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Las redes sociales, el poder y sus fundamentos

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Las redes sociales, el poder y sus fundamentos

Author: Acosta Rodríguez, Antonio
Publisher: Instituto de Estudios Histórico-Sociales "Prof. Juan Carlos Grosso"
Year: 2000
Source: https://idus.us.es/bitstreams/a602ee45-522f-4db9-acd5-34bbaf28c603/download
Anua io del IEHS 15(2000)
LAS REDES SOCIAI.ES, EL PODER Y SUS FUNDAMENTOS*
An onio Acos a Rod íguez**
Es as páginas p e enden con ibui a e isa la impo ancia -quizás excesi a- que se
iene concediendo desde hace años po una pa e de la his o iog a ía al análisis de las llama-
das edes sociales. Los abajos e ec uados desde es a es a egia de análisis suelen pone
én asis en las elaciones in e pe sonales, en sus dimensiones amilia es, sociales o polí icas,
incluyendo en ocasiones las elaciones con ac i idades económicas. A no duda apo an
conocimien os ace ca de las elaciones in e nas de los g upos sociales que es udian y llegan
a eces a hace eje cicios de "modelización" y eo ización sob e ellas.1 Siendo és as unas
pe spec i as esenciales -y, desde luego, ya de po sí complejas— de la ida de las sociedades,
lo que esul a di ícil admi i es que sólo desde es as dimensiones de lo social se pueda aspi a
a explica sa is ac o iamen e el uncionamien o de las colec i idades del pasado, como suce-
de con los abajos de algunos his o iado es en nues os días.2
* Ag adezco a mis colegas Cha les Walke y Ge a do Ca io la impo an e ayuda que me p es a on pa a
ealiza es e abajo.
"" Uni e sidad de Se illa.
1 Es e en oque iene sus o ígenes en una abundan e p oducción en Sociología que ha gene ado deba es
eó icos y de la que, únicamen e como ejemplos, pueden ci a se a E. Bo , Family and Social Ne wo ks:
Rols, No ms and Ex e nal Rela ions in O dina y U ban Familics, London, 1971;J. Boisse ain, F iends
o F iends. Ne wo ks, Manipula o s and Coali ions, Ox o d, 1974;N. F iedkin, A S uc u al Theo y o
Social In luence, Camb idge, 1998, en e o os au o es.
2 Po su ex ao dina ia abundancia, di e sas o ien aciones, di e en e in e és po la pe spec i a eó ica,
e i o ios y pe íodos es udiados, es di ícil selecciona una mues a cohe en e, aunque sea b e e, de abajos
que ilus en lo que se dice. Menciona emos sólo a í ulo indica i o algunas de las colabo aciones incluidas en
los ecien es olúmenes: R. Escobedo, A. de Zaballa y O. Al a ez (eds.) Emig ación y edes sociales de los
ascos en Amé ica, Vi o ia, 1996; j.L, Cas ellano y j.-P. Dedieu (di s.) Réseaux, amilles e pou oi s dans
íe monde ibe ique á la in de 1'Anden Régime, Pa ís, 1998.
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Se pa e aquí del econocimien o que se debe a es as in es igaciones, que po lo gene-
al es án excelen emen e ealizadas desde un pun o de is a écnico. Sin emba go, lo que se
p e ende en es as páginas es mos a cómo, en endiendo de una cie a mane a llamémosla
limi ada las elaciones humanas, la comp ensión del uncionamien o —no ya de la sociedad
en su conjun o, sino incluso sólo de es as dimensiones amilia es, sociales o polí icas-, esul-
a insu icien e. Exis e una base de mecanismos sociales que es común en el compo amien o
de muchos g upos humanos y limi a se a su desc ipción o es udio, po mucho que nos
p o ea de nue os conocimien os sob e lo singula de los casos, o ealiza es ue zos pa a
e ec ua nue as ca ego izaciones no pe mi e accede a las cla es pa a la comp ensión del
uncionamien o de la sociedad, incluyendo las dimensiones exp esadas. Lo que se quie e
eco da aquí es que exis e o o ho izon e que esul a ineludible cuando se p e ende da una
explicación lo más sa is ac o ia posible de los p ocesos his ó icos; un ho izon e - ambién
de elaciones in e pe sonales- que comple a, o mejo , que da sen ido a las amas cuyo
es udio iene siendo an ecuen e desde hace unos años.
Puede pensa se, quizás con azón, que se a a de una a ea ambiciosa y en p incipio
desmesu ada pa a un abajo b e e como és e y pido disculpas po ello. Hay que pone
én asis en que aquí se p esen a sólo una modes a con ibución a es a e lexión. Con es e
obje i o, el mé odo que segui é se á expone dos casos his ó icos a í ulo pa adigmá ico,
alejados en el iempo, pa a compa a los y obse a qué hay de simila -no idén ico-y qué de
di e en e en e ellos, al ma gen del hecho ci cuns ancial de que, en ambos, los elemen os
base son he manos. El p ime o es á omado de la p ime a mi ad del siglo XVI y iene que
e con la polí ica indiana del empe ado Ca los V y con un inciden e de las llamadas "gue-
as ci iles" en la conquis a del Pe ú; el segundo, po su pa e, gi a en o no a la in asión de
Gua emala en 1954. Es comp ensible que la lejanía en el iempo en e ambos casos pueda
despe a la descon ianza ace ca de la posibilidad de una compa ación. Na u almen e soy
conscien e de es e p oblema al que me e e i é enseguida. Aunque los pe sonajes his ó icos
del p ime o de ellos son conocidos, la conexión en e sí no ha sido es ablecida an es y se
p esen an algunos da os poco manejados has a aho a; en es e sen ido en iendo que puede
des aca se la combinación en e el plano de los acon ecimien os en Indias y el de la polí ica
y las elaciones sociales en Cas illa. Po el con a io, sob e el segundo caso no se apo an
no edades y simplemen e se ecue da la in o mación necesa ia pa a pode es ablece la
compa ación en e ambos. Desde o o pun o de is a, habe elegido un ejemplo -el segun-
do- que no co esponde al pe íodo colonial se explica po in en a a a casos jus amen e
muy dis anciados, con obje o de da más ue za a la a gumen ación que se p opone. De
cualquie modo, es e ejemplo es á a ado mucho más b e emen e que el p ime o.
Po o a pa e^ ambos ejemplos se e ie en a p oblemas complejos y desde luego
inse ados en p ocesos de más la ga du ación que el b e e pe íodo de iempo que aquí se
obse a. Pe o, debido a la b e edad del abajo, se á p eciso deja de lado dimensiones
impo an es pa a pode concen a la a ención en los aspec os necesa ios pa a llega al
obje i o de la exposición en pocas páginas. Al obje o de es ablece la compa ación me
eduzco casi exclusi amen e a los mecanismos sociales del pode en sus cla es amilia ,
polí ica y de conexión con el mundo económico. Es cla o que en cada uno de es os e enos
-y en o os que no se ocan, como el de las es uc u as men ales, y sus a iculaciones- exis en
especi icidades que pe mi i ían p o undiza y ma ca di e encias impo an es en el iempo,
pe o quie o esal a el hecho de que me in e esa é undamen almen e, en p incipio, po los
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mecanismos de las elaciones en e las pe sonas aunque, con pos e io idad, me encamina é
p ecisamen e a ma ca las di e encias que exis en en su base y que les con ie en dis in a
na u aleza.
Con es a inalidad, pa a compa a los se da á un paso inal y decisi o en la a gumen a-
ción que queda á simplemen e apun ado, es deci , sólo se eco da á el camino donde se
pueden encon a las cla es -de ningún modo las únicas- pa a log a una isión lo más
comp ensi a posible del uncionamien o de las sociedades del pasado. Desa olla es e paso
exigi ía, en onces sí, una ex ensión que escapa a las posibilidades de es e abajo.
1. Los Andes y Cas illa, p ime a mi ad del siglo XVI
Áñaqui o, 1546
El 16 de ene o de 1546 las opas del ebelde Gonzalo Piza o de o aban de ini i a-
men e en las a ue as de Qui o a las del p ime i ey del Pe ú, Blasco Núñez de Vela. Como
es de sob as conocido -y no cons i uye aquí el obje o de nues a exposición-, el mo i o
cen al que había conducido a aquel en en amien o había sido el enca go ecibido po el
i ey de pa e de la Co ona pa a aplica en los Andes las llamadas Leyes Nue as. Es e
cue po legisla i o -que ocaba ambién di e sos aspec os de la polí ica indiana- suponía un
cambio ascenden al pa a la es uc u a económica colonial, ases ando un du o golpe a la
lib e explo ación de los indios po los encomende os al es ablece la exis encia de una asa
de ibu os ijada po el es ado. Al mismo iempo, en e o as medidas, p ohibía que cie os
se ido es de la mona quía, ales como los o iciales de la Real Hacienda, pudie an ene
encomiendas. Con a es a legislación y con a el i ey enca gado de aplica la se le an ó
Gonzalo Piza o, seguido de una g an mayo ía de los colonos del Pe ú.
Pe o po el momen o de engámonos en el ago de la ba alla que se es aba lib ando
en Añaqui o cuando su esul ado ya se pe ilaba a o able a G. Piza o. El i ey había sido
de ibado de su caballo, aunque sus he idas no suponían pelig o pa a su ida, y en onces
uno de los caballe os que luchaba en el bando de Piza o comenzó a busca lo con especial
in e és en medio de la g an con usión de la lucha. En palab as de un idedigno na ado de
los hechos:
"...como el Licenciado Beni o Juá ez de Ca a ajal, he mano del ac o que el iso e
ma ó en la ciudad de Los Reyes, le u iese omado an g ande odio y en an a mane a
desease consegui la enganza de su he mano con da la mue e al iso e , con g ande
agonía andaba po el campo pa a opa se con él y alcanza es a enganza, la cual él jamás
en mane a de pe sona a pe sona se hubie a de oma ."
G acias a in o maciones ecibidas, B. Juá ez [o Suá ezj de Ca ajal pudo encon a al
i ey en e los mue os y he idos y
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"...llegando jun o a él, le dio [sicj cie as palab as i upe osas, p egun ándole que si le ,
conocía y que él e a he mano del ac o a quien él ma ó, y que había de enga su mue e;
el cual, diciendo es o, quiso apea se pa a con sus p opias manos co a le la cabeza, y el
maese de campo Ped o de Puelles le dijo que e a una g an bajeza, que mandase a un
neg o que lo hiciese, y el licenciado lo hizo así... y el neg o comenzó a co a la ga gan a
leal..."3
Ac o seguido, an o la cabeza como el cue po del i ey B. Núñez de Vela ue on
some idos a e ibles ejaciones, pe o no son es as ci cuns ancias, ni siquie a la g a edad del
magnicidio las que me ecen des aca se aquí pa a los ines que nos ocupan, sino el hecho de
que, en un plano supe pues o al de la ama de la es uc u a económica que es aba en juego,
el i ey acababa de se degollado po Beni o Suá ez de Ca ajal -si bien se si ió de in e pósi a
pe sona dada la "g an bajeza" que ello suponía- quien ac uó po enganza. Nues o hom-
b e e a desde luego encomende o, había llegado al Pe ú eclu ado po He nando Piza o en
1534 y había sido he mano de un o icial de la Real Hacienda, Yllán Suá ez de Ca ajal,
asesinado a su ez po el i ey dos años an es. Unas elaciones amilia es alimen aban es a
g a e acción en un momen o cie amen e impo an e en la his o ia de la colonia. Pe o ¿e a
sólo la enganza lo que mo ía a B. Suá ez de Ca ajal?, ¿e a sólo es o lo que explicaba que
mili a a en las ilas de Gonzalo Piza o?, ¿qué había sucedido en Lima dos años an es,
cuando el i ey había dado mue e a su he mano? Re ocedamos en el iempo y eco de-
mos algunos hechos que no son desconocidos.
Lima y las Leyes Nue as
El 15 de mayo de 1544, el p ime i ey de hecho de la Amé ica colonial, nomb ado
en una decisión impo an e pa a e mina con los con lic i os p ime os años de la coloniza-
ción del Pe ú, hacía una con o e ida en ada en la capi al, Lima. La no icia de que es aba
enca gado de aplica las Leyes Nue as le había p ecedido en su iaje y había comenzado a
p opo ciona le los p ime os p oblemas en el ayec o e es e, ya en los Andes, po que ue
eniendo encuen os en di e en es localidades con colonos encomende os que iban a pe de
su p i ilegiada si uación económica y social con la aplicación de la nue a legislación.
No debía se ag adable pa a B. Núñez de Vela es ena se en su manda o con un
ambien e hos il. Pe o ya debió habe expe imen ado cie a incomodidad du an e su iaje
desde la Península po que en la misma expedición que lo aía al Pe ú enían Yllán Suá ez de
Ca ajal, ac o de la Real Hacienda en Lima, y o o o icial eal, el con ado Alonso de
Cáce es, además de o as pe sonas. Suá ez de Ca ajal y Cáce es e an o iciales de la Hacien-
da desde los p ime os años de la colonia; Yllán Suá ez había llegado, al igual que su he mano
Beni o, con He nando Piza o en 1534. Aho a, con Cáce es, había ido a España a ealiza
cie as ges iones en la co e y jun os es aban de eg eso. Yllán Suá ez, como ya sabemos,
enía in e eses amilia es en una encomienda que e a ges ionada en Cusco po su he mano
Beni o; Cáce es e a encomende o a í ulo pe sonal y ninguno de los dos debía halla se a
gus o con la llegada del i ey. Como es na u al, a ambos "les pa esció que si las o denanzas
3 Ped o Cieza de León, Ob as Comple as. II. Las Gue as Ci iles Pe uanas. (Ed. C. Sáenz de San a
Ma ía). Mad id, 1985, p. 501.
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y_ nue as leyes se execu aban había de se g an pe dición pa a muchos y así [una ez llegados
a la cos a del Pe ú] po no lo e ni oi le deja on [al i ey] en la ciudad de T ujiiJo y con su
licencia se ue on a sus casas", es o es, se adelan a on al i ey en su llegada a la capi al.4
El ambien e social y polí ico en la colonia comenzaba a agi a se se iamen e -aunque
no se puede deci que hubiese sido anquilo has a en onces-, sob e odo en Lima con la
llegada de Y. Suá ez y A. de Cáce es quienes aían no icias de p ime a mano po que "habían
enido g an pa e del camino con el i ey, y ie on y no a on mucho de sus cosas y de lo
que decía que había que hace en la ie a". Las ac i udes en la población iban desde las de
quienes decían que no consen i ían que el i ey hiciese nada en pe juicio de los colonos y
que, an es que eso, lo en ia ían p eso a España, has a las de quienes acep aban ecibi lo y
aún le esc ibían a T ujillo dándole no icias de cuan o es aba sucediendo en Lima y en la
colonia. El ac o Suá ez de Ca ajal hablaba a a o de ecibi al i ey en Lima, segu amen-
e po ene más conciencia que algunos de sus con ecinos de la impo ancia que enía la
igu a de un i ey po con aposición a la de gobe nado que has a en onces había exis ido
en Pe ú; y ello quizás po habe es ado p esen e en España cuando se decidió su nomb a-
mien o. Pe o, siendo cohe en e con sus in e eses como amilia de encomende o, jun o a
o os ecinos y pe sonas icas de Lima, in luyó en que el Cabildo de la ciudad decidie a
ecibi a B. Núñez de Vela como i ey, si bien exigiéndole p e iamen e ju a "gua da les)
los p i ilegios, anquezas, libe ades, me cedes y cédulas que enían (los ecinos) de S.M. y
que Ies o o gase la suplicación de las o denanzas y nue as leyes y que, o o gadas, i mase en
su nomb e la cédula y esc ip o que enían hecho pa a ello"? En o as palab as, a ándose de
un g upo con conciencia de se lo y de cuáles e an sus in e eses, encomende os y colonos
inculados a la encomienda p e endían ga an iza el man enimien o de su posición domi-
nan e y con ello sus in e eses económicos. Desde luego -aunque hubie a an eceden es ju í-
dicos- es as condiciones signi icaban, po un lado, una humillación al i ey y, po o o, un
despojo de las que e an las p incipales unciones pa a las que había sido nomb ado. Desde
Lima se en ia on ep esen an es al i ey pa a con eni es e acue do y, en p incipio, aquél
pa eció acep a dichas condiciones.
El 15 de mayo de 1544, po in, Blasco Núñez de Vela llegó a Lima, Es ando oda ía
a caballo, as habe saludado al has a en onces gobe nado , C is óbal Vaca de Cas o, y al
obispo ay Je ónimo de Loaysa, an es de en a en la ciudad, el cabildo y o os muchos
caballe os y ecinos de di e sos luga es de la colonia se in e pusie on en e el i ey y la
ciudad y, de en e odos, ue p ecisamen e Yllán Suá ez de Ca ajal quien se adelan ó y
"le omó e) ju amen o en nomb e de odos los cabildos de odo el Pe ú, en es a o ma y
mane a: Que su seño ía ilus ísima las gua da ía odas la me cedes, p i ilegios, anque-
zas, cédulas c¡ue enían del ey los conquis ado es y nue os poblado es de los einos
poblados del Pe ú, y que no se las queb an a ía ago a ni en ningún iempo, y que les
o o ga ía la apelación y suplicación de las nue as leyes an e su Mages ad."
1 Ped o Gu ié ez de San a Cla a, Quinquena ios o His o ia de las Gue as Ci iles del Pe ú (1544-
1548)...,cap. IX, pág. 171, en Biblio eca de Au o es Españoles, omo CLXV, Mad id, 1963.
s Es a ó mula ecue da al "con ac us subiec ionis" po c) que los subdi os acep aban la au o idad eal en
,a Edad Media en Cas illa. V. M. Giménez Fe nández, Polí ica inicial de Ca los V en Indias, Se illa, 1960,

Aunque mos ó "g an pesa " en ello, el i ey decidió ju a "po el se icio de Dios,
del e); po el bien de los ecinos y pa a el p o echo de los indios na u ales de oda la ie a".
Resul a ácil supone que es a ac uación del ac o de la Hacienda omándole el ju amen o
ag a ó su elación con el i ey, pese a que el ac o no e a de los que habían adop ado las
posiciones más du as en la coyun u a: Yllán Suá ez de Ca ajal de hecho no es aba dispues-
o a ompe el o den ins i ucional, aunque sí a o za las cosas con al de no pe de su
si uación dominan e en el mundo colonial, incluso si pa a ello enía que humilla a B. Núñez
de Vela.
A aíz de la ensa en ada del i ey en Lima los acon ecimien os se ue on encadenan-
do len a, a eces con usa, pe o inexo ablemen e hacia una pola ización de dos bandos. El
p ime o lo encabezaba el i ey que, a pesa del ju amen o inicial, ápidamen e se desdijo
—lo que da idea del mal alan e con que lo p onunció- y se dispuso a hace cumpli la Leyes
Nue as; el segundo, a p opues a de una impo an e ep esen ación de colonos, pasó a di i-
gi lo Gonzalo Piza o desde Cusco y aglu inaba a una g an can idad -posiblemen e mayo ía
desde sus inicios™ de encomende os y colonos icos, que es aban dispues os a echaza
iolen amen e si e a necesa io las in enciones del i ey. En e dos aguas, en posiciones
indecisas, haciendo ges iones di e sas o has a cambiando de bando se encon aban nume-
osos indi iduos de di e en e ni el social y has a elemen os de ins i uciones ci iles y eligio-
sas.
No es que no hubie a habido ensiones has a en onces en Pe ú; po el con a io, las
luchas en e piza is as y almag is as y, aún, los en en amien os con el Gobe nado C. Vaca
de Cas o habían sido iolen ísimos y, po cie o, en ellos ya había enido des acada pa ici-
pación Yllán Suá ez. De hecho, es os con lic os habían cons i uido uno de los mo i os que
decidie on al empe ado a nomb a un i ey. Pe o aho a había una di e encia undamen al
con espec o a si uaciones an e io es: po un lado, se luchaba con a la al a igu a que és e
ep esen aba y, en segundo luga y sob e odo, con a una legislación especial que iba a
acaba con el pode económico de los encomende os basado en el lib e con ol (1) del
abajo de los indios, (2) del exceden e de me cancías que ob enían de ellos como ibu o, (3)
de los bene icios ob enidos al come cializa pa e de ellas y, po úl imo, (4) de ie as que
habían comenzado a consegui .6
El inicio del p oblema so p endió a los he manos Suá ez de Ca ajal en bandos
di e en es. Ya se conoce a g andes asgos la posición del ac o Yllán en Lima. Mien as
an o, Beni o, que a endía la encomienda, se encon aba en Cusco y ue una de las p ime as
pe sonas de con ianza -en e egido es del Cusco y homb es p incipales- que eligió Gonza-
lo Piza o como aseso es y conduc o es del mo imien o cuando acep ó hace se ca go de la
ebelión con a el i ey, lo que da idea de que e a alguien de ele ancia en la sie a. No
obs an e, an e la g a edad e ince idumb e del desenlace del con lic o, Beni o Suá ez de
Ca ajal, jun o a algunos o os seguido es de G. Piza o, muy p on o e ocó sec e amen e
los pode es que le había dado a és e úl imo como cabecilla de! le an amien o en p e isión de
que, en caso de que el i ey de o ase a Piza o, pudie a deci que lo había apoyado o zado
po el miedo.'
6 Ve E. T elles A es egui, Lucas Ma ínez Vegazo: Funcionamien o de una encomienda pe uana
inicial. Lima, 1982, y V Ca mena y A. Acos a, "Hacienda y negocios. Ga cía de Salcedo, o icial eal en Lima
(1532-1556)". Jah buch u Geschich e La ciname ikas, Colonia, 1999, Band 36, pp. 33-62.
F. Gu ié ez de San a Cla a, Quinquena ios... pp. 183 y í 87. No se ía és e el úl imo cambio de bando de
158
La con usión social se acen uaba con el paso ele los meses y se p oducían ugas de
homb es de un bando a o o. Tan o el i ey como Piza o endu ecían sus posiciones con
quienesse mos aban ibios o dudosos en sus apoyos, llegando a sen encia se a mue e a
alguien —aunque no llegó a cumpli se la sen encia- en el caso del i ey, y a ejecu a se a
. a ios indi iduos po pa e de Piza o. En medio de es e complejo es ado de cosas, el i ey
decidió en un momen o en ia en sec e o ca as de pe dón y sal oconduc os a algunos de
los des acados cabecillas de Piza o pa a debili a su g upo, y no pa ece so p enden e que
en e los des ina a ios no se encon ase Beni o Suá ez de Ca ajal dadas las di íciles elacio-
nes en e Blasco Nuñez de Vela y el ac o . No obs an e, es e úl imo, en línea con su posi-
ción polí ica y posiblemen e pa a des aca an e el i ey su in ención de no ompe el o den
ins i ucional, di igió a su he mano una ca a ogándole que
• '' iniese luego a Lima a se i a S.M. V que, dejadas odas las cosas, pa eciese an e el i ey
.. como bueno y leal asallo de! ey. Y que no consin iese que del se clixese que e a aido
ñ S/MY, po que en ello deshon aba a odo su linaje y pa en ela, pues en oda su. gene ación
no había habido ningún aido , no consin iese que aho a se dijese que él lo había
sido...'*
Si el ac o , pese a es a ac i ud de leal ad, no e a de la con ianza del i ey (po los
mo i os ya expues os), en el bando con a io Gonzalo Piza o iba a pe de ambién la
con ianza en Beni o Suá ez de Ca ajal al ene conocimien o de es a ca a po e ce as
pe sonas y no po que el p opio B. Suá ez le in o mase de ello. A la is a de es e desa ollo cic-
los acon ecimien os, pa ece lógico que Beni o espondiese a su he mano acep ando sus
consejos y que esc ibiese igualmen e al i ey mos ándole aca amien o.
En es os momen os ninguno de los he manos se encon aba cómodo ni cla amen e
iden i icado con sus espec i os g upos; es o no e a del odo excepcional, sino que en cie a
medida e a e lejo del ambien e social einan e. Pe o el apellido Suá ez de Ca ajal enía
oda ía segui ía eniendo esonancias especiales. Mien as que Beni o, desde Cusco, a endía
la llamada de su he mano y p epa aba su uga del bando de G. Piza o, a Yllán las cosas se
le complicaban en Lima. De un lado, desa endía, algunas pe iciones meno es del i ey, pe o,
sob e odo, se io en uel o en un inciden e de g a es consecuencias. Habiendo o denado el
i ey ce ca Lima pa a di icul a los con ac os con G. Piza o y p epa a la de ensa pa a la
ap oximación de és e, una noche se uga on a ios homb es desde la casa del ac o pa a
uni se al g upo ebelde y, en e ellos, se encon aban es sob inos suyos: Je ónimo de Ca -
ajal, Diego Suá ez de Ca ajal y F ancisco Suá ez de Escobedo.
En medio de la g an ensión que se i ía y de la descon ianza que dominaba al i ey,
es a huida desde la casa de Yllán desbo dó la escasa paciencia del colé ico Blasco Núñez de
Vela. Aquella misma noche, al conoce se el hecho, el i ey mandó llama a palacio a Yllán
Suá ez, que se encon aban du miendo, y man u o con él una acalo ada con e sación en la
B. Suá ez. Después de habe se econciliado con Gonzalo Piza o ¡ as la mue e de su he mano Yllán, Beni o
lo ol ió a abandona pa a pasa se a las ilas de Ped o ele la Gasea. Es e lo nomb ó al é ez de su ejé ci o y, al se
de ocado Piza o, lo designó co egido de Cuzco. Ve M. de Mendibu u, Dicciona io His ó ico-Biog á ico
del Pe ú, T ed. Lima, 1934, omo X, pp. 263-4.
8 Ibídem. p. 213. Las i egula idades de la ansc ipción son de la uen e u ilizada. Po o a pa e, P Gexa
asegu a que u o la ca a y sus espues as en las manos.
i 59
que el ac o insis ió en su inocencia y leal ad al ey, lo cual no calmó al i ey. Po el con a-
io, és e, súbi amen e, a acó ai ac o acuchillándolo y, y& en el suelo g a emen e he ido, el
manda a io o denó a sus c iados que lo ema a an. En la discusión, en e las acusaciones
que Núñez de Vela hizo a Suá ez de Ca ajal an es de ma a lo le ep ochó
" 'en especial lo que ues o [de Yllán y Beni o] he mano, el obispo de Lugo, hizo en
España en dese icio de Su Majes ad, que lo echa on del Consejo Real, y po eso oso-
os ago a andais u diendo es as aiciones, pensando enga os del ey'. A es o dijo el
ac o con i a: 'No me mal a e an o ya ues a seño ía, que aido no lo soy, ni mis
he manos lo son, ni en odo mi linaje 110 los hubo, sino muy leales y g andes se ido es
del ey nues o seño '."
Beni o Suá ez de Ca ajal llegó a lima jus o después de que su he mano hubiese sido
asesinado y ju ó enga su mue e; po o a pa e, es a e ible acción del i ey le supuso la
enemis ad de muchas pe sonas en la colonia que has a en onces le habían apoyado y, en
de ini i a, el comienzo de su ocaso que acaba ía con su de o a y mue e en Añaqui o. Pe o
lo que nos in e esa aho a es la alusión al "dese icio" que el obispo de Lugo había hecho a
Su Majes ad. ¿Qué signi icaba es a impu ación del i ey?, ¿quién e a el obispo de Lugo?,
¿qué había ocu ido en España?
Valladolid, 1542
Hacia los úl imos años de la década de 1530 se acumuló una se ie de ci cuns ancias en
Cas illa que es necesa io eco da pa a comp ende el asun o que aquí in e esa. La p ime a
de ellas ue el hecho de que el empe ado Ca los V había ocupado ya a ios años en su
dispu a con F ancia y o os asun os, p es ando escasa a ención a los emas coloniales. En
Cas illa, odo lo ocan e a las Indias lle aba iempo siendo con olado po un educido
g upo de conocidos homb es ue es de la co e; sin duda dos de los más in luyen es desde
hada años e an el Comendado de León, F ancisco de los Cobos, sec e a io y conseje o del
empe ado , y el ca denal de Se illa, ay Ga cía de Loaysa, O.P., con eso de Ca los V y
P esiden e del Consejo de Indias, a quien en la nue a ausencia del mona ca en 1539 pa a
acudi a Flandes, dejó enca gado especialmen e pa a que p o eyese odos los o icios que
acasen en Indias, an o de jus icia como de hacienda.9 T as de ellos, o o piélago de pe so-
nalidades demeno ango jugaban ambién ala ho ade o na decisiones ..y lo hadan pi o ando
y combinando sus in luencias en o nó a las pe sonalidades poli icamen e más des acadas.
Conocemos el caso de uno de los nomb amien os ealizados en es e pe íodo a ins-
ancias de ay G. de Loaysa que, po una pa e, da idea del ipo de elaciones es ablecidas
en e es os al os di igen es polí icos y las pe sonas seleccionadas pa a los pues os de la
adminis ación y, po o o lado, ilus a sob e el concep o que de la ges ión polí ica colonial se
enía en un ó gano de an al o ni el como e a el Consejo de Indias. Se a a del nomb amien-
o del Licendado C is óbal Vaca de Cas o, miemb o de la Cancille ía de Valladolid, a quien
9 H. Kenis on, F ancisco de los Cobos. Sec e a io de Ca los V, Mad id, 1980, p. 86; A. de San a C uz.
C ónica del Empe ado Ca los V, Mad id, Í923. Tomo IV, Sex a Pa e, cap. VHI, p. 48.
160
seiba a en ia a Pe ú pa a oma in o mación de ios p oblemas que había en la colonia en e
Piza o y Almag o, p o eyéndole sec e amen e de un nomb amien o de Gobe nado pa a
el caso de que uese necesa io que lo emplea a, como de hecho ocu ió al se asesinado
F ancisco Piza o an es de que Yaca de (/as o llegase a Lima. Pe dónese lo la go de la ci a,
pe o la exp esi idad del ex o me ece la ex ensión:
'"Al Ledo. Yac?, de Cas o. Mad id. 19 de sep iemb e de 1540.
Muy noble Seño ,
Recybí dos le as ues as e la más b e e mos é al seño Comendado mayo e pa esdóle
como aun disc e a, b e e e compendiosa, e ansí le pa eció al seño Samano y al Licencia-
do Xuan Xua ez [de Ca ajo/}, po que a o o no se a mos ado. Seño , ya os esc ybí que
po ues o p o echo abía ynben ado es e ues o camino po que ay es áis aunque con
hon a, con mucha pob eza, que pa a ues os eos ale poco...
Lo quen el Pe ú habeys Seño de aze es oma cuen a de oda la acienda del Rey,
yn o ma os de lo que a sucedido en e Piza o e Almag o, e con o me a i ud a ae la
e dad del echo; xun a os con el Gobe nado pa a quexamine s el a amien o de los
yndios e deys o den en lo po eni ; aze disc eción de la ie a pa a que acá sen ienda
con ues o pa esce cómo se pod án pa i las dyócesis e el buen gobie no de las ánimas.
En in, Seño , según el Gobe nado e Ma ques F ancisco Piza o es i uoso e bien
acondycionado, es de c ehe , sin duda, ques ando os, Seño , p esen e, no se mo e á
con a ues o pa esce e segui á ues o o o como si yo se lo diese; e pues o que es o
sea ansi e en aquel nue o mundo no se aya de ene en paz es e ca go no me pa esce que
se a de ene la is a pues a en solo él sino que pensamos que es a xo nada se i e s
mucho a Dios e a ues o Rey e aho a eys echa la cos a, dine os en buen nume o pa a
ues a casa e sob es o pasados es años que se gas a an en y e ol e no os dexa an
ol e a ese pu ga o io de la Chancelle ia e queda eys, Seño , en unos des os Consexos
del Rey, qu.es el in de un le ado casado que en a a se i a Su M'ages ad...
No engo mas que dezi sino que os deseo Seño odo el bien, e que esc ibays lo que os
pa esce que se debe pedi , po que en onces pod emos deci a Vues a Mages ad ues o
deseo e de ama le de ay adelan e a donde con inie e...
Nues o Seño os dé salud e la ga ida pa a que podays dexa icos a ues os eos. De
Mad id a diez e nuebe de Se iemb e de mili quynien os e qua en a años. A lo que Su
Seño ía manda des.
F ay G. Ca denalis Hispalis"1
He aquí un excelen e caso pa a quienes en ienden la elación pa ón-clien e como la
cla e de las elaciones sociales,11 pe o e engamos undamen almen e el ono empleado po
el ca denal Loaysa sob e odo en elación con el u u o de Vaca de Cas o (que, con es os
10 R. Po as Ba enechea, Ca as del Pe ú (1524-1543), Lima, 1959. Se ha espe ado la ansc ipción de!
ex o edi ado.
! 1 Po su elación con e] p oblema que se aca, éase aquí a í ulo de ejemplo un conjun o de abajos sob e
Cas illa en es os años edi ados po j. Ma ínez Milián (ed.), Ins i uciones y Éli es de Pode en la Mona quía
Hispana du an e el siglo XVI, Mad id, 1992.
161
The Ame ican and Fo eign Powe Co.; In e na ional Nickel Co.; Uni ed Railways o Cen al
Ame ica y Uni ed F ui Co.21
En elación con es a ul ima compañía, p e ende esal a el pode económico, los
mecanismos po los cuales lo había conseguido y la impo ancia de la UFCO en la his o ia
de los países del Ca ibe es del odo innecesa io aquí pe o, además de es o, lo que in e esa
eco da es que, al comenza la p esidencia de D. Eisenhowe , la elación en e la Uni ed
F ui y la adminis ación no eame icana ep esen aba, sin duda, uno de los mejo es ejem-
plos de io que e a la in luencia de una g an emp esa en la polí ica ex e io de los Es ados
Unidos. Como se ha esc i o, la lis a de in e eses supe pues os es an la ga que es di ícil
iden i ica a alguien que ac ua a o di ec amen e in luencia a en la polí ica de Es ados Unidos
hacia Gua emala a comienzos de la década de 1950 y que no u ie a ambién una elación
di ec a con la UFCO: el P esiden e de la UFCO, Tho nas Dudley Cabo , e a he mano del
p ime asis en e del Sec e a io de Es ado pa a La inoamé ica de D. Eisenhowe , John Moo s
Cabo ; Ann Whi man, sec e a ia pe sonal del P esiden e Eisenhowe , es aba casada con Ed
Whi man, el p incipal "lobbyis " de UFCO en Washing on; como se ha is o, el Sec e a io
de Es ado, John Fos e Dulles había es ado ín imamen e conec ado po años a la ges ión de
la UFCO como socio ejecu i o de la i ma de abogados S&C; y, po úl imo y pa a no ala ga
las e e encias -pe o no po ello menos impo an e-, es aba el Di ec o de la CIA, Alien
Dulles, he mano de J. F. Dulles.
Alien, he mano meno de John, ap o echando igual que su he mano las in luencias de
su abuelo J.W. Fos e , había se ido diez años -en e 1916 y 1926- en el se icio diplomá ico
como je e de la Di isión de Asun os de O ien e P óximo, pe enecien e al Depa amen o
de Es ado. En 1926 abandonó el ca go "po que un ascenso en el escala ón no aumen aba su
sueldo de 8,000 dóla es"22 y se inco po ó como abogado a S&C cuando su he mano pasó
a se socio ejecu i o de la emp esa. Desde el despacho de S&C Alien Dulles, además de con
o os clien es, man u o es echas elaciones con la UFCO a la que es u o ac u ando desde
la década de 1930 sus isi as a Gua emala. En 1939, en íspe as de la gue a, Alien colabo ó,
sin des incula se de S&C, como miemb o des acado con la O icina de Asun os Es a égi-
cos, acili ando los con ac os y conocimien os adqui idos en S&C y, en 1951, una ez más en
pa alelo al cambio p o esional de su he mano, ue designado Vice-di ec o de la CIA. Final-
men e, en 1953, con John Fos e ya como Sec e a io de Es ado, Alien ue p omo ido a
Di ec o de la Cen al In elligence Agency.
No es de ex aña pues, que en 1953, as la oma de posesión de D. Eisenhowe ,
cuando ya se p e eía la posibilidad de la e o ma ag a ia en Gua emala, la UFCO llama a al
gobie no de los Es ados Unidos en busca de una ayuda que die a como consecuencia la
anulación de la polí ica del.gobie no de J. A benz, o de él mismo, aunque uese po medio de
la in asión mili a del país. Y, al ma gen de o as conexiones que en pa e ya han sido
apun adas, la combinación de J, F. Dulles desde la Sec e a ía de Es ado y de Alien Dulles
desde la di ección de la CIA, ambos con una es echísima elación desde hacía años con la
UFCO, ue on de una e icacia ex ema pa a la ayuda solici ada po la emp esa. Cla o es que
21 Pa a las ac uaciones de WN. C o m ell, an iguo abogado de Panama Raih ay, en el asun o del Canal, e
L. Schoul z, Bcnea h he Uni ed S a es. A His o y o U.S. Policy owa d La in Ame ica, Camb idge,
Mass., 1998, pp. 160 y ss.; R.H. Imme man, John Fos e Dulles..., pp, 5-6.
22 C W igh Milis, La éli e del pode , México, 195.7, p. 221....
168

J. F. Dulles u o que insis i en más de una ocasión en que la UFCO no enía que e con la
in asión, como hizo en una con e encia a mediados de 1954: "si el asun o UFCO se a egla-
a, si ellos jel gobie no de Gua emala] die an una pieza de o o po cada plá ano, el p oblema
con inua ía al como es á hoy en an o que concie ne a la p esencia de la in il ación comu-
nis a en Gua emala. És e es el p oblema, no la UFCO."2,5 Pe o esul a imposible nega que
3a amenaza a los in e eses de las emp esas ame icanas en Gua emala; la amenaza a la "libe -
ad económica" como la en endían los Es ados Unidos; en suma y po cie o, la amenaza al
con ol de la p oducción en las condiciones abusi as que dis u aban sus compañías desde
hacía décadas es aba en el o igen, no ya únicamen e del p oblema en Gua emala, sino de la
misma "gue a ía".
Todo lo an e io es sólo un pequeño e lejo de las pode osas amas sociales que
ue on analizadas po C. W igh Mills en é minos de "La éli e del pode ". En ocio caso, se
a aba de un conglome ado de in e eses amilia es, polí icos y económicos, que comunica-
ba el plano es a al con el plano p i ado y que daba luga a omas de decisiones polí icas
in luidas po ellos.
3. Conclusiones
En es os compac os conglome ados de elaciones in e pe sonales, edes sociales e
in e eses económicos que en mayo o meno g ado se encuen an en odas las sociedades
¿cuál es el papel de las p ime as?, ¿son an impo an es como pa a explica ellas solas los
p oblemas y los cambios his ó icos?; más conc e amen e, con e e encia a los ejemplos
expues os ¿qué puede deduci se de su exposición, sepa ados po cua ocien os años y pe -
enecien es a con ex os económicos, sociales, polí icos, men ales... comple amen e di e en-
es? De en ada no pa ece a iesgado a i ma que los mecanismos sociales de pode , en el
ma co de las edes sociales, han exis ido siemp e y que exis en ac i udes y eacciones de
indi iduos o de g upos en ellas que son muy simila es, aunque las excusas pa a los compo -
amien os - eales o ic icias- di ie an en el iempo: si J. F. Dulles a i mó que a la ho a de
ac ua sob e Gua emala lo impo an e e a el comunismo, no la UFCO -o el uni e so eco-
nómico del que ella e a apenas un caso-, con oda segu idad el obispo de Lugo, Juan Suá ez
de Ca ajal, hab ía espondido que a la ho a de p onuncia se con a la abolición de la enco-
mienda lo impo an e e a la segu idad y la sal agua da de la mona quía, y no que su he ma-
no ue a encomende o -simplemen e uno, en un sis ema de dominación colonial que en
esos momen os se basaba en la encomienda. ¿Dónde eside la di e encia?
No se a a de es ablece un pa alelismo sin más en e los dos casos. Desde un pun o de
is a o mal, ni siquie a las amas sociales que se islumb an en la exposición son idén icas. Po
una pa e, los he manos Suá ez de Ca ajal pasa on po di icul ades polí icas; uno de ellos e a
i ula de una encomienda, es o es, enía pa icipación di ec a en la explo ación económica colonial,
mien as los o os dos se si uaban en la adminis ación de la mona quía, an o en el ni el cen al
2j L. Schoui z, Benea h he Uni ed S a es..., p. 33?; C.W igh Mills, La éli e... La ob a de C.W. Mills ue
uno de los pun os de pa ida que con ibuyó decisi amen e a la di usión del concep o "éli e" en la his o iog a ía
ya en la década de 1950, aunque su pos e io u ilización ecuen emen e abusi a e indisc iminada sea sólo
esponsabilidad de algunos his o iado es, Sólo pa a ilus a el emp ano inicio de la di usión del é mino y sin
p e ende que lo u iliza on inadecuadamen e, ecué dese a F. B onne en el campo ame icanis a, o a J.A.
Ma a all en el de la his o ia de España, con abajos que da an de 1957 y 1958.
169
-Consejo de Indias, e c...-, como en el pe i é ico -Hacienda en Lima—, llegando el obispo de
Lugo a o ma pa e de los g upos ue es de pode en la co e.
Po su lado, los Dulles, aunque con una es echa inculación con la UFCO, no gua daban
una elación di ec a con la p opiedad o la ges ión de la emp esa. Además no se ie on en uel os
en el ipo de con lic os polí icos que a ec a on a los Suá ez de Ca ajal, pe o a semejanza con el
obispo de Lugo, los he manos Dulles sí e an miemb os de la adminis ación cen al del es ado
y e an elemen os cla es en los educidos g upos del pode polí ico.
Y no obs an e, más allá de de alles o males especí icos, se pueden obse a cie os
pa alelismos en e los dos casos en el plano de los mecanismos sociales:
- En ambos apa ecen edes amilia es que se u ilizan pa a con ola pa celas de pode
polí ico, como nomb amien os, conexiones e in luencias.
- Asimismo, en elación con las an e io es exis en amas clien ela es que e ue zan la
exis encia de g upos, den o de la es e a del pode polí ico, que se posicionan en e a o os.
- Conside ando ambos casos den o de las espec i as pe spec i as his ó icas en que
se enma can: la conquis a y colonización del Pe ú de un lado, y la expansión impe ialis a
no eame icana po o o, las amas sociales se enían de iniendo sob e la base de de e mi-
nados in e eses económicos: (i) la de ensa del modelo de colonización inicial en las Indias
ep esen ado po el pode de los encomende os y (ii) la p omoción y de ensa de los p oyec-
os expansionis as y neocoloniales no eame icanos en Amé ica La ina, como el Canal de
Panamá o la UFCO.
Es en es e sen ido en el que se de ec a una g an simili ud en e ambos casos po muy
dis an es en el iempo que se encuen en y, consiguien emen e, ello quie e deci que no son
es os mecanismos de ac uación de las edes sociales de pode los que si en pa a explica
si uaciones his ó icas que, de hecho, e an muy di e en es, an o en sus dimensiones men a-
les, como en sus o mas sociales, en sus elabo aciones eligiosas, e c... Lo que p oponemos
aquí es que, al ma gen de las di e encias y simili udes de los con ex os, pa a comp ende el
sen ido de los cambios his ó icos es necesa io no pe de de is a un de e minado ho izon e
de los p ocesos y que es p ecisamen e en una de dichas dimensiones donde podemos en-
con a las cla es pa a pode "lee " de mane a con as ada los mecanismos sociales expues-
os; en o as palab as, lo más impo an e que se puede deduci de la exposición de ambos
casos iene que e con algunas de sus di e encias his ó icas que esul an especialmen e
signi ica i as, que se encuen an en el e eno de los undamen os económicos, sob e los
que se asen aban los in e eses que de endían y que guiaban sus espec i as de iniciones
polí icas. De nue o hay que ad e i que, sin que e simpli ica los p oblemas y los con ex os
his ó icos, es os undamen os e an, po un lado, la encomienda pe uana y, po o o, el ipo
de emp esa que ep esen aba la UFCO, con sus espec i as elaciones in e pe sonales en su
uncionamien o in e no.
Po una pa e, e an las " elaciones humanas" especí icas en e conquis ado es y con-
quis ados, que se habían o ganizado en el modelo inicial de la encomienda y que pe mi ían
una exp opiación del exceden e indígena p ác icamen e ilimi ada po pa e de las p ime as
oleadas de encomende os en la es e a de la p oducción -es o es, las elaciones de p oduc-
ción-, las que daban sen ido a las o as " elaciones humanas", de pa en esco, de pa onazgo,
de clien elismo... -¿las llama emos " edes"?- que hemos obse ado en el plano en el que se
p ocedía a la dis ibución y ci culación de dicho exceden e y las hacían di e en es a o as.
Es as edes cob aban sen ido a pa i de las p ime as y se mo ilizaban jus amen e pa a
170
:man ene aquellas elaciones de p oducción en la encomienda an e el emo de que uesen
• modi ícadaslcomo ;consécuencia de laVapHcación de las Leyes Nue as. Es a, ealidad ™que
na u almen e sólo cons i uye una pequeña pa cela de la muellísimo más compleja cons i ui-
Í.Yda po la sociedad y la economía de la me ópoli y la colonia conjun as- daba sen ido al
compo amien o de dichos g upos.
Es o ma ca la di e encia undamen al en e el caso de los he manos Suá ez de Ca ajal
con el de los he manos Dulles. Po que en es e úl imo ejemplo e an las especí icas " elacio-
nes humanas" al in e io del uncionamien o de la UFCO, en la es e a de la p oducción, que
se habían de inido bajo la dic adu a de Ubico —y que huelga deci que 110 enían nada que e
con las de la encomienda del comienzo de la conquis a en los Andes-, las que condiciona-
ban y.de inían el compo amien o de las elaciones de pa en esco, e c.., en la sociedad no -
eame icana a las que hemos b e emen e aludido en es as páginas —y que na u almen e, en
: -ul ima ins ancia, no se pueden desgaja ácilmen e del conjun o de la sociedad, economía,
polí ica... es adounidense de la época. Es as ci adas edes de elaciones se mo ilizaban an e
el pelig o de que las elaciones de p oducción exis en es en la UFCO se modi icasen como
consecuencia de la ap obación del Código ele T abajo, de la legalización de los sindica os... y
de la e o ma ag a ia, en de ini i a.
: Valga has a aquí es a b e e e lexión que, como se ad i ió al comienzo, sólo p e en-
de eco da la exis encia de un plano sus an i o que, con ecuencia, ni siquie a es aludido en
cie os análisis his ó icos de sociedades. No.es exage ado deci que, si no se lo iene en
conside ación, se ca ece de una pe spec i a muy impo an e a la ho a de comp ende en su
pleni ud el compo amien o de cualquie comunidad del pasado.
171
Desa ollo Económico
Re is a de Ciencias Sociales
COMITÉ EDITORIAL: Juan Ca los To e (Di ec o ), Ca los Acuña, Luis Becca ia,
Robe o Bouzas, Ma io Damill, Juan Ca los Ko oí, Edi h Obscha ko, Juan
Ca los Po an ie o, Ge ulio E. S einbach (Sec e a io de Redacción)
ISSN 0046-001X
Vol. 39 Oc ub e - diciemb e 1999 NS 155
JUAN GABRIEL TOKATLIAN: Colombia en gue a: las diplomacias po la paz.
XosÉ CARLOS ARIAS: Re o mas inancie as en Amé ica La ina, 1990-1998.
MÓNICA B. GORDÍLLO: Mo imien os sociales -e iden idades colec i as: epen-
sando el ciclo de p o es a ob e a.
EDUARDO M. BASUALDO, JOON HEE BANG y NICOLÁS ARCEO: Las comp a en-
as de ie as en la p o incia de Buenos Ai es du an e el auge de las
ans e encias de capi al en la A gen ina.
DARÍO CANTÓN y JORGE RAÚL JORRAT: Buenos Ai es en iempos del o o
enal: elecciones y pa idos en e 1904 y 1910.
DEBATES
"C isis económicas y e o mas de me cado". Comen a io de VICENTE PALERMO y
Respues a de JAVIER CORRALES.
CRITICA DE LIBROS
- JUAN CARLOS TORRE: Los p oblemas de la democ acia y sus soluciones.
- DORA ORLANSKY: Ciclos y expansión de la democ acia.
INFORMACION INSTITUCIONAL: ,En o no de la sob e i encia de las e is as
cien í icas a gen inas, po GETULIO E. STEWBACH,
INFORMACION DE BIBLIOTECA
Desa olla Económico es índizada, con inclusión de esúmenes, en las siguien es publicaciones;
Cu en Con en s (SSCI. jns i u e o Scieh i k In o ma ion); Jou nal o Ecpnomic Li e a u a (AEA):
SociológicalAhs ac (Camb idge Scien i ic Abs aéis) .In e na ional BibHog ephya he Social Science
(B ílish üb a y o PoT cal and Economíc Science y UNESCO). También en a ias o as ediciones
pé micas y en olúmenes.especiales nacionales e in e nacionales. así como en di e sos índices en
e sión elec ónica. ,
DESARROLLO ECONOMICO - Re is a de Ciencias Sociales es una publicación
imes al edi ada po e! Ins i u o de Desa ollo Económico y Social (IDES). Susc ipción
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