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Desde dentro, desde fuera: transculturación lingüística y enfrentamiento con la historia en la narrativa de Junot Díaz y Rita Indiana

Abstract

Hoy más que nunca las fronteras culturales y lingüísticas tienden a fluidificarse, obligándonos a replantear la cuestión de las identidades locales, nacionales y continentales. Esto es particularmente cierto en el ámbito caribeño: proponemos un análisis del caso dominicano que muestra la transculturación de dos autores en medio de Quisqueya y Estados Unidos, Junot Díaz y Rita Indiana Hernández.

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Desde dentro, desde fuera: transculturación lingüística y enfrentamiento con la historia en la narrativa de Junot Díaz y Rita Indiana

Author: Sarlo, Giulia de
Publisher: Université Paris Sorbonne. Centre de Recherches Interdisciplinaires sur les Mondes Ibériques Contemporains. Séminaire Amérique Latine
Year: 2014
Source: https://idus.us.es/bitstreams/248efb7b-78c3-448d-bf7d-f1c745c0f661/download
Desde den o, desde
ue a: anscul u ación
lingüís ica y
en en amien o con la
his o ia en la na a i a de
Juno Díaz y Ri a Indiana
He nández
Giulia De Sa lo
Uni e sidad de Se illa
gdesa [email protected]
Ci a ion ecommandée: De Sa lo, Giulia. “Desde den o, desde ue a: anscul u ación lingüís ica
y en en amien o con la his o ia en la na a i a de Juno Díaz y Ri a Indiana He nández”.
Les A elie s du SAL 4 (2014): 80-92.
Numé o 4, a icles
Giulia De Sa lo. “Desde den o, desde ue a: anscul u ación lingüís ica y
en en amien o con la his o ia en la na a i a de Juno Díaz y
Ri a Indiana He nández. Les A elie s du SAL, Numé o 4, 2014. 80-92
Giulia De Sa lo. “Desde den o, desde ue a: anscul u ación lingüís ica y
en en amien o con la his o ia en la na a i a de Juno Díaz y
Ri a Indiana He nández. Les A elie s du SAL, Numé o 4, 2014. 80-92
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Si hay algo que ca ac e iza es e nues o siglo XXI se a a sin duda
del enómeno de la globalización, en un sen ido mucho más amplio,
y con consecuencias mucho más adicales sob e las comunidades,
espec o al sen ido me amen e económico que se le dio cuando el
é mino empezó a usa se en elación a la di usión plane a ia del
sis ema capi alis a después de la caída del mu o de Be lín (Daba ,
“Globalización” 3 ss.). Hoy en día las on e as, y con ellas las
iden idades, se diluyen: se hacen, como han esc i o Juan Flo es
y Geo ge Yudice, “li ing bo de s”, on e as i as, pe meables,
en las que los lími es de la iden idad a menudo se di uminan en
nue as ealidades, inespe adas y ue emen e ines ables.
Si es e dad que hoy en día es e enómeno se ha ex endido a
escala plane a ia, no se a a ob iamen e de un acon ecimien o
comple amen e nue o (no es po nada que muchos sociólogos se
e ie en a la que es amos i iendo como a una “nue a” globalización,
dando en onces po hecho la exis encia de enómenos mundiales
p eceden es). Y desde luego no es un enómeno nue o en lo que
concie ne al ámbi o ame icano y más especí icamen e el ca ibeño.
An onio Bení ez Rojo de inió el espacio geog á ico, social y cul u al
del Ca ibe como espacio del Caos – no en el sen ido de deso den
o al, de inexis encia de iden idades especí icas, pe o sí en el
sen ido “cien í ico” del é mino, como se lee en La isla que se
epi e:
no me e ie o al caos según la de inición con encional, sino a la nue a
pe spec i a cien í ica, así llamada, que ya empieza a e oluciona
el mundo de la in es igación: es o es, caos en el sen ido de que
den o del des-o den que bulle jun o a lo que ya sabemos de la
na u aleza es posible obse a es ados o egula idades dinámicas
que se epi en globalmen e (20-21).
El Ca ibe es, en la pe spec i a posmode na de Bení ez Rojo, un
o bellino inaba cable a p ime a is a, un e uelo de iden idades
que se sob eponen, se iden i ican, se echazan y se unden. El
caos lingüís ico es sin duda uno de los aspec os más in e esan es
de esa ealidad geog á ica y cul u al: en la cuenca ca ibeña,
en ela i amen e pocos cen ena es de kilóme os cuad ados,
con i en cua o idiomas eu opeos (el español, el inglés, el ancés
y el holandés) y un sin in de idiomas locales, como el papiamen o
o el c éole, idiomas que han nacido a pa i de hib idaciones y
mezclas. Es es e mismo caos lingüís ico el caldo de cul i o de
aquel mes izaje “supe sinc é ico” que iden i ica la na u aleza
mu able, p o eica, del se ca ibeño, y en cie a medida en gene al
del se la inoame icano. La iden idad sinc é ica es una iden idad
en ma cha, en pe enne cons ucción, que se de umba y se ec ea:
es, sin luga a duda, una ealidad an opo ágica1.
1 || La e e encia al B asil angua dis a de De And ade no es casual: ambas
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en en amien o con la his o ia en la na a i a de Juno Díaz y
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El idioma, en onces, y la hib idación de los idiomas, cons i uyen
una cla e de lec u a legí ima de la cul u a ca ibeña, en la his o ia
y en el p esen e. Y si, pa a limi a nos al Ca ibe hispanó ono, las
hib idaciones lingüís icas expe imen adas a lo la go de la his o ia
han quedado pa en es a ni el léxico (en el uso de palab as an
comunes como “ba bacoa” o “cacique”, de he encia aína, o “ udú”
y “bu undanga”, de o igen a icano), pe o ambién a un ni el más
p o undo, sin ác ico, í mico (pienso al o gullo del son de Guillén),
hoy en día en el Ca ibe el idioma sigue modi icándose, plasmándose
y adap ándose a o o con ac o, a o o idioma: el inglés. Y no se
a a simplemen e de una modi icación a ni el supe icial, léxica:
lo que se es á modi icando es la es uc u a p o unda del idioma, al
pun o que la lingüís ica se ha esignado a econoce en el spanglish
un idioma au ónomo, y no una simple a ian e (o degene ación,
según algunos) del español, o del inglés, según el pun o de is a.
La del spanglish no es e iden emen e una expe iencia exclusi-
amen e ca ibeña: la comunidad chicana en Es ados Unidos y el
No e de México en gene al (es el caso del Es ado de Nue o León)
es á de alguna mane a expe imen ando una e olución pa ecida.
Pe o el caso ca ibeño iene unas peculia idades que me ece la
pena analiza .
No hay duda de que de las es islas hispanohablan es del Ca ibe,
Pue o Rico ue la p ime a en emp ende es a ans o mación. El
sueño de Luis Muñoz Ma ín, p ime gobe nado elegido po los
pue o iqueños en 1949, que soñaba con un Pue o Rico bilingüe
y, de alguna o ma, esquizoide, capaz de sal a ágilmen e de una
iden idad yanqui a una hispánica, nau agó p on o en e a las
di icul ades logís icas que la implan ación de un au én ico sis ema
bilingüe conlle aba. Y sin emba go, lo que no pudo hace el sis ema
lo hizo la emig ación: como esc ibe de o ma muy c í ica Edga do
Rod íguez Juliá,
Hacia comienzos de los se en a, comenza on a eg esa del No e
los emig an es y sus hijos, los llamados “nuyo icans”. Se oía el
“spanglish” en la playa de Luquillo, la ensoñación opical de es os
hijos de la diáspo a, de paso po -o de eg eso a- Pue o Rico. Había
cie a os en ación en aquella mezcolanza del inglés y el español,
como pa a señala , median e la ma ca lingüís ica del “spanglish”,
que habíamos accedido a un mundo más ancho que el de la ba iada.
Los “nuyo icans”, como despec i amen e los iden i ica Rod íguez
Juliá, es aban en ealidad lle ando a cabo un p oceso cul u al
undamen al en lo que conce nien e a la iden idad ca ibeña. El
homónimo g upo li e a io nacido en Nue a Yo k en los años 70
al ededo de Miguel Alga ín, Miguel Piñe o y su Nuyo ican Poe ’s
ealidades cons i uyen hilos que han ido y an ejiendo una misma ama, un
mismo se , que es el se la inoame icano.
Giulia De Sa lo. “Desde den o, desde ue a: anscul u ación lingüís ica y
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Ri a Indiana He nández. Les A elie s du SAL, Numé o 4, 2014. 80-92
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Ca é, es aba empezando a digni ica un nue o idioma, el Spanglish,
que e lejaba una nue a iden idad, una nue a mane a de se
ca ibeño. Esc ibió Ta o La ie a en su an ología AmeRícan (1985),
yo peleo po i, pue o ico, ¿sabes?
yo me de iendo po u nomb e, ¿sabes?
en o a u isla, me sien o ex año, ¿sabes?
pe o u con us calumnias, me niegas u son isa ...
me desp ecias, me mi as mal, me a acas mi habla ,
mien as comes mcdonalds en las disco ecas ame icanas (54).
En su ensayo Wei d English, E elyn Nien-Ming Ch’ien analiza
el inglés “ a o”, o zado, de au o es mig an es o poscoloniales
que han plasmado el idioma de Shakespea e a su medida,
mezclándolo con el suyo de o igen, y a i ma que es e deseo de
c ea un nue o idioma, un nue o inglés, ep esen a de alguna
mane a la necesidad de esos au o es de ansmi i una isión o a,
nue a, de la ealidad; una isión de una comunidad que ni se
gue iza ni se asimila pasi amen e, sino que ein en a la o ma
de desc ibi el mundo a su al ededo pa a hace lo uno con su
expe iencia i al (8 ss). El caso especí ico del Spanglish, ico en
sí mismo de a iedades casi in ini as, de i ajes en e español e
inglés en po cen ajes a iables y mul i o mes, es ealmen e, como
en e o os lo ha de inido B ice-No a, una o ma de “in e lengua
c ea i a” (13), o, po usa la de inición de Edna Acos a-Belén,
un elemen o esencial de una poé ica bilingüe que combina dos códigos
lingüís icos y oma en aja de los ecu sos idiomá icos de ambos
lenguajes, ampliando de es a mane a signi icados y posibilidades
comunica i as. Los dos idiomas, Español e Inglés, si en como
ehículo pa a el descub imien o poé ico y la expe imen ación,
además de ga an iza cohe encia a un mundo agmen ado (988).
El mo o de es e p oceso, como no aba muy a su pesa
Rod íguez Juliá, es el desplazamien o, la mig ación, en un sen ido
y en el o o. Y si en Pue o Rico es o empezaba a ocu i hace
ya cua en a años, en República Dominicana el enómeno es á
omando cue po solamen e aho a, en las úl imas décadas. La
comunidad dominicana en Es ados Unidos, localizada sob e odo,
como la pue o iqueña, en Nue a Yo k y New Je sey2, es una
comunidad ela i amen e ecien e, o mada a pa i de las olas
mig a o ias de los años 70, sucesi as a la caída de T ujillo, y más
ma cadamen e a pa i de los años 90. Es una de las comunidades
la inas más conspicuas: según da os gube namen ales, en 2010
esidían en Es ados Unidos ap oximadamen e 1,5 millones de
2 || Según el Censo de 2010, el 79% de los Dominicanos que eside en Es ados
Unidos i e en el No es e del país, y casi la mi ad (48%) i e en Nue a Yo k
(h p://www.pewhispanic.o g/2012/06/27/hispanics-o -dominican-o igin-in-
he-uni ed-s a es-2010/ 09/05/2013).
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dominicanos: un da o signi ica i o, si se conside a que la o alidad
de la población dominicana esiden e en la isla no llega a los 9,5
millones de indi iduos, según el censo de 2010.
Como pa a los nuyo icans pue o iqueños, es e sec o de la
sociedad dominicana (los llamados “dominicanos ausen es”) i e
en su piel la il ación bilingüe de una nue a iden idad que empieza
a pe enece le. Voces dominicanas, que no dejan de se lo po el
hecho de se mig an es, se le an an de la complejidad del con ex o
mig a o io y se apode an de es e nue o lenguaje, el Spanglish,
pa a ei indica su condición bicul u al.
Como sub aya Gio anni Di Pie o,
Es a emig ación ha c eado una li e a u a. [...] En ez de habla de
li e a u a de la diáspo a, quizás se ía más p eciso habla de li e a u a
de la emig ación. Diáspo a implica casi un co e con la me ópoli,
algo casi au ónomo. [...] Li e a u a de la emig ación es, pues,
algo más homogéneo. Simplemen e nos dice que los dominicanos
que emig a on die on exp esión a su p edicamen o de exiliados
económicos a a és de una li e a u a. Po consiguien e, es as ob as
es ás di ec amen e elacionadas con la me ópoli, pues el emig an e,
aunque i a lejos, se iden i ica oda ía con la me ópoli (Di Pie o,
La dominicanidad 121-122).
Lo que sub aya Di Pie o iene una ele ancia conspicua: lo que
plan ea es que cuando se habla de li e a u a de la emig ación,
y en lo especí ico de la li e a u a dominicana en Spanglish, no
nos e e imos a un enómeno exclusi amen e es adounidense; no
es amos buscando en el nue o canon no eame icano un espacio
donde ence a la p oducción li e a ia de au o es que son, que
siguen siendo a odos los e ec os, au o es dominicanos.
Esc ibe Miguel Ángel Fo ne ín a p opósi o de la que él mismo
llama “la dominicanidad iaje a”,
El concep o nación es sumamen e p oblemá ico, en la medida en que
es una cons ucción his ó ica que ha ido e olucionando hacia dis in as
nociones. […] Lo nacional, desde una pe spec i a inisecula , debe
e se como una ac isolada posibilidad de sen idos que apelan a una
comunidad imaginada, en su cons ucción indi idual. […] La lengua
sus en a de o ma simbólica esa imaginación de lo dominicano.
Pe o se “con amina” de o as simbolizaciones y o as expe iencias
comuni a ias (51-52).
En o as palab as, es en la acep ación de es as con aminaciones
que se agua el u u o de la nue a dominicanidad: una domini-
canidad que a mucho más allá de unos con ines nacionales, que
acep a es a o mada po pe sonas an es que po hec á eas de
e i o io; y po pe sonas que an, pe o ambién ienen; que
no i en en un e dade o exilio, polí ico o económico, sino que
g acias a ac o es que ienen que e poco con la Academia y
mucho con la globalización del siglo XXI, pueden po ejemplo

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ol e a la República cada seis meses g acias al p oli e a de las
compañías aé ea de bajo cos e, o pueden llama a sus amilias,
e las, incluso, g acias a una conexión In e ne y a un cualquie
so wa e VoiP. Esc ibi desde Es ados Unidos usando el Spanglish
signi ica i i has a el inal esa condición ubicua an sumamen e
con empo ánea; signi ica, po p ime a ez en la his o ia domini-
cana, ompe con el insula ismo que ha ca ac e izado sus le as, su
cul u a, p ác icamen e desde el siglo XVI, cuando los gobe nado es
en iaban al Rey de España epís olas desespe adas in ocando,
con a los a aques co sa ios, un soco o que nunca llegaba. De
ninguna o ma, desde luego, esc ibi desde Es ados Unidos usando
el Spanglish signi ica desen ende se de lo que se deja a ás, de la
dominicanidad; más bien es un e oma la con una ue za nue a,
desde una pe spec i a o a que pe mi e, a a és de la dis ancia,
decons ui y econs ui un pasado que oda ía se sien e como
p opio.
El caso quizás más céleb e de es a lucha lingüís ica y
ei indicación nacional a a és del Spanglish dominicano es el
de Juno Díaz, p emio Puli ze en 2008 po su no ela The B ie
Wond ous Li e o Osca Wao.
Nacido en la República, hablan e na i o de español, Díaz se
mudó con su amilia a New Je sey con sólo seis años. Como él
mismo ha decla ado, la palab a esc i a, el inglés esc i o, ue pa a
él la cla e pa a ab i la pue a de es e nue o mundo en el que
había sido ca apul ado:
Leía cualquie cosa. C eo que pa a mí cons i uía sob e odo un i mo
consolado . Palab as sob e una página. Yo que leía palab as sob e
una página. [...] Lee e a pa a mí un espi o de alien o en el dolo
de cada día que e a el se un inmig an e. [Los lib os e an] un luga
donde podía i i , i i en un lenguaje sin sen i cons an emen e
mis de iciencias. En un lib o no hay nadie que e diga que es ás
p onunciando mal una palab a (Ba ne , mía la aducción).
La ap opiación de es e nue o idioma es en onces un p oceso
lleno de su imien o, lleno de iolencia:
[Una ez que llegas,] los Es ados Unidos empiezan inmedia a,
sis emá icamen e, a hace e abula asa, li e almen e, en odas
las mane as posibles, po que necesi an sup imi las cosas que
conside an no dige ibles. Pie des un mon ón de iempo en se
colonizado. Y luego, si ienes la opo unidad y el espacio su icien e
pa a oma alien o y alguien e guía, ú e das cuen a de la si uación
y empiezas a descoloniza e (Ba ios, mía la aducción).
Es a lucha se e leja en el lenguaje que Díaz usa en su p osa, en
ese spanglish ya ópico que es pa a él casi una ma ca de áb ica.
Como ano a G egg Ba ios, “Su uso deses abilizado del español
sin cu si as ni aducciones es p o undamen e es imulan e pa a
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los lec o es hispanos, así como lo es pa a cualquie lec o capaz
de econoce lo como pa e in eg an e de la expe iencia la ina
bilingüe”.
El de Díaz es un spanglish exp esi o, in enso y muy poco o o-
doxo, que en sus cambios epen inos y con inuos de un idioma a
o o, en la mezcla de aíces anglosajonas declinadas en cas ellano
y ice e sa, da oz a un mundo en bullicio pe enne. Una mezcla
de ocablos ípicamen e dominicanos (no hay lec o de Osca Wao
que, a menos de ene amilia idad con el habla de Quisqueya,
no se haya quedado pe plejo delan e de las “ ainas” y el “ ukú”)
jun o con los ph asal e bs más slang que el inglés ecue de: es o
es el spanglish de Díaz. Y la lec u a de sus ex os se ans o ma en
una a en u a lingüís ica, una me á o a de la búsqueda de la nue a
iden idad dominicana p egonada a a és de es a nue a o ma,
que sin emba go sigue en sus p incipios la adición, ya que, al
basa se en la o alidad, e leja la ma iz o al de oda la li e a u a
más au én icamen e ca ibeña (Eme e io Rondón, 205).
Es in e esan e eco da que el p emio Puli ze , que Díaz ecibió
jus amen e po Osca Wao (2008), se concede po no ma a una
“dis inguished ic ion by an Ame ican au ho ”: en o os é minos,
es e iden e y más que comp ensible que el Puli ze cons i uye la
consag ación de Díaz como au o es adounidense. Él mismo lo
econoce en una en e is a:
Soy pa e de la adición li e a ia ame icana dominan e. Soy pa e
de la adición li e a ia de los La inos. Soy pa e de la adición
li e a ia de la diáspo a a icana, y de la adición li e a ia dominicana
ambién. […] [Cuando me p emia on po Osca Wao] es aban odos
an con en os de pode me e ique a como “li e a u a”, po que les
hacía sen i polí icamen e co ec os. No que ían elega me a un
sec o de los es udios é nicos. Pa ecían deci me, “Aho a e es uno de
los nues os”[...] Que ían que ue a mains eam (Céspedes, 204-
205).
¿El Puli ze en onces excluye a Díaz del canon dominicano?
C eo que no. La conexión de Díaz con la República sigue siendo
cons an e, y no solamen e po la ecuencia con la que iaja a la
isla, o po sus ei e adas decla aciones de amo a Quisqueya. La
República es el cen o neu álgico, más o menos explíci o, más o
menos ísico, de la ob a na a i a de Díaz.
La ealidad dominicana y dominico-ame icana que Díaz desc ibe
en sus ob as es du a, iolen a: desde su p ime a colección de
cuen os, D own (1996), has a Osca Wao (2007) pa a luego
llega a la más ecien e This Is How You Lose He (2012), la
dominicanidad que Díaz e a a en sus ob as es ma ginal, y no
iene nada del sueño de uel a al o igen que acompaña a eces la
esc i u a llena de año anza del exiliado, polí ico o económico que
sea. Y sin emba go, la a acción que la isla eje ce sigue siendo
Giulia De Sa lo. “Desde den o, desde ue a: anscul u ación lingüís ica y
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i esis ible. Como leemos en el epíg a e que ab e Osca Wao, de
un poema de De ek Walco , “i lo ing hese islands mus be my
load / ou o co up ion my soul akes wings”3.
No se puede ni se quie e pasa página: se uel e a la isla, se
uel e a la dominicanidad, de mane a casi ecu si a. Y se uel e
al T ujilla o, como inexo ablemen e hacen, an es o después, odos
los au o es dominicanos4. El po qué, Díaz lo explica cla amen e
hablando del pe sonaje de Yunio , que ecu e en odas sus ob as:
Yunio es uno de los hijos de T ujillo. Todos los dominicanos lo
somos. Es amos poseídos po él, le pe enecemos exac amen e
como pe enecemos a noso os mismos. Ob iamen e la mayo ía de
noso os no sabe ni siquie a quién ue T ujillo, pe o la igno ancia
no impide que la his o ia abaje den o de noso os. Como odos
sabemos, a menudo la his o ia da lo mejo de sí cuando no nos
aco damos de nues o pasado. Osca Wao hablaba exac amen e de
es o: el dic ado , en la no ela, e a Yunio (Ba ios).
Díaz no es, sin emba go, el enésimo Sísi o íc ima del ema
del T ujilla o: el eap opia se del pasado de su país (de su p opio
pasado, en de ini i a) se lle a a cabo desde una dis ancia, lingüís ica
y cul u al, que aleja de la ealidad as ixian e del T ujilla o al au o
y a quien se apode a del spanglish. El idioma, en es a uel a al
pasado, es un a ma nue a pa a en en a se a an asmas que
no quie en desapa ece : habla de T ujillo como de un Sau on
opical, y hace lo mezclando inglés y español, p obablemen e no
se á su icien e pa a ol ida lo, como quisie an Ri a de Maesenee
(“¿Cómo (deja de) na a el (neo) ujilla o?”) o Miguel De Mena;
pe o quizás bas a á pa a exo ciza lo de una ez po odas.
Aunque en Juno Díaz es e p oceso es pa icula men e explíci o,
la es a egia de dis anciamien o lingüís ico pa a llega a una
eesc i u a de la his o ia más o menos ecien e, no es una ci a
exclusi a de es e au o , ni lo es sólo de los esc i o es dominicanos
a incados en Es ados Unidos.
Vol emos al concep o de ecip ocidad, de mo ilidad luida,
cons an e, del que hablábamos ci ando a Gio anni di Pie o.
En los úl imos diez años, la población dominicana ha enido un
con ac o cons an e con Es ados Unidos: los mig an es han ido,
uel o, se han ido o a ez, lle ando a la isla con cada iaje un
poco de su expe iencia bilingüe y bicul u al. Es o no signi ica que
la elación en e Es ados Unidos y República Dominicana haya
empezado con la hemo agia masi a de mig an es de los años
3 || “Si ama es as islas ha de se mi c uz, / de la pod edumb e mi alma oma á
alas”.
4 || La p esencia del T ujilla o en la no ela de Juno Díaz ha sido analizada de
mane a b illan e po Ri a de Maesenee en “La ma a illosa ida b e e de Osca
Wao de Juno Díaz: una e lexión sob e au o i a ismos” (de Maesenee , Seis
ensayos 95-122).
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Giulia De Sa lo. “Desde den o, desde ue a: anscul u ación lingüís ica y
en en amien o con la his o ia en la na a i a de Juno Díaz y
Ri a Indiana He nández. Les A elie s du SAL, Numé o 4, 2014. 80-92
Giulia De Sa lo. “Desde den o, desde ue a: anscul u ación lingüís ica y
en en amien o con la his o ia en la na a i a de Juno Díaz y
Ri a Indiana He nández. Les A elie s du SAL, Numé o 4, 2014. 80-92
90 y 2000: dos ocupaciones es adounidenses, una desde 1916 a
1924, la o a de 1965 a 1966, ya habían ma cado p o undamen e
la población a o eciendo una sue e de ame icanización de la
cul u a dominicana, po lo menos en algunos aspec os. Además,
la ce canía con Pue o Rico, p ime e e en e pa a quien decide
abandona la Española, había con ibuido ambién a ace ca las
cos umb es no eame icanas a las dominicanas. Sin emba go,
es a pa i de las úl imas décadas que es a ce canía empieza
a e leja se ambién en las oces de la isla, que agoci an la
expe iencia de quien se he ha a incado en Es ados Unidos y an
c eando, desde den o ambién, una nue a mane a de declina
la dominicanidad. Ya no se a a de colonización cul u al, sino de
ap opiación: la luidez de los má genes, de los “mo ing bo de s”,
an o geog á icos como lingüís icos (y cul u ales, al in y al cabo)
no encuen an desde luego sus lími es en la po ción de A lán ico
que sepa a Quisqueya del con inen e. La hib idación ha llegado a
la isla, no sólo g acias al ai én de los mig an es, sino ambién, lo
comen ábamos, g acias a la di usión capila de In e ne y de las
edes sociales, que han pe mi ido en e o as cosas el desa ollo
de una se ie de blogs, ambién de li e a u a, donde po in quien
esc ibe en la República puede da se a conoce sin depende de
edi o iales casi inexis en es y lec o es eacios a gas a los pocos
pesos del mes en lib os. Y la ape u a, exac amen e como ocu e
en Es ados Unidos, puede en algunos casos llega a e leja es e
nue o lími e lingüís ico que es el spanglish, y que no es, ni mucho
menos, una ealidad exclusi a de quien eside en Es ados Unidos,
jus amen e en i ud de es e in e cambio cons an e en e las dos
dominicanidades, la ausen e y la p esen e
Si hay una oz que ha sabido e leja en sus páginas es a
nue a ealidad de la República, desde den o, és a es sin duda
Ri a Indiana He nández, que, como esc ibe A u o Vic o iano,
“nos coloca en e a una ealidad que ha pe manecido ocul a
pa a la na a i a dominicana: una pa e de la ju en ud de los
90”. Nacida en San o Domingo en 1977 y ac ualmen e pa e de
es e mo imien o balancean e de la mig ación dominicana (hace
poco más de un año se ha mudado a Miami), Ri a Indiana es
un a is a poli acé ica. Can an e, pe o me y esc i o a, lle a
jugando al juego de los espejos con el e dade o idioma de la
nue a dominicanidad ya desde su p ime a no ela, La es a egia de
Chochueca, publicada en 2003. En ella, una no ela b e e, u bana,
donde en ealidad la capa del insula ismo es una maldición de
la que los p o agonis as in en an escapa a base de d oga, sexo
y sueños, la p esencia del mi o del más allá ame icano es muy
p esen e, an o como ho izon e implíci amen e anhelado, como
en el lenguaje, que, al igual que los p o agonis as de la no ela, no
iene miedo a pasa odos los lími es adicionales: “La e dad, ya
no me impo aba. Who gi es a damn? Uno es Cla k Gable cuando