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Algunas notas sobre el papel de lagos y lagunas costeras peninsulares como soportes para la navegación en época alto imperial

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Algunas notas sobre el papel de lagos y lagunas costeras peninsulares como soportes para la navegación en época alto imperial

Author: Parodi Álvarez, Manuel Jesús
Year: 1999
DOI: 10.12795/spal.1999.i8.11
Source: https://idus.us.es/bitstreams/b668f78c-d67a-4376-b093-b47440e0e67a/download
ALGUNAS NOTAS SOBRE EL PAPEL DE LAGOS Y LAGUNAS COSTERAS
PENINSULARES COMO SOPORTES PARA LA NAVEGACIÓN EN ÉPOCA
ALTOIMPERIAL
po
MANUEL J. PARODI ÁLVAREZ
RESUMEN Los lagos de la Hispania omana debie on sos ene un papel como agen es de la comunicación
muy limi ado, debido a las mismas condiciones na u ales de la Península Ibé ica. Sin emba go,
algunos casos, como los es udiados en el p esen e abajo, pudie on ep esen a un ol signi ica i-
o en de e minadas á eas pun uales, básicamen e lagunas cos e as, como ehículos de comunica-
ción y anspo e.
ABSTRACT The lakes in Roman Hispania enjoyed a s ongly limi ed capabili y as agen s o communica ion,
o he e y na u al limi s o hei na u e in he Ibe ian Peninsula. Howe e , in some cases, as
hose conside ed in hese pages, could ha e de eloped a ele an ol in se e al pa icula a eas,
basically in he case o coas al lakes, as ehicles o anspo and communica ion.
NOTA INTRODUCTORIA
Los lagos de Hispania debie on sos ene un papel como agen es de la comunicación de ca ác e muy
limi ado, debido a las mismas condiciones na u ales de las zonas endógenas peninsula es. La Península
Ibé ica no es ica en g andes ex ensiones in e io es de agua que, po su me a exis encia, pudie an p es a se
a se empleadas del modo que los íos hispano-lusos sí podían hace lo en bas an es casos como ías de
comunicación en época an igua. Además del ca ác e ya de po sí limi ado de un lago' hemos de con a
con que Ibe ia, en con a de lo que sucedía en o as zonas de la Romanidad —como en ie as hel é icas—
no disponía de una ed de lagos in e comunicados en e sí po cu sos lu iales na u ales o po canales u o
1. Si la supe icie lacus e no cuen a con un cu so lu ial que le si a como desagüe, las ba cas no pod án abandona lo sino
con g andes di icul ades, al ene que emon a la co ien e de los hipo é icos cu sos de alimen ación que ayan a pa a al lago
en cues ión.
SPAL 8 (1999): 207-216
ISSN: 1133-4525  ISSN-e: 2255-3924
h p://dx.doi.o g/10.12795/spal.1999.i8.11
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MANUEL J. PARODI ÁLVAREZ
de la in e ención humana (Pemán 1959; Laza ich
e al.
1989)
2
. La ela i a escasez y dispe sión geog á ica
de los lagos hispanos u ie on como consecuencia que el papel de és os no u ie a la impo ancia que pudie on
ene algunas supe icies (o edes) laguna es en o os e i o ios del Impe io. Los lagos, como las ías lu iales,
pueden se impo an es como elemen os e eb ado es del e i o io en el que se inse an; sus aguas si en
como ehículo de comunicación, agilizando los in e cambios de odo ipo (económicos, cul u ales...) y
la ci culación de pe sonas. Su impo ancia como ales canales de comunicación es á di ec amen e elacionada
con su ca ác e "abie o" o "ce ado"; de es a o ma, las supe icies lacus es ce adas en sí mismas y no
inculadas a ías acuá icas de di e sa na u aleza que les si ie an de salida, habían de alcanza una meno
p oyección (en é minos económicos) que aquéllas o as —como, po ejemplo, las suizas— que o masen
pa e de una ed de comunicación de alcance mayo median e las ías acuá icas an es mencionadas, o que
o ma an un conjun o comunicado con o os lagos. La zona de in luencia de és os úl imos debía se
imaginablemen e mayo , "abie a" y de ánsi o hacia o as ie as, de modo que podían inse a se en la
ed de " ías" (en un sen ido amplio de la palab a) del Es ado Romano
3.
De acue do con M. Sala Sanjaume, "ni las condiciones climá icas ni las del elie e son en la mayo pa e
de España a o ables a la o mación de g andes lagos" (lo que es ex ensible a Po ugal); la misma au o a
con inúa: "... an o po la escasez de agua en la mayo pa e de la Península como po la al a de g andes
dep esiones ce adas, las á eas lacus es son poco impo an es" (Sala Sanjaume 1989). Fac o es como las
ue es pendien es, p o ocadas po la o og a ía peninsula , la exis encia de ni eles eá icos p o undos
en las zonas menos húmedas (p o undidad que impide el a lo amien o de esas aguas sub e áneas), la escasez
gene al de agua, el escaso núme o de g andes dep esiones ce adas, la na u aleza o encial de las llu ias
en buena pa e del e i o io ibé ico
4
y la e osión eg esi a de los íos (que al e a el paisaje lacus e, ayudando
al p oceso de colma ación de los lagos), odos ellos, impiden la o mación de g andes lagos en e i o io
hispano. Es cie o que en íos con un caudal insu icien e puede p oduci se un enómeno de acumulación
de aguas en zonas dep imidas, pe o ello no bas a pa a compensa la escasez gene al de zonas endógenas
que su e la Península Ibé ica.
Aún no siendo demasiado impo an es en ex ensión o can idad, ac ualmen e exis en algunas supe icies
endógenas de na u aleza ec ónica o olcánica en suelo peninsula . Cabe menciona algunas, como la laguna
de La Janda, en Cádiz, con 30-40 Km
2
de supe icie y al ededo de un me o de p o undidad media, el
lago de Ca ucedo, en León, con 565 m
2
de supe icie o el lago de Bañolas, en Ge ona, de 17 Km
2
de supe icie
(y que es alimen ado po aguas sub e áneas p oceden es de los Pi ineos, po lo que cuen a con una na u aleza
mix a). Un lago localizado en el c á e de un an iguo olcán apagado (casi un
hápax
pa a la Península
Ibé ica) es el de Fuen illejo, en el Campo de Cala a a (p o incia de Ciudad Real). O o ipo de zonas
lacus es se o ma (como hemos ya mencionado) me ced a la exis encia de co ien es lu iales cuyo caudal
es insu icien e; es a insu iciencia de caudal es causa de que las aguas se embalsen, acumulándose en zonas
2.
0
sea, median e canales a i iciales cons uidos ex p o eso po la mano humana pa a iabiliza la comunicación en e
dis in as supe icies laguna es, como dice Es abón que sucedía en el caso de los es e os del
Bae is
(III, 2, 4-5. 142-144.) o del
ac ual Sado (III, 3, 1. 152.), o como sin duda sucede ía en los es e os de la Bahía de Cádiz. Sob e o os canales ealizados (o
desa ollados como p oyec o) pa a acili a la na egación lacus e, id, el caso del lago Sophon, en Asia Meno , y el p oyec o
de comunica lo con el ma de Má ma a, en Plinio el Jo en,
Epis ulae
X, 41-42, 61-62.
3.
Una ep esen ación de la zona de los lagos suizos, en T. Co nell y J. Ma hews (1989). Los lagos "ce ados" con empla ían
el desa ollo de los núcleos de población cos e os y la elación en e las coma cas ci cundan es y sus p opias aguas, pe o se ían
incapaces de pa icipa en la comunicación de ie as lejanas en e sí po la limi ación de sus ca ac e ís icas ísicas. Sob e el papel
de los lagos eu opeos como medios de comunicación en el Es ado Romano hablan los hallazgos a queológicos en ellos ealizados;
id.
B. A nold (1975 y 1978); igualmen e pa a los lagos suizos c . C. Jullian (1926) y M. F ezouls-Fascia o (1962). Pa a ejemplos
en los ma cos balcánico y ancés,
id.
D.C. Samsa is (1979) y J. A nal y H. P ades (1980).
4.
Llu ias o enciales cuyos e ec os, unidos a la o og a ía i egula y a la na u aleza del e eno, coadyu an a la p og esi a
colma ación y desapa ición de las á eas laguna es.
SPAL 8 (1999)
ISSN: 1133-4525  ISSN-e: 2255-3924
h p://dx.doi.o g/10.12795/spal.1999.i8.11
ALGUNAS NOTAS SOBRE EL PAPEL DE LAGOS Y LAGUNAS COSTERAS PENINSULARES COMO SOPORTES...
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dep imidas. Se a a siemp e de lagunas de escasa magni ud y que su en un p oceso de desecación en
la empo ada seca que las puede lle a a con e i se en cha cas de ca ác e es acional, desapa eciendo
en la época es i al. Las supe icies laguna es de es e ipo son habi uales en zonas de la Mese a Supe io
(caso de La Na a de Palencia), en La Mancha y en la dep esión del Eb o.
Un ipo dis in o de lagunas a oma en conside ación es el o mado po agen es exógenos, como los
glacia es de mon aña. Los ejempla es de es e ipo se encuen an en zonas mon añosas: los Pi ineos (donde
exis en al ededo de 400 lagos de es a na u aleza), la Co dille a Ibé ica, la Co dille a Cen al (sob e una
docena), la Co dille a B é ica (unas ocho lagunas de educido amaño en Sie a Ne ada), y en la Co dille a
Can áb ica (donde se si úa el lago de Sanab ia, el mayo de odos los peninsula es, con 3187 Km
2
de supe icie
y 35 me os de p o undidad media). Hemos de con a ambién con los lagos o mados po la acción combinada
de dis in os ipos de suelos ( ocas solubles, como yesos y calcá eas) y la exis encia de pun os de su gencia
de aguas sub e áneas. A es e g upo pe enecen las lagunas de la cuenca al a del ío Guadiana (mencionadas
po Plinio, N.H., III, 6.), la de Gallocan a, en la Co dille a Ibé ica (con 18 Km
2
de supe icie y 15 m de
p o undidad) o la laguna de Fuen e de Pied a en la p o incia de Málaga, que cuen a con 14 Km
2
de supe icie
(A enillas y Sáenz 1987; Bielza de O y 1989).
Po úl imo o o ipo de supe icies laguna es (y que me ece una conside ación apa e), es el compues o
po las lagunas li o ales, con o madas po la acción combinada del ma , el ien o e incluso (en de e minados
casos) la sedimen ación lu ial. Es as lagunas cos e as ocupan un pues o de mayo ele ancia en la economía
de la Hispania An igua (abundando las menciones de las mismas en las uen es clásicas), me ced a su papel
de comunicado es en e las zonas cos e as y las coma cas del in e io a las que elacionaban ísicamen e.
En e las lagunas cos e as de conside ación en Ibe ia podemos ci a las que aún se conse an en la cos a
le an ina (la Albu e a de Valencia, el Ma Meno mu ciano), y algunas exis en es en la An igüedad y ya
desapa ecidas como ales supe icies acuá icas, como la que se ex endía po la supe icie del ac ual llano
del Alma jal (al N. de Ca agena), o la "Albu e e a" (al no e de Alican e, hoy igualmen e seca) y las que
se o man en la desembocadu a de algunos íos impo an es, como el Guadalqui i , el Tajo, el Sado o el
Eb o, ace ca de las cuales ampoco son escasas las e e encias en las ob as de los au o es an iguos que
hacen a la Península Ibé ica obje o de su es udio.
EL PAPEL DE LAS SUPERFICIES LACUSTRES IBÉRICAS EN LA ANTIGÜEDAD.
Desca ando el análisis de las lagunas, ma ismas y es e os o mados an o a lo la go de los cu sos lu iales
de mayo en e gadu a como en sus desembocadu as', cen a emos nues a a ención en aquellas supe icies
lacus es que puedan habe gozado de impo ancia como ías de comunicación en época omana. Se a a
básicamen e de lagunas cos e as, dado que, como hemos adelan ado, las zonas endógenas peninsula es
son a un iempo escasas en núme o, disconexas y lejanas en e sí, y escasamen e ele an es po lo que
espec a a su calidad como mecanismos de comunicación y anspo e.
Po lo que espec a al capí ulo de uen es clásicas, Sue onio ci a la exis encia de un lago en el país de
los cán ab os al habla de los augu ios sob e el des ino impe ial de Galba
6,
sin menciona el nomb e del
dicho lago. Ace ca de las lagunas que salpican el cu so al o del ío Guadiana habla Plinio el Viejo, al e e i
la capacidad del
Anas
pa a busca escond ijos y su gi luego de ellos'. T es lagunas de su ie a de o igen son
mencionadas po el hispano Ma cial en uno de sus ex os, sin que se pueda, empe o, iden i ica las con
cla idad —como en o os casos (Schul en 1953); inalmen e, Apiano, en su desc ipción del al o Due o, habla
5.
Cuya impo ancia excede los lími es de las p esen es no as.
6. Sue onio,
Galba,
VIII.
7.
Plinio,
Na u alis His o ia,
111.6.
SPAL 8 (1999)
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(sin demasiados de alles) de cie as lagunas en las p oximidades de Numancia
8
. El papel de es as supe icies
lacus es en la economía omana (incluso en la peninsula , excep o —si acaso— a ni eles pu amen e locales,
de ca a al se icio de las comunidades na i as que pudie an ap o echa dichas supe icies lacus es como
uen e di ec a de alimen o —caza y pesca— más que como ehículos de comunicación) no sólo es di ícil
de p ecisa , sino que, a simple is a, pa ece i ele an e. Sí esul a más in e esan e, en cambio, el comen a io
de Apiano
9
sob e el papel del
Du ius
(y su na egabilidad) de ca a al abas ecimien o de Numancia; quizá
las lagunas del cu so al o del Due o pudie an desempeña ambién un de e minado ol en la economía local
y coma cal, como ías de comunicación (quizá es e papel se debie a —de o ma pun ual— al si io es ablecido
po Roma sob e la ciudad de los numan inos), pe o su apa en e es acionalidad y dependencia con espec o
al ío nos hace duda de que es as lagunas u ie an ealmen e un papel mayo que el de p opo ciona
di ec amen e alimen o a los poblado es na i os de la egión en o ma de la pesca y la caza (Chic 1997)10.
Dis in a se á la si uación pa a las lagunas cos e as, ace ca de las cuales la in o mación se á mayo que
la conse ada pa a los lagos in e io es. T a a emos sob e las lagunas de la cos a medi e ánea española,
especialmen e del Le an e alenciano y mu ciano
ll
. Una de es as lagunas le an inas, mencionada po las
uen es (po A ieno en es e caso), es la que Schul en iden i ica con un es anque en la coma ca ampu i ana, y
que ecibi ía la denominación de
"S agnumToni",
de acue do con el
Pe iplo
12
.
O a laguna meno es aquella
sob e cuya exis encia hipo e iza el mismo au o — ambién basándose en los e sos de A ienio— y que hab ía
es ado al no e de Denia; es a hipo é ica supe icie acuá ica es a ía seca en la ac ualidad (Schul en 1953).
Más palpable pa ece la exis encia de o as lagunas cos e as de las cuales quedan e e encias onomás icas
y opog á icas, habiendo desapa ecido, sin emba go, como ales
paludes.
Hablamos, en e o as, del ac ual
llano del Alma jal, al no e de
Ca hago
No a-Ca agena, de la "Albu e e a" (cuyo sólo nomb e es o ien a i o
de su pasada condición), al no e de Alican e
I3
o de la laguna de Elche (igualmen e seca en la ac ualidad).
Sob e el mode no llano del Alma jal ("la ma isma de alma jos") cabe menciona el papel que desempeña a
en la oma de
Ca ago No a
po las opas de Escipión el a io 209 a.C. Según el a cadiense Polibio
14
,
unos pes-
cado es (hemos de en ende que na u ales de la zona, dado su p o undo conocimien o de la misma) hab ían
suge ido a Escipión la idea de a aca la plaza púnica desde el no e, a a és de la laguna, idea que ap o-
echa on los omanos pa a conquis a la ciudad. O o au o , en es e caso la ino, Ti o Li io, ci a con pos e-
io idad el mismo e en o, iden i icando a los pescado es como na u ales de la
Ta aconensis
l5
.
En cualquie
caso, hab ía de a a se de indígenas de la zona
16
con un g an conocimien o de la misma; espec o a las
8. Apiano,
lbe . ,
89-90.
9. Apiano,
lbe .,
91.
10. La iqueza de la pesca y caza de la Tu de ania es encomiada po Es abón en su
Geog a ía,
111.2.6. (144).
11.
Albu e a, Ma Meno ....
12.
A ienio,
O a Ma i ima,
544. No con amos con ninguna e e encia (li e a ia o epig á ica) ace ca de la na egabilidad de
dicha laguna.
13.
"Alma jal": "Te eno poblado de alma jos./ Ma jal, e eno bajo y pan anoso".!! "Alma jo": "Ba illa, cenizas de es a plan a./
Cualquie a de las plan as que dan ba illa"!! "Ba illa": "Plan a de los e enos sali osos de la egión Medi e ánea y Asia cen al,
de cuyas cenizas se ob enía el ca bona o sódico (Familia quenopodiáceas)./ Cenizas de es a plan a"
(Nue o Dicciona io Enciclopédico
La ousse
( . 1, "A-Ben"). Ba celona 1994. Sob e el papel de la Albu e e a como ía na egable en conexión con el ma cabe des aca
la p esencia de án o as Mañá E (púnico-ebusi anas, con una c onología co espondien e al siglo II a.C.) en su ámbi o, lo que pa ece
una p ueba de su elación con la cos a y la na egación ma í ima y su ac i idad como pun o de ecepción de impo aciones;
id.
Gisbe (1985);
id
ambién Mula y Rosse (1993); igualmen e c . Abascal (1993) y Llob ega y Rosse (1993); Rubio Gomis (1975).
14.
Polibio, X.7.8.
15.
P e e imos el é mino
"Ta aconense"
al de "Ta agona" empleado po Ga cía Bellido (1944), po que en endemos que p opo -
ciona un sen ido más gene al (espacial y c onológicamen e) que un loca i o mode no; la uen e clásica es Li io, A.
U. C.,
XXVI. 45.
16.
Si se a ase de pescado es de la egión inmedia a a
Ta aco,
no de na i os de la coma ca del N. de
Ca hago No a,
asis i íamos
a un enómeno más complejo, de desplazamien os ela i amen e lejanos, pa a dedica se a aenas de pesca en una laguna no ce cana
a
Ta aco.
Pensamos que debía a a se básicamen e (dadas las ca ac e ís icas de la laguna en cues ión, some ida a la es acional idad
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o mas económicas desa olladas en la laguna (hoy seca) del Alma jal, debie on o ien a se undamen almen e
hacia la ac i idad p ima ia (ex ac i a), pues o que los ex os nos ci an las labo es de pesca como la ac i idad
desempeñada po es os e en uales colabo ado es de Escipión (el u u o A icano). Tenemos no icias igual-
men e sob e la escasa p o undidad de la laguna, pues o que los pescado es se eían a eces obligados a eco-
e la a pie cuando las ba cas ocaban ondo '
7
. Debe ía a a se, po lo que pa ece desp ende se de las uen es,
de aguas some as que pod ían e se incluso some idas a un mayo o meno g ado de es acionalidad (que
educi ía las dimensiones de la supe icie de la an igua laguna) y que dependían de la ma ea (lo que, unido
a lo an e io , aumen a ía la salinidad de sus aguas).
O as supe icies húmedas conse adas has a la ac ualidad (con un amaño menguado espec o al que
u ie on en la An igüedad), son la Albu e a de Valencia y el Ma Meno de Mu cia. Sob e es e úl imo habla
Es abón, al desc ibi el paisaje de la coma ca de la Nue a Ca quedón. En e los elemen os mencionados
po el geóg a o ana olio cabe des aca los pue os de
Ca hago No a;
quizá al menciona los pue os de
la egión de Ca agena, nues o au o es é incluyendo a los ondeade os na u ales de la zona del Ma Meno y
el Cabo de Palos
18
.
Asimismo, el geóg a o Es abón menciona la exis encia de un lago, cuyas dimensiones en
la An igüedad ija Schul en en 400 es adios (Schul en 1953)
19
. Siemp e según Es abón, en es e lago debían
exis i algunas de las indus ias de salazón que p oli e aban en la egión (como demues a la ac o ía de sala-
zones de la Rada del Es acio). Asimismo, es a supe icie in e io que gozaba de comunicación —al igual que
hoy día— con el Medi e áneo debió ecibi la pa e que le co espondía (po su emplazamien o y condiciones
de segu idad de ca a al ondeo de las emba caciones) en el abundan e come cio de me cancías llegadas
po ma pa a las gen es del in e io , y de p oduc os locales pa a el me cado ex e io , cuyo cen o neu álgico
se si uaba en la me ópolis púnica de la Nue a Ca ago
20.
O a e e encia ex ual al Ma Meno de Mu cia la hallamos en A ienio, quien lo denomina
"inmensa
palus"
21
y des aca las dimensiones de lo que, pa a au o es como Es abón —así como pa a el p opio Fes o
A ienio— no deja de se una simple
palus,
una laguna (pese a su conexión ísica con el ma Medi e áneo).
J. Mas señala —basándose en los es os de ma e ial ce ámico y los pecios hallados en su seno— has a media
docena de posibles ondeade os en el Ma Meno , y ello con independencia de los yacimien os subma inos
iden i icables como simples pecios (y no como á eas de apon aje y ondeo pa a el descanso de las na es,
la aguada y el ansbo do y desemba que de ma e iales y pasaje os) que con un a co c onológico que aba ca
desde el siglo V a.C. has a época bajoimpe ial salpican el "polígono subma ino del Cabo de Palos" (Mas
1971 y 1985)
22
. No podemos imagina es a ac i idad como un enómeno elacionado exclusi amen e con
que p o ocaba la es ación seca, y el conocimien o que de la misma gozaban los colabo ado es na i os de Escipión) de habi an es
de las p oximidades de
Ca hago No a,
y no de a agoneses, como pa ece opina Ga cía Bellido
(loc. ci .).
17.
Li io, XXVI. 45; de o a pa e, es o sucede igualmen e hoy día en la Albu e a alenciana.
18. Es abón,
Geog a ía,
111.4.6.
19.
400 es adios equi alen a 75 Km.
20.
Es abón, 111.4.6. (158-9).
21.
A ienio, O a Ma i ima,
455.
22. Se a a de los ondeade os de El Mojón, San Ped o del Pina a , Ma Meno , Isla G osa y Rada del Es acio, que aba ca
has a el Bajo Impe io y cuen a con ins alaciones de salazón, haciendo hono al comen a io de Es abón sob e la abundancia de
las mismas en la cos a le an ina (111.4.6; 158). En cuan o a los yacimien os subma inos y su c onología con amos con ma e iales
enicios p oceden es del pecio de La Campana (I) (s. V a.C.) y omanos epublicanos (siglos III-I a.C.) de Los Esculls del Mojón
(D . 1A), el Pecio de la To e De ibada (S. Ped o del Pina a , con án o as g ecoi álicas de ansición), las Dunas del Pina a , San
Fe eol (Campaniense B, D 1B, Lamboglia 2), Pun a de Algas (Lamboglia 2 y Campaniense B y C), Pud imel Su (D . 1C, Campa-
niense A y ce ámica de pa edes inas), Las Amolade as y Bajo de Den o. En e los yacimien os de época al oimpe ial señalados
po Mas (siglos I-II d.C.), el Pecio Cas illo ( o mas Bel án HA), el Bajo de la Ba a y el Pecio Los Espines (Bel án I), Pud imel
No e (D . 14) y el Bajo de La Campana (II) (con o mas IV de Bel án); de c onología bajoimpe ial (siglos III-V d.C.) son los
yacimien os de Escolle es I y II, elacionados con el ondeade o de El Es acio (con án o as Almag o 51C) y la isla de la Ho miga
(con án o as cilínd icas a icanas). Pa a la di usión en época p e omana po el in e io de las impo aciones o ien ales canalizadas
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el Ma Meno , sino que debemos en ende la como una ase en la na egación de cabo aje po las cos as
españolas en las u as come ciales hispanas con el Medi e áneo Cen al y O ien al; más en conc e o, hemos
de elaciona la g an laguna cos e a mu ciana con las elaciones y con ac os en e el in e io de su egión
y el ex e io peninsula : como oco de ecepción (y de salida) de obje os de come cio, como plan ea Es abón.
Es as lagunas cos e as es án di ec amen e elacionadas con la na egación ma í ima, a la que se ían
como descansade os, pun os de aguada y ondeade os ( uncionando en es e sen ido de mane a homóloga
a la desembocadu a de íos y amblas cos e as —e incluso de simples ensenadas— que p opo cionaban ondea-
de os y emba cade os ela i amen e cómodos y segu os pa a las na es de la época). Lagunas como las
de la Albu e a, las de la Almena a (al su de la p o incia de Cas ellón) o el Ma Meno (en mayo medida
en el caso de es e úl imo, a juzga po los es os ma e iales que como eíamos p opo ciona) p esen an
e idencias no ables de su na egación como ondeade os, pecios (en el caso del Ma Meno , po ejemplo)
e incluso es os a qui ec ónicos de di e sa na u aleza, es ando en elación con pun os impo an es de la
cos a (en e los que se cuen an encla es u banos de elie e, como Va/en ia-Valencia —ciudad que cuen a
pa a su se icio con las aguas y desembocadu a del ío Tu ia, así como con el ondeade o cos e o de la
ce cana playa de El Sale ), incluso en el caso de no encon a se inmedia amen e jun o a és os. A. Fe nández
pone de mani ies o la elación en e los pecios y hallazgos subma inos de las cos as alencianas y los ondea-
de os p opo cionados po las desembocadu as de los íos de la egión y las lagunas cos e as de la misma,
como las que se ex endían po la coma ca de To elasal (Ribe a de Cabanes, Cas ellón)23.
En el caso de las lagunas de la Almena a, si uadas igualmen e en la p o incia de Cas ellón, G. Ma ín
las iden i ica con la
"Palus Nacca a um"
mencionada po el ex o de Fes o A ieno, a gumen ando que en
su eco ido de S. a N., el au o de la
O a Ma i ima
ci a dicha
"palus"
después que a S agun o
24
. Es a supe -
icie laguna debió habe es ado comunicada de o ma di ec a con el ma , po lo que pudo habe se ido
como pue o y e ugio pa a las na es ma inas (ya que la mayo de las lagunas supe i ien es p esen a una
p o undidad en e 14 y 8 me os, lo que pe mi i ía sob adamen e la na egación de las na es de cabo aje,
sin con a con el p oceso de colma ación que dichas
"paludes"
hab ían su ido) además de como pun o
de aguada pa a las mismas. Ya desde ines del siglo XVIII de la E a se han econocido es os de edi icaciones
in e p e ados como pe enecien es a emba cade os omanos en las aguas de los muy ans o mados Es anques
de la Almena a (Ma ín Á ila 1971)
25
, y Alcina (1950) no duda en elaciona es as lagunas con la na egación
cos e a y la ciudad de Sagun o en la An igüedad, a la que pudie an habe se ido como ondeade o.
Una más de las lagunas li o ales le an inas, a la que mencionábamos an es, es la Albu e a de Valencia,
"...hoy cada ez más educida debido a la sedimen ación y al cul i o del a oz..." (Schul en 1953). Pese
a su comunicación di ec a con el ma , la supe icie de aguas some as de la Albu e a sigue —como sucedie a
con el Ma Meno mu ciano, de mayo es dimensiones que la laguna alenciana— man eniendo su conside a-
a a és de los ondeade os y pun os de desemba co del li o al le an ino en la egión del Ma Meno (laguna que debía, como
enimos insis iendo, cumpli una impo an e unción —como demues an los ondeade os y yacimien os subma inos de la misma
y su en e ma í imo— de ca a al in e cambio cul u al y come cial en e el in e io de su egión y el Medi e áneo o ien al y cen al),
id. J.M. Ga cía Cano (1985).
23.
Sob e las lagunas de Albala y la Boca de l'In e n, en la cos a de Cas ellón —Ribe a de Cabanes— (zona que u imos la o una
de conoce pe sonalmen e du an e nues a pa icipación en las campañas de exca ación de la Excma. Dipu ación P o incial de
Cas ellón en el yacimien o de To elasal de los años 1990 y 1993, di igidas po la D a. Fe nández Izquie do),
id.
Fe nández
(1980); es e emba cade o, elacionado con el poblado ibé ico de To elasal, núcleo des uido en el siglo I a.C. (con ni eles de
ceniza que e idencian su des ucción po el uego, sin un pos e io eap o echamien o, en lo que pod íamos e un e ec o de
las luchas en e Se o io y Pompeyo), p esen a una c onología en e los siglos III-I a.0 (Wagne 1978).
24.
A ienio,
O a Ma í ima,
492.
25.
Respec o a las cons ucciones, se a a de un mu o "...que eco e en oda su longi ud la ibe a E. del es anque...", y de una
o e, ambos en el Ullal Mayo (G. Ma ín 1971), de o ma ci cula (no pensamos que la educción que de la " o e" hace la au o a
in e p e ándola como un ho no ce ámico pueda se enida po concluyen e en unción de los da os que se manejan).
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ISSN: 1133-4525  ISSN-e: 2255-3924
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ALGUNAS NOTAS SOBRE EL PAPEL DE LAGOS Y LAGUNAS COSTERAS PENINSULARES COMO SOPORTES...
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ción de lago pa a los au o es clásicos; así, Plinio el Viejo la cali ica de
"amoenums agnum",
amena laguna26.
Sob e su iden i icación con la laguna en la que desapa ecie a la cie a sag ada del ebelde Se o io as
la ba alla en e és e y Pompeyo (75 a.C.) no podemos sino emi i nos a Schul en (1953), quien la es ablece
de ese modo
27
. Es a amena laguna debió canaliza las elaciones come ciales de su egión, dadas las condi-
ciones gene ales de insegu idad de la cos a le an ina en la An igüedad y la ela i a escasez de ab igos
na u ales segu os en és a (Ga cía Bellido 1944), excepción hecha de las bocas de íos y las lagunas cos e as;
con odo, la escasa p o undidad de sus aguas pudo cons i ui una limi ación pa a sus po encialidades como ía
de comunicación en e el in e io y la cos a, pe o sólo en lo que se e ie e a la e olución de na es de cabo aje
ma í imas, ya que sus aguas se ían su icien es pa a el desen ol imien o de las auxilia es de dichas na es
ma inas, las cuales se i ían pa a conec a a las p ime as con la ie a i me, así como pa a el emba que
y desemba que de me cancías y pasaje os.
En es e sen ido, las ac i idades ex ac i as (jun o a las de comunicación an es apun adas) desa olladas
desde emba caciones de educido desplazamien o y escaso calado debie on supone uno de los p incipales
es ue zos económicos desa ollados po los na i os de la zona, como pa ecen demos a las p opias
condiciones na u ales del medio en cues ión (a des aca su iqueza piscícola y auní e a); no puede desdeña se
ampoco la impo ancia de las ac i idades come ciales: a ios au o es han pues o de mani ies o la elación
en e los es os y yacimien os subma inos de la cos a de la ciudad de Valencia y los ondeade os cos e os
que an o el ío Tu ia como la p opia Albu e a o ecen de mane a na u al a la ciudad de
Valen ia
(Fe nández
1984; Gisbe 1985; Ribe a y Fe nández 1985). De hecho, los es os que apa ecen en el ondeade o
iden i icado po A. Fe nández en la alenciana playa del Sale ienen su a anque c onológico en el momen o
en que sabemos que se p oduce la undación de la Valencia omana, es o es, la segunda mi ad del s. II a.C.
(Fe nández 1984). Es es a misma in es igado a quien hace un mayo hincapié en el papel de la Albu e a
en la conexión de la Valencia omana con el ma y el ondeade o del Sale : según es a au o a, la laguna
de la Albu e a, po sus mayo es dimensiones y p o undidad en la An igüedad, hab ía esul ado una ía
segu a pa a ap oxima se (po ía acuá ica in e io ) a la ciudad median e las ba cas meno es a las que pe sonas
y cosas debían ansbo da desde las na es ma inas (en pun os como el ondeade o del Sale ), e i ándose
de es e modo los pelig os del ansbo do en plena ma ; ello explica ía el emplazamien o de es e ondeade o
ela i amen e lejos de la p opia ciudad, ya que su elación con la misma no se es ablece ía de un modo
di ec o sino a a és de la in e mediación de la Albu e a (con la que sí iene el Sale una elación di ec a
de p oximidad)
28.
Una conocida ep esen ación del desa ollo de las ac i idades humanas en el ma co de es as lagunas
li o ales le an inas es la mos ada po los asos de Li ia (Ga cía Bellido 1944)
29
.
Se a a de una se ie de
26.
Plinio,
Na u alis His o ia,
111.20.
27.
Aulo Gelio, XV.22.6.
28.
Los ma e iales an ó icos de c onología más an igua ecupe ados pe enecen a las adiciones púnica (Mañá E) y g ecoi álica;
a és os se suman D . 1A-B, Lamboglia 2 y p oducciones de ansición o plenamen e impe iales (D . 2/4, D . 7/11, D . 20, D . 28,
D . 30/Peliche 47/Gauloi se 4, Bel án 11-B, Peliche 46), has a llega a p oducciones a días que e idencian el uso del ondeade o
del Sale has a época bajoimpe ial (con es os de ipos Almag o 50, A icanas G ande y Pequeña); id. A. Ribe a y A. Fe nández,
1985; sob e la echa de la undación de
Valen ia, id. J.-N. Bonne ille, R. E ienne, P. Rouilla d, P. Sillié es, A. T anoy (1982);
igualmen e, M.A. Ma ín (1988).
29.
En dos de es os asos hallados en la localidad le an ina de Li ia, en la p o incia de Valencia, se nana una escena de
pe secución en un ambien e que según Ga cía Bellido se localiza en "...cualquie a de las cha cas li o ales de las ce canías de
Valencia". Una emba cación ipulada po a ios indi iduos a mados con a cos y lechas pe sigue a o a más pequeña pilo ada
po solo dos ipulan es, mien as desde ie a, jun o a unas chozas cons uidas sob e pilo es, o o indi iduo pa ece dispa a sus
lechas con a la emba cación pe seguido a, en de ensa de la que huye, siendo su a aque con es ado desde la ba ca mayo . Ambas
emba caciones p esen an en sus p oas sendas cabezas de animales, y la mayo de las dos pa ece ap o echa ambién la ue za
del ien o pa a desplaza se, ya que mues a una udimen a ia ela sos enida en e dos más iles. Se a a en es e caso de
emba caciones de escaso calado y bien p epa adas pa a la na egación en aguas some as (en el caso de una de ellas pod ía a a se
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asos ibé icos hallados en Li ia (Valencia), en la deco ación pic ó ica de uno de los cuales se desa olla
una escena cuyo ma co na u al debe habe sido "...cualquie a de las cha cas li o ales de las ce canías de
Valencia" (Ga cía Bellido 1944). Al ma gen del ema cen al desplegado en la na ación isual", ija emos
nues a a ención en los elemen os "secunda ios" de la escena; apa ecen a ios ejemplos de lo que pa ecen se
casas pala í icas, p opias de un ambien e lacus e, la ep esen ación de un équido, lo que no en a en absolu o
en con adicción con un escena io de ma isma
31
, y ba cas de escaso bo do, ap as pa a la na egación en unas
supe icies laguna es que —como e a el caso del llano del Alma jal, al no e de Ca agena— pod ían incluso
seca se pa cialmen e en los pe íodos de mayo sequedad ambien al, su iendo la educción de su supe icie.
Además de los elemen os ci ados es digna de mención la ep esen ación es ilizada de un a e y de has a
diez peces. Es no able la can idad de peces dibujados (se a a del elemen o más epe ido, po encima del
ipo humano, que apa ece en seis ocasiones: cinco en las ba cas y o o en ie a; o del equino y el a i o me
—con un ejempla en cada caso), así como las di e encias de amaño en e ellos. Con oda ce eza se es á
des acando la p incipal ac i idad económica desa ollada po los na i os en la zona" median e la ep esen-
ación de lo más ca ac e ís ico de la misma; nos e e imos a la pesca, simbolizada en el abundan e núme o
de peces que se dan ci a a odo lo la go de la escena (excep o en la esquina donde el indi iduo, p esun amen e
desde ie a i me, lanza sus lechas con a la mayo de las dos emba caciones).
Buena pa e de los ejemplos con emplados han de se echados en época p e omana, como la na egación
que mues an los asos de Li ia o la ayuda b indada po los pescado es de la —en onces— laguna si a en
el mu ciano llano del Alma jal a las opas de Escipión pa a conquis a la Nue a Ca quedón (209 a.C.);
pese a ello podemos pensa que la si uación no a ia ía esencialmen e en época omana. La na u aleza de
las lagunas ha ía de ellas buenos e ugios —en el caso de las que es u ie an conec adas con el ma — pe o sus
condiciones de es acionalidad, escasa p o undidad y p og esi a colma ación, ha ían in iable su na egación
—especialmen e en las lagunas "ce adas"— de o os medios que no ue an los su iles; su papel económico
debió así pues ceñi se en buena medida a las ac i idades ex ac i as desc i as ".
incluso de una ba ca monóxila), en un ambien e p e omano, pe o esul an ha o ilus a i as del uso bélico de las na es en los
cauces in e io es y zonas lacus es.
30. El mo i o bélico del en en amien o en e las ipulaciones de dos ba cas.
31.
La bo da de ambas na es es an baja que se ap ecian las odillas lexionadas de alguno de sus ipulan es; el au o hab ía
ep esen ado la na u aleza eal de las ba cas y sus p opo ciones, las más con enien es pa a una na egación po aguas poco p o undas.
O a ca ac e ís ica de las ba cas lacus es hispanas —como mues an es imonios de o as egiones del Impe io— se ía con a con
ondo plano (como e leja Plinio en el caso de las ba cas de los pescado es de la Ta aconense elacionados con el si io de
Ca hago
No a
po Escipión), lo cual esul a ía muy en ajoso pa a na ega po aguas anquilas y poco p o undas como lagos, lagunas
y ma ismas. Se a a de lo que
D.
Hakelbe g (1990) denomina "bo om-based cons uc ion" , aspec o écnico és e (el ondo plano)
que M. Eckold hace imp escindible pa a la na egación po ías meno es (aquéllas cuya co ien e media es á po debajo de los
20m3/s. (Eckold , 1984); es un ipo de ba cas de uso ex endido en el Impe io, de cuya p esencia enemos cons ancia ma e ial
en F ancia, Suiza y Países Bajos (A nold 1990 y 1992; de Wee d 1978); las na es mos adas pod ían se monóxilas (especialmen e
la más pequeña), como las es udiadas po S.V.E. Heal y G.Hu chinson (1986), quienes no p oponen una c onología conc e a pa a
ninguna de las es emba caciones (sólo una es imación ap oximada pa a la p ime a de las que analizan, la que ue hallada en
Chambe lains Wha , Sou hwa k: de acue do con los ni eles de sedimen ación y los ma e iales del elleno del canal donde ue
hallada, los au o es la si úan c onológicamen e en e iempos omanos y medie ales). O o ipo de emba caciones de na u aleza
dis in a es el ep esen ado po los dos ba cos de ec eo omanos de época impe ial encon adas en el lago Nemi, ce ca de Roma,
las cuales da aban del s.
I
d.C. y medían 73x24 y 71x20 m. espec i amen e (G eene 1986; Ucelli 1950), cuyas ca ac e ís icas
y na u aleza (se a a de dos g andes emba caciones de ec eo) esponden a las po encialidades del Es ado Romano.
32. Si bien un comba e puede se el habi ual mo i o "he oico" a inmo aliza , el ma co en el que se inse a no deja luga a
dudas: una de las p incipales ac i idades económicas desa olladas en la laguna debía se la ex ac i a, la pesca (y la caza de
ánades y demás a es).
33.
Como la caza, cuya impo ancia comen a Es abón
111.2.6. (144)
pa a el caso de la Tu de ani a, e, insis imos, las ac i idades
cinegé icas (caza y pesca), como los asos de Li ia y las uen es (Polibio y Li io, en e o os) indican.
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