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¿Qué significa ser libre?

Abstract

Antes De Pronunciarnos Con Las Cuestiones Que Tienen Que Ver Con La Libertad,Parece Interesante Evaluar El Uso Que Hacemos En El Lenguaje Ordinario Deexpresiones En Las Que Empleamos El Adjetivo 'Libre'. Los Argumentos Ontológicoscontra La Libertad Defenderían Una Tesis Complicada Si Fuese El Caso Quepudiéramos Usar Con Sentido Ese Adjetivo En Una Intención Afirmativa. Esapalabra Parece Referirse, Ciertamente De Muchas Maneras, A La Capacidad Dealgunos Entes Para Moverse Por 'Si Mismos', Mas Que A La Idea Kantiana Delibertad Como Origen Absoluto De Una Serie Causal.

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¿Qué significa ser libre?

Author: Hernández-Pacheco Sanz, Javier
Publisher: Universidad de Sevilla
Year: 2009
Source: https://idus.us.es/bitstreams/391d8c77-aa1f-4cf0-8e4a-50378da07a84/download
474 Théma a. Re is a de Filoso ía. Núme o 41. 2009
QUÉ SIGNIFICA «SER LIBRE»
Ja ie He nández-Pacheco. Uni e sidad de Se illa
Resumen: An es de p onuncia nos sob e cues iones que ienen que e con la li-
be ad, pa ece in e esan e e alua el uso que hacemos en el lenguaje o dina io de
exp esiones en las que empleamos el adje i o «lib e». Los a gumen os on ológicos
con a la libe ad de ende ían una esis complicada si uese el caso que pudiése-
mos usa con sen ido ese adje i o en una in ención a i ma i a. Esa palab a pa ece
e e i se, cie amen e de muchas mane as, a la capacidad de algunos en es pa a
mo e se «po sí mismos», más que a la idea kan iana de libe ad como o igen ab-
solu o de una se ie causal.
Abs ac : Be o e we can ake a posi ion on ques ions conce ning eedom, i
seems in e es ing o e alua e he use we make in he o dina y language o ex-
p essions in which we apply he adjec i e « ee». On ological a gumen s agains
eedom would de end qui e a di icul s ance i i would be he case o a sensible
use o his adjec i e in an a i ma i e in en ion. Tha wo d seems o e e , su e in
many di e en ways, o he capaci y o some beings o mo ing «by hemsel es»,
mo e han o he Kan ian idea o eedom as he absolu e o igin o a causal se ies.
Cuando a amos de en ende algo sob e la libe ad, los p oblemas que plan ea,
ace ca de si somos o no lib es, en qué medida, sob e qué cosas y en qué ci cuns-
ancias, a lo la go de la his o ia los homb es nos hemos emi ido, po ejemplo a
los o áculos eligiosos, a las doc inas eológicas, a las p ác icas ju ídicas, a los
con ex os polí icos, a la in ospección psíquica, y po supues o a la eo ización,
ilosó ica p ime o y cien í ica más ecien emen e. Vol e emos después sob e ello.
Pe o an es quisie a plan ea es a cues ión en el con ex o, a mi en ende más
básico, del uso que hacemos del lenguaje, no en conc e o, al exp esa es o o aque-
llo, sino en gene al, al «deci algo de algo» ( i ka a inós), que pa ece la o ma
gene al del lenguaje en absolu o, es deci , con independencia de las ci cuns an-
cias empí icas de su uso. Y es e análisis lingüís ico iene sen ido, po que, apa e
o as conside aciones, «libe ad» es un é mino abs ac o de la lengua cas ellana,
que iene que e con el uso que hacemos del adje i o «lib e». Qué signi ica «se
lib e»; si iene sen ido el uso de esa exp esión, en qué con ex o y con qué lími es,
pa ece una cues ión in e esan e, quizás p e ia a, y cla i icado a en cualquie caso
espec o de, elabo aciones más complejas de una eo ía de la libe ad.
Pa ece en p ime luga que «lib e» se dice de muchas mane as. Puede se lib e (o
no) un pája o que uela, un animal en medio de la na u aleza, un suje o p opie-
a io y o o comp ado an e un no a io que da e de una comp a en a, un ciuda-
dano que emi e un su agio, un cha al que uel e a casa cuando él quie e y no
cuando le gus a ía a sus pad es, un p eso que sale de la cá cel, un olun a io que
se alis a a la legión, incluso una pied a que cae en el acío «po su p opio peso»,
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igual que un pa acaidis a que se empeña, en «caída lib e», en ab i su sal ado
a ilugio lo más a de posible y lo más ce ca del suelo. Es di ícil busca un común
denominado semán ico a odas es as si uaciones p agmá icas.
An es de in en a lo amos a da un paso a ás pa a de ene nos en eso que hemos
llamado an es la o ma del lenguaje en gene al. Habla , en un sen ido pleno que
se da undamen almen e en las desc ipciones, es e e i se a algo, a «cosas del
mundo», pa a deci algo. Pe o no bas a con es a idea de que el lenguaje iene un
sen ido y una e e encia. No ale sólo con supone que las «p oposiciones» e le-
jan «hechos» (que «p» se e ie e a p) y en es e sen ido son e dade as1. Es impo -
an e conside a , po añadidu a, que lo que el lenguaje dice, el «algo» dicho, se
e ie e a algo, es deci , se dice «de algo»2.
Es o signi ica que el lenguaje exp esa algo que emi e como «p opiedad» a algo
que ya no es pa e de lo dicho, es deci , que «subyace» a eso dicho y se mani ies a
en ello; de modo que la e dad es des elamien o de eso que subyace como «suje-
o». Lo p ime o que básicamen e dice el lenguaje en cuan o al, es que la ealidad
a la que nos e e imos cons a de suje os, es o es, de cosas que ienen p opiedades,
de e minaciones p opias, y que se mues an como ales en los discu sos que las
desc iben.
Es o lo exp esa el lenguaje básicamen e median e el e bo «se », que en la pleni-
ud de su uso, a i ma (o niega): 1) la exis encia de algo que asciende el lenguaje;
2) la a ibución a ese algo como a un suje o de las p opiedades o de e minaciones
que apa ecen en el discu so en la o ma de p edicados; y 3) la iden idad, al menos
ela i a, en e el suje o y el p edicado, en el sen ido de que el suje o que exis e es
aquel del que decimos que es es o o aquello3.
Es ácil econoce en es a some a desc ipción la es uc u a básica de la on ología
a is o élica, que básicamen e susc ibo, y que a i ma que la ealidad cons a de
elemen os que son suje os de sus p opiedades, es deci , que son «po sí»
(ka ’au ós) lo que decimos de ellos que son. Sóc a es es «po sí» un homb e y un
animal, e incluso las de e minaciones acciden ales como se a eniense o ilóso o
las posee como algo p opio. Na u almen e, con es o asponemos a la ealidad, a
lo que es, al en e, la es uc u a básica del logos, del discu so p edica i o. Pe o no
1 Es e plan eamien o es á implíci o en el T ac a us de Wi gens ein, y de él esul a la idea
de que el lenguaje ep oduce el mundo ísico, de modo, más bien, que el mundo no es o a
cosa que el e lejo de, lo «imaginado» po , las p oposiciones. De ahí la adical conclusión ya
en la segunda línea del T ac a us: «Die Wel is die Gesam hei de Ta sachen, nich de
Dinge» (1.1).
2 De anima, 430 b 26.
3 Es la iloso ía analí ica la que ha señalado es as es unciones e insis ido en la necesidad
de di e encia las (c . L. Wi gens ein, T ac a us Logicus-Philosophicus, 3.323, y R. Ca nap,
«Übe windung de Me aphysik du ch logische Analyse de Sp ache», E kenn nis, 2 (1932)).
Sin emba go, sin pone en duda la u ilidad del análisis de las múl iples o mas en que se
dice el se , igualmen e es ú il pone de elie e su ca ác e sin é ico y la esencial conexión
en e esas es ci adas unciones, allí donde el se se dice en su pleno signi icado. Po ejem-
plo, hay una di e encia en e el sen ido es ingido en el que usamos el e bo se cuando
decimos «el homb e es mo al» (supposi io simplex), que cuando, usando el e bo se en la
pleni ud de su signi icado, decimos «Sóc a es es homb e» (supposi io pe sonalis). En es e
caso, la semán ica del se si e de pun o de a anque de una on ología, que se ía allida si
decimos que «el homb e» es un en e, po que ahí el e bo se e iden emen e no dice la exis-
encia.
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podemos hace o a cosa. So pena de admi i que el lenguaje, no es que alguna
ez sea also, sino que siemp e lo es y que nos engaña absolu amen e sob e la
es uc u a básica de lo eal4.
Con es o se pone de mani ies o la esencia on o-lógica, an o del logos, del lenguaje
mismo (del que hemos de supone que básicamen e e leja la es uc u a de lo
eal), como del en e que en él se exp esa, que como suje o de sus p opiedades
podemos llama «subs ancia». Como el lenguaje, en esa su o ma p edica i a,
exp esa el se , podemos deci que la subs ancia es lo que es, el en e, como lo que
es po sí y no po o o5.
Po o a pa e, ese «se » que el discu so exp esa, a la ez como exis encia, iden i-
dad y a ibución, no es una simple unción g ama ical. En muchas ocasiones se
ha con apues o una « iloso ía del se » a una iloso ía de la his o ia, de la exis en-
cia, como con aposición en e lo lógico y lo i al, lo es á ico y lo dinámico, e ec i-
amen e en e el se y el de eni . Pe o en es a con aposición, supues a, se e le-
ja más bien, o la a día co upción de la escolás ica, o la inadecuada ca ica u a de
sus ad e sa ios. Po que el se , que se dice de muchas mane as, se dice p ima ia-
men e según la po encia y el ac o, mejo , según la ac i idad (que siemp e p ecede
a la po encia y en la que e mina el mo imien o). Y en onces, el lenguaje, lo que
e dade amen e exp esa, a la ez que el se , es la ac i idad del en e. Po ello, la
subje i idad que dicho lenguaje «pone», mejo «supone», al e e i se a algo, no es
simple cen o de g a edad lógico, sino un oco o iginal de despliegue ac i o. Que
el en e es subs ancia signi ica aho a que es lo que ac úa po sí y no po o o; lo
que iene en sí el p incipio de su mo imien o6.
Tan no es amos aquí an e una concepción es á ica o logicis a que más bien el
p o o ipo de subs ancia esul a desde es a pe spec i a aquella que mues a esa
ac i idad en el despliegue dinámico de una di e sidad que sin emba go man iene
su iden idad subje i a en eso que noso os llamamos ida y que los g iegos deno-
minaban physis. Physis es lo que desde sí mismo se desa olla c eciendo, al me-
nos has a que hace c isis, colapsa y mue e. Es el ho izon e de la gene ación y la
co upción.
La na u aleza es de es e modo el despliegue dinámico de la subs ancia en su
ac i idad p opia, es el mo imien o que iene su p incipio en el en e mismo del
que su ge y es exp esión. Y así dis ingue A is ó eles en e el mo imien o na u al,
en el que el en e desa olla su o ma p opia, y el mo imien o ka a echné, en el
que al en e se le impone una o ma ex aña que es en onces esul ado de la acción
de o o. Es na u al que el oble dé bello as, pe o po sí mismo no p oduce a ma-
ios, que son más bien esul ado de una acción ex e na en e a la que el oble no
es ac i o sino pasi o. Así, y muy a p opósi o de lo que nos in e esa, dis ingue
A is ó eles en e el «mo imien o na u al», en el que el en e es ac i o po sí mis-
mo, y el «mo imien o iolen o», en el que el en e ecibe la acción de o o como algo
4 La in i ación al silencio que nos hace Wi gens ein al inal del T ac a us («Wo on man
nich sp echen kann, da übe muß man schweigen»), end ía que hace se uni e sal, po que
nada hab ía en absolu o que pudie a se dicho con sen ido.
5 Po eso, subs ancia y en e, sin o a especi icación, son pa a A is ó eles lo mismo (c . Me .,
1028 b 4).
6 C . Phys., II, 1; 192 b.
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ambién impues o desde ue a7. La iolencia o la coe ción esul an así elemen o
necesa io de oda expansión ecnológica, ka a echné. De modo que A is ó eles
es a ía de acue do con Ado no en la conside ación de que ecno-logía es ecno-
c acia, y de que esa lógica impues a sob e la na u aleza es «logik de Mach »,
«lógica del pode ». Pe o no hace al a i a la ecnología, po que esa con adicción
se da en el seno mismo de la na u aleza. Así, es «na u al» que una aca se coma
una col. Pe o lo es pa a la aca. Po que pa a la col es una ca ás o e en con a de
su na u aleza y una ue za que se le impone desde ue a.
A is ó eles no abunda en ello, pe o es e iden e que en ese análisis lingüís ico a
implíci a, p ime o una on ología gene al, y luego una on ología de la libe ad.
Po que, en e ec o, al y como hablamos de él y en an o que iene na u aleza p o-
pia, el en e es lo que es capaz de ac ua po sí, de se p incipio de sus ac os. Y
aquí es donde iene sen ido el uso del adje i o que nos in e esa: pa a el en e ca-
paz de mo imien o p opio, es deci , pa a odo en e en la medida en que es, po sí
y no po o o; que iene o ma p opia como ac i idad que se de e mina a sí mis-
ma; en gene al, pa a odos los en es que ienen en sí el in de su p opia ac i idad
(y que a pa i de un cie o ni el podemos llama se es i os), «se » es lo mismo
que «se lib e». El adje i o es semán icamen e coex ensi o con el e bo, lo que
signi ica que iene un sen ido ascenden al. Todo en e, en an o que es, es lib e.
Es e ca ác e ascenden al nos da aho a una pis a sob e una cues ión decisi a:
«se lib e» lo mismo que «se » se dice de muchas mane as, en línea con los ejem-
plos que poníamos al p incipio. Y se dice, e ec i amen e, con un común denomi-
nado semán ico: llamamos lib e a lo que es capaz de ac ua po sí, es deci , a lo
que despliega su ac i idad desde un oco subje i o, de modo que el lenguaje puede
a ibui a suje os ac i idades que exp esan los e bos. Es e análisis lingüís ico
e mina, pues, en una esis on ológica que es bas an e débil y que eza: ac iones
sun supposi o um, al y como lo exp esaban los escolás icos8. Lo que simplemen-
e quie e deci que los e bos, en gene al, no se conjugan en impe sonal, sino que
se usan, p ima iamen e, en la oz ac i a y en p edicados e bales que se a ibu-
yen a suje os. Pe o es a esis, po débil que sea, es ele an e pa a la cues ión que
nos ocupa. En conc e o, podemos conclui que la libe ad, es o es, que haya cosas
de las que se puede p edica el a ibu o «son lib es», sólo se puede nega negando
a la ez cualquie sen ido al uso que hacemos del lenguaje o dina io, así, en abso-
lu o. Po ejemplo, cuando p egun amos: «¿quién se ha comido la col?», y con oda
na u alidad espondemos: «la aca». Po que eso es lo que signi ica «se lib e»: que
alguien hace algo, po sí y no po la acción de o o9.
¿Y la col? Pues bien, es que e ec i amen e hemos de deci que «se lib e», no sólo
se dice de muchas mane as, sino que, al igual que el se mismo, se dice ela i a-
men e, según el más y el menos, y has a cie o pun o. De o ma que el en e, que
hemos is o que en cuan o al, en an o que es, ac úa po sí mismo y es lib e, en
an o que sólo es ela i amen e, en an o que no es, es po encia disponible pa a la
7 C . Phys., VIII, 4; 215 a.
8 C . Tomas de Aquino, S. Th., I, q. 39, a. 5, ad 1
9 En de ini i a, la libe ad es aquello po lo que una acción es «a ibuible» a un suje o. Y no
es pu amen e equí oco el uso aquí del e bo «a ibui » en un sen ido que se elaciona con la
unción p edica i a del e bo se , po que lib e se ían aquellos «a ibu os» que co esponden
al en e «po sí y no po o o», es deci , que esul an de un p oceso de au ode e minación.
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acción de o os, es pasi idad en e a pode es ex años. Y en onces los e bos
ambién se conjugan en la oz pasi a. Po eso, la col, que po sí c ece y se desa-
olla, lo hace sólo bajo de e minadas condiciones ex e nas de empe a u a,
humedad y nu ien es, y siemp e bajo el emo , po así deci , de que pase po allí
la aca y su na u al his o ia e mine mal, agoci ada po un des ino ex año y
con e ida al inal en p o eína animal en un es adio in e medio de la pi ámide
ó ica. Pi ámide que se mues a en onces ambién como una escala on ológica,
como un más y un menos de pe ección y ac i idad e leja, y a la pos e como un
más y un menos de libe ad, desde la casi absolu a pasi idad de las pied as a la
absolu a au ode e minación del se subsis en e que es Dios.
Kan , y as él en pa e la iloso ía idealis a, iene o a idea, no ela i a sino abso-
lu a, de libe ad. En iende como lib e la acción que no es á some ida a condicio-
nes ex e nas, que es un-beding y p opia de suje os que no son Dinge, es deci ,
cosas, en el sen ido más ísico del é mino, u obje os en el sen ido gnoseológico.
Lib e es así la acción p opia del espí i u10. Y és e se «comp ende» no se «explica»;
se a a po las ciencias o sabe es del espí i u, y no po las ciencias de la na u a-
leza11. De él enemos expe iencia mo al, como de algo que es á ue a de la na u a-
leza. Es e dualismo, que se exp esa pa a Kan en la disyun i a adical en e la
necesidad na u al y la libe ad mo al, se une a la an e io up u a ca esiana de
la ealidad en dos es e as sin angencia, como son la es cogi ans y la es ex ensa.
Y al inal esul a que la libe ad, como el eino de Dios al que se pa ece el kan ia-
no eino de los ines12, no es de es e mundo. De ello se sigue que no enemos expe-
iencia empí ica de algo así como un «hágase la luz», es o es, de una se ie causal
absolu amen e p incipiada po algo que a su ez no iene p incipio ni condición13.
Y eso po de inición. Po que esa expe iencia se a icula obje i amen e p ecisa-
men e en an o que en su ini ud ligamos los enómenos a las condiciones de su
apa ición en el espacio y, sob e odo, en el iempo. Todo aquello de lo que enemos
una expe iencia obje i a, es á some ido a las condiciones o males de obje i a-
ción, en i ud de las cuales apa ece como e ec o que se sigue de causas ex e nas
10 Es Fich e el que lle a a sus úl imas consecuencias es e plan eamien o absolu is a que
a anca de Kan . C . Die Bes immung des Menschen, (We ke, II, 288): «De ganze Endzweck
de Ve nun is eine Thä igkei de selben, schlech hin du ch sich selbs und ohne eines
We kzeuges ausse sich zu bedü en, – Unabhängigkei on allem, das nich selbs
Ve nun is , absolu e Unbeding hei ».
11 Es e es el pun o de a anque de la di e encia epis emológica que es ablece Dil hey con
g an éxi o en sus Ideen übe eine besch eibende und ze gliede nde Psychologie (1894), en e
el mé odo p opio de la ciencias de la na u aleza, cuya in ención es zu e klä en, y el de las
ciencias del espí i u, cuyo obje i o es zu e s ehen.
12 Hablando del Reich de Zwecke (K V. 527) Kan emi e exp esamen e a la idea
Leibniziana de un Reich de Gnade (Ve nun p inzipien de Na u und de Gnade, § 15).
C . Hans-E ns Schille , Das Indi iduum im Wide sp uch: Zu Theo iegeschich e des
mode nen Indi idualismus, Be lin 2006, p. 68.
13 C . K V, B 474/A 446: «Diesemnach muß eine Kausali ä angenommen we den, du ch
welche e was geschieh , ohne daß die U sache da on noch wei e , du ch eine ande e
o he gehende U sache, nach no wendigen Gese zen bes imm sei, d.i. eine absolu e
Spon anei ä de U sachen, eine Reihe on E scheinungen, die nach Na u gese zen läu ,
on selbs anzu angen, mi hin anszenden ale F eihei , ohne welche selbs im Lau e de
Na u die Reihen olge de E scheinungen au de Sei e de U sachen niemals olls ändig
is ».

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y es á po an o some ido a la necesidad de las leyes na u ales. Si es o es así,
deci que los g a es, po ejemplo, caen lib emen e, no deja de se una me á o a
que ca ece de sen ido eal.
Y en onces hemos de p egun a , ¿ocu e lo mismo espec o de odo suje o de cuya
acción decimos que «es lib e»?; ¿es amos en odos los ó denes de la ida espe ando
a que llegue el New on que e ele la ley po la que, po ejemplo, las acas comen
coles, o los homb es, igualmen e a pa i de condiciones dadas, son hé oes o illa-
nos14?
C eo en p ime luga que es e plan eamien o se sigue de una comp ensión de la
ealidad que ex apola on ológicamen e las exigencias o males de las sín esis de
obje os bajo condiciones de alidez in e subje i a, es deci , las exigencias o ma-
les de sabe es epis émicos o cien í icos. Y esa ex apolación es indebida. Si hace-
mos eso con la geome ía, di emos en onces que no hay ealidad que no sea aca-
badamen e espacial; pe o no pod emos en ende , po ejemplo, la música. Si lo
hacemos con la a i mé ica, exigi emos que oda ealidad sea cuan i icable; pe o
en ese caso no en ende emos cuando un niño nos dice que nos quie e «in ini o». Y
si ex apolamos aho a a oda ealidad las exigencias o males de las ciencias
na u ales, exclui emos de esa ealidad odo lo que no es é some ido a las condi-
ciones de sín esis egidas po el p incipio de azón su icien e, es deci , a condicio-
nes de necesidad causal. Y en onces, cie amen e, se nos hace imposible en ende
una acción lib e, que se disuel e en eacciones bioquímicas de los sis emas ne -
iosos15.
Pe o en esa ex apolación hay un pun o de a bi a iedad: la imposición a la na u-
aleza de exigencias o males que no son las suyas, sino las de un ipo de sabe
egido po los p incipios de cuan i icación y con ol. Y eso se ía algo así como
p e ende que pues o que In e ne es el sopo e de la cul u a con empo ánea, los
que de e dad saben de li e a u a, c eación a ís ica y discusión polí ico-mo al,
son... los ingenie os in o má icos. O si econocemos que las mediaciones económi-
cas condicionan las elaciones e ó icas, hab emos de conclui que el amo es un
epi enómeno de la in aes uc u a p oduc i a, y que los que de e dad saben del
ca iño « e dade o», más que los poe as, son los economis as, ya que (como odas
14 Toda la Ilus ación supone el in en o de descub i ese New on de las ciencias mo ales.
Así se e ie e a sí mismo Je emy Ben ham: «The p esen wo k as well as any o he wo k o
mine ha has o will be published on he subjec o legisla ion o any o he b anch o mo al
science is an a emp o ex end he expe imen al me hod o easoning om he physical
b anch o he mo al. Wha Bacon was o he physical wo ld, Hel e ius was o he mo al.
The mo al wo ld has he e o e had i s Bacon, bu i s New on is ye o come» (Ci ado po
Wesley C. Mi chell, «Ben ham's Felici ic Calculus», en: Poli ical Science Qua e ly, Vol. 33
(1918), pp. 161-18).
15 Cuando se a a de «explica », en el ámbi o me odológicamen e de inido po las ciencias
de la na u aleza, se a a de es ablece las «condiciones» que p ecisamen e delimi an el
hecho a explica . Se explica lo condicionado, emi iéndolo a sus condiciones, o lo que es lo
mismo, como e ec o que se sigue de causas dadas. P ecisamen e po eso, la libe ad, po
de inición, y en an o que es «unbeding », queda anulada en cualquie explicación. Al menos
ela i amen e. Po supues o, en an o que no son «absolu amen e» lib es, los ac os lib es
son « ela i amen e» explicables. Pe o en esa misma medida en que a endemos a su ca ác e
condicionado, la explicación cien í ica conside a el ac o lib e po así deci po el e és, y se
le escapa lo que pueda habe en él de incondicionalidad.
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las cosas po que ésa es la condición de su « ealidad») es algo que, po supues o, se
comp a y se ende. De hecho algo así se ha p opues o en se io como pa adigma de
«cien i icidad»16.
Pe o, ol iendo a lo nues o, ¿es á la ciencia, lo que hoy en endemos como cien-
cias na u ales, con la limi ación me odológica y en consecuencia epis émica, que
ella se impone a sí misma, capaci ada pa a desau o iza el uso na u al del len-
guaje y deci que oda subje i idad ac i a, que la libe ad que el discu so na u al
pone de elie e en las cosas, es simple me á o a? ¿No hay ninguna di e encia
en e deci que una pied a cae lib emen e, o que una pe sona se i a lib emen e
del p e il en un eje cicio de puen ing o en un suicidio? ¿Da igual en es e úl imo
caso si en ez de hace lo po sí, es o o el que lo ha i ado? Ni policías ni jueces
es a ían de acue do en ello17.
Pe o ol amos un poco a ás. Yo c eo que la supues a p oblema icidad de la cues-
ión –libe ad sí o no– iene que e con un plan eamien o maximalis a en el que
dicha libe ad se en iende como la acción de una subje i idad «pu a» (adje i o
ecuen emen e usado po Kan ), absolu a en el sen ido e imológico de sepa ada
de las condiciones empí icas de su eje cicio. La acción lib e se ía en onces igual-
men e inma e ial. Si la de inimos así, no es ex año que sea po lo mismo impe -
cep ible, y a la pos e in e i icable, ul amundana y me a ísica en el peo de los
sen idos. No es ésa la idea de libe ad que aquí sos engo en un sen ido mucho
más limi ado, como acción de un suje o; y que cie amen e pe cibimos sin más en
la di e encia que hay en e la aca que se come la col y la col que es comida po la
aca; en e el uso (p ima io) del e bo en la oz ac i a y el (secunda io) en la oz
pasi a. Po que no hay nada mis e ioso en esa di e encia. Habla de causas ocul-
as cuando una aca se come una col en un soleado hue o a mediodía no deja de
se un ex año empeño in elec ual.
Pe o es a libe ad, al y como apa ece en el uso o dina io del lenguaje, po lo
mismo que es empí icamen e cons a able, es ela i a, se da según g ados, y po
supues o se e condicionada po ci cuns ancias que la limi an. Lo sabe muy bien
el p eso que sale de la cá cel, lib e, pe o que p on o ol e á a ella si con inúa en
odo momen o haciendo lo que quie e sin espe o a la ley y a la au o idad de po-
de es ex años, que muchas eces no pod á asumi como p opios. Se a a, pues,
de una libe ad ma e ialmen e con ex ualizada, enca nada; y que no pocas eces
consis e en asumi como p opias esas ci cuns ancias (nadie elige a su p opio pa-
16 Po supues o esa es la p opues a de K. Ma x. Pe o incluso en el caso del ma xismo la
«cienci i icidad» es posible en el es ingido ámbi o de la ealidad alienada, es deci , de la
espi i ualidad cosi icada po un sis ema p oduc i o en el que odo se educe a me cancía. Y
eso es así, sólo en la medida en que esa ealidad es á es ingida a las condiciones económi-
cas de explo ación. En un mundo « e dade o», es deci , no educido a la pu a condicionali-
dad económica que impone la exp opiación de la plus alía, po supues o que hab ía una
ealidad incondicionada, una libe ad que se a a ía de comp ende más que de explica .
17 C . G.W.F. Hegel, Vo lesungen übe die Philosophie de Geschich e (Hegel’s We ke, IX,
34): «Dies is das Siegel de absolu en hohen Bes immung des Menschen, daß e wisse, was
gu is und was böse is , und daß eben sie das Wollen sei, en wede des Gu en ode des
Bösen, – mi einem Wo , daß e Schuld haben kann, Schuld nich nu am Bösen, sonde n
auch am Gu en, und Schuld nich bloß an diesem, jenem und allem, sonde n Schuld an dem
seine indi iduellen F eihei angehö igen Gu en und Bösen. Nu das Tie allein is
wah ha unschuldig».
Théma a. Re is a de Filoso ía. Núme o 41. 2009 481
d e, ni a su pa ia, ni en muchos sen idos a su p opio cue po); y an as o as en
ans o ma las en medio de la p opia libe ación. La libe ad no es en onces un sí
o un no, sino lo que eme ge y se hace, a lo la go de la ida que madu a y de la
his o ia que p og esa; como eme gencia a la ez de una subje i idad que en el
iempo a in ensi icando su e lexi idad, de un en e que e olucionando alcanza
p og esi amen e su pe ección y su úl imo in, a sabe , se , como Dios, causa de sí
mismo.
¿Cómo puede es e plan eamien o es a eñido con la ciencia? Pod ía se si la
ciencia como eo ía de obje os se decla ase a sí misma única ía de acceso a cual-
quie posible on ología. Pe o eso no lo puede hace po p incipio, po que la ciencia
misma consis e ya en una es icción me odológica que limi a el ho izon e o mal
de sus obje os. Sin emba go, ue a del ana ismo posi i is a, na u almen e que
los sabe es cien í icos ponen de elie e las condiciones obje i as que, po un lado
limi an la libe ad, y po o o pe mi en su desa ollo. La misma ley de la g a i a-
ción, la misma mecánica de luidos, que impiden al homb e ola , se lo acili an al
inal cuando és e e ie e a su a o esas condiciones ma e iales. Así, en 1878,
as desen aña cien í icamen e los sec e os de la na u aleza y desa olla la
écnica pa a su con ol, po in el homb e log ó el mí ico sueño de libe a se de su
peso y ola . Y del mismo modo, es oy con encido de que en el u u o las neu o-
ciencias, como ya an haciendo la economía, la psicología, la sociología, las cien-
cias ju ídicas; ambién como en su día hizo la eología, lejos de consag a una
on ología de e minis a, lo que ha án se á pone al descubie o las condiciones
ma e iales pa a el eje cicio de una libe ad, siemp e ini a, siemp e limi ada,
pe o que u iliza esos lími es p ecisamen e como escalones pa a su ascenden e
desa ollo.
El iejo ins in o polí ico de que ilus ación y sabe aen consigo libe ación,
emancipación más que escla i ud, me pa ece, en e a las eo ías on ológicas de
algunos libe icidas ilus es, sumamen e azonable. Po eso, es ic os de e minis-
as como Hobbes, Spinoza, Schopenhaue y Nie zsche, me pa ecen pensado es
muy eacciona ios. Y no consigo en ende el en usiasmo que susci an en ambien-
es supues amen e p og esis as.
F en e a ellos, nos queda la ue za a ollado a del sen ido común, al y como se
decan a en el lenguaje o dina io. Po eso, cuando alguien como D. Mendo, se
juega y pie de a las ca as la do e de su no ia y dice: «¡No ui yo, ue el maldi o
ca iñena, que se apode ó de mí», no emos en esa p oposición una desc ipción
cien í ica, sino, sin necesidad de ul e io discusión, la decla ación de un sin e -
güenza, al que no edime ningún de e minismo, po ilosó ico e ilus ado que se
p e enda.
Ja ie He nández- Pacheco
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