán inmundos lodazales es ne-
cesa io descende pa a pin a al i o y con sus p opios colo es las
consecuencias lógicas de cie as máximas que hoy p e alecen en
el mundo. La ba ba ie de nues a ci ilizacion ha ido concluyendo
poco á poco con las máximas san as qué o ma on el código polí i-
co, eligioso y mo al de los siglos que en nues a pe ulancia llama-
mos de oscu idad y de ba ba ie. En esos siglos, la e dad e a el
alimen o de la in eligencia , y la é el alimen o de los co azones.
Habia e dades econocidas po odos, y p incipios po odos asen-
ados : habia unidad polí ica , social y eligiosa : habia un ó den
ge á quico en el mundo mo al , como le hay en el uni e so. Hoy
dia hemos caminado an o po el camino de la ci ilizacion, que
nues a in eligencia es á í gen y nues o co azon acío ; hemos
pe dido has a la memo ia de las e dades elemen ales que nue*--
os pad es nos asmi ie on como las habían ecibido de sus ma-
yo es. Tenemos al ha u a de ciencia , que hemos llegado al ex
TOMO 11.

21
- 322
emo de no sabe á pun o ijo si hay
Dios ; si la insu eccion es
una i ud
ó un c ímen ; si los
que se le an an con a las au o i-
dades legí imas,
son ebeldes ó son hé oes ; si deben paga
su c i-
men
en un cadalso de made a, ó si se debe e e niza
su memo ia
en una es á ua de b once ; si son sobe anos
los eyes,
ó
somos so-
be anos
noso os ; si debemos obedece los ó juzga los.
Sea de es o lo que quie a , po que no en a en el plan
que me
he azado
el
en ende me en es e géne o de conside aciones , yo
be
debido, pa a llena mi p opósi o
de de ende á una
ilus e p incesa
colmada aye de bendiciones y hoy de ul ajes , aye eina
pode-
osa y hoy íc ima inocen e y esignada, le an a mi oz humilde,
y
eco da cie os p incipios que an bo ándose
ya de la memo ia de
los homb es , po que los he c eido necesa ios ia a sos ene la ue za
de su de echo con a el de echo de la ue za. En es a
a gumen a-
cion a igosa ,
he sido an se e o conmigo mismo , que no he que-
ido ameniza la con
alguna de aquellas lo es que suele
ecoje aquí
y allí el homb e
de imaginacion y sen imien o, en el campo de la
imaginacion y la poesía. Y sin emba go , bien sabe Dios que op i-
mido de
congoja mi pecho y
a asados en lág imas mis ojos, pece-
si aba del apacible espec áculo de su belleza, y de su escu a mi
alma. Pe o , homb es de la e olucion de se iemb e, yo no quise
da os un p e ex o pa a que a ibuyeseis la belleza de la e dad
á
sus ex e io es a a íos ; y despues de habe la con emplada amo o-
samen e, ha sido an a mi leal ad pa a con oso os, y an g ande
mi e en sus p opias pe ecciones, que no quise ado na la con una
sola
lo , y os la be
en egado desnuda.
Ahí
la eneis, con emplad-
la.
Sé
que á mi a gumen acion con es a eis -con anas declamacio-
nes : pe o
sé
ambién que esis i á á ues as declamaciones po
sí sola: Es an g ande la ue za de la e dad, aunque es é p ocla-
mada po los lacos, que pa a que la con as eis, os señalo el é -
mino que Dios os ha señalado de ida.
Po lo demás, no me a e o á lisonjea me de que las ó es se
decla en á sí p opias sin de echo pa a esol e una cues ión
que
no exis e, y pa a decla a se ibunal compe en e de quien mienz.
as ha lle ado en su dies a el ce o de España , no ha sido es
- 323 —
ponsable de ninguno de sus pensamien os y de ninguno • de sus
ac os, sino an e el ibunal de Dios en el Cielo , y an e el ibu-
nal de la pos e io idad en la ie a. Es os p incipios, an iguos como
las sociedades humanas , incon as ables como las e dades di inas*
e e nos como el mundo , no pueden se acep os á los ojos de los
homb es de la e olucion de Se iemb e. Lo sé : pe o sin emba go,
me ha pa ecido con enien e p oclama los aquí , pa a que su p o-
clamación si a de p o es a ; ya que no de einedio : pa a que la
nacion española sepa de pa e de quien es á la buena causa en es e
escandaloso li igio : pa a que la Eu opa, en in, que nos mi a llena
de asomb o y de es upo , pueda se jaez impa cial en es e uidoso
deba e. A mí, solo me ocaba demos a la jus icia que asis e á au
augus a p incesa ; la he demos ado cualquie a (lúe sea el esal a=;
do
de la díseusion , do quien es la jus icia ; es la ic o ia.
Pe o si no me lisonjeo de que las có es se decla en incompe-
en es pa a juzga la conduc a y examina los ac os de S M. la
eina Doña Ma ía C is ina de Bo bon en
•
calidad de u o a y cu ado a
es amen a ia de sus augus as hijas , si no me lisonjeo de que se
abs engan de esol e una cues ion que es á esuel a con la lec u a
dél es amen o del úl imo mona ca ; oda ía me a e o á espe a
que la esolucion que omen, sea a o able al de echo de an au-
gus a seño a. Al llega aquí, abandona é de odo pun o las cues io-:.
nes de legalidad, de de echo y compe encia. Solo conside a é, pa a
que las co es lo conside en ambien en su sabidu ía, qué es lo
que de ellas exijo su p opio deco o , y qúé es lo que de ellas exijen
sus p opios debe es.
Y no se ex añe que hable aquí de sus debe es ; po que soy de
los que c een que no hay de echos absolu os en la ie a : que los
insensa os que los eclaman pa a sí , sean p íncipes , sean asam-
bleas delibe an es , sean pueblos , p onuncian una blas emia con a
Dios , y come en un deli o con a los homb es ; que odo de echo
no limi ado po un debe se llama i anía, como odo debe que
no es á acompañado de un de echo se llama se idumb e ; que las
palab as debe y de echo no han sido nunca sepa adas en e sí, sin
que su sepa acion baya dejado (le da al mundo el espec áculo de

- 324
las bacanales impe iales ó de las bacanales e oluciona ias : sin
que su sepa acion haya dejado de da al mundo el espec áculo de
un homb e en deli io ó de un pueblo demen e. Po es a azon, yo
Tenso que aunque las có es se c ean con de echo pa a examina
p
los í ulos de S. M. la eina Doña Ma ía C is ina de Bo bon á la
u ela de sus augus as hijas, y aunque de hecho los examinen en
su calidad de g an ju ado , oda ia mili an ales azones
de al a
p udencia y de con eniencia pública en a o de an excelsa se-
ño a, ademas de la e iden e jus icia que la asis e , que si las có es
son impa ciales , si se espe an á sí mismas , si consul an su de-
co o, y si ponen el pensamien o en la pos e idad , la
mano en
el co azon
y los ojos en su conciencia, se conside a án obligadas
po
el
más
imp escindible y el
más
san o de odos los debe es, á
econoce el de echo que iene de con inua en la gua da de las
pe sonas y de los bienes de sus augus as hijas meno es.
Si las có es di ijen una mi ada desapasionada bácia la si uacion
de la augus a seño a que de iendo ; si despues conside an
su
p o-
pia si uacion , con emplándose desapasionadamen e á sí
p opias ;
y
sob e odo, si no han ol idado la cadena de acon ecimien os e i-
bles po los que han enido las cosas á pun o de que las có es
sean lo que son , y de que aquella augus a p incesa haya enido
que pasa al o o lado de los ma es ,
no deja án de conoce que
su si uacion, pa a a anca la la u ela, es comp ome ida po demas
y emba azosa.
Hay un pa ido en España que se ebeló , no ha muchos meses,
con a el ono : que pa a escala le le mo ió gue a ; y pa a llega
á la al u a en donde le halan colocado los siglos y el espe o de las
gen es , puso mon aña sob e mon aña , Pellion sob e Ossa , has a
que log ó pone en él sus pies y sus manos. Seño de la co ona,
dueño del ce o, esos símbolos de las po es ades de la ie a, asen ó
sob e España su du a dominacion ; an du a , que no se bo a a
an p on o la memo ia de su desapode ado seño ío. Du an e ese
seño ío , con ocó á los elec o es, y eunidos á su oz, deposi a on
en las u nas los nomb es de los que liabian de eje ce
unpode
cons i uyen e y una au o idad sobe ana. Esa au o idad sobe ana,
325 —
ese pode cons i uyen e, salido del seno de la e olucion como Mi-
ne a de la cabeza de 'Júpi e , son las ac uales có es , que an á
delibe a , á discu i , á esol e en p esencia de la e olucion , que
es su cen inela y su mad e.
Desposeida del ono una muje á quien los homb es dicen ex-
celsa , y
•
I quien los cielos di án san a, se encon ó co no una ex-
anje a en e sus hijos, y co no una ad enediza en su p opio hoga ;
po que la e olucion habia esc i o su ana ema sob e su sag ada
en e , y la habia p i ado del agua y del uego. En onces, con una
oz so ocada dijo adios á su hoga y adios á sus hijos ; y la ino-
cen e eina, hija, esposa y mad e de eyes, se con ió en humildes
elas á la ma , que en iempos pasados habia su cado o a eina
que ni e a hija ni esposa ni mad e de eyes, y e a culpable, en
elas de pú pu a. Hoy dia es, y aun sigue pe eg inando la ilus e
ma ona, eniendo suspensos de su oz que cuen a sus in o unios,
á escla ecidos p íncipes y á pode osas naciones, sin habe encon-
ado eposo ni en la ciudad de odas las delicias, ni en la ciudad
de odos los consuelos ; po que su co azon es á aspasado po una
agudísima lecha, y su alma es á is e has a que se desp enda del
mundo. Cualquie a di ía que Dios, no sa is echo en su bondad in-
ini a con habe o o gado á esa hija de su amo oda la g andeza
que pueden da las p ospe idades, ha que ido que lle e ambien la
que solo pueden da las g andes ibulaciones , pa a que su sien
esplandezca con la co ona de odas las g andezas humanas.
Tal es la si uacion de las có es, y al la de la excelsa seño a
que an á some e á su juicio. ¿ Quién no é , quién no ad ie e,
quién no palpa , que aquí el juicio , y sob e odo la condenacion,
es imposible ? ¿ Quién no é que el encido no es jus iciable del
encedo , que el laco no es jus iciable del pode oso, y sob e odo,
que una condenacion no lle a á el nomb e de jus icia , sino el de
enganza ? ¿ Pueden se independien es las có es en una cues ion
que la e olucion ha esuel o? ¿Pueden se impa ciales en una
cues-
ion en que an
in e esados se mues an los encedo es de se iem-
b e? La si uacion de las có es en es a cues ion es an emba azosa,
que no pueden absol e , si mi an á la e olucion en donde ienen
--- 326 -
1/4,u oi
.
u,
3
en ; que no pueden condena , si
mi an á
su deco o; que no
p
ueden se conside adas po la pos e idad y po la his o ia como
jus as, independien es é impa ciales, sino esponiéndose al iesgo de
que la e olucion las conside e como ing a as ; ni pueden se ob-
sequiosas con la e olucion , sin que acuse su obsequiosa se idum-
b e el ibunal que lo es á un mismo iempo de los eyes y de las
asambleas, y an e el cuál han de compa ece al in las unas y los
o os, el ibunal de la pos e idad y de la his o ia. Si uacion di-
ícil, emba azosa , á que es án condenadas a almen e las asambleas
polí icas, cuando poseidas de un é igo de pode y de un acceso
de o gullo, quie en e igi se en ibunal de los que no ienen ibu-
nales en la ie a1
Si uacion
di ícil , pe o
ine i able, cuando las
asambleas
polí icas , ol idando las lecciones
de la expe iencia , no
ad ie en que en
p esencia de un ey que ni es encido ni es en-
cedo , no pueden se o a cosa sino cue pos colegislado es ; que
en p esencia de un usu pado de los ue os nacionales, no pueden
so o a cosa sino escla as ; que en "p
esencia de un ey encido,
no
pueden se sino su e dugo ; que no pueden se sino
lo
que han
sido has a aquí las có es
españolas , lo que la Con encion ué en
p esencia de Luis , lo que el senado omano ué en p esencia de
Tibe io.
Aho a bien : en la suposicion de que las có es , desp eciando
conside aciones an g a es, -se e ijan á sí p opias en ibunal com-
pe en e pa a examina la conduc a de S. M. la eina Doña Ma ía
C is ina de Bo bon en calidad de u o a y cu ado a de
sus
augus-
as hijas, yo pe sis o en c ee , has a que una is e
expe iencia me
demues e
lo con a io ,
que se
conside a án en la necesidad
im-
p escindible
de da un
allo
a o able pa a gua da sus ue os á
la jus icia, pa a sal a su p opio deco o, y pa a asegu a su buena
memo ia. Yo pe sis o en c ee
que las conside aciones de con e=-
niencia
pesa án más en su ánimo , que las conside aciones depa -
ido; y más que el o o de los e oluciona ios , el o o del mundo.
Yo pe sis o en c ee que las có es no que án se más e olucio-
na ias
que la
e olucion. misma , desa ando los únicos ínculos que
la
e olucion no se a e ió á desa a : los
únicos que exis en en e
- 327
las augus os hué anas y su excelsa u o a. Yo pe sis o en c ee
que las có es no se án más e oluciona ias que la e olucion misma,
a e iéndose á p o ana el égio hoga que la e olucion misma pe -
donó, cuando p o anó el égío ono ; po que al he i á la eina, la
al ó co azon pa a he i ambien á la mad e. Yo pe sis o en c ee
que las
có es
es ima án en su al a p udencia , que es iempo ya de
hace una es acion en el camino de su ápido p og eso, no sea que
engan á desapa ece de odo pun o los úl imos es os de es a des-
mo onada mona quía ; po que en onces pod á sucede lo que ha
sucedido ya o as eces en o os iempos y en o as ie as, lo que
es á en la na u aleza de los sucesos humanos , lo que es ley de
las eacciones polí icas : que en el mismo dia en que el pa ido
encedo llegue á los
-
Es ados-Unidos, la nacion llegue á Cons an-
inopla.
Po lo que hace á mí, mi conciencia me dice que le an ando la
oz en de ensa de la ilus e p osc ip a , he cumplido con el más sa-
g ado , con el más dulce de odos los debe es ; y que mi ob a se á
acep a á los ojos de odos los españoles leales , que llo an como ca-
balle os, si no des ios, po que jamás se des ió de su amo aquella
excelsa
*
seño a , ausencias y desdichas de su dama.
Pa is, 31 de julio.
Los pe iódicos de es a capi al han dispu ado la gamen e en e sí,
sob e si la ca ás o e que cub e de lu o á la F ancia, es una leccion
de la P o idencia , ó un golpe del des ino : y supues o el p ime
ex emo de es a hipó esis , sob e si la leccion iba di igida á la di-
nas ía einan e , ó si debia se aplicada á las e oluciones. Si yo
hubiese de en a en es a con o e sia , me pond ía del lado de los
que sos ienen que la ca ás o e que llo a la F ancia, es una leccion ;
po que es oy ín imamen e con encido de que no hay ca ás o e
ninguna que no lo sea pa a las sociedades humanas : di é más ; en
iempos de e uel as y de disco dias ci iles , cuando odos los pa -
idos y odos los homb es , cuando odas las in eligencias y odos
los b azos han con ibuido á la ob a de pe dicion que las e olu-
ciones consuman , la P o idencia no en ia lecciones que no sean
di igidas á odos : siendo de odos el e o , á odos dis ibuye la
enseñanza. i Ay de los que no ap endan de las ca ás o es que en
la ho a de su i a en ia como mensaje os ! ¡ Ay, sob e odo , de los
que especulando con ellas , oman en ellas ocasion pa a ec imina
á los que llaman ad e sa ios , no siendo sino sus cómplices en un
mismo deli o ! Digo es o , po que los legi imis as de F ancia suelen
ol ida ecuen emen e , que la e olucion que condenan , es la
ob a comun de los que la hicie on y de los cine la p o oca on.

- 337 —
Pe o sea de es o lo que quie a , y considé ese ó no se consi-
de
•
e es a ca ás o e como una leccion pa a la conciencia , es sin
duda ninguna , en la ocasion p esen e, una iluminacionpa a el
espí i u : á esa iluminacion y á la que de aman las lecciones que
acaban de ealiza se , somos deudo es de algunos da os p eciosos
pa a pode juzga con acie o ace ca de los pa idos que comba en
aquí po la dominacion de la F ancia.
Si hay una época en que los pa idos polí icos se clasi ican , y
en que cada uno p ocu a dis ingui se de los que le son con a ios,
es cie amen e en iempos de una eleccion gene al , en la que cada
uno aspi a á alcanza la ic o ia po su pa e , en nomb e de sus
p incipios. En onces sucede, que cada uno desplega al ai e su ban-
de a , o mula su p og ama , publica el símbolo de sus c eencias
polí icas , hace p o esion de su é , de iende su dogma. Tal es la
cos umb e cons an emen e seguida y uni e salmen e adop ada en
odos los pueblos egidos po ins i uciones lib es. Noso os la hemos
omado de la F ancia : la F ancia , de la Ingla e a : la Ingla e a,
de la na u aleza misma de las cosas. Pues bien : los que han p e-
senciado aquí las úl imas elecciones , han asis ido á un espec áculo,
nue o en los gobie nos cons i ucionales. Los pa idos se han p e-
sen ado á solici a los o os de los elec o es, ocul ando su p og ama,
disimulando su é , ol idando su símbolo , y plegada su bande a.
Los conse ado es se han abs enido cuidadosamen e de deci al oido
de la nacion que son minis e iales.. La oposicion dinás ica ha lle ado
la p udencia has a el pun o de disimula sus p incipios con a oda
idea de gobie no : el adicalismo , sobe bio y audaz po la na u a-
leza misma de sus eo ías polí icas y sociales , no se ha p esen ado
al comba e
con el e ible a ie e con que ha de ab i la b echa en
el mu o que p o eje á la sociedad y á la nue a dinas ía. Todos se
han p esen ado, á la lid , ino ensi os , descolo idos , siendo modelo
de inocencia y mansedumb e. Todos al habla han men ido : odos
han engañado á la F ancia. La F ancia en ecompensa los ha en-
iado á odos á los escaños de los legislado es.
Si es e espec áculo si e pa a demos a alguna cosa , si e
pa a demos a —lo p ime o; que en F ancia no hay una e dade a
99
TOMO
u.
33S
nacion—lo segundo; que no hay e dade o gobie no y lo e ce o;
que den o de la nacion y al ededo del gobie no no hay e dade-
os pa idos—y inalmen e , como consecuencia necesa ia de odos
es os hechos , que las ins i uciones es án en comple a y ápida de-
clinacion ;que nada se a i ma ; y que odo se disuel e. La é polí ica
se ex ingue en es a nacion : su b azo no conmo e á las mon añas.
La F ancia ué una nacion, en iempo del impe io. La es au acion
se encon ó en p esencia de dos pa idos pode osos. Hoy la e o-
ucion de julio solo iene delan e de sí el pol o de la nacion y el
poli- o de los pa idos ; y ademas de es o , á M . Guizo , que quie e
conse a lo que sabe que ha de pe de ; á 151 . Thie s , que aspi a
á alcanza lo que no puede consegui ; y á
"
M . Odilon Ba o , que
no sabe lo que quie e. Ya iba á pasa en silencio á M . de Lama -
ine , especie de conse ado adical y de poe a p ác ico , cuya
na u aleza mo al es el esul ado de odas' las an í esis. Un dicho de
es e insigne a on pasa á á la pos e idad mas emo a. En el dis-
cu so qne acaba de p onuncia an e los elec o es con mo i o de su
candida u a , dejó escapa de sus lábios es a no able sen encia «¿,sa-
beis lo que es un dipu ado ? un dipu ado es un pueblo.» Yo sabia ó
c eia sabe lo que e a un dipu ado , an es que M . de Lama ine
die a á luz es e
.
a o ismo ; aho a lo igno o absolu amen e : lo
único que sé , es que un
candida o
es una
anidad ,
seño es e-
dac o es.
Us edes ienen no icia , y yo lambien la engo, de dos dipu a-
dos que pueden llama se
pueblo :
pe o esos dipu ados
DO
se sien an
en los escaños de los legislado es anceses , sino en el pa lamen o
inglés y en el pa lamen o de España.
0
4
Connell , Olano ; ean us-
edes dos únicos homb es , que en oda la p olongacion de los siglos
han podido llama se
pueblo ,
sin que es a exp esion sea en sus
lá-
bios ni hipe bólica ni idícula. Uno y o o son ep esen an es de dos
pueblos op imidos : uno y o o son ep esen an es de dos pueblos
conquis ados : uno y o o han di igido su palab a á los i anos y á
los despojado es de sus san os ue os y de su san a independencia.
O' Conneli , ep esen an e de un pueblo cuya op esion comienza
con su his o ia , y no acaba á sino con la his o ia de Ingla e a , es
- 339 —
pueblo odos los dias.
Olano , ep esen an e de un pueblo despojado
y op imido aye , pe o cuya op esion y cuyo despojo no du a á sino
lo que du e la e íme a dominacion de sus despojado es , ha sido
pueblo un dia
solamen e. Pe o ambos han sido pueblo. Demós enes
ué el mas g ande de odos los o ado es del mundo ; pe o no ué
mas que un homb e : Cice on ué un académico : Mi abeau una ac-
cion : Be ie es un pa ido. Demós enes hablaba en nomb e de las
an iguas i udes á un pueblo comp ado po el o o macedonio. Ci-
ce on hacia ases , menos pa a sal a á su clien e , que pa a mi-
a se en ellas como en un magní ico espejo. Mi abeau ué elocuen e
po mil causas ; pe o sob e odo , po su
impudencia ,
que es la ca-
lidad dis in i a de odas las acciones. Be ie iene la elocuen-
cia
de los ecue dos , elocuencia p opia de los pa idos que se.
acaban.
Mi ad aho a á O' Connell , ese cíclope i landés que ha hecho de
Ingla e a su yunque. En los es einos eunidos, ninguno oca con
su cabeza á su odilla. Los homb es le mi an con asomb o , como
si ue a un semi–dios ó un gigan e an idilu iano. Él hace con su
palab a lo que Paganini hacia con su iolin, en donde es aban como
do midos , pa a despe a obedien es á su oz, los sones de odos
los ins umen os. La oz de O
<
Connell es apagada y a onado a,
oscu a y cla ísima , blanda y ib an e : gime como una a pa, b a-
ma como el ien o, en usiasma como un himno : O' Connell es ángel
de la I landa , demonio de la Ingla e a. En los de as ados cam-
pos
i landeses ,
su oz cae sua e y consolado a : en el pa lamen o
inglés , su oz lanza imp ecaciones; mien as que su mano agi a las
se pien es de las u ias. 0
1
Connell es sublime como Demós enes,
impuden e como Mi abeau, melancólico como Cha eaub iand, ie no
como Pe a ca , g ose o como un lacayo , b u al como un sal aje,
p uden e en el campo pa lamen a io como Ulises en el campo de los
g iegos, impe uoso, eme a io y audaz como Ayax pidiendo al Cielo
la luz pa a mo i con el sol del mediodia. En aquella na u aleza i-
quísima, hay algo de la na u aleza del capi an, algo de la na u aleza
del sa gen o , algo de la na u aleza de un i
ey,
y algo de la na u a-
leza del
paisano del Danubio : iene mucho del homb e sal aje ,
- 340
mucho del homb e ci ilizado : es zo a y leon á un mismo iempo.
Es malicioso y cáus ico , co no el Me is ó eles de Goe he. Es inocen e
y cándido como un niño. Es odo lo que es un pueblo : y un pue-
blo lo es odo.
No puedo nega que dejo la pluma con place pa a mi a amo-
osamen e con los ojos de mi imaginacion es a igu a sublime , si
bien me asus a algun an o.
Mis ojos a óni os le mi an , inclinada la
en e augus a sob e el a pa nacional , de donde a anca su mano
gemidos an dolo osos y p o undos, como no los escucha on jamás
los hijos de los homb es. Cualquie a di ía que es Osian , y que le
piden enganza desde su ono de nubes las almas melancólicas y
aspa en es de sus pad es.
1 I landa !
e de I landa ! ca ólica I landa alég a e en medio
de u humillacion y de u
se idumb e! E es escla a , es e dad :
andas es ida de je ga : no comes sino las co ezas de us á boles
y las ye bas de us campos : no pisas sino ab ojos : no a as as
sino cadenas : no due mes sino en
u
lecho de paja. Pe o en ese
lecho has dado á luz á un ey : ese ey ompe á las cadenas de su
mad e. ¡ I landa ! e de I landa ! ca ólica I landa ! alég a e en
medio de u humillacion y de
u
se idumb e !
Si u ie a algun iempo delan e de mi , una ho a siquie a, es oy
segu o de que habia de e a a bien á esa nacion y á ese homb e,
que , sin sabe
cómo ,
han enido á pone se delan e de mi imagi-
nacion y á co a el hilo de mi discu so : yo pensé habla de la e-
elacion que lle an consigo los g andes acon ecimien os del dia : la
mue e del duque de O leans ,
y las elecciones gene ales : del úl i-
mo acon ecimien o , he hablado poco ; del p ime o , nada. M . de
Lama ine , O' Connell , I landa , y el co ed que á á pa i , y yo
que no me he pues o á esc ibi á Vds. sino á úl ima ho a, enemos
la culpa. El co eo p óximo , habla é de odas es as cosas , ó de al-
gunas de ellas solamen e , ó de o as cosas dis in as ; y sob e odo,
de Olano. Me he p opues o que mis ca as sean una con e sacion,
y lo se án : po que no engo iempo pa a o a cosa , y po que las
con e saciones o ecen una amable y encan ado a incohe encia.
O o co esponsal di á á Vds. lo que ocu e yo les di é lo que
341
pienso, es deci lo que pienso en el momen o en que esc ibo; y p o-
bablemen e, se á mejo que lo que pienso
despees
de la gas medi-
aciones. Es un p oblema ilosó ico , muy di ícil de esol e , si
piensa uno mejo cuando imp o isa , ó cuando digie e sus pensa-
mien os. Las azones en p o y en con a son iguales , como las de
odos los p oblemas : an cie o es, que la azon humana es la ma-
yo de odas las mise ias del homb e. Sin la é , no sé lo que es la
e dad, y no comp endo sino el escep icismo. Pe o ad ie o que, al
pasa , en mi ápida con e sacion, de unas cosas á o as, oy iloso-
so ando ;
y aun no
ha llegado su u no á la iloso ía.

Pa is, 6 de agos o.
•
i y
RATÁBASE
un día en el Cong eso ,

no se con cuál ocasion ni
pa a qué , po que en mi c áneo es á comple amen e dep imido el
ó gano de la memo ia , de la ley hecha en có es pa a el a ianza-
mien o de los ue os concedidos á las p o incias exen as en el cé-
leb e con enio de Ve ga a , cuando 1Dle epen e se le an ó de su
asien o un seño dipu ado , que has a en onces habla gua dado un
silencio p o undo. Los ascongados die on no icia de su pa ia á
los
que po cu iosidad le p egun a on : el p esiden e dijo al Cong eso
su nomb e. Las p ime as palab as, caidas ímidamen e de los lábios
del desconocido o ado , ue on á pe de se en aquellas bó edas au-
gus as , y á es ella se en la indi e encia uni e sal. El o ado con-
inuaba , sin emba go , como si habla a en al a oz consigo mismo;
y hablaba consigo mismo , co no quien es á poseido de una di i-
nidad , y aquejado de u bulen as emociones. Algunos pe iodos
en á icamen e queb ados , algunas exp esiones p onunciadas en son
de ie nísima queja , algunos acen os llenos , sono os , obus os, co-
menza on á cau i a poco á poco la a encion de los espec ado es,
que á su ez comenza on á sospecha que el o ado es aba poseido
de una pasion elocuen e , ó en posesion de los sec e os mas ecón-
di os del a e. Pues as así en elacion y en a monía el alma
del o a-
313
do y las almas de los oye i es , los oyen es , sin sabe cómo,
pe die on su in.di e e
-
cia ; y cuando quisie on mi a po sí , se en-
con a on has a sin lib e albed ío. En e an o , el o ado habia ido
c eciendo, c eciendo , ambien sin sabe se cómo, has a al pun o,
que no pa ecia sino que la asamblea es aba en él , más bien que
él en la asamblea. Al compas de los la idos de su co azon , la ian
odos los co azones. La asamblea se indignaba , gemia , se llenaba
de san o y de p o undo ho o ó de eléc ico en usiasmo , cuando
el o ado dejaba cae con ulsi amen e sus deso denadas ases ,
como desde su ípode sag ado la a o men ada Sibila.
En ano la oposicion b amaba de cóle a po sacudi el yugo
del magne izado impe ioso. So do el magne izado á sus b amidos
y á sus plega ias , enia en su mano de ie o su co azon palpi an e.
La hiena con e ida en paloma se sen ia ascinada
.
po los ojos de
la se pien e.
En e an o, el o ado , siguiendo en su ápido uelo, nos ans-
po aba en espí i u á las al ísimas mon añas que escucha on el ju-
amen o que hizo nues a é en p esencia de Dios y en p esencia de
los homb es. Allí se llama on he manos los que habían sido enemi-
gos : se die ón el ósculo de paz los que habian hecho pac o con la
mue e : los que solo se habian saludado con la lanza , se en ia on
en onces un ie nísimo saludo : pa ie on el pan los que solo ha-
bian pa ido el campo y el sol de las ba allas : los que no conocian
del dicciona io sino el g i o de gue a , en a on allí en plá icas
anquilas y sab osas. Po las mejillas de los gue e os co ió el
llan o de las muge es , y la inocencia de los niños ue á e ugia se
en el co azon de los leones ; y oda es a escena , digna de los iem-
pos p imi i os , es aba animada po un pueblo inmenso , ex á ico
de place , loco de jubilo; po un pueblo inmenso , á quien cub ía
á mane a de un magni ico dosel un cielo pu ísimo , bañado de un
sol esplandecien e; po un pueblo inmenso, e e en emen e asen-
ado en las e e nas y o ísimas mon añas que ecibie on los p ime-
os agidos y el úl imo alien o de sus hé oes , siendo á un iempo
mismo cuna y sepulc o de sus hijos , de sus he manos y de sus
pad es. Y un no se qué de eligioso y de san o agaba po el am-
- 344 —
Men e , y dila ándose po aquellos campos, cubie os oda ía de ca-
dá e es insepul os, pa ecia el eco de las celes es a pas, que es e-
mecidas can aban — «Paz á los homb es de buena olu ad en la
ie a : glo ia á Dios en la al u as. »
Y ese inmenso pueblo es el que habló aquel dia po boca del
o ado inspi ado. Ese inmenso pueblo ué el que po su boca pidió
cuen a á la e olucion, de sus sac ílegas ob as : ese inmenso pueblo
ué el que puso pa o has a en los ué anos de los huesos co oidos
de los que abian ju ado se pe ju os : ese inmenso pueblo ué el
que amenazó aquel dia á la e olucion con la cóle a di ina y con
la exec acion de los homb es.
Es ama que el o ado , en
la noche que p ecedió al dia de su
iun o, ué acome ido de un pa o desusado, que pene ó has a en
lo ín imo de sus ca nes ; que ió en ision ma a illosa al genio
he moso de las p o incias Vascongadas sen ado al pie de su lecho,
oscu ecida po neg as somb as la en e, descompues o el cabello,
pálidas las mejillas , la mi ada he óica calda en desmayo , y en
míse a pos acion los b azos a oniles : que hizo esona en sus
oidos el acen o que ido de sus mon añas , y es as palab as llenas
de aus e a g a edad y de dulzu a ine able: — «¿qué e de ienes?
le án a e de iéndeme : Dios que oyó el ju amen o de Ve ga a, e
mi a á desde el Cielo , y yo es a é.á u lado. — Y el o ado
se
le-
an ó hecho o o homb e : y ese homb e e a un pueblo , y ese pue-
blo alcanzó aquel dia en la ibuna nacional una ic o ia igual á la
que habia alcanzado en los campos de Ve ga a.
Y hoy dónde es á hoy ese pueblo encedo ? dónde es á el
génio
de la libe ad, *que le cub ió siemp e con sus alas p o ec o-
as?
¿dónde es á el ju amen o que sus mon añas escucha on? ¿dón-
de la he mosa au o a de la paz que amaneció en su ho izon e ? Todo
ha pasado ya : has a la memo ia de odo, bo ada po o a memo-
ia que a anca lág imas de mis ojos , gemidos de mi co azon ,
has a la pluma de mis manos.
Allí es án los sepulc os de mil íc imas ; y sob e esos sepulc os
soli a ios , se le an a can ando una bá ba a ic o ia, un móns uo
lleno de sang e.
-345--
Apa emos la is a de es e móns uo. No la apa a Dios am-
bien ? ijémosla en aquel sepulc o : allí yace, lejos de sus amigos
y de la pa ia que le ió nace , el mejo de odos los homb es (1) , el
más leal de odos los súbdi os, el más iel de odos los amigos. Yo
e saludo hincado de odillas , hé oe sin acha , noble caballe o ! u
ida y u mue e ue on ejemplo de i ud. Ca on de la p esen e
edad, es a edad no e conoció,
y
no e me ecía. Tú i es en el Cielo:
esa es u pa ia , a on jus o. Mí ame desde allí , me amas e an o!
Yo e saludo o a ez, y o a ez. Jamás sald ás de mi co azon,
memo ia que ida : nunca e apa a ás de mis ojos , somb a do-
lien e

Seño es edac o es , no puedo mas.
(1) Segun mis in o mes , la pe sona á quien se alude, es el desg aciado gene al
Mon es de
Oca.

(No a del edi o .)
- 352 —
os días a o men ado po su genio , y i e hoy a o men ado po su
o gullo. Su educacion li e a ia ué clásica su educacion polí ica,
moná quica ; su educacion mo al, eligiosa. Cuando nació á la ida
de la in eligencia , mi ó al ededo de sí, y sus ojos pudie on con-
empla llenos de espan o la sang ien a huella que en el suelo de la
F ancia abian dejado las e oluciones. Tenía á la sazon en sus ma-
nos el es anda e de la eaccion polí ica , eligiosa y li e a ia Cha-
eaub iand, cisne di ino que can ó á la Eu opa los cán icos del Cie-
lo : poe a inspi ado , misione o sublime , que pa a de ama po
odas pa es la palab a e angélica , la palab a ci ilizado a , aban-
donó su hoga , y se ué pe eg inando po él mundo. Las ob as de
Cha eaub iand ue on el p ime encan o de Lama ine; la glo ia de
Cha eaub iand ué su p ime a ilusion , como la p ime a , la más
pu a de odas sus ilusiones : alcanza Cambien esa glo ia , ué su
p ime a espe anza. Do ado de una iquísima ena, de una imagina-
cion a dien e á un mismo iempo y ecunda , nu ido con la lec u a
de odos los g andes poe as , y -lle ado como po la mano , po el
más g ande poe a de su siglo , Lama ine puso sus ojos en Dios, sus
manos sob e la li a , y dejó escapa de sus lábios los más pu os, los
más blandos , los más ine ables acen os. En onces dió á luz sus p i-
me as
Medi aciones.
Es as
Medi aciones
se án siemp e el más sua e manja pa a las
almas ie nas , eligiosas y dolo idas : en ellas , Lam
a
ine no es un
poe a que can a , es un poe a que gime : y sin emba go , no gime
como los demas homb es ; gime como los poe as , cuyo gemido es
un consuelo pa a los des en u ados del mundo. Conside adas es as
p ime as
Medi aciones
bajo el aspec o del a e , son un modelo en
el géne o eligioso y elejiaco. Dis ínguense po la sua idad de los
oques , po lo co ec o de la diccion , po la blandu a de las in as.
Es monó ono , po que es monó ono el dolo ; pe o dá el úl imo o-
que á sus composiciones an á iempo y con an ma a illoso a i icio,
que e i a siemp e el cansancio , ese escollo de los poe as plañido es
y las ime os : yo no conozco nada más di icil , que ace a á da
la con enien e ex ension á las composiciones consag adas á la ex-
p esion de las melancolías del alma , y á la aleg ia de los es ines :

- 353 —
no conozco en es e géne o más que dos modelos acabados :
Lama -
ine , y Anac eon e. Nues o Melendez puede se imi ado sin peli-
g o. En cuan o á nues o g an He e a , ídolo de la escuela se i-
llana , y has a cie o pun o, po su magni icencia lí ica, de odos los
aman es de las le as españolas, no es un poe a elejiac6 sino cuando
ie e la inspi acion bíblica á nues o idioma ; ue a de ahí , es un
esc i o de malas elegías.
Despues de habe publidado sus
Medi aciones,
dió á luz Lama -
ine sus
A monías Poé icas.
En es a nue a publicacion, se mani es ó
más ico , más a iado , más i il , pe o ambian más impacien e
de odo yugo , más lib e de odo eno. Conside adas las
A monías
Poé icas
en sus po meno es , lle an una g an en aja á las
Medi a-
ciones
eligiosas •, pe o se quedan muy a ás , conside adas en su
conjun o : las
A monías
son supe io es bajo el pun o de is a de la
inspi acion , pe o son in e io es bajo el aspec o del a e. En es e
sen ido , puede deci se con e dad , que en es a nue a publicacion
de Lama ine , hay po un lado p og eso , y po o a lado , deca-
dencia. Sin emba go , ácil e a de adi ina que la decadencia habla
de p e alece , siguiendo es e camino a iesgado ; como quie a que
los poe as que se emancipan del a e , pa a con e i se en escla os
de lo que llaman sus p opias inspi aciones , an siemp e á cae en
un ago y apo oso somnambulismo.
En es a época c í ica pa a nues o poe a , se e i ica on dos
g andes acon ecimien os , p i ado el uno , público el o o , que ace-
le a on su as o macion absolu a. Hablo de la e olucion de julio ,
y de su iaje á O ien e. Su iaje le as o mó de poe a ca ólico en
poe a pan eis a ; la e olucion le as o mó de poe a en homb e de
Es ado : Lama ine no ué nunca un poe a ca ólico de buena ley. El
Ca olicismo no ué nunca pa a él una eligion , sino una
.
poesía :
no
le can ó, po que es u iese hondamen e poseído de su belleza mo al,
sino po que , al ab i sus ojos á la luz , sin ió sus ojos deslumb a-
dos con sus magní icos esplando es. Lama ine , po o a pa e ,
no es homb e que sien e , sino homb e que imagina sus sen imien-
os. Cuando aspo ado al O ien e, se sen ó en la cuna misma de
odas las eligiones, su alma, ambiciosa de ola po nue as es e as
Tomo 11..

23
- 354
y de descub i nue os ho izon es , se sin ió como anegada en aque-
llos agos y espléndidos ecue dos de las eligiones o ien ales. Dueño
el O ien e de su imaginacion , ué dueño del homb e. En onces le
sucedió lo que á los ilóso os de la escuela de Alejand ía; que u -
bada su alma con el iquísimo y a iado espec áculo de odas las
iloso ías y de odas las eligiones del mundo, quiso cons ui con sus
manos una eligion , de los aglome ados escomb os de odas las
eligiones; y una iloso ía, de los agmen os dispe sos de odas las
iloso ías. La nue a iloso ía y la nue a eligion hablan de se una
misma cosa ; y esa cosa labia de se la más comp ensi a , la más
gene al que ue a posible ; e a necesa io aba ca y explica en una
sola ó mula á Dios, al mundo y al homb e ; sé es idén icos y unos
en su esencia , a iados y múl iplos en sus mani es aciones : es a
iloso ía , que es una eligion , se llamó
Filoso ía Humani a ia :
es a
eligion , que es una iloso ía , se llamó
Pan eismo.
En el dogma
pan eís ico, odo lo que exis e , es pa e in eg an e de Dios; Dios es
odo lo que exis e; de cuya con usion exó ica y ex a agan e iene
á esul a , que ni Dios es Dios, ni el mundo es mundo, ni el homb e
es homb e : los ilóso os alejand inos , que iendo eno a lo odo ,
ue on á pa a , de consecuencia en consecuencia , al aniquilamien o
de odas las cosas. Si la cabeza más i me se sien e des anecida con
es a con usion de odas las iloso ías y de odas las eligiones del
mundo , la de Lama ine , que nunca es u o muy segu a, y que no
es á cons uida pa a se asien o de g andes doc inas ilosó icas , se
des aneció de una mane a lamen able. Los p ime os u os de es a
as o niacion ue on el poemi a in i ulado
Jocelin,
y el que in i uló .
la Caida de un Ángel.
Uno y o o no son más que agmen os de un
poema de gigan escas p opo ciones , en el cual la humanidad es el
hé oe , y el
'
uni e so el ea o.
*
Conside ados esos poemas po el
aspec o ilosó ico , son la exposicion labo iosa y oscu a de los mis-
e ios del pan eismo o ien al ; mis e ios , que es án ha o mejo
explicados y ha o mejo desen uel os en P oclo y en Plo ino. Con-
side ados bajo el aspec o del a e , hacen eni las lág imas á los
ojos , al conside a en el ángel pu ísimo que lle ó como una sua e
o enda al al a sus cas as modulaciones, un ángel bañado oda ía
- 355
de luz , pe o de ocado del Cielo que no quiso po mo ada. En ano
se p ocu a á encon a en es os poemas aquel a i icio de dis ibu-
cion , aquella sua idad de lineamien os , aquella e su a y limpieza
de diccion , aquella blandu a de oques , aquella ica sob iedad de
imágenes , aquella es udiada g aduacion de in as ; en una palab a,
aquel sen imien o p o undo de la belleza poé ica , de la belleza del
a e , que se descub e en sus
A monías Poé icas
y en sus
Medi acio-
nes
eligiosas. El es ilo es di uso y descuidado , la diccion es inco -
ec a , la dis ibucion de las pa es , a bi a ia : la ena del poe a
'es ecunda y abundan ísima siemp e ; pe o desde luego se echá de
e que el poe a , pe dido el dominio sob e sí p opio , se abandona
á la me ced de sus inspi aciones , sin sabe saca pa ido de esa e-
cundidad, ni pone lími es á esa pelig osa abundancia. El audal de
su poesía co e siemp e abundoso , pe o no limpio : po que ha sa-
lido de su lecho, y co e sob e malezas que le en u bian , lib e de
la p ision de sus má jenes.
Una -palab a
.
oda ía , pa a explica la as o macion que ha sido
o igen de su decadencia. Lama ine , nacido en una época de es-
au acion eligiosa , en una época en que esa es au acion se e i-
icaba bajo los auspicios de un homb e de genio que se consag ó,
más bien que á explica los dogmas aus e os , á can a las magni-
icencias y las pompas de la eligion c is iana , no ió nunca en la
eligion la uen e de la e dad , sino la uen e de la poesía ; y con
la sed poé ica en =los lábios , ué á bebe las i as aguas de esa
uen e. Aplacada su sed, se conside ó á sí p opio; y econociéndose
poe a , no c eyó necesa io bebe ya de aquellas aguas , sino aban-
dona se á sus p opias inspi aciones. Es a as o macion de su alma
se mani ies a ya en sus
A monías poé icas ,
en las cuales comienza
á despun a , como he obse ado an es , aquella espon aneidad de
inspi acion , que habia de se causa y o igen de más ascenden-
ales mudanzas. Llegado al O ien e , dió un paso más : y no se con-
en ó con deci — « la poesía es independien e de la eligion» ;
sino que pasando mas allá , dijo , — « la uen e de la eligion es la
poesía.» —En onces esc ibió sus úl imos poemas , en donde se e-
ela una nue a eligion á los homb es , y se anuncia un nue o
- 356 —
dogma á los pueblos. En sus
Medi aciones ,
Lama ine es el poe a
eligioso , el poe a escla o del dogma.: en sus
A monías ,
es el
poe a independien e, el ilóso o acionalis a : en sus úl imos poemas,
es el poe a dios , el ilóso o pan eis a del O ien e. Su caida es la
caida del ángel de las inieblas quiso se Dios ,
y
no pudo se Dios,
y dejó de se ángel : quiso se más luminoso , y ué odo oscu idad :
quiso escala el Cielo , y ué de ocado al abismo.
Sigámosle en sus as o maciones polí icas , como le hemos se-
guido en sus as o maciones poé icas y eligiosas.
• Lama ine comenzó po ene a p o undamen e el dogma de
la
unidad del pode , y de la legi imidad de los eyes , como el dogma
undamen al de la ciencia. Cuando c eyó en la au o idad eligiosa ,
u o é en la au o idad polí ica. Cuando c eyó en las eglas in lexi-
bles del a e , c eyó ambien en los p incipios inmu ables po los
que se igen y gobie nan las sociedades humanas : cuando c eyó
que había un código de debe es pa a los poe as, c eyó que habia un
código de debe es pa a los pueblos. En es a p i he a época de su
ida , alejado de los negocios , no conside ó la polí ica sino .en abs-
ac o , y aca ó los dogmas ecibidos como un súbdi o e e en e.
Pe o llega la e olucion de julio ; y llega , cuando se habia e i i-
cado ya la p ime a as o macion de su alma en la egion de la
poesía : y de la misma mane a que habia dicho en p esencia de su
Dios :— «yo soy,' y soy po mí
mismo ,
y i o de nii p opia ida»
—dijo ambien, — «el pueblo exis e, y exis e con una ida p opia;
y exis e con de echos , con de echos iguales á los de echos de sus
eyes ; el dogma de la legi imidad exis e , pe o exis e ambien el
dogma de la sobe anía del pueblo. »—En onces, homb e del pueblo,
quiso se pa ícipe de su sobe anía , y ué elegido dipu ado. En la
p ime a época de su dipu acion , andu o oscilando en e el dogma
de la sobe anía n
'
acional y el dogma de la legi imidad de los eyes.
E a legi imis a po sus ecue dos , y e oluciona io po sus nue as
inclinaciones. En onces mili ó debajo de las bande as del pa ido
conse ado , pa ido análogo
á la índole p opia
de sus nue os p in-
cipios , pues o que se p opone po obje o una pe pé ua ansaccion
en e el ó den y la libe ad , en e los de echos de los pueblos y los
357
de echos de los- p íncipes. Pe o ino la época de su úl ima as o -
macion poé ica ; y en onces de la misma mape a que habia dicho
.«la uen e de la eligion es a en la poesía ; el poe a hace nace
las eligiones de sus p opias en añas ; el poe a es Dios»

dijo :
«los eyes se hacen po la olun ad de los pueblos ; el pueblo es el
c iado ; los eyes son s i hec hu a ; el pueblo es sobe ano : el ey
es súbdi o del pueblo ; ó po mejo deci , el pueblo es ey.»
Con e ec o : léase su úl imo discu so , su discu so sob e la cues-
ion de la egencia , y se e á que en él no dice o a cosa ; quie e
la egencia elec i a y la egencia de la mad e ; y quie e la una y
la o a , pa a que el pueblo enga ocasion de ad e i á los eyes,
que han nacido del pol o , y que se han de con e i en ol o con
el iempo.
Tal es el es ado ac ual de sus as o maciones. No pudiendo pe -
manece po más iempo en las ilas del pa ido conse ado , y no
a e iéndose oda ía á lle a en su bande a los colo es democ á-
icos , es á al en e de un e ce pa ido , que se llama socialis a,
ó conse ado p og esi o. Es e homb e se á un obs áculo cons an e
al desa ollo de las ideas moná quicas y conse ado as. ¡Des en u-
ados , una y mil eces des en u ados los pueblos que han pues o
su sue e en las manos de los homb es, y han ol idado el cul o de
los p incipios!

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