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De vindicadoras a vengadoras : respuestas frente a la violencia, algunos ejemplos en discursos literarios y artísticos hispánicos

Abstract

La representación de la violencia contra las mujeres es manifiesta tanto en la literatura española como en la literatura hispanoamericana, aunque son todavía escasos los trabajos críticos en relación con el tema. En esta exposición se reflexiona sobre el modo en que es abordada y contestada en algunos textos de escritoras, atendiéndose a discursos narrativos pero también poéticos y dramáticos y estableciéndose, en algunos casos, equivalencias con otras manifestaciones artísticas. Además, a través de los ejemplos seleccionados, se pretendeponer de relieve formulaciones de distinto tono, posicionamiento y alcance.

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De vindicadoras a vengadoras : respuestas frente a la violencia, algunos ejemplos en discursos literarios y artísticos hispánicos

Author: Fariña Busto, María Jesús
Publisher: Unidad para la Igualdad, Universidad de Sevilla
Year: 2011
Source: https://idus.us.es/bitstreams/7b3d2481-64c7-4cf5-b22d-94068f71b979/download
DE VINDICADORAS A VENGADORAS: RESPUESTAS FRENTE A LA VIOLENCIA.
ALGUNOS EJEMPLOS EN DISCURSOS LITERARIOS Y ARTÍSTICOS HISPÁNICOS
Ma ía Jesús Fa iña Bus o
Li e a u a Española e Teo ía da Li e a u a
Uni e sidade de Vigo
[email p o ec ed]
RESUMEN
La ep esen ación de la iolencia con a las muje es es mani ies a an o en la li e a u a española
como en la li e a u a hispanoame icana, aunque son oda ía escasos los abajos c í icos en
elación con el ema. En es a exposición se e lexiona sob e el modo en que es abo dada y
con es ada en algunos ex os de esc i o as, a endiéndose a discu sos na a i os pe o ambién
poé icos y d amá icos y es ableciéndose, en algunos casos, equi alencias con o as
mani es aciones a ís icas. Además, a a és de los ejemplos seleccionados, se p e ende pone
de elie e o mulaciones de dis in o ono, posicionamien o y alcance.
PALABRAS CLAVE
Rep esen ación. Esc i o as españolas e hispanoame icanas. Violencia con a las muje es.
Respues as en e a la iolencia.
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Violencia (la . YLROHQWƱD): 1. Cualidad de iolen o. 2. Acción y e ec o
de iolen a o iolen a se. 3. Acción iolen a o con a el
na u al modo de p ocede . 4. Acción de iola a una muje .1
Comenza é con dos ci as, de dos ex os muy alejados en el iempo, pa a eco da cómo la
conciencia de las muje es sob e la iolencia eje cida con a ellas (con a noso as) u o
exp esión muy emp ana, es deci , que no se a a de un enómeno ac ual, como a eces se
indica, y que ha sido ins i ucionalizada po el sis ema pa ia cal.
La p ime a co esponde a La ciudad de las damas (1405), de C is ina de Pizan (Venecia 1364-h.
1430 monas e io de Poissy), que pone en boca de una de sus p o agonis as las siguien es
palab as:
¡A cuán as muje es podemos e , y ú conoces algunas, que ida C is ina, que po
culpa de la c ueldad de un ma ido desgas an sus idas en desg acia, encadenadas a un
ma imonio donde eciben peo a amien o que las escla as de los mo os! ¡Dios mío,
cómo les pegan, a odas ho as y sin azón! ¡Cuán as humillaciones, a aques, o ensas,
inju ias ienen que aguan a unas muje es leales, sin g i a siquie a pa a pedi ayuda!
(Lib o II, XIII)
La segunda pe enece a Emilia Pa do Bazán2, a alguno de cuyos cuen os me e e i é más
adelan e en es a exposición. Es á ex aída de un a iculo publicado en 1901, en La Ilus ación
A ís ica, de Ba celona, y en ella con é minos absolu amen e cla os y di ec os la esc i o a
apun a a las debilidades de un sis ema que subo dina a las muje es y ha no malizado su mue e
a manos -mayo i a iamen e es así en los po cen ajes- de homb es con los que han es ado o
es án inculadas a ec i amen e:
Siguen a la o den del día los asesina os de muje es. Han ap endido los
c iminales que eso de “la pasión” es una g an de ensa p e enida y que po “la pasión” se
sale a la calle lib e y en paz de Dios, y no se descuidan de e es i de colo es pasionales
sus desahogos muje icidas. […] ¿Pasión? No; codicia, ileza y ba ba ie. [...] La pasión es
noble y es os c iminales muje icidas obedecen a los impulsos más innobles y bajos.3
1Es a de inición y las o as dos que apa ecen en el abajo p oceden del Dicciona io de la Real Academia Española.
Resul a cie amen e ele an e que la en ada iolencia enga como cua a acepción la de “ iola a una muje ”. Es o
signi ica que al menos el 25% de los asgos semán icos del é mino indica po sí mismo iolencia con a las muje es
o, dicho de o o modo, el 25% iene sesgo de géne o. Po el con a io, la en ada iola no ecoge ningún asgo
sexuado emenino: “Tene acceso ca nal con alguien en con a de su olun ad o cuando se halla p i ado de sen ido
o disce nimien o”.
2Además de c eado a de una in ensa y ex ensa ob a na a i a, Emilia Pa do Bazán ue colabo ado a habi ual de
p ensa, siendo nume osos sus a ículos de c í ica li e a ia pe o ambién de e lexión sob e muy di e sos ámbi os de
la cul u a. La p eocupación po la si uación de las muje es den o del sis ema ue uno de los más igo osos. Funda
una Biblio eca de la muje (1892) y edac a ella sola, en su o alidad, la e is a Nue o Tea o C í ico (1891-1893). En
la p ime a, aduce y publica La escla i ud emenina, de John S ua Mill.
3Más adelan e, en el mismo a iculo, a i ma á: “El muje icidio siemp e debie a ep oba se más que el homicidio. ¿No
son los homb es nues os amos, nues os p o ec o es, los ue es, los pode osos? El abuso del pode ¿no es
ci cuns ancia ag a an e? [...] El homb e, en gene al, c ee agamen e que po se homb e iene de echo de ida y
mue e sob e la muje .” (Pa do Bazán, 1999: 263)
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Y si la his o ia de la humanidad ha hecho de la iolencia con a las muje es uno de sus pila es
más unes os, pa ece lógico que la his o ia de sus ep esen aciones se con ie a en
eno memen e e elado . En gene al, los ex os cul u ales, de cualquie índole, ep oducen los
es e eo ipos y la iolencia con a las muje es de mane a mecánica, sin e lexiona sob e sus
e ec os ni sob e sus causas y o aleciendo, en consecuencia, una iolencia simbólica
in e io izada y asimilada a a és de la educación y la socialización.
Cua en a y dos años después de la publicación de Polí ica Sexual (1969), de Ka e Mille , la
cues ión de la ep esen ación de los suje os en los ex os li e a ios y, en lo que concie ne a es a
exposición en pa icula , la de la ep esen ación de la iolencia con a las muje es, sigue
poseyendo especial ele ancia. En ealidad, cualquie análisis de las “imágenes de la muje ”,
como en la p ime a e apa de la c í ica li e a ia eminis a se llama on, oca de una mane a
implíci a o explíci a el ema de la iolencia, pues, cuando no se a a de una iolencia eal, la
iolencia simbólica que sus en a el modelo dico ómico masculino/ emenino (je á quico y
asimé ico, de supe io idad a in e io idad) acaba saliendo a la supe icie, se le conceda o no po
pa e de la c í ica la dimensión que iene, es deci , se la con emple o se la eluda. I is M. Za ala
ecue da la ex ao dina ia impo ancia del es udio de las ep esen aciones haciéndolo pa e de
una eesc i u a del canon4:
No son, en onces, a ea medioc e el es udio de las imágenes de la muje , o el es udio
emá ico así e- o mulado; si e como o mas de inicia y ensancha el análisis a ondo de
las es uc u as cul u ales y sociales que han se ido pa a exclui y silencia , si en pa a
polemiza con lo no ma i o y au o izado como e dad única (Za ala, 1993: 67)
Pocas eces, sin emba go, y desde hace bien poco iempo, se ha en a izado la pe spec i a de
géne o al analiza los ex os li e a ios. Resul a habi ual que los p o agonis as (de cualquie
época: desde la Edad media has a la ac ualidad) sean leídos en é minos de uni e salidad,
como enca naciones de deseos y alo es humanos o como una sue e de suje os ocados po
un des ino que los hace excepcionales. Ejemplo pa adigmá ico se ía la o ma en que la c í ica
ha en en ado a uno de los pe sonajes más señe os de la li e a u a española: el de don Juan.
Una ci a de una His o ia del ea o español, la de F ancisco Ruiz Ramón, c i ico e his o iado
ea al que igu a ecuen emen e en los epe o ios bibliog á icos académicos de Filología
Española, isualiza a la pe ección lo que acabo de comen a ; después de conside a la
di icul ad de de ini la “esencia” de es a igu a, opina:
[…] la ida de don Juan anscu e como un elámpago en e el amo y la mue e, en e
el goce y el cas igo. Amé ico Cas o ha llamado a es e d ama “ enda al e ó ico”. A a és
de odo el d ama c uza el iempo –el iempo i al y el iempo d amá ico, el del pe sonaje y
el de la acción- como una á aga hu acanada […] y de es a doble con igu ación del iempo
su ge el elemen o consus ancial al pe sonaje; don Juan no iene iempo que pe de , don
Juan no puede demo a se […] De […] muje en muje co e don Juan no po que busque a
una muje , ni siquie a a la muje . El don Juan Teno io de Ti so no busca, encuen a. He
Obsé ese el in e és de Pa do Bazán po busca un nomb e adecuado al enómeno del que habla. En o o a ículo,
ambién de La Ilus ación A is ica, usa á el de ginecicidio: “Es p eciso que los ju is as es udien el p oblema del
ginecicidio (¿puede deci se así?”. Tomado de Ruiz Ocaña (2004: 183).
4“Reesc ibi el canon (una de las a eas del eminismo) signi ica analiza es as ep esen aciones, los códigos
maes os que se han in e p e ado como ipi icaciones o modelos de no mas sociales. Signi ica escucha lo dicho y lo
no dicho (empleando é minos baj inianos)” (Za ala, 1993: 67).
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aquí o o aspec o undamen al del pe sonaje de Ti so: no es el homb e que busca,
siemp e, a la muje pa a seduci la, goza la y bu la la, sino el homb e que encuen a,
siemp e, a la muje . (Ruiz Ramón, 2000: 207)
E ec i amen e, la muje , cualquie a que sea (la de e minación o inde e minación del a ículo
pa ece neu aliza se), apa ece á an e don Juan: él es único y enca na esa imposibilidad de
de ene se, la lucha con a el iempo acucian e; ella es múl iple pe o in e cambiable, a pesa de
sus di e en es nomb es y angos, y se cons uye siemp e dispues a a deja se bu la .
F en e a los alo es enca nados po las g andes igu as legi imadas po el pa ia cado como
ep esen an es de lo uni e sal y lo nuclea , ”de lo absolu o”, pa a los suje os emeninos se
ese a, como en la lengua, el ol de lo pa icula , lo ma cado y lo subsidia io. Abo dada con una
pe spec i a de géne o, la his o ia li e a ia es más que elocuen e; en palab as de Lou des O iz:
“La ejación, el es up o, la iolación son emas esencialmen e li e a ios. La muje –co de i o,
íc ima p opicia o ia, inde ensa y a me ced de la ue za b u a o del deseo desa ado- o ma pa e
del magma simbólico de Occiden e” (O iz, 1990: 144).
El pa ia cado ha con i ido sin sob esal os con la iolencia con a las muje es, an o en su o ma
simbólica (po ejemplo, eliminándolas de la his o ia y de odas las his o ias: del a e, de la
li e a u a, de la ciencia, del pensamien o) como en sus mani es aciones eales5y en sus
ep esen aciones a ís icas. La li e a u a egis a cien os y cien os de ejemplos que la c i ica y la
academia han sancionado como g andes monumen os li e a ios y que muy pocas eces han
sido analizados con una pe spec i a desen añado a y desman elado a de los es e eo ipos de
géne o y de la iolencia que és os conlle an y sob e la que se sus en an. Pensemos, po o o
lado, que, en las ocasiones en que se ha o iginado una polémica sob e ex os con es e ipo de
ep esen ación, el males a ha enido desde o o lado, apelándose a la libe ad de c eación y
a gumen ando que és a no iene po qué a ene se a lo “polí icamen e co ec o”. Tend íamos que
empeza a p egun a /nos no sólo sob e los obje i os y el alcance de la ep esen ación, sino
sob e odo de qué libe ad de c eación se habla en es os casos, si no se a a á más bien, y
es ic amen e, po glosa la exp esión empleada en su de ensa, de ep esen aciones
“pa ia calmen e co ec as” o ajus adas a la co ección pa ia cal, a aigadas en su imagina io y
e o zado as de sus alo es y de sus pa áme os.
Me he se ido de es as obse aciones iniciales pa a con ex ualiza los ex os en que quie o
de ene me, pe enecien es a momen os dis in os de la his o ia li e a ia y adsc i os a modalidades
ambién dis in as: na a i a, poé ica y d amá ica. Son, odos, ex os de esc i o as y en odos ellos
la iolencia con a las muje es es en en ada de una o ma e lexi a, ya sea no na u alizándola,
sino concediéndole, po medio de las es a egias discu si as pe inen es, un espacio que impide
que pueda deja de se en endida como al iolencia, pues el oco se coloca di ec amen e sob e
ella; o ya sea con es ándola, a a és, en es e caso, de la ensión y la dis ancia adop adas o del
ipo de acciones y si uaciones seleccionadas.
5Es o explica que cuando se habla de íc imas del e o ismo nunca se menciona a las íc imas del e o ismo de
géne o, que ambién es polí ico; como esc ibe C is ina Pe i Rossi: “las cues iones de géne o son siemp e polí icas
(de echo al su agio, acceso a la uni e sidad, igualdad sala ial, lib e disposición del cue po, epa o p opo cional de
los ca gos públicos…). Incluso los c ímenes ‘domés icos’ o ‘p i ados’ son, en el ondo, polí icos: en la inmensa
mayo ía de ellos lo que es á en juego es la libe ad de la muje , libe ad pa a sepa a se o di o cia se, pa a dispone
de su iempo, pa a se a ada como una pe sona y no como un obje o.” (Pe i Rossi, 2002)
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HABLAN LOS TEXTOS (I)
Vindica (la . indica e): De ende , especialmen e po esc i o, a quien
se halla inju iado, calumniado o injus amen e no ado.
Re o no a Emilia Pa do Pazán. Si en la ape u a de es a exposición me he e e ido a una de sus
colabo aciones en p ensa, me de end é aho a en es de sus nume osos cuen os: “Sin pasión”,
“Las medias ojas” y “El encaje o o”. No son los únicos en los que la esc i o a se hizo eco de la
iolencia con a las muje es; de una u o a o ma, la si uación de los suje os emeninos en la
cul u a pa ia cal a a iesa la mayo pa e de su c eación, mani es ando, de ese modo, su
lucidez y conciencia en elación con el ema.
Recué dese que du an e mucho iempo los asesina os de muje es pe pe ados po ma idos o
aman es ue on de inidos, y con esa desc ipción se in o maba sob e ellos, como c ímenes
pasionales, cons i uyendo es e mo i o un eximen e en la pena, has a el pun o incluso de e i a
la cá cel. A ello aludía Pa do Bazán en la ci a ansc i a al comienzo y a ello dedica ambién el
ela o “Sin pasión”, aunque aquí el asesinado es el ma ido. Un jo en abogado p e ende u iliza el
elemen o pasional como núcleo de su de ensa, encon ándose con la nega i a del acusado, que
insis e en odo lo con a io: si ma ó al ma ido no ue po cues iones sen imen ales (pasionales),
sino po p o ege a la muje de las palizas de aquél. La elucub ación lle ada a cabo po el
abogado ep oduce la mi ada de la cul u a sob e la iolencia de géne o, minimizada como
exp esión de pasión, sea en lo que oca a los ac os del ma ido o del supues o aman e: “El
de enso , el jo en abogado Jacin o Fuen es, se encon aba deso ien ado. Si el mismo de endido
le desba a aba los ecu sos empleados siemp e con an o p o echo…, se acabó: no había
mane a de saca lo absuel o” (266). Y esos ecu sos son p ecisamen e “la cla e amo osa”:
Solo con la cla e amo osa podía el de enso econs ui el d ama lógicamen e. […] El
ma ido, b u o y icioso, desloma a golpes a su muje , acaso po celos. En la casa hay un
homb e que lo p esencia y que es á p endado de la má i . La pasión le exal a […]
empalma la aca y la sepul a una, dos, es eces en el cue po del e dugo. ¿Quién no
hubiese hecho o mismo? ¿Quién, an e el ma i io de una muje que se ama, no se
a oja ía a ma a , ciego, anulada la olun a, sup imido el albed ío, impulsado
i esis iblemen e po la iolencia de la pasión que odo lo a olla? (267)
Así azona el abogado: lo que no en iende, y que la in ención de Pa do Bazán pone delan e de
quienes leen, es que el asesino esponda a una si uación de iolencia (el mal a o) po sí
misma6: “a mí me lle aba el demonio iendo el a o que le daba aquel ío a su muje delan e de
mí” (268). Cie amen e que la espues a es igualmen e iolen a, pe o en ese ex emo se apoya
el alcance de los hechos; el o o ex emo, el más ecuen e, es el silencio y la cegue a, que
ambién p oducen mue es; y, de hecho, es e ex emo se apun a en el ela o: el impu ado lo
exp esa con ela i a na u alidad al conside a que la g a edad adicaba en p oduci se el
mal a o siendo él, y un hijo de ma imonio, es igo: “Que la ma ase allá en su alcoba, malo se á,
pe o nadie ié que me e se; pa a eso e a su seño a. En mi ca a…, e a cosa de a e gonza me”
(268). Es cues ión de e , de ahí la impo ancia de hace pública, de conside a polí ica, una
iolencia que algunos oda ía quie en segui en endiendo como un asun o domés ico, de
pue as aden o.
6Dice el ex o: “Y he aquí que oda la combinación se enía a ie a, y a la poesía del c imen pasional, a dien e,
ípico, sus i uía la p osa de un ulga asesina o” (267)
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T es páginas son su icien es pa a da exp esión a la agedia que acon ece en “Las medias
ojas”, segu amen e uno de los cuen os más conocidos de Pa do Bazán. Den o de un escena io
u al, llda a y su pad e el ío Clodio semejan igu as de un e ablo d amá ico en el que la
iolencia desencadenada po el pad e con a la hija, apenas adolescen e, co a de aíz las
expec a i as de és a, que sueña con un u u o (no sólo mejo , simplemen e un u u o) lejos de la
aldea y de su ascendien e. La sencillez de la ama y la b e edad de su na ación, en luga de
cons i ui un obs áculo, po encian la escena: a la is a de unas medias ojas que Ilda a ha
comp ado con sus aho os, el pad e le pega una paliza que la in alida, al ompe le los dien es y
deja la ciega de un ojo, pa a el iaje que ella enía p e is o: a a esa el océano en busca de
o a ida. No impo an las azones ni los deseos de la adolescen e, ni se le p egun an: el pad e
se limi a a golpea la “b u almen e, a ojándola con a la pa ed” (345)7, no sin an es insinua que
e a una pu a.
Los hechos acon ecen en un espacio in e io . Los mo imien os de en ada de la jo en, al inicio
del ela o (“Cuando la apaza en ó”), y de salida, después de los golpes (“Salió a ue a,
silenciosa, y en el ega o p óximo se la ó la sang e”), enma can los hechos y si úan el mal a o
en el ámbi o p i ado. Aquí no hay es igos. De es e modo, la iolencia, como ha esc i o Jose a
Báez, “no exis e pa a la sociedad que asume la conduc a de su ep esen an e en la amilia y, sin
emba go, es doble y e ible, pues se anula a la pe sona que, inde ensa, es a á obligada a
con i i , a pa i de aho a, con su ag eso ” (Báez, 2002: 178). La p i ación de ine el inal de
Ilda a: sin un dien e, sin is a en un ojo y o os sus sueños. La us ación y la sumisión
cons i uyen su he encia, como su pad e le ecue da (en a izando o as a iables a las que hab ía
que a ende en el ela o, aunque no sea és e el luga ,): “Ya e cansas e de anda descalza de
pie y pie na, como las muje es de bien, ¿eh, condenada? ¿Lle ó medias alguna ez u mad e?”
(346). El colo ojo de las medias asume, en onces, po encima de su ca ác e desc ip i o, el
sen ido simbólico de la iolencia ( oja, como las medias, la sang e en el os o de Ilda a). La
o ma en que la esc i o a elabo a la oz na ado a y el uso que hace de la ocalización se ponen
al se icio del én asis en la iolencia del pad e y la desespe anza de la hija. No hay
dis anciamien o (algo que ha sido conside ado una de iciencia na a i a), queda cla a la posición
en e a los hechos e a ados.
Es des acable el gus o de Pa do Bazán po el uso de obje os que ac úan como de onan es de la
si uación nuclea de una ama. Tan b e e como el an e io , “El encaje o o” p esen a, sin
emba go, un con ex o y un desenlace an agónicos. La escena undamen al se desa olla en un
espacio público y la p o agonis a (que aquí no es una aldeana) adop a un papel ac i o;
empleando é minos ac uales, de empode amien o: dice no y e i a explicaciones de cualquie
ipo. El obje o des acado en el í ulo condensa el momen o en que la p o agonis a, Micaeli a
A ánguiz, sien e ma e ializa se la ama del ca ác e iolen o de su p ome ido. Ella no había
hecho oídos so dos a esa epu ación, pe o nunca has a el día de la boda encon ó un indicio
que la pusie a de mani ies o. Llegado ese momen o, no duda en p onuncia un “No” an e la
p egun a del sace do e que es á celeb ando la ce emonia. La decisión, muy conscien e, esul a
de mayo ascendencia al p oduci se en la si uación y luga en que se p oduce (el día de la
boda, la iglesia, odeada de pe sonas) y sin que medien excusas ni acla aciones. Sólo iempo
después la p o agonis a e ela á las azones a una amiga, la na ado a.
7En odos los casos, el núme o de página que apa ece en e pa én esis as las ci as de los cuen os co esponde a
Pa do Bazán (2007).
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Es e dad que el silencio sob e la causa de su nega i a a casa se impide la e idencia de lo que
su p ome ido esconde; no obs an e, una ez expues a aquella mo i ación, la p o agonis a
adquie e alo de modelo en an o que ha sido capaz de no some e se a un u u o de iolencia
en e is o a a és de un ges o, la mi ada de su p ome ido cuando acciden almen e el encaje del
es ido de no ia se asga. La p o agonis a p e ie e la soledad a una más que p obable ida de
mal a o den o del ma imonio, ins i ución, es sabido, que cons i uía el des ino social de las
muje es, siemp e ela i o a un suje o masculino (pad e, ma ido, he mano, hijo). Pa do Bazán se
posiciona una y o a ez con a el pode de es a idea, sos eniendo y de endiendo la au onomía
de las muje es. En “La educación del homb e y de la muje . Sus elaciones y di e encias” lo
exp esa con i meza: “conside o al amen e dep esi o pa a la dignidad humana, ep esen ada po
la muje an o como po el homb e, el concep o del des ino ela i o, subo dinado al ajeno” (Pa do
Bazán, 1999: 162); en consecuencia, decla a á:
Aspi o, seño es, a que econozcáis que la muje iene des ino p opio; que sus p ime os
debe es na u ales son pa a consigo misma, no ela i os y dependien es de la en idad
mo al de la amilia que en su día pod á cons i ui o no cons i ui ; que su elicidad y
dignidad pe sonal ienen que se el in esencial de su cul u a (ibídem: 169)
En el cuen o, al iempo que se ompe el encaje ( egalo del no io y que había ido pasando en su
amilia de gene ación en gene ación), la p o agonis a ompe con un ciclo p e is o. La esc i o a
ha con emplado una iolencia que no a iende a clase social ni a con ex o, aunque sus
epe cusiones y la espues a en e a ella impliquen pa icula idades dependiendo de una y el
o o: en “Las medias ojas”, la aldea; en “Sin pasión”, la clase abajado a u bana y en “El encaje
o o” la clase media8.
En un con ex o u al, en coincidencia con el de una pa e de los cuen os de Pa do Bazán pe o
muy poco habi ual en la poesía española de las ul imas décadas, Juana Cas o9 aza, en Del
colo de los íos (2000), una his o ia amilia . Esa his o ia comienza con el nacimien o de una
niña que has a la adolescencia se á educada como un a ón; llegado ese momen o, es iolada
po su pad e. Al mal a o se añade aho a la iolencia sexual, que en es e poema io de Juana
Cas o supe pone iolación e inces o. Un yo, el de la p opia hija, e oca la escena a a és de un
discu so apa en emen e obje i o y ca en e de emoción pe o donde odas las o mas se
sob eca gan de signi icado. La igu a pa e na planea desde el mismo í ulo (“Pad e”) y apa ece
des acada en el cue po del poema al ocupa la posición de ima en sus dos ocu encias,
además de, en la segunda de ellas, epe i se al comienzo del e so siguien e como pa e de una
au ología:
PADRE
Es a a de en el campo pia aban las bes ias.
Y yo me quedé quie a, po que pad e
oncaba como cuando,
zagal, do míamos en la e a.
Me i ó sob e el pas o
de un golpe, sin palab as. Y aunque hubie a podido
a sus b azos mi ue za,
8Pa a un ace camien o a o os pe sonajes emeninos de los cuen os de Pa do Bazán éase Ojea Fe nández (2000).
9Poe a co dobesa. Au o a ya de diez poema ios, ha ecibido hace unos días el P emio de la C í ica de Poesía 2011
po su lib o Ca as de ene o.
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no quise e i a lo, po que pad e
e a pad e: él sab ía qué hicie a.
Tampoco du ó mucho.
Y pia aban las bes ias. (Cas o, 2000: 22)
La ausencia de de e minan es pa a el nomb e (“pad e”, a secas, innecesa ia cualquie
de e minación, aunque sea así el uso en el con ex o espacial ec eado en el poema io) y los
e sos p ime o y úl imo del ex o aludiendo a las bes ias enma can el ela o sucin o y ajan e de
los hechos. Sob e la au ología, sin emba go, apoya la hija, en un ges o ápìdo pe o concluyen e
en su exp esi idad, la esponsabilidad é ica del pad e (“po que pad e / e a pad e: él sab ía qué
hicie a”)10.
Cuando la adolescen e se a e e a p egun a po una ci cuns ancia de su ida (y an o la
p egun a como la eacción que desencadena esul an pa adigmá icas del uncionamien o del
pa ia cado) es golpeada de nue o, si uándose la na ación de es e hecho, en el conjun o del
poema io, inmedia amen e después del ex o an e io :
ASCUAS
-Si soy u homb e, pad e, ¿po qué no engo escuela?
Había un uego g ande, de ascuas
espa cidas y colo de na anjas.
En el suelo b illaban los guija os
y un pedazo de noche
se asomaba al pos igo.
Apenas i las igas,
an ápida la mano me sol aba y me asía.
Me o iné oda en e a,
y mojé los calzones y la neg a boñiga.
El silencio y el sueño: nunca supe po qué.
Más g ande que el dolo ue la so p esa.
Mi ía le co aba
con su cue po el paso y la co ea.
Camino de la cuad a, me a día oda la ca a.
Y no e a e güenza. (Cas o, 2000: 23)
Poe a como Cas o, Dionisia Ga cía esc ibe que en Del colo de los íos se si úa a “la muje en
lucha con la ie a, su doblegado y oscu o pasa en las edades” (Ga cía, s/a). Los adje i os son
exp esi os: e ec i amen e, doblegado y oscu o es el anscu i de esos suje os emeninos a
quienes se les concede, sin emba go, odo el p o agonismo en cuan o su expe iencia es
10 Enca nación de la ley pa ia cal, la igu a del pad e eapa ece en algunos poemas de la gua emal eca Regina José
Galindo, a la que me e e i é más adelan e en el cue po de la exposición: “HACE TREINTAISEIS AÑOS / MI PADRE
/ ASESINÓ A GOLPES / LOS SUEÑOS DE MI MADRE. / DESDE ENTONCES / ESTÁ PRESO CUMPLIENDO
CADENA PERPETUA / INCONMUTABLE” (sic) (Á ila, 2004: 284).
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comunicada en p ime a pe sona. La palab a de esos yoes, an o po lo dicho como po lo
callado, o ece, en sus di e sas onalidades, un ejemplo ex ao dina io de o aleza, además, sin
duda, de cons i ui se en un eje cicio de indicación, incluso sin p e ende lo o, incluso, al ez, de
no se au o-pe cibido como al. A a és de la a ención a los de alles que con igu an el escena io
de cada suceso quedan signi icadas las emociones del suje o poé ico que los ansmi e. Si en
“Pad e” e a el ecue do del pia a de las bes ias lo que enma caba el poema, con as ando ese
sonido con el golpe, “sin palab as” con que el pad e a oja a su hija sob e el pas o, en “Ascuas”
es la is a el sen ido en a izado: uego, colo de na anjas, b illo de los guija os y, en
consonancia con ese a de , el o o, el del sen imien o más ín imo (“me a día oda la ca a. / Y no
e a e güenza”).
Más a de, el u u o p e ijado aslada a ese suje o emenino desde la obediencia al pad e a la
obediencia al ma ido. En onces, la expe iencia del ac o sexual se con apone a la sensualidad
i ida con o o suje o emenino: el place compa ido y el dulce “sabo a sal ia” (“Desnudo”, 24)
con as a con una “espuela i a / cla ándose en mis pie nas” (“Las lla es”, 28). No hay i encia
de sexualidad placen e a11 y un emba azo sucede á a o o. Va ias gene aciones ansmi iendo la
ida al igual que el silencio.
La espi al de la iolencia, que odea, has a a apa , a an as muje es incapaces de adqui i
conciencia sob e ello, es el ema al ededo del cual se a icula Como ú me quie as, ex o ea al
de Pila Zapa a (2009)12. Desde el í ulo, en es e “d ama en cinco cuad os”, de o ma o sencillo,
se ep esen a el cí culo que encie a cada ez con más p esión a la muje mal a ada. La
e ó ica del amo omán ico, des inada exp esamen e a la sujeción los suje os emeninos, ocupa
el p ime a gumen o de jus i icación de Mau o, desc i o en la aco ación de en ada del Cuad o I
como “un homb e ígido”. En una es a egia que des ela el posicionamien o en e a la cues ión
abo dada, la au o a elige una imagen sumamen e g á ica:
MAURO (Le aca icia la mejilla) […] No e en ades conmigo, Somb a mía,
Somb i a, Somb illi a. Lo que pasa es que es oy enamo ado de i.
LAURA ¡Y yo de i! (Va a besa le) (Zapa a, 2009: 12)
Cons i uye la exp esión del deseo del pe sonaje13: que Lau a sea su somb a, lo que signi ica
aleja la de cualquie o o a ec o, de cualquie necesidad o place ue a de su pe sona y su
elación, ene la bajo con ol en odo momen o, aunque la ealidad acaba siendo la con a ia:
que Mau o se con ie e en una somb a ala gadísima pa a Lau a, sospechando
pe manen emen e de sus ges os, de sus ac os, incluso de su isa, e impidiéndole dis u a de la
más mínima au onomía. Pe o Lau a es incapaz de comp ende lo que es á pasando: ni las
11 En “La cuna” se dice: “Es oy encin a, y i o. Me p eñó / igual que a las o ejas. […] y po p ime a ez / me llama
po mi nomb e. / Po que a a se un niño / como su abuelo, dice, / ‘un homb e de e dad / que abaje conmigo’. /
Pe o de noche ca ga / sob e mí su balumba / y se ol ida del hijo. / Se á pa a can a , me digo, mien as ab o / las
pie nas y me esco o / hacia un lado eludiendo / su peso po que duele. / ¿Qué se á lo que sien e?” (Cas o, 2000:
30).
12 Pila Zapa a había abo dado ya es e ema en sus no elas Mea culpa (1997), que ue Mención especial del ju ado
P emio Nadal 1997, y, especialmen e, en La luju ia de las ho as (2006). A una e lexión sob e ambas no elas
dediqué mi a iculo “So e ada iolencia: las imposiciones de la cul u a en la na a i a de Pila Zapa a Bosch” (Fa iña
Bus o, 2009).
13 Incluso más: en sus palab as lo exp esa con el con encimien o de la de inición: “Tú e es sólo mi Somb a, así que
no ienes necesidad ninguna de se in eligen e ¡Pa a eso ya es oy yo!” (Zapa a, 2009: 25). La mayúscula obedece al
hecho de que Somb a es el apela i o con el que Mau o designa a su no ia.
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